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Los recursos de información sobre cómics: la nueva base de datos especializada en Carlos Giménez (I). Estado de la cuestión

INTRODUCCIÓN

Hace unas semanas, un escritor de cierto renombre de nuestra literatura, Vicente Molina Foix, dedicó todo el espacio disponible en su columna semanal de la revista Tiempo en demostrarnos su completa ignorancia y sus prejuicios con respecto a un mundo que, desde luego, teniendo en cuenta las palabras que escribió, no conoce. El contenido de esa columna puede leerse al completo gracias a que en el blog del autor de cómics Pepo Pérez se colgó la página escaneada.

Como suele ser habitual en estos casos, el mundo del cómic recogió el guante lanzado por el escritor y se lanzó masivamente, en forma de comentarios en el blog de Molina Foix, a responder, con mayor o menor acierto y educación, a todas y cada una de las imprecisiones que el escritor puso en el aire.

Los vómitos tóxicos y envenenados que el escritor lanzaba (en forma de palabra escrita) sobre los cómics y sus autores, venían a cuento por las náuseas y urticarias que a este hombre le habían dado al enterarse que el Ministerio de Cultura había instaurado, hace un par de años, el Premio Nacional del cómic. Y no sólo eso. Lo ha creado con tal saña que incluso lo había hecho otorgando la misma cantidad de dinero “que otorga al mejor novelista, poeta o ensayista del año”.

Aparte de la demostrada ignorancia que el autor claramente demostró, unido a un montón de prejuicios sin fundamento e impulsos primarios, existe un problema de base muy importante a la hora de referirse al mundo del cómic desde entornos más o menos alejados a éste: el total y casi absoluto desconocimiento que se tiene sobre él. Las razones son bien sencillas y hay que encontrarlas en varias partes.

LA CIUDAD DE LAS BELLAS ARTES

Imaginémonos una ciudad compuesta por barrios dedicados a todas y cada una de las artes. En un barrio se encuentra la música, en otro, la pintura, la escultura, la arquitectura, la literatura y la danza. Seis barrios en total, todos ellos muy agradables, limpios y completamente organizados: pasear por sus calles hacen que el alma se eleve y el espíritu se reconforte: es la ciudad de las Bellas Artes.

Mientras la mitad de sus habitantes residentes tratan de hacer obras para la posteridad (o no…) la otra mitad se encarga de analizar teóricamente dichos trabajos para encontrar sus bondades y sus puntos flacos: las primeras se potencian y se aplauden, los segundos se desechan, es necesaria la pureza. El objetivo es, claramente, una definición lo más completa de cada una de las artes, establecer sus bases teóricas, que permitan su continua evolución en busca de nuevos caminos artísticos.

Por supuesto que en cada uno de esos barrios existen áreas más o menos polémicas, con mayor o menor número de adeptos pero que, en definitiva, su consideración y estatus de arte se dan por hechas. Llegar a este punto no ha sido fácil: años (siglos, en ocasiones) de estudios, análisis, creación de organismos oficiales o ilustres academias, centros de investigación, bibliotecas, etc. etc. Esos barrios están consolidados por los trabajos que se han llevado a cabo desde ellos mismos y para lograr llegar a esta situación han necesitado de esfuerzos intelectuales importantes.

Luego existen tres barrios periféricos. El dedicado al cine, a la fotografía y, claro, al cómic. Los habitantes de los dos primeros han hecho bien sus deberes: el cine es considerado ya sin tapujos como el séptimo arte y prácticamente disfruta de todos los servicios que la Ciudad de las Bellas Artes proporciona a sus vecinos (hay que recordar que para poder usar esos servicios comunitarios, hace falta un buen trabajo de organización y gestión de recursos y que los gestores de la ciudad permitan su entrada al club), a pesar de que tiene algunas zonas del barrio ciertamente un poco abandonadas a su suerte.

La fotografía casi es admitida ya unánimemente también como el octavo arte. Con los años han logrado obtener un reconocimiento importante a su labor de embellecimiento del barrio y siguen trabajando duramente para mantenerse en lo alto.

¿Qué ocurre con el noveno barrio? ¿Qué pasa con el cómic? Pues que, como entretenimiento no está mal, pero de ahí a ser considerado como algo serio, hay un trecho. Y eso es exactamente lo que opina Vicente Molina Foix, en definitiva (y la mayoría de los que están leyendo este texto y han llegado hasta aquí).

Pero, ¿por qué el barrio del cómic, que lleva creado y en pie muchos más años que la fotografía –y no digamos el cine-, sigue siendo un barrio periférico y alternativo?

Pues simple y llanamente porque sus habitantes así lo han querido. Por alguna razón no terminan de aceptar las recomendaciones y normas que, desde la Ciudad de las Bellas Artes, les han mandado, convencidos de que haciéndolo así, mantienen su libertad creativa (como si en el resto de las ocho artes no hubiera espacio para la libertad, la innovación y la originalidad después de asumirlas). No olvidemos que el cine nació del uso conjunto de la narración secuencial de imágenes fijas (la base del cómic) y la reproducción mediante procesos químicos y mecánicos de la propia realidad plasmada en imágenes.

De hecho, como indicaba Antonio Altarriba en una contestación a Molina Foix, el primer estadio de una película es crear algo parecido a un cómic (el storyboard) para su representación inicial.

Así pues, a pesar de tener una historia de miles de años (los orígenes de la narración secuencial con imágenes estáticas dibujadas se alargan hasta las pinturas rupestres –ojo, que no hablo de que las pinturas rupestres sean consideradas como cómic-), seguimos teniendo un barrio mal organizado, pésimamente gestionado, y aún peor analizado y clasificado. ¡Después de tanto tiempo, sus habitantes ni siquiera han sido capaces de llegar a un acuerdo sobre cómo llamarlo!

Lo peor de todo es que, por un lado, sus habitantes se sienten cómodos en esta situación y lanzan piedras y sueltan a los perros a todo aquel que osa acercarse para poner un poco de orden en el caos teórico; por otro lado, cuando desde la Ciudad de las Bellas Artes deciden que quieren abrir la mano e inician los plazos para presentar los méritos realizados por los barrios periféricos para empezar a formar parte de hecho de la ciudad, mientras el cine y la fotografía muestran sus academias, sus análisis, sus trabajos teóricos, sus obras maestras, etc., etc…; una pequeña representación (pasaba por allí) del barrio del cómic viene con hojas impresas de blogs dentro de una carpeta sucia, donde se afirma que hace cuarenta años Umberto Eco dijo que los cómics estaban muy bien, que podían ser objeto de estudio; y que hace casi veinte años hasta un cómic ganó un Pulitzer; en la carpeta hay hasta fotocopias de esa gran obra. Pero lo peor de lo peor, es que ese grupillo de amigos se van enfadados porque han ido hasta allí con esa carpeta, y siguen sin entender el porqué les prohíben entrar en la Ciudad de las Bellas Artes.

Por supuesto cuando llegan al barrio y comentan lo que ha pasado, sus habitantes se llevan las manos a la cabeza otra vez, pues no terminan de creer como un medio que hace casi veinte años ganó un Pulitzer, y que hasta Umberto Eco decía que era digno de estudio, podía quedarse, de nuevo, a las puertas de la gloria.

SITUACIÓN ACTUAL

Este pequeño ejemplo en plan irónico, sirve para ilustrar la situación en la que se encuentra el cómic desde el punto de vista más académico. Resulta realmente difícil de comprender cómo un medio con la antigüedad que el cómic posee, aún no haya sido capaz de crear las sinergias necesarias para generar sus propias herramientas de investigación en relación a los trabajos producidos, ya sea desde fuera como desde dentro de su mismo entorno, y encaminados a otorgarle una base teórica válida sobre la cual desarrollarse plenamente.

No existen, en la actualidad, herramientas de consulta o de recopilación de este tipo de estudios que favorezcan no sólo el estudio de las tendencias ya producidas a lo largo de la historia, sino también que se realicen otros trabajos teóricos de enjundia que faciliten la apertura de nuevos caminos artísticos.

De forma cíclica, el mundo del cómic se enrosca sobre sí mismo, repitiendo una y otra vez estudios sobre las obras y los autores, repitiendo de forma sistemática, una y otra vez, los mismos estudios, sin avance posible. Los avances artísticos que se producen parecen más bien fruto del trabajo y el esfuerzo personal de una serie de autores, más que de la sensación, o el sentimiento de pertenencia a un medio de carácter mundial, en el cual englobarse y que les da una especie de energía conjunta.

A pesar de todo, el mundo del cómic está en una situación de autocomplacencia que a veces exaspera, sigue echando la culpa de sus males al resto del mundo: cuando no es el cine, son los videojuegos; otras veces, los propios lectores, la situación del mercado, la crisis…, pero nunca es capaz de analizar las consecuencias de sus propias acciones.

Pero, ¿existen en el mundo del cómic estudios y análisis lo suficientemente importantes que justifiquen la creación de herramientas específicas de consulta? Por supuesto que sí.

Hace años (más concretamente en 2003) publiqué un artículo en la revista Ítem títulado: Recomendaciones para la publicación de revistas de investigación sobre historieta: consejos para la estandarización. El objetivo era intentar analizar la situación en la que se encontraban, en aquel momento, las revistas que existían en el contexto castellano parlante sobre difusión e investigación del cómic. Con la perspectiva que da el paso del tiempo, dos conclusiones saco al respecto:

- La primera es que en aquella época recibí palos, por parte del mundo del cómic, hasta en el carné de identidad por decir las cosas que decía. Evidentemente la normalización que presentaban esas publicaciones era básicamente nula, pero nadie entendió que el simple hecho de preparar un artículo de esas características en relación a esas revistas, las estaba equiparando a un nivel que no tenían, ni tendrán jamás. Lejos de encajar de forma más o menos deportiva los comentarios negativos, y sin ningún ánimo de hacer ningún tipo de autocrítica, los pocos que desde el mundo del cómic lo leyeron lo vapulearon (y de paso a mi también, lingüísticamente claro) en los foros y otros mentideros; y por supuesto pasó más que desapercibido para el resto del mundo, más allá de los cuatro que lo leyeron. De aquel texto apenas queda alguna reseña bibliográfica en bases de datos.

- La segunda conclusión es que, precisamente, las conclusiones a las que llegaba en su día, dejaron de tener validez rápidamente. ¿La razón? el modelo de difusión de trabajos de divulgación e investigación sobre cómic iba a cambiar de forma radical en los meses que siguieron a su publicación.

En aquella época explotó una forma de difundir información sobre cómics que revolucionó la publicación de textos: los blogs, que enterraron, casi definitivamente, a las publicaciones impresas. El artífice principal del cambio fue el crítico Álvaro Pons que, con su Cárcel de papel, puso la primera piedra y casi podríamos decir que diseño los planos del nuevo edificio.

El blog se ajustaba como un guante a las necesidades más básicas de un lector de cómics: inmediatez para publicar noticias de digestión rápida: permiten publicar noticias tan rápidamente como se olvidan. Sin embargo, los blogs sobre cómics (al igual que ha pasado con otras áreas y disciplinas) no sólo se quedaron ahí, y con el tiempo han nacido muchos que tienen como objetivo la difusión de trabajos, por decirlo de alguna forma, más profundos, y son muchas las áreas que cubren.

Se ha producido una especialización muy importante de los contenidos y son la referencia principal a la hora de buscar información. Mientras en otras disciplinas (como la nuestra), la blogosfera va muriendo poco a poco en una lenta agonía, en el mundo del cómic está más viva que nunca. Se podría decir, de forma rápida, que los blogs tienen una gran ventaja y un gran inconveniente.

- En cuanto al inconveniente es su poca “permanencia”, perdurabilidad que sí tenían las revistas impresas. La mayoría son bastante volátiles y en ocasiones el blog y sus contenidos desaparecen sin dejar rastro. En las publicaciones impresas la normalización brillaba por su ausencia, pero el hecho de que los contenidos estuvieran en papel les daba cierta perdurabilidad en el tiempo, aunque muy limitada en cuanto a su difusión. Las revistas impresas tienen un círculo de distribución increíblemente limitado.

- Como gran ventaja podemos comentar su accesibilidad desde el punto de vista de que sobrepasan, con mucho, la posibilidad de acceder a sus contenidos de forma prácticamente universal, algo en lo que las revistas fallaban de forma estrepitosa.

Por otro lado, ¿cuáles son las fuentes de investigación bibliográfica especializadas para poder acceder a toda esta información generada alrededor del cómic? Pues básicamente, en el entorno electrónico, no hay ninguna desde ninguno de los dos aspectos que a continuación comento:

a. Producción editorial.

a.1. Catálogos de las bibliotecas: dejan mucho que desear en el sentido de que hasta hace más bien poco tiempo, los cómics no han sido catalogados de forma más o menos habitual en nuestras bibliotecas. Por otra parte, aunque ahora es más frecuente encontrar estas obras en sus estanterías, la calidad de los datos que se muestran a través de los Opacs es bastante deficiente y no suele ajustarse ni a las características del medio ni a las necesidades de un aficionado normal. Desde luego, no son una herramienta útil cuando se quiere buscar información un poco más especializada o que va más allá de un autor o un título en concreto.

a.2. Catálogos de las editoriales. Se convierten en la principal fuente de información bibliográfica actualizada (por cuestiones meramente comerciales, evidentemente) aunque hay que tener en cuenta que, por supuesto, cada editorial sólo tiene en cuenta su propia producción. Este problema se soluciona acudiendo a los catálogos de las tiendas online más importantes que podemos encontrarnos en la Web.

Está claro que en ambos casos nos damos de bruces con el mismo problema: la producción en España tiene un marcado carácter caduco, donde las obras pasan por los catálogos con tanta velocidad que, muchas veces, antes de darte cuenta, ya están descatalogadas.

Hace años intenté poner en marcha el proyecto TBOtk, diseñando un Opac hecho y pensado para la difusión de cómics que pudieran entrar a formar parte de un catálogo de biblioteca, pero el trabajo que requería su mantenimiento (a pesar de que la mayor parte de las tareas estaban automatizadas) y la soledad del proyecto, lo hicieron nacer prácticamente muerto.

En este contexto, investigar la historia editorial a una obra a lo largo del tiempo buscando diferentes ediciones (recordemos que el cómic, por su naturaleza gráfica, acusa más marcadamente las características y cualidades entre una buena edición y otra mala), se convierte en una labor casi imposible de llevar a cabo. En todo caso, si se quisiera buscar esta información, prácticamente la única obra de referencia disponible son los dos volúmenes del Atlas Español de la Cultura Popular, de Jesús Cuadrado, y editado por Sins Entido.

De hecho, para la elaboración de la base de datos sobre Carlos Giménez, de la cual hablaremos a continuación, su uso ha sido total y absolutamente indispensable.

b. Trabajos de difusión del cómic.

Olvidémoslo. No hay nada a lo que acudir para realizar búsquedas tratando de localizar artículos, referencias, reseñas o cualquier otra cosa dada a conocer dentro de cualquiera de las publicaciones especializadas que han nacido dentro del mundo del cómic. Es un agujero negro de grandes proporciones que se hace cada vez más grande y difícil de abarcar.

Y aquí, en este contexto, es donde hay que encontrar las razones del por qué de la creación de la base de datos dedicada, en exclusiva, al autor de cómics más importante de nuestro país: Carlos Giménez, desde el punto de vista de su obra y los estudios que sobre ella se han realizado. Lo veremos en la siguiente entrega.

Jesús Castillo-Vidal
Miembro del Grupo ThinkEPI

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7 respuestas a Los recursos de información sobre cómics: la nueva base de datos especializada en Carlos Giménez (I). Estado de la cuestión

  1. Micol Lagarde Rodríguez
    DESPRECIO Y SU SESGADA PERCEPCIÓN SOBRE EL CÓMIC

    Por Micol Lagarde Rodríguez

    Me entristece sobremanera que un escritor culto e inteligente como Vicente Molina Foix demuestre ser un ignorante en las materias que desprecia, pues ésa es la base de todo prejuicio.

    De acuerdo con que tiene una fobia personal hacia los tebeos, tal como reconoce en el post de respuesta a la polémica en su propio blog; muy respetable. Y por supuesto que puede emitir las opiniones que guste. Pero al desconocer un asunto se arriesga a confundir términos e introducir inexactitudes, como cuando limita el amplísimo universo del cómic a dos únicas categorías: v.g., a) superhéroes y b) humor infantil-juvenil.

    A continuación, comete el error típico de la mayoría de personas ajenas a este medio: mezclarlo con los dibujos animados. ¿Qué tendrá que ver una cosa con la otra? Que yo sepa, los dibujos animados son un género dentro del cine, y corresponden por tanto al área del séptimo arte, no del noveno.

    Sí, el storyboard tiene aspecto de historieta (al fin y al cabo el cine es una narración secuencial, como el cómic), pero se trata de un recurso que utilizan exactamente igual las películas de imagen real; la única diferencia es que, en el caso de la animación, los dibujos utilizados se trasladan a la pantalla tal cual.

    Es una lástima que, por desconocimiento de las obras adecuadas, Molina Foix no sepa apreciar el alto nivel creativo, técnico e intelectual que supone integrar dos de las grandes artes (literatura y pintura) en un todo que sea mayor que la suma de sus partes, y aún más triste es que sus imprecaciones disuadan a otra gente de disfrutarlas.

    Supongo que le dará un soponcio cuando se entere de que un buen número de cómics han ganado primeros premios en galardones que no corresponden a su formato, sino al de la literatura o el periodismo: Neil Gaiman recibió el World Fantasy Award al mejor relato corto por Sueño de una noche de verano, Art Spiegelman el Pulitzer por Maus, Alan Moore el Hugo a la mejor novela de Ciencia ficción por Watchmen, etc… Y no digamos el disgusto que se llevará cuando llegue a sus oídos que se está promoviendo muy justamente a Carlos Giménez como candidato al próximo Príncipe de Asturias (otra cosa es que Carlos acepte participar en un galardón monárquico, je, je).

    Mientras creadores de sobrada reputación intelectual como él sigan exponiendo en medios públicos su desprecio y su sesgada percepción sobre el cómic, no es de extrañar que en nuestras bibliotecas aún sean un fondo de segunda categoría. Bueno, ¡al menos ya tienen su -pequeño- lugar en las salas de adultos y no están circunscritos por decreto-ley a la sección juvenil…con los subsiguientes disparates al poner en manos de tiernos infantes las obras completas de Manara!

    Por ello, desde aquí animo a tod@s l@s compañer@s bibliotecari@s que se han lanzado a abordar su reivindicación y normalización a continuar con su labor, y de paso les ofrezco mi ayuda en lo que pueda.

  2. Cristóbal Pasadas Ureña
    EL CÓMIC COMO MATERIA DE INVESTIGACIÓN

    Por Cristóbal Pasadas Ureña

    No tenía ni idea de la polémica suscitada por Molina Foix, pero el texto de Jesús Castillo para ThinkEPI me ha servido para recordar que en la revista College&Research Libraries News, de la ACRL-ALA, v. 70, n. 10 (noviembre, 2009), dentro de su sección Internet Resources, hay un artículo de Derik A. Badman (¡vaya nombrecito, tratándose de cómics!) sobre Comics studies: resources for scholarly research.

    Bueno, creo que ahí hay evidencias suficientes -para Molina Foix y hasta para la Aneca (¿para cuándo los índices de impacto de los cómics?)- de que éstos constituyen un tema muy serio y muy digno de investigación desde hace bastante tiempo entre quienes se dedican, por ejemplo, al estudio de la cultura popular y sus más diversas manifestaciones.

  3. José-Vicente Serrano-Olmedo
    CATÁLOGO DE BLOGS DE CÓMICS: TEBELOGS

    Por José-Vicente Serrano-Olmedo

    Tiene razón Jesús cuando dice que los blogs sobre cómics han eliminado a las pocas revistas que existían con artículos sobre cómics; aunque ha quedado alguna, con más información puntual de novedades que artículos de ensayo, como la revista Dolmen, algo especializada en el género superheroico pero que también contiene artículos de otros géneros “comiqueros”.

    Los blogs se han prodigado en los últimos años y hay una herramienta que sirve para consultar los casi quinientos blogs en español sobre cómics, se trata de:
    http://tebelogs.dreamers.com

    Es una herramienta de sindicación muy útil para evitar la “infoxicación”. En una columna pone el enlace al título del post y a continuación el enlace al blog donde se ha publicado.

    Muchas veces los bibliotecarios y documentalistas debemos aprender de otros lados, usando aquello que creo que se denomina en inglés benchmarking.

    ¿No sería bueno un rss en alguna página web donde figurasen todos los blogs sobre temas de documentación, biblioteconomía y similares, que nos evitase tener que ir pinchando de blog en blog para ver lo que hay de nuevo? Se podría imitar a los “tebelogs”.

  4. Jesús Castillo-Vidal
    REDIFUSIÓN DE CONTENIDOS PARA CÓMICS

    Por Jesús Castillo-Vidal

    Tienes razón en lo de Tebelogs. Hace unos años contacté con el administrador de la Web donde está alojado (Dreamers.com) y me contó que está realizado con desarrollos propios que hicieron en su día (con soporte con MySQL y esas cosas). Y todo sea dicho, fue iniciativa de Álvaro Pons (de quien ya hablo en mi texto de ThinkEPI).

    Sin embargo, hay una forma de hacer algo similar de forma muy sencilla (con cualquier sitio que ofrezca sindicación rss) mediante una Api de Google (cómo no). Esa Api ya la implementé hace la tira de años en el Opac de TBOtk para sindicar los contenidos de algunos blogs de cómics y mostrarlos en la página de inicio.

    Es una Api muy sencilla de usar y de configurar sabiendo un poco de css e intuyendo un poco de Ajax (si sabes algo de Javascript te resulta más sencillo). Se me ocurren miles de cosas que hacer con esta Api, usándola en un catálogo de bibliotecas, pero bueno, ahí queda eso.

    Y en cuanto a que el mundo de los cómics está infravalorado, sólo darse cuenta de que TBOtk fue pionero en implementar este tipo de sindicación en los Opacs, junto con la posibilidad de subir los enlaces hacia registros a marcadores sociales (en aquella época nadie lo hacía), y el uso de rss para anunciar novedades en el catálogo. Y sin embargo, nadie nombra a este proyecto cuando se habla de catálogos 2.0 y demás zarandajas.

    Será porque es de cómics, digo yo.

  5. RECOPILACIÓN DE BLOGS DE BIBLIOTECAS

    Por Gonzalo García

    Para lo que pueda servir, y con una sencillez de formato quizá muy criticable, yo he ido haciendo mi cosecha personal en estos dos espacios referidos de manera bastante estricta a las bibliotecas públicas (1, blogs escritos en castellano; 2, blogs escritos en catalán) y a las bibliotecas escolares (de escuelas e institutos):

    http://blogsdebiblioteca.blogspot.com/
    http://bibliotequespubliques.blogspot.com/
    http://debibliotecaescolar.blogspot.com/

    Seguro que faltan blogs; los que deseen añadir alguno que cuadre con la definición de alguna de esas páginas recopilatorias, basta con que me escriban a mi buzón.

    Lo que no he hecho (porque no sé hacerlo, principalmente) es generar un nuevo rss exportable a partir de esos datos.

  6. María José Sola
    RECOPILACIÓN DE UNIDADES DE INFORMACIÓN EN SERVICIOS SOCIALES

    Por María-José Sola

    Este verano estuve haciendo una recopilación de blogs, facebooks, wikis, delicious y otras herramientas de la denominada Web 2.0 en unidades de información.

    La Web está accesible aquí:
    http://www.ui20.es

    Tiene diversos apartados que voy completando a medida del tiempo que dispongo.

  7. OTROS RECURSOS RELACIONADOS

    Por Manu Pérez

    No sé si conocéis los dossieres que elabora la Biblioteca Tecla Sala de L`Hospitalet de Llobregat:

    El directorio de recursos sobre cómics de Absysnet (la pega es que no actualizan desde 2007).