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Wikileaks

Cómo citar este artículo:
Tosete, Francisco. “Wikileaks“. Anuario ThinkEPI, 2011, v. 5, pp. 112-116.

Wikileaks

ESTAMOS ASISTIENDO a la primera ciberguerra digital que el mundo está conociendo y viviendo en directo, a pesar de que no ha sido, ni mucho menos, la primera que se ha dado en la última década.

La ciberguerra que se está librando en estos momentos es la que se está dando en la World Wide Web contra la organización liderada por Julian Assange (Wikileaks), y la respuesta es la ofensiva que activistas, personas anónimas y hackers están liderando de forma espontánea contra las organizaciones, Estados y empresas que la están ahogando.

La World Wide Web conforma la columna vertebral de la actividad económica, humana y social de los estados modernos y es la última garante de sus libertades.

El poder de la Web reside en su:

- Sincronicidad e inmediatez: la información está disponible instantáneamente para todo el mundo en el momento en que es publicada.
- Asincronicidad: la información permanece y puede ser accedida en cualquier momento.
- Ubicuidad: la información puede ser consultada desde cualquier dispositivo con conexión a la Web.
- Replicabilidad y ductilidad: la información puede ser duplicada, modificada y editada con extremada facilidad.
- Viralidad: la información puede ser compartida con extremada facilidad de manera instantánea al poder ser sindicada y (re)distribuida de forma automática.

La World Wide Web es muchas cosas; entre ellas, el primer y último espacio existente hoy día de expresión y comunicación libre para los ciudadanos al margen de los gobiernos, organismos y estamentos oficiales toda vez que los medios de comunicación tradicionales (la prensa, la radio y la televisión) se encuentran cuestionados por su constante supeditación a los poderes políticos y económicos que rigen Estados y empresas.

La Web es una herramienta y un canal de comunicación que permite dar una voz global e instantánea no sólo a organizaciones, empresas y Estados, sino además, y lo más importante, a personas que, gracias a las citadas características de replicabilidad y viralidad, tienen el poder en sus manos de influir a escala global en otros individuos, organizaciones, empresas y Estados.

La World Wide Web es la mayor y última herramienta de expresión individual con alcance global que tiene el ciudadano a su disposición.

Y se encuentra seriamente amenazada.

Y debe permanecer neutral basándose en el principio de que un bit es exactamente igual a otro bit y no se puede imponer, limitar o controlar el tráfico que por las redes de telecomunicaciones transcurre.

El desencadenante de esta ciberguerra ha sido el comienzo de la publicación por parte de 6 grandes medios de comunicación el día 28 de noviembre (El país, The guardian, Le monde, Der spiegel y The New York times) de lo que se ha dado en llamar el “Cablegate”. Los cablegramas de Wikileaks reflejan las comunicaciones de los embajadores estadounidenses de diferentes países del mundo a su gobierno, y han puesto de manifiesto las presiones y maniobras políticas de los EE.UU. a los diferentes gobiernos para la consecución de sus objetivos.

La publicación de dichos papeles a lo largo de las últimas semanas ha tenido entre otras consecuencias un continuo ataque en la World Wide Web de Denegación de Servicio (DDOS) al sitio web de Wikileaks que ha impedido en los primeros días acceder al mismo, así como la persecución de su fundador, Julian Assange.

La estrategia de asedio contra Wikileaks comenzó a intensificarse desde el mismo momento en que los citados diarios empezaron a publicar las noticias con los análisis de los 250.000 cablegramas filtrados.

El dominio “www.wikileaks.org” ha dejado de estar disponible después de que la empresa EveryDNS decidiera dejar de dar servicio a la organización alegando la posibilidad de que su infraestructura pudiera resultar dañada por los constantes ciberataques a los que se enfrentaba desde la difusión de los cablegramas.

Ante este hecho Wikileaks se trasladó al servicio de Amazon en la nube Amazon Web Services (AWS), donde permaneció tan sólo un día debido a la decisión de esta empresa de expulsarles a raíz de las presiones sufridas por parte del Departamento de Estado del gobierno norteamericano.

De forma paralela, el lunes Paypal decidió, por iguales presiones, cancelar la cuenta que la organización tenía para recibir donaciones bloqueando 60.000 euros, mientras que el banco suizo PostFinance decidió congelar la cuenta de Assange alegando que el lugar especificado cuando abrió su cuenta, Genova, no era el de su residencia, bloqueando asimismo 31.000 euros.

Wikileaks ha trasladado su Web a un nuevo dominio, “www.wikileaks.ch”, siendo amparado por el Partido Pirata Sueco; voluntarios y activistas de todo el mundo han creado más de 1.000 espejos (mirrors) del Web original para garantizar su pervivencia en la Web. El propio Partido Pirata acaba de denunciar el pasado lunes que sus servidores están siendo atacados desde que pusieron en marcha el sitio espejo de Wikileaks.

Mientras, los internautas denunciaron constantemente en Twitter la censura que esta empresa está aplicando en los últimos días en los trendings topics de cualquier hashtag (palabras clave que reflejan las tendencias o cosas de las que se está hablando en el momento) relacionada con Wikileaks, ya fuera el propio nombre de la organización, el de Julian Assange, el que se creó como llamamiento a aportar infraestructuras con las que mantener funcionando el web de la organización (#savewikileaks), o el que se ha utilizado desde los comienzos como agrupador de las conversaciones en Twitter sobre el tema (#cablegate).

Ante estos hecho y tal y como informa hoy ElPaís.com, un grupo de hackers y activistas agrupados bajo el nombre de Anonymous han lanzado la operación Payback, consistente en ataques de Denegación de Servicio (DDOS) dirigidos a bloquear los sitios web del banco PostFinance, la empresa PayPal y MasterCard, como acción de protesta contra la censura en internet, la ley ACTA (que se está negociando con total opacidad entre los estados a nivel mundial sobre la piratería digital) y como apoyo a Wikileaks.

Los internautas deciden que el día 8 de diciembre sea el “día sin Twitter” para protestar ante la censura ejercida en los trending topics por esta empresa contra Wikileaks. De forma sorprendente el seguimiento está siendo masivo y el canal de comunicación por excelencia, paradigma de la nueva conversación en la Web, ha enmudecido de manera notoria.

Wikileaks ya ha supuesto de facto un cambio en las relaciones políticas y de poder internacionales. Ahora lo está suponiendo además, en las relaciones de los ciudadanos con sus Estados.

¿A qué nos llevará todo esto?

Es una cuestión que cuando menos debemos plantearnos como profesionales de la información garantes entre otras cosas de la libertad y el derecho a la información veraz a la que tienen los ciudadanos.