El movimiento iSchools: posicionando los estudios de Biblioteconomía y Documentación en la era de la información
Por Francisco-Javier García-Marco17 October 2008
La crisis de los estudios de Biblioteconomía y Documentación frente a la necesidad de profesionales de la información
En diversos artículos anteriores, Emilio Delgado López-Cózar (2002, 2003, 2007 y 2008) ha dibujado la crisis a la que se enfrentan los estudios de biblioteconomía y documentación en España, que han perdido entorno a los dos tercios de los estudiantes matriculados en primer curso de diplomatura y licenciatura desde el cambio de siglo. Desde 2006, este descenso se da también en tercer ciclo. Dos diplomaturas, dos licenciaturas y numerosos másters han ido echando el cerrojo durante esta década.
Dicha crisis es fundamentalmente una crisis de ajuste a la demanda laboral (García Marco, 2008), pues, cuando se pusieron en marcha los estudios de licenciatura y diplomatura no existía un mercado laboral maduro. De hecho, se esperaba que la puesta en marcha de los nuevos estudios constituyera un revulsivo para un sector poco desarrollado en España.
Sin embargo, parece que hay algo más. Los debates en los últimos años señalan también la existencia de problemas de fondo (Anuario, 2008): la automatización creciente frente a una enseñanza centrada en los procedimientos artesanales; la permanente crisis de identidad de la Ciencia de la Información —a la que no ayuda la pluralidad paradigmática y metodológica de un campo netamente interdisciplinar—; la debilidad en recursos humanos y financieros respecto a otras profesiones y disciplinas; etc.
En estos momentos, diversos grupos de profesores universitarios se encuentran enfrascados en la labor de diseñar los nuevos grados de información y documentación, varios de los cuales han entrado ya en funcionamiento este curso académico. Lo lógico sería incorporar a dicha planificación un diagnóstico sobre lo que está pasando y un tratamiento específico en la dirección correcta; y eso es lo que, sin duda, se ha intentado, aunque probablemente con demasiadas prisas.
En esa labor, un aspecto fundamental a considerar es conocer lo que está pasando en el entorno internacional, tanto más cuanto uno de los leitmotiv del proceso de Bolonia es precisamente preservar la competitividad de las universidades europeas en un entorno globalizado.
De alguna manera, España ha seguido la estela de otros países desarrollados en cuanto a la caída de nuevas matrículas y el cierre de escuelas de Biblioteconomía, que ha afectado bastante a Estados Unidos —14 programas cerraron entre 1981 y 1994 (Larry et al., 1995)— y, en menor medida, a Europa.
Ante esta situación, los diferentes centros probaron estrategias distintas. Unos, sobre todo en el ámbito anglosajón, intentaron acercarse al mundo de la gestión empresarial, promoviendo programas que integraban gestión de la información y del conocimiento. Otros centros se acercaron a las facultades de informática, en las que, en ocasiones, se integraron. Otro tercer camino tomado ha sido la alianza con los estudios de comunicación, constituyendo centros mixtos e incluso programas mixtos, como en la Metropolitan University de Londres.
De todas estas alternativas existen ejemplos en España. La existencia de tantos caminos y alianzas —existen otras, señaladamente con Administración pública y los estudios biomédicos— muestra que el mundo de la información es transdisciplinar, y que, más allá de diversos énfasis, posee una entidad propia que debe ser abordada en el mundo profesional, la docencia y la investigación.
El movimiento iSchools
En este breve artículo queremos llamar la atención sobre el camino alternativo tomado por un conjunto de facultades norteamericanas, que se han agrupado en los últimos años en una liga especial: “the information schools movement”.
Se trata de un conjunto de centros de diversas características que se han agrupado para crear una orientación académica clara e interdisciplinar en el mundo de la información ligado a internet. Esto es, buscan posicionarse en la confluencia triangular de la información, las personas y la tecnología. Desde este punto de vista, la información se concibe como mensajes de interés para comunidades específicas de personas, que se intercambian en un proceso gestionable —para bien— con ayuda de tecnologías específicas.
En el movimiento de las escuelas de la información, la internet se comprende lógicamente como la plataforma de elección para el intercambio de información y como punta de lanza de un movimiento social de gran alcance, que, cada vez más, se representa con el prefijo “i-“: iScience, iWorld, iMedice, y, lógicamente, iSchools.
Las iSchools se dotaron de una carta en su primera reunión de julio de 2005, que fue revisada en los encuentros siguientes de 2006 y 2008, y que constituye el punto de referencia del movimiento. En ella, se definen así:
The I-Schools Project (ISP) consists of schools interested in the relationship between information, technology, and people. This is characterized by a commitment to learning and understanding of the role of information in human endeavors. The I-Schools take it as given that expertise in all forms of information is required for progress in science, business, education, and culture. This expertise must include understanding of the uses and users of information, as well as information technologies and their applications.
Es decir, las iSchools reconocen que el fenómeno de la información en nuestros días —que es resultado de la interacción de contenidos, usuarios y tecnologías— requiere un abordaje y una formación interdisciplinar que exige atender tanto a la información, como a las tecnologías, pasando por las necesidades y comportamientos de las personas. Esta constatación acerca a informáticos y profesionales de la información generalistas y especializadas a un espacio común.
¿Quiénes son?
El Caucus iSchools está formado actualmente por veintiún centros, la mayoría estadounidenses, aunque también forman parte de él la Faculty of Information de la Universidad de Toronto y la School of Information Systems de la Singapore Management University. Es pues un movimiento nacido en los Estados Unidos, pero abierto internacionalmente.
También es importante señalar que está formado fundamentalmente por escuelas de gestión de la información de tradición bibliotecaria y documental, pero también por centros de enseñanza superior de la informática e incluso de gestión pública. Merece la pena leer sus nombres con cuidado (Véase el apéndice).
El movimiento comenzó en el curso 2002-2003, a partir de una serie de reuniones de decanos y profesores de las universidades de Syracuse, Drexel, Rutgers, Pittsburgh y algunas otras.
Los cambios de nombre: un esfuerzo decidido para posicionarse ante la sociedad y el mercado de la información
Un aspecto fundamental del movimiento ha sido el cambio de nombre de los centros. Lo más aparente, que no lo más sustancial, ha sido, ciertamente, un rebradinng decidido. Syracuse cambió sus programas y cambió su nombre ya en 1974 a “The (Original) Information School”, y constituye todavía hoy la referencia principal del movimiento, y revindica su papel pionero y central en esta pequeña revolución incluyendo actualmente en su nombre la palabra “original”. En 1996 la Universidad de Michigan cambió también su nombre a School of Information. Otras les han ido siguiendo.
Pero el cambio de nombre no es una operación cosmética, sino una ruptura con la educación tradicional en Biblioteconomía y Documentación con la intención de dejar atrás viejos corsés y abordar con decisión el mundo de la información digital y posicionarse con decisión en el mundo de las profesiones de la información, orientándose con decisión hacia el futuro.
La ruptura, con todo, es menor de lo que parece. Muchos de estos programas conservan, sin embargo, una fuerte conexión con las disciplinas tradicionales de la Biblioteconomía y la Documentación, muchas veces mediante la constitución de programas específicos. La experiencia de Syracuse muestra la importancia de combinar programas muy amplios de información y tecnología con otros más especializados y, también, con dobles titulaciones. El aspecto decisivo es, pues, abordar un espectro de competencias y salidas profesionales más amplio ligado al triángulo información-tecnología-personas, y ofrecer paralelamente las especialidades más acordes a sus fortalezas y a las necesidades de su entorno específico. (Aviso para españoles: no necesariamente local).
El éxito de ese enfoque se ha demostrado con un crecimiento muy importante del número de alumnos y con la inserción de muchos titulados en áreas de trabajo hasta ahora ajenas a los profesionales de la información. Dicho éxito ha sido lógicamente recompensado con las mejores posiciones en los rankings de escuelas de Información y Documentación (US News & World Reports, 2008).
Ampliar el enfoque del grado produce un miedo legítimo a poner en peligro los mercados tradicionales de las escuelas de Biblioteconomía y Documentación; también pone en cuestión las capacidades del claustro de profesores. La respuesta del movimiento iSchools es: atrévanse, pongan manos a la obra, intenten fichar a los mejores, y den cancha a sus alumnos y a sus profesores bajo un liderazgo inspirado, competente y claro.
En esta dirección resumía el estado de la cuestión Tefko Saracevic (2008) recientemente en Ibersid: “¿Dónde irán los estudiantes?
Sorprendentemente, son los estudiantes los que están encontrando sus propias respuestas: el mercado necesita gente cualificada que sepa algo sobre la tecnología y más allá de ella”.
Nuestra misión es ayudarles a desplegar las alas para que ellos vuelen y cuidar de ellos —dándoles lo que necesitan— hasta que sean capaces de hacerlo autónomamente. En este sentido, los nuevos grados de información y documentación son un paso correcto en la dirección correcta, pero sólo un paso más.
Anuario ThinkEPI, 2008, pp. 129-137.
Cronin, Blaise (2005). An I-dentity crisis? The information schools movement. En: International Journal of Information Management, 2008, v. 25, pp. 363–365.
Delgado López-Cozar, Emilio La investigación en biblioteconomía y documentación. Gijón: Trea, 2002.
Delgado López-Cozar, Emilio Las cifras de la documentación en España: 2002. En: El profesional de la información, 2003, v. 12, n.5, pp. 344-367.
Delgado López-Cozar, EmilioEl ocaso de las enseñanzas universitarias de Documentación en España. En: Anuario ThinkEPI 2008, pp. 126-129. Publicado electrónicamente en: IWETEL (16 Oct 2007).
http://listserv.rediris.es/cgi-bin/wa?A1=ind0710c&L=iwetel&H=1
Extienda la búsqueda a las respuestas buscando “ocaso”. Se publicó una selección en el Anuario entre las páginas 129 y 137].
Delgado López-Cozar, Emilio. Las cifras de la infraestructura, profesión y educación documental en España: 2005. En: Anuario ThinkEPI 2007, pp. 207-217.
Delgado-López-Cózar, Emilio; Moneda-Corrochan, Mercedes de la. Las cifras de la enseñanza universitaria en Documentación en España: 2006. En: El profesional de la información, 2008, v. 17, n.4, pp. 422-436
García Marco, Francisco Javier. La enseñanza de la Biblioteconomía y la Documentación en la encrucijada. En Ibersid, 2008, pp. 307-318.
iSchools.
http://www.ischools.org/
Ostler, Larry J.; Dahlin, Therrin; Willardson, J.D. The Closing of American Library Schools. Westport, CT: Greenwood Press, 1995.
Saracevic, Tefko. i-School movement: searching for new educational directions in information age. En: Ibersid, 2008.
US News & World Reports. Guide to Programs in Library and Information Sciences, 2008.
http://grad-schools.usnews.rankingsandreviews.com/grad/library.html
Tabla I. Relación de iSchools a 16 de octubre de 2008.
documenéame -

















Otras aportaciones
Por José Alberto Albarracín Ramírez
Hola Colisteros,
No puedo estar más de acuerdo con este nuevo documento de ThinkEPI de Francisco Javier García Marco. Sin bien es verdad, en mi respetuosa opinión, que no ha descubierto la pólvora con ello, sí que ha dejado claramente bien dichas algunas de las opiniones, que se han ido dejando aquí sobre los debates acerca de la relación la crisis de los estudios de nuestras disciplinas con la ausenia de alumnos y con su futura salida profesional.
Esta vez se ha hecho desde un punto de vista más científico y formal, si cabe. Sé de muchos compañeros de mi promoción y justo la anterior a la mía que, desesperados, han optado por otras vias profesionales, reciclándose en otros oficios y abandonando definitivamente la opción de un trabajo relacionado con la Biblioteconomía y la Documentación. Algunos otros trabajan cuando pueden en proyectos temporales, dedicándose el resto del año a otros trabajos distintos para seguir manteniéndose, y los demás, cuando tienen algo de tiempo intentan estudiar oposiciones o se buscan una beca de formación o un trabajo a media jornada para hacer esto mismo.
He hablado ya con dos ex-compañeros que o bien me dicen que “nuestra carrera no sirve para nada” o bien, “voy a estudiar para la Guardia Civil porque estoy harto de echar currículums y nunca me llaman” o incluso “cuando acabe aquí, en el archivo, tengo un trabajo en… (otra empresa que no tiene nada que ver) hasta que me salga otro proyecto o saque alguna oposición”.
Es muy triste escuchar esto pero, la verdad es terriblemente cierta. Espero y ruego que, como bien se dice en el documento, los nuevos planes de información y documentación, que seguirán las directrices de Bolonia, sirvan para acercarnos al mundo que hoy, digámoslo así, “nos rechaza” y sea el que “nos abrace”, repete y considere como buenos profesionales de la información y la documentación. Si no hacemos que la gente que salga de las Facultades y Escuelas de Bibliotecnomía y Documentación diga otras cosas diferentes a esos desalentadores comentarios y diga cosa como “ahora trabajo en … y me gusta”, “esta carrera tiene salida”, “Soy documentalista/archivero/bibliotecario/gestor de información en… y es genial”, “he recibido ya 3 llamadas para entrevistas, ¡estupendo!”, o algo por el estilo, los estudios de Biblioteconomía y Documentación se extinguirán como ya lo hicieron así los dinosaurios o los mamíferos del Pleistoceno.
Hasta otra,