¿Hacia una reconversión de los congresos? Soluciones y propuestas para su viabilidad y futuro
| 27 noviembre, 2011 |
Por Alexandre López-Borrull
en Notas ThinkEPI 2012 |
1. Introducción
Con la pretensión de continuar la excelente reflexión que iniciaron Ernest Abadal y Tomàs Baiget en septiembre de 2009 sobre el estado de los congresos españoles de Biblioteconomía y Documentación1, me permito seguir dando vueltas al asunto, así como proponer algunas ideas que puedan ayudar a seguir un debate que creo aún puede dar mucho de sí.
Es cierto que en la vertiente académica los congresos quedan ya lejos de los idílicos y disparatados argumentos de las novelas de David Lodge (caracterizadas por sus sátiras académicas), aunque no es menos cierto que siempre se han impregnado de una aureola que invitaba a sentirse parte del “colectivo que asistía a congresos”. ¿Dónde queda aquella imagen?, ¿será la crisis y el mundo 2.0 el fin de los congresos? Como voy a ir resaltando, posiblemente deben, o debemos, entrar en una reconversión (otra) de los congresos, porque si no, vía evolución darwiniana, irán desapareciendo, así como el sentido que tenían y deberían continuar teniendo.
Cabe también apuntar dos de los principales factores externos que deberán ponderarse para así acertar en el análisis. La crisis y los consiguientes recortes en investigación agudizarán la elección adecuada de a qué congresos asistir por cuestiones presupuestarias. A la ecuación debemos continuar considerando las evaluaciones de calidad externas, que ponderan en mucha mayor medida, como ya se apuntaba en 2009, los congresos internacionales. Como en el mundo de las revistas académicas, dicho factor externo y su adaptación al nuevo ecosistema académico ya está haciendo replantear no solamente la asistencia, sino sobre todo el tipo de comunicación a presentar.
2. Sobre los formatos, comunicaciones y contenidos
Mucho se ha comentado sobre el tipo de participación por parte de los asistentes. Posiblemente el paso a formatos digitales y al acceso abierto de los contenidos hace menos imprescindible la asistencia a un congreso. Así pues, ¿qué presentar y para qué?
Las clásicas comunicaciones se perciben a menudo como un esfuerzo desmesurado de tiempo si se valora su repercusión curricular, puesto que cuentan muy poco en comparación con los artículos con el mismo contenido.
Algunas de las soluciones que se están implementando van desde la incorporación del formato póster, muy habitual en las disciplinas de ciencias aplicadas. En otros casos, y considero una línea interesante de futuro, sería la de escoger las mejores comunicaciones para ser recogidas por alguna revista científica. En este sentido, sería muy interesante la colaboración de congresos y revistas consolidadas para que alguno de los números especiales fuera una compilación de las mejores presentaciones orales en formato de artículo. Voy más allá: se podrían probar algunas técnicas de peer-review presencial (tipo defensa presencial de artículos), que podrían ser muy interesantes en la línea de debatir, para así mejorar también la participación y el intercambio de conocimiento. Incluso que algunos de los principales ponentes que asisten a los congresos fueran los referees de dicha presentación, con lo que se daría mayor valor añadido a la propia revisión, no tanto de formato, como de contenidos.
De esta manera, podrían pues eliminarse los “call for papers” excesivamente largos, y se podría pedir directamente el formato de presentación en ppt (y dejo para otro debate la necesidad o no de hacer presentaciones, que marcan un ritmo de exposición a veces impostado y artificial).
3. Sobre las relaciones, los congresos 2.0 y la creación de sinergias
El segundo valor añadido a los congresos de tipo clásico ha sido sin duda la posibilidad de interacción personal con personas de la profesión por cualquiera de los motivos que pudiera haber, intercambio de ideas, conocimiento y puesta en común de posibles colaboraciones.
En este sentido, parecería muy adecuado, considerando la presión para la creación de grupos interuniversitarios, transversales, interdisciplinarios e internacionales, que se facilitara en gran medida en un congreso este intercambio. Ciertamente, las charlas de café, espacios de ocio y las pausas entre actividades han sido y son un buen momento, pero podrían reservarse espacios concretos no para exponer el conocimiento generado, sino aquel conocimiento que se quisiera generar mediante la adhesión y colaboración de diversas personas y grupos de investigación. Así, sería una especie de “Call for partners”.
Si este formato podría ser muy interesante en los congresos académicos (y sobre todo en los internacionales, para poder generar sinergias en proyectos europeos), más interesante podría parecer en aquellos congresos donde el mundo profesional y el académico conviven. Y más teniendo en cuenta la previsible falta de financiación pública con la que conviviremos los próximos años. Si el futuro es el e-research, el trabajo colaborativo y la relación académica-profesional, un congreso deberá crear herramientas para incentivar dichas relaciones. Sería sin duda un valor añadido que considero con un futuro prometedor. Podría o no incorporarse el compromiso con el congreso de ser posteriormente el lugar donde se presentaran los primeros conocimientos generados por la propia investigación.
En cuanto a la bidirección 2.0, ciertamente es difícil para el que no asiste (que acostumbra a tener sus motivos, a menudo más por agenda que por motivos económicos), poder participar adecuadamente en el mismo instante de los congresos, por lo que la generación de redes sociales o la utilización de las mismas no parece ser el principal impulso para un determinado congreso. Así, nos tememos que como con otras muchas realidades relacionadas con las redes sociales, es a veces un forma más de presencia que no una herramienta con unos objetivos claros.
Sin duda, una auténtica apuesta 2.0 podría implicar un período previo y uno posterior al propio congreso con aportaciones que puedan cambiar y mejorar algunas de las presentaciones, sin que se entienda como una pérdida del valor añadido de la presencia en los congresos. La dificultad, pero que no debería serlo en nuestra disciplina, sería la gestión del conocimiento que se esté generando en dichas aportaciones. De la misma forma que las preguntas y respuestas interesantes en determinadas mesas redondas y debates acaban siendo propiedad únicamente de los allí presentes, deberían implementarse sistemas para evitar que el intercambio se vuelva efímero. Sí, para entendernos, lo mismo que se promueve también en el propio ThinkEPI.
4. Sobre la rentabilidad académica
Posiblemente, en el caso de los congresos académicos, es la principal ecuación a resolver. O se dota a los congresos de la adecuada relación esfuerzo/rentabilidad académica o los congresos tenderán a desaparecer. En un extremo podría darse la paradoja de que a mayor importancia y rentabilidad económica del congreso, menor interés tengan la mayoría de los contenidos, cosa que a veces ocurre en algunos eventos internacionales y multitemáticos. A la inversa, cuanto más especializado es un congreso y más contenidos interesantes contiene, es posible que menor sea su rentabilidad. Sí, excluimos intencionadamente el valor de los congresos de generar nuevas ideas y de conocer investigaciones en áreas más alejadas de nuestra propia investigación, porque también el día a día nos impide conocer y ojear adecuadamente todo aquello que se publica.
Por otra parte, los congresos académicos son un motor económico, dependiendo de los congresos (médicos, telefonía móvil, industriales) y la disciplina. No debemos renunciar a ello. Pero también todos cuando presentamos una comunicación pretendemos que el público interactúe y sea próximo a nuestro tema de investigación, cosa que los grandes congresos a veces impiden, con demasiados tramos temáticos y múltiples actividades que se solapan.
Así, podemos usar como espejo la reconversión de las revistas académicas. Un momento… ¿hubo reconversión? No, se añadió la filosofía Open access, pero las revistas científicas continúan existiendo. En el mundo digital, en el mundo de los contenidos accesibles, en pleno siglo XXI, han continuado y continuarán teniendo sentido y viabilidad los volúmenes, números y las páginas numeradas, ¿por qué motivo? Desde mi modesto y abierto punto de vista, podemos considerar que el principal factor que marcó su supervivencia fue la decisión, acertada por otra parte, que fueran las herramientas principales de evaluación y comparación entre académicos.
Sin entrar en el peliagudo tema del factor de impacto, es evidente que ha sido su uso por parte del evaluador lo que ha hecho que no se hayan creado alternativas viables al 100% a su formato, posiblemente porque considero los repositorios como una forma de acceso y no una revolución del formato.
5. ¿Hacia una lista y clasificación de congresos académicos?
En el anterior punto hablamos de las revistas científicas. Pero, ¿qué ha permitido pues que aún pervivan multitud de revistas en un mercado diversificado, por lo que respecta a las revistas científicas, revistas catalanas, españolas y de ámbitos no anglosajones, sin factor de impacto?
Por mi parte, y aun considerando el empeño, la tradición y el esfuerzo de los editores y las editoriales, ha sido la creación de nuevos subíndices territoriales que han podido ser incorporados en las herramientas y parámetros de evaluación.
Así, según mi punto de vista, ha sido la creación de Miar2, Carhus3 y otras listas lo que ha permitido indirectamente la supervivencia de las revistas científicas.
Siendo así, puede considerarse que el Conference Proceedings Citation Index de ISI4 será una buena herramienta, pero se corre el riesgo de tener los mismos problemas que han existido siempre en la internacionalización.
Por tanto, y es la principal sugerencia -o incluso demanda de colaboración-, debemos avanzarnos y comenzar a considerar la creación de listas Carhus, de congresos, profesionales, académicos, científicos, docentes, del mundo de la industria, en las diferentes disciplinas científicas, internacionales para cubrir el vacío más cercano a nuestro ámbito que el Conference Proceedings pueda ofrecer.
Sólo así, considero y concluyo, podemos potenciar los congresos académicos, a la par que reivindicar una mayor valoración de la asistencia y participación en congresos académicos en los ámbitos y las agencias de calidad universitarias. O cambiamos el tipo de comunicación con algunas (u otras) de las propuestas expuestas o influimos para dar más valor curricular. La mezcla de las dos estrategias se vislumbra pues como la mejor opción.
Notas
1. Abadal, Ernest; Baiget, Tomàs (2010). “Congresos españoles de biblioteconomía y documentación: de la inevitable fragmentación a la necesaria transversalidad”. Anuario ThinkEPI, vol. 5, 2011.
http://www.thinkepi.net/congresos-espanoles-de-biblioteconomia-y-documentacion-de-la-inevitable-fragmentacion-a-la-necesaria-transversalidad
2. Miar
http://miar.ub.es/buscar.php
3. Carhus.
http://www10.gencat.cat/agaur_web/AppJava/a_info.jsp?contingut=carhus_2010
4. Conference Proceedings Citation Index.
http://thomsonreuters.com/products_services/science/science_products/a-z/conf_proceedings_citation_index
López-Borrull, Alexandre. “¿Hacia una reconversión de los congresos? Soluciones y propuestas para su viabilidad y futuro”. Anuario ThinkEPI, 2012, v. 6, pp. ¿¿-??.












PROBLEMAS DEL CONGRESO ANUAL DE LA IFLA
Llevo unos años enrolado en la IFLA y creo que hay muchas cosas que decir sobre su congreso anual.
Es cierto que actualmente ya no son tan indispensables como antes, ya que la tecnología permite el acceso a los materiales y también la comunicación con otros colegas (emails, blogs, videoconferencias…). Aun así, son una ocasión muy interesante para entrar en contacto e interactuar con otras personas.
En el caso de la IFLA, cada vez hay más gente que opina que un congreso bienal (cada dos años) sería mejor que uno anual. Por otra parte, el formato típico de comunicaciones o ponencias se está manteniendo, aunque también se ven otros formatos que permiten una mayor interacción del público.
El problema de la IFLA es que todos sus miembros, y también los ponentes, deben de pagar su entrada al congreso. Es decir, no sólo tienen que pagarse los gastos del viaje, manutención y hotel, sino que además tienen que abonar el importe de la asistencia que, por ejemplo, para Helsinki 2012 tendrá un coste de 435 euros (precio reducido para miembros, etc.). Es una política antigua de la IFLA que siempre se ha mantenido, pero que ahora se está cuestionando, debido a que:
- Las personas que pueden asistir son principalmente aquellas que cuentan con financiación de su biblioteca o con el patrocinio de una empresa.
- Cuesta mucho obtener buenas propuestas de comunicaciones, de manera que al final se acaban presentando “papers” de calidad discutible.
- Parte importante de las comunicaciones son presentadas por miembros de otras secciones de la IFLA, lo que contribuye a una cierta endogamia.
Como no se pueden pagar gastos a los ponentes (excepto lo que se pueda sacar del ínfimo presupuesto anual de cada sección), cuesta encontrar “speakers” de renombre que quieran pagarse el avión, el hotel y la comida, y encima vengan a hablar gratis.
Por otra parte, el escenario de crisis económica global y las posibilidades de las nuevas tecnologías no ayudan a que la gente pueda invertir tanto dinero en la asistencia a un congreso. Quizás es el momento para que se replantee la periodicidad del congreso (bienal en lugar de anual), su duración (actualmente es una semana entera), los lugares de celebración (normalmente son centros caros de convenciones) y las actividades contratadas (catering, etc.).
Supongo que gran parte de estos aspectos también son aplicables a otros congresos o eventos periódicos.
Estimulante artículo, enhorabuena. Me surge una reflexión a partir del mismo.
La categorización de las revistas ha servido como guía para los investigadores y los evaluadores y, además, ha estimulado a los editores de revistas para mejorarlas. ¿Hemos de suponer que lo mismo podría pasar en el caso de los congresos?
Ciertamente, en el ámbito de la comunicación yo mismo he apoyado esa idea en diversas instancias y, por ejemplo, en Australia ya han hecho este ejercicio.
Otro de los problemas que apunta el autor de esta nota es la asimetría de recompensa académica para un esfuerzo que en principio debería ser similar al de un artículo de revista, mucho más valorado académicamente. En mi área al menos ha llevado a que sea generalizada la percepción de que el texto para un congreso es un borrador del futuro artículo, lo que a menudo degrada la calidad de lo que se presenta en los congresos, muy a menudo un work in progress.
Como investigador, estoy dispuesto a poner el mismo esfuerzo en un texto para un congreso que en un artículo, pero para ello exijo que no se maltrate ese texto. Y creo que eso pasa por dos elementos. Primero, que los procesos de selección de los congresos sean equivalentes a los de las revistas para que no se presenten comunicaciones tan pobres como las que se pueden encontrar hoy en día. Segundo, que el organizador del congreso trabaje en dar visibilidad a los textos. ¿Cómo? Empezando por aspectos tan básicos como colgarlos en su propia web, para el caso de las grandes asociaciones de investigadores, o trabajando para que se incluyan en plataformas que ayudan a su difusión como el ISI Conference Proceedings. A este respecto, lanzo una pregunta: ¿cuáles son los criterios para incluir congresos en ISI Conference Proceedings?