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¿Qué nos aportan las redes sociales?

Cómo citar este artículo:
Aleixandre-Benavent, Rafael; Ferrer-Sapena, Antonia. “¿Qué nos aportan las redes sociales?“. Anuario ThinkEPI, 2010, v. 4, pp. 217-223.

¿Qué nos aportan las redes sociales?

La necesidad de relacionarse y el surgimiento de las redes sociales

El ser humano siempre ha sentido la necesidad natural de relacionarse y de comunicarse y así compartir experiencias y sentimientos y gozar de la compañía de otros. Por eso se dice que somos “seres sociales” y tendemos a formar comunidades y organizaciones sociales1. Hoy en día las posibilidades de relacionarse son mayores que antaño, gracias al desarrollo de numerosas aplicaciones en internet que facilitan la comunicación entre personas y el establecimiento de vínculos de diversos tipos (amistosos, afectivos, profesionales, científicos, etc.). Entre ellas deben destacarse las derivadas de la Web 2.0, como los blogs y las redes sociales (RS).

Su surgimiento y popularización ha generado una considerable expectación entre los internautas, muchos de ellos deseosos de que la Red ofreciera una mayor interacción y visualización de las relaciones que la que proporcionan el correo electrónico o las listas de distribución. Los nuevos medios llegan más lejos y les ofrecen simultáneamente comunicación, integración en comunidades y cooperación. Un número inicial de integrantes de la red social envía mensajes a otros (de quienes tienen su dirección de correo electrónico) invitándoles a unirse al sitio. Los recién llegados repiten el proceso, creciendo así el número de miembros y de enlaces.

Un recorrido por las actuales RS permite distinguir tres tipos de ellas: las destinadas al público en general (de ocio y lúdicas), las profesionales y las científicas.

Las RS más populares son las primeras, generalistas u horizontales, que se dirigen a todo tipo de usuario y no tienen una temática definida. Nacieron para poner en contacto a personas con gustos y aficiones similares. Así, Facebook nació como lugar de encuentro entre estudiantes de la Universidad Harvard y se fue abriendo a otros centros.

Actualmente se encuentra abierta a todo aquel que tenga un correo electrónico, siendo un lugar de encuentro entre “gente real”, aunque en los usuarios institucionales no se sabe bien quien hay detrás de esa institución o grupo. Esta es la red que cuenta con más adeptos y a ello contribuye el que ofrezca numerosas aplicaciones integradas de ocio, entretenimiento, juegos, etc. Muy similar fue el nacimiento de MySpace, donde se trataba de poner en contacto a usuarios con gustos similares, pudiendo compartir blogs, fotos, vídeos, música, etc. con el resto de la red de “amigos”.

De más reciente creación son las RS especializadas o verticales, con una temática definida para contactos entre el mundo de la empresa, como Xing y Linkedin, o para los científicos, como Academia y ResearchGATE, entre otras.

Sin embargo, ¿estamos utilizando realmente cada una de estas redes con el propósito para el que fueron creadas?, ¿o estamos asistiendo a un boom consumista que nos conduce a querer estar presentes en todo lo novedoso que ofrece internet indiscriminadamente?

Esta diversidad y, en muchos casos, desconocimiento del conjunto de redes sociales creadas, hace que en ocasiones los usuarios se encuentren desorientados y, por el temor a perder posicionamiento, quieran estar presentes en todas ellas, sin tener en cuenta el fin con el que fueron creadas o sin una estrategia clara para su desarrollo en la Red.

Miles de amigos y de falsos amigos

Si observamos las redes generalistas veremos que, por ejemplo, en Facebook se mezclan fotos de amigos o de fiesta con aspectos profesionales. En esas redes es comúnmente utilizado el término “amigo” y resulta sorprendente el número de “amigos” que pueden tener alguno de sus componentes, que puede superar los 1.500, o incluso más. Esta cifra induce a pensar que tal vez se está trivializando el concepto de amigo en la Red. Un post de Kevin Kelly señala que el concepto de amigo en las RS está adquiriendo una nueva acepción, ya que en teoría podemos llegar a ser “amigos” de 1.000 personas, cuando de esas mil en realidad quizá conocemos, en el mejor de los casos, a un 30%. Además, entre ellos no podemos diferenciar a los simplemente “conocidos” de los “amigos reales” y de los “auténticos amigos” (aquellos que harían cualquier cosa por ti).

En esta explosión de redes sociales parece necesario que todos debamos tener una colección de “amigos” a los que comunicar nuestros movimientos cotidianos de la vida personal. Sin embargo, no se entiende muy bien qué sentido tiene estar incluido en una extensa red de muchos componentes a la mayoría de los cuales no conocemos. Es cierto que establecemos relaciones, tenemos intercambios y algunos puntos en común, pero no solemos ser amigos -ni formamos comunidades- por el simple hecho de compartir algo.

Lo profesional y lo personal

En las redes generalistas podemos incluir amigos tanto de la vida personal como profesional, y en ocasiones entremezclamos ambas relaciones, de manera que muchos aspectos personales son difundidos entre todos los miembros de la red de (mil) amigos.

Sus miembros aportan un amplio abanico de experiencias extraprofesionales, hábitos diarios, sentimientos, emociones e intimidades de su vida privada que les interesan principalmente a sus más allegados o a aquellos que están interesados en el ocio o en aspectos íntimos de la vida de sus compañeros. Lo que se transmite en estas redes es la imagen pública que se quiere mantener ante todos y no una imagen diferenciada de cada uno, que es lo que se produce en un contacto directo y personal.

Por otra parte, estas redes generalistas pueden ser utilizadas por las empresas comerciales para introducir fácilmente publicidad sobre sus productos o servicios, tanto de forma directa mediante banners, como indirecta a través de la red de amigos establecida.

Si en estas redes generalistas intentamos mantener reflexivos debates sobre aspectos especializados de carácter profesional, ¿no estamos confundiendo el canal de comunicación y contaminando el contenido de la red social? Además, cabe preguntarse si son el foro adecuado donde publicar notas científicas o divulgativas que ya han sido publicadas en otros medios como las revistas o internet. Esta información suele llegar al usuario interesado a través de los distintos foros y sistemas de sindicación de contenidos, por lo que ¿no estamos duplicando la información, malgastando tiempo del usuario, incrementando los costes, derrochando ancho de banda y perturbando la ecología de la información?

Saturación, redundancia y falta de relevancia

El cambio de estilo que se produce -en el mejor de los casos- para adaptar las comunicaciones al foro donde van a ser publicadas, no implica un aporte mayor de información o un mensaje nuevo. Ante esta redundancia de información cabe preguntarse, por una parte, si vale la pena realizar tanto esfuerzo por parte de los editores y, por otra, si los usuarios están dispuestos a consultar cada uno de estos canales cuando las informaciones que aportan son similares.

En las búsquedas de información es fundamental lograr la máxima relevancia y pertinencia en los resultados. Sin embargo, en estos sistemas de comunicación corremos el peligro de encontrar información intrascendente y duplicada y, además, depositada sin categorizar, ordenar y organizar. Esta información no deseada es lo que siempre hemos llamado “ruido” en las búsquedas documentales. En unos momentos en que el tiempo es vital y prestar atención a algo o a alguien en concreto tiene mucho valor, nos estamos creando unas obligaciones que nos hacen consumir el escaso tiempo del que disponemos consultando o publicando en todos los foros de manera indiscriminada y en muchos casos en pro de una moda.

Falta de tiempo

Gracias a internet, la accesibilidad a la información ya no es un problema, pues una buena parte de ella está a nuestro alcance en un solo click. Sin embargo, asimilarla es prácticamente imposible, por lo que hemos pasado de una época en la que la información era lo que tenía valor, a otra donde el tiempo es un recurso tan escaso que lo importante es obtener la información relevante y lograr mantener la atención para enriquecer nuestro conocimiento, evidencia que Goldhaber denomina “economía de la atención”. A todo ello se une el hecho de que para leer todas estas experiencias y opiniones se requiere una gran cantidad de tiempo, muchas horas al día para atenderlas, y más si se quiere opinar, con el consiguiente peligro de dejar de lado el resto de actividades propias de la vida diaria.

La adicción a internet, considerada por algunos psiquiatras como una enfermedad mental similar al juego patológico, la adicción al tabaco, el alcoholismo o las compras compulsivas, contribuye a esta creciente obligación que se nos está imponiendo de que para estar a la moda hay que estar continuamente en comunicación con el resto de semejantes virtuales a través de la Red descuidando, en muchos casos, las relaciones personales y directas.

Anarquía: nadie revisa ni modera

Uno de los debates actuales que se plantea en este campo es si la participación en las redes de profesionales y de científicos debe ser moderada, o si es mejor permitir que cualquiera pueda manifestar su opinión libremente. Por otra parte, también se considera si deberían constituir un club de selectos o más bien un club en el que quepa cualquiera.

Las RS, la Web 2.0 o la Ciencia 2.0 aportan numerosas ventajas pues favorecen la mayor participación y aumentan el número de aportaciones, que anteriormente estaban en muchos casos limitadas por el espacio físico que tenía cada una de las revistas impresas. En algún caso también pueden contribuir a evitar, tal y como señalan algunos teóricos, el exagerado nepotismo de algunos editores de revistas2.

Según Codina3, existen dos ideas que se pueden extrapolar de la Web 2.0 a la ciencia: la primera de ellas es que la ciencia es comunicación y, la segunda, que la ciencia es colaboración. Ambos aspectos se pueden mejorar con el uso de redes sociales y no constituyen un concepto nuevo en documentación, ya que se vienen conociendo desde hace décadas como “colegios invisibles”.

La participación en las redes de científicos

Otro debate en torno a las redes sociales de científicos es si realmente se plantean en su seno discusiones de interés para el avance de la ciencia, y si éstas dan lugar a artículos de nivel científico. Se han hecho varios intentos para abrir debates científicos a través de blogs de revistas, como es el caso de la revista Nature. Sin embargo, aunque las herramientas de la Web 2.0 permiten introducir comentarios y agilizar el debate, como anuncia Torres-Salinas4, a la mayoría de investigadores no les gusta comunicar sus avances hasta que estos son publicados en revistas científicas.

Para determinar el grado de participación en este tipo de redes, nos detendremos en alguna de ellas, como ResearchGATE, formada por profesores e investigadores de distintos países. Esta red, al contrario de las generalistas, se encuentra organizada por áreas temáticas y subáreas. El grupo Science&Publication 2.0, creado en abril del 2008, cuenta en agosto de 2009 con 935 miembros.

Durante el tiempo que lleva activo el grupo, sólo han participado 9 personas, que en total han enviado 27 mensajes sobre cinco temas de debate distintos. Estas aportaciones siguen el mismo patrón de participación (80%, 19%, 1%) que el existente en el resto de herramientas de la Red (listas de distribución, blogs, etc.), apreciándose más en este contexto el poder de los “influyentes”, o de los que intentan influir.

Aunque la participación en estos foros sea escasa, esta red, a diferencia de otras generalistas, permite introducir la propia bibliografía y los temas y proyectos de investigación. La ventaja de introducir este tipo de información en la aplicación es que posteriormente genera unos gráficos de la red de investigadores que se ajustan más a la realidad que los que se generan en las redes generalistas, donde se entremezclan los profesionales con los contactos personales.

Sin embargo, entre sus inconvenientes debe mencionarse que en esta red, al igual que en otras de propósito similar, para delimitar el perfil profesional debe incluirse tal cantidad de información a través de la cumplimentación de formularios, que requieren mucha dedicación y consumen mucho tiempo en unos momentos en los que los organismos públicos de investigación (OPIs) nos exigen cumplimentar numerosos formularios para el desarrollo de nuestras actividades (solicitud de proyectos con aplicaciones diferentes según el organismo, actualización de curriculums en distintos formatos y aplicaciones, acreditaciones, etc.).

Conclusiones

Creemos que la realidad de las RS no es lo que parece, que una buena parte es ficción y que todavía nos encontramos en una fase experimental en la que todo vale y en la que a menudo se mezcla lo profesional con lo personal, lo importante con irrelevante, lo fundamental con lo accesorio, y que es necesario un replanteamiento de los objetivos de las redes profesionales, so pena de perderse en una sobreabundancia de información sin interés, a veces incluso duplicada en distintos medios.

Sin embargo, aún es pronto para realizar un análisis detallado del comportamiento de las instituciones en las redes generalistas y si éstas deben encaminarse a redes especializadas. Tampoco se puede analizar el éxito de las redes especializadas donde la información nos puede aportar detalles más reales y exhaustivos de afinidades, grupos de amigos y/o investigadores, pero éstos no están dispuestos a alimentar estas redes de información que directamente no contribuyen a una acreditación o reconocimiento por las autoridades certificadoras de cada país.

Referencias:

1. Peset, Fernanda; Ferrer-Sapena, Antonia; Baiget, Tomàs. “Evolución social y networking en la comunidad biblio-documental”. El profesional de la información, 2008, nov.-dic., v. 17, n. 6, pp. 627-635.

2.http://weblogs.madrimasd.org/tecnocidanos/archive/2006/12/18/55497.aspx

3.Codina, Lluís. Hypertext.net

4. Torres-Salinas, Daniel. “La edición y las revistas científicas ante la encrucijada 2.0″. Anuario Thinkepi, EPI SCP, pp. 71-74, 2009.

Rafael Aleixandre-Benavent es miembro del Grupo ThinkEPI

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5 respuestas a ¿Qué nos aportan las redes sociales?

  1. LAS REDES SOCIALES SON IMPREDECIBLES

    Por Tomàs Baiget

    En mi opinión, Aleixandre y Ferrer nos dan una visión algo negativa de las redes sociales (RS), ya desde el mismo título de la nota al dudar de si sirven para algo. Y aunque a lo largo de su escrito dan unas de cal y otras de arena, en general transmiten un sentimiento pesimista basado más bien en “lo que no aportan”.

    ¿Era posible planificar las redes sociales? De entrada los diseñadores de las primeras RS no creo que tuvieran muy claro para qué servirán ni se propusieran nada concreto mucho más allá de poner caras a unos nombres y establecer unos enlaces, pero su sorprendente, espectacular y sofisticado crecimiento ha sido una prueba fehaciente de que algo o mucho han aportado, y de que muchos, sin saberlo, “las necesitaban”.

    Todavía estamos todos (creadores y usuarios) en período de pruebas, experimentándolas, estudiándolas y a la expectativa de cómo evolucionan, usándolas de diferentes formas, pero me parece que de “ficción” no tienen nada. Las redes sociales como Facebook están ahí, reales y complejas como la vida misma, y pueden servir para muchísimas cosas: cada usuario elige las que prefiere, las que satisfacen mejor sus necesidades de ocio o de comunicación. Ya iremos afinando para lo que sirven y para lo que no, lo que nos aportan y lo que no.

    Amigos, profesión y ocio

    Creo que no es criticable si alguien usa una RS para comunicarse con sus 20 familiares, con sus 40 amigos o con sus 300 contactos, aunque la Red emplee el mismo nombre “amigos” para todos ellos, para todo tipo de contactos.

    Después de unos meses de establecer una red entre mis familiares y amigos en Facebook, decidí ampliarla con todos mis colegas conocidos, algunos sólo de nombre, por lo que ahora tengo 1.600 “amigos”. Es evidente que no puedo mantener contacto frecuente con todos, pero tenerlos en mi red me permite ir sabiendo de muchos de ellos, y sobre todo tenerles a mano si quiero comunicarles algo. No se puede culpar a la RS de que esos 1.600 “amigos” no sean amigos de verdad, de los de reunirse y tomar copas. Son otro tipo de relación que antes no existía o no era viable: mirémoslo positivamente.

    Si algo nuevo ha aportado Facebook es poder compartir ocio con toda clase de personas. ¿Por qué no también con los colegas? A los que nos gusta la profesión nos da igual hablar de usabilidad web tomando unas cañas que de cine en el pasillo de la facultad. La vida es así. No hay que confundir una RS generalista con un sistema de información profesional.

    Redundancia

    Cada web, cada aplicación, cada sistema tiene sus ventajas y su idoneidad específica. Sin embargo las redes sociales han llegado y se han solapado con otras muchas aplicaciones, pretendiendo en muchos casos suplantarlas. Hoy en día, en nuestra sociedad de la abundancia y de la competencia todo se solapa, y no es extraño que también lo hagan las redes sociales. El que haya la posibilidad de crear grupos de discusión en Facebook no significa que vayan a desaparecer listas de correo como IweTel o Incyt. Todo ello significa que los usuarios tenemos muchas opciones donde elegir y al final, por selección natural, perdurarán las aplicaciones más atractivas y más útiles.

    Tener muchas opciones no es malo, aunque nos dé trabajo seleccionarlas y no confundirnos. Así, no se puede esperar obtener “relevancia y exhaustividad de la información” de una red como Facebook. Es como buscar peras en un olmo.

    La red es nuestra

    Aleixandre y Ferrer dicen: “es necesario un replanteamiento de los objetivos de las redes profesionales, so pena de perderse en una sobreabundancia de información sin interés, a veces incluso duplicada en distintos medios”.

    No sé quién puede ser capaz de hacer tal replanteamiento. Los sistemas de información y comunicación son impredecibles casi por definición, y mucho más algo tan complejo como una red social. Hay que ponerlos en marcha con el mejor contenido y diseño posibles y ver qué pasa. Las redes sociales generalistas han tenido un gran éxito. Las redes científicas han tenido un gran fracaso (al menos tal como se han diseñado las existentes).

    Nuestra postura profesional y personal debe ser: ¿cómo aprovechar el éxito de las redes generalistas? Si son útiles para millones de personas ¿cómo puedo lograr que lo sean para mí?

    Y si dejáramos la pasividad y nos convirtiéramos en audaces emprendedores, nos plantearíamos: ¿cómo diseñar una red científica y/o profesional que compita y supere a las existentes?

  2. LA TECNOLOG͍A NO ES NEUTRA

    Por Francisco Tosete

    Las redes sociales no son ninguna ficción en mi opinión ni, por supuesto, un juego, ni algo en lo que haya que estar por estar. Quien decida estar tiene que ser consciente de lo que implica. Para lo bueno, que lo tiene, y para lo no tan bueno, que también lo tiene. Algo de lo que muchos menores de edad, adolescentes y adultos pues, con humildad, no creo que tengan mucha conciencia de lo que hay detrás de una red social como por ejemplo Facebook, o de una profesional como LinkEdin. Si alguien quiere conocer algo más de ellas que bucee e investigue un poco en los buscadores. Hay un buen montón de cosas interesantes que leer en cuanto a ellas.

    ¿Una visión negativa? Bueno, cada uno que tenga su propia opinión. Particularmente no me gustan demasiado las redes sociales, algo más, quizá, las profesionales.

    Y hay muchas razones por las que no terminan de convencerme. Una red social es, como su propio nombre indica, una RED (conjunto de elementos interrelacionados entre los que se da una INTERACCIÓN) y SOCIAL (entre INDIVIDUOS, entre PERSONAS).

    INTERACCIÓN SOCIAL en, y por un determinado y concreto, canal tecnológico.

    La Web implica que muchos aspectos se pueden medir. Una red social aporta una determinada infraestructura tecnológica para, potencialmente, hacer muchas cosas. Por ejemplo, en palabras de Zuckemberg (uno de los creadores, quizá el más visible de Facebook) para crear un Grafo Social Mundial. O lo que es lo mismo, una red de las relaciones de todas las personas del mundo. Muy pretencioso, pero bueno, 250 millones de personas son las tres cuartas partes de la población estadounidense, la tercera parte de la población europea y algo más de un 4% de la población mundial.

    ¿Estadísticamente eso comienza a ser significativo para realizar proyecciones a nivel mundial?

    Para los paranoicos. Personalmente no creo que en una red social importe mucho el individuo como tal. Reflexión que, por cierto, se puede extrapolar a la World Wide Web en su conjunto (visión positiva del tema). Creo que más bien lo que importa es el conjunto. El valor de la interacción social, o mejor expresado, de las interacciones sociales que se dan en dicha Red.

    Y eso tiene mucho valor.

    Una reflexión para terminar. La tecnología no es neutra. El cómo se diseñe una red social no es algo baladí. Las herramientas que se ofrecen a los individuos para moldear su interacción social se ofrecen con plena
    conciencia de lo que se diseña y de cómo se diseña.

    ¿De quién es la información del individuo que crea un perfil en una red social?
    ¿De quién es la potestad y el derecho sobre la información albergada en dicho perfil?
    ¿De la empresa que ofrece la plataforma tecnológica para crear la red social?
    ¿Con qué y por qué derecho cuando estamos hablando de información privada y de interacción social?
    ¿Qué derechos amparan al individuo en una red supranacional como lo son las redes sociales?
    ¿Por qué es tan fácil darse de alta en muchísimos sitios/redes sociales y es tan complicado borrar el perfil de uno cuando ya no se quiere estar en la red?

    Concluyo parafreseando la introducción de la reflexión de Alexaindre y Ferrer:

    “El ser humano siempre ha sentido la necesidad natural de relacionarse y de comunicarse y asícompartir experiencias y sentimientos y gozar de la compañía de otros. Por eso se dice que somos “seres sociales” y tendemos a formar comunidades y organizaciones sociales. Hoy en día las posibilidades de relacionarse son mayores que antaño, gracias al desarrollo de numerosas aplicaciones en internet que facilitan la comunicación entre personas y el establecimiento de vínculos de diversos tipos (amistosos, afectivos, profesionales, científicos, etc.). Entre ellas deben destacarse las derivadas de la web 2.0, como los blogs y las
    redes sociales (RS)”.

    Creo que es inevitable que utilicemos las redes sociales. Al fin y al cabo están en nuestra naturaleza de seres humanos. Eso sí, hay que ser conscientes de lo que su uso implica, y por supuesto, ser críticos con ellas.

  3. LAS REDES SOCIALES SON ASÉPTICAS

    Por Oskar Calvo

    Las redes sociales son una herramienta más, ahora mismo podríamos considerar que son una patata caliente dentro de las herramientas de la llamada “nube”.

    ¿Son buenas o malas las redes sociales?, yo creo que ni lo uno ni lo otro, una red social es una herramienta, y en la medida en que la usemos podrán ser más o menos útil, no por existir son útiles o inútiles.

    Yo creo que si se quiere hacer un “uso” útil de las redes sociales no podemos empezar a manejar pensando que darán sus resultados. Primero necesitamos conocer las redes sociales en las que estamos y a sus usuarios (los llamados usuarios de la Web 2.0) para tener una idea de los resultados que se pueden sacar de la misma, no hay nada como leernos todos esos libros sobre “Web 2.0″ y “usuarios 2.0″ para aceptar que por mucho “2.0″ que se dé siguen participando una minoría.

    Y una vez se tiene hecho el estudio de mercado lanzarse o no a la piscina.

    Como ya he comentado arriba, las redes sociales son asépticas, son herramientas que nos permiten formas nuevas de comunicación o interacción con otros usuarios. Es cierto que algunas redes sociales tienen ciertos inversores que hacen pensar quién o qué está detrás de las mismas1, pero no por hay que pensar que sean malvados, simplemente quieren ganar dinero.

    Es cierto, como se ha apuntado recientemente en esta misma lista, que muchos usuarios de la Web ya no se conectan, sino que viven en la Web, y han perdido todo concepto o idea de privacidad, esto síes más preocupante porque es la actitud de los usuarios las que convierten en peligrosas las redes sociales, ya sea por falta “precaución” o por actitudes delictivas en las mismas.

    El futuro de las redes sociales es incierto, pero síson ciertas las cifras de Facebook, Youtube y otras redes sociales; y mi gran duda es ¿cómo podrán estas empresas mantenerse on-line si tienen pérdidas? ¿Qué pasará con los datos introducidos si deciden cerrar?

    Ahora mismo esto no tiene pinta de ocurrir, pero tan pronto como sea liberada la beta de Wave de Google, muy posiblemente veamos un terremoto en las redes sociales; entre las redes sociales habrá una guerra abierta para ver quien se queda con los usuarios y es capaz de rentabilizarlos.

    Notas:

    1. Hace tiempo se publicó en esta lista un correo electrónico en el que se comentaba que dos de los inversores de Facebook son la NSA, y el conglomerado de empresas de Rupert Murdoch, que cada uno saque sus propias conclusiones.

  4. ESTUDIOS DE MERCADO EN LOS SISTEMAS DE INFORMACIÓN

    Por Tomàs Baiget

    Siempre hay que hacer estudios de mercado, aunque sean mínimos -como preguntar a los conocidos- antes de lanzar un producto o servicio, pues ello nos aportará ideas y mejoras. Además es algo racional, obligado y preceptivo hacerlo.

    Sin embargo los sistemas de información son siempre tan complejos e imprevisibles que los estudios de mercado resultan casi inútiles. Su éxito dependerá de muchísimos factores: contenidos, usabilidad, actualización, presentación de los resultados, precios, marketing y publicidad… A los encuestados les cuesta muchísimo imaginar la utilidad de un futuro sistema de información.

    Y si hablamos de redes sociales un estudio de mercado es ya impensable, pues además de los centenares de aplicaciones integradas en la Red, influirán los propios usuarios y la aceptación que la red tenga entre ellos.

    Facebook ha resultado ser todo un mundo en constante movimiento, y aunque ya bastante asentada, todavía evoluciona a medida que se va descubriendo y utilizando.

  5. ¿TECNÓLOGOS O CIENT͍FICOS SOCIALES?

    Por Jesús Tramullas

    …al hilo del análisis, este videocomentario de TechRepublic, gozosamente titulado “Does IT need more social scientists and fewer technologists?“.