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Contando bajo la lluvia: preguntas sobre el análisis de las fuentes de tráfico en los espacios web de las bibliotecas

Cómo citar este artículo:
Urbano, Cristóbal. “Contando bajo la lluvia: preguntas sobre el análisis de las fuentes de tráfico en los espacios web de las bibliotecas“. Anuario ThinkEPI, 2009, v. 3, pp. 49-51.

Contando bajo la lluvia: preguntas sobre el análisis de las fuentes de tráfico en los espacios web de las bibliotecas

En internet, el recuento de las páginas de procedencia de las visitas que llegan a una sede web importa y mucho. Sin duda, el desarrollo de la publicidad en internet y las inversiones en SEO (Search Engine Optimization) para conseguir un buen posicionamiento en buscadores como Google o… Google, explican el renovado interés por el campo “Referer1 del fichero de logs de los servidores web, especialmente de sitios comercialmente orientados.

Ya sea a partir de programas que explotan localmente los registros del servidor2, ya sea por vía de servicios externalizados de captura y explotación de datos estadísticos como Google Analytics3, podemos perfilar las características y la evolución de las fuentes de tráfico de un web según el porcentaje que representen cada una de las cuatro categorías principales: tráfico directo (los usuarios que acceden desde un marcador de los favoritos o tecleando directamente la URL en el navegador), motores de búsqueda, enlaces desde otros lugares web y campañas publicitarias.

Otro elemento que contribuye de forma notable a que los especialistas en análisis web4 exploten de forma cada vez más segmentada y sofisticada el “Referer” es la importancia que Google otorga a la cantidad y calidad de los enlaces que reciben las páginas de un lugar web para posicionarlo en la pantalla de resultados. De ahí el seguimiento que muchos prestan al indicador PageRank de Google5, pese a que este dato no sea el único a considerar en la obtención de una buena posición en una pantalla de resultados de Google.

Sin embargo, este interés por el cultivo de los enlaces entrantes6 y por el posicionamiento en buscadores es paralelo en muchos lugares web al cultivo y el análisis de la fidelidad de los usuarios. Esto es, la relevancia de un sitio web no depende únicamente del volumen de visitas recibidas, sino que, entre otros parámetros, es fundamental el grado de recurrencia con el que los usuarios lo visitan, el tiempo que pasan en dentro, el volumen de transacciones que realizan (compras, consultas, inscripciones, etc.) y la trayectoria previa que siguen los usuarios antes de llegar a dicho sitio.

Por ello, el ideal de todo web sería devenir la página de inicio del navegador del máximo número de usuarios y, en su defecto, figurar en la lista de favoritos de muchos navegadores. De ahí la lucha que los grandes actores de internet libran hoy en día por las barras de los navegadores, como en su día la lucha fue entre los portales horizontales (en España: Eresmas, Inicia, Yahoo.es, Wanadoo, Terra, etc.) por ofrecer correo-e y acceso gratuito a internet regalando Cd-rom de instalación a la salida del metro o en inserciones de prensa.

De todas formas, de cara al futuro más inmediato, parece ser que la “conquista” de la página de inicio del navegador pasa cada vez más por el portal personalizado basado en interficies adaptativas como iGoogle7, Netvibes8, My Yahoo9, PageFlakes10, MyLive11, y otros lugares como las comunidades web tipo Facebook12, que también comparten el carácter de conquistadores de páginas de inicio (ya se sabe aquello de “home, suit home…page!).

En el ámbito de las bibliotecas, el debate sobre si éstas juegan un papel como punto de entrada o como punto de llegada en las trayectorias web de los usuarios, se ha de realizar sin ambiciones desmesuradas de competencia con el Global Top 500 de los grandes actores del web a nivel internacional13, pero sin renunciar a tener una estrategia concreta de posicionamiento y fidelización eficaz: no es cuestión de todo o nada, es cuestión en primer lugar de conocer por medio de la explotación de las estadísticas de uso web lo que sucede.

Antes de responder con recetas hay que formular las preguntas adecuadas que nos lleven a decidir una explotación más completa y eficiente de los registros de uso de los lugares web bibliotecarios.

Como ejemplo de dicho proceso de análisis y posterior actuación, me viene a la memoria Oclc: el pasado 26 de mayo, en un acto organizado por Doc6 con el título “El coneixement del futur: el paper de les biblioteques”, Eric van Lubeek (Director of Sales & Operations de Oclc Europa), partiendo del análisis que ellos han realizado de la experiencia web de los usuarios de recursos bibliotecarios (mayoritariamente inclinada a iniciar la búsqueda de información en buscadores), explicaba su estrategia de ofrecer el catálogo WorldCat en abierto y con filosofía 2.014, acompañada de un esfuerzo por posicionar los registros del catálogo y otros contenidos de Oclc en buscadores y otros espacios de la Web social.

Como organización de cooperación en servicios de apoyo a las bibliotecas, Oclc pretende que esta estrategia de posicionamiento en el web sea una nueva línea de servicio hacia cualquier biblioteca que trabaje con ellos, al igual que en su día lo fuera la catalogación cooperativa, o el préstamo interbibliotecario.

En definitiva, como dicen en un documento de presentación sobre este nuevo campo de trabajo15, “Without a strategy, the Web’s too big“.

Cabe preguntarse si dicha estrategia, aplicada a bibliotecas concretas o a grupos de bibliotecas, sería eficaz si no se lograse fidelizar una parte del público captado por esta vía; esto es, si el volumen de visitantes que se registran en las cuentas que permiten personalizar servicios no crece de forma significativa, o si el número de visitantes recurrentes no crece respecto al crecimiento del sitio.

En ese caso, los recursos de la biblioteca (propios o contratados en servidores de proveedores externos), podrían ser para la gran mayoría de sus usuarios poco más que una probabilidad entre millones en la base de datos de un gran buscador.

Pese a este panorama tan interesante y atractivo, el debate sobre la fuente del tráfico en los lugares web de bibliotecas no ha alcanzado la intensidad que merece. Son pocas las bibliotecas que indican en las estadísticas que publican el origen de sus visitas en base a la explotación del campo “Referer“, y esto en los casos en los que se ofrece un repertorio aceptable de indicadores de uso y de usuarios del web de la biblioteca, acordes con las prácticas más usuales de la analítica web aplicada por ejemplo a lugares web de medios16.

A buen seguro, los responsables de administrar los lugares web de bibliotecas realizan un seguimiento del amplio catálogo de indicadores que los programas de explotación de los logs permiten, pero dichos datos no parecen ser objeto de mucho debate en las memorias de los centros, en los informes de evaluación y en los repertorios estadísticos de redes y sistemas bibliotecarios.

De todas formas, a la vista de la importancia estratégica de estos indicadores, el análisis de las fuentes del tráfico que recibe el web de una biblioteca, o la procedencia de los usuarios de una biblioteca que llegan al web de los proveedores externos de contenidos que dicha biblioteca contrata (revistas-e, libros-e, agregadores de contenido, etc.), habrán de pasar a formar parte muy pronto de la agenda de los gestores que pilotan el complejo tránsito de las bibliotecas en el entorno digital.

Por ello finalizamos con una serie de preguntas abiertas que trataremos de comentar en futuras intervenciones:

  • ¿Tienen alguna “chance” las bibliotecas, ellas solas o de la mano de sus organizaciones madre, en la lucha por la conquista de la página de inicio de los navegadores?
  • ¿Han tenido éxito las casillas de búsqueda en catálogos, adaptables a las barras de los navegadores, o incrustables en páginas web de terceros?
  • ¿Qué posición ocupan las bibliotecas en la lucha por ser un elemento sindicable en portales personalizables como iGoogle, o en redes como Facebook?
  • ¿Qué posición ocupan las bibliotecas en la home page del lugar web (o de la intranet) de la institución/comunidad a la que ofrecen sus servicios (universidad, empresa, municipio…)? ¿Qué porcentaje de las visitas a los contenidos web de la biblioteca vienen desde dichas páginas? Al margen de la home page, ¿llegan visitas desde lugares más profundos de los espacios web de la organización o la comunidad a la que la biblioteca ofrece sus servicios? Por ejemplo, en el caso de las bibliotecas universitarias, ¿llegan visitas desde las diversas asignaturas de las plataformas docentes web y campus virtuales que se han generalizado en muchos centros?
  • ¿Qué porcentaje de las visitas a las revistas o libros electrónicos contratados por una biblioteca llegan desde el web de la propia biblioteca? ¿Qué porcentaje desde bases de datos de índice y resumen contratadas por la biblioteca? Finalmente, ¿qué fracción llega desde buscadores o enlaces diversos, como por ejemplo citas bibliográficas en otros trabajos publicados en línea?
  • Los servicios de alerta personalizados, las listas de distribución, los canales rss o los boletines de información en soporte digital, ¿generan el tráfico esperado?

En definitiva, cabe preguntarse si la biblioteca recibe el volumen esperado y deseable de visitas recurrentes que denotan una fidelización: acceso autenticado a espacios personalizables de mayor valor añadido, visitas procedentes de accesos directos o desde listas de favoritos, o visitas que devienen “conversiones” (inscripciones en formularios, renovaciones de préstamos, reservas, consultas, participaciones en espacios 2.0, etc.).

En definitiva, bajo el chaparrón digital que cae, conviene saber de dónde vienen las gotas de agua… y nos interesa saber hacia dónde y cómo orientan las bibliotecas el paraguas (¡o el embudo para recoger el agua!).

Cristóbal Urbano
Miembro del Grupo ThinkEPI

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