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Aproximación a ciertas cuestiones sobre el tratamiento documental de la imagen

Cómo citar este artículo:
Castillo-Vidal, Jesús. “Aproximación a ciertas cuestiones sobre el tratamiento documental de la imagen“. Anuario ThinkEPI, 2007, v. 1, pp. 84-86.

Aproximación a ciertas cuestiones sobre el tratamiento documental de la imagen

1. Introducción

A la hora de la extracción de contenido en documentos gráficos podemos decir que la documentación apenas ha esbozado una respuesta que ofrezca una solución que, además, en el mejor de los casos, sólo podríamos calificar de a medias. Desgraciadamente, en lo que a la descripción de las imágenes para su posterior recuperación se refiere, los métodos que actualmente se utilizan sólo han logrado dar respuestas a una parte del problema, pero sin embargo existe un amplio contexto donde aún persisten muchas incógnitas metodológicas. No es nuestra intención formular ningún plan de acción ni tampoco sentar las bases de ningún procedimiento teórico, sino que simplemente lo que nos proponemos es un acercamiento ameno y pausado hacia un campo de trabajo al que podríamos calificar de apasionante.

2. Imagen fija-documento audiovisual

Desde un punto de vista muy simple podríamos hacer una primera división básica cuando hablamos de documentos gráficos: la imagen en movimiento (que puede venir acompañada o no de sonido) y fija. Sin embargo en la sencillez de esta pequeña categorización se encuentra una buena parte de las razones por las que comentamos con anterioridad que la solución aportada es sólo una respuesta a medias. En la actualidad podemos afirmar, sin lugar a dudas, que la metodología más avanzada (no hablamos en este caso de tecnología sino de procedimientos de trabajo) en cuanto a indización de imágenes, se aplica en medios de comunicación tanto escritos como audiovisuales. Es lógico que así sea, pues poseen en sus propios archivos un campo abonado desde donde trabajar con estos documentos. Y por supuesto, todo ello centrado en el contexto informativo básicamente.

Atreviéndonos a lanzar una primera hipótesis, podríamos decir que las razones por las cuales nos hallamos en esta situación son, aproximadamente, las siguientes:

  • La creciente importancia que en nuestro mundo han cobrado los medios de comunicación, sobre todo las televisiones.
  • La gran cantidad de dinero en juego: la mayoría de los medios de comunicación se nutren no sólo del trabajo de sus propios reporteros gráficos, sino que un factor muy importante es todo el material que llega vía agencias y que está sujeto a una serie de condiciones, pactadas previamente por las empresas mediante contratos. La reutilización de documentos es algo que se encuentra en el día a día del trabajo en los centros de documentación de los medios de comunicación: cada vez hay más canales y más horas de emisión que cubrir. Hay que saber de forma inmediata el material que se puede utilizar y cual no.
  • Nuevas necesidades en los medios de comunicación de cara a la recuperación efectiva de la información y a una mejor gestión de sus propios archivos. Una buena gestión de esta información puede suponer mucho dinero ahorrado a la empresa.

Todo ello ha provocado el desarrollo de procedimientos paralelos a los llevados a cabo en el tratamiento documental de la información textual para aplicarlos en lo que podríamos llamar documento audiovisual (sin querer entrar en las enormes implicaciones que el calificativo de audiovisual conlleva por sí mismo en estos momentos). Evidentemente la metodología de indización es diferente en ambos casos simplemente porque los códigos con los que se trabaja son diferentes: en el caso del texto se trata de representar con palabras otras palabras y conceptos presentes en el documento (nada más y nada menos); pero cuando hablamos de documentación gráfica, además de identificar su contenido como en el ejemplo anterior, se intenta manifestar con palabras algo que está representado en otro código completamente diferente y que por lo tanto hay que realizar una transformación importante de la información.

En realidad todo ello es lo más parecido a una traducción (entre el código visual y lingüístico) y como en toda traducción hay matices difíciles de mantener, por lo que la pérdida de información puede ser en algunos casos importante.

Sin embargo, hay que decir que no siempre ha existido un interés por el documento gráfico, que no siempre se le ha prestado la atención que hoy recibe. Si tenemos en cuenta la historia del material audiovisual y gráfico en relación con el interés despertado en su tratamiento, mantenimiento y almacenamiento óptimo (los centros de documentación en medios gráficos y las filmotecas son un hecho relativamente reciente), podemos decir que han sido muchas las pérdidas, ya irreparables, de información y de documentación. Por eso, para que no caigamos en el mismo error, es necesario ser conscientes de que dentro del contexto del documento gráfico en general se está produciendo también una pérdida irreparable en otros contextos a los cuales aún no se le está prestando la atención debida. Pero seamos optimistas: ese mundo es un campo rico y abonado esperando a que alguien vaya a trabajarlo y a cultivarlo para sacarle los mejores frutos. ¿Vamos a dejar pasar esta gran oportunidad?

3. Fotos y vídeos. Pero aún hay más…

Como decíamos, el espectro de trabajo es mucho mayor que una simple colección de fotos o de cintas de vídeo que podemos encontrar en los archivos de los medios de comunicación. Para poder entender mejor el campo en el que nos movemos, es importante hacer un viaje a ciertas bases teóricas que nos permitan comprender el objeto que tenemos entre manos, es decir, las imágenes.

Las imágenes se pueden definir bajo numerosos criterios clasificatorios: soporte, color, objetivos, proceso de creación, etc. Sin embargo, hay una línea de pensamiento que nos parece la más adecuada pero que, como iremos viendo poco a poco, el mundo de la documentación gráfica no le ha prestado la suficiente atención, por la sencilla razón de que, para el tipo de documento con el que trabaja no ha sido aún necesaria su aplicación. Nos referimos a la clasificación de la imagen de acuerdo con el grado de relación/semejanza que mantiene con el objeto representado, lo que se conoce como grado de iconicidad.

No presentaremos aquí nuevamente los planteamientos ya explicados con anterioridad en otro lugar y en otro momento. Aquí voy a pecar de poco humilde y me voy a citar a mí mismo (como si fuera un doctor o catedrático cualquiera) por lo que quizá sería útil, como mera función complementaria, leer las ideas expuestas en el punto 7 de un artículo publicado en la revista El profesional de la información en el n. 4 del vol. 13 de 2005, bajo el rimbombante título de “Fundamentos teóricos del análisis de contenido en la narración secuencial mediante imágenes fijas: el cómic”. En ese texto explicamos de una forma apresurada, limitados por la tiranía del espacio disponible de un artículo, las relaciones entre algunos conceptos extraídos de la semiótica útiles en este campo como son referente, significante o significado, todo ello englobado bajo la noción de signo y su posible aplicación en esta búsqueda metodológica.

Con este punto de vista, las imágenes se clasifican en una escala (Villafañe; Mínguez, 1996) de 11 valores donde la mayoría de los documentos audiovisuales presentes en los centros de documentación de los medios informativos apenas se corresponden con un par de grados de esa clasificación (de mayor a menor grado de iconicidad):

11. Imagen natural.
10. Modelos tridimensionales a escala.
9. Holografías.
8. Fotografía en color.
7. Fotografía en blanco y negro.
6. Pintura realista.
5. Representación figurativa no realista.
4. Pictogramas.
3. Esquemas motivados.
2. Esquemas arbitrarios.
1. Representación no figurativa.

¿Pero qué pasa con el resto de grados y a qué se corresponden exactamente? ¿ha encontrado la documentación una respuesta para el análisis de todos los valores? Aunque la escala necesita de alguna que otra actualización, su aplicación es interesante de cara a intentar comprender un poco mejor la tipología de imágenes que nos podemos encontrar.

Pero no nos apresuremos, por ahora es suficiente con esta pequeña aproximación; os invitamos a seguir con nosotros y que aportéis vuestra propia experiencia.

4. Breve bibliografía para ampliar el tema

  • Eco, Umberto. Tratado de semiótica general. Barcelona: Editorial Lumen, 1995.
  • Gubern, Román. Mensajes icónicos en la cultura de masas. Barcelona: Lumen, 1988.
  • Pinto Molina, María; García Marco, Francisco Javier; Agustín Lacruz, María del Carmen. Indización y resumen de documentos digitales y multimedia: técnicas y procedimientos. Gijón: Ediciones Trea, 2002.
  • Peña, Jorge. “Perspectivas acerca de la influencia de los medios de comunicación de masas en la opinión pública”. En: Revista MAD, Magíster en antropología y desarrollo, 2000, n. 2. http://rehue.csociales.uchile.cl/publicaciones/mad/02/paper06.htm
  • Villafañe, Justo; Mínguez, Norberto. Principios de teoría general de la imagen. Madrid: Pirámide, 1996.

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  1. ANÁLISIS DE CONTENIDO DE LAS ARTES FIGURATIVAS

    Por Ramon Soler

    Interesante tema el que nos propone Jesús Castillo. Me gustaría señalar que el análisis de contenido de las artes figurativas está algo más normalizado que en el resto de las imágenes (sean fijas o en movimiento), debido sin duda a las convenciones iconográficas que han informado la tradición artística (no sólo la occidental). Remito a mi artículo “Recuperació de temes iconogràfics a bases de dades d’imatges artístiques a Internet“.

    Unos cuantos recursos sobre análisis de la imagen fija en: http://www.bib.uab.es/comunica/fotcat.htm.

    Saludos desde Bellaterra (Barcelona)