El uso profesional de las redes sociales
Por Natalia Arroyo6 November 2008
A la espera del número de noviembre de El Profesional de la Información, dedicado a las redes sociales, hablaremos en esta nota sobre ese mismo tema. Los servicios de la Web social en general pueden proyectarse en nuestra disciplina, al igual que en otros ámbitos, hacia los usuarios de nuestros servicios de información, pero también hacia los profesionales como medio para comunicarse entre ellos, intercambiar información, crear comunidades, etc.
Las redes sociales, como integrantes de la Web social que son, pueden también proyectarse en estos dos sentidos. El último de ellos, el enfoque profesional, será precisamente el objeto de los próximos párrafos.
Aunque una red social no es más que un conjunto de personas (u otros elementos) relacionadas entre sÃ, se ha popularizado el empleo del término “redes sociales†—empleo de forma un tanto ambigua e imprecisa a veces, por otra parte— para denominar a aquellos servicios web que permiten, entre otras, la posibilidad de crear un perfil más o menos completo y una red de contactos con los que comunicarse y compartir información y recursos.
Son cada vez más los servicios de la Web social que incluyen esta posibilidad entre sus caracterÃsticas, de ahà la actual popularidad de este término, que abarca a servicios de la Web social tan dispares como aquellos que nos sirven para compartir enlaces, fotografÃas o vÃdeos, como los afamados Flickr, YouTube, SlideShare o Delicious, a servicios de microblogging como Twitter o Plurk (de hecho, una de sus grandes diferencias con respecto de sus hermanos mayores los blogs es la posibilidad de crear redes de contactos), de lifestreaming como Soupio, escritorios virtuales como Netvives, la propia red social de Google (empleada en varias de sus herramientas), o a servicios especÃficos para crear redes sociales, como Ning. Y, por supuesto, no debÃan faltar en este listado los sitios de redes sociales como Facebook, Tuenti, Hi5, MySpace, LinkedIn o Xing.
Hablaremos de Sitios de Redes Sociales (SRS en adelante) para referirnos concretamente a aquellos servicios web cuyo objetivo original y principal es el de generar y ampliar nuestra red de contactos, mientras que en las redes sociales el objetivo primero puede ser otro cualquiera, como el almacenamiento de fotos, vÃdeos, etc.
A lo largo de su historia1, los SRS han ido incluyendo algunos de los elementos que más se han popularizado, como la publicación de enlaces, imágenes y vÃdeos, el “estado†(que es una adaptación de la idea de los servicios de microblogging), el etiquetado de imágenes, etc., incluso permiten integrar recursos procedentes de otros servicios, como las imágenes de Flickr o las entradas de Twitter, por citar algunos.
Se trata de un doble proceso: de homogeneización por un lado, que se da también en otras redes sociales y que les hace parecerse bastante a todas ellas, pues finalmente incluyen caracterÃsticas muy similares, y de integración de servicios por otro: ya no tenemos por qué salir de Facebook o Tuenti para ingresar en Flickr, YouTube o Twitter, por ejemplo, si queremos compartir fotografÃas o vÃdeos, contarles a nuestros contactos qué estamos haciendo, etc.
Los SRS tienden a convertirse en grandes plataformas desde las que poder hacer casi de todo para atraer al usuario y conseguir que pase más tiempo en ellas.
Los profesionales y las redes sociales
Las redes sociales, en general, constituyen verdaderas plataformas que hacen que sea más fácil crear y mantener contactos con quienes comunicarse, publicar y compartir recursos de diferentes tipos, crear comunidades o grupos de interés y mostrar nuestra identidad en la medida en que lo desemos.
Algunas están centradas en áreas especÃficas, como es el caso de YouTube o Delicious, cuyo objetivo primero es compartir vÃdeos y enlaces respectivamente, mientras que otras se han ido diversificando, como es el caso de Flickr, que no hace mucho comenzó a admitir la subida de vÃdeos, o de los citados SRS. Las redes sociales pueden ser empleadas por los profesionales de la información2 con diferentes objetivos:
- Establecer redes de contactos profesionales. Gracias a las redes sociales estamos más conectados que nunca, sin necesidad de desplazarnos fÃsicamente, y es más fácil establecer vÃnculos con otros colegas.
- Crear grupos de interés con los que debatir o compartir recursos. De esta forma se favorece el aprovechamiento de la inteligencia colectiva entre los profesionales y se generan dinámicas de colaboración que puedan extrapolarse a otros ámbitos.
- Crearnos una identidad como profesionales. Las redes sociales nos permiten darnos a conocer en el mercado laboral, pero también entre los compañeros.
- Difundir y compartir información, experiencias profesionales, invitaciones a eventos, celebración de efemérides, lecturas, ideas… Si queremos mantenernos informados sobre un área determinada, formar parte de la red de otros profesionales que trabajan en ese mismo área nos ayudará a mantenernos al tanto de novedades.
- Publicar contenidos de interés, opiniones, etc.
- Como medio de comunicación con los profesionales. Las redes sociales incluyen sistemas de comunicación como mensajerÃa o chats, y otros más informales como el “muro†o los comentarios, que pueden ser más ágiles para intercambiar información sobre aspectos puntuales o si no queremos salir de la plataforma en cuestión. Es decir, que las formas de comunicación son más, más flexibles y se fomenta su uso: es sencillo y rápido poder comentar una fotografÃa o escribir en el muro de alguien.
El resultado es una mayor accesibilidad de los profesionales3, que no sólo son más fáciles de localizar, sino que también existen más mecanismos para de comunicación entre ellos. Por lo tanto, éstos están más y mejor conectados e informados y los lazos se fortalecen con estas conexiones. De esta forma se fomenta una idea de comunidad, como señala Margaix4, y se favorece la cultura de la colaboración. En definitiva, el resultado puede ser una profesión más conectada, más unida y más fuerte.
Las redes sociales llevan un tiempo siendo utilizadas por algunos con fines profesionales en nuestro paÃs: a través del microblogging bibliotecarios y documentalistas intercambian información profesional sobre noticias, artÃculos, lecturas, etc.; Flickr y YouTube, asà como otras herramientas similares, sirven para compartir imágenes sobre congresos, jornadas, encuentros, etc. (valga el ejemplo de Sedic, que sube las fotografÃas de los eventos que organiza a Flickr5); existen redes en Delicious para compartir enlaces y recomendárselos a nuestros contactos; cada vez es más frecuente subir las presentaciones de ponencias y comunicaciones a SlideShare, que se está convirtiendo en una valiosa fuente de información; en los sitios de redes sociales profesionales podemos encontrar varios perfiles de bibliotecarios, documentalistas y gestores de información, y los sitios de redes sociales de carácter general cada vez encuentran más adeptos por su gratuidad y mejores prestaciones, asà como por el efecto llamada de la gran masa: si mis contactos están allÃ, yo también. En este sentido, parece que Facebook está atrayendo últimamente a profesionales que se congregan en grupos de interés, como el formado por el grupo ThinkEPI6 o E-LIS7.
Problemática de las redes sociales
Pero también es verdad que las redes sociales —y muy especialmente los SRS— plantean inconvenientes y algunas dudas, y están siendo cuestionadas (incluso en los medios de comunicación de masas) por aspectos como la privacidad o el control de datos por parte de los usuarios8 (¿por qué no puedo borrar mi perfil en Facebook cuando lo desee o reutilizar mis datos?).
Veamos para terminar algunos planteamientos al respecto que pueden afectar a los profesionales y que, sin duda alguna, dan para un largo debate.
En primer lugar, las redes sociales suscitan miedo, y no sólo entre los profesionales: miedo a algunos usuarios a mostrar información de uno mismo que pueda ser utilizada por terceros. Existe un cierto temor a sentirse vigilado y, como consecuencia, se niegan a ingresar sus datos total o parcialmente o lo hacen de forma anónima, empleando seudónimos o sin incluir apenas información.
Ello viene ligado al tema de la privacidad: ¿hasta qué punto puedo incluir mi información personal en estos sitios salvaguardando mi privacidad? Sin negar la existencia de una traba real, algunos problemas de este tipo pueden ser evitados con una exploración previa de las opciones y las claúsulas de privacidad que cada red social ofrece, tomando consciencia de las limitaciones que puedan tener y actuando en consecuencia.
Como señala Margaix recientemente4, otra de las cuestiones sobre la mesa es la mezcla de lo personal y lo profesional cuando se emplean redes sociales de carácter general como YouTube o Facebook: puedo emplearlos para comunicarme con los profesionales, pero también con individuos de mi cÃrculo familiar o de amigos. Margaix apela a lo natural e indisoluble de esta mezcla, que se da en el ser humano.
Algunas soluciones para quienes encuentren más reparo pueden ser la creación de dos perfiles o centrarnos exclusivamente en incluir contenidos profesionales en nuestra actividad. Paradójicamente, esa mezcla hace que las relaciones profesionales se vuelvan más humanas y desenfadadas, menos rÃgidas.
Y para finalizar, ante la gran cantidad de redes sociales, ¿por cuál decidirme? Si utilizo una de ellas puedo perderme la actividad que se genera en otras. Por otro lado, mantenerme en todas ellas puede llevarme más tiempo del que estoy dispuesto a ceder… este fenómeno ha sido bautizado con la expresión “fatiga de redes socialesâ€, y las recomendaciones más razonables pasan por optar por aquellas redes en las que esté la gente que nos pueda interesar o que sean las más utilizadas por la comunidad profesional.
Referencias:
- Boyd, Danah M.; Ellison, Nicole B. Social Network Sites: Definition, History, and Scholarship. En: Journal of Computer-Mediated Communication [en lÃnea], octubre 2007, v. 13, n. 1, art. 11. Consultado en: 06-11-2008.
http://jcmc.indiana.edu/vol13/issue1/boyd.ellison.html - Arroyo Vázquez, Natalia. Bibliotecas públicas y sitios de redes sociales, ¿una cuestión de visibilidad? En: IV Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas, A Coruña, 24 al 26 de septiembre 2008, pp. 285-299. Consultado en: 04-11-2008.
http://eprints.rclis.org/archive/00014815/01/Arroyo_IVCongresoBP.pdf - King, David L. The Future is Not Out of Reach: trends, Transformations & Accessibility [en lÃnea]. En: Jornada Acercamiento profesional a la web social: experiencias de bibliotecas 2.0 y formación en nuevas herramientas, Madrid, 29 de septiembre 2008. Consultado en: 09-11-2008.
http://www.slideshare.net/davidleeking/the-future-is-not-out-of-reach-trends-transformations-and-accessibility-presentation/ - Margaix Arnal, DÃdac. Herramientas 2.0 para bibliotecas especializadas. En: IV Encuentros de Centros de Documentación de Arte Contemporáneo, Vitoria, 22 y 23 de octubre 2008. Consultado en: 09-11-2008.
http://www.slideshare.net/dmargaix/artium-compartir-presentation/ - http://www.flickr.com/photos/sedic/
- http://www.facebook.com/group.php?gid=29056868045
- http://www.facebook.com/group.php?gid=5514259572
- Arroyo Vázquez, N. Problemática de las redes sociales, ¿hacia dónde vamos? En: Comunidad de prácticas “Web social para profesionales de la información†[en lÃnea], 11 junio 2008.
http://comunidad20.sedic.es/?p=182
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Natalia Arroyo
Miembro del Grupo ThinkEPI
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Otras aportaciones
VENTAJAS E INCONVENIENTES DE LAS REDES SOCIALES
Por Javier Guallar
Al hilo de la interesante nota ThinkEPI de Natalia Arroyo, comento algunas cosas que he leÃdo estos últimos dÃas sobre redes sociales, sin duda, un tema “de moda”.
A medida que se va extendiendo el uso de los denominados sitios de redes sociales (SRS), se van planteando también con más fuerza y precisión no sólo sus posibilidades sino también algunas problemáticas que presentan.
Los aspectos positivos de los SRS los conocemos. Arroyo enumera en esa nota varias posibilidades que nos ofrecen a los profesionales de la información. DÃdac Margaix, en el próximo EPI dedicado a redes sociales, da una serie de pautas para bibliotecas para la creación de páginas en Facebook1. Margaix señala que sobretodo se trata de “estar ahÔ, ya que ahà están los usuarios. Hoy mismo, la directora de la biblioteca de la Facultat de Biblioteconomia i Documentació de la Universitat de Barcelona, Conxa Ãlvarez, anuncia aquà en Iwetel la creación de la página Facebook de su biblioteca2.
Pero conviene también reflexionar sobre algunos puntos débiles de estos sitios. El miedo y las dudas referentes al tratamiento y la invasión de nuestra privacidad son ya un lugar común. Véase el artÃculo de ayer en El PaÃs de Mercè Molist3. Otras limitaciones de los SRS se han señalado estos dÃas en el grupo de la revista EPI en Facebook4: Fernanda Peset ha planteado cómo darse de baja de estos sitios asà como el problema de que la publicación de contenidos de interés en los grupos en Facebook sean invisibles a los motores de búsqueda: “estamos alimentando una nueva internet invisible”?. Sobre este aspecto también esta semana se está debatiendo en el blog de Javier Leiva, Catorze, con opiniones diversas5-.
Por último, en el EPI de redes sociales, Juan Freire, aunque comenta también algunas ventajas de los SRS, acaba realizando un profundo análisis crÃtico de estos sitios. Señala los diferentes tipos de “simplificación de la realidad” que comportan, y recomienda una “combinación “a medida” de herramientas de la web 2.0″ antes que utilizar el modelo Facebook6.
El debate sobre estos temas no ha hecho más que empezar. Y la permanencia a medio y largo plazo de estos sistemas es algo que –como dice Freire- en estos momentos no se puede prever.
Referencias:
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http://www.elpais.com/articulo/portada/vivir/riesgo/red/social/elpeputec/20081106elpcibpor_1/Tes
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http://www.catorze.com/esp/redes-sociales-e-internet-invisible
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LOS SITIOS DE REDES SOCIALES COMO FUENTES PARA LA RECOLECCIÓN DE DATOS DE USO EMPRESARIAL EN LA BIBLIOTECA
Por Fernando Juárez
Creo que debemos distinguir dos vertientes en el uso de los SRS: la personal/profesional y la profesional/institucional.
Respecto a esta última: ¿debe fomentar la biblioteca la recolección de datos para una empresa privada?
Cuando un usuario se acerca a un mostrador para realizar un préstamo, no podemos decirle, aunque el propio interesado asà nos lo solicite, si ha leÃdo tal o cual libro; y no podemos decÃrselo porque hay unas leyes que protegen la privacidad de las personas; no, no está permitido hacer un seguimiento de las lecturas, gustos, preferencias de nuestros usuarios; información “sensible” que lo mismo puede emplearse para asesorar a nuestros usuarios, para venderles un producto o para controlar su tendencia polÃtica, religiosa, social…
No voy a negar la importancia de los SRS (y menos ahora, que si no perteneces a una te encuentras fuera de juego…) pero creo que, tal y como están planteadas, no son una herramienta “limpia” para las bibliotecas.
Cuando un usuario se acerca a la biblioteca no podemos preguntarle si quiere ser amigo nuestro: de facto todos son (deben ser) amigos. ¿Qué sucede con ese usuario que no desea hacerse amigo de la biblioteca; ¿se covierte en un usuario de segunda? Creo que actualmente disponemos de canales para “conversar” con nuestros usuarios, para ofrecerles contenidos informacionales de calidad sin necesidad de “exigirles” que se hagan amigos de su biblioteca utilizando una herramienta que, eso sÃ, nos advierte de que todos nuestros datos serán utilizados para poder “funcionar”.
ANÃLISIS DE NECESIDADES EN EL USO DE SITIOS DE REDES SOCIALES
Por Miguel Ãngel del Prado
La diferenciación que hace Fernando Juárez entre los usos de los servicios de redes sociales en el ámbito personal/profesional y profesional/institucional me parece muy inteligente y necesaria. Y partiendo de esa diferenciación, las ventajas del uso de las redes sociales en el ámbito profesional/institucional no las veo tan claras, o al menos tan generalizables.
Al parecer, partimos de un presupuesto: nuestras unidades de información (bibliotecas, centros de documentación…) tienen que estar en las redes sociales como Facebook por que es allà dónde se encuentran nuestros usuarios. Esta afirmación, que posiblemente sea cierta en el caso de las bibliotecas universitarias o para un segmento de usuarios muy importante de las bibliotecas públicas, ¿se puede mantener para otro tipo de instituciones?
Antes de embarcarnos en un proyecto que nos va a consumir parte de nuestros escasos recursos, fundamentalmente en tiempo, previamente debemos saber:
HERRAMIENTAS SOCIALES EN LA BIBLIOTECA
Por Oskar Calvo
Realmente las herramientas sociales pueden usarse para hacer muchas cosas, desde poner en contacto a personas para llevar a cabo proyectos en común (Xing es un referente en este aspecto), a simplemente informar de las actividades que se están llevando a cabo, como las acciones llevadas a cabo por la Biblioteca de Muskiz, por ejemplo, “agregar” nuestro rss o nuestro blog u otra herramienta de la institución para informar de actividades, chat para hablar con usuarios, servicio de alojamiento de fotografÃas, archivos para que se puedan recuperar, etc.
Efectivamente hay que ver si hay que realizar el esfuerzo de estar en las plataformas que ya existen, o construir una herramienta que le ofrezca eso a los usuarios sin la necesidad de condicionarlos a utilizar una u otra plataforma. Está claro que cada uno utilizará una herramienta u otra en función de lo que necesite, lo que requiera, lo que le ofrezca, o simplemente el tiempo que tenga.
Por otro lado, en el documento original se me antoja que no se hace mención a las comunidades que se están construyendo en torno a mundos virtuales, en los cuales los Morpgs son el mejor ejemplo. Las comunidades que existen en torno a los canales de irc, con apoyo de entorno web. O simplemente las comunidades que existen gracias a listas de correo electrónico.
La Web esta de moda, porque es vistosa, evoluciona rápidamente, pero lo cierto es que internet nació como una comunidad de profesionales (universidades que querÃan compartir información), y como tal evoluciona dando respuesta a los diferentes usuarios que la utilizan.
USO DE TUENTI EN LA UNIVERSIDAD DE SEVILLA
Por Nieves González
Por nuestra experiencia de ahora mismo en la Biblioteca de la Universidad de Sevilla, os puedo contar que tenemos perfiles en Facebook y en Tuenti y que cada red sirve para lo que sirve. Y creo que eso es algo que no debe olvidarse. Es un error generalizar sobre las redes sociales, porque cada una tiene su público y sus reglas de juego. Y tampoco debemos olvidar que estamos saliendo de nuestros espacios controlados para salir al mundo virtual donde lógicamente no controlamos casi nada, convivimos con el mundo lo mismo que cuando abrimos bibliopiscinas o montamos un servicio de referencia en la cafeterÃa.
El papel de la biblioteca es estar al tanto de las oportunidades que surgen en cualquier sitio, y tambien en las redes sociales (y conocer los riesgos a los que nos exponemos, Fernando), con el fin de que la biblioteca cumpla sus fines.
Por ejemplo, en Facebook tenemos 106 amigos y puedo asegurar que la mayorÃa son profesionales, aunque el número de los miembros de nuestra comunidad universitaria tambien está aumentando. Esto condiciona el tipo de información que ponemos y el uso que hacemos de esta red.
Sin embargo, en Tuenti, nuestros amigos pertenecen a nuestra comunidad, sobre todo al alumnado. Según datos de abril de 2008, habÃa más de 34.000 perfiles de estudiantes de la Universidad de Sevilla, lo que puede suponer más de la mitad de los alumnos matriculados.
Y, ¿qué utilidad le sacamos?
Pues en estos momentos estamos anunciando la encuesta de satisfacción de usuarios de la biblioteca, con un lenguaje más directo e informal que el de la página web de la biblioteca y enviando invitaciones de amistad a los alumnos para que entren en la página y rellenen la encuesta.
En cuatro dÃas el perfil ha recibido 1.000 visitas y tenemos ya más de 400 amigos. Y por supuesto, el número de encuestas se ha disparado, aunque no quiere esto decir que solo se lo debamos a las redes sociales, al menos no sólo a Tuenti.
LOS SITIOS DE REDES SOCIALES PARA LA BIBLIOTECA: UNA HERRAMIENTA DE ACERCAMIENTO A LOS USUARIOS A SU DISPOSICIÓN
Por Natalia Arroyo
Aunque el tema de la nota objeto de debate era, como se señala en el primer párrafo, más bien el uso de las redes sociales para el intercambio profesional (estupenda la ampliación de Javier Guallar en este sentido), mientras que algunas de las respuestas están enfocadas al uso centrado en el usuario, no por ello dejan de ser interesantes e igualmente enriquecedoras.
Sin duda alguna, existen multitud de comunidades más en nuestro ámbito profesional, pero he preferido ceñirme a las redes sociales (entendidas en la forma en que han sido definidas en la nota), por tratarse de un tema novedoso en nuestra profesión y sobre el que he trabajado más.
Desde mi punto de vista, la cuestión no es si la biblioteca debe fomentar la recolección de información por parte de empresas privadas, sino más bien si puede y quiere (creo que se trata de una elección, de una posibilidad) aprovechar esa herramienta para acercarse a los usuarios que están allÃ. Los usuarios de las redes sociales aceptan libremente (otra cosa es su grado de consciencia) ceder parte de los derechos sobre sus contenidos y de su privacidad: si no quieres que nadie se entere de tu vida personal, no lo cuentes.
En su papel alfabetizador, la biblioteca lo que puede y debe hacer es advertir e informar sobre los peligros que pueden entrañar los SRS. Una solución es, como señala Oskar Calvo, crear redes sociales en la web de la biblioteca, como MyOwnCafe, la iniciativa del Southeastern Massachusetts Library System.
En todo caso, pienso que se trata de tomar una decisión propia una vez valorado si nos merece la pena ceder parte de control, como señala Nieves González, a favor de una mayor y más cercana comunicación con parte de nuestros usuarios.
Por otro lado, el empleo de los SRS parece ser más común entre los más jóvenes, por lo tanto es más probable que la mayor parte de los contactos de la biblioteca en ellos sean jóvenes. Pero eso no significa que quienes no las utilicen sean usuarios de segunda: si creamos un club de lectura de cómics en nuestra biblioteca, probablemente los asistentes también serán jóvenes y adolescentes, pero eso no quiere decir que el resto de nuestros usuarios no nos interese, sino simplemente que no podemos ofrecer los mismos servicios a todos, puesto que sus intereses no son los mismos y debemos adaptarnos a ellos.
Sin duda alguna, y como señala Miguel Ãngel del Prado, tenemos que estudiar la situación antes de emplear nuestros esfuerzos en cualquier dirección.
Un saludo y ánimo, que queda mucho por decir y muchas experiencias que contar sobre este tema.
RENDIMIENTO EN LAS REDES SOCIALES
Por Oskar Calvo
Aunque ni las redes sociales (ni las redes sociales de profesionales) son nuevas, sà es verdad que han sido impulsadas de forma muy importante por las empresas privadas que buscan tener más y más usuarios para conseguir más y más inversores.
Yo creo que ahora lo que toca es hacer un poco de minerÃa o estudios estadÃsticos para ver el uso real de las mismas. Su rendimiento, y cómo estas redes sociales (profesionales o no) devuelven algo provechoso.
Ya que una cosa es tener muchos usuarios apuntados a un grupo, a una red, etc., y otra muy diferente que de ello se desprenda algo.
Un ejemplo: de los diferentes grupos de Xing en los que estoy apuntado, la mayorÃa de ellos están muy parados, por no decir muertos. Lo mismo podrÃa decir de algunos grupos de Facebook.
Es algo a analizar: por una parte el hecho de que haya muchos usuarios, lo cual es bueno para Facebook y similares, porque pueden vender estos datos. Y, por otro lado, cómo justifica una entidad que no vive de la publicidad (como puede ser una biblioteca), tener x usuarios.