Congresos españoles de biblioteconomía y documentación: de la inevitable fragmentación a la necesaria transversalidad
| 15 septiembre, 2009 |
Por Ernest Abadal y Tomàs Baiget
en Notas ThinkEPI 2010 |
1. Introducción
La fragmentación de las audiencias es el término más socorrido al que aluden los expertos para calificar la situación actual de proliferación de múltiples canales televisivos y, especialmente, del uso de internet como plataforma de distribución de contenidos audiovisuales.
Esta diversificación de públicos, no obstante, no es fenómeno exclusivo de los medios de comunicación, sino que también se produce en el arte, en los gustos cinematográficos, musicales, etc., con lo cual, podemos encontrar público para grupos y autores muy minoritarios. Y una de las grandes aportaciones de la Red es permitir la creación de esos grupos singulares y poder invitar a todos los posibles interesados del planeta.
En Ciencia la situación no es distinta, y la investigación se ramifica y se especializa en asuntos más y más concretos. Biblioteconomía y Documentación es un buen ejemplo de la gran cantidad de nuevas facetas que tenemos que cubrir en la actualidad. Lógicamente todo eso tiene su reflejo en los medios de comunicación de la ciencia, ya sean revistas, listas de distribución de correo o congresos y, en relación a éstos, observamos como se celebra infinidad de ellos (reuniones, simposia, jornadas) para discutir temas cada vez más específicos.
El boom de los congresos de Biblioteconomía y Documentación en España se sitúa a mediados de los años 80. A partir de aquí se produce una fase de crecimiento y de diversificación que culmina a finales de los 90. Los primeros en aparecer fueron los congresos generalistas, impulsados por las asociaciones de profesionales: la Asociación Andaluza de Bibliotecarios en 1981, la refundada Anabad en 1983, Socadi conjuntamente con el Cobdc, también en 1983, Fesabid en 1984, etc. En ellos se tratan todas las temáticas y los asistentes tienen un perfil generalista.
A partir de aquí fueron apareciendo congresos dedicados a materias más concretas y específicas. Las primeras fueron las Jornadas de Información y Documentación en Ciencias de la Salud, celebradas en 1986. A partir de aquí la diversidad fue aumentando y actualmente existen en España más de una quincena de congresos con más de cuatro ediciones y que se mantienen con periodicidad anual o bienal (se pueden consultar en el anexo que incluimos al final del mensaje).
Es interesante recordar las preguntas que se hacía la profesión en 1998 en una editorial de la revista EPI1: “¿Qué conclusión podemos sacar de esta profusión de congresos? ¿Es algo positivo? ¿Son demasiados? [...].
Un reciente debate en IweTel ha puesto de manifiesto que hay diversidad de opiniones sobre este tema.
Algunos piensan que sería preferible concentrar esfuerzos. Otros son partidarios de descentralizar o de fomentar la competitividad entre eventos. Las empresas del sector, en algunos casos exhaustas ante tanta feria, también han manifestado cuál es su postura. La pregunta sigue en el aire. Parece que nos hemos especializado en la organización de congresos, pues el comentario general es que todos pueden hacer gala de una excelente organización. [...] la percepción general es que al menos la mayoría son reflejo de una profesión cada vez con mayor nivel de cualificación”.
2. ¿Qué cambios se han producido en estos años?
A la vista de los datos anteriores, y después de un repaso a la oferta de congresos existente, queremos destacar la evolución que se ha seguido en este ámbito. Nos interesa destacar especialmente las cuestiones referidas a los contenidos (el proceso de diversificación temática y su relación la audiencia); también haremos referencia a otros aspectos (cambio de objetivos, participación de la audiencia, controles de calidad, etc.).
a) Diversificación temática
Como decíamos, hemos pasado del congreso generalista (Fesabid, JCID, JAAB, etc.) a tener reuniones científicas que agrupan a los bibliotecarios de ciencias de la Salud, de bibliotecas infantiles y escolares, biblioteca pública, bibliotecas universitarias (bajo el manto de los Workshops de Rebiun), docentes de ByD (Edibcic, Ibersid, ISKO, etc.) y otras más destinadas a temáticas emergentes y de actualidad (repositorios, usabilidad, etc.).
Por otro lado, también sorprende que algunas otras especialidades no dispongan de reuniones científicas. Se trata de los estudios bibliométricos (curiosamente una materia en la que en España existen varios grupos de investigación), de las bases de datos documentales, o de la gestión del conocimiento. En algunos casos se trata de especializaciones que disponen de congresos internacionales. En tecnologías de la información existían las Jornadas de bibliotecas digitales, JBiDi (5ª ed., Granada, septiembre 2005) y las Jornadas de tratamiento y recuperación de información, Jotri (2ª ed., UC3 de Madrid, septiembre 2003), que en parte parecen haber sido absorbidas por las actividades de Rebiun.
b) Cambio de objetivos
Actualmente ya no se va a los congresos a informarse. Antes, muchos profesionales acudían a los mismos como única forma de estar al día y recoger información. Algunos, por ejemplo, íbamos a la Online Information Conference con una maleta vacía para traerla llena de folletos y libros, y luego organizábamos una reunión para contar lo que habíamos visto y aprendido.
Actualmente en la Web ya está todo tipo de información, y los congresos y ferias sirven sobre todo para hablar con la gente, hacer contactos, negociar contratos, solucionar problemas específicos y otras actividades que sólo pueden resolverse en persona. Es cierto que a veces aprendemos de experiencias o iniciativas que desconocíamos pero está claro que esta faceta ya no es tan prioritaria como antes.
c) Fragmentación de la audiencia
Leyendo que se ha pasado de los 1.600 a 700 inscritos en Fesabid alguien podría pensar que las asistencias están en claro descenso. En nuestra opinión, quizá la palabra más adecuada sea fragmentación. Está claro que difícilmente volveremos a ver congresos con asistencias masivas. Ahora bien, seguramente que el número global de personas que asisten a congresos en un año se mantiene y quizá además ha aumentado. Esta fragmentación se explica por los dos factores antes descritos. Por un lado, la diversificación de la oferta y, por otro lado, la pérdida de interés del público por los eventos de carácter más “informativo” y generalistas.
d) Incremento de la participación activa del público
A diferencia de los congresos en países avanzados, en especial en los EUA, en los congresos españoles cuesta que los asistentes sean participantes y cojan el micrófono para opinar o preguntar. En los últimos años la interacción público-ponentes ha mejorado mucho gracias a la tendencia —que se ha producido en todas partes, no sólo en España— de reducir el número de presentaciones (tan a menudo todavía leídas a la manera arcaica) y aumentar las mesas de debate. Los congresos sirven fundamentalmente para difundir información científica y técnica a los colegas, y la verdad es que sólo tienen verdadero sentido si se crea debate y se discute.
e) Mayores controles de calidad
Tal y como se indicaba en la editorial de EPI antes citada, las organizaciones cada vez tienen mayor experiencia en la preparación de los eventos, ayudadas en general por empresas especializadas. En este aspecto los congresos son impecables.
f) Repetición de contenidos
En cuanto a los contenidos, ya no existen congresos que no dispongan de comités científicos que revisen las propuestas que se van a presentar, lo cual ha redundado en una notable mejora de la calidad. Sin embargo, con tanto congreso observamos como se van repitiendo los mismos temas en muchos de ellos. No es que sea algo malo, pues como tienen lugar en ciudades distintas de esta forma más personas tienen acceso a información de primera mano por parte de los ponentes. Además, asistir a un discurso repetido sigue siendo útil para reflexionar y madurar las ideas. Pero cada vez que asistimos a uno no podemos esperar demasiadas novedades, como parece que uno podría suponer en un “congreso”.
En este sentido, quizá sea muy adecuado el nombre más modesto de “jornadas” que han adoptado la mayoría de nuestros eventos.
Un gran dilema para los organizadores se produce con las invitaciones de ponentes extranjeros. Un congreso que se precie (y disponga de presupuesto, claro) debe tenerlos, pero sabiendo que su relación eficacia/coste es bajísima: a los costes de viaje y dietas (y posiblemente, cachet) hay que añadir la traducción simultánea, pues nuestro nivel de inglés no es suficiente. Y luego resulta que el experto (“ese señor de fuera”) habla despacito y cuenta cuatro cuestiones básicas que fueron noticia hace tres o cuatro años, y por supuesto, ya publicadas en varias revistas.
Ya no se trata de una tolerable cuestión de eficacia/coste sino realmente de patetismo local al presenciar la sesión y constatar sibilinamente que casi nadie se ha enterado.
g) Presentaciones
Una cosa es saber una materia y otra saberla presentar, para lo cual se precisan dotes distintas.
Modernamente, gracias a las transparencias una gran mayoría de presentaciones son bastante aceptables, pero todavía cuesta que la gente asuma que una comunicación escrita para publicar en las actas tiene poco que ver con la misma comunicación para presentar oralmente, y que necesita tanta o más atención que la primera. Ahí es donde los comités científicos de las jornadas deberían trabajar más, revisando las transparencias, cosa que ya hemos visto hacer en algunos eventos internacionales.
h) Profesionales y académicos
Existen congresos en los que la presencia mayoritaria es de los profesionales y otros, menores en número, en los cuales predominan los académicos (p.e. ISKO, Ibersid, Edibcic, etc.). A veces se tiene la sensación de que trabajan en territorios separados y de que no existen puntos de encuentro para el debate conjunto o el intercambio de experiencias y conocimientos.
3. El futuro
A pesar de la necesaria e imparable diversidad temática, que es consecuencia del progreso académico de nuestra disciplina, es importante mantener unos ámbitos para la transversalidad, para poder discutir asuntos desde los distintos focos de interés.
Como dice Martínez2: “la ciencia al modo industrial depende de amplios equipos multidisciplinares de científicos y de ordenadores. Además, se articula en complejas redes y proyectos de investigación en los que intervienen agentes muy diversos: ingenieros y técnicos, políticos, militares, analistas de mercados, empresarios, gestores, grupos de interés, etc.”.
En este contexto puede revigorizarse Fesabid y otros congresos generalistas organizados por las asociaciones y colegios más numerosos, y acabar de encontrar su sitio. Hace falta plantear temáticas con una orientación multidisciplinar que permitan reunir en un mismo entorno a especialistas de distinto signo que trabajen un mismo asunto con enfoques distintos.
Se tiene que procurar que en los foros no se reproduzcan los grupos separados de ciencias de la salud, de bibliotecas públicas, de Acceso abierto, de blogs, etc., sino que se sienten personas de distintas áreas en un mismo entorno. De esta forma se facilita que los asistentes, sean del ámbito que sean, alcen sus miras hacia otros ámbitos, con perspectiva y prospectiva, tratando de aprender de los vecinos.
Quizá un planteamiento así, que incluya todas las temáticas pero con un enfoque realmente transversal, no permita volver a reuniones tan multitudinarias como las de hace años pero puede completar el sentido de los congresos generalistas.
1. Editorial. “Un otoño lleno de congresos”. El profesional de la información, 1998, vol. 7, n. 1-2, enero-febrero, p. 3.
2. Martínez, Luis-Javier. “La ciencia y nosotros”. El profesional de la información, 2009, septiembre-octubre, v. 18, n. 5, pp. 485-491.
A partir del análisis de las principales reuniones científicas que se llevan a cabo en España podemos agrupar las afinidades temáticas más relevantes. Dentro de cada apartado las hemos ordenado por antigüedad. Se tiene que recordar que no es una lista exhaustiva.
Generalistas
- Jornadas bibliotecarias de Andalucía, Asoc. Andaluza de Bibliotecarios (15ª ed., Córdoba, octubre 2009)
- Jornadas españolas de documentación, Fesabid (12ª ed., Zaragoza, mayo 2009)
- Jornades catalanes d’informació i documentació (12ª ed., Barcelona, mayo 2010)
- Jornadas de gestión de la información (11ª ed. Sedic, Madrid, noviembre 2009)
- Congreso de Anabad (8ª ed., Madrid, febrero 2008)
Académicos / universitarios
- Ibersid (14ª ed., Univ. de Zaragoza, octubre 2009)
- ISKO Capítulo Español (9ª ed., Valencia, marzo 2009)
- Calsi workshop (8ª ed., Univ. Politécnica de Valencia, marzo 2009)
- Edibcic, Encuentro ibérico de docentes e invest. en ByD (4ª ed., Coimbra, nov. 2009)
Bibliotecas universitarias
- Workshop Rebiun. Proyectos digitales (9ª ed., Rebiun, Salamanca, octubre 2009)
- Jornadas Crai (7ª ed., Rebiun, Madrid, junio 2009)
Conf. intl. brecha digital e inclusión social (2ª ed., Univ. Carlos III de Madrid, octubre 2009)
- Jornada Rebiun de préstamo interbibliotecario (1ª ed., Toledo, marzo 2009)
- Jornadas universitarias de calidad y bibliotecas (1ª ed., Rebiun, Huesca, junio 2008)
Bibliotecas infantiles y escolares
- Jornadas de bibliotecas infantiles, juveniles y escolares (17ª ed., FGSR, Salamanca, mayo 2009).
- Jornades de biblioteques escolars (4ª ed., Cobdc, Barcelona, febrero 2009)
Biblioteca pública
- Congreso nacional de bibliotecas públicas (4ª ed., A Coruña, septiembre 2008)
- Congreso nacional de bibliotecas móviles (4ª ed., León, octubre 2009)
Ciencias de la Salud
- Jornadas de información y documentación en Ciencias de la Salud (13ª ed., Oviedo, octubre 2009)
Acceso abierto
- Jornadas OS-Repositorios (4ª ed., UB, Barcelona, marzo 2010)
Prospectiva tecnológica en ByD
- Intl. LIS-EPI Meeting (4ª ed., Univ. Politécnica de Valencia, noviembre 2009)
Podríamos listar algunas reuniones más que tienen el mérito de haberse consolidado aunque en algunas ediciones parecen más un seminario que un congreso, como por ejemplo:
- Usabilitat en sistemes d’informació (5ª ed., Cobdc, Barcelona, noviembre 2008)
- Jornada de documentació audiovisual (5ª ed., Cobdc, Barcelona, mayo 2008, juntamente con Jornadas catalanas).
Ernest Abadal y Tomàs Baiget
Miembros del Grupo ThinkEPI
















ASPECTOS COLATERALES EN EL DEBATE ACERCA DE LOS CONGRESOS EN ByD
Por: Luis Rodríguez-Yunta
Coincido con el análisis en líneas generales pero tengo la sensación de que aún quedan algunos aspectos colaterales que podrían añadirse al debate:
- La actitud hacia los congresos también ha cambiado desde el punto de vista de la participación académica, por la escasa valoración de los congresos nacionales. En este sector muchos congresos nacieron desde las organizaciones profesionales (asociaciones y redes), pero hubo un momento de desembarco masivo de la universidad, cuando la puesta en marcha de las nuevas titulaciones y la necesidad de promoción académica potenciaba la búsqueda de certificados.
Creo que esta era la causa de la sensación de inflación que se debatió hace 10 años. Pero la escasa valoración de los congresos nacionales en la evaluación de los CV y la situación más estable de los profesores universitarios ha conllevado una disminución importante del interés en participar. Puede decirse que es una situación generalizada en todas las disciplinas para la universidad: los que buscan hacer curriculum sólo se interesan por los congresos que tengan la etiqueta de internacionales. (Quizás por ello no se organizan congresos nacionales de bibliometría, aunque se hicieron unas jornadas paralelas en el Fesabid de Madrid que fueron muy interesantes, que se denominaron como Primeras y que debieron haber tenido continuidad).
- El análisis puede completarse con la existencia de jornadas puente con otras profesiones o disciplinas: estudios históricos, jornadas sobre divulgación científica, internet… Son muy interesantes y otro canal de relación con investigadores y tecnólogos.
- La confluencia de profesionales y docentes es un valor de los congresos de B&D que no tienen todas las disciplinas y que no debe perderse.
- Resulta imprescindible disponer de un congreso global, como el de Fesabid, que reúna profesionales de diferentes sectores y además a las empresas. Y debería ser la imagen externa del sector, un evento señalado para todos. Pienso que es un error que el congreso de Fesabid se plantee o se organice como uno más; sería despilfarrar su potencial. La organización debería ofrecer a las instituciones inscripciones globales mucho más baratas para grupos o cualquier otro medio que sirva para potenciar la participación. No hay color entre asistir a un congreso bien organizado, con medios, en un espacio adecuado con capacidad para 2.000 personas, frente a las jornadas organizadas en una universidad, con sesiones distribuidas en aulas con 15 personas sentadas en sufridos pupitres.
- Las Jornadas de Sedic quedan muy lejos del planteamiento de Fesabid, no se trata de un gran congreso, pero representan otro modelo de interés, perfectamente compatible. Los grandes congresos pueden crear una sensación de dispersión, de caos en el que se superponen a la vez temas similares, frente a mesas en las que se exponen temas sin ninguna relación entre sí. En otras reuniones universitarias se percibe cierta desidia, parece que se admite todo y las exposiciones cuentan con un público escaso. En cambio en las Jornadas de Sedic (e imagino que en otras similares) destaca el interés mostrado por los asistentes (160 personas, en su mayoría profesionales, el aforo del salón de la BNE).
El modelo de jornadas de día y medio permiten abordar un programa más cerrado y coherente. Las de Sedic han tenido aciertos y desaciertos, lógicamente. Nacieron hace más de 10 años como jornadas temáticas muy orientadas hacia la documentación en la empresa, pero en los últimos años se han enfocado hacia la confluencia profesional entre bibliotecarios, documentalistas y archiveros intentando presentar el panorama actual en un aspecto concreto y compartir experiencias de diferentes sectores. Pero siempre resulta un placer poder participar en ellas, y la colaboración de la Biblioteca Nacional les otorga un halo de dignidad, pues considero que la implicación de las instituciones en este tipo de convocatorias es un valor añadido importante.
¿CÓMO Y CON QUIÉN NOS REUNIMOS?
Por Teresa García Ballesteros
También creo que no es mal momento para hacer alguna reflexión sobre la optimización de resultados en estos esfuerzos organizativos.
Una primera parte sería hablar acerca de ¿con quién nos deberíamos reunir? o ¿de qué tenemos que hablar?.
Sobre este tema, sí me gustaría comentar que la fragmentación es, en muchos casos, necesaria; por ejemplo, las Jornadas de Ciencias de la Salud han sido durante años imprescindibles para este sector.
Pero también creo que hay una excesiva endogamia profesional, me explico: participamos en congresos generalistas o especializados dentro de nuestro ámbito “Documentación – Bibliotecas” y otros aspectos particulares de la misma actividad. Sin embargo, nuestro trabajo tiene que ver con otros muchos sectores profesionales: educación (en todos sus niveles), investigación científica, desarrollos de sofware, brecha digital… seguro que vosotros véis algunos más.
En estas reuniones sucede que se capta y se aporta, es decir, no sólo vamos a ver sino a “ser vistos”. Es también una forma de afirmar nuestra presencia profesional en sectores en los que tenemos una presencia real, pero a veces (y cuanto nos hemos quejado de ello) invisible. Estar allí y comunicar es hacernos más visibles, entre los investigadores, los docentes, los informáticos…
Otra cuestión también necesaria es el “cómo” nos reunimos.
Como dicen Ernest y Tomàs, es cierto que nos cuesta participar. Sin embargo muchas veces estamos esperando precisamente eso, el debate que quizá no llega a producirse y el intercambio de información. Imaginar formas más participativas es un camino interesante. En el último congreso de la AMEE>/em>, me llamó la atención un formato de presentación que titularon Secrets of Success.
Consistía en pequeñas reuniones informales en las que el presentador establecía un contacto muy directo con su audiencia, de una duración de apenas 10 minutos, organizadas en la zona de stands y en espacios parecidos a los de los participantes comerciales, dotados de un cañón de proyección y pantalla y unas cuantas sillas. Un auxiliar pasaba con una campana para anunciar el fin del tiempo concedido.