Inicio » Notas ThinkEPI 2010 » Biblioteca pública Sociedad Limitada

Biblioteca pública Sociedad Limitada

Resumen:
El texto considera la posible viabilidad de una biblioteca desde una visión mercantilista en la cual, manteniendo el espíritu de servicio público, se pudieran ofrecer espacios y servicios novedosos sin que el equipamiento resultara deficitario. Así, se proponen fuentes de financiación tales como la publicidad, la restauración o la venta de productos relacionados con el centro. Además se intenta abrir paso a la reflexión sobre usos no tradicionales del espacio de la biblioteca y su posible conveniencia.

[Leer más...] Biblioteca pública Sociedad Limitada



Cómo citar este artículo:
Leiva-Aguilera, David. “Biblioteca pública Sociedad Limitada“. Anuario ThinkEPI, 2010, v. 4, pp. 103-119.

Etiquetas: , , , ,

29 respuestas a Biblioteca pública Sociedad Limitada

  1. José Vicente Serrano Olmedo
    Y UNA SALA DE MASAJES TAMBIÉN, CLARO

    Por José Vicente Serrano Olmedo

    Se te ha olvidado el fumadero de opio.

    Y ese masaje gratis cada 10 horas de wi-fi, tendría que darse en alguna instalación dentro del local, ¿no? Una sala de masajes también, claro.

  2. Daniel Gil Solés
    IDEA STORES

    Por Daniel Gil-Solés

    Los Idea Store de Londres ya tienen un modelo de biblioteca pública muy parecido al que propones:

    http://www.ideastore.co.uk/

    En el verano de 2007 visité una de las Idea Store, la de Whitechapel, y entre otras cosas que pude ver: clases de judo, sin ningún tipo de miramiento por el ruido de pudieran hacer… gritos, etc…

    Y en la última planta, un gran bar absolutamente abierto…

  3. Francisco José Diago
    FÉDÉRATION NATIONALE D’ACHATS DES CADRES

    Por Francisco José Diago

    Lo que tu propones ¿no es una especie de Fédération Nationale d’Achats des Cadres?, pero con el handicap de que mientras FNAC vende, en tu servicio publico prestarías los libros, discos etc… en vez de venderlos.

  4. Javier Leiva-Aguilera
    ¿HASTA ADÓNDE PUEDEN IR LAS BIBLIOTECAS?

    Por Javier Leiva-Aguilera

    Puede ser una Fnac, y también un club social, un parque temático…

    La verdad es que mi pretensión era generar un debate de ideas para ver todo lo lejos que creéis que pueden ir las bibliotecas. Puede ser desde el punto de vista de servicios, de instalaciones, de actividades y usos o desde un punto de vista económico: patrocinios y publicidad en la biblioteca, cobro de determinados servicios que van más allá de lo básico, introducción de elementos como el restaurante (claramente un elemento pensado para el negocio), etc.

    Algunas de las cosas que propongo ya existen, como bien ha indicado Daniel, y otras no.

    ¿Podrían existir o no tienen sentido? ¿Cuáles sí y cuáles no? ¿Las bibliotecas públicas ya están bien como están o necesitan un dar un paso firme y radical hacia adelante? ¿Tendría sentido la privatización?

    Yo que sé… son preguntas y más preguntas para las que a lo mejor tenéis respuestas. No hay que temer preguntarse cosas y no importa si hay quien piensa, como parece hacer José Vicente, que esas preguntas son producto de haberse fumado un par de porros.

  5. Salvador Zambrano
    UNA FORMA DE ACERCARNOS A LOS USUARIOS

    Por Salvador Zambrano

    Es una forma más de acercarnos a las personas que usan o pueden usar nuestros servicios, como puede ser incorporarla a la Web social. Es decir, plantearnos la biblioteca pública en los términos que planteas -globalmente- ayuda a cumplir mejor los objetivos. Elevar la rentabilidad social a coste cero.

    http://www.soitu.es/soitu/2008/02/01/vidaurbana/1201866024_561337.html

  6. NUEVOS MECANISMOS DE FINANCIACIÓN EXTRA

    Por Cristina Cano

    En cuanto a las actividades no se me ocurre nada que no hayas mencionado ya.

    En cuanto al tema de la financiación se me ocurre, además de lo que ya has apuntado:

    - Fomentar las donaciones y patrocinios.

    Donaciones económicas, (poner hechas por toda la biblioteca para que los usuarios que quieran puedan hacer pequeñas aportaciones anónimas, con mensajes del tipo “ayudanos para que esto siga funcionando”).

    Algo tipo trueque, por ejemplo: si nos traes tu antigua videoconsola, te regalamos un pase para cenar con un acompañante el día que tu elijas en nuestro restaurante.

    Patrocinios de empresas, por ejemplo dando tickets de descuentos en comercios de la zona a los usuarios.

    - Crear un sistema de cuotas mensuales, abonos, por el uso de la biblioteca, ya sé que esto sería cobro directo, pero por ejemplo las actividades deportivas municipales que se ponen en marcha cada año en septiembre tienen un sistema de cuotas mensuales y de abonos, ¿por qué no hacer lo mismo con las bibliotecas?. Incluso se podrían establecer diferentes cuotas por el uso de distintas áreas o diversos servicios.

  7. LOS IDEA STORES NO SON SOCIEDADES LIMITADAS

    Por David Carrión

    Efectivamente, como dice Daniel, el modelo que propone Javier puede parecerse a las IDEA Store de Londres.

    Pero tengamos en cuenta una cosa: Las IDEA Store no son sociedades limitadas o con ánimo de lucro. No generan ni mucho menos beneficios económicos. Se financian con fondos de la junta municipal de distrito de turno, de la Lotería Nacional y de algunas organizaciones benéficas que, eso sí, pueden estar apoyadas o haber sido promovidas por marcas comerciales como Lloyds o Sainsbury.

    La verdad es que en el listado de fuentes de financiación aparecen pocas empresas privadas:

    http://www.ideastore.co.uk/en/articles/information_the_idea_story

    Parece que éstas siguen prefiriendo la Fórmula 1

    Por cierto, al final de la página del enlace hay un “documento estratégico” que parece interesante. Ya tengo con qué estrenar mi flamante lector electrónico.

  8. Cristina de la Peña
    LOS OBJETIVOS DE LAS BIBLIOTECAS ANTE LAS ACTIVIDADES COMPLEMENTARIAS

    Por Cristina de la Peña

    Me he reído mucho con la ironía de Vicente. Por eso contesto. Ya sabéis los que me conocéis que no suelo hacerlo con frecuencia.

    Una biblioteca no puede ni creo que deba asumir todos los roles de formación, esparcimiento y relajación que el ser humano (de países del primer mundo) considera necesarios para vivir su duro día a día. Hay muchas instituciones públicas y privadas que asumen esos cometidos porque son los suyos propios.

    Lo primero es centrar nuestro objetivo. Después captar a nuestros usuarios ofreciendo el producto concreto para el que se nos ha contratado: información convertida en materiales bibliográficos, no bibliográficos, estructurada, ordenada físicamente cuando lo requiera, etc. Videotecas, hemerotecas, audiotecas, cartotecas, bibliotecas virtuales, centros Alfin, Crais… Allá donde estemos así nos denominaremos, sin olvidar nuestras tareas básicas y fundamentales para las que nos han contratado.

    ¿Imagina que llegas a una empresa que hace caramelos como gerente de desarrollo de negocio y planteas a tu jefe que vas a construir un parque temático para que los niños coman sólo tus chuches y así machacar a la competencia?

    La biblioteca, sean cuales sean los formatos en que la información se presente, tiene unas funciones claras y definidas desde hace muchos siglos. Esto no cambia y es lo prioritario de toda biblioteca, sea SL, sea una empresa pública o sea una sección o departamento de cualquier tipo de organización. Lo que hace es evolucionar pareja a las TICs.

    Lo primero es trabajar con lo que hay en la biblioteca. Adaptarlo en la medida de lo posible a los tiempos que corren. Después hay que adaptar los espacios. Formar usuarios que no saben casi nada sobre todo lo que hoy rodea al mundo de la información.

    También hay que gestionar un centro, por pequeño que sea. Hay recursos de personal, recursos económicos, recursos de información…

    Los que hemos vivido la transformación que los sistemas de información han tenido en estos últimos 25 años, sabemos que antes de organizar El Día de la Biblioteca Plin tenemos que tener todo lo anterior muy bien organizado y ser competentes para estar a la altura de pedir más recursos para lo que sea.

    Muchas bibliotecas por las que he pasado a lo largo de mi vida, como bibliotecaria, como documentalista y como trabajadora de diferentes empresas de servicios de información, no tienen suficientes recursos, no trabajan implicados en los objetivos de la institución que las mantiene, no aportan nada a la difusión de nuestra cultura o nuestra ciencia moderna por no trabajar en los grupos críticos o de desarrollo de herramientas modernas o en consorcios cooperativos.

    No cargo contra la bibliotecas, pues la mayoría conoce muy bien su función y exprimen al máximo sus recursos. Pocos profesionales son tan honrados a la hora de gestionar el presupuesto como lo son los responsables de bibliotecas y centros de documentación. Pero insisto en que existe la biblioteca desubicada por completo, o parcialmente. Y ahí es donde hay que trabajar duro y a fondo.

    Una cosa es hacer una isla en Second Life invirtiendo poquito dinero y jugando con los niños x días, apoyados siempre por personas expertas en formación de niños, y otra querer sacar dinero para montar bares o aulas de judo. Tanto los bares como las aulas de judo tienen mayor presencia social que las bibliotecas, por lo que lo único que haríamos, copiando lo que no nos está encomendado gestionar, es meternos donde no nos llaman o, en el mejor de los casos, en camisas de once varas.

    Preocupémosnos por la cultura española, que es deficiente en soportes digitales. Montemos buenas páginas web sin necesidad de grandes inversiones económicas, introduzcamos nuestro día a día en las redes sociales. Preparemos buenos webinars bien anunciados para que los usuarios, in situ y a distancia, aprendan lo que no les enseñan en otros sitios. Ni siquiera en las aulas…

    Lo demás, el espacio centro comercial que plantea Leiva, aunque en algunos países está empezando a ser una forma de integrar a la sociedad en el espacio cultural, todavía no tiene cabida aquí, porque los recursos siguen siendo mayoritariamente anglosajones, la relación con editores de todo tipo de materiales culturales de pago está en pañales.

    La edición digital para niños y adolescentes está fraguándose o incluso menos, las partidas económicas para adquisición de recursos siguen siendo mucho más bajas que las que nos corresponderían si nos atenemos al lugar que ocupamos en el PIB mundial. Las relaciones con Cedro, Sgae y otras gestoras de derechos están sin desarrollar…

    ¿Cuántos proyectos tendríamos que poner en marcha antes de ofrecer bonos de masajes?

    ¿Por qué siempre pretendemos cobrar a las empresas que quieren enseñar a manejar un recurso novedoso de información en lugar de colaborar con ellas en su implantación?

    ¿Por qué no se centran las bibliotecas en atender a toda la población inmigrante que tenemos y que no encuentran los libros que están de moda en su país sino una pequeña muestra desfasada muchas veces de lo que está vigente aquí?

    ¿Por qué no buscamos la forma de que las bibliotecas centrales desarrollen la parte técnica al máximo y el trabajo local pueda orientarse a la atención de usuarios?

    ¿Por qué los chavales ni siquiera encuentran una plaza de lectura cuando están en plenos exámenes y nadie les ayuda a mejorar sus aptitudes informacionales en la biblioteca?

    Prefiero centrarme en esto que ir por el camino de la ciencia ficción, que igual puede llevarnos a un mundo maravilloso de seres cultísimos, que a una hecatombe donde lo que menos importe al ser humano sea leer, informarse o documentarse.

    Todo es posible. Eso lo sabemos hace mucho tiempo. Siglos. Es cuestión de tiempo. Sin embargo hay que empezar la casa por los cimientos y no por el tejado.

    Cuando funcionen los repositorios institucionles a pleno rendimiento, cuando el aula virtual sea una realidad, cuando los gestores web estén en el quehacer diario de todos los ciudadanos, cuando la biblioteca responda a todas mis necesidades de información, será el momento de buscar otras actividades complementarias.

    Los sillones de masaje para leer ese libro del siglo XIX que me encanta leer en su edición princeps, serán, para mí, el mejor reclamo para ir a la biblioteca. Si además hay personas expertas en Alfin que ayuden a mis nietos a leer en su libro digital, que les enseñen a crearse su avatar en Second Life y les orienten en Tuenti, Facebook, Twiter… pues mejor que mejor, me llevaré conmigo a los niños que tenga cerca. Mientras tanto, sigo yendo a la librería a comprar las novedades que me interesan, o bien los descargo de Amazon, pues en la biblioteca pública de mi barrio tardo meses en poder leerlo.

    Me encanta que los bibliotecarios y documentalistas queramos comernos el mundo. Primero hay que cocinarlo.

  9. Javier Leiva-Aguilera
    REFLEXIÓN Y CIENCIA FICCIÓN

    Por Javier Leiva-Aguilera

    “Prefiero centrarme en esto que ir por el camino de la ciencia ficción, que igual puede llevarnos a un mundo maravilloso de seres cultísimos, que a una hecatombe donde lo que menos importe al ser humano sea leer, informarse o documentarse”.

    Eso sí: gracias a la chispa de mi ciencia ficción hemos podido disfrutar de tu magnífica reflexión. Gracias por enviarla :-)

    ¿Quién sigue?

  10. Daniel Gil-Solés
    ¿ES LA EVOLUCIÓN UN PROBLEMA DE FINANCIACIÓN

    Por Daniel Gil-Solés

    Me hago algunas preguntas sobre todo este tema:

    ¿Puede ser que el asunto de fondo sea el de la financiación de las bibliotecas públicas? y, por extensión, el de la financiación de los ayuntamientos, de los que dependen las bibliotecas (por lo menos en Cataluña), en temas de personal, etc.

    ¿El asunto sería encontrar nuevas formas de generar recursos más allá del presupuesto que llega del ayuntamiento de turno?

    ¿Son las instancias de poder, léase los políticos, los que limitan un tipo determinado de biblioteca? Es más, ¿queremos los bibliotecarios otro tipo de biblioteca?

    ¿Se concibe aquí un tipo de biblioteca como la que propone Javier… o como mínimo como las Idea Store?

    ¿Cómo hacemos para que el ayuntamiento de turno vea que podemos generar recursos económicos?

    No sé, muchas de las propuestas que comenta Javier ya se han aplicado con éxito en muchos museos, por ejemplo… o en teatros… y pienso que nadie ha puesto el grito en el cielo, verdad?

  11. Daniel Martínez-Ávila
    UNA REFERENCIA BIBLIOGRÁFICA RECOMENDADA

    Por Daniel Martínez-Ávila

    Hola, sobre este tema me gustaría apuntar una referencia bibliográfica, editada por la ALA:

    Woodward, Jeannette A. Creating the customer-driven library building on the bookstore model.
    http://www.alastore.ala.org/detail.aspx?ID=337

  12. LOS SERVICIOS DE UNA BIBLIOTECA TRADICIONAL JUNTO A PROPUESTAS CULTURALES

    Por Olga Saíz

    A mi este tipo de ideas me fascina. Y el mensaje de Javier me ha hecho reflexionar sobre las veces que he pensando en este tipo de “negocios” del ocio- cultura.

    Creo que realmente tienen posibilidades. No pagamos por un gimnasio al que no vamos nunca o casi nunca? Yo creo que bien gestionado, por un módica cuota, puedes tener los servicios de una biblioteca tradicional junto con un montón de propuestas culturales.

    Incluso iría más allá y crearía salas donde jóvenes músicos, bailarines, productores, pintores, artistas, grupos de teatro… pudieran tener donde ensayar, mezclar, componer, etc…incluso donde exponer, reproducir, mostrar…sus obras.

    Ni siquiera tenemos que contar sólo con nuestra sede/local… hay un montón de salas y espacios a medio utilizar en nuestras ciudades. Con simples colaboraciones, sin necesidad de cuantiosas aportaciones económicas se pueden hacer grandes cosas.

    Y estoy de acuerdo, ya existen centros tanto publicos como privados que se asemejan mucho a la propuesta que se comenta, pero yo no los tengo cerca y sería una pasada contar con algo así en mi ciudad.

  13. LA BIBLIOTECA COMO LUGAR SOCIAL

    Por Laura Sánchez

    Este tema de debate me parece muy interesante. Además, en la biblioteca de mi zona he conversado alguna vez con el bibliotecario que es una pena que se deba mandar callar a aquellos que acuden para preguntar por un libro y bucear dentro de la colección, por aquellos que buscan un lugar de estudio.

    Que yo soy la primera que fui a la biblioteca todos mis años de estudio, pero entiendo que la sala de lectura debe ser una parte de la biblioteca, no toda. Quizá incluso podría ser una sala de lectura al estilo de la que hay en la Fnac, con música relajante y asientos que inspiren a concentrarse.

    Lo suyo es que la biblioteca llegara a ser un espacio donde poder sacar un libro, comentarlo con el compañero, conversar con el bibliotecario sobre cuál se ajusta más a mi necesidad y poder hacer ruido, ya no debemos ser los bibliotecarios que mandamos callar como en el programa que critica Agustina, parece que la sociedad tiene ese concepto del bibliotecario.

    El modelo del Crai es una biblioteca utópica, pues allí el lector puede tomarse su taza de café y a la vez puede estar leyendo el periódico de la biblioteca o un libro que le resulte atractivo. Busquemos un lugar atractivo, hagámoslo biblioteca y seguro que en España también triunfaría.

    Lo único que creo que nunca debería ser de pago, es el préstamo de material bibliográfico, audiovisual y sonoro. Pues de lo contrario no se estaría cuidando esta labor inicial de la biblioteca. Sin embargo, sí que podrían diferenciarse diferentes espacios para cada actividad, como se habla en el artículo del anterior enlace, cada planta tiene un servicio distinto. Tú puedes coger tu taza de café y estar leyendo un libro prestado de la biblioteca (quizá poniendo en las claúsulas que si lo manchas, lo pagas y verás como lo cuidan).

    Además, sí se podrían hacer eventos, alquilar las salas, organizar firmas de libros de autores reconocidos, fomentar actividades culturales dentro de la biblioteca y cobrar por ello. Así, la gente se acerca por motivo del acto en cuestión y ya es un paso, seguro que iría gente que actualmente no sabe ni donde está la biblioteca más cercana, ¿no creis?

    Javier, a mí me ha encantado la idea, ¿dónde se podría iniciar?. En caso de ponerla en práctica, a mí me encantaría colaborar.

  14. Félix Martínez
    ¿EXISTEN LAS CONDICIONES IDEALES PARA UNA BIBLIOTECA IDEAL?

    Por Féliz Martínez

    Pues yo lo siento mucho, pero me parece que olvidáis que la biblioteca es una cosa, los deseos son otra (la imaginacion es libre, eso sí), y los usuarios una tercera muy diferente.

    Primeramente, la mayoría, si no todas, de las bibliotecas que tenemos son de titularidad publica. Muchos os lanzáis a pensar servicios “de pago” con los que financiar el resto de los servicios, sin pensar que en la Administracion van por regla bastante general a caja común, y que es únicamente con los presupuestos con lo que se cuenta. Tambien me acuerdo de mis años de estudiante del tema del “amigo de la biblioteca”, que se podia dedicar a buscar patrocinios, que la biblioteca como tal no podía hacer.

    Dejando de lado las cuestiones formales, que total, estamos imaginando, ¿hay algún centro que reúna alguna/muchas características de las enumeradas en nuestro país?, ¿qué tal funciona?

    Personalmente, me viene a la mente una biblioteca muy grande, con servicio de bar-restaurante, terraza para los días soleados, sala de actos para conferencias diversas, aulas de informática para cursos, aula de informática para autoaprendizaje, sillones, wifi, puntos para la visión de DVDs, individuales y colectivos, autoescuchas de música…vamos, que está muy bien para lo que estamos acostumbrados por estos barrios.

    Con todo, la gente viene, coje y se va. O viene, calienta sillas para estudiar con los apuntes y se va. Obviamente en epocas de exámenes, todo lleno.

    Se dan las condiciones para que haya una biblioteca “ideal”, ¿por qué no pasa? No es un fracaso, porque tiene un gran fondo y cumple muy bien su función. Los cursos de informática que organiza se suelen llenar (de pago, pero baratitos), y los ordenadores de internet siempre están llenos. Por horario no será, de 9 a 9 y sábados casi, ¿qué nos falta?

    Pues nos faltan usuarios que realmente QUIERAN estos servicios. Nos faltan ideas para continuar, imaginación para sorprender, ganas de hacer. Nos falta apoyo por parte de la dirección, la organización, la entidad o quien sea que decida, nos falta saber vendernos, nos falta que la gente descubra la necesidad que tiene de nosotros.

    Quitarnos la rigidez de la Administración pública en muchas areas y, sobre todo, nos falta que haya algo ilusionante para hacerlo.

    Si todas tus ideas, aspiraciones, mejoras o demás se van en luchas internas, la falta de motivación no tarda mucho en llegar y quedarse. Y luego es muy difícil sacarla.

  15. Daniel Gil-Solés
    ¿ES POSIBLE GENERAR RECURSOS DE FORMA AUTOSUFICIENTE?

    Por Daniel Gil-Solés

    ¿Y por qué no ser capaces de generar recursos económicos de forma autónoma y autosuficiente, sin necesidad de acudir a los fondos de caja común?

    En tiempos de crisis la necesidad de nuevas fuentes de financiación se hace más evidente que nunca…

    En fin, que supongo que “con la Iglesia hemos topado…”.

  16. EDUCACIÓN CÍVICA DE LOS USUARIOS

    Por Melke Lator

    Trabajo en una biblioteca pública municipal y me encanta la idea de que la gente esté tranquilamente sentada bebiendo un café y leyendo el periódico, o charlando sobre un trabajo del instituto, pero vamos a ser realistas, para eso la gente, en general, debería ser más cívica, más respetuosa y más educada. Y tener bien metidita en la cabeza la idea de que la biblioteca es de todos y para todos, y que entre todos hay que cuidarla para que el que venga detrás se la encuentre, por lo menos, como nos la hemos encontrado nosotros.

  17. NO SE PRECISA UN CAMBIO EN CUESTIÓN DE DINERO, SINO DE MENTALIDAD

    Por Fanny Sabater

    En mi opinión, muchas de esas posibilidades que apunta Javier caben en una biblioteca pública, el que se adopten unas u otras podría depender al menos en parte de las características de la comunidad para la que trabaja la biblioteca en cuestión.

    Acabo de visitar bibliotecas en Singapur y me ha llamado la atención ver a individuos descalzos (cultura asiática) sentados en la moqueta con su portátil mientras cuatro metros más allá dos chicas se toman unos spaguetti en el restaurante y unos cuantos adultos leen en cómodos asientos situados en los laterales de las estanterías. Los documentos protagonizan el espacio, no las mesas y sillas de salas de estudio características de tantas de nuestras bibliotecas y que proyectan esa imagen de biblioteca-aula. Sillones junto a cristaleras inmensas, sofás y pequeñas salitas de estar que invitan a sentar, a leer, conversar.

    Espacio propio para adolescentes, cosa fundamental en esa edad que la que no saben dónde ubicarse y dejan de venir a la biblioteca, espacio cerrado para los que necesitan silencio. Este tipo de biblioteca pública que puede verse en Helsinki, Gran Bretaña, Dinamarca, Noruega, etc., no sé existe en España, yo no las conozco. La mayoría de nuestras bibliotecas parecen salas de estudio y no creo que el cambio sea cuestión de dinero, si no de mentalidades.

  18. Hipólito Matías-Clavero
    ¿LA BIBLIOTECA SOCIAL EN PLENA CRISIS?

    Por Hipólito Matías-Clavero

    A propósito de su artículo, me temo que en Inglaterra, Francia, Reino Unido, Holanda, Alemania, Noruega, Suecia y demás países con una larga tradición de preocupación por su situación cultural, educativa y social, lo que propone usted ya existe en modo público y también privado, a modo de clubs y asociaciones de diferentes intereses; el problema es plantearlo en España en plena crisis cuando apenas acababan de llegar recientemente algunas pequeñas inversiones públicas en el área que a todos nos preocupa: la cultura, la educación, el ocio sano, la investigación, el afianzamiento del denominado estado de bienestar que propugna nuestra Constitución Española de 1978, por cierto, menos exigente que la de 1931 en cuanto a cultura y educación y educación se refiere.

  19. Juanjo Fernández
    SIEMPRE ES MEJOR HACER Y EQUIVOCARSE A ESPERAR SENTADO

    Por Juanjo Fernández

    Al parecer, Javier no es el único que se anima a cambiar el modelo de negocio de la biblioteca pública. A pesar de que el contexto es completamente diferente, el artículo de Jean Costello, seguro que aporta interesantes ideas al debate.

    NPL = The National Public Library Corporation
    http://www.radicalpatron.com/npl-the-national-public-library-corporation/

    En cuanto al debate, soy partidario de la vertiente innovadora. Siempre será mejor hacer (aunque sea poco) y equivocarse que esperar sentado, detrás del mostrador, en este caso, al resguardo de la burocracia y los presupuestos.

  20. Yolanda Lubians
    LA BIBLIOTECA COMO CENTRO CULTURAL VIVO

    Por Yolanda Lubiáns

    A mí sencillamente me encanta la idea que nos ha propuesto Javier. Es algo que yo siempre he tenido en mente. Las bibliotecas deberían integrarse 100% en la ciudad o en el distrito en el que se encuentran, deberían ser entes vivos, con actividades, con lugares donde se pueda charlar, debatir, ir a ver un dvd, una conferencia interesante, estudiar, tomarte un café…

    No creo que estas actividades estén en absoluto fuera de lugar en una biblioteca, no podemos quedarnos en el “cojo libro, devuelvo libro”, seamos un centro cultural vivo! Me parece algo realmente interesante, y consiguiendo patrocinios y el apoyo de los empresarios, podría ser viable… por qué no?

    Si bien el cobro por los servicios directos no me parecería correcto, sí que sería una opción cobrar por el uso de los servicios que fuesen más allá de lo puramente social, como nos decía Javier (uso del auditorio, las salas, las presentaciones comerciales, etc.).

    Es cierto que al principio habría que hacer una gran inversión, pero a la larga podría ser un gran centro cultural y de ocio que comprensaría con creces la inversión inicial y que daría grandes beneficios tanto económicos como sociales.

    Como ya ha comentado algún contertulio, esto mismo ya se ha hecho con museos o teatros y nadie ha puesto el grito en el cielo. El Centro Gallego de Arte Contemporáneo, por ejemplo, tiene un bar-restaurante, tienda, auditorio, biblioteca, organizan ciclos de cine, cursos, conferencias… y a todo el mundo le encanta, y nadie se ha extrañado!

    Para mí, sin duda alguna, sería un gran placer poder trabajar en un centro de esas características…

  21. SERVICIOS BIBLIOTECARIOS

    Por Juan López

    Me encanta el debate. Mientras sigo sin poder que la biblioteca municipal me preste libros porque no abre los fines de semana. Ya sé que con el horario de lunes a viernes es suficiente…

  22. Hipólito Matías-Clavero
    LA FINANCIACIÓN EN SERVICIOS PÚBLICO SOLVENTES

    Por Hipólito Matías-Clavero

    En los países más punteros de Europa (Holanda, Francia, Suecia, Reino Unido, Alemania etc) me temo que ya existen esos centros culturales que denomina Biblioteca Pública Sociedad Limitada, el problema es plantearlo ahora, en plena crisis en España, cuando en recientes años han llegado malamente unas cuantas inversiones públicas para bibliotecas (por cierto, subvencionadas y sugeridas por la Unión Europea).

    En España, en apenas 30 años de Constitución Española de 1978, apenas se ha consolidado el denominado “estado de bienestar”, es decir, servicios públicos solventes y garantizados en cuanto educación, cultura, sanidad, servicios sociales, pensiones, minusválidos y ancianos…

    Sin embargo, estimo que su propuesta es viable con capital privado y en los centros comerciales que también recientemente pueblan las grandes ciudades pero dejando intacto el precario sistema de bibliotecas. En mi opinión las grandes cifras millonarias que se despilfarran en televisiones públicas autonómicas bien podrían dedicarse a consolidar un sistema de bibliotecas puesto al día, modernizado, útil, eficaz y abierto a cualquier ciudadano.

  23. LA BIBLIOTECA COMO DINAMIZADOR SOCIAL Y CULTURAL

    Por inma_610

    Me parece acertado y desde luego innovador tu enfoque de las bibliotecas públicas como instituciones que se deben acercar más a la gestión de los usuarios/clientes en el sentido de que les deben ofrecer un servicio que demandan y deben lograr de este modo su satisfacción y fidelización, en lugar de esa concepción de las bibliotecas como organizaciones inmóviles, cerradas, ajenas a los cambios, que guardan objetos tan valiosos que sólo unos pocos pueden acceder a ellos.

    También coincido contigo en que deben convertirse en dinamizadores sociales y culturales de una comunidad, que deben abrirse a la innovación y a la creatividad, a nuevos usos y a nuevos usuarios, percibir que los cambios, lejos de ser una amenaza pueden ser una oportunidad.

    En lugar de imponer su visión monolítica y en cierta medida excluyente de lo que es la “cultura” –esto es una biblioteca, siempre ha sido así y no puede ser otra cosa- las bibliotecas, desde mi punto de vista, deben preguntarle a los usuarios qué quieren, qué desean hacer, cómo les gustaría que fuera su biblioteca, qué servicios les gustaría que prestara o qué echan en falta.

    Si a mi me preguntaran qué echo de menos en mi biblioteca más cercana, yo sugeriría que ofrecieran un servicio de alquiler –a un precio razonable- de lectores electrónicos, por ejemplo. Es algo que ninguna empresa ofrece, y sin embargo son muchos los lectores que sentimos curiosidad por ellos pero que no estamos dispuestos a adquirir uno hasta que el mercado no se estabilice y se normalice.

  24. Javier Leiva-Aguilera
    NADIE DIJO QUE FUESE FÁCIL…

    Por Javier Leiva-Aguilera

    Gracias por tu visión. Es un tema complicado que muchos bibliotecarios no ven igual que yo. Claro que hay implicaciones presupuestarias y burocráticas, y… bueno, lo dicho: que no es fácil.

    Pero no está mal hacer la carta a los reyes magos y luego ellos que traigan lo que puedan.

  25. Lourdes Gradillas
    ALGUNAS DE ESAS IDEAS EN LA PRÓXIMA INAUGURACIÓN DE BIBLIOTECA PÚBLICA EN SANTANDER

    Por Lourdes Gradillas

    Javier, me gusta el planteamiento que has hecho y no lo considero del todo utópico. Algunas de tus ideas, no iguales, pero similares estarán presentes en la nueva biblioteca pública próxima a inaugurarse en Santander. Es un amplio espacio donde habrá cabida para muchos más servicios y espacios que en la actual.

    inma_610, ignoro cuál es tu biblioteca más cercana. Ahora bien, si se tratase de una biblioteca pública, la oferta de lectores electrónicos a los usuarios debería canalizarse a través de un servicio de préstamo, no de alquiler.

    Quizá solicitarían un depósito o fianza, por tratarse de un soporte más delicado que el papel pero, en definitiva, no estarían haciendo más que prestarte una especie de lote de libros.