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	<title>Thinkepi</title>
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	<pubDate>Thu, 13 Nov 2008 21:20:19 +0000</pubDate>
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		<title>El uso profesional de las redes sociales</title>
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		<pubDate>Thu, 06 Nov 2008 16:15:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Natalia Arroyo</dc:creator>
		
	<category>Uncategorized</category>
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		<description><![CDATA[A la espera del número de noviembre de El Profesional de la Información, dedicado a las redes sociales, hablaremos en esta nota sobre ese mismo tema. Los servicios de la Web social en general pueden proyectarse en nuestra disciplina, al igual que en otros ámbitos, hacia los usuarios de nuestros servicios de información, pero también [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>A la espera del número de noviembre de <em>El Profesional de la Información</em>, dedicado a las redes sociales, hablaremos en esta nota sobre ese mismo tema. Los servicios de la Web social en general pueden proyectarse en nuestra disciplina, al igual que en otros ámbitos, hacia los usuarios de nuestros servicios de información, pero también hacia los profesionales como medio para comunicarse entre ellos, intercambiar información, crear comunidades, etc.</p>
<p>Las redes sociales, como integrantes de la Web social que son, pueden también proyectarse en estos dos sentidos. El último de ellos, el enfoque profesional, será precisamente el objeto de los próximos párrafos.</p>
<p>Aunque una red social no es más que un conjunto de personas (u otros elementos) relacionadas entre sí, se ha popularizado el empleo del término “redes sociales” —empleo de forma un tanto ambigua e imprecisa a veces, por otra parte— para denominar a aquellos servicios web que permiten, entre otras, la posibilidad de crear un perfil más o menos completo y una red de contactos con los que comunicarse y compartir información y recursos.</p>
<p>Son cada vez más los servicios de la Web social que incluyen esta posibilidad entre sus características, de ahí la actual popularidad de este término, que abarca a servicios de la Web social tan dispares como aquellos que nos sirven para compartir enlaces, fotografías o vídeos, como los afamados <em>Flickr</em>, <em>YouTube</em>, <em>SlideShare</em> o <em>Delicious</em>, a servicios de <em>microblogging</em> como <em>Twitter</em> o <em>Plurk</em> (de hecho, una de sus grandes diferencias con respecto de sus hermanos mayores los <em>blogs</em> es la posibilidad de crear redes de contactos), de <em>lifestreaming</em> como <em>Soupio</em>, escritorios virtuales como <em>Netvives</em>, la propia red social de <em>Google</em> (empleada en varias de sus herramientas), o a servicios específicos para crear redes sociales, como <em>Ning</em>. Y, por supuesto, no debían faltar en este listado los sitios de redes sociales como <em>Facebook</em>, <em>Tuenti</em>, <em>Hi5</em>, <em>MySpace</em>, <em>LinkedIn</em> o <em>Xing</em>. </p>
<p>Hablaremos de Sitios de Redes Sociales (SRS en adelante) para referirnos concretamente a aquellos servicios web cuyo objetivo original y principal es el de generar y ampliar nuestra red de contactos, mientras que en las redes sociales el objetivo primero puede ser otro cualquiera, como el almacenamiento de fotos, vídeos, etc.</p>
<p>A lo largo de su historia<a name="v1"></a><sup><a href="#n1">1</a></sup>, los SRS  han ido incluyendo algunos de los elementos que más se han popularizado, como la publicación de enlaces, imágenes y vídeos, el “estado” (que es una adaptación de la idea de los servicios de <em>microblogging</em>), el etiquetado de imágenes, etc., incluso permiten integrar recursos procedentes de otros servicios, como las imágenes de <em>Flickr</em> o las entradas de <em>Twitter</em>, por citar algunos.</p>
<p>Se trata de un doble proceso: de homogeneización por un lado, que se da también en otras redes sociales y que les hace parecerse bastante a todas ellas, pues finalmente incluyen características muy similares, y de integración de servicios por otro: ya no tenemos por qué salir de <em>Facebook</em> o <em>Tuenti</em> para ingresar en <em>Flickr</em>, <em>YouTube</em> o <em>Twitter</em>, por ejemplo, si queremos compartir fotografías o vídeos, contarles a nuestros contactos qué estamos haciendo, etc. </p>
<p>Los SRS tienden a convertirse en grandes plataformas desde las que poder hacer casi de todo para atraer al usuario y conseguir que pase más tiempo en ellas.</p>
<p><strong>Los profesionales y las redes sociales</strong></p>
<p>Las redes sociales, en general, constituyen verdaderas plataformas que hacen que sea más fácil crear y mantener contactos con quienes comunicarse, publicar y compartir recursos de diferentes tipos, crear comunidades o grupos de interés y mostrar nuestra identidad en la medida en que lo desemos.</p>
<p>Algunas están centradas en áreas específicas, como es el caso de <em>YouTube</em> o <em>Delicious</em>, cuyo objetivo primero es compartir vídeos y enlaces respectivamente, mientras que otras se han ido diversificando, como es el caso de <em>Flickr</em>, que no hace mucho comenzó a admitir la subida de vídeos, o de los citados SRS. Las redes sociales pueden ser empleadas por los profesionales de la información<a name="v2"></a><sup><a href="#n2">2</a></sup> con diferentes objetivos:</p>
<ul>
<li>Establecer redes de contactos profesionales. Gracias a las redes sociales estamos más conectados que nunca, sin necesidad de desplazarnos físicamente, y es más fácil establecer vínculos con otros colegas.</li>
<li>Crear grupos de interés con los que debatir o compartir recursos. De esta forma se favorece el aprovechamiento de la inteligencia colectiva entre los profesionales y se generan dinámicas de colaboración que puedan extrapolarse a otros ámbitos.</li>
<li>Crearnos una identidad como profesionales. Las redes sociales nos permiten darnos a conocer en el mercado laboral, pero también entre los compañeros.</li>
<li>Difundir y compartir información, experiencias profesionales, invitaciones a eventos, celebración de efemérides, lecturas, ideas… Si queremos mantenernos informados sobre un área determinada, formar parte de la red de otros profesionales que trabajan en ese mismo área nos ayudará a mantenernos al tanto de novedades.</li>
<li>Publicar contenidos de interés, opiniones, etc.</li>
<li>Como medio de comunicación con los profesionales. Las redes sociales incluyen sistemas de comunicación como mensajería o <em>chats</em>, y otros más informales como el “muro” o los comentarios, que pueden ser más ágiles para intercambiar información sobre aspectos puntuales o si no queremos salir de la plataforma en cuestión. Es decir, que las formas de comunicación son más, más flexibles y se fomenta su uso: es sencillo y rápido poder comentar una fotografía o escribir en el muro de alguien.</li>
</ul>
<p>El resultado es una mayor accesibilidad de los profesionales<a name="v3"></a><sup><a href="#n3">3</a></sup>, que no sólo son más fáciles de localizar, sino que también existen más mecanismos para de comunicación entre ellos. Por lo tanto, éstos están más y mejor conectados e informados y los lazos se fortalecen con estas conexiones. De esta forma se fomenta una idea de comunidad, como señala <strong>Margaix</strong><a name="v4"></a><sup><a href="#n4">4</a></sup>, y se favorece la cultura de la colaboración. En definitiva, el resultado puede ser una profesión más conectada, más unida y más fuerte.</p>
<p>Las redes sociales llevan un tiempo siendo utilizadas por algunos con fines profesionales en nuestro país: a través del <em>microblogging</em> bibliotecarios y documentalistas intercambian información profesional sobre noticias, artículos, lecturas, etc.;  <em>Flickr</em> y <em>YouTube</em>, así como otras herramientas similares, sirven para compartir imágenes sobre congresos, jornadas, encuentros, etc. (valga el ejemplo de <em>Sedic</em>, que sube las fotografías de los eventos que organiza a <em>Flickr</em><a name="v5"></a><sup><a href="#n5">5</a></sup>); existen redes en <em>Delicious</em> para compartir enlaces y recomendárselos a nuestros contactos; cada vez es más frecuente subir las presentaciones de ponencias y comunicaciones a <em>SlideShare</em>, que se está convirtiendo en una valiosa fuente de información; en los sitios de redes sociales profesionales podemos encontrar varios perfiles de bibliotecarios, documentalistas y gestores de información, y los sitios de redes sociales de carácter general cada vez encuentran más adeptos por su gratuidad y mejores prestaciones, así como por el efecto llamada de la gran masa: si mis contactos están allí, yo también. En este sentido, parece que <em>Facebook</em> está atrayendo últimamente a profesionales que se congregan en grupos de interés, como el formado por el grupo <em>ThinkEPI</em><a name="v6"></a><sup><a href="#n6">6</a></sup> o <em>E-LIS</em><a name="v7"></a><sup><a href="#n7">7</a></sup>.</p>
<p><strong>Problemática de las redes sociales</strong></p>
<p>Pero también es verdad que las redes sociales —y muy especialmente los SRS— plantean inconvenientes y algunas dudas, y están siendo cuestionadas (incluso en los medios de comunicación de masas) por aspectos como la privacidad o el control de datos por parte de los usuarios<a name="v8"></a><sup><a href="#n8">8</a></sup> (¿por qué no puedo borrar mi perfil en <em>Facebook</em> cuando lo desee o reutilizar mis datos?). </p>
<p>Veamos para terminar algunos planteamientos al respecto que pueden afectar a los profesionales y que, sin duda alguna, dan para un largo debate. </p>
<p>En primer lugar, las redes sociales suscitan miedo, y no sólo entre los profesionales: miedo a algunos usuarios a mostrar información de uno mismo que pueda ser utilizada por terceros. Existe un cierto temor a sentirse vigilado y, como consecuencia, se niegan a ingresar sus datos total o parcialmente o lo hacen de forma anónima, empleando seudónimos o sin incluir apenas información.</p>
<p>Ello viene ligado al tema de la privacidad: ¿hasta qué punto puedo incluir mi información personal en estos sitios salvaguardando mi privacidad? Sin negar la existencia de una traba real, algunos problemas de este tipo pueden ser evitados con una exploración previa de las opciones y las claúsulas de privacidad que cada red social ofrece, tomando consciencia de las limitaciones que puedan tener y actuando en consecuencia.</p>
<p>Como señala <strong>Margaix</strong> recientemente<a name="v4"></a><sup><a href="#n4">4</a></sup>, otra de las cuestiones sobre la mesa es la mezcla de lo personal y lo profesional cuando se emplean redes sociales de carácter general como <em>YouTube</em> o <em>Facebook</em>: puedo emplearlos para comunicarme con los profesionales, pero también con individuos de mi círculo familiar o de amigos. <strong>Margaix</strong> apela a lo natural e indisoluble de esta mezcla, que se da en el ser humano.</p>
<p>Algunas soluciones para quienes encuentren más reparo pueden ser la creación de dos perfiles o centrarnos exclusivamente en incluir contenidos profesionales en nuestra actividad. Paradójicamente, esa mezcla hace que las relaciones profesionales se vuelvan más humanas y desenfadadas, menos rígidas.</p>
<p>Y para finalizar, ante la gran cantidad de redes sociales, ¿por cuál decidirme? Si utilizo una de ellas puedo perderme la actividad que se genera en otras. Por otro lado, mantenerme en todas ellas puede llevarme más tiempo del que estoy dispuesto a ceder… este fenómeno ha sido bautizado con la expresión “fatiga de redes sociales”, y las recomendaciones más razonables pasan por optar por aquellas redes en las que esté la gente que nos pueda interesar o que sean las más utilizadas por la comunidad profesional.</p>
<div class="notas">
<p><strong>Referencias:</strong></p>
<ol>
<li><a name="n1"></a><strong>Boyd, Danah M.</strong>; <strong>Ellison, Nicole B</strong>. Social Network Sites: Definition, History, and Scholarship. En: <em>Journal of Computer-Mediated Communication</em> [en línea], octubre 2007, v. 13, n. 1, art. 11. Consultado en: 06-11-2008.<br />
<em><a href="http://jcmc.indiana.edu/vol13/issue1/boyd.ellison.html">http://jcmc.indiana.edu/vol13/issue1/boyd.ellison.html</a></em></li>
<p>[<a href="#v1">volver</a>]</p>
<li><a name="n2"></a><strong>Arroyo Vázquez, Natalia</strong>. Bibliotecas públicas y sitios de redes sociales, ¿una cuestión de visibilidad? En: <em>IV Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas</em>, A Coruña, 24 al 26 de septiembre 2008, pp. 285-299. Consultado en: 04-11-2008.<br />
<em><a href="http://eprints.rclis.org/archive/00014815/01/Arroyo_IVCongresoBP.pdf">http://eprints.rclis.org/archive/00014815/01/Arroyo_IVCongresoBP.pdf</a></em></li>
<p>[<a href="#v2">volver</a>]</p>
<li><a name="n3"></a><strong>King, David L.</strong> The Future is Not Out of Reach: trends, Transformations &#038; Accessibility [en línea]. En: <em>Jornada Acercamiento profesional a la web social: experiencias de bibliotecas 2.0 y formación en nuevas herramientas</em>, Madrid, 29 de septiembre 2008. Consultado en: 09-11-2008.<br />
<em><a href="http://www.slideshare.net/davidleeking/the-future-is-not-out-of-reach-trends-transformations-and-accessibility-presentation/">http://www.slideshare.net/davidleeking/the-future-is-not-out-of-reach-trends-transformations-and-accessibility-presentation/</a></em></li>
<p>[<a href="#v3">volver</a>]</p>
<li><a name="n4"></a><strong>Margaix Arnal, Dídac</strong>. Herramientas 2.0 para bibliotecas especializadas. En: <em>IV Encuentros de Centros de Documentación de Arte Contemporáneo</em>, Vitoria, 22 y 23 de octubre 2008. Consultado en: 09-11-2008.<br />
<em><a href="http://www.slideshare.net/dmargaix/artium-compartir-presentation/">http://www.slideshare.net/dmargaix/artium-compartir-presentation/</a></em></li>
<p>[<a href="#v4">volver</a>]</p>
<li><a name="n5"></a><em><a href="http://www.flickr.com/photos/sedic/">http://www.flickr.com/photos/sedic/</a></em></li>
<p>[<a href="#v4">volver</a>]</p>
<li><a name="n6"></a><em><a href="http://www.facebook.com/group.php?gid=29056868045">http://www.facebook.com/group.php?gid=29056868045</a></em></li>
<p>[<a href="#v6">volver</a>]</p>
<li><a name="n7"></a><em><a href="http://www.facebook.com/group.php?gid=5514259572">http://www.facebook.com/group.php?gid=5514259572</a></em></li>
<p>[<a href="#v7">volver</a>]</p>
<li><a name="n8"></a><strong>Arroyo Vázquez, N.</strong> Problemática de las redes sociales, ¿hacia dónde vamos? En: <em>Comunidad de prácticas “Web social para profesionales de la información”</em> [en línea], 11 junio 2008.<br />
<em><a href="http://comunidad20.sedic.es/?p=182">http://comunidad20.sedic.es/?p=182</a></em></li>
<p>[<a href="#v8">volver</a>]
</ol>
</div>
<p><strong>Natalia Arroyo</strong><br />
Miembro del <em><a href="http://thinkepi.net">Grupo ThinkEPI</a></em>
</p>
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		<title>Revistas internacionales y extranjeras</title>
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		<pubDate>Mon, 03 Nov 2008 09:15:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Félix Moya-Anegón</dc:creator>
		
	<category>Uncategorized</category>
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		<description><![CDATA[&#8230;the increased use of scientific expertise by policy-makers has not increased the degree of certainty, in fact it becomes de-legitimating (Peter Weingart).
Ha sido frecuente y casi resulta antiguo el debate a propósito de qué publicaciones deberíamos considerar de nivel internacional y cuáles no. Casi todo el que haya mantenido algún contacto con el mundo de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>&#8230;the increased use of scientific expertise by policy-makers has not increased the degree of certainty, in fact it becomes de-legitimating</em> (<strong>Peter Weingart</strong>).</p>
<p>Ha sido frecuente y casi resulta antiguo el debate a propósito de qué publicaciones deberíamos considerar de nivel internacional y cuáles no. Casi todo el que haya mantenido algún contacto con el mundo de las publicaciones académicas, en un sentido o en otro, habrá tenido la necesidad de plantearse el problema de su nivel de internacionalización. De manera incluso agria, en ocasiones, se habrá visto avocado a defender el nivel de calidad de los contenidos publicados con independencia de la visibilidad alcanzada por la revista en cuestión. </p>
<p>Esto, como es sabido, resulta motivo de controversia habitual en el mundo de las Ciencias Sociales y Humanas, en particular desde el momento en que se considera un aspecto relevante en los procesos de evaluación de los méritos investigadores. </p>
<p>En definitiva, una cuestión técnica o, en el mejor de los casos, un tema de investigación en Documentación, ha pasado a ser elemento de controversia cuasi política (de política científica, obviamente) al convertirse en uno de los elementos distintivos buscados por los evaluadores cuando acercan la lupa a nuestros CV. </p>
<p>Este tema me hace siempre recordar las palabras de <strong>Peter Weingart</strong> cuando nos alerta sobre el problema de la utilización interesada que hacen los políticos de la ciencia, lo que no produce necesariamente, según él, mayores grados de certidumbre en la política. El intento de legitimar las decisiones en materia de evaluación de la investigación utilizando la bibliometría como coartada no es sino un caso más de este matrimonio de interés entre ciencia y política. </p>
<p>A quienes nos dedicamos a investigar en documentación nos interesa recibir la atención de los políticos, como a cualquier investigador, porque eso nos permite acceder a recursos que de otra forma no alcanzaríamos. Por el contrario, al científico que actúa como eventual en la política, le parece imprescindible legitimar sus decisiones en materia de evaluación recurriendo a los argumentos científicos que el caso requiera con tal de trasladar su responsabilidad a la ciencia. </p>
<p>Un ejemplo de esto es el de la utilización por parte de la comisiones de la <em>Cneai (Comisión Nacional de Evaluación de la Actividad Investigadora)</em> de argumentos procedentes de la bibliometría en el proceso de toma de decisiones en lo relativo a los famosos &#8220;tramos de investigación&#8221;. </p>
<p>En mi opinión, si se descarga, ¡Dios no lo quiera!, sobre las espaldas de la bibliometría la responsabilidad del resultado evaluador, se debería hacer con todas las consecuencias. Lo que no parece de rigor es que se hagan interpretaciones <em>sui generis</em> de lo que dice la bibliometría para justificar decisiones que deberían ser justificadas desde otros ámbitos.</p>
<p>Que se confunda, por ejemplo, revista extranjera con internacional no deja de ser gracioso a estas alturas de curso. A no ser que eso tenga efectos devastadores sobre el crédito académico de quienes se someten a evaluación creyendo que se les evaluará con rigor. </p>
<p><strong>Félix Moya-Anegón</strong><br />
Miembro del <em><a href="http://www.thinkepi.net">Grupo ThinkEPI</a></em></p>
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		<item>
		<title>El movimiento iSchools: posicionando los estudios de Biblioteconomía y Documentación en la era de la información</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/el-movimiento-ischools-posicionando-los-estudios-de-biblioteconomia-y-documentacion-en-la-era-de-la-informacion</link>
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		<pubDate>Thu, 16 Oct 2008 19:17:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Francisco-Javier García-Marco</dc:creator>
		
	<category>Uncategorized</category>
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		<description><![CDATA[La crisis de los estudios de Biblioteconomía y Documentación frente a la necesidad de profesionales de la información
En diversos artículos anteriores, Emilio Delgado López-Cózar (2002, 2003, 2007 y 2008) ha dibujado la crisis a la que se enfrentan los estudios de biblioteconomía y documentación en España, que han perdido entorno a los dos tercios de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>La crisis de los estudios de Biblioteconomía y Documentación frente a la necesidad de profesionales de la información</strong></p>
<p>En diversos artículos anteriores, <strong>Emilio Delgado López-Cózar</strong> (2002, 2003, 2007 y 2008) ha dibujado la crisis a la que se enfrentan los estudios de biblioteconomía y documentación en España, que han perdido entorno a los dos tercios de los estudiantes matriculados en primer curso de diplomatura y licenciatura desde el cambio de siglo. Desde 2006, este descenso se da también en tercer ciclo. Dos diplomaturas, dos licenciaturas y numerosos másters han ido echando el cerrojo durante esta década.</p>
<p>Dicha crisis es fundamentalmente una crisis de ajuste a la demanda laboral (<strong>García Marco</strong>, 2008), pues, cuando se pusieron en marcha los estudios de licenciatura y diplomatura no existía un mercado laboral maduro. De hecho, se esperaba que la puesta en marcha de los nuevos estudios constituyera un revulsivo para un sector poco desarrollado en España. </p>
<p>Sin embargo, parece que hay algo más. Los debates en los últimos años señalan también la existencia de problemas de fondo (<em>Anuario</em>, 2008): la automatización creciente frente a una enseñanza centrada en los procedimientos artesanales; la permanente crisis de identidad de la Ciencia de la Información —a la que no ayuda la pluralidad paradigmática y metodológica de un campo netamente interdisciplinar—; la debilidad en recursos humanos y financieros respecto a otras profesiones y disciplinas; etc.</p>
<p>En estos momentos, diversos grupos de profesores universitarios se encuentran enfrascados en la labor de diseñar los nuevos grados de información y documentación, varios de los cuales han entrado ya en funcionamiento este curso académico. Lo lógico sería incorporar a dicha planificación un diagnóstico sobre lo que está pasando y un tratamiento específico en la dirección correcta; y eso es lo que, sin duda, se ha intentado, aunque probablemente con demasiadas prisas.</p>
<p>En esa labor, un aspecto fundamental a considerar es conocer lo que está pasando en el entorno internacional, tanto más cuanto uno de los <em>leitmotiv</em> del proceso de Bolonia es precisamente preservar la competitividad de las universidades europeas en un entorno globalizado.</p>
<p>De alguna manera, España ha seguido la estela de otros países desarrollados en cuanto a la caída de nuevas matrículas y el cierre de escuelas de Biblioteconomía, que ha afectado bastante a Estados Unidos —14 programas cerraron entre 1981 y 1994 (<strong>Larry</strong> et al., 1995)— y, en menor medida, a Europa.</p>
<p>Ante esta situación, los diferentes centros probaron estrategias distintas. Unos, sobre todo en el ámbito anglosajón, intentaron acercarse al mundo de la gestión empresarial, promoviendo programas que integraban gestión de la información y del conocimiento. Otros centros se acercaron a las facultades de informática, en las que, en ocasiones, se integraron. Otro tercer camino tomado ha sido la alianza con los estudios de comunicación, constituyendo centros mixtos e incluso programas mixtos, como en la <em>Metropolitan University</em> de Londres.</p>
<p>De todas estas alternativas existen ejemplos en España. La existencia de tantos caminos y alianzas —existen otras, señaladamente con Administración pública y los estudios biomédicos— muestra que el mundo de la información es transdisciplinar, y que, más allá de diversos énfasis, posee una entidad propia que debe ser abordada en el mundo profesional, la docencia y la investigación.</p>
<p><strong>El movimiento <em>iSchools</em></strong></p>
<p>En este breve artículo queremos llamar la atención sobre el camino alternativo tomado por un conjunto de facultades norteamericanas, que se han agrupado en los últimos años en una liga especial: “<em>the information schools movement</em>”.<br />
Se trata de un conjunto de centros de diversas características que se han agrupado para crear una orientación académica clara e interdisciplinar en el mundo de la información ligado a internet. Esto es, buscan posicionarse en la confluencia triangular de la información, las personas y la tecnología. Desde este punto de vista, la información se concibe como mensajes de interés para comunidades específicas de personas, que se intercambian en un proceso gestionable —para bien— con ayuda de tecnologías específicas. </p>
<p>En el movimiento de las escuelas de la información, la internet se comprende lógicamente como la plataforma de elección para el intercambio de información y como punta de lanza de un movimiento social de gran alcance, que, cada vez más, se representa  con el prefijo “i-“: <em>iScience</em>, <em>iWorld</em>, <em>iMedice</em>, y, lógicamente, <em>iSchools</em>.</p>
<p>Las <em>iSchools</em> se dotaron de una carta en su primera reunión de julio de 2005, que fue revisada en los encuentros siguientes de 2006 y 2008, y que constituye el punto de referencia del movimiento. En ella, se definen así:</p>
<p><em>The I-Schools Project (ISP) consists of schools interested in the relationship between information, technology, and people. This is characterized by a commitment to learning and understanding of the role of information in human endeavors. The I-Schools take it as given that expertise in all forms of information is required for progress in science, business, education, and culture. This expertise must include understanding of the uses and users of information, as well as information technologies and their applications.</em></p>
<p>Es decir, las <em>iSchools</em> reconocen que el fenómeno de la información en nuestros días —que es resultado de la interacción de contenidos, usuarios y tecnologías— requiere un abordaje y una formación interdisciplinar que exige atender tanto a la información, como a las tecnologías, pasando por las necesidades y comportamientos de las personas. Esta constatación acerca a informáticos y profesionales de la información generalistas y especializadas a un espacio común.</p>
<p><strong>¿Quiénes son?</strong></p>
<p>El <em>Caucus iSchools</em> está formado actualmente por veintiún centros, la mayoría estadounidenses, aunque también forman parte de él la <em>Faculty of Information</em> de la <em>Universidad de Toronto</em> y la <em>School of Information Systems de la Singapore Management University</em>. Es pues un movimiento nacido en los Estados Unidos, pero abierto internacionalmente.</p>
<p>También es importante señalar que está formado fundamentalmente por escuelas de gestión de la información de tradición bibliotecaria y documental, pero también por centros de enseñanza superior de la informática e incluso de gestión pública. Merece la pena leer sus nombres con cuidado (Véase el apéndice).</p>
<p>El movimiento comenzó en el curso 2002-2003, a partir de una serie de reuniones de decanos y profesores de las universidades de Syracuse, Drexel, Rutgers, Pittsburgh y algunas otras. </p>
<p><strong>Los cambios de nombre: un esfuerzo decidido para posicionarse ante la sociedad y el mercado de la información</strong></p>
<p>Un aspecto fundamental del movimiento ha sido el cambio de nombre de los centros. Lo más aparente, que no lo más sustancial, ha sido, ciertamente, un <em>rebradinng</em> decidido. Syracuse cambió sus programas y cambió su nombre ya en 1974 a <em>“The (Original) Information School”</em>, y constituye todavía hoy la referencia principal del movimiento, y revindica su papel pionero y central en esta pequeña revolución incluyendo actualmente en su nombre la palabra “original”. En 1996 la <em>Universidad de Michigan</em> cambió también su nombre a <em>School of Information</em>. Otras les han ido siguiendo.</p>
<p>Pero el cambio de nombre no es una operación cosmética, sino una ruptura con la educación tradicional en Biblioteconomía y Documentación con la intención de dejar atrás viejos corsés y abordar con decisión el mundo de la información digital y posicionarse con decisión en el mundo de las profesiones de la información, orientándose con decisión hacia el futuro.</p>
<p>La ruptura, con todo, es menor de lo que parece. Muchos de estos programas conservan, sin embargo, una fuerte conexión con las disciplinas tradicionales de la Biblioteconomía y la Documentación, muchas veces mediante la constitución de programas específicos. La experiencia de Syracuse muestra la importancia de combinar programas muy amplios de información y tecnología con otros más especializados y, también, con dobles titulaciones. El aspecto decisivo es, pues, abordar un espectro de competencias y salidas profesionales más amplio ligado al triángulo información-tecnología-personas, y ofrecer paralelamente las especialidades más acordes a sus fortalezas y a las necesidades de su entorno específico. (Aviso para españoles: no necesariamente local).</p>
<p>El éxito de ese enfoque se ha demostrado con un crecimiento muy importante del número de alumnos y con la inserción de muchos titulados en áreas de trabajo hasta ahora ajenas a los profesionales de la información. Dicho éxito ha sido lógicamente recompensado con las mejores posiciones en los <em>rankings</em> de escuelas de Información y Documentación (<em>US News &#038; World Reports</em>, 2008). </p>
<p>Ampliar el enfoque del grado produce un miedo legítimo a poner en peligro los mercados tradicionales de las escuelas de Biblioteconomía y Documentación; también pone en cuestión las capacidades del claustro de profesores. La respuesta del movimiento <em>iSchools</em> es: atrévanse, pongan manos a la obra, intenten fichar a los mejores, y den cancha a sus alumnos y a sus profesores bajo un liderazgo inspirado, competente y claro.</p>
<p>En esta dirección resumía el estado de la cuestión <strong>Tefko Saracevic</strong> (2008) recientemente en <em>Ibersid</em>: “¿Dónde irán los estudiantes?</p>
<p>Sorprendentemente, son los estudiantes los que están encontrando sus propias respuestas: el mercado necesita gente cualificada que sepa algo sobre la tecnología y más allá de ella”.</p>
<p>Nuestra misión es ayudarles a desplegar las alas para que ellos vuelen y cuidar de ellos —dándoles lo que necesitan— hasta que sean capaces de hacerlo autónomamente.  En este sentido, los nuevos grados de información y documentación son un paso correcto en la dirección correcta, pero sólo un paso más. </p>
<div class="notas">
<strong>Referencias</strong></p>
<p><em>Anuario ThinkEPI</em>, 2008, pp. 129-137.</p>
<p><strong>Cronin, Blaise</strong> (2005). An I-dentity crisis? The information schools movement. En: <em>International Journal of Information Management</em>, 2008, v. 25, pp. 363–365.</p>
<p><strong>Delgado López-Cozar, Emilio</strong> La investigación en biblioteconomía y documentación. Gijón: Trea, 2002. </p>
<p><strong>Delgado López-Cozar, Emilio</strong> Las cifras de la documentación en España: 2002. En: <em>El profesional de la información</em>, 2003, v. 12, n.5, pp. 344-367.</p>
<p><strong>Delgado López-Cozar, Emilio</strong>El ocaso de las enseñanzas universitarias de Documentación en España. En: <em>Anuario ThinkEPI 2008</em>, pp. 126-129. Publicado electrónicamente en: IWETEL (16 Oct 2007).<br />
<em><a href="http://listserv.rediris.es/cgi-bin/wa?A1=ind0710c&#038;L=iwetel&#038;H=1">http://listserv.rediris.es/cgi-bin/wa?A1=ind0710c&#038;L=iwetel&#038;H=1</a></em><br />
Extienda la búsqueda a las respuestas buscando “ocaso”. Se publicó una selección en el Anuario entre las páginas 129 y 137].</p>
<p><strong>Delgado López-Cozar, Emilio</strong>. Las cifras de la infraestructura, profesión y educación documental en España: 2005. En: <em>Anuario ThinkEPI 2007</em>, pp. 207-217.</p>
<p><strong>Delgado-López-Cózar, Emilio</strong>;  <strong>Moneda-Corrochan, Mercedes de la</strong>. Las cifras de la enseñanza universitaria en Documentación en España: 2006. En: <em>El profesional de la información</em>, 2008, v. 17, n.4, pp. 422-436</p>
<p><strong>García Marco, Francisco Javier</strong>. La enseñanza de la Biblioteconomía y la Documentación en la encrucijada. En <em>Ibersid</em>, 2008, pp. 307-318.</p>
<p><em>iSchools</em>.<br />
<em><a href="http://www.ischools.org/">http://www.ischools.org/</a></em></p>
<p><strong>Ostler, Larry J.</strong>; <strong>Dahlin, Therrin</strong>; <strong>Willardson, J.D</strong>. The Closing of American Library Schools. Westport, CT: Greenwood Press, 1995.</p>
<p><strong>Saracevic, Tefko</strong>. i-School movement: searching for new educational directions in information age. En: <em>Ibersid</em>, 2008.</p>
<p><em>US News &#038; World Reports</em>. Guide to Programs in Library and Information Sciences, 2008.<br />
<em><a href="http://grad-schools.usnews.rankingsandreviews.com/grad/library.html">http://grad-schools.usnews.rankingsandreviews.com/grad/library.html</a></em>
</div>
<div class="notas">
<strong>Apéndice</strong></p>
<table border="2">
<ul>
<em>
<li>School of Information, University of California,  Berkeley</li>
<li>The Donald Bren School of Information and Computer Sciences, University of California,  Irvine</li>
<li>Graduate School of Education and Information Studies, University of California,  Los Angeles</li>
<li>Heinz School of Public Policy and Management, Carnegie Mellon</li>
<li>College of Information Science and Technology, Drexel University</li>
<li>College of Information, Florida State University</li>
<li>College of Computing, Georgia Institute of Technology</li>
<li>Graduate School of Library and Information Science, University of Illinois</li>
<li>School of Informatics, Indiana University</li>
<li>School of Library and Information Science, Indiana University</li>
<li>College of Information Studies, University of Maryland</li>
<li>The School of Information, University of Michigan</li>
<li>School of Information and Library Science, University of North Carolina</li>
<li>College of Information Sciences and Technology, The Pennsylvania State University</li>
<li>School of Information Sciences, University of Pittsburgh</li>
<li>School of Communication,  Information,  and Library Studies, Rutgers,  the State University of New Jersey</li>
<li>School of Information Systems, Singapore Management University</li>
<li>School of Information Studies, Syracuse University</li>
<li>School of Information, University of Texas,  Austin</li>
<li>Faculty of Information, University of Toronto</li>
<li>Information School, University of Washington</li>
<p></em>
</ul>
</table>
</div>
<p>Tabla I. Relación de iSchools a 16 de octubre de 2008.</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Lee King y el cambio en las bibliotecas y roles bibliotecarios: reflexiones abiertas para el debate</title>
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		<pubDate>Thu, 09 Oct 2008 07:05:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Francisco Tosete Herranz</dc:creator>
		
	<category>Uncategorized</category>
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		<description><![CDATA[El pasado 8 de octubre de 2008, tal como informa Natalia Arroyo a través de Iwetel, se publicó en el periódico ABC una entrevista realizada a David Lee King, Director de los Servicios Digitales de la Biblioteca Pública de Topeka y del condado de Shawnee, durante su estancia en nuestro país con motivo del IV [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El pasado 8 de octubre de 2008, tal como informa <strong>Natalia Arroyo</strong> a través de <em>Iwetel</em>, se publicó en el periódico <em>ABC</em> una entrevista realizada a <strong>David Lee King</strong>, Director de los Servicios Digitales de la <em>Biblioteca Pública de Topeka</em> y del condado de <em>Shawnee</em>, durante su estancia en nuestro país con motivo del <em>IV Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas</em>, celebrado en A coruña, y de la jornada organizada por <em>Sedic</em> &#8220;Acercamiento profesional a la web social: experiencias de bibliotecas 2.0 y formación en nuevas herramientas&#8221;.</p>
<p>La verdad es que no tiene desperdicio lo que escribe <strong>Lee King</strong><a name="v1"></a><sup><a href="#n1">1</a>, </sup> <a name="v2"></a><sup><a href="#n2">2</a></sup>. A la luz de estas cosas uno se sigue planteando cuál ha de ser el papel de los bibliotecarios y de las bibliotecas en los presentes años.</p>
<p>Estamos en un proceso de cambio en el que están coexistiendo el papel, el modelo de biblioteca física que en mi opinión son los monasterios del siglo XXI (más abiertos quizá, pero que no dejan de ser monasterios, especialmente para los discapacitados), y el modelo de atención y prestación de servicios físicos.</p>
<p>Las bibliotecas digitales no son la panacea pero pueden ayudar a reducir algunas desigualdades clamorosas.<br />
El desarrollo y la introducción de este modelo, o cambio, no es simétrico en todas las partes del mundo, pero creo que sí es creciente en muchas partes y está acelerándose por momentos.</p>
<p>Allí donde llega en primer lugar está la oportunidad de abrir brecha y experimentar con nuevas dimensiones de las bibliotecas en la Red.</p>
<p>Allí donde llega más tarde por el desarrollo social, cultural, económico o tecnológico de las sociedades, ofrece la gran oportunidad de que, como sostenía <strong>Rodríguez de las Heras</strong>, pueda actuar como una palanca.</p>
<p>Cuanta mayor sea la distancia marcada por el desarrollo tecnológico y el tiempo que transcurra hasta su introducción en los países subdesarrollados o emergentes, más espectacular será el cambio.</p>
<p>¿Un ejemplo? África, con la creación de Infocentros a lo largo y ancho de todo el continente y la extraordinaria penetración que está teniendo la telefonía móvil. Las tecnologías son las dinamizadoras del cambio social, cultural, económico y humano. Imaginaros lo que pueden ser teniendo a un grupo de personas como a una comunidad de expertos bibliotecarios detrás de ellas.</p>
<p>Y en este contexto, ¿cuáles han de ser los nuevos roles que han de asumir los bibliotecarios? Hablo de nuevos roles que han de asumir, no sustituir, quizá una de las claves que aporta Lee King en su presentación.</p>
<p>Aunque sean una utopía en muchos casos (al menos en lo que a España se refiere), como reflexión de partida para la discusión y como dinamizadores del cambio, creo que son perfectamente válidos.</p>
<p>Entre otros cabe citar:</p>
<p>- Participación activa en la definición de los webs de sus correspondientes bibliotecas.</p>
<p>El equipo de una biblioteca debería ser el responsable directo de la gestión del espacio de su biblioteca en la <em>World Wide Web</em>. Al igual que una biblioteca forma parte de un sistema bibliotecario y de una red de bibliotecas físicas, dicha estructura tiene que tener su equivalente en el mundo digital. Una red de bibliotecas digitales y cada biblioteca digital como un nodo de la misma, aprovechándose de las sinergias que se derivan de aplicar los principios de cualquier economía de escalas o lo que es lo mismo, del trabajo colaborativo en red.</p>
<p>- Búsqueda, análisis, selección y construcción de repertorios bibliográficos de recursos en línea, utilizando herramientas colaborativas que permiten el trabajo asincrónico (de forma discontinua, en función de la disponibilidad del bibliotecario a lo largo del tiempo) tales como <em>wikis</em>.</p>
<p>- Aportación de valor cultural, creación, dinamización y fomento de una comunidad digital mediante el uso de herramientas 2.0 tales como <em>blogs</em>, foros y creación de repertorios de recursos informativos culturales en línea (algo que no hace <em>Google</em>), que deberá tener un fuerte componente local a pesar de la potencial universalidad de la <em>Web</em>. En la Red, cualquier usuario debería poder acceder a los recursos digitales de la biblioteca. El conocimiento de todos y para todos.</p>
<p>- Este punto abre otro de debate acerca de quién va a poder ser socio de la biblioteca dado que, aunque el campo que abarca es, como mencionaba, potencialmente universal, los recursos (humanos, temporales y económicos) de la biblioteca como unidad de un sistema, son físicos y finitos.</p>
<p>El funcionamiento de determinados servicios, como el de referencia, debe apoyarse en los citados principios del trabajo colaborativo y en la economía de escalas que permiten las herramientas 2.0.</p>
<p>La comunidad es por tanto quien debe implicarse en la resolución de los problemas de la comunidad, no sólo los bibliotecarios. Y el modelo de biblioteca digital, para que tenga éxito, se debe apoyar en la creación de la comunidad digital y en la dinamización del espacio digital que es la biblioteca.</p>
<p>Los bibliotecarios deben ser los Agentes dinamizadores de la comunidad, exactamente de la misma forma que deberían serlo en las bibliotecas físicas.</p>
<p>Para terminar, ¿qué es la <em>World Wide Web</em>? ¿Y, qué es <em>Google</em>?</p>
<p>La <em>World Wide Web</em> es una gran biblioteca, la mayor a la que ha tenido acceso la Humanidad nunca jamás.</p>
<p>Y <em>Google</em>, con su sistema operativo ubicuo y su entorno ubicuo (<em>Cloud Computing</em>), y, sí, con sus herramientas ofimáticas y de difusión del conocimiento, es tanto una buena biblioteca como un buen bibliotecario, aunque no es ni mucho menos el mejor precisamente.</p>
<p>¿Quién ha dicho que la Biblioteconomía y Documentación ha muerto?</p>
<p>Para mí es una disciplina más necesaria que nunca. Y más con lo que se nos está viniendo encima: la convivencia en los próximos años del soporte que ha sido rey durante 500 años para transmitir la información (el papel) con la aparición de los dispositivos digitales (<em>e-books</em> y ultraportátiles, entre otros), que están configurando el necesario ecosistema digital para que se produzca el cambio.</p>
<p>Lo que es necesario es un cambio de mentalidad en la profesión, de redefinición del perfil profesional en las escuelas de Biblioteconomía, de redefinición de los roles de los actuales bibliotecarios y de las generaciones venideras y, sobre todo, un cambio a nivel político, económico y tecnológico. Quizá el mayor desafío que tiene que afrontar la nueva biblioteca digital.<br />
El debate (y el cambio) ha comenzado ya hace tiempo, es necesario intensificarlo.</p>
<div class="notas">
<p><strong>Notas:</strong></p>
<ol>
<li><a name="n1"></a><em><a href="http://www.abc.es/20081008/cultura-cultura/prefiero-consultar-wikipedia-enciclopedia-20081008.html">http://www.abc.es/20081008/cultura-cultura/prefiero-consultar-wikipedia-enciclopedia-20081008.html</a></em></li>
<p>[<a href="#v1">volver</a>]</p>
<li><a name="n2"></a><em><a href="http://www.slideshare.net/davidleeking/managing-the-digital-branch-presentation?type=powerpoint">http://www.slideshare.net/davidleeking/managing-the-digital-branch-presentation?type=powerpoint</a></em></li>
<p>[<a href="#v2">volver</a>]
</ol>
</div>
<p><strong>Francisco Tosete</strong><br />
Miembro del <em><a href="http://thinkepi.net">Grupo ThinkEPI</a></em>
</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Ni libros vencedores ni libros vencidos</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/ni-libros-vencedores-ni-libros-vencidos</link>
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		<pubDate>Mon, 06 Oct 2008 09:41:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Franganillo</dc:creator>
		
	<category>Uncategorized</category>
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		<description><![CDATA[Aún resuenan las voces apocalípticas que presagian la muerte del libro impreso como consecuencia de la irrupción del libro digital. Son voces similares a las que equivocaron el vaticinio cuando afirmaron que el teatro sucumbiría ante la invasión del cine, o la radio por culpa de la televisión. El debate sobre las sombras que al [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Aún resuenan las voces apocalípticas que presagian la muerte del libro impreso como consecuencia de la irrupción del libro digital. Son voces similares a las que equivocaron el vaticinio cuando afirmaron que el teatro sucumbiría ante la invasión del cine, o la radio por culpa de la televisión. El debate sobre las sombras que al libro impreso le arroja el digital es una cuestión recurrente y bizantina, porque ni son nuevos los negros presagios ni se fundamentan en razones sólidas.</p>
<p>Efectivamente, ya a finales del siglo XIX, un grupo de escritores vaticinó que el libro caería en desuso al haber llegado a manos de todo el mundo (<strong>Juhel</strong>, 2003), y el éxito de la televisión, medio siglo después, fundamentó las apocalípticas previsiones de <strong>McLuhan</strong> (1962), que anticipó el fin de la imprenta. El miedo a la muerte del libro impreso no es entonces un fenómeno nuevo. Más brotes de este temor aparecieron a finales del siglo XX, cuando ciertos autores recordaron, especialmente a través de <strong>Steiner</strong> (1988), que el libro es un fenómeno históricamente frágil, condenado a convertirse en un objeto de lujo o de anticuario.</p>
<p>En estos tiempos de crisis, la supuesta muerte del libro es una discusión bizantina que intenta explicar la inquietud que procede de tres fuentes: la crisis de la cultura, la crisis de la lectura y la crisis económica del libro (<strong>Melot</strong>, 2007). Sobre ellas el libro digital no tiene responsabilidad alguna, pero adquiere un protagonismo injustificado cuando ciertos medios de comunicación pretenden presentarlo como el artilugio que desbancará al libro tradicional; es ésta la razón que más hace especular sobre el futuro supuestamente incierto del libro de papel. Pero tanto uno como otro presentan ventajas y desventajas en igual número y magnitud (<strong>Codina</strong>, 2000), lo que permite presuponer que no habrá vencedores ni vencidos sino una enriquecedora convivencia.</p>
<p>La informática y las telecomunicaciones cuestionan la modernidad del libro, su capacidad de seguir siendo actual. Y responda cualquier persona que se considere lectora, que sin reparos reconocerá que la experiencia de tener un libro de <strong>Marcel Proust</strong> en las manos, la experiencia de abrirlo y de hojearlo, la experiencia de leerlo a la sombra de una arboleda queda más allá de todo artilugio tecnológico. El placer de leer un clásico de la literatura universal en una edición cuidadosa no puede compararse con la lectura en pantalla, ni huele la pantalla como huelen las páginas amarillentas de aquel libro de bolsillo que supo establecer un paralelismo inolvidable entre la vida del protagonista y la vida del lector.</p>
<p>El libro digital no pretende competir a este nivel. Porque lo suyo es diferente: ofrece nuevas posibilidades para acceder al contenido, y el lector puede entonces escoger entre un formato y el otro según la necesidad del momento. El libro impreso se complementa con las posibilidades del libro digital, que puede transmitir su contenido a distancia y de inmediato, y permite acceder a unos contenidos distantes con igual inmediatez, entre otras posibilidades.</p>
<p>Las ventajas de la información digital, por ejemplo, hacen que los textos legales ya se publiquen mayoritariamente en soporte digital. Aun así, los bufetes de abogados lucen estanterías llenas de repertorios jurídicos en papel, libros con encuadernación en cuero y letras doradas estampadas en el lomo. Son el mismo tipo de libros que adornan la puesta en escena de ciertos mensajes gubernamentales. Tal como señala <strong>Millán</strong> (2007), no son libros destinados a ser consultados, sino objetos que emiten un mensaje: están allí por el prestigio que confieren, porque el cuero y el oro tienen un encanto inexcusable. Y están allí a pesar de que cualquier obra de consulta haría mejor servicio en soporte electrónico.</p>
<p>Con la convicción comúnmente aceptada de que lo digital suele ser más eficaz, algunos entornos a distancia ofrecen sus productos y servicios sólo en soporte digital. Es el caso de algunas universidades virtuales, que ofrecen el material didáctico en soporte digital. Para consultarlo, los estudiantes deben navegar en una estructura hipertextual que los autores han previsto, y encuentran un contenido concreto a partir de palabras clave. Sin embargo, aun con estas facilidades, no siempre perciben que el soporte sea realmente interactivo pues echan de menos la interactividad más necesaria en el estudio: la posibilidad de subrayar fragmentos, marcar páginas, añadir anotaciones. Esta circunstancia, unida a las cualidades ergonómicas del papel, explica que el alumnado a menudo acabe imprimiendo el material didáctico (<strong>Solabarrieta</strong> y <strong>Auzmendi</strong>, 2008).</p>
<p>Pese a que presenta ciertas ventajas que lo hacen más eficaz que el papel para cubrir determinadas necesidades, el soporte digital tiene también sus limitaciones: es un medio frágil, es caro, resulta incómodo de manejar —poco ergonómico, se diría— y opera sobre una torre de Babel de incompatibilidades entre formatos y plataformas (<strong>Coyle</strong>, 2003). Por este último motivo el formato digital es más propenso a quedar obsoleto que el papel, que ha demostrado centenaria vitalidad, aunque algunas voces persisten en tacharlo de caduco.</p>
<p>El papel continúa presentando sus contenidos de un modo más eficaz que los medios electrónicos, porque el libro impreso es una interfaz perfecta que ha sido sometida a una depuración de más de cinco siglos durante los cuales se han perfeccionado sus mecanismos textuales. Estamos acostumbrados a abrir las páginas de un libro sin pensar que es un objeto universal, de larga y fecunda trayectoria.</p>
<p>En cambio, si tomamos un lector de libros digitales, nos encontramos como en aquella escena cómica que popularizara <em>YouTube</em>: un monje acepta el libro, se tiene que adaptar a él porque es la última tecnología del momento, pero no le entiende la mecánica, teme que el texto se pierda, se siente más a gusto con el caduco pergamino. Las empresas que fabrican los lectores de libros digitales continúan esforzándose para hacer más cómodas las interfaces, y nosotros recién estamos aprendiendo a manejarnos con ellas.</p>
<p>De hecho, hoy por hoy, el lector de libros digitales es un ejemplo de mala interfaz: prestamos más atención al contenedor —el medio, el aparato— que al contenido. Talmente como en las primeras proyecciones cinematográficas: cuando los hermanos <strong>Lumière</strong> estrenaron su primera película, el público casi estaba más atento al proyector que a la pantalla.</p>
<p>Entonces, ni libros vencedores ni libros vencidos, sino una sana convivencia: el libro físico no desaparecerá y el libro digital ocupará un espacio paralelo. El papel continuará siendo un soporte mejor para resolver determinadas tareas, por tanto es razonable pensar que seguiremos usándolo. Y la industria editorial de avanzada ya anticipa una entrada lenta, pero segura, de la otra forma de leer, la digital (<strong>Arce</strong> y <strong>Hevia</strong>, 2008), aunque se reserva la opinión sobre cómo será la entrada del libro digital en el mercado editorial.</p>
<p>Los editores coinciden en esta perspectiva de libros en convivencia de formatos, y aseguran que la actual generación de libreros podrá jubilarse con tranquilidad (<strong>Hevia</strong>, 2008). Como amenaza, más preocupante que el libro digital es la sobreoferta editorial: este sector es una industria que busca maximizar sus ganancias pero se enfrenta a un problema crónico de agotamiento de los consumidores, que son un universo limitado. Por lo tanto, aventurar amenazas contra el libro impreso es una falsa mirada porque la existencia del libro, en todo caso, se ve más amenazada por la sobreproducción de títulos que por los adelantos tecnológicos (<strong>Ollé-Laprune</strong>, 2001).</p>
<p>En la industria también discuten sobre cuál será el rol del editor en este nuevo contexto. Internet permite publicar sin intermediarios, especialmente a través de la impresión digital, una industria que en España tiene una presencia marginal, pero creciente, en lugares como <em><a href="http://www.lulu.com/es/">Lulu.com</a></em> y <em><a href="http://www.bubok.com/">Bubok.com</a></em>.</p>
<p>Esta facilidad para editar obliga a preguntar si no desaparecerá el papel del editor. Pero los editores son un agente necesario en la cadena editorial porque representan una garantía de calidad. Además de ejercer de filtro para rechazar lo que carece de valor suficiente, los editores ayudan a los autores a mejorar sus obras y a darles visibilidad una vez publicadas.</p>
<p>Más allá de cómo evolucionen los soportes, lo más importante es la lectura. Los nuevos formatos no deben desbancar a los formatos anteriores, sino que deben complementarlos para conseguir que el libro sea más accesible, que esté al alcance de más personas. Para que al libro pueda acceder quien antes no podía hacerlo. Y en este sentido, internet y el soporte digital multiplican las posibilidades de acceso al libro como vehículo de cultura, pues permiten acceder a un documento remoto si ese texto ha sido puesto en internet, ya sea en una colección digital o en una librería virtual.</p>
<div class="notas">
<p><strong>Bibliografía:</strong></p>
<p><strong>Arce, Begoña</strong>; <strong>Hevia, Elena</strong>. &#8220;El libro electrónico llega a Europa&#8221;. El Periódico de Catalunya, 1 de octubre de 2008, p. 60.</p>
<p><strong>Codina, Lluís</strong>. El libro digital y la www. Madrid: Tauro, 2000.</p>
<p><strong>Coyle, Karen</strong>. &#8220;E-books: It&#8217;s about evolution not revolution&#8221;. En: <em>Library Journal</em>, v. 20, n. 1, 2003. Consultado en: 6-11-2008.<br />
<em><a href="http://libraryjournal.com/article/CA323334.html">http://libraryjournal.com/article/CA323334.html</a></em></p>
<p><strong>Hevia, Elena</strong>. &#8220;La tormenta que vendrá&#8221;. El Periódico de Catalunya, 1 de octubre de 2008, p. 61.</p>
<p><strong>Juhel, Pierre</strong>. &#8220;Octave Uzanne: sa revue L&#8217;Art et l&#8217;idée en 1892&#8243;. En: <em>Bulletin de la Société de l&#8217;Histoire de l&#8217;Art français</em>, 2003, p. 329-356.</p>
<p><strong>McLuhan, Marshall</strong>. La galaxia Gutenberg (1972). Barcelona: Galaxia Gutenberg, 1998.</p>
<p><strong>Melot, Michel</strong>. &#8220;¿Y cómo va la &#8216;muerte del libro&#8217;?&#8221;. En: <em>Istor: revista de historia internacional</em>, 2007, n. 31, p. 7-26. Consultado en: 2-11-2008.<br />
<em><a href="http://www.istor.cide.edu/archivos/num_31/dossier1.pdf">http://www.istor.cide.edu/archivos/num_31/dossier1.pdf</a></em></p>
<p><strong>Millán, José Antonio</strong>. &#8220;El libro como prestigio&#8221;. El futuro del libro, 14 de octubre de 2007. Consultado en: 6-11-2008.<br />
<em><a href="http://jamillan.com/librosybitios/blog/2007/10/el-libro-como-prestigio.htm">http://jamillan.com/librosybitios/blog/2007/10/el-libro-como-prestigio.htm</a></em></p>
<p><strong>Ollé-Laprune, Philippe</strong>. El libro y las nuevas tecnologías. México: Ediciones del Ermitaño, 2001.</p>
<p><strong>Solabarrieta, Josu</strong>; <strong>Auzmendi, Elena</strong>. &#8220;Ventajas e inconvenientes de la educación a distancia a través de Internet&#8221;. En: <em>Congreso Internacional sobre Retos de la Alfabetización tecnológica en un mundo en red</em>. Cáceres, 2000.</p>
<p><strong>Steiner, Georges</strong>. &#8220;The end of bookishness&#8221;. Times literary supplement, 8-14 de julio de 1988, p. 754.</p>
</div>
<p><strong>Jorge Franganillo</strong><br />
Miembro del Grupo <em><a href="http://thinkepi.net">ThinkEPI</a></em>
</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Contando bajo la lluvia: preguntas sobre el análisis de las fuentes de tráfico en los espacios web de las bibliotecas</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/contando-bajo-la-lluvia-preguntas-sobre-el-analisis-de-las-fuentes-de-trafico-en-los-espacios-web-de-las-bibliotecas</link>
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		<pubDate>Mon, 22 Sep 2008 08:09:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cristóbal Urbano</dc:creator>
		
	<category>Uncategorized</category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.thinkepi.net/contando-bajo-la-lluvia-preguntas-sobre-el-analisis-de-las-fuentes-de-trafico-en-los-espacios-web-de-las-bibliotecas</guid>
		<description><![CDATA[En internet, el recuento de las páginas de procedencia de las visitas que llegan a una sede web importa y mucho. Sin duda, el desarrollo de la publicidad en internet y las inversiones en SEO (Search Engine Optimization) para conseguir un buen posicionamiento en buscadores como Google o… Google, explican el renovado interés por el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En internet, el recuento de las páginas de procedencia de las visitas que llegan a una sede <em>web</em> importa y mucho. Sin duda, el desarrollo de la publicidad en internet y las inversiones en <em>SEO</em> (<em>Search Engine Optimization</em>) para conseguir un buen posicionamiento en buscadores como <em>Google</em> o… <em>Google</em>, explican el renovado interés por el campo &#8220;<em>Referer</em>&#8220;<a name="v1"></a><sup><a href="#n1">1</a></sup> del fichero de <em>logs</em> de los servidores <em>web</em>, especialmente de sitios comercialmente orientados. </p>
<p>Ya sea a partir de programas que explotan localmente los registros del servidor<a name="v2"></a><sup><a href="#n2">2</a></sup>, ya sea por vía de servicios externalizados de captura y explotación de datos estadísticos como <em>Google Analytics</em><a name="v3"></a><sup><a href="#n3">3</a></sup>, podemos perfilar las características y la evolución de las fuentes de tráfico de un <em>web</em> según el porcentaje que representen cada una de las cuatro categorías principales: tráfico directo (los usuarios que acceden desde un marcador de los favoritos o tecleando directamente la <em>URL</em> en el navegador), motores de búsqueda, enlaces desde otros lugares <em>web</em> y campañas publicitarias.</p>
<p>Otro elemento que contribuye de forma notable a que los especialistas en análisis <em>web</em><a name="v4"></a><sup><a href="#n4">4</a></sup> exploten de forma cada vez más segmentada y sofisticada el &#8220;<em>Referer</em>&#8221; es la importancia que <em>Google</em> otorga a la cantidad y calidad de los enlaces que reciben las páginas de un lugar web para posicionarlo en la pantalla de resultados. De ahí el seguimiento que muchos prestan al indicador <em>PageRank</em> de <em>Google</em><a name="v5"></a><sup><a href="#n5">5</a></sup>, pese a que este dato no sea el único a considerar en la obtención de una buena posición en una pantalla de resultados de <em>Google</em>.</p>
<p>Sin embargo, este interés por el cultivo de los enlaces entrantes<a name="v6"></a><sup><a href="#n6">6</a></sup> y por el posicionamiento en buscadores es paralelo en muchos lugares <em>web</em> al cultivo y el análisis de la fidelidad de los usuarios. Esto es, la relevancia de un sitio <em>web</em> no depende únicamente del volumen de visitas recibidas, sino que, entre otros parámetros, es fundamental el grado de recurrencia con el que los usuarios lo visitan, el tiempo que pasan en dentro, el volumen de transacciones que realizan (compras, consultas, inscripciones, etc.) y la trayectoria previa que siguen los usuarios antes de llegar a dicho sitio.</p>
<p>Por ello, el ideal de todo <em>web</em> sería devenir la página de inicio del navegador del máximo número de usuarios y, en su defecto, figurar en la lista de favoritos de muchos navegadores. De ahí la lucha que los grandes actores de internet libran hoy en día por las barras de los navegadores, como en su día la lucha fue entre los portales horizontales (en España: <em>Eresmas</em>, <em>Inicia</em>, <em>Yahoo.es</em>, <em>Wanadoo</em>, <em>Terra</em>, etc.) por ofrecer correo-e y acceso gratuito a internet regalando <em>Cd-rom</em> de instalación a la salida del metro o en inserciones de prensa.</p>
<p>De todas formas, de cara al futuro más inmediato, parece ser que la &#8220;conquista&#8221; de la página de inicio del navegador pasa cada vez más por el portal personalizado basado en interficies adaptativas como <em>iGoogle</em><a name="v7"></a><sup><a href="#n7">7</a></sup>, <em>Netvibes</em><a name="v8"></a><sup><a href="#n8">8</a></sup>, <em>My Yahoo</em><a name="v9"></a><sup><a href="#n9">9</a></sup>, <em>PageFlakes</em><a name="v10"></a><sup><a href="#n10">10</a></sup>, <em>MyLive</em><a name="v11"></a><sup><a href="#n11">11</a></sup>, y otros lugares como las comunidades <em>web</em> tipo <em>Facebook</em><a name="v12"></a><sup><a href="#n12">12</a></sup>, que también comparten el carácter de conquistadores de páginas de inicio (ya se sabe aquello de &#8220;<em>home, suit home…page</em>!).</p>
<p>En el ámbito de las bibliotecas, el debate sobre si éstas juegan un papel como punto de entrada o como punto de llegada en las trayectorias <em>web</em> de los usuarios, se ha de realizar sin ambiciones desmesuradas de competencia con el <em>Global Top 500</em> de los grandes actores del web a nivel internacional<a name="v13"></a><sup><a href="#n13">13</a></sup>, pero sin renunciar a tener una estrategia concreta de posicionamiento y fidelización eficaz: no es cuestión de todo o nada, es cuestión en primer lugar de conocer por medio de la explotación de las estadísticas de uso <em>web</em> lo que sucede. </p>
<p>Antes de responder con recetas hay que formular las preguntas adecuadas que nos lleven a decidir una explotación más completa y eficiente de los registros de uso de los lugares <em>web</em> bibliotecarios.</p>
<p>Como ejemplo de dicho proceso de análisis y posterior actuación, me viene a la memoria <em>Oclc</em>: el pasado 26 de mayo, en un acto organizado por <em>Doc6</em> con el título &#8220;El coneixement del futur: el paper de les biblioteques&#8221;, <strong>Eric van Lubeek</strong> (<em>Director of Sales &#038; Operations</em> de <em>Oclc Europa</em>), partiendo del análisis que ellos han realizado de la experiencia web de los usuarios de recursos bibliotecarios (mayoritariamente inclinada a iniciar la búsqueda de información en buscadores), explicaba su estrategia de ofrecer el catálogo <em>WorldCat</em> en abierto y con filosofía 2.0<a name="v14"></a><sup><a href="#n14">14</a></sup>, acompañada de un esfuerzo por posicionar los registros del catálogo y otros contenidos de <em>Oclc</em> en buscadores y otros espacios de la <em>Web</em> social.</p>
<p>Como organización de cooperación en servicios de apoyo a las bibliotecas, <em>Oclc</em> pretende que esta estrategia de posicionamiento en el <em>web</em> sea una nueva línea de servicio hacia cualquier biblioteca que trabaje con ellos, al igual que en su día lo fuera la catalogación cooperativa, o el préstamo interbibliotecario.</p>
<p>En definitiva, como dicen en un documento de presentación sobre este nuevo campo de trabajo<a name="v15"></a><sup><a href="#n15">15</a></sup>, &#8220;<em>Without a strategy, the Web&#8217;s too big</em>&#8220;.</p>
<p>Cabe preguntarse si dicha estrategia, aplicada a bibliotecas concretas o a grupos de bibliotecas, sería eficaz si no se lograse fidelizar una parte del público captado por esta vía; esto es, si el volumen de visitantes que se registran en las cuentas que permiten personalizar servicios no crece de forma significativa,  o si el número de visitantes recurrentes no crece respecto al crecimiento del sitio.</p>
<p>En ese caso, los recursos de la biblioteca (propios o contratados en servidores de proveedores externos), podrían ser para la gran mayoría de sus usuarios poco más que una probabilidad entre millones en la base de datos de un gran buscador.</p>
<p>Pese a este panorama tan interesante y atractivo, el debate sobre la fuente del tráfico en los lugares <em>web</em> de bibliotecas no ha alcanzado la intensidad que merece. Son pocas las bibliotecas que indican en las estadísticas que publican el origen de sus visitas en base a la explotación del campo &#8220;<em>Referer</em>&#8220;, y esto en los casos en los que se ofrece un repertorio aceptable de indicadores de uso y de usuarios del <em>web</em> de la biblioteca, acordes con las prácticas más usuales de la analítica <em>web</em> aplicada por ejemplo a lugares <em>web</em> de medios<a name="v16"></a><sup><a href="#16">16</a></sup>.</p>
<p>A buen seguro, los responsables de administrar los lugares <em>web</em> de bibliotecas realizan un seguimiento del amplio catálogo de indicadores que los programas de explotación de los <em>logs</em> permiten, pero dichos datos no parecen ser objeto de mucho debate en las memorias de los centros, en los informes de evaluación y en los repertorios estadísticos de redes y sistemas bibliotecarios.</p>
<p>De todas formas, a la vista de la importancia estratégica de estos indicadores, el análisis de las fuentes del tráfico que recibe el <em>web</em> de una biblioteca, o la procedencia de los usuarios de una biblioteca que llegan al <em>web</em> de los proveedores externos de contenidos que dicha biblioteca contrata (revistas-e, libros-e, agregadores de contenido, etc.), habrán de pasar a formar parte muy pronto de la agenda de los gestores que pilotan el complejo tránsito de las bibliotecas en el entorno digital. </p>
<p>Por ello finalizamos con una serie de preguntas abiertas que trataremos de comentar en futuras intervenciones:</p>
<ul>
<li>¿Tienen alguna &#8220;<em>chance</em>&#8221; las bibliotecas, ellas solas o de la mano de sus organizaciones madre, en la lucha por la conquista de la página de inicio de los navegadores?</li>
<li>¿Han tenido éxito las casillas de búsqueda en catálogos, adaptables a las barras de los navegadores, o incrustables en páginas <em>web</em> de terceros?</li>
<li>¿Qué posición ocupan las bibliotecas en la lucha por ser un elemento sindicable en portales personalizables como <em>iGoogle</em>, o en redes como <em>Facebook</em>?</li>
<li>¿Qué posición ocupan las bibliotecas en la <em>home page</em> del lugar <em>web</em> (o de la <em>intranet</em>) de la institución/comunidad a la que ofrecen sus servicios (universidad, empresa, municipio…)? ¿Qué porcentaje de las visitas a los contenidos <em>web</em> de la biblioteca vienen desde dichas páginas? Al margen de la <em>home page</em>, ¿llegan visitas desde lugares más profundos de los espacios <em>web</em> de la organización o la comunidad a la que la biblioteca ofrece sus servicios? Por ejemplo, en el caso de las bibliotecas universitarias, ¿llegan visitas desde las diversas asignaturas de las plataformas docentes <em>web</em> y campus virtuales que se han generalizado en muchos centros?</li>
<li>¿Qué porcentaje de las visitas a las revistas o libros electrónicos contratados por una biblioteca llegan desde el <em>web</em> de la propia biblioteca? ¿Qué porcentaje desde bases de datos de índice y resumen contratadas por la biblioteca? Finalmente, ¿qué fracción llega desde buscadores o enlaces diversos, como por ejemplo citas bibliográficas en otros trabajos publicados en línea?</li>
<li>Los servicios de alerta personalizados, las listas de distribución, los canales <em>rss</em> o los boletines de información en soporte digital, ¿generan el tráfico esperado?</li>
</ul>
<p>En definitiva, cabe preguntarse si la biblioteca recibe el volumen esperado y deseable de visitas recurrentes que denotan una fidelización: acceso autenticado a espacios personalizables de mayor valor añadido, visitas procedentes de accesos directos o desde listas de favoritos, o visitas que devienen &#8220;conversiones&#8221; (inscripciones en formularios, renovaciones de préstamos, reservas, consultas, participaciones en espacios 2.0, etc.).</p>
<p>En definitiva, bajo el chaparrón digital que cae, conviene saber de dónde vienen las gotas de agua… y nos interesa saber hacia dónde y cómo orientan las bibliotecas el paraguas (¡o el embudo para recoger el agua!).</p>
<div class="notas">
<p><strong>Notas:</strong></p>
<ol>
<li><a name="n1"></a><em><a href="http://referer.org/">http://referer.org/</a></em></li>
<p>[<a href="#v1">volver</a>]</p>
<li><a name="n2"></a><em><a href="http://www.google.com/Top/Computers/Software/Internet/Site_Management/Log_Analysis/">http://www.google.com/Top/Computers/Software/Internet/Site_Management/Log_Analysis/</a></em></li>
<p>[<a href="#v2">volver</a>]</p>
<li><a name="n3"></a><em><a href="http://www.google.com/analytics/">http://www.google.com/analytics/</a></em></li>
<p>[<a href="#v3">volver</a>]</p>
<li><a name="n4"></a><em><a href="http://www.webanalyticsassociation.org/">http://www.webanalyticsassociation.org/</a></em></li>
<p>[<a href="#v4">volver</a>]</p>
<li><a name="n5"></a><em><a href="http://www.pagerankmania.com/">http://www.pagerankmania.com/</a></em></li>
<p>[<a href="#v5">volver</a>]</p>
<li><a name="n6"></a><em><a href="http://www.build-reciprocal-links.com/">http://www.build-reciprocal-links.com/</a></em></li>
<p>[<a href="#v6">volver</a>]</p>
<li><a name="n7"></a><em><a href="http://www.google.es/ig">http://www.google.es/ig</a></em></li>
<p>[<a href="#v7">volver</a>]</p>
<li><a name="n8"></a><em><a href="http://www.netvibes.com/">http://www.netvibes.com/</a></em></li>
<p>[<a href="#v8">volver</a>]</p>
<li><a name="n9"></a><em><a href="http://es.my.yahoo.com/">http://es.my.yahoo.com/</a></em></li>
<p>[<a href="#v9">volver</a>]</p>
<li><a name="n10"></a><em><a href="http://www.pageflakes.com/">http://www.pageflakes.com/</a></em></li>
<p>[<a href="#v10">volver</a>]</p>
<li><a name="n11"></a><em><a href="http://my.live.com">http://my.live.com</a></em></li>
<p>[<a href="#v11">volver</a>]</p>
<li><a name="n12"></a><em><a href="http://www.facebook.com">http://www.facebook.com</a></em></li>
<p>[<a href="#v12">volver</a>]</p>
<li><a name="n13"></a><em><a href="http://www.alexa.com/site/ds/top_sites?ts_mode=global&#038;lang=none">http://www.alexa.com/site/ds/top_sites?ts_mode=global&#038;lang=none</a></em></li>
<p>[<a href="#v13">volver</a>]</p>
<li><a name="n14"></a><em><a href="http://www.worldcat.org/">http://www.worldcat.org/</a></em></li>
<p>[<a href="#v14">volver</a>]</p>
<li><a name="n15"></a><em><a href="http://www.oclc.org/worldcat/web/default.htm">http://www.oclc.org/worldcat/web/default.htm</a></em></li>
<p>[<a href="#v15">volver</a>]</p>
<li><a name="n16"></a><em><a href="http://ojdinteractiva.ojd.es/">http://ojdinteractiva.ojd.es/</a></em></li>
<p>[<a href="#v16">volver</a>]</p>
</ol>
</div>
<p><strong>Cristóbal Urbano</strong><br />
Miembro del <em><a href="http://thinkepi.net">Grupo ThinkEPI</a></em>
</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Poner Web 2.0 en la Administración pública: algunas respuestas</title>
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		<pubDate>Mon, 15 Sep 2008 08:35:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Salvador Zambrano-Silva</dc:creator>
		
	<category>Uncategorized</category>
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		<description><![CDATA[En la primera nota1 exponía algunas preguntas que me surgían al plantear incluir servicios de la Web social en la página del Organismo público en el que trabajo. A continuación os traslado algunas reflexiones, comentarios, proyectos o propuestas con la intención de que formen parte de posibles respuestas a esas dudas.
1. La protección de la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En la primera nota<a name="v1"></a><sup><a href="#n1">1</a></sup> exponía algunas preguntas que me surgían al plantear incluir servicios de la <em>Web</em> social en la página del Organismo público en el que trabajo. A continuación os traslado algunas reflexiones, comentarios, proyectos o propuestas con la intención de que formen parte de posibles respuestas a esas dudas.</p>
<p><strong>1.</strong> La protección de la intimidad de los usuarios. La prestación de servicios <em>Web</em> 2.0 va a estar sometida al régimen jurídico contenido en la <em>Ley Orgánica 15/1999, de Protección de Datos de Carácter Personal</em><a name="v2"></a><sup><a href="#n2">2</a></sup> siempre que se recojan y traten datos que permitan identificar a las personas.</p>
<p>Tenemos que tener en cuenta que la normativa vigente en la materia define como dato de carácter personal cualquier información numérica, alfabética, gráfica, fotográfica, acústica o de cualquier otro tipo concerniente a personas físicas identificadas o identificables. De este modo, la fotografía de una persona o su dirección de correo electrónico podrían tener la consideración de datos de carácter personal.</p>
<p>Por otra parte, la normativa define como tratamiento de datos, cualquier operación o procedimiento técnico, sea o no automatizado, que permita la recogida, grabación, conservación, elaboración, modificación, consulta, utilización, modificación, cancelación, bloqueo o supresión, así como las cesiones de datos que resulten de comunicaciones, consultas, interconexiones y transferencias. Así, prácticamente cualquier actuación llevada a cabo con datos de carácter personal va a suponer un tratamiento de datos. </p>
<p>Aplicando estas definiciones a los servicios 2.0, podríamos concluir que, con gran probabilidad, su utilización va a suponer un tratamiento de datos de carácter personal. Piénsese, por ejemplo, en el registro que se cree de usuarios, en los procedimientos de identificación y de autenticación que se implementen o, simplemente, en el sistema de almacenamiento de correos electrónicos en el servidor que se instale.</p>
<p>Todos estos procesos van a suponer la recogida, la conservación o la consulta de una información que en muchos casos va a resultar suficiente para identificar a personas físicas.</p>
<p>En el entorno de las Administraciones u órganos públicos, la protección de la intimidad debe tener una razonable armonía con la posibilidad de acceso a la información que favorezca la participación de la ciudadanía en asuntos públicos. Es preciso que los entes públicos hagan más transparentes sus procesos externos e internos, una difusión más amplia de la información que produce u ofrece, una coordinación entre los diferentes ámbitos (local, autonómico, estatal) y un trabajo interdisciplinar entre los agentes implicados.</p>
<p>Principios como la transparencia y la eficacia están muy vinculados al efectivo derecho de acceso a la información que se ve limitado por unas restricciones que encuentran, en muchas ocasiones, una dudosa justificación en la preservación de datos personales, cuando no en la reserva o en el secreto. </p>
<p>La <em>Web</em> 2.0 ofrece muchas posibilidades de interacción con la ciudadanía en las que se puede prescindir o limitar al mínimo la recogida de datos personales, por ejemplo, cuando se valora el interés de un informe, la personalización de la página, las alertas informativas por <em>rss</em>, la geolocalización de datos referente a la actuación del Organismo, la simulación en entornos virtuales, la posibilidad de poner palabras clave, <em>tags</em> o etiquetas en determinados contenidos y compartir objetos digitales. </p>
<p>Es totalmente factible establecer un registro previo de datos que no impliquen identificación personal y posibilite obtener información de la ciudadanía que interactúa de forma que recoja las variables que nos puedan interesar (sexo, intervalo de edad, provincia, formación…). Por tanto, al no haber posibilidad de identificación, no sería aplicable la referida <em>Ley 15/1999</em>.</p>
<p><strong>2.</strong> Para que se introduzcan cambios de este tipo en la <em>Web</em>, ¿no habría que modificar antes algunas cosas en la organización y modos de trabajar? ¿Dar formación y convencer a los directivos de tu organismo porque el inicio requiere una inversión de recursos? ¿Formar al personal?</p>
<p>Es conveniente formular un plan de <em>marketing</em> interno y un plan de formación. En una anterior nota<a name="v3"></a><sup><a href="#n3">3</a></sup> incidía en la importancia de actuar persiguiendo los objetivos de la entidad, siendo éste un elemento crucial del plan de marketing interno. Asimismo la implicación del personal de la entidad en la elaboración y puesta en marcha de estas acciones nos ofrecerá muchas ventajas.</p>
<p><strong>3.</strong> Cuando hablamos de participación, las Administraciones u Organismos públicos se exponen a comentarios negativos de la ciudadanía. ¿Hasta qué punto la interacción con la ciudadanía busca la participación y el aprovechamiento de la inteligencia colectiva o es otra forma de dirigismo e intervencionismo?</p>
<p>Las acciones 2.0 que impliquen participación de la ciudadanía tienen que tener una especial transparencia de forma que los fines y resultados de esa participación queden claramente reflejados, antes, durante y después de su implantación. Es importante la rápida percepción por parte de las personas usuarias de la utilidad o de la incidencia de su participación.</p>
<p><strong>4.</strong> Toda la ciudadanía no tiene acceso a internet en condiciones aceptables, no tiene posibilidad de acceder al <em>hardware</em> necesario, le falta formación para poder utilizar las herramientas y los servicios. Que donen ordenadores que ya no utilicen, que apoyen campañas que faciliten el acceso a internet, que participen y fomenten la alfabetización informacional, que organicen sesiones de formación para la utilización de su web, que la tecnología utilizada no sea una barrera, que usen <em>software</em> libre…</p>
<p><strong>5.</strong> La participación es la clave: totalmente de acuerdo con lo que dice el mensaje de <strong>Yusef Hassan Montero</strong><a name="v4"></a><sup><a href="#n4">4</a></sup>, que en su totalidad es muy interesante; reproduzco unas líneas respecto a la participación: </p>
<p>“Y desde luego, si queremos aumentarla, no puede ser explicándole al usuario qué es la Web 2.0 (‘al usuario no le importa la tecnología, le importa qué puede hacer con ella’), sino creando servicios 2.0 más fáciles de usar y, sobretodo, más útiles para el usuario (así su motivación a usarlo se vería potenciada)”.</p>
<p>Que la utilidad y facilidad de uso para el usuario actúe como factor motivador no creo que sea cuestionable, aunque pienso que tendríamos que contemplar el concepto utilidad como satisfacción de una necesidad que puede llevar consigo unos intereses egoístas o sociales.</p>
<p>No obstante, la participación con motivación egoísta de unos puede ser aprovechable por otros. Además, “la participación activa es pequeña pero el mero uso de la aplicación ofrece datos que las aplicaciones 2.0 aprovechan para generar valor. Así, participen activamente o no los usuarios que persiguen intereses ‘egoístas’ generan valor colectivo como subproducto automático”<a name="v5"></a><sup><a href="#n5">5</a></sup>.</p>
<p>En todo caso, para fomentar la participación es fundamental que prime lo social a lo tecnológico. Se trata pues de darle forma social a la tecnología –aquí tenemos mucho que decir los documentalistas- pues las posibilidades de participación que ofrece hoy la tecnología van más allá del desarrollo de la participación en la sociedad. Y por otro lado, como señalé antes, la ciudadanía ha hecho más suyo el concepto de internet y TIC que no la Administración, y esto es un déficit democrático. La <em>Web</em> social fomenta la democracia participativa –democracia participativa versus democracia representativa-.<br />
<strong></p>
<p>Natalia Arroyo</strong><a name="v6"></a><sup><a href="#n6">6</a></sup>, refiriéndose a la arquitectura de la participación, nos dice que ésta implica “una nueva forma de construir los sitios web para permitir la participación de la gran masa”. </p>
<p><strong>Dídac Margaix</strong><a name="v7"></a><sup><a href="#n7">7</a></sup> nos habla de crear servicios orientados a la participación: “diseñar servicios atractivos que sean útiles y que inviten a participar y a aportar conocimiento”, de manera que se aproveche la inteligencia colectiva que se puede realizar al crear contenidos, compartir objetos digitales (fotos, documentos, vídeos, enlaces), aportar comentarios a objetos o contenidos, incluir etiquetas y realizar valoraciones.</p>
<p>El sitio <em>web</em> debe posibilitar una verdadera arquitectura de colaboración social que, como señala <strong>José Luis de Vicente</strong><a name="v8"></a><sup><a href="#n8">8</a></sup>, haga emerger una estructura de significado de los procesos colaborativos desarrollados por la ciudadanía.</p>
<p><strong>6.</strong> Pérdida de control. Posibles responsabilidades por los contenidos alojados en servidores de la Administración u Organismo público. En este punto me refiero a los contenidos que aporta la ciudadanía ya que es evidente que la entrada en vigor de la <em>Ley 11/2007, de 22 de junio, de acceso electrónico de los ciudadanos a los Servicios Públicos</em><a name="v9"></a><sup><a href="#n9">9</a></sup>, no deja lugar a dudas sobre la responsabilidad de los Organismos públicos por los contenidos que ellos dispongan.</p>
<p>Si unos pocos se comportan inadecuadamente ¿cerramos las salas de cine, los teatros, los parques, las playas? ¿O no abrimos la sala de internet en la biblioteca porque pueden visitar ciertas páginas? ¿No sería más lógico actuar para evitar esos comportamientos o minimizar sus efectos? Pienso que se perjudica a la sociedad en general y al propio Organismo público con esa forma de actuar.</p>
<p>En el Departamento en el que trabajo, hemos propuesto crear un <em>blog</em> alojado fuera de la <em>web</em> oficial para establecer determinados servicios <em>Web</em> 2.0. Esta decisión la hemos tomado para poder disponer de información que nos permita dimensionar con criterios operativos los recursos, las ventajas y los inconvenientes de instaurar estos servicios en la <em>Web</em> oficial. </p>
<p>No obstante, si estuviéramos sujetos a lo que establece la <em>Ley 34/2002, de 11 de julio, de Servicios de la Sociedad de la Información</em><a name="v10"></a><sup><a href="#n10">10</a></sup>, parece claro que si estableces condiciones de uso –códigos de conducta- y cuentas con los recursos apropiados para apreciar si se cumplen esas condiciones e intervienes rápido, no tendrás problemas.</p>
<p>Otra solución es establecer un registro previo a la participación, con el inconveniente que podría surgir de la merma de participación al exigir la identificación. También veremos cómo actúan los comportamientos de autorregulación, que resultan lo idóneo en la internet participativa y que, en general, dan buenos resultados.</p>
<p>Recomiendo leer la nota que puso el 30 de junio <strong>Jorge Franganillo</strong> y las aportaciones posteriores de <strong>Marcos Ros</strong> y <strong>Jose Vicente Serrano</strong>, con el asunto “La responsabilidad sobre el contenido que generan los usuarios en la Internet colaborativa”<a name="v11"></a><sup><a href="#n11">11</a></sup>. </p>
<p><strong>7.</strong> No controlar determinados elementos del <em>software</em> social, pues dependen de recursos externos con sus propias normas de uso. El artículo que indico es muy explícito sobre un aspecto de la cuestión<a name="v12"></a><sup><a href="#n12">12</a></sup>: </p>
<p>Extraigo tres párrafos:</p>
<p>“El discurso optimista de la <em>Web</em> 2.0 contrasta con las acciones expeditivas que los servicios toman contra los usuarios que transgreden unas normas calificadas por algunos como hipócritas o decimonónicas. Esas normas que nadie lee, reconoce <strong>Robert</strong>: los más de 20 folios que ocupan las condiciones que establecen firmas como <em>MySpace</em>, <em>Flickr</em> o <em>Youtube</em> y que resultan más extensas que un contrato de alquiler. En ellas se especifica el tratamiento que se dará a los datos de los usuarios, las condiciones sobre los derechos de autor y cuestiones como lo que se considera lícito o reprobable […]”.</p>
<p>Un ejemplo de la minuciosidad y extensión de los derechos que establecen las compañías: ‘podemos usar la información personal para revisar, investigar y analizar’; ‘compartir la información no personal agregada con terceras personas’; y ‘puede ser que combinemos la información que nos indica en su cuenta con la información de otros servicios’, como por ejemplo ‘su petición de <em>web</em>, dirección IP, tipo de buscador, idioma del buscador, la fecha y hora de su petición y una o más <em>cookies</em> que pueden identificar de manera única a su buscador’. Además, ‘si no acepta alguna de estas condiciones, por favor, no use el servicio’.</p>
<p>Simple.”…”. Pero eso no es lo único: ‘podemos modificar o revisar discrecionalmente y en cualquier momento estas condiciones de uso, y usted acuerda quedar ligado por tales modificaciones o revisiones’.</p>
<p>Los términos de uso de <em>Youtube</em><a name="v13"></a><sup><a href="#n13">13</a></sup> dicen en su apartado 4.2: </p>
<p>”Ud. reconoce y acepta que si utiliza los Servicios después de la fecha de modificación de los Términos y Condiciones, <em>YouTube</em> considerará que su uso de los Servicios constituye la aceptación de los Términos y Condiciones actualizados”. Sin comentarios.</p>
<p>Como dice <strong>José Luis de Vicente</strong><a name="v14"></a><sup><a href="#n14">14</a></sup>, “El futuro de la <em>Web</em> 2.0 como espacio social y político está vinculado indefectiblemente a la evolución de los &#8220;<em>terms of service</em>&#8220;, esas licencias kilométricas que nos saltamos sin prestar atención cada vez que instalamos un programa o nos suscribimos a un servicio. Quizás haya que empezar a leerlas”.</p>
<p>Hay otro aspecto muy importante. Si usamos estas aplicaciones estamos sujetos a los cambios de otro tipo que decida instalar la empresa propietaria de la aplicación y también a la decisión de terminar con el servicio con las consecuencias que nos puede acarrear.</p>
<p>No obstante esto, la potencialidad de estas herramientas y su inserción en la ciudadanía nos deben llevar a aprovechar estos elementos, con la debida cautela. La opción que hemos tomado en nuestro Departamento es el de colocar en estas aplicaciones determinada información que ya aparece en nuestra <em>web</em> oficial.</p>
<p>Por ejemplo, hacemos uso de <em>Google Libros</em> para dar mayor difusión y accesibilidad a nuestros informes. También tenemos previsto poner en nuestras páginas vínculos que faciliten la inclusión de éstas en marcadores sociales. </p>
<p>Prevemos crear una cuenta en aplicaciones como <em>Youtube</em> o <em>Flickr</em> para que la ciudadanía pueda colocar, comentar y compartir vídeos y fotos relacionados con la actividad del Organismo público.</p>
<p>Agradecezco a <strong>Iñaki González</strong>, Asesor Técnico del <em>Defensor del Pueblo Andaluz</em>, la ayuda que he recibido sobre cuestiones jurídicas relativas a la protección de la intimidad y la responsabilidad de la administración por contenidos alojados en sus servidores.</p>
<div class="notas">
<p><strong>Notas:</strong></p>
<ol>
<li><a name="n1"></a><em><a href="http://www.thinkepi.net/poner-web-20-en-la-administracion-publica">http://www.thinkepi.net/poner-web-20-en-la-administracion-publica</a></em></li>
<p>[<a href="#v1">volver</a>]</p>
<li><a name="n2"></a><em><a href="http://www.boe.es/boe/dias/1999/12/14/pdfs/A43088-43099.pdf">http://www.boe.es/boe/dias/1999/12/14/pdfs/A43088-43099.pdf</a></em></li>
<p>[<a href="#v2">volver</a>]</p>
<li><a name="n3"></a><em><a href="http://listserv.rediris.es/cgi-bin/wa?A2=ind0709A&#038;L=iwetel&#038;P=R2618&#038;I=-3">http://listserv.rediris.es/cgi-bin/wa?A2=ind0709A&#038;L=iwetel&#038;P=R2618&#038;I=-3</a></em></li>
<p>[<a href="#v3">volver</a>]</p>
<li><a name="n4"></a>Mensaje enviado en 16-3-2007.<br />
<em><a href="http://listserv.rediris.es/cgi-bin/wa?A2=ind0703C&#038;L=iwetel&#038;P=R4920&#038;D=0&#038;I=-3">http://listserv.rediris.es/cgi-bin/wa?A2=ind0703C&#038;L=iwetel&#038;P=R4920&#038;D=0&#038;I=-3</a></em></li>
<p>[<a href="#v4">volver</a>]</p>
<li><a name="n5"></a><strong>O’Reilly, Tim</strong>. “Qué es Web 2.0. Patrones del diseño y modelos del negocio para la siguiente generación del software”. Consultado en: 16-09-2008.<br />
<em><a href="http://sociedaddelainformacion.telefonica.es/jsp/articulos/detalle.jsp?elem=2146&#038;salto=1&#038;back=4&#038;origen=2">http://sociedaddelainformacion.telefonica.es/jsp/articulos/detalle.jsp?elem=2146&#038;salto=1&#038;back=4&#038;origen=2</a></em></li>
<p>[<a href="#v5">volver</a>]</p>
<li><a name="n6"></a><strong>Arroyo Vázquez, Natalia</strong>. “¿Web 2.0? ¿web social? ¿qué es eso?”. En: <em>Educación y Bibliotecas</em>, 2007, n. 161, pp.69-74. Consultado en: 15-06-2008.<br />
<em><a href="http://eprints.rclis.org/archive/00011752/01/EYB_NA07.pdf">http://eprints.rclis.org/archive/00011752/01/EYB_NA07.pdf</a></em></li>
<p>[<a href="#v6">volver</a>]</p>
<li><a name="n7"></a><strong>Margaix Arnal, Dídac</strong>. “Conceptos de web 2.0 y biblioteca 2.0: origen, definiciones y retos para las bibliotecas actuales”. En: <em>El profesional de la información</em>, marzo-abril 2007, v. 16, n. 2, pp. 95-106. Consultado en: 09-07-2008.<br />
<em><a href="http://eprints.rclis.org/archive/00009785/01/kx5j65q110j51203.pdf">http://eprints.rclis.org/archive/00009785/01/kx5j65q110j51203.pdf</a></em></li>
<p>[<a href="#v7">volver</a>]</p>
<li><a name="n8"></a><strong>De Vicente, José Luis</strong>. “Inteligencia Colectiva en la web 2.0”. Consultado en: 21-07-2008.<br />
<em><a href="http://www.zemos98.org/festivales/zemos987/pack/pdf/joseluisdevicente.pdf">http://www.zemos98.org/festivales/zemos987/pack/pdf/joseluisdevicente.pdf</a></em></li>
<p>[<a href="#v8">volver</a>]</p>
<li><a name="n9"></a><em>Ley 11/2007, de 22 de junio, de acceso electrónico de los ciudadanos a los Servicios Públicos</em>. Consultado en: 16-09-2008.<br />
<em><a href="http://www.boe.es/boe/dias/2007/06/23/pdfs/A27150-27166.pdf">http://www.boe.es/boe/dias/2007/06/23/pdfs/A27150-27166.pdf</a></em></li>
<p>[<a href="#v9">volver</a>]</p>
<li><a name="n10"></a><em>Ley 34/2002, de 11 de julio, de Servicios de la Sociedad de la Información</em>. Consultado en 16-09-2008.<br />
<em><a href="http://www.boe.es/boe/dias/2002/07/12/pdfs/A25388-25403.pdf">http://www.boe.es/boe/dias/2002/07/12/pdfs/A25388-25403.pdf</a></em></li>
<p>[<a href="#v10">volver</a>]</p>
<li><a name="n11"></a><strong>Franganillo, Jorge</strong>. “La responsabilidad sobre el contenido que generan los usuarios en la Internet colaborativa”. En: <em>Anuario ThinkEPI 2009</em>. Consultado en: 16-09-2008.<br />
<em><a href="http://www.thinkepi.net/la-responsabilidad-sobre-el-contenido-que-generan-los-usuarios-en-la-internet-colaborativa">http://www.thinkepi.net/la-responsabilidad-sobre-el-contenido-que-generan-los-usuarios-en-la-internet-colaborativa</a></em></li>
<p>[<a href="#v11">volver</a>]</p>
<li><a name="n12"></a><em><a href="http://www.cincodias.com/articulo/empresas/usuarios/rebelan/normas/web/cdscdi/20071102cdscdiemp_21/Tes/">http://www.cincodias.com/articulo/empresas/usuarios/rebelan/normas/web/cdscdi/20071102cdscdiemp_21/Tes/</a></em></li>
<p>[<a href="#v12">volver</a>]</p>
<li><a name="n13"></a><em><a href="http://es.youtube.com/t/terms">http://es.youtube.com/t/terms</a></em></li>
<p>[<a href="#v13">volver</a>]</p>
<li><a name="n14"></a><strong>De Vicente, José Luis</strong>: “Inteligencia Colectiva en la web 2.0”. Consultado en: 21-07-2008.<br />
<em><a href="http://www.zemos98.org/festivales/zemos987/pack/pdf/joseluisdevicente.pdf">http://www.zemos98.org/festivales/zemos987/pack/pdf/joseluisdevicente.pdf</a></em></li>
<p>[<a href="#v14">volver</a>]
</ol>
</div>
<div class="notas">
<p><strong>Posdata:</strong></p>
<p>Una puntualización sobre el apartado 6: “Pérdida de control. Posibles responsabilidades por los contenidos alojados en servidores de la Administración u Organismo público&#8221;. </p>
<p>Es para concretar que la <em>Ley 34/2002 de Servicios de la Sociedad de la Información y Comercio Electrónico</em> se aplica, en el caso que nos concierne, a los prestadores de servicios de la Sociedad de la información. </p>
<p>Para tener tal consideración,la página <em>web</em> o el <em>blog</em> tienen que tener una finalidad lucrativa o cuanto menos constituir una actividad económica. Por ejemplo puede tener publicidad y cobrar por ella o simplemente ser el escaparate de dicha actividad.</p>
<p>No obstante esto, la persona que administre el <em>blog</em> o la página <em>web</em> no prestadora de servicios de la Sociedad de la información estará sujeta al Código Penal. Así lo manifiesta claramente el texto que a continuación puede leerse que procede del párrafo cuarto del fundamento segundo de la Sentencia nº 96/2007, de 26 de febrero, de la Sección tercera de la Audiencia Provincial de Madrid (Recurso de Apelación nº 107/2007):</p>
<p>&#8220;Acogiendo por tanto la tesis del recurso en orden a la inaplicación del artículo 30 del Código Penal, lo que no cabe es pretender la aplicación del régimen de responsabilidad previsto en la Ley 34/2002, de 11 de julio , de servicios de la sociedad de información y de comercio electrónico, Luis Miguel no es un proveedor de servicios ni de contenidos en internet, ni desde luego esta imposibilitado de controlar, siquiera sea a posteriori, las opiniones de terceros que utilizan su blog y a los que garantiza el anonimato, tal como se expone en la sentencia y resulta de la prueba practicada en el acto del juicio. La cuestión, dando por sentado la no autoría en sentido estricto de Luis Miguel, ha de reconducirse a las formas generales de participación, y sí tenemos presente que el recurrente es el creador de la blog, determinando su temática, y responsable de su mantenimiento, que admite comunicaciones anónimas y, pese al indiscutible contenido ofensivo, que no podía ser ignorado, del comentario de 18 de abril decide su mantenimiento hasta fechas muy posteriores, tal proceder aparece como propio de la autoría por cooperación necesaria del artículo 28.b) del Código Penal. No se trata de coartar la libertad y sí, simplemente, de señalar que la libertad lleva aparejada la responsabilidad por el uso que se hace de la misma&#8221;.</p>
<p>De nuevo agradezco a <strong>Iñaki González</strong> sus comentarios jurídicos sobre el tema que nos atañe.
</div>
<p><strong>Salvador Zambrano-Silva</strong><br />
Miembro del <em><a href="http://thinkepi.net">Grupo ThinkEPI</a></em>
</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>¿Sistemas de gestión de información y documentación certificados?</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/%c2%bfsistemas-de-gestion-de-informacion-y-documentacion-certificados</link>
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		<pubDate>Mon, 01 Sep 2008 07:19:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlota Bustelo-Ruesta</dc:creator>
		
	<category>Uncategorized</category>
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		<description><![CDATA[Introducción: Compliance o conformidad
En el mundo anglosajón y, por influencia, en todo el mundo, cada vez se habla más de “compliance”, que nosotros traducimos, no sé si acertadamente o no, por “cumplimiento” o “conformidad”. 
Esta palabra o concepto aplicado a distintos tipos de organizaciones necesita de explicación para poder entender de qué se trata. Podemos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Introducción: <em>Compliance</em> o conformidad</strong></p>
<p>En el mundo anglosajón y, por influencia, en todo el mundo, cada vez se habla más de “<em>compliance</em>”, que nosotros traducimos, no sé si acertadamente o no, por “cumplimiento” o “conformidad”. </p>
<p>Esta palabra o concepto aplicado a distintos tipos de organizaciones necesita de explicación para poder entender de qué se trata. Podemos incluir en este concepto las acciones para cumplir con el entorno legal, regulatorio o normativo, la gestión de riesgos para evitar los posibles incumplimientos y también el concepto de moda de buen gobierno corporativo (que en algún sitio he visto traducido como “governanza”) de las grandes empresas con respecto a sus accionistas y clientes.</p>
<p>En cualquier caso, el cumplimiento o la conformidad, hay que demostrarla y aquí viene la estrecha relación con los sistemas de gestión de la información y la documentación, que son los únicos medios existentes para poder hacerlo. En muchas organizaciones los sistema de gestión de la documentación y la información que dan respuesta a una necesidad de demostrar que se cumple con…, se desarrollan en forma de pequeños silos inconexos: el sistema de prevención de riesgos laborales, el sistema de calidad, la auditoría de cuentas, la información a los organismos reguladoras, la información a accionistas, clientes o terceras partes, la auditoría de sistemas, etc. </p>
<p>Esto es lo más habitual, pero con ciertas expectativas y tendencias al cambio. Ya en algunas grandes multinacionales se ha planteado la creación del “<em>Chief Compliance Officer</em>“, que aglutinaría todas estas actividades y las que se nos puedan ocurrir…</p>
<p><strong>Sistemas de gestión certificados en las organizaciones</strong></p>
<p>Cuando el cumplimiento hay que demostrarlo alguien, interno o externo, debe asegurar que se ha producido. En los sistemas más desarrollados la certificación del cumplimiento por entidades terceras independientes se convierte en un gran negocio. Pensemos en el ejemplo de la <em>ISO</em> 9000 de calidad, en el que toda una industria ha florecido a su alrededor para la obtención del sello de calidad, que no es más que la “certificación de cumplimiento”. </p>
<p>En este caso, a las empresas les compensa pagar por obtener el sello porque van a obtener otros beneficios a cambio. En otros, la verificación de cumplimiento tiene un carácter más institucional, como pueden ser las funciones que ejercen los distintos organismos reguladores de distintos sectores: <em>Comisión nacional del Mercado de las Telecomunicaciones</em>, <em>Comisión Nacional del Mercado de Valores</em>, el <em>Consejo de Seguridad Nuclear</em>, etc. </p>
<p>Pero el denominador común es la forma de verificación, que se produce sobre la información y la documentación que se ha generado o recibido en los procesos y sobre las condiciones de acceso a la misma. Los gestores de información se han sentido en muchos casos ajenos a todas estas cuestiones y sin embargo en un reciente estudio de <em>Outsell</em> se concluía: “Los gestores de información están en un posición excelente para participar en el contínuo desarrollo evolutivo de los esfuerzos para el cumplimiento de sus organizaciones y para ayudarlas a hacer la transición desde un cumplimiento operativo, táctico y reactivo  a un cumplimiento estratégico que actualmente se considera que produce ventajas competitivas y eficiencias operativas”<a name="v1"></a><sup><a href="#n1">1</a></sup>.</p>
<p><strong>El camino emprendido: Norma <em>ISO</em> de requerimientos de un sistema de gestión de documentos</strong></p>
<p>En este contexto puede entenderse las nuevas tendencias en las que estamos trabajando en la normalización <em>ISO</em> de la gestión de documentos. Se trata de la evolución de las actuales normas 15489 hacia lo que en la jerga <em>ISO</em> se denomina “<em>Management System Standards</em> (<em>MSS</em>)”, y que para que todos nos entendamos son las que siguen el modelo de las normas 9000, 14000, 27000 y algunas más no tan conocidas. </p>
<p>Entre las características más importantes de estos <em>MSS</em> se destaca que son normas certificables y que tienen que ser compatibles entre sí. Esto significa que deben estar redactadas con unos requerimientos concretos y claros, que puedan ser auditables fácilmente.</p>
<p>La idea es simple: un sistema de gestión de documentos e información, que si la organización desea puede certificar, daría un gran soporte a todo el resto de las actividades de la organización. Este sistema entraría de lleno en el plano estratégico y debería soportarse en los componentes tecnológicos, que de forma complementaria deberían cumplir unas determinadas condiciones.</p>
<p>Desde el año pasado, el <em>TC46/SC11</em> de <em>ISO</em> está embarcado en esta tarea de producir unas nuevas normas que sirvan de base a esta posibilidad. Este camino se emprendió a propuesta española alcanzando apoyos unánimes de países de muy distintas culturas. Nuestro horizonte para poder publicarlas, teniendo en cuenta el arduo proceso de consenso y aprobación que requieren las normas <em>ISO</em>, se acercará a finales del 2010<a name="v2"></a><sup><a href="#n2">2</a></sup>.</p>
<p><strong>Oportunidades y amenazas</strong></p>
<p>No existe ninguna certeza sobre el impacto que este camino emprendido pueda tener en el futuro y, en gran parte, dependerá de factores como el <em>marketing</em> que podamos realizar de esta nueva iniciativa. El hecho de que existan unas normas certificables no significa que inmediatamente se pongan en marcha ofertas de certificación. Primero hay que crear la demanda para conseguir que las organizaciones estén dispuestas a pagar por ello.</p>
<p>Desde el punto de vista del colectivo profesional, siempre que se sepa enfocar, puede representar una gran oportunidad. Consultores, auditores y formadores serán necesarios en la implantación y demostración de estos sistemas si la iniciativa tiene éxito.</p>
<p>Pero no todo el monte es orégano, la aproximación holística o global de cualquier sistema de gestión de documentos puede ser percibida como una competencia a eliminar por sistemas mucho más asentados como los de calidad o calidad medioambiental. Al mismo tiempo desde el punto de vista comercial no parece muy lógico ni rentable obligar a las organizaciones a certificarse a “todo o nada”, por lo que habrá que abrir la posibilidad de aplicación por funciones o procesos dentro de las organizaciones, lo que a veces parece reñido con los principios fundamentales.</p>
<div class="notas">
<p><strong>Notas:</strong></p>
<ol>
<li><a name="n1"></a><em>Outsell, Inc.</em>. Information Management Service: Briefing - Information Managers and the Compliance Information Landscape, January 7, 2008, v. 11.</li>
<p>[<a href="#v1">volver</a>]</p>
<li><a name="n2"></a><em>TC 46/SC 11</em>. Consultado en: 01-09-2008.<br />
<em><a href="http://www.iso.org/iso/standards_development/technical_committees/list_of_iso_technical_committees/iso_technical_committee.htm?commid=48856">http://www.iso.org/iso/standards_development/technical_committees/list_of_iso_technical_committees/iso_technical_committee.htm?commid=48856</a></em></li>
<p>[<a href="#v2">volver</a>]
</ol>
</div>
<p><strong>Carlota Bustelo Ruesta</strong></p>
<p>Miembro del <em><a href="http://www.thinkepi.net">Grupo Thinkepi</a></em></p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Reutilización e intercambio de objetos digitales compuestos en la Web: el proyecto OAI-ORE</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/reutilizacion-e-intercambio-de-objetos-digitales-compuestos-en-la-web-el-proyecto-oai-ore</link>
		<comments>http://www.thinkepi.net/reutilizacion-e-intercambio-de-objetos-digitales-compuestos-en-la-web-el-proyecto-oai-ore#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 28 Jul 2008 08:53:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Enrique Orduña-Malea</dc:creator>
		
	<category>Uncategorized</category>
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		<description><![CDATA[1. INTRODUCCIÓN 
Los objetos digitales compuestos son documentos formados por un conjunto de documentos que, juntos, forman una entidad lógica nueva con significado propio. Por ello, bajo la óptica de la Teoría General de Sistemas (Bertalanfy, 1976), una agregación web podría considerarse un sistema.
En los documentos impresos, las diferencias entre los elementos de una agregación [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>1. INTRODUCCIÓN </strong></p>
<p>Los objetos digitales compuestos son documentos formados por un conjunto de documentos que, juntos, forman una entidad lógica nueva con significado propio. Por ello, bajo la óptica de la Teoría General de Sistemas (<strong>Bertalanfy</strong>, 1976), una agregación web podría considerarse un sistema.</p>
<p>En los documentos impresos, las diferencias entre los elementos de una agregación son, salvo excepciones, meramente conceptuales, pero no físicas. Un artículo impreso, formado por imágenes, tablas, texto, etc., está formado en su origen por documentos distintos pero que, al ser impresos (o incrustados previamente en un procesador de textos tipo <em>Word</em>), pasan a conformar un único documento físico (o lógico).</p>
<p>En la Web, la situación es diferente. Los distintos elementos de una agregación pasan a tener una independencia lógica (se encuentran en ficheros diferentes) y, en algunos casos, incluso física (se encuentran en distintos servidores).</p>
<p>El futuro de la comunicación académica y científica depende en gran medida de la gestión de estas agregaciones, pues su uso trae consigo nuevas necesidades de citación así como la posibilidad de creación y descripción de colecciones de objetos sin importar su ubicación.</p>
<p>Este hecho pone en evidencia la necesidad de definir un estándar que permita identificar, describir e intercambiar agregaciones de recursos. Es decir, de acotar los límites del documento en la Web: su dominio.</p>
<p>La reciente especificación <em>OAI-ORE</em>, cuyos objetivos son la identificación y descripción de agregaciones de recursos web, constituye una novedosa aproximación a este problema.</p>
<p><strong>2. <em>OAI-ORE</em> (<em>Object Reuse and Exchange</em>)</strong></p>
<p>El proyecto <em>OAI-ORE</em>, financiado por la <em>Andrew W. Mellon Foundation</em> y, adicionalmente, por la <em>National Science Foundation</em> y <em>Microsoft</em>, inicia su andadura en octubre de 2006 bajo la tutela de la <em>OAI</em>, estando coordinado por <strong>Carl Lagoze</strong>, (<em>Cornell University Information Science</em>) y <strong>Herbert van De Sompel</strong> (<em>Los Alamos Research Library</em>).</p>
<p>Tras casi dos años de trabajo, el pasado 2 de junio de 2008 se puso a disposición, para revisión pública, la versión beta del proyecto (la versión 1 del está prevista para septiembre de 2008), a través de una serie de borradores.</p>
<p><strong>2.1. Objetivos y fundamentos</strong></p>
<p>La implementación de este estándar precisa de las siguientes consideraciones:</p>
<ul>
<li>Cómo puede un proveedor de servicios codificar y desglosar descripciones de agregaciones.</li>
<li>Cómo puede un usuario/máquina descubrir e interpretar descripciones de agregaciones.</li>
</ul>
<p>Para ello se deben establecer unos parámetros que posibiliten una interoperabilidad entre</p>
<ul>
<li>sistemas que gestionen contenido (como repositorios), para proporcionarlo a los proveedores de servicios</li>
<li>y sistemas que aprovechen el contenido gestionado (como motores de búsqueda), para proporcionarlo al usuario,</li>
</ul>
<p>de forma que se permita una interoperabilidad más allá de los límites de los fondos de los repositorios.</p>
<p><em>OAI-ORE</em> representa el dominio de una agregación a través de un grafo. Éste queda formado por nodos (recursos o propiedades) y arcos (relaciones).</p>
<p>La idea radica en la existencia de un nodo (llamado “mapa de recurso”) que describe al nodo que representa a la agregación en sí misma. Este mapa de recurso queda identificado con una <em>URI </em>(<em>URI-R</em>), de forma que ésta de acceso, vía <em>Http</em>, a un fichero donde, en un determinado esquema de metadatos, se proporcione a la persona/máquina todos los recursos y relaciones existentes en el grafo. Es decir, donde se explicite el dominio de la agregación de forma estructurada.</p>
<p>Ejemplos de agregaciones pueden ser:</p>
<ul>
<li>Una lista no ordenada de recursos (lista de favoritos).</li>
<li>Una documento Html multipágina.</li>
<li>Información recopilada en algún servicio 2.0, como Flickr<a name="v1"></a><sup><a href="#n1">1</a></sup>.</li>
<li>Diversas versiones de un artículo, como las ofrece ArXiv<a name="v2"></a><sup><a href="#n2">2</a></sup>.</li>
<li>Una e-revista, formada por la agregación de artículos provenientes de distintos<br />
repositorios.</li>
</ul>
<p>Finalmente, la idea de recursividad es fundamental. Cada recurso agregado puede ser asimismo una agregación. De esta forma, una agregación podría ser una revista, cuyos agregados podrían ser volúmenes, cuyos agregados serían números, quienes, a su vez, agregarían artículos y, finalmente, éstos agregarían partes componentes como tablas, gráficas o texto.</p>
<p>Cada agregación podría tener recursos asociados con otro tipo de relaciones, no sólo de “parte-todo”, como descripciones bibliográficas, recursos citados, versiones, notas, etc., lo que permitiría la inclusión y uso de datos brutos de investigación (<em>raw data</em>), tal como ya refleja la <em>Declaración de Berlín</em> (2003).</p>
<p>A pesar de que ya existen diversos métodos para enlazar conjuntos de datos científicos con sus publicaciones (basados en identificadores como <em>DOI</em> o en datos embebidos en las publicaciones mediante lenguaje de marcas), se precisa que los elementos del agregado sean entendibles tanto por el humano como por la máquina (<strong>Cheung</strong> [et. al.], 2007). Ahí es donde precisamente <em>OAI-ORE</em> aporta su verdadero valor.</p>
<p>Algunas de las ventajas de este sistema serían las siguientes:</p>
<ul>
<li>Los motores de búsqueda proporcionarían resultados en forma de conjuntos de recursos descritos.</li>
<li>Los navegadores permitirían la navegación por agregados.</li>
<li>Las descripciones de los agregados permitirían conocer las mejores estrategias de conservación para los recursos, al entender a cada de ellos como parte de un documento lógico superior.</li>
</ul>
<p><strong>2.2. Estructuración del mapa del recurso </strong></p>
<p>Las especificaciones describen, de momento, tres formatos para serializar mapas de recursos: <em>RDF/XML</em>, <em>RDFa</em> y <em>Atom</em>.</p>
<p>Este último es una opción muy interesante, pese a que se pierda algo de expresividad. La filosofía de <em>Atom</em>, basada en la noción de <em>feed</em> al cual se le asocia un número de entradas, tiene una clara similitud con <em>OAI-ORE</em>. Así, un <em>feed </em>se puede hacer corresponder con una agregación y, cada una de las entradas del <em>feed</em>, con cada uno de los recursos agregados.</p>
<p><strong>2.3. Localización de recursos </strong></p>
<p>La localización de mapas de recursos, por personas o máquinas, es lo que da verdadero sentido a la especificación. El borrador <em>OAI-ORE</em> muestra varios métodos para llevar esto a cabo: </p>
<ul>
<li><strong>Orientados a la localización de un mapa de recurso</strong>
<p>Se basan en proporcionar la <em>URI-R</em> embebida en el recurso agregado para que la persona/máquina acceda a su serialización. Se pueden diferenciar métodos opacos al usuario (mediante el elemento <em>link</em> de <em>Html</em> o el <em>Http link header</em>), o visibles (mediante links en el cuerpo del <em>Html</em>).</li>
<li><strong>Orientados a la localización de muchos mapas de recursos</strong>
<p>Se basan en la recuperación en masa de mapas. Los métodos establecidos en la especificación, de momento, son: <em>OAI-PMH</em>, <em>Sitemaps</em> y redifusión de feeds (<em>RSS</em> o <em>Atom</em>).</li>
</ul>
<p><strong>3. ASPECTOS INTERESANTES A DEBATIR</strong></p>
<p><strong>a)</strong> Aunque la iniciativa nace en un contexto científico, ¿podrá expandirse hacia otras formas de publicación, como la informativa, con agregados como la prensa digital?</p>
<p><strong>b)</strong> Pese a que las especificaciones anuncian futuros desarrollos de nuevos formatos de estructuración de mapas de recursos, ¿en qué papel quedarán los esquemas de metadatos de objetos complejos ya existentes, como <em>METS</em>?</p>
<p><strong>c)</strong> El desarrollo de vocabularios específicos queda en manos de los diferentes sectores. ¿Debería la comunidad bibliotecaria definir los tipos de relaciones entre recursos basándose en la taxonomía de <strong>Tillett</strong> (1987)?</p>
<p><strong>d)</strong> El análisis automático de las descripciones de los mapas de recursos, ¿abrirá nuevos caminos en Cibermetría?</p>
<p><strong>e)</strong> Como resulta más difícil movilizar personas que <em>bytes</em>, si costoso es que los autores ejerzan el autoarchivo, ¿qué ocurrirá cuando, además, deban aportar datos complementarios de sus trabajos?</p>
<p><strong>f)</strong> Proyectos como <em>Foresite</em><a name="v3"></a><sup><a href="#n3">3</a></sup> o <em>SCOPE</em>, que ya experimentan con <em>OAI-ORE</em>, ¿pasarán infravalorados o desapercibidos para el 80% de la profesión, mientras el 20% restante se lamenta?</p>
<p><strong>g)</strong> ¿Quién fijará las condiciones de reutilización de las agregaciones?</p>
<p>No obstante, el manejo de agregados en la Web (bajo estas especificaciones u otras que puedan surgir), son asuntos que deberán ser tratados en los futuros planes de estudio si deseamos que, en el día de mañana, los futuros documentalistas salgan preparados para enfrentarse a la realidad de su profesión, pues la documentación compleja en Web es la realidad del resto de profesiones.</p>
<div class="notas">
<p><strong>4. NOTAS</strong></p>
<ol>
<li><a name="n1"></a><em><a href="http://www.flickr.com/">http://www.flickr.com/</a></em></li>
<p>[<a href="#v1">volver</a>]</p>
<li><a name="n2"></a><em><a href="http://arxiv.org/">http://arxiv.org/</a></em></li>
<p>[<a href="#v2">volver</a>]</p>
<li><a name="n3"></a><em><a href="http://foresite.cheshire3.org/">http://foresite.cheshire3.org/</a></em></li>
<p>[<a href="#v3">volver</a>]
</ol>
</div>
<div class="notas">
<p><strong>5. BIBLIOGRAFÍA</strong></p>
<p><em>Berlin Declaration on Open Access to Knowledge in the Sciences and Humanities</em>. 22 octubre 2003. Consultado en 14-07-2008.<br />
<em><a href="http://www.zim.mpg.de/openaccess-berlin/berlindeclaration.html">http://www.zim.mpg.de/openaccess-berlin/berlindeclaration.html</a></em></p>
<p><strong>Bertalanffy, Ludwig von</strong>. Teoría general de los sistemas: fundamentos, desarrollos, aplicaciones. Madrid: Fondo de cultura económica, 1976.</p>
<p><strong>Cheung, Kwok</strong>; <strong>Hunter, Jane</strong>; <strong>Lashtabeg, Anna</strong>; <strong>Drennan, John</strong>. “SCOPE: A Scientific Compound Object Publishing and Editing System”. En: <em>3rd International Digital Curation Conference &#8220;Curating our Digital Scientific Heritage: a Global Collaborative Challenge&#8221;</em>, 11-13 December 2007. Washington DC (USA). Consultado en: 14-07-2008.<br />
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<strong></p>
<p>De Sompel, Herbert van</strong>; <strong>Lagoze, Carl</strong>; <strong>Bekaert, Jeroen</strong>; <strong>Liu, Xiaoming</strong>; <strong>Payete, Sandy</strong>; <strong>Warner, Simeon</strong>. “An interoperable fabric for scholarly value chains”. En: <em>D-Lib Magazine</em>, October 2006, v. 12, n. 10. Consultado en 14-07-2008.<br />
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<p><strong>De Sompel, Herbert van</strong>; <strong>Payette, Sandy</strong>; <strong>Ericsson, John</strong>; <strong>Lagoze, Karl;</strong> <strong>Warner, Simeon</strong>. “Rethinking scholarly communication: building the system that scholars deserve”. En: <em>D-Lib Magazine</em>, September 2004, v. 10, n. 9. Consultado en 14-07-2008.<br />
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<p><strong>Lagoze, Carl</strong>; <strong>De Sompel, Herbert van</strong>; <strong>Johnston, Pete</strong>; <strong>Nelson Michael</strong>; <strong>Sanderson, Robert</strong>; <strong>Warner, Simeon(ed.)</strong>. ORE User Guide – Primer, 11-06-2008. Consultado en 14-07-2008.<br />
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<p><strong>Lagoze, Carl</strong>; <strong>De Sompel, Herbert van</strong>; <strong>Johnston, Pete</strong>; <strong>Nelson Michael</strong>; <strong>Sanderson, Robert</strong>; <strong>Warner, Simeon (ed.)</strong>. ORE User Guide – Resource Map Discovery, 02-06-2008. Consultado en: 14-07-2008.<br />
<em><a href="http://www.openarchives.org/ore/0.9/discovery.html">http://www.openarchives.org/ore/0.9/discovery.html</a></em></p>
<p><strong>Tillett, B. B.</strong> Bibliographic relationships: toward a conceptual structure of bibliographic information used in cataloging [TESIS]. University of California: Los Angeles, 1987.</p>
</div>
<p><strong>Enrique Orduña-Malea</strong></p>
<p>Miembro del <em><a href="http://thinkepi.net">Grupo ThinkEPI</a></em></p>
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		</item>
		<item>
		<title>Biblioteca 2.0: ¿revolución o nuevo maquillaje para viejas formas de hacer?</title>
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		<pubDate>Mon, 21 Jul 2008 09:29:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Roser Lozano</dc:creator>
		
	<category>Uncategorized</category>
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		<description><![CDATA[Una de las experiencias profesionales más interesantes de los últimos tiempos, y de la que recomiendo la consulta de los materiales resultantes, ha sido el desarrollo de la comunidad de prácticas virtual “Web social para profesionales de la información”, promovida por Sedic, y que se ha desarrollado entre el 14 de abril y el 20 [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Una de las experiencias profesionales más interesantes de los últimos tiempos, y de la que recomiendo la consulta de los materiales resultantes, ha sido el desarrollo de la comunidad de prácticas virtual “<a href="http://comunidad20.sedic.es/">Web social para profesionales de la información</a>”, promovida por <em>Sedic</em>, y que se ha desarrollado entre el 14 de abril y el 20 de junio de 2008. </p>
<p>Sus aportaciones han sido realmente interesantes para todos los profesionales que intentamos seguir la actualidad profesional y en especial el desarrollo del “movimiento 2.0” en el entorno bibliotecario. Nos han dejado una cantidad ingente de interesante información para digerir y una extensa recopilación de ejemplos, materiales y recursos a través de la recién creada <em><a href="http://wiki.sedic.es/index.php/Biblioteca2.0+">wiki</a></em>.</p>
<p>Mucho se ha comentado ya, sobre todo en “círculos virtuales”, sobre el concepto de biblioteca 2.0 desde que <strong>Michael Casey</strong>, en su <em>blog</em> <em>LibraryCrunch</em>, gestó el término “Library 2.0”, que ha ido tomando envergadura con el tiempo. Cuando nos referimos al concepto <em>Library 2.0</em> o Biblioteca 2..0, se hace siempre referencia a un nuevo modo de entender las bibliotecas y los servicios de información. </p>
<p>El <em>blog</em> <em><a href="http://www.deakialli.com/">Deakialli DocuMental</a></em> (no nos podemos perder los <em>posts</em> de <em>Catuxa Seoane</em> si deseamos estar al día de las nuevas aplicaciones de la biblioteca 2.0), resalta una frase que resume bastante bien este nuevo concepto:<br />
<em><br />
“La Biblioteca 2..0 es un modelo de funcionamiento que permite que las bibliotecas respondan rápidamente a las necesidades del mercado [&#8230;] es una filosofía del cambio rápido, de las estructuras de organización flexibles, de las herramientas nuevas de la Web 2.0, y de la participación del usuario, que pondrá a la biblioteca en una posición mucho más fuerte, que resuelve con eficacia las necesidades de información de una población cada vez más grande&#8221;.</em></p>
<p>Una biblioteca 2.0, más allá de ser una simple suma de incorporaciones tecnológicas, ha de estar abierta al cambio continuo, ofrecer servicios actualizados y continuamente evaluados y crecer junto al usuario. La participación e interacción con el usuario ha de ser el punto de partida de cualquier servicio, ya sea presencial o virtual.</p>
<p>El usuario gana poder en este nuevo concepto de biblioteca: poder de decidir qué le ofrecemos y cómo se lo ofrecemos, poder de generar, compartir y distribuir información y no únicamente de consumir; poder de decidir qué le interesa y qué no es relevante que continuemos ofreciendo, pero, a cambio, el bibliotecario puede ganar autoridad. No confundamos poder con autoridad. No es lo mismo.</p>
<p>En estos momentos de cambio, podemos ganar autoridad si no tenemos miedo a perder el poder y conseguimos situarnos como profesionales necesarios que orientamos, damos apoyo y generamos espacios y servicios al ritmo de las nuevas posibilidades tecnológicas y apostamos por un “nuevo” modelo de biblioteca basado en la interacción y participación del usuario. Es decir, ganaremos autoridad en la medida que seamos capaces de interrelacionarnos con los usuarios y, como consecuencia de ello, mejorar e innovar continuadamente. </p>
<p>Y no olvidemos que uno de los cambios más radicales al que nos llevará esta nueva forma de entender la biblioteca es a un nuevo modo de ofertar la información y servicios que gestionamos. A mi entender, uno de los ejes fundamentales que determinará el éxito o fracaso de este modelo de biblioteca 2.0 será el modo de organizar y recuperar la información, tanto desde el punto de vista virtual como en la forma de ofrecer y disponer los materiales y el diseño del espacio físico. ¿Cómo podríamos entender una biblioteca 2.0 únicamente a través de una web?</p>
<p>Y ello me lleva a pensar que si pretendemos orientar la biblioteca al usuario (¿es posible entender una biblioteca pública sin esta orientación al usuario?), tendremos que saber trabajar mucho más el concepto de “segmentos”, de  “perfiles” de usuarios y no usuarios, de “necesidades y expectativas”, etc.</p>
<p>Hace tiempo que tengo asumido que el modelo de biblioteca pública del “todo para todos” no resulta y ya somos muchas las bibliotecas públicas que trabajamos desde hace tiempo con segmentos, necesidades y comunicación específica para diferentes perfiles de usuarios. El auge y el éxito de las bibliotecas específicas para público juvenil demuestra que es una buena línea de trabajo.</p>
<p>Y definitivamente, no puede haber biblioteca 2.0, sin que haya una buena tarea de planificación y de gestión de los servicios a ofrecer. Detrás de una biblioteca 2.0 ha de existir un proyecto global de biblioteca pública, coherente con las necesidades de los ciudadanos y con los recursos con los que se cuenta. No es suficiente con incorporar algunas aportaciones tecnológicas. El cambio se ha de extender mucho más allá. </p>
<p>Y si hemos de orientarnos a los ciudadanos, presencialmente o virtualmente, tendremos que tener presente que, la “personalidad” virtual de la biblioteca, se ha de corresponder con la “presencial”. Muchos usuarios conocen a la biblioteca pública a través de la Web y después pasan a ser usuarios habituales de servicios presenciales. Y si es cierto que el diseño determinado de una web, su usabilidad y la utilidad de sus servicios te invita o no a pasearte por ella y a utilizarla o no habitualmente, también es cierto que una biblioteca atrae o separa a un público determinado por el modo de ofrecer los materiales, por el diseño de sus espacios físicos, por el modo de ofrecer el servicio e interrelacionar con el ciudadano, etc</p>
<p>También la organización y la recuperación de la información tendrían que adoptar una clara orientación al usuario. El concepto de catalogación social, <em>Opac social</em> u <em>Opac 2.0</em> nos remite al aprovechamiento de la denominada inteligencia colectiva y es uno de los ejemplos más claros sobre la aplicación de las nuevas posibilidades tecnológicas y de la actitud 2.0 a la catalogación, para permitir que los usuarios incluyan comentarios y textos, etiquetas, realizar votaciones, etc.  </p>
<p><em>Library Thing</em> -el club de lectura más grande del mundo-, nos recuerda todo aquello que nos queda por mejorar en nuestros catálogos y ya es fuente de inspiración para bibliotecas públicas que han asumido esta filosofía, como la <em>Danbury Library</em>, la <em>Hennepin County Library</em> o la <em>Ann Arbor Library</em>, por citar unas cuantas buenas prácticas q