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La edición institucional de libros electrónicos: campo de batalla para definir un modelo socialmente útil de publicación digital

El mercado del libro electrónico es, a día de hoy, tan absurdo e ineficiente en España que lo mejor es ocuparse de otros espacios donde aún queda la oportunidad de hacer las cosas bien y, con suerte, servir de ejemplo a las editoriales comerciales. Partiré del supuesto de que a día de hoy las instituciones –las universidades, museos, centros culturales, centros públicos de estudios, fundaciones culturales– cuentan con medios y condiciones para producir valor tangible en el medio digital, crear un patrón eficiente de uso de las tecnologías, arbitrar formas más útiles de gestionar los derechos de autor y reproducción, y romper las costuras que están limitando la circulación de tantísimas monografías de calidad en formato electrónico.

Permitidme que me salte la abundante bibliografía1 y trate de poner ejemplos concretos donde se vean cuáles pueden ser los modelos a seguir y analice algunas posturas que nos bloquean para hacer rendir al medio digital a nuestro favor. Digo “nuestro” y pienso en estudiantes, investigadores-lectores, investigadores-autores, servicios de biblioteca y en los servicios de publicaciones.

La etiqueta “libro electrónico” parece que es exclusivamente “novela” o incluso “no ficción para el gran público”, orientada al mercado, por lo que hay que inventar otras etiquetas para el resto de publicaciones tipo libro.

“El tiempo entre costuras” no tiene nada que ver con un manual sobre enfermería pediátrica para el tercer curso del grado, o con la publicación de una investigación sobre la prensa riojana durante la transición, ni con el catálogo de la exposición “Cien años de arquitectura y diseño en Alemania”.

El discurso sobre el libro electrónico, bajo el cálido manto del gélido gremio de editores, sólo responde a la novela: lo demás queda fuera. El formato epub daría risa para un libro ilustrado, los lectores en blanco y negro de 7 pulgadas son muertos vivientes para un manual de consulta. El DRM es como afeitarse con un cristal. Propongo que prestemos atención al término Open Educational Resources (OER) y a la Publicación Web de Calidad, que son espacios para que las instituciones –que cumplen una función de utilidad-necesidad pública— aporten su valor específico.

El medio digital tiene que significar un ahorro de costes significativo, que se pueda aprovechar en  otras áreas que necesitan urgentemente atención y que están descuidadas.

Se laminan hasta hacerse intrascendentes los costes de impresión, almacenamiento y distribución, y eso quiere decir que hay que aportar riqueza y calidad en el trabajo editorial más intelectual y de diseño: definición de contenidos, estructuración, mejora de la legibilidad, diagramación, colores, ilustración, índices, etc. Y también, por supuesto, evaluación de originales, asesoramiento a los autores, gestión de derechos y construcción de reputación de las colecciones.

Hacer una App para un libro convencional es un despropósito, es enterrar ese escaso dinero que tanta falta hace, es una ofrenda a ídolos descabezados. Es la gran tentación, el gran desliz. Las Apps son un invento maravilloso, incluso un mercado, para libros infantiles, guías de consulta, contenidos altamente dinámicos, servicios útiles en la movilidad. Las Apps son caras e inútiles para casi cualquier publicación que puedas tener que gestionar: si tu proyecto no es del tipo “Los Elementos: una exploración visual”2, no tiene ningún sentido.

En el lado contrario, con unos costes de ejecución livianos, está la producción de iBooks con la herramienta iBooks Author de Apple3. Una herramienta de diseño gratuita, que termina siendo tan transparente de manejar como un PowerPoint, que permite producir publicaciones para una lectura confortable en iPad y ordenadores. En un mundo ideal el formato epub sería eso.

Open Monograph Press (OPM) es la solución4. Si OJS ha funcionado para revistas, y OCS para congresos, OPM es la pieza que faltaba.

Todos los productos mencionados están resolviendo esencialmente los procesos internos de gestión editorial (editorial workflow) y evitando además la dispersión de energías con experimentos tecnológicos. Son buenos por eso, evitan monstruos inacabados que sobreviven a sus creadores. Publican las revistas con decoro, pero si comparamos con proyectos de revistas electrónicas como Plos o British medical journal, resulta claro que nos estamos conformando con poco5.

En el libro electrónico tenemos que evaluar sobre todo el producto final, y en eso OPM propone finalmente un fichero descargable y organizar un catálogo. No está mal, pero no va a cambiar el mundo. Sobre todo permitirá, otra vez, que una editorial deje de gastar dinero en una plataforma de publicación de ficheros y se centre en aquello para lo que es insustituible: gestionar proyectos de edición, encargar libros que hagan falta, editarlos bien, seleccionar lo que se le ofrezca publicar, apoyar a los autores a una publicación enriquecida.

Hay vida más allá del PDF, publiquemos en la Web, imprimamos libros bajo demanda, hagamos repurposing.

El Museo del Prado edita el catálogo de la exposición “No solo Goya”, 384 páginas en un fichero de 100 o 300Mb que tiene una función de descarga o lectura para investigadores. Por otro lado produce el estupendo microsite “Goya en el Prado”6 para la consulta puntual vía web, navegación rápida entre contenidos, enlazado y posicionamiento en buscadores. El primer caso se resuelve con los mimbres conocidos del diseño gráfico para imprenta. El segundo requiere usar tecnologías de gestión de contenidos fiables, flexibles y ágiles. En este caso se ha hecho con TYPO3, pero bien podría haberse elegido WordPress o, una elección interesante para museos y contenidos expositivos, Omeka7, que usa el lema “Serious web publishing”.

Las editoriales institucionales también tienen que resolver la necesidad de publicar material en la Web, de forma solvente, especialmente cuando se trata de contenidos con elementos gráficos valiosos: no sólo exposiciones sino libros ilustrados, especialmente cuando haya combinación de medios. La editorial evoluciona de editor a productor digital, y encuadra perfectamente tanto con la ampliación de funciones en la cadena de valor editorial y de consumo de contenidos, como con las consideraciones jurídicas derivadas de la legislación de propiedad intelectual8. Unas pautas útiles en: “SCAMORE: Maximising Online Resource Effectiveness”, del Jisc9.

Los ingresos por la venta de libros electrónicos institucionales son tan pequeños, que han de distribuirse gratuitamente y buscar formas indirectas de financiación.

Que me corrijan quienes tengan los datos, pero apenas se han vendido libros electrónicos a través del portal Csic libros10 o la plataforma UneBook11 de la Unión de editoriales universitarias españolas. Las plataformas son buenas, ¿qué está fallando? Paradójicamente, en los libros en los que se pone más esfuerzo-inversión son los mismos en los que ponemos más barreras de difusión: la venta. El editor aporta un canal de prestigio y difusión, pero los cientos de publicaciones en acceso abierto y desordenado multiplican sus opciones de impacto. La plataforma de venta es un espejismo que necesitamos evaluar desde sus resultados, poniendo en la balanza el modelo económico de edición subvencionada y la misión central de difusión de la obra de nuestros autores.

Tratar de venderlo perjudica al autor, que quiere lectores. Se puede regalar y vender al mismo tiempo. El autor universitario quiere que se regale –a menudo también que se lea-, el lector universitario lo quiere gratis. La edición impresa es un acto simbólico, casi promocional. El libro –impreso para la ocasión- puede venderse incluso acompañando a una experiencia: un congreso, un curso, una presentación.

Es la era del libro de texto low-cost. Demos un vistazo a OpenStax college12, las universidades abren los materiales de sus cursos online. Incluso las deficiencias del mercado del libro de texto dejan hueco para libros recauchutados de calidad y ética editorial dudosa13. De nuevo un fallo del sistema propicia desajustes en la oferta de libros electrónicos.

Un libro puede ser un objeto compuesto: la innovación está en la producción.

La maleabilidad de la información permite aplicarla en combinaciones y proporciones diferentes para producir obras de diverso alcance: un mismo tema puede servir para producir una exposición, un material didáctico, un estudio profundo, una obra de síntesis… Y la gran pérdida de recursos se produce en la dificultad de reutilizar la información, de forma que la elaboración de publicaciones apenas reaprovecha lo ya disponible. Se hace, con un considerable esfuerzo, un libro, y se para ahí. Además de las limitaciones de licencia y derechos de uso, las plataformas de publicación poco se están orientando en esta dirección de reutilización y adaptación a diferentes formatos, niveles y usos.

Un ejemplo que voluntad de innovación radical lo encontramos en FlatWorld knowledge14, una plataforma para construir publicaciones que combinan capítulos de otros libros y autores, con aportaciones para contextualizar la obra para un público concreto. El resultado es una obra diseñada, que reutiliza textos de base (la teoría, digamos) y lo complementa con casos y explicaciones (la práctica, la personalización al programa docente). ¿Qué hay más humano que aprovechar nuestros recursos escasos?

El profesor toma capítulos de la bibliografía de referencia para los fundamentos y añade explicaciones adecuadas al nivel e intereses de sus alumnos. Se le da forma a una práctica hasta ahora irregular: el material docente que mezcla apuntes y fotocopias. El libro es abierto no sólo en el acceso sino en su producción. Por el mismo sendero caminan en Connexions15. En otro sentido, el crowdfunding, para hacer realidad nuevos libros en acceso libre, como el proyecto Unglue16. Si detectamos un tema de interés para el que no hay una publicación adecuada, el reto es conseguir que se haga.

Y, vuelvo a decirlo, los cambios en la producción han de implicar libros a precios asequibles (gratis) y en ciclos de actualización asequibles (rápidos). Más difícil parece cambiar los sistemas de recompensa y organización del trabajo de los autores que las plataformas de distribución, que son, o llegarán a ser, en realidad, un problema casi banal, una commodity.

***

El terreno en el que necesitamos innovar sin más demora es en la publicación de materiales docentes, y en el ajuste de plataformas y formatos para que se amolden a los sistemas de aulas virtuales y eLearning. La innovación de los servicios de publicaciones está en poner en producción tecnologías que encajen con las necesidades de producción de información actuales: colaborar, visibilidad, transformar.

Demos vida a soluciones como BookType de SourceFabric17, orientadas a simplificar el proceso editorial y el acabado, de forma que la editorial pueda dedicarse a lo suyo: captar del entorno proyectos significativos y trasladarlos a la sociedad sin costes innecesarios.

La edición fuera del sistema convencional –la autopublicación, el autoarchivo- no es más que una prueba del fracaso y la poca respuesta que están dando las editoriales institucionales, que repiten una vieja melodía, o su apuesta tecnológica resulta siendo un monstruo caro, una muestra para la prensa y el ego de los directivos. A veces es una buena tecnología, sin impacto notable, porque el diablo está en los detalles.

Cada vez estoy más convencido de que hace falta un golpe de timón y poner bajo la batuta de equipos gestores capaces a las bibliotecas universitarias, servicios de publicaciones, campus virtual y equipos de comunicación digital. Releamos así la última nota ThinkEPI de Roser Lozano. Leamos bajo esta luz algunos de los informes sobre las “monografías digitales” y la publicación académica18.

Este será el año de los proyectos de libros en abierto. Nos podemos conformar con algo tan útil como Deusto Open Books19, pero hay otras vías que tocan también puntos sensibles del ecosistema de la publicación: tengo querencia al proyecto Wiki EOI de la Escuela de organización industrial20. Esperemos que todo encaje y que lo “open” y “digital” no resulte tan sólo un escaparate para publicaciones de segunda categoría, infragestionadas y alejadas de los sistemas de construcción de reputación y garantía de impacto que han funcionado en otras épocas. No basta con decir “open books”, hay que transformar la naturaleza de lo que se publica, hay que publicar mejor y hacer más con menos.

Notas:

1. Lean los excelentes y continuos trabajos de los autores del grupo E-lectra. Si tienen prisa, en la colección UOC “La revolución del libro electrónico”. Si tienen más calma, su libro en Pirámide de 2012: “Libros electrónicos y contenidos digitales en la sociedad del conocimiento”.

2.https://itunes.apple.com/es/app/los-elementos-una-exploracion/id364147847?mt=8

3.http://www.apple.com/es/ibooks-author

4. http://pkp.sfu.ca/omp

5. Aunque no sea el tema de esta nota, no puedo evitar recomendar revisar este estudio de caso para el BMJ basado en Drupal, y extrañarme ante la escasa atención que le prestamos a la plataforma open source Ambra, con la que se produce Plos.
http://drupal.org/node/1557636
http://www.ambraproject.org

6. http://www.museodelprado.es/goya-en-el-prado

7. Sobre Omeka:

Alcaraz Martínez, Rubén. “Omeka: exposiciones virtuales y distribución de colecciones digitales”. BiD: textos universitaris de biblioteconomia i documentació, junio 2012, n. 28
http://www.ub.edu/bid/28/alcaraz2.htm

Saorín Pérez, Tomás. “Exposiciones digitales y reutilización: aplicación del software libre Omeka para la publicación estructurada”. Métodos de información, 2011, vol. 2, n.2.
http://www.metodosdeinformacion.es/mei/index.php/mei/article/view/IIMEI2-N2-029046

8. Planas i Silva, Carlota. “Los contratos editoriales en la era del acceso: la desintermediación legal”. En: Torres Ripa, Javier; Gómez Hernández, José Antonio (coords.) El copyright en cuestión. Bilbao: Deusto, 2011, p. 28

9. “JISC: A guide to real value from the internet: Producing, promoting and developing content most effectively”. JISC, April 2011.
http://www.jisc.ac.uk/media/documents/themes/content/sca/SCAMOREGuide.pdf

10. http://libros.csic.es

11. http://www.unebook.es

12. http://openstaxcollege.org

13. Fitzgerald, Michael. “Business Report: Los libros de texto gratuitos amenazan a las editoriales universitarias”. MIT Technology Review, 22 noviembre 2012.
http://www.technologyreview.es/read_article.aspx?id=41825

14. http://www.flatworldknowledge.com

15. http://cnx.org

16. https://unglue.it

17. https://www.sourcefabric.org/en/booktype/features

18. Algunas recomendaciones de lectura:

JISC (2011). Digital Monograph Technical Landscape: Exemplars and Recommendations, Jisc, 2011.
http://jiscpub.blogs.edina.ac.uk/final-report

Y la reseña de Jordi Prats en Blok de Bid:

http://www.ub.edu/blokdebid/es/node/310

Adema, Janneke. Overview of Open Access Models for E-books in the Humanities and Social Sciences. OAPEN, March 2010.
http://project.oapen.org/images/OpenAccessModels.pdf

AAUP. “Sustaining Scholarly Publishing: New Business Models for University Presses”. Report of the Association of American University Presses Task Force on Economic Models for Scholarly Publishing, March 2011.
http://aaupnet.org/resources/reports/business_models/aaupbusinessmodels2011.pdf

Mullins, James L.; Murray-Rust, Catherine; Ogburn, Joyce; Crow, Raym; Ivins, October; Mower, Allyson; Newton, Mark P.; Nesdill, Daureen; Speer, Julie; Watkinson, Charles. “Library Publishing Services: Strategies for Success Research Report Version 1.0”. Libraries research publications, 2011, paper 136.
http://docs.lib.purdue.edu/lib_research/136

Y la reseña en Blok de Bid:
http://www.ub.edu/blokdebid/es/content/estrategias-para-ofrecer-servicios-editoriales-sostenibles-desde-las-bibliotecas-universitar

19. http://www.deusto-publicaciones.es/ud/openaccess/openaccess_c.html

20. http://www.eoi.es/wiki

Cómo citar este artículo:
Saorín, Tomás. “La edición institucional de libros electrónicos: campo de batalla para definir un modelo socialmente útil de publicación digital”. Anuario ThinkEPI, 2013, v. 7, pp. ¿¿-??.

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1 respuesta a La edición institucional de libros electrónicos: campo de batalla para definir un modelo socialmente útil de publicación digital

  1. LA EDICIÓN ELECTRÓNICA EN LAS BIBLIOTECAS PÚBLICAS
    Por Fernando Juárez-Urquijo

    Al hilo de lo que comenta Tomás, pero evidentemente con un perfil más bajo (que para eso somos de pueblo), las bibliotecas públicas también podemos embarcarnos en esta aventura de la edición electrónica.

    El contenido local constituye un segmento no atractivo para la industria editorial pero indispensable para las instituciones que son, en la práctica, las grandes impulsoras de su edición y publicación. Supongo que muchas Administraciones pequeñas no contemplan la edición electrónica porque desconocen sus posibilidades. ¿No os parece que entre los nuevos servicios de la biblioteca podrían estar el ayudar a que las descubran?, ¿no sería interesante aprovechar la crisis económica para resaltar las bondades de la edición electrónica en la creación, difusión y conservación de la memoria local bajo el paraguas de la iniciativa pública?, ¿y animar a que los usuarios lean en sus tablets algo interesante sobre su pueblo?

    Las bibliotecas podemos hacer hincapié en la necesidad de la difusión en pantallas, ofrecernos para realizar la edición digital desde el original, asesorar sobre licencias. Es bastante sencillo: basta con estar alerta y conocer los proyectos editoriales de los diferentes departamentos de la Administración local para ofrecerles nuestros servicios.

    En Muskiz el gran promotor editorial es el Departamento de medio ambiente y, gracias a la insistencia e implicación de la biblioteca (sí, podemos llegar a ser muy pesados), se consiguieron colgar los libros de la colección “Espacios naturales en la web”.
    http://www.muskiz.org/noticias/espacios-naturales-montes

    Tuvimos que hablar con los técnicos para explicarles que había más formas de leer además del papel, que era necesario difundir por otras vías los materiales y que (por supuesto) la biblioteca asumía la realización del proyecto, básicamente un “consigue los textos y déjanos, que nosotros lo hacemos”.

    Otro proyecto en el que nos hemos implicado es la publicación de los relatos premiados en el certamen de narrativa “Solidaria” que realiza una ONG local.
    http://diarium.usal.es/biblioblog/2012/osmundo

    Por si alguien se anima a leer, estos son los relatos del V y VI certamen:
    http://dl.dropbox.com/u/1342516/Vosmundo.epub
    https://dl.dropbox.com/u/1342516/OsmundoVI.epub

    En este caso la biblioteca hace lo de siempre (ser lugar de encuentro cediendo sus instalaciones para la entrega de premios), y lo que le permiten las nuevas reglas de juego: experimentar con los nuevos formatos, evaluar las dificultades-facilidades tecnológicas del proceso, cargar de contenidos esos lectores de libros electrónicos que tenemos muertos de risa porque no podemos prestar en condiciones las novelas a las que alude Tomás, aprovechar la entrega de premios para enseñar nuestros eBooks y animar a la lectura de los relatos premiados…, ¡ah! y de paso ayudar a su comunidad que para eso estamos.