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Web 2.0 en las bibliotecas: el concepto Library 2.0

Más de 900 aplicaciones de software social web 2.0 “colaborativas” se contabilizan ya, ¡900! (http://www.econsultant.com/web2/index.html) Ante ello cabe preguntarse:

¿Qué significa el término web 2.0? ¿Es una quimera vacía de sentido, una moda, nos llevará a una nueva burbuja de internet, o supondrá una evolución natural en los modelos de negocio y las estrategias de diseño de interacción, recuperación y arquitectura de información?

¿Y qué hay de su equivalente bibliotecaria “library 2.0″? ¿En qué nos afecta como diseñadores de OPACs, sistemas de información, incluso bibliotecas físicas?

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Cómo citar este artículo:
Serrano-Cobos, Javier. “Web 2.0“. Anuario ThinkEPI, 2007, v. 1, pp. 170-171.

4 respuestas a Web 2.0 en las bibliotecas: el concepto Library 2.0

  1. LA WEB 2.0 COMO ACTITUD

    Por Eva Méndez

    Hola Jorge,

    ¡¡Qué evocador tu Thinkepi… y yo sin tiempo y con sueño!!

    En uno de los últimos thinkEPIs que mandé, me condené a desarrollar mi idea de “la Web 2.0 como una actitud” [http://www.thinkepi.net/repositorio/cuando-la-busqueda-se-vuelve-semantica-swoogle/] y ahora creo que no tendré más remedio que buscar el tiempo para hacerlo :-(

    Entretanto, te mando el artículo de Ariadne donde P. Miller empezó a hacer su interpretación bibliotecaria de la Web 2.0, y habla de las posibilidades que puede tener la idea de Web 2.0 + Library = Library 2.0? [Paul Miller. Web 2.0: Building the New Library].

    A partir de ahí, hay tropecientos mil post sobre Web 1.0, Web 2.0, Library 1.0 y Library 2.0 o incluso, librarian 1.0 o librarian 0.98 beta para enfrentarse a la Web 2.0.

    A mí todo esto me recuerda… (no sé si os acordáis, era le época del “E-Mail 1.0″ –a mediados de los noventa, preferiblemente con clientes solo texto, ASCII puro–) en que todos coleccionábamos y reenviábamos chistes, chorradas y cadenas), un mail famosísimo sobre los problemas con el cambio del cambio de Novia 6.0 a Esposa 1.0… [Lo sabía, lo sabía, sabía que tenía que estar almacenado por ahí (hay un montón de versiones, p.ej. http://webalia.com/EP/reir/guerra/0040210300100580.html algunas mejoradas y recreadas a como yo lo recordaba además:http://vhfdx.net/joke17_e.html)]

    En el ámbito de la Web y te las tecnologías en general, quizás lo que menos importa es la el marbete que le demos sino la necesidad de evolucionar, como dice Jorge, siempre.

    Otro día más,

    Un cordial saludo,

    EVA

  2. Francisco Tosete Herranz
    APROVECHAR LA IDEA DE LA WEB 2.0 COMO FILOSOFÍA PARTICIPATIVA

    Por Francisco Tosete Herranz

    Hola Jorge, Iweteleros…

    Un tema muy interesante el que planteas y habría muchos puntos que dan para debatir respecto a lo que planteas en tu mensaje. Personalmente creo que en cuanto a lo que se refiere a las bibliotecas existe un cierto inmovilismo o continuismo con la tradición que sería necesario superar. Desde un punto de vista tecnológico estamos en un momento ciertamente importante de cambio por la gran cantidad de aplicaciones que podrían tener las nuevas tecnologías que están surgiendo. Por citar tan sólo algunas de ellas, el wi-fi, el desarrollo de la telefonía móvil y la traslación de los servicios web al móvil (ya tenemos un Google en nuestro móvil) etc.

    La Web 2.0 entendida como conjunto de tecnologías tendentes a lograr una mayor interacción de los usuarios con las aplicaciones web, a compartir conocimiento, clasificarlo y a socializar su uso supone un cambio profundo que hasta ahora no se refleja (al menos en cuanto al ámbito nacional se refiere) en el mundo de las bibliotecas. ¿Qué es lo que se puede hacer con todas estas nuevas tecnologías en una biblioteca?

    Pues… muchísimas cosas. Por ejemplo:

    • Potenciar un uso intensivo de la informática en ellas. Y por intensivo me refiero a algo más que a dar simplemente servicio de Internet. Esto conlleva que se ha de pasar de ser meros archivos de libros (nótense las comillas por favor, es una expresión nada más, las bibliotecas son muchas más cosas) a centros de documentación (nótese también de nuevo la cursiva) compartición de conocimientos, participación en su clasificación, etc, etc, etc. Creo que con inversión adecuada se podría comenzar a aportar nuevos tipos de servicios que demandan nuestra sociedad y que no se están aportando. El uso intensivo de Internet en las bibliotecas es una necesidad y una demanda para dar a todos los ciudadanos puntos de acceso a la Web y a todas las ventajas que ello conlleva. La Administración Electrónica comienza a tomar en nuestro país una cierta relevancia y desde la bibliotecas públicas se debería fomentar su uso y acceso intensivo. Dejar de ser una expresión para convertirse en una realidad plenamente formal.
    • Pasar de ser esos meros archivos de libros a centros de información, y por tales entiendo que se si potencia el uso de la informática en las bibliotecas (por ejemplo con terminales informáticas en los puestos de lectura y no sólo con servicio de Internet) se puede comenzar a dar forma y a explotar las bibliotecas digitales y todos los repositorios de información digital existentes. En una Sociedad de la información como en la que vivimos (supuestamente) ofrecer un servicio lúdico, de acceso a la información y al conocimiento implica que no sólo ya se debe dar acceso al conocimiento en su forma física (libros físicos, cd-roms, etc.) sino además, a su equivalente en digital, amén de todos los recursos y la información disponible en la Web valiosísima para los ciudadanos y que no se están aprovechando cuando creo que, con una inversión relativamente discreta se podrían obtener resultados espectaculares.
    • ¿Qué es lo que supone el concepto de biblioteca digital? Salvando las discusiones teóricas en torno a bibliotecas virtuales/digitales, la biblioteca digital supone desarrollar portales bibliotecarios que den servicios de calidad, recursos de calidad y que cambien la forma en que la Administración a través de las bibliotecas se relacionan con los ciudadanos. Es un derecho que tienen y que se encuentra reflejado en cualquiera de los manifiestos de la IFLA. Démosle forma. Se pueden hacer y potenciar portales bibliotecarios y ofrecer servicios en los que los ciudadanos puedan participar de una manera mucho más intensiva en el funcionamiento y la vida de las bibliotecas ¿cómo? Bien, Jorge citaba algunas claves. Por ejemplo, pueden crearse a partir de esos portales de bibliotecas (ya sea a nivel estatal, regional o local) comunidades virtuales de usuarios, se puede pedir a los usuarios que participen en la clasificación de los documentos a través de los opacs taggeando los libros, se pueden desarrollar interfaces alternativas de recuperación de la información en los OPACs a partir de sistemas de clasificación de conocimientos basados en la participación social (exportemos el modelo de del.icio.us a las redes sociales vistuales creadas en torno a los portales bibliotecarios) exportemos el modelo de Flickr a las bibliotecas, exportemos el modelo paradigmático de Amazon a las bibliotecas. Amazon es muchísimas cosas una comunidad de usuarios, un gigantesco repositorio de información digital y fuente de información de primer orden, Amazon crea comunidad e implica a sus usuarios en la valoración de los libros, en su clasificación, en su difusión (a través de las listas personales de libros, etc) ¿Por qué no exportar el modelo Amazon basándose en una filosofía de acceso al conocimiento abierto a través de esos portales virtuales? ¿Por qué no crear comunidades virtuales de usuarios alrededor de las bibliotecas -> centros locales de información digital?.
    • ¿Por qué no fomentar la participación de los ciudadanos con ellas? En esos portales locales de bibliotecas cada biblioteca podría crear su blog y presentar las noticias y novedades relativas a su funcionamiento diario. Ello permitiría además a los ciudadanos opinar acerca de las actividades que se llevan a cabo. Recibir un feedback importante que serviría para tomar decisiones y planificar actuaciones, apuntalar carencias y definir políticas de información a todos los niveles. Podrían habilitarse cauces y medios para la solicitud de desideratas en línea, pero no sólo eso, también se podrían articular medios para que solicitasen la realización de actividades culturales (desde encuentros con autores, hasta la organización de exposiciones bibliográficas ad-hoc, actos conmemorativos basados en eventos locales, etc) y ya puestos, dentro de esa comunidad virtual de ciudadanos/usuarios de la biblioteca podrían ofrecerse servicios para que los ciudadanos creasen sus propios blogs, dotarles de una cuenta de correo electrónico personal y de un espacio para publicar sus páginas gratuitamente, habilitar medios para la difusión de boletines informativos en pdf, para que valorasen la actividad de su biblioteca mediante formularios en el portal, también podrían articularse espacios para que los ciudadanos crearan sus propios Wikis y repositorios de recursos digitales al estilo de la Fundación Wikimedia, podrían abrirse foros de debate de temas de actualidad, políticos, literarios, dirigidos a colectivos con necesidades específicas; crearse repositorios de software libre. Y ya puestos, dado que el acceso a la información es la base del servicio de las bibliotecas ¿por qué no implantar redes wi-fi gratuitas en todas nuestras bibliotecas para que puedan convertirse realmente en portales de acceso al conocimiento y la información digital? A buen seguro que Google estaría interesado en patrocinar algo así porque está desarrollando iniciativas similares en otros lugares y no circunscritas al ámbito de las bibliotecas sino con un enfoque más comercial. ¿Qué tal una experiencia piloto similar en nuestro país?

    ¿Y de cara al personal bibliotecario? ¿Qué supondría todo esto? Se podrían dotar de nuevas funciones en todas las escalas a un personal cualificadísimo que forma parte de las bibliotecas cuyo potencial, pienso (quizá me equivoco pero es una opinión) que está algo infrautilizado. Bibliotecario significa ser gestor de información y con la Web ello significa que los bibliotecarios podrían asumir roles de gestores de información no sólo física, sino además digital y de convertirse en el puente entre el ciudadano y la biblioteca más allá de sus paredes.

    En resumen, la idea de Web 2.0 como filosofía participativa supone que estamos ante una gran oportunidad de desarrollar servicios bibliotecarios en la World Wide Web que fomenten la interrelación de los ciudadanos con las bibliotecas para dar un nuevo paso en su evolución. La imprenta se inventó hace 550 años. Quizá sea hora de ir comenzando a superar de forma algo más decidida el paradigma papel máxime cuando ya tenemos dispositivos móviles que permiten interconexión desde cualquier punto con acceso wi-fi en abierto a la World Wide Web. Con decisión política, voluntad, esfuerzo e inversión todo ello podría desembocar en una visión de las bibliotecas que las potenciara y que revalorizara mucho más sus servicios de cara a la ciudadanía.

    Del Manifiesto de la IFLA/UNESCO sobre la biblioteca pública:

    La biblioteca pública es un centro local de información que facilita a sus usuarios todas las clases de conocimiento e información.

    Los servicios de la biblioteca pública se prestan sobre la base de igualdad de acceso para todas las personas, sin tener en cuenta su edad, raza, sexo, religión, nacionalidad, idioma o condición social. Deben ofrecerse servicios y materiales especiales para aquellos usuarios que por una o otra razón no pueden hacer uso de los servicios y materiales ordinarios, por ejemplo, minorías lingüísticas, personas con discapacidades o personas en hospitales o en prisión.

    Todos los grupos de edad han de encontrar material adecuado a sus necesidades. Las colecciones y los servicios han de incluir todo tipo de soportes adecuados, tanto en modernas tecnologías como en materiales tradicionales. Son fundamentales su alta calidad y adecuación a las necesidades y condiciones locales. Los materiales deben reflejar las tendencias actuales y la evolución de la sociedad, así como la memoria del esfuerzo y la imaginación de la humanidad.

    ¿Por qué no potenciar las nuevas tecnologías decidamente en las bibliotecas para dar pleno cumplimiento a estas declaraciones? ¿Por qué no aprovechar los servicios y la filosofía de la Web 2.0 y hacer bibliotecas no sólo físicas sino además virtuales, Participativas y realmente interactivas con los ciudadanos desarrollando portales bibliotecarios realmente de utilidad? ¿Tan costosa es la inversión que habría que acometer? ¿Se está haciendo esto en algún otro país? ¿Por qué no comenzar por aquí con todo ello? ¿Donde empieza hoy una biblioteca? ¿En la puerta de entrada al edificio o a partir de sus muros? Y pasado mañana… ¿dónde debería comenzar?

    Saludos

  3. Jorge Serrano Cobos
    ES POSIBLE LLEVAR A CABO BUENOS PROYECTOS CON POCO PRESUPUESTO

    Por Jorge Serrano Cobos

    Hola colisteros:

    Efectívamente: como dice Eva, es mejor hablar de una actitud y no de una tecnología.

    Muchos habrán cerrado el correo pensando que se hablaba de algo que cuesta mucho dinero, ciencia ficción, etc., y aunque soy el primero en entenderlo, no es esa la cuestión. Hay gente que está haciendo cosas muy interesantes con poco presupuesto.

    Al hilo del tema presupuestario, me he encontrado con un libro titulado Software libre para servicios de información digital, coordinado por nuestros compañeros Jesús Tramullas y Piedad Garrido (Unizar), y en el que participan profesores de las universidades de Zaragoza, Granada y Carlos III. Ha sido editado por Prentice Hall en 2006.

    El índice del mismo muestra 12 capítulos, orientados a usuarios con conocimientos básicos de informática, en los que se explica cómo diseñar un servicio de información digital y como instalar, configurar y administrar, básicamente, herramientas como phpBB, Plone, PHP-Nuke, Greenstone, bases de datos CDS/Isis, o Moodle (ese último no lo conocía, curioso).

    Por cierto, el libro indica que los derechos de autor se donan a Aldeas Infantiles SOS, y que tres de los capítulos (1, 2 y 10) se han liberado con licencia CreativeCommons 2.5 (esos autores que sé que escuchan, ¿dónde están las versiones digitales y qué tiene de nuevo la licencia 2.5?)

    Pues eso, lo interesante es saber qué quieres hacer, y luego ir a por ello, y en la medida de lo posible, como sea.

    Un abrazo,

  4. UN PROBLEMA DE DESCONOCIMIENTO

    Por Fernando Juárez Urquijo

    Creo que el acercamiento de las bibliotecas públicas al mundo del software social, de los blogs y de la sindicación no viene motivado por aplicar nuevos conceptos al desarrollo de su presencia en Internet sino, precisamente al contrario, por la casi nula presencia que tenemos con el modelo web actual: las bibliotecas públicas no tienen peso en la administración y su visibilidad en internet es nula. Querer y no poder: si hay un colectivo profesional consciente del potencial de internet es el bibliotecario; sin embargo, muchas bibliotecas encuentran dificultades para que sus admistraciones les faciliten su presencia en la red.

    La falta de apoyo institucional unida a la conciencia de la necesidad de presencia en la red ha propiciado el surgimiento de la mayoría de los blogs que recoge el experimento que hemos puesto en marcha, Liburutegien haria. Un detalle, algunos tienen forma de blog pero alma de página web; se ha utilizado la capacidad de publicación que ofrece el blog sin reparar en sus posibilidades de fomentar la participación ciudadana.

    El problema actual no es presupuestario sino de desconocimiento . Para experimentar con la web 2.0 es necesario transitar primero por la web 1.0 (no se si el término existe pero me tomo la licencia). Flickr o del.icio.us la Wikipedia, Youtube, Netvibes no se encuentran todavía en el ámbito personal de los profesionales de las bibliotecas que conozco. El reto que tenemos ante nosotros es convertirnos en usuarios de las nuevas herramientas para jugar con ellas y poder así ofrecersela a nuestros usuarios. Si luego a eso se le denomina “library 2.0″ o de otra forma es un debate que nos es ajeno. Las reflexiones de Francisco son acertadas pero no se realizan entre los profesionales que llevamos el día a día de las bibliotecas públicas. Web 2.0, redes sociales, rss… son conceptos que nos son extraños. Y de momento parece que las administraciones no están maduras para impulsar proyectos de este tipo.

    Un saludo