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Revistas científicas en 2012: trilogía para la reflexión y la acción

1. Crecimiento continuado de revistas científicas en humanidades y ciencias sociales

En el bienio 2010-2011 se crearon en España 82 revistas científicas nuevas en humanidades y ciencias sociales. Una cifra exagerada teniendo en cuenta a) la superpoblación de revistas científicas que ya se editan en estas disciplinas (tabla 1), b) los serios problemas que tienen muchas de ellas para conseguir originales y lograr salir a tiempo, c) las escuetas dotaciones económicas con las que cuentan las revistas que, en el contexto general de la crisis económica, no han hecho más que reducirse aún más; esta falta de recursos ha conllevado tradicionalmente falta de profesionalización en las revistas. Y d) la necesidad de internacionalizar la actividad científica de los investigadores pasa, evidentemente, por publicar en revistas internacionales no editadas en España.

Si la tendencia es que aumente la producción científica publicada en revistas extranjeras, ¿cómo puede seguir creciendo el número de publicaciones españolas?, ¿cómo se consiguen originales para todas si el número de investigadores no crece y las publicaciones generadas por cada investigador son limitadas?

Tabla 1. Número de revistas españolas por disciplinas (en humanidades y ciencias sociales)

Área temática Nº de revistas

editadas en España

Actividad física y deportiva 31
Antropología 37
Arqueología y prehistoria 83
Bellas artes 107
Biblioteconomía y documentación 31
Ciencias de la educación 167
Ciencias jurídicas 228
Ciencias políticas 33
Comunicación 44
Economía 130
Estudios locales 85
Estudios sobre América latina 32
Filosofía 79
Geografía 52
Historia 211
Interdisciplinares 124
Lingüística, filología y literatura 256
Psicología 129
Sociología 75
Urbanismo 42
Total 1.976

Fuente: DICE (G.I. EPUC. CCHS/CSIC)
*Hay revistas multiasignadas a varias áreas temáticas, por lo que el total de esta tabla es superior al número de revistas que se editan en España.

Cabe preguntarse entonces por las razones que impulsan la creación de nuevas publicaciones y, sobre todo, por las posibilidades de supervivencia de las mismas. Algunas de las razones que se esgrimen y que recibimos en nuestro grupo de investigación son:

- La edición electrónica allana el camino de aquellos investigadores que tienen algún proyecto editorial en mente. La relativa facilidad de la publicación y la inmediatez son atractivos indiscutibles para lanzarse a la aventura editorial.

- La presión que existe para publicar y las largas listas de espera en las revistas mejor posicionadas generan la necesidad de crear nuevos espacios para publicar.

- La edición de una revista científica reduce, en algunos casos, la carga docente y otras actividades de gestión para los académicos en las universidades y centros de investigación, y contribuye a mejorar los indicadores de las propias universidades y centros de investigación.

- Aunque existen revistas generalistas y especializadas que cubren la mayor parte de las áreas de investigación, lo cierto es que sigue persistiendo la idea (o la realidad) de que algunas sólo cubren determinados enfoques de una disciplina y/u otras son cotos cerrados en las que no pueden entrar determinados investigadores.

- Relacionado con esta última idea, y aunque se trate de un tema tabú pero de todos conocido, algunas revistas “pertenecen” a unos u otros investigadores, según los tiempos que corran, las escuelas predominantes y los partidos políticos que estén en el poder. Algunas revistas son, de facto, los trofeos de las victorias políticas y así, los consejos de redacción se “renuevan” no sólo por méritos científicos sino también por afinidades políticas y/o personales. Esta dinámica –que pasa desapercibida en los indicadores de endogamia o de internacionalidad de las revistas- está lejos de responder a lo que se espera de una revista científica. Quizá la estructura de las revistas internacionales más profesionalizadas, en las que uno o dos editores principales dirigen a un equipo de editores asociados, dispersos geográficamente, pudiera transformar el funcionamiento de las revistas científicas y promover su profesionalización, en lo que supone aumentar su carga científica frente a su carga ideológica.

2. Acercamiento de Elsevier a las revistas españolas

El sector público es el predominante en la publicación de revistas de humanidades y ciencias sociales en España, a diferencia de lo que ocurre en otros países. Indudablemente, las revistas españolas han hecho muchos esfuerzos por mejorar su calidad y adaptarse a las prácticas internacionales en edición científica. Precisamente, por la debilidad estructural de muchas de ellas, así como por erróneos planteamientos editoriales, no todas las publicaciones consiguen ser aceptadas por la comunidad científica ni situarse en las posiciones más altas de los distintos rankings de revistas. Sin embargo, algunas sí lo logran, gracias a un adecuado enfoque editorial, a un trabajo intenso y a una relativa profesionalización de la edición. Normalmente, lo hacen al amparo de alguna institución pública, que les aporta infraestructura, quizá un modesto presupuesto y la posibilidad de que profesores o investigadores dediquen parte de su jornada de trabajo a la edición de la revista. Y una vez que logran cierto nivel, Elsevier u otros grandes grupos editoriales se acercan a ellas. A esto se refirió con meridiana claridad Juan Aréchaga en su contribución “Los españoles y las revistas científicas… ¡Que editen ellos!”1.

Algunas publicaciones pagan precios realmente abusivos -situación especialmente hiriente habida cuenta de los escasos presupuestos que tienen las revistas españolas- a cambio del “sello Elsevier”, el alojamiento de las revistas en su sitio web y algunas tareas técnicas realizadas por el gigante editorial.

Se produce así una especie de cesión del trabajo y los recursos públicos invertidos en la edición de una revista a una empresa editorial. Además, se le paga por los servicios tecnológicos que añadirá a la revista una vez que esté bajo el paraguas Elsevier. Es decir, unos hacen el trabajo editorial. Otros lo venden como podrían vender otro tipo de producto, pues lo que importan son los beneficios2. Algo muy parecido describió André Schiffrin en “La edición sin editores”3 en relación con el grupo Editis. Los editores y libreros apenas parecen importar cuando aparecen los grandes inversores, ¿es éste el signo de nuestro tiempo?, ¿es éste nuestro legado?, ¿así protegemos el trabajo intelectual propio?

3. “Divorcio” de Elsevier de 12.800 investigadores

Y mientras todo esto sucede, la primavera académica llegó. Así es como bautizó The economist al movimiento contra Elsevier, que están protagonizando miles de investigadores de todo el mundo. Esta “revolución” viene de lejos, aunque haya sido hace unos meses cuando se ha materializado. Su origen se encuentra en el blog del prestigioso matemático Timothy Gowers de la University of Cambridge, que criticaba al grupo editorial por el aumento escandaloso de los precios de las revistas, las condiciones impuestas a las bibliotecas para adquirir los títulos de revistas que les interesan y, finalmente, por apoyar iniciativas como la Research Works Acts, que supone un paso atrás en el acceso abierto a la literatura científica. Elsevier se retractó de esto último.

Este post dio lugar a “The cost of knowledge”, la web diseñada por el también matemático Tyler Neylon, encargada de recoger firmas de académicos que pueden manifestar su decisión de no enviar sus trabajos de investigación a revistas editadas por Elsevier, de no actuar como referee para ellas y/o de no participar en la gestión editorial de las mismas.
http://thecostofknowledge.com

A día de hoy se han recogido más de 12.800 firmas de investigadores de muchos países y de áreas muy distintas. Los efectos sobre Elsevier no se han hecho esperar: Kansas University Senate se planteaba en febrero de 2012 sumarse al boicot, y en el mismo mes un informe de Exane Paribas revelaba una caída del valor de las acciones de Elsevier.
http://www2.ljworld.com/news/2012/feb/07/heard-hill-university-senate-considering-boycottin
http://gowers.wordpress.com/2012/02/08/a-more-formal-statement-about-mathematical-publishing

Curiosamente, mientras la prensa extranjera (The guardian4, The economist5, Forbes6, etc.) han dedicado varias páginas -y en distintas ocasiones- a informar de este movimiento y a analizarlo, en España apenas ha tenido eco mediático.

Como dato añadido, España mantiene una licencia nacional de acceso a Scopus (producida por Elsevier) que nos cuesta anualmente 1.5 millones de euros7 y que se suma a la que ya teníamos de acceso a la Web of Science, cuyo coste asciende a casi 3 millones de euros anuales. Y quizá sirva también saber que estas fuentes están asociadas a herramientas bibliométricas que se utilizan habitual y preferentemente en la evaluación científica.

Resulta paradójico que esto -y la “venta” de las revistas españolas- suceda mientras el gobierno británico y la Unión Europea abogan claramente por el Open access para toda la investigación financiada con fondos públicos, mientras en América Latina se defienden medidas de impacto que no estén vinculadas a fuentes cerradas como WoS o Scopus, y mientras “The cost of knowledge” sigue aumentando en firmas.

La cuestión es tan compleja y hay tantos intereses cruzados que habrá lugar, sin duda, para un próximo Thinkepi.

Notas:

Agradezco la ayuda de Gloria Rodríguez, Pablo Perdiguero y Jorge Mañana, todos miembros del grupo EPUC (CCSH/CSIC) en la obtención de algunos de los datos de este texto.

1. Aréchaga, Juan. “Los españoles y las revistas científicas… ¡Que editen ellos!”. El País. 15 de septiembre de 2011.
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2011/09/15/actualidad/1316037621_850215.html

2. “The obscene profits of commercial scholarly publishers”. http://svpow.com/2012/01/13/the-obscene-profits-of-commercial-scholarly-publishers

Se identifican los siguientes beneficios para grupos editoriales en 2010 y 2011: “Elsevier: £724m on revenue of £2b — 36%; Springer‘s Science+Business Media: £294m on revenue of £866m — 33.9%; John Wiley & Sons: $106m on revenue of $253m — 42%; Academic division of Informa plc: £47m on revenue of £145m — 32.4%”.

3. Madrid: Península, 2011.

4. Flood, Alison. “Scientists sign petition to boycott academic publisher Elsevier”.
http://www.guardian.co.uk/science/2012/feb/02/academics-boycott-publisher-elsevierThursday 2 February 2012.

5. “Brought to book”.
http://www.economist.com/node/21559317

6. Burke, Adrienne. “A Techonomic Revolution is Brewing in Scientific Publishing”
http://www.forbes.com/sites/techonomy/2012/02/03/a-techonomic-revolution-is-brewing-in-scientific-publishing

7. Resolución de 17 de septiembre de 2012, de la Secretaría General Técnica, por la que se publican las cuentas anuales de la Fundación española para la ciencia y la tecnología del ejercicio 2011.
http://www.boe.es/boe/dias/2012/10/04/pdfs/BOE-A-2012-12404.pdf

Cómo citar este artículo:
Giménez-Toledo, Elea. “Revistas científicas en 2012: trilogía para la reflexión y la acción”. Anuario ThinkEPI, 2013, v. 7, pp. ¿¿-??.

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