La acción de las bibliotecas públicas en tiempos de crisis
| 5 octubre, 2009 |
Por José-Antonio Gómez-Hernández
en Notas ThinkEPI 2010 |
El objetivo de las reflexiones que siguen es analizar qué iniciativas, desde el punto de vista de la gestión o los servicios, deben tener las bibliotecas públicas en una situación de crisis económica o recesión como la que vivimos.
Es necesario plantear este tema, en primer lugar, porque la biblioteca pública es una institución cuya actividad debe adecuarse al contexto, a las necesidades comunitarias y las de sus lectores. Y en segundo lugar porque hay circunstancias como la reducción en los presupuestos o la financiación, los cambios en las necesidades de los usuarios o la llegada de nuevos grupos y personas a la biblioteca, que fuerzan a ésta a reaccionar, tomar decisiones y actuar.
Pretendemos justificar la función de la biblioteca pública en el apoyo a los colectivos en paro o que necesitan mejorar su situación laboral y proponer medidas de actuación conjuntas con organismos de servicios sociales y principalmente los responsables de la inserción, promoción y formación laboral de las personas.
Partimos de que la biblioteca pública es una institución cuya legitimidad es ser útil a su comunidad. Lo hace a través de sus servicios culturales, informativos y educativos, que presta en sus instalaciones o interactuando en las redes de información. A través de la gratuidad y el carácter compensatorio de sus servicios, contribuye a la integración y cohesión social, previene la exclusión del conocimiento y del derecho a la información.
Así lo hace cuado promueve servicios multiculturales, da acceso a las tecnologías de la información y las redes, atiende a colectivos desfavorecidos, etcétera. Además, sus servicios deben estar contextualizados, por lo que en momentos de crisis en los que crece el paro, las personas necesitan actualizar sus conocimientos, buscar y encontrar nuevas oportunidades laborales, reforzar su autoestima o sus capacidades, las bibliotecas públicas deberán poner en primer plano los servicios útiles a minimizar los efectos negativos de la crisis y apoyarles en la solución de sus problemas.
Pautas europeas como Pulman y Calimera, entre otros muchos documentos, destacan el papel de apoyo de la formación a lo largo de la vida, de la educación formal y no formal, así como la contribución al desarrollo social y económico de las bibliotecas: incluso afirman que junto con archivos y museos, deben colaborar en el desarrollo de una sólida economía local apoyando a las empresas locales y a la industria de formas diversas (ofertando servicios de información, estimulando la adquisición de habilidades básicas y dando orientación laboral).
Lógicamente, la biblioteca pública no es único agente –ni quizás el principal o el más asociado a esta problemática- para atender a la precariedad laboral, las dificultades económicas y formativas de las personas. Pero apostamos porque sea un elemento relevante y activo coordinado junto a otros, y que aproveche sus potencialidades: sus colecciones, la formación de su personal, su familiaridad en la vida cotidiana de los pueblos y ciudades, su apertura universal y sin requisitos previos a todos…
1. ¿Cómo afecta la crisis a la biblioteca pública?
La biblioteca se ve afectada por la crisis de muchas formas. Algunas son indirectas, pues la sociedad es un sistema en que los distintos elementos interactúan y se influyen. Pero directamente hay menos recursos y más usuarios que requieren servicios:
- Los presupuestos se reducen, tanto al inicio del año como durante el curso del mismo, como consecuencia de la reducción de ingresos de la institución de la que depende. Al margen de la financiación pública o principal, otras fuentes complementarias se pueden reducir si han de atender otras necesidades: las fundaciones y obras sociales de Cajas de Ahorro o Bancos y otras instituciones que patrocinan actividades culturales quizás tengan demandas muy básicas de carácter social que consideren prioritarias.
- Crece el número de usuarios porque:
a) Las personas en paro van más a las bibliotecas porque tienen más tiempo, y durante la que era su jornada laboral pueden acudir a las bibliotecas a estudiar, buscar información, preparar oposiciones…
b) Los usuarios aumentan también porque aunque no pierdan su trabajo, muchas personas adoptan hábitos de ahorro o reducción de compra de libros y otros productos culturales, que sustituyen por el uso de los recursos bibliotecarios.
c) La reducción de otras prácticas de ocio costosas como los viajes y en general la retracción del consumo también redunda en el uso de las bibliotecas.
d) Las personas en paro que vuelven al sistema educativo profesional o universitario también se convierten en usuarios potenciales y reales de los servicios bibliotecarios.
Igualmente, los que se convierten en opositores a puestos de trabajo en la Administración pública también aumentan y usan las bibliotecas para preparar las pruebas selectivas.
e) Incluso habría muchos más nuevos usuarios, que si no acuden a la biblioteca pública es porque desconocen que les puede ofrecer oportunidades de aprendizaje no formal e informal.
2. ¿Cuáles son las circunstancias de los usuarios en tiempos de crisis?
El aumento del número de usuarios de la biblioteca como consecuencia de la crisis está demostrado por los informes y datos disponibles, aunque por el lógico retraso en la publicación de las encuestas españolas no lo reflejen todavía.
Sí lo ha hecho ya el último informe de ALA (2009) referido a Estados Unidos. En el caso español, los indicadores (por ejemplo los de 2007, Ministerio de Cultura, 2009) vienen mostrado un aumento del número de personas atendidas (25% de la población) y los préstamos (unos 53 millones), que creemos que crecerán significativamente cuando se publiquen las estadísticas de 2008 y 2009.
La evolución del desempleo que estamos viviendo desde mediados de 2008 hace que muchos colectivos de personas tengan más tiempo disponible para intentar estudiar, formarse, aprender, buscar recursos para su formación o empleo, etcétera. Un número considerable de estos ciudadanos están utilizando la biblioteca pública como un espacio de estudio, información, búsqueda de recursos para su formación o incluso para aprovechar el tiempo de ocio con la lectura, el aprendizaje de competencias básicas (idiomas, tecnologías…).
Las personas en paro sienten la necesidad de aprovechar el tiempo, salir del hogar en el horario laboral como acostumbraban y acudir a espacios como las bibliotecas, espacios públicos donde formarse, estudiar, informarse y en general para sentir que están haciendo lo posible por su parte para reincorporarse al mercado laboral, así como para aprovechar de modo creativo y positivo el tiempo de ocio que genera el paro.
Estos nuevos usuarios pueden usar los servicios comunes de las bibliotecas, pero a la vez pueden tener necesidades diferentes de las de los usuarios habituales, desconocimiento o falta de experiencia previa en la biblioteca desde hace años, y a veces pueden estar viviendo situaciones de inquietud emocional o angustia derivadas del desempleo y escasez personal y familiar… Esto ya es un primer factor de reflexión y actuación para la biblioteca.
Por ejemplo, el aumento del número de usuarios en la jornada laboral matutina, lo que puede hacer replantearse los horarios y servicios. Elementos como los cursos de formación, los talleres de lectura u otras actividades participativas pueden ser necesarios en este horario o en los que se pueda ajustar. En segundo lugar, se debe convertir en otra prioridad la atención en la colección a obras que apoyen la formación especialmente en competencias básicas, y la selección de fuentes de información electrónica útiles como los portales del ámbito del empleo, para su acceso local o en el portal web de la biblioteca.
En tercer lugar, la alfabetización informacional, la formación relativa a técnicas de estudio, búsqueda y uso de información, el apoyo al aprendizaje permanente y la mejora de las competencias básicas como las lingüísticas, tecnológicas o comunicativas pueden ser también servicios relevantes para estos colectivos, aunque sabemos de las dificultades para su puesta en práctica en las bibliotecas (Grupo de Trabajo alfin, 2009).
Con frecuencia, las personas más afectadas por la crisis son aquellas ya de por sí con más dificultades: los que tenían empleos precarios o que se podían realizar con baja cualificación, inmigrantes que tienen menos redes familiares y sociales de apoyo y se ocupaban en los sectores más afectados por la crisis, como el inmobiliario…
Es una circunstancia donde la biblioteca creo que debe hacer lo más importante, útil y relevante que sea posible para la vida de estas personas, aprovechar la crisis para implantar servicios como los de alfabetización informacional, que pueden evidenciar su utilidad en estos momentos y que ayudarán a vincular a la biblioteca con el aprendizaje permanente en la imagen social de nuestras instituciones.
La gratuidad del uso de las bibliotecas, sus infraestructuras, conexiones, colecciones, la atención de su personal y la formación son parte de lo que el Estado puede ofrecer para mejorar la calidad de vida y las posibilidades de los usuarios, y deben defenderse a toda costa, como se expresó en la última sesión de IFLA 2009 en Milán (Libraries on the Agenda: IFLA and the economic crisis. Sesión con la presidenta Claudia Lux). Y también es el momento de reforzar los enfoques bibliotecarios relacionados con el acceso y la puesta a disposición de materiales con acceso abierto, el uso de software libre…
3. ¿Cómo financiar y prestar servicios bibliotecarios con restricciones presupuestarias?
Algunas bibliotecas durante 2009 han ido viendo reducidos sus recursos económicos o quedando estancados en un contexto de mayor demanda de servicio. Quizás, cuando en 2008 se preparaban los presupuestos, los ayuntamientos y comunidades autónomas no veían todavía el alcance de la crisis y se renovaron en las cantidades que tenían del año anterior, o muy similares. Pero desde fines de 2008 y durante todo el año 2009, conforme se reducían los ingresos de las administraciones por impuestos derivados de la actividad económica, los derivados de las transacciones inmobiliarias y muchos otros han tenido que hacer recortes, y para el próximo año nos tememos que se acentuarán.
De modo que, si al principio nos da la impresión de que las bibliotecas públicas no se vieron muy afectadas, poco a poco han ido viéndose con menos recursos para dar los mismos o más servicios.
Una primera reflexión en este contexto, muy dura pero inevitable cuando se hace en la realidad, sería la necesidad de replantearse qué servicios mantener y cuáles reducir o cancelar si no hay dinero para todo. A veces hay que elegir qué descartar, y algunos ejemplos serían:
- Por ejemplo, parece fundamental defender los incrementos de horario logrados. Sería un retroceso grave tener que volver a cerrar a mediodía o en algunas horas de fin de semana cuando se ha consolidado en bibliotecas de ciudades medianas o grandes. Pero al haberse hecho a través de empresas subcontratadas pueden estar en riesgo cuando el dinero escasea.
- Otra cuestión básica es el mantenimiento de las adquisiciones, pues lo contrario crearía lagunas en la colección y la envejecería en términos relativos, en un momento de aumento de la demanda de préstamos.
- En cuanto a las actividades culturales, algunas podrían cancelarse o reducirse si en nuestro entorno las ofrecen otras entidades y por tanto puede haber alternativas a ellas. Me parece más relevante, por ejemplo, mantener las actividades de fomento de la lectura como cuentacuentos o clubes de lectura que ciclos de conferencias muy minoritarias y que otros organismos programan abundantemente.
Sin embargo, ciclos ya consolidados y que son un referente de nuestras bibliotecas se deben mantener aunque se haga en versiones más austeras que en anteriores ediciones y a costa de interrumpir actividades extraordinarias o que se agotan en su propia celebración sin más proyección, como la producción de exposiciones de temas elitistas, etc.
- Otro gasto que se suele cuestionar es el relativo a promoción, publicidad, merchandising…, pues aunque es importante se tiende a considerar superfluo frente a la prestación en sí del servicio que se publicita.
- Habría que intentar mantener en lo posible las contrataciones de monitores, profesionales autónomos, empresas de gestión cultural o imprenta que nos hacen cuentacuentos, animaciones, talleres, materiales de difusión, etcétera, porque para ellos las bibliotecas son una fuente de trabajo que si les quitamos junto a otros muchos, les dejarán sin viabilidad económica. Y ellos son una parte importante del tejido cultural empresarial de nuestras ciudades y regiones.
Pero antes de afrontar estas duras disyuntivas, la biblioteca debe luchar por mantener su capacidad de actuación y sus recursos económicos y humanos. Para ello,
- Es necesario ser muy activo en la negociación presupuestaria, evidenciar la utilidad social de las bibliotecas en competencia con otras áreas de la cultura y los espectáculos financiados de modo público,
- buscar alianzas con otras organizaciones sociales como ONGs del sector sociocultural con la que podamos coincidir en objetivos,
- tener en cuenta las posibilidades del voluntariado social para el mantenimiento de servicios a los colectivos excluidos y en riesgo de exclusión,
-intentar aprovechar las ayudas gubernamentales para la reactivación de la economía (obras de reforma y mejora de las instalaciones de la biblioteca si lo permite el Plan E, dotación de portátiles mediante las convocatorias de compras masivas para escolares, ayudas para digitalización, etc., habría que anticipar estas ayudas e intentar que se adapten para que las bibliotecas se puedan beneficiar de ellas,
- buscar la ayuda de los organismos de formación y empleo de las comunidades autónomas y los municipios, así como las posibles ayudas estatales,
- revisar las posibilidades de fundraising (Llueca, 2005), patrocinio o mecenazgo que se aprovechan en otros contextos bibliotecarios,
- buscar la alianza con usuarios, asociaciones de amigos, medios de comunicación, mediadores como los docentes y otros profesionales sociales para encontrar la colaboración y apoyo en la reivindicación y la prestación de los servicios bibliotecarios.
- aprovechar las posibilidades de las tecnologías y programas de tipo abierto y gratuito, así como las redes sociales para el intercambio de información, la gestión de contenidos, la colaboración con los usuarios, la promoción y el marketing viral.
4. ¿Cómo está reaccionando la comunidad bibliotecaria ante la crisis?
La progresiva percepción de la crisis ha ido generando preocupación a los bibliotecarios, ante el riesgo de pérdida de recursos, precarización o dificultades para mantener servicios, en una situación donde van viendo cómo llegan nuevos usuarios.
En el caso de las bibliotecas universitarias, han tenido que reducir suscripciones a revistas, y los consorcios (ICLC, 2009) hicieron una declaración para llamar la atención sobre las políticas de precios y hacer posible el mantenimiento de las suscripciones.
A fines de septiembre el tema de la planificación en tiempos de crisis ha sido objeto de un congreso en México, (ALCI, 2009), y Library Review (especialmente el trabajo de Rooney-Browne, 2009 y varios editoriales) y el Bulletin des biblioteques de France publicó un monográfico con trabajos de gran interés. En España, esporádicamente, las bibliotecas han difundido notas de prensa sobre el incremento de sus usuarios o el tema ha tenido algún reflejo en Iwetel o Facebook.
Pero en general no hemos visto –o sabido ver- suficientemente el debate sobre la problemática de cómo ser más útil socialmente a los afectados por la crisis económica, los necesitados de reciclarse, adquirir o renovar sus competencias básicas. Por ejemplo, en todo el amplísimo programa de IFLA no apareció más que en la sesión con Claudia Lux el tema de la acción de las bibliotecas ante la crisis.
También fue un tema casi ausente en el último Fesabid, aunque es cierto que los programas de contenidos y las comunicaciones se preparan y aprueban con bastante antelación, quizás antes de la percepción de la dimensión profunda de la crisis que estamos viviendo. Somos conscientes de que se están haciendo muchos esfuerzos, y en el día a día ya la prestación de los servicios habituales se destina a las personas necesitadas, pero es bueno también que las bibliotecas expongan cómo están orientándose a la nueva situación para que otros puedan seguir su estela y extender en la profesión la capacidad de reacción y anticipación a las circunstancias sociales.
Un ejemplo que sí se difundió ya en el Congreso de Fesabid 2009 fue el programa de alfabetización digital para personas desempleadas, con dos modalidades y tutorías individualizadas, gestionado desde el Servicio de Bibliotecas de la Diputación de Barcelona (Álvarez-Massó, 2009).
Es un programa adaptado en función del crecimiento del paro (casi 500.000 en la provincia de Barcelona a principios de 2009) y la demanda de empleo principalmente de mayores de 45 años con muy pocos estudios. Es gestionado junto al Servicio Catalán de Empleo de la Generalitat de Cataluña y el Fondo Social Europeo, y se puso en marcha en junio.
Se integra en un enfoque de la biblioteca como centro de aprendizaje abierto junto a programas de alfabetización informacional, apoyo a los municipios en planes de inclusión digital y formación para el ocio y la cultura. Quizás la previa participación en Pulls del Servicio de bibliotecas de la Diputación de Barcelona les hizo posible estar alerta para percibir la oportunidad de estas acciones.
Otro ejemplo que nos resulta cercano es el de la Biblioteca Regional de Murcia, que ha iniciado una colaboración con el Servicio de Empleo y Formación de la Comunidad Autónoma (SEF) a través del cual:
- Se dio formación sobre orientación laboral básica al personal de la biblioteca para que atendiera y dirigiera demandas iniciales de los usuarios a los servicios específicos.
- Se financiará durante 2010 las acciones de alfabetización digital de la Biblioteca Regional con fondos del SEF.
- Se va a ubicar un quiosco de información laboral gestionado por el SEF en la propia biblioteca, con información y conexiones que permitan hacer desde la biblioteca gestiones y procedimientos específicos como pedir certificaciones de vida laboral, renovar la demanda de empleo, etcétera.
- Se impartirán sesiones de orientación laboral para grupos reducidos, a cargo de orientadores del SEF, enfocadas a colectivos como jóvenes que buscan un primer empleo, parados de más de 45 años, inmigrantes y emprendedores.
- Se ha programado para febrero de 2010 unas Jornadas sobre “La acción social y educativa de las bibliotecas públicas en tiempos de crisis”, para profundizar en el planteamiento de este tema y conocer las experiencias españolas e internacionales que se están poniendo en práctica.
5. Reflexiones finales
La biblioteca pública es cada vez más un espacio social de información, aprendizaje y cultura para todos, de cualquier edad, nivel, formación o procedencia. Su carácter de recurso público para hacer posible el derecho a la información creemos que en estos momentos debe defenderse al máximo. Y en lo posible se debe orientar de modo compensatorio hacia las personas con menos recursos y más necesitados de competencias, que les ayuden a volver al mercado laboral o reducir las consecuencias de la falta de ingresos.
Es un lugar idóneo para dar apoyo a los que intentan ahora más que nunca acceder a oportunidades de aprendizaje, beneficiarse de una orientación laboral bajo demanda, recibir cursos de formación de distintas temáticas o participar en programas de refuerzo de competencias básicas como idiomas, alfabetización digital, técnicas de comunicación, entrevista o presentación de currícula, fuentes de información y destrezas para la búsqueda de empleo, etcétera.
Enfocarse a estas tareas y servicios creo que es muy coherente con los fines de las bibliotecas y un ejemplo de cómo éstas se adaptan a las necesidades sociales y se comprometen con ellas.
El resultado, además del beneficio para las personas, puede ser la extensión de una visión social de las bibliotecas en la que se perciba más claramente su rol mediador en el aprendizaje permanente. La contribución a la mejora de las posibilidades de inserción laboral de la ciudadanía y la adquisición de competencias básicas, genéricas o específicas, alía a la biblioteca con los servicios autonómicos laborales y de formación profesional.
Esto ayudará a que sea vista como esa institución de aprendizaje continuo en el conjunto de la Administración. Y por todo ello, puede ser una ocasión para que las bibliotecas se ejerciten en la gestión de su capacidad de creatividad e innovación, reforzando sus posiciones para defender los presupuestos que precisan para atender a la ciudadanía.
La crisis se superará, y me gustaría que de ella saliera una ciudadanía que valorara más la educación y el aprendizaje permanente que el enriquecimiento material, que fuera más crítica, participativa y solidaria y que en el imaginario colectivo la biblioteca pública estuviera presente como un recurso o una posible guía en ese cambio de rumbo que nuestro mundo necesita.
6. Referencias
Álvarez-Massó, M. “Biblioteca Pública como Centro de Aprendizaje Abierto: abriendo nuevos horizontes en la Red de Bibliotecas Municipales de la provincia de Barcelona”. XI Jornadas Españolas de Documentación, Zaragoza, 20-22 de mayo, 2009.
http://www.slideshare.net/fcampal/malvarez-massfesbid2009def
Arlabosse, S., Tabah, D. “Les services et l’action des bibliothèques en direction des populations immigrées et non francophones: l’exemple de la Seine-Saint-Denis”. Bulletin des Bibliothèques de France, 2009, pp. 54-2.
http://bbf.enssib.fr/consulter/bbf-2009-02-0039-006
Balavoine, A. “L’ouverture vers les domaines de l’emploi, de l’insertion et de la formation: retour d’expérience à la médiathèque de saint-quentin-en-yvelines”. Bulletin des Bibliothèques de France, 2009, pp.54-2
http://bbf.enssib.fr/consulter/bbf-2009-02-0059-010
Brinkley, J., Lehn, C. “Alphabétisation et lutte contre l’illettrisme en Californie: l’action des bibliothèques”. Bulletin des Bibliothèques de France, 2009, pp. 54-2.
http://bbf.enssib.fr/consulter/bbf-2009-02-0035-005
Chourrot, O., Meller-Liron, E. ”Bibliothèques et insertion professionnelle”. Bulletin des Bibliothèques de France, 2009, pp.54-2.
http://bbf.enssib.fr/consulter/bbf-2009-02-0006-001
Coloquio ALCI. Planeación Estratégica: biblioteca en tiempos de crisis. Veracruz, Universidad Autónoma Veracruzana, 23-25 de septiembre de 2009.
http://www.uv.mx/usbi_ver/alci09/
Declaración sobre la crisis económica global y su impacto en las compras consorciadas. International Coalition of Library Consortia, 2009.
http://hdl.handle.net/2072/13783
Estadística de bibliotecas públicas 2007. Ministerio de Cultura.
http://www.mcu.es/bibliotecas/MC/EBP/index.html
Giappiconi, T, Girard, C. “Mutualiser l’action des bibliothèques territoriales et universitaires: répondre aux enjeux des formations initiale et continue”. Bulletin des Bibliothèques de France, 2009, pp.54-2.
http://bbf.enssib.fr/consulter/bbf-2009-02-0018-003
Hacia la alfabetización informacional en las bibliotecas públicas españolas. Grupo de Trabajo de alfabetización informacional. Ministerio de Cultura, Consejo de Cooperación Bibliotecaria, 2009.
http://www.mcu.es/bibliotecas/MC/ConsejoCB/gt_alfin/ALFIN_en_BP_2009.pdf
Las Vergnas, O., Prokhoroff, C. “La cité des métiers de la Villette: un outil d’insertion professionnelle au sein d’une bibliothèque”. Bulletin des Bibliothèques de France, 2009, pp. 54-2
http://bbf.enssib.fr/consulter/bbf-2009-02-0050-008
Lopez, C., Yon-Cassat, F. ”Prisme, au service des demandeurs d’emploi et des créateurs d’entreprise : un pôle de ressources et d’information sur le monde de l’entreprise à la BnF”. Bulletin des Bibliothèques de France, 2009, pp. 54-2.
http://bbf.enssib.fr/consulter/bbf-2009-02-0056-009
Llueca, C. “Fundraising: possibilitats I usos en les pràctiques de captació de recursos per a patrocini mecenatge o esponsorització”. Item, 2005, n. 39, pp. 27-38.
http://www.raco.cat/index.php/Item/article/view/22633/40756
Netzer, M. “De la formation permanente à la formation professionnelle tout au long de la vie”. Bulletin des Bibliothèques de France, 2009, pp.54-2
http://bbf.enssib.fr/consulter/bbf-2009-02-0072-012
Rooney-Browne, C. “Rising to the challenge: a look at the role of public libraries in times of recession”. Library Review, 2009, v.58, n.5, pp. 341-352.
The State of America’s Libraries Report. American Library Asocciation. , 2009.
http://www.ala.org/ala/newspresscenter/mediapresscenter/presskits/2009stateofamericaslibraries/State%20draft_04.10.09.pdf
José-Antonio Gómez-Hernández
Miembro del Grupo ThinkEPI
















PLANIFICACIÓN, CONTROL Y EVALUACIÓN COMO HERRAMIENTAS PROPIAS
Por: Joaquín Selgas
Un tema de absoluta actualidad, importante y “duro” el que plantea José-Antonio Gómez-Hernández.
Duro no sólo por la crudeza de la situación socioeconómica que atraviesa nuestro país, y con él las bibliotecas públicas y sus usuarios, sino por la dificultad de abordarlo.
Es cierto que en España ha sido muy destacado el avance experimentado por las bibliotecas públicas desde los años noventa del siglo XX. Pero también es cierto que el panorama es bastante desigual y subsisten situaciones de gran penuria de recursos y por tanto de desarrollo de servicios.
Y, en este contexto, la reflexión sobre la práctica, como la que nos propone José-Antonio, lamentablemente no es tan frecuente como sería deseable y la impresión es que muchos profesionales no disponen de los recursos necesarios (y no hablamos ahora de dinero) para desarrollarla y aplicarla. Quizá el problema en esta situación se vea agravado por el hecho de que sin una reflexión serena, metódica y organizada, sin el uso de las herramientas adecuadas, será difícil que las bibliotecas públicas se adapten a la nueva situación socioeconómica (dure lo que dure)y, por tanto, tengan éxito en cumplir su misión en la sociedad.
Parte acertadamente José-Antonio del análisis del entorno social en el que se mueven las bibliotecas públicas y en el cual encontramos la razón de su existencia. A partir del reconocimiento de ese entorno y de la propia situación de la biblioteca, los responsables de cada centro podrían plantear más adecuadamente las decisiones más acertadas. Aunque los cambios más importantes son los que afectan a la sociedad, quizá los que se perciban más directamente y con más fuerza sean los que afectan directamente a los recursos presupuestarios de que disponen nuestras bibliotecas.
El descenso en los recursos disponibles podemos aventurar que será mayoritario, probablemente ya en 2009, y quizá con mayor crudeza en 2010. Y ante esto de poco valdrá echarse las manos a la cabeza, pues parece de todo punto razonable que, ante un descenso de los ingresos por vía fiscal por la menor actividad económica y un aumento de los gastos sociales por el aumento de las necesidades, tengan que reajustarse las partidas presupuestarias de todas las Administraciones y entidades públicas de las que dependen los servicios bibliotecarios.
Partiendo de esta constatación y de las nuevas circunstancias sociales, que repercuten en la demanda, explícita o no, de servicios bibliotecarios y de información, es como las bibliotecas públicas podrían plantearse su postura ante la crisis. Este puede pasar por adaptar las prácticas actuales en diferentes niveles:
- Adaptación en el público-objetivo al que se dirigen los servicios. Si tenemos en cuenta qué sectores sociales están sufriendo más duramente los efectos de la crisis podremos identificar (y en un ámbito local, más fácilmente) aquellos grupos que más puedan necesitar un servicio público de biblioteca e información.
- Adaptación en los objetivos de servicio. Aunque en la oferta de servicios las bibliotecas públicas españolas estaban todavía inmersas en una fase de desarrollo e incremento, las circunstancias y los sectores sociales sobre quienes elijamos centrarnos deben dar las claves acerca de qué prestaciones son más imprescindibles y de cuáles, si es preciso, se pueden prescindir.
- Adaptación en las estrategias, tratando de buscar aquellas formas de abordar nuestros planes que, por un lado, nos permitan alcanzar mejor al público al que nos dirigimos y por otro, nos faciliten la manera más eficiente de lograrlo. Y aquí la búsqueda de sinergias y alianzas parece fundamental en un momento de escasez de recursos.
- Adaptación en los métodos de acción, aplicación y control de las medidas, intentando mejorar el rendimiento de los escasos recursos disponibles.
Y en todo esto la priorización es un concepto fundamental: si nunca una biblioteca pública pudo plantearse abarcar todas las necesidades de todo su público potencial, en la actualidad resulta imprescindible tomar decisiones que a veces pueden resultar duras, pero que, si son acertadas, mejorarán sin duda la posición de nuestro centro.
Algunas de esas decisiones nos presentaba José Antonio en su reflexión. Muchas otras se pueden discurrir, como el replanteamiento de las políticas de gestión de las colecciones (o su puesta en marcha allí donde todavía no tienen sistematizada esta importante área de actividad): pensemos si no puede ser el momento de ajustar las colecciones a las verdaderas necesidades y demandas actuales (aprovechando la existencia cada vez más frecuente de redes locales que permiten una gestión más rica y flexible) y de una distribución y especialización de las adquisiciones por puntos de servicio allí donde se pueda mantener un sistema de circulación de fondos entre sucursales en tiempos razonables.
Sin duda son muchas las soluciones y las decisiones que se pueden adoptar, pero todas deberían deducirse de un sistema de toma de decisiones que trate de asegurar el mayor aprovechamiento de los escasos recursos. La asunción como propias de las herramientas de la planificación, el control y la evaluación se revelan, todavía más en tiempos de crisis, como elementos imprescindibles para la gestión de las bibliotecas públicas.
Ojalá la evaluación que podamos realizar dentro de unos años nos revele cómo las bibliotecas públicas españolas supieron mantener durante unos años de crisis (esperemos que no muchos) una adecuada presencia social, no por el mero hecho de continuar patrones de crecimiento y dibujar bonitos gráficos, sino para comprobar y demostrar que realmente son una institución necesaria y útil en nuestra sociedad.