Inicio » Notas ThinkEPI 2013 » Me duele en la biblioteca

Me duele en la biblioteca

Resumen:
Los niños, que en muchos casos todavía no visitan las bibliotecas pero deberían ser los usuarios de un futuro cercano, crecen en un entorno altamente tecnificado en el que las necesidades de información, cada vez más, se pueden resolver directamente en internet a través de distintos dispositivos y sin visitar las unidades de información (ni siquiera de forma virtual). Se plantea la necesidad de que los bibliotecarios tomen conciencia de esta situación para poder construir una biblioteca que pueda seguir siendo útil a través del tiempo.

[Leer más...] Me duele la biblioteca



Cómo citar este artículo:
Leiva-Aguilera, Javier. “Me duele la biblioteca”. Anuario ThinkEPI, 2013, v. 7, pp. 72-77.

Etiquetas: , , ,

17 respuestas a Me duele en la biblioteca

  1. NO DEJES DE IR A LA BIBLIOTECA
    Por Fernando Jerez

    Una sugerencia desde mi punto de vista, si me lo permites: no dejes de ir a la biblioteca. Aunque creas que lo que vas a encontrar allí es igual o menos que lo que puedes conseguir en otro sitio. En mi caso tengo la suerte de que las que he tenido a mi alrededor tienen buenos recursos, estupendos profesionales y se hacen muchas actividades que no se pueden encontrar en otro sitio. Y (según mi pronóstico, y a ello intentaré sumar mi esfuerzo) ofrecerán muchas más posibilidades en los años que vienen, que terminarán convenciendo a tus hijos de que no las pueden abandonar.

  2. Cristián Maturana

    COMPETIR, ÉSE ES NUESTRO FUTURO
    Por Cristián Maturana

    Tal como señalas, nuestros hijos no necesitarán ir a la biblioteca por los mismos motivos que íbamos nosotros, comparto 100% esa parte de la reflexión, y es por ello que se necesita -en algunos lugares ya se ha hecho- cambiar radicalmente el concepto de biblioteca. Personalmente, veo la biblioteca, sobretodo la biblioteca pública, como un espacio de encuentro social en el que nuestros hijos pueden ir a divertirse (lo digo con absoluto conocimiento de causa, pues tengo tres hijos y tres sobrinos y aman ir a la biblioteca, incluso más que ir a jugar o de paseo a otro lugar), pueden ir a escuchar un cuento, ver una obra de teatro, ver una película, jugar, hacer manualidades, compartir con otros niños y niñas.

    Veo a la Biblioteca Pública como a la plaza pública, un espacio abierto de expresión, un espacio para compartir y entretenerse, al mismo tiempo que fomentas la lectura.

    Fuimos muy criticados cuando partimos con el proyecto de la Biblioteca de Santiago pues permitíamos que los chicos utilizaran los computadores para jugar o chatear. Pues bien, pusimos justo detrás de los ordenadores sugerentes cómics (mostrando sus portadas), y en estos 7 años que vamos a cumplir, un 90% de esos chicos que sólo iban a jugar en los ordenadores ya son lectores asiduos, y no sólo de comics, pues partieron por ahí y poco a poco se fueron interesando en nuevas lecturas.

    La biblioteca no va a morir, bueno si nos esforzamos por ello, y para eso es necesario darle el valor real y contexto que debiese tener, y que no es otro que satisfacer las necesidades culturales, de información pero por sobretodo de ocio y recreación. La biblioteca debe competir con los “Mall”, con los centros de entretenimiento, con lo cines, debe ocupar esos nichos para poder subsistir.

    En Chile hace unos meses surgió Kidzania, una especia de ciudad en miniatura para niños donde ellos pueden ejercer distintas profesiones, obviamente con un cariz comercial. Nosotros lanzaremos “bibliotecari@s por un día”, donde los chicos podrán disfrutar de ejercer todas las labores que realizamos.

    Debemos competir, ese es nuestro futuro, y para ganar esa competencia, lamentablemente, no podemos mirar hacia las bibliotecas, debemos mirar hacia los Mall, hacia los bancos, hacia las tiendas de retail, hacia los centros de entretenimiento, hacia los teatros, hacia los cines, debemos pelear con ellos ese nicho y ganar la batalla.

  3. Alberto García

    DEBEMOS SER PROACTIVOS EN LA BÚSQUEDA DE USUARIOS
    Por Alberto García

    Entiendo a Javier Leiva-Aguilera, el entorno (ese micromundo) en el que nos movíamos ha cambiado, y así van cambiando las necesidades de los usuarios de las bibliotecas. Pero para eso estamos nosotros, los profesionales, para, como indica Cristián Maturana, hacer de la biblioteca un nuevo ágora, no sólo con libros impresos sino con recursos multimedia. Y para eso nos tenemos que sentar y hablar con expertos en marketing para que nos sugieran cómo podemos ir hacia el usuario y no esperar a que éste venga.

    Llevo casi 15 años de bibliotecario, y en estos tiempos ha cambiado mucho la profesión, pero la idea es que nos levantemos motivados cada día, con nuevas ideas, para ir a por el usuario con la finalidad de que se sienta cómodo, alegre, feliz en el nuevo ágora que nosotros debemos de remodelar y reconstruir (muy distinto al que antaño nosotros habitábamos). Pero lo importante es que sepamos que debemos de ser proactivos en la búsqueda de usuarios (niños, adolescentes, personas mayores, etc.).

  4. LA BIBLIOTECA SERÁ UN ESPACIO EN CONSTANTE TRANSFORMACIÓN
    Por Carmen Fenoll

    Javier, muchas gracias por tu reflexión-provocación, porque es muy acertada. Veo que tres compañeros se han avanzado a algunos argumentos que quería utilizar para responderte. Me quedo sobretodo con los de Cristián, pero te mando algunos más:

    Por motivos de mi nuevo trabajo, me desplazo constantemente a municipios de diversos tamaños, y estoy muy en contacto con los bibliotecarios. Tengo mucha suerte, en muchos casos me encuentro a profesionales con mucha vocación y entrega.

    Profesionales que, a pesar de la escasez de recursos, buscan colaboraciones debajo de las piedras y ejercen de misioneros de la cultura (bibliotecarias que cenan con no-usuarios una vez al mes para saber sus motivos, noches en la biblioteca, etc.).

    Creo que nos duele la biblioteca en los mismos términos que nos duele la escuela (como bien comentas), las plazas (donde se prohíbe jugar con balones), los comercios locales… Nuestro imaginario es muy diferente del que van a tener nuestros hijos. Creo que la biblioteca será un espacio en constante transformación. Lleno de vida y habitado por gente con ganas de compartir. Abierto por profesionales cada vez más involucrados con su territorio. Cada vez más imaginativos.

    Cuando nuestros hijos sean adolescentes, nuestras bibliotecas han de ser capaces de sorprenderles. Pero el reto está en buscar que sean ellos los que sorprendan a los bibliotecarios con sus propuestas. Y lo tienen bien: a diferencia de la mayoría de nosotros, conservan un buen recuerdo de las bibliotecas. Sus padres piensan que es un buen lugar para ellos y aunque no la visiten frecuentemente, creo que las encuentran imprescindibles y que impedirían su cierre si fuera el caso. Reinventemos las bibliotecas y hagámoslas eficientes. Seamos exigentes, provocadores y arriesgados. Toni Puig dijo una vez en un foro profesional: para los bibliotecarios desmotivados Viagra y, si no funciona, los tiramos del campanario.

    Hagamos un trato: luchemos a muerte por las nuevas bibliotecas públicas que queremos para nuestros hijos. Como decía Mario Benedetti: contra el optimismo no hay vacunas.

  5. Margarita Pérez Cruz

    LA BIBLIOTECA COMO CENTROS MOTORES QUE FUSIONEN LA CULTURA Y EL OCIO
    Por Margarita Pérez Cruz

    Ustedes han tocado un tema que desde hace un tiempo me tiene profesionalmente inquieta. ¿Debemos los bibliotecarios encontrar un nuevo balance al enfoque público de las bibliotecas para caminar de la mano con el siglo?

    Ya sabemos que tenemos que estar al día con lo que la tecnología nos ofrece, tanto para recuperar la información como para atraer a los usuarios, sobre todo de las nuevas generaciones. Pero es cierto, ¿seguirán a pesar de todos esos esfuerzos visitándonos?

    Me permito estar de acuerdo con Cristián, pues la idea de la biblioteca como mero centro de consultas de información dentro de poco ya no venderá.

    Creo firmemente que el bibliotecario debe, además de ser un buen profesional en las técnicas de la información, ser buenos con la tecnología. Ahora el curso de actualización está enfocado a los terrenos antes reservados de la “gestión cultural”.

    Estimados, yo sólo veo esto desde el punto de vista práctico, así como los demás profesionales necesitan enlazar esfuerzos para que la ciencia avance (por decir un ejemplo), de igual manera tengo una visión optimista de la biblioteca como centros motores que fusionen la cultura y ocio. Y que los usuarios de las nuevas generaciones siempre tendrán ganas de visitar. Y dependerá de nuestro ingenio gestionar cosas que los inviten siempre a la literatura, sea ésta en papel, o tal vez no.

  6. Anna Broll Nadal

    HAY LARGA VIDA PARA LAS BIBLIOTECAS QUE TIENEN CAPACIDAD DE ADAPTACIÓN
    Por Anna Broll Nadal

    Las bibliotecas que yo conozco las utilizan gente de todas las edades porque, además de cuentos, ofrecen otros muchos servicios que seguramente son de utilidad para mayores de tres años.

    En mi ciudad, las bibliotecas son centros culturales, centros de aprendizaje, centros de ayuda a la búsqueda de empleo, centros de ocio, de acceso a contenidos digitales y de apoyo a la creación. Y por encima de todo, son lugares de acogida, de convivencia transversal y de encuentro.

    No sé en qué se convertirán las bibliotecas cuando tus hijos, nuestros hijos, dejen de leer cuentos, pero estoy segura que podrán seguir utilizándola…si quieren.

    La biblioteca que describes realmente tiene poco futuro, pero las que yo conozco no tienen nada que ver. Así que me aventuro a pronosticar que hay larga vida para las bibliotecas que tienen capacidad de adaptación, para las que ofrecen servicios más allá de la lectura, para las que sigan siendo un lugar donde los ciudadanos se sientan acogidos. Pero tu esto ya lo sabías…

  7. María Isabel García Rubio

    EL ANTÓNIMO DE RESTRINGIR ES AMPLIAR
    Por María Isabel García Rubio

    Javier, te duele la biblioteca porque su desaparición ni siquiera obedece a un devenir natural. Es una pérdida abrupta por razones a menudo muy prosaicas, y siempre arbitrarias.

    ¿Por qué hemos dado por bueno que un cambio de formato a la hora de trasmitir la cultura implique la eliminación de lo anterior?

    Recordemos el informe prospectivo encargado por la UE a Regis Debrai, allá por el 2000, en el que se vaticinaba una coexistencia de lo analógico con lo digital como forma de enriquecimiento cultural.

    Podemos establecer una línea de debate en este sentido, porque creo seremos los últimos a los que nos duela.
    El antónimo de restringir es ampliar.

  8. Enzo Abbagliati

    LA BIBLIOTECA EN LOS ESPACIOS COLECTIVOS
    Por Enzo Abbagliati
    Fuente: Javier Leiva Aguilera (Blog)

    Javier, sencilla pero contundente provocación. Creo que es una reflexión que quienes creemos en el valor transformador de las bibliotecas no dejamos de hacernos ante los cambios que los paradigmas de acceso a la información, construcción del conocimiento e -incluso- la entretención están viviendo.

    Quizás una de las rutas de exploración para encontrar nuevas certezas (que de eso se trata todo esto) tiene que ver con cómo la biblioteca se perfila en los espacios colectivos. Esta nueva ciudadanía global que está tomando las calles los últimos años, no sólo se está levantando contra políticas económicas y/o regímenes autoritarios. Hay en ella también una pulsión por recuperar los espacios comunes a partir de un ejercicio más consciente de la ciudadanía. Es una revuelta del “nosotros” frente a la atomización de la sociedad.

    Y en eso la biblioteca tiene experiencia. La biblioteca siempre ha sido parte del “nosotros”, pero parece llegada la hora de repensar cómo es parte de ese “nosotros”. Históricamente lo ha sido desde la intermediación con contenidos (y respuestas) que no estaban disponibles en otros lados. Ahora (y por un buen tiempo) pareciera debiera vincularse con el “nosotros” desde la intermediación con nuestras propias habilidades y competencias (ayudando a descubrirlas y desarrollarlas) y la intermediación con la dimensión social de la información y el conocimiento.

    En última instancia, las bibliotecas no dan acceso a contenidos, sino que colaboran en la construcción, diseminación, reelaboración permanente y preservación de sentido para las comunidades que atienden. Tus hijos (y los míos) seguirán reconociéndola y usándola en la medida que nosotros tengamos la capacidad de transformarla, de sacarla a las calles, meterla en los móviles, esas mismas calles donde hoy la ciudadanía está buscando colectivamente respuestas, esos mismos móviles que hoy usan para encontrar respuestas. Que los manifestantes de la Puerta del Sol el 2011 se hayan dotado a sí mismos de una biblioteca, me parece una luz de esperanza que puede calmar algo tu desasosiego.

  9. LA BIBLIOTECA NO PUEDE MORIR
    Por Bárbara
    Fuente: Javier Leiva Aguilera (Blog)

    Creo que deberíamos luchar por mantener viva la biblioteca, yo estoy en una y allí está mi vida, en cada rincón, en cada estante me encuentro.

    La biblioteca no puede morir, no debemos dejarla sino todo lo contrario: las nuevas generaciones necesitan iniciarse entre libros. Por ejemplo con las nuevas tecnologías tenéis toda la información que necesitáis y en diferentes formatos con sonidos, con vídeos, etc. Pero no es lo mismo que tener un libro, en donde palpas las hojas, sientes su aroma…, por más avances que tengamos nunca podrán reemplazarlo. Y como bibliotecarios debemos preservarlos y fomentar su uso. Justamente ése es uno de nuestros nuevos desafíos: atraer usuarios para que conozcan que no todo está en internet, que también existen otros lugares cargados de material informativo, que es cuestión de hacer un esfuerzo y probar…quién sabe, de muchos que lo nieguen, habrá otros a quienes le podrá interesar.

  10. Roberto Ronconi

    ¿DESAPARECERÁ EL PAPEL?
    Por Roberto Ronconi
    Fuente: Javier Leiva Aguilera (Blog)

    La supuesta supremacía de internet y lo digital… tienen que ver con cuestiones geográficas, culturales, económicas (dependen de éstas). Geográficas: no es lo mismo en Argentina que en Estados Unidos que en España (también por sus políticas), etc. No es lo mismo en una sociedad conservadora que sigue optando por el papel (como mi provincia, Entre Ríos) que en una que, además de tener mayor estatus económico, apunta a que su población lea también en formato digital (como Buenos Aires y sus bibliotecas). También del mercado en papel y del mercado en formato digital (disponibilidad, acceso, oferta, etc.) Y no nos olvidemos de la famosa brecha digital.

    También en segundo grado dependerá para qué uno lee (adquirir conocimiento, disfrutar de literatura, informarse sobre algunas noticias, buscar algún dato específico, etc.) dependerá si lee Wikipedia, una obra de Cervantes, un nuevo descubrimiento (y de si éstos están o no en formato digital o papel y de si uno prefiere leer en uno o en otro soporte), etc.

  11. LOS SOPORTES FÍSICOS DEBEN CEDER EL PROTAGONISMO A LAS PERSONAS
    Por Yusef Hassan
    Fuente: Javier Leiva Aguilera (Blog)

    En mi opinión la biblioteca debe transformarse hasta convertirse en otra cosa radicalmente diferente, un centro con la misma utilidad social pero necesariamente con diferentes funciones, adaptadas al siglo en el que vivimos. Un centro donde los soportes físicos cedan el protagonismo a las personas, a las nuevas formas de aprendizaje y creación.

  12. LA BIBLIOTECA PÚBLICA COMO ESPACIO PÚBLICO DE LA VERDAD
    Por René Ortega
    Fuente: Javier Leiva Aguilera (Blog)

    Estimado Javier, tu artículo, definitivamente. Te voy a contar un breve capítulo de mi vida, quizás uno de los más importantes, pero que, como suele suceder, sólo reconocemos como tal años después de que ha pasado.

    En mi época de estudiante solía pasar gran parte de mi tiempo libre entre clases en la biblioteca. Tuve la suerte de estar en una universidad que tenía una biblioteca con estantería abierta. Debo decirte que nunca he visto tanta interacción social como la que se producía en ese lugar maravilloso, de grandes ventanales, ya que los libros estaban organizados en zonas que no impedían la vista hacia el exterior. Muchas veces soñé despierto, y alguna que otra noche también dormido, que el día que dejara mi corazón de latir, deseaba regresar como un fantasma que habitara eternamente ese espacio ideal, saltando de un libro a otro, mezclándome con los personajes de cada uno de los miles de volúmenes y divagando entre la gente y sus conversaciones.

    A lo que voy es que la biblioteca tiene que cambiar su diseño y sus reglas. La biblioteca pública debe ser un espacio público de verdad. Debe ser un foro en medio del cual cada uno pueda alimentarse de lo que le dicen esos libros amigos, y entre ellos compartir las ideas con la gente, teniendo la posibilidad de caminar, desplazarse, tirarse en los rincones y compartir con los amigos, familia e incluso desconocidos, los últimos tesoros encontrados en el laberinto.

    Idealmente que cada visitante se convierta en un habitante y que así como cada cual tiene el mapa mental de su casa en la cabeza, también tengamos el de nuestra biblioteca, y digo nuestra porque la biblioteca debe ser necesaria para vivir. Que seamos capaces de -con sólo una mirada- detectar que hay algo nuevo, algo que no quiero perderme y que puedo compartir. La biblioteca no debería ser un espacio de silencio. Para eso están las salas de lectura. La biblioteca debería ser una segunda casa. El lugar de partida o llegada cada fin de semana, cada tarde o cada mañana, cada hora de almuerzo. Y que tenga todas las tecnologías del mundo, da lo mismo. Mejor, una biblioteca conectada e interactiva, pero con los libros a la mano, donde día a día los pueda ver y tocar y sentirlos como viejos amigos que envejecen con nosotros.

    No importa que pasen los años y estemos en un nuevo siglo. Así como nosotros, nuestros hijos y las nuevas generaciones necesitan un lugar en el cual encontrarnos con nosotros mismos y con lo que hemos llegado a ser, donde sintamos la calidez de la conversación y el intercambio de experiencias que por milagro o magia, las generaciones pasadas también nos hablen desde los libros y nos cuenten sus historias, un lugar que llamemos hogar, donde se diluya el tiempo y el espacio.

  13. Enzo Abbagliati

    SENTIDO E IMPACTO EN LA VIDA DE LAS PERSONAS
    Por Enzo Abbagliati
    Fuente: Javier Leiva Aguilera (Blog)

    Mi humilde opinión: esta conversación llegó tempranamente al punto muerto que nos tiene como nos tiene. Si seguimos hablando de libros (en papel o digitales), los ciudadanos encontrarán siempre (y cada vez más fácilmente) mejores formas de convertirse en lectores. Hablemos de sentido e impacto en la vida de las personas, y quizás los ciudadanos se apropien de las bibliotecas.

  14. Mari-Carmen Marcos

    MI BIBLIOTECA VA DONDE YO ESTOY, Y ME PROPORCIONA LO QUE NECESITO: INFORMACIÓN DE CALIDAD
    Por Mari-Carmen Marcos
    Fuente: Javier Leiva Aguilera (Blog)

    Según leía tu historia veía la mía propia. Fui adicta a los libros desde que tengo capacidad de recuerdo, devoraba cuentos, tebeos, ensayos, novelas…

    Desde que apenas tenía 6 años pasaba muchas tardes en la biblioteca de Santa Orosia, en el barrio de las Delicias (Zaragoza), a escasos metros de mi casa. De más pequeña, leía los cuentos y hacía los deberes, al crecer usaba las enciclopedias para los trabajos de clase… Y en la adolescencia me ocupaba buena parte del tiempo coquetear con los chicos de otras mesas, lo cual era un aliciente importante para seguir yendo a la biblioteca.

    También estudié Biblioteconomía (yo en la Universidad de Zaragoza), y después Documentación. Paradójicamente, fueron esos últimos años de la carrera (en la Universidad Carlos III de Madrid) los que me acercaron tanto a la biblioteca que, sin darme cuenta, fui saliendo de ella (en su forma, su edificio, sus pasillos y sus papeles) para adentrarme en ella (en su fondo, en sus contenidos, en sus bases de datos).
    Hoy me da algo de vergüenza reconocer que siendo investigadora en Documentación, no consigo reconocer la cara de más de 2 ó 3 bibliotecarios de mi universidad… En cambio sí sé cómo descargarme los artículos que necesito para mi trabajo con tan sólo algunos clics desde mi despacho, desde mi casa, desde una cala de la Costa Brava o desde Hong Kong, porque mi biblioteca va donde yo estoy y me proporciona lo que necesito: información de calidad.

  15. Begoña Aguilera

    LA BIBLIOTECA ES UNA MARCA POTENTE, QUE NECESITA UNA RECONVERSIÓN IMPORTANTE
    Por Begoña Aguilera
    Fuente: Javier Leiva Aguilera (Blog)

    Amigo no lector. Él no tiene el hábito de leer incorporado en su día a día. Pero lee para informarse, cuando le hace falta. El viernes vino con un libro bajo el brazo. Un libro que había sacado de la biblioteca, y me confesó que cuando lo necesita va allí a buscar cosas que no encuentra en otros sitios. Sobre todo dvds, pero no sólo. En este caso se llevó, porque fue a buscarlo expresamente (ojo, incluso consultó el catálogo) un libro sobre los antiguos parques de atracciones de Barcelona.

    Tangencial, puramente tangencial, tal vez anecdótico, pero yo pensé que si no hubiera bibliotecas, mi amigo no hubiera podido tener la información que necesitaba. Y que hay mucha gente como mi amigo que van a la biblioteca a buscar “cosas”…. Incluso tal vez otros “no lectores”.

    Creo que la reflexión de fondo tendría que ser que tenemos una marca potente “Biblioteca”, que el usuario reconoce con facilidad. Hace falta renunciar a todo aquello que estábamos haciendo por inercia y redefinir el “core business” del tema. Aunque eso sea menos ortodoxo.

    Ejemplo número 1. Biblioteca escolar. Pequeña, sobre 2.000 ejemplares. ¿Hace falta catálogo? Así, de entrada, no. Hace falta que la biblioteca sea útil a los docentes, que forme parte de la vida educativa del centro y del aprendizaje de los niños. Eso ha de venir primero. El catálogo ya vendrá después, o no vendrá!

    Ejemplo número 2. Biblioteca pública. Soy ciudadana, no tengo tiempo para nada. Pero si tengo la “biblio” al lado de la piscina donde llevo a mi hijo a aprender a nadar, y me haces fácil (y atractivo) el proceso de préstamo, y no me lo limitas, vendré, en diez minutitos, a buscar cuentos para mis hijos, una “peli” y, a lo mejor, si encuentro un rincón comodísimo, me perderé unos minutos más a echarle un vistazo a una revista. Y juro que si me sonríes, me tratas bien y me siento a gusto, volveré.

    Ejemplo número 3. Colegio profesional con una biblioteca que nadie usa. Ahora se mudan y se van a un edificio nuevo. ¿Qué hay que hacer con la biblioteca? Pues seguramente expurgar el 80% de la colección, guardar lo de reserva en unas estanterías molonas y montar nuevos servicios DI-GI-TA-LES para que todos los colegiados reciban en su ordenador (que cuando necesitan la información es cuando están trabajando y no tienen tiempo de venir a nuestra sede…) la información que necesitan. Sea un dosier de prensa o un boletín de noticias, o lo que sea. Generar contenidos.

    La biblioteca es una marca potente, que necesita una reconversión importante (y nosotros también; o nos reconvertimos o nos reconvertirán… ah, no, que ya nos están reconvirtiendo… para llegar al mismo sitio: al usuario.

    O llámelo cliente, da igual.

  16. Javier Leiva-Aguilera

    LO ESENCIAL ES QUE RESPONDA A NECESIDADES
    Por Javier Leiva-Aguilera
    Fuente: Javier Leiva Aguilera (Blog)

    Has dicho la palabra clave, en mi opinión: usuario. Da lo mismo lo que nosotros creamos que es o debe ser una biblioteca. Lo esencial es que responda a necesidades.

  17. ¿QUÉ NOS PUEDE APORTAR LA BIBLIOTECA PARA QUE VOLVAMOS A NECESITARLA?
    Por Francina
    Fuente: Javier Leiva Aguilera (Blog)

    Javier, sin lugar a dudas has puesto palabras a lo que a otros nos da vueltas en la cabeza.
    Yo como tú y muchos otros, fui una visitante constante de las bibliotecas. Tuve la suerte de tener una junto al colegio y también de disfrutar de una “rara avis” una biblioteca escolar fantástica.

    He crecido entre libros y siempre que he viajado he visitado bibliotecas y disfruto del turismo bibliotecario aquí en casa. Mis hijos tenían meses y ya tenían carné de biblioteca!

    Pero todo “evoluciona”, actualmente las visitas de ellos a la biblioteca es mínima y las mía, esporádicas. La “necesidad” ya no la tengo, ya que puedo disponer de los libros con más rapidez que en las bibliotecas (generalmente). Así, ¿qué nos puede aportar la biblioteca para que volvamos a necesitarla?

    No creo que la cuestión sea papel o no papel, conozco muchas bibliotecas americanas y alguna asiática que trabajan con muchísimos libros electrónicos, hay usuarios y necesidades para todo!

    Creo que a las bibliotecas les tendremos que encontrar un “valor añadido”, para que volvamos a “necesitarlas”.