Revistas internacionales y extranjeras
Por Félix Moya-Anegón3 November 2008
…the increased use of scientific expertise by policy-makers has not increased the degree of certainty, in fact it becomes de-legitimating (Peter Weingart).
Ha sido frecuente y casi resulta antiguo el debate a propósito de qué publicaciones deberÃamos considerar de nivel internacional y cuáles no. Casi todo el que haya mantenido algún contacto con el mundo de las publicaciones académicas, en un sentido o en otro, habrá tenido la necesidad de plantearse el problema de su nivel de internacionalización. De manera incluso agria, en ocasiones, se habrá visto avocado a defender el nivel de calidad de los contenidos publicados con independencia de la visibilidad alcanzada por la revista en cuestión.
Esto, como es sabido, resulta motivo de controversia habitual en el mundo de las Ciencias Sociales y Humanas, en particular desde el momento en que se considera un aspecto relevante en los procesos de evaluación de los méritos investigadores.
En definitiva, una cuestión técnica o, en el mejor de los casos, un tema de investigación en Documentación, ha pasado a ser elemento de controversia cuasi polÃtica (de polÃtica cientÃfica, obviamente) al convertirse en uno de los elementos distintivos buscados por los evaluadores cuando acercan la lupa a nuestros CV.
Este tema me hace siempre recordar las palabras de Peter Weingart cuando nos alerta sobre el problema de la utilización interesada que hacen los polÃticos de la ciencia, lo que no produce necesariamente, según él, mayores grados de certidumbre en la polÃtica. El intento de legitimar las decisiones en materia de evaluación de la investigación utilizando la bibliometrÃa como coartada no es sino un caso más de este matrimonio de interés entre ciencia y polÃtica.
A quienes nos dedicamos a investigar en documentación nos interesa recibir la atención de los polÃticos, como a cualquier investigador, porque eso nos permite acceder a recursos que de otra forma no alcanzarÃamos. Por el contrario, al cientÃfico que actúa como eventual en la polÃtica, le parece imprescindible legitimar sus decisiones en materia de evaluación recurriendo a los argumentos cientÃficos que el caso requiera con tal de trasladar su responsabilidad a la ciencia.
Un ejemplo de esto es el de la utilización por parte de la comisiones de la Cneai (Comisión Nacional de Evaluación de la Actividad Investigadora) de argumentos procedentes de la bibliometrÃa en el proceso de toma de decisiones en lo relativo a los famosos “tramos de investigación”.
En mi opinión, si se descarga, ¡Dios no lo quiera!, sobre las espaldas de la bibliometrÃa la responsabilidad del resultado evaluador, se deberÃa hacer con todas las consecuencias. Lo que no parece de rigor es que se hagan interpretaciones sui generis de lo que dice la bibliometrÃa para justificar decisiones que deberÃan ser justificadas desde otros ámbitos.
Que se confunda, por ejemplo, revista extranjera con internacional no deja de ser gracioso a estas alturas de curso. A no ser que eso tenga efectos devastadores sobre el crédito académico de quienes se someten a evaluación creyendo que se les evaluará con rigor.
Félix Moya-Anegón
Miembro del Grupo ThinkEPI
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