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Nativos digitales

Por Jesús Tramullas
7 July 2008

Los cambios de los usuarios de las unidades de información han sido notables durante los últimos años, pero aún lo van a ser más. La influencia que en el cambio de sus hábitos y peticiones ha tenido el auge de internet y sus servicios puede apreciarse en los cambios de sus necesidades de información, y en la manera en que las formulan en muchas ocasiones.

Los profesionales de las bibliotecas públicas podrían poner muchos ejemplos de ello. Sin embargo, estamos en un momento de transición, que se desarrolla a diferentes velocidades, dependiendo de los múltiples contextos y de los factores que afectan a los mismos.

La heterogeneidad que muestran actualmente los usuarios se aprecia si se confronta la generación que actualmente se encuentra en su periodo educativo con el resto. Se ha acuñado la expresión “Generación Y” (o generación Net/Red, o iGen…) para identificar a los nacidos entre 1980/82 y 1996/2000, y que se han encontrado sumergidos en un entorno en continua interacción con la tecnología.

La consultora Capgemini ofrece un breve y reciente informe en el que analiza a los nativos digitales (Capgemini, 2007), y en el que señala que sus características básicas son querer el control, la impaciencia, la comunidad de interacción y la originalidad. Pero seamos digitales: mejor veamos el informe en formato Youtube, más interesante que leer (para algunos).

Esta diferencia frente a otras generaciones ha llevado a Prensky (2001a) a acuñar la expresión de “nativos digitales”, que serían aquellos que han estado rodeados de tecnología desde el comienzo, en un entorno de alta interactividad, y que procesan la información de manera diferente que sus antecesores, a los que ha denominado “inmigrantes digitales”.

El cambio en las experiencias personales produce cambios en las estructuras mentales y, en consecuencia, en las pautas de comportamiento. Prensky pone varios ejemplos de las diferencias entre nativos e inmigrantes, que seguro hemos podido apreciar en nuestros entornos de actividad. Y recoge interesantes comentarios sobre el cambio de patrones (Prensky, 2001b), y lo que supone sustituir el proceso lector por el proceso visual paralelo.

Podemos quejarnos de que los usuarios no leen, pero ¿cuántos no leían hasta la expansión de los servicios educativos públicos? Los lectores eran minoritarios, y la sociedad se desarrollaba y avanzaba, aunque fuese lentamente… la imprenta y sus consecuencias son recientes, quinientos años…

Esta diferenciación no debe llevar a engaño: no todos los nacidos en el periodo indicado son nativos digitales. Los que pueden considerarse como tales no están, en su mayoría, completamente alfabetizados ni digital ni informacionalmente. El hecho de ser un nativo digital no implica integrar automáticamente las competencias y habilidades digitales: como cualquier otra competencia, se adquieren y se entrenan. Pero la realidad que les rodea ha favorecido su inmersión en los entornos digitales, y la capacidad innata de adaptación del ser humano ha hecho el resto.

Es importante destacar que esta noción de nativos digitales surge desde el entorno educativo. No es necesario insistir en el impacto de las tecnologías en los métodos y técnicas educativos durante los últimos años. Son los educadores los primeros que se enfrentan a estas nuevas generaciones de nativos digitales, que, más pronto que tarde, van a llegar a los servicios de información, empezando por las bibliotecas escolares y públicas.

Pero, ¿qué hacen, en realidad, los nativos digitales? ¿cuáles son sus hábitos y comportamientos? Nadie lleva tatuado el sello de nativo digital… en Youtube se pueden encontrar varios vídeos muy interesantes sobre lo que hacen estos nativos, que probablemente no gusten a las mentalidades más “tradicionales”, que siempre podrán encontrar argumentos (y los hay, hay que concederlo) para defender posturas basadas en el cumplimiento a rajatabla de la teoría biblioteconómica y documental.

A los nativos digitales les suele faltar capacidad crítica, quieren rapidez y adoptan decisiones sin pensar en consecuencias, y estos problemas también los llevan al campo de la información y a sus propios procesos informativos. Pero, como dijo Steve Krugg al hablar de la usabilidad, al usuario muchas cosas no le preocupan, ni le importan, ni las investiga; simplemente, se apaña.

Una de las cuestiones clave es dilucidar hasta qué punto están las bibliotecas preparadas para esta nueva generación. El paternalismo y la superioridad van a ser la peor opción, y serán casi sinónimos de fracaso y alejamiento: “si, como nativo digital, puedo catalogar mi colección, usar, opinar y buscar libremente en LibraryThing, ¿para qué necesito un OPAC? ¿para qué necesito la CDU?… yo lo que quiero es etiquetar como yo comprendo, y como comprenden los demás…Si además en la biblioteca no me dejan participar….” debe tenerse en cuenta que los nativos son cada vez más conscientes de sus “diferencias” frente al resto, y esas diferencias acabarán siendo elementos distintivos de los mismos.

Conscientes del cambio de generación, JISC patrocinó durante 2007 un proyecto de investigación, bajo el significativo título de Google Generation, que incide en lo que los usuarios “realmente” hacen y cómo se comportan en entornos digitales, no lo que “parece” que hacen.

Este enfoque abre interesantes perspectivas sobre la estructuración de grupos sociales a medio plazo. Volviendo a las bibliotecas y a otros servicios de información, quizá el punto de partida sea pensar que hay que trabajar “con” ellos, más que “para” ellos. Las perspectivas que se abren para una “biblioteca creativa” son enormes, pero será necesario romper el molde tradicional. Será mejor cambiarlo sensatamente que verse superado por todas partes por los usuarios, lo que puede traer la amenaza, o al menos la percepción, de que la biblioteca deja de ser necesaria. El citado informe de Capgemini señala cuatro acciones clave para “enganchar” a los nativos digitales:

  1. Implicarlos en los procesos de creación y desarrollo de contenidos.
  2. Crear fuentes de valor para ellos.
  3. Mantener relaciones fuertes con los usuarios más significativos o influyentes.
  4. Ofrecer una experiencia “adictiva” (en el buen sentido, claro está).

La importancia los nativos digitales no es baladí: la Library of Congress ya lo ha visto, y en 2008 ya ha dedicado uno de sus seminarios especializados a ello. Y para aquellos que se echan las manos a la cabeza cuando oyen hablar de sesiones de juegos en las bibliotecas, les dejo este comentario sobre una de las sesiones del Congreso anual de la American Library Association de 2007,

Nota:

Para redactar esta nota, se ha buscado información con los motores especializados disponibles como add-ons para Firefox, se ha organizado y gestionado la información digital con Zotero, se han integrado el texto y los recursos con TiddlyWiki, en una máquina multitarea con varios procesos corriendo al mismo tiempo, y una interfaz de usuario “casi” tridimensional…. ¿papel? ¿mirar el OPAC?…

Referencias:





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Otras aportaciones

NATIVO DIGITAL, LECTOR MULTITAREA

Por: Mª Jesús del Olmo

Queridos colegas,

No quería dejar pasar esta ocasión que me brinda el profesor Tramullas para recomendaros el dossier sobre “Lectura y Universidad”, coordinado por Javier Pérez Iglesias, que ha publicado recientemente la revista Educación y Biblioteca (mayo/junio 2008).

Entre los muchos artículos de interés del dossier, encontraréis uno mío, más modesto, titulado “Nativo digital, lector multitarea”, donde presento un panorama sobre los nativos digitales en EE UU. Os lo quería hacer notar porque abunda sobre el mensaje de Jesús Tramullas de ayer y creo que puede tener cierto interés para los que sientan curiosidad por los “nativos digitales”.

Feliz verano y felices lecturas.

CAMBIOS EN LA TRANSMISIÓN SOCIOCULTURAL

Por: Luis Javier Martínez

Saludos, quisiera agregar tres comentarios:

  1. Creo que la cuestión de qué les suceda a las bibliotecas con los nativos digitales es bastante irrelevante (salvo desde un punto de vista corporativo-laboral) EN COMPARACIÓN con las consecuencias educativas y sociales que el fenómeno tiene en conjunto.
  2. La proliferación de los nativos digitales (y multitarea) me parece que expresa el creciente predominio de un nuevo modo de transferencia de información, es decir, de transmisión sociocultural o aprendizaje, en la que los contenidos (conocimientos, programas de conducta) se comunican por “contagio viral” en simbiosis con el medio electrónico, de forma cada vez más pasiva por parte de los sujetos y más activa por parte de las máquinas (no admito clickeo compulsivo como “actividad” intelectual).
  3. Siempre se dice que “estamos en transición”, pero no lo creo: los homosapiens no transitan hacia ningún otro sitio, no están de camino a ningún lado: simplemente, cambian, y cada vez más rápido (por la velocidad de la replicación de información).

Saludos de nuevo.