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Dr Paper & Mr Web

Por Isidro-F Aguillo
23 October 2009

Hace unos meses descubrí un artículo croata sobre revistas médicas con un título que me llamó la atención: Dr. Paper y Mr. Web (Marušic’ y Marušic’, 2006). Aunque el trabajo reconstruye la historia de la edición electrónica de una revista médica concreta, la frase me resulta muy adecuada para titular el presente ensayo.

A pesar de la creciente importancia que ha adquirido la Web, especialmente en el ámbito académico, es todavía muy frecuente observar entre profesores e investigadores actitudes despreciativas hacia sus contenidos.

Sin duda la proliferación de noticias negativas sobre la Red en los medios de comunicación, señalando supuestos peligros, informaciones tendenciosas o flagrantes delitos ha contribuido considerablemente a esta percepción.

En este sentido se está abriendo una “brecha digital” entre los que prácticamente sólo utilizan la Red como principal fuente y citan sin ningún problema los artículos de la Wikipedia como referencia y los que no añaden la url en una cita bibliográfica, cuyo texto completo está disponible gratuitamente en una revista electrónica o repositorio ya que al parecer ello menoscaba la “calidad” de la referencia.

Esto es especialmente grave pues implica un desconocimiento de la realidad de la Web, donde al igual que en un mercado, la calidad y el precio de la fruta depende del puesto y nadie pediría quesos en la pescadería. La calidad de los contenidos en la Web es variada, pero al menos parece necesario reconocer a priori la autoridad de sedes académicas, aunque en algún caso particular sus contenidos no alcancen los estándares habituales en estas organizaciones.

El profesional de la información debe ser consciente de la búsqueda de la excelencia por parte del mundo académico, pero que esta excelencia ya no sólo está ligada a determinadas publicaciones en papel sino que ofrece asimismo en versiones electrónicas o en contenidos digitales más informales donde el mismo autor se explaya y extiende en detalles prácticos, da acceso a los datos originales o debate con contertulios virtuales los métodos, resultados y conclusiones.

Hace ya tiempo que muchos Mr. Webs se han doctorado y que desde un punto de vista objetivo la autoría es un fiel indicador de calidad, independientemente del soporte utilizado. Adoptando un punto de vista práctico algunas sugerencias son evidentes:

- Los recursos web no deben ser analizados aparte, ni constituir bases de datos separadas de los catálogos convencionales, ni requerir análisis ni descripciones documentales diferentes más allá de lo estrictamente necesario para indicar sus direcciones electrónicas.

- Los recursos en papel deben anotarse con sus contrapartes electrónicas, indicando de forma exacta no sólo su dirección web, sino su disponibilidad (formatos de ficheros, tipología documental, idiomas), accesibilidad e incluso extensión o tamaño.

- Es primordial una identificación tanto del autor como de su autoridad, al menos indicando su afiliación institucional (renegando de direcciones de correo genéricas, tipo hotmail o gmail) o el editor web de las páginas que hospedan los contenidos.

- La descripción puede requerir campos adicionales, como indicar si existen consejos editoriales en los repositorios (si son la fuente primaría) o en el caso de artículos de revistas electrónicas si hay y cuáles son los procedimientos de evaluación por pares.

- Como autor se debe exigir la publicación electrónica citable, es decir con direcciones web significativas (términos semánticos completos: biblioteca en vez de biblio), que ayuden a identificar por ejemplo la afiliación, y de tamaño (longitud de la url) razonable y con objetivo de estabilidad (url razonablemente permanente).

- La terminología también debe cuidarse: no es lo mismo una sede web (por definición con autoría unitaria) que un portal web, que al igual que en cualquier edificio da acceso a un conjunto de “vecinos” diverso y heterogéneo.

Para completar esta contribución, se pretende llamar la atención sobre algunas fuentes académicas disponibles en la Web pública, tales como el conocido y criticado Google Scholar, una autentica base de datos citas, o Scirus, que aunque no alcanza la calidad de Scopus, al menos es gratuita.

Referencias:

Marušic’, Ana; Marušic’, Matko. “Double Life of Medical Journals: Dr Paper and Mr Web”. Croat Med J., 2006 February; v.47, n.1, pp. 4–6.

Isidro-F Aguillo
Miembro del Grupo ThinkEPI





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Otras aportaciones

BRECHA DIGITAL Y LUCHA GENERACIONAL

Por Luis Rodríguez-Yunta

Una reflexión interesante, Isidro. El título de Dr. Paper y Mr. Web sugiere claro dos caras de una misma realidad, que parecen negar la otra, habitando el mismo cuerpo. Imagino que la imagen se refiere aquí a un cuerpo colectivo, por ejemplo la universidad, ya que además de brecha digital se vislumbra también una lucha generacional, y se puede poner en entredicho la capacidad de un sector del profesorado (¿o todo?) para adaptarse al cambio.

El comentario de Isidro ha coincidido con la lectura de las opiniones de Manuel Castells, según la versión del diario El Público

Citas del texto (de la versión web, por supuesto):

- Lo que ocurre hoy no es un choque de civilizaciones, sino de tecnologías: la analógica, a la que se aferran algunos, y la digital, que abanderan los jóvenes.

- Los medios de comunicación han perdido el monopolio de la información…. También los profesores hemos perdido ese poder…Si los estudiantes viven ya en digital y los profesores insisten en la enseñanza tradicional, la comunicación entre ellos es imposible, se produce una disonancia total.

- Internet no está creando exclusión. Cuando desaparezca mi generación, se acabará la brecha.

- La forma en la que la gente se está apropiando de internet es mayor de lo que pensamos.

EL FILTRADO DE LA INFORMACIÓN DE CALIDAD

Por Mina Jassans

Leyendo a Isidro y después a José Luis, lo que distingo es que parte de la brecha de la que habla el primero se genera en torno a la ubicación de la información de calidad.

Aunque la universidad y las bibliotecas y centros de documentación deberían recopilarla (y criticarla en el sentido original de la palabra), puede ocurrir que no se de abasto y que ya esté circulando información de calidad sin filtrar que se pierde por ser considerada irrelevante junto a otro monto de información que no lo sea.

No creo que un deber de los emisores de información de calidad sea hacer un push hacia centros de documentación y universidades, sino que es nuestro deber pescarla.

Y para pescarla, mejor nos quitamos unos cuantos prejuicios de encima.

Empezando por lo de la Wikipedia. Isidro, hace ya 3 o 4 años sacamos a colación el famoso artículo de la Wikipedia que listaba con su corrección errores en la Enciclopedia Británica.

Por el histórico podéis llegar a los prolegómenos del artículo, que se remontan -por lo menos- a 2002. Quizás de un modo demasiado “informal” (en la que me parece una mala acepción del término):

Vayamos caso por caso, es decir: artículo por artículo (y no emisor por emisor).

Es más laborioso. Ah, maldición.

EL PAPEL, REFUGIO DE LA EXCELENCIA…

Por Isidro-F Aguillo

Mi objetivo al publicar la nota era llamar la atención sobre la cantidad de información de calidad que está disponible en sedes académicas y que a menudo se ignora por parte de los profesionales porque no está ligada un soporte papel, que aunque refugio de la excelencia, se ha convertido un corsé asfixiante y no sólo por el formato, sino por su inflexibilidad respecto a los contenidos que transmite, característica que algunos estiman sagrada! Que el maestro Castells sea optimista me alegra el día.

Respecto a la Wikipedia tengo una sensación semejante. Aunque no es una publicación académica y estrictamente no citaría sus artículos en un trabajo científico, es ya una de las principales fuentes de referencia existentes, especialmente por su exhaustividad y cobertura internacional.

Mi preocupación, que ya expresé en otro momento aquí mismo, es que los continuos ataques que recibe, muy a menudo injustificados, puedan menoscabar su prestigio y reducir las contribuciones a su enriquecimiento. Es destacable que hay más de 3 millones de entradas en inglés y sólo medio millón en español. Está desidia desemboca en colonialismo cultural.

INMOVILISMO EN EL PROFESIONAL DE LA INFORMACIÓN

Por Juan Antonio Pastor Sánchez

Ciertamente, el mensaje de Isidro mueve a la reflexión si miramos hacia la realidad de nuestro entorno, tanto social, como académico y tecnológico. A mi parecer creo sinceramente que el sustrato de esta situación puede encontrarse en el objeto y ámbito de nuestra disciplina, que cada vez se vuelven más confusos si seguimos teniendo como marco de referencia el de hace 20 ó 30 años.

Esto entronca con otro mensaje que envió Tomàs Baiget referente con el cambio de nombre de la SLA, que ha decidido ampliar y abrir su entorno a nuevos tipos de profesionales que hace unos años no tenían la importancia que han tomado actualmente.

Intentar delimitar de forma estable e inmutable a qué nos dedicamos puede suponer el advenimiento de un inmovilismo que puede hacer o está haciendo mucho daño, a los profesionales que estamos formando actualmente. En ocasiones me tropiezo con trabajos, estudios o ensayos en donde se intenta delimitar de forma muy precisa aquellos aspectos epistemológicos o teleológicos asociados a las Ciencias y Técnicas de la información/documentación/biblioteconomía/bibliotecología/comunicación, etc…

Muchas veces somos testigos de cómo estas iniciativas, en un plazo relativamente breve, se quedan obsoletas por la irrupción de enfoques, que como la web 2.0, trastocan nuestra realidad y hacen que nos planteemos si afirmaciones como la que dice que todos los contenidos de Wikipedia tienen una calidad muy baja, o que únicamente puede considerarse como un auténtico documento aquel que ha sido impreso.

En un mundo en el que las tecnologías y las comunidades de usuarios fomentan precisamente una espiral de cambio en ocasiones vertiginosa, tanto los profesionales como los docentes hemos de adaptarnos, aprovechar las nuevas oportunidades de trabajo y ofrecer una visión actual y real para poder intervenir y mejorar algunas herramientas.

Por ello me hago una pregunta ¿qué es más útil y realista actualmente?, ¿criticar Wikipedia, las redes sociales y blogs o crear grupos de trabajo temáticos e interdisciplinares para mejorar los contenidos de Wikipedia, establecer redes sociales a nivel institucional y ayudar a profesionales e investigadores para que publiquen blogs con contenidos de calidad?

¿Qué contenidos tienen más calidad y mayor índice de actualidad?, ¿los que han elaborado 1 ó 2 personas hace 10 ó 15 años en un manual o los que son permanentemente debatidos y actualizados por una comunidad de docenas de profesionales e investigadores especializados para su acceso en línea?

Tal vez estamos perdiendo de vista las nuevas oportunidades que nos ofrecen estas tecnologías quedándonos únicamente en la forma sin llegar a entrar al fondo y trabajar para su mejora.

Personalmente creo que la Wikipedia es una herramienta muy útil como puerta de entrada a ciertos contenidos muy generales para que el alumno profundice en la búsqueda de aspectos más concretos (muchas veces lo más interesante de un artículo de Wikipedia está al final: las referencias).

Creo que incluso el concepto “wiki” puede aportar una visión muy interesante de trabajo en equipo y edición colaborativa de contenidos. Desde hace un par de años he desistido proponer a mis alumnos trabajos sobre conceptos genéricos… era duro tener que suspender a buenos estudiantes que, por falta de tiempo, terminaban haciendo el “copiar y pegar” desde 1 ó 2 fuentes de internet.

Hoy día les encargo actividades muy concretas que no pueden obtener directamente de Wikipedia sino a través de procesos de análisis y aplicación del sentido crítico de varios recursos (aunque esta fuente les resulta de gran utilidad como punto de partida).

En definitiva, creo que más que quejarnos debemos participar para hacer que los contenidos de Wikipedia, al menos en lo referente a nuestro campo, tenga una calidad y actualización contrastada.