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	<title>ThinkEPI</title>
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		<title>La reutilización de datos culturales</title>
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		<pubDate>Thu, 01 Mar 2012 08:41:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonia Ferrer-Sapena y Fernanda Peset</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2012]]></category>
		<category><![CDATA[Datos abiertos]]></category>
		<category><![CDATA[Datos culturales]]></category>
		<category><![CDATA[Europeana]]></category>
		<category><![CDATA[Instituciones culturales]]></category>
		<category><![CDATA[Metadatos]]></category>
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		<category><![CDATA[Reutilización de datos]]></category>

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		<description><![CDATA[La reutilización de información del sector público es una apuesta de la Unión Europea desde su Directiva de 2003 (Directiva 2003/98/CE). Este campo también es conocido internacionalmente como Open Government Data (OGD) y en España como reutilización de información del sector público (RISP). España aprobó hace ya 4 años, casi al mismo tiempo que la<a href="http://www.thinkepi.net/la-reutilizacion-de-datos-culturales">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La reutilización de información del sector público es una apuesta de la Unión Europea desde su Directiva de 2003 (<em>Directiva 2003/98/CE</em>). Este campo también es conocido internacionalmente como <em>Open Government Data</em> (OGD) y en España como reutilización de información del sector público (RISP).</p>
<p>España aprobó hace ya 4 años, casi al mismo tiempo que la ley sobre administración electrónica, la normativa básica sobre reutilización (<em>Ley 37/2007</em>). Desde entonces se han ido desplegando paulatinamente estudios y proyectos, liderados por la <em>Administración General del Estado</em> y por algunas comunidades autónomas. Uno de ellos es el <em>Proyecto Aporta</em>, enmarcado en el  <em>Plan Avanza</em> 2 del <em>Ministerio de Industria, Energía y Turismo</em>, que está contribuyendo de manera notable a hacer visible en nuestro país las iniciativas sobre reutilización de la información en el sector público (no sólo de Administraciones públicas, sino de muchas otras entidades de derecho público, como consorcios, fundaciones, etc.).</p>
<p>Entre las exclusiones especiales del marco jurídico nacional y europeo se encuentra el ámbito de las instituciones culturales (bibliotecas, archivos, museos). No es la única significativa en la directiva, pero es la que trataremos a continuación. La principal razón que mencionan para hacer esta excepción es la conveniencia de una regulación sectorial específica, por lo que hemos de partir de la idea de que el sector cultural no está excluido de la reutilización, sino tan sólo de la norma genérica.</p>
<p>Los tres aspectos claves que preocupan a las instituciones culturales para liberar sus datos son (<em>Problem of the Yellow Milkmaid</em>):</p>
<p>1. Pérdida de ingresos / efectos de desbordamiento: abrir los datos puede verse como una parte importante de la misión pública del sector cultural. En lugar de evaluar su éxito a través de los ingresos económicos que pueden generar, tienen que ponerse en marcha nuevas métricas que midan la cantidad de negocio de terceros (industrias creativas) que se ha facilitado a partir de los datos puestos a su disposición.<</p>
<p>2. Pérdida de la atribución: las instituciones culturales son las guardianas y conservadores de la calidad de nuestra memoria colectiva, y se ve como deseable una conexión indeleble entre los objetos culturales y su fuente de información. Se detecta el temor a que la apertura de los datos pierda su trazabilidad, con la consiguiente disolución del valor del objeto. Hacen falta investigaciones sobre los niveles de usuarios, legales y técnicos para salvaguardar esta integridad de los datos.</p>
<p>3. Pérdida de potenciales ingresos. Un punto clave es el miedo a la pérdida de la capacidad de vender los datos cuando estén ampliamente disponibles con licencias abiertas y estén incluidos en otras ofertas creativas e innovadoras. Aunque sólo unas pocas instituciones gana actualmente cantidades significativas comercializando metadatos. Se ha argumentado que la pérdida de estos ingresos puede ser sustituida por la diferenciación de productos: los datos pueden abrirse al público general de una forma y al mercado especializado de otra, con niveles de enriquecimiento diferenciados.</p>
<p>Desde la publicación de la directiva hasta ahora, la marea de los datos abiertos ha encontrado complicidades en el ámbito de las bibliotecas y la cultura. El año pasado se concluyó el extenso informe del <em>Grupo Incubadora sobre Datos Abiertos Bibliotecarios</em> del W3C, dentro de las iniciativas para generalizar el uso de <em>Linked Open Data</em>. Hemos asistido a impactantes liberaciones de datos de altas instituciones bibliotecarias (<em>Biblioteca Nacional</em>, <em>British Library</em>, <em>Deutsche Nationalbibliothek</em>) y a significativos pasos que indican que se acerca el momento de regular con mayor claridad las políticas de reutilización en el sector cultural.</p>
<p>Uno de los casos de mayor alcance es el nuevo acuerdo de intercambio de datos para participantes en <em>Europeana</em> (<em>Europeana Data Exchange Agreement</em>), que sustituye al anterior “Data Provider and Data Aggregator Agreement”. En este acuerdo los metadatos difundidos desde <em>Europeana</em> utilizarán licencias de dominio público (<em>CC0 1.0 Universal Public Domain Dedication</em>). Esta decisión se basa en la necesidad de reducir las barreras de uso, para estimular la innovación abierta de manera que aplicaciones y servicios incorporen metadatos de <em>Europeana</em> en propuestas de valor específicas. El informe de consultoría (<strong>Keller</strong> 2011) reconoce que los beneficios de abrir los contenidos para intercambiarlos superan los riesgos, así que permitirán incluso los usos comerciales.</p>
<p>La apuesta por la liberación total de datos parte de la conciencia de que en el contexto de <em>Linked Open Data</em>, el papel de las instituciones culturales es promover que terceros usen datos de fiables y de calidad (<em>Your metadata and Europeana</em>). Existe detallada documentación sobre la importancia de las licencias y de acuerdos flexibles con todos los proveedores de datos en <em>Europeana</em>. Podríamos resaltar una frase significativa, donde se aprecia una clara comprensión sobre cómo funciona la competencia, medida por la atención en la red entre recursos de información:</p>
<p>“Si <em>Europeana</em> y sus proveedores no permiten estos usos, nos encontraremos superados por un medio que cambia con rapidez. <em>Wikipedia</em> y otros ocuparán nuestro lugar como la única fuente de confianza disponible para datos de contexto” (<strong>Zeinstra</strong>; <strong>Keller</strong>).</p>
<p>El informe “New Renaissance” diagnostica la necesidad de liberar datos y producir servicios propios, pero también alerta de la sinrazón de buscar una explotación comercial directa o exclusiva de esos datos públicos: “Metadata related to the digitised  objects produced by the cultural institutions should be widely and freely available for re-use”. Los datos (los metadatos) son un sector de la información específico, cuya regulación es de naturaleza diferente a los contenidos digitales de las industrias culturales. Un buen marco de referencia es el documento “Licensing Open Data: A Practical Guide&#8221; (<strong>Korn</strong>; <strong>Oppenheim</strong>, 2011) para el ámbito británico.</p>
<p>Podemos traer aquí el adagio con el que concluía <strong>Aguillo</strong> (2011) sus reflexiones sobre el horizonte tecnológico: “Los contenidos son el rey, pero con los metadatos se construyen imperios”.</p>
<p>Es posible que las administraciones culturales dediquen esfuerzos desproporcionados a la calidad e interoperabilidad de los metadatos en la digitalización, pero que se descuide la importancia de las licencias, como “tecnología legal” que permite el uso efectivo. Son bastante frecuentes las bibliotecas digitales y catálogos sin especificaciones adecuadas de derechos de reutilización. Sería útil algún tipo de etiqueta específica para los metadatos culturales. Durante la <em>Lodlam summit</em> celebrada el 2-3 de junio en San Francisco, se propuso una nueva manera de evaluar la apertura y utilidad de los datos vinculados a la comunidad LAM mediante una clasificación de 4 estrellas.</p>
<p>Por otro lado, en la <em>Comisión Europea</em> este año se ha completado la propuesta de revisión de la directiva, y es interesante contemplar cómo trata la cuestión de los datos culturales. En mayo de 2011 se elaboró un informe sectorial sobre reutilización (<em>PSI re-use in the cultural sector</em>) desde el punto de vista de su compatibilidad con los principios de la directiva, más que desde la obligatoriedad de hacer disponibles los datos. Indica que la falta de flexibilidad a la hora de permitir la reutilización puede bloquear la capacidad de las instituciones culturales para adoptar las licencias abiertas. Actualmente existen fuentes de ingresos relacionadas a licencias de uso de contenidos, cuya reconsideración desde los usos abiertos de la información no es sencilla.</p>
<p>El estudio señala también carencias en la disponibilidad de catálogos normalizados en línea, lo que actúa de rémora en las adaptaciones tecnológicas que necesitarían en caso de una fuerte demanda de datos por parte de agentes sociales y empresas. Hay que añadir que los servidores de acceso a los datos son exigentes en rendimiento y escalabilidad.</p>
<p>Estas consideraciones conducen a que en la propuesta de cambio de la directiva se establezcan estos términos para la reutilización de la digitalización y patrimonio cultural (propuesta de directiva del Parlamento):</p>
<p>“Modificar la esencia de la <em>Directiva</em>, es decir, los derechos y las obligaciones que se establecen en ella. Incluye: i) ampliar el ámbito de aplicación de la <em>Directiva</em> a los sectores actualmente excluidos (instituciones culturales, educativas y de investigación, además de organismos de radiodifusión de servicio público)”.</p>
<p>Además de la argumentación tradicional del acceso a la cultura, se incluye su valor como motor económico: “la digitalización convierte estos recursos en un activo duradero para la economía digital y crea numerosas oportunidades para la innovación”; aunque considera que aún falta mucho recorrido. Por ello, el informe refuerza la importancia de “garantizar la disponibilidad generalizada de la información del sector público (<em>Directiva ISP</em>) y poner los bienes culturales digitalizados a disposición de empresas creativas e innovadoras (política de digitalización)”.</p>
<p>No es nuevo que la UE sitúe los aspectos económicos en primer plano. La digitalización y los datos culturales son la materia prima de la economía de la información, y no sólo un derecho educativo y de ocio. Otro asunto serían los “contenidos culturales”, por lo general las imágenes o los textos completos digitalizados. No es un asunto menor, pero hemos preferido centrarnos en los metadatos que permiten organizarlos, describirlos y conectarlos al espacio digital de información.</p>
<p>Veamos, por ejemplo, como el <em>Ministerio de Educación, Cultura y Deporte</em>, en la <em>Red Digital de Colecciones de Museos de España</em>, “se reserva el ejercicio exclusivo de los derechos de explotación sobre los contenidos de los catálogos de los museos de su titularidad y gestión, en cualquiera de sus formas (reproducción, distribución, comunicación pública y transformación), sin perjuicio de los derechos que puedan corresponder a los titulares de la propiedad intelectual de las obras o las imágenes que se reproduzcan en estos catálogos” (Ceres)”.</p>
<p>Se pronuncia sobre contenidos, pero es deseable que al diferenciar contenidos de metadatos, pueda esperarse mayores opciones de reutilización metadatos. La <em>Biblioteca Nacional</em> ha licenciado sus datos enlazados mediante <em>Creative commons zero</em> (CC0), confiamos en que su liderazgo influya en el resto de instituciones culturales bibliotecarias, de archivos y museos.</p>
<p><strong>Referencias bibliográficas</strong></p>
<p><strong>Aguillo</strong>, <strong>Isidro F.</strong> “Tecnologías, investigación y futuro de la profesión”. <em>El profesional de la información</em>, 2012, enero-febrero, v. 21, n. 1, pp. 5-7.<br />
<em><a href="http://dx.doi.org/10.3145/epi.2012.ene.01" target="_blank">http://dx.doi.org/10.3145/epi.2012.ene.01</a></em></p>
<p><em>CERES</em>. <em>Condiciones de uso</em>.<br />
<em><a href="http://ceres.mcu.es/pages/issued.jsp" target="_blank">http://ceres.mcu.es/pages/issued.jsp</a></em></p>
<p><strong>Clapton, Genevieve</strong>; <strong>Hammond, Max</strong>; <strong>Poole, Nick.</strong><em> PSI re-use in the cultural sector</em>: <em>final report</em>. <em>Curtis+Cartwright Consulting Ltd</em>, 2011.<em><a href="http://ec.europa.eu/information_society/policy/psi/docs/pdfs/report/cc462d011_1_1final_report.pdf" target="_blank">http://ec.europa.eu/information_society/policy/psi/docs/pdfs/report/cc462d011_1_1final_report.pdf</a></em></p>
<p><em>Datos abiertos</em>. <em>Un motor para la innovación, el crecimiento y la gobernanza transparente</em>.<em><a href="http://ec.europa.eu/information_society/policy/psi/docs/pdfs/opendata2012/open_data_communication/es.pdf" target="_blank">http://ec.europa.eu/information_society/policy/psi/docs/pdfs/opendata2012/open_data_communication/es.pdf</a></em></p>
<p><em>Directiva 2003/98/CE del Parlamento Europeo y del Consejo de 17 de noviembre de 2003 relativa a la Reutilización de la información del sector público</em>. <em>Diario Oficial de la Unión Europea</em>, 2003, 31 diciembre, pp. L 345/90-L 345/96.<br />
<em><a href="http://eu.vlex.com/source/doue-23/issue/2003/12/31/1" target="_blank">http://eu.vlex.com/source/doue-23/issue/2003/12/31/1</a></em></p>
<p><em>Europe’s Information Society</em>. <em>Thematic Portal. Public Sector Information &#8211; Raw Data for New Services and Products</em>.</p>
<p><em><a href="http://ec.europa.eu/information_society/policy/psi/index_en.htm" target="_blank">http://ec.europa.eu/information_society/policy/psi/index_en.htm</a></em></p>
<p><em>Europeana Agreement</em>.</p>
<p><em>http://version1.europeana.eu/web/europeana-project/newagreement</em></p>
<p> </p>
<p><em>Europeana New Agreement</em>.<br />
<em><a href="http://version1.europeana.eu/web/europeana-project/newagreement" target="_blank">http://version1.europeana.eu/web/europeana-project/newagreement</a></em></p>
<p><strong>Keller</strong>, <strong>Paul</strong>. <em>Open data in the cultural sector: cultural heritage data in EUROPEANA</em>. 20 octubre 2011, Bruselas.</p>
<p><em><a href="http://www.slideshare.net/paulkeller/open-data-in-the-cultural-sector-cultural-heritage-data-in-europeana" target="_blank">http://www.slideshare.net/paulkeller/open-data-in-the-cultural-sector-cultural-heritage-data-in-europeana</a></em></p>
<p><strong>Korn</strong>, <strong>Naomi</strong>; <strong>Oppenheim</strong>, <strong>Charles</strong>. <em>Licensing Open Data: A Practical Guide (version 2.0)</em>. HEFCE: JISC, junio, 2011.<em><a href="http://discovery.ac.uk/files/pdf/Licensing_Open_Data_A_Practical_Guide.pdf" target="_blank">http://discovery.ac.uk/files/pdf/Licensing_Open_Data_A_Practical_Guide.pdf</a></em></p>
<p><em>Ley 37/2007, de 16 de noviembre, sobre Reutilización de la información del sector público</em>. BOE n. 276, pp. 47160-47165.</p>
<p><em>LODLAM</em>. <em>International Linked Data in Libraries, Archives and Museums. Proposed: a 4-star classification-scheme for linked open cultural metadata</em>.<br />
<em><a href="http://lod-lam.net/summit/2011/06/06/proposed-a-4-star-classification-scheme-for-linked-open-cultural-metadata" target="_blank">http://lod-lam.net/summit/2011/06/06/proposed-a-4-star-classification-scheme-for-linked-open-cultural-metadata</a></em></p>
<p><em>New Renaissance Report</em>.<em><a href="http://ec.europa.eu/information_society/activities/digital_libraries/doc/refgroup/final_report_cds.pdf" target="_blank">http://ec.europa.eu/information_society/activities/digital_libraries/doc/refgroup/final_report_cds.pdf</a></em></p>
<p><em>Problem of the Yellow Milkmaid, The: A Business Model Perspective on Open Metadata</em>. Noviembre, 2011.<br />
<em><a href="http://version1.europeana.eu/web/europeana-project/whitepapers" target="_blank">http://version1.europeana.eu/web/europeana-project/whitepapers</a></em></p>
<p><em>Propuesta de directiva del Parlamento europeo y del Consejo  por la que se modifica la Directiva 2003/98/CE relativa a la reutilización de la  información del sector público</em>. <em><a href="http://ec.europa.eu/information_society/policy/psi/docs/pdfs/directive_proposal/2012/es.pdf" target="_blank">http://ec.europa.eu/information_society/policy/psi/docs/pdfs/directive_proposal/2012/es.pdf</a></em></p>
<p><em>Your Metadata and Europeana</em>.<br />
<em><a href="http://version1.europeana.eu/c/document_library/get_file?uuid=c11f09d9-6579-4fc8-8a84-a754e1e23475&amp;groupId=10602" target="_blank">http://version1.europeana.eu/c/document_library/get_file?uuid=c11f09d9-6579-4fc8-8a84-a754e1e23475&amp;groupId=10602</a></em></p>
<p><strong>Zeinstra</strong>, <strong>Maarten</strong>; <strong>Keller</strong>, <strong>Paul</strong>. <em>Open Linked Data and Europeana</em>.<br />
<em><a href="http://version1.europeana.eu/c/document_library/get_file?uuid=374c381f-a48b-4cf0-bbde-172cf03672a2&amp;groupId=10602" target="_blank">http://version1.europeana.eu/c/document_library/get_file?uuid=374c381f-a48b-4cf0-bbde-172cf03672a2&amp;groupId=10602</a></em></p>
<div style="border: red 1px dashed; font-size: 11px;"><strong>Cómo citar este artículo:</strong><br /> <strong>Ferrer-Sapena</strong>, <strong>Antonia</strong>; <strong>Peset</strong>, <strong>Fernanda</strong>. &#8220;La reutilización de datos culturales&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2012, v. 6, pp. ¿¿-??.</div>
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		<title>Por qué deberíamos hablar menos de gestión de la información y más de gestión del conocimiento</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/por-que-deberiamos-hablar-menos-de-gestion-de-la-informacion-y-mas-de-gestion-del-conocimiento</link>
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		<pubDate>Mon, 20 Feb 2012 07:36:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adela Alòs-Moner</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2012]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura corporativa]]></category>
		<category><![CDATA[Gestión de la información]]></category>
		<category><![CDATA[Gestión del conocimiento]]></category>
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		<description><![CDATA[Los profesionales de la información –bibliotecarios, documentalistas, archiveros- hablan o hablamos a menudo de gestión de la información, y también de gestión documental, de gestión de contenidos, etc. En muy raras ocasiones se usa el concepto de “gestión del conocimiento”. Y sin duda debería usarse con más frecuencia para evitar una visión reductiva del rol<a href="http://www.thinkepi.net/por-que-deberiamos-hablar-menos-de-gestion-de-la-informacion-y-mas-de-gestion-del-conocimiento">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Los profesionales de la información –bibliotecarios, documentalistas, archiveros- hablan o hablamos a menudo de gestión de la información, y también de gestión documental, de gestión de contenidos, etc. En muy raras ocasiones se usa el concepto de “gestión del conocimiento”. Y sin duda debería usarse con más frecuencia para evitar una visión reductiva del rol que tenemos, o debemos tener, en las instituciones. Es, en efecto, a través de contribuir a crear, captar, organizar,  difundir, usar, compartir, etc., el conocimiento cuando se aporta valor a las organizaciones.</p>
<p>¿Qué se entiende por conocimiento y por información? ¿Qué diferencias hay entre gestionar información y gestionar el conocimiento?</p>
<p>Aunque sea muy conocida, no quiero dejar de referirme a la pirámide que muestra qué son datos, qué es información y qué es conocimiento. Estamos en una escala de menos a más importancia.</p>
<p>Varios autores destacaron ya hace unos años el valor del conocimiento:</p>
<p>En 1973 <strong>Daniel Bell</strong>, uno de los primeros que introdujeron el término, escribía “El conocimiento es el eje central de la sociedad post-industrial”.</p>
<p>El concepto de gestión del conocimiento se generaliza a partir de los años ’90 pero no deja de tener detractores, personas incrédulas que decían que era una moda puesta en marcha por algún departamento de marketing.</p>
<p>A mi entender, el salto cualitativo entre gestión de la información y gestión del conocimiento es tan significativo que no deberíamos desperdiciar lo que el uso del término representa. El conocimiento sí se puede gestionar.</p>
<p>Hay, en efecto, diferencias significativas entre gestionar información y gestionar conocimiento. Por ejemplo, mientras en la gestión de la información se pone el énfasis en facilitar el acceso a los contenidos, en la gestión del conocimiento se añade valor a los contenidos a través de filtrarlos, interpretarlos y sintetizarlos, etc. Mientras la gestión de la información se focaliza en la tecnología, la gestión del conocimiento lo hace en la cultura corporativa, en el liderazgo, en facilitar la participación de los trabajadores, en compartir y documentar experiencia o <em>know-how</em> que posteriormente permita tomar decisiones a otros empleados, etc. Mientras en la gestión de la información se tiende a automatizar la captura de los contenidos, en la gestión del conocimiento se demanda la contribución de las personas que intervienen en los procesos.</p>
<p>Son, pues, conceptos complementarios pero distintos. Y también son distintas las auditorías de uno u otro. En una auditoría del conocimiento se evaluan aspectos como, por ejemplo, el capital intelectual o los recursos humanos, que no se contemplan en una auditoría de la información. Es decir, una auditoria del conocimiento engloba una auditoría de la información; pero va más allá.</p>
<p>Entre las múltiples definiciones sobre gestión del conocimiento posiblemente una de las más acertadas es la de <strong>Skirme</strong>: “La gestión del conocimiento es  la gestión explicita y sistemática del conocimiento vital y está asociado con el proceso de creación, organización, difusión, uso, y explotación”. Es decir:</p>
<p>-Conocimiento vital: asociado a los procesos clave de la organización.<br />
-Gestión explícita: este conocimiento tiene que quedar “explicitado” en documentos, reuniones, presentaciones, etc.<br />
-Gestión sistemática: debe haber un procedimiento que asegure que el conocimiento vital queda explicitado sistemáticamente.</p>
<p>Una vez dicho esto, ¿porqué es tan importante hablar de gestión del conocimiento?</p>
<p>Respondo a su vez con una pregunta: ¿para qué necesitan las organizaciones obtener documentos con rapidez y de manera fiable? ¿Para qué necesitan la información? Para algo tan evidente e importante como es “tomar decisiones”, en el sentido que sean éstas, en cualquiera de los procesos de las actividades de su competencia. Los profesionales documentalistas tenemos los conocimientos y estamos en condiciones de cubrir, en el seno de las organizaciones, y muy especialmente en las empresas, la amplia gama de actividades que va de la gestión de la información, a la del conocimiento, pasando por la gestión documental. Las organizaciones, las personas que trabajan en ellas y, especialmente, las que toman decisiones, requieren algo más que información, requieren de conocimiento.</p>
<p>Un estudio de <strong>Murray</strong> y <strong>Myers</strong> de 1997 indicaba que más del 89% de los directivos de 100 empresas europeas, considera que el conocimiento es el elemento clave de su empresa. Si esto era así en 1997, hoy es aun más acuciante con el volumen de información disponible. Parece evidente que, por una parte, gestionar bien el conocimiento es muy importante y, de la otra, que la finalidad de nuestra actuación como profesionales no se limita a gestionar datos o información sino que, precisamente con nuestra intervención, somos capaces de aportar conocimiento a las organizaciones para que estas puedan tomar decisiones en las mejores condiciones.</p>
<p>Entonces, ¿por qué no transmitimos mejor esta visión del valor que aportamos? En mi opinión ello es debido a una visión algo “teórica” de la profesión, poco acostumbrada a tener que explicar el valor que aporta a las organizaciones. Cuando en realidad lo que aporta es mucho.</p>
<p>En una organización, en una empresa, por ejemplo, cuando se organiza la documentación -que recibe o genera- mediante un cuadro de clasificación y un mapa documental, se está haciendo algo más que “ordenar” los documentos, se está creando una metodología y facilitando el acceso a un conocimiento que previamente se ha analizado y organizado. Se está potenciando, en suma, la toma de decisiones más rápidas y, sobretodo, más fiables. Que las personas puedan saber, por ejemplo, con seguridad, cual es la última versión de un contrato que hay que firmar y dónde y cómo deben archivarse los contratos para asegurar su acceso futuro.</p>
<p>Siguiendo con los ejemplos, cuando un investigador en un laboratorio o un investigador universitario solicita unos artículos, lo que leerá o extraerá de ellos le servirá para tomar decisiones.</p>
<p>Un último ejemplo, cuando en una biblioteca pública en su sección infantil se explican cuentos como los 7 cabritos o caperucita roja, se está transmitiendo un importante conocimiento a los niños: “no abras la puerta a nadie cuando estes solo en casa”, “no des explicaciones a desconocidos”&#8230;</p>
<p>Todos somos conscientes que gestionar el conocimiento no es fácil. En este sentido quiero hacer referencia de nuevo a <strong>Skyrme</strong>, uno de los teóricos de la gestión del conocimiento, cuando dice que “la gestión del conocimiento es la integración de la gestión de la información (conocimiento explicitado), de procesos (conocimiento encapsulado), de personas (conocimiento tácito), de la innovación (conversión del conocimiento) y de los activos intangibles o capital intelectual.</p>
<p>Gestionar el conocimiento nos deberá hacer replantear a menudo nuestra función en la organización en la que trabajamos. Con los grandes volúmenes de información y la curva de crecimiento exponencial, deberemos ser más que simples intermediarios –los usuarios nos necesitan muy poco para este rol- deberemos ser también analizadores, sintetizadores de información, especialistas en relacionar contenidos, etc.</p>
<p>Es indispensable que nuestro trabajo aporte valor a la organización en la que trabajamos y la aportación de valor pasa, en gran medida, por la gestión del conocimiento corporativo. Deberemos pues empezar a hablar más de “gestor del conocimiento” y a aprender a comunicar cómo lo gestionamos y en que contribuimos a su captación, organización, uso y explotación.</p>
<p><strong>Referencias</strong></p>
<p><strong>Bell</strong>, <strong>Daniel</strong>. <em>The coming of Post-Industrial Society</em>. London: Heinemann, 1973</p>
<p><strong>Murray</strong>, <strong>P.</strong>; <strong>Myers, A.</strong> &#8220;The facts about knowledge&#8221;. <em>Information strategy</em>, septiembre 1997, pp.31-33.</p>
<p><strong>Skyrme</strong>, <strong>D. J.</strong>; <strong>Amidon</strong>, <strong>D. M.</strong> <em>Creating the Knowledge Based Business</em>. Wimbledon: Business Intelligence, 1997.</p>
<div style="border: red 1px dashed; font-size: 11px;"><strong>Cómo citar este artículo:</strong><br />
<strong>Alòs-Moner</strong>, <strong>Adela</strong>. &#8220;Por qué deberíamos hablar menos de gestión de la información y más de gestión del conocimiento&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2012, v. 6, pp. ¿¿-??.</div>
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		<title>Cuantificar la iconicidad en la ilustración y el cómic para su representación en bases de datos documentales, ¿es posible?</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/cuantificar-la-iconicidad-en-la-ilustracion-y-el-comic-para-su-representacion-en-bases-de-datos-documentales</link>
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		<pubDate>Fri, 17 Feb 2012 12:42:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jesús Castillo-Vidal</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2012]]></category>
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		<category><![CDATA[Recuperación de información]]></category>

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		<description><![CDATA[Hay un tema que siempre me ha interesado como profesional de la información y es el de cómo es posible trabajar con la información no objetiva que nos suministran representaciones artísticas en forma de dibujos, ilustraciones, etc&#8230;, es decir, todo aquel documento gráfico que no es la representación directa de la realidad, mediante captura a<a href="http://www.thinkepi.net/cuantificar-la-iconicidad-en-la-ilustracion-y-el-comic-para-su-representacion-en-bases-de-datos-documentales">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hay un tema que siempre me ha interesado como profesional de la información y es el de cómo es posible trabajar con la información no objetiva que nos suministran representaciones artísticas en forma de dibujos, ilustraciones, etc&#8230;, es decir, todo aquel documento gráfico que no es la representación directa de la realidad, mediante captura a través de métodos electrónicos, mecánicos o lo que sea, como pueden ser fotografías o imagen en movimiento.</p>
<p>Como decíamos en otro sitio, y a otra hora, la teoría general de la imagen nos ofrece una clasificación de las imágenes basada en el grado de representación de un documento gráfico (foto, dibujo, ilustración, etc.) con respecto del objeto representado. Es lo que se conoce como iconicidad, concepto proveniente del estudio del signo por parte de la semiótica. La iconicidad no es otra cosa que la mayor o menor concordancia entre el objeto representado (referente) y su representación (significante). Yo asimilo el dibujo y lo pongo al nivel del signo, del icono. Su representación, su identificación e interpretación, marcan la cantidad y calidad de la información que nos llega con su observación.</p>
<p>En el ámbito de la semiótica, en relación a la iconicidad se producen dos corrientes no excluyentes (simplemente difieren en la aplicación del lenguaje): una que marca que a mayor grado de identificación mayor iconicidad (una foto, por ejemplo); y otra que a mayor diferenciación, mayor iconicidad, como podría ser un dibujo pseudoabstracto, ya que si fuera abstracción total, estaríamos hablando de una representación no figurativa, donde se ha perdido el nexo que une al significado con el significante.</p>
<p>La iconicidad en medios artísticos es una fuente casi inagotable de información de calidad que se pierde irremediablemente cuando se hace un análisis de contenido de andar por casa; matices que no se tienen en cuenta pero que marcan completamente el mensaje final que se recibe, no tenerlos en cuenta es un error de categoría. Otro más.</p>
<p>Debemos primero comprender que las imágenes contienen una gran carga de información y que es necesario extraer todo su contenido. Si no es así, el análisis será incompleto y casi inútil. Al tratar el tema del análisis de imágenes desde el campo de la documentación, se ha hecho siempre especial hincapié en dos aspectos fundamentales:</p>
<p>- Análisis denotativo: ¿qué se muestra? Una casa, un avión, un caballo corriendo, etc., etc.</p>
<p>- Análisis connotativo: ¿qué se sugiere? calidez del hogar, guerra, libertad, etc., etc.</p>
<p>Pero nos olvidamos de una operación de análisis importantísimo cuyos resultados en términos de información es totalmente ignorado: el análisis icónico, es decir, ¿cómo se muestra el objeto?</p>
<p>El análisis icónico, evidentemente, no es necesario en el caso de un proceso de indización de una colección de fotografías (archivo fotográfico) o imágenes en movimiento (archivo audiovisual), donde el significante es exactamente igual que el referente, una mera copia, un reflejo idéntico. Hablo únicamente de aplicarlo en el caso de que tengamos que analizar, por ejemplo, dibujos, ilustraciones o cómics, principalmente, donde el significante es producto de una interpretación personal que un artista realiza del referente natural. En este caso hay que tener en cuenta una serie de puntos que son muy importantes, pues de su comprensión y tratamiento obtendremos datos importantes en relación a puntos como:</p>
<p>- Matices informativos en el mensaje emitido.</p>
<p>- Definición del espectro grafico de la obra.</p>
<p>- Establecimiento (cuantificable) del estilo de dibujo del artista.</p>
<p>Pongamos un ejemplo (recogido de un trabajo que presenté en una reunión que celebramos en Lisboa un grupo de bibliotecarios locos por los cómics en 2008), y tomemos una caricatura del expresidente José María Aznar para explicar todo esto:</p>
<p><a rel="attachment wp-att-2973" href="http://www.thinkepi.net/cuantificar-la-iconicidad-en-la-ilustracion-y-el-comic-para-su-representacion-en-bases-de-datos-documentales/castillo_forges"><img class="aligncenter size-medium wp-image-2973" title="Castillo_forges" src="http://www.thinkepi.net/wp-content/uploads/2012/02/Castillo_forges-300x209.jpg" alt="" width="300" height="209" /></a></p>
<p>Tenemos en este caso una caricatura simple, con apenas unos trazos (Forges). Es una representación esquemática de una personalidad real pero que, sin problemas, la identificamos. Veamos ahora otro ejemplo (Vizcarra):</p>
<p><a rel="attachment wp-att-2974" href="http://www.thinkepi.net/cuantificar-la-iconicidad-en-la-ilustracion-y-el-comic-para-su-representacion-en-bases-de-datos-documentales/castillo_vizcarra"><img class="aligncenter size-full wp-image-2974" title="Castillo_vizcarra" src="http://www.thinkepi.net/wp-content/uploads/2012/02/Castillo_vizcarra.jpg" alt="" width="197" height="198" /></a></p>
<p>Es el mismo personaje, es una caricatura, pero, ¿qué tiene en común con la anterior? pues sólo una cosa: comparten el hecho de que ambas son representaciones idealizadas del mismo referente, por lo demás, todo son diferencias: una es más esquemática, otra más detallada; una se aleja más al referente y otra está más cercana, aunque exagerada en sus facciones; una presenta menos detalles, otra es más detallada. Son, en definitiva, dos estilos diferentes de caricatura. Sin embargo, en ningún caso tenemos problemas para reconocer el referente.</p>
<p>Y aquí es donde se encuentra el punto fuerte de mi teoría de los niveles de iconicidad y su representación cuantificable para incluir esa información en bases de datos para, por ejemplo, cubrir necesidades de búsqueda del tipo: “necesito caricaturas de José María Aznar, pero que sean muy naturales, o muy esquemáticas, o muy exageradas&#8230;”. Es decir, lo que quiero plantear aquí es: ¿cómo representamos estos diferentes niveles de iconicidad en una base de datos que nos permita luego recuperar la información de manera satisfactoria? Está claro que no podemos usar estructuras informativas del tipo:</p>
<p>- “Buena caricatura”: porque, ¿qué marca que una caricatura es buena o mala? ¿Es buena porque exagera los rasgos o porque es capaz de esquematizarlos de tal forma que con apenas dos trazos es posible identificar al personaje?</p>
<p>- “Se parece mucho”: vale, ¿pero cuánto?</p>
<p>Necesitamos, pues, un calificador fácil de usar en la indización de la imagen que permita, además, una fácil recuperación. Y no sólo eso. Estamos basando nuestra teoría de la representación documental icónica en el grado de acercamiento existente entre el referente y el significado pero, ¿qué ocurre en ilustraciones como estas?:</p>
<p style="text-align: center;"><img class="size-full wp-image-2975 alignnone" title="Castillo_dragon1" src="http://www.thinkepi.net/wp-content/uploads/2012/02/Castillo_dragon1.jpg" alt="" width="166" height="178" /> <a rel="attachment wp-att-2976" href="http://www.thinkepi.net/cuantificar-la-iconicidad-en-la-ilustracion-y-el-comic-para-su-representacion-en-bases-de-datos-documentales/castillo_dragon2"><img class="size-full wp-image-2976 alignnone" title="Castillo_dragon2" src="http://www.thinkepi.net/wp-content/uploads/2012/02/Castillo_dragon2.jpg" alt="" width="229" height="183" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Pues muy fácil. Son ilustraciones que representan algo que no tiene referente en el mundo real. Así pues, ¿cómo podemos establecer si son imágenes mucho o poco icónicas? Y lo que es más importante, lo que buscamos realmente, ¿cómo realizamos la representación de los niveles de iconicidad de manera que sean cuantificables y podamos?</p>
<p>El objetivo es conseguir que esa información sea cuantificable y pueda ser fácilmente representada en una base de datos para que, con posterioridad, pueda ser recuperada.</p>
<p>Pues muy fácil. La respuesta la tenemos en:</p>
<p>- Las teorías del lenguaje icónico planteadas por un tipo llamado <strong>Raymond Colle</strong>.</p>
<p>- El excelente trabajo de <strong>Scott McCloud</strong> y su <em>Big Triangle</em>.</p>
<p>- Una cosa llamada “canvas”.</p>
<p>- Y el juego de los barquitos.</p>
<div style="border: red 1px dashed; font-size: 11px;"><strong>Cómo citar este artículo:</strong><br />
<strong>Castillo-Vidal</strong>, <strong>Jesús</strong>. &#8220;Cuantificar la iconicidad en la ilustración y el cómic para su representación en bases de datos documentales, ¿es posible?&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2012, v. 6, pp. ¿¿-??.</div>
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		</item>
		<item>
		<title>Fuentes de enlaces web para análisis cibermétricos (2012)</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/fuentes-de-enlaces-web-para-analisis-cibermetricos-2012</link>
		<comments>http://www.thinkepi.net/fuentes-de-enlaces-web-para-analisis-cibermetricos-2012#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 16 Feb 2012 10:20:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Enrique Orduña-Malea</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2012]]></category>
		<category><![CDATA[Análisis de enlaces]]></category>
		<category><![CDATA[Cibermetría]]></category>
		<category><![CDATA[Exalead]]></category>
		<category><![CDATA[MajesticSEO]]></category>
		<category><![CDATA[Open site explorer]]></category>
		<category><![CDATA[Ranking web de universidades del mundo]]></category>

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		<description><![CDATA[1. Introducción En enero de 2012 se ha actualizado, como viene siendo habitual desde 2004, la edición del Ranking web de universidades del mundo1 donde, entre otros aspectos metodológicos importantes, se ha modificado la fuente utilizada para obtener los datos de enlaces externos a las páginas web del catálogo de universidades (que ya alcanza la<a href="http://www.thinkepi.net/fuentes-de-enlaces-web-para-analisis-cibermetricos-2012">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>1. Introducción</strong></p>
<p>En enero de 2012 se ha actualizado, como viene siendo habitual desde 2004, la edición del <em>Ranking web de universidades del mundo</em><sup>1</sup> donde, entre otros aspectos metodológicos importantes, se ha modificado la fuente utilizada para obtener los datos de enlaces externos a las páginas web del catálogo de universidades (que ya alcanza la impresionante cifra de 20.300 instituciones, y que lo convierte de hecho en el catálogo más completo de universidades del mundo, aunque éste no sea el objetivo principal del producto). Por primera vez, se anuncia que la única fuente de datos de enlaces utilizada es <em>MajesticSEO</em><sup>2</sup>.</p>
<p>El motivo del cambio, como ya anunciaba su propio autor en un artículo previo (<strong>Aguillo</strong>, 2012), se debe tanto a la inhabilitación de los comandos de consulta de enlaces de <em>Yahoo Search</em><sup>3</sup> (“linkdomain”) como a la desaparición del servicio <em>Yahoo Site Explorer</em><sup>4</sup>, como consecuencia de los acuerdos comerciales llevados a cabo entre <em>Microsoft</em> y <em>Yahoo!</em><sup>5</sup>.</p>
<p><strong>Aguillo</strong>, aunque que en el artículo referido anteriormente no desvelaba todavía la nueva fuente de enlaces, sí partía de la necesidad de plantear nuevos rumbos y horizontes metodológicos dentro de la disciplina de la cibermetría, dado el gran impacto que suponía la desaparición de los comandos de enlaces de <em>Yahoo!</em>, y que se pueden resumir en la necesidad de búsqueda de:</p>
<p>a) nuevos indicadores: que puedan simular, predecir o complementar los análisis de enlaces.<br />
b) nuevas fuentes: que permitan, aunque a menor escala, la extracción de datos de enlaces.</p>
<p>Tanto <strong>Aguillo</strong> en su nota como otros autores han centrado su interés en el primer punto, analizando variantes de indicadores de invocación o mención (<strong>Thelwall</strong> y <strong>Sud</strong>, 2011). Sin embargo estas iniciativas –aunque necesarias para el rejuvenecimiento del área- no están exentas de la dependencia de los buscadores, y su aplicación no parece ser inmediata, como demuestra la elección de <em>MajesticSEO</em> en la nueva edición del ranking web.</p>
<p>Los propósitos de este artículo son los de identificar los principales productos que todavía ofrecen datos de enlaces web, así como evaluar de forma general sus principales prestaciones y limitaciones, con el propósito de ofrecer una visión general de estas herramientas que ayude a conocer la mayor o menor validez de las mismas para fines cuantitativos.</p>
<p><strong>2. Fuentes de enlaces web</strong></p>
<p>Entre las distintas herramientas que ofrecen la posibilidad de obtener datos de enlaces se pueden distinguir</p>
<p>-  Motores de búsqueda con comandos de enlaces, donde actualmente sólo destaca <em>Exalead</em><sup>6</sup>.<br />
-  Productos o servicios (orientados al SEO y a datos de tráfico web), donde destacan <em>Open Site Explorer</em><sup>7</sup> y <em>MajesticSEO</em>, entre otros.<br />
-  Herramientas para webmasters ofrecidas por los grandes buscadores (<em>Google webmaster tools</em><sup>8</sup> y <em>Bing webmaster tools</em><sup>9</sup>).</p>
<p>Para cada una de ellas (descontando el último caso, sólo aplicable para los <em>webmasters</em> y, por tanto, con acceso a la administración de los sitios web), se deberían considerar al menos los siguientes aspectos en el caso de que se deseen utilizar como herramientas de análisis cibermétrico:</p>
<p><strong>a) ¿Permite el enlazado selectivo?</strong></p>
<p>El indicador más básico es el número total de enlaces que un determinado URL recibe, pero si se desean realizar análisis cuantitativos la herramienta debería permitir filtrar este número global, distinguiendo por una parte los enlaces internos y externos y, a partir de éstos últimos, cuantificar la cantidad de enlaces desde un sitio determinado, lo que se conoce como enlazado selectivo.</p>
<p><strong>b) ¿Permite medidas de enlaces agregadas por dominio/subdominio?</strong></p>
<p>En este caso, es fundamental conocer si se permiten los cálculos de enlaces a niveles desagregados:</p>
<p>- En la fuente (<em>source</em>): todos los enlaces que se reciben agrupados por dominio/subdominio (<em>domain-level inlink</em>, o enlaces a nivel de dominio). Es decir, todos los enlaces procedentes de un mismo dominio/subdominio se cuentan como 1 único enlace, por lo que la métrica en realidad se basa en cuantificar el número de subdominios/dominios desde donde un sitio web es enlazado.</p>
<p>- En el destino (<em>target</em>): todos los enlaces que recibe un determinado subdominio de un dominio general (por ejemplo, los enlaces que recibe “ec3.ugr.es”, como subdominio de “ugr.es”).</p>
<p><strong>c) Diferencia de cobertura entre productos</strong></p>
<p>La cobertura del producto es fundamental, por mucho que una herramienta permita todas las opciones comentadas anteriormente, si la cantidad de enlaces que maneja en su base de datos es poco representativa, sesgada o con injustificadas fluctuaciones en el tiempo, entre otras consideraciones, esta fuente nunca deberá ser utilizada a menos que se trate precisamente de un análisis de la propia herramienta, y no de un universo de <em>websites</em> y enlaces determinado con fines cuantitativos.</p>
<p><strong>3. Motores de búsqueda</strong></p>
<p><em>Yahoo!</em>, como se ha comentado anteriormente, ya no habilita ningún comando de enlaces, mientras que <em>Bing</em> lo inhabilitó en 2007, debido precisamente al incremento de consultas automáticas que recibía el buscador<sup>10</sup>.<strong> </strong></p>
<p>Por su parte, <em>Google</em> tampoco permite el análisis de enlaces. Si bien es cierto que incluye el comando “link:”, éste no permite la obtención de datos agregados. Es decir, la consulta “link: http://biblioteca.uv.es/valenciano/informacion/historia.php” proporciona el número total de enlaces a dicha página web, pero no es posible conocer todos los enlaces que recibe el valor agregado “biblioteca.uv.es”, ni el general de la universidad (“uv.es”), ni mucho menos cuantificar los enlaces en función de la procedencia.</p>
<p>Actualmente (febrero de 2012), el único gran motor de búsqueda que permite la obtención de enlaces a nivel agregado es <em>Exalead</em> (<em>Gigablast</em><sup>11</sup> también proporciona un comando de enlaces, “+link”, pero no funciona correctamente). Además, facilita el enlazado selectivo al permitir la combinación de los comandos “linkdomain” y “site”, tal y como lo hacía <em>Yahoo Search</em> antaño.</p>
<p>Dejando de lado los buscadores generalistas (y, por tanto, con mayor cobertura), se puede destacar la aparición del buscador <em>Topsy</em><sup>12</sup>, orientado a la extracción de información en los sitios de redes sociales y que, entre sus distintas prestaciones, destaca el <em>Social analytics</em><sup>13</sup>, que proporciona datos relativos a enlaces contenidos en <em>tweets</em> significativos, y permite además realizar comparativas entre dominios.</p>
<p>Pese a que este producto sirve a otros propósitos, la cuantificación de los flujos de información que se mueven en estos sitios constituye un área de interés por sí misma, aunque esto se aleja de los propósitos de este breve trabajo.</p>
<p>Por otra parte, la conocida Web semántica no trae demasiadas buenas noticias hacia el campo de la cibermetría. Buscadores que dan ante una consulta una respuesta (en lugar de mostrar la cantidad documentos donde puede estar la respuesta) auguran un necesario cambio en la disciplina. Nuevos buscadores (como <em>Blekko</em><sup>14</sup> o <em>Yebol</em><sup>15</sup>) u otros más clásicos (como <em>WolframAlpha</em><sup>16</sup>) indican que los buscadores de nueva generación no parecen estar interesados en mostrar cuánta información poseen, sino sólo la información que el usuario desea, lo que es lógico por su parte pues no son herramientas creadas con los propósitos de realizar análisis informétricos.</p>
<p>Por ello, el camino debería estar orientado hacia la elaboración de productos y buscadores creados explícitamente para la cuantificación de información.</p>
<p>En ese sentido, la recuperación y medición de información contenida en etiquetas de metadatos es una posible vía. Experimentos como <em>Sindice</em><sup>17</sup> abren una esperanza a que se puedan realizar en el futuro análisis métricos dentro de la Web semántica, pero todavía queda mucho camino para ello, como muestran los todavía escasos avances en estudios webométricos a partir de la información contenida en metadatos (<strong>Longqing</strong> y <strong>Qingfeng</strong>, 2011).</p>
<p><strong>4. Plataformas web</strong></p>
<p>Esta categoría hace referencia a productos, más o menos comerciales, orientados principalmente a los webmasters y a los profesionales del SEO (<em>Search engine optimization</em>; optimización en buscadores). Entre la batería de indicadores y métricas que ofrecen suele estar presente el número total de enlaces (llamados en estos contextos como <em>backlinks</em>). Entre estos servicios, destacan principalmente <em>OpenSiteExplorer</em> y <em>MajesticSEO</em>.</p>
<p><strong>a) <em>Open site explorer</em></strong></p>
<p>Esta fantástica herramienta, desarrollada por el equipo de <em>Seomoz</em><sup>18</sup> a partir del antiguo índice <em>Linkscape</em>, proporciona una gran variedad de métricas asociadas a un dominio web, donde se destaca especialmente el filtrado entre enlaces internos y externos, así como la separación entre enlaces a páginas, subdominios y dominios. Igualmente se ofrecen datos de enlaces externos agregados a nivel de dominio (denominados <em>linking root domains</em>), entre otros indicadores de tráfico y herramientas de comparación de rendimiento, que hacen de este servicio un producto de referencia a corto plazo.</p>
<p>Sin embargo, de cara a estudios cibermétricos, presenta 3 importantes carencias:</p>
<p>- No permite el enlazado selectivo; es decir: no se puede cuantificar “automáticamente” el número de enlaces a un sitio web que provengan de un determinado dominio (por ejemplo, el número de enlaces que “upv.es” recibe de “Wikipedia”), ni tampoco la exclusión de determinados sitios (por ejemplo, la exclusión de los enlaces provenientes de “ub.cat” si deseamos conocer los enlaces externos reales hacia “ub.edu”).</p>
<p>- En el caso de detectar redirecciones (por ejemplo, “ub.cat” redirige a “ub.edu”), sólo proporciona información de la segunda.</p>
<p>- La cobertura (el índice de enlaces que maneja) es todavía muy pequeña en comparación con la que proporcionaba <em>Yahoo! Site Explorer</em>.</p>
<p><strong>b) <em>MajesticSEO</em></strong></p>
<p>Destacan las herramientas de comparación de rendimiento a lo largo del tiempo, los indicadores brutos de enlaces externos y de agregados a nivel de dominio (denominados en este caso <em>referring domains</em>), y la gran cobertura de datos que maneja. Sin embargo, es imposible calcular datos de enlazado selectivo, ni excluir determinados dominios en la consulta.</p>
<p><strong>c) Otros productos</strong></p>
<p>Además de estos 2 productos, existen infinidad de servicios, algunos orientados a prácticas de SEO (como <em>Backlink watch!</em><sup>19</sup>) y otros a proporcionar otro tipo de datos, pero que incluyen adicionalmente indicadores de enlaces. Por ejemplo <em>Alexa</em><sup>20</sup><em> </em>(orientado a datos de tráfico) todavía proporciona información del número de enlaces externos, agregados a nivel de dominio, concepto llamado “sites linking in”, y que algunos autores propone como alternativa al cálculo de enlaces (<strong>Vaughan</strong>, 2012), <em>Ahrefs</em><sup>21</sup> (orientado casi exclusivamente al análisis de <em>backlinks</em>), y <em>SEMRush</em><sup>22</sup> (orientado al SEO y SEM), que proporciona un informe de enlaces donde identifica la fuente y el destino del enlace.</p>
<p><strong>5. Cobertura</strong></p>
<p>Como punto final, y con el objetivo de mostrar las diferencias de cobertura entre cada uno de los productos comentados, se presenta una tabla comparativa de enlaces totales externos, para las 10 primeras universidades mundiales según el ranking web (ed. enero 2012).</p>
<p><strong>Tabla I. Enlaces externos en diferentes fuentes para las 10 primeras universidades en el <em>Ranking web de universidades del mundo</em> (edición enero 2012)</strong></p>
<table style="width: 576px;" border="1" cellspacing="0" cellpadding="0">
<tbody>
<tr>
<td width="174" valign="top"><strong><em>UNIVERSIDAD</em></strong></td>
<td width="113" valign="top"><strong><em>URL</em></strong></td>
<td width="90" valign="top"><strong><em>EXALEAD</em></strong></td>
<td width="104" valign="top"><strong><em>OSE</em></strong></td>
<td width="94" valign="top"><strong><em>MAJESTIC</em></strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="174" valign="top"><em>Harvard</em></td>
<td width="113" valign="top"><em>harvard.edu</em></td>
<td width="90" valign="top">550.176</td>
<td width="104" valign="top">23.271.358</td>
<td width="94" valign="top">10.373.807</td>
</tr>
<tr>
<td width="174" valign="top"><em>MIT</em></td>
<td width="113" valign="top"><em>mit.edu</em></td>
<td width="90" valign="top">449.060</td>
<td width="104" valign="top">8.610.712</td>
<td width="94" valign="top">8.246.457</td>
</tr>
<tr>
<td width="174" valign="top"><em>Stanford</em></td>
<td width="113" valign="top"><em>stanford.edu</em></td>
<td width="90" valign="top">311.406</td>
<td width="104" valign="top">9.574.644</td>
<td width="94" valign="top">8.373.193</td>
</tr>
<tr>
<td width="174" valign="top"><em>Michigan</em></td>
<td width="113" valign="top"><em>umich.edu</em></td>
<td width="90" valign="top">172.259</td>
<td width="104" valign="top">3.974.570</td>
<td width="94" valign="top">4.352.221</td>
</tr>
<tr>
<td width="174" valign="top"><em>California-Berkeley</em></td>
<td width="113" valign="top"><em>berkeley.edu</em></td>
<td width="90" valign="top">287.432</td>
<td width="104" valign="top">6.113.208</td>
<td width="94" valign="top">6.480.190</td>
</tr>
<tr>
<td width="174" valign="top"><em>Cornell</em></td>
<td width="113" valign="top"><em>cornell.edu</em></td>
<td width="90" valign="top">201.813</td>
<td width="104" valign="top">5.424.199</td>
<td width="94" valign="top">11.534.443</td>
</tr>
<tr>
<td width="174" valign="top"><em>Michigan</em></td>
<td width="113" valign="top"><em>msu.edu</em></td>
<td width="90" valign="top">172.357</td>
<td width="104" valign="top">5.794.637</td>
<td width="94" valign="top">5.686.311</td>
</tr>
<tr>
<td width="174" valign="top"><em>Wisconsin-Madison</em></td>
<td width="113" valign="top"><em>wisc.edu</em></td>
<td width="90" valign="top">154.467</td>
<td width="104" valign="top">3.204.919</td>
<td width="94" valign="top">4.110.326</td>
</tr>
<tr>
<td width="174" valign="top"><em>Pittsburgh</em></td>
<td width="113" valign="top"><em>pitt.edu</em></td>
<td width="90" valign="top">88.738</td>
<td width="104" valign="top">7.339.572</td>
<td width="94" valign="top">10.136.334</td>
</tr>
<tr>
<td width="174" valign="top"><em>Carneggie Mellon</em></td>
<td width="113" valign="top"><em>cmu.edu</em></td>
<td width="90" valign="top">155.030</td>
<td width="104" valign="top">2.113.742</td>
<td width="94" valign="top">1.479.717</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>Sin necesidad de analizar detalladamente los datos mostrados, pues no es el propósito de este trabajo, la tabla refleja claramente las diferencias de cada producto:</p>
<p>- La poca cobertura de <em>Exalead</em>. Además, se han analizado universidades estadounidenses, pues la cobertura en otros países (como España), es todavía peor (el caso de <em>Pittsburgh</em> es suficientemente explicativo). El hecho de que la exclusión de datos externos (comando “-site:”) sea manual (en el resto viene por defecto) podría influir en los pocos resultados obtenidos y en la nula correlación con el resto de fuentes.</p>
<p>- Las diferencias en cobertura entre <em>OSE</em> y <em>MajesticSEO</em> no son tan elevadas como a primera vista pueden parecer en esta pequeña muestra de ejemplo, dado que siempre hay que normalizar los datos y tomarlos a nivel macro. En bibliometría 10 citas en ciencias sociales son muchas (y pasar de 10 a 20 es un mundo), pero en cibermetría se manejan miles de enlaces (<strong>Aguillo</strong>, 2012), por lo que tener 1.000 o 1.250 supone prácticamente lo mismo en ciertos contextos.</p>
<p>En todo caso, sí se observan algunos casos puntuales: <em>Harvard</em> destaca en <em>OSE</em>, y <em>Cornell</em> en <em>MajesticSEO</em>. Sería necesario tomar una muestra lo suficientemente representativa (y global) para conocer con mayor precisión este dato, sobre todo para dominios con valores extremos (muy pocos o muchos enlaces), donde <em>MajesticSEO</em> parece menos fiable.</p>
<p>No obstante, el <em>ranking web</em> ha elegido este último producto, lo que supone un punto de debate interesante en la actualidad, sobre todo a la hora de analizar los posibles cambios en las posiciones que el uso de esta nueva fuente haya podido generar.</p>
<p><strong>6. Conclusiones</strong></p>
<p>Los productos que ofrecen actualmente datos de enlaces levantan suficientes dudas metodológicas como para que no sean totalmente válidos en análisis cibermétricos, aunque proporcionan suficiente información para conocer el “rendimiento comparado” de una muestra de sitios web.</p>
<p>La cibermetría precisa por tanto, y más que nunca, de la construcción de herramientas propias para realizar sus análisis, pues los motores generalistas (los que mayor cobertura ofrecen) y los de nueva generación (buscadores semánticos) se están alejando de las prestaciones que esta disciplina precisa, mientras que otros productos y servicios existentes sólo proporcionan datos de enlaces externos brutos, sin posibilidad de seleccionar la procedencia (filtrado) de los mismos, y con problemas de cobertura que deben ser analizados en profundidad.</p>
<p><strong>7.</strong> <strong>Agradecimientos</strong></p>
<p>Muchas gracias a <strong>Isidro F. Aguillo</strong> y <strong>Álvaro Cabezas-Clavijo</strong> por sus comentarios <em>out-of-the-record</em>, que sin duda ayudaron a mejorar este texto.</p>
<p><strong>8. Notas</strong></p>
<p>1. <em>Ranking web de universidades del mundo.</em><br />
<em><a href="http://www.webometrics.info" target="_blank">http://www.webometrics.info</a></em></p>
<p>2. <em>MajesticSEO</em><br />
<em><a href="http://www.majesticseo.com" target="_blank">http://www.majesticseo.com</a></em></p>
<p>3. <em>Yahoo search.</em><br />
<em><a href="http://search.yahoo.com" target="_blank">http://search.yahoo.com</a></em></p>
<p>4. <em>Yahoo Site Explorer</em>.<br />
<em><a href="http://siteexplorer.search.yahoo.com/index.php" target="_blank">http://siteexplorer.search.yahoo.com/index.php</a></em></p>
<p>5. “It&#8217;s Official: Yahoo-Microsoft Announce 10-Year Search/Ad Pact”. <em>The Washington Post</em>, 2009.<br />
<em><a href="http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2009/07/29/AR2009072901108.html" target="_blank">http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2009/07/29/AR2009072901108.html</a></em></p>
<p>6. <em>Exalead</em>.<br />
<em><a href="http://www.exalead.com/search" target="_blank">http://www.exalead.com/search</a></em></p>
<p>7. <em>Open site explorer</em>.<br />
<em><a href="http://www.opensiteexplorer.org" target="_blank">http://www.opensiteexplorer.org</a></em></p>
<p>8. <em>Google Webmaster tools</em>.<br />
<em><a href="https://www.google.com/webmasters/tools" target="_blank">https://www.google.com/webmasters/tools</a></em></p>
<p>9. <em>Bing webmaster tools</em>.<br />
<em><a href="http://www.bing.com/toolbox/webmaster" target="_blank">http://www.bing.com/toolbox/webmaster</a></em></p>
<p>10. “We are flattered, but…”. <em>Bing Community</em>, 2007.<br />
<em><a href="http://www.bing.com/community/site_blogs/b/search/archive/2007/03/28/we-are-flattered-but.aspx" target="_blank">http://www.bing.com/community/site_blogs/b/search/archive/2007/03/28/we-are-flattered-but.aspx</a></em></p>
<p>11. <em>Gigablast</em>.<br />
<em><a href="http://www.gigablast.com" target="_blank">http://www.gigablast.com</a></em></p>
<p>12. <em>Topsy.</em><br />
<em><a href="http://topsy.com" target="_blank">http://topsy.com</a></em></p>
<p>13. <em>Social analytics</em><br />
<em><a href="http://analytics.topsy.com" target="_blank">http://analytics.topsy.com</a></em></p>
<p>14. <em>Blekko</em><br />
<em><a href="http://blekko.com" target="_blank">http://blekko.com</a></em></p>
<p>15. <em>Yebol</em><br />
<em><a href="http://www.yebol.cn" target="_blank">http://www.yebol.cn</a></em></p>
<p>16. <em>WolframAlpha</em><br />
<em><a href="http://www.wolframalpha.com" target="_blank">http://www.wolframalpha.com</a></em></p>
<p>17. <em>Sindice</em><br />
<em><a href="http://sindice.com" target="_blank">http://sindice.com</a></em></p>
<p>18. <em>Seomoz</em>.<br />
<em><a href="http://www.seomoz.org" target="_blank">http://www.seomoz.org</a></em></p>
<p>19. <em>Backlink Watch!</em><br />
<em><a href="http://www.backlinkwatch.com" target="_blank">http://www.backlinkwatch.com</a></em></p>
<p>20. <em>Alexa</em>.<br />
<em><a href="http://www.alexa.com" target="_blank">http://www.alexa.com</a></em></p>
<p>21. <em>Ahrefs</em>.<br />
<em><a href="http://ahrefs.com" target="_blank">http://ahrefs.com</a></em></p>
<p>22. <em>SEMRush</em><br />
<em><a href="http:www.semrush.com" target="_blank">http:www.semrush.com</a></em></p>
<p><strong>9. Referencias bibliográficas</strong></p>
<p><strong>Aguillo, Isidro F. </strong>“La necesaria evolución de la cibermetría”. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2012, v. 6, pp. 119-122.</p>
<p><strong>Longqing</strong>,<strong> Shi</strong>;<strong> Qingfeng, Zhao</strong>.<strong> </strong>“Data sources on bibliometrics”. En: <em>Seventh International Conference on Computational Intelligence and Security</em>, 2011, pp. 1312-1315.</p>
<p><strong>Thelwall, Mike</strong>; <strong>Sud, Pardeep.</strong> “A comparison of methods for collecting web citation data for academic organizations”. <em>Journal of the American Society for Information Science and Technology</em>, 2011, v. 62, n. 8, pp. 1488–1497.</p>
<p><strong>Vaughan</strong>, <strong>Liwen</strong>. “An alternative data source for web hyperlink analysis: ‘Sites linking in’ at Alexa Internet”. <em>Collnet journal of scientometrics and information management</em> (<em>en prensa</em>).</p>
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		<title>Cuando pensamos en sistemas de información en una empresa o en una administración, ¿en qué pensamos?</title>
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		<pubDate>Tue, 14 Feb 2012 11:02:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Josep Cobarsí-Morales</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2012]]></category>
		<category><![CDATA[Automatización]]></category>
		<category><![CDATA[Creatividad]]></category>
		<category><![CDATA[Empresas]]></category>
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		<description><![CDATA[Normalmente nos vienen a la cabeza aplicativos informáticos que “automatizan” procesos relacionados con facetas tales como logística, producción, compras, atención al cliente, reporting, etc. Es decir, ayudan a la vida cotidiana de una organización en términos de optimización, eficiencia, mejora progresiva, etc. Por el contrario se piensa menos en sistemas de información que “aumentan”, en<a href="http://www.thinkepi.net/cuando-pensamos-en-sistemas-de-informacion-en-una-empresa-o-en-una-administracion-%c2%bfen-que-pensamos">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Normalmente nos vienen a la cabeza aplicativos informáticos que “automatizan” procesos relacionados con facetas tales como logística, producción, compras, atención al cliente, <em>reporting</em>, etc. Es decir, ayudan a la vida cotidiana de una organización en términos de optimización, eficiencia, mejora progresiva, etc.</p>
<p>Por el contrario se piensa menos en sistemas de información que “aumentan”, en el sentido de llevar a una organización por encima de sus posibilidades, de potenciar sus capacidades más allá de lo usual.</p>
<p>Utilizo los términos automatización y aumentación en el sentido propuesto por <strong>Cornella</strong> (2002). Sin citar la palabra, el concepto de aumentación está presente también por parte del personaje de Nelson Mandela en la película <em>Invictus</em>, cuando refiriéndose al equipo de rugby de su país se pregunta: “¿Cómo hacer para que rindan por encima de sus posibilidades?”.</p>
<p>La automatización tiene su utilidad, y requiere no poca destreza por parte de los profesionales implicados para su diseño, implementación y actualización. Y a veces necesita también de grandes dosis de pericia y paciencia por parte de los usuarios.</p>
<p>Está vinculada al concepto de organización como máquina newtoniana, propio de la era industrial clásica pero todavía bastante asentado. Sin embargo cabe preguntarse si las organizaciones no necesitan algo más en la actual coyuntura, abriendo paso a otras imágenes sobre ellas mismas, como las recopiladas por <strong>Morgan</strong> (2006).</p>
<p>De hecho, la tensión entre automatización y aumentación siempre ha estado presente en la concepción de sistemas de información. Un estudio de caso sobre un sistema previo a las tecnologías digitales se refiere a la creación del sistema de defensa aérea británica en la década de 1930, y puesto en práctica durante la Segunda Guerra Mundial (<strong>Checkland</strong>, 1997; <strong>Cobarsí-Morales</strong>, 2011). La idea inicial, algo alocada, era crear un “rayo destructor”, inspirado en las novelas de marcianos de la época, para cargarse a los aviones enemigos. Aunque descartada, sirvió de punto de partida para inventar el radar como elemento tecnológico clave de la construcción de un sofisticado sistema de alerta y control, capaz de interceptar en ruta a los aviones hostiles.</p>
<p>Ello permitió sacar un extraordinario rendimiento a los aviones y pilotos disponibles para la defensa, es decir  se estableció un sistema “aumentador”.</p>
<p>En realidad, la idea del “rayo destructor” no era propiamente la inicial. Antes, a partir de consultar los manuales teóricos de la época, se pensó en organizar la defensa aérea del país de manera parecida a la terrestre, mediante una miríada de aviones patrullando continuamente amplias áreas del cielo del territorio a defender. En función de ello podría haberse creado un sistema de información “automatizador”. Pero se descartó por inviable en términos de recursos (aviones y pilotos) necesarios. Era incluso más insensato en la práctica que la propuesta del “rayo destructor”.</p>
<p>Este sistema fue concebido en circunstancias extraordinarias de incertidumbre y presión. Ahora bien, ese tipo condiciones se han convertido en el pan de cada día de muchas organizaciones, que acaso deberían plantearse los sistemas de información más allá de las fronteras de lo habitual. Arhur C. Clarke formó parte de los equipos de especialistas que contribuyeron al desarrollo de la defensa aérea británica, aunque es más conocido como autor de la novela “<em>2001 Odisea en el espacio</em>” (adaptada al cine por Stanley Kubrick) o por ser el primero en proponer el uso de satélites geoestacionarios en telecomunicaciones.</p>
<p>A él se atribuye la sentencia: “cualquier tecnología que se precie debe ser indistinguible de la magia”.  Tal vez cualquier sistema de información que se precie también debería ser indistinguible de la magia.</p>
<p>Algunas líneas de trabajo que cabe plantearse, como muestra de aproximaciones distintas a las usuales (<strong>Cobarsí-Morales</strong>, 2011):</p>
<p>1) Nuevos entornos móviles de trabajo con características, no ya equivalentes sino aumentadas respecto a la ubicación fija habitual, tales como la telepresencia o la posibilidad de interacción informal por afinidades temáticas en vez de por coincidencia casual o habitual en el espacio físico de trabajo. Esto sería, en palabras de <strong>Rafael Macau</strong>, director de los Estudios de informática de la <em>Universitat Oberta de Catalunya</em>, una “intranet star trek”.</p>
<p>2) La construcción de entornos datanáuticos, más allá de la experiencia habitual de búsqueda. Ofrecerían la posibilidad de explorar y descubrir conocimiento mediante la inmersión en un “mar de datos”, esperemos que más amable que el océano inteligente del planeta de la novela “Solaris”. Una recopilación de experiencias preliminares en esta onda se recoge en <strong>Palumbo</strong> (2006).</p>
<p>3) La incorporación de agentes de software, actuando de “mayordomos” de comunicación personal de cada usuario. Serían capaces de filtrar automáticamente correo electrónico y otros inputs informativos, pudiendo negociar también con los de otros usuarios. Habrían permitido a Obi One Kenobi distinguir fácilmente la petición de auxilio de la princesa Leia, entre multitud de otros mensajes menos importantes.</p>
<p>No está escrito que los sistemas de información del futuro deban inventarse, o estén ya inventados, exclusivamente en grandes instituciones punteras tales como <em>Google</em> o el <em>MIT</em>. De hecho, son</p>
<p>muchas las organizaciones de todo tipo y dimensión que se abren a la colaboración en grandes redes, para desarrollar nuevas tecnologías y sistemas de información (<em>Gassmann</em> <em>et al.</em>, 2010). Por ello, pequeños grupos y organizaciones tienen hoy día muchas más opciones que en épocas donde no había más remedio que encerrarse en el garaje y confiar principalmente en la propia insistencia e inspiración.</p>
<p>Un ejemplo de colaboración en grandes redes científico técnicas es la preparación de la iniciativa <em>Future ICT</em>, que agrupa a decenas de grupos de trabajo interdisciplinares del mundo científico e industrial de muchos países.<br />
<em><a href="http://www.futurict.edu" target="_blank">http://www.futurict.edu</a></em></p>
<p>Se trata de poner en marcha un clúster de proyectos científico-técnicos, en un programa de 10 años de duración (de 2013 a 2023). Su hilo conductor es concebir y desarrollar tecnologías y sistemas de información en el límite de lo imaginable.</p>
<p>Con el propósito de que esos nuevos sistemas hagan asumible y gestionable la complejidad del mundo interconectado que hemos creado con los sistemas de la actual generación. Simplificando mucho, se trataría de construir un gran simulador planetario. He asistido a algún <em>workshop</em> preliminar y me ha parecido casi de ciencia ficción. Pero a veces la persecución de metas de este tipo es, paradójicamente, la opción más sensata. Tal vez sean de las pocas esperanzas que nos quedan en el momento actual.</p>
<p><strong>Referencias bibliográficas</strong></p>
<p><strong>Cobarsí-Morales</strong>, <strong>Josep</strong>. <em>Los sistemas de información en la empresa</em>. Barcelona: El Profesional de la Información-UOC, 2011.</p>
<p><strong>Cornella</strong>, <strong>Alfons</strong>. <em>Infonomia.com: la gestión inteligente de la información en las organizaciones: versión 1.0</em>. Bilbao: Deusto, 2002.</p>
<p><strong>Checkland</strong>, <strong>Peter</strong>; <strong>Holwell</strong>, <strong>Sue</strong>. <em>Information, Systems and Information Systems: Making Sense of the Field</em>. Chichester: John Wiley, 1997.</p>
<p><strong>Gassmann</strong>, <strong>Oliveer</strong>; <strong>Enkel</strong>, <strong>Ellen</strong>; <strong>Chesbrough</strong>, <strong>Henry</strong>. “The future of open innovation”. <em>R&amp;D Management</em>, 2010, v. 40, n. 3, pp. 213-221.</p>
<p><strong>Morgan</strong>, <strong>Gareth</strong>. <em>Images of Organizations</em>. Thousand Oaks. Sage, 2006.</p>
<p><strong>Palumbo</strong>, <strong>María Luisa</strong>. “Espacios a la escucha”. <em>Artnodes</em>, 2006, n. 6.<br />
<em><a href="http://artnodes.uoc.edu/ojs/index.php/artnodes/article/view/757" target="_blank">http://artnodes.uoc.edu/ojs/index.php/artnodes/article/view/757</a></em></p>
<div style="border: red 1px dashed; font-size: 11px;"><strong>Cómo citar este artículo:</strong><br />
<strong>Cobarsí-Morales</strong>, <strong>Josep</strong>. &#8220;Cuando pensamos en sistemas de información en una empresa o en una administración, ¿en qué pensamos?&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2012, v. 6, pp. ¿¿-??.</div>
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		<title>Nuevos paradigmas en la gestión de las bibliotecas y en la generación de conocimiento</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/nuevos-paradigmas-en-la-gestion-de-las-bibliotecas-y-en-la-generacion-de-conocimiento</link>
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		<pubDate>Sat, 11 Feb 2012 08:20:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Roser Lozano</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2012]]></category>
		<category><![CDATA[Biblioteca pública]]></category>
		<category><![CDATA[Gestión bibliotecaria]]></category>
		<category><![CDATA[Multiautoridad]]></category>
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		<description><![CDATA[Del 30 de noviembre al 2 de diciembre de 2011 tuvo lugar en la Oficina cultural de la embajada española en Caracas (Venezuela) el seminario “Nuevos paradigmas en la gestión de bibliotecas públicas. Biblioteconomía y desarrollo social”, al que asistí como coordinadora técnica del mismo. La organización corrió a cargo de l´Agencia española para la<a href="http://www.thinkepi.net/nuevos-paradigmas-en-la-gestion-de-las-bibliotecas-y-en-la-generacion-de-conocimiento">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Del 30 de noviembre al 2 de diciembre de 2011 tuvo lugar en la <em>Oficina cultural de la embajada española</em> en Caracas (Venezuela) el seminario “Nuevos paradigmas en la gestión de bibliotecas públicas. Biblioteconomía y desarrollo social”, al que asistí como coordinadora técnica del mismo. La organización corrió a cargo de l´<em>Agencia española para la cooperación internacional</em> y <em>el desarrollo</em>.</p>
<p>Se debatió intensamente sobre los retos actuales en la gestión de los servicios bibliotecarios, entre ellos la modernización y el actual proceso de cambio del sistema bibliotecario venezolano y la reflexión sobre la educación permanente del ciudadano que une a bibliotecas públicas, escolares y universitarias. La biblioteca, sea escolar, pública o universitaria, es un puente continuo que une al ciudadano con el acceso al conocimiento y se deberían buscar sinergias entre ellas.</p>
<p>Entre todos los temas que se debatieron, voy a destacar algunos de ellos que me parecieron especialmente interesantes por el contraste que supone con nuestros modelos de creación de bibliotecas y de protección de derechos de autor.</p>
<p>1. El análisis de varios modelos latinoamericanos, y concretamente de  Venezuela, Chile, Colombia y  Brasil y las propuestas para el futuro desarrollo de estos sistemas bibliotecarios, contrasta frontalmente  con el modelo europeo donde el servicio de biblioteca pública se enmarca en el desarrollo del estado del bienestar. En este sentido algunos ponentes abogaron por la necesidad de creación de  modelos de biblioteca nuevos, originales y creativos, que no sean de importación. El protagonismo para la creación, gestión y mantenimiento de la biblioteca ha de ser de la propia comunidad con financiación privada. Este modelo rechaza el de tintes más asistencialistas existentes en Europa, con el estado del bienestar. Se comentó que el Estado no puede hacerse cargo de todos los servicios y es preciso limitar aquellos que corren a su cargo. La biblioteca pública seria uno de los servicios que no debería entrar en los servicios básicos del estado del bienestar, y por tanto el futuro de las bibliotecas pasa por contar con los ciudadanos, y que los ciudadanos y las comunidades se apropien de ellas.</p>
<p>En este nuevo modelo, la biblioteca es una herramienta de poder para el ciudadano, y  primero debe  formarse tanto el ciudadano como el bibliotecario para este cambio de paradigma. Cuando se propone un  proyecto compartido con el ciudadano, no siempre sale aquello que los bibliotecarios quieren, y se ha de saber aceptar. No se puede suponer aquello que el usuario necesita. El esquema de la biblioteca tendrá que ser diferente y también se deberán evaluar los resultados. Es preciso que esta participación ciudadana sea una “participación cualificada” y se ha de formar tanto al usuario como al bibliotecario para este nuevo modelo de gestión.</p>
<p>2. El ciudadano es generador de conocimiento y cada vez más se instala el concepto de “multiautoridad”. Actualmente el porcentaje de autoría individual es muy bajo, antes se utilizaba un modelo cartesiano para la producción literaria y científica y actualmente cada vez más se genera una “literatura reciclada” donde todos “copian” de todos, y todos reciclan de todos. Por tanto hay que romper con el concepto propietario de la información y compartir conocimiento.</p>
<p>Para estas nuevas formas de interacción y de creación no sirven ya las obsoletas leyes de propiedad intelectual ni los derechos de autor de Europa, ni el modelo europeo de gestión de derechos de autor. El movimiento <em>Open access</em> y las licencias <em>creative commons</em> son  avances para la regulación de esta nueva forma de generar conocimiento y para la creación en general. También se insiste en la necesidad de los repositorios en acceso abierto y en el nuevo rol de las universidades, como instituciones para regularizar y potenciar este acceso abierto a la documentación científica que el mundo necesita actualmente. Una frase que podría muy bien definir este debate que tuvo lugar sobre el acceso y generación del conocimiento seria algo así como: “el futuro de la creación pasa por “copiar y reciclar”, no apostar por la originalidad porque a fin de cuentas todos copiamos de todos. El modelo europeo de protección de derechos de autor está sentenciado y muerto”.</p>
<div style="border: red 1px dashed; font-size: 11px;"><strong>Cómo citar este artículo:</strong><br />
<strong>Lozano</strong>, <strong>Roser</strong>. &#8220;Nuevos paradigmas en la gestión de las bibliotecas y en la generación de conocimiento&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2012, v. 6, pp. ¿¿-??.</div>
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		<title>El síndrome del ‘reporting’ o cuando la empresa se acuerda de la gestión de la información</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/el-sindrome-del-%e2%80%98reporting%e2%80%99-o-cuando-la-empresa-se-acuerda-de-la-gestion-de-la-informacion</link>
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		<pubDate>Fri, 03 Feb 2012 15:23:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Elisa García-Morales</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2012]]></category>
		<category><![CDATA[Business intelligence]]></category>
		<category><![CDATA[Gestión de información]]></category>
		<category><![CDATA[Gobernanza de la información]]></category>
		<category><![CDATA[Informes de gestión]]></category>
		<category><![CDATA[Reporting]]></category>

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		<description><![CDATA[Los meses de diciembre y enero son tiempos de cierre de cuentas en las empresas, recapitulación de lo que ha ocurrido en el año y planificación del siguiente ejercicio. Hay que evaluar los indicadores, elaborar las memorias anuales, revisar el cumplimiento de objetivos, cerrar presupuestos y costes, realizar estimaciones, hacer presentaciones para órganos de gobierno:<a href="http://www.thinkepi.net/el-sindrome-del-%e2%80%98reporting%e2%80%99-o-cuando-la-empresa-se-acuerda-de-la-gestion-de-la-informacion">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Los meses de diciembre y enero son tiempos de cierre de cuentas en las empresas, recapitulación de lo que ha ocurrido en el año y planificación del siguiente ejercicio. Hay que evaluar los indicadores, elaborar las memorias anuales, revisar el cumplimiento de objetivos, cerrar presupuestos y costes, realizar estimaciones, hacer presentaciones para órganos de gobierno: en definitiva, analizar lo que ha ocurrido en el ejercicio.</p>
<p>Con mucha frecuencia en mis trabajos de consultoría me encuentro con lo que denomino “el síndrome del reporting”: hay que buscar, procesar y presentar multitud de datos e informaciones en un período de tiempo muy limitado; los departamentos y las personas responsables de los trabajos emprenden afanosamente el rastreo de sus datos y documentos; las hojas de <em>Excel</em> proliferan como las setas en otoño. Tratando de apurar el tiempo, se consultan los años anteriores en un intento de recordar y recuperar la sistemática empleada, pero siempre hay una nueva pregunta o un nuevo gráfico con el que pelear. Y llega el fatídico momento en el que alguien tiene que integrar las informaciones que cada área ha preparado a su manera: los mismos datos presentados por unos y otros son divergentes, las secuencias no casan, los formatos se descalabran y los trabajos de Hércules nos resultan mínimos frente a la ardua tarea de construir los informes requeridos.</p>
<p>El “reporting”, entendido como la actividad de elaboración de informes de gestión, es una actividad compleja, desarrollada en múltiples etapas, que tiene lugar en el contexto de otros procesos de negocio y hace uso de múltiples sistemas y recursos de información que emplean en el trabajo cotidiano para otros fines: la documentación, la gestión de proyectos, el control financiero, la comunicación por correo electrónico o la presentación de negocios.</p>
<p>Los ejecutivos requieren un tratamiento de estas fuentes de información contextualizada, que se combina, resume, y reinterpreta en los informes de gestión.</p>
<p>Esta tarea pone de relevancia muchos de los problemas más comunes de gestión de la información en las empresas:</p>
<p>- Multiplicación y proliferación exponencial de datos.<br />
- Aplicaciones de datos escasamente conectadas o integradas.<br />
- Dificultad para extraer informes y explotaciones desde las aplicaciones de gestión.<br />
- Documentos organizados por departamentos.<br />
- Múltiples versiones y copias de los mismos documentos.<br />
- Inexistencia de plantillas o modelos normalizados.<br />
- Proliferación de las hojas de cálculo y bases de datos <em>ad hoc</em>.<br />
- Falta de sistematización en la recogida de medidas e indicadores.</p>
<p>Contar con un buen sistema de información de gestión es básico para la toma de decisiones a nivel ejecutivo y la buena marcha de las organizaciones. Por lo general, se asocia la actividad de <em>reporting</em> al ámbito económico y financiero de la empresa, pero la realidad es que cada vez se requiere mayor cantidad de información de carácter operativo y de gestión que permita evaluar adecuadamente los indicadores de rendimiento de los procesos, y cumplimiento de objetivos establecidos. La construcción de dichos informes debe de ser diseñada no sólo desde la perspectiva de los resultados a obtener o presentar, sino también desde la búsqueda de la mayor eficiencia en su construcción y en los procesos de obtención de los datos y documentos necesarios. Esto último requiere una acción decidida de organización, gestión y gobierno de la información crítica que debe de ser analizada, definida y documentada.</p>
<p>Las tecnologías de la información han revolucionado el <em>reporting</em> de gestión. La oferta tecnológica orientada a éste ámbito de la gestión de la información es amplia y muchas compañías, especialmente las de gran tamaño han invertido millones en herramientas de <em>datawarehouse</em>, <em>business intelligence</em> o producción de informes para facilitar la explotación de la información. Podemos encontrar en el mercado multitud productos que facilitan la presentación de la información, la generación de todo tipo de gráficos, cuadros y cubos a partir de información que estructurada en filas y columnas. La familia de tecnologías “business analytics” aporta toda una serie de funcionalidades para extraer automáticamente información de distintas fuentes empresariales y componerla de diferentes maneras a efectos de <em>reporting</em>, permitiendo la agregación, análisis automatizado y producción de informes mixtos con documentos y datos.</p>
<p>Como siempre, parece que la tecnología es la “varita mágica” que resuelve los problemas, y como siempre -viendo la experiencia práctica- llegamos a la conclusión de que sin reglas de gobierno de la información y su adecuada transmisión a las personas de la organización seguimos teniendo un problema de fondo. No se trata pues de comprar nuevas aplicaciones, sino de ser capaces de aprovechar al máximo y de la mejor manera posible los recursos, las herramientas, datos y documentos que disponemos para obtener la información necesaria para la toma de decisiones.</p>
<p>Esto implica un trabajo de reflexión conjunto en el que debieran participar los responsables de los ámbitos económico-financiero, tecnológico y de los procesos de negocio. El papel del responsable de la gestión o gobernanza de la información debiera ser actuar como agente catalizador y facilitador de soluciones. Este proceso será la base para determinar y establecer un origen controlado y consistente de nuestros datos e informes de actividad, una sistematización de las necesidades de <em>reporting</em>, y unos procedimientos de actuación.</p>
<p>Una simple búsqueda en la Web de los términos “business intelligence” and “reporting” nos presenta un panorama dominado por los proveedores de soluciones y escasa reflexión sobre el trasfondo metodológico y organizativo de la gestión de la información. Los profesionales de la información debemos estar atentos a este componente crítico de la gestión de la información en las empresas y organizaciones en unos tiempos en que la supervisión y el control son elementos esenciales para la toma de decisiones y para la supervivencia empresarial.</p>
<div style="border: red 1px dashed; font-size: 11px;"><strong>Cómo citar este artículo:</strong><br />
<strong>García-Morales</strong>, <strong>Elisa</strong>. &#8220;El síndrome del ‘reporting’ o cuando la empresa se acuerda de la gestión de la información&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2012, v. 6, pp. ¿¿-??.</div>
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		</item>
		<item>
		<title>Pero, ¿qué harán las bibliotecas dentro de 15 años?</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/pero-que-haran-las-bibliotecas-dentro-de-15-anos</link>
		<comments>http://www.thinkepi.net/pero-que-haran-las-bibliotecas-dentro-de-15-anos#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 31 Jan 2012 22:12:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Lluís Anglada</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2012]]></category>
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		<category><![CDATA[Conservación de la información]]></category>
		<category><![CDATA[Futuro]]></category>
		<category><![CDATA[Subsidiar la información]]></category>

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		<description><![CDATA[Un amigo, un poco harto –creo- de mis explicaciones sobre lo útiles que son las bibliotecas en el mundo de hoy, me replica: bien, está claro que las bibliotecas hoy tienen finalidad, pero ¿qué harán dentro de 15 años? La pregunta me pilló desprevenido pero la respuesta se me apareció rápido: ofrecerán lugares donde estar,<a href="http://www.thinkepi.net/pero-que-haran-las-bibliotecas-dentro-de-15-anos">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Un amigo, un poco harto –creo- de mis explicaciones sobre lo útiles que son las bibliotecas en el mundo de hoy, me replica: bien, está claro que las bibliotecas hoy tienen finalidad, pero ¿qué harán dentro de 15 años?</p>
<p>La pregunta me pilló desprevenido pero la respuesta se me apareció rápido: ofrecerán lugares donde estar, pagarán para tener información disponible para la gente y guardarán esa y/u otras informaciones para la posterioridad.</p>
<p><strong>Un lugar donde estar</strong>.<br />
Quizá sea un misterio, pero a su vez es un hecho constatable, que bibliotecas diseñadas como espacios agradables atraen gente que entra en contacto con la información. ¿Es esto un defecto? Al contrario, creo yo.</p>
<p>Los espacios (museos, tiendas o plazas) se llenan de gente en parte debido o gracias a su diseño, pero sobre todo a la necesidad que cubren. Si las bibliotecas atraen a gente debe ser que la gente necesita lo que las bibliotecas ofrecen y esto debería ser visto a nivel social como una solución y no como un problema. Casi todos los usos (incluso los espurios) de una biblioteca deberían ser favorecidos ya que implican de alguna forma el crecimiento personal.</p>
<p>Esta es una necesidad individual y social que las bibliotecas satisfacen: ofrecer a la gente un lugar donde estar (con nosotros mismos, con otros y en contacto con la información), facilitar el contacto de uno con la cultura en sus diferentes formas y con otras personas también interesadas en ella, un espacio donde encontrarse con quien pueda tener intereses similares, un lugar donde estar sin consumir, sin pagar, sin tener que seguir la moda… Los servicios de las bibliotecas serán crear y mantener lugares y espacios reales, y quizá también virtuales.</p>
<p><strong>Pagar</strong>.<br />
El bienestar de la mayoría de la población en una sociedad como la española permite que nos paguemos los libros que leemos (al fin y al cabo, leemos poco). En el ámbito del aprendizaje, los manuales pueden incorporarse a los costes del estudio y los artículos comprados “just-in-time” a los de la investigación. Pero este no es el problema. Podemos determinar (e individualmente comprar) el pequeño porcentaje de libros que satisfacen la mayoría de nuestras necesidades o usos. Pero, como me decía un amigo hablando de la regla del 80/20, tenemos el 20% pero lo interesante en la vida pasa dentro del 80%. Las bibliotecas ofrecen colecciones, pagan a los editores precios (a veces superiores al precio de un uso individual) para ofrecer usos múltiples de documentos que quizá no sean usados o lo serán de forma minoritaria.</p>
<p>Pero su existencia forma parte de nuestra libertad. Libertad de elegir, libertad de desarrollar nuestros gustos, nuestras intuiciones y aficiones. Las bibliotecas ofrecen a las personas el servicio de pagar en representación de esta sociedad (una ciudad, una universidad, una empresa, una escuela) para que la persona pueda acceder, bajo régimen capitalista (retribuyendo al autor y al editor), a un bien socializado. Y esto es mejor, ya que ni los muy ricos de forma individual pueden formar colecciones tan extensas como las que forman (a través de las bibliotecas) los pobres subordinados. Uno de los servicios de las bibliotecas será pagar para formar colecciones de documentos impresos y también electrónicos.</p>
<p><strong>Guardar</strong><br />
La importancia de nuestro pasado, de nuestra identidad y de nuestra memoria crece con nuestro bienestar. Esto es cierto (creo yo) a nivel individual y social, y también para la generación de nuevo conocimiento. Me acuerdo de un dominical de <em>El país</em> que mostraba lo que personas de unos 100 países diferentes señalaban como su bien más preciado. Se podía comprobar allí este principio que es en cierta forma un corolario de la pirámide de <strong>Maslow</strong><sup>1</sup>. Pero guardar difícilmente genera beneficio y no tiene suficiente incentivo como para ser dejado en manos de la iniciativa privada y la empresa (me ahorro las consideraciones sobre lo selectiva que puede ser la memoria si se conserva en función de que pueda generar beneficios). Alguien tiene que hacerlo y las bibliotecas ofrecerán este servicio a la colectividad, es decir, conservarán información y la organizarán para que pueda ser encontrada y usada en un futuro. Otro de los servicios de las bibliotecas será guardar la información que generamos hoy, sea ésta en papel o digital.</p>
<p><strong>Tenemos que trabajarnos el futuro</strong></p>
<p>Lo dicho puede tomar formas distintas en función de que lo apliquemos a una biblioteca municipal, a una escolar o a una universitaria. Espacios para ciudadanos o para estudiantes. Pagar para ofrecer libros a los lectores ociosos o bases de datos muy específicas para investigadores especializados. Guardar los carteles de la fiesta mayor, la web del ayuntamiento o las tesis doctorales leídas en una universidad.</p>
<p>Cualquier futuro es un condicional. Nadie sabe con seguridad lo que va a pasar pero muchos intentan influir en el mañana desde el presente. Las bibliotecas, tal como he tratado de detallar, lo están haciendo así, sea de forma consciente o inconsciente.</p>
<p>En el momento actual de crisis económica, y desde el punto de vista del futuro, van a ser necesarias dos cosas:</p>
<p>- Tener un modelo de biblioteca que aporte valor a una sociedad en tránsito. No debería ser difícil ya que la sociedad tenderá a usar la información cada vez más y en más entornos y circunstancias, y por fáciles que nos pongan las cosas las tecnologías, la biblioteca-organización siempre tendrá ocasión de mejorar la relación información-persona.</p>
<p>- Ofrecer a la sociedad una imagen renovada de la biblioteca y mostrar el valor de la misma para una sociedad cambiante. No debemos minimizar la fuerza de las imágenes mentales construidas a lo largo del siglo pasado, y la de la biblioteca es para mucha gente un almacén conservador de libros impresos. Una parte de los esfuerzos de los bibliotecarios se ha dedicado a la estadística y a los indicadores de rendimiento de los servicios bibliotecarios. Esta corriente en nuestra profesión parece que recientemente está orientándose a poner de relieve el valor de las bibliotecas para la sociedad a la que sirven<sup>2</sup>.</p>
<p>Y aún dos más a nivel más práctico: hacer los deberes (es decir, renovar profundamente nuestros servicios para construirlos para los usuarios), y hacerlo en cooperación o colaborativamente (de nosotros con nuestro entorno, las bibliotecas de diferentes tipos entre sí, bibliotecas con archivos y museos y profesionales con usuarios).</p>
<p>Pero, de todas formas, al menos este es mi punto de vista, el futuro de la biblioteca no sólo dependerá de razones objetivas: el futuro de la biblioteca está en los valores con los que se construya la sociedad del futuro.</p>
<p>El estudio de <em>Oclc</em> “From awareness to funding: a study of library support in America” tiene como principal conclusión que “significativa y sorprendentemente, el soporte financiero a las bibliotecas no se correlaciona con factores demográficos (ingresos, edad, género, raza, afiliación política, etc.). El soporte a las bibliotecas tiene más que ver con una manera de pensar o una actitud mental que con los perfiles demográficos tradicionales<sup>3</sup>”.</p>
<p>Pero -como dicen en Nicaragua- lo más seguro es que quién sabe.</p>
<p><strong>Nota:</strong> Esta nota fue publicada el 5 de octubre de 2011 en:<br />
<em><a href="http://bdig.blogspot.com/search?q=%22bibliotecas+dentro+de+15+a%C3%B1os%22" target="_blank">http://bdig.blogspot.com/search?q=%22bibliotecas+dentro+de+15+a%C3%B1os%22</a></em></p>
<p><strong>Notas</strong></p>
<p>1. Pirámide de <strong>Maslow.</strong><br />
<em><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Pirámide_de_Maslow" target="_blank">http://es.wikipedia.org/wiki/Pirámide_de_Maslow</a></em></p>
<p>2. Ver las publicaciones recientes de:</p>
<p><strong>Gauder</strong>, <strong>Brad</strong> (ed.). <em>Perceptions of Libraries: context and community. A report to the OCLC membership</em>. Dublin, Ohio: OCLC, 2010.<br />
<em><a href="http://www.oclc.org/reports/2010perceptions/2010perceptions_all_singlepage.pdf" target="_blank">http://www.oclc.org/reports/2010perceptions/2010perceptions_all_singlepage.pdf</a></em></p>
<p><strong>Oakleaf</strong>, <strong>Megan</strong>. <em>The value of academic libraries: A Comprehensive Research Review and Report</em>. Chicago: Association of College and Research Libraries, 2010.<br />
<em><a href="http://www.ala.org/ala/mgrps/divs/acrl/issues/value/val_report.pdf" target="_blank">http://www.ala.org/ala/mgrps/divs/acrl/issues/value/val_report.pdf</a></em></p>
<p>3. Dublin, Ohio: OCLC, 2008.<br />
<em><a href="http://www.oclc.org/reports/funding" target="_blank">http://www.oclc.org/reports/funding</a></em></p>
<div style="border: red 1px dashed; font-size: 11px;"><strong>Cómo citar este artículo:</strong><br />
<strong>Anglada</strong>, <strong>Lluís</strong>. &#8220;Pero, ¿qué harán las bibliotecas dentro de 15 años?&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2012, v. 6, pp. ¿¿-??.</div>
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		<title>Contenidos profesionales en Twitter: cuando menos es más</title>
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		<comments>http://www.thinkepi.net/contenidos-profesionales-en-twitter-cuando-menos-es-mas#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 31 Jan 2012 16:56:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Natalia Arroyo-Vázquez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2012]]></category>
		<category><![CDATA[Profesionales]]></category>
		<category><![CDATA[Redes sociales]]></category>
		<category><![CDATA[Twitter]]></category>

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		<description><![CDATA[Las redes sociales se han convertido en uno más de los medios de comunicación empleados por los profesionales de la información. En poco tiempo han conseguido conectar a bibliotecarios y documentalistas y, en una suerte de globalización profesional digna de análisis, facilitan los contactos sin movernos de nuestro puesto de trabajo o de nuestra casa.<a href="http://www.thinkepi.net/contenidos-profesionales-en-twitter-cuando-menos-es-mas">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Las redes sociales se han convertido en uno más de los medios de comunicación empleados por los profesionales de la información. En poco tiempo han conseguido conectar a bibliotecarios y documentalistas y, en una suerte de globalización profesional digna de análisis, facilitan los contactos sin movernos de nuestro puesto de trabajo o de nuestra casa. Nunca antes había sido tan fácil contactar con cualquier otro profesional como lo es ahora ni de tener la oportunidad de dialogar todos los días con otros colegas, estrechar lazos o promover acciones colectivas.</p>
<p><em>Twitter</em> es uno de los servicios que más relevancia han ganado en el último año en la profesión. A través de él se difunden información y noticias de diferente naturaleza, relacionados con las bibliotecas y centros de documentación y sus profesionales. Dos factores influyen en la información que recibimos a través de <em>Twitter</em>: nuestros contactos y los momentos en que nos conectamos.</p>
<p>En nuestro <em>timeline</em> o cronología<sup>1</sup> vemos las publicaciones de los perfiles a los que seguimos y siempre se situarán antes los últimos contenidos publicados, mientras que para recuperar los más antiguos hay que realizar un esfuerzo cargando más mensajes. En ocasiones incluso encontramos limitaciones y no podemos recuperar los contenidos a partir de una fecha determinada, pues prima la información de actualidad.</p>
<p><strong>Las redes sociales, como la vida misma</strong></p>
<p>Las redes sociales guardan de forma general un gran parecido en su funcionamiento básico con los sistemas orales de transmisión de la información: si nos quedáramos incomunicados, sin radio, televisión, teléfono, correo postal o internet, la única información que recibiríamos sería la procedente de las personas que se encuentran a nuestro alrededor en ese momento. Y seguramente esa información sería diferente cada día.</p>
<p>En función de la selección que hagamos de nuestros contactos estarán los contenidos que recibamos en nuestra cronología de <em>Twitter</em> (o nuestro muro de <em>Facebook</em>). Si tenemos muchos contactos y publican con más frecuencia necesitaremos más tiempo para seguir todos los contenidos que nos lleguen. Y si nuestros contactos son pocos y “hablan” menos, nos será menos costoso asumir los contenidos. Sin embargo, a todos nos ha asaltado la duda de si nos estaremos perdiendo algo por no seguir a un perfil.</p>
<p>Pero seguir a más perfiles en <em>Twitter</em> no conlleva precisamente un beneficio, en el sentido de que, a más contactos, el índice de obsolescencia de los contenidos que recibiremos será mayor, y por lo tanto deberemos invertir más tiempo en leerlos. Así, la selección (y gestión) de nuestros contactos es necesaria para poder asumir la información que nos llega sin dilapidar nuestro tiempo. Por otro lado, bien es verdad que pequeñas dosis de información, que suelen estar compuestas por un texto y un enlace, son fáciles de extraer en función de nuestros intereses, de la misma manera que podemos leer el tema de un correo electrónico y seguir leyendo si nos interesa después.</p>
<p>La endogamia de las redes sociales profesionales provoca la duplicidad de contenidos en nuestras cronologías de <em>Twitter</em> cada vez que se <em>retuitea</em> algo o que se publica una misma noticia con diferentes titulares. Así, hay algunas noticias que son muy difundidas y que nos llegan varias veces a lo largo del día, a veces incluso de más tiempo, bien en forma de <em>retuits</em> o expresadas con diferentes palabras o enlazando a webs diferentes. Esa multiplicación de noticias concretas nos da una idea de cuáles son las que la comunidad considera más importantes y sirve como llamada de atención sobre aquellas con un mayor impacto.</p>
<p><strong>Cantidad y selección</strong></p>
<p>Instituciones y personas con un cierto interés por posicionarse en las redes sociales se ven obligadas no sólo a formar una red de contactos amplia, sino también a publicar muchos contenidos para aparecer en las cronologías de otros con mayor frecuencia, por lo que en ocasiones prima la cantidad frente a la selección y a una cuidadosa línea de contenidos bien pensada. Sin duda ésta es una buena estrategia para dejarse ver pero, ¿qué prefieren nuestros seguidores?, ¿una gran cantidad de <em>tuits</em> o unos pocos, pero bien seleccionados?</p>
<p>Personalmente, cada vez valoro más aquellos perfiles que me proporcionan unos pocos <em>tuits</em>, pero de los cuales llega a interesarme un alto porcentaje (y cuyos perfiles visito casi cada día porque me tienen enganchada); los que me ofrecen un valor añadido: la cuidadosa selección que realizan en función de unos criterios y/o de su experiencia; aquellos perfiles que me traen comentarios o ideas propias, originales, en los que se deja entrever algo de las personas que hay detrás; y también los que saben ir más allá del titular para exprimir los contenidos y sacar lo mejor de ellos —pues de todos es sabido que los titulares tienden a obedecen a criterios publicitarios—, completarlos con información relacionada o que, simplemente, cumplen lo que promete el título.</p>
<p>Porque sinceramente, en estos días de sobreabundancia de letra digital (que no tanto de información) se valoran más los contenidos directos, sin rodeos, excesos ni florituras o revestimientos innecesarios.</p>
<div style="border: red 1px dashed; font-size: 11px;"><strong>Cómo citar este artículo:</strong><br />
<strong>Arroyo-Vázquez</strong>, <strong>Natalia</strong>. &#8220;Contenidos profesionales en Twitter: cuando menos es más&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2012, v. 6, pp. ¿¿-??.</div>
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		<title>Patentes, ¿el documento de evaluación del futuro?</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/patentes-%c2%bfel-documento-de-evaluacion-del-futuro</link>
		<comments>http://www.thinkepi.net/patentes-%c2%bfel-documento-de-evaluacion-del-futuro#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 30 Jan 2012 16:13:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alexandre López-Borrull y Eva Ortoll</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2012]]></category>
		<category><![CDATA[Calidad]]></category>
		<category><![CDATA[Citaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Evaluación]]></category>
		<category><![CDATA[Patentes]]></category>

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		<description><![CDATA[1. Introducción Dice el viejo refrán que “en el reino de los ciego, el tuerto es el Rey”. ¿Y si de golpe, todos los ciegos se volvieran tuertos? Más allá de la frase políticamente incorrecta, la pretensión es reflexionar sobre uno de los documentos básicos de difusión del conocimiento en la ciencia y la tecnología,<a href="http://www.thinkepi.net/patentes-%c2%bfel-documento-de-evaluacion-del-futuro">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>1. Introducción</strong></p>
<p>Dice el viejo refrán que “en el reino de los ciego, el tuerto es el Rey”. ¿Y si de golpe, todos los ciegos se volvieran tuertos? Más allá de la frase políticamente incorrecta, la pretensión es reflexionar sobre uno de los documentos básicos de difusión del conocimiento en la ciencia y la tecnología, las patentes, y sobre sus métodos de evaluación comparativa.</p>
<p>Estados, universidades, e instituciones públicas promueven y seguirán promoviendo las patentes como vehículo, aunque no único, de transferencia tecnológica de la investigación aplicada. La búsqueda de recursos económicos, de financiación de las universidades y de mejora de la eficiencia del papel de la universidad son las principales razones habitualmente esgrimidas para ello.</p>
<p>La explotación de las nuevas ideas y la reversibilidad hacia la sociedad de la creatividad así como la mayor implicación con el tejido empresarial son otras motivaciones igualmente válidas. Quizás se podría debatir sobre la posible contradicción con un apoyo al acceso abierto del conocimiento, pero ello no es motivo de la presente nota.</p>
<p>Las patentes como forma de difusión del conocimiento y como publicación sirven también para la evaluación y comparación entre académicos. Cuando el sólo hecho de tener una patente en algunas ramas del conocimiento, básicamente ciencia y tecnología e ingenierías, ya es destacable, ningún problema. Asimismo se usan en la creación de rankings como comparativa entre universidades para considerar su productividad.</p>
<p>Sirven como mérito que se añade a las publicaciones (pero no las sustituyen) y permiten rellenar una hoja más de los currículums académicos. Pero, ¿qué sucederá cuando tener patentes sea tan normal en un currículum como tener artículos?</p>
<p>Las universidades españolas solicitaron en 2009 un total de 561 patentes y en 2010 un total de 584. Como indican desde la agencia <em>J. Isern</em>, “el número de patentes solicitadas por las universidades españolas ha crecido desde el 2005 (353)”. Se van a seguir promoviendo la solicitud de patentes, ya sean de producto o de proceso. Aunque el escenario de publicación de patentes no fuera tan generalizado, la reflexión a apuntar sería igual de válida, así como la necesidad de que seamos los profesionales de la información los que podamos aportar algo de luz en este sentido.</p>
<p><strong>2. Citaciones de patentes</strong></p>
<p>En la época en la que las patentes se reseñaban como literatura gris, era habitual que fueran fuentes o bien poco obtenidas o bien poco citadas en la literatura científica. Pero la eclosión de bases de datos a texto completo de oficinas de patentes, así como la generalización del uso de bases de datos como <em>Scifinder</em> o <em>Derwent world patents index</em> ha ayudado a la generalización en el mundo académico de la lectura de patentes. Por consiguiente, también deberían ser citadas.</p>
<p>Diversos estudios han intentado observar las citaciones de patentes en revistas académicas, artículos científicos en patentes. Algunas de las dificultades que existen serían la de identificar una única patente: ¿cuál citar, la original, la europea, la estatal?. También se puede perder toda la familia de patentes en el proceso.</p>
<p>Por tanto, identificar a nivel cuantitativo el impacto y el conjunto de documentos relacionados mediante la citación se hace más complejo. A pesar de dicha complejidad, los métodos bibliométricos y cienciométricos nos ofrecen una importante batería de herramientas que permiten ahondar en análisis cuantitativos más o menos afinados en lo que a citación se refiere.</p>
<p><strong>3. Calidad AND patentes: ¿cuadrar el círculo?</strong></p>
<p>En el apartado anterior nos hemos fijado brevemente en la vertiente cuantitativa, que por otra parte cuenta con abundante literatura sobre sus virtudes y potencialidades, pero ¿cómo afrontamos una valoración cualitativa de las patentes en un currículum académico?</p>
<p>En revistas científicas tenemos el Factor de impacto, del cual podríamos decir que es tan usado como criticado, y que de la misma manera que la democracia es severamente criticada, aún no hemos sido capaces de encontrar una alternativa viable y normalizada. La citación como vehículo de comparación: tanto eres citado, tanto vales.</p>
<p>En páginas web tenemos incluso diversas visiones. Mientras <em>Google</em> mediante su <em>Page rank</em> utiliza por decirlo así las citaciones (enlaces) y su ponderación para listar las páginas web recogidas en una búsqueda, a nivel inferior muchas veces se usan parámetros como visitas, descargas, visualizaciones para comparar elementos. ¿Cómo podemos por tanto usar en patentes algún sistema cualitativo?</p>
<p>Agencias de evaluación como <em>AQU</em> y <em>Aneca</em> utilizan en la descripción de los currículums, que serán usados posteriormente para la acreditación del profesorado en las distintas convocatorias (de agregado o catedrático por ejemplo), los siguientes campos de descripción para las patentes:</p>
<p>AQU</p>
<p>D. Patents i models d’utilitat<br />
Inventors/res (per ordre de signatura):<br />
Títol:<br />
Núm. de sol•licitud:<br />
País de prioritat:<br />
Data de prioritat:<br />
Entitat titular:<br />
Països als quals s’ha estès:<br />
Empreses que l’exploten:</p>
<p><em>Aneca</em></p>
<p>1.c. Calidad de la transferencia de los resultados<br />
1.c.1. Patentes y productos con registro de propiedad intelectual<br />
Inventores<br />
Título<br />
Nº de solicitud<br />
Fecha de solicitud<br />
Descripción breve de su contenido y objetivos<br />
País de prioridad<br />
Nº de patente<br />
Fecha de concesión<br />
Entidad titular<br />
Países a los que se ha extendido (máximo 3 países)<br />
Tipo de protección de la patente<br />
Nacional europea tratado de cooperación de patentes</p>
<p>Por tanto, aunque parece claro que el elemento de calidad es la explotación, ¿sería posible y conveniente apuntar otros indicadores?</p>
<p><strong>4. Indicadores de calidad y conclusiones</strong></p>
<p>Parece lógico suponer que, como profesionales de la información, deberíamos ser capaces de ofrecer alguna técnica que, combinada con la métrica, se pueda establecer para la valoración adecuada de patentes.</p>
<p>Asimismo parece lógico profundizar en la creación de algún tipo de algoritmo más complejo que incluya las citaciones cruzadas entre patentes y artículos científicos, así como las relaciones entre las propias citaciones. El impacto como concepto, con una visión amplia.</p>
<p>Evidentemente no es sencillo, ni las ventas de un producto o medicamento pueden ser usadas, ni las líneas de producción creadas, ni los beneficios económicos (aunque los libros pueden medirse por <em>best-sellers</em>,  y los discos de oro y platino, aunque rebajada su cuantía, siguen existiendo), ni el número de pacientes curados por un medicamento.</p>
<p>¿Cómo podemos pues diferenciar finalmente el impacto, incluyendo la explotación, de una u otra patente y su peso respecto a los artículos? ¿Cuánto vale una patente, tres artículos?</p>
<p>Aunque sea complejo, y dispongamos de indicadores para valorar la excelencia de las patentes por parte de la <em>Ocde</em> y otros organismos acreditados, a los profesionales de la información se nos presenta un reto para establecer algún mecanismo que permita combinar nuestra habilidad en analizar los flujos de conocimiento y los procesos de creación y transferencia del mismo.</p>
<p><strong>5. Referencias bibliográficas</strong></p>
<p><strong>Buela-Casal, G.</strong>; <strong>Bermúdez, M.P.</strong>; <strong>Sierra, J.C.</strong>; <strong>Quevedo-Blasco, R.</strong>; <strong>Castro, A.</strong>; <strong>Guillén-Riquelme, A.</strong> “Ranking de 2010 en producción y productividad en investigación de las universidades públicas españolas”. <em>Psicothema</em>, 2011, v. 23, n. 4, pp. 527-36.</p>
<p><strong>González-Albo Manglano, B</strong>.; <strong>Zulueta García, M. A.</strong> “Patentes domésticas de universidades españolas: análisis bibliométrico”. <em>Revista española de documentación científica</em>, 2007, v. 30, pp.61-90.</p>
<p><strong>Guash, L. M.</strong> “Nuevas perspectivas en la evaluación de las patentes como parte del curriculum científico”. <em>Revista española de documentación científica</em>, 2007, v. 30, n. 2, pp. 218-40.</p>
<p><strong>He, X.</strong>; <strong>Zhang. </strong><strong>F.</strong>; <strong>Adam, N.</strong> “Towards ranking the Importance of Patents”. En: <em>IEEE Symposium on Advanced Management of Information for Globalized Enterprises</em>, AMIGE, 2008.</p>
<p><em>J.Isern.com</em>. “Las patentes presentadas o participadas por universidades crecen a pesar de la crisis”. <em>J.Isern.com</em>, 31 octubre, 2011.<br />
<em><a href="http://www.jisern.com/ca/noticies/item/98-las-patentes-presentadas-o-participadas-por-universidades-crecen-a-pesar-de-la-crisis" target="_blank">http://www.jisern.com/ca/noticies/item/98-las-patentes-presentadas-o-participadas-por-universidades-crecen-a-pesar-de-la-crisis</a></em></p>
<p><strong>Leydesdorff, L.</strong>; <strong>Meyer, M.</strong> “The decline of university patenting and the end of the Bayh-Dole effect”. <em>Scientometrics</em>, 2010, v. 83, pp. 355-62.</p>
<div style="border: red 1px dashed; font-size: 11px;"><strong>Cómo citar este artículo:</strong><br />
<strong>López-Borull</strong>, <strong>Alexandre</strong>; <strong>Ortoll</strong>, <strong>Alexandre</strong>. &#8220;Patentes, ¿el documento de evaluación del futuro?&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2012, v. 6, pp. ¿¿-??.</div>
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		<title>Rebelarse contra la relevancia: cómo encontrar lo que buscamos y no lo que Google cree que buscamos</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/rebelarse-contra-la-relevancia-como-encontrar-lo-que-buscamos-y-no-lo-que-google-cree-que-buscamos</link>
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		<pubDate>Sat, 28 Jan 2012 17:54:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José-Antonio Merlo-Vega</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2012]]></category>
		<category><![CDATA[Buscadores]]></category>
		<category><![CDATA[Búsqueda de información]]></category>
		<category><![CDATA[Filtrado de información]]></category>
		<category><![CDATA[Google]]></category>
		<category><![CDATA[Personalización]]></category>
		<category><![CDATA[Preferencias de los usuarios]]></category>
		<category><![CDATA[Relevancia]]></category>

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		<description><![CDATA[Las políticas comerciales de Google están incidiendo negativamente en la pertinencia de los resultados de las búsquedas. Esto se debe a que el concepto de relevancia ha cambiado en aras de la personalización de los resultados, algo que perjudica directamente a la búsqueda objetiva, la que se realiza desde los centros de información. Priorizar los<a href="http://www.thinkepi.net/rebelarse-contra-la-relevancia-como-encontrar-lo-que-buscamos-y-no-lo-que-google-cree-que-buscamos">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Las políticas comerciales de <em>Google</em> están incidiendo negativamente en la pertinencia de los resultados de las búsquedas. Esto se debe a que el concepto de relevancia ha cambiado en aras de la personalización de los resultados, algo que perjudica directamente a la búsqueda objetiva, la que se realiza desde los centros de información. Priorizar los resultados que los buscadores consideran que se ajustan a nuestras preferencias dificulta la verdadera pertinencia de las consultas, la que obtiene resultados precisos y que responde a la intención de la búsqueda.</p>
<p><em>Google</em> siempre destacó por su eficiencia, algo por lo que consiguió situarse como la herramienta por excelencia para la recuperación de información disponible en internet<sup>1</sup>. Los sucesivos cambios en los algoritmos de recuperación y la anunciada orientación de los resultados hacia las preferencias personales repercuten directamente en las estrategias de interrogación que se deben emplear para conseguir resultados objetivos y, por tanto, localizar los datos o archivos que realmente se necesitan.</p>
<p>La relevancia ya no consiste en ofrecer los resultados que se corresponden con lo que buscamos, sino lo que lo que las herramientas que empleamos para buscar información estiman que es lo que más se ajusta a nuestras supuestas preferencias, junto a aquello que creen que nos puede interesar en virtud de nuestro perfil: noticias, fotos, vídeos, etc. No se ofrece lo que buscamos, sino lo que se cree que buscamos. Pero, cuando se busca información desde servicios bibliotecarios de referencia o desde cualquier unidad documental, la recuperación debe estar lo más alejada posible de preferencias personales.</p>
<p>Los profesionales de la información deben ser expertos en recuperación de información, por lo que tienen que ser conscientes de que las lógicas de los buscadores han cambiado y de cómo ahora nuestras competencias pasan por conseguir identificar relevancia con pertinencia, no con preferencias. En definitiva, se trata de saber que, si empleamos <em>Google</em>, la forma de buscar debe ser diferente, más elaborada, porque distintos son ahora los resultados, menos objetivos.</p>
<p>Periódicamente <em>Google</em> informa de los cambios en sus algoritmos de recuperación<sup>2</sup>, cada vez más orientados hacia la personalización de los resultados, buscando ajustarse a las preferencias de quien realiza la consulta, es decir, a lo que <em>Google</em> cree que nos interesa basándose en la información que tiene de nosotros. Además, las nuevas políticas de privacidad de <em>Google</em><sup>3</sup>, que tendrán efecto desde el 1 de marzo de 2012, buscan profundizar aún más en la obtención de resultados subjetivos, al unir la información que, como usuarios de cuentas de <em>Google</em>, hemos dejado en sus servicios: contenidos de nuestros correos electrónicos en <em>Gmail</em>, vídeos vistos en <em>YouTube</em>, historial de búsqueda almacenado, canales RSS en <em>Google reader</em>, perfiles de <em>Google+</em> y conexiones en redes sociales, aplicaciones <em>Android</em> descargadas, etc.</p>
<p>Las nuevas políticas apuntan a un proceso de “desdoscerización”, donde la inteligencia colectiva sigue siendo un motor de la Web, mayor todavía con las posibilidades de la comunicación móvil, pero donde las preferencias interesan como mercado potencial, como escaparate de tendencias, necesidades que cubrir y productos que vender.</p>
<p>La denominada por la empresa <em>Google</em> como “experiencia <em>Google</em> para los usuarios”, de evidente inspiración mercantil, es contraria en principio a lo que podemos etiquetar como “experiencia <em>Google</em> para profesionales de la información”, quienes siempre deben partir del principio de objetividad en la recuperación de la información. La parte positiva es que estos cambios devuelven el protagonismo a los expertos en información, obligados a dominar la extracción de información de forma adecuada.</p>
<p>Ahora ya no se trata de conocer todos los operadores y sus combinaciones, sino que lo importante es entender cómo funciona <em>Google</em> para personalizar la consulta, no los resultados de las consultas, para buscar de forma precisa, para que la relevancia sea igual a la pertinencia y para que lo encontrado se corresponda con la buscado. Hagan la prueba y busquen, por ejemplo, la nueva edición de un informe de un organismo.</p>
<p>Si realizamos la consulta basándonos en la experiencia de usuario de <em>Google</em>, encontraremos noticias, páginas creadas hace tiempo, imágenes, productos en venta o conversaciones de redes sociales, por lo que se hace necesario filtrar la información desde el inicio, empleando las herramientas avanzadas que tanto <em>Google</em> como los navegadores y otras aplicaciones permiten; para ello, en este artículo se ofrecen algunos consejos para profesionales de la información que quieran rebelarse contra el falso concepto de relevancia y encontrar de forma ágil lo que se esté buscando.</p>
<p><strong>Diez consejos para la recuperación objetiva de información</strong></p>
<p>1. Busca de forma anónima. El anonimato debe ser el punto de partida. Es aconsejable realizar las consultas sin sesiones abiertas con cuentas de <em>Google</em>. Si se accede a un buscador o servicio previa identificación, las consultas se irán almacenando y paulatinamente los resultados se irán ajustando al historial de búsquedas. Si se busca algo diferente, se tardará más en encontrarlo, ya que al personalizarse los resultados, <em>Google</em> siempre intentará ofrecer lo más parecido a las búsquedas anteriores. No conviene buscar con cuentas de <em>Google</em> abiertas, aunque siempre se pueden eliminar los resultados acumulados, como se mostrará más adelante.</p>
<p>2. Usa la búsqueda avanzada. Los formularios en los que se combinan los términos de búsqueda para ajustar los resultados son un recurso esencial. El hecho de que sean sistemas clásicos no los convierte en obsoletos y siguen siendo la mejor forma de diseñar estrategias de interrogación. Aunque está activa, <em>Google</em> ya no enlaza claramente su útil “búsqueda avanzada”, que permite delimitar aspectos como consultar por frases, limitar los resultados a servidores específicos o elegir el formato de la información buscada. En recientes cambios de la interfaz principal de <em>Google</em> se eliminó el acceso directo a esta herramienta, que está disponible en:<br />
<em><a href="http://www.google.es/advanced_search" target="_blank">http://www.google.es/advanced_search</a></em></p>
<p>3. Usa operadores de precisión. El valor de los operadores para la recuperación pertinente no es tampoco nada nuevo y está en la base de cualquier buscador eficaz. No obstante, ante los constantes cambios en los algoritmos de <em>Google</em>, cada vez se hace más necesario completar la consulta con algunos operadores, especialmente con aquellos que permiten realizar búsquedas literales (texto entre comillas), limitar la consulta a servidores concretos (site:servidor), elegir formatos de archivo (filetype:tipo de archivo) o excluir términos (-término1 &#8211; término2). La información sobre los operadores de <em>Google</em>, en especial los empleados en la búsqueda avanzada, se puede conocer desde su página de ayuda:<br />
<em><a href="http://www.google.es/intl/es/help/features.html" target="_blank">http://www.google.es/intl/es/help/features.html</a></em></p>
<p>4. Usa los filtros. <em>Google</em> ofrece diversas opciones para seleccionar páginas alojadas en servidores de un área geográfica, en una lengua o en una fecha, por ejemplo. Estas posibilidades se ofrecen en un menú lateral y son útiles para delimitar los resultados. Por defecto, ofrece datos cercanos a nuestra ubicación, por lo que conviene modificar esta información por un área global. De igual forma, <em>Google</em> permite seleccionar tipos de información: noticias, imágenes, libros digitalizados, etc., a partir de un menú que muestra en la parte superior de los resultados. El uso de los filtros se realiza de forma posterior a una consulta; en primer lugar, se debe ejecutar una búsqueda a través del formulario inicial de <em>Google</em>, para después filtrar los resultados con las diferentes opciones del menú lateral, precisando fechas, idiomas o lo que se considere, o del menú superior, limitando la consulta a imágenes, vídeos, libros o el formato de la información que necesitemos.</p>
<p>5. Usa la búsqueda textual. La relevancia, tal como la entienden los profesionales de la documentación, pasa por ajustar los resultados a los términos de búsquedas. El algoritmo de recuperación de <em>Google</em> se fue alejando de este principio pero, consciente esta empresa de que era necesario articular un sistema para localizar información por términos, en noviembre de 2011 puso en funcionamiento <em>Verbatim</em><sup>4</sup>, que sirve para obligar a que la recuperación de los términos buscados se realice de forma textual, dando prioridad a las palabras sobre las preferencias. La opción “Verbatim” se encuentra en el menú lateral de los filtros de los resultados de una consulta, bajo las opciones “Más herramientas &#8211; Todos los resultados”.</p>
<p>6. Elimina la información personal. Para conseguir la despersonalización de los resultados es necesario borrar cualquier indicio de nuestras consultas anteriores, aunque en casos de centros de información especializados puede ser de interés mantener preferencias de resultados. Tanto para eliminar la información completamente, como para mantener exclusivamente la que se considere pertinente, será útil consultar el panel de control de <em>Google</em>, donde se almacenan tanto el historial de consultas como la configuración de los servicios que empleemos. Desde este panel se ofrece la opción para modificar la información personal, borrar algunas páginas o eliminar el historial web de forma completa. El panel de control se encuentra en:<br />
<em><a href="http://www.google.com/dashboard" target="_blank">http://www.google.com/dashboard</a></em></p>
<p>7. Elimina las preferencias de anuncios. Entre las novedades más discutidas del buscador <em>Google</em> está la personalización de la publicidad que se ofrecerá junto a los resultados de las consultas y que se modificará en función de nuestras preferencias. Si bien esta estrategia comercial es incontestable, sin embargo repercutirá en los resultados, que también se verán orientados hacia nuestros gustos o anteriores consultas. Para conseguir resultados limpios de información personal, lo más conveniente es que no se conozcan nuestras preferencias. <em>Google</em> nos facilita esta operación, permitiendo desactivar la generación de la <em>cookie</em> que alberga estos datos o accediendo a las preferencias almacenadas, desde donde pueden ser borradas. El administrador de preferencias de anuncios de <em>Google</em> está en:<br />
<em><a href="http://www.google.es/ads/preferences" target="_blank">http://www.google.es/ads/preferences</a></em></p>
<p>8. Elimina el historial del navegador. Los navegadores permiten que se eliminen los datos de navegación, ya sea el historial de las páginas vistas, las <em>cookies</em> que se han ido cargando en la sesión, las contraseñas empleadas u otros datos almacenados durante el uso del navegador. A menudo las páginas visitadas se toman como fuente de información para posteriores resultados, por lo que, si queremos realizar búsquedas anónimas, es aconsejable bien configurar el navegador para que elimine toda la información al término de cada sesión o bien realizar una limpieza manual de los datos de las consultas: historial, caché, <em>cookies</em>, preferencias, autocompletar, etc.</p>
<p>9. Vacía la memoria caché. Para una eliminación integral de la información personal, datos de páginas visitadas o cualquier otra actividad realizada con los dispositivos que empleemos para buscar información, el complemento idóneo es el borrado de la memoria caché de la CPU, donde se almacenan rutinas de las aplicaciones y datos de navegación. No se trata de una operación directamente vinculada con la mejora de resultados de las consultas en sistemas automatizados, pero  vaciar esta memoria permite iniciar búsquedas asegurándose de que no hay datos almacenados que interfieran en la posible personalización de los resultados. Un programa gratuito con probado rendimiento para el borrado de la memoria caché y las rutinas innecesarias es <em>CCleaner</em>, que se puede descargar desde:<br />
<em><a href="http://www.piriform.com/ccleaner" target="_blank">http://www.piriform.com/ccleaner</a></em></p>
<p>10. Diversifica los recursos de información. Hay fuentes específicas para cada tipo de información, por lo que un profesional no precisa partir siempre de buscadores para localizar aquellos datos o documentos que necesita. La formación y la experiencia enseñan a seleccionar las fuentes de información más útiles, que debemos organizar para acceder a ellas de forma ágil. Es esencial disponer de un sistema de administración de recursos, para los que son especialmente útiles los servicios de favoritos sociales (<em>Delicious</em>, <em>Diigo</em>) y los escritorios virtuales (<em>Netvibes</em>, <em>Protopages</em>). Para la gestión de recursos de información cada vez son más recomendables herramientas como <em>Zotero</em> o <em>Mendeley</em>, por su versatilidad para describir cualquier tipo de recurso y por las posibilidades de sincronización de los datos en servidores en la nube, en instalaciones locales o en aplicaciones móviles. Esto mismo ocurre con el navegador <em>Mozilla firefox</em>, que también es una opción para la gestión de los favoritos y la sincronización de los recursos en diferentes dispositivos.</p>
<p><em>Google</em> es la herramienta de recuperación de información de mayor valor, pero su creciente adaptación de los resultados a criterios comerciales, basados en una supuesta adecuación de los enlaces ofrecidos a las preferencias de los usuarios, está dando como resultado que sea necesario filtrar la información, emplear con frecuencia operadores o modificar las consultas para conseguir los resultados que se buscan. El anonimato en la recuperación de la información es el medio para la consecución de resultados objetivos. <em>Google</em> quiere conocer a sus usuarios para afinar los resultados y darles mejor servicio, pero los profesionales de la información debemos conocer a <em>Google</em> para obtener los resultados que buscamos y para que este potente buscador esté a nuestro servicio.</p>
<p><strong>Notas</strong></p>
<p>1. <em>Google</em> explica su evolución mediante una nota en su blog oficial del 21 de noviembre de 2011, en las que incluye un vídeo y un gráfico con una línea de tiempo muy aclaratorios.<br />
“The evolution of search in six minutes”.<br />
<em><a href="http://insidesearch.blogspot.com/2011/11/evolution-of-search-in-six-minutes.html" target="_blank">http://insidesearch.blogspot.com/2011/11/evolution-of-search-in-six-minutes.html</a></em></p>
<p>2. <em>Inside search: The official Google search blog</em>, es el canal de comunicación desde el que se informa de las novedades del buscador:<br />
<em><a href="http://insidesearch.blogspot.com" target="_blank">http://insidesearch.blogspot.com</a></em></p>
<p>3. <em>Google</em> unificará el 1 de marzo de 2012 las políticas de privacidad de sus servicios, que los usuarios están obligados a aceptar si quieren seguir usándolos:<br />
<em><a href="http://www.google.com/intl/es/policies" target="_blank">http://www.google.com/intl/es/policies</a></em></p>
<p>4. “Verbatim” fue presentado por <em>Google</em> el 15 de noviembre de 2011 en la nota de su blog titulada “Search using your terms, verbatim”.<br />
<em><a href="http://insidesearch.blogspot.com/2011/11/search-using-your-terms-verbatim.html" target="_blank">http://insidesearch.blogspot.com/2011/11/search-using-your-terms-verbatim.html</a></em></p>
<div style="border: red 1px dashed; font-size: 11px;"><strong>Cómo citar este artículo:</strong><br />
<strong>Merlo-Vega</strong>, <strong>José-Antonio</strong>. &#8220;Rebelarse contra la relevancia: cómo encontrar lo que buscamos y no lo que Google cree que buscamos&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2012, v. 6, pp. ¿¿-??.</div>
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		<title>El año de las ciencias sociales y humanas</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/el-ano-de-las-ciencias-sociales-y-humanas</link>
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		<pubDate>Wed, 25 Jan 2012 16:29:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Isidro F. Aguillo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2012]]></category>
		<category><![CDATA[Acceso abierto]]></category>
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		<category><![CDATA[Excelencia científica]]></category>
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		<category><![CDATA[Perfil profesional]]></category>
		<category><![CDATA[Plagio]]></category>
		<category><![CDATA[Procesos de evaluación]]></category>
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		<description><![CDATA[1. Introducción En varias ocasiones he asistido a presentaciones o leído balances de los principales acontecimientos ocurridos recientemente, algo habitual cuando un año natural está próximo a terminar. El orador o redactor se esfuerza por recopilar de fuentes diversas lo que, a su juicio, merece un comentario, pocas veces crítico y en la mayoría de<a href="http://www.thinkepi.net/el-ano-de-las-ciencias-sociales-y-humanas">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>1. Introducción</strong></p>
<p>En varias ocasiones he asistido a presentaciones o leído balances de los principales acontecimientos ocurridos recientemente, algo habitual cuando un año natural está próximo a terminar. El orador o redactor se esfuerza por recopilar de fuentes diversas lo que, a su juicio, merece un comentario, pocas veces crítico y en la mayoría de los casos meramente enumerativo. No es raro que tal autor cite el éxito de <em>Amazon</em> y su <em>Kindle</em>, fruto de la visión empresarial de <strong>Jeff Bezos</strong>, o nos obsequie con un repaso de la carrera del fallecido <strong>Steve Jobs</strong> y sus continuadas innovaciones <em>iSomething</em>. Su experiencia personal con esta gente o con los desarrollos comentados es escasa o nula, siempre de segunda mano y lamentablemente termina ofreciendo muy poco valor añadido.</p>
<p>Al contrario de lo comentado, este <em>ThinkEPI</em> tiene un perfil claramente personal, de alguien que a lo sumo se encontró una vez en un congreso con <strong>Tim Berners-Lee</strong>, aunque no cruzara palabra con él. Se trata de presentar experiencias individuales, posiblemente sesgadas, ya que son fruto de un trabajo en áreas concretas (cuantitativas) de la disciplina, y opiniones personales fruto del uso continuado u ocasional de algunas de las tecnologías emergentes o ya consolidadas. Más importante: me niego a ser un simple relator, y deseo exponer con rigurosidad, y cierta dureza, mi opinión constructiva (insisto, personal, nunca institucional) sobre algunos aspectos y desarrollos que estimo desafortunados o incluso dañinos para nuestra profesión.</p>
<p><strong>2. La universidad está desconectada de la profesión</strong></p>
<p>Nuestra disciplina, de difícil definición, lastrada quizás por tópicos populares que aún se perpetúan tanto en los medios como a la hora de establecer prioridades de gasto en épocas de crisis económica, sigue buscando su hueco en la sociedad actual. Las esperanzas depositadas en el esfuerzo desarrollado desde la academia para promover un encaje más adecuado en el mercado laboral han sido ampliamente defraudadas. No podía ser de otro modo, cuando se ha renegado del estatus tecnológico de las ciencias de la información, correctísima terminología usurpada por terceros, y se debate si incluir nuestros estudios entre los de ciencias sociales o incluso, tamaña barbaridad, entre las humanidades.</p>
<p>Aceptar advenedizos de otras áreas buscando plaza funcionarial en nuestros claustros tiene esas consecuencias. La victoria será, sin embargo, pírrica, pues la tibetización universitaria que aísla la disciplina de los avances tecnológicos, de las innovaciones empresariales o de las exigencias de los empleadores no ha sido asumida (¡por razones obvias!) por la profesión en ejercicio, que cada día se muestra más dinámica y abierta. Sirva, como ejemplo, la diferencia entre los programas docentes en la mayoría de las universidades y los títulos y contenidos de los artículos de <em>El profesional de la información</em> o del <em>Anuario ThinkEPI</em>.</p>
<p><strong>3. Investigación menos exigente</strong></p>
<p>La situación es incluso más grave pues afecta no sólo a la misión docente sino también, y posiblemente de manera más preocupante, a la misión investigadora. En una decisión polémica, bien recibida entre ciertas castas, la <em>Agencia nacional de evaluación y prospectiva</em> (ANEP) ha rebajado la exigencia de calidad de las revistas científicas en las áreas de ciencias sociales y humanidades. Ahora prácticamente cualquier publicación periódica española de estas disciplinas es aceptable, basta con que aparezca en alguno (cualquiera) de los índices nacionales construidos al efecto. Y en ellos cabe casi todo, pues se relajan las exigencias, confundiendo aspectos formales con calidad de contenidos, reinterpretando el significado y alcance de la revisión por pares y cerrando los ojos ante prácticas aberrantes o directamente poco éticas. Entre ellas citaremos</p>
<p>- apropiación y refrito de trabajos de terceros (plagio, es decir hurto de ideas),<br />
- multiplicación abusiva de los mismos artículos,<br />
- duplicación de esfuerzo por desconocimiento de la bibliografía en otros idiomas (poca profesionalidad) y<br />
- publicación de resultados falsos o incompletos, incorrectamente analizados o sin discusión propiamente dicha (directamente una estafa).</p>
<p>Obviamente no se puede generalizar, pues no siempre se confunde opiniones (todo el mundo es un par, lo cual es falso) con impacto real, pero las consecuencias globales a medio plazo van a ser muy negativas, ya que todos los sectores se verán afectados:</p>
<p>- los autores, por la competición de colegas mediocres,<br />
- los editores, obligados a aceptar títulos menores,<br />
- los revisores, por la presión de los editores, y<br />
- los gestores, por la presión de los “colegios invisibles”.</p>
<p>En las humanidades esto significa el triunfo del comentarista cultural sobre el investigador científico, de la erudición sobre el metódico análisis de la evidencia, del poeta sobre el organizador del conocimiento. No pretendo menospreciar ni denigrar la aportación de los primeros, pero creo que la publicación científica merece un respeto que la actuación confusa o manipulada de ciertos actores involucrados en los procesos de evaluación “sensu lato” está ignorando.</p>
<p>Esta posición puede parecer extrema o poco representativa, ya que la endogamia prevalente se autootorga una amplia mayoría. Pero esto es fruto de la ignorancia que se revela palpablemente cuando se comprueba el impacto de los rankings de universidades. El nuevo <em>Ranking de Leiden</em> excluye explícitamente las humanidades, elimina (por defecto en la opción estándar) las publicaciones en otros idiomas diferentes del inglés y le otorga el máximo peso a los resultados en la élite: el 10% superior de las publicaciones.<br />
<em><a href="http://www.leidenranking.com" target="_blank">http://www.leidenranking.com</a></em></p>
<p><strong>4. Hay que ver lo que se nos viene</strong></p>
<p>Y para competir en esta nueva arena ya se están fusionando las universidades (en Suecia, Finlandia, Holanda y en nuestra vecina Francia), proceso que en pura lógica requerirá también de la desinversión de aquellas disciplinas menos productivas según estos nuevos criterios. Posiblemente se achacará a la crisis o a alguna mano negra la ruina de muchas disciplinas, pero es todo el colectivo el culpable si mediante la oportuna autocrítica no reniega de las políticas “proteccionistas”.</p>
<p>Permítaseme ofrecer algunos casos concretos, ya que los citados cambios no acaban de permear en nuestra disciplina:</p>
<p>Frente a la explosión del número de publicaciones periódicas mediocres (alentadas por su aceptación indiscriminada en los infames índices comentados), se ignora la génesis, composición e influencia del nuevo <em>Book citation index</em>, de <em>Thomson reuters</em>, al que una vez comprobadas las consecuencias de su implantación muchos maldecirán, pero que apenas se preocupan ahora de adoptar la medidas que permitan aprovechar sus características y disminuir su impacto negativo mediante la creación de series, la adopción de los estándares formales y la formación de comités editoriales internacionales.</p>
<p>Tal vez es demasiado pronto para valorar la reciente aparición del <em>Google scholar citations</em> y del <em>Microsoft academic search</em>, las alternativas gratuitas a <em>WoS/Thomson</em> y <em>Scopus/Elsevier</em>. Las críticas arrecian desde los chiringuitos bibliométricos (augurando la destrucción de un nicho de mercado copado por monopolios abusivos), pero muchas comunidades científicas (especialmente las de ciencias de la computación) están francamente encantadas con algunas de sus características.</p>
<p>Asimismo, ciertos sectores del movimiento de acceso abierto parecen estar quedándose atrás. Primando la interoperabilidad y el intercambio estandarizado, se está olvidando proporcionar valor añadido a los repositorios institucionales, que corren el peligro de aislarse de la comunidad a la que sirven. El afán por poblar los repositorios ha llenado éstos de material poco relevante y empiezan a ser palpables ciertas prácticas abusivas. Todo ello sin que dichos contenidos terminen de representar una fracción significativa del total de la producción (salvo en el caso de las tesis).</p>
<p>Y ahora, antes de resolver estos problemas, se lanzan las iniciativas de depósito de datos, un reto tecnológico más complejo aún. Uno de los valores añadidos reclamados con insistencia es la disponibilidad de estadísticas. De hecho se pretende ir más allá e incorporar verdaderos indicadores, que dada la especial naturaleza de los contenidos no serán ya sólo bibliométricos.</p>
<p><strong>5. Aprovechar las redes sociales</strong></p>
<p>Es el nacimiento de la <em>Altmetría</em>, es decir de los indicadores alternativos, que en una traducción muy libre podríamos identificar como <em>web2metría</em>. Todo el mundo habla de la Web 2.0, de su impacto y utilidad, pero se está respondiendo al nuevo reto con recelo o inmovilismo, cuando no rechazo.</p>
<p>Ciertamente, las redes sociales no han penetrado nuestra disciplina de forma adecuada (debido quizá al oligopolio de <em>Facebook</em>, quizá una herramienta demasiado generalista), pero en una profesión muy ligada a los usuarios finales, un meta-especialista como el “community manager” puede tener un nicho importante incluso en la academia.</p>
<p>Ese “nuevo” especialista que garantiza la continuidad del intercambio de información, liberado de las ortodoxias de la disciplina y por tanto más flexible en su actuación y dinámico en sus respuestas, tiene en sus manos herramientas adecuadas. Y aunque las redes sociales profesionales como <em>Academia.edu</em>, <em>ResearchGate</em> o <em>LinkedIn</em> no son perfectas, se pueden complementar con blogs (que todavía mantienen su interés), wikis o las interesantes propuestas del “social bookmarking” (<em>Delicious</em>, pero sobre todo <em>Mendeley</em>, complementado quizá con <em>Zotero</em>), que ya han logrado cierta masa crítica.</p>
<p>La nube sigue siéndonos un tema remoto, más aún cuando se suceden las noticias sobre sus problemas de seguridad. Sin embargo es indudable que ofrece muchas ventajas, tanto a nivel institucional como individual (no hay que olvidarse de <em>DropBox</em>). Poblar <em>SlideShare</em> (¿alguien ha felicitado a <strong>Daniel Torres-Salinas</strong> al efecto?) es también tarea a considerar.</p>
<p>Y puesto que es moda, y para cerrar el círculo abierto al principio, permítanme terminar hablando de <em>Apple</em>: aunque en España es más habitual ver <em>eBooks</em>, éstos resultan en su actual configuración bastante inadecuados para consultar pdfs de artículos científicos (sobre todo si tienen muchas tablas grandes). Para este último fin, las tabletas (la <em>iPad</em> ya es muy ubicua fuera de nuestro país) son mucho más adecuadas, aunque tienen pocas aplicaciones decentes todavía y se quedan (muy) cortas de memoria. Sin embargo, la característica que más aprecio es el encendido instantáneo, ahí es donde han dejado obsoleto mi miniportátil.</p>
<div style="border: red 1px dashed; font-size: 11px;"><strong>Cómo citar este artículo:</strong><br />
<strong>Aguillo</strong>, <strong>Isidro F.</strong>. &#8220;El año de las ciencias sociales y humanas&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2012, v. 6, pp. ¿¿-??.</div>
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		<title>Entre la dispersión y la volatilidad</title>
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		<pubDate>Tue, 24 Jan 2012 21:50:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José-Antonio Millán</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La Web 2.0 se ha definido como una conversación, pero en estos momentos las voces que la constituyen se dispersan entre distintos lugares y sus ecos se apagan&#8230; Los sitios sociales más poderosos (Facebook, Google+, Twitter&#8230;) atraen los comentarios y el feedback de los lectores, que migran así desde los lugares donde se generó la<a href="http://www.thinkepi.net/entre-la-dispersion-y-la-volatilidad">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La Web 2.0 se ha definido como una conversación, pero en estos momentos las voces que la constituyen se dispersan entre distintos lugares y sus ecos se apagan&#8230; Los sitios sociales más poderosos (<em>Facebook</em>, <em>Google+</em>, <em>Twitter</em>&#8230;) atraen los comentarios y el <em>feedback</em> de los lectores, que migran así desde los lugares donde se generó la opinión o el contenido hacia los sitios donde se reproducen.</p>
<p>Esto significa que la noticia del periódico, el post del blog, ya no siempre reúnen al pie de su página los hilos de conversación de las personas que tienen algo que añadir, discutir o refutar. La aparición de una pieza determinada se ha podido divulgar en <em>Twitter</em>, y las respuestas y comentarios aparecerán ahí también; o se ha enlazado desde <em>Facebook</em>, y entonces crearán un hilo en la red social. O está publicada también en <em>Google+</em>, y se discute en sus páginas. ¡O las tres cosas al tiempo! Pero estos medios son meros contenedores de hallazgos ajenos, cuya discusión parasitan y dispersan. Su apuesta es la inmediatez: muy grande en el caso de <em>Twitter</em>, y algo menor en los otros dos medios. Cuando, pasados unos meses, alguien quiera volver sobre contenidos ya publicados (y hay muchos en la Web que poseen un valor permanente), encontrará cada vez con más frecuencia noticias o post vacíos de comentarios, y éstos repartidos por otros lugares, normalmente cerrados a los no miembros.</p>
<p>Una respuesta parcial a la multiplicidad de sitios de comentarios es traerlos a nuestros propios blogs o páginas, insertándoles una <em>timeline</em> de <em>Twitter</em> o una aplicación que recoja la actividad relacionada en <em>Facebook</em>. Pero no acaba de ser una solución válida porque sigue dependiendo de los caprichos, cambios de política y en último caso de la misma existencia de esas otras páginas.</p>
<p>En 2009, por ejemplo, <em>Google</em> creó <em>Sidewiki</em>, un apostillador de webs. Ahora lo ha cerrado por el lanzamiento de <em>Google+</em>. Podríamos imaginar igualmente un cierre de <em>Facebook</em>, o su conversión en un servicio de pago, o la implantación de condiciones inaceptables para los usuarios, etc.</p>
<p>Como responsable de distintos blogs, uno de los dilemas que se me plantean periódicamente es si reunir en un comentario propio las distintas observaciones que ha recibido un post mío (en <em>Twitter</em>, en <em>Google+</em>), o dejarlos que perezcan directamente en la larga cola de <em>tuits</em> del pasado, viejos ya apenas pasadas unas horas.</p>
<p>¿Qué hacer? No existen, o no conozco, en las plataformas más habituales de blogs, como <em>WordPress</em>, soluciones automáticas que conviertan comentarios en notas de <em>Twitter</em> o <em>Facebook</em> (normalmente sólo existe la posibilidad directa de publicar el enlace del post en estos servicios sociales). Si existiera ese recurso, con el mismo esfuerzo de escribir un comentario <em>in situ</em>, además se volcaría a las redes sociales.</p>
<p>Pero en último extremo, estos serían parches, soluciones parciales a un problema más general de la Red y también de los buscadores (pienso en el reciente <em>Search plus de Google</em>): limitar la discusión y el descubrimiento al reducido, aunque tal vez numeroso, ámbito de nuestros contactos.</p>
<div style="border: red 1px dashed; font-size: 11px;"><strong>Cómo citar este artículo:</strong><br />
<strong>Millán</strong>, <strong>José-Antonio</strong>. &#8220;Entre la dispersión y la volatilidad&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2012, v. 6, pp. ¿¿-??.</div>
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		<title>El aparente declive del correo electrónico</title>
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		<pubDate>Tue, 24 Jan 2012 21:14:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Franganillo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2012]]></category>
		<category><![CDATA[Correo electrónico]]></category>
		<category><![CDATA[Email charter]]></category>
		<category><![CDATA[Gestión de información personal]]></category>
		<category><![CDATA[Sistemas para la comunicación interna]]></category>
		<category><![CDATA[Sobrecarga de información]]></category>

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		<description><![CDATA[En diciembre de 2011, el director de la empresa tecnológica Atos anunció que prohibirá a sus 74.000 empleados el uso del correo electrónico para las comunicaciones internas. La decisión sorprende sobremanera porque éste es el medio de comunicación preferido en los entornos profesionales, donde en frecuencia de uso supera a la carta, el mensaje sms,<a href="http://www.thinkepi.net/el-aparente-declive-del-correo-electronico">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En diciembre de 2011, el director de la empresa tecnológica <em>Atos</em> anunció que prohibirá a sus 74.000 empleados el uso del correo electrónico para las comunicaciones internas. La decisión sorprende sobremanera porque éste es el medio de comunicación preferido en los entornos profesionales, donde en frecuencia de uso supera a la carta, el mensaje sms, la llamada telefónica e incluso la conversación cara a cara. Para el 85% de los usuarios es el canal de comunicación habitual, y un 40% de los directivos lo tiene como la forma principal de comunicación, por encima del teléfono. Para uso personal, el correo electrónico también goza de enorme aceptación, y todos lo usamos pensando que los demás lo consultan a diario (<strong>Martínez Selva</strong>, 2011).</p>
<p>Pero el director de <em>Atos</em>, <strong>Thierry Breton</strong> (2011), tras haber analizado el volumen de tráfico, el contenido y la finalidad del correo interno, descubrió que sólo el 10% de los mensajes eran realmente útiles. Por esta razón ha propuesto que las comunicaciones internas se hagan por vía de mensajería instantánea, a través de la red social de la empresa. Con esta medida aspira a erradicar los mensajes internos, y con ello acabar con la enorme cantidad de mensajes inútiles (<strong>Bright</strong>, 2011).</p>
<p>Es evidente que el correo electrónico favorece las actividades de gestión de información personal. Buena parte de esta información se recibe y se genera mediante este sistema, cuyas funciones van más allá de la comunicación. El correo electrónico actúa como conducto —es un canal de distribución de varios tipos de información— y por ello resulta idóneo para ejercer funciones clave de la gestión de información personal: la gestión de tareas, contactos y documentos. Así, muchas personas usan su buzón electrónico para organizar sus obligaciones, como depósito de información y como agenda de contactos (<strong>Whittaker</strong>, <strong>Bellotti</strong> y <strong>Gwizdka</strong>, 2006).</p>
<p>Pero tienen problemas para llevar a cabo tales actividades: surgen dificultades para procesar el enorme volumen de información entrante, para organizar los mensajes y los documentos, para gestionar las tareas y para recuperar la información que necesitan (<strong>Castro</strong>, 2009). Esto provoca ineficiencia, pérdida de tiempo, interrupciones, distracción. Y quizá fuera esta ineficiencia lo que ha motivado que varias empresas sean noticia por la determinación que han tomado en cuanto al uso del correo electrónico en el ámbito laboral. Al parecer, la idea de restringir el correo electrónico apunta a reformular el concepto que se tiene de él.</p>
<p>Aun así, no resulta fácil de comprender la actitud de <strong>Thierry Breton</strong>, un tecnólogo, que condena una herramienta porque sus empleados, también tecnólogos, quizá no la hayan sabido usar con suficiente eficacia. Porque, por otra parte, las investigaciones sugieren que las interrupciones provocadas por la mensajería instantánea y las llamadas telefónicas son tan perjudiciales como las del correo electrónico (<strong>Lohr</strong>, 2007). El problema no es entonces la herramienta, sino las interrupciones. Por lo tanto, abolir una ayuda tan arraigada como el correo electrónico no conduce necesariamente a mejorar la eficacia de las comunicaciones y la productividad de los empleados.</p>
<p>La prohibición suena a medida desesperada. En lugar de prohibir, es más edificante educar. Gestionar el correo electrónico con eficacia, con vistas a aliviar el estrés y mejorar la productividad, requiere mantener la disciplina de ejecutar periódicamente una serie de acciones certeras. No hay una solución universal, ni es intención de este escrito proponer una estrategia “salvadora” o forzar la adopción de un método definitivo. Al fin y al cabo, en la gestión de información personal no todas las personas actúan igual. Incluso una misma persona varía su conducta informacional según el entorno (<strong>Ferran-Ferrer</strong> y <strong>Pérez-Montoro</strong>, 2009).</p>
<p>En este contexto, dos propuestas destacables resaltan el problema y sugieren soluciones. Una es la de <strong>Mark Hurst</strong> (2007), que propone un método que sustituye la angustia del correo acumulado por una rutina sistemática de limpieza mediante la cual los mensajes acaban archivados, borrados o trasladados a una lista de tareas pendientes. El objetivo es mantener vacía la bandeja de entrada. La otra es la de <strong>Chris Anderson</strong> (2011), que considera que el problema de la sobrecarga informativa es un conflicto entre libertad y responsabilidad, un perjuicio que sin querer nos provocamos, los unos a los otros, y que nos hace esclavos de un recurso compartido que en realidad nos debería beneficiar. Como solución, propone un decálogo basado en el respeto por el tiempo ajeno. Se trata del <em>Email charter</em>, una especie de estatutos que pretenden reducir la frustración y la ansiedad que causa el exceso de comunicación.</p>
<p>Es bien cierto que el correo electrónico acorta distancias, agiliza muchas tareas y, en definitiva, nos facilita la vida. Pero también es cierto que a menudo se abusa de esta tecnología. La ubicuidad del correo electrónico, aumentada por los dispositivos móviles, contribuye a alargar indefinidamente la jornada laboral y, como consecuencia, muchas personas tienen la sensación de estar conectadas todo el tiempo.</p>
<p>Este problema se planteó en Estados Unidos en mayo de 2011, cuando Jeffrey Allen, un sargento de policía de Chicago, presentó una demanda colectiva contra la ciudad para pedir compensación por horas extras no remuneradas. Entendía que el tiempo que por exigencia del servicio permanecía conectado mediante correo electrónico debía considerarse como horas extras remunerables. Al parecer, los policías de su rango están obligados a usar una <em>BlackBerry</em> incluso fuera de las horas de trabajo, y sin recibir compensación por la carga laboral que implica continuar atentos al servicio, a través de mensajes electrónicos, durante esas horas que en teoría debían ser libres (<em>Allen v. City of Chicago</em>, 2011). Unos meses después, en diciembre, Dilma Rousseff, presidenta de Brasil, aprobaba una ley según la cual los trabajadores tendrán derecho a exigir una compensación en concepto de horas extra si reciben correo con órdenes fuera del horario laboral (<em>Associated Press</em>, 2012).</p>
<p>Esta inquietante realidad ha hecho que algunas empresas silencien el correo electrónico fuera del horario laboral para tratar de mantener el trabajo al margen de la vida personal. La última en unirse a esta iniciativa ha sido la fábrica de automóviles <em>Volkswagen</em>, que lo hace justo después de que la multinacional química <em>Henkel</em> concediese a sus empleados una “amnistía” de correo electrónico durante las vacaciones de invierno (<strong>Tsukayama</strong>, 2011). Quizá estas medidas no son aplicables a cualquier organización, pero por sí solas reflejan una preocupación creciente por este problema.</p>
<p>En este panorama cambiante, las redes sociales juegan un papel significativo. Aunque no tienen algunas prestaciones básicas del correo electrónico (copia oculta, reenvío, carpetas, borradores, varios adjuntos), sus posibilidades comunicativas siguen atrayendo a muchos usuarios. En un éxodo evidente hacia las redes sociales, los adolescentes ya están usando el correo electrónico un 59% menos. La misma tendencia, aunque no tan acentuada, se observa en otras franjas de edad (<strong>Nguyen</strong>, 2011). Lo afirman los números y también el director de ingeniería de <em>Facebook</em>, <strong>Andrew Bosworth</strong>: la comunicación digital tiende al diálogo casual en tiempo real. Los jóvenes prefieren las charlas virtuales y los mensajes sms, dos formas de comunicación que han ido en aumento y que incluso podrían eclipsar al correo electrónico. Algunas empresas tecnológicas han respondido a esta tendencia con servicios de mensajería orientados a la satisfacción inmediata (<strong>Richtel</strong>, 2010).</p>
<p>En 2008 aparecían en el mercado herramientas como <em>Yammer</em>, una red social diseñada específicamente para el mundo empresarial. Es un sistema que a los empleados les permite una eficaz comunicación interna, y así pueden compartir ideas de forma ágil y efectiva (<strong>Graham</strong>, 2011). En 2011 ya lo utilizaban tres millones de empleados de más de cien mil empresas, unas cifras que afianzan esta tecnología como una alternativa válida al correo electrónico como sistema para la comunicación interna.</p>
<p>Existen desarrollos similares como por ejemplo <em>HipChat</em>, <em>Noodle</em>, <em>Present.ly</em> y <em>Prologue</em>. Aunque éstas y otras redes sociales cambian las relaciones en internet, sus bondades no han logrado sustituir al correo electrónico. La cantidad de mensajes electrónicos que se envían cada día triplica las cifras de <em>Facebook</em> y <em>Twitter</em>, dos de las redes sociales más populares (<strong>Calderón</strong>, 2011). El problema es ahora que la multiplicidad de canales provoca un problema obvio de fragmentación: la información que se requiere para completar una tarea puede acabar dispersa en diversos lugares, dispositivos y esquemas de organización.</p>
<p>Algunas voces apocalípticas sostienen que el correo electrónico desaparecerá ante el embate de las redes sociales, igual que se suponía que el correo postal desaparecería cuando llegó el electrónico. Y no ha sido así. Lo que ocurre realmente es que usábamos el correo electrónico para todo cuando era lo único que teníamos para comunicarnos por escrito. Ahora tenemos más canales para ello (redes sociales, mensajería instantánea, sms, etc.) y escogemos uno u otro según diversos condicionantes. Por lo tanto, es evidente que usamos menos el correo electrónico porque ahora tenemos esos otros medios, pero no podremos vivir sin él (<strong>Graham</strong>, 2011).</p>
<p>Hay que disipar, pues carece de fundamento, el mito de que las redes sociales van a sustituir al correo electrónico, que no está en fase de declive sino de uso más inteligente. No hay que dejarse encandilar por las tecnologías nuevas, no hay que creer que éstas reemplazarán a las anteriores. No hay que caer en lo que los ingleses llaman el <em>shiny penny syndrome</em>. Este síndrome del penique reluciente se refiere a cuando alguien cambia de tema de manera brusca y desplaza el foco de atención del momento porque ve algo distinto que le llama la atención, aunque sea de poca importancia. Las aguas buscan su cauce, todo tiene su lugar y el correo electrónico seguirá siendo la herramienta adecuada en muchos contextos. Bastará con saber manejarla con inteligencia.</p>
<p><strong>Referencias bibliográficas</strong></p>
<p><em>Allen v. City of Chicago</em>. No. 10-CV-03183, WL 941383, N.D. III, 24 de mayo de 2011.<br />
<em><a href="http://npr.org/documents/2010/august/blackberry_suit.pdf">http://npr.org/documents/2010/august/blackberry_suit.pdf</a></em></p>
<p><strong>Anderson</strong>, <strong>Chris</strong>. <em>Email charter</em>. 2011.<br />
<em><a href="http://emailcharter.org">http://emailcharter.org</a></em></p>
<p><em>Associated Press</em>. “Brazil: checking email after hours? It’s overtime”. <em>Boston Globe</em>, 12 enero, 2012.<br />
<em><a href="http://boston.com/business/technology/articles/2012/01/12/brazil_checking_email_after_hours_its_overtime">http://boston.com/business/technology/articles/2012/01/12/brazil_checking_email_after_hours_its_overtime</a></em></p>
<p><strong>Breton</strong>, <strong>Thierry</strong>. “Atos boss Thierry Breton defends his internal email ban”. <em>BBC News</em>, 6 diciembre, 2011.<br />
<em><a href="http://bbc.co.uk/news/technology-16055310">http://bbc.co.uk/news/technology-16055310</a></em></p>
<p><strong>Bright</strong>, <strong>Peter</strong>. “Europe’s largest IT firm to scrap internal e-mail”. <em>Ars technica</em>, 29 noviembre, 2011.<br />
<em><a href="http://arstechnica.com/business/news/2011/11/europes-largest-it-firm-to-scrap-internal-e-mail">http://arstechnica.com/business/news/2011/11/europes-largest-it-firm-to-scrap-internal-e-mail</a></em></p>
<p><strong>Calderón</strong>, <strong>Verónica</strong>. “¿El fin del e-mail? Pues mi buzón está lleno”. <em>El país</em>, 20 septiembre, 2011.<br />
<em><a href="http://elpais.com/articulo/sociedad/fin/e-mail/buzon/lleno/elpepusoc/20110920elpepisoc_1/Tes">http://elpais.com/articulo/sociedad/fin/e-mail/buzon/lleno/elpepusoc/20110920elpepisoc_1/Tes</a></em></p>
<p><strong>Castro</strong>, <strong>Cristina</strong>. “Y el síndrome de Diógenes llegó al ordenador”. <em>El país</em>, 31 marzo, 2009.<br />
<em><a href="http://elpais.com/articulo/sociedad/sindrome/Diogenes/llego/ordenador/elpepisoc/20090331elpepisoc_1/Tes">http://elpais.com/articulo/sociedad/sindrome/Diogenes/llego/ordenador/elpepisoc/20090331elpepisoc_1/Tes</a></em></p>
<p><strong>Ferran-Ferrer</strong>, <strong>Núria</strong>; <strong>Pérez-Montoro</strong>, <strong>Mario</strong>. “Gestión de la información personal en usuarios avanzados en TIC”. <em>El profesional de la información</em>, 2009, v. 18, n. 4, pp. 365-373.<br />
<em><a href="http://dx.doi.org/10.3145/epi.2009.jul.02">http://dx.doi.org/10.3145/epi.2009.jul.02</a></em></p>
<p><strong>Graham</strong>, <strong>Fiona</strong>. “Clash of the titans: email v. social media”. <em>BBC news</em>, 25 noviembre, 2011.<br />
<em><a href="http://bbc.co.uk/news/business-15856116">http://bbc.co.uk/news/business-15856116</a></em></p>
<p><strong>Hurst</strong>, <strong>Mark</strong>. <em>Bit literacy: productivity in the age of information and e-mail overload</em>. Nueva York: Good Experience, 2007.</p>
<p><strong>Lohr</strong>, <strong>Steve</strong>. “Slow down, brave multitasker, and don&#8217;t read this in traffic”. <em>New York times</em>, 25 marzo, 2007.<br />
<em><a href="http://nytimes.com/2007/03/25/business/25multi.html">http://nytimes.com/2007/03/25/business/25multi.html</a></em></p>
<p><strong>Martínez Selva</strong>, <strong>José María</strong>. <em>Tecnoestrés: ansiedad y adaptación a las nuevas tecnologías en la era digital</em>. Barcelona: Paidós, 2011.</p>
<p><strong>Richtel</strong>, <strong>Matt</strong>. “E-mail gets an instant makeover”. <em>The New York times</em>, 20 diciembre, 2010.<br />
<em><a href="http://nytimes.com/2010/12/21/technology/21email.html">http://nytimes.com/2010/12/21/technology/21email.html</a></em></p>
<p><strong>Nguyen</strong>, <strong>Joe</strong>. “Is the era of web mail over?”. <em>ClickZ.asia</em>, 19 enero, 2011.<br />
<em><a href="http://clickz.asia/2371/is-the-era-of-web-mail-over">http://clickz.asia/2371/is-the-era-of-web-mail-over</a></em></p>
<p><strong>Tsukayama</strong>, <strong>Hayley</strong>. “Volkswagen silences work e-mail after hours”. <em>The Washington post</em>, 23 diciembre, 2011.<br />
<em><a href="http://washingtonpost.com/2011/12/23/gIQAz4HRDP_story.html">http://washingtonpost.com/2011/12/23/gIQAz4HRDP_story.html</a></em></p>
<p><strong>Whittaker</strong>, <strong>Steve</strong>; <strong>Bellotti</strong>, <strong>Victoria</strong>; <strong>Gwizdka</strong>, <strong>Jacek</strong>. “Email in personal information management”. <em>Communications of the ACM</em>, enero de 2006, v. 49, n. 1.</p>
<div style="border: red 1px dashed; font-size: 11px;"><strong>Cómo citar este artículo:</strong><br />
<strong>Franganillo</strong>, <strong>Jorge</strong>. &#8220;El aparente declive del correo electrónico&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2012, v. 6, pp. ¿¿-??.</div>
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		<title>¿Por qué nadie habla ya de las bases de datos bibliográficas “clásicas”?</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/por-que-nadie-habla-ya-de-las-bases-de-datos-bibliograficas-clasicas</link>
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		<pubDate>Mon, 23 Jan 2012 15:50:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Elea Gimenez-Toledo y Luis Rodriguez-Yunta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2012]]></category>
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		<description><![CDATA[Fueron el núcleo duro Las bases de datos bibliográficas especializadas han sido tradicionalmente un pilar fundamental en la formación relacionada con fuentes de información en las titulaciones de documentación y, por supuesto, en la práctica profesional de bibliotecarios y documentalistas en centros de investigación y universidades. Medline, EMbase, Chemical abstracts, Lisa, Inspec, Sociological abstracts, Historical<a href="http://www.thinkepi.net/por-que-nadie-habla-ya-de-las-bases-de-datos-bibliograficas-clasicas">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Fueron el núcleo duro</strong></p>
<p>Las bases de datos bibliográficas especializadas han sido tradicionalmente un pilar fundamental en la formación relacionada con fuentes de información en las titulaciones de documentación y, por supuesto, en la práctica profesional de bibliotecarios y documentalistas en centros de investigación y universidades. <em>Medline</em>, <em>EMbase</em>, <em>Chemical abstracts</em>, <em>Lisa</em>, <em>Inspec</em>, <em>Sociological abstracts</em>, <em>Historical abstracts</em>, <em>MLA</em>, etc., han gozado históricamente de un gran prestigio en cada una de las disciplinas que abarcan.</p>
<p>Este interés se traducía también en frecuentes estudios presentados en revistas y congresos de documentación científica. Un ejemplo típico de ello a finales de los noventa: un análisis comparativo de la cobertura de revistas de psiquiatría en cuatro bases de datos: <em>PsycLit</em>, <em>EMbase</em>, <em>Biosis</em> y <em>Medline</em> (<strong>McDonald</strong>, <strong>Taylor</strong> y <strong>Adams</strong>, 1999). El título de este trabajo, “Searching the right database”, refleja perfectamente el carácter eminentemente práctico de este tipo de investigaciones, realizadas con la finalidad de orientar en la elección de las fuentes más completas para realizar búsquedas bibliográficas pertinentes. No es casualidad que los productos que se comparaban fueran especializados en diferentes disciplinas (psicología, biología y medicina).</p>
<p><strong>Pérdida de protagonismo</strong></p>
<p>Una década después, los estudios comparativos están dejando de lado los productos especializados. Tomando otro ejemplo sintomático de las investigaciones de los últimos años (<strong>Falagas</strong> <em>et al</em>., 2008), <em>Medline</em> es ahora objeto de comparación como fuente para búsquedas en biomedicina, ya no con productos de disciplinas afines sino ¡con <em>Scopus</em>, <em>Web of science</em> y <em>Google scholar</em>! Las herramientas multidisciplinares que aportan datos de citas e indicadores bibliométricos derivados de ellas están centralizando el interés de usuarios y profesionales, en detrimento de los tradicionales “servicios especializados de indización y resumen”.</p>
<p>Este cambio en el enfoque de los trabajos publicados no hace sino reflejar un desinterés general hacia estos recursos bibliográficos. La realidad es que la mayor parte de ellos perviven como productos de alta calidad y continúan existiendo grandes distribuidores multinacionales (<em>Ebsco</em>, <em>Ovid-Wolters Kluwer</em>, <em>ProQuest</em>). <em>Dialog</em>, el <em>host</em> estrella de hace 20 años, es hoy un producto secundario de <em>ProQuest</em>. Pero parece un mercado estancado y las bibliotecas universitarias y de investigación van realizando algunas cancelaciones argumentando su escaso uso. Las causas de este aparente declive tienen que ver, sin duda, con la transformación del sector de la información científica y también con los hábitos de los usuarios finales. A todo ello nos referiremos en las siguientes líneas.</p>
<p><strong>Muchas opciones más cómodas y nuevos hábitos</strong></p>
<p>La consolidación de las revistas electrónicas, el desarrollo de buscadores que agregan servicios y fuentes de información, los metadatos, los repositorios y las hemerotecas digitales han construido conjuntamente una enorme biblioteca de contenidos especializados que ofrecen al usuario, de forma inmediata, lo que quiere o, al menos, una solución suficiente para satisfacer las demandas más habituales. Todo ello sin necesidad de tener una suscripción a una base de datos, sin tener que identificarse para acceder, sin tener que hacer una consulta por campos y, sobre todo, sin tener que esperar a tener el texto completo, características, todas ellas de las bases de datos bibliográficas clásicas. E incluso, en el nivel de fuentes referenciales, surgen nuevos recursos para compartir bibliografía en línea con otros usuarios, bajo la filosofía de la Web 2.0.</p>
<p>Sin duda, los grandes protagonistas del cambio en los hábitos de búsqueda bibliográfica son los buscadores. Las encuestas realizadas por <em>Oclc</em> (2011) ofrecen datos demoledores, mostrando que la utilización de los servicios en línea de las bibliotecas ocupa una posición cada vez más secundaria para los usuarios norteamericanos. El número de personas que utilizan la Web de la biblioteca como inicio para una búsqueda de información ha pasado del 1% en 2005 ¡al 0% en 2010!, mientras los que identifican la biblioteca con un depósito de libros impresos aumentan del 69% al 75%.</p>
<p>Por el contrario el incremento más significativo es la utilización de servicios de “pregunte a un experto” (sólo el 15% lo utilizaban en 2005 frente al 43% en 2010). Este dato es esperanzador, la valoración social de la profesionalidad de los bibliotecarios puede tener estupendos resultados gracias a estos servicios, aunque en muchos casos serán considerados inevitablemente como “un último recurso”. Y mientras, persistirá la paradoja de que los usuarios descarguen un gran número de documentos en línea de forma gratuita para ellos, sin pasar por la Web de la biblioteca de su institución y, por tanto, sin valorar que ello es fruto de su política de adquisiciones.</p>
<p><strong>Buscadores académicos</strong></p>
<p>Para las búsquedas de bibliografía científica, la competencia también se ha incrementado con el desarrollo de buscadores académicos como <em>Google scholar</em> o <em>Academic search</em>, un tipo de producto iniciado en primer lugar por el propio <em>Elsevier</em> con <em>Scirus</em> (ahora integrado en <em>Sciverse</em>). Estas herramientas agregan cada vez más funciones, se nutren de metadatos provenientes de repositorios, revistas electrónicas, hemerotecas digitales, además de otras fuentes no relacionadas estrictamente con revistas científicas. Ofrecen resultados relevantes al usuario y frecuentemente llevan al texto completo de las fuentes originales. Y cuando el texto completo es de acceso restringido –bajo suscripción- pueden ofrecer otra solución al usuario: versión <em>preprint</em> de ese mismo trabajo, obtenida de repositorios, sitios web de grupos de investigación, servicios de publicaciones u otros.</p>
<p>Metabuscadores como <em>Recolecta</em><sup>1</sup> o el portal de portales <em>Latindex</em><sup>2</sup> cumplen también con esta función: difundir lo que está disperso en distintas fuentes, aunar, simplificar las búsquedas, acercar la información científica al usuario. Pero hay que preguntarse: ¿dan el mismo servicio bases de datos y buscadores/metabuscadores?</p>
<p><strong>¿Se necesitan aún las bases de datos especializadas?</strong></p>
<p>Otro aspecto con incidencia sobre el menor uso de las bases de datos bibliográficas es el desarrollo de los servicios de búsqueda y alertas de las propias revistas científicas y repositorios académicos. La inmediatez deseada en el acceso a la información ha provocado, desde nuestro punto de vista, que el usuario prefiera los resultados de los buscadores que son rápidos aunque no estén adecuadamente ordenados, indizados, etc. La ampliación de cobertura de la <em>Web of science</em>, y la competencia que le ha supuesto <em>Scopus</em>, también han tenido mucho que ver.</p>
<p>Si son grandes bases de datos multidisciplinares, a las que tienen acceso casi todas las instituciones científicas y que cada vez recogen más fuentes, ¿es necesario para el usuario contar con bases de datos documentales y especializadas?</p>
<p>No hay que olvidar que tanto <em>WoS</em> como <em>Scopus</em> ofrecen cada vez más servicios de análisis, búsquedas relacionadas, etc., que no proporcionan las bases de datos documentales tradicionales. Esta exposición debería dar lugar a plantear el valor del análisis documental para los usuarios que es, al fin y al cabo, la diferencia que más marca la frontera entre unas y otras bases de datos. La posibilidad de integrar servicios de valor añadido en bases de datos bibliográficas no les está vetada; les conviene pensar que necesitan reconvertirse y mejorar.</p>
<p>En un solo paso, el usuario obtiene prácticamente todo lo que necesita. O, al menos, esa es la sensación dominante. La primera página de resultados suele satisfacer, y no se suele ir más allá (<strong>Marcos</strong> y <strong>González-Caro</strong>, 2010). Sin embargo, es más que probable que se esté perdiendo información relevante. Se recupera solamente lo mejor posicionado –que suele ser pertinente- pero se pierde lo menos visible y, sin embargo, quizá, también preciso y relevante.</p>
<p>El posible debate entre uso de sistemas generalistas y productos especializados se relaciona con la estructuración de la información y con los lenguajes de interrogación a las bases de datos. Probablemente, ambos conceptos suenen a antiguo en la era de internet y quizá no haya que hablar de ellos. Pero ambos conceptos permiten delimitar los conjuntos documentales y describirlos y analizarlos con distintos fines.</p>
<p>Tanto para construir el corpus referencial de una disciplina como para dar resultados de búsqueda precisos a los usuarios es necesario delimitar las fuentes y analizarlas conforme a unas reglas, a un control de vocabulario, etc. ¿Utilizaría alguien los buscadores, las hemerotecas digitales o los repositorios para realizar un estudio de producción científica de un grupo o institución?, ¿resulta suficiente la utilización de un buscador para lograr una bibliografía de partida para la elaboración de una tesis doctoral?, ¿podrán hacerse en el futuro estudios de evolución de temas, autores e instituciones para una determinada disciplina?</p>
<p><strong>Las bases de datos bibliográficas tienen un papel que cumplir</strong></p>
<p>Quizá la respuesta que darían muchos sería: ya existen <em>Web of science</em> y <em>Scopus</em>. Son multidisciplinares y cubren un gran número de revistas de todo el mundo, ¿es necesario que haya otras bases de datos?</p>
<p>En aras de la pluralidad, de la exhaustividad, de la producción en otros idiomas distintos al inglés y del análisis de contenido que permite recuperar y estudiar mejor el conjunto de artículos de una disciplina, sí. Las bases de datos bibliográficas tienen un papel que cumplir. Otra cuestión es que deban adaptarse a los tiempos. Eso nadie debe dudarlo.</p>
<p>Para los editores de revistas científicas también es importante la labor que realizan los tradicionales servicios de indización y resumen. Aunque aún deben aprovechar más las posibilidades de visibilidad que les ofrecen las bases de datos (<strong>Mañana-Rodríguez</strong> y <strong>Giménez-Toledo</strong>, 2011), lo cierto es que en los últimos años hemos ido observando cómo las bases de datos especializadas aumentaban su cobertura hacia las revistas españolas, y en general también hacia las de otros países. Por tanto, si su cobertura es buena y son especializadas (generarán menos ruido al usuario), ¿por qué no se prefieren?, ¿es la suscripción una limitación real al uso? Entonces ¿por qué son utilizadas <em>WoS</em> y <em>Scopus</em>, que tienen costes muchísimo mayores?</p>
<p>Probablemente las bases de datos tengan unos usos distintos a los de los buscadores. Las bases de datos, con su estructura, su análisis documental, su control de vocabulario y su cuidado en la selección de fuentes estarán destinadas a las búsquedas más profesionales, de carácter menos inmediato pero más exhaustivo, a la realización de estudios sobre la ciencia (no de impacto, sino temáticos, terminológicos, etc.). Los buscadores, sin embargo, son los grandes aliados de todos los usuarios que requieran información y documentación relevante, accesible e inmediata… aunque no esté toda.</p>
<p>Si, como señala el informe citado de <em>Oclc</em> (2011), los servicios de referencia virtual están cobrando protagonismo, será necesario potenciar entre los profesionales el conocimiento precisamente de aquellas herramientas que escapan al control de los grandes buscadores. Quizás haya que plantearse de nuevo la intermediación en las búsquedas de información especializadas y precisas como un rol principal de los centros de recursos para la investigación.</p>
<p><strong>Notas</strong></p>
<p>1. <em>Recolecta</em><br />
<em><a href="http://www.recolecta.net" target="_blank">http://www.recolecta.net</a></em></p>
<p>2. <em>Latindex</em><br />
<em><a href="http://www.latindex.ppl.unam.mx" target="_blank">http://www.latindex.ppl.unam.mx</a></em></p>
<p><strong>Referencias bibliográficas</strong></p>
<p><strong>Falagas</strong>, <strong>Matthew E.</strong>; <strong>Pitsouni</strong>, <strong>Eleni I.</strong>; <strong>Malietzis</strong>, <strong>George A.</strong>; <strong>Pappas</strong>, <strong>Georgios</strong>. “Comparison of PubMed, Scopus, Web of Science, and Google Scholar: strengths and weaknesses”. <em>The Faseb journal</em>, 2008, v. 22, pp. 338-342.<br />
<em><a href="http://www.fasebj.org/content/22/2/338.abstract" target="_blank">http://www.fasebj.org/content/22/2/338.abstract</a></em></p>
<p><strong>Mañana-Rodríguez</strong>, <strong>Jorge</strong>; <strong>Giménez-Toledo</strong>, <strong>Elea</strong>. “Coverage of Spanish social sciences and humanities journals by national and international databases”. <em>Information research</em>, 2011, v. 16, n. 4, paper 506.<br />
<em><a href="http://InformationR.net/ir/16-4/paper506.html" target="_blank">http://InformationR.net/ir/16-4/paper506.html</a></em></p>
<p><strong>Marcos</strong>, <strong>Mari-Carmen</strong>; <strong>González-Caro</strong>, <strong>Cristina</strong>. “Comportamiento de los usuarios en la página de resultados de los buscadores. Un estudio basado en eye tracking”. <em>El profesional de la información</em>, 2010, v. 19, n. 4, pp. 348-358.<br />
<em><a href="http://www.elprofesionaldelainformacion.com/contenidos/2010/julio/eye_traking.pdf" target="_blank">http://www.elprofesionaldelainformacion.com/contenidos/2010/julio/eye_traking.pdf</a></em></p>
<p><strong>McDonald</strong>, <strong>Steve</strong>; <strong>Taylor</strong>, <strong>Libby</strong>; <strong>Adams</strong>, <strong>Clive</strong>. “Searching the right database. A comparision of four databases for psychiatry journals”. <em>Health libraries review</em>, 1999, v. 16, pp. 151-156.<br />
<em><a href="http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1046/j.1365-2532.1999.00222.x/abstract" target="_blank">http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1046/j.1365-2532.1999.00222.x/abstract</a></em></p>
<p><em>OCLC</em>. <em>Perceptions of libraries, 2010. Context and community</em>. Dublin, Ohio: OCLC Online Computer Library Center, 2011.<br />
<em><a href="http://www.oclc.org/reports/2010perceptions.htm" target="_blank">http://www.oclc.org/reports/2010perceptions.htm</a></em></p>
<div style="border: red 1px dashed; font-size: 11px;"><strong>Cómo citar este artículo:</strong><br />
<strong>Giménez-Toledo</strong>, <strong>Elea</strong>; <strong>Rodríguez-Yunta</strong>, <strong>Luis</strong>. &#8220;¿Por qué nadie habla ya de las bases de datos bibliográficas “clásicas”?&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2012, v. 6, pp. ¿¿-??.</div>
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		<title>Apple lanza un órdago a la grande en el mundo del libro</title>
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		<pubDate>Fri, 20 Jan 2012 16:07:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Francisco-Javier García-Marco</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2012]]></category>
		<category><![CDATA[Apple Computer]]></category>
		<category><![CDATA[iBooks]]></category>
		<category><![CDATA[Lectura digital]]></category>
		<category><![CDATA[Libros digitales]]></category>

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		<description><![CDATA[En los últimos años Apple, bajo la dirección del recientemente fallecido Steve Jobs, ha ido atacando varias industrias relacionadas con la creación y distribución de contenidos. Ahora le toca al libro de texto… como avanzadilla del libro en su conjunto. Desde que leí en la biografía de Walter Isaacson que Jobs había puesto el ojo<a href="http://www.thinkepi.net/apple-lanza-un-ordago-a-la-grande-en-el-mundo-del-libro">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En los últimos años <em>Apple</em>, bajo la dirección del recientemente fallecido <strong>Steve Jobs</strong>, ha ido atacando varias industrias relacionadas con la creación y distribución de contenidos. Ahora le toca al libro de texto… como avanzadilla del libro en su conjunto.</p>
<p>Desde que leí en la biografía de <strong>Walter Isaacson</strong> que <strong>Jobs</strong> había puesto el ojo en el negocio de los libros de texto impresos como una de las industrias disfuncionales en el mundo digital a las que resultaba fácil hincar el diente, estaba esperando la noticia, ya convocada a principios de mes por la propia compañía. Lo que había ocurrido con los reproductores de música, la distribución digital de música y vídeo, o los teléfonos móviles, le podía pasar al libro (<strong>Cordón</strong>, <strong>Gómez</strong> y <strong>Alonso</strong>, 2011; <strong>Cordón</strong>, 2011; <strong>García</strong>, 2008).</p>
<p>En la página 636 de la edición española de la biografía, <strong>Isaacson</strong> cuenta cómo <strong>Jobs</strong> se había fijado en los libros de texto como el siguiente campo que quería transformar, y que creía que la este campo de actividad —un importante oligopolio también en nuestro país— estaba a punto de ser arrasado por la revolución digital. <strong>Isaacson</strong> pone textualmente en la boca de <strong>Jobs</strong>:</p>
<p>“El proceso que los diferentes estados del país emplean para certificar los libros de texto está corrompido, pero si podemos hacer que sean gratuitos y que vengan incluidos en el <em>iPad</em>, entonces no necesitarán ningún certificado. La lamentable situación económica de los estados va a seguir igual de mal otros diez años. Así podremos darles a los gobiernos la oportunidad de saltarse todo el proceso y ahorrar mucho dinero”.</p>
<p>Más allá de las declaraciones expresas, está claro que el propio <em>iPad</em> presagiaba el paso, pues a nadie se le podía escapar su cuidado formato de libro electrónico y su diseño como dispositivo de lectura multimedia: música, vídeo, libros, revistas, <em>gadgets</em>, etc.</p>
<p>Pues bien, hoy en Nueva York, en el espléndido escenario del museo <em>Guggenheim</em>, a las 16:00 hora española, 10:00 de la costa este, <strong>Phill Schiller</strong>, director de marketing de la compañía, ha presentado la primera versión de las herramientas y ha desvelado la estrategia de <em>Apple</em>.</p>
<p>Como es usual en el estilo <em>Apple</em>, ha comenzado atacando directamente a los competidores. Ha situado el esfuerzo dentro del fracaso escolar en USA, donde sólo se gradúa el 70% de los estudiantes de instituto; y ha sentenciado que los libros tradicionales han dejado de ser la herramienta ideal para ayudar en esta situación. No es ya que los libros sean antiecológicos —su huella de carbono es enorme tanto en lo que respecta a su materia prima, producción, distribución y almacenamiento—, sino que además son malos para la salud y, en el mundo actual, para el desarrollo de la mente.</p>
<p><em>Apple</em> ha elegido la mochila cargada de libros como metáfora: “Heavy backpacks. Weighed-down students”, y <strong>Schiller</strong> ha desgranado su retahíla: los libros de texto son caros de producir y de comprar, cuando han sido editados ya están casi obsoletos, no se pueden actualizar, se deterioran y su reutilización exige —¡oh, aporía!— que no se utilicen —anoten, subrayen, manejen…— o se utilicen poco.</p>
<p>Pero es que, además, los estudiantes actuales han crecido en un ambiente dominado por la tecnología, rodeados de información interactiva y en constante actualización, con acceso a recursos multimedia, audio y vídeo. El libro tradicional se ha quedado en otra cultura. Estos días, con motivo de su muerte, un comentarista —no recuerdo el nombre, disculpe el autor— hablaba de Fraga como miembro de la cultura del libro, frente a Suárez y González, hombres de la televisión; y dejaba que nos imagináramos las consecuencias. ¡Qué se puede decir de la nueva brecha digital que separa no sólo a pobres y ricos, sino a las generaciones!</p>
<p>Con el problema así planteado de telón de fondo, la estrategia de <em>Apple</em> se apoya en cuatro pilares: <em>iBooks</em>, <em>iBooks Author</em>, sus canales de venta —<em>iTunes</em>, <em>AppleSotre</em>, <em>iBookstore</em>, <em>Mac App Store</em>— y las herramientas educativas.</p>
<p><em>iBooks</em> es una aplicación de lectura de libros electrónicos, que se beneficia, como señala <strong>Daniel Eran Dilger</strong>, de la tecnología desarrollada para el contenido digital y los anuncios para el <em>iPhone</em> e <em>iPad</em> —el <em>iAd Producer</em>. <em>Apple</em> ha apostado por Html5 como tecnología subyacente y por <em>ePub</em> para el empaquetado final. Los gráficos de los <em>iBooks</em> tienen todas sus potencialidades: escalables, rotables, activables, navegables… El texto es lógicamente hipertexto y es buscable. Por supuesto, permite integrar vídeo, gráficos 3D y animaciones en los libros. Y todo sin sacrificar la cuidadosa maquetación, ajustable automáticamente al dispositivo.</p>
<p>Además, <em>iBook</em> permite el trabajo con los libros. Se pueden subrayar con diferentes líneas y colores, y anotar utilizando el dedo, creando notas de estudio que se pueden sincronizar entre diferentes dispositivos. Además, permite incluir ejercicios, en la forma de cuestionarios y aplicaciones (<em>widgets</em>).</p>
<p>Se percibe aquí una estrategia inteligente de diferenciación frente a los <em>eBooks</em>. El color y la interactividad se contraponen a una tecnología que, aunque es más cómoda para la lectura, no tiene la capacidad multimedia de las pantallas táctiles retroiluminadas de alta definición. Y se dirigen a un público joven que exige esa interactividad y color, dejando por ahora de lado al otro segmento de mercado —el público adulto— más habituado a una lectura tradicional. <em>Apple</em> mantiene la estrategia que le ha dado tan buen resultado de conquistar el mercado por la parte baja de la pirámide de edad: son los jóvenes los que surfean la ola del cambio tecnológico.</p>
<p>El segundo pilar son las herramientas de autor, el <em>iBooks Author</em>. Para empezar, y a diferencia de <em>Adobe acrobat</em>, la aplicación es gratuita. Convierte con esta mano tendida a los autores en potenciales aliados. La aplicación se integra de forma sencilla con las demás herramientas de autor de <em>Apple</em>, su suite multimedia, y con <em>Pages</em>, <em>Numbers</em> y <em>Keynote</em>, los cuales son muy utilizados en el mundo de la enseñanza, y destacan por su bajo precio.</p>
<p>Desde ellas, se puede reutilizar información simplemente arrastrando. No hace falta tampoco ni siquiera saber diseñar una maqueta, <em>Apple</em> proporciona plantillas elegantes con diversos formatos de página. Salvando las distancias, la herramienta recuerda mucho al venerable <em>HyperCard</em>, pero puesta en esteroides tras la revolución multimedia y la conectividad en red. Hay también algunas funcionalidades específicamente creadas para la edición de libros de texto, como la incorporación de palabras al glosario.</p>
<p>El tercer pilar de la estrategia de <em>Apple</em> es la distribución. En realidad, es aquí donde creo que se sitúa su auténtico potencial revolucionario. Los canales de comercialización de <em>Apple</em> son bien conocidos por la simplicidad, amigabilidad y elegancia con la que sirven al usuario. Aquí el autor se convierte en un usuario más: desde la herramienta de autor, los libros pueden ser enviados directamente a <em>iBookstore</em>.</p>
<p><em>Apple</em> ha innovado decisivamente en un aspecto: ha incorporado la orientación a versiones y a la actualización de <em>AppleStore</em> —la tienda de programas— a su librería digital. Ahora se podrán descargar las actualizaciones como parte de la venta de un título, en muchos casos gratuitamente. El sistema avisará automáticamente de la disponibilidad de nuevas ediciones.</p>
<p>La estrategia de distribución tiene el característico <em>push</em> duro de la compañía. Para que los editores entren al trapo, <em>Apple</em> ha abierto astutamente su canal de distribución directamente a los autores, de manera que si los editores no quieren estar, otros cubrirán su hueco, del mismo modo que ha pasado con el desarrollo de aplicaciones interactivas para el <em>iPhone</em> e <em>iPad</em>. Es importante enfatizar aquí la decidida estrategia de desintermediación, también asumida por <em>Google books</em>, que puede terminar llevando muy lejos.</p>
<p>Como ocurrió con la música y las series, ha conseguido arrastrar a varias grandes casas editoriales, destacando <em>Houghton Mifflin Harcourt</em>, <em>Mc Graw Hill Education</em> y <em>Pearson</em>. Ha fijado también un precio máximo, en este caso de 14,99 dólares.</p>
<p>Finalmente, <em>Apple</em> ha transformado <em>iTunes U</em> para incluir servicios propiamente educativos que acompañen a los libros y al <em>iPad</em>. Ahora es posible subir no solo audio y audiovisuales, sino documentos, presentaciones y aplicaciones, y los profesores pueden poner deberes y convocar exámenes, dando un primer paso para convertirse en una plataforma de <em>eLearning</em> (LMS).</p>
<p>Me gustaría cerrar esta reseña comentando dos cuestiones finales. En primer lugar, un aspecto muy interesante de la filosofía del marketing de <em>Apple</em> es que se orienta claramente a medios específicos, que identifica como mercados, con sus clientes, necesidades y canales de venta claramente distinguibles. Ciertamente, todo es información, pero cada medio es una industria con sus propias reglas. Ahora le ha tocado al libro de texto, y específicamente al segmento del libro de texto escolar. En nuestro campo, por otra parte, muchas veces hablamos de información en general sin atender a esa íntima unión entre necesidad, cliente y medio.</p>
<p>En segundo lugar, se debe resaltar una vez más cómo <em>Apple</em> utiliza la integración entre hardware de desarrollo, hardware de consulta, aplicaciones de autor y herramientas de consumo, canales de distribución digital y servicios en red añadidos para potenciar sistémicamente, sinérgicamente, sus productos y servicios frente a los de los competidores, creando un ejemplar prototípico de lo que ahora se denomina “ecosistema digital”. Esta estrategia le permite sobrevivir y aun progresar en la ecología abierta que ha explosionado gracias a la internet (<strong>García</strong>, 2008).</p>
<p>Como conclusión, creo que se acelera el paso a una nueva etapa en la larga historia del libro. <em>Apple</em> no es precisamente un “minor player”. Hace unos años, se podía haber tomado el avance como una baladronada por parte de un recién llegado presuntuoso. Pero la compañía ha demostrado en los últimos años su capacidad para conquistar mercados partiendo de una presencia nula. Parte en USA, además, de una buena base: un millón y medio de <em>iPads</em> en las escuelas.</p>
<p>El envite es, sin duda, un homenaje a <strong>Jobs</strong>, en línea con su filosofía. Por un momento ha parecido que <strong>Steve Jobs</strong> seguía vivo, revoloteando en espíritu. Dirige una vez más su producto al público, saltando por encima de las oligarquías e imponiéndoles sus condiciones… Hoy una gran parte de los protagonistas de la industria del libro de texto habrán probablemente sentido un escalofrío ante un reto que parece venir del más allá. Estoy deseando ver como responden. En cualquier caso, <em>Apple</em> habrá elevado una vez más el nivel de juego en una industria digital.</p>
<p><strong>Referencias</strong></p>
<p><em>Apple</em>. “Apple Special Event”, January 19, 2012.<br />
<em><a href="http://events.apple.com.edgesuite.net/1201oihbafvpihboijhpihbasdouhbasv/event/index.html" target="_blank">http://events.apple.com.edgesuite.net/1201oihbafvpihboijhpihbasdouhbasv/event/index.html</a></em></p>
<p><strong>Cordón García</strong>, <strong>José Antonio</strong>; <strong>Gómez Díaz</strong>, <strong>Raquel</strong>; <strong>Alonso Arévalo</strong>, <strong>Julio</strong>. <em>Gutemberg 2.0 : La revolución de los libros electrónicos</em>. Gijón: TREA, 2011.</p>
<p><strong>Cordón García</strong>, <strong>José-Antonio</strong>. <em>La revolución de los libros electrónicos</em>. EPI-UOC, 2011.</p>
<p><strong>Dilger</strong>, <strong>Daniel Eran</strong>. “Apple iWork VP Roger Rosner involved in new iBooks textbook effort”. <em>Apple Insider</em>, January 17, 2012.<br />
<em><a href="http://www.appleinsider.com/articles/12/01/17/apple_iwork_vp_roger_rosner_involved_in_new_ibooks_textbook_effort.html" target="_blank">http://www.appleinsider.com/articles/12/01/17/apple_iwork_vp_roger_rosner_involved_in_new_ibooks_textbook_effort.html</a></em></p>
<p><strong>García-Marco</strong>, <strong>Francisco-Javier</strong>. “El libro electrónico y digital en la ecología informacional: avances y retos”. <em>El profesional de la información</em>, 2008, v. 17, n. 4, pp. 373-389.</p>
<p><strong>Isaacson</strong>, <strong>Walter</strong>. <em>Steve Jobs: la biografía</em>. Barcelona: Debate, 2011.</p>
<div style="border: red 1px dashed; font-size: 11px;"><strong>Cómo citar este artículo:</strong></p>
<p><strong>García-Marco</strong>, <strong>Francisco-Javier</strong>. &#8220;Apple lanza un órdago a la grande en el mundo del libro&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2012, v. 6, pp. ¿¿-??.</div>
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		<title>La fiel infantería: panorama de las aplicaciones para informatización de bibliotecas</title>
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		<pubDate>Thu, 19 Jan 2012 15:37:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jesús Tramullas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2012]]></category>
		<category><![CDATA[Informatización en bibliotecas]]></category>
		<category><![CDATA[Silos de datos bibliográficos]]></category>

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		<description><![CDATA[En estos tiempos que corren, la modernidad tecnológica y social anda haciendo estragos, ofreciendo atractivos cócteles que prometen nuevas experiencias, con nombres tan sonoros como content curator, open &#38; linked data, community manager, semantic web, assets management y un continuo devenir de prometedores horizontes, que se antojan cercanos, pero que parecen lejanos&#8230; y todo ello<a href="http://www.thinkepi.net/la-fiel-infanteria-panorama-de-las-aplicaciones-para-informatizacion-de-bibliotecas">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En estos tiempos que corren, la modernidad tecnológica y social anda haciendo estragos, ofreciendo atractivos cócteles que prometen nuevas experiencias, con nombres tan sonoros como <em>content curator</em>, <em>open &amp; linked data</em>, <em>community manager</em>, <em>semantic web</em>, <em>assets management</em> y un continuo devenir de prometedores horizontes, que se antojan cercanos, pero que parecen lejanos&#8230; y todo ello parece razón más que suficiente para tomar un respiro, alejarse un poco de la corriente que nos lleva, y reflexionar sobre alguno de los aspectos que nos impone la acelerada evolución del sector de la información digital.</p>
<p>En particular, la profunda e interesante discusión sobre el horizonte semántico que se adivina, a medio plazo, para las bibliotecas y sus colecciones de datos y objetos, no debe ocultar el necesario -y en muchas ocasiones olvidado- fundamento sobre el que construir bibliotecas “semánticas”: la información disponible en silos de datos bibliotecarios, creada y gestionada mediante las veteranas aplicaciones para informatización de bibliotecas (o sistemas de automatización, que dirían los más tradicionales).</p>
<p>La informatización de bibliotecas fue un clásico en la literatura especializada y en las preocupaciones de los profesionales durante la década de 1980 y primera mitad de la década de 1990, para ir desapareciendo progresivamente ante el empuje de la Red, y la puesta en valor de otros tipos de tratamientos y enfoques de los servicios bibliotecarios. Si adoptamos un enfoque meramente secuencial, el desarrollo de la informatización de bibliotecas sería actualmente un campo secundario de la actividad bibliotecaria, teórico y prácticamente conocido y superado, convertido en un mero proceso reiterativo en el cual se registran y describen unos materiales que soportan información, y que pasan a ser objeto de una simple gestión de almacén, con entradas y salidas de inventario según peticiones de usuarios, y ajustadas a un calendario determinado.</p>
<p>Vamos, como una contabilidad de libros&#8230; y una informatización de archivos tampoco se diferenciaría mucho. Al hilo de esto, habría que preguntarse las razones por las cuales la informatización de archivos o la de museos no ha avanzado al mismo ritmo que la de bibliotecas.</p>
<p>Parece que la informatización de bibliotecas, o de archivos, no es “fashion”, no tiene “glamour” en los días del web social. Y buena parte de la culpa de ello la tienen precisamente las herramientas que se usan. Una revisión de sus funcionalidades técnicas actuales, comparadas con las que ofrecían hace una década, parece demostrar que en realidad el avance ha sido escaso (<strong>Tramullas</strong> y <strong>Garrido</strong>, 2009).</p>
<p>Si se analizan las últimas novedades del sector, en realidad nos encontramos con que se trata de nuevas aplicaciones que se construyen para suplir las carencias de las herramientas de informatización, añadiendo capas de nuevas funcionalidades conforme se van detectando nuevas necesidades de los profesionales o de los usuarios finales (<strong>Tramullas</strong>, 2009).</p>
<p>El impacto de <em>Google</em> trajo interfaces de búsqueda simplificados en los Opacs&#8230; aunque sobre esto habría mucho que hablar y discutir, con esos errores que confunden simplicidad con simpleza. La aparición del Web 2.0 tuvo como consecuencia el desarrollo de una capa de funcionalidad de participación, superpuesta a las herramientas de informatización de bibliotecas, a la que se ha dado en denominar “OPAC 2.0”&#8230; aunque sobre esto también habría mucho que analizar.</p>
<p>La conversión hacia la Web semántica está obligando a la aparición de capas de funcionalidad de intercambio y transformación de metadatos entre sistemas&#8230; y también sobre la colaboración e interacción entre sistemas bibliotecarios se abre todo un mundo por estudiar. Probablemente a corto plazo podremos ver cómo se incorporan nuevas capas de funcionalidad que extiendan las prestaciones.</p>
<p>Se puede argumentar que este modelo de desarrollo de productos de software resulta lógico, y viene determinado por la estructura de costes de la informatización de bibliotecas. Existe un elevado número de instalaciones de software propietario, que han requerido fuertes inversiones en licencias, infraestructura y formación, y que es necesario amortizar. Sin embargo, el modelo de desarrollo de software propietario cerrado se va a ir convirtiendo en inviable, precisamente por su propia filosofía y estructura de costes. El proceso de concentración de empresas y productos que vivió el sector hace unos años demuestra este hecho: se compraba para eliminar productos competidores y aumentar la base de clientes propia. Porque el software, en sí mismo, no tiene valor: su valor radica en la utilización que hacen del mismo los usuarios.</p>
<p>El panorama más completo sobre la percepción de las aplicaciones para informatización de bibliotecas lo viene realizando anualmente <em>Marshall Breeding</em> desde 2007. Los datos más recientes pueden consultarse en <em>Library technology</em><sup>1</sup>:</p>
<p>Y si algo debe llamar la atención, es precisamente el uso de la palabra “percepciones”. La informatización de bibliotecas, desde el punto de vista del proceso, resulta ser mera técnica, aunque gran número de proyectos se han convertido en un fin por sí mismos. Sin embargo, la informatización de bibliotecas es un instrumento para desarrollar las políticas de información y alcanzar los objetivos establecidos para la biblioteca (y lo mismo sirve para el archivo). No voy a insistir de nuevo en que la meta deseada es satisfacer las necesidades del usuario.</p>
<p>Volviendo al aspecto técnico, es posible plantearse cómo cabe esperar que se desarrolle la fiel infantería de software que informatiza las bibliotecas. La primera afirmación indiscutible es que seguirán siendo necesarias aplicaciones informáticas que  soporten los procesos de descripción, gestión, consulta y circulación de objetos de información. La segunda afirmación indiscutible es que el modelo comúnmente implantado de informatización bibliotecaria está agotado. A partir de aquí, es posible delinear varias hipótesis:</p>
<p>1. Se van a definir nuevos modelos teóricos y prácticos de referencia para las aplicaciones de informatización de bibliotecas. Ejemplo de ello es el trabajo llevado a cabo en las <em>Open specifications for library systems LibTechRFP</em><sup>2</sup>, en 2007, o por el <em>Open Library Environment Project</em><sup>3</sup>, desarrollado por  <em>The Andrew W. Mellon Foundation</em> entre 2008 y 2009, y que ha desembocado en la producción del <em>Kuali OLE</em>, un modelo de aplicación basado en módulos de servicio extensibles<sup>4</sup>.</p>
<p>2. El modelo de desarrollo y servicio de software libre en el sector va a ir asentándose y madurando progresivamente. No son sólo <em>Koha</em> o <em>PMB</em>: <em>Evergreen</em>, fruto de un consorcio de bibliotecas, aumenta su cuota en Estados Unidos y desembarca en Europa: OPALS<sup>5</sup> destaca como una aplicación emergente, y en Japón aparece Next-L<sup>6</sup>. En España habrá que estar atento al impacto que tiene <em>Koha-Kobli</em><sup>7</sup>, y en el software privativo se abre paso otro modelo de desarrollo, más abierto y que combina componentes, de lo que es ejemplo la plataforma <em>Sierra</em> de <em>Innovative Interfaces</em><sup>8</sup>.</p>
<p>3. Las aplicaciones de informatización deberán ser sociales y sociables, o no serán. El software y los servicios del Web social han llegado para quedarse. EL Opac 2.0 no es una simple capa técnica de funcionalidad social: es el reflejo de una decisión consciente de la biblioteca para abrir y extender sus servicios a la participación de los usuarios. Y un Opac 2.0 no es comentar o valorar: ahora es movilidad, es recomendación, es enriquecimiento de información, es mejora visual, es acceso integrado y sin complicaciones a la información en cualquier formato y origen: es un mini-<em>Google</em> especializado y personalizado. En la bibliografía al uso le llaman <em>discovery interface</em>, que suena más misterioso&#8230; Los usuarios integrarán la información que les interese en sus propias herramientas. Y si la aplicación de informatización no lo permite, simplemente abandonarán los servicios bibliotecarios en favor de otros proveedores.</p>
<p>4. Los silos de datos serán semánticos. Se impone el etiquetado automático en diferentes esquemas, y su apertura para la colaboración y la reutilización. Ejemplo de ello son las transformaciones automáticas que ya realiza <em>eXtensible Catalog</em> (<strong>Bowen</strong>, 2010). El objeto de trabajo no es el registro: es el dato. La necesidad de desarrollar la descripción de objetos de información en el Web semántico ha sido objeto de abundante discusión en 2011. Y no es una cuestión sólo técnica: la revisión y reformulación de los métodos y procedimientos de descripción de objetos de información se van encaminando hacia un cambio profundo a medio plazo. Véase la recomendación del W3C sobre web semántico y bibliotecas<sup>9</sup>. Otra cuestión a ver será cómo se regulan las licencias de uso de datos entre consorcios, catálogos colectivos y demás, que van a necesitar ajustes muy finos.</p>
<p>5. La presencia en la Red de la biblioteca no estará soportada directamente por el sistema de informatización y su Opac. La expansión de servicios y las necesidades de los usuarios llevarán a que sea un sistema de gestión de contenidos el que soporte esa presencia, en el marco del cual se integrarán el Opac y otros tipos de servicios y productos de información especializados. Deberá producirse la progresiva transformación de las aplicaciones de informatización de bibliotecas en sistemas especializados para gestión de contenidos. En realidad, esto ya lo apuntó <strong>Tomás Saorín</strong> (<strong>Saorín</strong> y <strong>Rodríguez</strong>, 2003), en su trabajo “Los portales bibliotecarios”.</p>
<p>6. Se producirá la creación de consorcios colaborativos de bibliotecas cuya actividad vaya más allá de un simple catálogo colectivo de registros. Las perspectivas económicas a corto y medio plazo van a poner en valor el trabajo compartido y distribuido, así como la colaboración en la asunción de costes, en especial en el campo de las herramientas tecnológicas y la gestión de datos. En este contexto se abrirán enormes posibilidades en el campo de la creación y gestión compartida de silos de datos bibliotecarios, merced a las enormes prestaciones que ofrecen los servicios de la nube. Y las aplicaciones para informatización de bibliotecas serán la llave de toda la actividad.</p>
<p>Sea cual sea el  futuro, sea con Marc o xml, lo que parece seguro es que las aplicaciones para  informatización de bibliotecas seguirán siendo “La pobre, sudorosa y fiel infantería”.<br />
<em><a href="http://www.perezreverte.com/articulo/perez-reverte/287/la-fiel-infanteria" target="_blank">http://www.perezreverte.com/articulo/perez-reverte/287/la-fiel-infanteria</a></em></p>
<p><strong>Notas</strong></p>
<p>1. <em><a href="http://www.librarytechnology.org/perceptions2010.pl" target="_blank">http://www.librarytechnology.org/perceptions2010.pl</a></em></p>
<p>2. <em>Open specifications for library systems LibTechRFP</em>.<br />
<em><a href="http://libtechrfp.wikispaces.com" target="_blank">http://libtechrfp.wikispaces.com</a></em></p>
<p>3. <em>Open Library Environment Project</em>.<br />
<em><a href="http://dev.kuali.org/system/files/OLE_FINAL_Report.pdf" target="_blank">http://dev.kuali.org/system/files/OLE_FINAL_Report.pdf</a></em></p>
<p>4. <em>Kuali OLE</em>.<br />
<em><a href="http://kuali.org/OLE" target="_blank">http://kuali.org/OLE</a></em></p>
<p>5. OPALS.<br />
<em><a href="http://www.mediaflex.net/showcase.jsp?record_id=52" target="_blank">http://www.mediaflex.net/showcase.jsp?record_id=52</a></em></p>
<p>6. Next-L.<br />
<em><a href="http://www.next-l.jp" target="_blank">http://www.next-l.jp</a></em></p>
<p>7. <em>Koha-Kobli</em><br />
<em><a href="http://kobli.bage.es" target="_blank">http://kobli.bage.es</a></em></p>
<p>8. <em>Sierra</em>.<br />
<em><a href="http://sierra.iii.com" target="_blank">http://sierra.iii.com</a></em></p>
<p>9. <em>Library Linked Data Incubator Group Final Report.</em><br />
<em><a href="http://www.w3.org/2005/Incubator/lld/XGR-lld-20111025" target="_blank">http://www.w3.org/2005/Incubator/lld/XGR-lld-20111025</a></em></p>
<p><strong>Referencias</strong></p>
<p><strong>Bowen</strong>, <strong>Jennifer B.</strong> “Moving library metadata toward linked data: Opportunities provided by the eXtensible catalog”. En: <em>Procs. Int’l conf. on Dublin core and metadata applications</em>, 2010, p. 44-59.</p>
<p><strong>Saorín Pérez, T.</strong>; <strong>Rodríguez Muñoz, J.V.</strong> <em>L</em><em>os portales bibliotecarios</em>. Madrid: Arco Libros, 2003.</p>
<p><strong>Tramullas</strong>, <strong>Jesús</strong>. “Repensando el software para bibliotecas”. <em>Tramullas.com</em>, 31 marzo, 2009.<br />
<em><a href="http://tramullas.com/2009/03/31/repensando-el-software-para-bibliotecas" target="_blank">http://tramullas.com/2009/03/31/repensando-el-software-para-bibliotecas</a></em></p>
<p><strong>Tramullas</strong>, <strong>Jesús</strong>; <strong>Garrido</strong>, <strong>Piedad</strong>. “Informatización y digitalización de bibliotecas: factores de desarrollo”. <em>Boletín de Anabad</em>, 2009, mn. 4, pp. 187-200.</p>
<div style="border: red 1px dashed; font-size: 11px;"><strong>Cómo citar este artículo:</strong><br />
<strong>Tramullas</strong>, <strong>Jesús</strong>. &#8220;La fiel infantería: panorama de las aplicaciones para informatización de bibliotecas&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2012, v. 6, pp. ¿¿-??.</div>
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		<title>¿Podemos hablar de crisis desde las bibliotecas?</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Jan 2012 18:48:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Lluís Anglada</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2012]]></category>
		<category><![CDATA[Asociaciones profesionales]]></category>
		<category><![CDATA[Bibliotecas]]></category>
		<category><![CDATA[Crisis económica]]></category>
		<category><![CDATA[Rol social]]></category>
		<category><![CDATA[Valores de las bibliotecas]]></category>

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		<description><![CDATA[1. La indiferencia ante la crisis Bertold Brecht describe la crudeza del capitalismo de principios del Siglo XX poniendo en boca de un cínico Mackie Navaja: “primero es la comida, después la moral”1. Frente la crisis económica actual, casi cien años después, se oyen voces que parafrasearían al mafioso protagonista de Brecht y dirían: “¿Cómo<a href="http://www.thinkepi.net/%c2%bfpodemos-hablar-de-crisis-desde-las-bibliotecas">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>1. La indiferencia ante la crisis</strong></p>
<p><strong>Bertold Brecht</strong> describe la crudeza del capitalismo de principios del Siglo XX poniendo en boca de un cínico Mackie Navaja: “primero es la comida, después la moral”<sup>1</sup>. Frente la crisis económica actual, casi cien años después, se oyen voces que parafrasearían al mafioso protagonista de Brecht y dirían: “¿Cómo podemos estar hablando de crisis los bibliotecarios con la de servicios fundamentales que hay que preservar?”.</p>
<p>Así, salvadas honrosas excepciones<sup>2</sup>, se manifiestan en privado algunos prominentes bibliotecarios y así debemos interpretar el silencio de las asociaciones profesionales españolas frente los primeros coletazos de la crisis, que están afectando ya a las bibliotecas. Pero, ¿la crisis afectará a las bibliotecas? Y, sobre todo, ¿podemos defender las bibliotecas en tiempos de crisis? Sí, definitivamente a las dos cosas.</p>
<p>La crisis afectará a las bibliotecas porque afectará a la totalidad de la sociedad española. Sin entrar en las causas, parece evidente que los ingresos del Estado que han sostenido los servicios públicos han descendido. Consecuentemente, bajarán los gastos del Estado. El tema es cuánto bajarán y dónde se aplicarán los recortes. Si éstos se hicieran de forma lineal, hay quien dice que es razonable pensar en un retroceso del 10% del gasto público español. Pero el gasto de las administraciones no es totalmente flexible, con lo que las disminuciones se aplicarán de forma desigual y algunas partidas lo sentirán más que otras.</p>
<p>Las disminuciones presupuestarias afectarán a las bibliotecas igual o más que al resto de servicios públicos. Los recortes se harán en los gastos de personal (especialmente el que no es fijo), en los gastos de funcionamiento y servicios, y en inversiones. Los que afecten a personal incidirán quizá lo mismo que en otros sectores pero una parte muy importante del presupuesto de las bibliotecas no es personal, son compras de materiales bibliográficos y servicios (en las bibliotecas universitarias los gastos de adquisiciones se aproximan a un 50% del presupuesto total).</p>
<p>Capítulo aparte son las inversiones, que serán las que probablemente se resientan más de un clima económico restrictivo. La remodelación o ampliación de antiguas bibliotecas y la constitución de nuevas puede que se paralice durante unos años. Es cierto que la mejora de las bibliotecas españolas realizada en los últimos años ha dependido (como veremos) del buen hacer de sus profesionales, pero lo es también que éstos han tenido a su disposición recursos para hacer nuevos edificios, para llenarlos de documentos pertinentes y actuales, y para instalar tecnología que facilita el acceso o, recientemente, para la digitalización de fondos.</p>
<p>Cuando ha habido recursos, ha habido para todo. En un momento de escasez se impone la priorización entre diferentes necesidades. Y es en este último punto donde ni el profesional ni sus asociaciones pueden debilitar la defensa de las aportaciones al sistema. Diligentes como somos, a veces queremos ser los primeros en recortar; altruistas como somos, estamos predispuestos a reconocer que múltiples necesidades sociales son más urgentes que las que nosotros satisfacemos; modernos como somos, hemos dibujado un futuro inmediato en la que el espacio físico de la biblioteca ya no será necesario gracias a la ubicuidad de una información digital gratuita. No ayuda tampoco el clima general de crítica a las actuaciones -no siempre responsables- de los poderes públicos. Un prestigioso periódico publicaba un artículo bajo el título: “cuando todo iba bien los ayuntamientos construyeron piscinas, bibliotecas&#8230;Ahora mantenerlas es una ruina”<sup>3</sup>.</p>
<p>El problema no es que si los bibliotecarios y sus asociaciones profesionales no defendemos las bibliotecas no lo hará nadie. El problema es que si no lo hacemos estamos asumiendo su prescindibilidad (y, por cierto, la nuestra como profesionales). Estos reparos en explicar a la sociedad lo que las bibliotecas le aportan demuestran poca confianza en los valores de la biblioteca y en la profesionalidad con que las gestionamos. El discurso dominante nos puede y el componente de auto-odio y complejo de inferioridad que arrastramos nos paraliza y enmudece.</p>
<p>La reacción tiene que proceder de distintos ámbitos, pero los propios bibliotecarios y las asociaciones profesionales deberíamos ser los primeros en protagonizarla.</p>
<p><strong>2. El papel de las asociaciones profesionales</strong></p>
<p>En estos momentos de turbulencias, el primer papel le corresponde a las asociaciones profesionales. Para eso las creamos: para defender la profesión y vindicarla, para mostrar con más fuerza lo que hacemos y que lo hacemos bien, para encontrar salidas y soluciones en tiempos confusos. Las asociaciones y colegios profesionales son nuestro intelectual orgánico en sentido <em>gramsciano</em>; es decir quien trabaja para las bibliotecas y los bibliotecarios en el frente ideológico. Su papel es fundamental al menos en tres ámbitos: identificando la crisis, explicándola y proponiendo soluciones.</p>
<p>Es fácil decir que hay crisis pero lo es menos concretarlo en un sector determinado. En nuestro caso va a ser importante saber si las inversiones en bibliotecas van a disminuir y cuánto, si el personal empleado va a descender, si va a aumentar la externalización de servicios… Es decir, hacer un seguimiento de la evolución del sector a través de indicadores fiables<sup>4</sup>, que nos permitan medir si hay crisis y qué dimensión tiene, tal como lo ha empezado a hacer la <em>Asociación Andaluza de Bibliotecarios</em><sup>5</sup>.</p>
<p>La crisis, además de identificarse, debe analizarse. En nuestro caso a los efectos de una recesión de la inversión pública debe sumarse la profunda transformación derivada de la digitalización de la información. Los cambios, gestados de forma constante a lo largo de las pasadas décadas, son profundos y están poniendo las bibliotecas en la tesitura de desaparecer o de transformase. A nivel del imaginario popular, la emergencia de lo digital podría anular la necesidad de la biblioteca física. Debemos combatir la idea fácil de que a más digitalización menos bibliotecas y, a su vez, revisar nuestras prácticas profesionales. La revolución digital hará en un breve plazo de tiempo, obsoletas las normas de catalogación, los criterios de creación de colecciones y los instrumentos de evaluación de servicios, y las asociaciones profesionales deben facilitar el cambio y ayudarnos a protagonizarlo.</p>
<p>Finalmente, las asociaciones deben combatir la crisis en nuestro sector ofreciendo salidas y soluciones. No es fácil, sin duda, pero a ello debemos dedicarnos colectivamente (a través de las asociaciones) a explicitar los beneficios que las bibliotecas aportan. Quizá se trate más de defender los niveles de servicio conseguidos que de pedir la creación de nuevas bibliotecas (con la excepción las escolares, como luego comentaré). Debemos explicar que ni se han hecho demasiado bibliotecas, ni se han hecho en lugares que no se debía, ni las hechas son demasiado grandes.</p>
<p><strong>3. El papel de los profesionales y de las bibliotecas</strong></p>
<p>Estas actuaciones colectivas deberían reforzarse con las que podamos ejercer los profesionales desde nuestros lugares de trabajo. Vamos a vivir tiempos difíciles y la valoración que la sociedad haga de las bibliotecas dependerá tanto del discurso global que sepamos articular colectivamente como de lo que vean que se hace en las bibliotecas concretas que la gente conoce. Creo que algo podemos hacer racionalizando nuestras actividades, cooperando más y mostrando mejor lo que las bibliotecas consiguen.</p>
<p>Ahora es un buen momento para revisar nuestras prácticas profesionales. Seguro que todo lo que hacemos estuvo justificado en algún momento, pero ahora quizá ya no lo esté. Soy poco propenso a creer que los saltos hacia delante solucionen nada por sí mismos, sino más bien de buscar maneras de mejorar lo que ya hacemos. Centrándonos en la catalogación, por ejemplo, hay un amplio recorrido de mejora para quien no esté hoy copiando catalogaciones en más de un 90% de sus adquisiciones, para quien no participe en catálogos colectivos que mejoren la accesibilidad de sus colecciones o para quien no tenga aún la totalidad de su colección catalogada en formato estandarizado y accesible desde internet<sup>6</sup>.</p>
<p>Si continuamos queriendo hacer las cosas tal las hemos hecho siempre estamos cavando nuestra tumba. No se trata de abandonar los valores profesionales que justifican la existencia de las bibliotecas. Se trata de revisar con profundidad los medios y la forma (edificios, colecciones y servicios) con los que hemos estado satisfaciendo las necesidades sociales con respecto la información.</p>
<p>Cooperar más es la receta que internacionalmente todo el mundo recomienda para estos momentos de disminución de recursos. Cooperar más para producir de forma colectiva instrumentos que satisfagan las necesidades de los usuarios en una medida que no podemos alcanzar con nuestros propios medios. Los catálogos colectivos vuelven a ser quizá los mejores ejemplos. Con ellos mejoramos la información bibliográfica que prestamos, podemos racionalizar las adquisiciones y establecer sólidos servicios de préstamo entre bibliotecas. Cooperar más para ahorrar, para tener lo mismo de forma menos cara. A nivel internacional las bibliotecas cooperan compartiendo catalogación, préstamo, almacenes de documentos de bajo uso, compras de documentación digital, programas de gestión… Queda aún mucho camino de cooperación por recorrer que nos haga más eficientes y más efectivos.</p>
<p>Finalmente, debemos mejorar la visibilidad de lo que aportamos a la sociedad a la que servimos. Las bibliotecas han estado siempre comprometidas con la efectividad de los recursos que les asignan sus financiadores, pero lo han hecho tradicionalmente con estadísticas de uso. Pero éstas dicen o “significan” ya poco y las bibliotecas debemos encontrar nuevos sistemas para mostrar a la sociedad que nos financia que “vale la pena” seguir invirtiendo e invertir aún más en bibliotecas.</p>
<p>Actualmente parece que la profesión nos recomienda ya no mostrar cuánto hacemos (cantidad) o cómo lo hacemos de bien (calidad), sino a mostrar que lo que hacemos tiene impacto en la misión de la institución que nos soporta financieramente<sup>7</sup>. Al final, la percepción que la sociedad tenga de las cosas será (debería ser) determinante en el momento en que los gobiernos decidan dónde priorizan y dónde recortan la financiación de los servicios públicos. Por otra parte, tenemos cierta tendencia a preferir lo que creemos que es lo que se debe usar a lo que el usuario prefiere usar.</p>
<p><strong>4. ¿Podemos defender las bibliotecas en época de crisis económica?</strong></p>
<p>He empezado este texto argumentando que lo que nos paraliza frente las restricciones presupuestarias es, en el fondo, la consideración de que hay servicios públicos mucho más importantes que los de las bibliotecas. No voy a entrar en consideraciones sobre las importancias relativas de unos u otros servicios públicos, pero, como profesionales, debemos defender activamente las bibliotecas y al menos debemos hacerlo desde tres puntos de vista: la profesionalidad de su gestión, su insuficiencia en algunos casos, y su valor social.</p>
<p>Llevamos unos 30 años de democracia a lo largo de los cuales la sociedad española ha tenido que reconstruir servicios públicos culturales a partir de bases muy débiles o inexistentes. Las bibliotecas lo han hecho razonablemente bien. Lo han hecho en base a dos aciertos: la profesionalidad y las buenas prácticas. Hemos apostado por la formación de los profesionales y por una gestión profesional de las bibliotecas (esto último a costa de roces frecuentes con los responsables políticos), hemos fijado objetivos, los hemos planificado y hemos gestionado los recursos con criterios de servicio público. Y para fijar qué queríamos, la profesión ha tenido en cuenta (en general) las mejores y más modernas realizaciones a nivel mundial en el campo de las bibliotecas.</p>
<p>Debemos aún razonar que hay insuficientes bibliotecas en algunos ámbitos. Sin entrar en otros terrenos quiero centrarme en lo que considero el peor déficit de las bibliotecas españolas: las de centros educativos de primaria y secundaria. El sistema educativo español es claramente mejorable si queremos ser un país generador de riqueza y bienestar; sus niveles de fracaso escolar son escandalosos. La riqueza material que perseguimos con tanto afán se sustenta sobre la riqueza cultural y educativa. Nuestro sistema educativo necesita bibliotecas (y profesionales que las gestionen) si queremos que la ciudadanía del futuro sea capaz de aprender a lo largo de la vida y sea un agente activo en la sociedad de la información. Los países con mejores resultados en educación consideran importantes las bibliotecas escolares<sup>8</sup>.</p>
<p>Finalmente, debemos estar convencidos del valor social de las bibliotecas. Hay al menos tres motivos para fomentar las bibliotecas siempre y también en momentos de crisis económica:</p>
<p>1) Las bibliotecas son equipamientos que permiten y refuerzan el crecimiento de las personas y sustentan el autoaprendizaje, la formación a lo largo de la vida y la alfabetización tecnológica.</p>
<p>2) Las bibliotecas son entornos públicos que no están basados en el consumo, que permiten la satisfacción de las aficiones individuales y que refuerzan los hábitos culturales en los que se sustentan todos los sectores de la cultura.</p>
<p>3) Son instituciones que favorecen a los desfavorecidos y ayudan así a la inclusión social y a la creación de lazos comunitarios; en momentos de crisis económica, las bibliotecas son para mucha gente el refugio que no podrá encontrar en otro sitio.</p>
<p>“No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales”.</p>
<p>Son palabras de <strong>Federico García Lorca</strong> casi contemporáneas a las del personaje de Brecht citadas al inicio. <strong>García Lorca</strong> las pronunció en 1931 con motivo de la inauguración de la biblioteca pública de <em>Fuente Vaqueros</em> (Granada)<sup>9</sup>.</p>
<p>España, por debajo una piel reciente de modernización material, tiene un substrato secularmente deficitario en educación y cultura. En este panorama, las bibliotecas somos una solución, no un problema.</p>
<p><strong>Notas y referencias</strong></p>
<p>1. “Ópera de los 3 centavos”, balada “¿De qué vive el hombre?”.</p>
<p>2. La crisis económica coge menos desprevenidos a nuestros colegas extranjeros, al menos los de los EUA. Por ejemplo la asociación de consorcios Icolc publicó en enero de 2009 la <em>Statement on the global economic crisis and its impact on consortial licenses</em> (reescrito en junio de 2010 y con traducción española disponible en:<br />
<em><a href="http://www.recercat.net/handle/2072/68139" target="_blank">http://www.recercat.net/handle/2072/68139</a></em></p>
<p>En España, y como honrosas excepciones, la han tratado, que yo sepa, <strong>José-Antonio Gómez-Hernández</strong> en un ThinkEPI de 3 de octubre (“La previsible agudización de la crisis en las bibliotecas públicas durante 2012”) y la <em>Asociación andaluza de bibliotecarios</em> (“Estudio sobre el impacto de la crisis económica en las bibliotecas andaluzas”) en su <em>Boletín</em> n. 100, p. 119-136.</p>
<p>3. <em>La vanguardia</em>, 18 septiembre, 2011 (consulta 13.01.12).<br />
<em><a href="http://www.lavanguardia.com/vida/20110918/54217278723/joyas-impagables.html" target="_blank">http://www.lavanguardia.com/vida/20110918/54217278723/joyas-impagables.html</a></em></p>
<p>4. El reciente estudio de <em>Fesabid</em> sobre el sector se situaría en esta línea a pesar de que no incide de forma especial en la crisis económica y las bibliotecas. Ver: <strong>Gómez-Hernández</strong>, <strong>José-Antonio</strong>; <strong>Hernández-Sánchez</strong>, <strong>Hilario</strong>; <strong>Merlo-Veg</strong>a, <strong>José-Antonio</strong>. <em>Prospectiva de una profesión en constante evolución: estudio Fesabid sobre los profesionales de la información</em>. Madrid: Fesabid, 2011. 130 p. ISBN 978-84-930335-9-0.<br />
<em><a href="http://www.slideshare.net/fesabid/estudio-fesabid-prospectiva-de-una-profesin-en-constante-evolucin" target="_blank">http://www.slideshare.net/fesabid/estudio-fesabid-prospectiva-de-una-profesin-en-constante-evolucin</a></em></p>
<p>Por cierto, en esta versión en <em>SlideShare</em> (consulta: 13 enero, 2012) es prácticamente imposible la lectura.</p>
<p>5. Ver: “Estudio sobre el impacto de la crisis económica en las bibliotecas andaluzas”, en el <em>Boletín de la Asociación andaluza de bibliotecarios</em>, 2010, n. 100, pp. 119-136.<br />
<em><a href="http://www.aab.es/aab/images/stories/Boletin/100/7_impacto_crisis_economica.pdf" target="_blank">http://www.aab.es/aab/images/stories/Boletin/100/7_impacto_crisis_economica.pdf</a></em></p>
<p>6. Esto incluye los fondos o colecciones especiales, la importancia de los cuales demasiado a menudo hemos minusvalorado desde las bibliotecas.</p>
<p>7. Indispensable tener en cuenta:</p>
<p><strong>Oakleaf</strong>, <strong>Megan</strong>, “The Value of Academic Libraries”, <em>Association of college &amp; research libraries</em>, 2010.<br />
<em><a href="http://www.ala.org/ala/mgrps/divs/acrl/issues/value/val_report.pdf" target="_blank">http://www.ala.org/ala/mgrps/divs/acrl/issues/value/val_report.pdf</a></em></p>
<p><em>OCLC Perceptions of libraries 2010: context and community</em>.<br />
<em><a href="http://www.oclc.org/reports/2010perceptions.htm" target="_blank">http://www.oclc.org/reports/2010perceptions.htm</a></em></p>
<p>8. <em>School libraries and teacher librarians in 21st century Australia</em> (Canberra: <em>Parliament of the Commonwealth of Australia</em>, 2011). ISBN 978-0-642-79396-6 (impreso), 978-0-642-79397-3 (electrónico).</p>
<p>9. Lo acaba de publicar la <em>Asociación andaluza de bibliotecarios</em> en su <em>Boletín</em> n. 101, de enero-junio de 2011, p. 135-136.<br />
<em><a href="http://www.aab.es/aab/images/stories/Boletin/101/9_miscelanea.pdf" target="_blank">http://www.aab.es/aab/images/stories/Boletin/101/9_miscelanea.pdf</a></em></p>
<div style="border: red 1px dashed; font-size: 11px;"><strong>Cómo citar este artículo:</strong><br />
<strong>Anglada</strong>, <strong>Lluís</strong>. &#8220;¿Podemos hablar de crisis desde las bibliotecas?&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2012, v. 6, pp. ¿¿-??.</div>
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		<title>Medir para no morir</title>
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		<pubDate>Fri, 13 Jan 2012 18:42:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mari-Carmen Marcos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2012]]></category>
		<category><![CDATA[Experiencia de usuario]]></category>
		<category><![CDATA[Medidas de comportamiento]]></category>
		<category><![CDATA[Medidas de rendimiento]]></category>
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		<category><![CDATA[Usabilidad]]></category>

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		<description><![CDATA[En un momento de fiebre por los números globales que nos dan los rankings de universidades, los índices de impacto de las revistas y el tráfico de visitas que tienen los sitios web, es fácil olvidarse de prestar atención a los pequeños números, a lo que podemos estudiar en cantidades mucho menores pero que, aplicando<a href="http://www.thinkepi.net/medir-para-no-morir">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En un momento de fiebre por los números globales que nos dan los rankings de universidades, los índices de impacto de las revistas y el tráfico de visitas que tienen los sitios web, es fácil olvidarse de prestar atención a los pequeños números, a lo que podemos estudiar en cantidades mucho menores pero que, aplicando metodologías correctas, nos podrá dar jugosas respuestas. Me refiero al testeo con usuarios. No con decenas de miles sino con 10, 20 ó 50 usuarios representativos del público al que se dirige nuestro producto, nuestro sitio web.</p>
<p>La evaluación forma parte del diseño centrado en el usuario, y no sólo eso, sino que se encuentra presente en cada una de las etapas de este ciclo, incluso en los primeros estadios, cuando aún no se pasa de un triste prototipo. En cambio, a menudo ocurre que es la gran olvidada hasta que un día se lanza el sitio web, las expectativas de tráfico o compra no se ven cumplidas, se miran los números en la herramienta de analítica web y ¡oh!, tenemos una tasa de abandono muy grande, la gente no llega a ver la ficha de producto, la mayoría de los que entran en la página del formulario de compra no envían su pedido, etc. Vamos a tener que hacer un estudio con usuarios para saber por qué ocurre. Más vale tarde que nunca, pero vale mucho más pronto que tarde.</p>
<p>Después de situaciones así no hay excusa para decir “es que evaluar es muy costoso”, porque más costoso es cerrar el negocio o hacer un rediseño para intentar resucitarlo. Tampoco sirven los comentarios del tipo “para hacer un estudio serio con usuarios habría que testear con muchos”, porque una evaluación bien planteada puede dar excelentes resultados con un grupo reducido. En ella se deberán abordar aspectos relativos tanto a la usabilidad como a la <em>user experience</em> (UX). Veamos estos dos conceptos.</p>
<p>La definición de la ISO presenta la usabilidad como “la capacidad que posee un sistema de ser eficiente, eficaz y satisfactorio”. Y esto lo hace para el público al que se dirige y en un contexto de uso determinado, por lo tanto no es una capacidad que pueda considerarse universal, pero sí se muestra como una cualidad intrínseca a un sistema.</p>
<p>El otro concepto, el de <em>user experience</em>, se centra en lo que experimenta un usuario al utilizar el sistema. Lo que me gusta de este término es que pone el foco en el usuario, mientras que la usabilidad pone el foco en el sistema. Siempre uso este ejemplo que leí alguna vez en algún lugar para explicar por qué usabilidad y <em>user experience</em> no siempre van de la mano: una autopista representa la usabilidad porque permite que lleguemos al destino por el camino más directo, en menos tiempo y con menor gasto de combustible; en cambio, una carretera tortuosa de montaña representa la <em>user experience</em>, el aire fresco que entra por la ventana y el paisaje verde compensan las curvas, la poca velocidad y el tiempo que tardaremos en llegar al destino. La usabilidad está más enfocada al fin, la UX al camino.</p>
<p>La evaluación de sitios web debe considerar las dos perspectivas para ser completa, así que a la hora de medir no hay que separarlas, ya que una complementa a la otra. El sitio tiene que equilibrar los aspectos relativos a su rendimiento y ofrecer a la vez una sensación positiva al usuario. Dentro de esta doble perspectiva, las métricas que se pueden abordar las categorizamos en tres tipos:</p>
<p>- Las que miden aspectos observables del rendimiento del sitio web, más relacionados con la usabilidad del sitio en cuanto a la efectividad y la eficiencia.</p>
<p>- Las que miden aspectos observables del comportamiento de los usuarios, más relacionados con la <em>user experience</em>.</p>
<p>- Las que miden aspectos subjetivos derivados de lo que los usuarios manifiestan, más relacionados con satisfacción en cuanto su usabilidad y con la <em>user experience</em>.</p>
<p>Veamos qué tipo de indicadores se podrían considerar en cada uno de estos tres grupos.</p>
<p><strong>Medidas de rendimiento (<em>performance measures</em>)</strong></p>
<p>Se ocupan de los aspectos que se pueden observar con respecto al sistema mientras el usuario realiza el test. Las más usadas son:</p>
<p>- Éxito al realizar una tarea. Equivale a la efectividad (<em>effectiveness</em>) de la definición de la ISO.</p>
<p>- Esfuerzo requerido por parte del usuario. Equivale a la eficiencia (<em>efficiency</em>) de la definición de la ISO, medido por ejemplo a partir de:</p>
<p>a) El tiempo que ha necesitado para realizar una tarea.</p>
<p>b) Los errores cometidos. Debe valorarse el número de errores, la severidad (gravedad e impacto), la frecuencia con la que se da (si se da de forma puntual o repetida dentro del sitio web), y si se trata de un tipo de error que otros usuarios podrían cometer o, por lo contrario, ha resultado algo muy particular de cierto usuario.</p>
<p><strong>Medidas de comportamiento (<em>behavioural measures</em>)</strong></p>
<p>Se puede obtener una aproximación del nivel de estrés y de las emociones con estudios del comportamiento espontáneo durante la ejecución de las tareas. Las que se pueden encontrar en la bibliografía estudian:</p>
<p>- El comportamiento verbal.</p>
<p>- El comportamiento corporal: gestos, movimiento de los ojos, respuesta galvánica de la piel, ritmo del latido del corazón.</p>
<p>- Medidas de satisfacción verbalizadas por los usuarios (<em>self-reported metrics</em>). Son aquellas que se centran en lo que dice el usuario mediante técnicas de tipo “self-reported”. Se pueden tomar antes y después de la realización del test. Las más comunes son:</p>
<p>a) Los cuestionarios.</p>
<p>b) Las entrevistas.</p>
<p>c) Los <em>focus group</em></p>
<p>Qué métricas aplicar en cada caso depende de lo que se quiera estudiar, de los recursos disponibles y de los resultados esperados.</p>
<p>Para profundizar en este tema recomiendo cuatro fuentes:</p>
<p><strong>Barnum</strong>, <strong>Carol M</strong>. <em>Usability testing essentials: ready, set… test!</em> Morgan Kaufmann, 2011.</p>
<p><strong>Dumas</strong>, <strong>Joseph S</strong>.; <strong>Redish</strong>, <strong>Janice</strong>. <em>A practical guide to usability testing</em>. Intellect, 1999.</p>
<p><strong>Sauro</strong>, <strong>Jeff</strong>. <em>Measuring usability</em>.<br />
<em><a href="http://www.measuringusability.com/blog.php" target="_blank">http://www.measuringusability.com/blog.php</a></em></p>
<p><strong>Tullis</strong>, <strong>Tom</strong>; <strong>Albert</strong>, <strong>Bill</strong>. <em>Measuring the user experience: collecting, analyzing, and presenting usability metrics</em>. Morgan Kaufmann, 2008.</p>
<div style="border: red 1px dashed; font-size: 11px;"><strong>Cómo citar este artículo:</strong><br />
<strong>Marcos</strong>, <strong>Mari-Carmen</strong>. &#8220;Medir para no morir&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2012, v. 6, pp. ¿¿-??.</div>
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		<title>Documentalistas de medios y redes sociales</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/documentalistas-de-medios-y-redes-sociales</link>
		<comments>http://www.thinkepi.net/documentalistas-de-medios-y-redes-sociales#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 10 Jan 2012 08:30:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Guallar</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2012]]></category>
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		<category><![CDATA[Documentación periodística]]></category>
		<category><![CDATA[Documentalistas de medios]]></category>
		<category><![CDATA[Facebook]]></category>
		<category><![CDATA[Medios de comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Redes sociales]]></category>
		<category><![CDATA[Twitter]]></category>

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		<description><![CDATA[En los dos o tres últimos años, las redes sociales se han convertido en un fenómeno absolutamente masivo, impactando mucho más en las costumbres de los usuarios de la Red de lo que hasta ahora lo habían hecho otros servicios más veteranos de lo que se denominó en su día Web 2.0 y ahora cada<a href="http://www.thinkepi.net/documentalistas-de-medios-y-redes-sociales">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En los dos o tres últimos años, las redes sociales se han convertido en un fenómeno absolutamente masivo, impactando mucho más en las costumbres de los usuarios de la Red de lo que hasta ahora lo habían hecho otros servicios más veteranos de lo que se denominó en su día Web 2.0 y ahora cada vez más Web social o medios sociales (social media). El tiempo que pasamos navegando por internet está ocupado en una parte muy importante en algunas de estas webs sociales y parece que la tendencia va en aumento. De hecho, webs de todo tipo tienden a añadir una parte “social” a sus contenidos y servicios. La vertiente “relacional” (de relación entre personas) de internet crece día a día.</p>
<p>En este escenario, los profesionales de los medios de comunicación se encuentran ante un modelo de acceso a la información y a los contenidos en internet ciertamente nuevo. Un modelo en el que las redes y las relaciones tienen un creciente protagonismo. Los periodistas ya no redactan las informaciones y se olvidan. Ahora, para ir bien, tendrían también que preocuparse de su distribución o adaptación a los diferentes soportes, de enviarlas y comentarlas a <em>Facebook</em> y/o a <em>Twitter</em>, o de responder los comentarios de sus lectores.</p>
<p>Los documentalistas y los servicios de documentación de los medios también se han encontrado con este panorama, a veces de golpe. Acostumbrados a su tradicional rol de intermediación entre las fuentes o los documentos por un lado y los periodistas por otro, han estado casi siempre alejados de la relación directa con la audiencia, en un papel habitualmente discreto, de apoyo y refuerzo, casi siempre en segundo término y por lo tanto poco protagonista. Pero la oleada “social” de la Red afecta a todos los profesionales que trabajan con información y los sitúa, quieran o no, ante nuevas exigencias.</p>
<p>El documentalista de medios actual tiene que entender y adaptarse a esta nueva dinámica de la información en internet y participar sí o sí. Tiene que gestionar de manera eficiente la información 2.0, igual que antes gestionaba información digital 1.0, y antes de esto, información analógica.</p>
<p>Las redes sociales y los social media en general son extraordinarias fuentes de información. Y un uso profesional eficiente de servicios como <em>Twitter</em> o <em>Delicious</em> por parte de un periodista o de un documentalista de medios es una ventaja competitiva para él y para su empresa. Pero, además de esta utilización de las redes sociales como fuentes informativas, lo que queremos destacar en esta ocasión es su utilidad también para la difusión de sus tareas profesionales como documentalistas. Por ejemplo, en blogs o en perfiles en redes sociales, de los departamentos o personales.</p>
<p><strong>Blogs de documentación</strong></p>
<p>La eclosión de los blogs en el periodismo digital ha tenido un efecto muy irregular en los departamentos y en las temáticas de documentación. Así, los blogs de departamentos de documentación (o relacionados con temas de documentación) son un posible producto documental de los medios a internet, del que podemos ver varios ejemplos interesantes en medios otros países, pero que son bastante menos frecuentes en medios españoles. Son un tipo de producto periodístico flexible y variado en temáticas, a pesar de que predominan los reportajes y los contenidos retrospectivos o relacionados con el fondo de archivo. Abundan por lo tanto las efemérides, las cronologías y los reportajes históricos de todo tipo. Algunos ejemplos:</p>
<p><em>The guardian</em>. “From the archive”.<br />
<em><a href="http://www.guardian.co.uk/theguardian/series/from-the-archive" target="_blank">http://www.guardian.co.uk/theguardian/series/from-the-archive</a></em><br />
<em>The times tribune</em>. “Pages from the past”.<br />
<em><a href="http://blogs.thetimes-tribune.com/pages" target="_blank">http://blogs.thetimes-tribune.com/pages</a></em><br />
<em>The Columbus dispatch</em>. “A look back”.<br />
<em><a href="http://www.dispatch.com/content/blogs/a-look-back/index.html" target="_blank">http://www.dispatch.com/content/blogs/a-look-back/index.html</a></em><br />
<em>San Antonio express</em>. “From the vault”.<br />
<em><a href="http://blog.mysanantonio.com/vault" target="_blank">http://blog.mysanantonio.com/vault</a></em><br />
<em>La vanguardia</em>. “Blog de la Hemeroteca de la Vanguardia”.<br />
<em><a href="http://blogs.lavanguardia.com/hemeroteca" target="_blank">http://blogs.lavanguardia.com/hemeroteca</a></em></p>
<p><strong>Perfiles de documentación en redes sociales</strong></p>
<p>La posibilidad de establecer contacto con la audiencia que ofrecen los blogs se multiplica si se hace también una utilización activa de las redes sociales, con perfiles propios del departamento de documentación o de la hemeroteca en los servicios más populares del momento, <em>Twitter</em> y <em>Facebook</em>, o en redes sociales propias, como es el caso de <em>Eskup</em>, del diario <em>El país</em>.</p>
<p>Algunos ejemplos de perfiles en redes sociales de departamentos y temas de documentación:</p>
<p><em>Facebook</em>. <em>Hemeroteca de La vanguardia</em>.<br />
<em><a href="http://www.facebook.com/pages/La-Hemeroteca-de-La-Vanguardia/291917499474" target="_blank">http://www.facebook.com/pages/La-Hemeroteca-de-La-Vanguardia/291917499474</a></em></p>
<p><em>Twitter. Hemeroteca de La vanguardia</em><br />
<em><a href="http://twitter.com/hemeroteca_lv" target="_blank">http://twitter.com/hemeroteca_lv</a></em><br />
<em>Twitter. The Guardian Library</em>.<br />
<em><a href="http://twitter.com/guardianlibrary" target="_blank">http://twitter.com/guardianlibrary</a></em><br />
<em>Twitter. Times archive.</em><br />
<em><a href="http://twitter.com/TimesArchive" target="_blank">http://twitter.com/TimesArchive</a></em><br />
<em>Twitter. Christian science monitor library</em>.<br />
<em><a href="http://twitter.com/CSMlibrary" target="_blank">http://twitter.com/CSMlibrary</a></em><br />
<em>Eskup. Documentación El país</em>.<br />
<em><a href="http://eskup.elpais.com/documentacionelpais" target="_blank">http://eskup.elpais.com/documentacionelpais</a></em></p>
<p><strong>Perfiles de documentalistas en redes sociales</strong></p>
<p>Pero más allá del perfil del departamento o del servicio de documentación, es también el propio perfil personal del profesional el que la actual internet “relacional” nos está exigiendo. Aquellos profesionales y aquellas empresas periodísticas que lo entiendan y lo practiquen tendrán, seguro, mucho ganado.</p>
<p>Algunos profesionales de la documentación periodística ya lo están haciendo, y utilizan –algunos de manera más activa, otros de manera más esporádica- la internet relacional, compartiendo entre otras cosas sus procesos documentales de construcción de una noticia o el enlace a una pieza de documentación periodística publicada. Por ejemplo, en España lo hacen en <em>Twitter</em>: @Iris_Lopez, @annacornet, @virhouse, @MrCarlosMartin,  @josearenedo, o, aunque mucho más puntualmente, @Federico_Ayala, y en <em>Eskup</em>: <strong>Juan Carlos Blanco</strong>.</p>
<p>Ejemplos de perfiles personales en <em>Twitter</em> de documentalistas de medios de España y otros países (incluyendo profesores de documentación periodística):</p>
<p><a href="https://twitter.com/#%21/aguilar7777" target="_blank">@aguilar7777</a>, Manuel Aguilar, TVE.<br />
<a href="https://twitter.com/#%21/annacornet" target="_blank">@annacornet</a>, Anna Cornet, El periódico.<br />
<a href="https://twitter.com/#!/askresearcher" target="_blank">@askresearcher</a>, Julie Domel, San Antonio express, EE.UU<br />
<a href="https://twitter.com/#!/BarbGray" target="_blank">@BarbGray</a>, Barbara Gray, CUNY School, The New York times, EE.UU.<br />
<a href="https://twitter.com/#!/bgfulton" target="_blank">@bgfulton</a>, Brian Fulton, The times-tribune, EE.UU.<br />
<a href="https://twitter.com/#!/derekwillis" target="_blank">@derekwillis</a>, Derek Willis, The New York times, EE.UU.<br />
<a href="https://twitter.com/#%21/DianeLamb" target="_blank">@DianeLamb</a>, Diane Lamb, News &amp; Record, EE.UU.<br />
<a href="https://twitter.com/#%21/ElenaDocAuv" target="_blank">@ElenaDocAuv</a>, Elena de la Cuadra, Univ. Complutense.<br />
<a href="https://twitter.com/#%21/elkosmonauta" target="_blank">@elkosmonauta</a>, Felipe Díez, El país.<br />
<a href="https://twitter.com/#%21/Federico_Ayala">@Federico_Ayala</a>, Federico Ayala, ABC.<br />
<a href="https://twitter.com/#%21/fvalle" target="_blank">@fvalle</a>, Félix del Valle, Univ. Complutense.<br />
<a href="https://twitter.com/#%21/GREYDI1" target="_blank">@GREYDI1</a>, Mabel Giménez Rayo, Antena 3 TV.<br />
<a href="https://twitter.com/#!/HoserLibrarian" target="_blank">@HoserLibrarian</a>, Stephanie Chambers, The globe and mail, Canadá.<br />
<a href="https://twitter.com/#%21/jaimepedregosa" target="_blank">@jaimepedregosa</a>, Jaime Pedregosa, TV3.<br />
<a href="https://twitter.com/#%21/Iris_Lopez" target="_blank">@Iris_Lopez</a>, Iris Lopez de Solís, TVE.<br />
<a href="https://twitter.com/#%21/jcmarcosrecio" target="_blank">@jcmarcosrecio</a>, Juan C. Marcos Recio, Univ. Complutense.<br />
<a href="https://twitter.com/#%21/jguallar" target="_blank">@jguallar</a>, Javier Guallar, UB, URL.<br />
<a href="https://twitter.com/#!/JulieATate" target="_blank">@JulieATate</a>, Julie Tate, Washington post, EE.UU.<br />
<a href="https://twitter.com/#!/jlopezaguirre" target="_blank">@jlopezaguirre</a>, José Luis López Aguirre, Univ. Panamericana, México.<br />
<a href="https://twitter.com/#%21/josearenedo" target="_blank">@josearenedo</a>, José Ángel Renedo, TVE.<br />
<a href="https://twitter.com/#%21/lerena76" target="_blank">@lerena76</a>, Jesús Lerena, TVE.<br />
<a href="https://twitter.com/#%21/mbailac" target="_blank">@mbailac</a>, Montserrat Bailac, TV3.<br />
<a href="https://twitter.com/#%21/maganzabal">@maganzabal</a>, María Ganzabal, Univ. País Vasco.<br />
<a href="https://twitter.com/#!/marcos_ros" target="_blank">@marcos_ros</a>, Marcos Ros, Levante-EMV.<br />
<a href="https://twitter.com/#!/mbailac" target="_blank">@mbailac</a>, Montserrat Bailac, TV3.<br />
<a href="https://twitter.com/#!/maribelserra" target="_blank">@maribelserra</a>, Maribel Serra, TV3.<br />
<a href="https://twitter.com/#%21/mhyri2g" target="_blank">@mhyri2g</a>, Myriam Gómez, 20 minutos.<br />
<a href="https://twitter.com/#%21/MrCarlosMartin" target="_blank">@MrCarlosMartin</a>, Carlos Martin, La sexta.<br />
<a href="https://twitter.com/#%21/naoj77" target="_blank">@naoj77</a>, Joan Chaparro, Barcelona TV.<br />
<a href="https://twitter.com/#%21/NewsResearchers" target="_blank">@NewsResearchers</a>, Julie Bell, Jennifer Farrar, Associated press, EE.UU.<br />
<a href="https://twitter.com/#!/PazOrero" target="_blank">@PazOrero</a>, Paz Orero, RTVV.<br />
<a href="https://twitter.com/#!/PeggyMackenzie" target="_blank">@PeggyMackenzie</a>, Peggy Mackenzie, Toronto star, Canadá.<br />
<a href="https://twitter.com/#%21/Pilarikaus" target="_blank">@Pilarikaus</a>, Pilar Auserón, Antena 3 TV.<br />
<a href="https://twitter.com/#!/RichardNelsson" target="_blank">@RichardNelsson</a>, Richard Nelsson, The guardian, Reino Unido.<br />
<a href="https://twitter.com/#%21/rsalaverria" target="_blank">@rsalaverria</a>, Ramón Salaverría, Univ. Navarra.<br />
<a href="https://twitter.com/#%21/sgilcastro" target="_blank">@sgilcastro</a>, Susana Gil, Acceso.<br />
<a href="https://twitter.com/#!/Tania_Sanchezz" target="_blank">@Tania_Sanchezz</a>, Tania Sánchez, TVE.<br />
<a href="https://twitter.com/#%21/tagirreazaldegi" target="_blank">@tagirreazaldegi</a>, Teresa Agirreazaldegi, Univ. País Vasco.<br />
<a href="https://twitter.com/#!/VinessaNJ" target="_blank">@VinessaNJ</a>, Vinessa Erminio, The star-ledger, EEUU.<br />
<a href="https://twitter.com/#%21/virhouse" target="_blank">@virhouse</a>, Virginia M., Barcelona TV.<br />
<a href="https://twitter.com/#!/Yanak61" target="_blank">@Yanak61</a>, Ana Coll, Antena 3 TV.</p>
<p>También, en <em>Eskup</em>:<br />
<strong>Juan Carlos Blanco</strong> (El país).<br />
<em><a href="http://eskup.elpais.com/juancarlosblanco" target="_blank">http://eskup.elpais.com/juancarlosblanco</a></em></p>
<p><strong>Felipe Díez</strong> (El país).<br />
<em><a href="http://eskup.elpais.com/elkosmonauta" target="_blank"> http://eskup.elpais.com/elkosmonauta</a></em></p>
<p>Por parte mía, en mi <em>Twitter</em> <a href="https://twitter.com/#%21/jguallar" target="_blank">@jguallar</a> comparto los buenos ejemplos de documentación periodística que voy descubriendo, y aquellos que los propios autores me envían, y mantengo la lista “@jguallar/documentacionmedios”. Si les interesan estos temas, están ustedes invitados.</p>
<p><strong>Notas</strong></p>
<p>Este texto amplía y actualiza el publicado en el blog de <em>Escacc</em>: “Documentalistes de premsa i xarxes socials”. <em>Bloc Escacc</em>, 08-11-2011.<br />
<em><a href="http://bloc.escacc.cat/2011/11/documentalistes-de-mitjans-i-xarxes-socials" target="_blank">http://bloc.escacc.cat/2011/11/documentalistes-de-mitjans-i-xarxes-socials</a></em></p>
<p>La lista de medios y documentalistas en redes sociales está abierta a aportaciones. Las sugerencias se pueden enviar a: @jguallar o jguallar@gmail.com.</p>
<div style="border: red 1px dashed; font-size: 11px;"><strong>Cómo citar este artículo:</strong><br />
<strong>Guallar</strong>, <strong>Javier</strong>. &#8220;Documentalistas de medios y redes sociales&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2012, v. 6, pp. ¿¿-??.</div>
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		<title>Alfabetización y autocrítica del comportamiento informacional mediante el humor gráfico de El Roto y Mauro Entrialgo</title>
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		<pubDate>Mon, 09 Jan 2012 11:23:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José-Antonio Gómez-Hernández</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2012]]></category>
		<category><![CDATA[Alfabetización informacional]]></category>
		<category><![CDATA[Autocrítica]]></category>
		<category><![CDATA[Conducta informacional]]></category>
		<category><![CDATA[Humor gráfico]]></category>

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		<description><![CDATA[1. Alfabetización y autocrítica del comportamiento informacional El concepto de alfabetización informacional es evolutivo, y hoy más que nunca. La transformación de los modos de informarnos, expresarnos, comunicarnos, consumir, entretenernos o aprender en un contexto de tecnologías y redes de información exige hoy una alfabetización informacional que nos ayude sobre todo a un uso reflexivo<a href="http://www.thinkepi.net/alfabetizacion-y-autocritica-del-comportamiento-informacional-mediante-el-humor-grafico-de-el-roto-y-mauro-entrialgo">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>1. Alfabetización y autocrítica del comportamiento informacional</strong></p>
<p>El concepto de alfabetización informacional es evolutivo, y hoy más que nunca. La transformación de los modos de informarnos, expresarnos, comunicarnos, consumir, entretenernos o aprender en un contexto de tecnologías y redes de información exige hoy una alfabetización informacional que nos ayude sobre todo a un uso reflexivo y crítico de los dispositivos, medios y vías que se han puesto a nuestra disposición.</p>
<p>No se trata de una reacción alarmista, conservadora o de rechazo de lo nuevo, que incluso hay que ayudar a extender en los sectores de población excluida, pero sí de potenciar en los procesos formativos de competencias informacionales una actitud de cuestionamiento de las propias prácticas, para ayudar a una asimilación inteligente y un buen aprovechamiento. Sin un pensamiento crítico, el exceso de innovaciones, posibilidades, tecnologías y servicios nos llevarán al agobio, la saturación, la desorientación o la pérdida del sentido de nuestro comportamiento informacional.</p>
<p>Este año se han hecho de nuevo muchas llamadas de atención: <strong>Martínez Selva</strong> (2011), hablando de tecnoestrés, <strong>Nicholson</strong> (2011), de superficialidad y distracción, o <strong>Hardy</strong> (2011), de una cultura con déficit de atención por hiperactividad…</p>
<p>Es demasiado optimista confiar en que una buena apropiación de la tecnología, sin efectos indeseados, pueda ser resultado natural de la creciente facilidad de uso, de la capacidad de adaptación a nuevos entornos o del aprendizaje espontáneo y por ensayo-error.</p>
<p>Esto será posible quizás en el caso de usuarios muy formados, con capacidad de análisis, comprensión y razonamiento; pero para el ciudadano medio o poco formado, incluso para el nativo digital o para los adolescentes (Encinas, 2011), la inmersión permanente en las redes y en las sucesivas herramientas que nos proveen debería ir acompañada de señales de alerta, que nos hicieran pensar sobre el sentido, el “para qué” de nuestras conductas con las tecnologías y en las redes.</p>
<p>Probablemente los bibliotecarios y documentalistas podemos ser ejemplos y ver en nosotros mismos determinados cambios en las conductas informacionales, dado que como profesionales deseamos estar al día y hemos procurado conocer, usar y participar de la evolución tecnológica y de las redes. Así, somos usuarios permanentes de la Web, de la lectura hipertexto, escribimos y leemos blogs, participamos por razones personales o laborales en foros, en chats, publicamos contenidos audiovisuales o textuales en Slideshare, <em>Youtube</em>, <em>Flicker</em> o <em>Issuu</em>, tenemos perfil en <em>Facebook</em>, <em>Google+</em>, <em>Linkedin</em> y <em>Twitter</em>, usamos marcadores sociales, y algunos colaboramos en <em>Wikipedia</em> u otras wikis locales.</p>
<p>Si a eso unimos la constante actualización y respuesta del correo electrónico y las listas profesionales, la recepción de alertas y avisos de los mensajes recibidos de las redes sociales, la lectura de las recomendaciones de los colegas, el uso de internet para compra, para ocio, para música y cine, la lectura de prensa digital y el uso profesional como fuente de referencia electrónica, podemos considerarnos internautas intensivos, expuestos a muchos de los riesgos y dificultades de nuestros usuarios: tender a la lectura superficial, descontextualizada, parcial o fragmentaria, ser multitarea, haber disminuido el tiempo lectura lineal, profunda o literaria, publicar o difundir contenidos superfluos, tener en la Red más de lo deseable de nuestra vida privada o una identidad demasiado a la espera de los “me gusta” de los demás, procrastinar o gestionar mal nuestro tiempo para las tareas más relevantes que debemos de hacer…</p>
<p>Pero los profesionales de la información sabemos reequilibrar estas tendencias informacionales gracias a nuestro bagaje previo, y corregimos lo que estaría cerca de la adicción o el extravío porque conocemos las ventajas pero también los peligros de las tecnologías y las redes. Verificamos la información que recibimos y procuramos ser veraces y relevantes en lo que publicamos. De vez en cuanto “desconectamos” para recuperar el placer de leer o disfrutar de otras aficiones. Este tipo de actitudes y comportamientos es el que debemos transferir a nuestros usuarios. Hacerles pensar sobre:</p>
<p>- la calidad y veracidad de la información a la que acceden y en que se basan,<br /> &#8211; la necesidad de organizar y distribuir el tiempo vital dedicado a los procesos de acceso, consumo, ocio y comunicación de información en función de nuestros objetivos y prioridades, y no dejarlo al azar o a una inercia irreflexiva,<br /> &#8211; la conveniencia de preservar la privacidad y basar la identidad personal más en los propios valores y el entorno real que en lo virtual,<br /> &#8211; la conveniencia de combinar las lecturas reflexivas con las hipertextuales, y la escritura fragmentaria con la más articulada y dialéctica,<br /> &#8211; los riesgos de la adicción a las redes o algunos de sus contenidos,<br /> &#8211; la necesidad de prevenir los abusos que podemos sufrir de la red: el spam, los contenidos racistas o violentos, o los que se dirigen sobre todo a algunos adolescentes (<em>ciberbullying</em>, <em>grooming</em>, promoción de anorexia o bulimia…) (<strong>Encinas</strong>, 2010), y<br /> &#8211; la conveniencia de desconectarnos periódicamente de dispositivos y redes para activar otras formas de pensar, dialogar, desarrollar argumentos, atender relaciones y actividades laborales o sociales…</p>
<p>Quizás al usuario frecuente no es necesario evidenciarle los grandes beneficios de internet y las redes, su poder para la creatividad, la influencia o la denuncia, su valor como fuente de información y aprendizaje continuo, o su aplicación para el trabajo o la emprendeduría. Pero sí es bueno, en cambio, plantear sus limitaciones o problemas: aunque sea difícil la puesta en práctica, éste es uno de los aspectos más relevantes de los servicios bibliotecarios de alfabetización informacional.</p>
<p>Sin olvidar la enseñanza de lo instrumental, de las habilidades, plantear un uso reflexivo, consciente, intencional y ético de la información, que promueva la opinión responsable, la colaboración en el conocimiento colectivo y la creatividad como forma de influencia y aportación más allá del logro de ecos momentáneos. Como ha explicado <strong>Area</strong> (2011), una alfabetización global que además de lo técnico incorpore una dimensión cognitiva, sociocomunicativa y axiológica de las prácticas de información y comunicación.</p>
<p><strong>2. El humor gráfico como recurso para desarrollar la alfabetización crítica</strong></p>
<p>Un acercamiento a esos problemas de la información se puede encontrar en el humor gráfico de actualidad, que cada vez con más frecuencia trata temas como internet, la infoxicación o los comportamientos paradójicos que las tecnologías de la información están propiciando.</p>
<p>Ello es una muestra de que estas conductas forman parte de la vida cotidiana de amplios sectores de la población, a los que los humoristas gráficos se dirigen. El humor gráfico es uno de los contenidos de Opinión de los periódicos con más capacidad de impacto al dar una visión global de los problemas sociales.</p>
<p>Llama la atención de una manera sintética, en una única imagen acompañada de un breve texto, de aspectos relevantes en la política, la sociedad o la vida diaria. Además, su enfoque de la realidad suele ser crítico o irónico, tratando de denunciar,  hacernos ver o cuestionar un hecho a través del humor. Y como se publica en medios de comunicación de amplia difusión, como la prensa escrita impresa y digital, llega a buena parte de la población y puede ser muy útil para fomentar el debate o la crítica con los usuarios sobre sus conductas informacionales, en tanto puedan verse reflejados, o de su entorno social.</p>
<p>En este sentido mostraremos a continuación algunos ejemplos recientes centrándonos en dos autores que nos resultan muy complementarios: <strong>Andrés Rábago</strong>, que firma como <em>El Roto</em>, y <strong>Mauro Entrialgo</strong>. Quizás hacen un papel similar al que <strong>Forges</strong> hizo en los años ochenta y noventa en defensa del libro y la lectura, que entonces enfrentaba al excesivo consumo de la televisión (<strong>Gómez</strong> y <strong>Saorín</strong>, 2001).</p>
<p><em>El Roto</em>, que actualmente publica a diario en <em>El país</em> (de cuya Hemeroteca digital tomaremos los ejemplos), hace críticas a internet, las tecnologías de la información o las redes desde un punto de vista externo, destacando la manipulación o alienación del individuo que pueden conllevar. Su estilo, perfeccionado a través de más de cuarenta años de humor en los principales periódicos y en revistas como <em>La codorniz</em>, <em>Hermano lobo</em>, <em>Triunfo</em> o <em>El jueves</em>, es muy ácido, con imágenes de gran fuerza y alguna expresión que golpea al lector y cuestiona al poder político y económico, que según su punto de vista nos maneja. Su última obra, <em>Viñetas para una crisis</em> (<strong>Rábago</strong>, 2011) contiene una de las más fuertes y directas denuncias de la situación, sus causantes y sus efectos, que pueda hacerse.</p>
<p>Entrialgo, por su parte, también tiene ya una larga trayectoria, como se puede comprobar en la reciente recopilación <em>El Dibujosaurio</em> (<strong>Entrialgo</strong>, 2011). Pero es de una generación más joven y vinculada a las tecnologías, y desde hace años publica humor sobre el uso de internet y las redes sociales “desde dentro”, pues parece basarse en sus propias experiencias en el contexto electrónico.<br /> La fuente de las imágenes que citaremos son los blogs que mantuvo en Público (Pletora de piñatas) y antes en <em>El país</em>, en la serie <em>Interneteo y aparatuquis</em>, reunida por <em>Diábolo Ediciones</em> (<strong>Entrialgo</strong>, 2008).<br /> <em><a href="http://blogs.publico.es/mauroentrialgo" target="_blank">http://blogs.publico.es/mauroentrialgo</a></em><br /> <em><a href="http://blogs.elpais.com/mauroentrialgo" target="_blank">http://blogs.elpais.com/mauroentrialgo</a></em></p>
<p>El estilo de <strong>Entrialgo</strong>, muy diferente de <em>El Roto</em>, consiste en presentar diálogos que reflejan conductas contrapuestas, o situaciones paradójicas que evidencian conductas absurdas provocadas por aplicaciones erróneas de la tecnología.</p>
<p><strong>2.1. La “infoxicación”, el exceso de información</strong></p>
<p>En la figura 1 de <em>El Roto</em> (a propósito de <em>Wikileaks</em>) nos muestra una gran oleada de información que sale del ordenador y nos salpica. Y en la figura 2 manifiesta la dificultad de comprender nuestro entorno ante la complejidad y disparidad de los mensajes de los medios de información: la expresión “¡Qué claridad de confusión!” es elocuente por sí misma, y aunque se refiere a la prensa, por extensión lo haría también al conjunto del mundo de la información.</p>
<p style="text-align: center;"><a rel="attachment wp-att-2814" href="http://www.thinkepi.net/alfabetizacion-y-autocritica-del-comportamiento-informacional-mediante-el-humor-grafico-de-el-roto-y-mauro-entrialgo/gomez-hernandez_roto_1"><img class="aligncenter size-medium wp-image-2814" title="Gomez-Hernandez_roto_1" src="http://www.thinkepi.net/wp-content/uploads/2012/01/Gomez-Hernandez_roto_1-258x300.png" alt="" width="258" height="300" /></a><strong>Figura 1.</strong></p>
<p style="text-align: center;"><a rel="attachment wp-att-2815" href="http://www.thinkepi.net/alfabetizacion-y-autocritica-del-comportamiento-informacional-mediante-el-humor-grafico-de-el-roto-y-mauro-entrialgo/gomez-hernandez_roto_2"><img class="aligncenter size-medium wp-image-2815" title="Gomez-Hernandez_roto_2" src="http://www.thinkepi.net/wp-content/uploads/2012/01/Gomez-Hernandez_roto_2-300x208.png" alt="" width="300" height="208" /></a><strong>Figura 2</strong></p>
<p><em>El Roto</em> denuncia que el usuario, el ciudadano, se ve aturdido o salpicado por lo que le llega de las redes. En cambio, en esta ilustración de <strong>Mauro Entriago</strong> (figura 3), es el usuario el que también contribuye al exceso de información con contenidos banales, prescindibles o producidos por el deseo de ser leído.</p>
<p style="text-align: center;"><a rel="attachment wp-att-2816" href="http://www.thinkepi.net/alfabetizacion-y-autocritica-del-comportamiento-informacional-mediante-el-humor-grafico-de-el-roto-y-mauro-entrialgo/gomez-hernandez_entriago_1"><img class="aligncenter size-medium wp-image-2816" title="Gomez-Hernandez_entriago_1" src="http://www.thinkepi.net/wp-content/uploads/2012/01/Gomez-Hernandez_entriago_1-300x300.png" alt="" width="300" height="300" /></a><strong>Figura 3</strong></p>
<p><strong>2.2. Identidad y privacidad en las redes de información</strong></p>
<p>En la figura 4 la denuncia de <em>El Roto</em> se dirige a la excesiva dependencia de la imagen propia que nos creamos en las redes sociales, así como de la identidad que resulta como consecuencia de la información personal que tienen los buscadores y otros sitios de internet de nosotros mismos, que a veces la cedemos o la publicamos de manera irreflexiva.</p>
<p style="text-align: center;"><a rel="attachment wp-att-2817" href="http://www.thinkepi.net/alfabetizacion-y-autocritica-del-comportamiento-informacional-mediante-el-humor-grafico-de-el-roto-y-mauro-entrialgo/gomez-hernandez_roto_3"><img class="aligncenter size-medium wp-image-2817" title="Gomez-Hernandez_roto_3" src="http://www.thinkepi.net/wp-content/uploads/2012/01/Gomez-Hernandez_roto_3-251x300.png" alt="" width="251" height="300" /></a><strong>Figura 4</strong></p>
<p>Y en la figura 5, El Roto cuestiona la existencia de una “imposición” del hecho de estar en las redes. Ello debería ser una decisión libre, una oportunidad o una práctica en función de la necesidad y la voluntad del usuario, mientras que actualmente parece que “hay que estar” para no quedar al margen o parecer contracorriente, o incluso como fruto de una manipulación del individuo. Contra esta “opresión” tecnológica dibuja <em>El Roto</em>, como hace años advirtió <strong>Daniel Pennac</strong> que “el verbo leer no soporta el infinitivo”.</p>
<p style="text-align: center;"><strong><a rel="attachment wp-att-2858" href="http://www.thinkepi.net/alfabetizacion-y-autocritica-del-comportamiento-informacional-mediante-el-humor-grafico-de-el-roto-y-mauro-entrialgo/gomez-hernandez_roto_4-3"><img class="aligncenter size-medium wp-image-2858" title="Gomez-Hernandez_roto_4" src="http://www.thinkepi.net/wp-content/uploads/2012/01/Gomez-Hernandez_roto_42-263x300.png" alt="" width="263" height="300" /></a>Figura 5</strong></p>
<p>Sobre este tema, el contrapunto de equilibrio lo pone <strong>Mauro Entrialgo</strong> (figura 6), desde un punto de vista de usuario de las redes sociales, y en concreto de <em>Facebook</em>.</p>
<p style="text-align: center;"><a rel="attachment wp-att-2819" href="http://www.thinkepi.net/alfabetizacion-y-autocritica-del-comportamiento-informacional-mediante-el-humor-grafico-de-el-roto-y-mauro-entrialgo/gomez-hernandez_entriago_2"><img class="aligncenter size-medium wp-image-2819" title="Gomez-Hernandez_entriago_2" src="http://www.thinkepi.net/wp-content/uploads/2012/01/Gomez-Hernandez_entriago_2-300x295.png" alt="" width="300" height="295" /></a><strong>Figura 6</strong></p>
<p>Aunque, por otra parte, también observa el “egocentrismo” digital en sí mismo, llevado a cabo, eso sí, con competencia digital (figura 7).</p>
<p style="text-align: center;"><a rel="attachment wp-att-2820" href="http://www.thinkepi.net/alfabetizacion-y-autocritica-del-comportamiento-informacional-mediante-el-humor-grafico-de-el-roto-y-mauro-entrialgo/gomez-hernandez_entriago_3"><img class="aligncenter size-medium wp-image-2820" title="Gomez-Hernandez_entriago_3" src="http://www.thinkepi.net/wp-content/uploads/2012/01/Gomez-Hernandez_entriago_3-300x295.png" alt="" width="300" height="295" /></a><strong>Figura 7</strong></p>
<p><strong>2.3. Las redes de información y la gestión del tiempo</strong></p>
<p>Las redes de información afectan claramente a nuestra gestión del tiempo, que se hace más compleja y relevante. De la mayor cantidad de información y contenidos, la mayor oferta y posibilidades de acceso, conexión, lectura y escritura, se derivan muchas consecuencias: el más rápido envejecimiento de la información, la fragmentación o parcialidad de las lecturas que podemos llegar a hacer, la necesidad de elegir y desechar lo que podremos hacer en nuestro limitado tiempo vital…</p>
<p>No es algo nuevo en la historia del pensamiento: desde Horacio se nos llama la atención sobre la aceleración del tiempo, de su paso, o de la necesidad de aprovecharlo o de seleccionar nuestras lecturas por la brevedad de la vida, como ya hizo Séneca. Pero las actuales redes de información y la desproporción para la escala humana de los contenidos que nos ofrecen llevan a un primer plano esta cuestión.</p>
<p>Una primera viñeta sobre este tema nos la daría <em>El Roto</em> (figura 8), referida al sector editorial, es totalmente extrapolable a la industria cultural y a la oferta informativa en su conjunto, que compite por captar una atención forzosamente momentánea en un contexto de renovación constante de la oferta disponible.</p>
<p style="text-align: center;"><a rel="attachment wp-att-2821" href="http://www.thinkepi.net/?attachment_id=2821"><img class="aligncenter size-medium wp-image-2821" title="Gomez-Hernandez_roto_4" src="http://www.thinkepi.net/wp-content/uploads/2012/01/Gomez-Hernandez_roto_41-300x208.png" alt="" width="300" height="208" /></a><strong>Figura 8</strong></p>
<p>Y una segunda, que combina tiempo con memoria y olvido de una forma que, inevitablemente, recuerda el fragmento del Fedro de Platón sobre la escritura, y nos lanza este dardo: “gracias a las nuevas tecnologías me informo al segundo y lo olvido al instante” (figura 9).</p>
<p style="text-align: center;"><a rel="attachment wp-att-2822" href="http://www.thinkepi.net/alfabetizacion-y-autocritica-del-comportamiento-informacional-mediante-el-humor-grafico-de-el-roto-y-mauro-entrialgo/gomez-hernandez_roto_5"><img class="aligncenter size-medium wp-image-2822" title="Gomez-Hernandez_roto_5" src="http://www.thinkepi.net/wp-content/uploads/2012/01/Gomez-Hernandez_roto_5-245x300.png" alt="" width="245" height="300" /></a><strong>Figura 9</strong></p>
<p>Por su parte, <strong>Mauro Entrialgo</strong> (figura 10) vive el problema de la gestión del tiempo dentro de las redes de una forma más concreta, como usuario que sufre el bucle en que casi todos nos podemos ver envueltos.</p>
<p style="text-align: center;"><a rel="attachment wp-att-2823" href="http://www.thinkepi.net/alfabetizacion-y-autocritica-del-comportamiento-informacional-mediante-el-humor-grafico-de-el-roto-y-mauro-entrialgo/gomez-hernandez_entriago_4"><img class="aligncenter size-medium wp-image-2823" title="Gomez-Hernandez_entriago_4" src="http://www.thinkepi.net/wp-content/uploads/2012/01/Gomez-Hernandez_entriago_4-300x295.png" alt="" width="300" height="295" /></a><strong>Figura 10</strong></p>
<p>Aquí nos plantea claramente un objetivo de la alfabetización crítica: aprender a autorregular las actividades que hacemos en las redes de información, la priorización de las distintas tareas que realizamos en ellas, el retraso de las tareas importantes respecto de las más gratificantes o inmediatas…</p>
<p><strong>2.4. La crítica del reduccionismo tecnológico</strong></p>
<p>La sospecha sobre la instrumentalización de la tecnología por el poder, o la crítica de una visión reduccionista de la vida a su través, es otro de los temas favoritos de <em>El Roto</em>. En la figura 11 nos ayuda a relativizar una práctica en la que podemos caer con exceso: la atención a cada novedad tecnológica, a cada nuevo dispositivo, versión de producto o novedad que nos ofrezca la Red.</p>
<p>A veces nos obligamos a cambiar de ordenador o de móvil cada pocos meses, a suscribirnos a cada nueva red social que aparezca, a adoptar cada nuevo producto que parezca convertirse en moda… Además de lo que supone de consumismo irresponsable y atolondrado, muchas veces nos lleva a malgastar tiempo en posibilidades que no responden a nuestras necesidades de información ni nos son útiles.</p>
<p>Lo que pasó con <em>Second life</em> puede estar pasando con otros recursos que hoy seguimos, y es bueno que alguien nos haga pensar sobre ello para que al menos nos preguntemos sobre el sentido o la relevancia de los contenidos que consumimos en la Red, y la necesidad de adquirir o no las tecnologías que continuamente se renuevan.</p>
<p style="text-align: center;"><a rel="attachment wp-att-2824" href="http://www.thinkepi.net/alfabetizacion-y-autocritica-del-comportamiento-informacional-mediante-el-humor-grafico-de-el-roto-y-mauro-entrialgo/gomez-hernandez_roto_6"><img class="aligncenter size-medium wp-image-2824" title="Gomez-Hernandez_roto_6" src="http://www.thinkepi.net/wp-content/uploads/2012/01/Gomez-Hernandez_roto_6-255x300.png" alt="" width="255" height="300" /></a><strong>Figura 11</strong></p>
<p>Además, para <em>El Roto</em>, la permanencia en la Red afecta a nuestro tiempo para estar en “la realidad” (figuras 12 y 13), y si se nos induce a ello es por una intencionalidad política: evitar que la cuestionemos, evadirnos de ella u ocultárnosla.</p>
<p style="text-align: center;"><a rel="attachment wp-att-2825" href="http://www.thinkepi.net/alfabetizacion-y-autocritica-del-comportamiento-informacional-mediante-el-humor-grafico-de-el-roto-y-mauro-entrialgo/gomez-hernandez_roto_7"><img class="aligncenter size-medium wp-image-2825" title="Gomez-Hernandez_roto_7" src="http://www.thinkepi.net/wp-content/uploads/2012/01/Gomez-Hernandez_roto_7-244x300.png" alt="" width="244" height="300" /></a><strong>Figura 12</strong></p>
<p style="text-align: center;"><a rel="attachment wp-att-2826" href="http://www.thinkepi.net/alfabetizacion-y-autocritica-del-comportamiento-informacional-mediante-el-humor-grafico-de-el-roto-y-mauro-entrialgo/gomez-hernandez_roto_8"><img class="aligncenter size-medium wp-image-2826" title="Gomez-Hernandez_roto_8" src="http://www.thinkepi.net/wp-content/uploads/2012/01/Gomez-Hernandez_roto_8-300x273.png" alt="" width="300" height="273" /></a><strong>Figura 13</strong></p>
<p><strong>2.5. Las paradojas de la comunicación en las redes sociales</strong></p>
<p>La comunicación en las redes sociales es tema principal en el humor de <strong>Mauro Entrialgo</strong>. Critica numerosas formas de uso erróneo de las posibilidades que nos dan las redes en los procesos de comunicación, habiendo dedicado a ello decenas de viñetas de su <em>Plétora de piñatas</em>. Por ejemplo, en la figura 14 nos habla sobre las nuevas vías de comunicación y sus problemas, y en la figura 15 nos llama la atención sobre la paradoja que crea el hecho de que reunamos centenares de “amigos” en las redes sociales cuando en la vida real tendemos a tener muy pocos o no practicamos suficientemente la solidaridad y la atención con los convecinos más cercanos.</p>
<p style="text-align: center;"><a rel="attachment wp-att-2827" href="http://www.thinkepi.net/alfabetizacion-y-autocritica-del-comportamiento-informacional-mediante-el-humor-grafico-de-el-roto-y-mauro-entrialgo/gomez-hernandez_entriago_5"><img class="aligncenter size-medium wp-image-2827" title="Gomez-Hernandez_entriago_5" src="http://www.thinkepi.net/wp-content/uploads/2012/01/Gomez-Hernandez_entriago_5-300x67.png" alt="" width="393" height="87" /></a><strong>Figura 14</strong></p>
<p style="text-align: center;"><a rel="attachment wp-att-2828" href="http://www.thinkepi.net/alfabetizacion-y-autocritica-del-comportamiento-informacional-mediante-el-humor-grafico-de-el-roto-y-mauro-entrialgo/gomez-hernandez_entriago_6"><img class="aligncenter size-medium wp-image-2828" title="Gomez-Hernandez_entriago_6" src="http://www.thinkepi.net/wp-content/uploads/2012/01/Gomez-Hernandez_entriago_6-300x68.png" alt="" width="394" height="89" /></a><strong>Figura 15</strong></p>
<p><strong>3. ¿Cómo enseñamos?</strong></p>
<p>La conducta informacional de los usuarios busca lo sencillo, lo que gratifica o responde sin esfuerzo. Cuando queremos enseñarles o hacerles reflexionar también debemos cuidar la forma de hacerlo y conectar con su lenguaje, con sus intereses, sus propios tiempos y espacios.</p>
<p>Ello no es fácil, e incluso a veces lo que queremos transmitir es precisamente la complejidad del universo de la información en que vivimos. Pero <strong>Mauro Entrialgo</strong> destaca en la última viñeta que queremos citar (figura 16) algo que nos es muy familiar: la aridez y poco atractivo de las guías, los manuales de instrucciones o los tutoriales que acompañan a los programas o productos tecnológicos que adquirimos.</p>
<p>¿Podríamos trasladar esta imagen a las formas en que ponemos en práctica las actividades formativas de alfabetización informacional? ¿Estamos adaptándonos suficientemente para conectar con nuestros destinatarios?</p>
<p>Hay que asegurar que los formatos de las actividades formativas tienen el diseño metodológico, la extensión, el detalle y las herramientas de conexión con los intereses de los destinatarios que los hagan motivadores, atractivos y relevantes para las necesidades de los usuarios.</p>
<p style="text-align: center;"><a rel="attachment wp-att-2829" href="http://www.thinkepi.net/alfabetizacion-y-autocritica-del-comportamiento-informacional-mediante-el-humor-grafico-de-el-roto-y-mauro-entrialgo/gomez-hernandez_entriago_7"><img class="aligncenter size-medium wp-image-2829" title="Gomez-Hernandez_entriago_7" src="http://www.thinkepi.net/wp-content/uploads/2012/01/Gomez-Hernandez_entriago_7-300x292.png" alt="" width="300" height="292" /></a><strong>Figura 16</strong></p>
<p><strong>4. Reflexiones finales</strong></p>
<p>Algunas de las conductas mostradas derivan de un nuevo modelo de relación de los individuos con la información y la comunicación. Hemos descrito una muestra de sus rasgos: el acceso superficial o simultáneo de varios contenidos, la multitarea en procesos de lectura, audición, comunicación y consumo de contenidos multimedia, la fragmentación en los modos de lectura que se producen en la Red, la rapidez y brevedad en la escritura, la distribución y cesión más o menos irreflexiva de información privada junto al consumo de la de los demás, y la incapacidad o al menos la dificultad para la gestión del tiempo personal como consumidor y miembro de las redes sociales.</p>
<p>En este ecosistema informativo los usuarios –no solo los jóvenes de la “Generación Pulgarcita” (<strong>Navarro</strong>, 2011)-, convivimos con nuevos dispositivos, se nos demanda una actitud de alfabetización y aprendizaje permanentes, cambiamos las formas de leer, escribir, comunicarnos y relacionarnos con los demás, nos vemos tan inducidos a consultar las sugerencias informativas de los demás que no buscamos en función de nuestras verdaderas necesidades y criterios….</p>
<p>Los profesionales de la información deberíamos intentar acompañar, ser compañeros de nuestros usuarios en estos procesos, siendo quizás cuestionadores, interrogadores al modo socrático, para ayudar a un pensamiento crítico y un uso eficiente. Éste es imprescindible cuando hay tanto que cribar, discernir, elegir o desechar en el universo de información en que estamos. Los bibliotecarios somos, como expertos en el mundo de la información, aliados idóneos para ese ejercicio de “entrenautas” (<strong>Gómez-Hernández</strong>, 2008). Debemos aspirar a que la transferencia de nuestras destrezas y valores sea una aportación diferencial de la labor formativa que realizamos.</p>
<p>Los servicios bibliotecarios, que tienen cada vez más presencia en la Web 2.0, con fines también de alfabetización informacional (en y con las redes sociales), tienen un reto en ese acompañamiento de los procesos de autorregulación de los usuarios, de orientación de las prácticas, de fomento de los valores. Enseñar a plantearse cuándo y qué información personal deben compartir, cómo deben regular su tiempo dentro y fuera de las redes sociales, cómo pueden trabajar cooperativamente en la información, cómo deben utilizar la información de los demás o cómo valorar lo que se puede aprender en las redes sociales y lo que debe hacerse en los entornos físicos interpersonales.</p>
<p>Los humoristas gráficos nos pueden ayudar, pues echan una mirada crítica a la realidad. Lo sintético de su mensaje lo hace a veces demasiado simplista, y no siempre estaremos de acuerdo con las tesis derivadas de sus viñetas. Pero precisamente por ello son idóneas para el debate, para el matiz y para el análisis desde nuestras propias vivencias. Nos permiten darnos cuenta de los problemas –en este caso de la evolución de nuestros comportamientos informacionales- de una manera autocrítica pero amable. Y en ese sentido pueden ser un recurso para ir construyéndonos como sujetos activos y conscientes en los procesos de información y comunicación mediados por las tecnologías y las nuevas aplicaciones derivadas de la Web social.</p>
<p><strong>Referencias bibliográficas</strong></p>
<p><strong>Area Moreira</strong>, <strong>Manuel</strong>. Del conocimiento sólido a la cultura líquida: nuevas alfabetizaciones ante la Web 2.0. En: <em>Bibliotecas y escuelas participativas. ¿Qué va a pasar en el Universo 2.0?. 19as Jornadas de bibliotecas infantiles, juveniles y escolares</em>. Salamanca: Fundación Germán Sánchez Ruipérez, 2011.<br /> <em><a href="http://www.fundaciongsr.es/wfuns/activos/texto/wfuns_informacion_0617-l28fN4H8sqds0uhq.pdf" target="_blank">http://www.fundaciongsr.es/wfuns/activos/texto/wfuns_informacion_0617-l28fN4H8sqds0uhq.pdf</a></em></p>
<p><strong>Carr</strong>, <strong>Nicholas</strong>. <em>Superficiales</em>. Madrid: Taurus, 2011.</p>
<p><strong>Encinas Carazo</strong>, <strong>Ángel</strong>. <em>Niños y adolescentes en la red</em>. <em>El ciberbullying</em>. 2010.<br /> <a href="http://www.slideshare.net/angelbernalt/nios-y-adolescentes-en-las-redes-sociales-el-ciberbullying-3174350" target="_blank">http://www.slideshare.net/angelbernalt/nios-y-adolescentes-en-las-redes-sociales-el-ciberbullying-3174350</a></p>
<p><strong>Encinas Carazo</strong>, <strong>Ángel</strong>. Explorando la Web 2.0 sin mapas pero con brújula.  Reflexiones y experiencias sobre alfabetización digital, mediática y audiovisual con adolescentes. En: <em>Bibliotecas y escuelas participativas. ¿Qué va a pasar en el Universo 2.0?. 19as Jornadas de bibliotecas infantiles, juveniles y escolares</em>. Salamanca: Fundación Germán Sánchez Ruipérez, 2011.<br /> <em><a href="http://www.fundaciongsr.es/wfuns/activos/texto/wfuns_informacion_0626-ICcpbG7SZcCdUTPX.pdf" target="_blank">http://www.fundaciongsr.es/wfuns/activos/texto/wfuns_informacion_0626-ICcpbG7SZcCdUTPX.pdf</a></em></p>
<p><strong>Entrialgo</strong>, <strong>Mauro</strong>. <em>El dibujosaurio</em>. Madrid: Diábolo ediciones, 2011.</p>
<p><strong>Entrialgo</strong>, <strong>Mauro</strong>. <em>Interneteo y aparatuquis</em>. Madrid: Diábolo ediciones, 2008.</p>
<p><strong>Gómez-Hernández</strong>, <strong>José-Antonio</strong>; <strong>Saorín-Pérez</strong>, <strong>Tomás</strong>. <em>La información y las bibliotecas en la cultura de masas</em>, 2001. Valencia: Biblioteca Valenciana, 2001.<br /> <em><a href="http://hdl.handle.net/10760/6781" target="_blank">http://hdl.handle.net/10760/6781</a></em></p>
<p><strong>Gómez-Hernández</strong>, <strong>José-Antonio</strong>. “Las metáforas sobre el mundo de la información, y los bibliotecarios”. <em>El profesional de la información</em>, v. 17, n. 3, pp. 340-343.<br /> <em><a href="http://www.elprofesionaldelainformacion.com/contenidos/2008/mayo/11.pdf" target="_blank">http://www.elprofesionaldelainformacion.com/contenidos/2008/mayo/11.pdf</a></em></p>
<p><strong>Hardy</strong>, <strong>Quentin</strong>. “How Internet is ruining everything”. <em>Bits</em>, 12 diciembre, 2011.<br /> <em><a href="http://bits.blogs.nytimes.com/2011/12/03/how-the-internet-is-destroying-everything" target="_blank">http://bits.blogs.nytimes.com/2011/12/03/how-the-internet-is-destroying-everything</a></em></p>
<p><strong>Martínez-Selva</strong>, <strong>José-María</strong>. <em>Tecnoestres</em>. Barcelona: Paidós, 2011.</p>
<p><strong>Navarro, Gabriel</strong>. &#8220;Una generación mutante: Pulgarcita&#8221;. <em>Gabriel Navarro</em>, 20 septiembre, 2011.<br /> <em><a href="http://www.gabrielnavarro.es/2011/09/20/una-generacion-mutante-pulgarcita" target="_blank">http://www.gabrielnavarro.es/2011/09/20/una-generacion-mutante-pulgarcita</a></em></p>
<p><strong>Rábago García</strong>, <strong>Andrés</strong>. <em>El Roto .Viñetas para una crisis</em>. Barcelona: Random House Mondadori, 2011.</p>
<p><strong>Fuentes</strong></p>
<p><em>El roto</em>.<br /> <em><a href="http://www.elpais.com/vineta" target="_blank">http://www.elpais.com/vineta</a></em></p>
<p><em>Mauro Entrialgo</em>.<br /> <em><a href="http://blogs.publico.es/mauroentrialgo" target="_blank">http://blogs.publico.es/mauroentrialgo</a></em><br /> <em><a href="http://blogs.elpais.com/mauroentrialgo" target="_blank">http://blogs.elpais.com/mauroentrialgo</a></em></p>
<div style="border: red 1px dashed; font-size: 11px;"><strong>Cómo citar este artículo:</strong><br />
<strong>Gómez-Hernández</strong>, <strong>José-Antonio</strong>. &#8220;Alfabetización y autocrítica del comportamiento informacional mediante el humor gráfico de El Roto y Mauro Entrialgo&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2012, v. 6, pp. ¿¿-??.</div>
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		<title>Medios de comunicación y dispositivos móviles. En busca de El Dorado</title>
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		<pubDate>Thu, 29 Dec 2011 11:05:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pere Masip</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2012]]></category>
		<category><![CDATA[Dispositivos móviles]]></category>
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		<description><![CDATA[Junto con los países nórdicos, España encabeza la lista de naciones europeas con mayor uso de la telefonía móvil. Según datos de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones, en España hay 55,77 millones de líneas de telefonía móvil1, con una penetración en 2010 del 112%. Además, el 27,8% de las líneas son de banda<a href="http://www.thinkepi.net/medios-de-comunicacion-y-dispositivos-moviles-en-busca-de-el-dorado">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Junto con los países nórdicos, España encabeza la lista de naciones europeas con mayor uso de la telefonía móvil. Según datos de la <em>Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones</em>, en España hay 55,77 millones de líneas de telefonía móvil<sup>1</sup>, con una penetración en 2010 del 112%. Además, el 27,8% de las líneas son de banda ancha. Una cifra que supera la media europea, que se sitúa en el 26,2%.</p>
<p>Respecto al año anterior, la penetración de la banda ancha móvil ha aumentado en prácticamente un 5%. Este incremento ha sido impulsado en gran medida por el aumento de <em>smartphones</em>, que ya representan el 14% del parque. Y es que prácticamente la mitad de los teléfonos vendidos en Europa durante el primer trimestre de 2011 fueron inteligentes, a los que se les debe añadir las tabletas. El número de tabletas comercializadas durante el primer tramo de 2011 ascendió a 1,5 millones<sup>2</sup>.</p>
<p>Ante estas cifras, los medios de comunicación han dirigido sus miradas a escrutar las posibilidades que les ofrecen los dispositivos móviles. Tienen claro que no pueden renunciar a las posibilidades que les proporcionan los terminales móviles, no sólo desde el punto de vista estrictamente periodístico, sino, y sobre todo, como una nueva fuente de ingresos.</p>
<p>Los medios digitales nacieron con un pecado original: la gratuidad. Cuando a finales del siglo pasado los grupos de comunicación aterrizaron en la Web y decidieron ofrecer sus contenidos sin cargo abrieron una senda que, por lo visto hasta la fecha, no permite la vuelta atrás. Con alguna excepción, todos los intentos que los medios digitales han impulsado hacia el pago por contenidos se han saldado con un rotundo fracaso.</p>
<p>El caso de <em>El país</em> es probablemente el más paradigmático. La decisión tomada en 2002 de hacer pagar por acceder a los contenidos tuvo unas consecuencias que todavía se arrastran en la actualidad, cedieron el liderazgo en la Red a su más directo competidor, <em>El mundo</em>.</p>
<p>Ante la dificultad de obtener ingresos a través de las subscripciones, los cibermedios han centrado su modelo de negocio en la publicidad. De hecho, buena parte de las iniciativas que han impulsado durante el último lustro (como los contenidos multimedia o la participación), se dirigen a captar el mayor número de audiencia posible, en particular la más joven. Y es que son los jóvenes los que se conectan más a internet y durante más tiempo. Sin embargo, no sólo es cuestión de captar audiencia, sino que precisan nuevas maneras de monetizarla, de rentabilizarla. La posibilidad de segmentar el público y ofrecerle publicidad o incluso servicios (de pago) personalizados se percibe como el objetivo a conseguir.</p>
<p><strong>Medios, movilidad y modelo de negocio</strong></p>
<p>En este contexto, los contenidos para dispositivos móviles se perciben como una nueva fuente de ingresos (por ejemplo, con la venta de las aplicaciones), pero también en una ampliación del modelo de negocio basado en la publicidad.</p>
<p>Como se apuntaba más arriba, los medios no pueden ignorar las posibilidades que ofrecen los dispositivos móviles, que se abren paso a marchas forzadas. Según datos de la <em>Newspaper Association of America</em>, el tráfico a los sitios de noticias a través de móviles ha crecido un 65% en los Estados Unidos<sup>3</sup>. Y las aplicaciones de noticias son las preferidas por los usuarios adultos<sup>4</sup>.</p>
<p>Estos datos, sin embargo, tienen que enmarcarse en un contexto algo más complejo, puesto que entre el conjunto de los usuarios de dispositivos móviles, las aplicaciones de noticias ocupan una posición algo más modesta (34%), lejos de las cifras de descargas obtenidas por aplicaciones de juegos (64%), de información meteorológica (60%), de redes sociales (56%), de mapas y herramientas de navegación (51%) y de música (44%)<sup>5</sup>.</p>
<p>En España la situación no es muy distinta. El predominio de las aplicaciones de juegos es absoluto y las aplicaciones de noticias están relegadas a posiciones mucho más modestas. La principal excepción la encontramos en el <em>iPad</em>, donde los <em>Apps</em> de <em>El país</em> y <em>Orbyt</em> (<em>El mundo</em>) están entre las 10 aplicaciones gratuitas más descargadas; y entre las diez que han generado más ingresos encontramos de nuevo <em>Orbyt</em>, <em>Kiosko</em> <em>y Más</em> y <em>Zinio</em><sup>6</sup>.</p>
<p>Las tabletas reúnen un conjunto de características que las hacen especialmente atractivas para los medios de comunicación. Sin embargo, su penetración es todavía muy limitada: el 11%  en los EUA<sup>7</sup> y el 4,6% en España. El perfil del usuario de tableta en España es de hombres, con estudios universitarios, de clase social alta o media-alta y con un rango de edad muy amplio; el segmento de edad comprendido entre 14 y 34 años es prácticamente el mismo que el que comprende entre los 34 y los 54<sup>8</sup>.</p>
<p>Los datos recogidos por el informe anual de la <em>Aede</em> muestran que los usuarios de tableta realizan un uso muy intensivo del dispositivo, dedicando una parte importante de su tiempo al consumo de información general. Tras navegar por internet, la lectura de noticias online es la actividad más extendida (86,4%). Además, el uso de las tabletas no se asocia a movilidad, identificación que sí existe con los celulares. Esta característica cuestionaría, al menos en parte, los discursos que sostienen que los contenidos para tabletas deberían facilitar información en tiempo real basado en el lugar donde se encuentra cada lector.</p>
<p>El porcentaje sobre consumo informativo en tabletas facilitado por <em>Aede</em> es incluso más elevado que el obtenido en los EUA, donde “sólo” el 53% de los usuarios de tabletas consumen regularmente noticias<sup>7</sup>. Donde sí que hay unanimidad entre españoles y norteamericanos es en la poca disposición a pagar por la información, sólo el 14% de los norteamericanos lo hacen y los españoles afirman que estarían dispuestos a hacerlo, pero sólo por contenidos de calidad.</p>
<p>Si aparentemente los usuarios están poco abiertos a utilizar la tarjeta de crédito por información de actualidad, quizá lo estén para una aplicación que les permita un consumo más enriquecedor, multisoporte y adecuado a las exigencias del consumo informativo en movilidad. Los datos tampoco parecen indicar que esa sea la solución. La mayoría de los medios que optaron por desarrollar aplicaciones de pago han acabado por cambiar de opinión. <em>The guardian</em>, uno de los mejores ejemplos de medio multiplataforma, lo intentó pero, como otras medidas similares, acabó por fracasar. Incluso <em>The daily</em>, la apuesta de <em>News Corporation</em> para el <em>iPad</em>, ofrece la aplicación gratuita. Como lo son la de las principales cabeceras del mundo.</p>
<p>El desarrollo de una aplicación se mueve entre una amplia horquilla que oscila entre los 6.000 y los 50.000€ por plataforma, una inversión nada desdeñable a la que se le debería añadir los costes derivados del trabajo de producir contenidos específicos y adaptados para dispositivos móviles. Adaptación que mayoritariamente no se realiza, reproduciéndose el modelo de clonación de contenidos que caracterizó los primeros años del periodismo digital. Ciertamente, hay medios que intentan incorporar valor añadido a los contenidos para móviles, pero de momento parece ser insuficientemente atractivo para favorecer la subscripción.</p>
<p>A pesar de los esfuerzos que los medios han realizado por desarrollar interfaces atractivas y fáciles de utilizar, los usuarios de las tabletas todavía prefieren acceder a los contenidos informativos a través de los navegadores (59%) que mediantes las <em>Apps</em> (41%). En el caso de los <em>smartphones</em>, los porcentajes se invierten (42/58%), pero destaca que el 42% de los usuarios todavía prefieran informarse a través de los navegadores, a pesar de que la usabilidad en estos soportes no es buena.</p>
<p><strong>Un modelo de negocio basado en la publicidad</strong></p>
<p>Así pues, y descartado de momento el pago por contenidos, parece que el principal camino que les queda a los medios de comunicación para monetizar su creciente audiencia a través de los dispositivos móviles es la publicidad. Las cifras en este sentido podrían conducir al optimismo.</p>
<p>Dentro de la lenta recuperación del mercado publicitario en España, destacan especialmente el de los medios interactivos (internet y móvil). El marketing móvil ofrece un aumento constante, con una estimación de crecimiento para el 2012 del 53%, siendo los contenidos y las aplicaciones los formatos con mayor futuro, puesto que aportan un valor añadido real a los usuarios al permitir distribuir contenidos de manera sencilla y a un target concreto.</p>
<p>Junto a la publicidad “convencional”, algunos medios en Estados Unidos están experimentando con formas específicas, como las secciones patrocinadas, en las que se persigue crear una relación entre los lectores de una sección concreta y la marca o publicidad, a cambio de contraprestaciones. Y es que el móvil es especialmente atractivo para anunciantes, permite la personalización del mensaje y la continua localización del destinatario.</p>
<p>En los dispositivos móviles, a diferencia de lo que ha sucedido en internet, el peso de la marca es importante. Los usuarios se descargan las aplicaciones de los medios que les interesan, los que les merecen credibilidad. Este es, sin lugar a dudas, un valor recuperado que debe ser capitalizado en los soportes móviles.</p>
<p>Con todo, persisten algunos interrogantes. Existe un cierto desconocimiento entre los anunciantes sobre lo que el marketing móvil les permite hacer y desconfianza en cuanto a la cuantificación objetiva del retorno de la inversión. Además, los medios se encuentran en manos de terceros, no disponen de datos de los usuarios, que los tienen las redes sociales, <em>Apple</em> con su <em>iTunes</em>, o cualquiera de las otras tiendas virtuales.</p>
<p>A todo ello, no hay motivos para pensar que en la telefonía móvil ocurra lo mismo que ha ocurrido en la Red, donde en España <em>Google</em> se lleva aproximadamente el 65% de la inversión publicitaria en internet. <em>Google</em> ya ha anunciado la reciente aparición de <em>Currents</em>, un agregador en la línea de <em>Zite</em>, propiedad de la CNN, o <em>Flipboard</em>.</p>
<p><strong>Referencias bibliográficas</strong></p>
<p>1. <em>Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y de la SI</em>.<br />
<em><a href="http://www.ontsi.red.es/ciudadanos/indicator/141" target="_blank">http://www.ontsi.red.es/ciudadanos/indicator/141</a></em></p>
<p>2. <em>El </em>economista. “El 49% de los móviles vendidos en España son <em>smartphones</em>”. <em>El economista, </em>21 diciembre, 2011.<br />
<em><a href="http://www.eleconomista.es/interstitial/volver/empresas/empresas-finanzas/noticias/3620452/12/11/Un-49-de-los-telefonos-en-Espana-en-el-tercer-trimestre-son-smartphones.html" target="_blank">http://www.eleconomista.es/interstitial/volver/empresas/empresas-finanzas/noticias/3620452/12/11/Un-49-de-los-telefonos-en-Espana-en-el-tercer-trimestre-son-smartphones.html</a></em></p>
<p>3. “NAA: Mobile traffic to news venues up 65% since last year”. <em>Knight digital media center</em>, 6 diciembre, 2011.<br />
<em><a href="http://www.knightdigitalmediacenter.org/news_blog/comments/20111206_naa_mobile_traffic_to_news_venues_up_65_since_last_year" target="_blank">http://www.knightdigitalmediacenter.org/news_blog/comments/20111206_naa_mobile_traffic_to_news_venues_up_65_since_last_year</a></em></p>
<p>4. Purcell, Kristen. “Half of adult cell phone owners have apps on their phones. Part IV. What types of apps are adult downloading?”. <em>Pew Internet</em>, 2 noviembre, 2011.<br />
<em><a href="http://pewinternet.org/Reports/2011/Apps-update/Part-4.aspx?view=all" target="_blank">http://pewinternet.org/Reports/2011/Apps-update/Part-4.aspx?view=all</a></em></p>
<p>5. <em>Nielsenwire</em>. “Play before work: games most popular mobile app category in US”. <em>Nielsenwire</em>, 6 julio, 2011.<br />
<em><a href="http://blog.nielsen.com/nielsenwire/online_mobile/games-most-popular-mobile-app-category" target="_blank"http://blog.nielsen.com/nielsenwire/online_mobile/games-most-popular-mobile-app-category</a></em></p>
<p>6. <em>TICbeat</em>. “Instagram y minube, mejores apps de iPhone del año”. <em>TICbeat</em>, 9 diciembre, 2011.<br />
<em><a href="http://www.ticbeat.com/sim/instagram-minube-mejores-apps-iphone-ano" target="_blank">http://www.ticbeat.com/sim/instagram-minube-mejores-apps-iphone-ano</a></em></p>
<p>7. <em>Journalism.org</em>. “How people use tablets and what it means for the future of news”. <em>Journalism.org</em>, 25 octubre, 2011.<br />
<em><a href="http://www.journalism.org/node/27060" target="_blank">http://www.journalism.org/node/27060</a></em></p>
<p>8. AEDE. <em>Libro Blanco de la Prensa Diaria: 2012</em>. Madrid: AEDE, 2011.</p>
<div style="border: red 1px dashed; font-size: 11px;"><strong>Cómo citar este artículo:</strong><br />
<strong>Masip</strong>, <strong>Pere</strong>. &#8220;Medios de comunicación y dispositivos móviles. En busca de El Dorado&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2012, v. 6, pp. ¿¿-??.</div>
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		<title>La biblioteca pública en la sociedad multimedia: copiar, experimentar, difundir</title>
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		<pubDate>Wed, 28 Dec 2011 10:33:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Juárez Urquijo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2012]]></category>
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		<description><![CDATA[El estilo de vida de las sociedades actuales se caracteriza, en gran medida, por el consumo de información en movilidad. Casi todos empezamos a tener un móvil (smartphone) con acceso a nuevas herramientas y servicios bajo el paraguas del cloud computing: redes sociales, noticias, vídeo en streaming, fotografía, lectores de libros y cómics, navegadores de<a href="http://www.thinkepi.net/la-biblioteca-publica-en-la-sociedad-multimedia-copiar-experimentar-difundir">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El estilo de vida de las sociedades actuales se caracteriza, en gran medida, por el consumo de información en movilidad. Casi todos empezamos a tener un móvil (<em>smartphone</em>) con acceso a nuevas herramientas y servicios bajo el paraguas del <em>cloud computing</em>: redes sociales, noticias, vídeo en <em>streaming</em>, fotografía, lectores de libros y cómics, navegadores de realidad aumentada&#8230; Sí, tenemos el dispositivo en el bolsillo, pero sabemos que la posesión no garantiza la utilización y que no es fácil encontrar contenidos cercanos y personalizados.</p>
<p>La generación de nuevos contenidos multimedia para facilitar una toma de contacto didáctica e informal con los nuevos dispositivos es una tarea que los agentes culturales tienen pendiente. A la hora de buscar posibles referentes creo que la industria de los videojuegos es pionera y nos está mostrando el camino: utiliza las nuevas tecnologías y las aplica al ocio para socializar y vender sus productos. ¿Y si aplicásemos ese esquema en la biblioteca?</p>
<p>Si la industria del videojuego utiliza, por ejemplo, la realidad aumentada<sup>1</sup>, ¿por qué no lo hace también la biblioteca<sup>2</sup>? ¿Por qué no ayudar a facilitar la comprensión del potencial de esta tecnología mientras difundimos contenidos locales de una manera más lúdica?</p>
<p>Crear una capa de realidad aumentada con contenidos de la sección local es sencillo; la biblioteca posee contenidos, tecnología y profesionales preparados&#8230;</p>
<p><strong>Construir la capa de realidad aumentada: tecnología y filosofía</strong></p>
<p>Identificar la tecnología y aprender a usarla es necesario pero no suficiente para generar un nuevo contenido local acorde a la evolución de las necesidades de nuestra sociedad digital. Necesitamos impulsar un cambio de percepción respecto a autorías, fuentes, soportes, licencias&#8230;</p>
<p><strong>La tecnología: ¿qué utilizamos?</strong></p>
<p>Para que la realidad aumentada funcione necesitamos un dispositivo con cámara integrada y pantalla para mostrar el resultado (<em>smartphone</em>) y unos  programas o aplicaciones que permitan situar puntos de referencia (capas) en un mapa, asociándolos con una información determinada(<em>Augmentation</em>) para posteriormente visualizarlos en unos navegadores especiales (<em>Layar</em>, <em>Junaio</em>, <em>Hoppala</em>).</p>
<p><em>Augmentation</em> posibilita introducir contenido de forma fácil e instantánea sin tener que usar código, haciendo unos pocos clics en un mapa (se pueden añadir iconos personalizados, imágenes, audio, vídeo y contenido en 3D mediante una interfaz de mapa a pantalla completa); los usuarios pueden centrarse en crear buen contenido y despreocuparse de los complejos aspectos técnicos.</p>
<p>Los <em>smartphones</em>, gracias a navegadores como <em>Layar</em>, capturan la realidad con su cámara y la muestran en su pantalla junto con capas virtuales superpuestas. Tomando como referencia las coordenadas de posición, orientación y el movimiento, esa información puede situarse en un contexto determinado, de manera que el usuario reciba contenidos relacionados con el lugar en que se encuentra.</p>
<p>Al igual que sucedió hace unos años cuando las plataformas de blogs (<em>WordPress</em>, <em>Blogger</em>) llegaron a la Red y resultaba rápido y fácil generar contenidos, ahora la realidad aumentada ha dado un paso similar con el lanzamiento de herramientas para crear contenidos en diferentes navegadores, aunque la falta de un estándar es todavía un lastre que fragmenta los esfuerzos. A medida que esta tecnología madure también lo harán las iniciativas de normalización para impulsar un nuevo navegador móvil abierto capaz de agregar contenido de otras plataformas.</p>
<p><strong>La filosofía: ¿qué pretendemos?</strong></p>
<p>En las bibliotecas “jugar” con la realidad aumentada ayuda a analizar cómo ha sido considerado tradicionalmente el hecho local y a replantear ciertos principios para adaptarlo a las necesidades de la sociedad actual.</p>
<p>a) <em>La garantía de las fuentes:</em></p>
<p>Disponemos de las fuentes tradicionales escritas (fondo propio, acceso a repositorios institucionales, etc.) y fuentes que, siendo ignoradas por nuestros catálogos, enriquecen la Web con contenidos generados por usuarios web (fotos, vídeos, audios, blogs&#8230;). La biblioteca puede monitorizar la Red, buscar información, filtrarla y remezclarla junto a sus propios contenidos.</p>
<p>b) <em>Detectar nichos de interés: la biblioteca como espacio socializador y catalizador:</em></p>
<p>Necesitamos conocer nuestro “mercado”, ya que la capa de realidad aumentada funcionará si atrae a un amplio espectro de usuarios. ¿Cómo podemos detectar ámbitos de interés común entre personas que no se conocen?</p>
<p>La biblioteca es el sitio físico en el que coinciden y es la institución que tiene la visión de conjunto sobre la realidad fragmentada de cada persona. Unir esos nodos dispersos, identificar temas de interés y crear una red en torno a ellos depende muchas veces de la actitud proactiva de la propia biblioteca.</p>
<p>c) <em>El transvase de información entre los investigadores y el público:</em></p>
<p>La divulgación es prioritaria en la preservación de la memoria local; tradicionalmente suele ser un impulso vertical desde el generador del contenido al consumidor. La capa de realidad aumentada puede ofrecer una visibilidad amena al trabajo de investigación realizado y acercar estos contenidos favoreciendo una divulgación en horizontal. En ese sentido, los dispositivos móviles son una gran herramienta porque permiten acceder a información y comunicar rápidamente (textos cortos, captura de imagen y vídeo que se comparten en el instante y desde el lugar en que nos encontramos, inmediatez&#8230;) potenciando la participación y la colaboración entre personas.</p>
<p>d) <em>Estimular la creación de nuevos contenidos:</em></p>
<p>Cuando hablamos de estimular la creación de contenidos nos referimos a los pasos que la biblioteca da para facilitar al usuario el acceso a todo tipo de fuentes y a las facilidades que ofrece para que se publiquen. Entendemos publicar desde una óptica acorde con los nuevos tiempos: propiciar que las investigaciones de los usuarios se materialicen en algún soporte y sean difundidas. Muchas veces es la propia biblioteca la que indica qué tecnología se puede utilizar para cumplir ese objetivo.</p>
<p>e) <em>Mejorar los canales de difusión:</em></p>
<p>La mayoría de los investigadores locales trabajan en un escenario en el que el papel es el único soporte contemplado y desconocen las posibilidades que ofrece la tecnología. Sus propias limitaciones informacionales les hace considerar internet como un lugar en donde buscar información, pero no como una plataforma para difundir los contenidos propios; además, suelen ser muy reticentes a poner sus trabajos en la Red porque tienen miedo a ser copiados. Hay que hacer una gran labor de pedagogía para que quiten miedos y vean posibilidades. La biblioteca debe hacer ver qué ofrece la Red, explicar que la distribución en papel no es incompatible con la distribución en pantalla, que los contenidos digitales se pueden enriquecer con elementos multimedia, que son más dinámicos y que pueden ser leídos de una manera diferente. La biblioteca puede asesorar sobre formatos, licencias más favorables para la difusión y realizar la labor editorial.</p>
<p>f) <em>Soportes y lenguajes multimedia:</em></p>
<p>Es un hecho incontestable que creamos en digital aunque estemos todavía en muchos casos pensando en difundir en papel. La información creada con los nuevos dispositivos es digital, multimedia, accesible en movilidad, y está geolocalizada.</p>
<p>Diariamente generamos vídeos, fotografías, imágenes y escritos que podemos reutilizar para enriquecer nuestra capa de realidad aumentada. Debemos preocuparnos por adaptar la información a los nuevos soportes y subirla a internet para que pueda ser localizada y reutilizada.</p>
<p>g) <em>Visibilidad y prescripción de la información:</em></p>
<p>La sobreabundancia informativa requiere filtrar la información para realzar y poner en valor lo realmente importante empleando criterios de calidad acordes a la nueva realidad informacional. La creación de una capa de realidad aumentada permite utilizar información de calidad contrastada, filtrada por la propia biblioteca, y prescribirla de forma amena. Las fuentes escritas son fundamentales para la memoria local, pero por su propia naturaleza el contenido analógico tiene una difusión más limitada que el digital. No podemos prescindir de la información creada y distribuida en formato digital y necesitamos incardinar ambas en la preservación de nuestras identidades.</p>
<p>Dos ejemplos (<em>Biblioteca de Muskiz</em>):</p>
<p>- Realidad aumentada para difundir patrimonio inmaterial: capa en <em>Layar</em> sobre las batallas de Somorrostro 1874:<br />
<em><a href="http://youtu.be/UGjAMM8PVQc" target="_blank">http://youtu.be/UGjAMM8PVQc</a></em></p>
<p>- Realidad aumentada para divulgar novedades: vídeo con recomendación de un lector incrustado en cubierta de libro.<br />
<em><a href="http://youtu.be/vgPbbgWBQXY" target="_blank">http://youtu.be/vgPbbgWBQXY</a></em></p>
<p><strong>Conclusión</strong></p>
<p>La sociedad demanda contenidos multimedia que den utilidad a los nuevos dispositivos. La industria del videojuego posee un gran capacidad de adaptación al nuevo entorno tecnológico que tal vez podamos aprovechar los agentes culturales a la hora de captar ideas.</p>
<p>La biblioteca se encuentra en un lugar privilegiado, es un espacio de interacción en el que convergen una rica variedad de usuarios con un gran nexo de unión: la pertenencia a la misma comunidad. El conocimiento tecnológico para experimentar con nuevas formas de distribución multimedia debe ir acompañado de una revisión de nuestra percepción sobre la naturaleza de la información: autorías, fuentes, soportes&#8230;jugar con la realidad aumentada puede ayudarnos a conseguirlo.</p>
<p><strong>Notas</strong></p>
<p>1 La realidad aumentada ofrece una visión de un entorno físico del mundo real, cuyos elementos se combinan con elementos virtuales (vídeos, fotos, audios, imágenes que conforman la denominada capa) para la creación de una realidad mixta en tiempo real.</p>
<p>2 ¿Será capaz la biblioteca de superponer información virtual sobre lo que estamos viendo de tal manera que esos jóvenes a los que no les atrae leer un libro de historia pudiesen ver y saber qué sucedió hace cien o doscientos años en el lugar donde viven? ¿Podrá crear una herramienta para que los profesores expliquen el convulso XIX de una manera más amena? ¿Se animará el Ayuntamiento a poner un panel informativo con un código QR que permita el acceso a toda la información que está recopilando a quien se acerque por nuestro municipio? ¿Permitirán los autores reutilizar los contenidos; se dejarán asesorar en cuanto a las licencias y los formatos?</p>
<p><strong>Referencias bibliográficas</strong></p>
<p><strong>Arroyo-Vázquez</strong>, <strong>Natalia</strong>. “La realidad aumentada al alcance de todos: creando capas de datos geolocalizados”. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2011, v. 5, pp. 269-271.</p>
<div style="border: red 1px dashed; font-size: 11px;"><strong>Cómo citar este artículo:</strong><br />
<strong>Juárez-Urquijo</strong>, <strong>Fernando</strong>. &#8220;La biblioteca pública en la sociedad multimedia: copiar, experimentar, difundir&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2012, v. 6, pp. ¿¿-??.</div>
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		<title>Ecosistemas digitales</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Dec 2011 07:57:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Francisco Tosete Herranz</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La movilidad, precursora del cambio En los tres últimos años el acceso a la Web y a las redes sociales desde dispositivos móviles está teniendo literalmente un crecimiento explosivo sustentado por: - El desembarco masivo de smartphones y tablets: el iPad y el iPhone han abierto el camino y, junto a la avalancha de tablets<a href="http://www.thinkepi.net/ecosistemas-digitales">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>La movilidad, precursora del cambio</strong></p>
<p>En los tres últimos años el acceso a la Web y a las redes sociales desde dispositivos móviles está teniendo literalmente un crecimiento explosivo sustentado por:</p>
<p>- El desembarco masivo de <em>smartphones</em> y <em>tablets</em>: el <em>iPad</em> y el <em>iPhone</em> han abierto el camino y, junto a la avalancha de <em>tablets</em> y móviles con <em>Android</em>, están marcando un cambio profundo en nuestra vida y en cómo nos relacionamos con nuestro ambiente, desde cómo nos comunicamos con los familiares y amigos hasta cómo obtenemos información del entorno para aprender, para educar, para movernos, para el ocio o para llevar a cabo actividades de cualquier otra índole. Nunca antes hemos estado tan comunicados y tan instantáneamente.</p>
<p>- El desarrollo de dos grandes sistemas operativos: iOS de <em>Apple</em> y <em>Android</em> de <em>Google</em>. A ellos hay que sumarles la entrada tarde, aunque fuerte, de un tercer actor (<em>Windows Phone</em> de <em>Microsoft</em>) y la posible llegada a lo largo de 2012 de un cuarto sistema operativo móvil abierto: <em>Boot To Gecko</em>, de <em>Mozilla</em><sup>1</sup>.</p>
<p>-El abaratamiento y mejora de las telecomunicaciones -redes 3G- y el despliegue de las primeras redes 4G<sup>2</sup>, que van a suponer velocidades de conexión mayores que las que disfrutamos en nuestros ordenadores de escritorio, permitiendo desarrollar nuevas aplicaciones a distancia (teleasistencia médica, vídeo y teleconferencia de alta calidad en tiempo real, realidad aumentada, etc.).</p>
<p>- La adopción, por parte de las operadoras, de planes de consumo relativamente más asequibles para los usuarios dado que ahora son todavía insuficientes por el coste y el reducido volumen de tráfico de datos a consumir mensualmente que ofrecen.</p>
<p><strong>Ecosistemas tecnológicos abiertos y propietarios</strong></p>
<p>En este contexto cabe reflexionar sobre algunas cuestiones interesantes en torno a los ecosistemas tecnológicos (conjunto de sistemas operativos, redes sociales, aplicaciones de software, tecnologías y estándares, y dispositivos hardware- existentes):</p>
<p>- La <em>World Wide Web</em> es un ecosistema de estándares abiertos con el que llevamos conviviendo y trabajando 22 años. A día de hoy resulta difícil imaginar su desaparición, ni a corto ni a medio plazo, tanto por su imbricación en nuestras vidas como porque es la plataforma sobre la que se sustenta buena parte del funcionamiento del resto de ecosistemas tecnológicos cerrados.</p>
<p>- Aproximándose rápidamente a los mil millones de usuarios, <em>Facebook</em> se ha convertido en una web paralela a la <em>World Wide Web</em>. Con sus propias reglas de diseño de interacción social, sus propias reglas de publicación de contenidos, su contenido cautivo, su propia tecnología y su propia economía. Lo único que le falta a <em>Facebook</em> es ofrecer dispositivos físicos propietarios y cerrados aunque en rigor no les hace falta dado que están desarrollando aplicaciones que garantizan una experiencia de usuario homogénea y una interfaz consistente con independencia del dispositivo desde el que se acceda, ya sea ordenador de escritorio, portátil, <em>smartphone</em> o <em>tablet</em>.</p>
<p>- <em>Google</em> a su vez, se está convirtiendo igualmente poco a poco en una Web paralela a la propia <em>World Wide Web</em>, desarrollando un ecosistema propio, una capa de interfaz que tiene a <em>Android</em> como sistema operativo móvil, <em>Google Docs</em> como conjunto de aplicaciones ofimáticas en la nube, <em>Chrome</em> como navegador y <em>Google+</em> como red social. <em>Google</em> se facebookiza y <em>Facebook</em> se googleliza (un reciente paso más para ello por parte de <em>Facebook</em> para dar la batalla en el ámbito de la geolocalización es la compra de <em>Gowalla</em>). El objetivo es lograr acaparar la atención y el mayor tiempo de uso y consumo informativo, social y de ocio de los usuarios, así como analizar y conocer con la mayor profundidad posible sus necesidades y su comportamiento en su ecosistema en aras a sacar el mayor retorno económico posible de ello. Un modelo de negocio <em>Freemiun</em> en el que todo se mide y todo se monetiza.</p>
<p>- <em>Microsoft</em> se está transformando. Se juega mucho con <em>Windows 8</em> y <em>Windows Phone</em>. <em>Microsoft</em> hereda un sistema tecnológico de escritorio que se sustenta sobre una filosofía de trabajo de hace 22 años (<em>Windows 3.1</em> apareció en 1990). Sobre ello <strong>Ray Ozzie</strong> advertía y alentaba a promover un cambio en la compañía<sup>3</sup>, cambio que ahora empieza a despuntar. <em>Windows Phone</em>, su sistema móvil, tiene una gran calidad y comienza a dar más relevancia a la persona que a la propia tecnología por sí misma. Atrás han quedado esos teléfonos móviles de <em>Nokia</em> con <em>Symbian</em>, con decenas de funcionalidades inútiles, que no se usaban ni interesaban, y una interfaz tremendamente complicada de utilizar, y atrás ha quedado la idea de que un dispositivo -el móvil- como objeto, era el objetivo último y el producto estrella para vender de la empresa.</p>
<p>- La interfaz de <em>Windows Phone</em> cuenta una historia para una persona, las llamadas que ha recibido, su gente, los mensajes de texto o correo que le han escrito, las fotos de los lugares en los que ha estado, sus juegos y su identidad digital. La interfaz del <em>iPhone</em> cuenta asimismo esa historia pero de manera diferente, priorizando en la parte inferior del “escritorio” (mantiene la consistencia con el ordenador de sobremesa) la comunicación -teléfono-, el correo y <em>Safari</em> para la navegación por internet y música. En el resto del escritorio de nuestro “espacio digital/vida personal” encontramos mensajes, calendario, fotos, cámara, mapas, contactos y una tienda de aplicaciones digitales<em> </em>(<em>App Store</em>).</p>
<p>- <em>Windows 8</em> parece que va a ser un híbrido tecnológico, pensado para dar respuesta a dos modelos de interacción sustancialmente diferentes:</p>
<p>a) Una capa de interfaz táctil, orientada a cubrir la faceta de vida personal (ocio, relaciones sociales y media).</p>
<p>b) Otra orientada más a productividad y al ámbito profesional, basada en el modelo de interacción pensado para el ordenador “personal” y los periféricos a los que estamos acostumbrados -el ratón, el teclado y el monitor-.</p>
<p>- Es interesante notar que <em>Microsoft</em> está siguiendo con el desarrollo de su próximo sistema operativo un proceso inverso a <em>Apple</em> con el <em>iPhone</em>, ya que está trasladando la interfaz de <em>Windows Phone</em> (conocida con el nombre de <em>Metro</em>) al ordenador de sobremesa. Es una apuesta arriesgada pero en algún momento tiene que producirse la ruptura con el modelo de interacción hombre-ordenador imperante hasta ahora. Se está dando el salto a un modelo de interacción hombre-dispositivo y a un tercer modelo emergente: el de interacción hombre-ambiente. El <em>Wearable Computer</em> -dispositivos tecnológicos que llevaremos puestos o en nuestra ropa de vestir- y las interfaces ambientales -paredes de nuestros edificios, mesas, electrodomésticos, coches, nuestra propia piel- serán superficies digitales táctiles con las que algún día podremos interactuar. Así, <em>Microsoft</em> está llevando a cabo en sus <em>Labs</em> interesantes proyectos de investigación<sup>4</sup>, tales como <em>Microsoft OmniTouch</em> y <em>PocketTouch</em><sup>5</sup>. Para una visión de la productividad futura de Microsoft se puede visionar el siguiente vídeo:<br />
<em><a href="http://youtu.be/a6cNdhOKwi0" target="_blank">http://youtu.be/a6cNdhOKwi0</a></em></p>
<p>En cuanto a las gafas de Realidad Aumentada y traducción simultánea (segundo 8 y siguientes) parece que, de momento, <em>Google</em> lleva un cuerpo de ventaja<sup>6</sup>. Para ver holografías más Realidad Aumentada, ver el siguiente vídeo:<br />
<em><a href="http://youtu.be/NJyIuEnEecA" target="_blank">http://youtu.be/NJyIuEnEecA</a></em></p>
<p>Las interfaces holográficas o retroproyectadas son de momento un concepto pero cuando aparecen de forma reiterada en el vídeo de productividad de <em>Microsoft</em> (y en otros como en el vídeo del concepto de móvil de <em>Mozilla</em> -<em>Seabird</em>-), es que se está trabajando en esta dirección. <em>Kinect</em> ya permite interactuar con las interfaces mediante gestos, tal y como se muestra en el vídeo de <em>Microsoft</em>.</p>
<p>- <em>Apple</em> está configurando asimismo un cuarto ecosistema que quizá sea el más sólido y consistente de todos hasta la fecha aunque, igualmente, cerrado y propietario. La compañía de Cupertino está siendo la punta de lanza en el desarrollo de la Web móvil y ubicua con <em>iCloud</em> -un medio para poder tener nuestro contenido personal siempre disponible con independencia del dispositivo que utilicemos y del lugar en el que nos encontremos-. Ésta es una fuerte tendencia emergente por la que todos los principales actores tecnológicos están apostando, así como por el desarrollo de la internet de las cosas y el “diálogo” entre los propios objetos. Un ejemplo lo constituye el proyecto <em>SMarcos Artemis</em> (proyecto para garantizar una usabilidad e interacción consistente entre dispositivos).<br />
<em><a href="http://vimeo.com/24505857" target="_blank">http://vimeo.com/24505857</a></em></p>
<p>Ya no se trata tan sólo de un simple cambio de interfaz en sus productos sino de una manera de concebir de forma integral nuestra vida digital<sup>7</sup>, experiencia que abarca (de momento) el móvil (<em>iPhone</em>) el ordenador de escritorio ya sea en casa (<em>iMac</em>) o portátil (<em>MacBooks</em>), el nuevo lector digital, que tiende a sustituir al libro (la tableta <em>iPad</em>), y un quinto que entra con fuerza este nuevo año: la televisión<sup>8</sup>.</p>
<p>El foco se está poniendo por fin decididamente en la persona y no en los sistemas operativos o en la tecnología en sí misma: no en nombres de ficheros, ni en el diseño de exploradores de archivos, ni en actualizaciones diarias interminables, ni en formatos de archivo, ni en <em>drivers</em>, ni en discos duros, ni en otras jergas ininteligibles para las personas.</p>
<p>Se están centrando en ofrecernos una experiencia de comunicación, aprendizaje, compartición y trabajo común y homogénea a través de cualquier dispositivo que usemos en nuestra casa, en la oficina o en la calle. Se están centrando en permitirnos ver la cara de nuestros familiares a través del móvil con aplicaciones como <em>Facetime</em><sup>9</sup> (y no sólo en escuchar su voz), en facilitar la comunicación de grupo (<em>iMessage</em>), en compartir nuestras vivencias a través de imágenes y sonidos de forma instantánea o diferida y permanente en el tiempo, y en interactuar de una manera más humana con el propio móvil mediante nuestra voz con asistentes personales como <em>Siri</em><sup>10</sup>, sin tener que teclear de forma interminable en teclados virtuales de superficies lisas asépticas.</p>
<p><strong>Recuperando el papel central de la <em>World Wide Web</em> como ecosistema abierto para empujar el cambio</strong></p>
<p>¿Y la Web? La <em>World Wide Web</em> es la plataforma, pero dado que es medio y soporte está tendiendo a diluirse en dichos ecosistemas propietarios y cerrados e interfaces controladas. Lo que ganamos en facilidad de uso para las personas por un lado lo perdemos por otro en privacidad y control de los contenidos y de los dispositivos.</p>
<p>No creo que la <em>World Wide Web</em> desaparezca en tres años. Pero cuando menos es para pensar un poco en el nuevo cambio que ya nos alcanza:</p>
<p>- En cómo vamos a superar las barreras de software que imponen los ecosistemas tecnológicos cerrados como <em>iOS</em> o <em>Facebook</em>, las tiendas de aplicaciones cerradas y propietarias y el nuevo paradigma para ganar dinero, las <em>Apps</em>, aplicaciones cerradas que dependen de cada plataforma concreta y que poca o ninguna comunicación permiten entre ellas (en ello está <em>Mozilla</em> con el desarrollo de aplicaciones abiertas sobre la plataforma de la Web<sup>11</sup>).</p>
<p>- En cómo vamos a superar las barreras de hardware que imponen los dispositivos cerrados como el <em>iPad</em> o el <em>iPhone</em> para permitir que se comuniquen con otros dispositivos de su entorno, con los de terceras compañías y con otros objetos cotidianos como el espejo en el cual nos miramos por la mañana, el salpicadero de nuestro coche, nuestro frigorífico o el cristal de la parada del autobús.</p>
<p>Ejemplo: Conceptos de pantallas táctiles flexibles transparentes de 3M.<br />
<em><a href="http://youtu.be/kCZz4jFok_o" target="_blank">http://youtu.be/kCZz4jFok_o</a></em></p>
<p>- En cómo vamos a garantizar que el contenido sea de las personas y privado, no de las compañías tecnológicas, ni público.</p>
<p>- En cómo se va a gestionar la identidad digital personal y única con independencia del ecosistema tecnológico que sea. No en mantener múltiples identidades digitales -<em>Apple ID</em>, <em>Windows Live</em>, <em>Google Accounts</em>, <em>Facebook</em>&#8230; ni en estar atados a un único ecosistema propietario y cerrado, ni a una única compañía.</p>
<p>En todo ello, la <em>World Wide Web</em> debería ser una vez más el ecosistema tecnológico abierto de referencia para el desarrollo de la nueva internet de las cosas que empieza a vislumbrarse.</p>
<p>Hay más objetos en los que tenemos que comenzar a pensar como próximos soportes de nuestra vida digital que los móviles, ordenadores, tabletas y televisión. Hay que empezar a considerar nuestra vida digital como un todo y ver qué soluciones como diseñadores de interacción podemos aportar.</p>
<p>Ejemplo: <em>Amber Case</em>: Ahora todos somos ciborgs.<br />
<em><a href="http://bit.ly/suJmNk" target="_blank">http://bit.ly/suJmNk</a></em></p>
<p>Hay negocio más allá de la distribución de contenidos que no se puede prestar a quien nosotros queramos (libros, vídeos, música) y hay negocio más allá de tienda de aplicaciones cerradas y propietarias.</p>
<p>Cuanto mayor y mejor sea la comunicación entre ecosistemas y la compartición de contenidos, mayores serán los retornos económicos para las compañías tecnológicas y mayores los beneficios para las personas.</p>
<p>La <em>World Wide Web</em> lo demuestra y es el mejor ejemplo de ello.</p>
<p><strong>Referencias bibliográficas</strong></p>
<p>1. <em>MozillaWiki</em>.<em><a href="https://wiki.mozilla.org/B2G" target="_blank">https://wiki.mozilla.org/B2G</a></em><br />
2. <strong>López</strong>, <strong>Miguel</strong>. “La red 4G: qué es, qué beneficios tiene y por qué Apple se está preparando para adoptarla”. <em>Applesfera</em>, 22 agosto, 2011.<br />
<em><a href="http://www.applesfera.com/curiosidades/la-red-4g-que-es-que-beneficios-tiene-y-por-que-apple-se-esta-preparando-para-adoptarla" target="_blank">http://www.applesfera.com/curiosidades/la-red-4g-que-es-que-beneficios-tiene-y-por-que-apple-se-esta-preparando-para-adoptarla</a></em><br />
3. <strong>Tosete</strong>, <strong>Francisco</strong>. “EL amanecer de un nuevo día”. <em>Tentándote.com</em>, 31 octubre, 2010.<br />
<em><a href="http://www.tentandote.com/2010/10/31/el-amanecer-de-un-nuevo-dia" target="_blank">http://www.tentandote.com/2010/10/31/el-amanecer-de-un-nuevo-dia</a></em><br />
4. <strong>Chang</strong>, <strong>Janie</strong>. “Two extremes of touch interaction”. <em>Microsoft research</em>, 17 octubre, 2011.<br />
<em><a href="http://research.microsoft.com/en-us/news/features/touch-101711.aspx" target="_blank">http://research.microsoft.com/en-us/news/features/touch-101711.aspx</a></em><br />
5. <strong>Kote</strong>. “Microsoft OmniTouch, cuando cualquier superficie puede ser una ‘pantalla táctil’”. <em>Xataca</em>, 18 octubre, 2011.<br />
<em><a href="http://www.xataka.com/otros/microsoft-omnitouch-cuando-cualquier-superficie-puede-ser-una-pantalla-tactil" target="_blank">http://www.xataka.com/otros/microsoft-omnitouch-cuando-cualquier-superficie-puede-ser-una-pantalla-tactil</a></em><br />
6. <em>TICbeat</em>. “Las gafas de realidad aumentada de Google”. <em>TICbeat</em>, 20 diciembre, 2011.<br />
<em><a href="http://innovacion.ticbeat.com/gafas-realidad-aumentada-google" target="_blank">http://innovacion.ticbeat.com/gafas-realidad-aumentada-google</a></em><br />
7. <strong>Shedroff</strong>, <strong>Nathan</strong>. “Information interaction design: a unified field theory of design”. <em>Nathan.com</em>.<br />
<em><a href="http://www.nathan.com/thoughts/unified" target="_blank">http://www.nathan.com/thoughts/unified</a></em><br />
8. <strong>Vascellaro</strong>, <strong>Jessica D.</strong>; <strong>Echechner</strong>, <strong>Sam</strong>. “Apple plots its  TV assault”. <em>The Wall street journal</em>, 19 diciembre, 2011.<br />
<em><a href="http://online.wsj.com/article/SB10001424052970204791104577106531093742246.html?ru=yahoo&amp;mod=yahoo_hs" target="_blank">http://online.wsj.com/article/SB10001424052970204791104577106531093742246.html?ru=yahoo&amp;mod=yahoo_hs</a></em><br />
9. “IPhone”. <em>Apple.com</em>.<br />
<em><a href="http://www.apple.com/es/iphone/built-in-apps/facetime.html" target="_blank">http://www.apple.com/es/iphone/built-in-apps/facetime.html</a></em><br />
10. <em>Siri</em>. Asistente personal de voz del <em>iPhone 4S</em>.<br />
<em><a href="http://youtu.be/Lj8W4-3ZWuM" target="_blank">http://youtu.be/Lj8W4-3ZWuM</a></em><br />
11. <em>Mozilla Labs</em>. “Prototype of an Open Web App Ecosystem”. <em>The Mozilla Blog</em>, 19 octubre, 2010.<br />
<em><a href="http://blog.mozilla.com/blog/2010/10/19/prototype-of-an-open-web-app-ecosystem" target="_blank">http://blog.mozilla.com/blog/2010/10/19/prototype-of-an-open-web-app-ecosystem</a></em></p>
<div style="border: red 1px dashed; font-size: 11px;"><strong>Cómo citar este artículo:</strong><br />
<strong>Tosete-Herranz</strong>, <strong>Francisco</strong>. &#8220;Ecosistemas digitales&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2012, v. 6, pp. ¿¿-??.</div>
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		<title>Prospectiva de la Web semántica: divergencia tecnológica y creación de mercados Linked Data</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/prospectiva-de-la-web-semantica-divergencia-tecnologica-y-creacion-de-mercados-linked-data</link>
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		<pubDate>Tue, 20 Dec 2011 15:30:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan-Antonio Pastor-Sánchez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2012]]></category>
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		<description><![CDATA[El progresivo despliegue de la Web semántica en los últimos años está produciendo nuevos servicios y aproximaciones de publicación de datos en la Web. Buena muestra de ello son las soluciones planteadas al amparo de la corriente Linked Open Data, la progresiva adopción de RDF y de servicios web basados en Sparql Endpoint. Esta nota<a href="http://www.thinkepi.net/prospectiva-de-la-web-semantica-divergencia-tecnologica-y-creacion-de-mercados-linked-data">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El progresivo despliegue de la Web semántica en los últimos años está produciendo nuevos servicios y aproximaciones de publicación de datos en la Web. Buena muestra de ello son las soluciones planteadas al amparo de la corriente <em>Linked Open Data</em>, la progresiva adopción de RDF y de servicios web basados en <em>Sparql Endpoint</em>. Esta nota se centra en el análisis de tres de estas iniciativas: <em>Schema.org</em>, <em>Freebase</em> y <em>Kasabi</em>, orientadas a multiplicar la cantidad de pequeños editores de contenidos semánticos, la larga cola de la Web semántica.</p>
<p>Por regla general, la elaboración y publicación de estos datos se realiza por parte de especialistas e instituciones, dentro del ámbito de proyectos específicos de gran envergadura o sobre temáticas muy concretas. En este sentido, es muy relevante el documento sobre vocabularios y conjuntos de datos enlazados bibliotecarios (<strong>Isaac</strong> et al., 2011)<sup>1</sup>, el catálogo “The Datahub” de CKAN<sup>2</sup> o el “Opening up government” del Reino Unido<sup>3</sup>. El control por parte de una autoridad o colectivo, más o menos reducido, de los procesos de diseño y mantenimiento de estos conjuntos de datos forma parte de la propia naturaleza de estos recursos.</p>
<p>Esta particularidad no representa un rasgo negativo sino todo lo contrario, ya que existe un interés creciente por parte de organismos y empresas para publicar datos utilizando técnicas que incrementen la interoperabilidad de los mismos (<strong>Heath</strong> y <strong>Bizer</strong>, 2011), con vistas a su aplicación y explotación en futuros servicios. Otro tipo de iniciativas se centran en experimentar determinados aspectos, en especial los relacionados con la disponibilidad y reutilización de cantidades masivas de datos, tal y como se hace desde el proyecto <em>DBpedia</em>. Aquí cabría recordar que experimentar y “jugar” con las nuevas ideas y propuestas es un paso indispensable para el desarrollo de nuevas tecnologías en la Web (<strong>Saorín</strong>, 2011).</p>
<p>En todo caso, todas las iniciativas anteriores comparten una misma premisa: la publicación de datos “ad-hoc” para la Web semántica, ya sea a partir de bases de datos de aplicaciones (catálogos, directorios, fondos documentales), vocabularios controlados (<em>Agrovoc</em>, <em>Rameau</em>, Lcsh, STW, LEM) u otro tipo de productos resultado del procesamiento de datos y fuentes de información de diversa índole, siendo <em>DBpedia</em> el núcleo central de la nube de interrelaciones en el ecosistema de <em>Linked Open Data</em> (<strong>Bizer</strong> et al., 2009).</p>
<p>Otros enfoques se centran por un lado en la “semantización” de contenidos de sitios web creados para su publicación y consulta para el usuario final. A lo anterior hay que añadir servicios orientados a la publicación colaborativa de datos para la creación de bases de conocimiento estructurado y la disponibilidad de plataformas para la gestión de conjuntos de datos. Se tratan de aproximaciones cuyo uso está abierto al público y centradas en la descripción de contenidos, recursos y objetos desde una perspectiva semántica.</p>
<p><strong><em>Schema.org</em></strong></p>
<p>Estamos ante una iniciativa con poco recorrido, puesto que comenzó su andadura el 2 de junio de 2011. No obstante, <em>Schema.org</em> merece nuestra atención ya que está desarrollado de forma conjunta por <em>Google</em>, <em>Yahoo</em> y <em>Bing</em>. A primera vista puede sorprender que estos tres motores de búsqueda, aparentemente competidores, colaboren entre sí para crear un proyecto. Cabría decir que la necesidad hace extraños compañeros de camino, y en efecto: la expansión de las aplicaciones y servicios de la Web 2.0 ha complicado el panorama de las búsquedas en la Web. Los motores de búsqueda han tenido que adaptarse a esta nueva realidad, modificando sus algoritmos de relevancia, detectando duplicaciones, evitando técnicas de <em>cloacking</em> o <em>stuffing</em>, promocionando contenidos de calidad contrastada o filtrando según la naturaleza del recurso. Todo ello sin entrar en la fiabilidad, la calidad o la usabilidad de los contenidos. Frente a este problema, la solución es obvia: incluir metadatos dentro de los propios contenidos web.</p>
<p>Sin embargo, anexar metadatos sobre aspectos generales de una página (descripción, autoría, palabras clave) tiene una importante limitación: no permite describir semánticamente aspectos detallados del contenido, pese a que en muchas ocasiones contenga información altamente estructurada, originalmente almacenada en bases de datos. Una página web con información sobre la cartelera de cine incluye información sobre películas, horario de sesiones, precios, ubicación de la sala, etc. Generalmente la información esta marcada para obtener un formato adecuado para su visualización y lectura por parte de personas. Pero también sería de gran utilidad que dicha página tuviera un marcado semántico, en el que todos esos datos estuvieran descritos de forma explícita y detallada, para su posterior procesamiento por parte de otras aplicaciones.</p>
<p>De este modo, sería muy sencillo plantear y resolver una consulta para conocer qué películas se proyectan entre las 18:00 y las 21:00 horas en un radio de 1.500 metros del lugar en el que reside el usuario. Otro ejemplo: los diferentes medios de transporte (autobuses, trenes, aviones) disponen de páginas donde se muestran horarios de salida y llegada, precio o recorrido. Este tipo de información es una muestra más de información altamente estructurada y susceptible de representarse mediante algún tipo de ontología para su procesamiento y posterior ejecución de inferencias: como en este caso, podría ser el trayecto óptimo entre dos ciudades.</p>
<p>Precisamente, eso lo que nos ofrece <em>Schema.org</em><sup>4</sup>, una pseudo-mega-ontología, en forma de esquema de carácter general, que intenta representar una amplia variedad de hechos: obras, eventos, intangibles, organizaciones, personas, lugares y productos. Partiendo de la superclase “thing”, se definen varios cientos de clases y subclases (tipos), con multitud de propiedades, que permiten realizar descripciones detalladas y específicas sobre un determinado elemento informativo<sup>5</sup>.</p>
<p>El modelo de datos utilizado deriva de RDF, de manera que: los tipos se estructuran en una jerarquía múltiple (un tipo puede ser subclase de más de un tipo) dotada de herencia de propiedades, al tiempo que el dominio y el rango de éstas pueden estar constituidos por más de un tipo. El esquema general no puede modificarse por los usuarios, pero se proporciona un mecanismo para su extensión mediante la derivación de tipos y propiedades generales y, por tanto, la adaptación a necesidades concretas<sup>6</sup>.</p>
<p>La aplicación de <em>Schema.org</em> está íntimamente ligada al desarrollo de Html5, puesto que se basa en el uso de microdatos para la inclusión de información semántica. El resultado final, tras aplicar la propuesta de <em>Schema.org</em>, es una página web que, a ojos de cualquier usuario, tiene un aspecto corriente, pero que puede ser utilizada por una aplicación o agente informático para la extracción de información semánticamente relevante de forma mucho más precisa y exacta que otro tipo de técnicas como el <em>screen scraping</em> o el <em>web minning</em>.</p>
<p>En definitiva, el objetivo de <em>Schema.org</em> es ofrecer un mecanismo para el marcado semántico del código html, transformando una página web orientada principalmente a su consulta por parte de las personas a un objeto procesable para la extracción de información semántica. Las implicaciones de este tipo de solución en el funcionamiento de los motores de búsqueda son considerables: puesto que estos sistemas funcionan mejor con información estructurada, las búsquedas serían más precisas, las posibilidades de filtrado aumentarían la versatilidad del proceso de recuperación de información, los resultados podrían visualizarse de forma más personalizada a los gustos de usuario, etc. Al mismo tiempo se abren nuevos horizontes en la reutilización de dichos contenidos por parte de terceros.</p>
<p><strong><em>Freebase</em></strong></p>
<p>Otro servicio que también nos permite estructurar grandes volúmenes de datos es <em>Freebase</em><sup>7</sup>. Sin embargo, su objetivo es la creación de una gran base de conocimiento y no, como en el caso de <em>Schema.org</em>, el marcado semántico de páginas html. Cualquiera puede registrarse como usuario e introducir datos siguiendo un esquema propio o reutilizar alguno ya existente en <em>Freebase</em>. Los esquemas incluyen tipos y propiedades que permiten describir objetos de información, que en la terminología de <em>Freebase</em> se denominan “topics”. Los datos pueden introducirse manualmente o utilizar algunas herramientas para la carga masiva de los mismos (<strong>Bollacker</strong>, 2008).</p>
<p>Tras habituarse al entorno, terminología y funcionalidades de <em>Freebase</em>, se tiene la sensación de estar trabajando en una <em>wiki</em> de carácter semántico, en la que los “topics” desempeñan el papel de los artículos de <em>Wikipedia</em> y en la que cualquiera de la comunidad puede realizar aportaciones y correcciones sobre los datos. Actualmente <em>Freebase</em> contiene más de 20 millones de “topics”. La licencia de uso de dichos contenidos es <em>Creative Commons Attribution</em> (CC-BY).</p>
<p>Uno de los aspectos más interesantes de <em>Freebase</em> lo constituye el enorme potencial para la creación de aplicaciones, en cualquier plataforma, que permita la explotación de los datos de este servicio. Existe una API en <em>Freebase</em> formada por un conjunto de servicios web REST muy sencillos, que permiten la consulta y la escritura (previa identificación como usuario autorizado) de datos. <em>Freebase</em> utiliza Json (como formato para el intercambio de datos) y MQL, como lenguaje de consulta para la recuperación y mantenimiento de datos<sup>8</sup>. Por tanto, estamos ante un servicio que no solamente aporta una plataforma para la gestión y consulta de los datos, sino que además ofrece un amplio soporte al desarrollo de aplicaciones.</p>
<p>Por otro lado, también se ofrece un soporte muy básico para RDF, permitiendo acceder a la descripción de cada “topic” mediante RDF/XML. También puede descargarse un volcado completo de <em>Freebase</em> en formato TSV.</p>
<p>Un indicio del impacto que está teniendo este tipo de servicios es la adquisición de <em>Metaweb</em>, la compañía que desarrolló <em>Freebase</em>, por parte de <em>Google</em> en 2010. Esto demuestra el interés que tiene la empresa de <em>Mountain View</em> de no perder el “tren semántico”, ampliando su cartera de proyectos en este campo.</p>
<p><strong>Kasabi</strong></p>
<p><em>Freebase</em> y <em>Schema.org</em> tienen aproximaciones propias, que difieren en muchos aspectos de las soluciones para la Web semántica desarrolladas en el seno del W3C. Ninguna de ambas iniciativas utiliza de un modo claro el modelo de datos propuesto por RDF (esencial en la Web semántica) ni hace uso de otras tecnologías que podrían ser aplicadas como RDFa (en el caso de <em>Schema.org</em>) o Sparql (en el caso de <em>Freebase</em>).</p>
<p>Ambas ofrecen una aplicación inmediata y sencilla de algunos planteamientos de la Web semántica, y ambas ofrecen mecanismos para extender los esquemas de descripción generales. Sin embargo, su énfasis en simplificar los procesos de gestión y uso de los datos les hace optar por no utilizar ciertos aspectos normativos del W3C. Más adelante volveremos sobre este punto.</p>
<p>Otros tipos de usuarios tal vez prefieran atenerse a las diferentes recomendaciones del W3C y puedan generar sus propios datos en un formato que cumpla dichas especificaciones. Estos usuarios (individuos u organizaciones) podrían, a partir de bases de datos propias, generar salidas en RDF/XML o <em>Turtle</em>, y precisarían de una plataforma <em>SaaS</em><sup>9</sup> para gestionar dichos datos, visualizarlos o definir <em>Sparql Endpoints</em> (<strong>Heath</strong>, 2008). Esto es precisamente lo que ofrece <em>Kasabi</em><sup>10</sup>: una plataforma para la gestión y diseminación de datos RDF.</p>
<p>Kasabi está basado en la plataforma <em>Talis</em><sup>11</sup> y, además de ofrecer soporte para el almacenamiento de conjunto de datos (<em>datasets</em>), dispone de un completo repertorio de APIs (el punto fuerte de <em>Kasabi</em>) para la gestión y acceso a los datos. Dichas APIs son muy flexibles, siendo posible personalizar ciertos parámetros definiendo vistas, filtros, formatos y estilos de visualización. La creación de APIs se basan en la definición servicios web REST o de <em>Sparql Endpoints</em>. El acceso a las APIs, y por tanto a los datos para su explotación y reutilización, se realiza a través de una clave asociada al conjunto de datos en cuestión<sup>12</sup>.</p>
<p>Tras registrarse como usuario es posible crear nuevos conjuntos de datos (hasta cinco en esta versión beta), configurar ciertos aspectos (estado de publicación, categorías temáticas, tipo de licencia de los datos, etc.) y mantener los datos. Éstos pueden añadirse a un <em>dataset</em> introduciéndolos directamente, indicando una URI o mediante extracción RDFa de una url concreta. El modelo utilizado es RDF. En este punto conviene indicar que <em>Kasabi</em> sigue las recomendaciones del W3C en cuanto al uso de tecnologías de la Web semántica.</p>
<p><strong>Divergencia tecnológica</strong></p>
<p>Uno de los aspectos más llamativos de <em>Schema.org</em> y <em>Freebase</em> es el planteamiento de una significativa divergencia en relación a ciertos planteamientos del W3C. El modelo RDF prácticamente no se contempla y, si se hace -como podría ser la visualización RDF de los “topics” en <em>Freebase</em>-, se realiza mediante una aplicación muy general.</p>
<p>En el caso de <em>Schema.org</em>, el modelo de descripción es claramente jerárquico. El uso de microdatos frente a RDFa supone un motivo de confusión. Este punto resulta un tanto polémico puesto que se plantea una posible barrera entre html y Xhtml, de forma que los microdatos se utilicen en Html5 y RDFa en Xhtml<sup>13</sup>.</p>
<p>Esto puede resultar problemático debido a las diferencias de modelo entre ambas opciones: mientras que los microdatos tienen una estructura claramente jerárquica, RDFa utiliza el modelo general de RDF basado en grafos (<strong>Sporny</strong>, 2011). Precisamente por este motivo, es posible realizar el mapeado de una estructura de microdatos a RDFa, pero no a la inversa. En este sentido, RDFa es mucho más flexible ya que permite la combinación de múltiples vocabularios y esquemas RDF, mientras que <em>Schema.org</em> se centra en una estructura <em>ad-hoc</em> de tipos y propiedades.</p>
<p>Así pues, el uso de los microdatos y su capacidad de interoperabilidad en el futuro es incierta. La sencillez de la sintaxis de los microdatos, frente a la mayor complejidad de RDFa, aducida por los responsables de <em>Schema.org</em>, no es motivo suficiente para optar por dicha solución. Sobre todo si se tiene en cuenta que el proceso de uso de una u otra tecnología estará mediada por un sistema de gestión de contenidos (CMS), que realizará el mapeado entre las estructuras internas de los contenidos y los elementos de los esquemas de metadatos correspondientes, y la consiguiente generación automática de código html/Xhtml.</p>
<p>Sería recomendable que en un futuro se alcanzaran tres objetivos: primero, separar las especificaciones de microdatos y RDFa de un lenguaje de marcado concreto; de esta forma ambas opciones podrían usarse tanto en Html5 como en XHTML. Segundo, los motores de búsqueda deberían considerar ambas opciones. Tercero, ir más allá del esquema propuesto en <em>Schema.org</em>; además de no obligar a adoptar un esquema concreto, podrían incorporarse descripciones de recursos realizadas con vocabularios RDF con una semántica bien definida.</p>
<p>Otro punto de separación lo constituyen los mecanismos de extensión de los esquemas propuestos tanto por <em>Freebase</em> como por <em>Schema.org</em>. La capacidad de ultra-personalización que ofrecen ambas iniciativas constituye un arma de doble filo: por un lado ofrece libertad total para la derivación de elementos del esquema, pero por otro puede suceder que se represente cierto tipo de información con elementos definidos por el usuario, en lugar de con los tipos y propiedades propios de <em>Schema.org</em> para ello.</p>
<p>Los esquemas propuestos por <em>Schema.org</em> y <em>Freebase</em> son realmente extensos, la comprensión de su significado es compleja, y en consecuencia el ámbito de aplicación de algunos elementos descriptivos puede resultar confuso. Si un <em>webmaster</em> no comprende un elemento -o no localiza alguno que le resulte apropiado- definirá uno nuevo. Esto puede producir una dispersión semántica en la descripción de recursos que puede provocar resultados no deseados en los procesos de búsqueda. El uso de esquemas más pequeños y sencillos proporciona una visión modular de la Web semántica que resulta mucho más adecuada en la descripción de recursos.</p>
<p>En el caso de <em>Freebase</em> encontramos otro aspecto que se separa de las tecnologías de la Web semántica: MQL. Aunque en algunos puntos MQL es similar a Sparql, su sintaxis es totalmente distinta ya que se basa en Json, y su potencialidad es claramente inferior a la de Sparql. En realidad MQL no es un lenguaje propiamente dicho (a pesar de que el acrónimo se desarrolle como <em>Metaweb Query Language</em>) se trata de una API que permite definir ciertos patrones como condiciones que deben cumplir los datos a recuperar. El grado de interoperabilidad de los datos de <em>Freebase</em> sería mayor si cada conjunto de datos contara con un <em>Sparql Endpoint</em>.</p>
<p><strong>Mercado <em>Linked Data</em>, SaaS y APIs: evoluciones necesarias</strong></p>
<p>La Web semántica precisa de ciertos elementos que aumenten su radio de acción y contribuyan a incrementar su despliegue. <em>Kasabi</em> sugiere y lleva a la práctica algunas ideas y conceptos que pueden resultar de gran interés a los profesionales y usuarios que operen en este entorno.</p>
<p>Hablar de un mercado de datos a partir de la Web semántica y de <em>Linked Open Data</em> puede resultar un contrasentido, pero resulta necesario hacerlo y referirse a <em>Linked Data</em> (sin el “Open”) para crear nuevos modelos de negocio y oportunidades.</p>
<p>Dicho mercado podría matizarse, así como los servicios y productos objeto de la compra-venta: podrían comprarse los datos en su totalidad o parte de ellos, con mayor o menor nivel de granularidad (con la consiguiente diferencia de tarifas), ofrecer un producto básico gratuito y otro producto comercial mucho más avanzado, con datos añadidos producto de un procesamiento de los datos originales. Comparando este nuevo mercado con el de los medios de comunicación en internet, es fácil llegar a la conclusión que el camino a seguir sería muy similar. Evidentemente hay aspectos que habría que afinar en este modelo: derechos de explotación de datos en función de su origen, licencias de uso, inclusión de publicidad, etc.</p>
<p>La aportación de conjuntos de datos de organismos e instituciones públicas desempeñaría un papel fundamental en este planteamiento, constituyendo núcleos de datos enlazados abiertos a su uso y explotación públicos. El conjunto de la sociedad invierte en la gestión digital y cotidiana de dichos datos, y en un futuro inmediato deberá ser obligación de las administraciones públicas la difusión de los mismos de forma desagregada, no en forma de documentos, ya que de este modo se consigue mayor versatilidad para su reutilización.</p>
<p>El uso de dichas aportaciones por parte de organizaciones privadas para su procesamiento con vistas a incorporar valor añadido (definiendo nuevos vínculos, creando nuevas plataformas de consulta y ofreciendo nuevos servicios y productos) generaría nuevos focos de negocio y por tanto empleo y crecimiento económico, además de difundir las actividades de las administraciones públicas en este sentido<sup>14</sup>.</p>
<p>En este modelo de negocio resulta fundamental la existencia de plataformas SaaS de uso gratuito con ciertas limitaciones y que cubrirían las necesidades de gestión y publicación de datos de la mayor parte de entidades públicas o de cualquier otra procedencia, siempre y cuando tuvieran licencias de uso tipo <em>Creative Common</em>s. Para otro tipo de requisitos asociados a la explotación comercial de dichos datos mediante acceso restringido estas plataformas, se podría disponer de servicios de pago con un amplio catálogo de APIs: limitación del acceso a <em>datasets</em> mediante claves de autenticación, aplicación de estilos visuales, sistemas de búsqueda avanzados, incorporación de fuentes de datos externas, definición de ontologías, ejecución de inferencias etc.</p>
<p>En cuanto a las APIs para la reutilización de datos, también puede observarse que se están incorporando los principios de <em>crowdsourcing</em> para su desarrollo. Este modelo no es nuevo, puesto que, en gran medida, la implantación y evolución de los CMS se debe al desarrollo de su catálogo de <em>plugins</em> y módulos (para ampliar funcionalidades) mediante este modelo (<strong>Leimeister</strong> et al, 2009).</p>
<p>En el caso de las plataformas para la publicación de datos semánticos, se debería seguir un modelo similar, que enriqueciera las aplicaciones y con capacidad de reutilización de los datos. De este modo, serían los propios editores y usuarios de datos (y no únicamente los desarrolladores de los sistemas) los que marcarían las tendencias y necesidades en el ámbito de la Web semántica.</p>
<p><strong>Conclusiones: apertura, semantización e integración</strong></p>
<p>El análisis y las reflexiones anteriores pueden resultar de utilidad para un mejor conocimiento estratégico del <em>momentum</em> actual de la Web semántica. Este conocimiento puede ayudar a decidir el modo en el que una comunidad, proyecto u organización puede participar en este entorno aportando datos o dotando a sus proyectos de ciertas características que pueden ayudar a un mejor posicionamiento y difusión de sus contenidos y actividades.</p>
<p>Los proyectos analizados, aunque son claramente mejorables (en especial <em>Schema.org</em> y <em>Freebase</em>), constituyen aportaciones de gran interés. <em>Schema.org</em> muestra el interés y la relevancia que tendrán próximamente los procesos de “semantización” de la Web convencional, y por tanto la creación de vínculos, y la consiguiente integración, con conjuntos de datos RDF. <em>Freebase</em> muestra un posible camino evolutivo del modelo <em>wiki</em>, en donde comunidades de usuarios participan en la gestión descriptiva de objetos de información de manera estructurada, y tal vez podría ser un referente para <em>Wikipedia</em>. <em>Kasabi</em> ofrece una visión esquemática de cómo serían las plataformas de publicación de datos semánticos, con las que pueden desarrollarse nuevos modelos de negocio.</p>
<p>Se puede constatar una tendencia general hacia facilitar la publicación de datos semánticos, y un escenario en el que surgen tecnologías divergentes con enfoques alternativos sobre la Web semántica. Por tanto, las organizaciones deben encontrar su posición en esta nueva realidad de una Web semántica más abierta, mientras que los desarrolladores deben considerar la aplicación o evolución de tecnologías ya existentes para no volver a pasar por un camino ya recorrido.</p>
<p>En cualquier caso, nunca hay que perder de vista que siempre resulta imprescindible abrir nuevos focos de debate y desarrollo sobre tecnologías y aplicaciones de la Web semántica y <em>Linked Data</em>, porque la Web semántica es de todos.</p>
<p><strong>Referencias</strong></p>
<p><strong>d&#8217;Aquin</strong>, <strong>Mathieu</strong> et al. “Toward a New Generation of Semantic Web Applications”. <em>Intelligent Systems</em>, <em>IEEE</em>, mayo de 2008, v. 23, n. 3, pp. 20-28. DOI: 10.1109/MIS.2008.54.</p>
<p><strong>Bizer</strong>, <strong>Christian</strong> et al. “DBpedia: A crystallization point for the web of data”. <em>Journal of web semantics: science, services and agents on the world wide web</em>, 2009, n. 7, pp. 154–165. DOI: 10.1016/j.websem.2009.07.002</p>
<p><strong>Bollacker</strong>, <strong>Kurt</strong> et al. “Freebase: a collaboratively created graph database for structuring human knowledge”. <em>Proceedings of the 2008 ACM SIGMOD international conference on Management of data</em>. DOI: 10.1145/1376616.1376746</p>
<p><strong>Franklin</strong>, <strong>Michael</strong>; <strong>Halevy</strong>, <strong>Alon</strong>; <strong>Maier</strong>, <strong>David</strong>. “From Databases to Dataspaces: A new Abstraction for Information Management”. <em>ACM SIGMOD Record</em>, diciembre 2005, v. 34, n. 4, pp. 27-33. DOI: 10.1145/1107499.1107502</p>
<p><strong>Heath</strong>, <strong>Tom</strong>. “How Will We Interact with the Web of Data?”. <em>Internet Computing, IEEE</em>, septiembre-octubre de 2008, v. 12, n. 5, pp. 88-91. DOI: 10.1109/MIC.2008.101</p>
<p><strong>Heath</strong>, <strong>Tom</strong>; <strong>Bizer</strong>, <strong>Christian</strong>. “Linked Data: Evolving the Web into a Global Data Space”. <em>Synthesis lectures on the semantic web: theory and technology</em>, 2011, v.1, n. 1, pp. 1-136.<br />
<em><a href="http://linkeddatabook.com/book" target="_blank">http://linkeddatabook.com/book</a></em></p>
<p><strong>Isaac</strong>, <strong>Antoine</strong> et al. “Library Linked Data Incubator Group: Datasets, Value Vocabularies, and Metadata Element Sets”<em>. </em><em>W3C Incubator Group Report</em>, 25 de octubre de 2011.<br />
<em><a href="http://www.w3.org/2005/Incubator/lld/XGR-lld-vocabdataset-20111025" target="_blank">http://www.w3.org/2005/Incubator/lld/XGR-lld-vocabdataset-20111025</a></em></p>
<p><strong>Leimeister</strong>, <strong>Jan Marco</strong> et al. “Leveraging Crowdsourcing: Activation-Supporting Components for IT-Based Ideas Competition”. <em>Journal of Management Information Systems</em>, 2009, v. 26, n. 1, pp. 197-224. DOI: 10.2753/MIS0742-1222260108</p>
<p><strong>Manku</strong>, <strong>Gurmeet Singh</strong>; <strong>Jain</strong>, <strong>Arvind</strong>; <strong>Sarman</strong>, <strong>Anish Das</strong>. “Detecting near-duplicates for web crawling”. <em>Proceedings of the 16th international conference on World Wide Web ACM New York</em>, 2007. DOI: 10.1145/1242572.1242592</p>
<p><strong>Saorín</strong>, <strong>Tomás</strong>. “Cómo Linked Open Data impactará en las bibliotecas a través de la innovación abierta”. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2012, v. 6.<br />
<em><a href="http://www.thinkepi.net/como-linked-open-data-impactara-en-las-bibliotecas-a-traves-de-la-innovacion-abierta" target="_blank">http://www.thinkepi.net/como-linked-open-data-impactara-en-las-bibliotecas-a-traves-de-la-innovacion-abierta</a></em></p>
<p><strong>Sporny</strong>, <strong>Manu</strong>. “An Uber-comparison of RDFa, Microdata and Microformats”. <em>The Beautiful, Tormented Machine</em>, 25 junio, 2011.<br />
<em><a href="http://manu.sporny.org/2011/uber-comparison-rdfa-md-uf" target="_blank">http://manu.sporny.org/2011/uber-comparison-rdfa-md-uf</a></em></p>
<p><strong>Notas</strong></p>
<p>1. Puede consultarse una traducción de dicho documento en:<br />
<em><a href="http://skos.um.es/Incubator/lld/XGR-lld-vocabdataset" target="_blank">http://skos.um.es/Incubator/lld/XGR-lld-vocabdataset</a></em><br />
2. <em><a href="http://thedatahub.org" target="_blank">http://thedatahub.org</a></em><br />
3. <em><a href="http://data.gov.uk" target="_blank">http://data.gov.uk</a></em><br />
4. <em><a href="http://schema.org" target="_blank">http://schema.org</a></em><br />
5. El esquema completo puede consultarse en:<br />
<em><a href="http://schema.org/docs/full.html" target="_blank">http://schema.org/docs/full.html</a></em><br />
6. Existe una completa documentación (muy ejemplificada) de esta iniciativa en:<br />
<em><a href="http://schema.org/docs/documents.html" target="_blank">http://schema.org/docs/documents.html</a></em><br />
7. <em><a href="http://freebase.com" target="_blank">http://freebase.com</a></em><br />
8. El manual de MQL también constituye una buena referencia de la arquitectura de <em>Freebase</em>/<em>Metaweb</em>:<br />
<em><a href="http://wiki.freebase.com/wiki/MQL_Manual" target="_blank">http://wiki.freebase.com/wiki/MQL_Manual</a></em><br />
9. Más información sobre <em>Software as a Service</em> en:<br />
<em><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Software_as_a_service" target="_blank">http://en.wikipedia.org/wiki/Software_as_a_service</a></em><br />
10. <em><a href="http://kasabi.com" target="_blank">http://kasabi.com</a></em><br />
11. Más información en:<br />
<em><a href="http://www.talis.com/platform" target="_blank">http://www.talis.com/platform</a></em><br />
12. Más información en:<br />
<em><a href="http://kasabi.com/doc/api" target="_blank">http://kasabi.com/doc/api</a></em><br />
13. Resulta muy clarificadora la siguiente discusión:<br />
<em><a href="http://www.w3.org/html/wg/tracker/issues/76" target="_blank">http://www.w3.org/html/wg/tracker/issues/76</a></em><br />
14. La clase política en particular, y la propia sociedad en general, ya está haciéndose eco de esta necesidad:<br />
<em><a href="http://www.elmundo.es/elmundo/2011/12/19/navegante/1324300705.html" target="_blank">http://www.elmundo.es/elmundo/2011/12/19/navegante/1324300705.html</a></em></p>
<div style="border: red 1px dashed; font-size: 11px;"><strong>Cómo citar este artículo:</strong><br />
<strong>Pastor-Sánchez</strong>, <strong>Juan-Antonio</strong>. &#8220;Prospectiva de la Web semántica: divergencia tecnológica y creación de mercados Linked Data&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2012, v. 6, pp. ¿¿-??.</div>
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		<title>Google Scholar Citations y la emergencia de nuevos actores en la evaluación de la investigación</title>
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		<pubDate>Tue, 20 Dec 2011 12:52:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Álvaro Cabezas-Clavijo y Daniel Torres-Salinas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2012]]></category>
		<category><![CDATA[Bibliometría]]></category>
		<category><![CDATA[Evaluación de la ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[Google scholar]]></category>
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		<category><![CDATA[Indicadores alternativos]]></category>
		<category><![CDATA[ISI Web of science]]></category>
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		<category><![CDATA[Scopus]]></category>

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		<description><![CDATA[El lanzamiento hace escasos meses de Google Scholar Citations1, la herramienta para medir el impacto de los investigadores en las publicaciones indizadas por el popular buscador, nos da pie a revisar ésta y otras aplicaciones de índole bibliométrica encaminadas a medir la visibilidad de académicos e investigadores en la Web. Este impacto no sólo se<a href="http://www.thinkepi.net/google-scholar-citations-y-la-emergencia-de-nuevos-actores-en-la-evaluacion-de-la-investigacion">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El lanzamiento hace escasos meses de <em>Google Scholar Citations</em><sup>1</sup>, la herramienta para medir el impacto de los investigadores en las publicaciones indizadas por el popular buscador, nos da pie a revisar ésta y otras aplicaciones de índole bibliométrica encaminadas a medir la visibilidad de académicos e investigadores en la Web.</p>
<p>Este impacto no sólo se limita a los medios tradicionales (citas recibidas desde otros trabajos científicos) sino que abarca a las nuevas vías de comunicación científica y a sus indicadores asociados, como el número de descargas de un trabajo, las personas que lo almacenan en su gestor de referencias o las veces que una presentación es visionada online. Asimismo se discute brevemente en qué medida puede afectar la emergencia de estas nuevas herramientas a las bases de datos tradicionales para la evaluación de la ciencia, <em>Thomson Reuters-Web of Science</em><sup>2</sup>, y <em>Scopus-Elsevier</em><sup>3</sup>.</p>
<p><strong>La joven estrella: <em>Google Scholar Citations</em></strong></p>
<p><em>Google Scholar Citations</em> fue oficialmente lanzado en pruebas en julio de 2011, generando de inmediato un importante eco en la Web. Su propuesta es muy sencilla, recopila la producción científica de un investigador y la muestra agregada en una página personal, con información del número de citas de cada ítem. El investigador, una vez dado de alta, puede editar los registros de <em>Google Scholar</em>, corrigiendo (normalizando) la información del buscador, unir registros duplicados e incluso añadir de forma manual otros trabajos que hayan escapado a las garras de <em>Google</em>.</p>
<p>Además, presenta tres indicadores bibliométricos: el número total de citas de los trabajos, el índice h del investigador y el índice i10, esto es, el número de trabajos con más de diez citas, tanto para toda la carrera académica como para el período más reciente.</p>
<p>En este apartado hay que mencionar que <em>Google</em> ha prescindido de la métrica más sencilla: el número total de trabajos de un investigador así como de otras medidas como el promedio de citas por trabajo o indicadores relativos al impacto de las revistas. Pero quizá lo más interesante es que la información sobre las citas recibidas y la producción se actualizan de forma automática a medida que va siendo indexada por <em>Google</em>, sin necesidad de concurso por parte del académico, que encuentra siempre su información al día. Las posibilidades que abre este producto son enormes, tanto en la medición del impacto personal como de cara a la visibilidad del investigador en la Web.</p>
<p>En cuanto a lo primero, y pese a que no es aconsejable el uso de <em>Google Scholar</em> como herramienta para la evaluación científica<sup>4</sup>, cada vez es más usado especialmente en áreas de ciencias sociales y humanidades como medio para recuperar las citas de un trabajo, datos tenidos muy en cuenta tanto en los procesos de solicitud de sexenios de investigación como en las acreditaciones a los cuerpos docentes universitarios.</p>
<p>Respecto a la visibilidad académica, el investigador se vincula a las materias en las que es especialista, de manera que se va generando un directorio temático de expertos, ordenados en función del número total de citas de sus trabajos. Además de esta función para localizar expertos en un área determinada, los perfiles de los investigadores dados de alta aparecen integrados en los resultados de las búsquedas por autores, por lo que se puede acceder de forma rápida a toda la producción científica de un investigador.</p>
<p>Sin embargo, algunos autores, como la creadora del software <em>Publish or Perish</em><sup>5</sup>, <strong>Anne-Wil Harzing</strong>, expresan sus temores acerca de la honestidad de los autores, y si éstos no serán capaces de falsear sus datos en busca de un ascenso académico, o como manera de aumentar su visibilidad en la Web<sup>6</sup>.</p>
<p>Desde noviembre de 2011 el servicio está abierto a todos los investigadores, y en los primeros días de libre acceso al producto comienzan a verse ya un buen número de profesores y profesionales de la documentación, muchos de ellos españoles<sup>7</sup>. Sin embargo, cabe preguntarse si llegará a ser significativo el número de los que se creen su perfil, requisito indispensable para aparecer en estos directorios.</p>
<p>Otra duda acerca del producto es la manera de ordenar a los investigadores en el directorio por materias. Actualmente esta ordenación se hace en función del número total de citas, una clasificación demasiado tosca ya que favorece a los investigadores de disciplinas grandes, así como a los de mayor recorrido y con mayor número de trabajos publicados. De facto, <em>Google Scholar Citations</em> está estableciendo rankings de investigadores por materias en función de un único criterio (fácilmente manipulable, además), lo cual es un arma de doble filo. Como señalaba <strong>Harzing</strong>, cualquiera puede falsear sus datos para aparecer en posiciones prominentes, sin embargo parece poco probable ya que sería rápidamente detectado por el resto de usuarios, cayendo en el descrédito científico.</p>
<p>Otra duda que nos asalta es si los investigadores con escaso impacto académico crearán su perfil, ya que podrían quedar en evidencia respecto a otros compañeros de disciplina o de departamento, con currículos mucho más lucidos. Al final, se corre el riesgo de crear un directorio de científicos altamente citados, que no sea representativo de la investigación que se da en un campo. Pese a la juventud del producto, ya surgen los primeros análisis en algunos blogs, como el que realiza <strong>Brian Kelly</strong>, de las más destacadas universidades británicas<sup>8</sup>, o el del bibliotecario holandés <strong>Wouter Gerritsma</strong>, que presagia que en cinco años <em>Google</em> habrá cambiado completamente el mercado de las bases de datos científicas<sup>9</sup>.</p>
<p><strong>El actor secundario: <em>Microsoft Academic Search</em></strong></p>
<p>El producto de <em>Google</em> viene precedido por los movimientos que otro de los gigantes de la Web, <em>Microsoft</em>, ha venido realizando en los últimos meses con su buscador <em>Microsoft Academic Search</em><sup>10</sup>.</p>
<p>Este producto, heredero de <em>Windows Live Academic</em> y de <em>Live Search Academic</em>, surgió en su actual denominación en 2009, sólo para el campo de la informática, pero cubre desde septiembre de 2011 todos los ámbitos del conocimiento. También permite la creación de perfiles personales a partir de la información recogida por el buscador, proporcionando hasta el momento más indicadores y funcionalidades de las que ofrece <em>Google</em>.</p>
<p>Asimismo admite la edición y modificación de registros, subir pdfs con el texto completo de los trabajos, insertar el listado de publicaciones en otra página web, o incluso ver el contexto en el que un trabajo ha sido citado, un viejo sueño de la bibliometría evaluativa. Además el producto de <em>Microsoft</em> no se ciñe a la escala personal sino que permite seguir la pista a la producción científica de una institución e incluso efectuar comparaciones entre ellas, tomando los parámetros habituales de producción y citas como términos de la ecuación. Otra de sus fortalezas es la posibilidad de explorar la red de colaboraciones de un investigador, así como las relaciones a través de las citas. Además, se pueden encontrar los perfiles de cualquier investigador, no sólo de los registrados, ya que esto no es imprescindible.</p>
<p>Sin embargo, en comparación con <em>Google Scholar Citations</em>, el proceso de actualización del CV es más pesado, tarda unos días ya que debe ser revisado por el equipo del producto, y además la cobertura parece bastante menor que la de <em>Google</em>, si bien no disponemos de un listado de las fuentes que cubre ninguno de los dos productos.</p>
<p>En este pequeño estudio de la producción de siete investigadores británicos<sup>11</sup> se observa la gran diferencia entre los resultados que ofrece <em>Academic Search</em> y los que arroja <em>Google Scholar Citations</em><sup>11</sup>. Además se aprecian importantes problemas de normalización, una de las críticas principales que también cabe hacer a <em>Google</em>.</p>
<p>En cuanto a aplicaciones que permiten la confección de currículos vitae personales, también es necesario reseñar <em>ResercherID</em><sup>12</sup>, producto impulsado por <em>Thomson Reuters</em>, que trabaja únicamente sobre la información recogida en la <em>Web of Science</em>. Al contrario que <em>Google Scholar Citations</em> o <em>MS Academic Search</em>, la actualización de la producción no es automática, es decir, cada vez que un nuevo artículo nuestro sea recogido en <em>Web of Science</em>, deberemos actualizar manualmente nuestro perfil en <em>ResearcherID</em>. Herramientas como la red social científica <em>ResearchGate</em><sup>13</sup> o el gestor de referencias <em>Mendeley</em><sup>14</sup> también proporcionan espacio para que el investigador incluya sus publicaciones en una página personal.</p>
<p><strong>Los actores alternativos: las iniciativas <em>alt-metrics</em></strong></p>
<p>Aprovechando las diferentes aplicaciones para investigadores surgidas en los últimos años en el entorno de la ciencia 2.0<sup>15</sup>, son varias las iniciativas dirigidas a medir el impacto de los materiales publicados online, de forma más amplia que con el recuento de citas.</p>
<p>Dentro de estas iniciativas, conocidas genéricamente como <em>alt-metrics</em> o métricas alternativas<sup>16</sup>, han aparecido aplicaciones como <em>ScienceCard</em><sup>17</sup>, un metaproducto que hace uso de APIs externas para ofrecer para cada investigador, además de su producción indizada en <em>MS Academic Search</em> o el número de citas según <em>Scopus</em>, las veces que un trabajo ha sido marcado como favorito en <em>Citeulike</em><sup>18</sup>, o las personas que lo han almacenado en el gestor de referencias bibliográficas <em>Mendeley</em>.</p>
<p>La idea que subyace es que hay múltiples maneras de medir la influencia de los investigadores en la Web y que el número de citas es sólo una de ellas.</p>
<p>Otra iniciativa reciente es <em>Total Impact</em><sup>19</sup> donde, en la misma línea, podemos descubrir métricas de las presentaciones colgadas en <em>Slideshare</em><sup>20</sup>, las veces que se ha compartido un artículo científico en <em>Facebook</em><sup>21</sup> o el número de grupos en <em>Mendeley</em> donde se ha recopilado un determinado trabajo. Estas iniciativas siguen el camino trazado por las estadísticas a nivel de artículo<sup>22</sup> implementadas por la editorial <em>Public Library of Science</em> (PLoS), que lleva tiempo ofreciendo, además de las citas que un artículo atrae, datos sobre el número de descargas de un trabajo, el número de comentarios que genera o el número de blogs que lo enlazan<sup>23</sup>.</p>
<p><strong>Los actores consolidados: <em>ISI Web of Science</em> y <em>Scopus</em></strong></p>
<p>En este sentido hay que mencionar que los actores tradicionales en el campo de la evaluación de la ciencia no se han quedado de brazos cruzados. <em>Thomson Reuters</em>, además de incrementar en los últimos años considerablemente su cobertura de revistas científicas de alcance regional, acaba de lanzar <em>Book Citation Index</em><sup>24</sup>, su índice de citas con información de libros, dirigido principalmente a las humanidades y las ciencias sociales, áreas donde estos vehículos de difusión juegan un papel importante. Por su parte, <em>Scopus</em> ha incorporado las métricas SNIP y SJR<sup>25</sup> a su base de datos para ayudar a los bibliómetras. Además ha sacado al mercado aplicaciones (Apps) para dispositivos móviles<sup>26</sup> y ofrece asimismo conexiones con su base de datos mediante APIs<sup>27</sup>, que permiten por ejemplo mostrar en repositorios institucionales el número de citas cosechadas por los trabajos recogidos en la fuente de datos de <em>Elsevier</em>.</p>
<p><strong>Consideración final</strong></p>
<p>Desde el plano de la política universitaria y de evaluación de la investigación, la pregunta que cabe realizarse es si alguno de los productos mencionados, tanto de <em>Microsoft</em> como de <em>Google</em> principalmente, pero también de las iniciativas <em>alt-metrics,</em> pueden ser serios competidores en un futuro próximo para las dos grandes bases de datos que proporcionan información bibliométrica, de importante coste económico, especialmente en una época marcada por los recortes presupuestarios.</p>
<p>Los productos tradicionales son más solventes y estables que los nuevos, ofreciendo un amplio abanico de posibilidades y de métricas asociadas, no sólo a los trabajos sino también a las revistas en las que éstos se publican. Además su uso está extendido y existen unas métricas validadas por los profesionales de la bibliometría así como por parte de las agencias con responsabilidad en materia investigadora.</p>
<p>Sin embargo es legítimo el debate acerca de si dichas bases de datos son imprescindibles en los procesos de evaluación investigadora. En nuestra opinión, en la actualidad estas bases de datos (<em>ISI Web of Science</em> o <em>Scopus</em>, no son necesarias las dos) son imprescindibles para la evaluación. Sin embargo, la nueva generación de sistemas de información científica (CRIS)<sup>28</sup>, junto a buscadores científicos de acceso gratuito como <em>Google Scholar</em> y las métricas basadas en el uso de la información, pueden aportar nuevas soluciones a la evaluación de la ciencia, haciendo a medio plazo quizá menos necesarios los costosos índices de citas.</p>
<p>Haciendo prospectiva-ficción, cabría pensar cómo cambiaría el mercado de la información y evaluación científica si <em>Google</em> decidiera lanzar su propio “índice de impacto” a partir de la información que indiza, lo cual no parece descabellado ya que su popular sistema de ordenación de búsqueda <em>PageRank</em> se basa en un principio que ya aplican otros índices bibliométricos. En cualquier caso lo que es indudable es que los nuevos productos y herramientas a disposición de investigadores y evaluadores facilitan tanto la difusión como la recuperación de información científica y abren nuevas posibilidades para el intercambio de la información científica y su evaluación.<strong> </strong></p>
<p><strong>Notas</strong></p>
<p>1. <em>Google Scholar Citations</em>.<br />
<em><a href="http://scholar.google.com/intl/en/scholar/citations.html" target="_blank">http://scholar.google.com/intl/en/scholar/citations.html</a></em></p>
<p>2. <em>Thomson Reuters-Web of Science</em>.<br />
<em><a href="http://www.accesowok.fecyt.es" target="_blank">http://www.accesowok.fecyt.es</a></em></p>
<p>3. <em>Scopus-Elsevier</em>.<br />
<em><a href="http://www.scopus.com" target="_blank">http://www.scopus.com</a></em></p>
<p>4. <strong>Torres-Salinas</strong>, <strong>Daniel</strong>, <strong>Ruiz-Pérez</strong>, Rafael; <strong>Delgado-López-Cózar</strong>, <strong>Emilio</strong>. “Google Scholar como herramienta para la evaluación científica”. <em>El profesional de la información</em>, 2009, v. 18, n. 5, pp. 501-510.<br />
<em><a href="http://ec3.ugr.es/publicaciones/d700h04j123154rr.pdf" target="_blank">http://ec3.ugr.es/publicaciones/d700h04j123154rr.pdf</a></em></p>
<p>5. <em>Publish or Perish</em>.<br />
<em><a href="http://www.harzing.com/pop.htm" target="_blank">http://www.harzing.com/pop.htm</a></em></p>
<p>6. <strong>Herther</strong>, <strong>Nancy K</strong>. “Scholar Citations—Google Moves into the Domain of Web of Science and Scopus”. <em>Information Today</em>, 4 agosto, 2011.<br />
<em><a href="http://newsbreaks.infotoday.com/NewsBreaks/Scholar-CitationsGoogle-Moves-into-the-Domain-of-Web-of-Science--Scopus-76917.asp" target="_blank">http://newsbreaks.infotoday.com/NewsBreaks/Scholar-CitationsGoogle-Moves-into-the-Domain-of-Web-of-Science&#8211;Scopus-76917.asp</a></em></p>
<p>7. Directorio de investigadores listados bajo la materia “Information Science” en <em>Google Scholar Citations</em>.<br />
<em><a href="http://scholar.google.com/citations?view_op=search_authors&amp;hl=en&amp;mauthors=label:information_science" target="_blank">http://scholar.google.com/citations?view_op=search_authors&amp;hl=en&amp;mauthors=label:information_science</a></em></p>
<p>8. <strong>Kelly</strong>, <strong>Brian</strong>. “Surveying Russell Group University Use of Google Scholar Citations”. <em>UK Web Focus</em>, 24 noviembre, 2011.<br />
<em><a href="http://ukwebfocus.wordpress.com/2011/11/24/surveying-russell-group-university-use-of-google-scholar-citations" target="_blank">http://ukwebfocus.wordpress.com/2011/11/24/surveying-russell-group-university-use-of-google-scholar-citations</a></em></p>
<p>9. Gerritsma, Wouter. “How Google Scholar Citations passes the competition left and right”. <em>WoW! Wouter on the Web</em>.<br />
<em><a href="http://wowter.net/2011/11/21/how-google-scholar-citations-passes-the-competition-left-and-right" target="_blank">http://wowter.net/2011/11/21/how-google-scholar-citations-passes-the-competition-left-and-right</a></em></p>
<p>10. <em>Microsoft Academic Search</em>.<br />
<em><a href="http://academic.research.microsoft.com" target="_blank">http://academic.research.microsoft.com</a></em></p>
<p>11. <strong>Kelly</strong>, <strong>Brian</strong>. “Thoughts on Google Scholar Citations”. <em>UK Web Focus</em>, 22 noviembre, 2011.<br />
<em><a href="http://ukwebfocus.wordpress.com/2011/11/22/thoughts-on-google-scholar-citations" target="_blank">http://ukwebfocus.wordpress.com/2011/11/22/thoughts-on-google-scholar-citations</a></em></p>
<p>12. <em>ResercherID</em>.<br />
<em><a href="http://www.researcherid.com" target="_blank">http://www.researcherid.com</a></em></p>
<p>13. <em>ResearchGate</em>.<br />
<em><a href="http://www.researchgate.net" target="_blank">http://www.researchgate.net</a></em></p>
<p>14. <em>Mendeley</em>.<br />
<em><a href="http://www.mendeley.com" target="_blank">http://www.mendeley.com</a></em></p>
<p>15. <strong>Cabezas-Clavijo</strong>, Álvaro; <strong>Torres-Salinas</strong>, <strong>Daniel</strong>; <strong>Delgado-López-Cózar</strong>, <strong>Emilio</strong>. “Ciencia 2.0: catálogo de herramientas e implicaciones para la actividad investigadora”. <em>El profesional de la información</em>, 2009, v. 18, n. 1, pp. 72-79.<br />
<em><a href="http://www.elprofesionaldelainformacion.com/contenidos/2009/enero/09.pdf" target="_blank">http://www.elprofesionaldelainformacion.com/contenidos/2009/enero/09.pdf</a></em></p>
<p>16. <em>Alt-metrics</em>.<br />
<em><a href="http://altmetrics.org" target="_blank">http://altmetrics.org</a></em></p>
<p>17. <em>ScienceCard</em>.<br />
<em><a href="http://sciencecard.org" target="_blank">http://sciencecard.org</a></em></p>
<p>18. <em>Citeulike</em>.<br />
<em><a href="http://www.citeulike.org" target="_blank">http://www.citeulike.org</a></em></p>
<p>19. <em>Total impact</em>.<br />
<em><a href="http://total-impact.org" target="_blank">http://total-impact.org</a></em></p>
<p>20. <em>Slideshare</em>.<br />
<em><a href="http://www.slideshare.net" target="_blank">http://www.slideshare.net</a></em></p>
<p>21. <em>Facebook</em>.<br />
<em><a href="http://www.facebook.com" target="_blank">http://www.facebook.com</a></em></p>
<p>22. <em>Article-level Metrics &#8211; Public Library of Science</em>.<br />
<em><a href="http://article-level-metrics.plos.org" target="_blank">http://article-level-metrics.plos.org</a></em></p>
<p>23. <strong>Cabezas-Clavijo</strong>, <strong>Álvaro</strong>; <strong>Torres-Salinas</strong>, <strong>Daniel</strong>. “Indicadores de uso y participación en las revistas científicas 2.0: el caso de PLoS One”. <em>El profesional de la información</em>, 2010, v. 19, n. 4, pp. 431-434.<br />
<em><a href="http://ec3.ugr.es/publicaciones/2010-Cabezas_Torres_Indicadores_de_uso_participacion_revistas_cientificas_2.0_el_caso_plos_one.pdf" target="_blank">http://ec3.ugr.es/publicaciones/2010-Cabezas_Torres_Indicadores_de_uso_participacion_revistas_cientificas_2.0_el_caso_plos_one.pdf</a></em></p>
<p>24. <em>Book Citation Index</em>. <em>Web of Knowledge</em>.<br />
<em><a href="http://wokinfo.com/products_tools/multidisciplinary/bookcitationindex" target="_blank">http://wokinfo.com/products_tools/multidisciplinary/bookcitationindex</a></em></p>
<p>25. <em>Journal metrics: SNIP, SJR. Scopus</em>.<br />
<em><a href="http://www.journalmetrics.com" target="_blank">http://www.journalmetrics.com</a></em></p>
<p>26.  <em>SciVerse Mobile Applications</em>. <em>Sciverse</em>.<br />
<em><a href="http://www.info.sciverse.com/sciverse-mobile-applications" target="_blank">http://www.info.sciverse.com/sciverse-mobile-applications</a></em></p>
<p>27. <em>Scopus API</em>. <em>Sciverse</em>.<br />
<em><a href="http://www.info.sciverse.com/scopus/scopus-services/integration/solutions/api" target="_blank">http://www.info.sciverse.com/scopus/scopus-services/integration/solutions/api</a></em></p>
<p>28. <strong>Torres-Salinas</strong>, <strong>Daniel; Cabezas-Clavijo</strong>, <strong>Álvaro</strong>. “Herramientas para la evaluación de la ciencia en universidades y centros I+D: descripción y usos”. <em>Anuario Thinkepi</em>, v. 6, pp. ¿¿??.<br />
<em><a href="http://www.thinkepi.net/herramientas-para-la-evaluacion-de-la-ciencia-en-universidades-y-centros-id-descripcion-y-usos" target="_blank">http://www.thinkepi.net/herramientas-para-la-evaluacion-de-la-ciencia-en-universidades-y-centros-id-descripcion-y-usos</a></em></p>
<div style="border: red 1px dashed; font-size: 11px;"><strong>Cómo citar este artículo:</strong><br />
<strong>Cabezas-Clavijo</strong>, <strong>Álvaro</strong>; <strong>Torres-Salinas</strong>, <strong>Daniel</strong>. &#8220;Google Scholar Citations y la emergencia de nuevos actores en la evaluación de la investigación&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2012, v. 6, pp. ¿¿-??.</div>
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			<wfw:commentRss>http://www.thinkepi.net/google-scholar-citations-y-la-emergencia-de-nuevos-actores-en-la-evaluacion-de-la-investigacion/feed</wfw:commentRss>
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		<title>Herramientas para la evaluación de la ciencia en universidades y centros I+D: descripción y usos</title>
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		<pubDate>Mon, 19 Dec 2011 07:39:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Daniel Torres-Salinas y Álvaro Cabezas-Clavijo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2012]]></category>
		<category><![CDATA[Gestión de la investigación]]></category>
		<category><![CDATA[Indicadores bibliométricos]]></category>
		<category><![CDATA[Rankings de universidades]]></category>
		<category><![CDATA[Sistemas de información científica]]></category>

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		<description><![CDATA[1. El contexto científico y el contexto profesional En los últimos años hemos asistido a un crecimiento en la importancia de la labor investigadora en la universidad, así como a la creación de numerosos centros de investigación. La investigación es ahora la clave para conseguir ascensos, complementos salariales o proyectos de investigación. Esto ha llevado<a href="http://www.thinkepi.net/herramientas-para-la-evaluacion-de-la-ciencia-en-universidades-y-centros-id-descripcion-y-usos">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>1. El contexto científico y el contexto profesional</strong></p>
<p>En los últimos años hemos asistido a un crecimiento en la importancia de la labor investigadora en la universidad, así como a la creación de numerosos centros de investigación. La investigación es ahora la clave para conseguir ascensos, complementos salariales o proyectos de investigación.</p>
<p>Esto ha llevado a una multiplicación de convocatorias, cada una con sus criterios de calidad propios, y a una mayor demanda por parte de investigadores, grupos y centros de investigación, de información cuantitativa acerca de los resultados producidos. A la par, el modelo de financiación, tradicionalmente basado en proyectos de corta duración, también parece estar reconfigurándose; debido a las restricciones presupuestarias se tiende a reducir el número de proyectos que se conceden<sup>1</sup> y surgen formas de distribución de los recursos económicos que hasta hace bien poco eran desconocidas para muchas universidades y otro tipos de centros de investigación. En este nuevo modelo que se atisba, que pretende acabar con el “café para todos”, prima la financiación a centros sobre la financiación por proyectos. Varias son las características fundamentales: a) se apuesta más por la excelencia b) no se prima la producción/impacto de un grupo concreto, como puede ocurrir en los proyectos, sino que se tiene en cuenta grandes agregaciones (grupos/centros/institutos/universidades) c) son los centros los encargados del reparto posterior de los recursos.</p>
<p>Algunos ejemplos de este tipo de política son por ejemplo las acreditaciones de institutos de investigación del <em>Instituto de Salud Carlos III</em><sup>2</sup>, el <em>Programa Severo Ochoa</em><sup>3</sup> o, en el caso de las propias universidades, en los programas de <em>Campus de Excelencia Internacional</em><sup>4</sup>.</p>
<p>Una cuestión importante que nos afecta como profesionales de la información es que en todos estos programas/convocatorias, uno de los aspectos básicos es valorar los resultados de investigación de las agregaciones; para ello se emplean indicadores de I+D de todo tipo pero con un especial énfasis en los bibliométricos, algunos de ellos  de cierta complejidad<sup>5</sup>.</p>
<p>Por ello un aspecto evidente y que los gestores de nuestras universidades deberían tener en cuenta es que gran parte del éxito que alcancen en dichas convocatorias descansa en buena medida en cómo se realiza la recopilación y presentación de dichos indicadores.</p>
<p>Para que esto sea posible es necesario contar con información actualizada, veraz y fácilmente procesable para adaptarla a los requisitos de cada convocatoria. En ocasiones ni siquiera basta con esto ya que si no contextualizamos los resultados, los indicadores ayudan, pero de forma limitada; suele ser un requisito imprescindible la comparativa con contextos nacionales o internacionales, como por ejemplo se hacía en la convocatoria de centros <em>Severo Ochoa</em> al solicitar el <em>Factor de Impacto Normalizado</em><sup>6</sup>. Pero estos indicadores no sólo contribuyen a “aprobar” estas convocatorias, sino que además deberían ser herramientas insertadas en la rutina diaria para la buena gestión de las universidades y sobre todo para la verificación del cumplimiento de objetivos.</p>
<p>En este contexto continúa la siguiente nota, donde trataremos de repasar algunas de las herramientas con las que cuentan actualmente las universidades al margen de los tradicionales índices de citas; concretamente nos centraremos en tres: los sistemas de información científica, las suites bibliométricas de las compañías comerciales, y los rankings de universidades. Finalmente ofreceremos una pincelada final sobre cómo emplear útilmente estas herramientas y la necesidad de contar con documentalistas que las gestionen.</p>
<p><strong>2. Herramientas para la obtención de indicadores</strong></p>
<p><strong>2.1. Los sistemas de Información Científica</strong></p>
<p>Los Sistemas de Información Científica (SIC) también conocidos por su denominación inglesa de <em>Current Research Information Systems</em> (CRIS)<sup>7</sup>, son la solución que se está adoptando en la mayor parte de universidades para tener controlada la actividad de sus investigadores. Estos sistemas tienen el objetivo de facilitar al investigador una herramienta para la gestión del CV científico, por ello, si lo hacen sistemáticamente, la suma de todos esos currículos constituye una fuente inestimable para la obtención de indicadores.</p>
<p>Por poner algunos ejemplos, a nivel autonómico encontramos el Sistema de Información Científica de Andalucía (SICA 2)<sup>8</sup>; como ejemplo de uno creado por una universidad está el <em>Descriptor de la Recerca i la Activitat Acadèmica</em> de la UPC (DRAC)<sup>9</sup>, de la <em>Universitat Politécnica de Catalunya</em>, y a nivel comercial <em>Universitas XXI – Investigación</em><sup>10</sup> de la <em>Oficina de Cooperación Universitaria</em> (OCU).</p>
<p>Uno de los principales problemas de los SIC es la introducción de la información, que descansa sobre los investigadores, lo que genera el problema de la fiabilidad de los datos que deben ser normalizados y validados. Esta situación implica la necesidad de personal técnico que asuma estas tareas, un rol que en ocasiones está empezado a ser asumido por los propios bibliotecarios y documentalistas.</p>
<p>Otro de los obstáculos es incentivar a los profesores para su carga, no todos los profesores ingresan información por lo que se genera cierta incertidumbre a la hora de obtener indicadores.</p>
<p>En Andalucía, por ejemplo, los datos almacenados en SICA se utilizan en diferentes convocatorias autonómicas, incentivo más que suficiente en la mayoría de los casos para que los investigadores tengan su CV de SICA actualizado.</p>
<p>Otra de las ventajas de los CRIS es que suelen incluir información de ciertas actividades científicas difíciles de obtener de otra forma; es el caso de libros, capítulos o las publicaciones no indexadas en las principales bases de datos comerciales, es decir, son muy atractivas de cara a recoger de forma más justa los méritos de los investigadores de ciencias sociales, jurídicas y humanidades.  También pueden ser útiles de cara a la preparación de memorias científicas, o para la generación vía <em>web services</em> de páginas con la producción científica de un grupo o departamento.</p>
<p>Finalmente hay que mencionar que estos productos son complejos desde el punto de vista técnico ya que suelen integrarse con otros sistemas de las universidades (proyectos, repositorios, catálogos de bibliotecas), además suelen implicar la participación de muchas personas.</p>
<p><strong>2.2. Suites bibliométricas de compañías comerciales</strong></p>
<p>Otras herramientas bibliométricas que podemos encontrar para evaluar la investigación son las desarrolladas por las grandes compañías, como <em>Thomson-Reuters</em> y <em>Elsevier</em>; éstas también han detectado la creciente necesitad de información bibliométrica que existe, por lo que desde hace un tiempo ofertan suites de evaluación de la actividad científica.</p>
<p>Dentro de este interesante conjunto debemos citar aquellas que ya están en el mercado, y empezamos por <em>In-Cites</em><sup>11</sup>, de <em>Thomson-Reuters</em>, y de <em>Elsevier</em> sus productos <em>Scival Spotlight</em><sup>12</sup> o <em>Strata</em><sup>13</sup>.</p>
<p>Estos productos están basados en la información bibliográfica de sus propias bases de datos (<em>Web of Science</em> y <em>Scopus</em>), y el objetivo esencial es ofrecer indicadores bibliométricos ya “cocinados”, de producción e impacto de la universidad. Asimismo, la ventaja esencial es que facilitan que éstos puedan ser fácilmente contextualizados, bien a través de medias mundiales o a través de comparativas con otros centros, y generalmente facilitan la obtención de resultados limitados a categorías temáticas. Permiten obtener por tanto retratos muy ajustados del rendimiento de las universidades.</p>
<p>Son interesantes porque también nos permiten conocer incluso los investigadores o hacer agrupaciones de los mismos, como ocurre en <em>Strata</em>. Por tanto son buenos instrumentos para conseguir una fotografía general del rendimiento científico de una institución, sin embargo sus limitaciones son las heredadas de las propias bases de datos, como la falta de normalización, la utilización tan sólo de las revistas científicas que indexan, o que sólo sean adecuadas para las áreas científico-tecnológicas.</p>
<p>A estos inconvenientes habría que sumarles el coste que conllevan las licencias que nos llevan a pagar dos veces por los mismos datos, y depender aún más de los distribuidores; además se pueden alcanzar conclusiones similares con la mera utilización avanzada de los propios índices de citas.</p>
<p><strong>2.3. Rankings de universidades</strong></p>
<p>Sin duda, una de las herramientas más controvertidas en estos tiempos son los rankings de universidades, unos productos que han sido sobrevalorados por algunas universidades y denostados por otras. Sin embargo, desde nuestro punto de vista, son instrumentos únicos que todavía no se han puesto valor.</p>
<p>Algunos de los que se vienen empleando habitualmente son el de Shanghai<sup>14</sup>, <em>The Times</em><sup>15</sup>,  <em>Rankings ISI</em><sup>16</sup> o Taiwán<sup>17</sup>.</p>
<p>Uno de los problemas fundamentales de los rankings es sin duda la enorme atención mediática que atraen, por lo que las universidades se han preocupado más en mirar la posición que ocupan y justificar su posición ante los medios que en estudiarlos acríticamente.</p>
<p>Como profesionales de información, al margen de las preocupaciones políticas de nuestros gestores, lo que debe preocuparnos es la elección de aquellos que 1) se adapten mejor al perfil de la universidad en la trabajemos 2) que  cumplan requisitos mínimos de rigor científico 3) que puedan ser replicables 4) y finalmente que nos permitan verificar objetivos y políticas científicas.</p>
<p>Si cumplen esas características, los rankings son nuestros aliados perfectos ya que nos permiten situar nuestros centros sin demasiado esfuerzo a nivel mundial, una situación que hace años, desde el punto de vista bibliométrico, era muy costoso. Quizás unos de los problemas de los rankings es que éstos se suelen ver como productos definitivos y no como fuentes de información. Un ejemplo de cómo explotar útilmente la información de un ranking como fuente de información lo podemos observar en este informe titulado la “Universidad de Granada en los Rankings ISI”<sup>18</sup>.</p>
<p><strong>3. Hacía las unidades de bibliometría en las Universidades</strong></p>
<p>La primera conclusión a la que podemos llegar a través del panorama expuesto es que actualmente gozamos de un buen número de productos, sin contar los tradicionales índices de citas, para afrontar un futuro plagado de convocatorias. Sin embargo siempre hay que seleccionar, y sin duda, de los grupos presentados, las herramientas esenciales son y serán los sistemas de información científica.</p>
<p>Esos productos además se verán impulsados gracias a la definitiva consolidación del CVN (Currículo Vitae Normalizado), que permite el intercambio de datos entre plataformas, con la puesta en marcha de los gestores de CVN de <em>Fecyt</em><sup>19</sup> y del <em>Micinn</em><sup>20</sup>.</p>
<p>Asimismo, algunas de estas herramientas permiten su explotación por parte de las instituciones, para crear, por ejemplo, productos destinados a la difusión de la investigación como <em>Sisue</em><sup>21</sup>, en la <em>Universidad de Sevilla</em> o <em>Ugrinvestiga</em><sup>22</sup>, en la <em>Universidad de Granada</em>.</p>
<p>Sin embargo, ahora mismo estos sistemas y los indicadores que generan son bastante básicos y la validez de la información genera aún demasiadas dudas, aunque bien es cierto que con un buen tratamiento de los datos en otras aplicaciones y la adición de “indicios de calidad” se pueden convertir en una fuente imprescindible para la realización de estudios en detalle de nuestras universidades. Como complemento a los sistemas de información científica, recomendamos el uso de rankings, aunque usados de forma analítica y profesional, no pasional.</p>
<p>Por último queda una última cuestión, ¿quién debe encargarse de estas funciones que abarcan desde el conocimiento de la fuentes hasta la selección de indicadores y la explotación de resultados?</p>
<p>Desde aquí abogamos claramente por la creación de unidades de bibliometría en las universidades, profesionales de la evaluación con conocimientos tanto en documentación como en políticas científicas, y que conozcan bien el entramado de las convocatorias de I+D en la que tanto nos jugamos día a día, aunque este tema, las unidades de bibliometría, tiene entidad propia para  otra nota <em>ThinkEPI</em>.</p>
<p><strong>Notas</strong></p>
<p>1. “Resultados provisionales plan nacional 2011: universidades y subprogramas”. <em>Ec3noticias</em>, 14 diciembre, 2011.<br />
<em><a href="http://ec3noticias.blogspot.com/2011/12/resultados-provisionales-plan-nacional.html" target="_blank">http://ec3noticias.blogspot.com/2011/12/resultados-provisionales-plan-nacional.html</a></em></p>
<p>2. “Acreditación, institutos de investigación sanitaria. Presentación”. <em>Instituto de Salud Carlos III.</em><br />
<em><a href="http://www.isciii.es/isciii/es/contenidos/fd-investigacion/fd-acreditacion/fd-institutos-investigacion-sanitaria/presentacion-institutos-is.shtml" target="_blank">http://www.isciii.es/isciii/es/contenidos/fd-investigacion/fd-acreditacion/fd-institutos-investigacion-sanitaria/presentacion-institutos-is.shtml</a></em></p>
<p>3. “El programa Severo Ochoa reconoce a los primeros ocho centros de investigación españoles entre los mejores del mundo”.<em> Ministerio de Ciencia e Innovación</em>.<br />
<em><a href="http://www.micinn.es/stfls/micinn/prensa/ficheros/2011/np_severo_ochoa_%20051011_buena.pdf" target="_blank">http://www.micinn.es/stfls/micinn/prensa/ficheros/2011/np_severo_ochoa_%20051011_buena.pdf</a></em></p>
<p>4. “Convocatoria 2011 del campus de excelencia internacional”. <em>Ministerio de Educación</em>.<br />
<em><a href="http://www.educacion.gob.es/campus-excelencia/2011.html" target="_blank">http://www.educacion.gob.es/campus-excelencia/2011.html</a></em></p>
<p>5. “Severo Ochoa y el Factor de Impacto Normalizado”. <em>Bibliometría</em>, 5 mayo, 2011.<br />
<em><a href="http://www.bibliometria.com/severo-ochoa-y-el-factor-de-impacto-normalizado" target="_blank">http://www.bibliometria.com/severo-ochoa-y-el-factor-de-impacto-normalizado</a></em></p>
<p>6. “Cálculo del impacto normalizado por investigador por categorías científicas”. <em>Ministerio de Ciencia e Innovación</em>.<br />
<em><a href="http://www.micinn.es/stfls/micinn/ayudas/pn_2008_2011/lia_fortalecimiento_institucional/ficheros/severo_ochoa/impacto_normalizado_categoria_cientifica.pdf" target="_blank">http://www.micinn.es/stfls/micinn/ayudas/pn_2008_2011/lia_fortalecimiento_institucional/ficheros/severo_ochoa/impacto_normalizado_categoria_cientifica.pdf</a></em></p>
<p>7. “Jornada técnica sobre CRIS y repositorios”. <em>GrandIR</em>.<br />
<em><a href="http://www.grandir.com/es/sesiones-tecnicas/jornada-tecnica-sobre-cris-y-repositorios-en-barcelona" target="_blank">http://www.grandir.com/es/sesiones-tecnicas/jornada-tecnica-sobre-cris-y-repositorios-en-barcelona</a></em></p>
<p>8. “Sistema de Información Científica de Andalucía (sica2)”. <em>Consejería de Economía, Innovación y Ciencia</em>.<br />
<em><a href="http://sica2.cica.es" target="_blank">http://sica2.cica.es</a></em></p>
<p>9. DRAC. descriptor de la recerca i l&#8217;activitat acadèmica de la UPC. <em>Universitat Politècnica de Catalunya</em>.<br />
<em><a href="http://drac.upc.edu/info" target="_blank">http://drac.upc.edu/info</a></em></p>
<p>10. “Universitas XXI &#8211; investigación. Sistema de gestión de la investigación”. <em>Oficina de Cooperación Universitaria</em>.<br />
<em><a href="http://www.ocu.es/portal/page/portal/inicio/sofware_gestion_universitaria/sistema_gestion_investigacion" target="_blank">http://www.ocu.es/portal/page/portal/inicio/sofware_gestion_universitaria/sistema_gestion_investigacion</a></em></p>
<p>11. Incites &#8211; research analytics &#8211; Thomson Reuters.<br />
<em><a href="http://researchanalytics.thomsonreuters.com/incites" target="_blank">http://researchanalytics.thomsonreuters.com/incites</a></em></p>
<p>12. <em>Scival spotlight</em>.<br />
<em><a href="http://www.spotlight.scival.com" target="_blank">http://www.spotlight.scival.com</a></em></p>
<p>13. “Elsevier launches scival strata to enhance research evaluation”. <em>Elsevier</em>.<br />
<em><a href="http://www.elsevier.com/wps/find/authored_newsitem.cws_home/companynews05_01885" target="_blank">http://www.elsevier.com/wps/find/authored_newsitem.cws_home/companynews05_01885</a></em></p>
<p>14. <em>Academic Ranking of World Universities</em>.<br />
<em><a href="http://www.arwu.org" target="_blank">http://www.arwu.org</a></em></p>
<p>15. <em>THE World University Rankings</em>.<br />
<em><a href="http://www.timeshighereducation.co.uk" target="_blank">http://www.timeshighereducation.co.uk</a></em></p>
<p>16. <em>Rankings ISI de las Universidades Españolas según Campos y Disciplinas Científicas</em>.<br />
<em><a href="http://www.rankinguniversidades.es" target="_blank">http://www.rankinguniversidades.es</a></em></p>
<p>17. <em>Performance Ranking of Scientific Papers for World Universities</em><br />
<em><a href="http://ranking.heeact.edu.tw" target="_blank">http://ranking.heeact.edu.tw</a></em></p>
<p>18. “La Universidad de Granada en los Rankings ISI”. <em>Vicerrectorado de Política Científica e Investigación</em>-<em>Universidad de Granada</em>.<br />
<em><a href="http://investigacion.ugr.es/ugrinvestiga/pages/doc_ugrcifras/launiversidaddegranadaenlosrankingsisi" target="_blank">http://investigacion.ugr.es/ugrinvestiga/pages/doc_ugrcifras/launiversidaddegranadaenlosrankingsisi</a></em></p>
<p>19. <em>Editor Fecyt – CVN</em>.<br />
<em><a href="https://cvn.fecyt.es/editor" target="_blank">https://cvn.fecyt.es/editor</a></em></p>
<p>20. <em>Sistema de Información Curricular del Ministerio de Educación (SICEDU)</em>.<br />
<em><a href="http://www.educacion.gob.es/horizontales/servicios/profesores/formacion/sistema-informacion-curricular.html" target="_blank">http://www.educacion.gob.es/horizontales/servicios/profesores/formacion/sistema-informacion-curricular.html</a></em></p>
<p>21. <em>SISIUS. Sistema de Información Científica sobre Investigación de la Universidad de Sevilla</em><br />
<em><a href="http://investigacion.us.es/sisius" target="_blank">http://investigacion.us.es/sisius</a></em></p>
<p>22. <em>UGRInvestiga</em><br />
<em><a href="http://investigacion.ugr.es/ugrinvestiga" target="_blank">http://investigacion.ugr.es/ugrinvestiga</a></em></p>
<div style="border: red 1px dashed; font-size: 11px;"><strong>Cómo citar este artículo:</strong><br />
<strong>Torres-Salinas</strong>, <strong>Daniel</strong>; <strong>Cabezas-Clavijo</strong>, <strong>Álvaro</strong>. &#8220;Herramientas para la evaluación de la ciencia en universidades y centros I+D: descripción y usos&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2012, v. 6, pp. ¿¿-??.</div>
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		<title>Ponencias o artículos: ¿una tensión en la comunicación científica de nuestro tiempo?</title>
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		<comments>http://www.thinkepi.net/ponencias-o-articulos-%c2%bfuna-tension-en-la-comunicacion-cientifica-de-nuestro-tiempo#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 15 Dec 2011 07:54:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sandra Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2012]]></category>
		<category><![CDATA[Artículos de revistas]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicación científica]]></category>
		<category><![CDATA[Difusión del conocimiento]]></category>
		<category><![CDATA[Dilema]]></category>
		<category><![CDATA[Ponencias en congresos]]></category>

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		<description><![CDATA[Quienes estamos abocados a la actividad de investigación sabemos que los congresos, jornadas u otras reuniones académicas y científicas son importantes espacios para presentar y debatir avances de investigación, y relacionarnos con colegas que están trabajando en temas y problemas de investigación similares a los nuestros. Los congresos fueron durante mucho tiempo y hasta mediados<a href="http://www.thinkepi.net/ponencias-o-articulos-%c2%bfuna-tension-en-la-comunicacion-cientifica-de-nuestro-tiempo">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Quienes estamos abocados a la actividad de investigación sabemos que los congresos, jornadas u otras reuniones académicas y científicas son importantes espacios para presentar y debatir avances de investigación, y relacionarnos con colegas que están trabajando en temas y problemas de investigación similares a los nuestros.</p>
<p>Los congresos fueron durante mucho tiempo y hasta mediados del siglo XX el principal medio de comunicación de las novedades de la ciencia. Eran los espacios donde se daban a conocer los principales avances de conocimiento y tenían lugar auténticas primicias en materia científica. Sin embargo, esta situación empezó a cambiar a partir de las décadas de 1960 y 1970 porque las revistas profesionales y científicas empezaron a reclamar por la poca originalidad de los artículos que les llegaban con intenciones de ser publicados en ellas. El caso de <strong>Ingelfinger</strong>, editor de la revista <em>The New England Journal of Medicine</em>, constituye un ejemplo emblemático del comienzo de la disputa por las primicias científicas entre congresos y revistas.</p>
<p>Es así que muchas revistas comenzaron a incluir en sus cláusulas la condición de originalidad y exclusividad de los artículos de investigación, y se hicieron definitivamente con el monopolio de las novedades científicas, hasta el punto que en los congresos de algunas disciplinas suelen presentarse ahora resultados de investigación que ya han sido previamente publicados en alguna revista. Pero entonces, el objetivo de la presentación de ponencias en congresos ya no sería el mismo.</p>
<p>En biblioteconomía y documentación, así como en otras disciplinas sociales y humanas, las ponencias presentadas a congresos y jornadas constituyen, junto con los artículos publicados en revistas, los principales canales de comunicación de los resultados de investigación. En muchos casos los trabajos presentados en congresos no son luego publicados en otros medios.</p>
<p>Transformar las ponencias en artículos o en capítulos de libros no es tarea sencilla, y tal vez por falta de tiempo u otras razones, mucho de lo que se escribe para estos encuentros se difunde exclusivamente por ese medio. En algunos casos, llegan a espacios públicos reducidos, sin la posibilidad de que otros colegas que trabajan en los mismos temas tengan oportunidad de acceder a las informaciones. En otros, los trabajos son ampliamente difundidos a través de repositorios de acceso abierto o del sitio web del encuentro, haciendo de ellos una difusión masiva.</p>
<p>Ahora bien, el problema es que esos trabajos no han sido “publicados” en el sentido tradicional del término; y no es lo mismo la difusión de ponencias a través de la Web que la publicación de artículos en revistas especializadas, en las que existe un proceso de evaluación de la calidad de los trabajos que finalmente serán comunicados y formarán parte del sistema público de debate de la ciencia.</p>
<p>No quiere decir esto que las ponencias presentadas en congresos no tengan seriedad y rigor académico (aunque eso no es una regla general y depende de cada congreso); como tampoco que los autores de esas ponencias no deban recibir el merecido reconocimiento por su participación en dichos encuentros. Estos espacios cumplen definitivamente una valiosa función de actualización, formación e intercambio de información para los profesionales y científicos de todas las disciplinas. Pero debe quedar claramente establecida la diferencia entre difundir un trabajo presentado en un congreso y publicarlo en una revista.</p>
<p>En algunas ocasiones, las ponencias presentadas a congresos suelen compilarse y publicarse en un documento bajo el título genérico de Actas o Memorias, pudiendo o no tener un proceso de revisión y arbitraje que garantice la calidad de los trabajos allí reunidos. Hasta hace poco tiempo era habitual que estas Actas se publicaran en soporte impreso quedando el alcance geográfico de su distribución bastante restringido. En la actualidad, es cada vez más frecuente que los resultados aparezcan en formato digital, distribuidos en la web, haciendo que la difusión tenga un alcance mundial. Esto hace que las presentaciones realizadas públicamente en foros restringidos queden a disposición de todos los interesados en cualquier lugar del mundo. Es decir, la difusión pasa desde el pequeño público al gran público.</p>
<p>No hay duda que la amplia difusión de las ponencias a través de la Web tiene unos propósitos bien intencionados, e incluso puede ser beneficioso para aquellos investigadores que eligen los congresos como canal exclusivo de comunicación de los resultados de sus investigaciones. Sin embargo, puede representarle un problema a aquellos que además de participar en congresos deseen publicar sus trabajos en forma de artículos en revistas especializadas. El dilema aquí deviene en quién se queda con la primicia: ¿el congreso o la revista?</p>
<p>Suponiendo que los congresos, jornadas, etc., sigan manteniendo la función principal de comunicar avances y resultados preliminares de investigación, los investigadores que quieran participar de estos eventos -y a la vez publicar artículos en una revista- deben pensar cuidadosamente qué tipo de resultados comunicar y cuánta información proporcionarán, para que ello luego no les represente un impedimento para la posterior publicación del artículo.</p>
<p>En definitiva, esto pondría al investigador en el dilema de decidir qué comunicar y qué no en sus presentaciones en congresos. Imaginemos el caso de un investigador que tiene un artículo de investigación original terminado listo para enviar a publicar a una revista, pero quiere además presentar el resultado de su trabajo mediante una ponencia en un congreso especializado, ¿acaso habría de reservar cierta información que ya ha obtenido para no tener conflictos de originalidad con la revista? ¿Sería eso ético?</p>
<p>Por otro lado, es habitual que algunos congresos o jornadas informen que los trabajos presentados serán publicados luego del evento en una revista determinada. Esto supone entonces que las ponencias deben aportar información sustantiva y ser trabajos de investigación original, puesto que de lo contrario no podrían pasar el filtro de la revisión de expertos a los que serán sometidos para su publicación en la revista. El problema en este caso es que el investigador se ve condicionado a tener que publicar su trabajo en la revista elegida por el congreso y no en otra que tal vez sea de mayor preferencia.</p>
<p>Estas cuestiones parecen estar dando lugar a nuevas tensiones en la comunicación científica de nuestro tiempo, y nos invitan a reflexionar acerca del rol que desempeñan las ponencias en congresos y los artículos de revistas en la difusión de los conocimientos científicos.</p>
<div style="border: red 1px dashed; font-size: 11px;"><strong>Cómo citar este artículo:</strong><br />
<strong>Miguel</strong>, <strong>Sandra</strong>. &#8220;Ponencias o artículos: ¿una tensión en la comunicación científica de nuestro tiempo?&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2012, v. 6, pp. ¿¿-??.</div>
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		<title>Biblioteca pública y memoria local en la Web móvil</title>
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		<pubDate>Tue, 13 Dec 2011 16:36:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Juárez Urquijo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2012]]></category>
		<category><![CDATA[Biblioteca pública]]></category>
		<category><![CDATA[Memoria local]]></category>
		<category><![CDATA[Movilidad]]></category>
		<category><![CDATA[Web móvil]]></category>

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		<description><![CDATA[La convergencia de la Web 2.0 con la Web móvil está alterando la naturaleza de la Red y todas las actividades socioeconómicas que se desarrollan en ella. El gran incremento del consumo de datos en movilidad desde las redes sociales produce cambios de hábitos (disminución del uso de correo electrónico, chats, sms, gran crecimiento del<a href="http://www.thinkepi.net/biblioteca-publica-y-memoria-local-en-la-web-movil">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La convergencia de la Web 2.0 con la Web móvil está alterando la naturaleza de la Red y todas las actividades socioeconómicas que se desarrollan en ella. El gran incremento del consumo de datos en movilidad desde las redes sociales produce cambios de hábitos (disminución del uso de correo electrónico, chats, sms, gran crecimiento del consumo de vídeos, fotos&#8230;) y una nueva forma de gestionar el tempo informacional (acceso inmediato a información, lecturas más breves, sincronización en la nube) que están modificando la Web tradicional.</p>
<p>Los contenidos digitales generados en la sociedad móvil en red tienen en común que su creación cuenta con una elevada aportación de los usuarios. El usuario como centro del ecosistema informacional es un fenómeno que comenzó con la Web 2.0 y que ahora se está viendo potenciado por las nuevas capacidades de captación de información y contenidos ofrecidas por los terminales móviles de última generación.</p>
<p>Los móviles son el dispositivo de acceso a internet con mayor grado de aceptación entre los usuarios porque permiten ubicuidad y dinamismo. Estos nuevos dispositivos perfilan una nueva ciudadanía que consume información (desde cualquier sitio, en cualquier momento) utilizando dispositivos sincronizados gracias al <em>cloud computing</em>. Su ubicuidad, su capacidad para capturar fracciones de la realidad que son compartidas con otros usuarios (por ejemplo imágenes y sonidos geolocalizados) les están convirtiendo en un avanzado soporte para la actualización, modificación y difusión del hecho local.</p>
<p><strong>La información local en el nuevo escenario informacional y su repercusión en la biblioteca: la gestión de las nuevas subjetividades</strong></p>
<p>La información local en la sociedad industrial estaba muy limitada en cuanto al soporte, a los creadores y, sobre todo, en cuanto al acceso. La memoria local documentada reflejaba porciones muy fragmentadas de nuestra actividad como comunidad: sucesos excepcionales recopilados y analizados por una minoría y recogidos gracias a instituciones públicas, centros de investigación y medios de comunicación. La producción local tenía poca visibilidad, un carácter muy transcendente y necesitaba un decidido apoyo institucional para materializarse. Como profesionales nos esforzábamos en recopilar, almacenar y conservar esta producción documental en nuestras bibliotecas.</p>
<p>En esta sociedad conectada el abaratamiento de la tecnología, la disminución de las curvas de aprendizaje y la gran tasa de penetración del uso de internet facilita que todos podamos crear y difundir contenidos. El hecho local documentado ya no se transmite sólo en papel ni es tan excepcional; es cotidiano, multimedia y viral; se difunde a través de la Red por ciudadanos que comparten sus vivencias con otras personas. Un vistazo al “efecto twitter” y al fenómeno del “periodismo ciudadano” es suficiente para percatarnos de cómo han cambiado las formas de contar y construir memoria.</p>
<p>Las instituciones públicas siguen siendo un importante impulsor de iniciativas de la memoria local pero no pueden pretender ser sus agentes únicos y centrales. El gran esfuerzo de digitalización para facilitar el acceso a fuentes de información local alojadas en centros especializados, que las instituciones recopilan y canalizan a través de grandes repositorios digitales creados bajo su tutela, no debe hacernos obviar que las tecnologías de la información y la naturaleza de la Web social (potenciada ahora por la Web móvil y la computación en la nube) permiten a los ciudadanos acometer un gran número de proyectos inimaginables hace poco tiempo, y que ninguna institución por sí sola podría promover.</p>
<p>La irrupción de la Web móvil facilita la creación de contenidos relevantes para la comunidad; materiales creados sin una voluntad de “contenido local” y faltos de una autoría de calidad contrastada (según criterios clásicos) que dificulta su inclusión en las colecciones bibliotecarias. Esta gran producción multimedia no encuentra acomodo en los catálogos, sus vías de difusión, aun siendo muy variadas, se alejan de las que ofrece la biblioteca tradicional y su visibilidad/descubrimiento ya no es gracias a las bibliotecas y los grandes repositorios, sino a las redes sociales y los nuevos dispositivos.</p>
<p>El gran esfuerzo institucional en digitalizar lo analógico para mantener y difundir memoria será insuficiente si no se acompaña de un impulso a la creación en digital y de un reconocimiento de la riqueza de los nuevos contenidos creados por el conjunto de la sociedad.</p>
<p>La convergencia de la Web 2.0 con la Web móvil nos plantea una paradoja muy curiosa en cuanto a la autoría de los contenidos: la existencia de personas con competencias informacionales que utilizan las nuevas tecnologías y generan contenidos sin reparar en su impacto en la memoria local junto a colectivos que, centrando sus esfuerzos en la investigación y difusión local (investigadores académicos, cronistas locales), desconocen las posibilidades de la tecnología. Este desconocimiento, además de penalizar la difusión y la creación de nuevos contenidos, dificulta su visibilidad.</p>
<p>Ambos grupos son imprescindibles para que las comunidades puedan mantener su personalidad y su presencia en una sociedad globalizada. El concepto de calidad de fuentes y autores debe ser repensado en nuestras bibliotecas.</p>
<p>La biblioteca sigue teniendo credibilidad y ocupa un lugar privilegiado como espacio de interacción en el que convergen una rica variedad de usuarios con un gran nexo de unión: la pertenencia a la misma comunidad. Conservar y difundir la memoria es una de las prioridades de la biblioteca pública, pero es necesario entender las nuevas condiciones socio-informacionales y replantear los métodos de trabajo para seguir siendo un referente de todos aquellos que necesitan información local.</p>
<p>En este escenario de sobreabundancia informativa, el papel de intermediación debe readaptarse a la proliferación de creadores de contenido local, a la eclosión de fuentes, a las nuevas formas de demanda, acceso y consumo de información y a los nuevos dispositivos. Si hasta hace poco intentábamos garantizar el almacenamiento, ahora debemos también facilitar el acceso. Las posibilidades de atención a nuestra comunidad se han enriquecido y, por supuesto, también las exigencias.</p>
<p>Conocer las necesidades, hábitos de información y las capacidades técnicas de los usuarios es fundamental; poseer el conocimiento tecnológico para experimentar nuevas formas de distribución multimedia para formar ciudadanos en el uso de sus capacidades en movilidad, para rastrear nuevas fuentes, para “cocinar” contenidos al gusto de los diferentes colectivos, para experimentar la remezcla y para intentar mixturar los diferentes círculos adyacentes -pero no convergentes- de usuarios deben ser prioridades cotidianas.</p>
<p>Si queremos ayudar a construir memoria local necesitamos contenidos adaptados a los nuevos dispositivos y personas capaces de interactuar con ellos. Sabemos por experiencia que el acceso a una determinada tecnología (TIC) no significa que se sepa utilizar (TVIC); del mismo modo que la aparición de las herramientas de la Web 2.0 (blogs, agregadores, etiquetado social&#8230;) necesitó de procesos de alfabetización informacional para poder ser asimiladas, para que empiecen a ser productivas en el acceso a los nuevos terminales móviles deben ir acompañadas de un aprendizaje de sus potencialidades. Creo que la biblioteca tiene mucho que aportar en este camino de transformar las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) en TVIC (Tecnologías para la Vida Cotidiana) (<strong>Sáez Vacas</strong>, 2011). Como profesionales no nos queda otra que experimentar con la generación y consumo de datos en movilidad porque no se puede utilizar y explicar aquello que no se entiende bien. Una mirada a los teléfonos que usamos es suficiente para entender que tenemos mucha tarea por delante.</p>
<p>Las comunidades necesitan agentes locales que aporten contenidos adaptados al nuevo entorno (datos vinculados, multiformato, multimedia, bajo licencias que faciliten la redistribución, accesible desde cualquier dispositivo, lugar y momento) para conseguir afianzar el concepto de patrimonio y memoria local en la sociedad de la información. En este contexto de Web móvil la biblioteca debe encontrar su lugar conjugando el tradicional papel de agente dinamizador especializado en el acceso a recursos bibliográficos con el nuevo rol de prescriptor de nuevos recursos web más informales.</p>
<p><strong>Referencias bibliográficas</strong></p>
<p><strong>Arroyo-Vázquez</strong>, <strong>Natalia</strong>. <em>Informe APEI sobre movilidad</em>. Gijón: Asociación Profesional de Especialistas en Información, 2011.<br />
<em><a href="http://eprints.rclis.org/bitstream/10760/15898/1/informeapeimovilidad.pdf" target="_blank">http://eprints.rclis.org/bitstream/10760/15898/1/informeapeimovilidad.pdf</a></em></p>
<p><strong>Saor</strong><strong>í</strong><strong>n</strong>, <strong>Tom</strong><strong>á</strong><strong>s</strong>. “Los proyectos de memoria ciudadana y la biblioteca orientada a los contenidos 2.0”. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2011, v. 5, pp. 70-72.<br />
<em><a href="http://www.thinkepi.net/los-proyectos-de-memoria-ciudadana-y-la-biblioteca-orientada-a-los-contenidos-2-0" target="_blank">http://www.thinkepi.net/los-proyectos-de-memoria-ciudadana-y-la-biblioteca-orientada-a-los-contenidos-2-0</a></em></p>
<p><strong>Sáez Vacas</strong>, <strong>Fernando</strong>. “Cultura y tecnología en el nuevo entorno tecnosocial” Madrid: Fundación Rogelio Segovia para el Desarrollo de las Telecomunicaciones, 2011, 181 p.<br />
<em><a href="http://www.gsi.dit.upm.es/~fsaez/intl/cultura_y_tecnologia.pdf" target="_blank">http://www.gsi.dit.upm.es/~fsaez/intl/cultura_y_tecnologia.pdf</a></em></p>
<p><strong>Ullastres</strong>, <strong>César</strong>. “Tecnologías de la vida cotidiana”. <em>Análisis madrid+d, 17 mayo, </em>2011<em>.</em><br />
<em><a href="http://www.madrimasd.org/informacionIdi/analisis/analisis/analisis.asp?id=48474" target="_blank">http://www.madrimasd.org/informacionIdi/analisis/analisis/analisis.asp?id=48474</a></em></p>
<div style="border: red 1px dashed; font-size: 11px;"><strong>Cómo citar este artículo:</strong><br />
<strong>Juárez-Urquijo</strong>, <strong>Fernando</strong>. &#8220;Biblioteca pública y memoria local en la Web móvil&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2012, v. 6, pp. ¿¿-??.</div>
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		<title>Introducción a los códigos QR y algunos usos</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/introduccion-a-los-codigos-qr-y-algunos-usos</link>
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		<pubDate>Mon, 12 Dec 2011 17:08:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Leiva-Aguilera</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2012]]></category>
		<category><![CDATA[Códigos QR]]></category>
		<category><![CDATA[Servicios móviles]]></category>
		<category><![CDATA[Web móvil]]></category>

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		<description><![CDATA[Introducción QR significa Quick response barcode, y es un sistema para almacenar información en una matriz de puntos o un código de barras bidimensional (Wikipedia). Se aplicó originalmente a la industria japonesa de componentes del automóvil, pero su uso se ha extendido en los últimos años a muchos otros ámbitos y se prevé que su<a href="http://www.thinkepi.net/introduccion-a-los-codigos-qr-y-algunos-usos">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Introducción</strong></p>
<p>QR significa <em>Quick response barcode</em>, y es un sistema para almacenar información en una matriz de puntos o un código de barras bidimensional (<em>Wikipedia</em>).</p>
<p>Se aplicó originalmente a la industria japonesa de componentes del automóvil, pero su uso se ha extendido en los últimos años a muchos otros ámbitos y se prevé que su crecimiento sea todavía mayor en un futuro cercano. El facilitador de ese previsible crecimiento es el hecho de que cada vez mas teléfonos móviles posibilitan el uso de aplicaciones que leen los códigos QR e interpretan la información que contienen.<strong> </strong></p>
<p>Un código QR puede contener información final o ser un mero intermediario. Si es final, lo que veremos al escanear el código será el objeto correspondiente (típicamente un texto: los datos de una tarjeta profesional, el teléfono de alguien, una dirección postal, un mensaje informativo&#8230;; aunque también podría ser otro tipo de información, como un mapa). Si se usa como simple intermediario, lo habitual es que nos dirija a un url dentro del cual puede haber información variada y cambiante.<strong></strong></p>
<p>A continuación podemos ver un <a href="http://bit.ly/thinkepi-qr1" target="_blank">código QR con información final</a>.</p>
<p>Si la información final fuera una tarjeta en formato <em>vCard</em>, el propio teléfono móvil con el que interpretemos el código nos permitiría añadir los datos a la libreta de direcciones.</p>
<p>Para quien no tenga posibilidad de escanear el código anterior, lo que muestra son mis datos de contacto en formato texto (no es <em>vCard</em>).</p>
<p>Como decía, el destino también podría ser un url. En ese caso, es fácil poder usar un mismo código durante largo tiempo convirtiendo lo que se obtiene al escanearlo en algo dinámico y continuamente actualizado (si es el caso). Imaginemos que imprimo tarjetas en papel con mis datos, para cuando conozco a alguien, participo en un congreso, etc., y le añado <a href="http://bit.ly/thinkepi-qr2" target="_blank">el siguiente código QR</a>, que lleva a la siguiente página:<br />
<em><a href="" target="_blank">https://sites.google.com/a/catorze.com/javier-leiva-aguilera</a></em></p>
<p>En este caso las posibilidades a nivel de difusión se multiplican, ya que en la página web de destino puede haber documentos de todo tipo: texto, imágenes, vídeos, mapas, un formulario&#8230; y además hoy puede haber algo y mañana otra cosa distinta en función de lo que me interese.</p>
<p>En cambio, el código QR puede seguir siendo el mismo y puedo usarlo allí donde quiera. En este ejemplo en que me he usado a mí mismo, eso significa que puedo ofrecer información actualizada sobre mí y sobre lo que hago a cualquiera y a través del tiempo. Imaginad que incorporo el código a todas mis publicaciones (electrónicas o en papel) y voy actualizando el espacio de destino: alguien que lea en 2015 un artículo que haya escrito en 2011 (por ejemplo, este texto), podrá si le interesa acceder a la información más nueva que yo haya puesto en ese momento, aunque el artículo sea ya antiguo.</p>
<p>Dicho todo lo anterior, hay dos aspectos a considerar:</p>
<p>1. Más allá de que pueda editar la información de un url de destino, en realidad también puedo modificar el propio destino del código y seguir usando el mismo. Eso vale para el url pero también en el caso de que esté ofreciendo información directa.</p>
<p>2. Casi todo lo anterior puedo hacerlo en principio sin códigos QR. Por ejemplo, en vez del segundo código podría poner en mis artículos una referencia a la Web que he mencionado. Pero si pienso en un acceso a través de móvil, es mucho más fácil apuntar con la cámara al código que introducir la dirección a mano; por otro lado, eso me obligaría a mantener el mismo url en el futuro si no quiero que el acceso se rompa.</p>
<p>Vamos a ver un ejemplo más cercano a las bibliotecas: un libro. A cualquiera de los que tenga en la estantería puedo pegarle un código QR de tal modo que un usuario pueda obtener en el momento información completa más allá de la que le ofrece el propio documento. Lo que voy a hacer, como en el caso anterior, es crear una pequeña página web en la que voy a añadir la información que me parezca oportuna (y que como ya he comentado voy a poder actualizar en el tiempo si es necesario). Veamos <a href="http://bit.ly/thinkepi-qr3" target="_blank">un código que hace eso mismo</a> y que podríamos haber pegado en el lomo o en la cubierta de la novela “Sé lo que estás pensando”<em>. </em></p>
<p>El código anterior lleva en este momento (diciembre de 2011) a la siguiente página:<br />
<em><a href="https://sites.google.com/a/catorze.com/se-lo-que-estas-pensando-novela" target="_blank">https://sites.google.com/a/catorze.com/se-lo-que-estas-pensando-novela</a></em></p>
<p>Como puede verse, se trata de algunas páginas web con información sobre la novela, alguna reseña, entrevistas al autor y un par de vídeos. Si en un momento dado necesitamos añadir cualquier nuevo contenido (por ejemplo, si vamos a utilizar la novela en un club de lectura; o bien para relacionar la obra con una nueva novela que John Verdon publique en el futuro), simplemente modificaremos la página web anterior. El código no tenemos que tocarlo.</p>
<p><strong>Más usos en la biblioteca</strong></p>
<p>Así pues, de lo que se trata cuando usamos códigos QR es de extender la información que ofrecemos a los usuarios y hacerlo de un modo simple. En el ejemplo anterior, sería difícil poder ofrecer lo mismo de un modo más práctico.</p>
<p>Veamos algunos otros ejemplos en los que el uso de estos códigos nos puede ayudar:</p>
<p>- Abundando en el ejemplo de más arriba, se puede dar acceso a <em>trailers</em> de películas que tengamos en dvd. Del mismo modo se puede enlazar a opiniones de otros usuarios en nuestro catálogo o en el de otros, en sitios web de opiniones sobre productos, etc. Relacionado con todo esto, interesante lo que hacen en la <em>Universidad Complutense de Madrid</em>.<br />
<em><a href="http://www.ucm.es/BUCM/blogs/InfoBlog/4928.php" target="_blank">http://www.ucm.es/BUCM/blogs/InfoBlog/4928.php</a></em></p>
<p>- Acceso a guías de recursos desde la Web o en carteleras en la biblioteca. Un ejemplo es la <em>Half Hollow Hills Community Library</em>.<br />
<em><a href="http://www.flickr.com/photos/halfhollowhills/4504965499" target="_blank">http://www.flickr.com/photos/halfhollowhills/4504965499</a></em></p>
<p>- Acceso a contenido dinámico creado en el blog de la biblioteca y que puede dar más información a la presente en carteles, folletos&#8230; Algo así están haciendo en la <em>Biblioteca Municipal de Lloret de Mar</em>.<br />
<em><a href="http://bibliotecalloret.wordpress.com/2011/09/23/codis-qr-a-la-biblioteca" target="_blank">http://bibliotecalloret.wordpress.com/2011/09/23/codis-qr-a-la-biblioteca</a></em></p>
<p>- Precarga de un mensaje sms para la biblioteca en el móvil del usuario).</p>
<p>- Podemos crear un juego para que los usuarios usen determinados recursos.</p>
<p>Por ejemplo, podríamos dedicar cada mes a un tema concreto e intentar dar salida a fondo sobre ese tema jugando con códigos QR. En la <em>Lafayette College Library</em> han experimentado con eso:<br />
<em><a href="http://library.lafayette.edu/carmensandiego" target="_blank">http://library.lafayette.edu/carmensandiego</a></em></p>
<p>- Acceso a descarga directa de documentos de todo tipo. Por ejemplo, en la <em>Ryerson University Library</em> permiten la descarga del audio de una visita guiada a la biblioteca.<br />
<em><a href="http://www.flickr.com/photos/ryersonlibrary/5039468125" target="_blank">http://www.flickr.com/photos/ryersonlibrary/5039468125</a></em></p>
<p>Otro uso en el mismo sentido sería ofrecer el acceso a la versión electrónica de un documento en papel, como hacen en la <em>Syracuse University Library</em>.<br />
<em><a href="http://www.flickr.com/photos/syracuselearningcommons/5472368232/in/set-72157625261936400" target="_blank">http://www.flickr.com/photos/syracuselearningcommons/5472368232/in/set-72157625261936400</a></em></p>
<p>Más ejemplos de usos de QR en la misma biblioteca:<br />
<em><a href="http://www.flickr.com/photos/syracuselearningcommons/sets/72157625261936400" target="_blank">http://www.flickr.com/photos/syracuselearningcommons/sets/72157625261936400</a></em></p>
<p>- En la entrada u otros lugares de la biblioteca, acceso a la versión móvil de la web.</p>
<p>- Cerca del mostrador de préstamo, acceso a la normativa. Lógicamente este ejemplo se puede variar con otras normativas o documentación asociada a lugares y acciones concretas.</p>
<p><strong>Otros usos:</strong></p>
<p>- Compras a distancia en el supermercado. En un reciente viaje a Santiago de Chile pude ver como en algunas estaciones de metro han instalado lineales virtuales de supermercado donde cualquiera puede encargar la compra.<br />
<em><a href="http://www.flickr.com/photos/catorze/tags/qrchile" target="_blank">http://www.flickr.com/photos/catorze/tags/qrchile</a></em></p>
<p>Cada foto de producto lleva un código que permite llenar la cesta y hacer el encargo. Al poco rato está la compra en casa.</p>
<p>- En otro viaje de hace unos meses estuve en un pueblo francés llamado La Tranche Sur Mer. El pueblo tiene una pequeña ruta turística por los lugares más importantes (la iglesia, el ayuntamiento, algunas casas históricas&#8230;) y delante de cada uno de ellos hay un panel con información escrita y otro con un código QR<br />
<em><a href="http://www.flickr.com/photos/catorze/6033243402/in/set-72157627393473600" target="_blank">http://www.flickr.com/photos/catorze/6033243402/in/set-72157627393473600</a></em></p>
<p>Quien no escanea el código lee la información como se ha hecho siempre, pero quien sí lo hace puede acceder a más documentos sobre el lugar en cuestión.</p>
<p>- Aeropuertos: cada vez más viajeros llevan la tarjeta de embarque en forma de código QR almacenado en el móvil. Llegas a la puerta de embarque, encaras la pantalla del teléfono al lector y ya puedes entrar al avión. Sin papeles.</p>
<p>- Trazabilidad. Por ejemplo, con un QR en una lechuga, un consumidor puede saber desde el supermercado quién es el agricultor.<br />
<em><a href="http://www.seo-blog.com/qr-codes.php" target="_blank">http://www.seo-blog.com/qr-codes.php</a></em></p>
<p>- Establecimientos comerciales: más allá del escaparate, una tienda de cualquier tipo puede aprovechar los QR para vender incluso cuando la tienda esté cerrada. Vídeos donde se muestran productos en venta siendo usados, información sobre ofertas, etc. El límite es la imaginación&#8230; y por cierto este apartado también sirve para las bibliotecas.</p>
<p>- Parecido a lo anterior: cada vez se ven más QR en anuncios en prensa, revistas&#8230;comprando poco espacio se puede dar muchísima información a los posibles clientes.</p>
<p>- Arte: los códigos QR pueden ser bellos. Un ejemplo en <em>QR Street Art</em>.<br />
<em><a href="http://qrstreetart.tumblr.com" target="_blank">http://qrstreetart.tumblr.com</a></em></p>
<p>- Creación de cuestionarios cuyas respuestas están escondidas en códigos QR. Se puede hacer desde <em>Classtools.net</em>.<br />
<em><a href="http://www.classtools.net/QR/create.php" target="_blank">http://www.classtools.net/QR/create.php</a></em></p>
<p>Son sólo algunos ejemplos. Tanto en el ámbito bibliotecarios como en el general puede haber muchísimos más.</p>
<p><strong>Herramientas para crear códigos QR</strong></p>
<p>Hay muchísimas herramientas que permiten la creación de códigos QR de forma gratuita. Voy a listar solo unas pocas:</p>
<p><em>Bit.ly</em>: este acortador de enlaces ofrece el código QR de cada enlace que usemos en la plataforma. Además obtenemos estadísticas de uso.<br />
<em><a href="http://www.bit.ly" target="_blank">http://www.bit.ly</a></em></p>
<p>- <em>Goo.gl</em>: es el acortador de enlaces de <em>Google</em> y funciona de forma parecida a <em>Bit.ly</em>.<br />
<em><a href="http://goo.gl" target="_blank">http://goo.gl</a></em></p>
<p>- <em>QR Code Generator</em> de <em>ZXing Project</em>.<br />
<em><a href="http://zxing.appspot.com/generator" target="_blank">http://zxing.appspot.com/generator</a></em></p>
<p>- <em>Kaywa</em><br />
<em><a href="http://qrcode.kaywa.com" target="_blank">http://qrcode.kaywa.com</a></em></p>
<p>- <em>Trakqr</em>. Ofrece estadísticas de uso.<br />
<em><a href="http://trakqr.com" target="_blank">http://trakqr.com</a></em></p>
<p><strong>Más información:</strong></p>
<p><strong>Ashford</strong>, <strong>Robin</strong>. <em>QR codes and academic libraries: reaching mobile users</em>.<br />
<em><a href="http://crln.acrl.org/content/71/10/526.short" target="_blank">http://crln.acrl.org/content/71/10/526.short</a></em></p>
<p><em>Código QR</em>. <em>Wikipedia</em>.<br />
<em><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/C%C3%B3digo_QR" target="_blank">http://es.wikipedia.org/wiki/C%C3%B3digo_QR</a></em></p>
<p><strong>Cordova</strong>, <strong>Memo</strong>. <em>QR codes: a guide for libraries</em>.<br />
<em><a href="http://scholarworks.boisestate.edu/lib_facpubs/43" target="_blank">http://scholarworks.boisestate.edu/lib_facpubs/43</a></em></p>
<p><strong>Juárez</strong>, <strong>Fernando</strong>. “QR en la biblioteca”. <em>Biblioblog, 3a edición</em>. <em><a href="http://diarium.usal.es/biblioblog/2011/recomendaciones-de-lectura-qr-en-la-biblioteca" target="_blank">http://diarium.usal.es/biblioblog/2011/recomendaciones-de-lectura-qr-en-la-biblioteca</a></em></p>
<p><em>QR code standarization</em>.<br />
<em><a href="http://www.denso-wave.com/qrcode/qrstandard-e.html" target="_blank">http://www.denso-wave.com/qrcode/qrstandard-e.html</a></em></p>
<p><em>QR codes</em>. <em>Libsuccess</em>.<br />
<em><a href="http://www.libsuccess.org/index.php?title=QR_Codes" target="_blank">http://www.libsuccess.org/index.php?title=QR_Codes</a></em></p>
<p><strong>Smigrod</strong>, <strong>Dan</strong>. “101 user for Quick Response (QR) codes: creating audience engagement with the next killer US app”. That’s great!<br />
<em><a href="http://blog.greattv.com/2010/06/101-uses-for-quick-response-qr-codes-creating-audience-engagement-with-the-next-killer-us-app" target="_blank">http://blog.greattv.com/2010/06/101-uses-for-quick-response-qr-codes-creating-audience-engagement-with-the-next-killer-us-app</a></em></p>
<div style="border: red 1px dashed; font-size: 11px;"><strong>Cómo citar este artículo:</strong><br />
<strong>Leiva-Aguilera</strong>, <strong>Javier</strong>. &#8220;Introducción a los códigos QR y algunos usos&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2012, v. 6, pp. ¿¿-??.</div>
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		<title>Cómo Linked Open Data impactará en las bibliotecas a través de la innovación abierta</title>
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		<pubDate>Mon, 05 Dec 2011 18:04:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tomás Saorín</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2012]]></category>
		<category><![CDATA[Bibliotecas]]></category>
		<category><![CDATA[Datos enlazados abiertos]]></category>
		<category><![CDATA[Innovación abierta]]></category>
		<category><![CDATA[Reutilización de información]]></category>

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		<description><![CDATA[Vamos a tratar de presentar un único aspecto del movimiento hacia los datos abiertos y enlazados (Linked open data): su vinculación con la innovación abierta. Además, situaremos esta forma de innovación dentro del contexto bibliotecario en sentido amplio (LAM, para los anglófilos). Linked data es ya una apuesta tecnológica segura, y conviene comprender a qué<a href="http://www.thinkepi.net/como-linked-open-data-impactara-en-las-bibliotecas-a-traves-de-la-innovacion-abierta">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Vamos a tratar de presentar un único aspecto del movimiento hacia los datos abiertos y enlazados (<em>Linked open data</em>): su vinculación con la innovación abierta. Además, situaremos esta forma de innovación dentro del contexto bibliotecario en sentido amplio (LAM, para los anglófilos).</p>
<p><em>Linked data</em> es ya una apuesta tecnológica segura, y conviene comprender a qué sectores de la información afecta. No es únicamente un desarrollo tecnológico potente, sino también un componente de innovación en el mercado de la información. Si alguien sospecha que es sólo <em>vaporware</em> -otra etiqueta que la industria propone para renovar las plataformas de gestión de sistemas de información–, se pretende aquí ayudar a precisar su propuesta de valor y a dar más razones para aprovecharla.</p>
<p><strong>La innovación abierta puede multiplicar la oferta de servicios bibliotecarios</strong></p>
<p>Son muchas las notas <em>ThinkEPI</em> cuyo motor es alguna innovación tecnológica, como la realidad aumentada o el acceso móvil, o en “innovación en procesos”, como las normas 30300, la gestión orientada al cliente o la <em>innovación social</em>, como las redes sociales o el <em>crowdsourcing</em>. <strong>Pablo Lara</strong> (2010) ofrece una síntesis de los modelos existentes, y de la importancia de la sistematización de la innovación en la práctica de la profesión. Existe una abundante bibliografía sobre el tema, incluyendo la vigilancia tecnológica. Incluso es un eje básico de cualquier estrategia de desarrollo empresarial y competitividad (<strong>Escorsa Castells</strong>; <strong>Valls Pasola</strong>, 2003). En la innovación hay una promesa de valor creíble con capacidad de movilizar recursos y abrir espacios profesionales.</p>
<p>Aunque las bibliotecas han estado activas en la evolución de internet, especialmente en sus primeras etapas, sería fantasioso -y peligroso- creer que siguen hoy día ocupando un lugar central en el mundo digital: ni en contenidos digitales, ni en interacción, ni en búsqueda, ni en relevancia social, ni en liderazgo de opinión ni, por supuesto, en innovación. Aunque se han planificado y desarrollado servicios digitales de vocación innovadora, su impacto es muy limitado y su propuesta innovadora está a gran distancia de lo que, desde otros actores, se ha puesto en marcha. Su innovación es de corto alcance. Las bibliotecas ni han hecho <em>Wikipedia</em> ni <em>Facebook</em>, ni podían hacerlo.</p>
<p>Seguro que alguien se pregunta qué tiene entonces ahora de especial <em>Linked open data</em> para armar tanto revuelo, ¿es para las bibliotecas una amenaza o una oportunidad? ¿Conviene esperar o es el momento de incorporarse? Es momento de acordar cuál ha de ser la posición en la que las bibliotecas pueden ser más útiles y eficientes en el mundo <em>Linked open data</em>.</p>
<p><em>Linked data</em> es una transición necesaria para las bibliotecas y proyectos de información culturales. <em>Europeana</em> estaría señalando el camino a seguir, así como los esfuerzos por conseguir gestionar una transición bibliográfica desde la <em>Library of Congress</em> (2011). El reciente informe sobre <em>“Datos enlazados bibliotecarios”</em> del <em>Grupo incubadora del W3C</em> (LLD XG, 2011), es relevante para entender la oportunidad que se abre para las bibliotecas de hacer mejor las cosas, alcanzar más impacto digital y apostar por formas complementarias de utilidad social indirecta. Ya comenzamos a disponer de bibliografía sectorial de referencia para trazar un mapa de iniciativas y elementos básicos del campo LOD (<strong>Stuart</strong>, 2011; <strong>Peset</strong>; <strong>Ferrer-Sapena</strong>; <strong>Subirats-Coll</strong>, 2011).</p>
<p><em>Linked data</em> es un mundo complejo, y por lo tanto conviene seleccionar en qué se van a centrar nuestros recursos, ¿qué área del abanico de <em>Linked data</em> encaja con la competencia central y dimensiones de las bibliotecas? En las siguientes líneas se argumenta a favor de centrarse en la publicación de <em>datasets</em> (conjuntos o fuentes de datos) para permitir la innovación abierta.</p>
<p>¿<strong>Qué es la innovación abierta?</strong></p>
<p>El término “innovación abierta” es acuñado por <strong>Henry Chesbrough</strong>, y hace referencia a la apertura del proceso de investigación de una empresa a terceros. Supone delegar en agentes externos a la propia organización parte de las tareas de desarrollo de innovaciones, compartiendo con ellos nuestros datos y nuestra información (<strong>Chesbrough</strong>, 2006).</p>
<p>El autor defiende que, en un mundo caracterizado por el conocimiento distribuido, las empresas pueden crear más valor y explotar mejor sus procesos de investigación si integran conocimientos, objetos de propiedad intelectual y productos externos en su trabajo de innovación. El término “capilaridad” (<strong>Cornellà</strong>; <strong>Flores</strong>, 2007) pone en relación la capacidad de la comunicación intensificada entre todos los niveles internos y externos de la organización para ampliar las posibilidades de innovación; pone énfasis en la información que fluye con los clientes, proveedores, socios y subcontratistas. En las zonas de frontera es donde se recombinan las ideas que pueden derivar en nuevas oportunidades.</p>
<p>Pero incorporar al entorno es sólo una de las caras de la innovación abierta. La otra es la de dejar que sea alguien de fuera el que la desarrolle de forma autónoma. Se conoce como “inside-out”, innovación de dentro-afuera, a la que genera rentabilidad de activos que nuestra organización no es capaz de poner en valor. La naturaleza de las tecnologías <em>Linked data</em> se adapta perfectamente a esta forma de la innovación, cada vez más frecuente en otros campos: dejar que otros busquen beneficio con algo que, en realidad, apenas sabemos qué hacer.</p>
<p>Uno de los patrones para modelos de negocio (<strong>Osterwalder</strong>; <strong>Pigneur</strong>, 2011) que tiene especial incidencia en la información digital es el de rentabilizar productos, tecnologías, conocimientos y objetos de propiedad intelectual que no se utilizan en la empresa se pueden poner a disposición de terceros –mediante licencias, empresas conjuntas, alianzas o <em>spin-offs</em> (empresas segregadas).</p>
<p>Es característico de las instituciones públicas el no estar en condiciones de obtener todo el valor de sus activos en información, tanto por limitaciones conceptuales como por incapacidad de abordar inversiones para la innovación. Las bibliotecas pueden tener recursos valiosos o únicos a los que no consigue sacar todo el fruto, no sólo por limitaciones estructurales y de escala, sino incluso por falta de visiones alternativas sobre qué cosas diferentes hacer con sus datos.</p>
<p>Incluso por falta de estímulos para asumir riesgos. Las políticas públicas de reutilización de información están tratando de crear conciencia del valor económico de liberar los datos, porque son una de las nuevas materias primas de la economía de la información. Los datos públicos pueden además liberarse de la forma más abierta posible, de modo que deberíamos precisar que en este caso estaríamos refiriéndonos a “innovación abierta x2”, porque es abierta a que otros le busquen utilidad y basada en datos abiertos (<em>Open data </em>&amp; <em>Open innovation</em>). Además de las barreras técnicas, se eliminan restricciones al tipo de uso en el que puedan aplicarse.</p>
<p><strong>Publicar primero; consumir, ya veremos</strong></p>
<p>La dualidad más evidente ante los datos enlazados es el equilibrio entre publicar y consumir. Publicar supone adaptar nuestros sistemas para generar fuentes de datos de calidad, basadas en vocabularios RDF y convenientemente enlazadas a recursos de otros <em>datasets</em>. Consumir supone la explotación de los datos externos disponibles para aportar valor a nuestros propios servicios digitales: combinar datos en una aplicación para el usuario final.</p>
<p>Entendiendo las fuerzas que actúan en la red actual, creemos que las bibliotecas hemos de apostar por publicar con calidad (transformando urgentemente nuestros sistemas de catalogación y de acceso público) y difundir nuestros <em>datasets</em> entre los agentes infomediarios, no entre los usuarios finales. Conviene pues que centremos nuestra atención, en este momento, en comprender los patrones de publicación de datos enlazados, los procesos para asegurar su calidad y la transformación desde diferentes modelos de sistemas de almacenamiento de contenidos. El capítulo 5 del libro online “Linked Data: Evolving the Web into a Global Data Space”, de <strong>Heath </strong>y<strong> Bizer</strong> (2011) es una buena lectura práctica para publicar <em>Linked data</em>.</p>
<p>El término infomediarios<strong> </strong>es central en la cadena de valor propuesta dentro del <em>Proyecto Agrega</em> para la reutilización de datos públicos (ONSTI, 2011). Es decir, nuestro público, en el contexto de los datos enlazados, son los agentes de todo tipo que están en disposición de concebir, explotar y poner en práctica propuestas innovadoras, y que ya disponen de tecnologías y pueden encontrar líneas de negocio.</p>
<p>A través de ellos se llegará al usuario final, de forma que los datos bibliotecarios serán en cierto modo invisibles al consumidor. Ya hemos sugerido alguna vez la oportunidad de algo así como una etiqueta <em>“</em>library data inside<em>” </em>(una forma sencilla de expresar “para hacer el producto que está usted usando se han utilizado datos procedentes de la red de bibliotecas públicas<em>&#8230;</em>”)<em> </em>para obtener beneficios de posicionamiento de la imagen del servicio de bibliotecas.</p>
<p>En este contexto de desintermediación radical que se avecina, en la que la procedencia de la información se difumina al ser simplemente una <em>commodity </em>o componente intercambiable de los servicios para el usuario final, hay que también idear, entre todos, formas de hacer visible la participación de las bibliotecas en lugares a los que difícilmente habríamos llegado por nosotros mismos.</p>
<p>No obstante también las bibliotecas, especialmente bajo la forma de proyectos de redes e intersectoriales, pueden explorar la capacidad de combinar datos culturales, impulsando iniciativas de consumo de datos enlazados. Aunque esta es una de las líneas del <em>Resource Discovery Taskforce</em> del Jisc, no debe entenderse en términos de exclusividad, como por ejemplo los catálogos actuales de bibliotecas, sino otra propuesta más dentro de la oferta en internet. Si un indicador frecuente de éxito es el número de visitas del sitio web de un portal, en <em>Linked data</em> el máximo valor se obtiene cuantas más veces sea integrada la información de las bibliotecas en productos de información de otras entidades.</p>
<p>¿<strong>Qué tienen las tecnologías LOD para ser tan apropiadas para la innovación abierta?</strong></p>
<p>La integración de datos se hace más fácil. Este no es un factor menor para su difusión, al reducir las barreras (el coste, digamos) para que los servicios incorporen masivamente datos. Las actuales APIs que permiten realizar <em>mashups </em>exigen un esfuerzo individualizado para cada una de ellas, por lo cual este coste actúa limitando su uso o focalizando la capacidad de aplicación a unas pocas fuentes. El reciente anuncio de <em>Spotify </em>de su propia API para que sobre ella se construyan aplicaciones implica que los desarrolladores tienen que conocer un nuevo lenguaje, el cual sólo podrán rentabilizar en una única fuente.</p>
<p>RDF y Sparql significan que en lugar de APIs existen protocolos estandarizados para el consumo de datos: suponen la creación de un mercado amplio para los datos en el que las empresas puedan competir por ofrecer servicios diferenciados, en lugar de por islas de datos que aspiran a copar un mercado. Que exista un lenguaje universal para la interrogación de fuentes de datos de cualquier naturaleza es un avance de tanto valor como el invento de la división por dos cifras. Ya no hay que enseñar a usar los verbos de OAI/PMH o una serie de  comandos válidos Z39.50: todo puede plantearse, simplificando, como una query Sparql. Estamos poniendo piezas sólidas para un “único espacio de datos global” (<strong>Heath</strong>; <strong>Bizer</strong>, 2011).</p>
<p>La arquitectura del grafo de datos enlazados permite descubrir fuentes de datos, explorando las relaciones que enriquecen los datos publicados. Una de las actividades de la biblioteca <em>Linked data</em> será que se conozcan bien sus fuentes de datos y promocionar su uso entre tantas opciones como pueda haber. Porque, aunque sabemos que actualmente ya hay miles de fuentes diferentes en internet, la Web semántica trata de que esto sea un factor positivo. El slogan AAA<strong> </strong>de la Web semántica “Anyone can say Anything about Any topic” (<strong>Allemang</strong>; <strong>Hendler</strong>, 2008). Esto fomenta la pluralidad de la información, permitiendo que muchos agentes agreguen información sobre las mismas entidades, digamos un libro o un autor, para hacer diferentes puntos de vista simultáneos. Como expresan en el mencionado LLD XG “In a Linked Data ecosystem, there is literally no contribution too small — an attribute that makes it possible for important connections to come from previously unknown sources”, cada vez cobra más sentido la asunción de “open-world” (<strong>open-world assumption</strong>): los datos no pueden concebirse como completos o acabados, siempre cabe la posibilidad de ampliación para una entidad dada.</p>
<p>Son piezas de un discurso abierto, el cual se soporta en la naturaleza distribuida e interconectada de RDF. Claro que, como en todo espacio abierto, aparecerá el “data spam”, la manipulación de datos y los intentos de explotación ilegítima. Por otro lado, cierta redundancia en los datos disponibles ayuda también a optimizar los sistemas intensivos en uso de datos distribuidos, y a reducir las fases de puesta en marcha de servicios.</p>
<p>Los vocabularios y esquemas de metadatos son públicos y en línea (y comprensibles), de forma que el negocio bibliotecario, hasta ahora muy exclusivo con sus formatos y modelos de datos, pasa a ser global: pueden ser incorporados algunos elementos bibliotecarios a un proyecto sobre cine o cocina, o al revés, las bibliotecas pueden enriquecer sus datos con fuentes de origen sectorial hasta ahora inaccesibles. Ya no existen modelos puros, todo puede ser recombinado, y cuantos más elementos comunes se usen, más abierto se está a la reutilización en la Web.</p>
<p>Esto también tiene importantes implicaciones en la irrupción de nuevas empresas en el mercado de soluciones informáticas para bibliotecas, que hasta ahora es casi un mercado cautivo, dominado por grandes y caros productos. La descentralización masiva significa más de lo que parece. También tiene implicaciones económicas, ya que los costes de puesta en marcha, escalabilidad y despliegue se comparten entre proveedores de datos y consumidores, y permite avanzar e invertir (lo que se denomina con la fórmula “pay-as-you-go”). Que las inversiones puedan distribuirse entre agentes y en el tiempo es una clave para su éxito en la economía real.</p>
<p><strong> </strong><strong>“Forse altro canterà con miglior plectro”</strong></p>
<p>Este verso de Ariosto, que usó Cervantes al cerrar el primer Quijote, nos sirve para insistir en que, en un espacio digital hiperconectado, facilitar la reutilización podrá provocar que otros produzcan innovación a partir de nuestra oferta de datos. <em>“</em>Quizá otro tendrá mejor pecho para cantar<em>”</em>, significa primero que desde otros puntos se añadirá información sobre el mismo ítem, y también que es seguro que otros tendrán buenas ideas, conocimientos, medios y una visión que aportará valor a los datos procedentes de bibliotecas. <strong>Daniel Vila</strong> (2011) nos recordaba en el pasado <em>International Workshop for transfer of information for innovation</em>, la lúcida frase de <strong>Rufus Pollock</strong>:  “the coolest thing to do to your data will be thought by someone else”.</p>
<p>Es bastante frecuente que la mejor propuesta de valor esté fuera de la propia institución: no la mejor idea, sea eso lo que sea, sino aquella que conecta con una necesidad de un segmento de usuarios y que se despliega con capacidad de producción sostenible y percepción directa de utilidad. Aquella que puede, potencialmente, construir un modelo de negocio. Recomendamos vivamente aplicar algunas de las propuestas de estructura de diferentes modelos de negocio con <em>Linked data</em>, que identifican la naturaleza de los fondos, el pago diferido, la creación de valor de marca, derivación de tráfico, etc. (<strong>Brinker</strong>, 2010)</p>
<p>Abrir nuestros datos aumenta las posibilidades de participar en la innovación. Nuestra responsabilidad no era hacerlo todo directamente, era hacerlo posible. Eso es también voluntad de servicio; crear las condiciones para la acción desde la iniciativa social o empresarial.</p>
<p>Así como estamos pasando del paradigma de  “databases” al de “dataspaces” (<strong>Franklin</strong>; <strong>Halevy</strong>; <strong>Maier</strong>, 2005) construidos colectivamente y no planificados desde una instancia central, tenemos que comprender que pasaremos del “servicio ofrecido” por un organismo, al “servicio facilitado” al usuario final por infomediarios de diversa naturaleza, para cuya elaboración se han usado ingredientes bibliotecarios, cocinado con diferentes recetas y envasado por muchas marcas.</p>
<p><em>Linked data</em> nos permitirá ser parte de la Web, y no sólo estar en ella.</p>
<p><strong>Referencias bibliográficas</strong></p>
<p><strong>Allemang</strong>,<strong> Dean</strong>; <strong>Hendler</strong>,<strong> James A.</strong> <em>Semantic Web for the working ontologist: effective modeling in RDFS and OWL.</em> San Francisco, Calif.: Morgan Kaufmann; Oxford: Elsevier Science, 2008.</p>
<p><strong>Brinker</strong>, <strong>Scott</strong>. Business models for linked data and web 3.0 / Marzo, 2010,<br />
<em><a href="http://www.chiefmartec.com/2010/03/business-models-for-linked-data-and-web-30.html" target="_blank">http://www.chiefmartec.com/2010/03/business-models-for-linked-data-and-web-30.html</a></em></p>
<p><strong>Chesbrough</strong>,<strong> Henry</strong>. <em>Open Business Models</em>: <em>How to Thrive in the New Innovation Landscape</em>. Boston, Massachusetts: Harvard Business School, 2006.</p>
<p><strong>Cornellà, Alfons</strong>; <strong>Flores</strong>,<strong> Antoni</strong>. <em>La alquimia de la innovación.</em> Deusto, 2007.</p>
<p><strong>Escorsa Castells</strong>,<strong> Pere</strong>; <strong>Valls Pasola</strong>,<strong> Jaume</strong>. <em>Tecnología e innovación en la empresa. </em>Barcelona: Udicions UPC, 2003 (reimp. 2009).</p>
<p><strong>Franklin</strong>,<strong> M.</strong>; <strong>Halevy</strong>,<strong> A.</strong>; <strong>Maier</strong>,<strong> D.</strong> <em>From Databases to Dataspaces: A new Abstraction for Information Management</em>. <em>Sigmod Rec.</em>, December, 2005, v. 34, n. 4.<br />
<em><a href="http://dl.acm.org/citation.cfm?id=1107499.1107502" target="_blank">http://dl.acm.org/citation.cfm?id=1107499.1107502</a></em></p>
<p><strong>Heath, T.</strong>; <strong>Bizer, C.</strong> “Linked Data: Evolving the Web into a Global Data Space.” En: <em>Synthesis lectures on the semantic web: theory and technology</em>, 2011, v.1, n. 1, pp. 1-136.<br />
<em><a href="http://linkeddatabook.com/book" target="_blank">http://linkeddatabook.com/book</a></em></p>
<p><em>JISC Resource Discovery Taskforce</em>.<br />
<em><a href="http://www.chiefmartec.com/2010/03/business-models-for-linked-data-and-web-30.html" target="_blank">http://www.chiefmartec.com/2010/03/business-models-for-linked-data-and-web-30.html</a></em></p>
<p><strong>Lara-Navarra</strong>,<strong> Pablo</strong>.<em> “</em>Innovación: modelos, tendencias y visiones en información”. <em>Anuario ThinkEpi</em>, 2010, v.4, pp. 11-15.</p>
<p><em>Library of Congress</em>. <em>Bibliographic framework transition initiative: A Bibliographic Framework for the Digital Age</em>. Library of Congress, 2011.<br />
<em><a href="http://www.loc.gov/marc/transition/news/framework-103111.html" target="_blank">http://www.loc.gov/marc/transition/news/framework-103111.html</a></em></p>
<p><em>Library Linked Data Incubator Group Final Report.</em> <em>W3C Incubator Group Report</em>, 25 October 2011.<br />
<em><a href="http://www.w3.org/2005/Incubator/lld/XGR-lld-20111025" target="_blank">http://www.w3.org/2005/Incubator/lld/XGR-lld-20111025</a></em></p>
<p><em>ONTSI</em>. <em>Estudio de Caracterización del Sector Infomediario</em>. Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información, 2011.<br />
<em><a href="http://www.aporta.es/web/guest/estudioRISP2011" target="_blank">http://www.aporta.es/web/guest/estudioRISP2011</a></em></p>
<p><strong>Osterwalder</strong>, <strong>Alexander</strong>; <strong>Pigneur</strong>, <strong>Yves</strong>. <em>Generación de modelos de negocio</em>. Ediciones Deusto, 2011.</p>
<p><strong>Peset</strong>, <strong>Fernanda</strong>; <strong>Ferrer-Sapena</strong>, <strong>Antonia</strong>; <strong>Subirats-Coll</strong>, <strong>Imma</strong>. “Open data y Linked open data: su impacto en el área de bibliotecas y documentación”. <em>El profesional de la información</em>, 2011, v. 10, n. 2, pp. 165-173.</p>
<p><strong>Stuart</strong>, <strong>David</strong>. <em>Facilitating Access to the Web of Data: A guide for librarians</em>. London: Facet Pub., 2011.</p>
<div style="border: red 1px dashed; font-size: 11px;"><strong>Cómo citar este artículo:</strong><br />
<strong>Saorín</strong>, <strong>Tomás</strong>. &#8220;Cómo Linked Open Data impactará en las bibliotecas a través de la innovación abierta&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2012, v. 6, pp. ¿¿-??.</div>
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		<title>Community managers, content curators y otros nuevos perfiles profesionales para la web social</title>
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		<pubDate>Thu, 01 Dec 2011 15:06:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sandra Sanz-Martos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2012]]></category>
		<category><![CDATA[Community managers]]></category>
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		<description><![CDATA[En estos últimos dos años hemos asistido casi estupefactos a la múltiple eclosión (y consolidación en algunos pocos casos) de nuevos perfiles profesionales gestados en el seno de las plataformas de Web social y los sitios de redes sociales. No sé si como fruto de la incertidumbre que ofrece el mercado laboral derivada de la<a href="http://www.thinkepi.net/community-managers-content-curators-y-otros-nuevos-perfiles-profesionales-para-la-web-social">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En estos últimos dos años hemos asistido casi estupefactos a la múltiple eclosión (y consolidación en algunos pocos casos) de nuevos perfiles profesionales gestados en el seno de las plataformas de Web social y los sitios de redes sociales. No sé si como fruto de la incertidumbre que ofrece el mercado laboral derivada de la terrible crisis que estamos viviendo, o del ansia algo descontrolada que sienten muchas empresas por exprimir el sustancioso jugo que prometen las redes sociales, o de ambas cosas. Lo cierto es que aparecen nuevos perfiles constantemente –unos con mayor éxito que otros- y nuevas ofertas formativas con la voluntad de prepararte para tales importantísimas y necesarias misiones.</p>
<p>La cuestión es, ¿realmente son útiles estos nuevos perfiles? ¿para qué sirven? Y lo más preocupante: ¿no estaremos aplicando viejas fórmulas –una vez más- en un contexto forjado con nuevos patrones de conducta?</p>
<p>Pero vayamos por partes. De qué nuevos perfiles estamos hablando. Aunque éste es parte del problema. Más bien deberíamos señalar de qué nuevas etiquetas estamos hablando, porque sobre los perfiles, es decir, las funciones a llevar a cabo, no hay acuerdo.</p>
<p>Comencemos por el más conocido: el “Community manager” (CM). Como todas las nuevas disciplinas, o los nuevos perfiles profesionales que no están del todo consolidados, no existe todavía un acuerdo a la hora de definir qué es un <em>community manager</em>. De hecho, podemos encontrar definiciones con enfoques claramente distintos. Veamos algunos ejemplos:</p>
<p>Según <strong>Coonnie Bensen</strong> (2009): “el community manager debe ser la voz de la empresa puertas afuera, y la voz del cliente puertas adentro. El valor reside en que el administrador de la comunidad funciona como un núcleo que posee la capacidad de conectarse personalmente con los clientes (humanizando la empresa), y proporcionar información a muchos departamentos internos (I+D, relaciones públicas, marketing, servicio al cliente, soporte técnico, etc.).</p>
<p>Según <strong>Leiva-Aguilera</strong> (2010): “la denominación de <em>community manager</em> se podría traducir como gestor de comunidades en línea, ya sean éstas específicas (una red social especializada, por ejemplo) o globales (todo el conjunto de plataformas sociales que sean de interés para los objetivos corporativos). Se trata de un perfil que adopta una posición intermedia entre la empresa y los consumidores, por lo que va más allá del puro altavoz empresarial en un nuevo medio. En vez de eso, trata de hacer saber a los consumidores qué ofrece la empresa a la que representa y al mismo tiempo intenta defender ante su empresa a dichos consumidores. Podríamos decir que es una especie de mediador digital, alguien que transforma la relación empresa-consumidor-empresa haciendo de intermediario entre las partes”.</p>
<p>La <em>Asociación Española de Responsables de Comunidad</em> (Aerco) lo define como: “aquella persona encargada o responsable de sostener, acrecentar y, en cierta forma, defender las relaciones de la empresa con sus clientes en el ámbito digital, gracias al conocimiento de las necesidades y los planteamientos estratégicos de la organización y los intereses de los clientes. Una persona que conoce los objetivos y actúa en consecuencia para conseguirlos”.</p>
<p>Las funciones del <em>community manager</em> según Aerco son:</p>
<p>1. Escuchar. Monitorizar constantemente la Red en busca de conversaciones sobre nuestra empresa, nuestros competidores o nuestro mercado.</p>
<p>2. Circular internamente la información. A raíz de esta escucha, debe ser capaz de extraer lo relevante de la misma, crear un discurso entendible y hacérselo llegar a las personas correspondientes dentro de la organización.</p>
<p>3. Explicar la posición de la empresa a la comunidad. El CM es la voz de la empresa hacia la comunidad, una voz positiva y abierta que transforma la “jerga interna” de la compañía en un lenguaje inteligible. Responde y conversa activamente en todos los medios sociales en los que la empresa tenga presencia activa (perfil) o en los que se produzcan menciones relevantes. Escribe artículos en el blog de la empresa o en otros medios sociales, usando todas las posibilidades multimedia a su alcance. Y selecciona y comparte además contenidos de interés para la comunidad.</p>
<p>4. Buscar líderes, tanto interna como externamente. La relación entre la comunidad y la empresa está sustentada en la labor de sus líderes y personas de alto potencial. El CM debe ser capaz de identificar y “reclutar” a estos líderes, no sólo entre la comunidad sino, y sobre todo, dentro de la propia empresa.</p>
<p>5. Encontrar vías de colaboración entre la comunidad y la empresa. La mayoría de directivos desconoce cómo la comunidad puede ayudar a hacer crecer su empresa. No es algo que hayan utilizado nunca en su carrera, ni que hayan estudiado en las escuelas de negocios. El CM les debe mostrar el camino y ayudarles a diseñar una estrategia clara de colaboración.</p>
<p>Visto esto, decía <strong>Leiva-Aguilera</strong> (2010) que no parecía que el perfil del profesional de la información quedara demasiado lejos de la línea de salida para ocupar parte de la demanda de <em>community managers</em>, si bien es cierto que las personas que quieran acercarse a ese nicho deberán cubrir las lagunas relacionadas con la comunicación y la mediación.</p>
<p>Y no cabe duda de que el CM reúne algunas de las competencias asignadas a los graduados en información y documentación. Pero, sin embargo, continúa habiendo demasiada incertidumbre sobre este perfil. Hablamos de un puesto que está siendo progresivamente incorporado por un número creciente de empresas, pero sobre el que existe todavía poca experiencia acumulada.</p>
<p>Una cuestión que la propia Aerco plantea es: ¿a qué departamento se debe adscribir la figura del <em>community manager</em>? No existe a día de hoy una convención a este respecto. Los medios sociales suponen un ataque a la línea de flotación de la organización clásica de las empresas, y afectan a áreas tan dispares como la comunicación, la investigación de mercados o la fidelización de clientes.</p>
<p>Por esta razón, el CM suele estar adscrito al departamento más innovador de la empresa, aquel que toma la iniciativa en el uso de las redes sociales. Lo habitual es que pertenezca a los departamentos de comunicación o marketing, aunque en algunos casos dependen de tecnología o de innovación.</p>
<p>Pese a que esta nueva figura cuenta con la asociación Aerco para velar por su valía, definirla y acotar sus funciones, hay quien alude al <em>community manager</em> como una especie de “hombre orquesta”, poniendo en duda la capacidad real de una sola persona para llevar a cabo todas las funciones que se le atribuyen. Consideran que no funcionará, como no funcionó en su día la figura del <em>webmaster</em> (una mezcla de programador, diseñador, redactor, marketing, etc. un imposible). Y se apuesta por un enfoque coordinado.</p>
<p>Por otro lado también se cuestiona el coste de contar con una persona dedicada a estas funciones puesto que no parece justificar los ingresos obtenidos. La rentabilidad es el único camino que hará que el <em>social media</em> sea aceptado más allá del experimento o más allá del efecto “nota de prensa” que buscan algunas empresas. Probablemente sea mejor optar por equipos coordinados, debidamente formados, que se dediquen parcialmente a estas tareas.</p>
<p>Pero no sólo de <em>community managers</em> vive la Web social. Al calor de internet han surgido otros nuevos perfiles que guardan relación con el CM, como “Social media analist”, que analiza las tendencias del mercado a través de los medios sociales, controla y recoge información sobre marca, productos, competencia y sector; y “Chief social media officer”, que se responsabiliza de la definición y ejecución de la estrategia global de la empresa en las redes sociales en línea, apoyándose en sus <em>community managers</em>. A muchos les costaría encontrar las diferencias del “Chief social media officer” con el CM, aunque según Aerco su principal diferencia es el concepto “comunidad”. Es decir, pueden utilizar estos canales para proponer estrategias de marketing pero no buscan necesariamente crear o mantener comunidad en torno a algo o a alguien. Su punto de vista es más corporativo y menos de usuario.</p>
<p>A estos podemos añadir otros como “Online communicator” (responsable de comunicación online), “Chief blogger officer” (el bloguero de la empresa)… y  “Content curator” (también conocido como curador de contenidos o intermediario de conocimiento). Considero que merece la pena detenerse un momento a analizar esta nueva figura.</p>
<p>Una definición de <em>content curator</em> es la propuesta por <strong>Dolors Reig</strong> (2010), quien considera que “son profesionales, internos o externos, especialmente implicados con el conocimiento, y que asesorarán sobre la información más relevante en el sector”.</p>
<p>Podríamos decir que un <em>content curator</em>, un “intermediario crítico del conocimiento”, es alguien que busca, agrupa y comparte de forma continua lo más relevante en su ámbito de especialización. Su objetivo fundamental es mantener la relevancia de la información que fluye libre o apoyada en herramientas concretas para la creación de entornos informacionales. Su valor competitivo es mantener, en última instancia, “a la última” a la empresa u organización que le forme o contrate,  en cuanto al conocimiento que es vital para su supervivencia. El <em>content curator</em> es el profesional que se dedica a hacer una selección personalizada de calidad del mejor contenido y de los mejores recursos sobre temas específicos; es el profesional que propicia un servicio tremendamente valioso para quienes buscan información de calidad online –según <strong>Reig</strong>-.</p>
<p>¿Quién puede negar que este perfil se adapta plenamente a las competencias de los documentalistas?  Son estos perfiles los que debemos señalar como propios. Aquellos cuyas funciones son propias de los gestores de la información sin matices ni consideraciones extras. Es evidente que los curadores de contenidos  y los  <em>social media analists</em> son nuevas etiquetas para denominar a los documentalistas en los entornos web 3.0. Y además, son etiquetas que pueden recaer sobre un mismo profesional con el consecuente ahorro para la empresa.</p>
<p>Mi previsión es que muy probablemente por cuestiones prácticas, la etiqueta de <em>community manager</em> se irá incorporando de manera diluida en equipos multidisciplinares que irán adquiriendo sus competencias y asumiendo ese rol, mientras que los curadores de contenidos se irán consolidando como figuras unipersonales e indispensables. Y si no, al tiempo.</p>
<p><strong>Referencias bibliográficas</strong></p>
<p><em>Aerco</em>. <em>La función del community manager: cómo las empresas están organizándose para crear y hacer crecer sus comunidades</em>. Aerco, 2009.<br />
<em><a href="http://www.box.com/shared/pgur4btexi" target="_blank">http://www.box.com/shared/pgur4btexi</a></em></p>
<p><strong>Alastruey</strong>, <strong>Rosaura</strong> (2011). Empleo 2.0. Barcelona: Editorial UOC, 2011.</p>
<p><strong>Bensen</strong>, <strong>Connie</strong>. “Community Manager Job description”. <em>Connie Bensen: community strategist</em>, 2008.<br />
<em><a href="http://conniebensen.com/2008/07/17/community-manager-job-description" target="_blank">http://conniebensen.com/2008/07/17/community-manager-job-description</a></em></p>
<p><strong>Leiva-Aguilera</strong>, <strong>Javier</strong>. (2010). “Comunicación en la empresa y apertura del perfil profesional de los documentalistas”. <em>El profesional de la información</em>, 2010, v. 19, n. 2, pp. 127-122.</p>
<p><strong>Miralbell</strong>, <strong>Oriol</strong>; <strong>Sanz-Martos</strong>, <strong>Sandra</strong>. <em>Redes Sociales y Comunidades virtuales</em>. Eurecamedia, 2001. [Material docente de la UOC].</p>
<p><strong>Reig</strong>, <strong>Dolors</strong>. “Content curator, intermediario del conocimiento: nueva profesión para la web 3.0”. <em>El caparazón</em>, 2010.<br />
<em><a href="http://www.dreig.eu/caparazon/2010/01/09/content-curator-web-3" target="_blank">http://www.dreig.eu/caparazon/2010/01/09/content-curator-web-3</a></em></p>
<div style="border: red 1px dashed; font-size: 11px;"><strong>Cómo citar este artículo:</strong><br />
<strong>Sanz-Martos</strong>, <strong>Sandra</strong>. &#8220;Community managers, content curators y otros nuevos perfiles profesionales para la web social&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2012, v. 6, pp. ¿¿-??.</div>
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		<title>Control de autoridades, una herramienta desaprovechada en los sistemas de recuperación</title>
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		<pubDate>Mon, 28 Nov 2011 19:34:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Luis Rodríguez-Yunta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2012]]></category>
		<category><![CDATA[Autoridades]]></category>
		<category><![CDATA[Desambiguación]]></category>
		<category><![CDATA[Lenguajes documentales]]></category>
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		<description><![CDATA[El catálogo de autoridades no parece desde luego un tema de actualidad. El propósito de este artículo no es, desgraciadamente, mostrar nuevos desarrollos o aplicaciones de esta herramienta tradicional, sino por el contrario, utilizarlo de ejemplo para subrayar cómo bibliotecas y bases de datos documentales no han sabido o aún no han logrado poner en<a href="http://www.thinkepi.net/control-de-autoridades-una-herramienta-desaprovechada-en-los-sistemas-de-recuperacion">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El catálogo de autoridades no parece desde luego un tema de actualidad. El propósito de este artículo no es, desgraciadamente, mostrar nuevos desarrollos o aplicaciones de esta herramienta tradicional, sino por el contrario, utilizarlo de ejemplo para subrayar cómo bibliotecas y bases de datos documentales no han sabido o aún no han logrado poner en juego todas sus potencialidades en la sociedad del conocimiento.</p>
<p>Aparentemente, el fichero de autoridades es exclusivamente una herramienta de uso profesional, de uso interno o bien de demanda internacional, como los elaborados por la <em>Library of Congress</em> o las diferentes bibliotecas nacionales. Su difusión en los sitios web de las bibliotecas a menudo se presenta como una opción de consulta independiente del catálogo. Cuando se aplica a la recuperación, su implementación se limita a la búsqueda a través de los índices de materias, no en el formulario principal de consulta. Y sin embargo, su utilidad potencial podría ser mucho mayor para facilitar la orientación al usuario y la desambiguación de términos dentro de la búsqueda libre. De igual modo, la filosofía del control de autoridades está presente en los recursos terminológicos como los tesauros, y podría aplicarse en el mismo sentido para la búsqueda libre dentro de las bases de datos documentales.</p>
<p>La desambiguación es una cuestión clave en la recuperación de información. Numerosas palabras cambian de sentido según el contexto, y es imprescindible aclarar con el usuario qué sentido le otorga al buscar un término. El concepto es clave para el desarrollo de la web semántica, pero su aplicación es dificultosa, exigiría por ejemplo el uso sistemático de un sistema de metadatos de materia en los recursos web (<strong>Granados-Colillas</strong>, 2009). También es un concepto clave para los sistemas de inteligencia artificial; un campo con varias líneas de investigación para informáticos y lingüistas desde 1950 (<strong>Sanderson</strong>, 2000). El problema está aún lejos de resolverse en los programas de procesamiento de lenguaje natural, y una de las estrategias que se proponen radica en su aplicación selectiva, ya que sólo algunas palabras deben ser desambiguadas en función de su capacidad de discriminación (<strong>Perea-Ortega</strong> et al., 2011).</p>
<p>Pero a niveles sencillos y prácticos, la desambiguación se aplica con éxito en sistemas concretos desde los inicios de internet. Nadie entendería un buscador de compra de vuelos donde al solicitar que quiero ir de Miami a Barcelona el programa me ofreciera indistintamente viajes a España y otros a Venezuela en la misma respuesta. La solución es clara, cuando se teclea un término ambiguo, el sistema obliga a que el usuario se defina, a través de una tabla de valores válidos, pero que también se puede enriquecer con sinónimos y relaciones. Y funciona perfectamente, porque hay un campo de búsqueda con una utilidad concreta que se contrasta con una tabla construida con coherencia.</p>
<p>Otro ejemplo de uso generalizado en donde funciona perfectamente la desambiguación es la <em>Wikipedia</em>. Como en el caso del buscador de vuelos, el sistema de recuperación en este producto no intenta localizar simplemente registros que contengan la palabra tecleada, sino que devuelve al usuario una lista de valores posibles que responden a su búsqueda, basada exclusivamente en las entradas principales de la enciclopedia y sus relaciones de equivalencia (use–usado por). Y esto ocurre sólo si hay necesidad, cuando hay varias opciones, no se obliga a este paso por defecto, pero tampoco se mezclan resultados de dudosa pertinencia en la respuesta al usuario.</p>
<p>Por el contrario, si busco Rubén Darío en el catálogo de la <em>Biblioteca Nacional de España</em>, en la respuesta se mezcla “Azul” con un título tan poco poético como “Estado de bienestar y trabajo social” (de un tal Rubén Darío Torres). ¿Sería mucho pedir que el Opac me preguntase a qué Rubén Darío me refiero? Si no admitiríamos un fallo de este tipo en un buscador de vuelos, ¿por qué admitirlo en un catálogo bibliográfico, que además sí dispone de herramientas para ofrecerme mayor precisión?</p>
<p>Efectivamente, es posible localizar las obras de o sobre el poeta Rubén Darío con una eficacia del 100%, pero exclusivamente a través de la consulta de los índices y la selección de la entrada adecuada. La herramienta existe en la mayor parte de los recursos documentales, salvo en las bases de sumarios, pero en ocasiones no se ofrece al usuario o bien queda oculta y no va a ser utilizada. Por ejemplo en las bases documentales del Csic (ISOC–ICYT–IME) sí se ofrece la consulta de índices por campos, la única opción que puede resolver eficazmente las búsquedas que tienen problemas de ambigüedad. Pero sabemos que el usuario apenas utiliza este recurso e incluso algunos compañeros de trabajo opinan que deberíamos quitar los índices de campo porque también muestran los errores tipográficos o las inconsistencias que intentamos evitar pero no siempre conseguimos corregir.</p>
<p>Durante los últimos años es recurrente que la profesión convoque jornadas y conferencias para hablar de innovación y adaptación continua al cambio. Sin embargo, hay dos factores que dificultan que estos principios pasen de meras etiquetas a realidades tangibles:</p>
<p>1. Las bibliotecas y centros de documentación, en general, no son creadores sino consumidores de software. Se limitan a instalar un paquete con un diseño meramente “razonable” y conviven con ese nivel para siempre. Carecen de capacidad para la mejora continua que muestran otros sectores. No pueden perseguir la excelencia porque no viene en el diseño estándar del programa. Y el resultado es una multitud de presentaciones casi idénticas que repiten las mismas limitaciones, sin que los errores de uno puedan servir de alerta para otros.</p>
<p>2 – Se confunde el modelo con el que debe compararse el sistema de recuperación de los catálogos y bases de datos documentales. Se ha buscado asemejarse con los buscadores de objetivo genérico como <em>Google</em>, cuando debería compararse con sistemas de objetivo específico como el buscador de vuelos o la <em>Wikipedia</em>. El usuario de un recurso bibliográfico no busca “cualquier cosa que contenga X”, utiliza un catálogo o una base de datos para un número de posibles utilidades muy reducido que pueden ofrecerse en un menú sencillo. ¿Por qué entonces la insistencia en ofrecer un formulario simple que parece servir para todo y en consecuencia ignora los objetivos del usuario? Por supuesto, el impacto de <em>Google</em> sobre los hábitos de búsqueda es incuestionable. Pero ello no quiere decir que sólo puedan ser apreciados aquellos programas que muestren un funcionamiento similar. ¿Para qué parecerse a un producto si el usuario no va a preferir otro por el criterio de similitud? ¿No sería preferible no parecerse y reforzar utilidades diferenciadoras? ¿Es que algún usuario utiliza <em>Google</em> para contratar un viaje, alquilar un piso o buscar pareja? Lo utiliza para localizar páginas diseñadas para estos usos específicos pero una vez dentro de ellas no espera que su diseño sea el mismo que el del buscador, sólo desea un producto que le de precisión y eficacia en la selección de resultados.</p>
<p>En el contexto actual, la pertinencia en los primeros registros que se muestran es fundamental para ofrecer una imagen de eficacia. Los buscadores de objetivo genérico han procurado solucionar este problema en base a algoritmos complejos de ordenación que buscan atinar con las demandas más generalizadas de un término (que pueden variar según el país). Los productos bibliográficos, o más bien, los programadores de software para vender a las bibliotecas y centros de documentación, han añadido este concepto de ordenación por relevancia, como una opción que podemos implementar por defecto o no, pero que tiene bastante poco que ver con aprovechar las herramientas de normalización e indización con las que cuentan estas instituciones. Y además sus resultados son bastante menos eficaces que en <em>Google</em>, porque se carece de la capacidad de adaptación y mejora continua del programa. La búsqueda por índices y el control de autoridades, que podrían garantizar la máxima eficacia, han quedado marginados en el diseño.</p>
<p>Las listas de autoridades se citan entre las herramientas susceptibles de incorporarse en proyectos de <em>Open data</em> y <em>Linked open data</em> (<strong>Peset</strong>, <strong>Ferrer-Sapena</strong> y <strong>Subirats-Coll</strong>, 2011). Podría darse la paradoja de que haya aplicaciones ajenas al sector de la biblioteconomía y documentación que implementen estas fuentes bajo la filosofía de compartir datos, y sin embargo los recursos bibliotecarios y documentales continúen desaprovechando su potencial.</p>
<p><strong>Referencias bibliográficas</strong></p>
<p><strong>Granados-Colillas</strong>,<strong> Mariàngels</strong>. “Tratamiento de los metadatos de contenido en la web semántica o cuando la lógica se hace evidente”. En: <em>Nuevas perspectivas para la difusión y organización del conocimiento. IX Congreso ISKO-España</em>. Valencia: Universidad Politécnica, 2009, pp. 1043-1054.<br />
<em><a href="http://eprints.rclis.org/handle/10760/13223" target="_blank">http://eprints.rclis.org/handle/10760/13223</a></em></p>
<p><strong>Perea-Ortega</strong>,<strong> José M.</strong>; <strong>Martínez-Santiago</strong>, <strong>Fernando</strong>; <strong>García-Cumbreras</strong>, <strong>Miguel A.</strong>; <strong>Montejo-Ráez</strong>, <strong>Arturo </strong>(2011). “Desambiguación de términos basada en IDF aplicada a recuperación de información”. <em>Procesamiento del Lenguaje Natural</em>, 2011, marzo, n. 46, pp. 99-106.<br />
<em><a href="http://sinai.ujaen.es/sepln/ojs/ojs-2.3.5/index.php/pln/article/view/849/704" target="_blank">http://sinai.ujaen.es/sepln/ojs/ojs-2.3.5/index.php/pln/article/view/849/704</a></em></p>
<p><strong>Peset, Fernanda</strong>; <strong>Ferrer-Sapena, Antonia</strong>; <strong>Subirats-Coll, Imma</strong>. “Open data y Linked open data: su impacto en el área de bibliotecas y documentación”. <em>El profesional de la información</em>, 2011, marzo-abril, v. 20, n. 2, pp. 165-173.<br />
<em><a href="http://www.elprofesionaldelainformacion.com/contenidos/2011/marzo/06.pdf" target="_blank">http://www.elprofesionaldelainformacion.com/contenidos/2011/marzo/06.pdf</a></em></p>
<p><strong>Sanderson, Mark</strong>. “Retrieving with good sense”. <em>Information Retrieval</em>, 2000, n. 2, pp. 47-67.<br />
<em><a href="http://www.springerlink.com/content/hw74t942tl72w265" target="_blank">http://www.springerlink.com/content/hw74t942tl72w265</a></em></p>
<div style="border: red 1px dashed; font-size: 11px;"><strong>Cómo citar este artículo:</strong><br />
<strong>Rodríguez-Yunta</strong>, <strong>Luis</strong>. &#8220;Control de autoridades, una herramienta desaprovechada en los sistemas de recuperación&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2012, v. 6, pp. ¿¿-??.</div>
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		<title>¿Hacia una reconversión de los congresos? Soluciones y propuestas para su viabilidad y futuro</title>
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		<pubDate>Sun, 27 Nov 2011 19:36:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alexandre López-Borrull</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2012]]></category>
		<category><![CDATA[Clasificación]]></category>
		<category><![CDATA[Congresos académicos]]></category>
		<category><![CDATA[Evaluación]]></category>
		<category><![CDATA[Revistas científicas]]></category>

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		<description><![CDATA[1. Introducción Con la pretensión de continuar la excelente reflexión que iniciaron Ernest Abadal y Tomàs Baiget en septiembre de 2009 sobre el estado de los congresos españoles de Biblioteconomía y Documentación1, me permito seguir dando vueltas al asunto, así como proponer algunas ideas que puedan ayudar a seguir un debate que creo aún puede<a href="http://www.thinkepi.net/hacia-una-reconversion-de-los-congresos-soluciones-y-propuestas-para-su-viabilidad-y-futuro">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>1. Introducción</strong></p>
<p>Con la pretensión de continuar la excelente reflexión que iniciaron <strong>Ernest Abadal</strong> y <strong>Tomàs Baiget</strong> en septiembre de 2009 sobre el estado de los congresos españoles de Biblioteconomía y Documentación<sup>1</sup>, me permito seguir dando vueltas al asunto, así como proponer algunas ideas que puedan ayudar a seguir un debate que creo aún puede dar mucho de sí.</p>
<p>Es cierto que en la vertiente académica los congresos quedan ya lejos de los idílicos y disparatados argumentos de las novelas de David Lodge (caracterizadas por sus sátiras académicas), aunque no es menos cierto que siempre se han impregnado de una aureola que invitaba a sentirse parte del “colectivo que asistía a congresos”. ¿Dónde queda aquella imagen?, ¿será la crisis y el mundo 2.0 el fin de los congresos? Como voy a ir resaltando, posiblemente deben, o debemos, entrar en una reconversión (otra) de los congresos, porque si no, vía evolución darwiniana, irán desapareciendo, así como el sentido que tenían y deberían continuar teniendo.</p>
<p>Cabe también apuntar dos de los principales factores externos que deberán ponderarse para así acertar en el análisis. La crisis y los consiguientes recortes en investigación agudizarán la elección adecuada de a qué congresos asistir por cuestiones presupuestarias. A la ecuación debemos continuar considerando las evaluaciones de calidad externas, que ponderan en mucha mayor medida, como ya se apuntaba en 2009, los congresos internacionales. Como en el mundo de las revistas académicas, dicho factor externo y su adaptación al nuevo ecosistema académico ya está haciendo replantear no solamente la asistencia, sino sobre todo el tipo de comunicación a presentar.</p>
<p><strong>2. Sobre los formatos, comunicaciones y contenidos</strong></p>
<p>Mucho se ha comentado sobre el tipo de participación por parte de los asistentes. Posiblemente el paso a formatos digitales y al acceso abierto de los contenidos hace menos imprescindible la asistencia a un congreso. Así pues, ¿qué presentar y para qué?</p>
<p>Las clásicas comunicaciones se perciben a menudo como un esfuerzo desmesurado de tiempo si se valora su repercusión curricular, puesto que cuentan muy poco en comparación con los artículos con el mismo contenido.</p>
<p>Algunas de las soluciones que se están implementando van desde la incorporación del formato póster, muy habitual en las disciplinas de ciencias aplicadas. En otros casos, y considero una línea interesante de futuro, sería la de escoger las mejores comunicaciones para ser recogidas por alguna revista científica. En este sentido, sería muy interesante la colaboración de congresos y revistas consolidadas para que alguno de los números especiales fuera una compilación de las mejores presentaciones orales en formato de artículo. Voy más allá: se podrían probar algunas técnicas de <em>peer-review</em> presencial (tipo defensa presencial de artículos), que podrían ser muy interesantes en la línea de debatir, para así mejorar también la participación y el intercambio de conocimiento. Incluso que algunos de los principales ponentes que asisten a los congresos fueran los <em>referees</em> de dicha presentación, con lo que se daría mayor valor añadido a la propia revisión, no tanto de formato, como de contenidos.</p>
<p>De esta manera, podrían pues eliminarse los “call for papers” excesivamente largos, y se podría pedir directamente el formato de presentación en ppt (y dejo para otro debate la necesidad o no de hacer presentaciones, que marcan un ritmo de exposición a veces impostado y artificial).</p>
<p><strong>3. Sobre las relaciones, los congresos 2.0 y la creación de sinergias</strong></p>
<p>El segundo valor añadido a los congresos de tipo clásico ha sido sin duda la posibilidad de interacción personal con personas de la profesión por cualquiera de los motivos que pudiera haber, intercambio de ideas, conocimiento y puesta en común de posibles colaboraciones.</p>
<p>En este sentido, parecería muy adecuado, considerando la presión para la creación de grupos interuniversitarios, transversales, interdisciplinarios e internacionales, que se facilitara en gran medida en un congreso este intercambio. Ciertamente, las charlas de café, espacios de ocio y las pausas entre actividades han sido y son un buen momento, pero podrían reservarse espacios concretos no para exponer el conocimiento generado, sino aquel conocimiento que se quisiera generar mediante la adhesión y colaboración de diversas personas y grupos de investigación. Así, sería una especie de “Call for partners”.</p>
<p>Si este formato podría ser muy interesante en los congresos académicos (y sobre todo en los internacionales, para poder generar sinergias en proyectos europeos), más interesante podría parecer en aquellos congresos donde el mundo profesional y el académico conviven. Y más teniendo en cuenta la previsible falta de financiación pública con la que conviviremos los próximos años. Si el futuro es el e-research, el trabajo colaborativo y la relación académica-profesional, un congreso deberá crear herramientas para incentivar dichas relaciones. Sería sin duda un valor añadido que considero con un futuro prometedor. Podría o no incorporarse el compromiso con el congreso de ser posteriormente el lugar donde se presentaran los primeros conocimientos generados por la propia investigación.</p>
<p>En cuanto a la bidirección 2.0, ciertamente es difícil para el que no asiste (que acostumbra a tener sus motivos, a menudo más por agenda que por motivos económicos), poder participar adecuadamente en el mismo instante de los congresos, por lo que la generación de redes sociales o la utilización de las mismas no parece ser el principal impulso para un determinado congreso. Así, nos tememos que como con otras muchas realidades relacionadas con las redes sociales, es a veces un forma más de presencia que no una herramienta con unos objetivos claros.</p>
<p>Sin duda, una auténtica apuesta 2.0 podría implicar un período previo y uno posterior al propio congreso con aportaciones que puedan cambiar y mejorar algunas de las presentaciones, sin que se entienda como una pérdida del valor añadido de la presencia en los congresos. La dificultad, pero que no debería serlo en nuestra disciplina, sería la gestión del conocimiento que se esté generando en dichas aportaciones. De la misma forma que las preguntas y respuestas interesantes en determinadas mesas redondas y debates acaban siendo propiedad únicamente de los allí presentes, deberían implementarse sistemas para evitar que el intercambio se vuelva efímero. Sí, para entendernos, lo mismo que se promueve también en el propio <em>ThinkEPI</em>.</p>
<p><strong>4. Sobre la rentabilidad académica</strong></p>
<p>Posiblemente, en el caso de los congresos académicos, es la principal ecuación a resolver. O se dota a los congresos de la adecuada relación esfuerzo/rentabilidad académica o los congresos tenderán a desaparecer. En un extremo podría darse la paradoja de que a mayor importancia y rentabilidad económica del congreso, menor interés tengan la mayoría de los contenidos, cosa que a veces ocurre en algunos eventos internacionales y multitemáticos. A la inversa, cuanto más especializado es un congreso y más contenidos interesantes contiene, es posible que menor sea su rentabilidad. Sí, excluimos intencionadamente el valor de los congresos de generar nuevas ideas y de conocer investigaciones en áreas más alejadas de nuestra propia investigación, porque también el día a día nos impide conocer y ojear adecuadamente todo aquello que se publica.</p>
<p>Por otra parte, los congresos académicos son un motor económico, dependiendo de los congresos (médicos, telefonía móvil, industriales) y la disciplina. No debemos renunciar a ello. Pero también todos cuando presentamos una comunicación pretendemos que el público interactúe y sea próximo a nuestro tema de investigación, cosa que los grandes congresos a veces impiden, con demasiados tramos temáticos y múltiples actividades que se solapan.</p>
<p>Así, podemos usar como espejo la reconversión de las revistas académicas. Un momento&#8230; ¿hubo reconversión? No, se añadió la filosofía <em>Open access</em>, pero las revistas científicas continúan existiendo. En el mundo digital, en el mundo de los contenidos accesibles, en pleno siglo XXI, han continuado y continuarán teniendo sentido y viabilidad los volúmenes, números y las páginas numeradas, ¿por qué motivo? Desde mi modesto y abierto punto de vista, podemos considerar que el principal factor que marcó su supervivencia fue la decisión, acertada por otra parte, que fueran las herramientas principales de evaluación y comparación entre académicos.</p>
<p>Sin entrar en el peliagudo tema del factor de impacto, es evidente que ha sido su uso por parte del evaluador lo que ha hecho que no se hayan creado alternativas viables al 100% a su formato, posiblemente porque considero los repositorios como una forma de acceso y no una revolución del formato.</p>
<p><strong>5. ¿Hacia una lista y clasificación de congresos académicos?</strong></p>
<p>En el anterior punto hablamos de las revistas científicas. Pero, ¿qué ha permitido pues que aún pervivan multitud de revistas en un mercado diversificado, por lo que respecta a las revistas científicas, revistas catalanas, españolas y de ámbitos no anglosajones, sin factor de impacto?</p>
<p>Por mi parte, y aun considerando el empeño, la tradición y el esfuerzo de los editores y las editoriales, ha sido la creación de nuevos subíndices territoriales que han podido ser incorporados en las herramientas y parámetros de evaluación.</p>
<p>Así, según mi punto de vista, ha sido la creación de <em>Miar</em><sup>2</sup>, <em>Carhus</em><sup>3</sup> y otras listas lo que ha permitido indirectamente la supervivencia de las revistas científicas.</p>
<p>Siendo así, puede considerarse que el <em>Conference Proceedings Citation Index</em> de ISI<sup>4</sup> será una buena herramienta, pero se corre el riesgo de tener los mismos problemas que han existido siempre en la internacionalización.</p>
<p>Por tanto, y es la principal sugerencia -o incluso demanda de colaboración-, debemos avanzarnos y comenzar a considerar la creación de listas <em>Carhus</em>, de congresos, profesionales, académicos, científicos, docentes, del mundo de la industria, en las diferentes disciplinas científicas, internacionales para cubrir el vacío más cercano a nuestro ámbito que el <em>Conference Proceedings</em> pueda ofrecer.</p>
<p>Sólo así, considero y concluyo, podemos potenciar los congresos académicos, a la par que reivindicar una mayor valoración de la asistencia y participación en congresos académicos en los ámbitos y las agencias de calidad universitarias. O cambiamos el tipo de comunicación con algunas (u otras) de las propuestas expuestas o influimos para dar más valor curricular. La mezcla de las dos estrategias se vislumbra pues como la mejor opción.</p>
<p><strong>Notas</strong></p>
<p>1. <strong>Abadal, Ernest</strong>; <strong>Baiget, Tomàs</strong> (2010). &#8220;Congresos españoles de biblioteconomía y documentación: de la inevitable fragmentación a la necesaria transversalidad&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, vol. 5, 2011.<br />
<em><a href="http://www.thinkepi.net/congresos-espanoles-de-biblioteconomia-y-documentacion-de-la-inevitable-fragmentacion-a-la-necesaria-transversalidad" target="_blank">http://www.thinkepi.net/congresos-espanoles-de-biblioteconomia-y-documentacion-de-la-inevitable-fragmentacion-a-la-necesaria-transversalidad</a></em></p>
<p>2. <em>Miar</em><br />
<em><a href="http://miar.ub.es/buscar.php" target="_blank">http://miar.ub.es/buscar.php</a></em></p>
<p>3. <em>Carhus</em>.<br />
<em><a href="http://www10.gencat.cat/agaur_web/AppJava/a_info.jsp?contingut=carhus_2010" target="_blank">http://www10.gencat.cat/agaur_web/AppJava/a_info.jsp?contingut=carhus_2010</a></em></p>
<p>4. <em>Conference Proceedings Citation Index</em>.<br />
<em><a href="http://thomsonreuters.com/products_services/science/science_products/a-z/conf_proceedings_citation_index" target="_blank">http://thomsonreuters.com/products_services/science/science_products/a-z/conf_proceedings_citation_index</a></em></p>
<div style="border: red 1px dashed; font-size: 11px;"><strong>Cómo citar este artículo:</strong><br />
<strong>López-Borrull</strong>, <strong>Alexandre</strong>. &#8220;¿Hacia una reconversión de los congresos? Soluciones y propuestas para su viabilidad y futuro&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2012, v. 6, pp. ¿¿-??.</div>
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		<title>Noticia: Conferencia CRECS 2012</title>
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		<pubDate>Thu, 24 Nov 2011 15:50:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ThinkEPI</dc:creator>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>

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		<description><![CDATA[Después del éxito de la primera Conferencia CRECS celebrada en Barcelona en mayo de 2011, estamos organizando la CRECS 2 en Valencia. Ya se encuentra disponible el programa preliminar y el formulario de inscripción para la segunda Conferencia CRECS 2]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Después del éxito de la <a href="http://www.thinkepi.net/cronica-de-la-jornada-crecs-sobre-calidad-de-las-revistas-en-ciencias-sociales" target="_blank">primera Conferencia CRECS</a> celebrada en Barcelona en mayo de 2011, estamos organizando la CRECS 2 en Valencia.</p>
<p><span style="color: #ff0000;"><strong><span style="color: #000000;">Ya se encuentra disponible el programa preliminar y el formulario de inscripción para la segunda </span><a href="http://www.thinkepi.net/crecs2012" target="_blank">Conferencia CRECS 2</a></strong></span></p>
<p><a href="http://www.thinkepi.net/crecs2012"><img title="Congreso CRECS 2" src="http://www.thinkepi.net/img/iconos/preliminar_crecs_2.png" alt="Anuncio preliminar del Congreso CRECS 2 (Valencia, 2012)" width="767" height="293" /></a></p>
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		<title>Las ISO 30300: Management system for records después de la publicación</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/las-iso-30300-management-system-for-records-despues-de-la-publicacion</link>
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		<pubDate>Mon, 21 Nov 2011 18:53:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlota Bustelo-Ruesta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2012]]></category>

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		<description><![CDATA[La publicación Finalmente el 9 de noviembre de 2011 ISO ha publicado los dos primeros productos de la serie de normas 30300. Management system for records. Su elaboración ha sido un camino largo (la primera vez que se presentó la propuesta fue en mayo de 2007, que ha seguido todos los procedimientos de ISO para<a href="http://www.thinkepi.net/las-iso-30300-management-system-for-records-despues-de-la-publicacion">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>La publicación</strong></p>
<p>Finalmente el 9 de noviembre de 2011 ISO ha publicado los dos primeros productos de la serie de normas <em>30300. Management system for records</em>. Su elaboración ha sido un camino largo (la primera vez que se presentó la propuesta fue en mayo de 2007, que ha seguido todos los procedimientos de ISO para asegurara el rigor y el consenso y acuerdo más amplios posibles. Para todos los que hemos participado en su elaboración: los dos grupos de trabajo que se han encargado de su redacción, el ISO TC46/SC11 y todos su miembros, los distintos Comités Técnicos Nacionales de Normalización de los países miembros en los cinco continentes, entre los que se encuentra el CTN50/SC1 de Aenor; han sido unos años enriquecedores, de intenso intercambio de experiencias, de aprendizaje y entendimiento de “los sistemas de gestión” y, cómo no, de mucho trabajo. (nota: La adopción y publicación de las ISO 30300 como normas UNE ISO se espera para principios del año 2012).</p>
<p><strong>Intención de las normas</strong></p>
<p>La nota de prensa con la que ISO anuncia la publicación destaca que “en la ola de recientes fallos en la gobernanza corporativa, [estas nuevas normas] ayudarán a las organizaciones a facilitar la información corporativa rápida y efectivamente”.  Y no se puede explicar mejor la intención de las mismas: ayudar a las organizaciones a gestionarse mejor en los relacionados con su información corporativa que es el reflejo de sus procesos y actividades.</p>
<p>Y, sin embargo, cuando una norma se lanza al mercado cada colectivo o potencial usuario puede hacer sus propias interpretaciones. Es curioso observar cómo algunas de ellas difieren de las intenciones originales o se entienden con puntos de vista distintos. Esto no las hace inválidas puesto que las normas son en sí mismas documentos voluntarios que las organizaciones o colectivos adoptan porque obtienen algún beneficio en su aplicación, y porque una vez lanzadas al mercado no hay un control de cómo se utilizan.</p>
<p><strong>Difusión y conocimiento del colectivo profesional</strong></p>
<p>Durante todo el período de elaboración estas normas han sido discutidas en los ámbitos de los profesionales de la gestión de la información y los documentos en todos los países que han estado implicados en su elaboración<sup>1</sup>.</p>
<p>Sólo por mencionar las aportaciones más recientes podemos consultar:</p>
<p>- La segunda edición del Libro blanco que han editado los países francófonos implicados (Francia, Luxemburgo y Canadá) y que está teniendo una difusión y aceptación muy importantes<sup>2</sup>.<br />
- El debate del blog <em><a href="http://diplomaticapuntcat.blogspot.com/" target="_blank">Diplomatica.cat</a></em> a partir de la presentación de las normas en Barcelona en <em>Innova.doc</em><sup>3</sup>.</p>
<p>Entre los profesionales de la gestión de documentos y archiveros, que generalmente hemos tenido poca formación en “management” y sistemas de gestión, la publicación de las normas ha suscitado algunas dudas y discusiones, que con sus matices tienen la misma base en los distintos países. Por esta razón, el ISO TC46/SC11 resolvió en su última reunión en Londres (3/11/2011) redactar un “white paper” de libre distribución sobre la relación entre las normas 30300 y resto de los productos ISO de gestión de documentos (incluida la ISO 15489). El plazo para redactarlo es finales de enero del año que viene.</p>
<p>La asociación Sedic, dado el interés despertado entre sus asociados y los alumnos de su programa de formación, ha apostado por que el segundo de la serie “documentos de trabajo”, que me ha encargado, trate sobre las normas 30300. Esta guía pretende ser un punto de partida para los profesionales que quieran involucrase en la implantación de un sistema de gestión ISO 30301<sup>4</sup>.</p>
<p><strong>Y ahora ¿qué?</strong></p>
<p>Ahora, con las normas publicadas, el reto y el desafío es darlas a conocer a la alta dirección y poner los beneficios de la buena gestión de documentos en la hoja de ruta de las organizaciones que se modernizan. Queda un largo camino que recorrer en la difusión de estas normas fuera de las fronteras de nuestra profesión, en el que estamos comprometidos a nivel internacional. Sólo el tiempo nos dirá si hemos tenido el éxito esperado.</p>
<p>Mientras tanto y en paralelo en el ISO TC46/SC11, estamos desarrollando dos nuevos productos de la familia 30300. La ISO 30302, una guía de implementación del sistema de gestión (ojo, no de los procesos y controles documentales, que se piensan cubiertos con la ISO 15489 y el resto de normas e informes técnicos desarrollados), y la ISO 30304 una guía para la auditoría del sistema de gestión de los documentos que cubre todos los requisitos obligatorios tanto los propios del sistema de gestión como los de los procesos y controles documentales. Esta última estará reforzada con la publicación hace unos días de la nueva norma <em>ISO 19011: 2011. Guía para auditoría de sistemas de gestión</em>, en la que ya se mencionan las ISO 30300. La publicación de estos productos tiene que pasar por loa distintos pasos de redacción y los estrictos controles de ISO, por lo que no se esperan antes del 2014.</p>
<p>En el camino esperamos acumular experiencia que sirva de base a la redacción de las normas, y observaremos con expectación si los organismos de certificación y sus clientes se interesan en estas normas, aún en tiempos de crisis.</p>
<p><strong>Referencias bibliográficas</strong></p>
<p>1. Lista de 39 países participantes y observadores en el TC46/SC11. <a href="http://www.iso.org/iso/standards_development/technical_committees/list_of_iso_technical_committees/iso_technical_committee_participation.htm?commid=48856" target="_blank">http://www.iso.org/iso/standards_development/technical_committees/list_of_iso_technical_committees/iso_technical_committee_participation.htm?commid=48856</a></p>
<p>2. <em>AFNOR CN11</em>. Introduction à la série de normes ISO 30300, Système de gestion des documents d’activité. Intégration du records management et perspectives d’évolution de l’ISO 15489. AFNOR: Octobre 2011.<br />
<a href="http://www.bivi.fonctions-documentaires.afnor.org/livres-blancs/publication-d-une-deuxieme-version-du-document-introduction-a-la-serie-de-normes-iso-30300-systeme-de-gestion-des-documents-d-activite" target="target_blank">http://www.bivi.fonctions-documentaires.afnor.org/livres-blancs/publication-d-une-deuxieme-version-du-document-introduction-a-la-serie-de-normes-iso-30300-systeme-de-gestion-des-documents-d-activite</a></p>
<p>3. <em>Blog Diplomat.cat</em>.<br />
<a href="http://diplomaticapuntcat.blogspot.com/2011/10/30300-oportunidades.html?spref=tw" target="_blank">http://diplomaticapuntcat.blogspot.com/2011/10/30300-oportunidades.html?spref=tw</a></p>
<p>4. <strong>Bustelo-Ruesta, Carlota</strong>. <em>Serie ISO 30300: Sistema de gestión para los documentos</em>. SEDIC: Octubre 2011 (Documentos de trabajo, 2).<br />
<a href="http://www.sedic.es/p_documentos_trabajo.asp" target="_blank">http://www.sedic.es/p_documentos_trabajo.asp</a></p>
<div style="border: red 1px dashed; font-size: 11px;"><strong>Cómo citar este artículo:</strong><br />
<strong>Bustelo-Ruesta</strong>, <strong>Carlota</strong>. &#8220;Las ISO 30300: Management system for records después de la publicación&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2012, v. 6, pp. ¿¿-??.</div>
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		<title>Gobernanza de la información</title>
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		<pubDate>Mon, 07 Nov 2011 07:09:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Elisa García-Morales</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2012]]></category>
		<category><![CDATA[Gobernanza de la información]]></category>
		<category><![CDATA[Modelos de madurez de gobernanza de la información]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Sólo una nueva etiqueta? Un nuevo término está irrumpiendo con fuerza en el mercado desde mediados de la década pasada, y desde 2010 se extiende imparable como una mancha de aceite: la gobernanza de la información IG (en inglés information governance). El término gobernanza tiene varias acepciones en el diccionario de la RAE que por<a href="http://www.thinkepi.net/gobernanza-de-la-informacion">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>¿Sólo una nueva etiqueta?</strong></p>
<p>Un nuevo término está irrumpiendo con fuerza en el mercado desde mediados de la década pasada, y desde 2010 se extiende imparable como una mancha de aceite: la gobernanza de la información IG (en inglés <em>information governance</em>). El término gobernanza tiene varias acepciones en el diccionario de la RAE que por sí mismas son significativas: acción y efecto de gobernar o gobernarse; mandar con autoridad o regir algo; guiar y dirigir; regirse según una norma, regla o idea.</p>
<p>¿Nos aporta algo nuevo?, ¿se trata de una nueva disciplina, o es simplemente una etiqueta más para presentar como novedoso algo ya existente?</p>
<p>A primera vista podría parecer que esta categoría pueda introducir más confusión a la lista de conceptos que ya manejamos: gestión de la información, del conocimiento, gestión de contenidos empresariales o <em>records management</em>. Sin embargo, en mi opinión, estamos ante un concepto que se va a consolidar y adoptar rápidamente por varios factores:</p>
<p>- Responde a una necesidad real, y cada vez más acuciante, de empresas y organizaciones que ven como la multitud de datos, documentos, registros, canales, medios y procesos en los que se contiene y fluye la información, se multiplican de forma imparable y crecen sin control. Se hace cada día más evidente que hay que poner reglas, orden, organización y gobierno.</p>
<p>- Se trata de palabras cuyo sentido es claro, directo y fácil de comprender frente a otras acepciones que requieren traducción y explicación al oyente.</p>
<p>- El concepto implica una ruptura decisiva con la corriente que ha prevalecido durante años y que ha subrayado el continente –las herramientas tecnológicas- frente a los contenidos. Su importancia radica en que incide de forma decisiva en la consideración de la información en sí misma como un recurso que es necesario gobernar.</p>
<p>- Presenta una relación semántica con conceptos tan presentes en nuestra actualidad como el “buen gobierno” la “gobernanza global” la “gobernanza económica”, la “gobernanza corporativa” “gobernanza, gestión de riesgos y cumplimiento, GRC”, que han calado con éxito en la empresa y en muchos ámbitos de nuestra sociedad. Por asociación, ello facilita situar la información donde siempre hemos defendido que debía estar: en el contexto estratégico de las organizaciones, y en los ámbitos directivos de control y decisión.</p>
<p><strong>Pero, ¿qué es gobernanza de la información?</strong></p>
<p>La respuesta es que gobernanza de la información es muchas cosas distintas para muchas personas u organizaciones diferentes, especialmente porque el propio término “información” implica diferentes significados. Las aproximaciones sobre el significado, contenido y ámbito de aplicación de este nuevo concepto son variadas.</p>
<p>En el mercado de las soluciones tecnológicas, ávido de nuevos mensajes, la categoría ha sido rápidamente adoptada. Las grandes compañías del sector de la gestión de contenidos rápidamente la han incorporado su oferta: así vemos como <em>OpenText</em>, IBM, EMC o <em>Microsof Sharepoint</em>, <em>Alfresco</em>, etc., ofrecen soluciones para la “information governance”. En muchos casos se trata de una nueva denominación para las ya conocidas plataformas de gestión de contenidos que ofrecían una gama mayor o menor de funcionalidades para la gestión de la información no estructurada: <em>Imaging</em>, <em>Document Management</em> (DM), <em>Records Management</em> (RM), <em>Collaboration</em>, <em>Web Content Management</em> (WCM), <em>Digital Asset Management</em> (DAM), COLD/ERM.</p>
<p>En otros casos, la oferta complementa las soluciones para la gestión de los contenidos no estructurados con otros elementos que facilitan la gestión dinámica de la información: el análisis y la calidad de la información (datos y contenidos), la visibilidad y la recuperación a través de múltiples repositorios y entornos, el e-discovery o la gestión del ciclo de vida de la información. Desde el mundo de los ERP y de los datos, empresas como SAP también se posicionan en este nuevo concepto, pero sus soluciones están lógicamente más centradas en la información estructurada, en la calidad de los datos y de las actividades de <em>reporting</em>.</p>
<p>Opino que de lo que se está hablando en este sector es de herramientas tecnológicas, y éstas son útiles imprescindibles, pero no proporcionan por sí mismas una gobernanza de la información. Sin embargo, las empresas tecnológicas tienen mucha fuerza en la construcción del lenguaje y la rápida adopción de esta nueva categoría es un importante indicativo de su éxito.</p>
<p>Un enfoque conceptual de IG basado en el “recordkeeping” es el planteado por la asociación internacional ARMA. El concepto “record”, que en inglés está más cercano a lo que comúnmente se entiende por información registrada, se encuentra en castellano con la barrera limitativa de la acepción común de la palabra documento. Los GARP (<em>Generally Accepted Recordkeeping Principles</em>) se presentan como elementos clave para asegurar la calidad de los procesos de gobernanza de la información, asegurar el cumplimiento y minimizar los riesgos. Estos principios son:</p>
<p>1. Principio de <em>accountability</em>, según el cual la organización debe asignar un responsable con perfil ejecutivo que supervisará el programa de gobernanza de la información, delegando las responsabilidades a los individuos adecuados, adoptando políticas y procedimientos que guíen al personal y aseguren la auditabilidad del programa.</p>
<p>2. Principio de transparencia: los procesos y actividades del programa de gobernanza de la información deben estar documentados en una manera inteligible y estar disponibles para todo el personal y las partes interesadas.</p>
<p>3. Principio de integridad: debe establecerse un programa de gobernanza de la información según el cual la información y los documentos generados o gestionados por la organización tengan una garantía razonable de autenticidad y fiabilidad.</p>
<p>4. Principio de protección: el programa de <em>recordkeeping</em> se construirá para asegurar un nivel razonable de protección de las informaciones y documentos que son privados, confidenciales, o esenciales para la continuidad del negocio.</p>
<p>5. Principio de cumplimiento: el programa de <em>recordkeeping</em> se debe construir para cumplir con la legislación vigente u otras normas regulatorias, así como con las políticas internas de la organización.</p>
<p>6. Principio de disponibilidad: una organización deberá mantener sus <em>records</em> de manera que se asegure una rápida, efectiva y precisa recuperación de la información que se necesita.</p>
<p>7. Principio de retención: una organización deberá mantener sus informaciones y documentos por el tiempo necesario teniendo en cuenta los requerimientos operacionales, fiscales, legales e históricos.</p>
<p>8. Principio de disposición: una organización debe proporcionar una disposición (conservación o eliminación) segura y controlada de las informaciones que no requieren ser mantenidas según la legislación aplicable o las políticas de la organización.</p>
<p>Otros autores se distancian del enfoque de “records management” y señalan las diferencias en tres aspectos: la gobernanza de la información es dinámica, proactiva y enfocada al negocio mientras que el “records management” es estático, reactivo y enfocado en la retención. Ello no implica que esta última actividad no sea necesaria, sino que la IG significa una evolución de la gestión de las informaciones y los documentos por su valor en sí mismos, hacia un enfoque en el que la información se gobierna como un verdadero activo de la organización.</p>
<p><em>Gartner Research Group</em> propone una definición que está siendo ampliamente aceptada y que complementa lo que se había venido denominando <em>IT Governance</em>, o el conjunto de procesos orientados a asegurar el uso eficiente y efectivo de las tecnologías de la información para conseguir los objetivos de la organización:</p>
<p>“La gobernanza de la información es la especificación de los derechos de decisión y de una estructura de responsabilidades y control, con objeto de fomentar la cultura deseada para la valoración, captura, almacenamiento, uso, archivo y eliminación de la información. Ello incluye procesos, roles, estándares y medidas que aseguren el uso efectivo y eficiente de la información que permitan a una organización conseguir sus objetivos de negocio”.</p>
<p>Esta definición sitúa la IG en un plano político, incidiendo desde un planteamiento no coercitivo en la importancia de la toma de decisiones, asunción de responsabilidades y el control sobre las mismas. Todo ello como un paraguas necesario para dar cohesión y gobierno al flujo de información en el marco de los procesos de negocio, a las actividades de gestión de datos y documentos, al <em>records management</em>, a la aplicación de normativas y estándares, a la a la forma de uso, recuperación, explotación, análisis y reporte, y a la gestión del ciclo de vida.</p>
<p><strong>El modelo de madurez de la gobernanza de la información</strong></p>
<p>Un modelo de madurez MM (<em>Maturity Model</em>) es una estructura que describe el nivel de sofisticación que pueden alcanzar las actividades en un área específica de interés. Se han desarrollado diversos MM en el ámbito de las tecnologías de la información, siendo especialmente relevantes las investigaciones en este campo del grupo <em>Gartner</em>.</p>
<p>La visión de la IG como una disciplina emergente es destacada por los expertos de <em>Gartner</em>, que en el mes de julio de 2011 han publicado un modelo de madurez denominado “Hype Cicle for Legal and Regulatory Information Governance”. Una adaptación de este modelo es la realizada por <strong>Jean Francois Perrein</strong>, promotor de <em>L’Observatoire Govinfo2012</em>, que ya presenta sus primeros resultados provisionales. Igualmente <em>ARMA Internacional</em> ha desarrollado el “Maturity Model for Information Governance”, que pivota sobre los 8 principios del modelo GARP.</p>
<p>Los modelos de madurez nos indican hasta dónde se puede evolucionar en materia de gobernanza de la información y los niveles por los que las organizaciones pasan o pueden pasar antes de llegar al objetivo de un verdadero programa de IG verdaderamente transformador, en el que:</p>
<p>- Se ha determinado la responsabilidad al más alto nivel sobre la IG.</p>
<p>- Hay establecidas reglas y políticas de gobierno de la información.</p>
<p>- Se integran en la IG personas, procesos y tecnologías.</p>
<p>- La información está disponible para quien la necesita cuando la necesita.</p>
<p>- Se asegura la adecuada protección de la información y de los datos.</p>
<p>- Se gestiona el ciclo de vida de la información.</p>
<p>- El programa de IG es regularmente auditado</p>
<p>Dichos modelos deben ayudar a los máximos responsables de las organizaciones a determinar la distancia existente entre sus actuales prácticas respecto a la información y el nivel de madurez óptimo a alcanzar, estableciendo las necesidades adicionales de análisis y las prioridades para asegurar la consecución del objetivo último de gobierno de la información.</p>
<p><strong>Referencias bibliográficas</strong></p>
<p><em>ARMA International Maturity Model for Information Governance</em>., 2010.<br />
<em><a href="http://www.arma.org/garp/metrics.cfm" target="_blank">http://www.arma.org/garp/metrics.cfm</a></em></p>
<p><em>C3 Associates</em>. <em>From Records Management to Information Governance</em>. April 26th, 2010.<br />
<em><a href="http://www.c3associates.com/2010/04/from-records-management-to-information-governance" target="_blank">http://www.c3associates.com/2010/04/from-records-management-to-information-governance</a></em></p>
<p><strong>Caldwell, French</strong>. <em>Hype Cycle for Legal and Regulatory Information Governance</em>, 2011. <em>Gartner Research</em>, julio, 2011.</p>
<p><em>IBM Information Governance</em>.<br />
<em><a href="http://www-01.ibm.com/software/info/itsolutions/information-governance" target="_blank">http://www-01.ibm.com/software/info/itsolutions/information-governance</a></em></p>
<p><strong>Logan, Debra</strong>. “What is Information Governance? And Why is it So Hard?”. <em>Gartner</em>, January 11, 2010.<br />
<em><a href="http://blogs.gartner.com/debra_logan/2010/01/11/what-is-information-governance-and-why-is-it-so-hard" target="_blank">http://blogs.gartner.com/debra_logan/2010/01/11/what-is-information-governance-and-why-is-it-so-hard</a></em></p>
<p><strong>Perrein, Jean Pascal</strong>. “Organisation et définition de la gouvernance de l&#8217;information”. <em>Points de vue sur l’information</em>, 17 Octubre, 2011.<br />
<em><a href="http://www.3org.com/news" target="_blank">http://www.3org.com/news</a></em></p>
<p><em>What is Information Governance?. Lincolnshire County Council</em>.<br />
<em><a href="http://www.lincolnshire.gov.uk/local-democracy/information-governance" target="_blank">http://www.lincolnshire.gov.uk/local-democracy/information-governance</a></em></p>
<div style="border: red 1px dashed; font-size: 11px;"><strong>Cómo citar este artículo:</strong><br />
<strong>García-Morales</strong>, <strong>Elisa</strong>. &#8220;Gobernanza de la información&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2012, v. 6, pp. ¿¿-??.</div>
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		<title>Usos de lectura digital: evolución o revolución</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/usos-de-lectura-digital-evolucion-o-revolucion</link>
		<comments>http://www.thinkepi.net/usos-de-lectura-digital-evolucion-o-revolucion#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 24 Oct 2011 06:24:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Julio Alonso-Arévalo y José Antonio Cordón</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2012]]></category>
		<category><![CDATA[Autores]]></category>
		<category><![CDATA[Edición electrónica]]></category>
		<category><![CDATA[Lectura digital]]></category>
		<category><![CDATA[Lectura en la nube]]></category>
		<category><![CDATA[Lectura social]]></category>
		<category><![CDATA[Libros electrónicos]]></category>
		<category><![CDATA[Mercado del libro]]></category>

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		<description><![CDATA[El crecimiento del mercado del libro electrónico está sobrepasando todas las expectativas, así lo indican casi todos los datos, que apuntan hacia un crecimiento exponencial del mismo. El año 2010 puede considerarse el de transición hacía el consumo global del producto después de varios de crecimiento continuo y sostenido. La Asociación de Editores de Reino Unido<a href="http://www.thinkepi.net/usos-de-lectura-digital-evolucion-o-revolucion">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El crecimiento del mercado del libro electrónico está sobrepasando todas las expectativas, así lo indican casi todos los datos, que apuntan hacia un crecimiento exponencial del mismo. El año 2010 puede considerarse el de transición hacía el consumo global del producto después de varios de crecimiento continuo y sostenido.</p>
<p>La <em>Asociación</em><em> de Editores de Reino Unido</em> estima que las ventas de libros electrónicos fueron en 2010 de alrededor de 180 millones de libras, lo que representa un aumento del 20% sobre el año precedente. La <em>Asociación Americana</em><em> de Editores</em> (AAP)<sup>1</sup> arroja unas cifras para 2010 de 441 millones de dólares por la venta de libros electrónicos, lo que supone un aumento del 277% respecto al año anterior.</p>
<p>Estados Unidos, con casi un 10% del mercado, es el país que marca las líneas de las cifras mundiales del libro electrónico. <em>Amazon</em> también ha dado cifras comparativas entre la venta de libros impresos y electrónicos, alcanzando los 105 libros electrónicos vendidos por cada 100 impresos de todas las categorías, incluyendo los libros de bolsillo.</p>
<p>También la AAP ha establecido una correlación entre las ventas de libros en formato impreso y electrónico, que pone de manifiesto una leve caída de las ventas de libros impresos en los últimos meses (3%) frente a un considerable aumento de las ventas de libros electrónicos, si bien el consumo de libros electrónicos ha favorecido el consumo de libros en general, ya que según datos de <em>The Publisher Association</em> (PA), el incremento total de ventas ha sido del 11%, un 2% más que el año anterior.</p>
<p>A nivel global, también se constata un aumento importante de dispositivos de lectura entre 2010 y en 2011. El <em>Kindle</em> es el dispositivo dedicado a la lectura más vendido, con una cuota de mercado del 48%, y 2,9 millones de unidades vendidas en la navidad de 2010, frente a los 7,3 millones de <em>iPads</em> vendidos en ese mismo periodo, a pesar de la diferencia de precio entre uno y otro producto, razonamiento utilizado por parte de <em>Kindle</em> como un argumento poderoso de venta frente al dispositivo de <em>Apple</em>.</p>
<p>Sin embargo, el crecimiento que están experimentando las tabletas hace previsible que, según un estudio de <em>Forrester</em>, en 2015 el número de tabletas será el doble que los dispositivos dedicados. La caída de los dispositivos de tinta electrónica obedece a los avances tecnológicos operados por los <em>tablets</em>, que ofrecen una mayor versatilidad para todo tipo de contenidos, constatándose un cambio en las preferencias de los consumidores hacia éstos. El <em>Ipad</em> acapara el 85% del mercado de <em>tablets</em>, habiendo vendido 17 millones de unidades desde abril de 2010, sobrepasando las expectativas más optimistas, frente a las 11 millones de unidades de <em>eReaders</em> vendidos hasta la misma fecha.</p>
<p>La llegada de dispositivos dedicados de manera exclusiva a la lectura en pantalla digital está condicionando ciertos aspectos en los modos, tradiciones y maneras respecto a como se ha leído durante casi 500 años de tradición impresa. La invención de la imprenta supuso un cambio de paradigma basado en la capacidad de reproducir un mismo documento de manera múltiple a través de un proceso industrial, que proporcionó el impulso para cambiar muchas de las pautas de lectura y escritura establecidas, hasta el punto de que fue calificada como una revolución. La imprenta supuso la concreción del concepto de autor y la fijación del texto ya que hasta entonces el amanuense, cuando escribía, era a su vez libre para modificar el original según su entendimiento. La imprenta hace que a través de un proceso técnico basado en la copia múltiple se fije una única forma del mismo.</p>
<p>En este contexto cabe preguntarse si la popularización del formato electrónico, que ha venido precedida del correspondiente revuelo mediático, es un mero trasunto de un mismo texto en otro soporte distinto, o si realmente este cambio está condicionando otros usos y costumbres en los procesos de producción, comercialización y utilización del libro, esto es, si hemos de hablar de evolución o de revolución.</p>
<p>Una cuestión esencial es la disociación entre continente y contenido inherente al formato digital, que condiciona algunas de estos planteamientos frente al libro impreso cuya interacción es indisoluble. Este aspecto trasciende lo que podríamos concebir como un mero cambio de formato.</p>
<p>Todavía nos encontramos en la primera etapa del proceso, y sería lícito hablar de <em>e-cunables</em> en referencia a los primeros libros impresos que imitaban a su precedente inmediato, que era el manuscrito en el uso de capitales, tipografía e ilustraciones; de esta manera los primeros libros electrónicos están siendo casi un mero trasunto del ejemplar impreso, fundamentalmente blanco sobre negro, pero aun así ya está condicionando nuevas maneras de ser, poseer y usar el texto.</p>
<p>La independencia del texto respecto a su contenidos le proporciona un carácter multiformato y multidispositivo que hace posible leer en cualquier momento, en cualquier lugar y desde cualquier dispositivo, e incluso sincronizar la lectura pudiendo empezar a leer en el ordenador del trabajo, continuar en el <em>smartphone</em>, y posteriormente hacerlo en un dispositivo dedicado conservando todos  los elementos personales como notas, y puntos de lectura (<em>Fundación Telefónica</em>, 2010).</p>
<p><strong>1. Autoría</strong></p>
<p>Partiendo de los aspectos básicos relativos a la producción y comercialización, se ha realizado algún estudio sobre cómo las nuevas formas de comunicación están condicionando las maneras de escribir. El artículo investiga la fraseología de la literatura científica, y venía a confirmar cómo los nuevos formatos de comunicación tipo <em>Twitter</em>, en los que lo que se tiene que decir debe hacerse con un máximo de 140 caracteres, o los blogs basados en una forma de comunicación más directa y sintética, estaban condicionando las maneras de escribir textos científicos tanto en la extensión como en la forma.</p>
<p>También el formato electrónico está posibilitando un cambio en el paradigma autor. Tradicionalmente las compañías editoriales dominaban las ventas y la publicación de títulos, y asumían la responsabilidad de cuáles eran los autores que serían publicados o no; e incluso en muchos casos se considera que estas empresas eran casi determinantes para el éxito o fracaso de un libro en función del apoyo promocional que la editora proporcionaba al mismo.</p>
<p>Esta dinámica se ha visto modificada en gran medida por la eliminación de buena parte de los altos costes de infraestructura y marketing del producto impreso, una inversión cuantiosa en la que un editor no se embarca si no tiene certeza de que será capaz de rentabilizarlo. El formato electrónico ha favorecido nuevas formas de negocio basadas en la autoedición como <em>Bubok</em>, <em>Soopbook</em>, <em>Lulu</em> o <em>Amazon</em>. Ya un creciente número de escritores prescinden de estas casas editoriales y presentan sus trabajos a plataformas digitales a través de mecanismos de autopublicación. Actualmente varios autores <em>indie</em> están vendiendo miles de libros electrónicos al mes sin tener una versión impresa, como Amanda Hocking,  John Locke, Blue Jeans, Tina Folsom, J.A. Konrath o Karen McQuestion (<em>YUDU Research Report</em>, 2011).</p>
<p>Una de las principales ventajas para la autopublicación son los altos márgenes de beneficio para los autores en comparación con los escritores que lo hacen a través de casas editoriales. En la mayoría de los casos los autores de libros impresos perciben entre un  10% y un 20% del precio, mientras que mediante los sistemas de autopublicación pueden recibir márgenes de un 70% de la venta en <em>Kindle store</em> o <em>iBookstore</em>, con precios de venta en <em>Kindle</em> de 0,99 dólares libro.</p>
<p>Es el caso de Amanda Hocking<sup>3</sup>, una chica de 26 años que ha logrado importantes beneficios vendiendo sus libros que a través de <em>Kindle Direct Publishing</em> (KDP)<sup>4</sup>, el servicio de autoedición/publicación de <em>Amazon</em>. Sus novelas se pueden encontrar por $0,99, el resto de libros los tiene a la venta por $2,99 y versiones en papel a $8,99 y $9,99. Hocking ha conseguido vender de su novela <em>Ascend</em> hasta 100.000 copias cada mes. Desde el mes de abril lleva vendidas 900 mil copias, por lo que probablemente sus ingresos se acercarán al millón de dólares en menos de un año. No está nada mal para una escritora novel que nunca había logrado publicar en los circuitos tradicionales, y que era una completa desconocida. Incluso su trilogía se ha seleccionado para una posible película.</p>
<p>Esta forma de autoría, que favorece la intervención directa del creador en el producto y en la logística del mismo, reviste, sin embargo, serios inconvenientes derivados precisamente de la falta de control editorial sobre el producto. De hecho, la autopublicación ha provocado un fenómeno paradójico como es el de nuevas formas de <em>spam</em> editorial, gracias a los programas de escritura <em>ad hoc</em> que permiten la proliferación incontrolada de corpus textuales que no son sino refritos, reelaboraciones o plagios directos de obras editadas.</p>
<p>El problema proviene de la <strong>plataforma de autopublicación</strong> de libros electrónicos online para <strong><em>Kindle</em></strong>. Ya se comercializan paquetes de software como <strong><em>Autopilot Kindle</em></strong><strong> <em>Cash</em><sup>5</sup></strong>, que permiten “publicar automáticamente” cientos de libros con sólo cambiar títulos y cubierta.</p>
<p>El software utiliza contenidos conocidos como <em>Private Label Rights</em> (PLR), que pueden <strong>comprarse en internet</strong> formateados para comercializarse como libros digitales. Los <strong>falsos libros</strong> se venden a 99 centavos, un precio realmente bajo que provoca que muchos usuarios caigan en el engaño. De esta cantidad, un porcentaje va a parar a los autores, en este caso <em>spammers</em>.</p>
<p>Es una forma de plagio nueva que tiene sus antecedentes en las &#8220;Contrafaçon&#8221; de los impresores en la edad moderna, que copiaban las obras publicadas en otros sitios cambiándoles las cubiertas y los créditos, ahorrándose de esa manera el pago de derechos, la traducción, etc. Esto era muy frecuente en Bélgica (con obras publicadas en Francia) o en Estados Unidos (con obras publicadas en Inglaterra).</p>
<p>El fenómeno llegó a ser tan importante que hasta Kant le dedicó un ensayo: “De l’illégitimité de la contrefaçon des libres”. Algunas cifras pueden dar fe del problema: en el año 2010 se publicaron 2,8 millones de libros -incluyendo <em>eBooks</em>- fuera de los canales tradicionales, frente a 316.000 libros publicados de manera convencional. En el año 2009 fueron 1,33 millones frente a 302.000, pero en 2002 había una proporción de 33.000 a 215.000.</p>
<p>El incremento favorecido por la fórmula de autopublicación es realmente espectacular. <em>Amazon</em> comenzó en agosto de 2010 a poner coto a plagios y refritos. De cualquier modo el fenómeno ha modificado rutinas muy asentadas en la industria editorial como la de las listas de libros más vendidos, monopolizadas por estas obras a bajo precio o gratuitas, hasta el punto de que reputados ensayistas como <strong>Mike Shatzkin</strong> propusieron cambios en los sistemas de valoración editorial (<strong>Shatzkin</strong>, 2011).</p>
<p>El libro electrónico también está introduciendo novedades en cuanto a la propiedad intelectual. Partiendo de que la ley de Propiedad intelectual establece un modelo extraño, desde el  punto de vista salarial, según el cual el autor recibe una retribución por unidad vendida, no por el desarrollo de su trabajo. Una práctica anómala en la que subyace la pretensión de hacer partícipe al autor del mayor o menor éxito de su obra en el mercado favorecida, en cierto modo, por la comodidad o carencia de riesgo para el autor, ya que si la obra vende por debajo de su inversión éste no tiene que compartir perdidas.</p>
<p>En el progresivo proceso de sustitución del soporte papel al soporte digital, desde la perspectiva de los derechos de propiedad intelectual, observamos que no existe un concepto de publicación electrónica o digital, ya que la ley habla de ejemplar, y por lo tanto es válido para las publicaciones electrónicas en formatos tangibles (CD, DVD, CD-ROM), pero no para las publicaciones digitales en formatos intangibles que circulan por la Red. El libro tradicional ha sido siempre el soporte de obras literarias, científicas y gráficas, existiendo una tendencia a confundir la obra con su soporte. Se pasa de un proceso de comercialización de ejemplares o copias a un modelo de comercialización de derechos de uso que se establece por medio de licencias de acceso para reproducir la obra temporalmente (<em>streaming</em>) o permanentemente (<em>downloading</em>),   impidiendo una posterior reventa o transmisión a terceros. Es decir se pasa de un modelo propietario a un modelo autorizado a través de licencias de acceso (<strong>Cordón</strong>, <strong>Carbajo</strong> y <strong>Alonso</strong>, 2011).</p>
<p><strong>2. Producción, comercialización</strong></p>
<p>El nuevo formato también está condicionando las maneras de producción y comercialización, el número y calidad de los agentes implicados y la plusvalía generada en el proceso. La venta inmediata del producto es posible hacerla de forma directa desde las plataformas editoriales, lo que a su vez tiene incidencia en las pautas de consumo ya que el propio cliente puede acceder a la compra en todo tiempo y lugar (24 horas, 7 días a la semana) (<strong>Cordón</strong>, <strong>Gómez</strong> y <strong>Alonso</strong>, 2010). Uno de los grandes éxitos de la librería en línea de <em>Amazon</em>, que ahora mismo acapara más del 50% de la venta de contenidos, reside en la facilidad para descargar contenidos directamente por wifi o 3G gratuito desde el dispositivo de la empresa, tal y como reza en la propia publicidad de la compañía <em>Kindle: Books in 60 Seconds</em><sup>6</sup><em>, </em>lo que convierte a <em>Kindle</em> en un terminal de <em>Amazon</em>, frente a otras plataformas que necesitan que se instale <em>Adobe Digital Editions</em>, registrarse en la página del comprador, facturar, buscar el libro y descargarlo. En un proceso complicado que incluso está favoreciendo que a  algunos usuarios les resulte más sencillo acceder a contenidos alegales que descargar el libro de un editor digital (<strong>Cordón</strong>, <strong>Gómez</strong> y <strong>Alonso</strong> 2011).</p>
<p>Todo ello también implica cuestiones relacionadas con la privacidad, ya que en la compra de una obra impresa, por su propia naturaleza indisoluble del soporte, se adquiere tanto el continente como el contenido. En el ámbito digital, en la mayoría de los casos, la empresa que la comercializa nos licencia para el uso de la obra bajo determinadas condiciones que establece el propio editor, y que asegura a través de sistemas de gestión de derechos digitales (DRM) que va a condicionar muchos de los usos arraigados a la obra impresa (<strong>Alonso</strong> y <strong>Cordón</strong>, 2010).</p>
<p>En primer lugar, la compra no es anónima como en era el caso del formato impreso, nos debemos identificar y asociar la compra a nuestros datos personales; tampoco podemos hacer los mismos usos que hacíamos de la obra impresa: volver a vender o prestar el libro cuantas veces queramos (<strong>Cordón</strong>, <strong>Alonso</strong> y <strong>Carbajo</strong>, 2011). Por otra parte, el DRM puede estar sujeto a malas prácticas; no hace mucho, <em>Amazon</em> retiró las obras “1984” y “Rebelión en la granja”, de George Orwell. La compañía no disponía de los correspondientes derechos de autor y, tras la denuncia de sus propietarios, se vio en la obligación de retirar los dos libros de los <em>Kindle</em> de sus clientes y a devolverles lo que habían pagado por ellos. Esta manipulación en la biblioteca de los lectores ha dado de qué hablar. Y es que hay quien dice que esto es como si el librero de toda la vida entrara en casa y se llevara dos ejemplares de nuestra biblioteca dejando, eso sí, un cheque en la estantería. Y este tampoco ha sido el único caso, Selena Kitt, una autora de obras eróticas que se autoedita, ha sido advertida por la librería en línea <em>Amazon</em> de que tres de sus títulos han sido retirados de la venta y del catálogo de <em>Kindle</em> y del libro electrónico de la compañía. Los tres libros tienen en común acercarse al tema del incesto. Otros autores que tratan temática similar, como Jess C. Scott, Esmeralda Green y Frances Gaines Bennett habrían sufrido igual censura.</p>
<p>Sin embargo los lectores, aprovechando las posibilidades de préstamo de libros electrónicos (que inició <em>Barnes&amp;Noble</em>, que permitía desde su inicio el préstamo por dos veces de sus libros a un amigo durante 15 días -uso que también introdujo <em>Amazon</em>-), han empezado a organizarse en redes de préstamo de libros electrónicos entre particulares como <em>EbookFling</em><sup>7</sup>, <em>Booklending</em><sup>8</sup> y <em>Lendle</em><sup>9</sup>.</p>
<p><em>EbookFling</em> es una plataforma virtual para el préstamo de libros electrónicos. Se trata de una red social de clientes que pueden prestar y pedir prestados libros electrónicos. El sistema facilita el préstamo directo entre los usuarios del <em>Kindle</em> y del <em>Nook</em>. Cada lector puede conseguir millones de personas con las que compartir sus lecturas, más allá de los amigos o conocidos. Además, el préstamo es gratuito. El prestatario puede leer el libro durante 14 días, al final de ese período el libro desaparece del dispositivo del lector prestatario y se “autodevuelve” al dispositivo del que lo prestó; sea este un teléfono móvil un ordenador o un <em>iPad</em> de <em>Apple</em>.</p>
<p>La mecánica es sencilla: el dueño de un <em>eBook</em> se registra en la página y ofrece los libros que quiere prestar al resto de lectores. Cuando alguien toma prestado uno de los libros electrónicos que el usuario ha puesto a disposición de los demás, gana un crédito que le va a permitir intercambiar un libro de otro usuario. El prestamista gana un crédito por cada cinco libros que prestan de su lista. El sistema es legal pues sigue las reglas de préstamo entre amigos establecidas por <em>Amazon</em> y <em>Barnes&amp;Noble</em>.</p>
<p>Es curioso y lógico a la vez que las pequeñas empresas de edición digital, por su mayor flexibilidad y menor tamaño, son las que están innovando con más intensidad en un sector tan conservador en muchos aspectos como es el editorial (<em>España. Ministerio Cultura. Observatorio de la Lectura y el Libro</em>, 2011). En cierta manera, por su propia idiosincrasia innovadora del nuevo formato, les hace más permeables a nuevas ideas y formas de producción y comercialización del libro. Empresas como <em>Musa a las 9</em><sup>10</sup> y <em>24 symbols</em><sup>11</sup> han adaptado el concepto de <em>streaming</em> para la lectura de sus obras. El usuario puede comprar un libro y leerlo en su pc, tableta, lector electrónico o teléfono móvil sin necesidad de descargarlo. Para acceder a la lectura online sólo hay que comprar el <em>eBook</em> deseado -los precios oscilan entre los 4 y los 1,5 euros- y <em>Musa a las 9</em> le proporciona al usuario una clave personal que podrá utilizar siempre que quiera para acceder a todas sus lecturas. <em>24symbols</em> se basa en un modelo <em>freemium</em> (publicidad+suscripción), es decir, lectura gratuita a cambio de la presencia de publicidad contextual no intrusiva, más la posibilidad de contratar una suscripción mediante el modelo <em>premiun</em> para leer sin publicidad.</p>
<p>Más o menos la fórmula aplicada para la música por <em>Spotify</em>, pero en este caso para los libros en español. Se trata de nuevos modelos de negocio que pueden representar una alternativa realista y factible para las editoriales, que van a permitir generar un retorno económico del usuario digital a la vez que hacen posible la convivencia con los modelos tradicionales.</p>
<p>Recientemente, <em>Amazon</em> ha anunciado que está pensando en extender al mundo de los libros electrónicos el modelo de <em>Netflix</em><sup>12</sup>, la sección de la librería en línea de alquiler de películas, que se está convirtiendo en un modelo de negocio de referencia para el sector de los contenidos digitales. Aplicar el modelo <em>Netflix</em> consistiría en pagar una cuota fija de suscripción y acceder a todo el fondo de catálogo de libros digitales de <em>Amazon</em> durante un período de tiempo establecido. Otro modelo factible de comercialización es el denominado <em>long-tail, </em>consistente en que en todo catálogo de editor existe un grupo de reducido de libros de alta demanda frente a otro de muy baja demanda (<em>tail o cola</em>), a éstos se podrá optar por medio de la opción de impresión bajo demanda de manera que estén siempre disponibles aunque no exista una demanda suficiente como para garantizar la rentabilidad de imprimir una tirada, haciendo que no sea necesario focalizar el negocio en pocos productos, pudiendo de este modo minimizar y diversificar el riesgo apostando por otros autores con un nicho de mercado menor, ya que existen dos tipos de mercado (<strong>Anderson</strong>, 2009):</p>
<p><strong>1.</strong> El mercado de masas: centrado en el alto rendimiento de pocos.</p>
<p><strong>2.</strong> El nicho de mercados que se basa en la suma o acumulación de todas las pequeñas ventas de muchos productos, que pueden igualar o superar al primero.</p>
<p>Otro modelo que se está utilizando es el pago por uso (<em>pay per view</em>), que facilita el acceso a todo el catálogo del editor, pero que se paga sólo por lo que finalmente se descarga, imprime o cualquier otra acción asociada al texto. Es el caso de la editorial <em>Ebrary</em><sup>13</sup>.</p>
<p><strong>3. Hábitos de Lectura</strong></p>
<p>La mediación se ha desplazado desde el crítico literario a otras herramientas de la Web social. En blogs se discute sobre libros. Los lectores extraen sus pasajes favoritos (u odiados) que comentan y discuten sobre ellos en línea (de hecho, se trata de un club de libros global). Esta opción cambia la lectura de un libro que pasa de ser una actividad individual a una actividad en grupo. Existen otras herramientas 2.0 en torno a los libros como <em>BookGlutton</em>, “One book, one Twitter”, <em>LibraryThing</em>, <em>Bookaffinity</em>, <em>Entrelectores</em>, <em>Quelibroleo</em> o <em>Lecturalia</em>, que conforman lo que se ha denominado “lectura social”.</p>
<p>En estas redes se puede contactar con personas que tienen gustos similares, y se pueden sugerir una lectura, y la elaboración de listas de lectura de libros por valoración tanto positiva como negativa. También nos permiten contactar con los autores a través de <em>Facebook</em> para solicitar que nos haga amigo y enviarle un mensaje, seguirlo en <em>Twitter</em>, o pedir un autógrafo con <em>Autography</em>, que es un programa de software que permite a los autores firmar su libro electrónico a los usuarios de <em>iPad</em>. Éste inserta una página en blanco entre el título y el primer capítulo, y posteriormente rubrica la firma. El proceso lleva menos de tres minutos, y los autores pueden enviar por correo sus autógrafos de forma remota a los lectores.</p>
<p>Hace poco más de un mes, <em>Amazon</em> ha lanzado el servicio <em>@author: Connecting Readers and Writers</em><sup>14</sup>, que posibilita formular una pregunta al autor mientras está leyendo su libro en el lector <em>Kindle</em>. En la fase beta del proyecto ya están implicados varios autores como Timothy Ferriss, J.A. Konrath, Deborah Reed, Susan Orlean, John Locke, James Rollins, Robert Kiyosaki y Steven Johnson.</p>
<p>Los lectores pueden hacer preguntas directamente desde su <em>Kindle</em> mientras leen un libro, y la pregunta es enviada a la cuenta de <em>Twitter</em> del autor, así como su página de autor en <em>Amazon</em>. El lanzamiento de <em>@author: Connecting Readers and Writers </em>se produce tan sólo unos meses después de que la librería en línea lanzará una red social basada en <em>Kindle</em>, que permite a los lectores seguir a otros lectores de la misma manera que lo harían en una red social como <em>Twitter</em> –y ver qué libros están leyendo, así como las notas que han creado en los libros que han leído (siempre que el usuario haya elegido la opción de mostrar las notas públicamente en la web)-.  En el apartado <em>Most Popular</em> podemos encontrar: ”Books with the most public notes”, para ver las notas dejadas por otros usuarios. Además si hay una página en la que al menos otras dos personas más han señalado un fragmento de texto que coincide total o parcialmente con el señalado por el propio lector, aparece un mensaje indicándoselo.</p>
<p>En la red en un proceso de desintermediación, la reputación de las recomendaciones es establecida por los demás usuarios; las editoriales son conscientes ello y participan de una forma activa en la generación de iniciativas 2.0.</p>
<p>Tampoco existen los “Libros usados digitales”. Los libros comprados permanecerán indefinidamente en el dispositivo del usuario. Aparte, las plataformas comerciales los almacenan automáticamente en sus servidores. Si un cliente pierde su lector o quiere actualizar sus libros, puede descargarlos de nuevo desde allí.</p>
<p>Por otra parte, los diferentes géneros literarios han tenido distintos desarrollos en cuanto a su presencia en el mercado del libro electrónico. Durante mucho tiempo el libro electrónico académico ha liderado el mercado, editores como <em>Springer</em> se proponen disponer del 40% de su catálogo en formato electrónico en los próximos años (<em>YUDU Research Report</em>, 2011). También los progresos en software y hardware están posibilitando la presencia de otros géneros que en principio se consideraron no aptos para este formato como los libros infantiles, de cocina e ilustrados, ya que la tinta electrónica no era viable para algunos formatos, tanto por la velocidad de refresco como por la ausencia de color; pero las capacidades de los <em>tablets</em> con posibilidad de crear páginas dinámicas que incluyen color, vídeo y animaciones añaden extras que hacen que estos contenidos sean muy atractivos para el gran público.</p>
<p>El establecimiento del formato fijo de <em>iBookstore</em> elimina la necesidad de reformateo de la tinta electrónica, y amplía la posibilidad de utilización en otros dispositivos móviles como el <em>iPhone</em> o <em>iPod</em>. Con los <em>tablets</em>, cada vez más editores ven más claro los beneficios de los libros electrónicos, ya que sus posibilidades técnicas amplian el mercado a otros géneros.</p>
<p>En cuanto a los aspectos relativos a la privacidad, son muchos los lectores que han cambiado las llamativas tapas de las novelas sensuales por la discreción de los libros electrónicos. Al menos en Estados Unidos, este sector sigue en aumento, en cuyo perfil encontramos una mayoría de mujeres de entre 31 y 49 años.</p>
<p>En conclusión, cada vez más personas muestran interés por los libros electrónicos, una tendencia que se verá acelerara en la próxima década y que, sin duda, va cambiar la cadena de valor de la publicación y consumo del libro. Quizás sea pronto para hablar de revolución o de evolución, pero sí es cierto que la popularización del mismo está agitando las tranquilas aguas del mundo de la edición articulando un proceso que se ha aquilatado durante más de 500 años del libro impreso y 30 de revolución microinformática.</p>
<p><strong>4. Notas:</strong></p>
<p>1. <em>The Association of American Publishers</em> (AAP).<br />
<em><a href="http://www.publishers.org">http://www.publishers.org</a></em></p>
<p>2. <em>Publisher Association</em> (PA).<br />
<em><a href="http://www.publishers.org.uk">http://www.publishers.org.uk</a></em></p>
<p>3. Amanda Hocking.<br />
<em><a href="http://www.amazon.com/Amanda-Hocking/e/B003H4L762">http://www.amazon.com/Amanda-Hocking/e/B003H4L762</a></em></p>
<p>4. <em>Kindle Direct Publishing</em> (KDP).<br />
<em><a href="https://kdp.amazon.com/self-publishing/signin">https://kdp.amazon.com/self-publishing/signin</a></em></p>
<p>5. <em><a href="http://www.warriorforum.com/warrior-special-offers-forum/354604-no-work-just-income-brand-new-hands-free-passive-income-autopilot-kindle-cash-no-dvd.html">http://www.warriorforum.com/warrior-special-offers-forum/354604-no-work-just-income-brand-new-hands-free-passive-income-autopilot-kindle-cash-no-dvd.html</a></em></p>
<p>6. <em>Kindle: Books in 60 seconds.</em><br />
<em><a href="http://booksin60seconds.com">http://booksin60seconds.com</a></em></p>
<p>7. <em>EbookFling.</em><br />
<em><a href="http://ebookfling.com">http://ebookfling.com</a></em></p>
<p>8. <em>Booklending.</em><br />
<em><a href="http://booklending.com/faq.htm">http://booklending.com/faq.htm</a></em></p>
<p>9. <em>Lendle.</em><br />
<em><a href="http://lendle.me">http://lendle.me</a></em></p>
<p>10. <em>Musa a las 9.</em><br />
<em><a href="http://www.musaalas9.com">http://www.musaalas9.com</a></em></p>
<p>11. <em>24symbols</em>.<br />
<em><a href="http://www.24symbols.com">http://www.24symbols.com</a></em></p>
<p>12. <em>Netflix</em>.<br />
<em><a href="https://signup.netflix.com/global">https://signup.netflix.com/global</a></em></p>
<p>13.<em> Ebrary</em>.<br />
<em><a href="http://www.ebrary.com">http://www.ebrary.com</a></em></p>
<p>14. <em>@author: Connecting Readers and Writers</em>.<br />
<em><a href="http://www.amazon.com/exec/obidos/tg/feature/-/1000714331">http://www.amazon.com/exec/obidos/tg/feature/-/1000714331</a></em></p>
<p><strong>5. Referencias</strong></p>
<p><em>The Rise of the E-Book: Stars and Trends</em>. <em>YUDU Research Report</em>, 2011.<br />
<em><a href="http://www.slideshare.net/yudu/books-whitepaper-final-8327940">http://www.slideshare.net/yudu/books-whitepaper-final-8327940</a></em></p>
<p><strong>Alonso Arévalo</strong>, <strong>Julio</strong>; <strong>Cordón-García</strong>, <strong>José-Antonio</strong>. &#8220;El libro electrónico y los DRMs&#8221;. <em>ThinkEPI</em>, 2011, v.5, 249-253.<br />
<em><a href="http://www.thinkepi.net/libro-electronico-drm">http://www.thinkepi.net/libro-electronico-drm</a></em></p>
<p><strong>Anderson, Chris</strong>. “The Long Tail”. En: <em>Wired. </em>October, 2004.<br />
<em><a href="http://www.wired.com/wired/archive/12.10/tail.html">http://www.wired.com/wired/archive/12.10/tail.html</a></em></p>
<p><strong>Cordón-García, José-Antonio</strong>; <strong>Gómez Díaz, Raquel</strong>; <strong>Alonso-Arévalo, Julio</strong>. &#8220;Los Libros Electrónicos: Oferta Comercial Y Redes P2p&#8221;. <em>El profesional de la información</em>, 2011, v. 20, n.2.<br />
<em><a href="http://gredos.usal.es/jspui/bitstream/10366/82972/1/ebooksp2p.pdf">http://gredos.usal.es/jspui/bitstream/10366/82972/1/ebooksp2p.pdf</a></em></p>
<p><strong>Cordón-García</strong>, <strong>José-Antonio</strong>; <strong>Gómez Díaz, Raquel</strong>, <strong>Alonso-Arévalo, Julio</strong>. &#8220;Sobre La (Im)Posibilidad De Leer a Tolstói: Redes P2p, Visibilidad Y Disponibilidad De Libros Electrónicos&#8221;. En: <em>Mundos digitales: espacio de lectura, lugares de creación</em>. Peñaranda de Bracamonte 15-17 de septiembre de 2010.<br />
<em><a href="http://gredos.usal.es/jspui/handle/10366/83061">http://gredos.usal.es/jspui/handle/10366/83061</a></em></p>
<p><strong>Cordón-García</strong>, <strong>José-Antonio</strong>; <strong>Alonso-Arévalo, Julio</strong>; <strong>Carbajo Cascón, Fernando</strong>. &#8220;El Libro Electrónico: propiedad intelectual, derechos de autor y bibliotecas&#8221;. En: Javier Torres Ripa y José Antonio Gómez Hernández (coords). <em>El copyright en cuestión: Diálogos sobre propiedad intelectual</em>. Bilbao:Deusto, 2011.</p>
<p><em>España. Ministerio Cultura. Observatorio de la Lectura y el Libro</em>. &#8220;Situación Actual Y Perspectivas Del Libro Digital En España: Documento De Trabajo&#8221;. <em>Ministerio Cultura</em>, 2011.<br />
<em><a href="http://estaticos.elmundo.es/documentos/2011/04/13/ebook.pdf">http://estaticos.elmundo.es/documentos/2011/04/13/ebook.pdf</a></em></p>
<p><em>Fundación Telefónica. &#8220;El Futuro De Las Publicaciones Electrónicas</em>&#8220;. En: <em>Fundación Telefónica, </em>2010.<br />
<em><a href="http://www.fundacion.telefonica.com/es//debateyconocimiento/media/publicaciones/futuro_publicaciones_electronicas.pdf">http://www.fundacion.telefonica.com/es//debateyconocimiento/media/publicaciones/futuro_publicaciones_electronicas.pdf</a></em></p>
<p><strong>Shatzkin, Mike. “</strong>Data helps us understand ebook pricing impacts”<strong>. </strong>En: <em>The Idea Logical Company</em>, 15 junio, 2011.<br />
<em><a href="http://www.idealog.com/blog/data-helps-us-understand-ebook-pricing-impacts">http://www.idealog.com/blog/data-helps-us-understand-ebook-pricing-impacts</a></em></p>
<div style="border: red 1px dashed; font-size: 11px;"><strong>Cómo citar este artículo:</strong><br />
<strong>Alonso-Arévalo</strong>, <strong>Julio</strong>;<br />
<strong>Cordón</strong>, <strong>José-Antonio</strong>. &#8220;Usos de lectura digital: evolución o revolución&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2012, v. 6, pp. ¿¿-??.</div>
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		<title>La previsible agudización de la crisis en las bibliotecas públicas durante 2012</title>
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		<pubDate>Mon, 03 Oct 2011 07:14:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José-Antonio Gómez-Hernández</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2012]]></category>
		<category><![CDATA[Bibliotecas públicas]]></category>
		<category><![CDATA[Crisis económica]]></category>
		<category><![CDATA[España]]></category>

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		<description><![CDATA[Me gustaría no tener que escribir las líneas que siguen, pues siempre es preferible tratar de los avances y mejoras de los servicios bibliotecarios que de sus problemas. No pretendo ser pesimista ni resignado o catastrofista, sino llamar la atención sobre las dificultades que creo que se avecinan, con la voluntad de que los bibliotecarios<a href="http://www.thinkepi.net/la-previsible-agudizacion-de-la-crisis-en-las-bibliotecas-publicas-durante-2012">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Me gustaría no tener que escribir las líneas que siguen, pues siempre es preferible tratar de los avances y mejoras de los servicios bibliotecarios que de sus problemas. No pretendo ser pesimista ni resignado o catastrofista, sino llamar la atención sobre las dificultades que creo que se avecinan, con la voluntad de que los bibliotecarios hagamos lo posible para disminuir los daños sobre las bibliotecas y los destinatarios de sus servicios.</p>
<p>En estos meses finales de 2011 se están haciendo los presupuestos autonómicos y municipales, bajo el imperativo de políticas de reducción del déficit y el control del gasto, que llevarán a fuertes recortes de la inversión en bibliotecas. En la actual crisis económica, y con el modelo de respuesta que se le está dando, será muy difícil evitarlo. Plantear este tema y ver cómo afrontarlo es el objetivo de nuestra reflexión, aunque pueda estar equivocada o ser imprecisa en alguna de sus observaciones, dado lo cambiante de la situación y lo complejo de conocer circunstancias que a veces tardan en salir a la luz.</p>
<p><strong>1. La evolución de la crisis en el sector bibliotecario</strong></p>
<p>Como todos sabemos, durante 2011 nuestros gobiernos autónomos y locales han visto menguar sus ingresos por razones diversas: menos recaudación de impuestos, menos capacidad para financiarse mediante emisiones de deuda pública, menos recepción de fondos del Estado central y recortes aprobados a lo largo del ejercicio. De ello se va a una rebaja de los servicios públicos, de los gastos de personal, de las inversiones y de los gastos corrientes.</p>
<p>Habiendo menos a distribuir, los servicios culturales son de los primeros candidatos a sufrir recortes: no se perciben como prioritarios respecto a otros como la Sanidad o la Educación, o puede haber sensación en el ciudadano corriente de que ya existe bastante oferta.</p>
<p>Respecto a las bibliotecas, aunque han aumentado mucho su visibilidad social y reconocimiento conforme han mejorado sus servicios, corren el riesgo de no verse tan fundamentales como son, por la tendencia al consumo privado de contenidos culturales o por el crecimiento de la información disponible en internet, que aparenta abarcarlo todo.</p>
<p>Además, las bibliotecas comparten  Consejerías o Concejalías que gestionan otros servicios culturales y educativos que quizás tengan más fuerza para captar los recursos que queden: eventos culturales periódicos ya arraigados, centros de arte, festejos populares o festivales. En situaciones de crisis aguda es difícil evidenciar el capital social que generamos frente a los ingresos tangibles que genera un concierto que atrae miles de personas que gastan en hoteles, restaurantes, bares y transportes. Por eso tenemos que ser tan activos en la difusión de los valores y beneficios que consiguen nuestros usuarios, las oportunidades que generamos en las personas, y más en las más desfavorecidas.</p>
<p>Las bibliotecas en los ayuntamientos medianos y pequeños (donde no están muy consolidadas o funcionan con personal eventual), van a tener seguramente dificultades para competir con otras necesidades de los municipios. Estos años se ha ampliado servicios con fórmulas que no siempre se han podido consolidar, y pueden ser de las primeras en caer: un personal para servicios multiculturales que era subvencionado por el <em>Ministerio de Política Social</em>, una sala de ordenadores cuyo responsable venía por una financiación de la <em>Dirección General de Sociedad de la Información</em> y a la vez atendía biblioteca, un contrato para llevar la biblioteca que provenía de fondos de los <em>Servicios Regionales de Empleo</em>, de fondos de garantía social o de contratos para jóvenes, de una subvención autonómica mantener al bibliotecario durante unos años…</p>
<p>Si estas ayudas se anulan o aminoran se puede llegar a la reducción de horarios y a cierres temporales de bibliotecas. En los años de bonanza se deberían haber estabilizado esos puestos de trabajo, pero si no se ha hecho puede que no haya recursos para costearlos en 2012, o habrá que darse mucha prisa para demostrar su necesidad.</p>
<p>Se añadirá a este problema la menor aportación que van a percibir del gobierno central y de los respectivos gobiernos autónomos. De hecho, ya este año 2011, Autonomías como Murcia, Castilla-La Mancha o Cataluña no recibieron recursos para adquisiciones bibliográficas por el bloqueo del <em>Ministerio de  Hacienda</em> a los convenios con regiones que no habían cumplido sus límites de endeudamiento. Y ayuntamientos que no han liquidado sus cuentas adecuadamente del año anterior han tenido retenidos sus ingresos.</p>
<p>Aunque los datos estadísticos exactos se conocen siempre con cerca de dos años de retraso, es evidente que la situación es grave, y así lo muestran simples constataciones y hechos que se están conociendo en nuestro entorno y seguramente estarán pasando en otros lugares del país:</p>
<p>- Los programas de mediadores interculturales para dar servicios de integración dejaron de subvencionarse por parte del <em>Ministerio de Política Social</em>, y los gobiernos autónomos no los han mantenido o los han dejado en forma testimonial (por ejemplo en mi comunidad sólo quedan mediadores en la <em>Biblioteca Regional</em>, no en el resto de bibliotecas municipales donde se daba).</p>
<p>- Hay una reducción del presupuesto de adquisiciones. En la biblioteca antes citada hay un cartel anunciando que se ha suspendido temporalmente el servicio de petición de adquisiciones por parte de los usuarios. Como usuario he ido viendo a lo largo del año que casi no se compraban novedades de cómic, casi no había fondos para renovar los títulos de los clubes de lectura, etc. Esta semana hemos leído también que se suspendían las adquisiciones en la <em>Biblioteca General de Navarra</em>.</p>
<p>- Se produce una reducción de la aportación autonómica para las bibliotecas integradas en las redes regionales de lectura pública: además del descenso producido, me temo que para el año que viene no habrá financiación para las bibliotecas de la <em>Red Regional de Murcia</em> en programas finalistas como fomento de la lectura o adquisiciones.</p>
<p>- Se está empezando a ver una reducción de personal y de horarios de servicios bibliotecarios: como antes decíamos, algunas bibliotecas de pueblos pequeños o medianos en las que los bibliotecarios tenían condición de interinos o contratados temporales están viendo interrumpidos antes de tiempo o concluidos sus contratos. En la <em>Región de Murcia</em> a la vuelta del verano no se abrió la biblioteca de Ricote, un pequeño pueblo donde es el único recurso cultural, y que se atendía a la vez que la sala de acceso a internet. Y en Moratalla, un municipio bastante más grande (casi mil kilómetros cuadrados) con una biblioteca todavía con un catálogo manual, se ha cancelado el contrato de técnico de biblioteca para informatización y otras labores de servicio bibliotecario en pedanías. Empiezan a aparecer en la prensa noticias relativas a este tipo de problemas: que si en el granadino barrio del Zaidín se cierra la biblioteca, que si en Albacete a una biblioteca le ha cortado la luz <em>Iberdrola</em> por impago municipal, que si en Cádiz los vecinos protestan por la reducción de horarios bibliotecarios en San Fernando…</p>
<p>- Las actividades culturales de las bibliotecas también se han reducido o se seleccionan bajo el criterio de su gratuidad. Ello ha perjudicado no sólo la oferta cultural, que era complementaria y compensatoria del resto, sino que ha hecho perder empleos de los trabajadores que se nutrían de contrataciones de la biblioteca, tales como cuentacuentos, actores. Es digna de mención la cancelación de la <em>Feria Regional del Libro en Murcia</em> desde 2009, pero acabamos de difundir la cancelación de salones de cómic en Zaragoza o Valencia…</p>
<p>Se van conociendo algunas situaciones igualmente preocupantes, relativas a los espacios bibliotecarios: Según han denunciado en <em>Iwetel</em> sus trabajadores, a la <em>Biblioteca Valenciana</em> le han ocupado parte del  edificio de San Miguel de los Reyes para oficinas administrativas de la <em>Consejería de Cultura</em> de la <em>Generalitat</em>. Bajo la excusa del ahorro en instalaciones se está desmantelando el proyecto de esta biblioteca autonómica, que quizás no ha llegado a arraigarse ni ha sido apoyada en su Comunidad, pues de lo contrario no se habría realizado esa extraña ocupación, impensable en otras bibliotecas autonómicas.</p>
<p><strong>2. Riesgos y consecuencias</strong></p>
<p>En nuestros servicios ya el estancamiento es retroceso, lo que implica un empobrecimiento del servicio: envejecen colecciones, lo que las hace menos interesantes; se pierden usuarios que demandan información y contenidos actualizados; las tecnologías se hacen obsoletas o no se reparan y mantienen, disuadiendo de su uso, se interrumpen ciclos de actividades o servicios que había costado años consolidar.  A título de ejemplo, en la <em>Biblioteca Regional de Murcia</em> hubo un descenso en de casi  70.000 préstamos respecto al año anterior: De 658.000 en 2009 se bajó a 589.000 en 2010. Esto es un simple síntoma de cómo afecta la reducción de la inversión en novedades, y esa tendencia nos tememos que continuará este año, porque ha seguido bajando la renovación de la colección a pesar de la mayor necesidad ciudadana.</p>
<p>De cara a 2012 parece que todas estas tendencias se van a agudizar: si los ayuntamientos tienen menos recursos, su prioridad lógica será que el dinero alcance para las nóminas del personal funcionario y fijo, y no se renovarán muchos contratos temporales o que no se financien con una dotación finalista para  consolidación del personal de la biblioteca realizada por la Administración autonómica. Los gastos corrientes para adquisiciones, mobiliario, tecnología y actividades van a estar al mínimo.</p>
<p>Los recortes en Educación que estamos viendo proponer ya en las comunidades autónomas con políticas más conservadores afectarán a las ya de por si precarias bibliotecas escolares, a sus pobres colecciones, sus programas de desarrollo y a la atención que pudiera darles el personal docente en sus horarios no directamente lectivos. Ello hará crecer también la necesidad y la demanda del colectivo de estudiantes de enseñanza obligatoria sobre las bibliotecas públicas.</p>
<p>El sector universitario también está preparando recortes de al menos el 20% de su presupuesto para colecciones, pero sufre menos riesgo en materia de personal porque sus plantillas son en mayor medida de funcionarios. Pero hay jubilaciones que no se cubren, contratos con cargo a proyectos que se pueden cortar o reconversiones que pueden llevar a despidos, como creemos que está pasando en la biblioteca de algunos centros asociados de la <em>Uned</em>. Y tras las elecciones generales del 20 de noviembre probablemente el nuevo gobierno se permitirá o se verá obligado a incrementar los recortes que ya está poniendo en práctica el actual, por la imposición de “los mercados”.</p>
<p><strong>3. Posibilidades, argumentos y actuaciones</strong></p>
<p>En este contexto, los bibliotecarios pueden hacer poco si trabajan en solitario, pues es difícil ser reivindicativo cuando la amenaza se llega a cernir sobre el pago de los salarios. Como colectivo, nuestras asociaciones y organizaciones profesionales no son fuertes ni tienen una suficiente tradición de lucha en aspectos económicos y laborales. Y la ciudadanía, a pesar de la expansión de los movimientos sociales contrarios a las políticas de recorte de los servicios públicos, generados a partir del 15M, no está reivindicando las bibliotecas, salvo casos puntuales, como está pasando desde este verano cuando se cerró la biblioteca del granadino barrio del Zaidín.</p>
<p>Es envidiable y ejemplar para nosotros la respuesta social y bibliotecaria en ámbitos como Estados Unidos o Gran Bretaña cuando se han producido cierres. Ello muestra una vinculación comunitaria y un arraigo de la biblioteca que no vemos habitualmente aquí, y que es fruto de una labor de conexión y promoción de las bibliotecas con todo tipo de agentes de la comunidad. Lo que en la Biblioteconomía anglosajona se denomina <em>library advocacy</em>.</p>
<p>Tendríamos que ir contribuyendo a situar en el debate social también la gravedad de los recortes en las bibliotecas, para intentar minimizarlos. Nos necesitan los cinco millones de personas en situación de desempleo, la mitad de la población española sin acceso a internet en su hogar, los casi ocho millones de alumnos de la Educación obligatoria o el más del 20% de la ciudadanía que se encuentra por debajo del umbral de la pobreza. El derecho a la información, la educación y la cultura, la labor inclusiva y de cohesión de las bibliotecas públicas, no pueden dejar de argumentarse a cada momento, a la vez que seguimos intentando poner en práctica nuestra labor.</p>
<p>En época de crisis se utiliza injustamente la crítica a los trabajadores de la función pública para legitimar privatizaciones o reducciones de su número. Pero el exceso de gasto y las políticas equivocadas no han sido causadas por ellos, sino por los errores de los gobiernos centrales y autonómicos, que han impulsado o consentido la especulación inmobiliaria, las grandes urbanizaciones y parques temáticos ruinosos, las autopistas para darles servicio, los aeropuertos deficitarios, las televisiones autonómicas, grandes eventos mediáticos y otros proyectos culturales vacíos de contenido o difíciles de mantener. Ha habido –ante la indiferencia o el apoyo con los votos de los ciudadanos- poca transparencia y control del gasto, lo que ha permitido casos de corrupción y ha contribuido a la desafección hacia la política.</p>
<p>Y ahora se está haciendo “tabla rasa” en materia de recortes, cuando se debería entrar en matices. Es obvio que en la gestión bibliotecaria no ha habido derroche; cada euro invertido en adquisición de contenidos culturales e informativos o programas educativos ha sido aprovechado por muchos ciudadanos; las plantillas bibliotecarios han sido remuneradas casi siempre por debajo de su nivel de formación, y los servicios han ido llegando a más sectores de la clase media y la población necesitada para ir acercando las bibliotecas a una situación equiparable a la media europea.</p>
<p>Hay margen para reducir gastos en ámbitos como el farmacéutico, si se generaliza la prescripción de medicamentos genéricos frente a los mismos de marca. O si ajustan millonarios conciertos sanitarios con clínicas privadas. O si se suspende temporalmente la concertación de centros educativos elitistas o excluyentes. Pero hay menos margen para reducir presupuestos en sectores poco dotados como las bibliotecas, donde a veces hay un sólo bibliotecario. En éstas, quitar una cantidad pequeña puede impedir un servicio importante, y cuyo coste sería equivalente al de unos minutos de alguno de los muchos conciertos de festivales que todavía se celebran con gran éxito.</p>
<p>Quizás se pudiera intentar organizar encuentros sobre el tema que no fueran exclusivamente profesionales, sino que se abrieran a otros elementos, como docentes, asociaciones vecinales, grupos culturales u organizaciones del tercer sector. Probablemente así tendrían más impacto o serían más sensibilizadoras de la ciudadanía sobre el problema.</p>
<p>La gestión parcial de algunos servicios bibliotecarios a través de empresas privadas no me parece descartable en sí misma, siempre que se haga bajo tutela y control de bibliotecarios públicos y formados, y se exija una buena preparación profesional y calidad en el servicio a las empresas que lo lleven a cabo. Aunque en este terreno, a falta de estudios analíticos, nos tememos que no ha sido ésta la norma. Y también hay que remunerar a las empresas adecuadamente, pues en caso contrario se las induce a pagar a sus trabajadores por debajo de límites dignos, o incluso se puede provocar su desaparición. En Murcia, por ejemplo, una de las empresas que gestionaba servicios de bibliotecas -y sobre todo de  museos- ha tenido que entrar en concurso de acreedores por las subcontrataciones a la baja y sobre todo por el retraso en los pagos de las Administraciones contratantes.</p>
<p>A la vez que luchar por el mantenimiento de nuestros servicios bibliotecarios, por supuesto tenemos que esforzarnos en innovar y buscar soluciones que nos ayuden a seguir siendo útiles y a mantener programas que si se cierran del todo sería difícil reabrir. Hay que conseguir que subsistan los servicios que hemos ido consolidando durante los años aunque tengamos que hacerlo en un formato más austero y menor, se amplíe la periodicidad de su celebración, etc.</p>
<p>La búsqueda de patrocinios va a dificultarse, porque las fundaciones culturales de las entidades financieras, principales colaboradoras, ahora dependen de los beneficios que genere su actividad bancaria, y será menor su disponibilidad para responder a muchas peticiones de organizaciones sociales, de otros ámbitos de la cultura como el patrimonio, las artes plásticas o los grandes eventos.</p>
<p>El voluntariado es un complemento válido y a aprovechar, que no sustituye a los profesionales pero amplía la utilidad de la biblioteca. Los bibliotecarios deben gestionar la participación de los que quieren colaborar. Son ciudadanos que consideran suyos los servicios bibliotecarios y que piensan que su aportación les enriquece también a ellos. El voluntariado hace posible la realización de los clubes de lectura con sus propios miembros como coordinadores, servicios especiales como el apoyo a escolares con fracaso escolar, el acompañamiento de la lectura a grupos y personas con dificultades, o incluso la aportación de aquello que saben y que es de interés para otros en talleres.</p>
<p>Así lo hace la <em>Biblioteca Regional de Murcia</em> con su programa “¿Qué sabes?”, con el que estos días usuarios están ofreciendo sus conocimientos sobre lactancia materna, musicoterapia o plantas medicinales.</p>
<p>A pesar de la crisis, tenemos muchos medios para hacernos fuertes respondiendo a necesidades y problemas reales de nuestros usuarios. Tenemos muchísimos recursos informativos en acceso abierto para integrar en nuestros catálogos; tenemos salones de actos y reuniones donde organizar debates con los agentes sociales y los grupos preocupados por la mejora de la participación y la vida democrática; tenemos muchos usuarios dispuestos a colaborar, tenemos conocimientos y experiencia como bibliotecarios para asesorar a los ciudadanos que nos consultan; tenemos herramientas colaborativas para alimentar proyectos de contenidos culturales locales, etc.</p>
<p>La necesidad de funcionar con menos recursos nos obliga a la eficiencia, a la utilidad social, a la vinculación a las prioridades de nuestra comunidad y a temas emergentes, como los relacionados con Administración electrónica y los servicios educativos y comunitarios.</p>
<p>También se puede tener que integrar servicios que han estado separados pero que pueden tener su conexión en los municipios medianos y pequeños: servicios de educación de adultos, juventud, orientación y atención social, cultura, telecentros y bibliotecas pueden dar servicios en colaboración con ahorro de medios, para que puedan mantenerse todos. La crisis puede obligarnos a estas políticas de integración y flexibilidad, porque el objetivo será salvar los servicios y programas de 2012 con la confianza en que 2013 nos permita ver por fin una mejora de la situación económica.</p>
<p><strong>Reflexiones finales</strong></p>
<p>No nos podemos quedar sin actuar, esperando que nos vengan los recortes; no podemos limitarnos a quejarnos, aunque haya que hacerlo con la máxima fuerza. Tenemos que actuar en todas las formas posibles: por una parte, luchar por nuestros presupuestos y por minimizar su bajada, lo que se tendrá que hacer en competencia con otros. También ofrecernos al máximo a nuestros ciudadanos, buscar su apoyo y colaborar con los que se implican en la defensa de los servicios públicos, la participación, la transparencia y la calidad democrática de nuestra sociedad. Y a su vez, tener la capacidad de adaptarnos al contexto, lo que nos obliga a enfoques flexibles de la gestión, a contar con todos los apoyos y colaboraciones que se nos ofrezcan, colaborar con otros servicios, y visibilizar muchísimo nuestra utilidad, pues si no la demostramos será fácil que otros capten la mayor parte de los recursos a nuestro alcance.</p>
<p>Es un buen momento para que los bibliotecarios, unos profesionales que aman su trabajo y que casi nunca lo cambiarían por otro, demuestren su capacidad de ejercerlo adaptándose y afrontando una situación tan difícil con la voluntad de superarla y ser ahora más útiles que nunca.</p>
<p>Sé que es más fácil hacer propuestas como éstas que llevarlas a cabo, y habrá otras muchas más que formular. Igualmente, habrá muchas situaciones difíciles que no han salido a la luz y que deberían hacerlo. Pero lo importante es que pensemos, debatamos y planteemos soluciones con las que nuestras bibliotecas sobrelleven la crisis de la mejor manera.</p>
<div style="border: red 1px dashed; font-size: 11px;"><strong>Cómo citar este artículo:</strong><br />
<strong>Gómez-Hernández</strong>, <strong>José-Antonio</strong>. &#8220;La previsible agudización de la crisis en las bibliotecas públicas durante 2012&#8243;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2012, v. 6, pp. ¿¿-??.</div>
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		<title>Foursquare: tu biblioteca en el momento y en el lugar adecuados</title>
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		<pubDate>Mon, 05 Sep 2011 06:10:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Natalia Arroyo-Vázquez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2012]]></category>

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		<description><![CDATA[Lanzado en marzo de 2009, Foursquare es un servicio basado en localización en el que la información compartida por sus usuarios es el lugar en el que se encuentran. Para los más preocupados por la privacidad cabe aclarar que no se trata tanto de decir dónde estamos en cada momento, sino más bien de compartir<a href="http://www.thinkepi.net/foursquare-tu-biblioteca-en-el-momento-y-en-el-lugar-adecuados">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Lanzado en marzo de 2009, <em><a href="http://www.foursquare.com" target="_blank">Foursquare</a></em> es un servicio basado en localización en el que la información compartida por sus usuarios es el lugar en el que se encuentran.</p>
<p>Para los más preocupados por la privacidad cabe aclarar que no se trata tanto de decir dónde estamos en cada momento, sino más bien de compartir información sobre los lugares que visitamos (los locales de moda de nuestra ciudad, el plato estrella del restaurante de la esquina o mi espacio favorito al aire libre), información que antes quedaba en las conversaciones con amigos y/o conocidos y que los servicios de la Web social están sabiendo recopilar y aprovechar.</p>
<p>El incentivo se obtiene en forma de puntos y de <em>badges</em> o insignias que se desbloquean cada vez que el usuario señala un número de sitios que cumplen una condición determinada: por ejemplo, la insignia <em>bookworm</em> se desbloquea al señalar la tercera biblioteca o librería visitada.</p>
<p>Idóneo para dispositivos móviles, además de un juego colectivo, <em>Foursquare</em> constituye una importante base de datos de lugares organizados por categorías —espacios al aire libre, arte y entretenimiento, casa y trabajo, comida, universidad, tiendas y locales de viajes y nocturnos—, de imágenes, opiniones, consejos o recomendaciones sobre los lugares compartidos y de las personas que los visitan. Pero, sobre todo, en una colección de experiencias compartidas que se pueden recuperar a través de un dispositivo móvil y desde un lugar cercano al que se han producido; es decir, en el momento y en el lugar adecuados.</p>
<p>Así, gracias a <em>Foursquare</em> es posible descubrir a otras personas que se encuentran o han estado cerca de nosotros, compartir información sobre nuestros sitios favoritos, localizar el restaurante vegetariano más cercano o conocer lo que dicen de nuestro negocio.</p>
<p>Por todo ello, <em>Foursquare</em> comienza a situarse en el punto de mira de empresas e instituciones, que encuentran en él una forma de ganar visibilidad y un escaparate para mostrarse y atraer a sus seguidores.</p>
<p>Su interés ha crecido con el reciente anuncio, a comienzos del mes de agosto, de la posibilidad de crear páginas en la plataforma sin restricciones (hasta entonces tenían que ser previamente autorizadas, lo cual no agilizaba precisamente el proceso). Estas páginas, al igual que las de <em>Facebook</em>, están pensadas para marcas e instituciones y permiten agrupar todas las ubicaciones relacionadas con la marca, escribir <em>tips</em> o recomendaciones específicas del tipo “prueba nuestro pollo a la barbacoa” o lanzar ofertas para nuestros seguidores (“descuento del 10% para quienes se acerquen a probar nuestro menú”, por ejemplo).</p>
<p>Las páginas ofrecen algunas opciones para personalizar el espacio (cambiar la imagen de cabecera y añadir un texto y enlaces a nuestro sitio y perfiles en las redes sociales) y analizar las estadísticas de uso. Entre quienes se han unido recientemente está la <em><a href="https://es.foursquare.com/whitehouse" target="_blank">Casa Blanca</a></em>, que comparte los lugares visitados por el presidente Obama en sus viajes y enlaza a información relacionada con ellos.</p>
<p><strong><em>Foursquare</em> en la estrategia de medios sociales de las bibliotecas</strong></p>
<p>Al igual que otras empresas e instituciones, las bibliotecas vienen aprovechando los medios sociales desde hace tiempo, pero los servicios basados en localización no suelen contemplarse en sus estrategias de medios sociales, quizás porque dichos servicios no están muy extendidos aún o porque se encuentran en un momento incipiente de su desarrollo.</p>
<p>Sin embargo, los servicios basados en localización como <em>Foursquare</em> también recogen los comentarios de los usuarios sobre marcas, empresas e instituciones y son los que más directamente conectan lo virtual con lo presencial, al ser capaces de indicar quién se encuentra físicamente en tu sede y de ofrecer contenidos y ofertas basados en contexto que proyectan el mensaje “si estás cerca quizás te interesen nuestros productos o servicios”.</p>
<p>Pionera en el uso de <em>Foursquare</em> ha sido la <em><a href="https://es.foursquare.com/nypl" target="_blank">Biblioteca Pública de Nueva York</a></em>, que tiene su propia página desde diciembre de 2010, con más de doscientos mil seguidores. En ella se sugieren cosas que hacer en sus diferentes sedes, ofertas especiales para quienes obtienen el título de mayor (que se logra cuando has visitado un número determinado de veces un mismo lugar, lo que significa que eres un habitual).</p>
<p>La <em>Biblioteca Pública de Nueva York</em> ha creado además un <em>badge</em> especial con motivo del centenario de su emblemático edificio de la <em>Quinta Avenida</em>, fruto de la colaboración con <em>Foursquare</em>.</p>
<p>Para concluir, pasemos a un plano más práctico: ¿qué pasos se deben seguir para comenzar a utilizar <em>Foursquare</em> en una biblioteca? He aquí algunos de ellos:</p>
<p>1. Hazte visible. Señala la ubicación de tu biblioteca en el mapa de <em>Foursquare</em> y en otros servicios de geolocalización. En caso de que ya haya sido incluida, completa todos los datos posibles. Así podrán localizarla quienes accedan a <em>Foursquare</em> desde un lugar cercano y la estarás dotando de mayor visibilidad.</p>
<p>2. Agrupa tu presencia. Crea la página de tu biblioteca, personalízala con una imagen de cabecera, un texto explicativo y enlaces a tu sitio web y perfiles en redes sociales.</p>
<p>3. Recomienda. Añade en tu página recomendaciones sobre cosas que hacer en la biblioteca, como actividades o nuevas secciones. Se trata de invitar a participar en las experiencias que ofrece la biblioteca.</p>
<p>4. Oferta. Lanza ofertas y regalos para las personas que llegan a la biblioteca o quienes se convierten en mayor: “si eres el mayor, pásate por el mostrador y llévate una camiseta conmemorativa de regalo”. De esta manera pondrás cara a tus seguidores virtuales.</p>
<p>5. Escucha lo que se dice en <em>Foursquare</em> de tu biblioteca, responde cuando lo creas conveniente y conoce a las personas que la visitan. Obtendrás información sobre las opiniones y experiencias de tus usuarios y podrás mejorar tu reputación digital.</p>
<p>6. Explica a través de tu sitio web o blog a tus usuarios qué es <em>Foursquare</em> y cómo utilizarlo.</p>
<p>7. Cuenta la experiencia a otros colegas a través de los foros profesionales, quizás pueda servirles a la hora de poner en marcha experiencias similares&#8221;.</p>
<div style="border: red 1px dashed; font-size: 11px;"><strong>Cómo citar este artículo:</strong><br />
<strong>Arroyo-Vázquez</strong>, <strong>Natalia</strong>. &#8220;Foursquare: tu biblioteca en el momento y en el lugar adecuados&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2012, v. 6, pp. ¿¿-??.</div>
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		<title>Los CMS como pieza fundamental en el despliegue de la Web semántica</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/los-cms-como-pieza-fundamental-en-el-despliegue-de-la-web-semantica</link>
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		<pubDate>Mon, 18 Jul 2011 10:09:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan-Antonio Pastor-Sánchez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2012]]></category>
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		<category><![CDATA[Web semántica]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace ya algún tiempo que las tecnologías de la Web semántica han creado la suficiente masa crítica que permite pasar de una fase de laboratorio a otra de exploración y explotación de las posibilidades que ofrecen. Algunas iniciativas, como Linked Open Data, destacan por su atractivo y empuje, al tiempo que la necesidad de muchas<a href="http://www.thinkepi.net/los-cms-como-pieza-fundamental-en-el-despliegue-de-la-web-semantica">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace ya algún tiempo que las tecnologías de la Web semántica han creado la suficiente masa crítica que permite pasar de una fase de laboratorio a otra de exploración y explotación de las posibilidades que ofrecen. Algunas iniciativas, como <em>Linked Open Data</em>, destacan por su atractivo y empuje, al tiempo que la necesidad de muchas instituciones para incorporarse a este nuevo mundo precisa de una serie de inversiones para el desarrollo de nuevos proyectos. Por tanto, se precisan herramientas diseñadas para representar datos, información y conocimiento, al tiempo que permitan la interoperabilidad de sistemas de forma precisa, eficiente y escalable.</p>
<p>Este cambio conlleva una evolución en la política de gestión de información en el seno de las organizaciones. No se precisan grandes inversiones para adquirir o implantar nuevas tecnologías, sino más bien realizar modificaciones en la planificación estratégica de los servicios y productos de información, así como en las herramientas a utilizar. Estamos ante un nuevo escenario que precisa necesariamente de un cambio de mentalidad corporativa apoyándose en tres factores determinantes:</p>
<p>- El auge del software libre y de código abierto que permite afianzar un modelo de creación de herramientas y aplicaciones de calidad, con el compromiso de comunidades de usuarios dedicadas a su desarrollo y actualización (<strong>Fitzgerald</strong>, 2006). Ya no es sostenible el viejo argumento de que este tipo de software no ofrece garantías en su uso. El código abierto permite una revisión de las funciones del software y la detección de problemas de seguridad. Por otro lado, las posibilidades de adaptabilidad e interoperabilidad, uso de estándares y especificaciones abiertas, la independencia de proveedores y el ahorro en los costes de adquisición de licencias suponen una serie de ventajas obvias.</p>
<p>- El desarrollo, en el ámbito de la Web, de estándares y especificaciones abiertas para la representación de datos de un modo transparente y evolutivo a través de niveles de abstracción cada vez mayores. Su creación y mantenimiento es realizada por comunidades participativas de usuarios (formadas por investigadores, docentes, desarrolladores y empresas), cuyo trabajo es coordinado y supervisado por el W3C. Se trata de un modelo colaborativo de desarrollo tecnológico de largo recorrido y que ha dados frutos tales como XML, RDF, OWL, SKOS o Sparql<sup>1</sup>.</p>
<p>- La difusión abierta de datos y contenidos, como parte de una política de productos y servicios de información de las organizaciones. Este aspecto se está llevando a cabo en Administraciones públicas, instituciones culturales, empresas, proyectos de investigación o iniciativas de comunidades de usuarios. Para la Administración pública resulta fundamental compartir datos según unos criterios de interoperabilidad, que faciliten la comunicación transparente de la Administración con ciudadanos y empresas (<strong>Alanis</strong> et al, 2007 y <strong>Ding</strong> et al, 2010). Espacios como el <em>Government Linked Data</em> (GLD) <em>Working Group</em> o iniciativas como <em>Europeana</em> parten de un apoyo claro a este tipo de iniciativas.</p>
<p>Muchas instituciones han encontrado, en este nuevo contexto, la solución a múltiples problemas que bloqueaban el desarrollo de proyectos asociados a la colaboración dentro de comunidades heterogéneas de usuarios<sup>2</sup>. Estas tecnologías hacen posible la coordinación a nivel institucional, ya sea adoptando esquemas de descripción compartidos, o utilizando soluciones propias que puedan mapearse entre sí<sup>3</sup>.</p>
<p>Dentro del diverso grado de evolución de los elementos de la Web  Semántica, RDF se vislumbra, por su solidez y grado de implantación, como el instrumento para representar vastas cantidades de datos. Éstos pueden ser utilizados directamente por aplicaciones sin que tengan que realizarse costosos procesos de conversión o traducción, puesto que se utilizan mecanismos compartidos de representación.</p>
<p><strong>Definiendo el campo de batalla: infraestructura de software para la integración de los CMS en la Web semántica</strong></p>
<p>Los planteamientos expuestos anteriormente deben considerar que la mayor parte de los contenidos que alberga la Web no se encuentran en formatos adecuados para la Web semántica. En este sentido, ha de considerarse que la Web con la que trabajan las personas precisa de una interfaz para la consulta de información, en donde las técnicas de accesibilidad, usabilidad y arquitectura de la información representan los ejes centrales en el diseño de los contenidos. Así pues, ¿debe hablarse a partir de ahora de dos Webs separadas, una para personas y otra para las máquinas?, ¿se formarán dos universos paralelos de desarrollo de aplicaciones y tecnologías pero separados para contenidos en html y datos RDF? Aquí es donde los sistemas de gestión de contenidos (CMS) tienen mucho que decir.</p>
<p>Una de las principales características de estos sistemas radica en la superación del modelo de edición centrado en la gestión de ficheros a otro más cercano a procesos de organización y estructuración de contenidos definidos a partir de criterios de arquitectura de la información. También debe tenerse en cuenta a los CMS especializados, cuyo campo de trabajo es la creación de repositorios digitales, la gestión de foros de debate, wikis o plataformas educativas (Lcms).</p>
<p>Este paradigma de gestión de sitios web, sólidamente establecido, se fundamenta en la definición de taxonomías, tipos de contenidos, sistemas de navegación facetados, uso de plantillas de presentación, reutilización de objetos e información y conexión con fuentes de datos externas. Además, la mayoría de estos sistemas utilizan sistemas de bases de datos relacionales (Sgbdr) para almacenar los componentes informativos de los contenidos (y otros aspectos operativos), separando estructura, información y presentación.</p>
<p>Puesto que tenemos información -con un alto grado de estructuración- almacenada en bases de datos, es razonable plantear la cuestión acerca de si es posible utilizar un CMS para:</p>
<p>- Reutilizar los datos almacenados, utilizados en principio para la elaboración de las páginas de un sitio web, e incorporarlos a la ámbito Web semántica.</p>
<p>- Añadir información semántica, procesable por máquinas, dentro de un contenido pensado inicialmente para su consulta por personas.</p>
<p>- Explotar fuentes externas de datos RDF para enriquecer los contenidos de un sitio web<sup>4</sup>.</p>
<p>Tal como se ha mencionado anteriormente, la mayoría de los CMS existentes utilizan Sgbdr para almacenar los datos. La Web semántica se basa en el uso de un modelo de descripción totalmente distinto (RDF) que difiere considerablemente del modelo relacional (<strong>Allemang</strong> y <strong>Hendler</strong>, 2011:23; <strong>Velegrakis</strong>, 2010).</p>
<p>Esto supone un inconveniente, puesto que el uso de soluciones relacionales para el soporte de base de datos del CMS (la inmensa mayoría: <em>MySQL</em>, <em>MariaDB</em>, <em>PostgreSQL</em>, <em>Oracle</em>, <em>SQLite</em>, <em>SQL Server</em>, etc.) no permite operar directamente con RDF. Es necesario utilizar una capa intermedia que permita almacenar datos RDF en tablas relacionales. De este modo se facilita enormemente el desarrollo de aplicaciones que utilicen la misma infraestructura de Sgbdr con la que funciona el CMS al tiempo que se trabaja con datos RDF. Las aplicaciones informáticas solucionan este tipo de problema utilizando una capa de abstracción que suele tomar la forma de librerías o algún tipo de <em>middleware</em> (<strong>Bishop</strong> y <strong>Karne</strong>, 2003), que en este caso interactúan con el CMS a través de algún tipo de API en combinación con Sparql para recuperar datos RDF.</p>
<p>Esta integración de software resulta compleja en las fases iniciales de desarrollo, pero una vez que se pone en marcha y se comprenden los principios básicos de funcionamiento y gestión resulta más sencilla. Las funcionalidades de los CMS suelen ampliarse agregando módulos o <em>plugins</em> que hacen uso de las librerías o del <em>middleware</em> para realizar ciertas operaciones. Éstas se refieren a procesos encargados del almacenamiento de datos en un <em>tiplestore</em><sup>5</sup>, uso y definición de <em>Sparql Endpoints</em> para obtener y exponer datos, <em>parseado</em>, extracción y conversión de RDF.</p>
<p>En entornos PHP es muy popular el uso de ARC, que proporciona una potente librería para la manipulación de datos RDF y su almacenamiento en un Sgbdr. En el caso de <em>Java</em> debemos referirnos a <em>Jena</em>, que además ofrece un motor de inferencia basado en OWL. Si buscamos cierta independencia con respecto al soporte de lenguaje de programación web utilizado puede utilizarse <em>Sesame</em>, aunque la solución más potente y versátil tal vez sea <em>Virtuoso Universal Server</em> que combina un servidor web, con un <em>framework</em> de desarrollo/ejecución de aplicaciones y un completo soporte de base de datos y gestor de datos estructurados. <em>Virtuoso</em> puede almacenar los datos directamente en RDF, pero permite “virtualizar” cualquier Sgbd relacional, por lo que podríamos instalar y manejar cualquier CMS de forma totalmente transparente, y ampliar sus funcionalidades para la Web semántica mediante módulos de terceros o desarrollos propios.</p>
<p><strong>Publicar, semantizar y reutilizar: un camino de ida y vuelta</strong></p>
<p>Una de las primeras tareas que se desea realizar con un CMS en el ámbito de la Web semántica es ofrecer ciertos contenidos en RDF. Normalmente, la explotación de información generada por una aplicación web se realiza a través de servicios web utilizando algún tipo de protocolo para el intercambio de datos. Es decir, una aplicación se conecta a una url y accede a un conjunto de datos. Por regla general, estos datos suelen encontrarse en formato xml. RDF puede codificarse con XML (RDF/XML) y supone una primera aproximación a la publicación en la Web semántica de los contenidos gestionados por un CMS.</p>
<p>Otro método supone la creación y uso de <em>Sparql Endpoints</em>. Se trata de servicios web que utilizan <em>Sparql</em> como lenguaje de consulta y como protocolo para obtener los datos RDF recuperados. Podríamos decir que se trata del SQL de RDF. Lo interesante es que pueden ser utilizados por personas o por aplicaciones. De este modo no siempre es necesaria la publicación de vastos conjuntos de datos RDF/XML accesibles a través de una url para que otras aplicaciones puedan descargar ficheros y reutilizar los datos de nuestro sitio. Es posible acceder a información más específica, enviando una consulta al <em>Sparql Endpoint</em> que a su vez devuelve los datos en un formato determinado. Este mecanismo proporciona mayor flexibilidad en el desarrollo de aplicaciones recolectoras de datos que el uso de protocolos como OAI-PMH con un conjunto limitado de instrucciones.</p>
<p>Ya se utilice una u otra opción, es necesario mapear los elementos de los contenidos gestionados por el CMS a sus correspondientes elementos de vocabularios RDF. Precisamente aquí reside la principal dificultad para que muchos CMS aporten contenidos a la Web semántica y participen en el universo <em>Linked Data</em>. No se trata de “volcar” tablas de una base de datos relacional a RDF/XML y por supuesto estamos buscando algo más que ofrecer canales o fuentes RSS. El proceso es más complicado, puesto que hay que tomar decisiones: qué vocabulario es el más adecuado para representar un determinado campo de un tipo de contenido, qué elemento debe utilizarse, qué nivel de detalle y agregación, etc.</p>
<p>Algunos CMS, como <em>Liferay</em> y <em>Drupal</em>, disponen de soluciones que permiten publicar datos utilizando RDF e incluso ofreciendo <em>Sparql Endpoint</em>. En el caso de <em>Liferay</em> existen algunas soluciones, como el módulo <em>Liferay Linked Data</em>, que precisa de <em>D2R-Server</em>. <em>Drupal</em> ofrece soporte RDF en su núcleo que se amplia mediante la combinación de la librería ARC y módulos, como <em>RDF Extensions</em> y <em>Views Datasource</em> o <em>RESTful Web Services</em>, que permiten publicar nodos individuales o vistas en cualquier formato (entre los cuales se encuentra RDF/XML) , así como la definición de <em>Sparql Endpoint</em> limitado al contenido de nodos y taxonomías.</p>
<p>Pero participar en la Web semántica no conlleva participar en la corriente <em>Linked Open Data</em>. De hecho, <em>Linked Data</em> utiliza un subconjunto de las tecnologías desarrolladas al amparo de la Web semántica. Cualquier sitio web puede incorporar información semántica dentro de cualquier página html<sup>6</sup>. Para ello debemos tener en cuenta que RDF es para las máquinas lo que html para las personas. Pero, ¿existe alguna forma de que ambas versiones coexistan en una única url de la que personas y máquinas puedan consultar información y extraer información respectivamente?</p>
<p>En efecto, es posible “insertar” declaraciones RDF dentro del código html de una página. Para ello podemos utilizar RDFa, de forma que es posible reutilizar el código html para insertar información semántica (<strong>Pemberton</strong>, 2009).</p>
<p>Un ejemplo: para indicar el título de un documento en su contenido informativo se usaría el siguiente código:</p>
<p>&lt;h1&gt;Título del documento&lt;/h1&gt;</p>
<p>con RDFa el código podría quedar:</p>
<p>&lt;h1 about=”http://ejemplo.org/documento.html” property=”dc:title”&gt;Título del documento&lt;/h1&gt;</p>
<p>Su funcionamiento es muy similar al de los microformatos, pero en este caso se utiliza RDF como modelo para describir un elemento de información del contenido. A través de aplicaciones conocidas como <em>RDFa extractors</em> es posible obtener los datos RDF del propio código html para su posterior procesamiento.</p>
<p>Otra de las posibilidades que ofrece la Web semántica es la incorporación a nuestro sitio web de datos externos. Esta funcionalidad es, con diferencia, la mejor resuelta en la mayoría de los CMS. No importa el sistema utilizado: <em>Joomla</em>, <em>WordPress</em>, <em>Drupal</em>, <em>OpenCMS</em>, <em>Liferay</em>, <em>eZ Publish</em>, <em>Mediawiki</em>, <em>phpBB</em>, <em>Plone</em>&#8230; todos disponen de algún módulo o incorporan alguna funcionalidad para recuperar, procesar, formatear e interactuar con datos RDF. El principal motivo se debe a que la mayoría de los CMS incorporan en su instalación básica herramientas para la sindicación de fuentes RSS, entre cuyos formatos encontramos RSS 1.0 (<em>RDF Site Summary</em>).</p>
<p>Evidentemente, el CMS siempre puede descargar un fichero de datos RDF. Pero un funcionamiento eficiente precisa de los refinamientos adicionales que ofrece <em>Sparql</em>. <em>Typo3</em>, <em>Drupal</em> y <em>Liferay</em> destacan en este apartado. En los tres casos el funcionamiento de los módulos es muy similar: se registra en el sistema un <em>Sparql Endpoint</em> externo y a continuación se utiliza el lenguaje de consulta <em>Sparql</em> para establecer los criterios de selección de los datos externos. Cuando se lanza la consulta se recuperan una serie de datos que, a partir de ese momento, se manipulan como si fueran contenidos generados por el propio CMS. Por regla general, la recuperación de datos, y por tanto su visualización, se realiza de forma dinámica. Es decir, los datos no suelen incorporarse al propio CMS, sino que éste actúa de interfaz para su recuperación y visualización. Sin embargo, en algunas circunstancias, estos datos se utilizan para crear nuevos contenidos gestionados por el CMS, generalmente por motivos de rendimiento. En este caso el sistema actúa de un modo similar a como lo hace un agregador OAI-PMH.</p>
<p><strong>Alcanzando metas mediante la integración de componentes: simplificando lo aparentemente complejo</strong></p>
<p>El panorama descrito muestra un conglomerado de sistemas, arquitecturas, elementos de software y especificaciones que funciona. Los CMS son capaces de publicar datos, reutilizar fuentes externas RDF e incluir información semántica en sus contenidos. Incluso podrían ser el soporte para crear contenidos y modelos de interacción que se adapten a diferentes tipos de plataformas y dispositivos. La combinación de datos RDF interrelacionados, su integración en contenidos web y la adaptación de su consulta a las posibilidades del dispositivo final del usuario abren un mundo nuevo de ideas y aplicaciones. Es decir, se va más allá de la adaptación de contenidos a través de hojas de estilo CSS personalizadas a cada tipo de dispositivo: la información marcada semánticamente permite su reutilización hasta el límite que marque el nivel de detalle de los datos que la conforman.</p>
<p>En este sentido, no sería descabellado pensar en aplicaciones avanzadas para un <em>Smartphone</em>, que utilicen información marcada semánticamente y que puedan indicar, por ejemplo, qué restaurante es el mejor valorado en un radio de 50 metros. O bien otras aplicaciones para planificar un trayecto entre dos ciudades que precise el uso de varios medios de transporte y realizar la compra de los billete correspondientes. Incluso acceder a imágenes de obras y documentos sobre Leonardo da Vinci de cualquier biblioteca o museo de Europa según unos criterios de búsqueda.</p>
<p>Un mismo contenido podría interactuar con el usuario de un modo diferente en función de si se visualiza con una pantalla táctil, si se cuenta con una superficie de visualización amplia o si el dispositivo utilizado dispone capacidad Gprs. Son algunos de ejemplos de aplicaciones que mostrarían datos de un modo atractivo y totalmente transparente al usuario, que no tiene porqué saber que la información consultada se basa en datos RDF o en la ejecución de inferencias.</p>
<p>Pero, frente a la pregunta “¿puede utilizarse un único CMS para realizar todas estas funciones y conseguirlo de un modo sencillo?”, no sería atrevido contestar con un “No”, pero con ciertos matices.</p>
<p>Una vez adquirida una visión de conjunto de las posibilidades de los CMS en la Web semántica, es difícil no tener una considerable sensación de dispersión de tecnologías y sistemas. La existencia de diferentes entornos de desarrollo, por ahora, como son PHP y <em>Java</em>, complica aún más si cabe la situación. Existen diversas soluciones, entre las cuales, las basadas en <em>Java</em>, están obteniendo una mayor aceptación en el desarrollo de proyectos de envergadura, asociados a la creación de repositorios, iniciativas <em>Linked Data</em> y la publicación y manejo de grandes conjuntos de datos RDF.</p>
<p>Por contra, los CMS más utilizados actualmente y que ofrecen una mayor flexibilidad y capacidad de personalización se basan en PHP. Además, la realidad en algunas organizaciones (universidades, Administración regional, proyectos europeos) tiende también a la dispersión tecnológica. Incluso CMSs o gestores de portales basados en <em>Java</em> carecen de un soporte nativo global para una integración completa en la Web semántica.</p>
<p>Como puede verse, es una situación a veces incomprensible, que produce una brecha entre diferentes tipos de necesidades (publicar contenidos y publicar datos) que conduce, a su vez, a contemplar de un modo separado la gestión de sitios web, el potencial de datos que ofrece la Web semántica, y la integración de éstos en aquéllos, y viceversa.</p>
<p>Y por si esto fuera poco, las soluciones basadas en <em>plugins</em> o módulos de ampliación de las funciones de los CMS aportan mayor confusión. No es inusual encontrarse con un complejo ecosistema de módulos, en donde no se termina de resolver una necesidad de forma completa e integral con una única opción. A veces hay que instalar varios módulos que interactúen con un <em>middleware</em> específico y actualmente muchas de estas soluciones se encuentran en fase beta o de desarrollo inicial.</p>
<p>Pese a todo lo anterior, es muy posible que se alcance una simplificación del escenario actual. Se observa una tendencia a la integración, en el núcleo de algunos CMS, de ciertas funcionalidades de la Web semántica. Las nuevas versiones de <em>OpenCMS</em>, <em>Drupal</em> o <em>Liferay</em> “absorben” o integran módulos y <em>plugins</em> relacionados con la Web semántica. Así pues, conforme se produzca esta integración, la optimización y eficiencia en la manipulación de datos RDF se incrementará considerablemente, lo que conducirá inevitablemente a que los CMS lleguen a utilizarse como <em>frameworks</em> para el desarrollo de interfaces entre datos de la Web semántica y contenidos de los sitios web que gestionen<sup>7</sup>. Mientras tanto, identificamos que algunos CMS, en especial <em>Drupal</em> y <em>phpBB</em>, hacen uso de RDFa a un nivel muy básico siguiendo un modelo de representación de sus contenidos con RDF<sup>8</sup>.</p>
<p>La hoja de ruta de la incorporación de los CMS en la Web semántica pasa ineludiblemente por la instalación y configuración de todo el software (entornos de ejecución, <em>middlewares</em>, CMS, módulos…) de un modo sencillo, para acelerar la productividad de los sistemas y comenzar rápidamente a publicar ciertos tipos de contenido a través de <em>Sparql Endpoints</em>, generar urls de fuentes de datos RDF para su acceso por parte de otras aplicaciones o integrar fuentes de datos de, por ejemplo, <em>Europeana</em> o <em>Dbpedia</em>.</p>
<p>En definitiva, se precisan soluciones del tipo “instalar y listo” esenciales para simplificar la complejidad que supone el uso de software heterogéneo sin tener que caminar (y posiblemente perderse) en el laberinto “modular” de los CMS. Todo lo anterior, con un objetivo claro: evitar los problemas que, en la era de la Web semántica, acarrearía el hecho de que datos y contenidos sigan dos caminos divergentes en su gestión y uso.</p>
<p>El futuro demostrará en qué grado y en qué forma se cumplirán todas estas expectativas y necesidades.</p>
<p><strong>Notas</strong></p>
<p>1. XML, RDF, OWL y <em>Sparql</em> con especificaciones del W3C. XML (<em>eXtensible Markup Language</em>) define una sintaxis para el intercambio de datos entre aplicaciones. RDF es el modelo de descripción de recursos fundamental de la Web semántica, basado en tripletas del tipo sujeto-objeto-predicado que conforman grafos complejos. OWL se usa junto con RDF y permite definir ontologías que describen aspectos lógicos de las relaciones entre recursos. SKOS es una ontología OWL para la representación de sistemas de organización del conocimiento muy utilizado para el desarrollo de tesauros y clasificaciones. <em>Sparql</em> es un lenguaje de consulta para interrogar y recuperar datos de los grafos RDF.</p>
<p>2. Existen infinidad de catálogos sobre <em>Open Linked Data</em>. A este respecto existe un mapa con todas las iniciativas de este tipo de la <em><a href="http://datos.fundacionctic.org/sandbox/catalog/faceted" target="_blank">Fundación Ctic</a></em>:</p>
<p>También puede consultarse un registro de la <em>Open Knowledge Foundation</em> con <em>datasets</em> de <em><a href="http://ckan.net" target="_blank">Linked Open Data</a></em> en:</p>
<p>3. La expresión “mapeado” proviene del término inglés “mapping” que se asocia a la definición de correspondencias entre elementos de diferentes conjuntos. En este caso se trataría de definir equivalencias o similitudes entre elementos de diferentes especificaciones de descripción.</p>
<p>4. Para una comprensión global de lo que estas tres funciones implican a nivel de especificaciones de la Web semántica, puede consultarse la obra de 2011 de <strong>Heath</strong> y <strong>Bizer</strong> referenciada en la bibliografía.</p>
<p>5. Un <em>triplestore</em> es una base de datos que almacena <em>triplets</em> (declaraciones RDF). Suele utilizarse mediante una interfaz de usuario, un <em>Sparql Endpont</em> o mediante una API que permite el diseño de aplicaciones que utilicen el <em>triplestore</em> para almacenar datos.</p>
<p>6. Al referirme a html también lo estoy haciendo a Xhtml.</p>
<p>7. Es muy sugerente el ejemplo de <em><a href="https://wiki.duraspace.org/display/ISLANDORA/Islandora" target="_blank">Islandora</a></em> que integra <em>Drupal</em> y <em>Fedora</em>:</p>
<p>8. A modo de ejemplo puede consultarse:<br />
<em><a href="http://blog.semantic-web.at/semantic-web-and-drupal" target="_blank">http://blog.semantic-web.at/semantic-web-and-drupal</a></em></p>
<p><strong>Referencias bibliográficas</strong></p>
<p><strong>Alani, H.</strong>; <strong>Dupplaw, D.</strong>; <strong>Sheridan, J.</strong>; <strong>O’Hara, K.</strong>; <strong>Darlington, J.</strong>; <strong>Shadbolt, N.</strong>; <strong>Tullo, C.</strong> &#8220;Unlocking the potential of public sector information with semantic web technology&#8221;. <em>ISWC/ASWC</em>, 2007, pp. 708–721.<br />
<em><a href="http://www.computer.org/portal/web/csdl/doi/10.1109/MIC.2002.1020330" target="_blank">http://www.computer.org/portal/web/csdl/doi/10.1109/MIC.2002.1020330</a></em></p>
<p><strong>Allemang, D.</strong>; <strong>Hendler, J.</strong> <em>Semantic Web for the Working Ontologist: Effective Modelling in RDFS and OWL.</em>(2ª ed). Morgan Kaufmann, 2011.</p>
<p><strong>Berners-Lee, Tim.</strong> <em>Linked data</em>, 2006.<br />
<em><a href="http://www.w3.org/DesignIssues/LinkedData.html" target="_blank">http://www.w3.org/DesignIssues/LinkedData.html</a></em></p>
<p><strong>Bishop, T. A.</strong>; <strong>Karne, R. K.</strong> &#8220;A Survey of Middleware&#8221;. En: <em>18th International Conference on Computers and Their Applications, </em>March 26-28, 2003.<em> </em><br />
<em><a href="http://triton.towson.edu/~karne/research/middlew/surveym.pdf" target="_blank">http://triton.towson.edu/~karne/research/middlew/surveym.pdf</a></em></p>
<p><strong>Bizer, C.</strong> “The Emerging Web of Linked Data”. En: <em>Journal IEEE Intelligent Systems archive</em>, 2009, v. 24,, n. 5, pp. 87-92.<br />
<em><a href="http://lpis.csd.auth.gr/mtpx/sw/material/IEEE-IS/IS-24-5.pdf" target="_blank">http://lpis.csd.auth.gr/mtpx/sw/material/IEEE-IS/IS-24-5.pdf</a></em></p>
<p><strong>Ding, L.</strong>; <strong>Michaelis, J.</strong>; <strong>McGuinness, D.L</strong>.; <strong>Hendler, J.</strong> &#8220;Making Sense of Open Government Data&#8221;. En: <em>Proceedings of the WebSci10: Extending the Frontiers of Society On-Line</em>, April 26-27th, 2010.<br />
<em><a href="http://journal.webscience.org/394/2/websci10_submission_112.pdf" target="_blank">http://journal.webscience.org/394/2/websci10_submission_112.pdf</a></em></p>
<p><strong>Fitzgerald, B.</strong> &#8220;The Transformation of Open Source Software&#8221;. En: <em>MIS Quarterly</em>, 2006, v. 30, n. 3, pp. 587-598.<br />
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<p><strong>Heath, T.</strong>; <strong>Bizer, C.</strong> &#8220;Linked Data: Evolving the Web into a Global Data Space&#8221;. En: <em>Synthesis Lectures on the Semantic Web: Theory and Technology</em>, 2001, v. 1, n. 1, pp. 1-136.<br />
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<p><strong>Hedstrom, M.</strong>; <strong>King, J. L.</strong> <em>On the LAM: Library, archive, and museum collections in the creation and maintenance of knowledge communities</em>. Paris, Francia: Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), 2003.<br />
<em><a href="http://www.oecd.org/dataoecd/59/63/32126054.pdf" target="_blank">http://www.oecd.org/dataoecd/59/63/32126054.pdf</a></em></p>
<p><strong>Hiramatsu, K.</strong>; <strong>Reitsma, F.</strong> &#8220;GeoReferencing the Semantic Web: ontology based markup of geographically referenced information&#8221;. En: <em>Joint EuroSDR/EuroGeographics workshop on Ontologies and Schema Translation Services</em>, Paris, Abril 2004.<br />
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<p><strong>Pemberton, S.</strong> <em>RDFa for HTML Authors</em>. W3C/CWI, 2009.<br />
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<p><strong>Velegrakis, Y.</strong> &#8220;Relational Technologies, Metadata and RDF&#8221;. En: Virgilio, R. de; Giunchiglia, F.; Tanca, L. (eds). <em>Semantic Web Information Management: A Model-Based Perspective</em>. Heidelberg; New York: Springer, 2010, p. 41-66.<br />
<em><a href="http://disi.unitn.it/~velgias/docs/Velegrakis10.pdf" target="_blank">http://disi.unitn.it/~velgias/docs/Velegrakis10.pdf</a></em></p>
<div style="border: red 1px dashed; font-size: 11px;"><strong>Cómo citar este artículo:</strong><br />
<strong>Pastor-Sánchez</strong>, <strong>José-Antonio</strong>. &#8220;Los CMS como pieza fundamental en el despliegue de la Web semántica&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2012, v. 6, pp. ¿¿-??.</div>
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		<title>Docencia e investigación universitarias en información y documentación para la cooperación al desarrollo</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/docencia-e-investigacion-universitarias-en-informacion-y-documentacion-para-la-cooperacion-al-desarrollo</link>
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		<pubDate>Thu, 14 Jul 2011 14:54:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José-Antonio Moreiro</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2012]]></category>
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		<description><![CDATA[Introducción En el año 2006, las veinticuatro universidades que integraban la Comisión de Cooperación al Desarrollo de la CRUE ratificaron el Código de conducta de las universidades en materia de cooperación al desarrollo, sin duda motivadas por su entonces exigua actuación, muy especialmente, para nuestros afanes, si consideramos el caso de las bibliotecas y de<a href="http://www.thinkepi.net/docencia-e-investigacion-universitarias-en-informacion-y-documentacion-para-la-cooperacion-al-desarrollo">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Introducción</strong></p>
<p>En el año 2006, las veinticuatro universidades que integraban la <em>Comisión</em><em> de Cooperación al Desarrollo</em> de la CRUE ratificaron el Código de conducta de las universidades en materia de cooperación al desarrollo, sin duda motivadas por su entonces exigua actuación, muy especialmente, para nuestros afanes, si consideramos el caso de las bibliotecas y de los sistemas de información universitarios.</p>
<p>Surgía así el marco de referencia para la cooperación universitaria al desarrollo, delimitado por las evidencias de que la Universidad investiga, forma y transmite conocimiento. Para añadir obstáculos, casi coincidentemente con el momento en que se tenía clara conciencia de que se hacía poco, las acciones de cooperación se vieron marcadas por los retos derivados de un mundo en crisis.</p>
<p>La reflexión del año pasado en este mismo Anuario sobre los profesionales de la información y su compromiso con el desarrollo (<strong>Moreiro</strong>, 2011), se gestó casi a la vez que la iniciativa del <em>Instituto Cervantes</em> de organizar las III Jornadas profesionales de su red de bibliotecas en torno a “desarrollo, sostenibilidad y cultura: el papel social de las bibliotecas”. Es una muestra más de que algo se mueve en el sector de las bibliotecas y del resto de unidades de información, cuya actitud de servicio a la comunidad y a la sociedad les lleva a implicarse en el desarrollo de su responsabilidad social, incluso en estos momentos de escasez presupuestaria.</p>
<p>El sector universitario de la información-documentación ofrece inicialmente dos vertientes. Por una parte, la que cumplen las bibliotecas y sistemas de información universitarios como servicio público que son y que se abre hacia una gran variedad de opciones de cooperación y, por otra, la que se deriva de la misión docente e investigadora de los centros que imparten grado o postgrado en información-documentación.</p>
<p><strong>Docencia e investigación universitarias en información-documentación y cooperación al desarrollo</strong></p>
<p>Los servicios de información universitarios deben garantizar el acceso a la información y al conocimiento a los estudiantes, docentes e investigadores, e incluso ampliarlo hacia otros sectores sociales no universitarios, con objeto de facilitar el acceso al conocimiento y a la cultura. Las Jornadas del <em>Instituto Cervantes</em> mostraron que el papel de las bibliotecas universitarias en la cooperación al desarrollo está bien perfilado por una serie de actuaciones en las que, en grandes líneas, contribuyen, o pueden hacerlo, a crear archivos, bibliotecas y centros de documentación o a mejorar su rendimiento, a apoyar la organización de sistemas de información nacionales o de sistemas de colaboración, a formar usuarios y a evitar que les trague la brecha digital o a inculcarles respeto por la naturaleza.</p>
<p>Y, desde luego, a colaborar con las más variadas instituciones a la hora de estar presentes y participar en proyectos de cooperación al desarrollo. Hablamos pues de actuar directamente, pero también de mostrar solidaridad a la hora de formar ciudadanos que sean responsables en lo social, científico, cultural y medioambiental. A estos efectos, es alentador el ejemplo de <em>InfoSud</em>, centro de documentación especializado en la cooperación al desarrollo, los movimientos migratorios y la solidaridad (<strong>Ginés-Huertas</strong>, 2009), trabajando pues para apoyar a la sociedad para el desarrollo y, más específicamente, al sector de la cooperación.</p>
<p>El compromiso de los centros de información se basa, pues, en transferir su experiencia técnica en apoyo de la investigación, docencia y extensión cultural y alfabetizadora en su sentido más amplio (<strong>García Martín</strong>, 2006).</p>
<p>Incluso se han implicado directamente en formación impartiendo cursos y talleres. Son objetivos que coinciden en gran parte con las propuestas que pueden partir de los centros de enseñanza superior en información-documentación. Aunque es muy escasa la bibliografía académica generada sobre estos asuntos, no sólo en nuestro país sino desde una perspectiva internacional, las escasas investigaciones que aparecen relacionadas con proyectos de investigación conjuntos se disponen en torno a las técnicas de conservación y preservación de fondos, a actuaciones de digitalización, al acondicionamiento de espacios o la salvaguardia y custodia de la memoria reciente con experiencias vividas sobre todo en África.</p>
<p>Otras acciones de estos centros se han preocupado por dotar a sus socios con el necesario equipamiento informático, o por hacerlo con fondos bibliográficos y audiovisuales. Han llegado incluso a implicarse en actividades de recuperación de edificios patrimoniales. Muchas de estas acciones no serían responsabilidad directa de su misión docente e investigadora, pero sí resultado de su compromiso social con la profesión para la que preparan.</p>
<p>Si miramos sus funciones inmediatas aparecen como asuntos más propios, aunque no sean exclusivamente suyos pues se cuidan también por los profesionales, los de atender a crear capacidades a través de cursos de actualización, promover el intercambio de conocimientos mediante el aprendizaje mutuo, desarrollar herramientas y recursos docentes, facilitar buenas prácticas de estudio, proporcionar información actualizada respecto al acceso al conocimiento, ayudar a la organización y evaluación de titulaciones o  sondear los requisitos del mercado laboral en algún país.</p>
<p>En definitiva, podemos sustanciarlo en proporcionar formación, transmitir experiencia, asesorar y tutelar.</p>
<p><strong>El apoyo a la enseñanza virtual</strong></p>
<p>Tres hechos determinan la orientación fructífera de las actividades respecto a la docencia universitaria en cooperación. El primero es que realmente los docentes universitarios tenemos nuestro eje de actividad en la enseñanza, y que resulta conveniente orientarla al intercambio de experiencias y mejora educativa, y destinar los esfuerzos a la ampliación de la oferta formativa y a la actualización de las habilidades profesionales y de los propios docentes y discentes. Sería el segundo la constatación de que, desde un marco general, las nuevas tecnologías ganan peso en la trasmisión del conocimiento. Finalmente, se destaca el hecho de que África sea un continente vecino. Sin que nos olvidemos de que América latina siga reclamándonos aún, no debemos dar la espalda a lo que ocurre para ayudar a construir un mundo mejor en especial cuando está cerca de nosotros.</p>
<p>Desde el año 2006 los <em>Encuentros internacionales de universidades con África</em>, han permitido identificar las principales líneas estratégicas que debe guiar la cooperación interuniversitaria española con las universidades africanas. Hay dificultades para trabajar; se necesitan grandes dosis de flexibilidad, pero es una oportunidad enorme para volcar las buenas prácticas, sin repetir errores.</p>
<p>Sin duda, el mejor marco de referencia para el desarrollo de la cooperación interuniversitaria son los instrumentos dispuestos por la AECID, en especial los programas PCI, de acuerdo con las necesidades y objetivos específicos de la cooperación universitaria española en África, las recomendaciones finales de los citados <em>Encuentros internacionales</em>, junto a las necesidades específicas de la universidades africanas. El intercambio de experiencias interuniversitarias se dirige a la mejora educativa y a la ampliación de la oferta formativa.</p>
<p>Es aquí donde un  viene a remarcarse la importancia fundamental que ha empezado a jugar la enseñanza a distancia en la misión de coordinar, incentivar, estimular, promover y supervisar iniciativas de enseñanza a distancia, así como de formar docentes y personal técnico en los principios y técnicas de este tipo de enseñanza.</p>
<p>Los programas de enseñanza a distancia se encuadran en la estrategia de extender las oportunidades educativas por todo el territorio de unos países con población dispersa, gran extensión y muchas dificultades de traslado interno. Se trata de una modalidad de enseñanza que se presenta como una alternativa viable, de acuerdo con experiencias exitosas en varios países africanos. Y que ha comenzado a aplicarse a los grados en información-documentación. En este contexto, la cooperación busca contribuir al desarrollo y modernización de los centros de enseñanza a distancia y actualizar las habilidades de sus profesionales, para que sean capaces de responder a las necesidades de la comunidad educativa y a los nuevos retos del entorno digital.</p>
<p>Los materiales de apoyo al estudio, así como la interacción entre los docentes y alumnos se vuelven posibles mediante plataformas de <em>eLearning</em>, accesibles a través de internet. También se usan otras formas de contacto como los materiales en CD-ROM, la interacción vía televisión o <em>Skype</em>. Para aumentar la eficacia del proceso de enseñanza-aprendizaje y garantizar el éxito de los cursos, es conveniente emplear también sesiones presenciales. Para el adecuado manejo de estas herramientas y materiales se deben de mejorar las competencias y habilidades de los profesionales que apoyen la enseñanza a distancia, así como los de los profesores y alumnos de las titulaciones  ofrecidas en esta modalidad. Es asimismo conveniente identificar, previamente a la implantación de los nuevos cursos, los retos y estrategias profesionales en el sector de la información y documentación en cada país.</p>
<p>Será esta una ocasión única de formarse en la universidad para quienes están ya ejerciendo la profesión sin haber hecho estudios superiores en información-documentación y que no tienen opciones para acudir a las facultades de manera presencial. También para muchos posibles estudiantes capacitados para seguir con soltura los estudios, pero carentes de recursos. La madurez que supone la exigencia de continuidad y esfuerzo personal en este tipo de enseñanzas lleva a una mayor implicación y autonomía de los estudiantes, que si se apoyan bien en el uso de metodologías docentes activas (trabajo continuo, tutorías, mayor uso de las nuevas tecnologías&#8230;) y en un seguimiento más personalizado de su trabajo por los profesores, garantizan el éxito del aprendizaje de una profesión tan necesaria para el buen desarrollo de sus países.</p>
<p><strong>Referencias bibliográficas</strong></p>
<p><strong>Deane, J.</strong> “The role of knowledge in development cooperation”. <em>Information development</em>, 2000, v. 16, n. 4, pp. 239.</p>
<p><strong>Esterhuysen, A.</strong> “Global cooperation and global dialogue in development research and information”. <em>Information development</em>, 2001, v. 17, n. 1, pp. 42-44.</p>
<p><strong>García Martín, M. A.</strong> “The Role of Libraries in the Cultural Policies for Development Cooperation. A Study and Assessment of the Management Model at the Spanish Agency for International Cooperation (AECI)”. En: <em>IFLA Conference Proceedings</em>, 2006, pp. 1-18.</p>
<p><strong>Ginés-Huertas, F.</strong> “InfoSud Digital: servicio de referencia virtual para la cooperación al desarrollo”. <em>El profesional de la información</em>, 2009. v. 18, n. 6. pp. 649-653.</p>
<p><strong>Moreiro, José Antonio</strong>. “Profesionales de la información y compromiso con el desarrollo”. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2011. v. 5. pp. 52-54.</p>
<p><strong>Preti, O.</strong> “Educação a distância e globalização: desafios e tendencias”. <em>Revist</em><em>a brasileira de estudos pedagógicos</em>, 1999, n. 191, pp. 19-30.</p>
<p><strong>Tandon, Y.</strong> “Aid without dependence: an alternative conceptual model for development cooperation”. <em>Development</em>, 2009, v. 52, n. 3, pp. 356-362.</p>
<div style="border: red 1px dashed; font-size: 11px;"><strong>Cómo citar este artículo:</strong><br />
<strong>Moreiro</strong>, <strong>José-Antonio</strong>. &#8220;Docencia e investigación universitarias en información y documentación para la cooperación al desarrollo&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2012, v. 6, pp. ¿¿-??.</div>
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		<title>Arquitectura de la dispersión: gestionar los riesgos cíclicos de fragmentación de las webs corporativas</title>
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		<pubDate>Mon, 11 Jul 2011 06:59:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tomás Saorín</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2012]]></category>
		<category><![CDATA[Arquitectura de información corporativa]]></category>
		<category><![CDATA[Arquitectura de la información]]></category>
		<category><![CDATA[Descentralización]]></category>
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		<description><![CDATA[Para referirnos a la presencia en internet de una organización aceptamos el término “portal” o “sitio web”, que si bien pueden diferenciarse en algunos matices, responden en lo esencial a un proyecto de información corporativo con tecnologías de gestión de contenidos, a través del cual la organización actúa en el espacio digital. En estas reflexiones<a href="http://www.thinkepi.net/arquitectura-de-la-dispersion-gestionar-los-riesgos-ciclicos-de-fragmentacion-de-las-webs-corporativas">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Para referirnos a la presencia en internet de una organización aceptamos el término “portal” o “sitio web”, que si bien pueden diferenciarse en algunos matices, responden en lo esencial a un proyecto de información corporativo con tecnologías de gestión de contenidos, a través del cual la organización actúa en el espacio digital.</p>
<p>En estas reflexiones vamos a abordar qué sucede cuando la identificación entre organización y portal se vuelve compleja de delimitar al multiplicarse los portales corporativos y los contenidos circulan a través de múltiples canales, de forma que se enfatizan las posibilidades en red de las organizaciones, en lo que se denomina a menudo “organizaciones virtuales” (<strong>Aguer Hortal</strong>, 2005).</p>
<p>“Una organización, un portal” sería una simplificación tranquilizadora; nuestro  equipo de expertos de la web cuenta así con un objeto nítido sobre el que trabajar. Sin embargo, aunque las buenas fórmulas han de ser elegantes, esta situación dista bastante de reflejar la realidad y, por lo tanto, si nuestro enfoque de la arquitectura de la información se basa en diseñar y controlar nuestro sitio web, partiría de un error de apreciación peligroso; sobre él se lanzan aquí algunas observaciones.</p>
<p>La etiqueta “portal” no funciona sin fricciones en el panorama actual. <strong>Freire</strong> y <strong>Gutiérrez-Rubí</strong> (2010) hablan de “desmembración de las webs corporativas”, motivada por diversas fuerzas que actúan sobre las pautas de uso y difusión de información. Esta situación es señalada como una tendencia relevante en la transformación de las organizaciones, que deben estar preparadas para “desmembrar su web corporativa y distribuir el contenido a través de las redes sociales, dejando que la información más importante se extienda por las diferentes comunidades virtuales”.</p>
<p><strong>Los aspectos menos explorados del oso polar</strong></p>
<p><strong>1º El tamaño: “large-scale web sites”.</strong><br />
¿Qué diría nuestro entrañable y sobado libro del oso polar? El libro de cabecera de arquitectura de la información de <strong>Rosenfeld</strong> y <strong>Morville</strong> (1998, 1ª ed.) juega con dos variables desde el título: por un lado “para la web”, lo que orienta las técnicas propuestas a la presentación al usuario final y no hacia los procesos de información de producción de información y, por otro “sitios web de gran tamaño”, es decir, proyectos multidimensionales donde interactúan muchos grupos de editores,  fuentes de información que originan contenidos y políticas de información departamentales en constante tensión con los usuarios.</p>
<p>La bibliografía del área suele tomar de este manual casi únicamente sus principios metodológico-funcionales, conforme al esquema de la segunda edición de 2002 (Sistemas de organización de la información; Navegación; Etiquetado; y Búsqueda, y los vocabularios controlados o metadatos). Sin embargo, suelen dejarse a un lado las llamadas hacia los elementos de  complejidad ineludibles de los sitios web de gran escala, así como la conexión con los sistemas de información corporativos y los elementos no tecnológicos de gestión de información. Y estos elementos son centrales en el contexto real de la información. La claridad expositiva de los elementos centrales del libro ha hecho que incluso la evolución posterior de los propios autores sea tenida mucho menos en cuenta. Intentaremos darles una nueva oportunidad de ser oídos.</p>
<p><strong>2º La forma: archipiélagos de información</strong><br />
En la primera edición, <strong>Rosenfeld</strong> y <strong>Morville</strong> dedicaban un capítulo final, en la sección llamada Arquitectura de la información en acción, a los “archipiélagos de información”, reflejando la situación paradigmática de organizaciones que han de aglutinar en su presencia web a diferentes departamentos con portales propios, sistemas de bases de datos heterogéneos, diferentes niveles de acceso y una trayectoria de gran autonomía en la gestión de información. Se planteaba un acercamiento al sitio web corporativo como un paraguas que agrupase y aumentase la coherencia en los proyectos de información de naturaleza heterogénea que componen los sistemas de información de toda organización de gran tamaño, sin unificarlos bajo una tecnología única y una dirección  altamente centralizada.</p>
<p>Ya que ellos usaron la figura retórica del archipiélago, quizá no sería descabellado que nos atreviéramos a probar otros por otras vías también arquitectónicas como “urbanización” o “barrios” para acercarnos a conjuntos articulados de sitios web (“Ordenación del territorio” tendría sustancia). Claro que las metáforas con la información son abundantes y atrayentes (<strong>Gómez Hernández</strong>, 2008), pero débiles para definir prácticas profesionales, y corremos el riesgo evidente de que la poesía, la retórica o el deseo se antepongan a la ingeniería, las soluciones y los resultados.</p>
<p><strong>3º Los sistemas corporativos: “Information Architecture for the Enterprise”.</strong><br />
El capítulo más olvidado de las ediciones segunda y tercera es el número 19 que, dentro del bloque de “Arquitectura de la información en la organización”, se orienta hacia su práctica en el contexto real de organizaciones que parten de sofisticados sistemas de información para la gestión de sus procesos de negocio, desde los cuales quieren producir su presencia web.</p>
<p>Este es un elemento central, ya que si podemos encajar con facilidad las mencionadas Navegación, Rotulado, Etiquetado, Organización, Vocabularios y Búsqueda sobre un sistema de gestión de contenidos convencional para un sitio de propósito unitario, cuando nos enfrentamos a una web con múltiples dependencias de información almacenada y gestionada en aplicaciones corporativas, los elementos a contemplar se hacen tan abundantes que los instrumentos de representación terminan, o bien ofreciendo una visión ineficaz por simplista, o bien produciendo un galimatías ininteligible.</p>
<p>Otro aspecto relevante que recogen en el libro es el de los modelos de contenidos, determinante en la construcción de una arquitectura de información concreta sobre un sistema de gestión de contenidos avanzado, y pieza relevante de la <em>Enterprise Information Architecture Roadmap</em>, esquematizada por <strong>Rosenfeld</strong> (2005). Aunque esa línea también ha sido poco desarrollada en la bibliografía posterior, no lo trataremos aquí al alejarse del enfoque del contexto organizacional que hemos preferido.</p>
<p>Se detecta también como persistente el problema “the silo’s problem”, o el “problema de los silos” (<strong>Rosenfeld</strong>, 2011). Los “silos” son definidos como “áreas de contenido (sitios, subsitios, portales) que crecen orgánicamente alrededor de un departamento de negocio de la empresa”. La gestión de datos siempre ha considerado los silos, los almacenes aislados, como uno de los elementos a transformar mediante el diseño de sistemas de información de alcance corporativo, frente a la gestión a nivel departamental.</p>
<p>Es por lo tanto contemplar la arquitectura de la información más allá del “para la web” y adentrarse en el terreno del diseño de sistemas para “arquitectura de la información corporativa”, alineando la estrategia de negocio con la estrategia de información, incorporando elementos evolutivo/adaptativos como “information agenda”, “roadmap” o “procesos de negocio” (<strong>Godinez</strong>, 2010).</p>
<p>Dentro de las complejidades tecnológicas de este campo, un terreno ineludible será el conocimiento experto de las soluciones tecnológicas en las que usualmente se despliega una arquitectura de información empresarial.</p>
<p><strong>Tecnologías siempre en plural: producción de múltiples sitios web</strong></p>
<p>La arquitectura de la información no puede existir sin plataformas de gestión de contenidos digitales (CMS), que propongan un modelo de contenidos, categorización, navegación, búsqueda, integración de información y diseño de la presentación. Desde el punto de vista de las tecnologías suele hablarse, según su posición en esta integración de niveles de gestión y publicación información, de un rango de plataformas que van desde la gestión de contenidos web (WCMS o CMS), pasando por la gestión de contenidos corporativos (EMCS) a portales de información corporativa (EIP) (<strong>Pastor Sánchez</strong> et al., 2010). Otras plataformas, como la búsqueda, se sitúan como pegamento para proveer acceso unificado a sistemas de información diferentes.</p>
<p>Una primera consideración sería que debemos evaluar explícitamente, y en un contexto organizativo determinado, cómo las herramientas de gestión de contenidos nos permitirán producir varios portales autónomos, y cómo, al mismo tiempo, permitirán integrar la información que manejan. Será esencial valorar las prestaciones para construir diferentes portales, con diferentes niveles de detalle en la reutilización de información, integración de sistemas de búsqueda, repositorio o identificación de usuarios, así como diferentes formas de organizar la información, estilos visuales y niveles de participación.</p>
<p>Si las tecnologías usadas permiten producir múltiples sitios, además de reducción de la complejidad de administración, tendremos una herramienta maleable para adaptarse a las tensiones opuestas de centralización/dispersión presentes cíclicamente en cualquier organización de cierto tamaño.</p>
<p><strong>Si los osos polares trabajaran en organizaciones</strong></p>
<p>No sé mucho sobre la vida de los osos, pero los imagino en manadas, con machos dominantes, compitiendo por el dominio del terreno y esas cosas de los documentales. La deseable jerarquía y racionalidad de las organizaciones nos haría pensar en “el portal corporativo”, pero bajo esta apariencia se manifiestan luchas de poder, reestructuraciones departamentales, estrategias cambiantes y ciclos de expansión y decrecimiento de servicios. Atendiendo al ciclo de vida de la información corporativa, las organizaciones se despliegan, estructural e informativamente, en varias unidades semiindependientes, bajo marcas o formas de colaboración o competencia diversas.</p>
<p>Puede suceder que esas organizaciones compartan espacios en internet, o que cada una de ellas gestione proyectos propios. En el centro del problema que planteamos está el que las políticas de información corporativas se canalizan a través de “n organizaciones y n portales”, con niveles variables de integración de contenidos, imagen y funciones. Esta complejidad de la organización-red no sólo no es sencilla de gestionar para los responsables técnicos de los sistemas de información, sino que al mismo tiempo es complicada de representar y comunicar hacia el exterior o hacia los directivos de las empresas. Es difícil de hacer tangible, que es también uno de los retos del campo de la auditoría de la información.</p>
<p>Esta especie de centrifugadora de información, tradicionalmente atrapada en el marco del portal corporativo, es especialmente visible en el discurso generado desde las redes sociales sobre los productos y servicios ofrecidos por empresas e instituciones, implicando que la gestión de información encuentra un elemento vital en esa difusa red de aliados que se genera en el entorno y que, desde el punto de vista del perfil profesional, llamamos “community manager” o “responsable de comunidad”, pero que desde el punto de vista de la gestión de contenidos denominaríamos “arquitectura de la participación” (<strong>O’Reilly</strong>, 2005).</p>
<p>Cualquier planificación de información corporativa ha de acotar los elementos de participación directa y de reutilización de información, así como las pautas para el cross-posting y el uso de servicios de terceros (por ejemplos los canales de vídeo de <em>Youtube</em>, <em>Facebook</em>, etc.). Los <em>mashups</em> no sólo se dirigen al exterior, sino también al interior de una organización en sentido amplio, de forma que diferentes unidades puedan hackearse unas a otras desde sus algo caóticos webs propios. Es frecuente hablar de posicionamiento o sindicación en el contexto de intranets y portales compuestos, y no sólo para la Web global y pública. Aunque hemos de anotar que esta tendencia observada adquirirá toda su potencialidad cuando se trabaje con modelos de esquemas de representación abiertos, y veamos eclosionar la orientación hacia RDF y <em>linked data</em> en los sistemas corporativos.</p>
<p>Pero no caigamos por la pendiente de la Web social, la Web 2.0 o incluso la Web semántica. Pronto producen vértigo, desbordamiento o escepticismo. Pensemos por un momento en la web de un organismo convencional, una Administración o una empresa. Nos será difícil seguir hablando del sitio web de una organización tan formalizada como el <em>Ministerio de Justicia</em>.</p>
<p>Tras la aparente unidad del portal ministerial nos encontramos, en primera instancia, con la sede electrónica, el portal de la <em>Memoria Histórica</em>, el <em>Observatorio del Pluralismo Religioso</em>, el <em>Portal Europeo de e-Justicia</em>, o el de la <em>Oficina Judicial</em>. Un paso más allá empezamos a navegar por entornos que vemos relacionados y en los que, como usuarios, no terminamos de distinguir los límites organizativos: <em>Consejo General del Poder Judicial</em>, canal <em>Youtube</em> del <em>Ministerio de Justicia</em>, <em>Centro de Estudios Jurídicos</em>, el portal 060 de la Administración.</p>
<p>Hemos tomado un ejemplo de la Administración central de rígida estructuración, pero si tomásemos el de una gran empresa encontraríamos también una multiplicidad de espacios representativos de la entidad, los servicios online al cliente, el portal para accionistas, el portal de investigación económica, campañas, marcas internacionales, las fundaciones y los proyectos de responsabilidad social, o las organizaciones derivadas o el portal de prensa.</p>
<p>Un ejemplo con más elementos de desarticulación de la información digital podría ser una universidad, al ser al mismo tiempo una institución administrativa educativa es un agente social abierto al medio cultural y una comunidad internacionalizada. En la Universidad de Murcia, ¿cómo englobamos bajo el mismo paraguas un portal corporativo en transición hacia Liferay para las facultades, un sistema OJS para las revistas científicas, un buscador <em>Google</em> petardero, un portal autónomo para el servicio de informática (<em>Atica</em>), el de la TV.um, el portal de divulgación científica Prinum, la biblioteca universitaria y sus agregadores, las aplicaciones específicas para la oferta de la <em>Universidad Internacional del Mar</em>, el aula virtual, el repositorio institucional, un subweb de la <em>Unidad de Innovación</em> montado sobre <em>WordPress</em>, la web específica del <em>Campus de Excelencia MareNostrum</em> junto a la <em>Universidad Politécnica de Cartagena</em>, y un largo etc.?</p>
<p>En todos estos ejemplos podemos encontrar indicios fuertes tanto de variación en imagen corporativa, políticas de gestión de información diferentes, naturaleza del producto ofrecido y plataformas de gestión de contenidos. En algunos casos percibimos cierta integración, mientras que en otros se aprecia la independencia casi absoluta entre los portales.</p>
<p><strong>Ampliando el vademécum de arquitectura de información</strong></p>
<p>Este panorama que se nos presenta confuso corresponde con la realidad, y por lo tanto hay que aproximar los conceptos que manejamos en arquitectura de la información a los objetos que queremos representar, afinando nuestras herramientas, puesto que cuando tenemos un martillo, todo nos parece clavos.</p>
<p>Existen excelentes propuestas de “patrones de diseño” que se aplican al diseño de la experiencia de usuario en funcionalidades tipo en la Web como formularios, registro de usuarios, listados, búsqueda (<strong>Vora</strong>, 2009; <strong>Wodtke</strong> y <strong>Govella</strong>, 2009). También existen exhaustivas propuestas para funciones especializadas, como puede ser la búsqueda (<strong>Morville</strong> y <strong>Callender</strong>, 2010) o de arquitecturas Web 2.0 (<strong>Governor</strong>, <strong>Nickull</strong> y <strong>Hinchcliffe</strong>, 2009).</p>
<p>Sin embargo están orientadas a la usabilidad o diseño de interacción. Cuando queremos trazar una representación, un mapa, desde un punto de vista global del web o webs de una organización, reflejando una red de interrelaciones entre ellos, no encontramos una metodología adecuada y de consenso. ¿Cómo representamos de forma eficaz la existencia de los diferentes webs que componen, en sentido extenso, el sitio web del ejemplo anterior de la <em>Universidad de Murcia</em>?, ¿cómo reflejamos la plataforma usada, su conexión con el <em>backoffice</em>, su integración en el buscador, los equipos de gestión responsables, su ciclo de vida, o la replicación y complementariedad con otros contenidos institucionales?</p>
<p>Los “wireframes” o “blueprints” al uso no responden, en este caso. Parece oportuno un intento de ampliación de los conceptos habitualmente manejados. En las fases para definir una arquitectura de información hemos de incluir la determinación de espacios y productos de información digital. Por muy complicada que sea la estructura final de un sistema de información, existen diferentes espacios percibidos y gestionados como unidades, cuya identificación facilita el análisis y la organización. En el esquema clásico de arquitectura de la información (usuarios-contenidos-contexto) son los usuarios los que identifican las entidades reales existentes a través de las cuales obtienen contenido en un contexto. Aunque el concepto usuario podría entenderse de forma más completa si lo cambiamos por “agentes”, incluyendo también a las personas que alimentan día a día el sistema de información, en el marco de modelos que combinan generación, distribución y transformación (<strong>Lara-Navarra</strong>, 2007).</p>
<p>Estos agentes se desenvuelven en sitios o portales web, donde identifican algunas secciones según su funcionalidad o tipología de información. Identifican además páginas web singulares, de donde extraen información y descargan documentos. Las estructuras de información, los sistemas de codificación o los metadatos no son percibidos por los actores del ecosistema digital de información como entidades tangibles, pero sí los productos diferenciados (en la mente del usuario se articularía como “estoy tiene que estar en…”). La creación de un sitio web comienza en la organización, coordinación e integración de contenidos establecidos en la arquitectura de la información.</p>
<p>Por lo tanto, la primera etapa para conectar estos dos flujos es la de delimitar adecuadamente los espacios de información como contexto inmediato para la información que la organización hace disponible y que el usuario percibe como lugar donde encontrar o manejar esa información. Estos espacios de información existen además en un macrocontexto más amplio, la Web, de la que se ocupan con más profundidad otras disciplinas como la de la optimización para buscadores.</p>
<p>La arquitectura de la información es diferente y más amplia que la gestión de contenidos. Combina aspectos que tienen que ver con la definición de estrategias corporativas de gestión de información para el ámbito de la Web, con elementos de macroorganización, gestión de identidad digital común y funcionalidad global.</p>
<p>La arquitectura de la información, adoptando el rol de la gestión de información, debe incluir la realización de tareas de auditoría de información para delimitar las fuentes de contenido disponibles, así como las prácticas informativas más comunes. De esta forma, se obtiene un esquema detallado de las unidades que producen, administran y usan los recursos de información propios de una organización, delimitando qué procesos de convergencia y dispersión están presentes, y en qué líneas de información se encuadran.</p>
<p>¿Cuáles son por tanto los niveles de concreción estructural que podemos encontrar al concebir sitios web en sentido amplio?, ¿son los contenidos, los servicios o los departamentos los que marcan estos espacios de información que queremos delimitar o nombrar, para poder gestionarlos?</p>
<p>Conviene diferenciar los siguientes cinco niveles de contenidos, los cuales ejemplificaremos para el caso de la <em>Universidad de Murcia</em>:</p>
<p>- Espacios de información: habitualmente nos referimos a ellos como sitios web, portales, webs corporativos, páginas web. Se caracterizan por una coherencia flexible entre la diversidad de informaciones que contienen. Asociados a una organización  (el dominio principal de la universidad, www.um.es).<br />
- Productos de información: son agrupaciones coherentes de informaciones del mismo tipo, o bajo la misma responsabilidad, con características diferenciadas de navegación y organización. Asociados a una cultura interna y externa. (<em>Prinum</em> para la divulgación de información, la <em>Guía infoscundaria</em>, el catálogo de la biblioteca, la web de una revista electrónica, el tablón de anuncios de la sede electrónica, etc.).<br />
- Servicios: aplicaciones de soporte de la función, como la administración electrónica, o aplicaciones altamente interactivas, como el webmail. Asociados a un estándar de interoperabilidad (la aplicación para reservar aulas de informática, la sede electrónica, el campus virtual, etc.).<br />
Y en el nivel más tangible, podemos hablar de:<br />
- Contenidos: unidades de información publicadas que aportan contexto, en las que se combinan información específica con la reutilización de piezas de contenido externas y datos procedentes de los sistemas de información corporativos. Asociados a una URI. &#8211; Objetos digitales: unidad de información básica, almacenada y descrita, de la que el sistema puede generar automáticamente varias versiones y establecer diferentes niveles de acceso. Asociados a un formato y fichero.</p>
<p>Estos niveles pueden aplicarse para cualquier tipo de proyecto en la Web, permitiendo establecer diferentes requisitos de análisis y concreción para cada uno de ellos. Conforme nos alejamos del primer nivel, aumenta la dependencia de la tecnología y los estándares, disminuyendo la discrecionalidad, experimentación y variabilidad, haciéndose las soluciones adoptadas más previsibles y evaluables. Los cinco elementos mencionados pueden servir como entidades a utilizar en los procesos de diagramación, esquematización y mapeo de la presencia web de una organización de gran tamaño, permitiendo identificar las políticas individuales, las interdependencias, las responsabilidades, las tecnologías o la interconexión entre recursos de información.</p>
<p><strong>Convivir con la dispersión en la Web</strong></p>
<p>Muchos portales responden a una voluntad de centralización, tanto de contenidos como de tecnologías y estrategias. Sin embargo hay dos fuerzas, de distinto origen, que actúan de contrapeso:<br />
- La dinámica interna de las organizaciones presiona para desarrollar espacios diferenciados, muy variables entre sí en la gestión de contenidos y de modelo de comunicación.<br />
- El contexto digital de la Web plantea nuevos usos y prácticas que obligan a adaptar los webs institucionales.</p>
<p>Cualquier planificación que olvide esta relación dialéctica entre centralización-centralización será sometida a fuertes y cíclicas tensiones, de resultados inciertos, puesto que las políticas corporativas no provienen únicamente de la racionalidad, sino de percepciones de estrategia y oportunidad, sin olvidar las relaciones de poder divergentes. Integración-desintegración es, por lo demás, un fenómeno global en todos los ámbitos de la documentación (<strong>Tramullas</strong>, 2008).</p>
<p>Conviene, a nuestro juicio, potenciar los componentes de gestión estratégica de información y tecnologías en la disciplina de la arquitectura de la información, de naturaleza conflictiva y colectiva, diferenciando sus prácticas de las del diseño de interacción y experiencia de usuario, más operativos y tecnificados, y teniendo como punto de conexión los modelos de contenidos estructurados, los metadatos y los estándares abiertos de integración.</p>
<p>Hemos partido de los términos “desmembración” y “desarticulación”, que tienen como sinónimos “separación, división, desunión, desacoplamiento, desajuste”, que identificamos como elementos a evitar.</p>
<p>Para evitarlos hay que incluirlos formalmente en las prácticas de gestión de información, para no terminar atrapados en otros sinónimos aún más alarmantes como “descoyuntamiento” o “dislocación”, que requerirán tratamientos más invasivos, dolorosos y lentos.</p>
<p>Las buenas prácticas en arquitectura de la información nos permitirán adaptarnos al elemento crítico que encabeza esta reflexión: la tendencia a la dispersión de las webs corporativas.</p>
<p><strong>Referencias bibliográficas</strong></p>
<p><strong>Aguer Hortal, Mario</strong>. <em>La era de las organizaciones virtuales</em>. Pirámide, 2005.</p>
<p><strong>Freire, Juan</strong>; <strong>Gutiérrez-Rubí, Antoni</strong>. 2010-2020: 32 Tendencias de cambio. Laboratorio de Tendencias, 2010.<br />
<em><a href="http://laboratoriodetendencias.com/libro" target="_blank">http://laboratoriodetendencias.com/libro</a></em></p>
<p><strong>Godinez, Mario</strong>. <em>The Art of Enterprise Information Architecture: A Systems-Based Approach for Unlocking Business Insight</em>. Upper Saddle River, NJ: IBM Press, Pearson, 2010.</p>
<p><strong>Gómez-Hernández, José-Antonio</strong>. “Las metáforas sobre el mundo de la información y los bibliotecarios”. <em>El profesional de la información</em>, 2008, mayo-junio, v. 17, n. 3, pp. 340-343.<br />
DOI: 10.3145/epi.2008.may.11</p>
<p><strong>Governor, James</strong>; <strong>Nickull, Duane</strong>; <strong>Hinchcliffe, Dion</strong>. <em>Web 2.0 Architectures</em>. Sebastopol, CA: O&#8217;Reilly Media, Inc, 2009.</p>
<p><strong>Lara-Navarra, Pablo</strong>. “Metamorfosis de los portales: del hiper-texto a la hiper-red”. <em>El profesional de la información</em>, 2007, v. 16, n.3, pp. 206-212.</p>
<p><strong>Morville, Peter</strong>; <strong>Callender, Jeffery</strong>. <em>Search Patterns</em>. Sebastopol, CA: O&#8217;Reilly Media, 2010.</p>
<p><strong>Morville, Peter</strong>; <strong>Rosenfeld, Louis</strong>. <em>I</em><em>nformation Architecture for the World Wide Web</em> (3ª ed.) O&#8217;Reilly, 2006.</p>
<p><strong>Morville, Peter</strong>; <strong>Rosenfeld, Louis</strong>. <em>Information Architecture for the World Wide Web: Designing Large-Scale Web Sites</em> (1ª ed.) O&#8217;Reilly, 1998.</p>
<p><strong>Pastor Sánchez, Juan Antonio</strong>; <strong>Martínez Méndez, Francisco Javier</strong>; <strong>Díaz Ortuño, Pedro</strong>; <strong>Saorín Pérez, Tomás</strong>. <em>Construcción de servicios de información digital</em>. Murcia: Diego Marín, ICE Universidad de Murcia, 2010 [cap. 6, pp. 137-165].</p>
<p><strong>Rosenfeld, Louis</strong>. <em>Enterprise</em><em> Information Architecture Roadmap</em> (version 2.0).<br />
<em><a href="http://www.louisrosenfeld.com/home/bloug_archive/images/EIAroadmap2.pdf" target="_blank">http://www.louisrosenfeld.com/home/bloug_archive/images/EIAroadmap2.pdf</a></em></p>
<p><strong>Rosenfeld, Louis</strong>. “The Metrics of In-Betweenness”. <em>Bloug</em>, 2011, Jun 24.<br />
<em><a href="http://louisrosenfeld.com/home/bloug_archive/2011/06/the_metrics_of_in-betweeness.html" target="_blank">http://louisrosenfeld.com/home/bloug_archive/2011/06/the_metrics_of_in-betweeness.html</a></em></p>
<p><strong>Tramullas, Jesús</strong>. “Tendencias en documentación digital”. <em>Boletín de la ANABAD</em>, 2008, v. LVIII, n. 4, pp.39-48.<br />
<em><a href="http://hdl.handle.net/10760/13051" target="_blank">http://hdl.handle.net/10760/13051</a></em></p>
<p><strong>Vora, Pawan</strong>. <em>Web Application Design Patterns</em>. Amsterdam: Morgan Kaufmann Publishers/Elsevier, 2009.</p>
<p><strong>Wodtke, C.</strong>; <strong>Govella, A.</strong> <em>Information Architecture: Blueprints for the Web</em> (Second Edition). New Riders, 2009.</p>
<div style="border: red 1px dashed; font-size: 11px;"><strong>Cómo citar este artículo:</strong><br />
<strong>Saorín</strong>, <strong>Tomás</strong>. &#8220;Arquitectura de la dispersión: gestionar los riesgos cíclicos de fragmentación de las webs corporativas&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2012, v. 6, pp. ¿¿-??.</div>
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		<title>Mediación y legitimación cultural: la impronta de las redes sociales</title>
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		<pubDate>Fri, 17 Jun 2011 06:22:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José-Antonio Cordón y Julio Alonso-Arévalo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2012]]></category>
		<category><![CDATA[Facebook]]></category>
		<category><![CDATA[Libros electrónicos]]></category>
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		<category><![CDATA[Redes sociales]]></category>
		<category><![CDATA[Twitter]]></category>

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		<description><![CDATA[Cada vez que nace un nuevo medio surge una discusión encendida acerca de su viabilidad, consecuencias sociales, económicas, culturales y cognitivas. Y esto, que es un axioma general en el ámbito de la comunicación, se agudiza cuando afecta a iconos fundamentales de la cultura, como son los libros. La razón de este fenómeno estriba en<a href="http://www.thinkepi.net/mediacion-y-legitimacion-cultural-la-impronta-de-las-redes-sociales">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cada vez que nace un nuevo medio surge una discusión encendida acerca de su viabilidad, consecuencias sociales, económicas, culturales y cognitivas. Y esto, que es un axioma general en el ámbito de la comunicación, se agudiza cuando afecta a iconos fundamentales de la cultura, como son los libros.</p>
<p>La razón de este fenómeno estriba en el grupo de población afectada y en las prácticas de lectura que le son propias. Un ejemplo claro de estas circunstancias lo encontramos en el caso de las revistas científicas, cuyo traslado del papel a lo digital no levantó otra polémica que la idoneidad del medio como sistema de acreditación. Polémica que fue zanjada definitivamente cuando la revista digital adoptó las convenciones de control y filtración propias del medio papel, a la vez que demostró una mayor eficacia en la proyección y visibilidad de las contribuciones, beneficiándose de la retroalimentación que, posteriormente, introdujeron las redes sociales y los sistemas de gestión y acreditación social, tipo <em>Mendeley</em>, <em>Citeulike</em>, etc. (<strong>Alonso-Arévalo</strong> y <strong>Cordón-García</strong>, 2010).</p>
<p>En este caso, el hecho de que la revista pertenezca al micromedio científico, permeable por definición a las novedades comunicativas (que son consustanciales con el descubrimiento y la reflexión científica), favoreció la migración de un sistema a otro y la aceptación generalizada del nuevo modelo, utilizado ya como referente en el trabajo de investigación y sustanciado en la articulación de un sistema bibliográfico complejo en el que coinciden autores, editores, agregadores, bibliotecas y lectores.</p>
<p>El caso del libro entraña un componente adicional ajeno a las revistas, esto es, que su consumo afecta a un sector amplio de la sociedad y que su dimensión icónica lo representa como elemento estable e inmutable en el ámbito de los indicios culturales, extraños a la caducidad de otros documentos como las revistas.</p>
<p>El propio sistema que articula la producción de libros pertenece al núcleo duro y poco maleable de la fabricación de objetos de larga duración, con vocación de permanencia y con adherencias psicológicas y sentimentales fuertemente asentadas. De ahí que la posibilidad de sustitución de un sistema por otro, de amputación traumática de un fetiche cultural por una entelequia virtual, sea percibida en muchos casos como una agresión o una violación del marco estructural canónico por parte de numerosos intelectuales y profesionales del sector, como editores y críticos literarios, que han jugado un papel de reguladores incontestables del tráfico cultural.</p>
<p>La función editorial en el ámbito del libro, incluso en la prensa, no tiene transposición posible en el sector de las revistas en el que la descentralización de las decisiones, vía revisión por pares, se ha asentado definitivamente como mecanismo de valoración consolidado. En el sector editorial de libros, el editor -o el director de la colección- ha tenido, según prácticas sancionadas por la tradición y la experiencia, la última palabra en la toma de decisiones de publicación, constituyendo la intuición, y el olfato cualidades inherentes a su condición, tan importantes como el conocimiento del medio, y su especialización (<strong>Muchnick</strong>, <strong>Einaudi</strong>, <strong>Pradera</strong>, <strong>Borrás</strong>, <strong>Schiffrin</strong>, etc.). Las revistas han confiado sus decisiones a la evaluación externa por parte de especialistas del área.</p>
<p>En ninguno de los dos casos queda garantizada la ecuanimidad o el acierto de las decisiones, como recientemente acaba de demostrar, para el ámbito del libro, <strong>Iñigo García-Ureta</strong> (2011) siguiendo una tradición que en España comenzara <strong>Constantino Bértolo</strong> (1990), pero que contaba con gloriosos antecedentes como los estudios de <strong>Bourdieu</strong> (2001) y las contribuciones sobre el tema en su revista <em>Actes de la recherche en sciences sociales</em>. <strong>Giulio Einaudi</strong> (<strong>Cesare</strong>, 2009) empleaba en sus tareas de selección a personalidades del calibre de Italo Calvino, Montanelli, Benedetto Crocce, etc.</p>
<p>Algo similar a lo que ocurría con Gallimard (<strong>Assouline</strong>, 2003), con <strong>Feltrinelli</strong> (2001) o con <strong>Barral</strong> (1988) instaurando una tradición en la que las decisiones recaían sobre la excelencia de los comités editoriales integrados por figuras prestigiosas en todos los ámbitos del conocimiento, con un marcado perfil humanista, en el sentido de poseer una formación totalizadora, con vocación de universalidad.</p>
<p>El prestigio de una editorial recaía sobre el capital simbólico acumulado en un catálogo, que en cierto modo arbitraba el canon del medio en el que estaba inserta, ya fuera literaria o académica, hasta el punto de que en algunos casos se podía hablar de bibliotecas de editor, en el sentido de la impronta que este podía dejar en la conformación de las mismas. Ejemplos como los de <em>Alianza universidad</em> (<strong>Javier Pradera</strong>), <em>Taurus</em> (<strong>Aguirre</strong>) o <em>Ariel</em>, entre otros muchos (<strong>Vila San-Juan</strong>, 2003; <strong>Moret</strong>, 2002), así lo confirman.</p>
<p>Pero la aparición de las redes sociales ha provocado un cambio significativo del sistema de referencia y de asignaciones culturales. Uno de los aspectos más interesantes y relevantes de la nueva situación, que explica a su vez las reacciones de abierta detracción o desconfianza, es la pérdida de peso específico del intermediario intelectual en los procesos de transmisión de la cultura. Clérigo distanciado, guardián de las esencias, vigilante privilegiado del saber arcano, contempla con escepticismo la pérdida de entidad de la argumentación referencial en un mundo en el que ésta se multiplica exponencialmente, desapareciendo el carácter de centralidad que poseía antaño en el seno de la ritualidad cultural propia de las tribus mediáticas.</p>
<p>En la cadena de producción de mensajes, el intelectual, el crítico, revestía una importancia singular frente a los extremos de la misma, el autor y el lector. Mientras que la producción de la cultura se ha caracterizado por la dispersión, la multiplicidad y la diversidad, la figura del mediador se había hecho imprescindible en la construcción de un discurso lógico que sirviera de hilo conductor para la misma, un discurso que afectaba tanto a la producción como al consumo, que servía de articulación para una asimilación equilibrada y homogénea del saber cifrado en cientos de miles de productos.</p>
<p>Era una tarea que asumía su condición autónoma, individualizada y ajena a cualquier comportamiento gremial o colectivo. El intelectual, el crítico, dictaba su norma que era sometida a una audiencia previamente convencida de la veracidad de los hechos y las argumentaciones. La dispersión de los consumidores, la multiplicidad de los discursos, en cierto modo justificaba esa función aglutinante, necesaria en un contexto eminentemente físico. El cambio operado en este contexto se percibe generalizadamente, incluso en los lugares más exóticos o insólitos:</p>
<p>“El problema no está en la cantidad de información, sino en su calidad. La opinión, que no el conocimiento, se ha «democratizado». Cualquiera puede manifestarse, cualquiera puede copiar a cualquiera y manifestarse a su vez. Internet, una verdadera revolución social llena de logros y altruismos, es también una biblioteca infinita sin bibliotecario en la que las verdades y las mentiras se difunden sin más canon que el número de visitas, sin más éxito que el número de veces que algo se repite, haciendo que el valor de la información resida en su volumen y no en su contenido”(<strong>Valérie <strong>Tasso</strong></strong><strong>, 2008</strong><strong>).</strong><strong> </strong></p>
<p>La aparición de sistemas de participación colectiva como <em>Facebook</em>, <em>Twitter</em>, etc., han modificado radicalmente los sistemas de referencia y valoración desplazando a un lugar marginal la participación no canónica del mediador, recluido en medios cada vez más restrictivos y especializados. El <em>social bookmarking</em>, los gestores sociales, el etiquetado social, han introducido una inercia descentralizada y panóptica en los circuitos valorativos y críticos.</p>
<p>Ahora bien, la potencia adquirida por los nuevos medios ha generado la hipóstasis de la persona por el sistema de tal manera que el acceso al público está regulado por las reglas del medio. Es el caso de <em>Twitter</em> y <em>Facebook</em>, cuya organización, sintaxis y reglas internas acaban condicionando la forma de participación, adquiriendo tal importancia que lo que no encaja en las mismas no existe como producto cultural.</p>
<p>Esto ha dado lugar a la aparición de nuevas figuras y nuevas funciones, como las del <em>Community manager</em>, una suerte de gestor de los procesos de comunicación en cualquier empresa o institución que pretenda tener presencia en las redes sociales, pero también la de auténticos expertos en un medio y sus convenciones, que actúan como árbitros y reguladores de un tráfico cada vez más intenso, acaparando -por la vía del consenso- las funciones valorativas y de acreditación que antaño estaban reservadas a elementos aislados o con grandes dosis de autonomía dentro del sistema.</p>
<p>El medio adolece de una condición solipsista: establece su propio mensaje y se alimenta de sí mismo. Como sostenía <strong>MacLuhan</strong>, las sociedades siempre han sido moldeadas más por la índole de los medios con que se comunican los hombres que por el contenido mismo de la comunicación. Ha surgido el orientador mediático como pensador del momento, del instante, la columna, el pensamiento por necesidad débil, poco consistente, nada totalizadora, en ocasiones contradictorio, que alimenta un circuito de comunicación cifrado en cientos de miles de seguidores y decenas de millones de mensajes por día, cada vez más potente.</p>
<p><em>Twitter</em> procesa diariamente 13.000 millones de peticiones de API. 900.000 aplicaciones se integran con <em>Twitter</em>. El uso de aplicaciones de <em>Twitter</em> en <em>Android</em> ha aumentado un 104% en el primer trimestre de 2011.Y en el <em>iPad</em> se ha incrementado en un 72% en el mismo período. El crecimiento del <em>iPhone</em> ha sido del 55% en el lapso de tiempo equivalente.</p>
<p><em>Twitter</em> ha experimentado un incremento del 52% en el número de altas durante el primer trimestre de 2011. El número de <em>tweets</em> al día en este mismo período creció en un 41%. Sólo en España cuenta con más de cinco millones de usuarios, frente a los más de 15 millones de <em>Facebook</em>, usuarios que, según informe de <em>Nielsen</em>, utilizan las redes sociales en un 82% de los casos para compartir información.</p>
<p>Precisamente en febrero de 2011 se inicio una campaña para que <em>Twitter</em> abriera una sección específica dedicada al mundo de los libros. En poco tiempo recibió el apoyo de más de mil instituciones y personas relacionadas con el mundo del libro como <em>Lectura Lab</em> de la <em>Fundación Germán</em><em> Sánchez Ruipérez</em>, <em>Sedic</em>, <em>Alhóndiga</em> de Bilbao, la <em>Junta</em><em> de Andalucía</em>, <em>ANEI</em>, <em>Fundación CEU</em>, <em>Cedro</em>, <em>Kosmopolis Cccb</em> y la <em>Federación</em><em> del Gremio de Editores de España</em>; sitios web especializados en lectores como <em>Entrelectores</em>, <em>Spoopbook</em>, <em>Lecturalia</em>, <em>Canal literatura</em> y <em>Libros de notas</em>, así como centenares de editoriales, libreros y bibliotecarios, como <em>Alfaguara</em>, <em>Anaya Multimedia</em>, <em>Grupo SM</em>, <em>Random House Mondadori</em>, <em>Planeta de libros</em>, <em>Casa del Libro</em>, <em>Gestión 2000</em>, <em>Editorial Deusto</em>, <em>Santillana Educación</em>, <em>Grupo Baratz</em> y bibliotecas de A Coruña, Getxo y Barcelona, entre muchos otros, que han apoyado la campaña “#librosentwitter”. Y ahora es una realidad.</p>
<p>El canal permite compartir y valorar cientos de obras que están fuera de los circuitos de recomendación tradicionales o incluso automatizar la misma como ocurre con “@LIBROSdeEMPRESA”, que en mayo de 2011 presentó una herramienta de recomendación automática de libros que permite consultar, mediante su cuenta en <em>Twitter</em>, qué libros están disponibles sobre una temática, un concepto o un autor en concreto. Sólo con escribir un <em>tuit</em> a “@LIBROSdeEMPRESA” con el <em>hashtag</em> “#recomiendamelibrode” y, a continuación, la palabra clave en la que se esté interesado, se recibe una contestación con la recomendación de un libro sobre la temática, concepto o autor en cuestión.</p>
<p>Las normas de los sistemas de valoración cambian al hilo de todos estos fenómenos. Los escritores pueden prescindir de la sanción crítica o de la investidura canónica, del filtro editorial convencional para llegar a los lectores. Para muestra, John Locke, un empresario norteamericano de 60 años. Empezó a escribir hace tres años. Hace seis meses nadie lo conocía pero de enero a abril de 2011 ha tenido 875.000 descargas digitales en <em>Kindle</em> de sus 6 obras. Se ha convertido en el primer autor autoeditado que consigue llegar al número uno en la tienda de libros digitales de <em>Amazon</em> y está a punto de convertirse en el cuarto autor que llega al millón de copias en <em>Kindle</em>, tras Stieg Larsson, James Patterson y Nora Roberts. El éxito de Locke se basa en la promoción a través de las redes sociales y una muy agresiva política de precios (vende sus libros a 99 centavos de dólar), que se puede permitir porque todos los ingresos se reparten entre <em>Amazon</em> (un 65%) y él mismo (un 35%).</p>
<p>Las recomendaciones a través de distintas redes sociales han desempeñado un papel fundamental en este caso y en muchos otros en los que los medios de comunicación tradicionales, el crítico convencional o los canales literarios apenas han tenido incidencia alguna. Surge la figura del “influencer”, esto es, la persona capaz de trasladar opiniones a miles de seguidores con gran capacidad de persuasión, gracias al crédito, a la reputación digital obtenida a través de sus intervenciones en <em>Twitter</em>, <em>Facebook</em>, <em>Linkedin</em> o cualquier otra red. Es el caso de <strong>José Afonso Furtado</strong>, ensayista, escritor e investigador de las nuevas tecnologías de la comunicación y de la edición, autor de numerosas obras y artículos sobre el cambio de paradigma de los impreso a lo digital, elegido por la revista <em>Time</em> como uno de los “twitteros” más influyentes del mundo (el <strong>Borges</strong> del <em>Twitter</em>), situándolo en el número 33 de su selecto ranking, además de ser el único bibliotecario incluido en el mismo.</p>
<p>Este movimiento no está exento de críticas, con voces tan autorizadas como las de <strong>Jaron Lanier</strong>, uno de los gurús de <em>Wired</em>, que ha publicado recientemente, en <em>Ramdon House</em>, “You are not a Gadget” (2010). <strong>Lanier</strong> habla de los peligros que entraña el anonimato, el trabajo colectivo y la gratuidad de los contenidos, calificando de maoísmo digital o de totalitarismo cibernético algunas de las prácticas promovidas en el seno de las redes sociales, causantes entre otras cosas de la estructura colectivista de la Red y de la pérdida de centralidad de opiniones de carácter referencial. Una línea de pensamiento compartida por <strong>Gary Small</strong> (2009), <strong>Nicholas Carr</strong> (2011), <strong>William Powers</strong> (2010), o <strong>Richard Stallman</strong> (2011)</p>
<p>Las manifestaciones en contra de los nuevos medios digitales no cesan de aparecer, bien con carácter beligerante, bien mediante prevenciones sibilinas que, tras la aceptación de la innovación, introducen el caballo de Troya de la objeción fundamentada. Sería preciso hacer, ahora que las hemerotecas de los medios y las bases de datos bibliográficas y repositorios permiten rastrear pistas desde muy antiguo, la cartografía de las objeciones, las posiciones numantinas y las equidistantes, con objeto de datar la evolución del cambio. En relación con los libros, que es el tema que nos ocupa, son muchos los estudios desarrollados sobre la receptividad y penetración de los mismos en los usuarios (<strong>Cordón</strong>, <strong>Alonso</strong> y <strong>Gómez</strong>, 2011), pero de entre todos ellos resulta curiosa la acertada la clasificación que hace un artículo aparecido recientemente (<strong>Messner</strong> et al., 2011), que clasifica a los usuarios en relación al libro en cuatro categorías en función de su aptitud:</p>
<p>- Amantes del libro: aquellos que manifiestan una afinidad inherente por el formato impreso.<br />
- Tecnófilos: aquellos interesados en las posibilidades de las nuevas tecnologías asociadas al libro.<br />
- Impresores: prefieren los libros impresos pero se diferencian de los amantes de libro por tener dificultades especiales con el manejo de los libros electrónicos.<br />
- Pragmáticos: los más neutrales de las cuatro categorías, ya que están más interesados en el contenido que en la forma</p>
<p>De modo que en estos momentos se encabalgan dos sistemas de valoración intelectual cuya yuxtaposición determina dos modelos distintos y, en cierto modo, antagónicos. El tradicional, en el que la producción intelectual es valorada por los pares y son ellos los que otorgan el capital simbólico a las obras, sistema vigente en el ámbito científico, donde se valora la aportación al conocimiento, la originalidad y creatividad. Y un sistema de valoración social en el que son las redes las que aportan la reputación y capacidad de penetración de un autor o una obra en su seno.</p>
<p>El problema no radica en la coexistencia de estos dos modelos, que operan en esferas distintas (aunque cada vez más compenetradas, como puede apreciarse por la creciente presencia de aplicaciones sociales en los medios eminentemente científicos), sino en la carencia de los mismos en determinados medios intelectuales renuentes a otra validación que la estrictamente canónica, hurtando la discusión a los foros, al debate, la crítica y las discusiones. El problema radica en el hermetismo de la interpretación hermenéutica, valga el retruécano, ausente de toda voluntad de transparencia y participación.</p>
<p><strong>Notas:</strong></p>
<p>1. En el caso de las revistas, el escándalo <em>Sokal</em> representó un severo toque para el sistema, sobre todo en el campo de las ciencias sociales (<strong>Sokal</strong> y <strong>Bricmont</strong>, 1999), en el que cuestionan el rigor de los sistemas de evaluación y sobre todo el tema no resuelto de quién evalúa a los evaluadores, habida cuenta de que en la mayoría de las revistas ni las revisiones ni el revisor son públicas, lo que permitiría someter al escrutinio de la comunidad científica la competencia de unos y la calidad de otras.</p>
<p>2. Se pueden leer las críticas que hizo para la editorial en el libro “Los libros de los otros”, editado por <em>Tusquets</em>, en el que se recogen más de 1.000 cartas con sus valoraciones editoriales a lo largo de 40 años.</p>
<p>3. En España la editorial <em>Trea</em> publicó en 2007 “El Pixel y el Papel: de lo impreso a lo digital: continuidades y transformaciones”. Recientemente ha publicado “A Edição de Livros e a Gestão Estratégica”, ed. <em>Booktailor</em>, 2011</p>
<p>4. <em>http://www.time.com/time/specials/packages/article/0,28804,2058946_2059032_2059030,00.html</em></p>
<p><strong>Referencias:</strong></p>
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<p><strong>Bourdieu, Pierre</strong>. <em>Las reglas del arte</em>. Barcelona: Anagrama, 2001.</p>
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<div style="border: red 1px dashed; font-size: 11px;"><strong>Cómo citar este artículo:</strong><br />
<strong>Cordón</strong>, <strong>José-Antonio</strong>; <strong>Alonso-Arévalo</strong>, <strong>Julio</strong> . &#8220;Mediación y legitimación cultural: la impronta de las redes sociales&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2012, v. 6, pp. ¿¿-??.</div>
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		<title>Aplicaciones de los smartphones y la Web móvil en la ciencia y la investigación</title>
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		<pubDate>Fri, 03 Jun 2011 16:00:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Daniel Torres-Salinas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2012]]></category>
		<category><![CDATA[Actividad científica]]></category>
		<category><![CDATA[Aplicaciones móviles]]></category>
		<category><![CDATA[Dispositivos móviles]]></category>
		<category><![CDATA[e-Ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[Smartphones]]></category>
		<category><![CDATA[Web móvil]]></category>

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		<description><![CDATA[1. Introducción. El 27 de Mayo de 2011 se celebró dentro de la programación de Fesabid 2011 el seminario “Información en movimiento: la Web móvil”, donde se buscaba ofrecer, a modo de mosaico, una visión de las posibilidades de los smartphones desde distintos sectores cercanos al mundo de la información. Por la parte que nos<a href="http://www.thinkepi.net/aplicaciones-de-los-smartphones-y-la-web-movil-en-la-ciencia-y-la-investigacion">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>1. Introducción.</strong></p>
<p>El 27 de Mayo de 2011 se celebró dentro de la programación de <em>Fesabid 2011</em> el seminario “Información en movimiento: la  Web móvil”, donde se buscaba ofrecer, a modo de mosaico, una visión de las posibilidades de los <em>smartphones</em> desde distintos sectores cercanos al mundo de la información.</p>
<p>Por la parte que nos tocaba hablamos de la utilidad de estos dispositivos en el ámbito de la ciencia y la investigación por lo que tratamos básicamente de responder a dos preguntas: ¿están utilizando los científicos los <em>smartphones</em>?, ¿para qué lo hacen?</p>
<p>El objetivo de esta nota es el mismo que entonces pero ampliando y ordenando por escrito algunas de aquellas reflexiones sobre el binomio Web móvil+investigación. A nadie escapa que la confluencia en estos aparatos de elementos como la conectividad 3G o wifi, la Web 2.0, códigos QR, realidad aumentada o su capacidad de registro (fotos, vídeo, voz, etc.) los convierten en verdaderos despachos y laboratorios móviles, por lo que su impacto en el mundo de la investigación está empezando a notarse y extenderse.</p>
<p>Por ello, y dejando a un lado los usos más habituales y generales (correo, redes sociales, etc.), que también los hay en ciencia, nos centramos en ilustrar en esta nota los siguientes usos específicos de la comunidad científica, divididos en dos grandes bloques:</p>
<p>- Los <em>smartphones</em> como fuente de información y referencia, y</p>
<p>- los <em>smartphones</em> como herramienta de investigación.</p>
<p><strong>2. Los <em>smartphones</em> como fuente de información y referencia</strong></p>
<p>Es recurrente en el mundo de la documentación científica que cuando surgen nuevas pantallas/dispositivos, gran parte de los servicios que se prestan se rediseñen y adapten a los nuevos entornos. Esta mutación ya se está fomentando por parte de los grandes actores de la información científica, como las revistas o las propias bibliotecas, que ya han lanzado y ofertan un número interesante de aplicaciones orientadas a suplir las tradicionales demandas de información de los científicos (alertas, acceso bases de datos, etc.) en un entorno móvil, y que podemos simplificar e ilustrar a través de tres grupos:</p>
<p>- Grandes editores de revistas. Como siempre la punta de lanza tecnológica corresponde a las grandes revistas como <em>Nature</em><a name="v1"></a><sup><a href="#n1">1</a></sup> y <em>Plos Medicine</em><a name="v2"></a><sup><a href="#n2">2</a></sup>, que ya distribuyen su propia aplicación para móviles. Sus <em>gadgets</em> están destinados esencialmente a la distribución de sus contenidos a través de alertas y resúmenes. Asimismo, tratan que sus contenidos, tanto textuales como imágenes, estén adaptados a la pantalla de los teléfonos. Algunas revistas además, como el <em>New England journal of medicine</em>, están apostando por formatos multimedia como son los vídeos o <em>podcasts</em><a name="v3"></a><sup><a href="#n3">3</a></sup>.</p>
<p>- Bases de datos y repositorios. También las tradicionales bases de datos cuentan con aplicaciones para ser consultadas a través del <em>smartphone</em>. Una de las más populares, <em>Papers</em><a name="v4"></a><sup><a href="#n4">4</a></sup>, da acceso a diferentes bases de datos (entre otras ACM, <em>Arxiv</em>, <em>Scholar</em> o WoS). También encontramos aplicaciones especializadas en una base concreta como <em>Pubmed On Tap</em><a name="v5"></a><sup><a href="#n5">5</a></sup> o la de <em>Elsevier SciVerse Scopus Alerts</em><a name="v6"></a><sup><a href="#n6">6</a></sup>. En este sentido podemos incluir en este apartado los esfuerzos de las bibliotecas universitarias por adaptar sus propias bases de datos como son los catálogos<a name="v7"></a><sup><a href="#n7">7</a></sup> o bien repositorios<a name="v8"></a><sup><a href="#n8">8</a></sup>. Por último, y en relación a los repositorios de datos, debemos mencionar <em>Biogene</em>, que trabaja contra <em>Entrez Gene</em> del NCBI<a name="v9"></a><sup><a href="#n9">9</a></sup> o <em>BioGPS</em>, con capacidad para consultar diferentes repositorios<a name="v10"></a><sup><a href="#n10">10</a></sup>.</p>
<p>- Gestores de referencias bibliográficas. Otros de los grandes protagonistas en la gestión de información científica, los gestores de referencias, también tienen su cabida en la Web móvil. Así, debemos citar a <em>Mendeley</em> –<em>Reference Manager</em> (<em>Lite</em>)<a name="v11"></a><sup><a href="#n11">11</a></sup>, que permite hacer lo mismo que la versión <em>desktop</em> (importar, organizar y compartir documentos), pero llevando nuestra biblioteca con nosotros. Igualmente también podemos encontrar versiones móviles de los gestores comerciales como <em>RefWorks</em><a name="v12"></a><sup><a href="#n12">12</a></sup>.</p>
<p><strong>3. Los smartphones como herramienta de investigación</strong></p>
<p>Al margen de este nuevo entorno de información y consulta que ofrecen los teléfonos inteligentes, también es importante resaltar que, por sus capacidades, éstos se están convirtiendo en un instrumento más de nuestros laboratorios. Principalmente los <em>smartphones</em> se están utilizando en lo que denominamos gran ciencia, es decir en grandes proyectos, con grandes infraestructuras y con un gran número de actores involucrados (científicos,  centros, etc.), como pueden ser por ejemplo las geociencias, la geología o la epidemiología.</p>
<p>El uso principal que tienen es que actuar como terminales de recogida y envío de datos desde diferentes localizaciones facilitando, simplificando y acelerando enormemente estos procesos. Aunque el anterior es el enfoque más habitual, se pueden identificar otros usos por parte de los científicos. Si tenemos en cuenta el tipo aplicaciones que se utilizan, se podrían detectar al menos cuatro grupos:</p>
<p>- Un primer grupo son todos aquellos científicos que hacen uso de aplicaciones convencionales que en principio no fueron concebidas con propósitos de investigación, como por ejemplo hacen <strong>Burke</strong> et al. (2010) para realizar pruebas a pacientes con autismo; asimismo en los propios almacenes de aplicaciones como <em>iTunes</em> los científicos encuentras herramientas útiles como <em>Sleep Cycle</em>, una aplicación que fue empleada para estudiar las posiciones y los movimientos de nueve pacientes durante diferentes fases del sueño (<strong>Hoque</strong>, <strong>Dickerson</strong> y <strong>Stankovic</strong>, 2010).</p>
<p>- Un segundo grupo serían todas aquellas aplicaciones que tratan de replicar instrumental científico, como <em>iSemismometer</em>. Ésta es una aplicación para <em>iPhone</em> que gracias a la utilización de su giroscopio lo convierte en un verdadero sismógrafo (<strong>Takeuchi</strong> y <strong>Kennelly</strong>, 2010), facilitando al usuario realizar, reportar y almacenar mediciones sobre movimientos terrestres.</p>
<p>- Un tercer grupo son las aplicaciones desarrolladas por los propios científicos para la resolución de un problema de investigación, como es el caso de <em>EpiCollet</em>. Esta aplicación (<strong>Aanensen</strong> et al., 2009) para <em>Android</em> está enfocada al ámbito de la epidemiología, zoología y ecología, disciplinas donde la toma de datos puede abarcar regiones geográficas muy amplias. En principio la aplicación trabaja integrando GPS y <em>Google Eart</em>h y los técnicos de los proyectos la emplean en sus trabajos de campo como punto de entrada de datos que remiten a una base de datos central, permitiendo la visualización y análisis de los mismos de forma inmediata. Similar a esta última aplicación es <em>Walk n’Play</em>, pero ahora aplicada a la medicina y cuyo objetivo es medir el número de calorías gastadas diariamente por el usuario del <em>smartphone</em>, y que son almacenadas en servidores de forma anónima (<strong>Buddharahu</strong> et al., 2010). Según los investigadores, la aplicación les está permitiendo recopilar datos para la realización de un trabajo  sobre el sedentarismo a escala mundial, y con bajo coste.</p>
<p>- En cuarto lugar situamos a una serie de aplicaciones que su creadores dirigen a la recopilación de datos a nivel mundial con diferentes propósitos, entre los que se encuentra el reaprovechamiento por parte de la comunidad científica de los mismos. Dentro de este apartado mencionamos el proyecto <em>Noisetube</em>, promovido por <em>Sony Computer Science Labs</em><a name="v13"></a><sup><a href="#n13">13</a></sup>, que a partir de la participación ciudadana trata de medir a través del micrófono del teléfono la contaminación acústica para poderla mapear colectivamente.</p>
<p><strong>4. Comentario Final</strong></p>
<p>Podemos decir que la unión de los <em>smartphones</em> más la Web móvil está abriendo un campo de posibilidades infinitas para la investigación. Si por un lado es lógico predecir que los servicios de información científica tendrán y serán ofertados obligatoriamente en su versión móvil, en el otro aspecto analizado -como herramienta de laboratorio y trabajo de campo-, el futuro es aún más prometedor aunque también más impredecible. Lo es ya que se abren nuevas formas de plantear las investigaciones y porque se amplían las capacidades para recolectar, procesar y analizar los datos; así mismo lo es porque además están provocando nuevas formas de participación ciudadanas en la ciencia. Ahora cada ciudadano con su <em>smartphone</em> y aplicación correspondiente se está convirtiendo en una fuente capaz de generar datos susceptibles de ser empleados por la comunidad científica para sus estudios, unos estudios de dimensiones globales que, hasta hace poco, hubieran sido imposibles de llevar a cabo.</p>
<p><strong>5. Referencias</strong></p>
<p><strong>Aanensen, David M.</strong>; <strong>Huntley, Derek M.</strong>; <strong>Feil, Edward J.</strong>; <strong>al-Own, Fada&#8217;a</strong>; <strong>Spratt, Brian G.</strong> “EpiCollect: Linking Smartphones to Web Applications for Epidemiology, Ecology and Community Data Collection”. <em>PLoS ONE</em>, 2009.</p>
<p><strong>Buddharaj, Pradeep</strong>; <strong>Pavlidi, Ioanni</strong>; <strong>Fujiki, Yuichi</strong>; <strong>Aklema, Ergun</strong>. “A Novel   Way to Conduct Human Studies and Do Some Good”. En: <em>CHI 2010: Finding Your Mojo and Doing Som</em>. Atlanta: editor, 2010, pp. 4699-4702. ISBN 9781605589305.</p>
<p><strong>Burke, Raymond V.</strong>; <strong>Andersen, Melissa N.</strong>; <strong>Bowen, Scott L.</strong>; <strong>Howard, Monica R.</strong>; <strong>Allen, Keith D.</strong> “Research in Developmental Disabilities Evaluation of two instruction methods to increase employment options for young adults with autism spectrum disorders”. <em>Research in developmental disabilities</em>, 2010, v. 31, pp. 223–1233.</p>
<p>Hoque, Enamul; Dickerson, Robert F.; Stankovic, John A. “Monitoring body positions and movements during sleep using WISPs”. Proceeding WH &#8217;10 Wireless Health 2010. New York, ACM, 2010, pp. 42-58. ISBN: 9781605589893.</p>
<p><strong>Takeuchi, Kiichi</strong>; <strong>Kennelly, Patrick J.</strong> “iSeismometer: A geoscientific iPhone application”. <em>Computers and geosciences</em>, 2010, v. 36, n. 4, pp. 573-575.</p>
<p><strong>6.Notas</strong></p>
<p><a name="n1"></a> 1. <em><a href="http://www.nature.com/mobileapps" target="_blank">http://www.nature.com/mobileapps</a></em></p>
<p><a name="n2"></a> 2. <em><a href="http://blogs.plos.org/plos/2010/03/introducing-the-plos-medicine-iphone-application" target="_blank">http://blogs.plos.org/plos/2010/03/introducing-the-plos-medicine-iphone-application</a></em></p>
<p><a name="n3"></a> 3. <em><a href="http://blogs.nejm.org/now/index.php/introducing-the-nejm-this-week-iphone-app/2010/06/18" target="_blank">http://blogs.nejm.org/now/index.php/introducing-the-nejm-this-week-iphone-app/2010/06/18</a></em></p>
<p><a name="n4"></a> 4. <em><a href="http://itunes.apple.com/us/app/papers/id304655618?mt=8" target="_blank">http://itunes.apple.com/us/app/papers/id304655618?mt=8</a></em></p>
<p><a name="n5"></a> 5. <em><a href="http://www.referencesontap.com" target="_blank">http://www.referencesontap.com</a></em></p>
<p><a name="n6"></a> 6. <em><a href="http://www.info.sciverse.com/scopus/mobile" target="_blank">http://www.info.sciverse.com/scopus/mobile</a></em></p>
<p><a name="n7"></a> 7. <em><a href="http://itunes.apple.com/us/app/cu-library/id354721654?mt=8" target="_blank">http://itunes.apple.com/us/app/cu-library/id354721654?mt=8</a></em></p>
<p><a name="n8"></a> 8. <em><a href="http://m.upcommons.upc.edu" target="_blank">http://m.upcommons.upc.edu</a></em></p>
<p><a name="n9"></a> 9. <em><a href="http://www.appstorehq.com/biogene-iphone-78097/app" target="_blank">http://www.appstorehq.com/biogene-iphone-78097/app</a></em></p>
<p><a name="n10"></a> 10. <em><a href="http://biogps.gnf.org/iphone" target="_blank">http://biogps.gnf.org/iphone</a></em></p>
<p><a name="n11"></a> 11. <em><a href="http://itunes.apple.com/gb/app/mendeley-reference-manager/id380669300?mt=8" target="_blank">http://itunes.apple.com/gb/app/mendeley-reference-manager/id380669300?mt=8</a></em></p>
<p><a name="n12"></a> 12. <em><a href="http://www.refworks.com/content/products/refmobile/content.asp" target="_blank">http://www.refworks.com/content/products/refmobile/content.asp</a></em></p>
<p><a name="n13"></a> 13. <em><a href="http://noisetube.net" target="_blank">http://noisetube.net</a></em></p>
<div style="border: red 1px dashed; font-size: 11px;"><strong>Cómo citar este artículo:</strong><br />
<strong>Torres-Salinas</strong>, <strong>Daniel</strong> . &#8220;Aplicaciones de los smartphones y la Web móvil en la ciencia y la investigación&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2012, v. 6, pp. ¿¿-??.</div>
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		<title>EPI-ThinkEPI en Fesabid 2011</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/epi-thinkepi-en-fesabid-2011</link>
		<comments>http://www.thinkepi.net/epi-thinkepi-en-fesabid-2011#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 27 May 2011 17:55:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ThinkEPI</dc:creator>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Documat]]></category>
		<category><![CDATA[Fesabid 2001]]></category>
		<category><![CDATA[Gestionar el mañana]]></category>
		<category><![CDATA[Málaga]]></category>

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		<description><![CDATA[El profesional de la información EPI y ThinkEPI han estado presentes en Fesabid 2011 y en la feria Documat, que han tenido lugar en Málaga durante los días 25, 26 y 27 de mayo de 2011. En el stand de Documat, durante los tres días del evento, se han ofrecido ejemplares de EPI y Anuarios<a href="http://www.thinkepi.net/epi-thinkepi-en-fesabid-2011">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>El profesional de la información</em> EPI y <em>ThinkEPI</em> han estado presentes en <em><a href="http://www.fesabid.org/malaga2011" target="_blank">Fesabid 2011</a></em> y en la feria <em>Documat</em>, que han tenido lugar en Málaga durante los días 25, 26 y 27 de mayo de 2011.</p>
<p>En el stand de Documat, durante los tres días del evento, se han ofrecido ejemplares de EPI y <em>Anuarios ThinkEPI</em>.</p>
<p style="text-align: center;"><a rel="attachment wp-att-2244" href="http://www.thinkepi.net/epi-thinkepi-en-fesabid-2011/fesabid2011_documat4"><img class="aligncenter size-medium wp-image-2244" title="Stand de El Profesional de la Información en Documat" src="http://www.thinkepi.net/wp-content/uploads/2011/05/fesabid2011_documat4-238x300.jpg" alt="Stand de El Profesional de la Información en Documat" width="238" height="300" /></a><strong><span style="font-size: x-small;">Stand de El Profesional de la Información en Documat</span></strong></p>
<p>Adicionalmente, el Grupo ThinkEPI ha organizado la sesión &#8220;Gestionar el mañana&#8221;, moderado por <strong>Javier Guallar</strong>:</p>
<p style="text-align: center;"><a rel="attachment wp-att-2245" href="http://www.thinkepi.net/epi-thinkepi-en-fesabid-2011/fesabid2011_mesa-thinkepi3"><img class="aligncenter size-medium wp-image-2245" title="Mesa &quot;Gestionar el mañana&quot;" src="http://www.thinkepi.net/wp-content/uploads/2011/05/fesabid2011_mesa-thinkepi3-240x300.jpg" alt="Mesa &quot;Gestionar el mañana&quot;" width="240" height="300" /></a><strong><span style="font-size: x-small;">Mesa &#8220;Gestionar el mañana&#8221;</span></strong></p>
<p>El <a href="http://www.fesabid.org/malaga2011/gestionar-el-manana" target="_blank">programa</a> completo de la sesión ha sido el siguiente:</p>
<p>Novedades en móviles. Qué hay de realidad práctica.<br />
Por <strong>Natalia Arroyo</strong></p>
<p><strong><br />
</strong></p>
<p style="text-align: center;"><a rel="attachment wp-att-2240" href="http://www.thinkepi.net/epi-thinkepi-en-fesabid-2011/fesabid2011_arroyo-natalia1"><img class="aligncenter size-medium wp-image-2240" title="Natalia Arroyo" src="http://www.thinkepi.net/wp-content/uploads/2011/05/fesabid2011_arroyo-natalia1-e1306517812247-225x300.jpg" alt="Natalia Arroyo" width="225" height="300" /></a><strong><span style="font-size: x-small;">Natalia Arroyo</span></strong></p>
<p>Tecnologías emergentes a las que hay que prestar atención<br />
Por <strong>Jorge Serrano Cobos</strong></p>
<p><strong><br />
</strong></p>
<p style="text-align: center;"><a rel="attachment wp-att-2241" href="http://www.thinkepi.net/epi-thinkepi-en-fesabid-2011/fesabid2011_serrano-jorge1"><img class="aligncenter size-medium wp-image-2241" title="Jorge Serrano Cobos" src="http://www.thinkepi.net/wp-content/uploads/2011/05/fesabid2011_serrano-jorge1-e1306517922905-225x300.jpg" alt="Jorge Serrano Cobos" width="225" height="300" /></a><strong><span style="font-size: x-small;">Jorge Serrano Cobos</span></strong></p>
<p>Nuevas salidas profesionales<br />
Por <strong>Tomàs Baiget</strong></p>
<p><strong><br />
</strong></p>
<p style="text-align: center;"><a rel="attachment wp-att-2242" href="http://www.thinkepi.net/epi-thinkepi-en-fesabid-2011/fesabid2011_baiget-tomas"><img class="aligncenter size-medium wp-image-2242" title="Tomàs Baiget" src="http://www.thinkepi.net/wp-content/uploads/2011/05/fesabid2011_baiget-tomas-300x224.jpg" alt="Tomàs Baiget" width="300" height="224" /></a><strong><span style="font-size: x-small;">Tomàs Baiget</span></strong></p>
<p>Criterios para innovar en nuestro trabajo<br />
Por <strong>Pablo Lara</strong></p>
<p><strong><br />
</strong></p>
<p style="text-align: center;"><a rel="attachment wp-att-2243" href="http://www.thinkepi.net/epi-thinkepi-en-fesabid-2011/fesabid2011_lara-pablo"><img class="aligncenter size-medium wp-image-2243" title="Pablo Lara" src="http://www.thinkepi.net/wp-content/uploads/2011/05/fesabid2011_lara-pablo-300x224.jpg" alt="Pablo Lara" width="300" height="224" /></a><strong><span style="font-size: x-small;">Pablo Lara</span></strong></p>
<p><span style="font-size: small;">El evento se ha tuiteado con el hashtag #fesabid11</span></p>
]]></content:encoded>
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		<title>La necesaria evolución de la cibermetría</title>
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		<pubDate>Thu, 12 May 2011 11:25:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Isidro F. Aguillo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2012]]></category>
		<category><![CDATA[Análisis de enlaces]]></category>
		<category><![CDATA[Buscadores de búsqueda]]></category>
		<category><![CDATA[Cibermetría]]></category>
		<category><![CDATA[Menciones]]></category>
		<category><![CDATA[Menciones de urls]]></category>
		<category><![CDATA[Webometría]]></category>

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		<description><![CDATA[La cibermetría, que incluye a la webometría (término perfectamente correcto que, aunque malsonante, es preferible a webmetría, puesto que éste define internacionalmente a otra área diferente), es una especialidad emergente dentro del grupo de las llamadas ciencias cuantitativas que ahora globalmente se definen como informetría. En este contexto, la cibermetría se dedica al análisis de<a href="http://www.thinkepi.net/la-necesaria-evolucion-de-la-cibermetria">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La cibermetría, que incluye a la webometría (término perfectamente correcto que, aunque malsonante, es preferible a webmetría, puesto que éste define internacionalmente a otra área diferente), es una especialidad emergente dentro del grupo de las llamadas ciencias cuantitativas que ahora globalmente se definen como informetría.</p>
<p>En este contexto, la cibermetría se dedica al análisis de los procesos de creación y comunicación de conocimiento académico y científico, tanto formal (revistas electrónicas) como informal, lo que proporciona un nuevo punto de vista en el estudio y evaluación de universidades y organizaciones dedicadas a la investigación, pero también de grupos y científicos y profesores individuales. Aunque hay algunos precedentes, la disciplina nace a mediados de los años 90 gracias a los trabajos de un grupo de investigadores que incluye -entre otros- a <strong>Ingwersen</strong> (1997, 1998), <strong>Rousseau</strong> (1997), <strong>Aguillo</strong> (1998), <strong>Bar-Illan</strong> (1999), <strong>Smith</strong> (1999) y <strong>Thelwall</strong> (2002, 2009).</p>
<p>Una de las causas de su éxito radica en la sencillez de sus métodos. De forma sucinta los datos se recogen de la llamada web pública, es decir sólo se consideran aquellos contenidos que son abiertamente accesibles desde las sedes web. Entre esos datos podemos incluir, por ejemplo, páginas web, enlaces (hipervínculos), ficheros ricos o multimedia o entradas en redes sociales y otros servicios de la Web 2.0.</p>
<p>La recogida de datos se puede hacer bien directamente a través de robots especialmente diseñados para dicha tarea, o bien indirectamente extrayendo la información de las bases de datos de los motores de búsqueda comerciales (<em>Google</em>, <em>Yahoo!</em> o <em>Bing</em>). Mientras que la programación de los robots puede ser penosa y requerir para su funcionamiento importantes recursos humanos y de cómputo, los buscadores disponen de sus propios robots, que son más potentes y ofrecen una cobertura mucho más amplia. Aunque la opacidad del funcionamiento de los buscadores (funcionan con algoritmos que son secretos comerciales) y su comportamiento irregular o impredecible han sido objeto de crítica por parte de los expertos, su papel en los procesos de comunicación es fundamental. Efectivamente, no se trata de meros intermediarios sino que son, hoy por hoy, el principal mecanismo de visibilidad de los contenidos web. Como se ha comentado alguna vez, lo que no está en <em>Google</em> es que no existe.</p>
<p>Hasta la fecha, la herramienta más poderosa de la cibermetría era el análisis de enlaces que, dada la naturaleza hipertextual de la Web, era una forma práctica para descubrir patrones entre sedes web, interconexiones entre instituciones o relaciones entre temas. Para entender la importancia del análisis de enlaces hay que poner en contexto este método con los otros habituales en informetría. Aunque la definición de calidad es compleja y suscita mucho debate, la informetría ha utilizado una aproximación transaccional: se estima que una actividad o resultado es de calidad o tiene impacto o alcanza gran visibilidad cuando medido en términos cuantitativos existe un cierto consenso al respecto en una comunidad. En términos prácticos hay tres grandes métodos:</p>
<p>-<strong>Encuesta</strong>. Se solicita a un grupo de pares que valoren, por ejemplo, las publicaciones de una institución, una revista o un científico. El número de opiniones recogidas es muy pequeño, pero provienen de un grupo de expertos de reconocido prestigio. Este método es práctico para microanálisis, pero está sujeto a sesgos fruto de incompatibilidades no confesadas, y es inválido para evaluar universos muy amplios donde difícilmente se encontraría una persona con el conocimiento global requerido (producción editorial mundial, ranking de universidades).</p>
<p>-<strong>Bibliometría</strong>. Al igual que en el caso anterior, se recaba la opinión de pares, pero mediante un método indirecto: el análisis de citas. Las citas bibliográficas entre trabajos científicos se utilizan como indicador de calidad y han resultado especialmente prácticas a nivel meso (evaluación de revistas e instituciones) o macro (políticas nacionales o regionales), pero dado los bajos números involucrados (unas pocas docenas) y su baja capacidad de segregación (índice h) resultan inapropiadas para evaluaciones individuales generalizadas. Pero quizá su limitación más importante es que trabajan sobre un universo cerrado, el de los trabajos formalmente publicados en revistas científicas, lo que en términos prácticos sólo representa una pequeña parte de la actividad de científicos o profesores (especialmente cierto en muchas disciplinas).</p>
<p>-<strong>Cibermetría</strong>. El análisis de enlaces se realiza sobre el Webespacio, por definición un universo mucho más abierto y menos estructurado, aunque también sorprendentemente muy auto-organizado. Las motivaciones para enlazar son mucho más diversas y aunque se incluyen auténticas citas (“sitations”) también hay razones espurias detrás de ciertas ligas. Sin embargo, las cifras involucradas son enormes, a menudo del orden de millones, y la ley de los grandes números nos informa de la capacidad discriminante de las mismas y de las posibilidades estadísticas de extraer patrones significativos a pesar del enorme ruido existente. Este referéndum virtual incluye a “terceras partes”, actores relevantes para cualquier sistema científico que no son académicos, pero que forman parte de una comunidad diferenciada. En este sentido hay que diferenciar enlaces (visibilidad hipertextual) de visitas (popularidad), ya que sólo los editores web pueden enlazar, mientras que cualquier internauta puede realizar una visita.</p>
<p>El análisis de enlaces está detrás del éxito de <em>Google</em> ya que su algoritmo <em>PageRank</em> organiza las páginas web según un indicador ponderado de los enlaces que reciben. Esto es también relevante para el desarrollo de la cibermetría pues <em>Google</em>, posiblemente el mayor y más importante motor de búsqueda, utiliza como unidad la página y sólo ofrece información de enlaces recibidos página a página. Dado el crecimiento explosivo de la Web dicha limitación hacía inviable los estudios de enlaces, interenlaces y coenlaces con dicho motor de búsqueda.</p>
<p>Hasta el presente año 2011, esto no era un problema pues varios buscadores ofrecían la posibilidad de recolectar los enlaces a dominios o subdominios completos. En los 90 el favorito era <em>Altavista</em>, y ya en el siglo XXI <em>Yahoo!</em> (que había comprado <em>Altavista</em>), <em>Bing</em> (la última encarnación de los buscadores de <em>Microsoft</em>) y <em>Exalead</em> (un pequeño buscador francés con notables sesgos) ofrecían estos servicios.</p>
<p>Esta información era valiosa también para el posicionamiento de páginas web (SEO) en los resultados de los motores, y posiblemente haya sido el abuso de ciertos SEO lo que llevo a <em>Bing</em> a suspender esta opción. En 2010, <em>Bing</em> llega a un acuerdo con <em>Yahoo!</em> por el cual la base de datos de <em>Microsoft</em> sustituirá a la propia de <em>Yahoo!</em> en este último, perdiendo así sus operadores específicos. Durante un cierto tiempo <em>Yahoo!</em> mantendrá <em>Site Explorer</em>, pero este servicio tiene también fecha de caducidad.</p>
<p>La pérdida de esta herramienta obliga a una evolución tanto teórica como metodológica de la cibermetría. El papel del análisis de citas debe ser ahora asumido por el análisis de menciones, una prometedora técnica que ya había sido señalada por varios autores (<strong>Aguillo</strong>, 2009; <strong>Thelwall</strong>, 2009) aunque <strong>Blaise Cronin</strong> ya la describía como “invocación” hace más de una década.</p>
<p>Sin abandonar los motores de búsqueda, el objetivo consiste ahora en extraer no enlaces sino términos o frases y evaluar su presencia de forma cuantitativa.</p>
<p>Así se puede inquirir por un autor, el nombre de una institución, el título de un trabajo, un código o directamente una URL. Esto plantea nuevos problemas, aunque algunos como la homonimia es vieja conocida de los bibliómetras. El nombre “José Gómez” es difícilmente útil en este contexto, incluso filtrando por dominio institucional, pero “Universidad Complutense” tampoco es unívoco pues a menudo la encontraremos como “Complutense University”. Los acentos y otros caracteres no convencionales pueden generar también problemas, aunque se puede comprobar que los motores ofrecen respuestas para todas las variantes.</p>
<p>En el marco del desarrollo del proyecto europeo <em><a href="http://www.openaire.eu" target="_blank">OpenAIRE</a></em><sup> </sup>se están desarrollando indicadores web para medir el impacto de los trabajos depositados en repositorios. Presentamos algunos resultados preliminares de los métodos:</p>
<p>a) Títulos. Los títulos de la mayoría de los trabajos científicos suelen tener una gran longitud, lo que reduce las probabilidades de generar ruido. El título ha de ir siempre entre comillas (operador de adyacencia estricta). Cuando el número de términos es bajo, se puede añadir el apellido del primer autor. Es interesante destacar que se puede buscar tanto en el cuerpo de la página web como en el título (&lt;TITLE&gt;) con operadores específicos. Si hay dos versiones del título (original y traducido), se pueden combinar utilizando el operador OR, aunque hay que tener en cuenta las limitaciones de los buscadores cuando se emplea más de un “booleano”.</p>
<p>b) URLs. En el caso de los repositorios se da la circunstancia de que hasta tres tipos de direcciones pueden referirse al mismo documento. La URL de la página del registro, la URL del fichero con el documento a texto completo (pdf o similar) y la URL del redireccionador o <em>handle</em>.</p>
<p>c) DOIs. El DOI se va imponiendo poco a poco, pero puesto que sólo se utiliza cuando el trabajo ha sido formalmente publicado en una revista. También se puede utilizar para todos los registros, especialmente para los <em>preprints</em> que no hayan sido aceptados todavía para publicación. El DOI no aparece en los títulos de las páginas web.</p>
<p>Una precaución al utilizar estas técnicas es la de excluir siempre las automenciones, utilizando expresiones del tipo “–site:urlrepositorio”.</p>
<p>El análisis de menciones se puede generalizar a otras fuentes de información tales como las noticias, los blogs, los wikis, las redes sociales, etc. Las precauciones descritas son igualmente aplicables.</p>
<p>En resumen, la cibermetría es una disciplina científica que evoluciona, que frente a los problemas desarrolla estrategias viables y cuyo impacto en nuestra actividad no ha hecho más que empezar.</p>
<p><strong>Referencias bibliográficas</strong></p>
<p><strong>Aguillo, Isidro F.</strong> “STM information on the Web and the development of new Internet R &amp; D databases and indicators”. En: D. Raitt, (Ed.). <em>Proceedings, Online Information 98</em>. London: Learned Information, 1998, pp. 239-243.</p>
<p><strong>Aguillo, Isidro F.</strong> “Measuring the institution&#8217;s footprint in the web”. <em>Library Hi Tech</em>, 2009, v. 27, 4, pp. 540-556.</p>
<p><strong>Almind, Tomas C.</strong>; <strong>Ingwersen, Peter.</strong> “Informetric analyses on the World Wide Web. Methodological approaches to &#8216;webometrics&#8217;”. <em>Journal of Documentation</em>, 1997, v. 53, n.4, pp. 404-426.</p>
<p><strong>Bar-Ilan, Judith.</strong> “Search engine results over time &#8211; a case study on search engine stability”. <em>Cybermetrics</em>, 1999, v.2, n. 1, paper 1.<br />
<em><a href="http://www.cindoc.csic.es/cybermetrics/articles/v2i1p1.html" target="_blank">http://www.cindoc.csic.es/cybermetrics/articles/v2i1p1.html</a></em></p>
<p><strong>Ingwersen, Peter.</strong> “The calculation of Web Impact Factors”. <em>Journal of Documentation</em>, 1998, v. 54, n. 2, pp. 236-243.</p>
<p><strong>Rousseau, Ronald.</strong> “Sitations: an exploratory study”. <em>Cybermetrics</em>, 1997, v. 1, n. 1, paper 1.<br />
<em><a href="http://www.cindoc.csic.es/cybermetrics/articles/v1i1p1.html" target="_blank">http://www.cindoc.csic.es/cybermetrics/articles/v1i1p1.html</a></em></p>
<p><strong>Smith, Alastair G.</strong> “A tale of two Web spaces; comparing sites using Web Impact Factors”. <em>Journal of Documentation</em>, 1999, v. 55, n.5, pp. 577-592.</p>
<p><strong>Thelwall, Mike.</strong> “An initial exploration of the link relationship between UK university Web sites”. <em>ASLIB Proceedings</em>, 2002, v. 54, n. 2, pp. 118-126.</p>
<p><strong>Thelwall, Mike.</strong> <em>Introduction to webometrics: Quantitative Web research for the social sciences</em>. New   York, NY: Morgan &amp; Claypool, 2009.</p>
<div style="border: red 1px dashed; font-size: 11px;"><strong>Cómo citar este artículo:</strong><br />
<strong>Aguillo</strong>, <strong>Isidro F.</strong> . &#8220;La necesaria evolución de la cibermetría&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2012, v. 6, pp. ¿¿-??.</div>
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		<title>Crónica de la Jornada CRECS sobre Calidad de las Revistas en Ciencias Sociales</title>
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		<pubDate>Wed, 11 May 2011 06:56:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ThinkEPI</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La pasada semana, en la Facultad de Comunicación Blanquerna, se celebró la Jornada CRECS sobre Calidad de las Revistas en Ciencias sociales, que sirvió para celebrar los 20 años de El profesional de la información, así como para presentar el Anuario ThinkEPI 2011, una cita anual esperada en el mundo bibliotecario y documental. El evento<a href="http://www.thinkepi.net/cronica-de-la-jornada-crecs-sobre-calidad-de-las-revistas-en-ciencias-sociales">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La pasada semana, en la <em><a href="http://www.blanquerna.url.edu" target="_blank">Facultad de Comunicación Blanquerna</a></em>, se celebró la <em>Jornada CRECS sobre Calidad de las Revistas en Ciencias sociales</em>, que sirvió para celebrar los 20 años de <em>El profesional de la información</em>, así como para presentar el <em>Anuario ThinkEPI 201</em>1, una cita anual esperada en el mundo bibliotecario y documental.</p>
<p>El evento estuvo cubierto por varios tuiteros que fueron contando en directo lo que allí sucedía. Todos los tuits fueron recopilados por <strong>Javier Guallar</strong> bajo la etiqueta <a href="http://www.tweetdoc.org/View/14065/I-Jornada-CRECS-2011" target="_blank">#CRECS</a>.</p>
<p>Para aquellos que se lo perdieron, pronto estarán disponibles los vídeos en <em>YouTube</em> y se editará una publicación con todas las ponencias. Mientras tanto, podéis saciar vuestra curiosidad con la crónica de <strong><a href="http://tramullas.com/2011/05/04/jornada-de-calidad-de-revistas-de-ciencias-sociales-crecs-2011/" target="_blank">Jesús Tramullas</a></strong> en su blog y con algunas de las fotos que os dejamos en este post.</p>
<div align="center">
<object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="400" height="300" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="align" value="center" /><param name="flashvars" value="offsite=true&amp;lang=es-us&amp;page_show_url=%2Fphotos%2Flisepi%2Fsets%2F72157626685068554%2Fshow%2F&amp;page_show_back_url=%2Fphotos%2Flisepi%2Fsets%2F72157626685068554%2F&amp;set_id=72157626685068554&amp;jump_to=" /><param name="allowFullScreen" value="true" /><param name="src" value="http://www.flickr.com/apps/slideshow/show.swf?v=71649" /><param name="allowfullscreen" value="true" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="400" height="300" src="http://www.flickr.com/apps/slideshow/show.swf?v=71649" allowfullscreen="true" flashvars="offsite=true&amp;lang=es-us&amp;page_show_url=%2Fphotos%2Flisepi%2Fsets%2F72157626685068554%2Fshow%2F&amp;page_show_back_url=%2Fphotos%2Flisepi%2Fsets%2F72157626685068554%2F&amp;set_id=72157626685068554&amp;jump_to=" align="center"></embed></object>
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		<title>Compra de artículos en internet y políticas de acceso abierto: ¿podrían sustituirse las suscripciones a revistas por el acceso ppv?</title>
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		<pubDate>Tue, 26 Apr 2011 10:59:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Luis Rodríguez-Yunta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2012]]></category>
		<category><![CDATA[Acceso abierto]]></category>
		<category><![CDATA[Empresas multinacionales]]></category>
		<category><![CDATA[Mercado de la información]]></category>
		<category><![CDATA[Políticas de precios]]></category>
		<category><![CDATA[Revistas electrónicas]]></category>

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		<description><![CDATA[1. Acceso abierto y dependencia frente a las editoriales multinacionales El panorama de las revistas científicas en versión electrónica parece haberse decantado por dos opciones marcadamente diferentes: grandes plataformas de pago dominadas por empresas multinacionales o consorcios privados frente a sistemas de acceso abierto para entidades sin ánimo de lucro y algunos casos aislados de<a href="http://www.thinkepi.net/compra-de-articulos-en-internet-y-politicas-de-acceso-abierto-podrian-sustituirse-las-suscripciones-a-revistas-por-el-acceso-ppv">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>1. Acceso abierto y dependencia frente a las editoriales multinacionales</strong></p>
<p>El panorama de las revistas científicas en versión electrónica parece haberse decantado por dos opciones marcadamente diferentes: grandes plataformas de pago dominadas por empresas multinacionales o consorcios privados frente a sistemas de acceso abierto para entidades sin ánimo de lucro y algunos casos aislados de empresas editoriales singulares. Para la Comunidad Iberoamericana, cabe plantearse si esta dicotomía conlleva un refuerzo de la dependencia exterior frente a las empresas que controlan las publicaciones de la corriente principal de la ciencia.</p>
<p>En España, la mayoría de las universidades y organismos públicos de investigación distribuyen sus publicaciones electrónicas de forma gratuita. Entre otras consecuencias, a la larga, supone renunciar a la política de intercambios y a la distribución comercial que se mantenía tradicionalmente con los departamentos de español en todo el mundo. Por el contrario, se pagan importantes suscripciones a las grandes plataformas internacionales, que dan acceso a colecciones de tamaño muy superior al gestionado anteriormente por cualquier biblioteca pre-internet.</p>
<p>Esta situación mantiene el <em>status quo</em> de dependencia frente a las grandes empresas multinacionales. El potencial subversivo del movimiento por el acceso abierto queda diluido si la multiplicación de documentos disponibles en los repositorios no viene acompañada de una revisión en las políticas de suscripciones a los servicios comerciales internacionales.</p>
<p>Como señalan <strong>Carr</strong>, <strong>Swan</strong> y <strong>Harnard</strong> (2011), ha sido un error estratégico promover la vía dorada (edición en abierto) en vez de la vía verde (autoarchivo): el mantenimiento del pago de suscripciones impide que las instituciones puedan financiar los gastos de publicación en abierto de sus investigadores, y al mismo tiempo no les es posible cancelarlas mientras su contenido no esté accesible de otra forma. Un círculo vicioso que habrá de romperse en algún momento si se desea llevar a las últimas consecuencias la apuesta por el <em>open access</em>.</p>
<p>Por otra parte, la hipótesis de que el acceso abierto favorece las citas sólo podrá demostrarse si realmente hay un coste directo a los usuarios por consultar las publicaciones de distribución comercial. Hoy por hoy, para la mayoría de los investigadores, casi todo está en acceso libre, ya que su biblioteca ha pagado por adelantado.</p>
<p><strong>2. ¿Podrían nuestras instituciones abandonar ahora las suscripciones a las plataformas editoriales internacionales?</strong></p>
<p>En teoría sí sería posible abandonar las actuales suscripciones internacionales, según dos argumentos: primero, una parte importante de los documentos incluidos en estas plataformas son libres o cuentan con duplicados disponibles en repositorios institucionales; segundo, aquellos que no lo estén podrían adquirirse en compra directa de artículos, como un servicio que puede gestionarse desde la biblioteca igual que el préstamo interbibliotecario. Este servicio, tradicionalmente limitado a la fotocopia o el escaneado de artículos impresos, podría generalizarse a las versiones electrónicas de pago.</p>
<p>El sistema de <em>pay-per-view </em>(ppv) está suficientemente generalizado en las plataformas editoriales. El problema fundamental a valorar es si los costes resultan asumibles para los usuarios. Por buscar ejemplos de revistas españolas, un artículo de 6 páginas, tan interesante como “Colgajo fronto-nasal paramedial en la reconstrucción de defectos nasales extensos”, en <em>Actas dermo-sifiliográficas</em> de 2011, puede comprarse en <em>Elsevier.es</em> por 25,96€. Una lástima, las ilustraciones deben ser impactantes. Sin duda, es una política que promociona la suscripción, pues el acceso completo online es de 142,21€/año y la revista publica en torno a 400 ítems cada año.</p>
<p>El ejemplo anterior pertenece a una editorial nacional adquirida por una multinacional, aunque en la misma plataforma también existen publicaciones españolas de acceso abierto, como <em>Revista española de cardiología</em>. Esta publicación ha contratado el servicio de gestión electrónica de <em>Elsevier</em>, manteniendo “la propiedad de los datos en el ámbito de la <em>Sociedad Española</em><em> de Cardiología</em>” (<strong>Bermejo</strong> et al., 2007: p. 1.207). Se trata por tanto de un ejemplo de edición en acceso abierto a través de una editorial internacional, pero financiado por los editores originales.</p>
<p>Una opción diferente es la de editoriales españolas que se comercializan a través de servicios internacionales. Es el caso de las 8 revistas de la <em>Fundación Infancia</em><em> y Aprendizaje</em>, distribuidas a través de <em>Ingentaconnect</em>. El precio del <em>ppv</em> por artículo para <em>Revista de psicología social</em> o <em>Cultura y educación</em> es también elevado: 25$ más tasas.</p>
<p>Los costes parecen mucho más reducidos cuando la distribución depende de empresas o consorcios españoles. El quiosco digital de la <em>Asociación</em><em> de Revistas Culturales de España</em> (ARCE) sólo permite la compra de números completos, pero los precios se sitúan por ejemplo en 3,5€ para <em>Revista de libros</em> o 10€ para un ejemplar de <em>Comunicar</em>. Una publicación como <em>Estudios de economía aplicada</em> ofrece la descarga de artículos sueltos a 5€ a través de <em>Marcial Pons</em>. Por su parte, el <em>Centro de Estudios Políticos y Constitucionales</em> distribuye directamente los números sujetos a embargo de sus 14 revistas a 3,06€ por artículo. Son costes mucho más cercanos a los de una tradicional fotocopia.</p>
<p>El acceso ppv en las plataformas internacionales resulta especialmente costoso e incluso puede ir acompañado de limitaciones temporales. Por ejemplo, se puede adquirir el acceso online por sólo 24 horas a los artículos de <em>Journal of librarianship and information science</em>, en <em>SAGE journals online</em>, por 25$.</p>
<p>Como alternativa, en algunos casos puede explorarse la opción del “alquiler” de artículos. <em>DeepDyve</em> es un agregador que permite acceder a artículos de revistas de <em>Springer, Nature Publishing Group </em>o <em>Wiley</em>, a un precio estandarizado de 0,99$. Este alquiler permite la lectura en pantalla durante un mínimo de 24 horas, pero impide la descarga y la impresión de los documentos.</p>
<p><strong>3. Conclusiones</strong></p>
<p>Según estos datos, el principal problema para que las bibliotecas sustituyan la política de suscripciones por servicios de acceso ppv<em> </em>radica en sus elevados precios en las plataformas internacionales. Este alto coste es consecuencia de una política de promoción de las suscripciones institucionales por parte de las grandes editoriales. Una estrategia rentable para mantener el <em>status quo</em> de dependencia. Por el contrario, el ppv resulta asumible en los servicios de ámbito nacional.</p>
<p>Abandonar las suscripciones internacionales y hacer recaer el gasto sobre los lectores podría dejar sin servicio a un gran número de los actuales usuarios. Por el contrario, asumir el gasto desde la propia biblioteca conllevaría una compleja gestión.</p>
<p>En conclusión, un problema de difícil solución que no debe llevar a conformarse con la situación actual. Para provocar un cambio, sería necesario que los servicios bibliotecarios explorasen nuevas formas de negociación con las editoriales para plantear costes más reducidos en el <em>pay-per-view </em>para sus usuarios.</p>
<p><strong>4.Referencias bibliográficas</strong></p>
<p><strong>Bermejo, Javier</strong>; <strong>Segovia, Javier</strong>; <strong>Heras, Magda</strong>; <strong>Alfonso, Fernando</strong>. “Gestión electrónica de manuscritos en Revista Española de Cardiología: nuevas herramientas para viejos objetivos”. <em>Revista española de cardiología</em>, 2007, v. 60, n. 11, pp. 1206-1210. DOI: 10.1157/13111794<br />
<em><a href="http://www.revespcardiol.org/sites/default/files/elsevier/pdf/25/25v60n11a13111794pdf001.pdf" target="_blank">http://www.revespcardiol.org/sites/default/files/elsevier/pdf/25/25v60n11a13111794pdf001.pdf</a></em></p>
<p><strong>Carr, Les</strong>; <strong>Swan, Alma</strong>; <strong>Harnard, Stevan</strong>. “Creación y mantenimiento del conocimiento compartido: contribución de la University of Southampton”. <em>El profesional de la información</em>, 2011, enero-febrero, v. 20, n. 1, pp. 102-110.<br />
DOI: 10.3145/epi.2011.ene.13<br />
<em><a href="http://www.elprofesionaldelainformacion.com/contenidos/2011/enero/14.pdf" target="_blank">http://www.elprofesionaldelainformacion.com/contenidos/2011/enero/14.pdf</a></em></p>
<div style="border: red 1px dashed; font-size: 11px;"><strong>Cómo citar este artículo:</strong><br />
<strong>Rodríguez-Yunta</strong>, <strong>Luis</strong> . &#8220;Compra de artículos en internet y políticas de acceso abierto: ¿podrían sustituirse las suscripciones a revistas por el acceso ppv?&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2012, v. 6, pp. ¿¿-??.
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		<title>Jornada sobre Calidad de Revistas de Ciencias Sociales (CRECS 2011)</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/jornada-de-calidad-sobre-revistas-de-ciencias-sociales-crecs-2011</link>
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		<pubDate>Tue, 26 Apr 2011 06:00:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ThinkEPI</dc:creator>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>

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		<description><![CDATA[Con motivo de su 20º aniversario, la revista El profesional de la información está organizando una Jornada sobre calidad de revistas de ciencias sociales (CRECS 2011) Durante la misma se hará la presentación del Anuario ThinkEPI 2011. Anota la fecha en tu agenda, es una época ideal para visitar Barcelona. Barcelona, 3 de mayo de<a href="http://www.thinkepi.net/jornada-de-calidad-sobre-revistas-de-ciencias-sociales-crecs-2011">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Con motivo de su 20º aniversario, la revista <em><a href="http://www.elprofesionaldelainformacion.com" target="_blank">El profesional de la información</a></em> está organizando una</p>
<p><em>Jornada sobre calidad de revistas de ciencias sociales</em><br />
(CRECS 2011)</p>
<p>Durante la misma se hará la presentación del <em>Anuario ThinkEPI 2011</em>.</p>
<p>Anota la fecha en tu agenda, es una época ideal para visitar Barcelona.</p>
<p>Barcelona, 3 de mayo de 2011, de 9 a 19h.</p>
<div>
<div dir="ltr">
<div>
<div><strong>Actualización:</strong></div>
<div><span style="color: #0000ff;">Debido a haber sobrepasado el número de inscritos previsto inicialmente (ahora vamos por los 150) hemos tenido que cambiar de local. La presentación del <strong>Anuario ThinkEPI 2011</strong> y la celebración de la <strong>Jornada CRECS</strong> tendrán lugar en el nuevo auditorio de la <em><a href="http://www.blanquerna.url.edu/" target="_blank">Facultad de Comunicación Blanquerna</a></em>, de la <em>Universidad Ramon Llull</em>, muy cerca del anterior local del <em>Cidob</em>.</span></div>
<div><span style="color: #0000ff;">Lugar: Biblioteca – Auditorio de Blanquerna</span></div>
<div><span style="color: #0000ff;">C/ Valldonzella, 12.</span></div>
<div><span style="color: #0000ff;">08001 Barcelona</span></div>
</div>
</div>
</div>
<p><small><a style="color: #0000ff; text-align: left;" href="http://maps.google.es/maps?hl=en-GB&amp;q=valldonzella+12+Barcelona&amp;ie=UTF8&amp;hq=&amp;hnear=Calle+de+Valldonzella,+12,+08001+Barcelona,+Catalu%C3%B1a&amp;ll=41.384344,2.166023&amp;spn=0.019319,0.025749&amp;z=14&amp;iwloc=A&amp;source=embed" target="_blank">Ver mapa de localización</a></small></p>
<p><strong>Para inscribirse en la Jornada se debe cumplimentar el siguiente <a href="http://www.thinkepi.net/crecs2011" target="_blank">formulario</a>.</strong></p>
<p><img class="aligncenter" title="Jornada CRECS 2011" src="http://www.thinkepi.net/img/iconos/anunci_crecs_2011.jpg" alt="Presentación de la Jornada CRECS 2011" width="644" height="443" /></p>
<p><strong>PROGRAMA</strong></p>
<p>8:30 &#8211; 9:00 Inscripciones, café y bollería.<br />
9:00 &#8211; 9:30 <strong>Josep Maria Carbonell</strong>, Decano de la <em>Facultat de Comunicació &#8220;Blanquerna&#8221;, </em>y <strong>Tomàs Baiget</strong>, EPI. Bienvenida.</p>
<p>Sesión 1. Moderador: <strong>Tomàs Baiget</strong>, EPI.</p>
<p><strong><span style="color: #cc99ff;">MARCO GENERAL DE LAS REVISTAS ESPAÑOLAS DE CIENCIAS SOCIALES Y SU EVALUACIÓN</span></strong></p>
<p>9:30-10:00 <strong>Cristóbal Urbano</strong>, UB. &#8220;Criterios de calidad y clasificaciones&#8221;.<br />
10:00-10:30 <strong>Luis Rodríguez-Yunta</strong>, CCHS-CSIC. &#8220;Las revistas como imagen de disciplinas y campos científicos, ¿hay demasiadas publicaciones de Ciencias Sociales en España?&#8221;</p>
<p><strong><span style="color: #cc99ff;">ANÁLISIS DETALLADO DE INDICADORES APLICADOS A REVISTAS DE CIENCIAS SOCIALES</span></strong></p>
<p>10:30-11:00 <strong>Emilio Delgado-López-Cózar</strong>, UGR. &#8220;El impacto de las revistas: un ansiado y turbio objeto del deseo&#8221;.</p>
<p>11:00-11:30 Café</p>
<p>Sesión 2. Moderadora: <strong>Fernanda Peset</strong>, UPV, Valencia.</p>
<p>11:30-12:00 <strong>Isidro F. Aguillo</strong>, CCHS-CSIC. &#8220;A ver si nos enteramos que estamos en el siglo XXI&#8221;.<br />
12:00-12:30 <strong>Txema Báez</strong>, Asincubo, y <strong>Cristina González-Copeiro</strong>, Fecyt. &#8220;Proyecto I3C, Índice Iberoamericano de Investigación y Conocimiento. Apoyo a las revistas científicas españolas. ARCE/I3C. Evaluación 2009/2010&#8243;.<br />
12:30-13:00 <strong>Pere Masip-Masip</strong>, URL. &#8220;Revistas españolas de comunicación: breve historia de un espejismo&#8221;.</p>
<p>Presentación del <em>Anuario ThinkEPI 2011</em></p>
<p>13:00-13:30 <strong>Enrique Orduña-Malea</strong>, UPV. Presentación del Anuario ThinkEPI 2011. “Tipo de contribuciones que publica ThinkEPI”</p>
<p>13:30-15:30 Comida de tapas y canapés.</p>
<p>Sesión 3. Moderadora: <strong>Roser Lozano</strong>, URV, Tarragona.</p>
<p><strong><span style="color: #cc99ff;">EL QUEHACER EN UNA REVISTA DE CIENCIAS SOCIALES</span></strong></p>
<p>15:30-16:00 <strong>Félix De-Moya</strong>, CCHS-CSIC. &#8220;Visibilidad internacional de las publicaciones españolas de Ciencias Sociales”.<br />
16:00-16:30 <strong>Elea Giménez-Toledo</strong>, CCHS-CSIC y Latindex. &#8220;Qué es un artículo de investigación en CC SS&#8221;.<br />
16:30-17:00 <strong>Lluís Codina</strong>, UPF. &#8220;Propuesta de buenas prácticas en evaluación de artículos (peer review)&#8221;.</p>
<p>17:00-17:30 Café</p>
<p><strong><span style="color: #cc99ff;">MESA REDONDA</span></strong></p>
<p>17:30-19:00  Moderador: <strong>Javier Guallar</strong>, UOC, URL, UB y EPI. &#8220;Cómo mejorar la situación de las revistas españolas de ciencias sociales&#8221;. Intervendrán:</p>
<p><strong>Ernest Abadal</strong>, UB, <em>BiD</em><br />
<strong>Isidro F. Aguillo</strong>, CCHS-CSIC, <em>Cybermetrics</em><br />
<strong>Lluís Anglada</strong>, CBUC, <em>Revistes Catalanes amb Accés Obert</em><br />
<strong>Isidoro Gil-Leiva</strong>, UM, <em>Anales de Documentación</em> / <em>Information Research</em><br />
<strong>Rosa Sancho</strong>, CSIC-CCHS, <em>REDC</em><br />
<strong>Juan Carlos Marcos Recio</strong>, UCM, <em>Docum. de las Ciencias de la Información</em><br />
<strong>María Teresa Fernández Bajón</strong>, UCM, <em>Rev. Gen. Inf. Documentación</em><br />
<strong>Carlos M. Tejada-Artigas</strong>, UCM, <em>EPI</em></p>
<p>19:00-19:30 Discusión general<br />
19:30 (aprox.) Fin de la Jornada y cd-ron (cóctel de ron)</p>
<p>La Jornada CRECS 2011 se celebra en colaboración con la <a href="http://www.blanquerna.url.edu/" target="_blank">Facultad <em>de Comunicación Blanquerna</em></a></p>
<p><em><a rel="attachment wp-att-2088" href="http://www.thinkepi.net/jornada-de-calidad-sobre-revistas-de-ciencias-sociales-crecs-2011/logo-balquerna-baixa-21k"><img class="aligncenter size-full wp-image-2088" title="logo-Blanquerna" src="http://www.thinkepi.net/wp-content/uploads/2011/01/logo-Balquerna-baixa-21K.jpg" alt="Facultad de comunicación Blanquerna" width="229" height="85" /></a><br />
</em></p>
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		<title>Prensa digital en 2010</title>
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		<comments>http://www.thinkepi.net/prensa-digital-en-2010#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 18 Apr 2011 17:26:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Guallar</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2011]]></category>
		<category><![CDATA[Crisis]]></category>
		<category><![CDATA[Diarios digitales]]></category>
		<category><![CDATA[Dispositivos de lectura]]></category>
		<category><![CDATA[iPad]]></category>
		<category><![CDATA[Medios sociales]]></category>
		<category><![CDATA[Pago por contenidos]]></category>
		<category><![CDATA[Prensa digital]]></category>
		<category><![CDATA[Redes sociales]]></category>
		<category><![CDATA[Tiempo real]]></category>

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		<description><![CDATA[DESPUÉS DEL BATACAZO del año anterior (“el peor año en la historia de la prensa”, Guallar 2010), éste ha sido de transición en la evolución de la prensa digital, del que, si se tuviera que recordar por una sola cosa, sería probablemente por ser el año 1 del iPad. Con empresas periodísticas diezmadas que asumen<a href="http://www.thinkepi.net/prensa-digital-en-2010">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>DESPUÉS DEL BATACAZO del año anterior (“el peor año en la</strong> <strong>historia de la prensa”, <strong>Guallar</strong> 2010), éste ha sido de transición en la evolución de la prensa digital, del que, si se tuviera que recordar por una sola cosa, sería probablemente por ser el año 1 del <em>iPad</em></strong>.</p>
<p>Con empresas periodísticas diezmadas que asumen la actual coyuntura económica en clave “travesía del desierto”, situadas en un ecosistema informativo en internet complejo y cambiante, ante un futuro incierto y todavía sin modelo claro de negocio, con pocos avances en nuestro país en la convergencia redaccional (pocas redacciones auténticamente integradas), los dos temas recurrentes del año han sido el del pago por contenidos (sí, no, cuánto, cómo) y el del impacto de los nuevos dispositivos de lectura (tabletas).</p>
<p>Las tabletas, con el <em>iPad</em> de <em>Apple</em> a la cabeza, lanzado en medio de unas enormes expectativas en abril de 2010, proporcionan un sistema diferente de lectura de noticias: “<em>Las tabletas permiten acceder a la información en cualquier momento y lugar, con una buena definición, la posibilidad de llevar cargada una biblioteca de medios (música, fotos, vídeos, información) o la posibilidad de acceder a ella y sobre todo disponer de multitud de aplicaciones baratas que hacen de todo. Y por supuesto con conexión wifi</em>”. (<strong>Díaz-Noci</strong>, 2010).</p>
<p>Para los medios esto implica asumir un sistema de distribución multiplataforma de sus contenidos periodísticos, en el que se añaden a los propios de la edición en papel y web, los adaptados para <em>smartphones</em>, <em>ereaders</em> y ahora tabletas.</p>
<p>Es así como los diarios han ido presentando a lo largo del 2010 aplicaciones específicas para <em>iPad</em> (en nuestro país, las primeras han sido las de <em>El país</em> y <em>El mundo</em>, de diferentes características, <strong>Cordón</strong>, 2011). Los primeros estudios sobre estas primerísimas aplicaciones para <em>iPad</em>, como uno reciente en medios norteamericanos (<strong>Batsell</strong>, 2011), señalan que el mejor trabajo lo están realizando algunas revistas junto a algunas cabeceras de prensa significativas: <em>Time</em> se lleva la mejor puntuación y le siguen <em>Newsday</em>, <em>Glamour</em>, y los diarios <em>USA Today</em> y <em>The New York times</em>.</p>
<p>Es destacable asimismo el incipiente surgimiento de aplicaciones que no provienen de diarios, que permiten leer contenidos de diferentes cabeceras de prensa en <em>iPad</em>, como <em>Flipboard</em>, que basa su atractivo<em> en </em>una navegación por contenidos (de redes sociales y de noticias) muy sencilla y personalizable, o <em>Newsy</em> -también para <em>smartphones</em>- que muestra vídeos informativos de 2 a 5 minutos con resúmenes de noticias de diferentes fuentes.</p>
<p>En suma los dispositivos de lectura diferentes al ordenador personal (los recién llegados y los más veteranos, es decir, las tabletas y los <em>ereaders</em> y móviles), no han sido (al menos, todavía) la tabla de salvación de la prensa que algunas voces deseaban o aventuraban, pero sí que el aumento de su visibilidad está marcando ya un punto de inflexión en la manera como consumimos noticias.</p>
<p>La lectura de prensa digital ya –definitivamente (?)- no queda vinculada a un único dispositivo, el PC, sino que se multiplica y diversifica. Los usuarios tienen ante sí esta variedad seguramente inimaginable hace pocos años: el diario de papel, el periódico en el ordenador, en el <em>ereader</em>, en el teléfono móvil, en la tableta.</p>
<p>Se ha producido ya por tanto una diversificación real de formas de lectura de prensa, pero no hay que olvidar que en la actualidad el protagonismo en lo digital sigue siendo- y con mucha diferencia- del ordenador, por muchos vaticinios que auguren una mayor presencia de la “prensa móvil” en un futuro próximo.</p>
<p>Véanse si no, los resultados de un estudio sobre consumo de prensa en dispositivos en Estados Unidos –aunque los datos sean de agosto de 2010, con poco tiempo de recorrido desde la aparición del <em>iPad</em>- (<strong>Chyi</strong>; <strong>Chadya</strong>, 2010): un 46,1% lee noticias todos los días en su PC, un 3,3% en su <em>iPhone</em>, otro 3% en otro <em>smartphone</em>, y solo un 1,6% en <em>iPad</em>.</p>
<p>El otro gran tema del 2010 ha sido la aparición de nuevas propuestas de sistemas de pago por contenidos de noticias. Se han visto los primeros pasos importantes en esta dirección en muchos años, y se han anunciado otros para 2011. Así las cosas, la idea mayoritaria en la segunda mitad de la primera década del siglo de asociar prensa digital al “todo gratis” también se tambalea en esta coyuntura de crisis, y la necesidad de rentabilizar los contenidos periodísticos cobrando de una manera y otra, se va abriendo paso.</p>
<p>Entre las propuestas de pago por contenidos, se pueden destacar dos en este año: la de <em>The times</em> en Gran Bretaña y la de <em>Elmundo.es</em>, con <em>Orbyt</em>, en nuestro país.</p>
<p>La primera se venía anunciando desde hacía meses atrás, dado que su impulsor, el magnate <strong>Rupert Murdoch</strong> es el principal adalid del cambio de tendencia. Los contenidos del prestigioso diario inglés se han cerrado tras un “muro de pago”, los resultados del cual es prematuro evaluar: en los análisis que se pueden ver en la literatura profesional prevalecen los puntos de vista a favor o en contra del acceso de pago de quien los firma: ¿hasta qué punto la bajada de audiencia se compensa con las escasas -todavía- suscripciones? Una única cabecera, en todo caso, lo tendrá difícil para sobrevivir si queda aislada, pero no si crea tendencia y otras le siguen. De momento, <em>The New York times</em>, anuncia lo propio para 2011, aunque en este caso no a un nivel tan estricto: aquí se dejarían accesibles un número determinado de noticias por usuario al mes, para a partir de las cuales pagar.</p>
<p>En nuestro país la apuesta más decidida ha sido la del diario <em>Elmundo.es</em>, líder en audiencia online en castellano, con un producto independiente de la web gratuita denominado <em>Orbyt</em>. El modelo es diferente al del diario de <strong>Murdoch</strong>. <em>Orbyt</em> tiene contenidos específicos, más la edición impresa y la hemeroteca completa del diario <em>El mundo</em> (que ahora ya no es totalmente accesible gratuitamente en la web de <em>Elmundo.es</em>). Sin embargo, a diferencia de <em>The times</em>, sigue existiendo la web gratuita con muchos contenidos de actualidad al mismo ritmo y nivel que antes. En suma, <em>El mundo</em> ha doblado su oferta, y el balance aquí también es dispar según el posicionamiento de quien lo haga.</p>
<p>Entre los avances tecnológicos de los nuevos dispositivos y el debate sobre el modelo de negocio pago sí-pago no, ¿ha quedado espacio para el periodismo? Sí, aunque con menos protagonismo que los temas anteriores, la evolución periodística prosigue: en 2010 se ha comprobado como algunos medios son claramente más “sociales”, se han visto al mismo tiempo algunos de los peligros de esta apertura social (como la problemática de qué hacer con los comentarios de los lectores (<strong>Masip</strong>, 2011)-, hemos asistido a una cierta obsesión por la actualización y el “tiempo real”, y las últimas semanas del año han estado sin duda marcadas por el impacto del caso <em>Wikileaks</em>, sobre el que remitimos a la reflexión que hace en este mismo Anuario <strong>Tosete</strong> (2011).</p>
<p>Los elementos “sociales” (participación y conversación con los lectores), parecen ser prioritarios ya para muchos medios, más que los elementos multimedia, cuya incorporación parecería haberse estabilizado –o estancado- (<strong>Guallar</strong> et al, 2010). Así, se ve como las herramientas y los productos sociales adquieren más presencia en los rediseños de diarios en 2010, por ejemplo, en los nuevos <em>20minutos.es</em> o <em>Lavanguardia</em> (incluso el cambio de diseño de <em>20minutos.es</em> se hace bajo el lema “El medio social”) (<em>20minutos.es,</em> 2010). Otra muestra interesante de este mismo diario es la “pizarra virtual” que muestra a diario las discusiones y temas tratados en el consejo de redacción.</p>
<p>Pero dentro de las coordenadas de lo “social”, los sitios de redes sociales son sin duda los productos estrella. Una parte cada vez más importante del tiempo de navegación de los internautas transcurre en estos sitios. Ante este hecho incontestable, a los diarios les toca estar ahí, y es así como se ha intensificado su presencia en los sitios más populares de redes sociales, como <em>Facebook</em> y <em>Twitter</em>, mediante canales generales del medio, propios de secciones, y en algunos casos, de periodistas, si bien se siguen utilizando mucho más como canal de redifusión de contenidos que como auténtico lugar de encuentro y conversación con los lectores.</p>
<p>En la prensa española, un impulso decidido en este ámbito de las redes sociales ha sido el del diario <em>El país</em> con su red propia <em>Eskup</em>. Es sin duda una propuesta original de red social, que recuerda a <em>Twitter</em> pero con más espacio para escribir y con inclusión de imágenes, en la que participan lectores junto a los redactores y secciones del medio (por ejemplo, hay un perfil del Departamento de Documentación). <em>Eskup</em>, con pocas equivalencias en otros medios, permite un contacto más directo del diario y de la redacción con los lectores, además de ser una nueva fuente de contenidos para la página web, que situa a menudo destacadas las actualizaciones de <em>Eskup</em>.</p>
<p>Por último, otro tema del que se ha hablado en 2010 ha sido la irrupción de manera muy protagonista y en ocasiones excesiva de las informaciones en “tiempo real” en las portadas de los cibermedios. Aquí ha sido determinante la influencia de las redes sociales y especialmente de <em>Twitter</em>.</p>
<p>Cada vez más las portadas de los diarios digitales ofrecen en lugar destacado noticias del “último momento” (no ya de última hora), en ocasiones en forma de <em>timelines</em> de <em>Twitter</em> (o de <em>Eskup</em>, en <em>El país</em>).</p>
<p>Es algo que puede ser muy enriquecedor para el lector ante hechos informativos de cierta magnitud (por ejemplo, lo hemos visto en 2010 en elecciones, en el debate del Estado de la nación, en el rescate de los mineros chilenos, o en la visita del Papa a Barcelona), pero que no debería implicar un abandono del análisis y la interpretación de los hechos, ya que a menudo asistimos a relatos excesivamente superficiales y no encontramos el análisis y la interpretación de lo que está sucediendo, algo que todo buen periodismo –y por supuesto, también el digital- debe ofrecer.</p>
<p>La pérdida de profundidad en las informaciones de los diarios digitales es ya una alerta para algunos analistas: “<em>Me preocupa que internet acabe siendo el espacio de la información superficial, mimética, irrelevante, me preocupa que la cobertura del rescate de los mineros chilenos no analice el “fondo” del accidente y los especiales informativos digitales sean simples hagiografías de los héroes</em>” (<strong>Domingo</strong>, 2010).</p>
<p>Sin duda, es un reto no menor. El análisis y la interpretación es algo que en plena época de <em>Facebook</em> y <em>Twitter</em>, los diarios en internet no deben olvidar para poder diferenciar su “marca” de calidad de los miles de <em>inputs</em> informativos que recibe cualquier internauta cada día en su(s) pantalla(s).</p>
<p><strong>Referencias</strong></p>
<p><strong>Batsell, Jake</strong>. “<a href="http://online.journalism.utexas.edu/2011/papers/Batsell2011.pdf" target="_blank">Intrigued, but not immersed<strong>: </strong>Millennial students analyze the iPad’s performance as a news platform</a>”. <em>International Symposium on Online Journalism</em>, University of Texas at Austin, April 1, 2011.</p>
<p><strong>Chyi, Hsiang Iris</strong>; <strong>Chadha, Monica</strong>. <a href="http://online.journalism.utexas.edu/2011/papers/ChyiChadha2011.pdf" target="_blank">“News on new devices: Examining multiplatform news consumption in the digital age</a>”. <em>International Symposium on Online Journalism</em>, University of Texas at Austin, April  1, 2011</p>
<p><strong>Cordón-García, José-Antonio</strong>. “El final del libro y el principio de la lectura: los libros electrónicos y el fenómeno <em>iPad</em>”. <em>Anuario ThinkEPI</em>,<em> </em>2011, v. 5, pp. ¿¿¿-???.</p>
<p><strong>Díaz-Noci, Javier</strong>. “<a href="http://www.elprofesionaldelainformacion.com/contenidos/2010/noviembre/medios_comunicacion.pdf" target="_blank">Medios de comunicación en internet: algunas tendencias</a>”. <em>El profesional de la información</em>, 2010, noviembre-diciembre, v. 19, n. 6, pp. 561-567.</p>
<p><strong>Domingo, David</strong>. “<a href="http://bloc.escacc.cat/2010/10/i-qui-salvara-el-periodisme-digital" target="_blank">I qui salvarà el periodisme digital?</a>”. <em>Escacc</em>, 22 octubre 2010.</p>
<p><strong>Guallar, Javier</strong>. “<a href="http://eprints.rclis.org/18874/1/anuariothinkepi10_guallar_prensa_digital_2009.pdf" target="_blank">Prensa digital en 2009</a>”. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2010, v. 4, pp. 165-173.</p>
<p><strong>Guallar, Javier; Rovira, Cristòfol; Ruiz, Sara. </strong>“<a href="http://eprints.rclis.org/bitstream/10760/15088/1/620-631-Guallar-Rovira-Ruiz.pdf" target="_blank">Multimedialidad en la prensa digital. Elementos multimedia y sistemas de recuperación en los principales diarios digitales españoles</a>”. <em>El profesional de la información</em>, 2010, noviembre-diciembre, v. 19, n. 6, pp. 620-629</p>
<p><strong>Masip, Pere</strong>. “Comentarios de las noticias: la pesadilla de los cibermedios”. <em>Anuario ThinkEPI</em>,<em> </em>2011, v. 5, pp ¿¿¿-???.</p>
<p><strong>Tosete, Francisco</strong>. “<strong><em>Wikileaks</em></strong>”. <em>Anuario ThinkEPI</em>,<em> </em>2011, v. 5, pp. ???-???</p>
<p><em>20minutos.es</em>. “<a href="http://www.20minutos.es/noticia/885399/0/20minutos.es/medio/social" target="_blank">Ahora tu nos das forma</a>”. <em>20minutos.es</em>, 21 noviembre 2010.</p>
<div style="border: red 1px dashed; font-size: 11px;"><strong>Cómo citar este artículo:</strong><br />
<strong>Guallar</strong>, <strong>Javier</strong> . &#8220;Prensa digital en 2010&#8243;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2011, v. 5, pp. ¿¿-??.
</div>
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		<title>Profesionales de la información y compromiso con el desarrollo</title>
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		<pubDate>Mon, 28 Feb 2011 21:13:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José-Antonio Moreiro</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2011]]></category>
		<category><![CDATA[África]]></category>
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		<description><![CDATA[SI EN UNA SITUACIÓN como la actual hemos de dar credibilidad al axioma de que quien tiene el poder es quien custodia la información, ya que puede imponer el uso que le satisfaga y actuar -en consecuencia- como gestor de los contenidos que maneja, se hace más lamentable la falta de acceso a la información<a href="http://www.thinkepi.net/profesionales-de-la-informacion-y-compromiso-con-el-desarrollo">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>SI EN UNA SITUACIÓN como la actual hemos de dar credibilidad al axioma de que quien tiene el poder es quien custodia la información, ya que puede imponer el uso que le satisfaga y actuar -en consecuencia- como gestor de los contenidos que maneja, se hace más lamentable la falta de acceso a la información e incluso la ausencia de posesión, hasta de documentos impresos, que acucia a gran parte de los centros de información de los países menos desarrollados.</strong></p>
<p>Cada profesión tiene un compromiso social en el sector que ocupa y que, en el nuestro, bien puede estar simbolizado por las actividades que abordan organizaciones como <em>Archiveros o bibliotecarios sin fronteras</em>, <em>Cooperación para el desarrollo y bibliotecas</em>, <em>Desarrollo de las bibliotecas africanas lusófonas</em>, o aquellas que se alcanzan a través de la participación creciente en las convocatorias de proyectos PCI de muchas <em>Oficinas de cooperación universitaria al desarrollo</em>, o en otras hechas por las Comunidades Autónomas o por sus propias universidades.</p>
<p>Se constata así el compromiso creciente con la cooperación al desarrollo de las asociaciones profesionales y de las universidades que imparten titulaciones de nuestra área.</p>
<p>Se trata de cumplir una labor social mediante la colaboración en aquellos lugares donde son escasos los recursos o en donde los conflictos bélicos o las catástrofes naturales ponen en peligro el patrimonio documental. Los países donde esto sucede difícilmente pueden defender sus valores identitarios, conservar su memoria histórica o apostar por el derecho a la información y la transparencia administrativa cuando no disponen de profesionales convenientemente formados o no cuentan con las infraestructuras necesarias mínimas.</p>
<p>Bien cerca del sur de Europa tenemos realidades que precisan de ayuda urgente y del trasvase de nuestro sector, que se obliga a ello por la madurez alcanzada en las últimas décadas, pues realmente no es nada fácil trabajar con pocos recursos o intentar poner en marcha instituciones que carecen incluso de elementos estructurales fundamentales para cumplir su misión principal.</p>
<p>Parece indudable la función social que cabe cumplir a las unidades de información, especialmente a las bibliotecas, en el desarrollo sostenible y en la cultura de esos países próximos. Sin embargo, es el nuestro un campo cuya acción va más allá de las intervenciones técnicas profesionales, al estar vinculado también a la formación permanente y a la educación superior. Esto además le obliga en responsabilidades para mejorar el acceso a la educación o para apoyar la formación universitaria de los profesionales de esos países.</p>
<p>Como parte indudable del sistema educativo, las bibliotecas protagonizan un papel fundamental en su mejora. El analfabetismo es uno de los mayores problemas en los países con menos recursos, pues les da una proyección muy pesimista. De ahí que el establecimiento de pequeñas bibliotecas busque promover el urgente desarrollo educativo y cultural.</p>
<p>Respecto a la formación universitaria, es obligatorio el compromiso de pasarles nuestra experiencia, de ayudarles a organizar titulaciones y, lo más sangrante, de dotar a esas titulaciones de bibliotecas con fondos actualizados y de acceso a la red. Sin ellas no se puede hablar hoy de una formación superior, ni siquiera de una formación profesional válida.</p>
<p>La formación del personal de la información-documentación no sólo tendría, pues, como mayor reconocimiento que se aplicasen prácticamente los conocimientos adquiridos en su formación, con el consiguiente aumento en la calidad de los servicios, sino que se dotaría a estos países de unas plataformas de aprendizaje y servicio intelectual cuyos beneficios les acercarían paulatinamente al nivel que injustamente se les ha negado hasta ahora. Y se les daría así la opción cierta de ser responsables de su futuro. Desde luego volvería a corroborarse en este caso la sentencia de Kuan-tzu cuando evidenciaba que es mejor enseñar a pescar a alguien que darle el pescado.</p>
<p>En los últimos años se han ido generando espacios de encuentro e intercambio que han servido para promover actividades educativas, formativas y de desarrollo en las que va adquiriendo progresiva presencia el mundo de la información-documentación. Es especialmente llamativo, por lo vacío del panorama hace tan solo diez años, el crecimiento de la cooperación con África. Son ya tres los encuentros internacionales de universidades con África que han servido para mejorar el conocimiento mutuo entre España y los países africanos. No ha sido ajeno el esfuerzo entregado desde <em>Casa África</em> para dar a conocer el potencial del continente africano a través de actividades en todos los ámbitos. Pues bien, en esas actividades, intercambios y proyectos la aparición de nuestro sector se va afianzando. Se ha debido, de una parte, a la concienciación progresiva del colectivo profesional y académico, pero también a la seguridad de que está valiendo la pena el esfuerzo hecho, pues la realización de estas acciones exige mucha tenacidad.</p>
<p>Las posibles acciones de cooperación comienzan por establecer un diálogo que posibilite el conocimiento mutuo que, desde la experiencia de trabajo, permita analizar la situación de cada centro y las prioridades de atención, para posteriormente identificar el conjunto de actividades a emprender. Creo que es una auténtica alegría y aliciente para la acción que las técnicas docentes y profesionales de las que disponemos sirvan para mejorar las competencias profesionales de quienes afrontarán la responsabilidad de enfrentarse al procesamiento y al resto de rutinas en la gestión de la información.</p>
<p>Su enriquecimiento profesional ha de ser paralelo al crecimiento que sus países tienen que experimentar. Nuestra colaboración puede plasmarse en acciones técnicas, de capacitación o de apoyo a la puesta en marcha, mejora y actualización de sistemas. Incluso en la formación de colecciones, muchas veces imposible de hacer por carencias fundamentales.</p>
<p>Es cierto que cuanto se relaciona con la alimentación y con la medicina son los objetivos fundamentales, pero de alimentar y de cuidar se trata también aquí. Como bien muestra el compromiso de las universidades que imparten nuestras titulaciones. Lo que saben hacer es enseñar. Y en esa línea se espera su participación bajo diferentes formas, como diseñar un plan de estudios, revisarlo, traspasar técnicas de enseñanza a distancia, actualizar a los profesores o facilitar el ingreso en masters y doctorados.</p>
<p>Si empezamos a reconocer este empeño estamos en la vía para  que muchos proyectos de cooperación se concreten en nuestra área. Comprometerse con estas ideas supone una tarea de enorme responsabilidad, principalmente en años de vacas flacas en que los presupuestos no ofrecen mucho margen de actuación. Estaremos obligados a hacer tortillas con pocos huevos. Sin olvidarnos de que una participación más activa servirá para transferir el conocimiento a quienes más lo necesitan. Vale la pena, ¿no?</p>
<div style="border: red 1px dashed; font-size: 11px;"><strong>Cómo citar este artículo:</strong><br />
<strong>Moreiro</strong>, <strong>José-Antonio</strong> . &#8220;Profesionales de la información y compromiso con el desarrollo&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2011, v. 5, pp. ¿¿-??.
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		<title>El ecosistema de la información científica: estructura y niveles de agregación</title>
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		<pubDate>Mon, 14 Feb 2011 07:32:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ernest Abadal y Lluís Codina</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2011]]></category>
		<category><![CDATA[Agregadores]]></category>
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		<description><![CDATA[1. La información académica LA INFORMACIÓN académica o científica difunde los resultados de la investigación a través de artículos de revista, contribuciones a congresos, tesis, patentes, etc. Constituye un sector económico específico que dispone de una industria editorial ?con Reed-Elsevier y Thomson Reuters a la cabeza? que se ha visto afectada en los últimos años<a href="http://www.thinkepi.net/el-ecosistema-de-la-informacion-cientifica-estructura-y-niveles-de-agregacion">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>1. La información académica</strong></p>
<p><strong>LA INFORMACIÓN</strong><strong> académica o científica difunde los resultados de la investigación a través de artículos de revista, contribuciones a congresos, tesis, patentes, etc.</strong></p>
<p>Constituye un sector económico específico que dispone de una industria editorial ?con <em>Reed-Elsevier</em> y <em>Thomson Reuters</em> a la cabeza? que se ha visto afectada en los últimos años por los procesos de digitalización y por la irrupción del acceso abierto.</p>
<p>El número de contenidos generados es altísimo<sup>1 </sup>y esto explica que se hayan desarrollado diversos productos y servicios pensados específicamente para ayudar a los científicos a localizar y consultar los documentos que pueden ser de su interés. Durante muchos años, las bases de datos bibliográficas fueron los únicos instrumentos que facilitaban a los investigadores la localización de referencias científicas. Treinta años después (a principios de 2000) aparecieron los motores de búsqueda académicos, que incluyen toda clase de documentos publicados en sitios web relacionados con la actividad investigadora (con <em>Scirus</em> y <em>Google Scholar</em> al frente) y, a partir de aquí, otros productos y servicios han hecho acto de presencia.</p>
<p>Nuestro objetivo es presentar una tipología del conjunto de sistemas de acceso a la información científica que actualmente forman un ecosistema con nichos bien separados, pero también con elementos en competencia que se solapan.</p>
<p><strong>2. Tipología de productos para acceder a la información científica</strong></p>
<p>En la tabla 1 presentamos una propuesta de caracterización de los distintos productos de acceso a la información científica existentes actualmente, junto con una descripción de sus rasgos esenciales.</p>
<table border="1" cellspacing="0" cellpadding="0">
<tbody>
<tr>
<td width="98"><strong>Producto</strong></td>
<td width="105"><strong>Contenidos analizados</strong></td>
<td width="102"><strong>Tecnología</strong></td>
<td width="100"><strong>Resultados</strong></td>
<td width="84"><strong>Inicios</strong></td>
<td width="92"><strong>Coste</strong></td>
<td width="119"><strong>Ejemplos</strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="98">Bases de datos bibliográficas</td>
<td width="105">Fuentes primarias: artículos de revista, congresos, etc.</td>
<td width="102">Asignación de metadatos (registros bibliográficos)</td>
<td width="100">Registros bibliográficos + acceso a un sistema de resolución de enlaces</td>
<td width="84">Finales 1970</td>
<td width="92">Comerciales</td>
<td width="119"><em>Scopus</em>, ISI <em>WoK</em>, <em>Chemical Abstracts</em>, <em>Eric</em>, etc.</td>
</tr>
<tr>
<td width="98">Portales de revistas</td>
<td width="105">Fuentes primarias: artículos de revistas</td>
<td width="102">Asignación de metadatos (registros bibliográficos); Indización del texto completo</td>
<td width="100">Registros bibliográficos + acceso al documento original</td>
<td width="84">Finales 1990</td>
<td width="92">Comerciales y gratuitos</td>
<td width="119"><em>Emerald</em>, <em>Scielo</em>, <em>ScienceDirect</em>, etc.</td>
</tr>
<tr>
<td width="98">Repositorios</td>
<td width="105">Fuentes primarias: artículos de revista, tesis, congresos, etc.</td>
<td width="102">Asignación de metadatos (registros   bibliográficos); Indización del texto completo</td>
<td width="100">Registros bibliográficos + acceso al documento original</td>
<td width="84">Finales 1990</td>
<td width="92">Gratuitos</td>
<td width="119">E-LIS, DDD (UAB), MIT <em>Dspace</em>, <em>Repositorium</em>, etc.</td>
</tr>
<tr>
<td width="98">Motores de búsqueda académicos</td>
<td width="105">Portales de revistas; Repositorios; Sedes web académicas</td>
<td width="102">Indización del texto completo</td>
<td width="100">Lista de enlaces</td>
<td width="84">2000</td>
<td width="92">Gratuitos</td>
<td width="119"><em>Google Scholar</em>, <em>Scirus</em>, etc.</td>
</tr>
<tr>
<td width="98">Recolectores</td>
<td width="105">Portales de revistas; Repositorios</td>
<td width="102">Recolección de metadatos</td>
<td width="100">Registros bibliográficos + acceso al documento original</td>
<td width="84">Mediados 2000</td>
<td width="92">Gratuitos</td>
<td width="119"><em>OAIster</em>, <em>Recolecta</em>, <em>Arrow</em>, etc.</td>
</tr>
<tr>
<td width="98">Metabuscadores académicos</td>
<td width="105">Portales de revistas; Repositorios; Motores de búsqueda académicos</td>
<td width="102">Búsqueda federada</td>
<td width="100">Lista de enlaces</td>
<td width="84">Principios 2000</td>
<td width="92">Gratuitos y comerciales</td>
<td width="119"><em>ScienceResearch</em>, <em>Biznar</em>, etc.</td>
</tr>
<tr>
<td width="98">Metabuscadores de bibliotecas</td>
<td width="105">Repositorios; Portales de revistas suscritas; Catálogo de la biblioteca</td>
<td width="102">Búsqueda federada</td>
<td width="100">Registros bibliográficos + acceso al documento original</td>
<td width="84">Principios 2000</td>
<td width="92">Comerciales</td>
<td width="119"><em>Metalib</em>, <em>Encore</em>, etc.</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p><strong><span style="font-size: x-small;">Tabla 1. Productos principales para el acceso a la información científica</span></strong></p>
<p><strong>2.1. Los contenidos analizados</strong></p>
<p>Una primera diferenciación de los productos de la tabla la podríamos establecer en función de cuáles son los contenidos analizados. De esta manera se pueden establecer dos niveles de agregación, según se almacene y se indice directamente la fuente original de la información científica (artículos revista, congresos, tesis, etc.) o se llegue a ellos de forma indirecta, a través de algún otro producto agregador como portales de revista o repositorios.</p>
<p>En el primer nivel de agregación encontramos aquellos sistemas de recuperación que se nutren directamente de la fuente original de la información científica, es decir, que toman como referencia los artículos de revista, las contribuciones a congresos, las tesis, etc. Estos productos son las bases de datos bibliográficas, los portales de revistas, ya sean comerciales o de acceso abierto, y los repositorios.</p>
<p>En el segundo nivel se encuentran aquellos servicios que se nutren directamente del primer nivel, es decir, que incluyen contenidos que proceden de portales de revistas y de repositorios. Estos sistemas no van a buscar directamente las fuentes (las revistas, las tesis o los congresos) en su lugar de origen, sino que llegan a ellas por medio de los agregadores de primer nivel. De esta forma les basta con acudir a unos pocos miles de sedes web para nutrirse con millones de contenidos. Aquí estarían los motores de búsqueda académicos, los recolectores, los metabuscadores académicos y los metabuscadores de biblioteca.</p>
<p><strong>2.2. La tecnología</strong></p>
<p>Los fundamentos tecnológicos utilizados por los productos analizados son fundamentalmente cuatro:</p>
<p>-Asignación de metadatos:</p>
<p>Se trata del proceso intelectual (no automático) que consiste en elaborar un registro bibliográfico para cada una de las fuentes originales analizadas. Puede ser realizado por el mismo autor que crea los contenidos (artículos de revista, etc.) o por el analista de la base de datos, portal de revistas o repositorio.</p>
<p>-Indización automática del texto completo:</p>
<p>Consiste en extraer los términos de los contenidos seleccionados, que pueden estar más o menos dispersos en servidores, y generar un índice global como resultado.</p>
<p>-Recolección de metadatos:</p>
<p>Consiste en crear un índice común recolectando metadatos de los repositorios que cumplen un protocolo común (OAI-PMH). El usuario recibe una lista única de resultados.</p>
<p>-Búsqueda federada:</p>
<p>Consiste en enviar la misma consulta a cientos de fuentes (agregadores de primer nivel) que indizan las fuentes primarias, en lugar de volverlas a indizar directamente. Como en el caso anterior, el usuario también recibe una lista única de resultados.</p>
<p><strong>2.3. Lista de resultados</strong></p>
<p>Las páginas de resultados que ofrecen estos productos pueden ser de tres tipos:</p>
<p>a) Registros bibliográficos + acceso al documento original (portales de revista, repositorios, recolectores).</p>
<p>b) Registros bibliográficos + acceso a un sistema de resolución de enlaces (bases de datos bibliográficas).</p>
<p>c) Lista de enlaces (motores académicos, metabuscadores).</p>
<p>En el primer caso (a), el usuario tiene solucionado siempre de forma directa el paso siguiente a cualquier búsqueda: la obtención del documento. En el segundo caso (b), lo tiene solucionado de forma parcial, es decir, en ocasiones el sistema de resolución de enlaces lo conducirá al documento completo, pero a veces no y, además, deberá hacerlo en varios pasos. En el tercer caso (c), se ofrece una lista de enlaces a otros sitios web de modo que el acceso en principio es directo, pero lleno de casuística: enlaces rotos, servidores que requieren suscripción, etc.</p>
<p><strong>3. Consideraciones finales</strong></p>
<p>De la estructura y niveles de agregación antes descritos se desprenden diversos comentarios para algunos de los principales agentes de la comunicación científica:</p>
<p><strong>Para los científicos como usuarios de información</strong></p>
<p>Es frecuente que los investigadores estén suscritos a las alertas de las revistas de su máximo interés. De todas formas, para las búsquedas sistemáticas y exhaustivas acostumbran a utilizar mayoritariamente, y de forma intensiva, los recursos de segundo nivel (especialmente los motores de búsqueda académicos) y también las bases de datos, que les aseguran el acceso a un mayor número de fuentes primarias. Esto es lógico ya que no es práctico tener que ir recorriendo los centenares de portales de revistas o de repositorios.</p>
<p><strong>Para los editores de las revistas</strong></p>
<p>Dado que los científicos consultan fundamentalmente agregadores de segundo nivel, es importante para una revista estar presente en portales de revistas o en repositorios, ya que son el paso esencial e imprescindible para poder ser incluidas en motores de búsqueda y metabuscadores. Es muy difícil estar en el segundo nivel sin pasar por el primero.</p>
<p><strong>Para los repositorios</strong></p>
<p>Los contenidos incluidos en repositorios tienen asegurada la presencia en el segundo nivel. Esto es muy importante para los contenidos que están depositados en ellos. El mayor número de consultas a los repositorios procede de agregadores de segundo nivel y no tanto de consultas directas.</p>
<p><strong>Para los científicos en cuanto que autores</strong></p>
<p>Si quieren asegurar una máxima difusión a sus obras tienen que publicar en revistas incluidas en portales y, si no son de acceso abierto, depositar sus textos en repositorios. De esta forma tienen asegurada su inclusión en motores de búsqueda y metabuscadores académicos y una fácil localización por parte de sus colegas.</p>
<p><strong>Notas</strong><strong> </strong></p>
<p>1. Para tener una referencia hay que tener en cuenta que las revistas académicas activas tan sólo son unas 78.000 (según <em>Ulrich&#8217;s</em>), cada una de las cuales publica un número variado de artículos anualmente.</p>
<div style="border: red 1px dashed; font-size: 11px;"><strong>Cómo citar este artículo:</strong></p>
<p><strong>Abadal</strong>, <strong>Ernest</strong>; <strong>Codina</strong>, <strong>Lluís</strong> . &#8220;El ecosistema de la información científica: estructura y niveles de agregación&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2011, v. 5, pp. ¿¿-??.</p>
</div>
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		</item>
		<item>
		<title>Del opac extendido a la biblioteca expandida: una realidad al fin</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/del-opac-extendido-a-la-biblioteca-expandida-una-realidad-al-fin</link>
		<comments>http://www.thinkepi.net/del-opac-extendido-a-la-biblioteca-expandida-una-realidad-al-fin#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 24 Jan 2011 16:41:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alicia Sellés-Carot y Jorge Serrano-Cobos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2011]]></category>
		<category><![CDATA[Agregación de información]]></category>
		<category><![CDATA[Biblioteca expandida]]></category>
		<category><![CDATA[Cms]]></category>
		<category><![CDATA[Discovery tools]]></category>
		<category><![CDATA[eXtensible Catalog]]></category>
		<category><![CDATA[Herramientas de descubrimiento]]></category>
		<category><![CDATA[Inteoperabilidad]]></category>
		<category><![CDATA[Linked data]]></category>
		<category><![CDATA[Metabuscadores]]></category>
		<category><![CDATA[Opac extendido]]></category>
		<category><![CDATA[Portal bibliotecario]]></category>
		<category><![CDATA[Sigb]]></category>
		<category><![CDATA[Sistema de gestión de contenidos]]></category>
		<category><![CDATA[Web 2.0]]></category>

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		<description><![CDATA[Opacs: cómo hemos cambiado La evolución de los sistemas de gestión de bibliotecas ha dado un giro cuantitativo y cualitativo enorme en los últimos años, en términos de nuevas apariciones de proyectos, iniciativas, y software distintos. El quid de la cuestión ha sido, por un lado, el tremendo avance en tecnologías de búsqueda de información<a href="http://www.thinkepi.net/del-opac-extendido-a-la-biblioteca-expandida-una-realidad-al-fin">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Opacs: cómo hemos cambiado</strong></p>
<p>La evolución de los sistemas de gestión de bibliotecas ha dado un giro cuantitativo y cualitativo enorme en los últimos años, en términos de nuevas apariciones de proyectos, iniciativas, y software distintos.</p>
<p>El quid de la cuestión ha sido, por un lado, el tremendo avance en tecnologías de búsqueda de información vía internet (y así el cada vez mayor predominio de <em>Google</em> en el apartado de búsqueda y obtención de información por parte de los tradicionales usuarios de las bibliotecas, ya sean públicas, universitarias, etc. Y por otro lado, la aparición del movimiento open source y de la <em>open access initiative</em> (OAI).</p>
<p>Estos nuevos factores han supuesto una mayor competitividad y un acicate para desarrolladores e instituciones, necesitadas de mejorar sus aplicaciones pudiendo cambiar las funcionalidades de los sistemas sin esperar a la industria del software, para dar respuesta a las necesidades actuales de conjuntos de usuarios cada vez más acostumbrados a la caja única o a interactuar con la información en portales tipo web 2.0, y menos interesados en esforzarse a entender las implicaciones de usar una herramienta -por otro lado tan potente- como un opac.</p>
<p><strong>Del opac extendido a </strong><strong>la Biblioteca Expandida</strong><strong> </strong></p>
<p><strong>Saorín</strong> nos hablaba ya en 2006 del “opac extendido” como una solución posible a la merma de funcionalidades que los usuarios de hoy día encontraban digitalmente en una biblioteca, o <strong>Játiva Miralles</strong> del “OPAC-Portal”, o <strong>Nieves González</strong> de la “biblioteca expandida” (<strong>González</strong>, 2009). La idea general era mejorar el opac para dotarle de unas funcionalidades que lo convirtieran en un portal de internet como otro cualquiera, en el que los usuarios pudieran interactuar tanto con información bibliográfica como de otra índole, con los bibliotecarios y con otros usuarios del mismo.</p>
<p>Por otro lado, la creciente generación de distintas fuentes de información y bases de datos impele a los responsables de las bibliotecas a buscar soluciones que ayuden a recuperar información de esas distintas fuentes de conocimiento desde un punto único de consulta, lo que ha dado en la creación de las llamadas “herramientas de descubrimiento” (<em>discovery tools</em>).</p>
<p><strong>Más allá de las herramientas de descubrimiento</strong></p>
<p>Descubrir datos e información académica es esencial para la investigación. El desarrollo de bases de conocimiento, sistemas web, repositorios y otras fuentes de información heterogéneas, creó la necesidad y permitió generar unas herramientas que impulsaran el descubrimiento de información más allá del propio catálogo, mediante la búsqueda y la navegación o <em>browsing</em> basada en la  Red, utilizando herramientas de vanguardia que permitieran encontrar información en las diferentes fuentes a un mismo tiempo, bien mediante indizadores de información que agregaran los datos y realizaran la búsqueda en su propio índice ( intercalando una capa intermedia entre las fuentes de datos y el interfaz de interacción con el usuario), bien mediante una estrategia de consulta en tiempo real a los índices: la vía de la metabúsqueda.</p>
<p>Pero en estos casos sólo se llegaba a la capa de información (lo cual en sí ya era, obviamente, un importante salto cualitativo). En el caso de las bibliotecas, se utilizaba sólo la capa de información bibliográfica, lo que nos dejaba sin poder explotar el estado en tiempo real de la circulación, o de la participación de los usuarios registrados en distintas bibliotecas de un sistema, por ejemplo, en el caso de catálogos colectivos.</p>
<p><strong>Cada software, su tarea</strong></p>
<p>El gran problema que subyace en la consecución de la idea del opac extendido es básicamente de índole práctica. Durante décadas, los programas de sigb se han dedicado a mejorar las necesidades de gestión de una biblioteca (préstamos, compras, catalogación, etc.) pero no a programar funcionalidades propias de un gestor de contenidos (CMS). Pero además, los sigb ya no son los únicos protagonistas en la gestión de colección y recursos de la biblioteca, puesto que actualmente las bibliotecas utilizan un amplio abanico de herramientas.</p>
<p>No es económicamente recomendable ni tiene demasiado sentido (ni para las entidades bibliotecarias ni probablemente para las empresas) pedirle a los desarrolladores de software de sigb que diseñen desde cero módulos específicos para funcionalidades de portales bibliotecarios en las herramientas de gestión, tales como mantener archivos de noticias, gestionar vídeos, foros, redes sociales, etc., máxime cuando ya un tipo de software que se dedica a hacer eso, el CMS.</p>
<p>Lo que se necesita realmente es una forma de conectar varias familias de software que hacen por separado muy bien lo que tienen que hacer, una forma de hacerlos convivir y de sumar fuerzas (y funcionalidades) en un entorno lo más abierto posible, que asegure una evolución muy dinámica permitiendo a las bibliotecas tomar el control de lo que realmente quieren que sea su portal, en función de su política propia, de la naturaleza y necesidades de sus usuarios.</p>
<p><strong>Una solución posible: <em>eXtensible Catalog</em></strong></p>
<p>Así, nace una iniciativa de la <em>Universidad</em><em> de Rochester</em>, con fondos de la <em>Fundación  Carnegie-Mellon</em>, que está pensada exactamente para sacar lo mejor de ambos mundos: conectar sigb, repositorios y otras herramientas para que sigan centrándose en lo mejor que sabe hacer, ayudar a gestionar una biblioteca, con un CMS, con el que dar al usuario toda la potencia de los modernos sistemas de gestión de contenidos <em>open source</em>: <em>eXtensible Catalog</em> (XC).</p>
<p>XC es un software de código abierto centrado en el usuario, que consta de varios <em>toolkits</em> utilizados de forma independiente para hacer frente a una necesidad particular o funcionar combinados para proporcionar un sistema de detección tanto de la información bibliográfica como de la información de circulación de los fondos y la identificación de los usuarios, para conectar a los cuatro componentes de software. Estos componentes pueden ser usuarios de la biblioteca con sus recursos.</p>
<p>El kit de herramientas de XC incorpora el software <em>Drupal</em> como sistema de gestión de contenidos. Además, integra la colección de metadatos de un catálogo (o varios) o de un repositorio institucional, la autenticación de los usuarios y los servicios de circulación del sigb a través de NCIP, con el contenido del sitio web (generado mediante <em>Drupal</em>) de una biblioteca mediante una interfaz web de usuario amigable, y va más allá de otras iniciativas como Sopac 2 (<strong>Tramullas</strong>, 2010), y puede ser la base para nuevos catálogos y servicios colectivos (<strong>Domingo Arroyo</strong>, 2010; <strong>Sellés Carot</strong>, 2010).</p>
<p>La navegación y la interfaz de búsqueda propias de <em>Drupal</em> permiten el uso de facetas. A partir de ahí, la plataforma de <em>Drupal</em> permite usar o crear aplicaciones web personalizadas que se integren con los metadatos de bibliotecas y servicios de circulación del sigb.</p>
<p>El esquema de metadatos de XC está basado en RDA y en FRBR, por lo que el kit de herramientas de metadatos permite a la interfaz de usuario presentar una navegación &#8220;FRBRizada&#8221;, al dejar incorporar metadatos agregados de varios silos de información, deduplicarlos, normalizarlos y transformar MARC o metadatos DC en un formato compatible para su uso en la capa de descubrimiento (la interfaz de usuario).</p>
<p>La conexión de XC con los servicios de repositorio de metadatos y la circulación en un sigb requiere dos juegos de herramientas. Cada una de estas herramientas está diseñada para integrarse estrechamente con una amplia gama de sistemas de gestión de bibliotecas. En primer lugar, el kit de herramientas OAI proporciona sincronización con los metadatos MARC que es administrado por el sigb. En segundo lugar, el kit de herramientas NCIP ofrece la visualización en directo del estado de circulación y da funcionalidades personalizadas a usuarios autenticados de diversas formas.</p>
<p>Como los módulos de XC son <em>addons</em> de <em>Drupal</em> (es decir, paquetes de software independientes unos de otros) se pueden poner o quitar en función de las funcionalidades que se quieran elaborar, sin tener que “desconectar” todo el sistema. A partir de ahí, las posibilidades son prácticamente infinitas, por ejemplo:</p>
<p>- Los usuarios pueden encontrar en un mismo punto de consulta todo, desde horarios de la biblioteca a recomendaciones de expertos conectados con otras partes del portal y/o con fichas bibliográficas relacionadas e incluso personalizadas para un usuario autenticado.<br />
- Al permitir conectar módulos de <em>Drupal</em> con las funcionalidades básicas de gestión de contenidos, se pueden utilizar y explotar recursos muy dispares, además de bases de datos u otros catálogos, incluso herramientas de elearning (LMS o <em>learning management systems</em>), <em>mashups</em> con otros sistemas (como <em>Google Maps</em>) o con redes sociales mediante APIs de programación.<br />
- Al usar FRBR, el sistema permite a los usuarios encontrar distintas manifestaciones de una misma obra, y a encontrar trabajos relacionados.<br />
- Permite generar puntos de consulta únicos entre redes de bibliotecas, aunando el descubrimiento, no sólo de si un ítem existe sino también si está libre para que un usuario lo pida en préstamo.<br />
- La escalabilidad está asegurada gracias al poderoso gestor de contenidos <em>Drupal</em>, que ofrece una comunidad de desarrolladores de código abierto con complementos gratuitos y oportunidades de colaboración con otras colecciones.<br />
- El software de búsqueda permite indizar millones de fichas por hora dependiendo del hardware y la red, y realiza cambios incrementales cambiando o añadiendo sólo los datos que se hayan transformado o sean nuevos en el índice, lo que ahora costes de tiempo y rendimiento.<br />
- Ayuda a conectar nuestro catálogo (mediante <em>linked data</em>) a la Web semántica mejorando la interoperabilidad, debido a que el esquema propio de metadatos de XC ya se está preparando para presentar los datos en RDF y cumplir con las cuatro reglas o las expectativas de comportamiento que deben seguir nuestros datos, según <strong>Berners-Lee</strong>, para convertirse en <em>linked data</em> y ayudar a crear la Web semántica, a saber:</p>
<p><strong>1.</strong> Utilizar URI como nombres para las cosas.<br />
<strong>2.</strong> Usar HTTP URI para que la gente puede buscar los nombres.<br />
<strong>3.</strong> Cuando alguien busca un URI, proveer información útil usando las normas RDF y SPARQL.<br />
<strong>4.</strong> Incluir enlaces a otros URI para que puedan descubrir más cosas (<strong>Berners-Lee</strong>, 2006).</p>
<p><strong>Conclusiones</strong></p>
<p>Las instituciones bibliotecarias están llamadas a dar servicios en sus portales mediante una mayor integración entre servicios web, que deben ser proporcionados por herramientas específicas para tareas concretas, de forma que la suma de las partes aporte a los usuarios un valor añadido mucho mayor que el actual, en el que se trabaja por separado.</p>
<p>Esta integración unida a la agregación de fuentes de información heterogéneas en entornos más homogéneos de cara al usuario ha dado lugar a las llamadas herramientas de descubrimiento, encaminándose hacia el portal bibliotecario expandido o extendido, gracias a herramientas como <em>eXtensible Catalog</em>, que permite una correcta integración y explotación de los recursos específicos de distintos software (como sigb y CMS o LMS) en pro de una mejora de los servicios y funcionalidades realizadas hasta la fecha; en definitiva, de una mejor experiencia por parte de los usuarios.</p>
<p><strong>Referencias bibliográficas</strong></p>
<p><strong>Berners-Lee, Tim</strong>. <a href="http://www.w3.org/DesignIssues/LinkedData.html" target="_blank">Linked data: design issues</a>, 2006.</p>
<p><strong>Bowen, Jennifer</strong>. “<a href="http://dcpapers.dublincore.org/ojs/pubs/article/view/1010/979" target="_blank">Moving library metadata toward linked data: opportunities provided by the eXtensible Catalog</a>”. En: <em>DC-2010-Pittsburgh proceedings</em>, págs. 44-59.</p>
<p><em><a href="http://www.extensiblecatalog.org" target="_blank">eXtensible Catalog Organization</a></em>.</p>
<p><strong>González Fernández-Villavicencio, Nieves</strong>. “<a href="http://www.aab.es/pdfs/baab9697/96-97col01.pdf" target="_blank">La biblioteca expandida en código abierto</a>”. En: <em>Boletín asociación andaluza de bibliotecarios</em>. Año 24, n. 96-97, 2009.</p>
<p><strong>Játiva Miralles, María Victoria</strong>. “<a href="http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=3000805" target="_blank">El catálogo: un recurso en expansión</a>”. <em>Anales de documentación</em>, 2009, v. 12, pp. 69-91.</p>
<p><strong>Saorín Pérez, Tomás</strong>. Modelo conceptual para la automatización de bibliotecas en el contexto digital. Universidad de Murcia, 2006. [Tesis doctoral dirigida por José Vicente Rodríguez Muñoz].</p>
<p><strong>Tramullas, Jesús</strong>. “<a href="http://tramullas.com/2010/03/05/drupal-y-bibliotecas-en-library-journal" target="_blank">Drupal y bibliotecas en library journal</a>”. <em>Tramullas.com</em>.</p>
<p><strong>Arroyo Fernández, Domingo</strong>. “<a href="http://cobdcv.es//index.php?option=com_content&#038;task=view&#038;id=290&#038;Itemid=9" target="_blank">Punto único de consulta bibliotecas de la AGE</a>”. En: <em>III Jornades del COBDCV</em>, 30 septiembre, 2010.</p>
<p><strong>Sellés-Carot, Alicia</strong>; <strong>Orduña-Malea, Enrique</strong>; <strong>Serrano-Cobos, Jorge</strong>; <strong>Lloret-Romero, Nuria</strong>. “Proposal of a goal-oriented shared catalog model”. En: <em>IEEE fourth international conference on semantic computing (ICSC)</em>, 22-24 September, 2010. Pittsburgh (EE.UU), pp. 502-507.</p>
<div style="border:red 1px dashed;font-size:11px;">
<strong>Cómo citar este artículo:</strong></p>
<p><strong>Sellés-Carot</strong>, <strong>Alicia</strong>; strong>Serrano-Cobos</strong>, <strong>Jorge</strong> . &#8220;Del opac extendido a la biblioteca expandida: una realidad al fin&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2011, v. 5, pp. ¿¿-??.
</div>
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		<title>Enseñar para la profesión o enseñar para la ciencia: ¿una falsa disyuntiva?</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/ensenar-para-la-profesion-o-ensenar-para-la-ciencia-una-falsa-disyuntiva</link>
		<comments>http://www.thinkepi.net/ensenar-para-la-profesion-o-ensenar-para-la-ciencia-una-falsa-disyuntiva#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 20 Jan 2011 08:08:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Francisco-Javier García-Marco</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2011]]></category>
		<category><![CDATA[Bibliotecología]]></category>
		<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[Escritura]]></category>
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		<description><![CDATA[UN PROBLEMA SERIO que se plantea hoy en día en la docencia universitaria es el debate entre enseñar para la disciplina o enseñar para la profesión, porque indudablemente ambas cosas son misión de la universidad y, aunque se retroalimentan, no se pueden reducir la una a la otra. Durante muchos años, y salvando algunas carreras,<a href="http://www.thinkepi.net/ensenar-para-la-profesion-o-ensenar-para-la-ciencia-una-falsa-disyuntiva">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>UN PROBLEMA SERIO que se plantea hoy en día en la docencia universitaria es el debate entre enseñar para la disciplina o enseñar para la profesión, porque indudablemente ambas cosas son misión de la universidad y, aunque se retroalimentan, no se pueden reducir la una a la otra.</strong></p>
<p>Durante muchos años, y salvando algunas carreras, el énfasis del profesor –y por tanto de la enseñanza, debido a su posición de liderazgo- ha estado claramente en la disciplina. Hoy en día entendemos con igual nitidez -y es uno de los puntos fundamentales del proceso de Bolonia- que el énfasis se ponga en la empleabilidad, esto es, en la incorporación a la profesión. La sociedad y la economía del conocimiento necesitan profesionales de alto nivel, de nivel universitario, capaces de detectar problemas y proponer soluciones; y la universidad debe contribuir a proporcionarlos.</p>
<p>La formación para la empleabilidad y el énfasis en los aspectos técnicos es fundamental en biblioteconomía y documentación. Las actividades de información y documentación son, en una parte muy importante, de carácter técnico, y por ello en los recientes planes de estudio se han primado los contenidos de este tipo. Por otra parte, el énfasis en la enseñanza práctica como contrapunto a los excesos de la docencia solamente teórica, han llevado a concentrar los esfuerzos en el manejo de programas y la aplicación de modelos y técnicas. Se trata de tendencias positivas, pero que también tienen su coste.</p>
<p>Aunque todo es deseable, no todo es alcanzable a la vez con los recursos disponibles. El problema que se plantea ahora es si no habremos caído sin querer en un nuevo desequilibrio, sólo que de dirección contraria. El aprendizaje de los aspectos más abstractos de las disciplinas científicas es el camino para un pensamiento creativo y crítico, absolutamente necesario para ejercer la actividad profesional en la sociedad del conocimiento, en la que las tareas repetitivas son cada vez más ejecutadas por autómatas y lo que se necesita son personas que dirijan esa extraordinaria fuerza de producción que la informática y la automática ponen a nuestro servicio.</p>
<p>Sobre este tema, que verdaderamente me preocupa porque ambos lados de la balanza me parecen igualmente importantes para la formación de nuestros estudiantes, <strong>Cristóbal Pasadas</strong> (2011) proporcionó una referencia estupenda, sobre la que enseguida me puse a trabajar.</p>
<p>En resumen, en un libro que acaba de salir, <strong>Richard Arum</strong> y <strong>Josipa Roksa</strong> (2011) publican el resultado de un estudio realizado sobre el grado de aprendizaje conseguido durante los primeros dos años de carrera en competencias formativas básicas como el razonamiento crítico, el razonamiento complejo o la escritura. Para ello aplicaron a 2.300 estudiantes de 24 instituciones estadounidenses de educación superior el test <em>Collegiate learning assessment</em>. El 45% no mostraron ninguna mejoría en los dos primeros años, y el 36% siquiera en los 4 años, y los que mejoraron lo hicieron muy poco, un magro incremento de 18 puntos porcentuales en los 4 años.</p>
<p>Los investigadores culpan de la situación a la falta de rigor en la enseñanza y a un estudio medio de 13 a 14 horas semanales fundamentalmente en grupos. Observaron que los que mejoraban más eran los que estudiaban solos más de cuatro horas a la semana; y los que tenían asignaturas más exigentes (más de 40 páginas de lecturas a la semana y 20 de escritura al semestre), generalmente en carreras de humanidades, en las que se les pide leer más. La participación en actividades extracurriculares no correlacionó con resultados mejores en los aspectos que medían; lo cual no quiere decir que éstas no sirvan para nada -que ciertamente sirven y mucho-, sino que para los aspectos medidos no son formativas.</p>
<p>Hoy es frecuente, por otra parte, limitar sin querer la actividad crítica y creativa a una actitud o a un esfuerzo de la voluntad: soy crítico porque critico, y soy creativo porque quiero y hago lo que quiero. Pero lo cierto es que el pensamiento crítico y creativo requiere igualmente de capacidades superiores del pensamiento, si no sus productos resultan impertinentes, desajustados de la realidad o irrelevantes, al menos cuando se realizan en profesiones de alto nivel. Sin lógica y rigor, contrastación con la evidencia, experiencia en entender argumentaciones difíciles de otras personas e identificar puntos de discusión comunes y un amplio bagaje de conceptos abstractos de alto nivel es muy difícil criticar con sentido o crear algo que merezca la pena.</p>
<p>Por lo tanto, no basta animar a ser críticos y creativos, sino que el docente —o al menos algunos docentes— tienen que ayudar a los estudiantes a que desarrollen esas competencias, ayudándoles a leer abundante material de calidad superior, a comparar e integrar ese material, a aplicarlo a situaciones nuevas y a redactar sus ideas de forma adecuada. Y eso requiere tiempo y asignaturas adecuadas donde el estudiante se reserve y dedique.</p>
<p>Y el alumno tiene que esforzarse, porque, como dice el viejo adagio: “El que quiere lo bueno, quiere también lo malo”. También conviene traer aquí a colación al viejo maestro <strong>Watzlawick</strong> (1986), y mirar de frente a “Lo malo de lo bueno”.</p>
<p>La formación analítica en el uso de modelos, técnicas y normas se debe complementar con la formación en las habilidades propias del pensamiento humanístico y científico. Quizá esta podría ser precisamente una de las funciones de los profesores más veteranos y que hayan conseguido una amplia perspectiva de su campo académico. Casi deberíamos rogarles que, por favor, lo hagan, a pesar de que los alumnos les miren a veces mal.</p>
<p><strong>Referencias bibliográficas</strong></p>
<p><strong>Arum, Richard</strong>; <strong>Roksa, Josipa</strong>; <strong>Cho, Esther</strong> (s. d.). <em><a href="http://highered.ssrc.org/files/SSRC_Report.pdf" target="_blank">Improving undergarduate learning: findings and policy recommendations form the SSRC-CLA longitudinal project</a></em>. Brooklyn, NY: Social science research council, 2011.</p>
<p><strong>Arum, Richard</strong>; <strong>Roksa, Josipa</strong>; <strong>Cho, Esther</strong>. <em><a href="http://highered.ssrc.org/wp-content/uploads/2010/10/Arum-and-Roksa-2008-Learning-in-Higher-Ed.pdf" target="_blank">Learning to Reason and Communicate in College: Initial Report of Findings from the CLA Longitudinal Study</a></em>. Brooklyn, NY: Social science research council, 2008.</p>
<p><strong>Arum, Richard</strong>; <strong>Roksa, Josipa. </strong><em>Academically adrift: limited learning on college campuses</em>. Chicago: The University of Chicago Press, 2011.</p>
<p><strong>Pasadas Ureña, Cristóbal</strong> “<a href="http://listserv.rediris.es/cgi-bin/wa?A2=ind1101C&amp;L=IWETEL&amp;F=&amp;S=&amp;P=39138" target="_blank">¿De verdad aprenden los estudiantes universitarios?</a>”. <em>Iwetel</em>, 2011, 18 enero.</p>
<p><strong>Watzlawick, Pual</strong>. <em>Lo malo de lo bueno, o las soluciones de Hécate</em>. Barcelona: Editorial Herder, 1987.</p>
<div style="border:red 1px dashed;font-size:11px;">
<strong>Cómo citar este artículo:</strong></p>
<p><strong>García-Marco</strong>, <strong>Francisco-Javier</strong>. &#8220;Enseñar para la profesión o enseñar para la ciencia: ¿una falsa disyuntiva?&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2011, v. 5, pp. ¿¿-??.
</div>
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		<title>ICA-AtoM. Primera versión ‘oficial’ disponible</title>
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		<pubDate>Tue, 18 Jan 2011 09:20:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ricardo Eíto-Brun</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2011]]></category>
		<category><![CDATA[Estándares]]></category>
		<category><![CDATA[Gestión de archivos]]></category>
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		<description><![CDATA[UNA DE LAS noticias interesantes que ha traído el 2010 en lo referente al software libre para archivos ha sido la publicación de la primera versión “formal” del programa ICA-AtoM Se trata de un software de código abierto para la creación y publicación de descripciones de documentos de archivo desarrollado por la empresa canadiense Artefactual<a href="http://www.thinkepi.net/ica-atom-primera-version-oficial-disponible">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>UNA DE LAS noticias interesantes que ha traído el 2010 en lo referente al software libre para archivos ha sido la publicación de la primera versión “formal” del programa <em>ICA-AtoM</em></strong></p>
<p>Se trata de un software de código abierto para la creación y publicación de descripciones de documentos de archivo desarrollado por la empresa canadiense <em>Artefactual Systems</em> bajo patrocinio del <em>ICA </em>(<em>International council of archives</em>) y de <em>Unesco</em>. El programa se enmarcó en una iniciativa de <em>Unesco</em> para facilitar acceso a los archivos sobre Derechos humanos.</p>
<p>Su desarrollo tomó como punto de partida los requisitos funcionales para un sistema de información archivística <em>Osaris</em> (<em>Open source archival resource information system</em>)<em>,</em> elaborados por el <em>ICA Committee on information technology</em> en el 2003 bajo la dirección de <strong>Peter Horsman</strong>, profesor del <em>Netherlands institute for archival education research </em>(<em>Archiefschool</em>). En 2005 se obtuvo financiación del programa <em>IFAP (Information for all programme)</em> de <em>Unesco</em> para crear una base de datos y desarrollar un sistema código abierto basado en los estándares del <em>ICA</em>, bajo la coordinación de la  <em>Dutch Archiefschool</em>.</p>
<p>El primer prototipo estuvo disponible en 2006. La versión 1.0 se presentó en el congreso <em>ICA</em> de julio de 2008, y hasta finales de noviembre de 2010 la última versión disponible era la 1.0.9 beta. La presentación de la versión 1.1, que se considera la primera versión estable u oficial, lista para ser usada en entornos de producción, estaba prevista para la reunión <em>ICA Citra</em> de Malta en noviembre de 2009. Se ha publicado finalmente el 22 de noviembre de 2010.</p>
<p>A pesar de este retraso, se debe destacar que las versiones publicadas durante el año 2010, aun a pesar de estar etiquetadas como “beta”, ofrecían un nivel de madurez y funcionalidad satisfactorio. Aparte de las organizaciones antes citadas, en el desarrollo de <em>ICA-AtoM</em> ha participado la <em>Archives</em><em> association of British Columbia</em>, <em>Library and archives of Canada</em>, <em>City of Vancouver archives</em>, los <em>National library and archives of Iran</em> y <em>Canadiana.org</em>.</p>
<p>La <a href="http://ica-atom.org/VanGarderen_TheICA-AtoMProjectAndTechnology_AAB_RioDeJaniero_16-17March2009.pdf" target="_blank">historia completa</a> del proyecto y su evolución se puede consultar online.</p>
<p>La nota en la que se presenta la versión 1.1 destaca, entre otras, la incorporación de estas mejoras:</p>
<p>-Enlaces persistentes para descripciones, registros de autoridad, funciones, archivos, objetos digitales y páginas estáticas.</p>
<p>- Importar y exportar registros <em>EAC-CPF</em> y <em>SKOS</em> (<em>Simple knowledge organization system</em>),</p>
<p>-Mejoras en la interfaz de usuario para completar fechas, mensajes de ayuda y búsqueda de de registros nuevos y modificados.</p>
<p>- Comprobaciones automáticas de actualizaciones del software.</p>
<p>Es posible acceder a un <a href="http://ica-atom.org/demo" target="_blank">sitio de demostración</a> actualizado.</p>
<p>La demostración permite acceder a las funciones de consulta y a la edición de datos y descripciones.</p>
<p><strong>Breve descripción del programa</strong></p>
<p><em>ICA-AtoM</em> ha sido desarrollado sobre <em>MySql y PHP</em>, aunque el sistema puede trabajar con otras bases de datos. Permite gestionar un repositorio de descripciones multinivel, así como registros de autoridad y de contexto, de funciones y descripciones de los centros (se puede mantener en la misma base de datos las descripciones correspondientes a distintos centros). La descripción de materiales, registros de autoridad, funciones y centros se basa en los estándares del <em>ICA</em> <em>ISAD(G)</em>, <em>Isaar(CPF)</em>, <em>ISDF</em> e <em>Isdiah</em>, aunque también se pueden crear las descripciones usando otros esquemas como <em>Dublin Core</em>, <em>Mods</em> (<em>Metadata object description schema</em>) o las <em>Rules for archival description </em>(<em>RAD</em>) canadienses (las opciones de configuración permiten elegir el modelo que se quiere utilizar para crear las descripciones).</p>
<p><strong>Formulario para crear una nueva función basada en <em>ISDF</em></strong></p>
<p>El archivero puede relacionar descripciones de documentos, registros de autoridad y de contexto, de funciones y centros. También se pueden establecer vínculos con lugares y con otros descriptores procedentes de las llamadas <em>taxonomías</em>, que actúan como listas de valores controlados.</p>
<p><strong>Datos descriptivos de un archivo</strong></p>
<p>El programa permite importar y exportar datos a formato <em>EAD</em>, y  en la versión 1.1 se ha incorporado la posibilidad de importar y exportar registros de autoridad y contexto a <em>EAC-CPF</em>, cuya versión definitiva se publicó en 2010. Los listados de descriptores y taxonomías, cuyos valores pueden asignarse posteriormente a los registros <em>ISAD(G)</em>, <em>Isaar (CPF)</em>, etc., también se pueden exportar a <em>SKOS</em>, y en el caso de los descriptores se pueden registrar las relaciones entre términos características de un tesauro (UP, USE, TG, TE, TR).</p>
<p><em>ICA-AtoM</em> incorpora una interfaz web para la gestión de descripciones, descriptores, y para la consulta por parte de los usuarios finales. En la visualización de las descripciones se muestra el contexto en el que se sitúa la documentación dentro de la estructura jerárquica del fondo (figura 3).</p>
<p><strong>Descripción de un fondo</strong></p>
<p>Otra función interesante de <em>ICA-AtoM</em> es el soporte al protocolo técnico <em>OAI-PMH 2.0</em>, que se desarrolló en colaboración con <em>Library and archives of Canada</em>, y gracias al cual <em>ICA-AtoM</em> puede proveer metadatos a otras bases de datos centralizadas. Los metadatos se pueden exponer en formato <em>Dublin core</em> a través de unas urls acordes con este protocolo.</p>
<p>Como resumen, se pueden señalar los siguientes puntos fuertes de este programa:</p>
<p>-Soporte a los estándares del <em>ICA</em>.</p>
<p>-Capacidad de importar y exportar a <em>EAD</em> y <em>EAC-CPF</em>.</p>
<p>-Gestión de las relaciones entre los distintos tipos de registros.</p>
<p>-Gestión de listas de autoridades y de descriptores con las relaciones características de los tesauros.</p>
<p>-Soporte a <em>OAI-PMH</em> para exponer los contenidos de la base de datos en formato <em>Dublin core</em>.</p>
<p>-Módulo de consulta disponible a través de la Web, y funciones para la publicación y gestión de bibliotecas de imágenes.</p>
<p>-Interfaz de usuario traducible a distintos idiomas.</p>
<p>Se trata por lo tanto de un programa interesante que puede satisfacer las necesidades iniciales de descripción y publicación en la Web, y también resulta valioso para fines educativos dado su soporte a los estándares del <em>ICA</em>. Como sucede con estas iniciativas abiertas, su repercusión final estará condicionada por el número de centros que se animen a probarlo y adoptarlo, y por la disponibilidad del soporte técnico necesario para completar las capacidades iniciales del programa con nuevos módulos y adaptaciones.</p>
<p>Está previsto que se discuta la evolución de <em>ICA-AtoM</em>, su financiación y plan de nuevas versiones en el <em>ICA-AtoM Steering committee</em> que se celebrará en París el 1 de marzo con la participación de representantes de <em>Archives de France&#8217;s Bureau du traitement et de la conservation des archives</em> y de los <em>Records of Scotland.</em></p>
<p>No obstante sí se ha confirmado la publicación de una nueva versión -la 1.2- en julio de 2011. En ella se incorporarán opciones para la gestión de ingresos y está planificado contrastar la escalabilidad del software en unas pruebas junto con la <em>Library</em><em> and Archives of Canada</em>.</p>
<p><strong>Notas</strong></p>
<p>1. <a href="http://ica-atom.org" target="_blank"><em>ICA-AtoM</em></a>.</p>
<p>2. <a href="http://www.mcu.es/archivos/CE/RecProf/NormasDocumentos.html" target="_blank">Isdiah</a></p>
<div style="border:red 1px dashed;font-size:11px;">
<strong>Cómo citar este artículo:</strong></p>
<p><strong>Eíto-Brun</strong>, <strong>Ricardo</strong>. &#8220;ICA-AtoM. Primera versión &#8216;oficial&#8217; disponible&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2011, v. 5, pp. ¿¿-??.
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		<title>Gestión de documentos: sonrisas y lágrimas</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/gestion-de-documentos-sonrisas-y-lagrimas</link>
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		<pubDate>Mon, 17 Jan 2011 08:22:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adela Alòs-Moner</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2011]]></category>
		<category><![CDATA[Gestión de documentos]]></category>
		<category><![CDATA[Gestión del conocimiento]]></category>

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		<description><![CDATA[EN 2002 escribí el artículo “Intranets: sonrisas y lágrimas”. En aquel momento las intranets se estaban expandiendo en las organizaciones y empezaba a haber un “corpus” de experiencias que permitía hacer una reflexión sobre cómo debía implementarse una intranet para garantizar su éxito. Han pasado casi diez años y hoy un tema “estrella” es el<a href="http://www.thinkepi.net/gestion-de-documentos-sonrisas-y-lagrimas">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>EN 2002 escribí el artículo “<a href="http://www.elprofesionaldelainformacion.com/contenidos/2002/enero/1.pdf" target="_blank">Intranets: sonrisas y lágrimas</a>”. En aquel momento las intranets se estaban expandiendo en las organizaciones y empezaba a haber un “corpus” de experiencias que permitía hacer una reflexión sobre cómo debía implementarse una intranet para garantizar su éxito.</strong></p>
<p>Han pasado casi diez años y hoy un tema “estrella” es el de la gestión de la documentación en las organizaciones. También en este caso tenemos suficientes experiencias acumuladas para poder realizar unas primeras reflexiones o recomendaciones que faciliten que un proyecto de gestión de documentos pueda obtener los objetivos esperados. Me permito pues la licencia de usar la misma expresión para este artículo “Gestión documental: sonrisas y lágrimas”.</p>
<p><strong>¿Qué preocupa a las organizaciones?</strong><br />
<strong>¿Qué sucede hoy en muchas de ellas, en lo que concierne a la información y la documentación?</strong></p>
<p>A las organizaciones les preocupa la pérdida o la dificultad de acceso a documentación crítica e indispensable, por ejemplo, para dar respuesta a una auditoría. También les preocupan las “pérdidas de tiempo” o las horas que dedica el personal a buscar información o a reelaborar documentos que ya existen. Preocupa que, cuando un empleado deja la organización es prácticamente imposible encontrar los documentos en su ordenador, o que si no está por cualquier motivo sea complicado encontrar un anexo importante que ha recibido por correo electrónico.</p>
<p>Al mismo tiempo se empieza a constatar una preocupación creciente por la “legibilidad” y el acceso en un futuro a la documentación. Esta inquietud es resultado, muy a menudo, de alguna penosa experiencia asociada a la dificultad de recuperar un documento de hace apenas 8 ó 10 años o de recuperar un vídeo del que ya no se dispone el equipo de lectura.</p>
<p>La necesidad de gestionar la documentación es un hecho evidente y responde fundamentalmente a dos motivos: por una parte, al crecimiento exponencial de información (un 60% cada año) en múltiples formatos y, por otra, a la multiplicidad y generalización en el uso de los dispositivos de recepción y de generación de documentos, resultado de la expansión e impacto de las tecnologías (internet, ordenadores personales, PDAs, etc.).</p>
<p>Sobre el crecimiento de la información se ha escrito mucho últimamente. El informe <em><a href="http://www.economist.com/node/15557443" target="_blank">Data, data everywhere</a></em>, de <strong>Kenneth Cukier</strong> publicado por <em>The economist</em> en febrero de 2010<sup>2</sup> resume en pocas páginas la situación actual y las perspectivas en el próximo futuro. Usa la expresión “monstruosa cantidad de datos” y cita a <strong>Joe Hellerstein</strong>, de la <em>Universidad</em><em> de California</em>, que habla de “la revolución industrial de los datos”. Constata también, una vez más, que la información que se genera es muy superior a la capacidad de almacenamiento disponible.</p>
<p>Esta realidad global tiene su expresión en las organizaciones que se encuentran cada vez más “perdidas” en la inmensidad de datos y documentos que se acumulan en sus redes locales y ordenadores personales. Necesitan localizar con agilidad y fiabilidad documentos que generan y reciben pero, sobre todo, necesitan dar sentido a la gran cantidad de datos e información que se encuentra en ellos.</p>
<p>Poder acceder a los documentos en el momento en que se necesitan y preservar aquellos a los que deberá ser posible acceder en un futuro son elementos esenciales en el uso y capitalización de la información de una organización.</p>
<p>Para asegurar la eficiencia de las organizaciones y su capacidad innovadora y la plena integración de la información y la documentación en sus procesos de actividad e investigación, es necesario que los documentos y sus contenidos estén:</p>
<p>-Accesibles, dónde, cuándo y por quién sea necesario para la organización.<br />
-Usables, de manera que sean accesibles e interpretables para las personas que deben hacer uso de ellos.<br />
-Integrados, en función de las necesidades y requerimientos de la organización y sus trabajadores.<br />
-Actualizados, según el desarrollo de la organización y su producción documental, para garantizar su permanente vigencia.</p>
<p><strong>¿Qué aspectos debemos contemplar en un proyecto de gestión de documentos?</strong><br />
<strong>¿Cuáles son los errores que se producen con más frecuencia?</strong></p>
<p>Podríamos concretarlos en diez aspectos:</p>
<p><strong>1. Implicación de la dirección</strong></p>
<p>Es evidente que a la mayoría de los responsables de las organizaciones les preocupa la situación de la documentación, pero también es cierto que, en muchos casos, consideran –erróneamente- que éste es un tema “informático”; es decir, consideran que la solución pasa por implementar un sistema automatizado.</p>
<p>Que los directivos entiendan que la solución no es informática –o no es únicamente informática- no siempre es fácil pero es imprescindible. En la mayoría de casos cabe una labor de explicación, de guía y asesoramiento que les permita visualizar los beneficios que un proyecto bien diseñado de gestión de la documentación puede aportar a la organización.</p>
<p>Por tanto, el primer aspecto es la implicación de la dirección. Una implicación indispensable en un proyecto de estas características ya que comporta siempre cambios en la cultura de la empresa, en los procedimientos y muy a menudo en la propia estructura organizativa.</p>
<p>Intentar llevar a cabo un proyecto de mejora de la gestión de la documentación sin una implicación clara y directa de la dirección quizá permita pequeños avances, pero pocas veces representará una mejora sensible en la organización.</p>
<p><strong>2. Entender la organización y tener una visión amplia del entorno en la que ésta opera</strong></p>
<p>La documentación es un claro reflejo de la actividad de una organización y, por tanto, para llevar a cabo cualquier proyecto de mejora de gestión de la documentación es forzoso entenderla. Comporta conocer su misión, sus objetivos, sus prioridades, sus procesos clave de negocio, el entorno legal y normativo en el que opera, etc.</p>
<p>Un proyecto de mejora de gestión de la documentación debe abordar en profundidad los flujos de trabajo y los procedimientos y tener en cuenta los roles de las distintas personas implicadas en los mismos.</p>
<p>Pero además de “la propia organización” se hace necesario un conocimiento del entorno, de datos macroeconómicos y microeconómicos, del mercado, de tendencias, de la competencia…</p>
<p>Esta visión más amplia es obligada si se quiere ir más allá de “ordenar” los documentos; la aportación de valor reside en la habilidad de “dar sentido”, por ejemplo, con el uso de taxonomías que integren bajo un único concepto documentos que tratan de procesos de actividad distintos; y, sobre todo, en la capacidad de contribuir al valor de uso a la documentación, de convertir la información en conocimiento que facilite la toma de decisiones.</p>
<p><strong>3. Sumar visiones y conocimientos. Trabajo en equipo</strong></p>
<p>El trabajo aislado no tiene cabida en un proyecto de gestión de la documentación. Depende de cada organización el decidir quién deberá formar parte de un equipo de trabajo.</p>
<p>Los responsables del departamento de gestión de documentos, información o archivo, de calidad, tecnología, organización, recursos humanos o gerencia son los más habituales, y constituyen equipos multidisciplinares con los que es posible obtener mejores resultados en menos tiempo.</p>
<p>Para avanzar es indispensable la implicación de distintos perfiles dentro de la organización: el “solo ante el peligro” se convierte en algo realmente peligroso y, sobre todo, poco eficiente.</p>
<p><strong>4. Asignación de responsabilidades</strong></p>
<p>El hecho de llevar a cabo un trabajo en equipo no comporta que no deba haber asignación de responsabilidades claras. Según la dimensión de la organización éstas deberán situarse a distintos ámbitos: un responsable global de gestión documental y además, por ejemplo, responsables departamentales. Un aspecto fundamental es que cada uno de los trabajadores sea consciente de su responsabilidad con los documentos que genera o recibe.</p>
<p>Un proyecto en el que haya actividades o tareas indefinidas y sin asignación de responsabilidades concretas necesita su reconsideración global.</p>
<p><strong>5. Formación</strong></p>
<p>Un proyecto de gestión de la documentación comporta necesariamente dedicar horas a formar al personal en los nuevos procedimientos y pautas de trabajo y, eventualmente, en las herramientas tecnológicas que se puedan implementar. Es esencial que las personas en la organización entiendan y se sientan “cómodas” en los nuevos procedimientos de trabajo. La formación contribuye en gran medida a superar “resistencias al cambio” que a menudo se producen.</p>
<p>Además de la formación debe asegurarse el soporte y apoyo al personal para solventar dudas o dificultades con las que normalmente se enfrentan las primeras semanas.</p>
<p>Un error que se comete a menudo es, precisamente, el de no haber contemplado el tiempo necesario para formar al personal ni el soporte y apoyo que hay que seguir dando de manera continuada, hasta que los nuevos procedimientos están totalmente interiorizados.</p>
<p><strong>6. Cultura corporativa. Comunicación</strong></p>
<p>Los aspectos relacionados con la cultura corporativa son decisivos. Para que un sistema de gestión documental sea realmente efectivo debe haber una cultura orientada a compartir. Crear y establecer pautas orientadas a romper “silos” y compartimentos estancos. La comunicación tiene aquí un papel relevante ya que debe servir para transmitir una visión global de los beneficios a obtener que vaya más allá del propio ámbito de actuación.</p>
<p>Definir y concretar una política corporativa, y que el personal en su globalidad la asuma, no es un tema baladí.</p>
<p>Los cambios en las organizaciones los realizan las personas. Sin ellas, sin su complicidad ni su implicación, un proyecto de gestión documental posiblemente acabará atascándose. Un aspecto que a menudo no se tiene suficientemente en cuenta es la diversidad de realidades de las personas de la organización en cuanto a sus habilidades y actitudes. Lo que puede haber funcionado en una organización no tiene porqué operar positivamente en otra.</p>
<p><strong>7. Herramientas de gestión</strong></p>
<p>En un sistema de gestión de documentos se utilizan instrumentos como son los cuadros de clasificación, los calendarios de conservación y eliminación, vocabularios de metadatos, etc. Estos instrumentos, usados tradicionalmente para gestionar los documentos en soporte papel, se han ido modificando para adaptarse a la nueva realidad de la documentación electrónica.</p>
<p>Aunque parece evidente que como paso previo a la selección e implementación de cualquier software deberían haberse contemplado todos las facetas conceptuales (desde cuadros de clasificación y mapas documentales a aspectos relacionados con los conocimientos de las personas), a menudo se deciden previamente programas software que después son difícilmente adaptables a la realidad de la organización. Por ejemplo, no se prevén aspectos relacionados con la preservación y migración de documentos o con su adecuación a la normativa, como es el caso de la <em>Ley</em><em> 11/2007 en la Administración pública</em>.</p>
<p>Seguramente el error más frecuente es implementar un software de gestión documental sin haber realizado una toma de requerimientos funcionales que tengan en cuenta el uso de un cuadro de clasificación, una taxonomía, los modelos de metadatos a aplicar, etc. <em>MoReq2</em> (<em>Model requirements for the management of electronic records</em>) es una referencia importante ya que establece los requisitos que debe cumplir cualquier programa de gestión de documentos.</p>
<p>Hay que evitar realizar una aplicación mimética de los esquemas “clásicos” ligados a la formación en archivos o en documentación. A menudo lo “mejor” no encaja con la cultura organizativa o con lo que la dirección de la empresa y las personas esperan. Y es, por tanto, necesario cuestionarse lo que pueden ser las bases teóricas aprendidas.</p>
<p><strong>8. Un proyecto global. Pequeños avances</strong></p>
<p>Llevar a cabo un proyecto de gestión de documentos en cualquier organización requiere tiempo. Es por ello que hace falta –una vez diseñado y enmarcado el proyecto global, sus beneficios, resultados, etc.-, ir avanzando por fases sobre todo en aquellos departamentos o áreas con las personas más proactivas, que pueden actuar como elemento de referencia para los demás.</p>
<p>Es importante realizar un planeamiento que permita pequeños avances iniciales, que producen una visión positiva en la organización, porque esto desencadena buenas condiciones y una predisposición para posteriores etapas y avances.</p>
<p><strong>9. Resolver los problemas de hoy. Anticiparse a los de mañana</strong></p>
<p>Un proyecto de gestión de documentos debe, en primer lugar, dar respuesta a los problemas y disfunciones de la organización hoy. Los resultados -los beneficios- deben ser evidentes y deberían poderse cuantificar.</p>
<p>Si hay algo que demandan las organizaciones, y especialmente en momentos de crisis y de dificultades, es la mejora de la eficiencia. Una correcta gestión de la documentación (y por ello, del conocimiento corporativo) es un aspecto clave que puede aportar beneficios a corto plazo. Pero más allá es indispensable pensar en “mañana”, identificando claramente los riesgos del sistema y su sostenibilidad. Especialmente en temas como la preservación, hay que ser extremadamente cauto y riguroso para proponer iniciativas que puedan ser viables en el tiempo.</p>
<p><strong>10. Marco normativo</strong></p>
<p>Sitúo este aspecto en último lugar, aunque no por ello es menos importante. Más allá del marco normativo y legal en el que actúa la organización, para diseñar un sistema de gestión de documentos es indispensable tener presente las normas específicas en gestión documental. Podemos citar la norma <em>UNE-ISO/TR 15489</em> de gestión de documentos o las normas <em>ISO 30300</em> e <em>ISO 30301</em> (ver nota de <strong>Carlota Bustelo</strong> en este mismo Anuario) en fase de aprobación, que permitirán certificar el sistema de gestión de la documentación de una organización.</p>
<p>Las normas y su correcta aplicación son una base fundamental para la realización de cualquier proyecto y la creciente importancia de la correcta gestión de la documentación para las organizaciones esta comportando la aprobación de sucesivas normas por parte de los organismos responsables.</p>
<div style="border:red 1px dashed;font-size:11px;">
<strong>Cómo citar este artículo:</strong></p>
<p><strong>Alòs-Moner</strong>, <strong>Adela</strong>. &#8220;Gestión de documentos: sonrisas y lágrimas&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2011, v. 5, pp. ¿¿-??.
</div>
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		<title>Book citation index: una nueva historia (adaptada) sobre big science y little science</title>
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		<pubDate>Thu, 13 Jan 2011 08:14:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Elea Giménez-Toledo y Daniel Torres-Salinas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2011]]></category>
		<category><![CDATA[BCI]]></category>
		<category><![CDATA[Book citation index]]></category>
		<category><![CDATA[Citas de libros]]></category>
		<category><![CDATA[Humanities]]></category>
		<category><![CDATA[Science Citation Index]]></category>
		<category><![CDATA[Thomson Reuters]]></category>

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		<description><![CDATA[DE SOLLA PRICE empleó, allá por 1963, los términos “big science” y “little science” para describir la evolución de la actividad científica en el conjunto de la sociedad, los cambios que se habían producido en las escalas de la ciencia y, fundamentalmente, el crecimiento exponencial de investigadores y de publicaciones. Releyendo su obra, hemos creído<a href="http://www.thinkepi.net/book-citation-index-una-nueva-historia-adaptada-sobre-big-ccience-y-little-science">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>DE SOLLA PRICE empleó, allá por 1963, los términos “big science” y “little science” para describir la evolución de la actividad científica en el conjunto de la sociedad, los cambios que se habían producido en las escalas de la ciencia y, fundamentalmente, el crecimiento exponencial de investigadores y de publicaciones.</strong></p>
<p>Releyendo su obra, hemos creído que esos términos estaban plenamente vigentes, no estrictamente en el sentido que él les daba sino en una interpretación particular y personal que nos permitimos hacer sobre lo que ocurre hoy, en 2010. Quizá sea algo atrevida pero creemos no estar demasiado lejos de la realidad.</p>
<p>Desde que la <em>Web</em><em> of science</em> (WoS) y los <em>Journal citation reports</em> (JCR) se empezaron a emplear extensivamente en muchos países del mundo como herramienta fundamental para la evaluación de la producción científica de investigadores, instituciones o países. Han sido numerosos y constantes los estudios bibliométricos que han demostrado los sesgos y limitaciones de esta fuente para evaluar a determinados países y, sobre todo, a determinadas disciplinas.</p>
<p>Gran parte de los congresos sobre estudios de la ciencia, bibliometría o edición científica están consagrados o ampliamente dedicados a analizar datos provenientes de WoS o a mostrar sus limitaciones. Lo mismo ocurre con las publicaciones especializadas en el área. Hasta tal punto es así que se puede afirmar, sin temor a errar, que los grupos de investigación de todo el mundo que han ido demostrando minuciosamente todas y cada una de las limitaciones de la WoS han ido construyendo un corpus teórico e incluso metodológico como respuesta a las deficiencias de los sistemas de evaluación basados únicamente en esta fuente.</p>
<p>De esta forma se han puesto de manifiesto públicamente los caminos a seguir para lograr una evaluación científica más ajustada a las características de las disciplinas humanísticas y sociales. Esto es particularmente evidente en el caso de países cuyas revistas están poco representadas en WoS y entre los grupos de investigación de todo el mundo que trabajamos específicamente en la evaluación de las ciencias humanas y sociales.</p>
<p>Así, por ejemplo, se fueron analizando datos de citación e impacto y hábitos de publicación y citación entre investigadores de las ciencias humanas y sociales llegando a la conclusión de que las ventanas de citación de dos años empleadas por JCR eran insuficientes y poco significativas. Al mismo tiempo, propusieron su ampliación para que pudieran ser aplicables y útiles a algunas disciplinas.</p>
<p>Desde <em>Thomson Reuters</em> dieron respuesta a esa conclusión y a esta propuesta, mejorando su producto (JCR) mediante la incorporación de ventanas de citación más amplias y ofreciendo así una respuesta más completa, precisa y adecuada a científicos sociales y humanistas<a name="v1"></a><sup><a href="#n1">1</a></sup>… eso sí, a partir no sólo de su propia investigación sino también de los resultados de investigación de pequeños y medianos grupos de investigación de todo el mundo que no han tenido ni tendrán la repercusión científica y social que tiene la empresa <em>Thomson Reuters</em>, productora de WoS y JCR.</p>
<p>Otro claro ejemplo ha sido la reivindicación de los humanistas de que las monografías fueran protagonistas de los sistemas de la evaluación de la actividad científica, avalada por decenas de trabajos bibliométricos que muestran el alto porcentaje de citas a monografías y la relevancia del libro como medio de comunicación científica en estas disciplinas.</p>
<p>Todos los grupos de investigación que han trabajado en este tema –independientes a priori de los grupos de poder-, desde los australianos hasta los españoles, pasando por los holandeses, italianos, etc., han propuesto y aplicado procedimientos de evaluación de monografías y/o editoriales de monografías para cubrir ese hueco y permitir así tener elementos de valoración del principal vehículo de comunicación en las humanidades: el libro.</p>
<p>Esos intentos siempre han quedado circunscritos a proyectos de investigación con fecha de finalización o a experimentos puntuales. Las razones por las que estas líneas de investigación no han continuado han sido diversas pero no han tenido que ver con la falta de consistencia, validez o utilidad de los resultados.</p>
<p>Durante la feria del libro de Frankfurt de 2010 se anunció <em><a href="http://newsbreaks.infotoday.com/NewsBreaks/Thomson-Reuters-Announces-Book-Citation-IndexScheduled-for-Release-in-Q--70969.asp" target="_blank">Book citation index</a></em>, el nuevo proyecto de análisis de citas aplicado a libros que <em>Thomson Reuters</em> presentará a lo largo de 2011. No cabe ninguna duda de que <em>Thomson Reuters</em> ofertará a la comunidad científica internacional un estupendo producto de información.</p>
<p><em>Book citation index</em>, inspirado en los <em>citation index</em> tradicionales de revistas, incorporará de partida a las mejores editoriales científicas del mundo e invitará a otras a que participen (dicho sea de paso, las editoriales seguramente abran más fácilmente las puertas a <em>Thomson Reuters</em> que a cualquier otro grupo de investigación con pretensiones estrictamente científicas).</p>
<p>Previsiblemente, los países de todo el mundo ampliarán sus enormes inversiones para tener acceso a estos índices de citas y seguiremos siendo dependientes de los productos de información generados por <em>Thomson Reuters</em>, que se irá haciendo cada vez más grande y poderosa. Nadie hablará de la base científica de ese proyecto: la investigación invisible o cuasi invisible realizada por grupos de investigación de todo el mundo que durante años han estado poniendo en bandeja a una empresa el desarrollo de un producto que sólo ella puede llevar a cabo.</p>
<p>Podrían mencionarse dos o tres proyectos españoles que con una inversión mínima están dando respuestas sólidas a las necesidades de los evaluadores de la actividad científica, pero volveríamos a hablar de<em> “</em>big science”, “little science” o de David contra Goliat.</p>
<p>Es innegable la labor que han desarrollado los “citation index”, la extraordinaria idea de crearlo y la investigación que la propia empresa ha llevado a cabo durante estos años. Pero también es innegable el esfuerzo que se ha hecho en algunos países para cubrir aquellos aspectos no cubiertos por WoS y para proporcionar indicadores y pautas más cercanas y útiles a las humanidades y a las ciencias sociales, además de introducir pluralidad en los sistemas de evaluación de la actividad científica.</p>
<p>Y, rememorando dos ideas del <a href="http://www.madrimasd.org/blogs/universo/2010/08/28/136537" target="_blank">artículo de prensa</a> de  <strong>Miguel Delibes Castro</strong> sobre la analogía entre burbuja científica y burbuja financiera, es peligroso depender de un único sistema y además “a menudo confundimos en ciencia el éxito y el brillo con el mérito real”. <strong>Ségalat</strong><em> dixit</em>.</p>
<p>Sirva este pequeño texto para reflexionar sobre ciencia y mercado.</p>
<p><strong>Notas:</strong></p>
<p><a name="n1"></a>1. Mientras tanto, por cierto, en España ya se calculaban índices de impacto con ventanas de citación de tres a cinco años tanto para humanidades como para ciencias sociales (<em>Resh</em> e <em>In-Recs</em>)</p>
<div style="border:red 1px dashed;font-size:11px;">
<strong>Cómo citar este artículo:</strong></p>
<p><strong>Giménez-Toledo</strong>, <strong>Elea</strong>; <strong>Torres-Salinas</strong>, <strong>Daniel</strong>. &#8220;Book citation index: una nueva historia (adaptada) sobre big ccience y little science&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2011, v. 5, pp. ¿¿-??.
</div>
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		<title>Facetas profesionales dentro de un todo: el entorno audiovisual</title>
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		<pubDate>Wed, 12 Jan 2011 13:00:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eugenio López-de-Quintana</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2011]]></category>
		<category><![CDATA[Archivos audiovisuales]]></category>
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		<description><![CDATA[EXISTE DESDE hace algún tiempo un debate abierto acerca de la necesidad de redefinir el perfil profesional de los gestores de información sobre los nuevos parámetros de accesibilidad y hábitos de consumo surgidos en torno a los contenidos digitales. En estos planteamientos a menudo se hace evidente la dificultad de aplicar criterios comunes a los<a href="http://www.thinkepi.net/facetas-profesionales-dentro-de-un-todo-el-entorno-audiovisual">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>EXISTE DESDE hace algún tiempo un debate abierto acerca de la necesidad de redefinir el perfil profesional de los gestores de información sobre los nuevos parámetros de accesibilidad y hábitos de consumo surgidos en torno a los contenidos digitales.</strong></p>
<p>En estos planteamientos a menudo se hace evidente la dificultad de aplicar criterios comunes a los diferentes colectivos del sector en función del ámbito organizacional o temático en el que éstos desarrollan su actividad.</p>
<p>El debate es en última instancia identitario, y en este sentido el contexto laboral de determinados entornos institucionales, como pueden ser por ejemplo los de las bibliotecas públicas y académicas o el de los archivos históricos, contribuye a preservar la identidad original de los gestores de información al menos en su componente nominal, evidentemente sin renunciar a la evolución lógica de toda actividad profesional.</p>
<p>Sin embargo no ocurre así en otros ámbitos como por ejemplo en la documentación de empresa, donde las fronteras de la gestión de información están menos definidas y aún se diluyen más a medida que los documentos se van progresivamente desasociando de los soportes físicos, y donde la denominación de la categoría profesional es muy reciente y no tiene un carácter tan universal. Un estudio de la <em>Special library association</em> citado recientemente por <strong>Tomàs Baiget</strong> (2010) cifra en más de 2.000 los términos diferentes con los que sus socios se autodenominan.</p>
<p>Es preciso por tanto fragmentar por sectores estas reflexiones sobre el futuro de los profesionales de la información en nuestro país, analizar cuáles son los condicionantes específicos que marcan el cambio de tendencia en cada caso y, lo que es más importante, identificar qué requisitos profesionales demanda el mercado y adecuar los programas académicos y las necesidades de autoformación a esta demanda. Sólo de esta forma nuestro colectivo podrá escapar del plano teórico en la búsqueda de su nuevo rol a desempeñar dentro de las organizaciones y orientar la acción hacia la obtención y mejora del empleo.</p>
<p>Abordemos aquí el ámbito específico de los gestores de archivos audiovisuales.</p>
<p><strong>El horizonte incierto de la producción audiovisual</strong></p>
<p>En el sector de la documentación audiovisual los archivos de imágenes no se contemplan únicamente como reservas patrimoniales de la memoria histórica y cultural de un país, sino como activos de alto valor en la cadena de producción de contenidos digitales. De este modo, el entorno profesional de las filmotecas y archivos fílmicos se hace extensivo a todos los circuitos de la producción audiovisual, un ámbito industrial que está experimentando una profunda transformación sin precedentes y por tanto sin elementos de referencia.</p>
<p>El cambio alcanza de lleno a los tradicionales modelos de negocio, tanto en la producción y en la distribución de contenidos como en la obtención de fórmulas para garantizar el retorno de la inversión. En un escenario tecnológicamente nuevo y completamente digital, ya no existe una definición unívoca del sector o del mercado audiovisual, “y la proximidad conceptual entre contenidos y usuarios […] hace que cualquiera pueda producir y compartir con el resto del planeta sus creaciones o adaptaciones mediante dispositivos y servicios electrónicos baratos y de manejo sencillo (<em>La industria audiovisual en España</em>, 2010).</p>
<p>A esto se añade una forma de consumo no circunscrita a estructuras horarias prefijadas y favorecida por la extensión de las redes fijas y móviles de banda ancha, que hace de la explotación intensiva y multisoporte una exigencia ineludible para obtener un buen posicionamiento en un mercado de máxima fragmentación de audiencias y extinción de los monopolios de creación y distribución de contenidos.</p>
<p>En todo caso se constata el predominio absoluto del uso de imágenes en la comunicación y en la elaboración de mensajes, y en consecuencia el incremento sustancial en la demanda del consumo audiovisual. Cualquier colectivo profesional vinculado a la producción de estos contenidos se encuentra en una situación comparativamente ventajosa respecto a la de otros espacios de la industria cultural. Así lo demuestra el crecimiento en 2008 de un 13,5% de las productoras de televisión en España y un volumen de negocio de 700 millones de euros (<strong>Alás Brun</strong>, 2009), si bien sólo un grupo de 5 ó 6 compañías concentran gran parte del negocio y el resto es un universo muy atomizado de pequeños negocios con poca infraestructura y una dotación mínima en recursos humanos. Más de un 70% del volumen de negocio se concentra además en Madrid y Barcelona.</p>
<p>Según el informe citado sobre la industria audiovisual en España, este sector agrupa a 400 empresas independientes con un volumen de facturación anual de 2.088 millones de euros y más de 12.000 empleos directos, aunque el número de empresas que se dedican a contenidos digitales es de 3.400, con un volumen de empleo de 36.000 personas, según datos del 2008.</p>
<p>Considerando estos datos por su valor potencial de oferta de empleo para nuestro colectivo profesional de gestores de información, los números se quedan cortos si incluimos en el espectro todas las formas que podríamos denominar no convencionales de producción audiovisual. Sólo hay que pensar en los millones de páginas web que ofrecen contenidos multimedia como herramienta de visibilidad para sus respectivas organizaciones y no necesariamente con un ánimo comercial. Las noticias sobre el <a href="http://mundoinformatica.portalmundos.com/youtube-podria-adquirir-su-propia-productora-audiovisual/31836/" target="_blank">posible interés del portal <em>Youtube</em></a> (depositario en la actualidad de más de 25 horas diarias de vídeo de producción ajena subidas por minuto) en la producción de contenidos propios, resulta muy significativa</p>
<p>Sin embargo, lo que es importante señalar aquí es que se trata de un sector extraordinariamente fragmentado donde las especializaciones profesionales en el sentido tradicional tienen pocas expectativas de poder desarrollarse de forma independiente, y en el que por el contrario se valora la capacidad de ejecutar tareas multifuncionales.</p>
<p>Lamentablemente este no es a priori un escenario favorable para bibliotecarios, archiveros o documentalistas -utilizando la terminología tradicional-, que como expertos en gestión de información hemos circunscrito nuestras capacidades a la organización del conocimiento y a la búsqueda de información, pero nos hemos mostrado a menudo reticentes como colectivo a la creación de contenidos.</p>
<p>Además parece que tampoco la capacitación de otros colectivos tradicionalmente más involucrados en la producción audiovisual resulta suficiente para cubrir las necesidades que demanda un sector cuyos elementos de referencia han variado sustancialmente, y a nivel nacional la ausencia de profesionales cualificados es una carencia estructural aún por resolver.</p>
<p>En este entorno tan atomizado y cambiante las habilidades específicas en el manejo de herramientas y sistemas de producción no resultan suficientes. Se demanda además una visión global de la relación entre proveedores y consumidores de contenidos, conocimiento de las técnicas de marketing, y una especial disposición a la flexibilidad y a la capacidad de evolucionar al ritmo vertiginoso del sector</p>
<p><strong>Construyendo un perfil de límites imprecisos</strong></p>
<p>Si este mercado demanda perfiles profesionales polivalentes y flexibles, parece imposible subsistir sólo como colectivo profesional en la defensa de parcelas estancas de alta cualificación en gestión de información. Hay que pensar en un profesional poliédrico principalmente orientado a la producción de contenidos audiovisuales y en posesión de habilidades compartidas con otros profesionales que participan en el mismo ciclo productivo.</p>
<p>Algunos elementos de este nuevo perfil son ya conocidos. Es el caso de la especialización en búsqueda de imágenes del <em>film researcher</em> (<strong>López de Solís</strong>, 2007), que añade además un ingrediente a considerar como una fórmula contractual diferente a la del empleo por cuenta ajena; o la vertiente de la gestión de derechos (<strong>Barnuevo</strong>, 2009), que en muchos casos es tangencial a las labores de producción; o algunos de los contenidos que recoge <strong>Paloma Hidalgo</strong> refiriéndose a la formación de los profesionales de medios de comunicación (<strong>Hidalgo</strong>, 2007).</p>
<p>Pero también hay que abrirse a un enfoque más amplio según el cual el perfil profesional de los gestores de información que trabajan en la industria audiovisual podría no siempre estar exclusivamente -o incluso de forma predominante- formado por habilidades tradicionalmente asociadas con la gestión de información. Esta orientación supondría adaptar en cada caso el perfil profesional a la estructura organizativa y de recursos humanos de cada unidad de producción, pero no hay que olvidar el dato ya mencionado de atomización empresarial y la realidad ineludible de que una gran parte de las organizaciones no tienen la envergadura que permita una gran diversidad y especialización profesional. Las grandes cadenas de televisión nacionales autonómicas, escenario por excelencia de la práctica de la documentación audiovisual en los últimos años, no pueden ser tomadas como única referencia para el resto del sector.</p>
<p>Habrá por tanto que contemplar, coexistiendo con los perfiles profesionales que ya conocemos, una forma de ejercicio profesional como parte integrante de otra práctica profesional más amplia. O, lo que es lo mismo, renunciar a una identidad exclusiva para formar parte de una identidad múltiple orientada a la producción audiovisual. La proporcionalidad de cada uno de los elementos que conformen todo el especto de cualificación necesaria dependerá del tipo concreto de organización y producción en cada caso.</p>
<p>Un posible decálogo no exhaustivo de ámbitos temáticos en los que se demandarían habilidades para este nuevo perfil, combinables entre y sin orden de preferencia, sería el siguiente:</p>
<p>- Herramientas digitales de producción y edición de vídeo.<br />
- Criterios y práctica en catalogación de imágenes, asignación y administración de metadatos corporativos.<br />
- Derechos asociados al uso de imágenes y elementos multimedia.<br />
- Ciclo de producción de contenidos digitales audiovisuales.<br />
- Creación de contenidos y mensajes en formato audiovisual.<br />
- Marketing, hábitos de consumo e interacción con el usuario.<br />
- Sistemas y plataformas de distribución de contenidos digitales.<br />
- Criterios de facturación y desarrollo de modelos de negocio.<br />
- Conocimiento del mercado y de la competencia.<br />
- Formas de organización del conocimiento y preservación digital.</p>
<p>Esto evidencia a primera vista la inadecuación de los programas académicos y de la oferta formativa en general para satisfacer la demanda laboral del mercado. En realidad hablamos de una carencia estructural y de solución compleja, ya que mientras la formación está fundamentalmente orientada a perfiles monográficos, la realidad empresarial demanda perfiles polivalentes.</p>
<p>A la espera de un reajuste entre oferta formativa y oferta de empleo, la única vía posible a corto plazo parece ser la autoformación. Pero siempre teniendo en cuenta que no existe en este momento una asimilación biunívoca entre titulación y oferta de empleo, y que una parte del ejercicio profesional en información audiovisual se desenvolverá en el territorio de la flexibilidad y la capacidad de adaptación en entornos de producción a su vez cambiantes y poco estables, pero con gran proyección de futuro.</p>
<p><strong>Referencias bibliográficas</strong></p>
<p><strong>Alás Brun, Álvaro</strong>.<em><a href="http://www.asociacionplazadelcastillo.org/Textosweb/productoras_audiovisuales_espana.pdf" target="_blank">Productoras audiovisuales: propiedad y contenidos (I)</a></em>. Navarra: Asociación Plaza del Castillo, 2008, 100 pp.</p>
<p><strong>Alás Brun, Álvaro</strong>. <em><a href="http://www.asociacionplazadelcastillo.org/Textosweb/productoras_contenidos_audiovisuales.pdf" target="_blank">Productoras audiovisuales: propiedad y contenidos (II)</a></em>. Navarra: Asociación Plaza del Castillo, 2009, 100 pp.</p>
<p><strong>Baiget, T.</strong> “<a href="http://hdl.handle.net/10760/15086" target="_blank">Profesionales de la información: un futuro de oportunidades</a>”, 2010.</p>
<p><strong>Barnuevo Rocko, E.</strong> “<a href="http://hdl.handle.net/10760/13875" target="_blank">El documentalista en el entorno actual de los medios de comunicación audiovisuales como gestor de imágenes</a>”. En <em>XI Jornadas de gestión de la información: servicios polivalentes, confluencia entre profesionales de archivo, biblioteca y documentación</em>. Madrid, 2009-11-19/20. <em>Sedic</em>. pp. 13-24.</p>
<p><strong>Hidalgo Goyanes, P.</strong> “<a href="http://hdl.handle.net/10760/10846" target="_blank">La formación de los profesionales de la documentación en los medios de comunicación audiovisual. La colaboración universidad–empresa: la experiencia de TVE</a>”. En: <em>IX Jornadas de gestión de la información</em>. Madrid, 22-23 noviembre 2007. <em>Sedic</em>. pp. 121-129.</p>
<p><em>La industria audiovisual en España. Escenarios de un futuro digital</em>. Academia de las Ciencias y las Artes de la Televisión; EOI-Escuela de Organización Industrial: Madrid, 2010, 250 pp.</p>
<p><strong>López de Solís, I.</strong> “<a href="http://hdl.handle.net/10760/1084" target="_blank">Nuevos perfiles profesionales en el mundo de la documentación audiovisual: el &#8216;researcher&#8217;</a>”. En: <em>IX Jornadas de Gestión de la Información</em>. Madrid, 22-23 noviembre,  2007. <em>Sedic</em>. pp. 139-151.</p>
<div style="border:red 1px dashed;font-size:11px;">
<strong>Cómo citar este artículo:</strong></p>
<p><strong>López-de-Quintana</strong>, <strong>Eugenio</strong>. &#8220;Facetas profesionales dentro de un todo: el entorno audiovisual&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2011, v. 5, pp. ¿¿-??.
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		<title>Las ‘TIC/TAC’: de las tecnologías de la información y comunicación a las tecnologías del aprendizaje y del conocimiento</title>
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		<pubDate>Wed, 12 Jan 2011 11:32:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Roser Lozano</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2011]]></category>
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		<description><![CDATA[MI ANTERIOR nota ThinkEPI, “Bibliotecas y bibliotecarios: en búsqueda de la innovación perdida”, concluía que la innovación requiere diversidad de perspectivas, experiencias y conocimientos, abogando por perder el miedo a “los otros”, explorar nuevas ideas y nuevos colectivos profesionales con los que poder colaborar. Actualmente, plantear que colaborar es sinónimo de trabajar en red bibliotecaria<a href="http://www.thinkepi.net/las-tic-tac-de-las-tecnologias-de-la-informacion-y-comunicacion-a-las-tecnologias-del-aprendizaje-y-del-conocimiento">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>MI ANTERIOR nota <em>ThinkEPI</em>, “Bibliotecas y bibliotecarios: en búsqueda de la innovación perdida”, concluía que la innovación requiere diversidad de perspectivas, experiencias y conocimientos, abogando por perder el miedo a “los otros”, explorar nuevas ideas y nuevos colectivos profesionales con los que poder colaborar.</strong></p>
<p>Actualmente, plantear que colaborar es sinónimo de trabajar en red bibliotecaria es un planteamiento demasiado encorsetado para la sociedad tan compleja en la que vivimos. Trabajar en red es imprescindible, ya lo sabemos, pero no suficiente. Hemos de salir fuera, acercarnos a otros colectivos profesionales y entrar en su propio debate, en su proceso de “innovación”. Es la única forma de enriquecer la nuestra.</p>
<p>Estos “otros” colaboradores con los que buscar sinergias, explorar nuevas ideas, servicios y aflorar talentos trabajando transversalmente son imprescindibles para renovar nuestra imaginación, creatividad y aprender desde perspectivas diferentes. Pueden ser otros servicios públicos, instituciones, industria y agentes culturales, otros colectivos profesionales, etc.</p>
<p>Hasta ahora, el colectivo profesional de informáticos era el que se nos planteaba como el más cercano a nuestra profesión. El binomio “información+TIC”, es decir, “bibliotecario+informático”, se ha ido tejiendo a lo largo de muchos años y ha estado en la base de toda la innovación en nuestra profesión.</p>
<p>El <em>II Plan estratégico de Rebiun 2007-2010</em>, afirma que “este es un período también para idear nuevas formas de convergencia o confluencia profesionales con otros servicios relacionados, en especial los servicios informáticos. Independientemente de que se pueda llegar o no a casos de integración real, es fundamental fomentar la cultura de la colaboración, participar en proyectos comunes y establecer canales permanentes o formales de cooperación<a name="v1"></a><sup><a href="#n1">1</a></sup>.</p>
<p><strong>1. Las “TIC/TAC”: un nuevo debate y una nueva perspectiva de colaboración</strong></p>
<p>Hasta ahora, cuando hablábamos de la competencia informática o digital, nos referíamos a tecnologías de la información y comunicación (TIC), y todo el interés, especialmente de las bibliotecas escolares y universitarias, se centraba en dotar a los estudiantes y a los profesores de formación para dominar estas tecnologías. Mucha tecnología, pero en el fondo muy poca metodología.</p>
<p>Es en el entorno educativo donde aparece el concepto TAC ( tecnologías del aprendizaje y del conocimiento). Las TAC tratan de orientar las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) hacia unos usos más formativos, tanto para el estudiante como para el profesor, con el objetivo de aprender más y mejor. Se trata de incidir especialmente en la metodología, en los usos de la tecnología y no únicamente en asegurar el dominio de una serie de herramientas informáticas. Se trata en definitiva de conocer y de explorar los posibles usos didácticos que las TIC tienen para el aprendizaje y la docencia. Es decir, las TAC van más allá de aprender meramente a usar las TIC y apuestan por explorar estas herramientas tecnológicas al servicio del aprendizaje y de la adquisición de conocimiento<a name="v2"></a><sup><a href="#n2">2</a></sup>.</p>
<p>Personalmente, creo que en este nuevo movimiento tiene mucho que ver el actual paradigma tecnológico provocado por las herramientas 2.0 y la “democratización tecnológica” desencadenada por ellas. La web 2.0 ha creado multitud de herramientas tecnológicas con infinidad de usos potenciales por explorar, sin necesitar ser un usuario experto informativamente hablando.</p>
<p>La necesidad de dotar a los usuarios de conocimientos tecnológicos puramente informáticos se está desplazando para dar mucha más importancia a la vertiente metodológica, es decir, en poner el acento en sus usos y en saber qué se puede hacer con tanta tecnología de por medio. Implica conocer la tecnología pero además saberla seleccionar y utilizar adecuadamente para la adquisición de conocimientos y en función de las diferentes necesidades y perfiles.</p>
<p>El tema sobre las “TIC/TAC” está creando debate actualmente en el ámbito educativo. Los detractores del término TIC dicen que esas siglas no se ajustan a todos los usos tecnológicos que van más allá de la información y la comunicación sobre todo en el mundo educativo.</p>
<p>Aseguran que el modelo “TIC” es excesivamente informático, instrumentalista y poco motivador para aquello que los profesores y estudiantes (y me atrevo a extender a ciudadanos) actuales necesitan, y que pueden aprender a utilizar. Incluso vinculan el “modelo TIC” con la sociedad del siglo XX y el modelo “TAC” con la del siglo XXI.</p>
<p>En realidad lo que se plantea es cambiar el “aprendizaje de la tecnología” por el “aprendizaje con la tecnología”, enfoque éste orientado totalmente al desarrollo de competencias metodológicas fundamentales como el aprender a aprender<a name="v3"></a><sup><a href="#n3">3</a></sup>.</p>
<p>En algunos entornos educativos se empieza a hablar ya del “área TIC/TAC” para referirse a ambas funciones (informática+pedagógica) interrelacionadas. Y este cambio de paradigma adquiere mucha importancia para el bibliotecario, puesto que el binomio tradicional bibliotecario+informático se amplia como mínimo con el pedagogo, sobre todo en bibliotecas escolares y universitarias, y especialmente en el entorno de los centros de recursos para el aprendizaje y la investigación que actualmente se están implantando y a los que los servicios pedagógicos de la universidad pueden aportar mucho.</p>
<p><strong>2. Del las TIC a las TAC. Del acceso a la información al aprendizaje permanente</strong></p>
<p>El debate “TIC/TAC” del entorno educativo tiene mucha importancia para el ámbito bibliotecario, y no únicamente para las bibliotecas escolares y universitarias, sino también para las bibliotecas públicas.</p>
<p>En todas las bibliotecas se han ido introduciendo -y de forma muy efectiva- nuevas funciones y servicios mucho más vinculados con el aprendizaje permanente, con el “aprender a aprender”, que con el simple acceso a la información. El objetivo común es facilitar al ciudadano unas competencias básicas que le permitan ser autónomo informacionalmente: las bibliotecas públicas con planes de formación de usuarios, de alfabetización informacional y amplias ofertas de talleres formativos; las bibliotecas escolares vinculando mucho más la biblioteca a los procesos de docencia y aprendizaje, y las universitarias experimentando nuevos modelos de servicios integrales y transversales como son los centros de recursos para el aprendizaje y la investigación.</p>
<p>Por tanto, coincidiremos que tanto bibliotecas escolares, públicas y universitarias, cada una desde su propio terreno, participan en objetivos comunes como son el empeño en la formación de ciudadanos bien formados e informados, que sepan desenvolverse con éxito en la sociedad del conocimiento y con competencias para el aprendizaje a lo largo de toda la vida.</p>
<p>Todas ellas dan cada vez más importancia a la formación y el aprendizaje de competencias ofreciendo a los ciudadanos servicios integrales que le ayuden a ser más autónomo informacionalmente hablando.</p>
<p>Si el ciudadano ha de ser un “aprendiz” toda la vida, aprenderá también “a través y con sus bibliotecas” en su diferentes etapas y facetas vitales: con “su” biblioteca escolar, con “su” biblioteca pública y con “su “ biblioteca universitaria, si se da el caso.</p>
<p>Hace tiempo que ya no se deberían priorizar las bibliotecas únicamente como un servicio de acceso a la información, sobre todo desde que han perdido este monopolio. Actualmente circula mucha más información fuera de la biblioteca que dentro. Y también circula mucha más “información y orientación al usuario” lateralmente en la red entre amigos, compañeros y conocidos, que en las consultas reales entre usuario y bibliotecario.</p>
<p>Y este cambio de paradigma lo están experimentando todas las bibliotecas. El binomio “aprendizaje y conocimiento” son actualmente dos conceptos que van ganando terreno en todas las bibliotecas y sustituyendo al de “acceso a la información”. En este sentido, el nuevo modelo de servicio bibliotecario (que son los centros de recursos para el aprendizaje y la investigación que están desarrollándose en las universidades españolas), es un laboratorio fantástico de exploración de nuevas posibilidades, de nuevas formas de organización, y de sinergia entre colectivos profesionales diversos, y donde el debate TIC/TAC también tiene su espacio.</p>
<p>Estaremos atentos y veremos si el debate TIC/TAC, promovido especialmente en el ámbito educativo por el colectivo de pedagogos, se queda sólo en un debate por un cambio de nomenclatura o implica un cambio profundo en la forma de plantear la relación “ usuarios+servicios+tecnología” que puede conllevar otros muchos otros cambios en el protagonismo tecnológico.</p>
<p><strong>Referencias bibliográficas</strong></p>
<p><a name ="n1"></a>1. <em><a href="http://www.rebiun.org/opencms/opencms/handle404?exporturi=/export/docReb/plan.pdf" target="_blank">II Plan estratégico Rebiun 2007-2010</a></em>.</p>
<p><a name ="n2"></a>2. <strong>Vivancos, Jordi.</strong> “<a href="http://www.slideshare.net/jvivancos/competencies-i-tac" target="_blank">La competència digital i les TAC</a>”. Gener, 2009. [Presentación].</p>
<p><a name ="n3"></a>3. <strong>Balagué, Francesc.</strong> “<a href="http://www.slideshare.net/fbalague/tictac-en-educacin-3542071" target="_blank">Las TIC TAC en educación. ¿Lo hacemos? ¿Porqué? ¿Cómo?</a>”. [Presentación].</p>
<div style="border:red 1px dashed;font-size:11px;">
<strong>Cómo citar este artículo:</strong></p>
<p><strong>Lozano</strong>, <strong>Roser</strong>. &#8220;Las ‘TIC/TAC’: de las tecnologías de la información y comunicación a las tecnologías del aprendizaje y del conocimiento&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2011, v. 5, pp. ¿¿-??.
</div>
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		<title>Los efectos del efecto Aneca: producción española en Comunicación en el Social science citation index</title>
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		<pubDate>Tue, 11 Jan 2011 21:06:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pere Masip</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2011]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
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		<category><![CDATA[España]]></category>
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		<description><![CDATA[EN EL ÚLTIMO número de 2010 de El profesional de la información, Torres-Salinas et al ofrecen una valiosa propuesta de clasificación integrada de revistas científicas especializadas en ciencias sociales y humanas1. Como los propios autores apuntan, el principal objetivo de la herramienta es permitir la obtención de indicadores bibliométricos sobre la calidad de las publicaciones<a href="http://www.thinkepi.net/los-efectos-del-efecto-aneca-produccion-espanola-en-comunicacion-en-el-social-science-citation-index">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>EN EL ÚLTIMO número de 2010 de El <em>profesional de la información</em>, Torres-Salinas et al ofrecen una valiosa propuesta de clasificación integrada de revistas científicas especializadas en ciencias sociales y humanas<a name="v1"></a><sup><a href="#n1">1</a></sup>.</strong></p>
<p>Como los propios autores apuntan, el principal objetivo de la herramienta es permitir la obtención de indicadores bibliométricos sobre la calidad de las publicaciones para distintos niveles de agregación. Su consolidación ofrecería a los investigadores un recurso unificado al que atenerse a la hora de decidir en qué revistas publicar en aras a obtener el reconocimiento de las agencias de evaluación.</p>
<p>En el área de la  Comunicación, en la que nos centramos a lo largo de esta nota, tanto <em>Aneca</em><a name="v2"></a><sup><a href="#n2">2</a></sup> como <em>Cneai</em><a name="v3"></a><sup><a href="#n3">3</a></sup>, así como las diversas agencias autonómicas, priorizan y privilegian en el proceso de evaluación los artículos publicados en las revistas incluidas en el <em>Social science citation index</em> (<em>Ssci</em>). Si bien también pueden valorarse los artículos aparecidos en revistas listadas en otras bases de datos nacionales o internacionales, como <em>Erih</em>, <em>In-Recs</em>, <em>Latindex</em>, <em>Scopus</em>, <em>Dice-Iedcyt</em>, el peso asignado del <em>Ssci</em> es abrumador.</p>
<p>A través de los criterios y principios de evaluación establecidos, las  agencias de evaluación se han convertido en autenticas <em>vedettes</em> del sistema universitario español y condicionan de forma más o menos consciente la investigación que se realiza. <strong>Jaume Soriano</strong><a name="v4"></a><sup><a href="#n4">4</a></sup> denomina “efecto Aneca” a la influencia que los procedimientos de acreditación y evaluación científicos oficiales tienen en la investigación española. En opinión de <strong>Soriano</strong>, la comunidad académica ha modificado la forma de difundir los resultados de su actividad investigadora y los jóvenes investigadores trazan sus carreras sobre los objetos de estudio que mejor se ajusten a los criterios definidos por las agencias.</p>
<p><strong>El (re)surgir de las revistas científicas de Comunicación</strong></p>
<p>Los investigadores planifican su actividad en función de esos criterios. Si las agencias priorizan inequívocamente la difusión de los resultados, y entre ellos muy especialmente la publicación en revistas, publíquese en revistas. Para los investigadores es mucho más rentable publicar un artículo que publicar un libro.</p>
<p>Aun con todo, a aquellos que todavía se atreven a intentarlo, les espera un segundo reto que afrontar: encontrar una editorial que los acoja. La mayoría evitan publicar monografías fruto de resultados de investigación alegando la falta de mercado para este tipo de trabajos. Prefieren manuales y trabajos de divulgación que puedan convertirse en lecturas obligatorias. Las que aceptan el desafío, con frecuencia, lo hacer pertrechadas de la sólida red de seguridad que constituye el compromiso del autor de comprar en bloque varias decenas de ejemplares o, directamente, el pago de su edición.</p>
<p>La alternativa a las editoriales comerciales son las universitarias, que han sido tradicionalmente ninguneadas. Un libro publicado por una editorial vinculada a un centro universitario no era valorado por algunas agencias ni por la <em>Cneai</em>. La discriminación se mantuvo hasta diciembre de 2009, fecha en que se publicaron los nuevos criterios de evaluación, donde se equiparaban las editoriales universitarias con las comerciales.</p>
<p>Sin lugar a dudas, las grandes beneficiadas de los criterios de evaluación han sido las revistas científicas. Los títulos se han multiplicado y han trabajado para mejorar la calidad, cuando menos la formal.</p>
<p>En la última actualización de <em>In-recs</em><a name="v5"></a><sup><a href="#n5">5</a></sup> -de diciembre de 2010, y que incluye el índice de impacto de 2009-, en el área de Comunicación se incluyen ya 23 títulos, 2 más que en la edición de 2008 y 6 más que en 2000. A éstos se les podrían añadir otras publicaciones, algunas de larga tradición como <em>Quaderns del CAC</em> y otras de aparición más reciente, como <em>Textual &amp; visual media, Miguel Hernández communication journal, Revista mediterránea de comunicación</em> o <em>Fonseca journal of communication</em>, entre otras.</p>
<p>Una cifra nada desdeñable, pero que en opinión de algunos todavía es insuficiente en la medida que “toda facultad ha de tener, como mínimo, una cabecera (…), para evitar la endogamia editorial” [sic]<a name="v6"></a><sup><a href="#n6">6</a></sup>. Una afirmación que contrasta con la escasa incidencia de algunos títulos, tal como se desprende de <em>In-recs</em> o como concluyen algunos estudios<a name="v7"></a><sup><a href="#n7">7</a></sup>.</p>
<p>A pesar del impulso de la revistas, es significativo que ninguna de las que se publican en el ámbito de la Comunicación sea una iniciativa comercial. La mayoría son editadas por universidades, algunas por asociaciones científicas o fundaciones, y no faltan las que pueden catalogarse abiertamente de auténticas iniciativas personales. Aunque, como veremos a continuación, las revistas españolas en comunicación han realizado grandes avances desde el punto de vista cualitativo, la aparición de iniciativas comerciales, similares a la de <em>El profesional de la información</em> en el ámbito de la biblioteconomía y la documentación, contribuiría a la profesionalización del sector, a erradicar algunas prácticas poco recomendables y a aumentar el nivel de los artículos.</p>
<p>La carrera por mejorar el factor de impacto (FI) y atraer más y mejores artículos ha tenido sus efectos en las revistas. Los editores están cada vez más preocupados por cumplir los criterios de calidad de catálogos como <em>Latindex</em> o <em>Dice</em> y mejorar su FI en <em>In-recs</em>. Como los grandes cocineros cuando se otorgan las estrellas <em>Michelin</em>, están pendientes de las actualizaciones de los índices de impacto<a name="v8"></a><sup><a href="#n8">8</a></sup> y algunos no dudan de poner en marcha verdaderas estrategias de ingeniería que faciliten la obtención de un mayor índice de impacto<a name="v9"></a><sup><a href="#n9">9</a></sup>.</p>
<p>Algunas revistas dirigieron su mirada al <em>Social science citation index</em> y ahora empiezan a recoger los primeros frutos. En 2 años se ha pasado de no disponer de ninguna revista española -ni en una lengua distinta al inglés- en el área de Comunicación del <em>Ssci</em> a poder encontrar hasta 3. Primer fue <em>Comunicar</em> (FI 2009: 0,0022) y ahora <em>Comunicación y sociedad</em> y <em>Estudios sobre el mensaje periodístico</em>. De las 67 publicaciones que constituyen el <em>Journal list</em> de Comunicación del <em>Ssci</em>, España aporta 3, las mismas que los Países Bajos y sólo superada por los Estados Unidos (29) y Gran Bretaña (28). Alemania, Australia, Eslovenia y Suiza contribuyen con 1 título cada uno<a name="v10"></a><sup><a href="#n10">10</a></sup>.</p>
<p><strong>La internacionalización de la investigación española en comunicación</strong></p>
<p><strong>Daniel Jones</strong><sup>11</sup> denunciaba que la producción española era excesiva, repetitiva y con escasa proyección internacional. Ciertamente, la presencia de autores españoles en revistas internacionales ha sido limitada<a name="v12"></a><sup><a href="#n12">12</a></sup>,<a name="v13"></a><sup><a href="#n13">13</a>.</p>
<p>Entre 1994 y 2004 la contribución española en las publicaciones de Comunicación del <em>Ssci</em> se reducía a 43 artículos. España se situaba en la octava posición del ranking europeo, superada por países como Francia (48 artículos publicados), Bélgica (56), Finlandia (64), Suecia (69), Alemania (186), Países Bajos (201) y Gran Bretaña (681). En el contexto mundial, se ubicaba en el decimosexto lugar<a name="v13"></a><sup><a href="#n13">13</a></sup>.</p>
<p>El promedio anual era de 3,9 artículos por año, siendo 1997 el año más prolífico, con 7, seguido por 1998 y 2000 con 6. <em>Public understanding of science</em> fue la publicación que acogió más artículos con 6, seguida con 4 artículos por <em>European journal of communication, Javnost-the public, Public relations review</em> y <em>Telecommunications policy</em>. En total, 16 de los 35 títulos que constituían la muestra publicaron algún artículo con la participación de al menos un autor vinculado a una institución española.</p>
<p>Las cifras obtenidas en 2005 para el periodo 1994-2004 han sido recientemente actualizadas<a name="v14"></a><sup><a href="#n14">14</a></sup> y muestran un cambio de tendencia que no puede desvincularse del efecto <em>Aneca</em>.</p>
<p>Entre 2005 y 2009 la aportación española a las publicaciones de la sección de Comunicación del <em>Ssci</em><a name="v15"></a><sup><a href="#n15">15</a></sup> ascendió a 64 artículos, 28 de los cuales aparecieron en 2009. Esto es, un incremento del 166% respecto al período 2000-2004 y del 237% para el 1994-1999.</p>
<p>Este incremento se traduce también en un importante salto en la clasificación de naciones europeas más productivas. España asciende hasta la cuarta posición, sólo superada por Alemania (105 artículos), los Países Bajos (171) y Gran Bretaña (327). En términos relativos, la contribución española supone ahora el 6,36% de la aportación europea al <em>Ssci</em>, muy por encima del 2,6% del período anterior.</p>
<p>Las revistas preferidas para publicar son similares a las apuntadas más arriba: <em>Public opinion review</em> (15 artículos), <em>Telecommunications policy</em> (12), <em>Public understanding of science</em> (4); a las que hay que sumar: <em>Journal of advertising</em> (4) y <em>Discourse &amp; society</em> (4). En total 17 de las 35 revistas analizadas acogen artículos de autores españoles.</p>
<p><strong>A modo de reflexión inicial</strong></p>
<p>Más allá de la discusión sobre la bondad o no del sistema de evaluación de las enseñanzas superiores, las actividades docentes y de investigación del profesorado universitario que se ha instaurado en España, lo cierto es que este modelo ha incidido inequívocamente en los diversos actores que intervienen en la investigación. En primer lugar, obviamente, en los propios investigadores que pueden condicionar su actividad a los criterios de evaluación utilizados por las agencias. Por ejemplo, es sabido que algunas revistas prefieren ciertas aproximaciones metodológicas y que según qué temas son más difíciles de “colocar” en revistas indizadas en el <em>Ssci</em> que otros. Si se quiere publicar en esos títulos, el investigador tendrá que adecuar sus trabajos a esos requisitos, la mayor parte de las veces no escritos, pero conocidos por todos los que trabajan en el área.</p>
<p>Conscientes del valor que las agencias atribuyen a los artículos de carácter internacional, en particular del <em>Ssci</em>, los autores parecen haberse volcado en esas revistas. Ello tiene ventajas: evaluaciones positivas, mayor visibilidad potencial de la investigación y los autores españoles, etc., aunque no faltan consecuencias menos favorables.</p>
<p><strong>Giménez-Toledo</strong> y <strong>Alcain</strong><a name="v7"></a><sup><a href="#n7">7</a></sup> apuntan, por ejemplo, que el peso asignado a las revistas ISI hace que los autores tiendan a publicar en esas revistas trabajos sin que sean el destino más oportuno. Ello se produciría en detrimento de las cabeceras españolas, más adecuadas para aceptar investigaciones que abordan temas de carácter local.</p>
<p>También es bien conocido el alcance parcial y el sesgo geográfico y lingüístico del <em>Ssci</em><a name="v8"></a><sup><a href="#n8">8</a></sup>, el ámbito de la Comunicación no es una excepción. La edición de 2009 incluye, por ejemplo, 3 revistas específicas de publicidad (<em>Journal of advertising, International journal of advertising </em>y<em> Journal of advertising reseach</em>), 2 de comunicación para la salud (<em>Communication health</em> y <em>Journal of health communication</em>), o de comunicación científica (<em>Public understanding of science</em> y <em>Science communication</em>), y una sola dedicada inequívocamente  al periodismo: <em>Journalism &amp; mass communication quarterly</em>, con marcado acento norteamericano<a name="v16"></a><sup><a href="#n16">16</a></sup>.</p>
<p>No incluye por ejemplo, las 3 revistas que con toda seguridad se pueden considerar de referencia en periodismo: <em>Journalism studies</em> (<em>Routledge</em>), <em>Journalism practice</em> (<em>Routledge</em>) y<em> Journalism: theory, practice &amp; criticism</em> (<em>Sage</em>).</p>
<p>Este déficit de revistas de periodismo puede condicionar la estrategia de publicación de los autores de la disciplina. Por un lado, se ven perjudicados por no encontrar títulos de su materia en el <em>Ssci</em> y, por otro, presionados por los criterios de las agencias, pueden mandar originales a revistas incluidas en el <em>Ssci</em> pero que no constituyen el “núcleo duro” de la especialidad, lo que puede dificultar la visibilidad de esos artículos entre los investigadores del área<a name="v17"></a><sup><a href="#n17">17</a></sup>.</p>
<p>Además de los autores, las revistas también se han visto condicionadas, y en su caso también beneficiadas, por el nuevo rol otorgado por las agencias de evaluación. Ciertamente, las revistas españolas han realizado un esfuerzo por cumplir los criterios de calidad, y la mejora es sin duda sustancial, pero en general todavía adolecen de un <em>amateurismo</em> poco acorde con las exigencias de un sistema que las ha convertido en el centro gravitacional.</p>
<p>El número de artículos publicados por las revistas españolas de Comunicación aumenta año tras año<a name="v9"></a><sup><a href="#n9">9</a></sup>, si bien parece identificarse un grupo bien definido de revistas que concentran las preferencias de los autores tanto a la hora de publicar como de cita<a name="v7"></a><sup><a href="#n7">7</a></sup>,<a name="v9"></a><sup><a href="#n9">9</a></sup>.</p>
<p><strong>Giménez-Toledo</strong> y <strong>Alcain</strong> subrayan los riesgos de este sistema. Por un lado, revistas españolas se ven privadas de artículos de calidad al preferir sus autores remitirlas a las revistas del <em>Ssci</em>, mientras que en España las consideradas mejores aumentarán sus tasas de rechazo y algunas se verán condenadas a la desaparición al no recibir originales suficientes. Cierto que estas últimas pueden acabar nutriéndose de los trabajos rechazados por las primeras, pero los más que pausados ritmos de revisión y publicación adoptados por algunas revistas consideradas “buenas” condenan a la obsolescencia investigaciones antes de su publicación.</p>
<p>Por último, no puede pasarse por alto la presencia de los autores españoles en las revistas del <em>Ssci</em>. Los criterios de evaluación sin duda han obligado a los investigadores en Comunicación a mirar al exterior. De tener una presencia poco más que testimonial, se ha pasado a que España sea el 4 país europeo más productivo. Y cabe esperar que ese peso aumente en los próximos años gracias a la incorporación de 3 publicaciones españolas al <em>Ssci</em>.</p>
<p>Desde la óptica de los procesos de evaluación, a los investigadores españoles les será más fácil publicar en las revistas que priorizan las agencias de acreditación. Otra cosa distinta será ver si esos trabajos ganan visibilidad internacional y si su presencia en el <em>Ssci</em> se traduce también en un aumento de las citas recibidas, lo que aportaría un indicador más sobre la mejora cualitativa de la producción española en comunicación.</p>
<p><strong>Notas y referencias bibliográficas</strong></p>
<p><a name="n1"></a>1. <strong>Torres-Salinas, Daniel; Bordons, María; Giménez-Toledo, Elea; Delgado-López-Cózar, Emilio; Jiménez-Contreras, Evaristo; Sanz-Casado. Elías</strong>. “Clasificación integrada de revistas científicas (CIRC): propuesta de categorización de las revistas en ciencias sociales y humanas”. <em>El profesional de la información</em>, 2010, noviembre-diciembre, v. 19, n. 6, pp. 675-683.</p>
<p><a name="n2"></a>2. <em>ANECA</em>. <em><a href="http://www.aneca.es/var/media/551398/pep_2010_07_ppios_070515.pdf" target="_blank">Principios y orientaciones para la aplicación de los criterios de evaluación. Programa de evaluación de profesorado para la contratación</a></em>, 2008.</p>
<p>y:</p>
<p><em><a href="http://www.aneca.es/var/media/557171/academia_ppiosyorientaciones_100616.pdf" target="_blank">Principios y orientaciones para la aplicación de los criterios de evaluación. Programa Academia</a></em>, 2008.</p>
<p><a name="n3"></a>3. BOE, Resolución de 18 de noviembre de 2009, de la Presidencia de la <em>Comisión nacional evaluadora de la actividad investigadora</em>, por la que se establecen los criterios específicos en cada uno de los campos de evaluación.</p>
<p><a name="n4"></a>4. <strong>Soriano, J.</strong> “El efecto ANECA”. En: <em>Investigar la comunicación, Asociación española de investigación de la comunicación</em>, Santiago de Compostela, 30 de enero a 1 de febrero, 2008.</p>
<p><a name="n5"></a>5. <em><a href="http://ec3.ugr.es/in-recs/ii/Comunicacion-fecha-2009.htm" target="_blank">In-recs</a></em></p>
<p><a name="n6"></a>6. <strong>De Pablos, J.M.</strong> “<a href="http://www.revistalatinacs.org/10SLCS/actas_2010/217_De_Pablos.html" target="_blank">Análisis de las revistas españolas de Comunicación, tras la actualización del índice de impacto de 2009 (octubre de 2010)</a>”. En: <em>II Congreso internacional latina de comunicación social</em>. La Laguna, Noviembre, 2010.</p>
<p><a name="n7"></a>7. <strong>Giménez-Toledo, E.; Alcaín Partearroyo, M.D.</strong> “Estudio de las revistas españolas de periodismo”. <em>Comunicación y Sociedad</em>, 2006, v. XIX, n. 2, pp. 107-131.</p>
<p><a name="n8"></a>8. Ver, por ejemplo: <strong>Archambault, E.; </strong>et al. “Benchmarking scientific output in the social sciences and humanities: The limits of existing databases”. <em>Scientometrics</em>, 2006, v.68, n. 4, pp. 329-342.</p>
<p><a name="n9"></a>9. <strong>Fernández-Quijada, D.</strong> ”El perfil de las revistas españolas de comunicación (2007-2008)”. <em>Revista española de documentación científica</em>, 2010, v. 33, n. 4, pp. 551-579.</p>
<p><a name="n10"></a>10. Puede encontrarse un análisis reciente sobre la presencia de revistas españolas en la <em>Web of Science</em> en la siguiente nota en ThinkEPI: <strong>Rodríguez-Yunta, Luis</strong>. <a href="http://www.thinkepi.net/la-alegria-va-por-barrios" target="_blank">“La alegría va por barrios: el ascenso de las revistas científicas españolas como publicaciones fuente en el Web of Science no afecta por igual a todas las disciplinas</a>”. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2010, v. 5.</p>
<p><a name="n11"></a>11. <strong>Jones, D.E.</strong> “<a href="http://www.infoamerica.org/primera/anuario_medios.pdf" target="_blank">La comunicación en el escaparate</a>”. En: Bernardo Díaz-Nosty (dir.). <em>Tendencias’07. Medios de comunicación: el escenario iberoamericano.</em> Ariel: Barcelona; Madrid: Fundación Telefónica, 2007, pp. 395-408.</p>
<p><a name="n12"></a>12. <strong>Lauf, E.</strong> “National Diversity of Major International Journals in the Field of Communication”. <em>Journal of communication</em>, 2005, v.55, n. 1, pp. 139-151.</p>
<p><a name="n13"></a>13. <strong>Masip, P.</strong> “European Research in Communication during the years 1994-2004: a Bibliometric Approach”. En: <em>1st European communication conference</em>. European consortium for communication research, Amsterdam, 24-26  November, 2005.</p>
<p><a name="n14"></a>14. <strong>Masip, P.</strong> “Mapping communication research in Europe (1994-2009). En: <em>3rd European communication conference</em>. European communication research and education association, Hamburg, 15-12 October, 2010.</p>
<p><a name="n15"></a>15. Para el análisis realizado en 2010 se tuvieron en cuenta las mismas 35 publicaciones que se analizaron en 2005.</p>
<p><a name="n16"></a>16. Editada por la norteamericana <em>Association for education in journalism and mass communication</em>. Entre 1999 y 2004, de los 1519 artículos publicados, sólo 12 eran de investigadores europeos.</p>
<p><a name="n17"></a>17. La carencia de revistas de periodismo en el <em>Ssci</em> se verá parcialmente corregida en la próxima edición con la incorporación de <em>Journalism: theory, Practice and criticism</em>, además de <em>Ecquid novi-african journalism studies</em>, que como su propio título indica, está dedicada específicamente al estudio del periodismo africano, y la española <em>Estudios sobre el mensaje periodístico</em>.</p>
<div style="border:red 1px dashed;font-size:11px;">
<strong>Cómo citar este artículo:</strong></p>
<p><strong>Masip</strong>, <strong>Pere</strong>. &#8220;Los efectos del efecto Aneca: producción española en Comunicación en el Social science citation index&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2011, v. 5, pp. ¿¿-??.
</div>
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		<title>El buscador que era algo más</title>
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		<pubDate>Tue, 11 Jan 2011 18:13:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José-Antonio Millán</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2011]]></category>
		<category><![CDATA[Buscadores]]></category>
		<category><![CDATA[Búsqueda inteligente]]></category>
		<category><![CDATA[Conocimiento del usuario]]></category>
		<category><![CDATA[Ordenación de los resultados]]></category>
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		<description><![CDATA[DURANTE MUCHOS años hemos estado utilizando Google, hasta tal extremo que ya formaba parte de nosotros: eran las antenas con las que palpábamos el universo, desde el circundante hasta el remoto. Su fiabilidad global -no tanto en la ordenación de los resultados como en el hecho de que nos llevara a apariciones de lo que<a href="http://www.thinkepi.net/el-buscador-que-era-algo-mas">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>DURANTE MUCHOS años hemos estado utilizando <em>Google</em>, hasta tal extremo que ya formaba parte de nosotros: eran las antenas con las que palpábamos el universo, desde el circundante hasta el remoto</strong>.</p>
<p>Su fiabilidad global -no tanto en la ordenación de los resultados como en el hecho de que nos llevara a apariciones de lo que buscábamos, dondequiera que se encontraran- lo convertía en una herramienta realmente útil, y no sólo para fines de búsqueda estricta. Por ejemplo, los estudios sobre presencia de lenguas en las redes hacían uso de la consulta de <em>Google</em>, convertido entonces en una auténtica “base de datos” de ocurrencias de términos. Es sabido cómo, utilizando la metodología de buscar términos exclusivos de una lengua, <em><a href="http://funredes.org" target="_blank">Funredes</a></em> trazó un mapa de la presencia relativa de las lenguas neolatinas en relación con el inglés, en los primeros años de la pasada década.</p>
<p>Hacia el 2007, sin embargo, los datos del buscador empezaron a presentar discrepancias. Las mismas consultas, hechas por distintas personas en diferentes lugares, daban distintos resultados. La diferencia concernía no sólo a la ordenación de las repuestas sino también (y sobre todo) a la cantidad de resultados y a su procedencia. Todo parecía indicar que se estaban utilizando para la ponderación y quizás para la misma configuración del universo de búsqueda:</p>
<p>a) anteriores consultas del usuario, posiblemente con análisis de qué resultados del buscador le habían llevado a un clic, y<br />
b) el entorno geográfico desde donde se hacía la consulta.</p>
<p>Además, y como el conjunto de servicios de <em>Google</em> ya afecta prácticamente todas las dimensiones de la acción personal (desde búsquedas y visionado de vídeos, a correo, búsqueda en libros y mapas, y suscripción a rss), la suma de experiencias que puede tener en cuenta la respuesta a una simple pregunta en el buscador es enorme. Como resultado de todo esto, <em>Google</em> apuntaba cada vez más al entorno inmediato del usuario.</p>
<p>La razón parece clara: al buscar la optimización del sistema de anuncios que acompañan a los resultados, todo sesgo hacia accesos, bienes y servicios próximos al usuario podía estar acompañado más eficazmente por la propia publicidad de éstos. Y además -y quizás para una amplia base de usuarios- el servicio del buscador estaba siendo realmente &#8220;mejor&#8221;, en el sentido de que llevaba a resultados más directamente relacionados con su entorno. Así, ante la consulta de un nombre propio sin más identificación, <em>Google</em> puede proponer (muchas veces, insistamos, acertadamente) una calle con ese nombre en la ciudad desde la que se ha preguntado.</p>
<p>La expansión semántica y morfológica de las consultas hace también que el universo de respuestas se expanda&#8230; no siempre en la dirección que uno desearía. Un nombre propio inusual se puede interpretar como la variante mal escrita de otro que el buscador supone más verosímil, dado nuestro historial y localización. Una palabra en una lengua extranjera puede correr idéntica suerte. Y la cuestión es que ni siquiera echando mano de la “búsqueda avanzada” y utilizando todo tipo de restricciones podemos estar seguros de que se va a respetar la literalidad de nuestra consulta, y no podremos obtener lo que <em>Google</em> nos daba hace no demasiado tiempo&#8230;</p>
<p>El problema -ya lo estamos viendo- se plantea básicamente para las personas que hacemos uso de <em>Google</em> para un fin para el que quizá no estaba destinado, pidiéndole un servicio de cobertura universal de apariciones en la Web, pero es que este servicio hubo una época en que lo prestó y, hasta donde se me alcanza, no tiene un sustituto claro&#8230;</p>
<p>Quienes hemos utilizado <em>Google</em> para rastrear piezas de bibliografía arcana, que al final hemos detectado en el sitio de una universidad checa o en una página personal americana, quienes hemos usado el buscador a la pesca de neologismos en las lenguas, o de usos creativos o paródicos de las palabras, estamos privados en gran medida de lo que teníamos. Y pienso que muchos usuarios menos especializados están también privados de algo muy importante: la posibilidad de toparse con algo que no buscaban, lo que se conoce como serendipia.</p>
<p>Este servicio de búsqueda que se ha trocado de golpe en algo más local y provinciano creo que, entre otras cosas, le hace un flaco servicio a la extensa comunidad de hispanohablantes, con su enorme dispersión geográfica, que había confiado (tal vez ingenuamente) en la posibilidad de que el común digital, y las herramientas que lo servían, fuera un elemento que favoreciera la mutua interrelación y comprensión.</p>
<div style="border:red 1px dashed;font-size:11px;">
<strong>Cómo citar este artículo:</strong></p>
<p><strong>Millán</strong>, <strong>José-Antonio</strong>. &#8220;El buscador que era algo más&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2011, v. 5, pp. ¿¿-??.
</div>
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		<title>Google Scholar: no es oro todo lo que reluce</title>
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		<pubDate>Tue, 11 Jan 2011 17:31:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Isidro F. Aguillo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2011]]></category>
		<category><![CDATA[Bases de datos bibliográficas]]></category>
		<category><![CDATA[Bibliometría]]></category>
		<category><![CDATA[Citas]]></category>
		<category><![CDATA[Google académico]]></category>
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		<category><![CDATA[Scopus]]></category>
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		<description><![CDATA[Introducción EL FACTOR LIMITANTE en los estudios de la actividad científica, especialmente los que utilizan técnicas cuantitativas, ha sido la disponibilidad de bases de datos. Así, la bibliometría de las últimas décadas no hubiera sido posible sin las bases de ISI/Thomson (citation indexes). La explosión de la patentometría coincide con el acceso en abierto de<a href="http://www.thinkepi.net/google-scholar-no-es-oro-todo-lo-que-reluce">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Introducción</strong></p>
<p><strong>EL FACTOR LIMITANTE en los estudios de la actividad científica, especialmente los que utilizan técnicas cuantitativas, ha sido la disponibilidad de bases de datos. Así, la bibliometría de las últimas décadas no hubiera sido posible sin las bases de <em>ISI/Thomson</em> (<em>citation indexes</em>). </strong></p>
<p>La explosión de la patentometría coincide con el acceso en abierto de los servicios web de las organizaciones de patentes europeas, estadounidenses y japonesas y, en fin, la cibermetría existe en buena medida por las bondades de los motores de búsqueda comerciales.</p>
<p>En muchos casos dichas bases de datos no habían sido diseñadas específicamente para la actividad bibliométrica y fue necesario (y todavía lo es) realizar un importante esfuerzo de selección, limpieza, organización y normalización de los resultados, antes de comenzar cualquier análisis.</p>
<p>Los costes eran enormes (acceso vía <em>Dialog</em>, adquisición de versiones en cd-rom) y lo siguen siendo (licencia nacional <em>WoK</em>), y, además de ciertas limitaciones legales, estaban las de carácter técnico. Éstas son relevantes para entender la tipología y profundidad de los trabajos bibliométricos realizados en los 80 y los 90. Era difícil exportar grandes cantidades de registros, ciertos campos tenían múltiples valores (autores, direcciones, citas) difíciles de segregar, había que repasar errores y normalizar entradas, era complejo hacer correspondencias entre autores y sus direcciones cuando varios de los primeros tenían la misma afiliación institucional.</p>
<p>La imposibilidad práctica de corresponder referencias con artículos generalizó el uso de las citas “esperadas” (el infame factor de impacto) en vez de utilizar las “observadas”. Otras interesantes consecuencias fueron el desprecio hacia los recuentos fraccionados de los cada día más frecuentes trabajos multiautorados o el insólito filtrado temático por categorías disciplinares de revistas o por selección de palabras clave (¡en bases de datos sin auténtica indización!). Todo ello motivado por las limitaciones de contenido y estructura de las bases de datos, pero también por un sistema de gestión intencionadamente capado que impedía una adecuada automatización de ciertos procesos.</p>
<p>La consecuencia directa es que el usuario final del trabajo del bibliómetra (otros colegas, fundamentalmente aquellos objeto de análisis, y los gestores de instituciones y de políticas científicas) apenas se reconociera en los resultados, que podían pecar tanto de excesiva sencillez (plenos de errores) como de inaguantable profundidad (tablas densísimas, sin ninguna utilidad práctica).</p>
<p>Hubo, y los sigue habiendo (cada vez menos, eso sí) trabajos mediocres, pero quizá la principal carencia es la ausencia de escenarios generales, con históricos de datos correctamente organizados y que evitara la continua re-invención de la rueda a la que nos tiene acostumbrada esta disciplina en nuestro país (aunque en este caso la culpa es compartida por la inaudita ausencia de un manual de calidad, actualizado en castellano, del conjunto de las disciplinas cuantitativas).</p>
<p>Obviamente esta nota no es la primera que llama la atención sobre el cuidado extremo que se ha de tener tanto a la hora de seleccionar las fuentes bibliográficas como en el diseño de la extracción y utilización de los datos correspondientes. Y es posible que esta admonición vuelva a caer en saco roto.</p>
<p><strong><em>Google Scholar</em></strong></p>
<p>Para los afortunados que trabajan en instituciones que se pueden permitir el indecente dispendio de tener contratadas las dos grandes bases de datos de citas (<em>WoK</em> y <em>Scopus</em>), la labor bibliométrica se hizo un poco más difícil con la aparición del nuevo producto de <em>Elsevier</em>. No sólo las bases de datos de ambos productos eran diferentes (<em>Scopus</em> es ligeramente mayor y con menor sesgo anglosajón), sino que las herramientas de consulta y extracción y los indicadores (externos en el caso de <em>Scopus</em>) eran también distintos.</p>
<p>A medio plazo, sin embargo, las ventajas se impusieron, ya que la competencia mejoró las prestaciones de la <em>WoK</em> (ventanas de citación más amplias, nuevos indicadores) y su cobertura geográfica (con cierto número de revistas no anglosajonas, sobre todo de ciencias sociales y humanas, que al parecer tienen un significativo menor impacto). A medio plazo, los trabajos de fusión de ambas bases de datos proporcionarán una mejor idea de las bondades y limitaciones de cada una de ellas, pero mientras tanto cabe esperar la multiplicación de estudios disciplinares y/o temporales que remeden los ya realizados previamente con ayuda de la <em>Wok</em>.</p>
<p>En ese contexto aparece un nuevo e interesante actor, <em><a href="http://scholar.google.com" target="_blank">Google Scholar</a></em>, la base de datos académica del famoso buscador.</p>
<p>Dentro de la <a href="http://www.google.com/corporate" target="_blank">estrategia global</a> de <em>Google</em> de recolectar toda la información posible, la dificultad de indizar la llamada internet invisible motivó el desarrollo de un producto que no dependiera de los robots automáticos.</p>
<p>La base de datos académica se nutre de una serie de acuerdos con productores y distribuidores de bases de datos académicas y científicas de todo el mundo, que ceden bajo distintas condiciones (tanto la lista de suministradores como los detalles de los contratos son secretos comerciales de <em>Google</em>) sus registros para la construcción de <em>Scholar</em>.</p>
<p><em>Google</em> proporciona ciertos valores añadidos (citas, enlaces, etiquetas) además de añadir la gigantesca sección académica de la Web visible, que sí aparece en el buscador general.</p>
<p>El resultado es una gran base de datos bibliográfica multidisciplinar que incluye citas a los diferentes artículos (fundamentalmente como ayuda a la recuperación). Es decir, es el tercer gran sistema de citas junto con la <em>WoK</em> y <em>Scopus</em>, con la ventaja de su mayor tamaño y el hecho fundamental de ser de acceso gratuito. Se trata de un producto todavía en versión beta (¡desde 2004!), cuyo futuro no está garantizado y que al parecer es mantenido por un equipo muy reducido. Todo ello podría explicar la falta de normalización documental que sería muy necesaria en un producto multifuente tan heterogéneo formal y sustantivamente.</p>
<p>A pesar de los distintos problemas documentales de <em>Google Scholar</em>, la reciente aparición de un software gratuito (<em><a href="http://www.harzing.com/pop.htm" target="_blank">Publish or Perish</a></em>), que permite la captura directa de los registros y calcula automáticamente diversos indicadores (incluyendo distintas variantes del índice h), ha renovado y generalizado el interés por <em>Scholar</em> en la comunidad bibliométrica.</p>
<p>En la bibliografía de esta nota figura una selección de artículos que tratan fundamentalmente dos áreas: la comparación directa de <em>Google Scholar</em> con las otras grandes bases de datos de citas (<em>Wok</em> y <em>Scopus</em>), y la utilización de registros de <em>Scholar</em> para la realización de estudios bibliométricos.</p>
<p><strong>Los árboles no dejan ver el bosque</strong></p>
<p>La opacidad de <em>Google</em> respecto a las fuentes que utiliza (y la evolución temporal de dicha cobertura, que parece se incrementó significativamente en los últimos años) ha dificultado el análisis global del buscador académico. De hecho, el diseño de muchos estudios comparativos implicaba utilizar básicamente instituciones y autores de reconocido prestigio, para los que se obtenía una cierta equivalencia con los resultados obtenidos en los productos de “calidad contrastada” (basados más o menos en núcleos de <em>Bradford</em>). Las diferencias en los estudios disciplinares se atribuían a diferencias de cobertura y, en fin, otras discrepancias se atribuían a problemas y limitaciones técnicas que se trataban de describir y evaluar o simplemente se citaban sin más, como pretexto.</p>
<p>En el curso de un estudio cibermétrico sobre la distribución institucional de los contenidos recogidos en <em>Google Scholar</em>, descubrimos que las discrepancias son mayores de lo que se estimaba y que, de hecho, esta base no es comparable a <em>WoK</em> o <em>Scopus</em>, y su uso bibliométrico puede estar desaconsejado como norma general.</p>
<p>Se recogieron los registros totales (al menos con resumen) que aparecen en <em>Scholar</em> para dos grupos de dominios internet: 225 <em>top level domains</em> (incluyendo dominios nacionales como .es, .fr o .it, y los genéricos tales como .com, .org o .net) y 10.442 dominios universitarios (por ejemplo: ucm.es, harvard.edu u ox.ac.uk).</p>
<p>De la primera población se obtuvo un total de 86 millones de registros, de los que 55 millones (el 64%) correspondían a dominios genéricos, lo que cabría esperar de productores y distribuidores comerciales (.com) u organizaciones sin ánimo de lucro fuertemente presentes en este “mercado” (.org). Hay que tener en cuenta que <em>Google Scholar</em> muestra registros únicos, que “unifican” duplicados, es decir registros que pueden aparecer en repositorios institucionales o páginas personales pero que están también recogidos en distribuidores comerciales.</p>
<p>El segundo grupo (universidades) proporcionó 9 millones de registros, que supone un 10,6% del total obtenido en la estimación global, lo que implica que hay alrededor de un cuarto de los contenidos que bajo bandera nacional (dominio propio) son provistos desde instituciones no universitarias (productores locales, centros de investigación, portales, bibliotecas y repositorios digitales). La muestra universitaria puede utilizarse para un análisis en más profundidad, aunque hay que advertir que en muchos casos se trata de producción hospedada, es decir, además de trabajos publicados por personal de la institución se pueden encontrar contribuciones de terceros, tales como presentaciones en congresos celebrados en la universidad hospedadora o material didáctico producido por otros autores pero puesto a disposición (posiblemente sin cobertura contractual) por el profesorado propio.</p>
<p>En dicho análisis aparecen las sorpresas ya que, tras los EE.UU., los siguientes países mejor representados son respectivamente España, Brasil y Taiwán (por delante de Japón, Alemania. Canadá y Reino Unido). Entre los veinte primeros aparecen también Costa Rica, México o Indonesia.</p>
<p>Descendiendo a nivel institucional, tras <em>Harvard</em> (base de datos de astronomía) se encuentran <em>Pennsylvania State University</em> (<em>CiteSeerX</em>), la <em>Universidad de La Rioja</em> (<em>Dialnet</em>), <em>Johns Hopkins University</em> (<em>Muse</em>), <em>Catie</em> en Costa Rica (base de datos de agronomía), <em>Universidad Complutense de Madrid</em> (<em>CompluDoc</em>) o la <em>Universidad Autónoma del Estado de México</em> (<em>Redalyc</em>).</p>
<p>Es decir, de acuerdo con las actuales políticas institucionales, sus páginas web buscan reflejar no sólo la producción de “excelencia” de la universidad, sino todos los resultados independientemente de su calidad y tipo e incluso hospedando producción de terceros, ya puntualmente o exhaustivamente como parte de consorcios amplios. Y <em>Google Scholar</em> está recogiendo y reflejando todo ello (y cada vez más, a medida que las iniciativas <em>open access</em> vayan triunfando, aunque sea lentamente).</p>
<p>En resumen, <em>Google Scholar</em> es una interesante herramienta de recuperación de información, con limitaciones derivadas de su falta de control documental, que se pueden soslayar dado su tamaño y el hecho de ser gratuita. La oferta de citas bibliográficas claramente incrementa su valor, pero la evolución reciente la aleja cada día más de aquellas que filtran contenidos de acuerdo con criterios de calidad (¿impacto?). Este ruido extra desaconseja un uso liberal en los estudios bibliométricos, especialmente aquellos que tengan fines evaluativos.</p>
<p><strong>Referencias bibliográficas</strong></p>
<p><strong>Bar-Ilan, Judit.</strong> “Which h-index? A comparison of WoS, Scopus and Google Scholar”. <em>Scientometrics</em>, 2007, v. 74, n. 2, pp. 257–271.</p>
<p><strong>Bar-Ilan, Judit</strong>. “<a href="http://www.cindoc.csic.es/cybermetrics/articles/v13i1p4.pdf" target="_blank">A Closer Look at the Sources of Informetric Research</a>”. <em>Cybermetrics</em>, 2009, v. 13, paper 4.</p>
<p><strong>Bar-Ilan, Judit</strong>. “Citations to the ‘Introduction to informetrics’ indexed by WOS, Scopus and Google Scholar”. <em>Scientometrics</em>, 2010, v.  82, n. 3, pp. 495-506.</p>
<p><strong>Beel, Joeran</strong>; <strong>Gipp, Bela</strong>. “Academic search engine spam and Google Scholar&#8217;s resilience against it”. <em>Journal of electronic publishing</em>, 2010, v. 13, n. 3.</p>
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<p><strong>Harzing, A.</strong>; <strong>Van der Wal, R.</strong> “Google Scholar as a new source for citation analysis”. <em>Ethics in science and environmental politics</em>, 2008, v. 8, n. 1, pp. 61–73.</p>
<p><strong>Harzing, A.</strong>; <strong>Van der Wal, R.</strong> “A Google Scholar h-index for journals: An alternative metric to measure journal impact in economics and business”. <em>Journal of the american society for information science</em>, 2008, v. 60, n. 1, pp. 41–46.</p>
<p><strong>Jacsó, Peter</strong>. “Google Scholar revisited”. <em>Online information review</em>, 2008, v. 32, n. 1, pp. 102-114.</p>
<p><strong>Jacsó, Peter</strong>. “Savvy searching pragmatic issues in calculating and comparing the quantity and quality of research through rating and ranking of researchers based on peer reviews and bibliometric indicators from Web of science, Scopus and Google Scholar”. <em>Online information review</em>, 2010, v. 34, n. 6, pp. 972-982.</p>
<p><strong>Kousha, Keyvan</strong>; <strong>Thelwall, Mike</strong>. “Sources of Google Scholar citations outside the Science Citation Index: A comparison between four science disciplines”. <em>Scientometrics</em>, 2008, v. 74, n. 2, pp. 273–294.</p>
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<p><strong>Mayr, Phillip</strong>; <strong>Walter, Anne-Kathrin</strong>. “An exploratory study of Google Scholar”. <em>Online information review</em>, 2007, v. 31, n. 6, pp. 814-830.</p>
<p><strong>Meho, L.</strong>; <strong>Yang, K.</strong> “Impact of data sources on citation counts and rankings of LIS faculty: Web of Science vs. Scopus and Google Scholar”. <em>Journal of the american society for information science and technology</em>, 2007, v. 58, pp. 2105–25.</p>
<p><strong>Mikki, S.</strong> “Comparing Google Scholar and ISI Web of Science for earth sciences”. <em>Scientometrics</em>, 2010, v. 82, n. 2, pp. 321-331.</p>
<p><strong>Torres-Salinas, Daniel</strong>; <strong>Ruiz-Pérez, Rafael</strong>; <strong>Delgado-López-Cózar, Emilio</strong>. “Google Scholar como herramienta para la evaluación científica”. <em>El profesional de la información</em>, 2008, v. 18, n.5, pp. 501-510.</p>
<p><strong>White, Bruce</strong>. “Examining the claims of Google Scholar as a serious Information Source”. <em>New zealand library &#038; information management journal</em>, 2006, v. 50, 1, pp. 11-24.</p>
<div style="border:red 1px dashed;font-size:11px;">
<strong>Cómo citar este artículo:</strong></p>
<p><strong>Aguillo</strong>, <strong>Isidro F</strong>. &#8220;Google Scholar: no es oro todo lo que reluce&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2011, v. 5, pp. ¿¿-??.
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		<title>La realidad aumentada al alcance de todos: creando capas de datos geolocalizados</title>
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		<pubDate>Tue, 11 Jan 2011 12:00:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Natalia Arroyo-Vázquez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2011]]></category>
		<category><![CDATA[Bibliotecas]]></category>
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		<category><![CDATA[Geolocalización]]></category>
		<category><![CDATA[Geoposicionamiento]]></category>
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		<description><![CDATA[SE DEFINE la realidad aumentada como la combinación de elementos virtuales sobre la realidad. Estos elementos virtuales pueden ser textos, imágenes, sonidos o vídeos. A diferencia de la realidad virtual, la realidad aumentada contiene una mayor dosis de realidad que de virtualidad. Aunque se remonta a finales de los años sesenta y son muchas otras<a href="http://www.thinkepi.net/la-realidad-aumentada-al-alcance-de-todos-creando-capas-de-datos-geolocalizados">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>SE DEFINE la realidad aumentada como la combinación de elementos virtuales sobre la realidad. Estos elementos virtuales pueden ser textos, imágenes, sonidos o vídeos.</strong></p>
<p>A diferencia de la realidad virtual, la realidad aumentada contiene una mayor dosis de realidad que de virtualidad. Aunque se remonta a finales de los años sesenta y son muchas otras formas en que se materializa, la realidad aumentada se está popularizando estos últimos años gracias a los <em>smartphones</em>, teléfonos que incorporan cámara de fotos, sistemas para detectar la posición y conectividad 3G. La combinación de todos ellos hace posible capturar la realidad: los detectores de posición y la brújula permiten determinar la posición exacta del dispositivo y, en función de esos parámetros, recibir los datos pertinentes.</p>
<p>Todo ello gracias a la aplicación adecuada. El resultado final se puede visualizar en la pantalla del dispositivo y supone una mezcla de la imagen capturada por la cámara y los datos reales.</p>
<p>Sus utilidades son variadas (<strong>Pablo Lara</strong> exhibió algunas de ellas en la presentación del <em>Anuario ThinkEPI 2010</em>, ante la sorpresa del público), y van desde el más puro entretenimiento a simulaciones de carácter educativo, pasando por aplicaciones profesionales y especializadas.</p>
<p>Este texto se va a centrar sin embargo en una de las aplicaciones más cotidianas, la que emplea información basada en localización, y que puede servir para fines turísticos o informativos (visitar una ciudad y ver información acerca de los lugares más representativos, o de las obras de un museo), servicios (localizar una gasolinera, los mejores restaurantes cercanos o los próximos eventos culturales), para visualizar contenidos geolocalizados (las imágenes de <em>Panoramio</em> o los micro-textos de <em>Twitter</em>, por ejemplo), o simplemente para jugar.</p>
<p>Sirva para ilustrarlo <a href="http://www.youtube.com/watch?v=b64_16K2e08" target="_blank">este vídeo</a>. Su utilidad práctica es evidente, aunque quizás más que una utilidad se trate de una forma de visualizar la información: los mismos contenidos se pueden ubicar sobre un mapa de <em>Google</em> (de hecho, los navegadores de realidad aumentada ofrecen también esa opción de visualización), pero la forma de representación es atractiva y aporta elementos como edificios, calles, carteles u otros puntos de referencia visuales que nos sirven para ubicarnos mejor en un espacio.</p>
<p>¿Quién no se ha perdido alguna vez con un mapa en la mano?</p>
<p>Para que todo ello funcione se requiere una aplicación específica, el navegador de realidad aumentada, cuyos contenidos se organizan en capas, cada una de ellas con datos diferentes, entre las que el usuario puede seleccionar en función de su interés.</p>
<p>Navegadores de realidad aumentada son <em><a href="http://www.wikitude.org" target="_blank">Wikitude</a></em>, <em><a href="http://www.layar.com" target="_blank">Layar</a></em>, <em><a href="http://www.junaio.com" target="_blank">Junaio</a></em>, <em><a href="http://www.acrossair.com/acrossair_app_augmented_reality_browser_for_iPhone_3GS.htm" target="_blank">Acrossair</a></em> y <em><a href="http://sekaicamera.com" target="_blank">Sekai Camera</a></em>, todos ellos gratuitos, funcionan sobre iPhone y Android, fundamentalmente, en ocasiones también en otras plataformas. Si bien tienen puntos en común entre sí, cada uno tiene sus peculiaridades.</p>
<p>Los datos que emplean los navegadores de realidad aumentada proceden de tres fuentes:</p>
<p><strong>1.</strong> Colaboración directa, o lo que se denomina etiquetado del mundo.<br />
Navegadores como <em>Wikitude</em>, <em>Junaio</em> o <em>Sekai Camera</em> permiten introducir en el momento, directamente a través de la aplicación, comentarios geoetiquetados.</p>
<p><strong>2.</strong> Colaboración indirecta, mediante la participación en otros servicios.<br />
Si algo nos han enseñado los servicios de la web social es a reutilizar los contenidos geoposicionados procedentes de la inteligencia colectiva.<br />
Así, se aprovechan datos procedentes de <em>Google Local</em>, <em>Wikipedia</em>, <em>Twitter</em>, <em>Panoramio</em>, <em>Flickr</em>, <em>YouTube</em>, <em>Foursquare</em>, <em>Yelp</em>…</p>
<p><strong>3.</strong> Creando capas de datos que contengan información geolocalizada, como la denominación del punto de interés (POI), una descripción (se puede incluir un texto explicativo, URL, dirección o teléfono, por ejemplo), un icono representativo y, por supuesto, coordenadas. La opción de aportar capas de datos en los navegadores de realidad aumentada suele estar abierta a desarrolladores externos y requiere conocimientos de lenguajes de programación, intercambio de datos y sistemas de bases de datos, pero también hay soluciones sencillas, aptas para todos los públicos.</p>
<p>Veamos a continuación algunas de ellas.</p>
<p>Cada navegador de realidad aumentada funciona de manera diferente, así que cada uno ofrece soluciones distintas para la introducción de capas. En todos los casos es imprescindible crear una cuenta de desarrollador en el navegador primero.</p>
<p><strong>1.</strong> <em>Wikitude</em> permite subir ficheros con datos geolocalizados en formatos KML (basado en xml, se puede generar directamente desde <em>Google Earth</em>) y ARML a través de <em>Wikitude.me</em>.</p>
<p><strong>2.</strong> A través de servicios como <em>Hoppala</em>, se pueden introducir POI en el navegador <em>Layar</em>, con la facilidad de que los puntos se señalan directamente sobre un mapa. En este caso es necesario crear además una cuenta en <em>Hoppala</em>, diferente de la cuenta de desarrollador.</p>
<p><strong>3.</strong> Más original es la propuesta de <em>Junaio</em>, que permite agregar vídeo y 3D a través de una interfaz con formato de formulario.</p>
<p>Y todo esto, ¿para qué? </p>
<p>Imaginemos recorrer nuestra ciudad o comarca y visualizar a través del móvil información sobre la historia de los lugares más representativos, sobre los puntos de servicio de nuestra red, lugares o edificios literarios, imágenes de nuestro fondo local relacionadas con el lugar en que nos encontramos, los hoteles, restaurantes y el lugar de celebración de un evento (como en el último <em><a href="http://www.layar.com/layers/bibliotecas2010" target="_blank">Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas</a></em>), las próximas actividades culturales o los puntos donde podemos conectarnos a una red WiFi.</p>
<p>Información en contexto, en el lugar en que nuestros usuarios la necesitan, que les llega directamente a la palma de su mano y visualizada de una forma original.</p>
<div style="border:red 1px dashed;font-size:11px;">
<strong>Cómo citar este artículo:</strong></p>
<p><strong>Arroyo-Vázquez</strong>, <strong>Natalia</strong>. &#8220;La realidad aumentada al alcance de todos: creando capas de datos geolocalizados&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2011, v. 5, pp. ¿¿-??.
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		<title>Innovación y adaptación de las necesidades formativas a la demanda empresarial</title>
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		<pubDate>Tue, 11 Jan 2011 08:52:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonia Ferrer-Sapena y Rafael Aleixandre-Benavent</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2011]]></category>
		<category><![CDATA[Aprendizaje]]></category>
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		<category><![CDATA[Transmisión del conocimiento]]></category>
		<category><![CDATA[Universidades]]></category>

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		<description><![CDATA[LA INNOVACIÓN 2010 HA SIDO un año marcado por la crisis económica. En todos los periódicos, noticiarios, magazines, informes, tertulias, etc., se ha hablado del tema, y una de las propuestas que se han lanzado con mayor insistencia para salir de la crisis es la de aumentar la capacidad de innovación de las empresas. Hay<a href="http://www.thinkepi.net/innovacion-y-adaptacion-de-las-necesidades-formativas-a-la-demanda-empresarial">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>LA INNOVACIÓN</strong></p>
<p><strong>2010 HA SIDO un año marcado por la crisis económica. En todos los periódicos, noticiarios, magazines, informes, tertulias, etc., se ha hablado del tema, y una de las propuestas que se han lanzado con mayor insistencia para salir de la crisis es la de aumentar la capacidad de innovación de las empresas.</strong></p>
<p>Hay que usar la imaginación e innovar, con escasos recursos (eso sí) y de esta manera conseguir salvar esta situación económica.</p>
<p>En muchas de las convocatorias públicas de apoyo económico a las empresas se fomenta el uso de la innovación, pero ¿cuál es el estadio en el que nos encontramos?</p>
<p>Lamentablemente, según el último informe <em>Cotec</em>, donde se analiza la capacidad de innovación de los jóvenes españoles, nos encontramos en una situación nada favorable. Este informe muestra que para tener la inteligencia, el ánimo, la confianza y el sentido de la justicia necesario para poder emprender tareas de cooperación y de competición leal -requeridas para la innovación y la ciencia-, es necesario tener un cierto grado de apertura a experiencias distintas y lejanas. Pero, nuestros jóvenes salen bastante mal parados, situándose, junto con los de otros países mediterráneos, en las posiciones inferiores en prácticamente todos los indicadores.</p>
<p>Estos resultados pueden, en cierta manera, ayudar a entender la nota <em>ThinkEPI</em> de <strong>Roser Lozano</strong> sobre si somos o no somos innovadores y cuáles son los condicionantes que permiten la innovación en el conjunto de la sociedad, y por ende, de nuestro colectivo.</p>
<p>Las capacidades que tienen una correlación más positiva con la innovación son las cognitivas, destacando los conocimientos matemáticos, las habilidades artísticas y la importancia otorgada a la ciencia. Por el contrario, la evitación de la incertidumbre, el individualismo y la tasa de emancipación son indicadores que influyen de forma negativa en la innovación y donde nuestros jóvenes se encuentran en posiciones altas, quizás debido a nuestra cultura y a nuestras condiciones económicas, que influyen en una tasa de individualismo elevada y en una emancipación a edades bastante tardías de la vida.</p>
<p>Existe una relación y retroalimentación entre todas estas habilidades, de manera que cuanto más educados son los individuos, más inclinación tienen por el desempeño de actividades artísticas. Por otra parte, la seguridad económica y laboral aumenta con el nivel educativo de los trabajadores. En la medida que lo anterior es cierto, los individuos más educados se sentirán más seguros de sí mismos, puesto que son más capaces de sortear con éxito las dificultades que conlleva la actual situación económica.</p>
<p>Así, se puede hablar de un círculo donde aquellos que son capaces de sortear las dificultades de la actual situación confían más en sus posibilidades, lo que facilita la confianza en los demás. Todos conocemos la falta de seguridad hacia los demás de las personas inseguras. A todo ello hay que añadir que al final es el nivel educativo el que proporciona una mayor capacidad para entrar en contacto con otras culturas. Ya sea por medio de las lecturas, de los viajes o por la facilidad que representa el conocer idiomas extranjeros, asignatura en la que aún fallan bastante los jóvenes de nuestro país.</p>
<p>Para conseguir un cambio en nuestra sociedad, indudablemente se debe pasar por unos cambios institucionales y de los procesos de socialización. La confianza en un mismo facilitará la confianza en los demás, y un cambio en el nivel educativo favorecerá el entrar en contacto con otras culturas. Sin duda habría que mejorar la calidad del sistema educativo potenciando las prácticas artísticas pero teniendo en cuenta -por parte de las instituciones de enseñanza superior- cuáles son las necesidades reales de las empresas.<br />
Por otra parte, se debería reducir al mínimo la contratación temporal, la cuál hace muy inciertos los primeros y muchas veces largos años de la carrera profesional, situación que estimula la tendencia tradicional a vivir en casa de los padres.</p>
<p><strong>MODELOS DE TRANSMISIÓN DEL CONOCIMIENTO A LAS EMPRESAS</strong></p>
<p>Siguiendo el esquema anterior de las necesidades de la cambiante sociedad económica actual, es un hecho indiscutible que la formación a lo largo de toda la vida es necesaria. En una sociedad competitiva en la que el cambio es constante, es necesaria la adaptación y el aprendizaje permanente para seguir siendo “empleables”. Hasta ahora se ha oído hablar de la producción “just in time”, pero este término podemos también aplicarlo en la formación. Se necesita una formación “just in time” adaptada a las necesidades cambiantes de las empresas y organizaciones.</p>
<p>Si esta formación no se produce, no existirá una adaptación real de la formación a las necesidades del mercado. La formación “just in time” contribuye, además, a la transmisión del conocimiento de la Universidad a la empresa y a la inversa. </p>
<p>Junto a la formación adaptada a las necesidades que tenga la sociedad en general y las empresas en particular, el contexto actual obliga a la formación a lo largo de toda la vida, lo que conlleva adquirir competencias en el aprendizaje y competencias informacionales. Cada vez más desaparece la frontera entre la formación formal y la capacitación y formación profesional a lo largo de toda la vida. Las demandas que se encuentran presentes en nuestra sociedad van ligadas, en algunos casos, a habilidades informacionales.<br />
Así, se demanda: competencias en el uso y acceso a la información, habilidades de comunicación, demostrar comprensión de la información, saber aplicarlo, ser creativo, tener pensamiento crítico, saber resolver problemas, un aprendizaje permanente y tener curiosidad intelectual.</p>
<p>No debemos olvidar que muchas de las habilidades las adquirimos fuera de las instituciones de enseñanza, pero este aprendizaje informal es considerado poco importante por las instituciones, aunque sí se benefician de ella las personas y los empresarios. Tal y como señala <strong>Charles Handy</strong>: “The best learning occurs in real life, with real problems and with real people – not in classrooms”.</p>
<p>Aprovechando bien estas experiencias de aprendizaje formal, informal y tecnología, pasaremos de generar información a crear redes de conocimiento. El conocimiento es algo que se genera por todos y las redes que se establezcan entre ellos lo que permitirá maximizarlo.</p>
<p>Se habla mucho de la necesidad de formación a lo largo de toda la vida, de la necesidad que tienen las empresas de autoformarse y del aprendizaje continuado. Esta afirmación entra en contradicción con una realidad latente, que es la reticencia que tienen las organizaciones reales al aprendizaje. No se debe olvidar que actualmente el proceso de aprendizaje en las empresas es reglado y no flexible.</p>
<p>De esta manera, el aprendizaje en la empresa suele reducirse a procesos de formación individuales. Por ello, los empleados podrán aprender cosas nuevas sin que ello repercuta de manera positiva en la empresa, sobre todo si ello motiva al trabajador a un cambio de empresa. Este aprendizaje individual merma la capacidad de innovación si se encuentra inmerso en una empresa con unas coordenadas estructurales reglamentarias. La creación de redes de conocimiento que puedan aprovecharse del uso de las TIC para generar y compartir nuevo conocimiento permitirá llegar a esa organización autoformativa.</p>
<p>Los actuales programas de grado y posgrado de las distintas titulaciones no contemplan el conocimiento informal que se adquiere en las empresas ni se adaptan a las necesidades que tienen éstas. Estos cambios en la sociedad implican realizar adaptaciones en las titulaciones de grado y en los posgrados.</p>
<p>Los programas que mejor se adapten a las necesidades de los puestos de trabajo serán los que determinaran la elección del centro de estudios. Esta visión la tienen clara algunos centros que están realizando grandes esfuerzos en la adaptación de sus estudios a estas necesidades. </p>
<p><strong>EXPERIENCIAS ACTUALES</strong></p>
<p>Un concepto a clarificar en los estudios universitarios es qué se entiende por transferencia de conocimiento de las universidades a la empresa. El conocimiento puede ser la aplicación de una investigación o el conocimiento teórico aplicado a un contexto real. El intercambio de conocimiento es aquel que se produce cuando las dos partes interesadas, universidad e industria, comparten sus ideas de una manera más formal. La política de transferencia de conocimiento sería aquella que permite a las empresas mejorar su competitividad y productividad mediante una mejor aplicación de los conocimientos, tecnología y habilidades que residen en la base del conocimiento.</p>
<p>Un ejemplo de ello es cuando una empresa recurre a la universidad para resolver un problema determinado y la universidad le da respuesta mediante la inclusión de estudiantes de últimos cursos o de posgrado en la resolución de los mismos.</p>
<p>Esto aporta beneficios a ambos. La empresa encuentra solución a sus problemas, incrementa sus beneficios y la base de conocimientos. Da oportunidad a los alumnos a que tengan una relación directa con la empresa y que ésta pueda contratarles, y la universidad tiene la oportunidad de desarrollar materiales de enseñanza adaptados a las necesidades de las empresas y de identificar nuevos temas de investigación.</p>
<p>En las universidades, el conocimiento se encuentra en su capital intelectual y en el estímulo que se ofrece para el diálogo y las comunidades de práctica que se crean alrededor de un interés común. De esta manera, las escuelas de negocio ofrecen no sólo sus conocimientos, sino también su saber hacer a la hora de facilitar la creación de estas comunidades con ideas y conocimientos afines.</p>
<p>Algunas universidades que pueden servir de ejemplo son:</p>
<p>- El <em>International Institute for Management Development</em> (IMD), que formaliza sus vínculos corporativos a través de una red de aprendizaje de más de 190 empresas asociadas con las que colabora estrechamente. Estas empresas contribuyen a conducir los programas de investigación, fomentan la innovación y el aprendizaje mutuo. La red de aprendizaje creada ofrece webcasts semanales, eventos de aprendizaje que muestran investigaciones recientes y retos de la gestión estratégica.</p>
<p>- La <em>Warwick Business School</em>, que dispone de una serie de asociaciones de colaboración que fomentan el intercambio de conocimiento a través de una amplia gama de disciplinas.</p>
<p>- La <em>Universidad de Krems</em>, que ofrece únicamente cursos de posgrado de manera semipresencial, acumulando los períodos de docencia presencial en cortos espacios de tiempo, ya que prácticamente todos los alumnos provienen de grandes empresas de los países centroeuropeos. Esta característica hace que los alumnos puedan compartir experiencias, lo que aporta gran valor al conocimiento, pero también es un reto para los profesores, porque les exige una formación muy especializada y puesta al día. Esta retroalimentación de experiencias, resolución de problemas y conocimientos de problemas reales les permite que la transmisión de información y conocimiento de la universidad a la sociedad ser realice de manera directa. En este contexto, el núcleo de aprendizaje se basa en experiencias extraídas del mundo laboral. Esto se transforma en conocimiento a través de la presentación de trabajos, informes y proyectos de aplicación práctica en su vida laboral que evalúan los profesores. Las herramientas que ofrece la web 2.0 contribuyen de manera activa a esta integración de conocimientos entre la vida académica y la vida laboral.</p>
<p>Esta es una nueva manera de transmitir información y conocimiento a las empresas. Su impacto es difícil de medir ya que no hay herramientas creadas para ello. Hasta ahora, la manera de medir si la empresa utilizaba o no información y si ésta era de calidad se realizaba a través de encuestas donde se analizaba el consumo de publicaciones científicas, etc. Esta metodología debe variar si queremos incorporar las nuevas herramientas que se utilizan actualmente para la transmisión de información y conocimiento, como son las herramientas 2.0.<br />
En este contexto, las universidades trabajan con las empresas para obtener un beneficio mutuo, donde el principal beneficiario es el alumno, el cual adquiere experiencias de aprendizaje de manera rigurosa (por la tutorización académica) pero adaptándose a un contexto del mundo real, lo que les hace más empleables.</p>
<p><strong>PAPEL DE LOS ESPECIALISTAS EN INFORMACIÓN</strong></p>
<p>Nuestro papel en este modelo debe ser la integración de bibliotecas y proveedores de información en este conjunto de tecnologías de la información, recursos de información, los procesos de aprendizaje y las universidades.</p>
<p>Actualmente es necesario integrar las tecnologías 2.0 en el proceso de aprendizaje. El modelo de aprendizaje hasta ahora ha sido básicamente bidireccional, donde el estudiante aprendía de manera individual a través de un proceso definido usando herramientas estándar, con poca interdisciplinariedad y con poca comunicación con otros estudiantes, y si se producía era entre estudiantes del mismo curso. Con las herramientas que facilita la web 2.0, el aprendizaje puede adquirirse desde cualquier lugar y utilizarse como una experiencia interdisciplinar que permite relacionarse con otros estudiantes de todo el mundo, con lo que la información puede ser compartida libremente.</p>
<p>Por otra parte, nuestro papel también debería consistir en practicar y dar formación en lo que se denomina business intelligence, en el conocimiento que nos permita transformar los datos en información y estos en conocimiento. Esta es la principal demanda de las empresas hoy en día y donde debemos incorporar nuestros conocimientos para la formación.</p>
<p>Este análisis no pretende ser pesimista ni alarmista, sino que únicamente intenta evidenciar algunas carencias para poder buscar soluciones y mirar hacia delante de una manera positiva y creativa.</p>
<p><strong>REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS</strong></p>
<p><strong>Adolphus, Margaret</strong>. “<a href="http://www.emeraldinsight.com/teaching/issues/partnerships.htm" target="_blank">Working with business and forging partnerships</a>”. </p>
<p><strong>Herget, Josef</strong>; <strong>Mader, Isabella</strong>. “<a href="http://123information.files.wordpress.com/2010/11/weiterbildungsstudiengange_herget-mader1.pdf" target="_blank">Weiterbildungsstudiengänge für die Karriereplanung aus Hochschul- und Studierendensicht. Herausforderungen und Trends</a>“. <em>Information wissenschaft &#038; praxis</em>, 2010, v. 61, n. 2, pp. 219-223.</p>
<p><strong>Lozano, Roser</strong>. “<a href="http://www.thinkepi.net/bibliotecas-y-bibliotecarios-en-busqueda-de-la-innovacion-perdida" target="_blank">Bibliotecas y bibliotecarios en búsqueda de la innovación perdida</a>”. <em>Anuario ThinkEPI</em>, v. 5, 2011.</p>
<p><strong>Pérez-Díaz, Víctor</strong>; <strong>Rodríguez, Juan Carlos</strong>. <em>La cultura de la innovación de los jóvenes españoles en el marco europeo</em>. Madrid: Fundación Cotec para la innovación tecnológica, 2010.</p>
<div style="border:red 1px dashed;font-size:11px;">
<strong>Cómo citar este artículo:</strong></p>
<p><strong>Ferrer-Sapena</strong>, <strong>Antonia</strong>; <strong>Aleixandre-Benavent</strong>, <strong>Rafael</strong>. &#8220;Innovación y adaptación de las necesidades formativas a la demanda empresarial&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2011, v. 5, pp. ¿¿-??.
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		<title>Personalización e interactividad en los rankings de universidades publicados en la Web</title>
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		<pubDate>Tue, 11 Jan 2011 07:00:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Enrique Orduña-Malea</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2011]]></category>
		<category><![CDATA[CHE]]></category>
		<category><![CDATA[College navigator]]></category>
		<category><![CDATA[Complete university guide]]></category>
		<category><![CDATA[CUG]]></category>
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		<category><![CDATA[Personalización]]></category>
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		<description><![CDATA[LOS RANKINGS DE UNIVERSIDADES han experimentado un crecimiento espectacular desde su nacimiento a finales del siglo XIX en los Estados Unidos hasta la actualidad, donde se detectan iniciativas y proyectos de este tipo en más de 40 países alrededor de todo el mundo. Pese a que la historia de los rankings puede agruparse, de forma<a href="http://www.thinkepi.net/personalizacion-e-interactividad-en-los-rankings-de-universidades-publicados-en-la-web">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>LOS RANKINGS DE UNIVERSIDADES han experimentado un crecimiento espectacular desde su nacimiento a finales del siglo XIX en los Estados Unidos hasta la actualidad, donde se detectan <a href="http://www.ihep.org/Research/rankingsystemsclearinghouse.cfm" target="_blank">iniciativas y proyectos</a> de este tipo en más de 40 países alrededor de todo el mundo.</strong></p>
<p>Pese a que la historia de los rankings puede agruparse, de forma un tanto aproximada, en distintas fases, es indudable que la publicación en 2003 del <em><a href="http://www.arwu.org" target="_blank">Academic Ranking of World Universities</a></em> (ARWU) (primer ranking completamente mundial de universidades de la historia), marca un antes y un después.</p>
<p>Sin embargo, las conocidas limitaciones técnicas y sesgos de los rankings (ampliamente recogidos en la literatura científica) han llevado a muchos profesionales a tratar de elaborar estructuras y metodologías novedosas que traten al menos de minimizar algunos de los errores más frecuentes.</p>
<p>Este breve artículo trata de describir de forma sucinta algunas tendencias en el diseño de rankings de universidades, donde la forma en la que los usuarios consumen la información proporcionada por estos productos juega un papel fundamental.</p>
<p><strong>1. DESAFÍOS EN EL DISEÑO DE RANKINGS</strong></p>
<p>Han sido muchos los autores que han tratado de identificar el camino que los rankings de universidades deberían seguir en el futuro. Entre éstos destaca <strong>Gero Federkeil</strong> (2007), quien indica que los rankings deberían alejarse de:</p>
<p>- Analizar la universidad entera.<br />
- Usar un marcador final agregado.<br />
- Utilizar una única fuente de datos, y de<br />
- visualizar ordenadamente un “ranking” de elementos.</p>
<p>En cambio, deberían dirigirse hacia el diseño de:</p>
<p>- Rankings de disciplinas o campos.<br />
- Rankings multidimensionales.<br />
- Rankings multiperspectiva, y de<br />
- rankings de grupos, bandas o <em>clusters</em>.</p>
<p><strong>Glänzel</strong> y <strong>Debackere</strong> (2009) sintetizan igualmente los principales problemas conceptuales que los rankings deben resolver en los próximos años:</p>
<p>- Rankings selectivos <em>versus</em> integrados.<br />
- Rankings globales <em>versus</em> locales.<br />
- Rankings multidimensionales <em>versus</em> lineales, y<br />
- rankings escalares <em>versus</em> agrupados en clusters.</p>
<p>Finalmente es <strong>Alex Usher</strong> (2009) quien, bajo la etiqueta de “rankings de universidad 2.0”, identifica las 7 características de los rankings clásicos que se rompen definitivamente de cara al futuro:</p>
<p>- Uso de indicadores que tratan de centrarse en la experiencia de grado (es decir, previa al máster o doctorado).<br />
- Rankings de cobertura nacional.<br />
- Análisis a nivel de la universidad entera.<br />
- Posicionamiento en una escala ordinal basada en indicadores agregados y ponderados.<br />
- Datos provenientes de gobiernos y encuestas reputacionales.<br />
- Visualización a través de un único conjunto de rankings ordinales.<br />
- Rankings gestionados por medios de comunicación de masas.</p>
<p>De forma paralela al abandono de estas reglas clásicas, aparecen paulatinamente rankings que permiten la personalización (<em>user-driven</em>), y que sintetizan la mayoría de las propuestas de cambio.</p>
<p><strong>2. PERSONALIZACIÓN DE LOS RANKINGS DE UNIVERSIDADES</strong></p>
<p>Las posibilidades que ofrece la publicación de rankings en la Web (forma de consumo ya mayoritaria hoy día y, en algunos casos, exclusiva) propicia la ruptura de las estructuras rígidas y estáticas asociadas a los rankings clásicos.</p>
<p>De esta forma, más allá de poder ordenar la tabla de resultados en función de un indicador u otro (lo que no constituye por sí mismo un ranking “personalizable”), los usuarios son capaces de elegir los indicadores que desean utilizar, las ponderaciones que estiman oportunas, el área temática de interés o la zona geográfica, por ejemplo.</p>
<p>El ranking pionero en ofrecer estas posibilidades a los usuarios fue el “<a href="http://www.che-ranking.de" target="_blank">Ranking CHE</a>” (publicado por primera vez en 1998). Los editores de este ranking transnacional desechan la idea de integrar los diferentes indicadores individuales en un sólo indicador global para cada institución, porque “no existe una mejor universidad” en todas las áreas, y “pequeñas diferencias producidas por fluctuaciones aleatorias pueden ser malinterpretadas como diferencias reales” en sistemas de rankings holísticos.</p>
<p>Bajo esta idea, reconocen que la definición de calidad es “a propósito” y abierta a variaciones entre la definición del editor y la del consumidor, puesto que hay muchos tipos de editores y muchos tipos de usuarios.</p>
<p>La filosofía de este ranking es la de guiar a los usuarios en el proceso de consulta del ranking, de forma que éstos sean capaces de expresar sus necesidades reales. No se ofrece “la mejor universidad”, sino “la mejor universidad dadas las necesidades de cada usuario”.</p>
<p>El “Ranking CHE” divide el proceso de consulta en tres pasos:</p>
<p>1) Materia en la que el usuario está interesado: química; informática; biología; arquitectura, etc.<br />
2) Tipo de curso que desea realizar.<br />
3) Aspecto más importante para el usuario: buenas condiciones de estudio; buen equipamiento; orientación internacional; orientación al mercado; buenas opiniones; capacidad investigadora; condiciones de la ciudad.</p>
<p>Cada uno de estos “aspectos seleccionables” lleva asociado un conjunto de indicadores. El usuario puede conformarse con ellos o eliminar aquel que no sea de su interés y elegir en su lugar otro indicador de otra categoría distinta, hasta completar un máximo de 10 indicadores.</p>
<p>Una vez seleccionados los indicadores, un mapa situado en la parte izquierda de la pantalla muestra el conjunto de universidades resultantes, de forma que las instituciones situadas más cerca del círculo central son las más adecuadas para la consulta efectuada.</p>
<p>Finalmente, pulsando sobre cada institución, el sistema muestra la información correspondiente en función de los indicadores elegidos. Para cada indicador se muestra un color (verde, amarillo y rojo) que identifica el mejor o peor rendimiento de la universidad en este parámetro, a modo de <em>report card</em>; es decir, se usan <em>clusters</em> en lugar de ordinales.</p>
<p>El gran problema de esta metodología es que requiere de suficiente homogeneidad entre instituciones (y de sus programas y servicios) como para permitir las comparaciones “al estilo CHE” en más variados entornos.<br />
Otra limitación es la relativa al uso de bandas o <em>clusters</em>, pues aunque evitan el uso de “ganadores” y perdedores”, queda la duda de las consideraciones exactas que se han tenido en cuenta para clasificar a una universidad en un rango o en otro.</p>
<p>Pese a esto, el “Ranking CHE” ofrece un interesante producto de información universitaria multidimensional, personalizado por los propios usuarios, sin la rigidez del uso de ordinales ni las posibles imprecisiones de los rankings que analizan la universidad en su completitud.</p>
<p>Otra iniciativa de interés es la que ofrecen los editores del ranking británico “<a href="http://www.thecompleteuniversityguide.co.uk" target="_blank">The Complete University Guide</a>” (CUG). Además de la completa libertad del usuario para ordenar la tabla de resultados en función de los 9 indicadores usados (pudiendo igualmente eliminar los no deseados), CUG permite al usuario modificar la ponderación que se proporciona a cada indicador a través de unos simples menús desplegables, así como la comparación directa entre universidades preseleccionadas.</p>
<p>Siguiendo con este tipo de funcionalidades, se destaca muy especialmente el proyecto “<a href="http://cnt.heeact.edu.tw" target="_blank">College Navigator</a>”, desarrollado en Taiwán y presentado en el congreso IREG-4 en 2009 (<strong>Yung-chi Hou</strong>, 2009).</p>
<p>Este proyecto se distingue, como el “Ranking CHE”, por seguir algunos de los <em>Principios de Berlín</em> (que abogan por permitir a los usuarios la posibilidad de elegir indicadores y pesos) y por la utilización de clusters en un proceso de consulta guiado a través de 4 pasos:</p>
<p><strong>a)</strong> Selección de indicadores</p>
<p>Se pueden seleccionar un mínimo de 3 y un máximo de 10 indicadores a elegir entre una amplia variedad: encuestas de reputación, producción científica por área, recursos financieros, libros por alumno en la biblioteca, tasas de graduación, etc.</p>
<p><strong>b)</strong> Ponderación</p>
<p>Los usuarios pueden elegir la ponderación que desean otorgar a cada uno de los indicadores anteriormente seleccionados.</p>
<p><strong>c)</strong> Preferencias</p>
<p>Los usuarios pueden en este punto filtrar la consulta a ciertos tipos de universidades. Por ejemplo, seleccionar universidades públicas o privadas, de una determinada región, buscar por áreas de conocimiento e incluso seleccionar por tamaño (número de matriculados).</p>
<p><strong>d)</strong> Resultados finales</p>
<p>Se obtiene la tabla final de resultados con la peculiaridad de que, además de ofrecer un ranking escalar clásico, se muestra una flecha para cada indicador seleccionado cuyo color y sentido indica el rendimiento de la universidad.</p>
<p>Otros rankings que permiten la mayor o menor personalización son “<a href="http://www.studychoice.nl" target="_blank">Studychoice</a>” (Países Bajos), <a href="http://www.push.co.uk" target="_blank">PUSH</a> (guía independiente sobre universidades británicas así como de todos los aspectos relacionados con la vida del estudiante universitario), y <em><a href="http://www.phds.org" target="_blank">PhDs.org</a></em>, proyecto de un antiguo profesor del <em>Dartmouth College</em> que, a partir de datos de la <em>National Science Foundation</em>, el <em>National Research Council</em> y el <em>National Center for Education Statistics</em>, permite a los usuarios elegir un área temática y puntuar la importancia de diversos criterios. Los resultados finales se muestran en una tabla final, donde la posición de cada universidad se visualiza mediante un intervalo de valores, resultado de la media de 500 simulaciones realizadas a partir de las prioridades seleccionadas por los usuarios.</p>
<p><strong>3. CUESTIONES A DISCUTIR</strong></p>
<p>La forma de proceder de todos estos sistemas guiados por los usuarios es lógica. Cada usuario necesita un tipo de información diferente, y sus necesidades deben explicitarse en el sistema de alguna forma. Pensemos en qué le puede aportar a un alumno, interesado en convertirse en arquitecto, que la <em>Universidad Autónoma de Madrid</em> sea una de las universidades españolas mejor posicionadas en la última edición del “Ranking ARWU”, si dicha universidad no oferta estos estudios. O qué le puede interesar a un cirujano la alta tasa de graduación de una universidad si lo que pretende es localizar un Hospital universitario con el que poder colaborar. Cada usuario precisa de un tipo de ranking, y los rankings “personalizables” son una vía de entrada para una gran mayoría de usuarios que el propio sistema es capaz de filtrar durante el proceso de consulta.</p>
<p>Sin embargo, pese a las grandes posibilidades de los sistemas guiados y personalizados (mayor interactividad con los usuarios y, por tanto, mayor relevancia en los resultados obtenidos), existen algunas críticas y limitaciones en este tipo de productos.</p>
<p>La crítica fundamental es que, en sentido estricto matemático, no son rankings. En algunos casos son “multirankings” (sólo cuando se ofrece un ranking por cada indicador), pero en los servicios que se basan en rangos o clusters, como el “Ranking CHE”, no existe realmente ningún ranking, por lo que a estos sistemas se les debería denominar de alguna forma diferente.</p>
<p>Incluso cuando los propios usuarios pueden elegir los componentes y pesos, se tiene que tener presente que cualquier ranking es tan bueno como lo son los datos recopilados. Éstos deben reflejar de forma directa y precisa la calidad de las prácticas académicas y resultados educativos. Es decir, la capacidad de personalización no garantiza per se  la calidad en el producto final.</p>
<p>En relación a la recopilación de los datos, queda por determinar la adopción de estas prácticas en los rankings mundiales (actualmente prácticamente ninguno de ellos ofrece, en su formato público, la consulta interactiva guiada). ¿Las grandes diferencias entre los sistemas universitarios de cada país limitan o enriquecen las prestaciones de consulta interactiva?</p>
<p>Por otra parte, estos sistemas dejan en manos de los usuarios la elaboración de los resultados, por lo que no queda clara la responsabilidad de los editores ante los resultados obtenidos. Es posible que estos servicios -en cierta medida- eludan la responsabilidad de comunicar cuáles son las mejores y peores universidades (una responsabilidad inherente a la elaboración de un ranking de este tipo), además de favorecer la existencia de más “ganadores” y menos “perdedores”, incoherente con la confección de un ranking, aunque políticamente más correcto.</p>
<p>Finalmente, queda por discutir que los usuarios entiendan cada uno de los indicadores que están a su disposición, sean capaces de ponderarlos con cierto sentido y de interpretar adecuadamente los resultados, de forma que éstos ayuden en el complejo proceso de elección de una universidad.</p>
<p>Existen numerosos estudios que indican que los rankings de universidades son útiles principalmente para aquellos estudiantes con buenas notas, con firmes intenciones de realizar estudios de posgrado, con padres con estudios universitarios y con altos ingresos económicos (<strong>McDonough</strong>, 1998), y no tanto para el resto. ¿Es posible que estos “rankings personalizables” ayuden a agrandar esta brecha entre usuarios?</p>
<p>Puesto que España es una potencia mundial en la elaboración de rankings de universidades (la mayoría de los cuales son además llevados a cabo por profesionales de la información), sería muy interesante conocer qué opinión tienen estos editores del auge de los rankings “personalizables”.</p>
<p><strong>REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS</strong></p>
<p><strong>Federkeil, Gero</strong>. “Rankings and quality assurance”. En:<em> 3rd Meeting on the International Rankings Expert Group</em> (IREG-3). Shanghai Jiao Tong University, October 28-31, 2007.</p>
<p><strong>Glänzel, Wolfgang</strong>; <strong>Debackere, Koenraad</strong>.&#8221;On the &#8216;multi-dimensionality’ of rankings: some methodological and mathematical questions to be solved in university assessment“. En: <em>Ranking and differentiation in higher education, research and knowledge utilisation. International symposium on University Ranking</em>, Leiden, 6-7 February, 2009.</p>
<p><strong>McDonough, P.</strong>; <strong>Antonio, A. L.</strong>; <strong>Walpole, M.</strong>; <strong>Pérez, L. X.</strong> “College Rankings: Democratized College Knowledge for Whom?”. <em>Research in Higher Education</em>, 1998, v. 39, n. 5, pp. 513-537.</p>
<p><strong>Usher, Alex</strong>. “University rankings 2.0”. <em>Australian universities review</em>, 2009, v. 51, n. 2.</p>
<div style="border:red 1px dashed;font-size:11px;">
<strong>Cómo citar este artículo:</strong></p>
<p><strong>Orduña-Malea</strong>, <strong>Enrique</strong>. &#8220;Personalización e interactividad en los rankings de universidades publicados en la Web&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2011, v. 5, pp. ¿¿-??.
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		<title>Norma ISO 30300-Management systems for records</title>
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		<pubDate>Mon, 10 Jan 2011 09:03:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlota Bustelo-Ruesta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2011]]></category>
		<category><![CDATA[ISO 30300]]></category>
		<category><![CDATA[Management system for records]]></category>
		<category><![CDATA[Management system standards]]></category>
		<category><![CDATA[Normas ISO]]></category>

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		<description><![CDATA[Introducción El Comité técnico de ISO encargado de producir las normas de gestión de documentos (TC46/SC11 Archives/Records management), lleva desde mayo de 2007 embarcado en la tarea de publicar unas normas ISO que eleven la gestión de documentos al plano estratégico del “management” de las organizaciones. Este tipo de normas en ISO tienen una consideración<a href="http://www.thinkepi.net/norma-iso-30300-management-systems-for-records">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Introducción</strong></p>
<p>El <em>Comité técnico</em> de ISO encargado de producir las normas de gestión de documentos (<em>TC46/SC11 Archives/Records management</em>), lleva desde mayo de 2007 embarcado en la tarea de publicar unas normas ISO que eleven la gestión de documentos al plano estratégico del “management” de las organizaciones. Este tipo de normas en ISO tienen una consideración especial, son los MSS (<em>Management Systems Standards</em>), a cuya cabeza de ventas se encuentra la <em>ISO 9000</em>.</p>
<p>Cuando la delegación española (durante mucho tiempo se ha conocido el proyecto como la “Spanish proposal”) presentó, en la reunión de Santiago de Compostela de mayo de 2007, la propuesta de intentar seguir el ejemplo de las normas <em>ISO 27000-Sistemas de gestión para la seguridad de la información</em>, no habíamos analizado todas las consecuencias de nuestra propuesta. En aquel momento se presentó como una posibilidad para desatascar las discusiones para revisión de la <em>ISO 15489</em>, encalladas desde hacía tres años. Luego se empezó a vislumbrar como el instrumento para alcanzar uno de los objetivos siempre expresados pero nunca alcanzados de poner la gestión de los documentos y las evidencias en un plano estratégico y convencer a la alta de dirección de incluirla en la hoja de ruta para la modernización de las organizaciones.</p>
<p>Desde hace más de 3 años el TC46/SC11 ha trabajado muy intensamente en la definición y redacción de los dos primeros productos de la familia de normas <em>ISO 30300</em>. Estos dos primeros productos <em>(ISO 30300. Management systems for records- Fundamentals and vocabulary</em> e <em>ISO 30301. Management systems for records.Requirements</em>), están en su fase final de aprobación, lo que en la jerga ISO se denomina <em>Final Draft International Standard</em>, y se publicarán a mediados de 2011.</p>
<p><strong>Principales características</strong></p>
<p>Las principales características de la familia de normas <em>ISO 30300</em> podrían resumirse en los siguientes puntos:</p>
<p>- Son el compendio de los requisitos necesarios para la puesta en marcha del sistema de gestión de la organización desde el punto de vista de la gestión de los documentos y las evidencias. El sistema de gestión es de la organización, y está sólidamente basado en la gestión de riesgos y las acciones preventivas, lo que lo hace compatible e integrable con cualquier otro aspecto como la calidad (9000), la gestión medioambiental (14000) o la seguridad de la información (27000). El sistema de gestión está basado en la mejora continua, que obliga a la evaluación de los resultados, la gestión de las no conformidades y la puesta en marcha de acciones correctivas, todo ello de forma verificable por terceras partes.</p>
<p>- Específicamente, la parte operativa del sistema de gestión desde el punto de vista de los documentos y las evidencias se centra en los procesos documentales que, como no podía ser menos, están basados en toda la experiencia adquirida y las buenas prácticas surgidas de la archivística, el <em>records management</em> y el <em>record keeping</em>. Todos ellos recogidos en la <em>ISO 15489</em> y otras normas técnicas, que de momento seguirán existiendo, siendo compatibles con las 30300.</p>
<p>- Por definición, todos los MSS son normas que pueden ser certificadas por terceras partes, por lo que la publicación de las mismas abre la posibilidad de que las entidades certificadoras las incluyan en su portfolio de servicios.</p>
<p><strong>El proceso de integración con otros MSS</strong></p>
<p>Una de las cosas más importantes que han sucedido en el proceso de redacción de las <em>ISO 30300</em> ha sido la coincidencia en el tiempo con un importante movimiento en ISO, promovido por las más altas instancias, para la integración de los distintos MSS.</p>
<p>Desde septiembre del 2008, el TC46/SC11 fue admitido como miembro de pleno derecho en el grupo de ISO que se había establecido para la coordinación de todos los MSS (<em>JTCG-Joint Technical Coordination Group for MSS</em>). Este grupo ha tenido como misión el establecimiento de una estructura única, unos requerimientos y textos comunes y una terminología de base para todos los MSS. Se prevé que la adaptación de estos instrumentos se haga de forma progresiva en los próximos dos años para todos los MSS. Para el proyecto <em>ISO 30300</em> ha sido una oportunidad única en dos sentidos:</p>
<p>- El desarrollo paralelo ha permitido ir utilizando los resultados del JTCG en las distintas fases de redacción de las 30300, lo que nos ha permitido convertirnos en uno de los “early adopters”, siendo en este sentido nuestra aportación muy apreciada.</p>
<p>- El trato directo con los grupos más poderosos de ISO nos ha permitido diseminar nuestro mensaje de la importancia de la gestión de las evidencias y los documentos en las organizaciones. El grado de entendimiento ha sido notable y se reflejará en el distinto tratamiento de las secciones de documentación de los otros MSS. Nuestra consideración en el universo ISO se ha elevado varios peldaños debido a esta labor. Aun suponiendo que las <em>ISO 30300</em> no obtengan el éxito esperado, sólo por este logro el trabajo habría valido la pena.</p>
<p><strong>Lecciones aprendidas en el proceso de redacción</strong></p>
<p>El movimiento emprendido por la <em>ISO 30300</em> no ha sido bien entendido por algunos sectores profesionales, que siguen visualizando la gestión de documentos como algo con una entidad propia casi al margen de las organizaciones donde se implanta y terreno sólo permitido a unos determinados profesionales llámense archiveros, gestores de documentos o <em>records managers</em>.</p>
<p>El intento de integración con otros exitosos sistemas de gestión y por lo tanto la adaptación a los sistemas del <em>management</em> y los requerimientos comunes nunca debe visualizarse como una renuncia, sino todo lo contrario, como una gran conquista, que nos permite situar nuestro quehacer profesional en las líneas estratégicas de la organización.</p>
<p>Sin embargo aunque el aprendizaje, el convencimiento y el apoyo es cada vez más profundo en los grupos de trabajo internacionales que han llevado a cabo el trabajo de redacción de las normas ISO, ha sido necesario emprender varias acciones de difusión para los propios profesionales de la gestión de documentos. De hecho como preparación de la última votación se escribieron e hicieron públicas unas <a href="http://isotc.iso.org/livelink/livelink?func=ll&#038;objId=9332972&#038;objAction=browse&#038;viewType=1" target="_blank">FAQ</a>, que pretendían dar respuesta a los interrogantes habituales de los profesionales que se acercaban por primera vez a las normas.</p>
<p>Por el contrario, algunos profesionales han visto en las normas 30300 una oportunidad increíble para el desarrollo profesional y se han comprometido desde ya con el proyecto. A pesar de que el interés despertado varía con respecto a los países, es de destacar la iniciativa de un grupo de profesionales españoles que han publicado un <a href="http://www.iso30300.es" target="_blank">blog</a> específicamente para este tema.</p>
<p><strong>La implantación práctica</strong></p>
<p>Nadie puede prever el éxito de estas normas en su implantación en las organizaciones, pero sí podemos explicar posibles escenarios en la práctica.</p>
<p>Una organización que quiera gestionar adecuadamente sus documentos y evidencias no tiene que implantar necesariamente la <em>ISO 30300</em>. Puede que incluso siguiendo la <em>ISO 15489</em> como referencia, la organización obtenga un grado de excelencia importante en la gestión de documentos.</p>
<p>Sólo las organizaciones que apuesten decididamente por la implantación de un sistema de gestión auditable para los documentos y evidencias (y en los que exista el respaldo de la alta dirección) son candidatas a la verdadera implantación de las <em>ISO 30300</em>. Como en otros casos, las normas 30300 también pueden influir en las organizaciones, que bien sin implantar todos los controles necesarios de un verdadero sistema de gestión o sin necesidad de buscar la certificación por terceras partes, se inspiran en las mismas para ir implantando las buenas prácticas en las organizaciones.</p>
<p>Imaginando posibles escenarios en un seminario en La Haya el pasado mes de octubre, incluimos un par de posibles ejemplos: <a href="http://www.nen.nl/web/Werken/NEN-Managementseminar-Informatiehuishouding.htm" target="_blank">una implantación integrada con la <em>ISO 9000</em></a> y <a href="http://www.nen.nl/web/file?uuid=f7d2afa5-d492-4e36-b36c-ca0de058cf08&#038;owner=c6808251-0858-425e-9b2e-78e99210d954" target="_blank">una implantación en una organización con alta carga informacional</a>.</p>
<p><strong>Y ahora la traducción</strong></p>
<p>A nivel nacional nos queda un importante camino que recorrer, especialmente en lo que se refiere a la traducción de las normas. Como si no fueran bastantes los quebraderos de cabeza que nos ha dado y sigue dando la traducción de la palabra “records”, ahora tenemos que traducir “management systems for records”.</p>
<p>A primera vista pudiera parecer fácil “sistemas de gestión de documentos”, pero esta expresión está totalmente copada por otras realidades como la del <em>software</em> para la gestión de documentos o cuando se utiliza en el sentido más amplio por los sistemas de creación y control de documentos a nivel operativo.</p>
<p>Realmente, en inglés también se ha utilizado una triquiñuela lingüística para evitar llamar a las normas “records management systems”, y por lo tanto situarlo en el nivel operativo y en una determinada tradición de “records management”, a la que nuestros colegas australianos intentan superar con su concepto de “record keeping”.</p>
<p>No es fácil de explicar, ni para propios ni para extraños, pero esperemos poder encontrar una fórmula que al menos se parezca lo más posible a lo que se quiere decir.</p>
<div style="border:red 1px dashed;font-size:11px;">
<strong>Cómo citar este artículo:</strong></p>
<p><strong>Bustelo-Ruesta</strong>, <strong>Carlota</strong>. &#8220;Norma ISO 30300-Management systems for records&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2011, v. 5, pp. ¿¿-??.
</div>
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		<title>El que tiene los datos, tiene el poder</title>
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		<pubDate>Mon, 03 Jan 2011 15:53:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jesús Tramullas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2011]]></category>
		<category><![CDATA[Propiedad de los datos]]></category>
		<category><![CDATA[Redes sociales]]></category>
		<category><![CDATA[Silos de datos]]></category>

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		<description><![CDATA[EN UN MOMENTO tecnológico en el cual los usuarios tienden a identificar la interfaz que utilizan con el sistema o aplicación que está por debajo de la misma, en el cual las aplicaciones se simplifican hasta extremos insospechados hace pocos años, existe una peligrosa tendencia a olvidar un principio básico y fundamental, aceptado y aplicado<a href="http://www.thinkepi.net/el-que-tiene-los-datos-tiene-el-poder">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>EN UN MOMENTO tecnológico en el cual los usuarios tienden a identificar la interfaz que utilizan con el sistema o aplicación que está por debajo de la misma, en el cual las aplicaciones se simplifican hasta extremos insospechados hace pocos años, existe una peligrosa tendencia a olvidar un principio básico y fundamental, aceptado y aplicado en el diseño de aplicaciones informáticas desde hace más de treinta años, y que de una cuestión técnica se está transformando en una cuestión social, política y económica.</strong></p>
<p><strong>1. El principio de independencia de los datos</strong></p>
<p>El principio de independencia de los datos establece que los datos deben ser independientes de las aplicaciones que los manejan. Este principio viene del campo del diseño de bases de datos relacionales, y ya fue incluido por <strong>Codd</strong> en su famosas <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/12_reglas_de_Codd" target="_blank">doce reglas</a>.</p>
<p>De una manera más cercana y coloquial, es la independencia entre las aplicaciones y los ficheros que contienen los datos (la información) la que hace posible acciones tan sencillas como hacer copias de seguridad, intercambiar ficheros o exportar e importar entre diferentes formatos, y permite acciones más complejas, como reutilizar información entre aplicaciones y servicios web de diferentes proveedores.</p>
<p>Estas tareas tan necesarias y comunes han fortalecido además el papel de los estándares para el tratamiento de información, ya que el acceso libre a la información almacenada demanda la existencia de estándares que establezcan las características lógicos y físicas de los ficheros que almacenan la información, como es el caso de <em>OpenDocument</em> o <em>Acrobat</em> pdf.</p>
<p><strong>2. Internet y los silos de datos</strong></p>
<p>Un silo de datos es un gran depósito de información estructurada o semi-estructurada. Hasta el advenimiento de internet, la mayoría de los silos de datos eran privados y de difícil acceso. Con la popularización de la Red, cada vez una mayor cantidad de información de los silos comenzó a estar disponible para los usuarios, mucha de ella gratuitamente, otra mediante pago. La proliferación de las tecnologías y aplicaciones del web social a comienzos de la década del 2000 hizo que comenzaran a crearse nuevos silos, cuyo contenido se ha ido formando con información proveniente de dos fuentes principales:</p>
<p><strong>a)</strong> La que se ha captado de los comportamientos y acciones que los usuarios llevan a cabo en la Red.<br />
<strong>b)</strong> La proveniente de los contenidos e información que los usuarios han aportado a la propia Red.</p>
<p>Puede imaginarse la gran cantidad de información de ambos tipos que atesoran servicios como <em>Facebook</em>, <em>Twitter</em>, <em>Slideshare</em> o <em>Flickr</em>, por citar unos pocos. El interés de servicios como los citados no radica en las funcionalidades que ofrecen, sino en la base de datos a la que dan acceso. <em>Facebook</em> vale lo que vale no por sus funcionalidades de comunicación, que realmente son básicas, comunes y conocidas de antes, sino por la red de datos de usuarios a la que se puede tener acceso. En realidad, por los datos y la información de otros usuarios a los que ofrece acceso con la metáfora de red social.</p>
<p><strong>3. El que tiene los datos, tiene el poder</strong></p>
<p>En un contexto como el actual, en el cual el desarrollo de aplicaciones se ha abaratado y acelerado, la riqueza no está en las propias aplicaciones. Quien tiene el poder es quien tiene el silo de datos, que es el que puede imponer políticas de usos permisibles y no permisibles de los datos contenidos en el mismo.</p>
<p>Muchas de las aplicaciones innovadoras que alcanzan la cima del efímero éxito “2.0” se fundamentan en una capa de funcionalidad que aprovecha o explota los silos de datos que ofrecen otros. <em>Google</em>, siempre tan avizor, se ha posicionado antes que la competencia en el campo de la explotación de los silos de datos <a href="http://googleblog.blogspot.com/2010/07/deeper-understanding-with-metaweb.html" target="_blank">comprando <em>Metaweb</em> y su producto estrella <em>Freebase</em></a>.</p>
<p>En el campo de la gestión de información un modelo parecido ya se vivió durante las décadas de los 80 y 90, cuando los <em>hosts</em> de bases de datos campaban a sus anchas con sus tarifas y servicios. Esos tiempos pasaron, evidentemente, pero no hay que descartar que, a medio plazo, muchos silos de datos gratuitos vayan pasando a modelos mixtos para rentabilizar sus costes de mantenimiento y explotación.</p>
<p>No son muchos los usuarios que se toman la molestia, necesaria molestia, de leer los términos de uso de los servicios que contratan. Deberían hacerlo. Es necesario aclarar que cuando se habla de “propiedad de los datos”, los usuarios tienden a pensar que los datos son suyos, y pueden hacer con ellos lo que quieran, y es cierto&#8230; hasta cierto punto.</p>
<p>Por ejemplo, las condiciones de uso de <em>Facebook</em> establecen en su <em><a href="http://www.facebook.com/terms.php?ref=pf" target="_blank">Declaración de derechos y responsabilidades</a></em>, punto 2, “eres el propietario de todo el contenido y la información que publicas en <em>Facebook</em>, y puedes controlar cómo se comparte&#8230;” hasta que se llega al punto 2.1: “&#8230;nos concedes una licencia no exclusiva, transferible, con posibilidad de ser sub-otorgada, sin royalties, aplicable globalmente, para utilizar cualquier contenido de PI que publiques en <em>Facebook</em> o en conexión con <em>Facebook</em>”.</p>
<p>La propiedad es del usuario, pero se cede el uso sin control y la obtención de beneficios a <em>Facebook</em> sin contraprestación. <em>Twitter</em> también muerde la manzana envenenada, parece que incluso <a href="http://twitter.com/tos" target="_blank">con más ahínco</a>: “El usuario se reserva los derechos de cualquier contenido enviado, publicado o presentado a través de los servicios&#8230;. el usuario otorga a <em>Twitter</em> licencia mundial, no exclusiva, libre de regalías (con derecho a la concesión de la licencia a terceros) para utilizar, copiar, reproducir, procesar, adaptar, modificar, publicar, transmitir, mostrar y distribuir dicho contenido cualquier medio de comunicación o método de distribución (actual o desarrollado en un futuro)&#8230; <em>Twitter</em>, otras compañías, organizaciones o personas asociadas con <em>Twitter</em> podrán llevar a cabo tales usos adicionales sin compensar de ninguna manera al usuario que ha enviado, publicado, transmitido o puesto a disposición Contenido a través de los Servicios”.</p>
<p><strong>4. El “señor” de los datos</strong></p>
<p>Esta avaricia de datos no es exclusiva de los servicios del web 2.0. En los dos últimos años hemos visto como el uso de los silos de datos se ha vuelto motivo de fricción entre proveedores y usuarios de mundo de la información. En 2009, <em>Zotero</em> fue <a href="http://tramullas.com/2009/08/15/zotero-gana-una-batalla/" target="_blank">amenazada judicialmente</a> por <em>Thomson Reuters</em>, que intentaba evitar que los usuarios exportasen e importasen información entre las diferentes aplicaciones, llegando incluso a intentar arrogarse la propiedad intelectual de los ficheros de estilos que creaban los usuarios.</p>
<p>A mi juicio, se trataba de un movimiento para intentar controlar los silos personales de datos bibliográficos, dado que su gestor bibliográfico de referencias estaba siendo superado por otros más avanzados, en un movimiento defensivo evidentemente condenado al fracaso, como han demostrado posteriormente <em>CiteuLike</em>, <em>2collab</em> o <em>Mendeley</em>.</p>
<p>Las bibliotecas tampoco han quedado al margen de estas tensiones. <em>Oclc</em> intentó evitar que <em>Skyriver</em> (que le estaba ganando contratos de servicios), utilizase los datos contenidos en <em>WordlCat</em>. Para ello cambió unilateralmente los términos de uso de su producto sin avisar, y llegó a enfrentarse incluso a sus propios socios. El asunto <a href="http://www.librarytechnology.org/web/breeding/skyriver-vs-oclc/" target="_blank">llegó a los tribunales</a> en julio de 2010.</p>
<p>Los problemas del catálogo colectivo C17, cuyo acceso es financiado todavía por el <em>Instituto de Salud Carlos III</em>, son un indicador de la inocencia con la que se han ido firmando contratos en los cuales no se había previsto la propiedad y explotación de los silos de datos creados con las aplicaciones. La web del <em>Catálogo Colectivo de Rebiun</em> no contiene ni una mención de la propiedad de los datos del catálogo, ni de cuáles son los usos permitidos de los mismos a terceras partes. En el caso de <em>Rebeca</em>, se establece la necesidad de solicitar una cuenta de usuario, al parecer restringida a bibliotecas públicas, pero tampoco se ofrece mayor información. Más curioso es el caso de <em>Dialnet</em>, que específicamente indica, al pie de su interfaz, “todos los derechos reservados”, sin mayor aclaración, pero que en sus <a href="http://dialnet.unirioja.es/ayuda/SPA/ayuda_oai.jsp" target="_blank">páginas de ayuda</a> publica su política de Acceso abierto.</p>
<p>Todas estas cuestiones no deberían llevar a una reflexión sobre cuáles deberían ser las políticas de propiedad y uso de los datos generados por las unidades de información en el marco de su trabajo diario. Para mí, evidentemente, mis datos son míos, y la compra de licencias de uso de una aplicación dada no debe suponer que los datos sean cedidos al proveedor, ni que tenga derechos sobre los mismos, y menos cuando son fruto de mi trabajo y, además, puedan ser resultado de actividades financiadas con fondos públicos.</p>
<p>La <em>Ley de Propiedad Intelectual</em> contempla en su artículo 12.2., una definición “amplia” de lo que se considera base de datos, y añade en el 12.3 “La protección reconocida a las bases de datos en virtud del presente artículo no se aplicará a los programas de ordenador utilizados en la fabricación o en el funcionamiento de bases de datos accesibles por medios electrónicos”, reconociendo que no es lo mismo la base de datos que la aplicación usada para gestionarla.</p>
<p>El artículo 133.3a establece como “fabricante” de la base de datos -y poseedor de sus derechos-, a “la persona natural o jurídica que toma la iniciativa y asume el riesgo de efectuar las inversiones sustanciales orientadas a la obtención, verificación o presentación de su contenido”.</p>
<p>El dueño de los datos de un blog o de un web dinámico es su autor o creador de contenidos, no la empresa que instaló un cms y cobra por su mantenimiento. Por si acaso, que no se olvide hacerlo constar de manera expresa en el contrato correspondiente.</p>
<p>En realidad, las Administraciones Públicas españolas ya están entendiendo la importancia de los silos de datos abiertos en cuanto han empezado a dar acceso a datos a través de iniciativas de apertura de datos (<em>Open Data</em>), para que puedan ser usados por terceros. Será interesante ver cómo se van conjugando las iniciativas privadas en busca de rentabilidad con la utilización sensata de los datos de las Administraciones públicas que, no debe olvidarse, se sufragan con el dinero de los ciudadanos.</p>
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<strong>Cómo citar este artículo:</strong></p>
<p><strong>Tramullas</strong>, <strong>Jesús</strong>. &#8220;El que tiene los datos, tiene el poder&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2011, v. 5, pp. ¿¿-??.
</div>
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		<title>El final del libro y el principio de la lectura: los libros electrónicos y el fenómeno iPad</title>
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		<pubDate>Wed, 29 Dec 2010 10:56:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José-Antonio Cordón-García</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2011]]></category>
		<category><![CDATA[iPad]]></category>
		<category><![CDATA[Lectores de libros electrónicos]]></category>
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		<description><![CDATA[Introducción LOS LIBROS ELECTRÓNICOS son una realidad cada vez más consistente en el ámbito editorial, en el que los movimientos de mercado aleccionan sobre los posicionamientos favorables a los mismos emprendidos por las industrias culturales en general, y por las empresas de generación de contenidos en particular. La aparición de Google ebooks, como definitivamente se<a href="http://www.thinkepi.net/el-final-del-libro-y-el-principio-de-la-lectura-los-libros-electronicos-y-el-fenomeno-ipad">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Introducción</strong></p>
<p><strong>LOS LIBROS ELECTRÓNICOS son una realidad cada vez más consistente en el ámbito editorial, en el que los movimientos de mercado aleccionan sobre los posicionamientos favorables a los mismos emprendidos por las industrias culturales en general, y por las empresas de generación de contenidos en particular.</strong></p>
<p>La aparición de <em>Google ebooks</em>, como definitivamente se ha denominado a <em>Google Editions</em>, representa un cambio significativo de las reglas del juego al haber entrado <em>Google</em> en el negocio de la venta y distribución, pasando de la mera intermediación a una comercialización más directa. Parafraseando a <strong>Derrida</strong> (1998), lo que estos movimientos pergeñan es el fin del libro, en el sentido tradicional del término, y el nacimiento de nuevas formas de lectura. Aunque aún estemos en los tiempos en los que, volviendo al mismo autor, el orden del significado nunca es contemporáneo del orden del significante sino a lo sumo  su reverso o su paralelo, cada vez se van aproximando más, conformando un binomio continente-contenido que se va articulando como modelo de negocio preferente, a pesar de los fracasos particulares que puedan representar iniciativas como las de <em>Libranda</em> en España, imputables más a una carencia de fundamentos logísticos digitales que a falta de expectativas en el crecimiento del negocio.</p>
<p>El fenómeno cobra una consistencia cada vez más sólida a tenor de los datos que se conocen sobre el sector. En EE.UU., país que está marcando la tendencia en la evolución del mercado del libro electrónico, entre enero y agosto de 2010 las ventas se incrementaron en un 193% con respecto al mismo período en el año anterior. Según el informe de la <em>Asociación de Editores Americanos</em> (AAP): “las ventas de libros (sin incluir los académicos) para el período enero-agosto de 2010 alcanzaron los 2.910 millones de dólares. Las ventas de e-books alcanzaron el 9,03% del total, comparada con 3,31% en todo 2009”. Además el informe revela un descenso paralelo de las ventas de libros en papel.</p>
<p>En España, según los datos aportados por el <em>Boletín del observatorio del libro y de la lectura</em>, en diciembre de 2010 (<em>Ministerio de Cultura</em>, 2010), la edición electrónica, con un total de 12.839 libros, supone el 97,8% de la edición en otros soportes y el 16,0% de la edición global. Frente al mismo periodo del año anterior, la edición electrónica se ha incrementado un 40,1%. En el Foro internacional para contenidos digitales, celebrado en Madrid en noviembre de 2009 (<em>Ficod</em>, 2009), se vaticinaron cambios profundos en los modelos de negocio relativos al libro y a la prensa digital al hilo del crecimiento experimentado, que se han confirmado a lo largo de 2010, incrementando las expectativas generadas.</p>
<p><strong>1. Los hábitos de lectura en un contexto cambiante</strong></p>
<p>Las prácticas de lectura y compra de libros, y de otros documentos, están cambiando sustancialmente. Uno de los instrumentos que mejor fundamenta y da fe de este cambio, en España, es el informe “Hábitos de lectura y compra de libros” que publican la <em>Federación de Gremios de Editores</em> y el <em>Ministerio de Cultura</em>. Una herramienta que, con todas las prevenciones con que se puedan adoptar acerca de sus criterios y metodología (<strong>Pouliot</strong>, 2009), representa un instrumento único para conocer la evolución de lectura y lectores en España, por cuanto la serie histórica cuenta con más de diez años de antigüedad.</p>
<p>Desde el año 2006 el informe comenzó a introducir datos sobre el uso de internet en la lectura, sometiendo a observación los usos que se hacían de la Red para ese cometido. Pero eran actividades que figuraban contempladas bajo el epígrafe de “Otras actividades y su relación con la lectura”. A partir de 2008 se incluye una sección específica dedicada a la lectura e internet, donde se interroga sobre la frecuencia con que se lee prensa, se descargan libros o se busca información sobre ellos. Pero no es hasta 2010 cuando se introduce una variable nueva en los estudios, esto es, la forma en que se lee, pc, móvil, e-reader, etc. lo que evidencia el cambio en los hábitos y la importancia que desde el punto de vista estadístico cobran estas nuevas formas de lectura. Además, el epígrafe bajo el que se agrupan los datos pasa a denominarse “la lectura en soporte digital”, otra muestra más del cambio de tendencia terminológico, reflejo del cambio en los usos.</p>
<p>Los datos que arrojan los barómetros de los últimos años muestran modificaciones interesantes en el uso de la Red. En el año 2005 un 3,2% de los usuarios utilizaban la Red para la compra de libros, con un promedio de libros comprados de 3,7. Pero un 35% utilizaba la Red para buscar información sobre libros, y un 20% leía la prensa en internet.</p>
<p>Los datos relativos al año 2006 son bastante similares. Sin embargo en el año 2007 se comienzan a producir cambios significativos. El porcentaje de usuarios que compran libros en la Red se triplica, llegando al 11,1%, la consulta de prensa y revistas digitales alcanza porcentajes en torno al 57%, y la lectura y descarga de literatura en la Red se sitúa en el 17%.</p>
<p>Hay que tener en cuenta que 2007 es el año de despegue de los dispositivos de lectura electrónicos de nueva generación con pantallas de tinta digital, con <em>Kindle</em> y <em>Sony</em> como abanderados del nuevo sistema, y que la oferta de libros electrónicos empieza a emerger con pujanza en los sitios de <em>Amazon</em> y otras plataformas digitales (<strong>Cordón, Arévalo y Martín</strong>, 2010). Los porcentajes son similares en los años posteriores con un ascenso de la compra de libros en la Red que alcanza el 14%, aunque es cierto que esta compra se refiere al uso de la Red para la compra no a un determinado tipo de soporte. El indicador más directamente relacionado con el consumo de soportes electrónicos para la lectura es el de “descarga de literatura”, cuyos porcentajes durante estos primeros años han oscilado entre un 10-15%.</p>
<p>En 2010 se cambian los criterios estadísticos introduciendo un epígrafe sobre lectura en soporte digital, pero el cambio de sistema conlleva modificaciones significativas en los resultados que, aunque impiden su comparación con las series anteriores, permiten contemplar un panorama en transformación permanente. Además, se precisa qué se entiende por lector en soporte digital, un nuevo concepto que se introduce en el estudio. Según éste es aquel lector que lee con una frecuencia al menos trimestral en un ordenador, un teléfono móvil, una agenda electrónica o un e-reader.</p>
<p>En 2010 cerca de la mitad de la población de 14 o más años (48,6%) es lectora de formato digital. De éstos, un porcentaje todavía elevado (48%) lee en el ordenador, un 6,6 en el móvil, y un 0,8% en el e-reader, porcentaje que se eleva al 1,1% en la encuesta del 2º cuatrimestre de 2010. El perfil de los lectores digitales es interesante porque ilustra acerca de las tendencias y los desarrollos futuros. Los lectores digitales hombres (54,3%) superan en 13,3 puntos a las lectoras (41%); por tramos de edad, la diferencia más acusada -70 puntos- se da entre los jóvenes de 14 a 24 años (78,2%) y los mayores de 65 años (7,7%).</p>
<p>El nivel de estudios también agudiza las diferencias entre los lectores digitales, así el 75,2% de los que tienen estudios universitarios utilizan los nuevos soportes tecnológicos, porcentaje que desciende hasta el 21,5% entre los que sólo tienen estudios primarios. Los entrevistados utilizan los soportes digitales, sobre todo, para leer periódicos o revistas (36,8%), mientras que para leer libros sólo lo utiliza el 5%.</p>
<p>Las cifras estadísticas, aunque no hablen por si mismas, permiten descubrir interdependencias y diferencias entre fenómenos no apreciables a simple vista, sugieren interrogantes que en una primera aproximación permanecerían ocultas. Permiten la integración de datos a menudo heterogéneos en un sistema de análisis coherente que posibilite el establecimiento de modelos prospectivos aplicables a otras situaciones.</p>
<p>Es cierto que las cifras rara vez revelan algo que no haya sido previamente pensado, pero propician el conocimiento de las líneas de fuerza, los ritmos de crecimiento, las tendencias, las mutaciones coyunturales, y las expectativas generadas por fenómenos como el que ahora estudiamos. Y lo que revelan, en una primera instancia, es un cambio de tendencia en el ciclo de transferencia de la información que afecta al sector editorial en general y al de los libros en particular.</p>
<p>Si la historia de la comunicación podemos analizarla desde la óptica de las relaciones entre emisor y receptor y los procesos que han determinado las mismas, observamos como su evolución ha estado determinada por la paulatina restitución del emisor, e incorporación del receptor, en el proceso global. La aparición del documento posibilitó la conservación de éste y su transmisión en la distancia y el tiempo, pero desagregó los elementos espaciotemporales inherentes a la comunicación oral.</p>
<p>Las tecnologías de la comunicación que han ido apareciendo a lo largo de la historia, pero fundamentalmente en los siglos XX y XXI, han permitido la reintegración de los elementos, primero de manera parcial (sonido, imagen), y después, con el desarrollo de la web 2.0, total, posibilitando la transmisión de información en tiempo real, y la intervención del receptor en la articulación de los procesos comunicativos.</p>
<p>En el caso del libro nos encontramos con  unas formas de comunicación en las que la vocación de mensaje totalizado y universal propicia la descontextualización del contenido y se erige en condición de su capacidad comunicativa, diluyéndose en una pluralidad caracterizada por la interactividad, la vinculación múltiple, y la hipertextualidad. Las conexiones entre accesibilidad, difusión, y publicidad desaparecen, borrándose los límites materiales y fenomenales entre documentos y colecciones. Este cambio de prioridad tiene el efecto de desestabilizar las mediaciones tradicionales, las encargadas de los textos legitimadores, como empresas o comités editoriales, y aquellas que regulan la economía de los intercambios, como los derechos de autor y el <em>copyright</em>.</p>
<p>La materialización de todos estos cambios se ha producido, en lo que respecta al mundo del libro, desde el año 2007, en el que la aparición del <em>Kindle</em>, el dispositivo de lectura de <em>Amazon</em>, y el aumento de la oferta editorial propiciaron un cambio de tendencia. Un estudio realizado a 1.200 propietarios de lectores electrónicos (<strong>Fowler</strong>, 2010) reveló que 40% de los encuestados lee ahora más que con libros impresos. Del total, el 58% afirmó que leía lo mismo, mientras que el 2% dijo leer menos que antes.</p>
<p>Además, el 55% de los participantes en el sondeo pensaba que usaría el dispositivo para leer más libros en el futuro. El estudio incluyó a propietarios de tres lectores: el <em>Kindle</em>, de <em>Amazon</em>, el <em>iPad</em>, de <em>Apple</em>, y el <em>Sony Reader</em>. <em>Amazon</em>, el mayor vendedor de libros electrónicos, afirma que sus clientes compran 3,3 veces más libros después de comprar un <em>Kindle</em>, una cifra que se ha acelerado en el último año gracias a la reducción de precio del lector.</p>
<p>Un interesante estudio desarrollado por <em>Harris Interactive</em> (2010) muestra que los usuarios de lectores electrónicos, compran y leen más libros tras de la adquisición de éstos, y que los propietarios de lectores electrónicos representan el sector más importante entre los compradores intensivos de libros, situándose en primer lugar entre aquellos que compran entre 11 y 20 libros y entre los que adquieren más de 20 libros al año.</p>
<p><strong>2. El Fenómeno <em>iPad</em></strong></p>
<p>En 2010 las aguas relativamente tranquilas de los dispositivos y de la lectura electrónica se vieron agitadas por la aparición de otra propuesta diferente, la que representa el <em>iPad</em> y los <em>tablet</em> como modelo de negocio emergente. Frente a las previsiones de fracaso en el ámbito lector de un dispositivo que restablecía la pantalla retroiluminada y que mimetizaba muchas de las prestaciones de los <em>netbooks</em>, la experiencia y los datos demuestran que nos encontramos ante otra transformación significativa que puede erigirse en referente en un corto periodo de tiempo.</p>
<p><strong>Arcadi Espada</strong> desarrollaba un decálogo de los fallos del mundo editorial en relación a los libros electrónicos, en cuyo quinto punto, denominado “No se ha entendido internet” proponía como prueba la confusión (deliberada) entre la “versión digital de un libro de papel” y el libro digital en sí. El primero sería el equivalente a un escaneo del libro original, en formato <em>ePub</em> y en blanco y negro, sin más. Para <strong>Espada</strong>, la versión digital de un libro de papel imita a éste y ofrece sus mismas (limitadas) posibilidades. Un libro digital sería algo diferente, un concepto completamente nuevo que integraría imágenes sonidos y enlaces, y en el que se facilitaría la interactividad entre autor y lector o entre comunidades de lectores. Lo que permitiría que el libro mute y se actualice mientras se lee, o que albergue finales alternativos a gusto del consumidor para una misma historia. Los dispositivos de lectura tradicionales no ofrecen estas posibilidades, el <em>iPad</em> y otros <em>tablet</em> que están apareciendo trabajan en esa línea.</p>
<p>Aunque no se trate específicamente de un lector de libros electrónicos <em>iPad</em> se ha erigido en un competidor muy serio de los lectores de libros electrónicos más convencionales como los de <em>Sony</em>, <em>Barnes and Noble</em> (<em>Nook</em>) y otras compañías, al aunar imágenes en movimiento, sonido, vídeos, sonido, navegabilidad, etc., hasta el punto que puede estar definiendo los nuevos estándares de lectura, o la lectura multimedia del futuro.</p>
<p>En una encuesta desarrollada por <em>Change Wave</em> (<strong>Carton</strong>, 2010) a los propietarios de lectores de e-books, el <em>iPad</em> ha doblado su porcentaje de mercado entre agosto y noviembre de 2010, pasando del 16% al 32%. En el mismo período el porcentaje del <em>Kindle</em> ha caído 15 puntos hasta el 47%. El resto del mercado se lo reparten <em>Sony</em>, con un 4% y <em>Nook</em> con un 4%.</p>
<p>El grado de satisfacción de los propietarios del <em>iPad</em> es muy elevado, contrastando el 76% de éstos con el 54% de los propietarios del <em>Kindle</em>. Pero lo realmente interesante es la cuestión relativa al uso que se hace del dispositivo en lo concerniente a la lectura. El 76% de los propietarios del <em>iPad</em> lo utilizan para leer libros, desmintiendo de esta manera las opiniones sobre el efecto negativo de la pantalla para una lectura de esta naturaleza. Cuando se pregunta en la encuesta que dispositivo les gustaría comprar para leer, las respuestas son bastante significativas, con un preponderancia absoluta del <em>iPad</em> sobre el resto de los lectores especializados: <em>iPad</em>: 42%; <em>Kindle</em>: 33%; <em>Nook</em>: 4% y <em>Sony</em>: 1%.</p>
<p>La preferencia por un dispositivo no significa que exista una correlación paralela en el ámbito de la compra o descarga de contenidos. Según la consultora <em>Cowen</em>, el 31% de los usuarios de <em>iPad</em> utiliza la tienda <em>Kindle</em> para comprar libros y las ventas del &#8220;e-reader&#8221; de <em>Amazon</em> han aumentado en un 198% en 2010, a pesar de la venta de la tableta de <em>Apple</em>, alcanzando los 5 millones de unidades.</p>
<p>El avance del <em>iPad</em> sobre otros dispositivos de lectura constituye un fenómeno que van confirmando todas las investigaciones que se están desarrollando, de tal manera que un dispositivo no dedicado a la lectura está canibalizando el mercado más especializado de aquéllos. Una investigación desarrollada por <em>Ocio Network</em> (2010), publicada en noviembre de 2010, sobre hábitos de consumo en internet, muestra como un elevado porcentaje de personas manifiestan su intención de comprar un <em>Kindle</em>. Sin embargo cuando se les interroga sobre sus intenciones de compra una vez conocida la existencia del <em>iPad</em>, los resultados cambian radicalmente. Sólo el 27% de los internautas ve sentido en la compra de un <em>Kindle</em> tras la salida al mercado del <em>iPad</em>. La diferencia de precio entre ambos dispositivos podría explicar esa elevada intención de compra inicial del <em>Kindle</em> frente al <em>iPad</em>.</p>
<p>Uno de los fenómenos asociados al funcionamiento de <em>iPad</em>, relacionado con las prácticas de compras online en general, es la posibilidad de obtener una satisfacción inmediata ante una necesidad cualquiera. Esto justifica los datos aportados por el estudio de <strong>Nielsen</strong> (2010) acerca de las prácticas de compra en el dispositivo, donde un porcentaje elevado de usuarios lo utilizan para descargar todo tipo de contenidos, situándose los libros, con un 54% en segundo lugar tras las descargas de juegos. La compensación instantánea constituye una de las razones que determinan en gran parte al consumo digital. Los consumidores buscan graficación instantánea en tiempo real. La tendencia recibe el nombre de “ahorismo”.</p>
<p><em>Trendwatching</em> lo define como el amor de los consumidores por la gratificación instantánea satisfecha con una cantidad de productos novedosos, servicios y experiencias en tiempo real. <strong>Zygmunt Bauman</strong> (2007) ya apuntaba en su “modernidad líquida” lo que él denomina el tiempo puntillista. La percepción actual del tiempo, según el autor, no es continua, sino que está conformada por una línea de puntos sucesivos con intensidad suficiente para tener entidad cada uno en sí mismo. Cada punto es un “ahora” y cada “ahora” una experiencia acumulada, y de la colección de experiencias se deriva un sentir la vida y una manera de entenderla, vivirla intensa y rápidamente porque, hoy, si en la vida no se hacen cosas ya no se vive.</p>
<p>De ahí deriva el concepto del <em>hipertasking</em>, la actitud de estar perpetua y sucesivamente ocupado. <em>Euromonitor Global Market Research</em> (2010) se refiere al término <em>nowism</em> como la necesidad del consumidor de obtener gratificaciones instantáneas y en tiempo real, no sólo físicas sino también de conocimiento.</p>
<p><strong>Veblen</strong> (2004) acuñó el concepto de “curiosidad ociosa”, anticipándose a uno de los fenómenos estrechamente asociados al de la satisfacción instantánea en la medida en que ésta favorece aquella. El desarrollo de las <em>Apps</em>, pequeños programas directamente descargables al móvil o al <em>tablet</em>, ha fortalecido radicalmente esta práctica. <em>Apple</em> fue la pionera en el desarrollo de estas aplicaciones, pero pronto la siguieron las de <em>Google</em> (<em>Android Market</em>), <em>Nokia</em> (<em>Ovi</em>), <em>Blackberry</em> (<em>App World</em>) y <em>Microsoft</em> (<em>Marketplace</em>).</p>
<p>Sólo la tienda de <em>Apple</em> cuenta con más de 300.000 aplicaciones. La contundencia de las cifras se refleja en que hay más aplicaciones gratuitas para iOS que el total disponible para <em>Android Market</em>, la tienda del sistema operativo creado por <em>Google</em>. En junio de 2009 la <em>App Store</em> tenía sólo 50.000 aplicaciones, y en mayo de 2010 contaba con 225.000 (300.000 a finales de 2010), mientras que <em>Android Market</em> sumaba 70.000, y las nacientes tiendas de <em>Blackberry</em> y <em>Nokia</em> no superaban los 8.000 títulos. El precio promedio de las aplicaciones en la <em>App Store</em> es de 2,85 dólares, mientras que el de los juegos es de sólo 1,21 dólares. En cuanto a tipos de aplicaciones, las relacionadas con libros son las más abundantes con un 16,8%, por delante de los juegos (16,6%) o el entretenimiento (11,4%).</p>
<p>2010 acabó con unas 12.000 millones de descargas, dos por habitante de la Tierra. De ellas, 581 millones en España. La importancia del fenómeno ha dado lugar a la aparición de sitios web especializados sólo en este tipo de aplicaciones como <em><a href="http://www.appscout.com" target="_blank">AppSout</a></em>.</p>
<p>La asimetría del mercado del libro electrónico sugiere que sus clientes obedecen, en gran medida, a este modelo y que revisten un grado de sofisticación tecnológica alimentada por experiencias repetitivas en las compras online (<strong>Oestreicher-Singer</strong> y <strong>Sundararajan</strong>, 2006). Estos consumidores suelen estar ya familiarizados con la compra y el pago en línea, y, en general, son poseedores de cuentas en línea en  librerías que se pueden aprovechar para la adquisición de libros electrónicos. En el caso de <em>Amazon</em>, la sección de libros electrónicos fue una extensión de la tienda tradicional en línea de libros físicos. Los usuarios del <em>Kindle</em> se beneficiarían de un mismo sistema de información, comentarios y recomendaciones preexistentes en el sitio de <em>Amazon</em>, de tal manera que el salto de lo analógico a lo digital se vería favorecido por la inercia del canal (<strong>Jiang</strong> y <strong>Katsamatas</strong>, 2010).</p>
<p>Las determinaciones inherentes al uso previo de dispositivos o a las prácticas tecnológicas preexistentes favorecen el uso de las innovaciones y facilitan el paso entre contextos por muy diferenciados que estén. En una investigación desarrollada en la <em>Universidad de Colorado</em> sobre las preferencias de uso de libros electrónicos o libros en papel para los textos académicos (<strong>Woody, Daniel y Baker</strong>, 2010), se confirmó que aquellos alumnos que habían tenido experiencias previas en el uso de los libros electrónicos mostraban una mayor predisposición al uso continuado de éstos.</p>
<p>El fuerte posicionamiento del <em>iPad</em> en el mercado de la lectura digital ha provocado la creación de contenidos exclusivos para él por parte de editoriales importantes, tanto en el terreno de los libros electrónicos como en de las publicaciones periódicas. Precisamente éstas revisten una importancia creciente como material de lectura en los dispositivos en general y en el iPad en particular. A esto no es ajeno el hecho de que algunas empresas estén creando aplicaciones exclusivas para el aparato.</p>
<p><em>Adobe</em> presentó en 2010 su tecnología de visor digital que permite a los editores de medios impresos crear versiones electrónicas de los mismos. La experiencia adquirida con la edición de <em>Wired</em> para el <em>iPad</em> ha servido para crear este visor digital. En noviembre de 2010 <em>Virgin</em>, el imperio de Richard Branson, lanzó  la revista <em>Project</em> para el <em>iPad</em>. En apariencia y temática es muy similar a <em>Wired</em>, aunque los artículos son notablemente más cortos y pone más acento en el entretenimiento.</p>
<p>En el ámbito de los diarios, también en noviembre de 2010 El <em>Grupo Prisa</em> desarrolló un conjunto de aplicaciones para el <em>iPad</em>, entre las que destacan la versión digital de <em>El país</em>. Al día siguiente de aparecer en la <em>App Store</em> de <em>Apple</em>, con carácter gratuito se convirtió en la aplicación más descargada del momento.</p>
<p>Se trata de una aplicación revestida de una gran usabilidad, brillante en su maquetación y en el concepto de navegación, que permite moverse indistintamente por las secciones del periódico con más agilidad y rapidez que en la versión digital del periódico. Son las ventajas de un diseño pensado para un dispositivo, aprovechando todas las prestaciones de éste. Algo muy distinto a la aplicación <em>Orbyt</em> con la que el periódico <em>El mundo</em> se ofrece igualmente en el <em>iPad</em>, de consulta lenta, poco dinámica y de pago, además de poco conocida. A tenor de los resultados de la encuesta desarrollada por <em>Ocio Network</em>, cuando se les pregunta a los internautas por el conocimiento que tiene de <em>Orbyt</em>, cerca de un 70% afirman desconocerla, y sólo un 5% estarían dispuestos a subscribirse a la misma. De todos modos cuando se interroga a los internautas sobre si la aparición del <em>iPad</em> modifica su modo de consumir medios de comunicación a través de la Red, el 47% considera que el <em>iPad</em> les hace replantearse la forma de consumir este tipo de publicaciones.</p>
<p>Se observa la aparición de modelos de negocio ligados a un dispositivo con carácter polivalente, como el caso de <em>El país</em>, disponible también para otros dispositivos móviles, o con carácter exclusivo, como el proyecto que está desarrollando el magnate de la prensa <strong>Rupert Murdorch</strong>. Se trata de un diario, <em>The daily</em>, concebido en exclusiva para su consulta en el <em>iPad</em>, del que no existirá versión online, y que apunta a una línea comercial de <em>Apple</em> en el desarrollo de la prensa online de pago. Los contenidos del diario serán originales, se accederá mediante pago de un dólar a la semana, y la inversión prevista en su desarrollo es de 30 millones de dólares.</p>
<p>Autores de renombre están generando contenidos para que puedan ser leídos exclusivamente el el <em>iPad</em>. Es el caso de <strong>Ryu Murakami</strong>, que decidió reemplazar a su editorial tradicional por <em>Apple</em> y el <em>iPad</em> para el lanzamiento de su última novela, “A singing whale”, que incluye vídeos y música, así como otros complementos en una experiencia multimedia que no admite réplicas impresas. La obra está disponible desde septiembre de 2010.</p>
<p>No sabemos si la aplicación <em>iBooks</em> se convertirá en el cánon de la lectura en pantalla, si desplazará a los lectores tradicionales, limitados, por ahora, a una sola función, o si estos últimos recorrerán la senda del <em>iPad</em>. Lo que demuestran todos estos hechos, ocurridos además en un período de tiempo muy breve, lo que alienta las expectativas sobre futuras e inminentes creaciones que vayan más allá que las anteriores, es que ya se dispone de un dispositivo adaptado a las creaciones pensadas exclusivamente para el entorno digital, completamente diferentes de las conversiones estáticas a las que hasta ahora estábamos acostumbrados, y que convierten en inanes las discusiones sobre la prevalencia del papel o de la pantalla.</p>
<p>Está claro que el futuro está en la pantalla, pues ésta puede recrear las características consustanciales a la literatura electrónica: la intertextualidad, en el sentido de creación múltiple y compartida, la interactividad y la yuxtaposición de formatos y medios. Se hace necesario repensar el concepto de libro, visitar su pasado, considerar de nuevo las reflexiones de <strong>Henri Jean Martin</strong> y <strong>Chartier</strong> sobre los cambios tecnológicos pare comprender el proceso en que nos encontramos inmersos.</p>
<p>Los procesos de cambio tecnológico no afectan únicamente al soporte sino también al discurso, como sugiere <strong>Cameron Leckie</strong> (2010), a las metáforas que lo alimentan y a su contextualización. Volviendo a Derrida, la desaparición del libro es también el nacimiento del libro y el comienzo de la escritura-lectura.</p>
<p><strong>3. Referencias bibliográficas</strong></p>
<p><strong>Bauman, Zigmunt</strong>. <em>Tiempos líquidos</em>. Barcelona: Tusquets, 2007.</p>
<p><strong>Carton, Paul</strong>. “<a href="http://www.investorplace.com/24258/apple-ipad-vs-amazon-kindle-e-reader-market/" target="_blank">Impact of the Apple iPad vs. the Amazon Kindle on the e-Reader Market</a>”. <em>Investor place</em>, noviembre, 2010.</p>
<p><strong>Cordón García, José Antonio</strong>; <strong>Alonso Arévalo, Julio</strong>; <strong>Martín Rodero, Helena</strong>. “<a href="http://revistas.um.es/analesdoc/article/view/106991/101681" target="_blank">Los libros electrónicos: la tercera ola de la revolución digital</a>”. Anales de documentación, 2010, v. 13, pp. 53-80.</p>
<p><strong>Derrida, Jack</strong>. “El fin del libro y el comienzo de la escritura”. <em>De la gramatología</em>. Siglo XXI: México, 1998, pp. 11-35.</p>
<p><strong>Espada, Arcadi</strong>. &#8220;<a href="http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/elmundopordentro/2010/11/14/los-10-pecados-editoriales.html" target="_blank">Los diez pecados editoriales</a>&#8220;. <em>Elmundo.es blogs</em>, noviembre, 2010</p>
<p><em>Euromonitor Global Research</em>. “<em><a href="http://blog.euromonitor.com/2010/05/nowism-the-consumer-need-for-instant-gratification-and-knowledge-a-world-trend.html" target="_blank">Nowism</a></em>”. 2010.</p>
<p><em>FICOD</em>. <em><a href="http://212.187.212.42/bt/f6024867af82298892cdbc8619e25cae07c022c7/data/Memoria%20FICOD2009.pdf" target="_blank">Memoria de actividades</a></em>. 2009.</p>
<p><strong>Fowler, Geoffrey</strong>. “<a href="http://online.wsj.com/article/SB10001424052748703846604575448093175758872.html" target="_blank">The ABCs of E-Reading New Devices Are Changing Habits</a>”. <em>Wall street journal</em>, august 2010.</p>
<p><em>Harris Interactive</em>. “<a href="http://www.harrisinteractive.com/vault/HI-Harris-Poll-eReaders-2010-09-22.pdf" target="_blank">eReader Users Reading More and Purchasing More Books</a>”. 2010.</p>
<p><strong>Jiang, Yabing</strong>; <strong>Katsamatas, Evangelos</strong>. “Impact of e-book technology: ownership and market asymmetries”. <em>Electronic Commerce research and applications</em>, 2010, v. 9, pp. 386-399.</p>
<p><strong>Leckie, Cameron</strong>. “<a href="http://campfire.theoildrum.com/node/7048" target="_blank">The abandonment of technology</a>”. 2010. The oil drum: campfire, October, 2010. </p>
<p><em>Ministerio de Cultura</em>. <em><a href="http://www.librerosmadrid.es/files/BOLL_3_Diciembre[1].pdf" target="_blank">Observatorio de la lectura y del libro</a></em>. Boletín nº 3. 2010.</p>
<p><em>Nielsen</em>. “<a href="http://blog.nielsen.com/nielsenwire/online_mobile/connected-devices-does-the-ipad-change-everything/" target="_blank">Connected Devices: Does the iPad Change Everything</a>”. Nielsenwire, October, 2010.</p>
<p><em>Ocio Network</em>. <em><a href="http://www.islabit.com/wp-content/imagenes/Nuevas-tecnologias.ocio.pdf"target="_blank">Estudio de hábitos de Internet 2010</a></em>. Madrid, noviembre de 2010.</p>
<p><strong>Oestreicher-Singer, G.</strong>; <strong>Sundararajan, A.</strong> “Network Structure and the Long Tail of Ecommerce Demand”. En: <em>Proceedings of the Twenty-Seventh Annual International Conference on Information Systems</em> (ICIS), 2006.</p>
<p><strong>Pouliot Madero, Cristina</strong>. <em>Análisis metodológico de los sondeos de opinión sobre prácticas de lectura de libros impresos y otros soportes del libro: los indicadores de lectura en España (2000-2007)</em>. Universidad de Salamanca, 2009. [Tesis doctoral dirigida por José Antonio Cordón García].</p>
<p><strong>Veblen, Zorstein</strong>. <em>Teoría de la clase ociosa</em>. México: Fondo de Cultura Económica, 2004.</p>
<div style="border:red 1px dashed;font-size:11px;">
<strong>Cómo citar este artículo:</strong></p>
<p><strong>Cordón-García</strong>, <strong>José-Antonio</strong>. &#8220;El final del libro y el principio de la lectura: los libros electrónicos y el fenómeno iPad&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2011, v. 5, pp. ¿¿-??.
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		<title>Ciencia 2.0: la aportación de las bibliotecas universitarias</title>
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		<pubDate>Tue, 28 Dec 2010 17:22:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José-Antonio Merlo-Vega</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El II PLAN ESTRATÉGICO de Rebiun, iniciado en 2007 y aún en vigencia, incluye una línea de trabajo para realizar estudios y proyectos relacionados con los servicios que las bibliotecas universitarias prestan a la investigación. El Grupo de trabajo Rebiun en el ámbito de la investigación aprobó como objetivo operacional en 2010 la elaboración de<a href="http://www.thinkepi.net/ciencia-dospuntocero-la-aportacion-de-las-bibliotecas-universitarias">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>El II PLAN ESTRATÉGICO de <em>Rebiun</em>, iniciado en 2007 y aún en vigencia, incluye una línea de trabajo para realizar estudios y proyectos relacionados con los servicios que las bibliotecas universitarias prestan a la investigación.</strong></p>
<p>El <em>Grupo de trabajo Rebiun en el ámbito de la investigación</em> aprobó como objetivo operacional en 2010 la elaboración de un estudio sobre la utilidad de las tecnologías de la web social en los procesos de investigación científica.</p>
<p>El resultado ha sido el informe &#8220;Ciencia 2.0: aplicación de la web social a la investigación&#8221;<a name="v1"></a><sup><a href="#n1">1</a></sup>, que fue redactado por <strong>Antonia Angosto</strong> (UMU), <strong>Tránsito Ferreras</strong> (USAL), <strong>José Pablo Gallo</strong> (UMH), <strong>José Ángel Maestro</strong> (UPV), <strong>Inmaculada Ribes</strong> (UPV) y <strong>José-Antonio Merlo-Vega</strong> (USAL), quien actuó de coordinador del estudio.</p>
<p>El documento elaborado por <em>Rebiun</em> parte de la necesidad de identificar las distintas manifestaciones y utilidades de lo que se puede considerar Ciencia 2.0 o investigación participativa. Para ello, se organizan y describen los variados servicios en los que los investigadores pueden emplear las tecnologías de la web social, incorporando en todos los casos ejemplos significativos de aquellos recursos, productos y servicios dignos de destacar por su valor, utilidad y reconocimiento internacional.</p>
<p>Además, el estudio de <em>Rebiun</em> añade las posibles aportaciones de las bibliotecas académicas, informando en la exposición de los recursos seleccionados sobre cómo pueden aplicarse los diferentes servicios 2.0 al trabajo bibliotecario, qué pueden hacer las bibliotecas para facilitar el uso de la Ciencia 2.0 en cada caso y cómo la biblioteca universitaria puede convertirse en agente promotor de los diferentes recursos 2.0 de interés para la investigación.</p>
<p>Este texto parte de los contenidos desarrollados en el estudio de <em>Rebiun</em> sobre Ciencia 2.0 y se realiza con la intención de difundir dicho trabajo, destacando su contribución a la aplicación de la web social desde las bibliotecas y la promoción de las metodologías de investigación participativas.</p>
<p>No obstante, aunque se basa en el informe de <em>Rebiun</em>, no es un extracto del mismo, por lo que se recomienda la consulta de dicho documento, ya que en el mismo se ofrece una completa sistematización de las aplicaciones de la web social a la investigación, junto a un centenar de ejemplos comentados de servicios 2.0 y una bibliografía selectiva, en la que es conveniente destacar el artículo sobre herramientas 2.0 para la investigación que fue publicado en <em>El profesional de la información</em> en 2009<a name="v2"></a><sup><a href="#n2">2</a></sup>, así como el reciente informe de <em>Research Information Network</em><a name="v3"></a><sup><a href="#n3">3</a></sup> sobre cómo usan los investigadores la web social.</p>
<p>La web social se caracteriza por la posibilidad de compartir datos e informaciones. Los servicios 2.0 se aplican a los distintos ámbitos de las relaciones sociales del ser humano, ofreciendo múltiples posibilidades para las diferentes metodologías de la investigación científica, ya sea para el fomento de relaciones directas y abiertas entre equipos de investigadores, para la ejecución de proyectos de forma compartida o para la difusión de resultados de manera abierta y participativa. Se puede afirmar que la aplicación de la web social a la investigación se ejecuta en tres grandes áreas: compartir la investigación, compartir los recursos y compartir los resultados. En cada uno de estos tres grupos hay aplicaciones concretas y servicios de indudable calidad y utilidad, que son expuestos en los siguientes párrafos.</p>
<p>Compartir la investigación significa emplear técnicas que posibiliten la integración de las personas interesadas en el proceso de un proyecto científico concreto, así como la relación activa entre colegios de investigadores que trabajan los mismos temas.</p>
<p>La web social ofrece variados servicios para compartir la experimentación, como son las redes sociales, las bases de datos de científicos y, sobre todo, las plataformas científicas. También hay que incluir en este grupo de aplicaciones los diferentes servicios instrumentales participativos. Las redes sociales a través de la Web son una fiel correspondencia de las relaciones sociales tradicionales, ya que en estos servicios 2.0 se establece una comunicación ágil y un intercambio de recursos e informaciones con actualización constante. Por tanto, no ha sido extraño que se hayan creado redes específicas para las relaciones profesionales entre investigadores.</p>
<p>De igual forma, están siendo útiles las bases de datos de científicos, en las que se pueden crear perfiles, aportar publicaciones y seguir a personas que trabajan en un campo de interés. Pero la Ciencia 2.0 está encontrando un espacio privilegiado en las plataformas científicas, entendidas como portales que integran sistemas de relación, con medios para compartir recursos, participar en hipótesis y para difundir resultados parciales o finales de experimentos. Además, la web social ofrece diferentes servicios instrumentales participativos, que se aplican en determinadas fases de la investigación y que sirven para compartir archivos, para la realización de encuestas o de investigaciones sociales o bien para la creación y administración de mapas conceptuales.</p>
<p>Algunos ejemplos de Ciencia 2.0 para compartir la investigación son los siguientes:</p>
<p><em>Redes sociales científicas:</em></p>
<p>- <em><a href="http://www.academia.edu" target="_blank">Academia</a></em></p>
<p>- <em><a href="http://www.researchgate.net" target="_blank">ResearchGate</a></em></p>
<p><em>Bases de datos de científicos:</em></p>
<p>- <em><a href="http://www.researcherid.com">Researcher ID</a></em></p>
<p>- <em><a href="http://info.emeraldinsight.com/research/connections/index.htm" target="_blank">Emerald Research Connections</a></em></p>
<p><em>Plataformas científicas:</em></p>
<p>- <em><a href="http://hubzero.org" target="_blank">HUBzero</a></em></p>
<p>- <em><a href="http://www.myexperiment.org" target="_blank">MyExperiment</a></em></p>
<p>- <em><a href="http://www.feelsynapsis.com" target="_blank">Feelsynapsis</a></em></p>
<p><em>Servicios instrumentales participativos:</em></p>
<p>- <em><a href="http://docs.google.com" target="_blank">Google Docs</a></em></p>
<p>- <em><a href="http://prezi.com" target="_blank">Prezi</a></em></p>
<p>- <em><a href="http://www.surveymonkey.com" target="_blank">Survey Monkey</a></em></p>
<p>- <em><a href="http://www.surveygizmo.com" target="_blank">Survey Gizmo</a></em></p>
<p>- <em><a href="http://freemind.sourceforge.net" target="_blank">FreeMind</a></em></p>
<p>- <em><a href="http://www.mindomo.com" target="_blank">Mindomo</a></em></p>
<p>Compartir los recursos en la investigación supone tanto ofrecer a la comunidad interesada los enlaces o referencias más válidas para un científico, como permitir que las aportaciones propias se enriquezcan con nuevos recursos, recomendaciones y valoraciones de los datos que se han compartido.</p>
<p>La Ciencia 2.0 como sistema para compartir recursos se identifica con tres servicios participativos: la gestión de referencias bibliográficas, el mantenimiento de favoritos sociales y los índices de citas.</p>
<p>Los gestores bibliográficos son esenciales como bases de datos de referencias de documentos. La investigación necesita partir de estudios previos para avalar sus resultados y, a menudo, (sobre todo en trabajos de investigación exhaustivos, como las tesis doctorales), la abundancia de bibliografía obliga al empleo de sistemas de gestión bibliográfica ágiles. Los gestores bibliográficos están incorporando servicios participativos, ya sea permitiendo la publicación abierta de las referencias -para que se complementen e integren con otras referencias-, o bien sistemas para incluir recomendaciones, valoraciones y comentarios.</p>
<p>De igual forma, los servicios de favoritos sociales de recursos y referencias bibliográficas ofrecen entornos para compartir enlaces a páginas o documentos en la Web, con opciones para que un colectivo mantenga de forma conjunta un grupo de enlaces, para que los recursos recomendados de un investigador puedan ser seguidos por personas interesadas en el tema o para se establezcan jerarquías en la calidad de los recursos compartidos a partir de las valoraciones del colectivo o del número de personas que recomiendan un recurso.</p>
<p>Por último, los índices de citas 2.0 se basan tanto en los gestores bibliográficos como en los servicios de favoritos sociales, permitiendo obtener información sobre cuántas citas recibe un documento en línea y cuál es la procedencia de la citación. Algunos ejemplos de Ciencia 2.0 para compartir los recursos son los siguientes:</p>
<p><em>Gestores de referencias bibliográficas:</em></p>
<p>- <em><a href="http://www.zotero.org" target="_blank">Zotero</a></em><br />
- <em><a href="http://www.refworks.com" target="_blank">Refworks</a></em></p>
<p><em>Favoritos sociales:</em></p>
<p>- <em><a href="http://www.2collab.com" target="_blank">2collab</a></em><br />
- <em><a href="http://www.citeulike.org" target="_blank">CiteUlike</a></em><br />
- <em><a href="http://www.connotea.org" target="_blank">Connotea</a></em></p>
<p><em>Índices de citas:</em></p>
<p>- <em><a href="http://scholar.google.es" target="_blank">Google Académico</a></em><br />
- <em><a href="http://citeseerx.ist.psu.edu" target="_blank">CiteSeerx</a></em><br />
- <em><a href="http://www.getcited.org" target="_blank">GetCITED</a></em></p>
<p>Compartir los resultados de la investigación es también un actividad 2.0, ya que se emplean técnicas y servicios de redifusión de datos, publicación participativa o archivo en acceso abierto. La Ciencia 2.0 para compartir resultados se identifica con tres servicios: blogs y wikis científicos, servicios de noticias científicas y servidores de producción científica en acceso abierto.</p>
<p>La publicación de contenidos en blogs y wikis es la forma tradicional de la edición participativa. Las posibilidades de la publicación 2.0 son empleadas también por la investigación para promocionar resultados, informar de proyectos en marcha y recoger comentarios del colectivo interesado.</p>
<p>Es habitual que las entidades y empresas dedicadas a la investigación dispongan de plataformas para crear blogs informativos o wikis colaborativas. En muchos casos, la tecnología blog es también la usada por proveedores de noticias científicas, que pueden incluirse dentro de los servicios 2.0, ya que facilitan herramientas para la redifusión de contenidos, para la aportación de comentarios, la recomendación de noticias o para la valoración de las informaciones publicadas.</p>
<p>Además, es esencial incluir a los repositorios científicos como aportaciones a la ciencia compartida, ya que se trata de los espacios en los que se depositan los artículos, informes, monografías, comunicaciones o cualquier otra forma de transmisión de los resultados de una investigación. De igual forma que los servicios anteriores, los repositorios científicos están empleando mecanismos de sindicación, valoración y comentarios, así como herramientas de valor añadido para compartir datos en plataformas de favoritos sociales, redes científicas y sistemas de gestión bibliográfica.</p>
<p>Algunos ejemplos de Ciencia 2.0 para compartir los resultados son los siguientes:</p>
<p><em>Blogs y wikis:</em></p>
<p>- <em><a href="http://scienceblogs.com" target="_blank">Science Blogs</a></em><br />
- <em><a href="http://www.plos.org/cms/blog" target="_blank">PLoS Blog</a></em><br />
- <em><a href="http://openwetware.org/wiki" target="_blank">Open Wet Ware</a></em><br />
- Blogs de <em><a href="http://blogs.nature.com" target="_blank">Nature</a></em></p>
<p><em>Servicios de noticias científicas:</em></p>
<p><em><a href="http://www.scitopics.com" target="_blank">SciTopics</a></em><br />
<em><a href="http://www.sciencedaily.com" target="_blank">ScienceDaily</a></em><br />
<em><a href="http://www.sciencemag.org" target="_blank">Science News</a></em></p>
<p><em>Acceso abierto:</em></p>
<p><em><a href="http://www.scientificcommons.org" target="_blank">Scientific Commons</a></em><br />
<em><a href="http://oaister.worldcat.org" target="_blank">OAIster Worldcat</a></em><br />
<em><a href="http://www.recolecta.net" target="_blank">Recolecta</a></em></p>
<p>La biblioteca universitaria tiene como una de sus principales funciones el servir de centro de recursos y servicios para la investigación. La biblioteca universitaria está, por consiguiente, al servicio de la investigación, lo cual se expresa tanto ofreciendo recursos de información como ayudando en las distintas fases del proceso de la investigación científica.</p>
<p>Las bibliotecas universitarias y las científicas, gracias al desarrollo de la sociedad tecnológica, han superado su limitación de ser meras transmisoras de información bibliográfica y de recursos documentales. Sin abandonar su misión de gestoras y provisoras de documentos, las bibliotecas en general y las académicas en particular son agentes promotores de recursos, función que desempeñan diseñando objetos de aprendizaje, produciendo contenidos informativos y realizando acciones formativas. La biblioteca universitaria en la sociedad de la información es productora y promotora de recursos de información.</p>
<p>La biblioteca universitaria es productora de recursos de información participativos para la investigación, ya que se convierte en facilitadora de las aplicaciones, servicios, productos y recursos de utilidad para la ciencia cuando realiza tutoriales sobre los mismos, cuando organiza sesiones formativas o cuando difunde dichos contenidos en redes sociales, blogs o listas de información administradas por la biblioteca.</p>
<p>La biblioteca selecciona recursos, los recomienda y los difunde, pero además, realiza objetos de aprendizaje que sirvan para conocer su manejo u organiza sesiones formativas específicas para enseñar a emplearlos. Los investigadores se suscriben a los blogs y a las listas de las bibliotecas para conocer los recursos que se describen en dichas fuentes, que a menudo van más allá de las colecciones propias; pero también se inscriben en sus cursos de formación y son los principales usuarios de tutoriales sobre técnicas de documentación, ya no sólo orientados a la búsqueda en recursos, sino ampliados a temas como la gestión bibliográfica, la obtención de índices de citas e indicios de calidad de publicaciones o el manejo de herramientas participativas para compartir proyectos de investigación. La biblioteca universitaria es, por un parte, facilitadora de servicios 2.0, en los cuales participa o colabora y, por otra parte, también es formadora en dichos servicios.</p>
<p>La biblioteca universitaria debe ser promotora de la investigación participativa, como administradora de contenidos informativos, productora de recursos de aprendizaje y capacitadora en servicios colaborativos. La Ciencia 2.0 presenta a las bibliotecas la oportunidad de cumplir con su compromiso de servicio a la investigación.</p>
<p><em>Rebiun</em> ha sido consciente de la necesidad de fomentar el uso de las herramientas colaborativas en la investigación y, mediante su estudio sobre Ciencia 2.0, ha querido contribuir con una guía práctica para facilitar y fomentar los servicios científicos basados en tecnologías participativas. Se trata de otro buen ejemplo de cómo las bibliotecas están sabiendo aplicar las tecnologías para cumplir y ampliar sus objetivos.</p>
<p><strong>Referencias bibliográficas</strong></p>
<p><a name="n1"></a><strong>1.</strong> REBIUN. <em><a href="http://eprints.rclis.org/bitstream/10760/3867/1/Ciencia20_rebiun.pdf" target="_blank">Ciencia 2.0: aplicación de la web social a la investigación</a></em> [en línea]. Madrid: REBIUN, 2010.</p>
<p><a name="n2"></a><strong>2.</strong> <strong>Cabezas Clavijo, Á.</strong>; <strong>Torres Salinas, D.</strong>; <strong>Delgado López Cózar, E.</strong> “Ciencia 2.0: catálogo de herramientas e implicaciones para la actividad investigadora”. <em>El profesional de la información</em>, 2009, v. 18, n. 1, pp. 72-79.</p>
<p><a name="n3"></a><strong>3.</strong> <em>Research Information Network</em>. <a href="http://www.rin.ac.uk" target="_blank">If you build it, will they come? How researchers perceive and use web 2.0</a>. London: RIN, july, 2010.</p>
<div style="border:red 1px dashed;font-size:11px;">
<strong>Cómo citar este artículo:</strong></p>
<p><strong>Merlo-Vega</strong>, <strong>José-Antonio</strong>. &#8220;Ciencia 2.0: la aportación de las bibliotecas universitarias&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2011, v. 5, pp. ¿¿-??.
</div>
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		<title>Medline no es una fuente fiable de análisis bibliométricos</title>
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		<pubDate>Thu, 23 Dec 2010 11:19:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos B. Amat y Alfredo Yegros-Yegros</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2011]]></category>
		<category><![CDATA[Bases de datos bibliográficas]]></category>
		<category><![CDATA[Bibliometría]]></category>
		<category><![CDATA[Medline]]></category>
		<category><![CDATA[PubMed]]></category>

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		<description><![CDATA[Introducción LA BIBLIOMETRÍA, especialmente en las últimas décadas, se ha convertido en una herramienta habitual para el análisis de la actividad científica y el desarrollo técnico. Además de una bibliometría básica, eminentemente metodológica, y de la bibliometría de evaluación, que se aplica a la gestión y la política científicas, la bibliometría temática rinde excelentes frutos<a href="http://www.thinkepi.net/medline-no-es-una-fuente-fiable-de-analisis-bibliometricos">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Introducción</strong></p>
<p><strong>LA BIBLIOMETRÍA, especialmente en las últimas décadas, se ha convertido en una herramienta habitual para el análisis de la actividad científica y el desarrollo técnico.</strong></p>
<p>Además de una bibliometría básica, eminentemente metodológica, y de la bibliometría de evaluación, que se aplica a la gestión y la política científicas, la bibliometría temática rinde excelentes frutos en la caracterización de líneas y frentes de investigación y de trayectorias tecnológicas.</p>
<p>El esquema básico de un análisis bibliométrico pasa por la selección de la base de datos a emplear como fuente, la recuperación de los registros que cumplen determinados requisitos y el análisis cuantitativo de las variables que se desea estudiar. La selección de la base de datos está basada en el tema a investigar, el ámbito geográfico y la forma en que cada base de datos estructura los registros bibliográficos que contiene.</p>
<p>El hecho de que una base de datos constituya referencia obligada y fuente de información imprescindible en un campo de actividad científica no la convierte en una fuente bibliométrica fiable. Esta nota tiene por objetivo presentar algunos ejemplos de dicha falta de fiabilidad. Sobre esas ilustraciones, propone que se alcance un consenso que establezca una metodología sólida para el análisis de la actividad científica a través de sus publicaciones.</p>
<p><strong>Un ejemplo de peso</strong></p>
<p>Recientemente se ha publicado el penúltimo de una serie de trabajos bibliométricos sobre algunos aspectos de la investigación médica española. Se ha  elegido la base de datos <em>Medline</em> como fuente para el estudio de la producción científica española sobre la obesidad. Como único requisito, los registros debían contener el descriptor “Obesity”. Al extender la búsqueda al periodo 1988-2007, estos autores recuperan 58.325 documentos y, de los 50.120 con datos de filiación institucional, pasan a analizar los 1.407 trabajos identificados como españoles (<strong>Vioque</strong> et al., 2010).</p>
<p>Cuando se recuperan conjuntos de trabajos para su posterior análisis bibliométrico se emplean perfiles guiados por tres criterios: el tema, las características de sus autores (que incluyen desde su perfil disciplinario a su adscripción institucional y geográfica) o el medio en que se han publicado, además de otros como plazos temporales. Los autores mencionados han empleado sólo un perfil temático y eso no es suficiente.</p>
<p>Por ejemplo, no han recuperado el original “In vivo effects of CGP-12177 on the expression of leptin and uncoupling protein genes in mouse brown and white adipose tissues” (PMID 10805498), porque no ha sido indizado por los términos mencionados aunque apareció en el <em>International journal of obesity</em>. Y, sin embargo, es relevante y se debe contabilizar, al igual que los demás trabajos de grupos españoles publicados en las revistas especializadas en la investigación de la obesidad, que marcan un espacio cognitivo, un “medio” especializado.</p>
<p>En cuanto al perfil de los grupos de autores, muchos de los trabajos del <a href="http://www.ciberobn.es/webciber" target="_blank">CIBER-OBN</a> pueden  parecer ajenos a la temática que mencionamos.</p>
<p>Sin embargo, son trabajos de los 27 grupos que integran el <em>Centro de Investigación Biomédica en Red de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición</em>. Colectivamente, estos grupos españoles publicaron 351 trabajos de investigación en 2007. <strong>Vioque</strong> y colaboradores contabilizan ese mismo año sólo 213 publicaciones para toda España (figura 1, pág. 227). Pero el problema de éste y bastantes trabajos bibliométricos más no es la formulación de las estrategias de recuperación. El problema es la elección de la fuente, en esta caso <em>Medline</em>, para la selección de los registros.</p>
<p><strong>Las limitaciones de <em>Medline</em></strong></p>
<p>Los trabajos de investigación son obra de diversos grupos, pero <em>Medline</em> incluye en la inmensa mayoría de sus registros sólo la afiliación del primer firmante y en determinados periodos ni siquiera ha incorporado a sus registros todos los autores de cada trabajo (<em>Bibliographic Services Division</em>, 2010).</p>
<p>En 1990 se publicaron 4.856 trabajos de investigación biomédica con participación de grupos españoles. El dato, de elaboración propia, procede del <em>Web of Science</em> (WOS) y se limita a los artículos originales, las revisiones y las cartas. La cifra de <em>Medline</em> para ese mismo año es más modesta: 2.915 publicaciones.</p>
<p>En aquellos 4.856 originales, revisiones y cartas, participaba una media de 0,19 instituciones extranjeras. En 2007, el último año del periodo de estudio de Ramos y colaboradores, el promedio se ha elevado a 1,12 instituciones extranjeras participantes en 16.120 trabajos españoles de investigación biomédica. <em>Medline</em> incluye ese año 15.728 trabajos españoles, es decir, trabajos cuyo primer firmante está afiliado a un centro español. Pero los colaboradores españoles no siempre son los primeros en el orden de firma (<strong>Jiménez-Contreras</strong> et al., 2010). Para averiguar en qué orden se mencionan las instituciones españolas en los trabajos contamos con otro ejemplo.</p>
<p><em>Ciberer</em>, otro de los centros de investigación en red, está constituido por 61 grupos españoles de investigación de enfermedades raras. Venimos realizando un seguimiento bibliométrico de la producción científica de esos grupos con datos a partir de 2000 y algunos de los resultados obtenidos son relevantes para esta nota.</p>
<p>En el periodo 2007-2009 (la fuente también es WOS) los grupos integrados en <em>Ciberer</em> han publicado un total de 1.570 trabajos; 1.175 de ellos son originales, revisiones o cartas. El número de afiliaciones institucionales es de 4.279 y la cuarta parte (en número, 1.208) corresponden a instituciones españolas. Pues bien, sólo en el 16,68% de los trabajos la institución del primer firmante es española. El 83% restante cuenta con participación de las instituciones españolas integradas en <em>Ciberer</em>, pero no se podrían localizar puesto que estas instituciones no figuran en el campo correspondiente de <em>Medline</em>. En el marco de estudios sobre la producción científica en biomedicina de alguna región española, la pérdida ha llegado a calcularse en una tercera parte de los trabajos (<strong>Costas</strong>, <strong>Moreno</strong> y <strong>Bordons</strong>, 2008).</p>
<p>El recurso a <em>Medline</em> para la selección de trabajos luego sometidos a análisis bibliométricos hace tiempo que se convirtió en rutina. La tabla 1 lista el año de publicación, el tema, la cobertura temporal y el identificador de algunos análisis bibliométricos de la investigación española que toman <em>Medline</em> como fuente de selección de los registros. No son los únicos: grupos tan solventes como el de <strong>Sanz-Casado</strong> han seguido sorprendentemente la misma práctica (<strong>Lascurain-Sánchez</strong> et al., 2008). Pero el uso de las bases de datos que sólo proporcionan la dirección para correspondencia o una afiliación está explícitamente desaconsejado en bibliometría (<strong>Glänzel</strong>, 1996).</p>
<div style="border:red 1px dashed;font-size:11px;">
<strong>Tabla 1. <a href="http://www.thinkepi.net/notas/Amat-Yegros_tabla1.pdf" target="_blank">Algunos análisis bibliométricos de la investigación española que toman <em>Medline</em> como fuente de selección de los registros</a></strong>
</div>
<p><em>Medline</em> no incluye las filiaciones institucionales de todos los autores de cada trabajo; no lista las referencias bibliográficas de cada trabajo ni permite relacionar unos trabajos con otros a través de su relación de cita directa, y no informa de la popularidad de los trabajos, expresada mediante el recuento del número de citas que reciben. En otras palabras: <em>Medline</em> no es una base de datos bibliométrica, por mucho que se haya defendido su utilidad (<strong>Pestaña</strong>, 1997).</p>
<p>El resultado invariable de su empleo en los trabajos de la tabla 1 y en otros es una representación disminuida de la participación o contribución de grupos españoles en líneas o a temas de investigación biomédica. Por supuesto, la distribución de las publicaciones por países (<strong>Vioque</strong> et al., 2010a ; <strong>Vioque</strong> et al., 2010b) o el estudio de la colaboración institucional vendrá lastrada por inexactitudes inadmisibles.</p>
<p><strong>La combinación de fuentes como solución</strong></p>
<p><em>Scopus</em> (<em>Elsevier</em>) es una base de datos multidisciplinaria de resúmenes y citas aparecida en 2004, aunque su cobertura se extiende retrospectivamente e incluye más de 16.000 revistas científicas. Al menos 12 universidades españolas, además de los más de 100 centros del CSIC, han suscrito el acceso a esta base de datos. Su combinación con <em>Medline</em> se viene empleando para delimitar conceptualmente un campo (<em>Medline</em>) y para obtener información exhaustiva sobre las referencias contenidas en los trabajos seleccionados (<em>Scopus</em>) en lo que se ha empezado a denominar método multi-base de datos (<strong>Strotmann</strong> y <strong>Zhao</strong>, 2010).</p>
<p>Pero los hechos más interesantes y ajustados a esta nota son los siguientes:</p>
<p><strong>1)</strong> <em>Scopus</em> incorpora todos los registros de <em>Medline</em>;<br />
<strong>2)</strong> <em>Scopus</em> incluye, en su elemento “INDEXTERMS”, los descriptores asignados a los registros de <em>Medline</em>.<br />
<strong>3)</strong> Cada registro dispone del correspondiente identificador (PMID), y<br />
<strong>4)</strong> los registros de <em>Scopus</em> contienen la afiliación de todos los autores de cada trabajo.</p>
<p>Es posible, por tanto:</p>
<p><strong>1)</strong> la selección en <em>Scopus</em> de trabajos que traten un tema y se hayan realizado en instituciones de un país,<br />
<strong>2)</strong> la combinación de los registros recuperados con los correspondientes en <em>Medline</em> a través del PMID (también del DOI para registros recientes) y<br />
<strong>3)</strong> los análisis que se pretendan.</p>
<p>Siguiendo la sintaxis de <em>Scopus</em>, la consulta avanzada “INDEXTERMS (obesity) AND (PUBYEAR BEF 2008) AND (PUBYEAR AFT 1987) AND AFFILCOUNTRY (Spain)” arroja como resultados 2.713 trabajos (7 de Julio de 2010). De ellos, el titulado “Antiobesity properties of two African plants (Afromomum meleguetta and Spilanthes acmella) by pancreatic lipase inhibition”(PMID 17705140) se ha realizado en el<em> Instituto de Oceanografía</em> de la <em>Universidad de Calabar</em> (sudeste de Nigeria) según <em>Medline</em>. En realidad, el estudio ha contado con la participación del <em>Programa de Productos Vegetales Naturales</em> de la Universidad de New Jersey (USA) y del Departamento de ciencia y tecnología de alimentos de la <em>Universidad de Murcia</em> (Spain); un hermoso ejemplo de trabajo en colaboración que <em>Medline</em>, sin embargo, hace pasar por exclusivamente africano.</p>
<p>La selección de publicaciones científicas para su análisis bibliométrico debe realizar de alguno de estos modos:</p>
<p><strong>1)</strong> mediante el empleo de una base de datos bibliométrica;<br />
<strong>2)</strong> mediante la combinación de dos o más bases de datos bibliográficas, y<br />
<strong>3)</strong> mediante la construcción <em>ad hoc</em> de bases de datos que hayan extraído de otras los datos bibliográficos y bibliométricos y deriven los oportunos indicadores o variables a partir de su procesamiento.</p>
<p><em>Web of Science</em> (WOS) y <em>Scopus</em> son las preferidas para la primera opción (<strong>Falagas</strong> et al., 2008). De hecho, el propio grupo de <strong>Vioque</strong> eligió WOS para su análisis geográfico de la investigación del SIDA (<strong>Ramos</strong> et al., 2005). La segunda opción ha rendido buenos frutos para el grupo de <strong>Rosa Casado</strong>, que emplea hasta 10 bases de datos en la selección de los trabajos que analiza (<strong>Casado-Mejía</strong>, <strong>Ruiz-Arias</strong> y <strong>Solano-Parés</strong>, 2009) y para el grupo de <strong>Manuel Posada</strong>, que combina con otras cuatro bases los elementos bibliométricos añadidos recientemente a <em>PsycINFO</em> (<strong>Carmona</strong>, <strong>Munoz</strong>, <strong>de Andres</strong>, <strong>Biggi</strong> y <strong>Posada de la Paz</strong>, 2010).</p>
<p>Se han construido en muchos países bases de datos estratégicas para la realización de estudios bibliométricos. Precisamente la canadiense se ha empleado recientemente para realizar el análisis bibliométrico de la investigación de la obesidad financiada con cargo a los <em>Canadian Institutes of Health Research</em> (s.d.). Los resultados de estos y otros trabajos son robustos, fiables y reproducibles. Se pueden aplicar con toda justeza a la caracterización de las actividades de investigación en un área y un contexto nacional y a su comparación con otros. De hecho, si el grupo de <strong>Ramos</strong> hubiera recuperado 2.713 trabajos en lugar de 1.407, la aportación española a la investigación de la obesidad en el mundo representaría una proporción diferente al 2,8%.</p>
<p>Cada vez es más frecuente que se publiquen protocolos de obligado cumplimiento para la realización de algunos tipos de estudios científicos, especialmente en el campo de la biomedicina. Los grupos españoles dedicados al desarrollo de indicadores y a la aplicación de la bibliometría al análisis de la actividad científica deberían acordar un protocolo y transmitirlo a los responsables de las revistas científicas españolas. Y no sólo a ellos: no hace ni cinco años se aprobaban en las universidades españolas tesis doctorales que analizaban la producción científica de todo un país cuantificando los trabajos extraídos de <em>Medline</em>.</p>
<p>Es bastante duro reconocer que la expresión “bibliometría de mesa camilla” (<em>poor man bibliometrics</em> en la expresión de <strong>Moed</strong>) que puede resultar desafortunada e hiriente, se puede aplicar con justeza a buena parte de los estudios que se publican.</p>
<p><strong>Referencias bibliográficas</strong></p>
<p><em><a href="http://www.nlm.nih.gov/pubs/factsheets/authorship.html" target="_blank">Bibliographic Services Division. Authorship in Medline</a></em>. National Library of Medicine, 2010.</p>
<p><em>Canadian Institutes of Health Research</em>. <a href="http://www.cihr-irsc.gc.ca/e/41601.html" target="_blank">Bibliometric Study of Obesity Research in Canada</a>, 1998-2007 &#8211; CIHR.(s.d.).</p>
<p><strong>Carmona, M.</strong>; <strong>Muñoz, L.</strong>; <strong>de Andrés, E.</strong>; <strong>Biggi, J.</strong>; <strong>Posada de la Paz, M.</strong> “Evolución de los estudios sobre autismo en España: publicaciones y redes de co-autoría entre 1974 y 2007”. <em>Psicothema</em>, 2010, v. 22, n. 2, pp, 242-249.</p>
<p><strong>Casado-Mejía, R.</strong>; <strong>Ruiz-Arias, E.</strong>; <strong>Solano-Parés, A.</strong> “Características de la producción científica sobre cuidados familiares prestados por mujeres inmigrantes”. <em>Gaceta Sanitaria</em>, 2009, v. 23, n.4, pp. 335-341.</p>
<p><strong>Costas, R.</strong>; <strong>Moreno, L.</strong>; <strong>Bordons, M.</strong> “Solapamiento y singularidad de MEDLINE, WoS e IME para el análisis de la actividad científica de una región en Ciencias de la Salud”. <em>Revista Española de Documentación Científica</em>, 2008, v. 31, n. 3, pp. 327-343.</p>
<p><strong>Falagas, M. E.</strong>; <strong>Pitsouni, E. I.</strong>; <strong>Malietzis, G. A.</strong>; <strong>Pappas, G.</strong> “Comparison of PubMed, Scopus, Web of Science, and Google Scholar: strengths and weaknesses”. <em>FASEB Journal</em>, 2008, v. 22, n. 2, pp. 338-342.</p>
<p><strong>Glänzel W.</strong> “The need for standards in bibliometric research and technology”. <em>Scientometrics</em>, 1996, v. 35, pp. 167-176.</p>
<p><strong>Jiménez-Contreras, E.</strong>; <strong>Torres-Salinas, D.</strong>; <strong>Ruiz-Pérez, R.</strong>; <strong>Delgado López-Cózar, E.</strong> “Investigación de excelencia en España: ¿protagonistas o papeles secundarios?”. <em>Medicina Clínica</em>, 2010, v. 134, n. 2, pp. 76-81.</p>
<p><strong>Lascurain-Sánchez, M.</strong>; <strong>García-Zorita, C.</strong>; <strong>Martín-Moreno, C.</strong>; <strong>Suárez-Balseiro, C.</strong>; <strong>Sanz-Casado, E.</strong> “Impact of health science research on the Spanish health system, based on bibliometric and healthcare indicators”. <em>Scientometrics</em>, 2008, v. 77, n. 1, pp. 131-146.</p>
<p><strong>Pestaña, A.</strong> “El MedLine como fuente de información bibliométrica de la producción española en biomedicina y ciencias médicas. Comparación con el Science Citation Index”. <em>Medicina Clínica</em>, 1997, v. 109, n.13, pp. 506-511.</p>
<p><strong>Ramos, J. M.</strong>; <strong>Gutiérrez, F.</strong>; <strong>Padilla, S.</strong>; <strong>Masiá, M.</strong>; <strong>Martín-Hidalgo, A.</strong> “Geography of medical publications. An overview of HIV/AIDS research in 2003”. <em>AIDS</em>, 2005, v. 19, n. 2, pp. 219-220.</p>
<p><strong>Strotmann, A.</strong>; <strong>Zhao, D.</strong> “Combining commercial citation indexes and open-access bibliographic databases to delimit highly interdisciplinary research fields for citation analysis”. <em>Journal of Informetrics</em>, 2010, v. 4, n. 2, pp. 194-200.</p>
<p><strong>Vioque, J.</strong>; <strong>Ramos, J. M.</strong>; <strong>Navarrete-Muñoz, E. M.</strong>; <strong>García de la Hera, M.</strong> “Producción científica española en obesidad a través de PubMed (1988-2007)”. <em>Gaceta Sanitaria</em>, 2010a, v. 24, n. 3, pp. 225-232.</p>
<p><strong>Vioque, J.</strong>; <strong>Ramos, J. M.</strong>; <strong>Navarrete-Muñoz, E. M.</strong>; <strong>García de la Hera, M.</strong> “A bibliometric study of scientific literature on obesity research in PubMed (1988-2007)”. <em>Obesity Reviews</em>, 2010b, v. 11, n. 8, pp. 603-11.</p>
<div style="border:red 1px dashed;font-size:11px;">
<strong>Cómo citar este artículo:</strong></p>
<p><strong>Amat</strong>, <strong>Carlos B.</strong>; <strong>Yegros-Yegros</strong>, <strong>Alfredo</strong>. &#8220;<em>Medline</em> no es una fuente fiable de análisis bibliométricos&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2011, v. 5, pp. ¿¿-??.
</div>
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		<title>Bibliotecas y bibliotecarios en búsqueda de la innovación perdida</title>
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		<pubDate>Wed, 22 Dec 2010 10:37:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Roser Lozano</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2011]]></category>
		<category><![CDATA[Bibliotecas]]></category>
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		<category><![CDATA[Idiosincrasia]]></category>
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		<category><![CDATA[Profesionales de la información]]></category>

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		<description><![CDATA[LOS DÍAS 18 y 19 de noviembre de 2010 tuvieron lugar en la Biblioteca Nacional las XII Jornadas de Gestión de la Información de Sedic. Se centraron en “El valor económico de la información: mercados, servicios y rentabilidad ”y fue muy estimulante participar en ellas. La tercera mesa redonda, “Innovar o morir” se dedicó básicamente<a href="http://www.thinkepi.net/bibliotecas-y-bibliotecarios-en-busqueda-de-la-innovacion-perdida">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>LOS DÍAS 18 y 19 de noviembre de 2010 tuvieron lugar en la <em>Biblioteca Nacional</em> las <em><a href="http://www.sedic.es/xii_jornadasgestion/programa.htm" target="_blank">XII Jornadas de Gestión de la Información</a></em> de Sedic. Se centraron en “El valor económico de la información: mercados, servicios y rentabilidad ”y fue muy estimulante participar en ellas.</strong></p>
<p>La tercera mesa redonda, “Innovar o morir” se dedicó básicamente al binomio “innovación+emprendedores”. En el debate, entre otros temas, surgió de nuevo la cuestión sobre si los profesionales de la información somos o no innovadores y cómo se puede innovar.</p>
<p>Algo que es repetitivo en el día a día de nuestra profesión, sobre todo en jornadas, congresos y foros profesionales, es la llamada continua a la “innovación”: innovación en el modelo de biblioteca, en la forma de proponer espacios y servicios, en la forma de trabajar, etc.</p>
<p>En esta nota ThinkEPI rescato algunas reflexiones que me surgieron a raíz de las sugerentes intervenciones tanto de ponentes como del público, no tanto con la intención de ofrecer respuestas, complejas todas ellas, sino para compartir unos cuantos pensamientos con vosotros en la búsqueda conjunta de nuevos argumentos.</p>
<p>En primer lugar, una de las intervenciones me sugirió que las preguntas que periódicamente se lanzan en nuestros foros profesionales (“¿cómo se innova en nuestra profesión?” o “¿qué se debe hacer para innovar?”) quizás deberíamos “reformularlas”.</p>
<p>Me explico: ¿nos imaginamos a un pintor preguntando a otro cómo se pinta o a un escritor investigando y preguntando a otro cómo se escribe? Se sabe pintar o no, se sabe escribir o no, se puede incluso explicar cómo se ha pintado un cuadro o el proceso de escritura del libro, pero difícilmente el hecho de explicar la técnica convierte a la otra persona automáticamente en un pintor o en un escritor.</p>
<p>El creativo, el innovador, el emprendedor o como deseemos llamar a este perfil concreto de personalidad cuenta con unas habilidades determinadas que pueden potenciarse a posteriori mediante el aprendizaje, la práctica, el <em>benchmarking</em>, etc., pero que ya están innatas en el perfil de su personalidad.</p>
<p>En este punto podríamos caer en el debate “determinismo <em>versus</em> aprendizaje” intentando analizar si un innovador nace o se hace. Esta aparente contradicción en mi opinión no es tal. Se aprende aquello a lo que estamos predispuestos y por tanto el mero deseo de querer incorporar nuevos conocimientos de alguna forma ya revela que poseemos una serie de habilidades y de intereses (desconocidos a veces incluso para nosotros) que nos hacen atractivas unas actividades y que en cambio nos hacen rechazar otras.</p>
<p>Un innovador lo es siempre, no únicamente en su profesión. Lo es también en su vida privada, en su forma de comunicar, en sus hábitos y costumbres, en los retos que se propone, etc. En mi opinión, ser innovador no es exactamente sinónimo de alguien que tiene una idea, más bien es alguien que “persigue” la idea, que cree tozudamente en ella hasta el punto de que cree que vale la pena correr el riesgo de llevarla a cabo, es alguien que le apasiona cambiar realidades, que se siente a gusto y tiene curiosidad por los cambios, pero no como espectador, si no como actor.</p>
<p>Y no nos engañemos: no innovan las organizaciones, sino las personas. Las organizaciones innovadoras lo saben bien y potencian el talento de sus colaboradores. Y además, un innovador puede serlo tanto en el mundo empresarial privado como en los servicios públicos, que es uno de los destinos laborales preferentes de los bibliotecarios.</p>
<p>Y ello me deriva a la segunda reflexión que deseo compartir: ¿los bibliotecarios innovadores pueden encontrar su lugar y trabajar a gusto en la esfera de los servicios públicos? ¿Qué tipo de organización necesitamos en la función pública -y por tanto, también en las bibliotecas- para promover una cultura de la innovación?</p>
<p><strong>1. Creativos versus implantadores</strong></p>
<p>Y se me revelaron como necesarios para la organización dos tipos de perfiles bibliotecarios diferentes y complementarios a la vez:</p>
<p><strong>a)</strong> Un perfil creativo, innovador, que “sabe” poner en cuestión el estatus establecido, con una visión diferente, apasionado por el reto y por el cambio. Si a esta persona se le pide que únicamente implante y acate órdenes seguro que no se siente a gusto con su trabajo.</p>
<p><strong>b)</strong> Un perfil “implantador”, al que se le pide que ejecute bien aquello que ya está creado y establecido. Mantiene el orden y la sistematización. Si a este perfil se le pide que asuma el rol de innovar, de romper moldes, se sentirá igualmente incómodo. No se puede pedir a un implantador nato grandes dosis de innovación.</p>
<p>Evidentemente no todo es blanco o negro. Entre estos dos perfiles hay una gama de grises en la que se combinan e incluso, excepcionalmente, ambos pueden conjugarse en la misma persona.</p>
<p>Ambos perfiles (creativo e implantador) se complementan y son necesarios para la organización, y ésta debería tener en cuenta que las personas que están desempeñando un determinado puesto de trabajo deben tener las competencias adecuadas a éste. Y ello, no únicamente porque se sea más “productivo”, sino también porque la persona es “más feliz” en su trabajo. Una persona situada en el puesto de trabajo adecuado a sus conocimientos y habilidades se sentirá más segura con los objetivos y retos que tiene planteados y será más eficaz en su tarea cotidiana.</p>
<p>Es evidente que para un colectivo como el nuestro, que cada vez más se autodenomina “profesional de la información”, la innovación no debería ser algo superpuesto, añadido, algo que se persigue y que cuesta conseguir, algo que continuamente se ha de alentar. La innovación, o al menos rasgos claros de innovación, deberían estar presentes en la esencia de todo profesional actual por muchas razones, pero por tres hechos como mínimo:</p>
<p><strong>a)</strong> Nuestra “materia prima”, la información, cabalga sobre tecnología y por tanto está en el ojo del huracán de toda transformación. Actualmente es inseparable la combinación “información-tecnología-innovación”.</p>
<p><strong>b)</strong> Las bibliotecas tienen su razón de ser en el servicio al usuario, y éste no es algo abstracto sino que son personas que pertenecen a la actual sociedad del conocimiento, multicultural y global, con hábitos y usos culturales en constante cambio, “innovandose” constantemente. No podemos “entender” a estos usuarios y proponerles nuevos servicios desde el pasado, desde una mentalidad postindustrial. Se han de explorar y lanzar nuevas ideas con riesgo, adelantándonos al futuro y no tanto analizando las necesidades de nuestros clientes actuales.</p>
<p><strong>c)</strong> Si son las personas las que innovan y no las organizaciones, necesitamos al frente de las bibliotecas y de las estructuras bibliotecarias perfiles profesionales comprometidos con la innovación, y ello significa personas sin miedos, valientes y capaces de hacer el cambio de estructuras y de organización que nuestras bibliotecas necesitan. Gestión e innovación no deberían ir tan separadas como van actualmente. Innovar desde el punto de vista de la gestión no tiene nada a ver con tener “ideas” propias y ordenar a los otros que las pongan en práctica, sino con la capacidad del directivo de saber identificar aquellas que son factibles y creativas, que no tienen porqué ser propias, implantarlas con éxito, generar valor con el resultado y ser útiles desde la perspectiva del ciudadano.</p>
<p><strong>2. Innovación y perfil del profesional de la información</strong></p>
<p>La innovación tiene que formar parte de nuestra vida cotidiana en la biblioteca. Sí, ya lo sabemos. Pero debemos huir de la “tiranía de la innovación”. La innovación mal entendida por una organización puede generar una presión excesiva en las personas e incluso simplemente generar un movimiento falso, en el sentido de conformarse con “parecer innovadores”, como muy bien apunta <strong>Nieves González</strong> en su blog. “<a href="http://www.nievesglez.com/2010/03/culturas-de-innovacion-vs-cultura-de.html" target="_blank">La innovacion debería ser una exigencia en el puesto de trabajo y no puede gestionarse como se gestiona la calidad</a>”, nos comenta muy acertadamente.</p>
<p>Siguiendo con mis reflexiones me surgieron estas nuevas preguntas: ¿por qué nos interrogamos tanto sobre cómo innovar en nuestra profesión? Y quizás me atrevería incluso a ir más allá en mis planteamientos: ¿somos un colectivo y una profesión atractiva para incorporar a nuestras filas perfiles innovadores? Si la respuesta es positiva, entonces, ¿por qué escasea tanto la innovación bibliotecaria en nuestro país? Y si la respuesta es negativa: ¿por qué razón esta profesión no atrae a perfiles innovadores?</p>
<p>Cavilando un poco más sobre el tema, me pregunté si la actual oferta formativa, el nuevo <em>Grado de información y documentación</em> atrae a este tipo de estudiantes creativos e innovadores. ¿A qué tipo de perfiles atrae y a qué tipo rechaza el contenido formativo de este nuevo grado? Porque una determinada oferta formativa puede ejercer atracción sobre determinados perfiles y en cambio rechazar a otros.</p>
<p>¿Han elaborado las universidades o las asociaciones profesionales estudios al respecto? ¿Es igual de atractiva nuestra oferta para estudiantes creativos e innovadores como los estudios de comunicación, audiovisuales o de periodismo, por ejemplo? ¿Sabemos qué estudios son nuestros competidores más inmediatos y cómo hacer más atractiva y competitiva la oferta formativa para este tipo de perfiles creativos que necesitamos incorporar a la profesión?</p>
<p>También unas determinadas características estereotipadas del colectivo profesional pueden ser un polo de atracción o de rechazo para las nuevas generaciones que se han de incorporar. ¿Se han realizado estudios al respecto de cómo nos ve el “imaginario colectivo” de forma seria y con afán de plantear cambios al respecto y no únicamente para pasar un rato divertido con los estereotipos y chistes que todos ya conocemos?</p>
<p>Y continuando con la reflexión: supongamos que sí, que al final una buena legión de jóvenes creativos e innovadores se nos cuelan en la profesión con el ánimo de ir cambiando cosas. ¿Superarían las pruebas de acceso a la función pública? ¿Las pruebas para la selección de personal están preparadas para detectar y aprobar a este tipo de perfiles?</p>
<p><strong>3. Innovadores en organizaciones tradicionales</strong></p>
<p>Supongamos que sí, que también han conseguido superar unas “creativas oposiciones” y se incorporan a su puesto de trabajo. Allí puede que se encuentren, por una simple cuestión de edad, con un jefe/a “inmigrante digital” que puede que la innovación no sea su prioridad, o incluso peor, que tenga “fobia” al cambio o a la tecnología, por las razones que sean.</p>
<p>Y finalmente, ¿cómo se sentirá este joven emprendedor cuando finalmente entre a trabajar en una biblioteca y en la evaluación de desempeño de su puesto de trabajo únicamente se le valore su competencia ejecutora? Porque en la mayor parte de las redes y sistemas bibliotecarios de nuestro país la biblioteca está considerada únicamente como un servicio finalista donde debe primar la implantación, el acatamiento y cumplimiento de estándares, normas y órdenes y donde la iniciativa emprendedora muchas veces incluso molesta.</p>
<p>Además, son las personas las que innovan, pero no solas y cerradas en sí mismas. La innovación requiere diversidad de perspectivas, experiencias y conocimientos. Requiere aflorar talentos trabajando transversalmente, en cooperación. Hoy más que nunca, las bibliotecas necesitamos el empuje de muchos otros colectivos diferentes a los bibliotecarios. La cooperación ha de salir fuera de nuestro ámbito profesional, hemos de salir de nosotros mismos y acercarnos a otros colectivos. No podemos innovar si continuamos cerrados en nosotros mismos y con miedo a “los otros”.</p>
<p>Si soy sincera y realista, no creo que reflexiones como éstas ayuden demasiado a cambiar nuestro mundo profesional. La situación actual y en un futuro cercano se percibe realmente compleja. Se necesitarían muchos cambios, muy rápidos, y poner a funcionar mucha capacidad de decisión. Mientras tanto, nos conformaremos y continuaremos debatiendo en congresos y jornadas sobre cómo incorporar la innovación, aunque después realmente una gran parte de nuestro trabajo se desempeñe forzosamente de espaldas a ella.</p>
<div style="border:red 1px dashed;font-size:11px;">
<strong>Cómo citar este artículo:</strong></p>
<p><strong>Lozano</strong>, <strong>Roser</strong>. &#8220;’Bibliotecas y bibliotecarios en búsqueda de la innovación perdida&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2011, v. 5, pp. ¿¿-??.
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		<title>Incrustados e integrados en la investigación: los ‘embedded librarians’</title>
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		<pubDate>Mon, 20 Dec 2010 21:43:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Daniel Torres-Salinas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2011]]></category>
		<category><![CDATA[Bibliotecarios]]></category>
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		<category><![CDATA[Nuevas tareas]]></category>
		<category><![CDATA[Participación]]></category>
		<category><![CDATA[Universidad]]></category>

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		<description><![CDATA[1. Introducción LAS BIBLIOTECAS UNIVERSITARIAS, entendidas en el sentido tradicional de un espacio físico bien delimitado e identificado que acoge y centraliza los diversos servicios que se ofrecen a la comunidad investigadora, han sido víctimas de una enorme pérdida de protagonismo en la última década. Si hablamos de investigación y dejamos al margen el gran<a href="http://www.thinkepi.net/incrustados-e-integrados-en-la-investigacion-los-embedded-librarians">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>1. Introducción</strong></p>
<p><strong>LAS BIBLIOTECAS UNIVERSITARIAS, entendidas en el sentido tradicional de un espacio físico bien delimitado e identificado que acoge y centraliza los diversos servicios que se ofrecen a la comunidad investigadora, han sido víctimas de una enorme pérdida de protagonismo en la última década.</strong></p>
<p>Si hablamos de investigación y dejamos al margen el gran segmento de los alumnos, podemos decir que el investigador se ha independizado del bibliotecario, al menos físicamente. Las causas de todo esto son evidentes y conocidas: el consumo en exclusividad de información electrónica por parte de los investigadores, la facilidad para acceder a ella y el contar con usuarios cada vez más avezados los ha alejado de nuestro lecho.</p>
<p>Una de las primeras consecuencias que ha traído consigo este nuevo escenario es la pérdida de contacto directo con los investigadores, lo que ha provocado un asilamiento cada vez más mayor que, finalmente, ha acabado desembocando en un menor conocimiento de sus necesidades. Comenzamos por tanto esta nueva década en un momento interesante en el que tal vez tengamos que repensar cuáles son nuestras funciones y como debemos orientar los servicios de las bibliotecas destinadas a la investigación.</p>
<p>Recientemente, y en el contexto que hemos descrito en diversas bibliotecas universitarias, he ido impartiendo una serie de charlas sobre las posibles nuevas tareas y roles que podían ir asumiendo los bibliotecarios para la puesta en marcha de nuevos servicios de asesoramiento y apoyo en la investigación. Durante la preparación de los materiales cada vez tenía más claro la necesidad y la razón de ser un profesional de la información, bibliotecario, documentalista o como queramos llamarlo, que trabajara más apegado al investigador; una persona integrada en las propias estructuras de la investigación que fuera juez y parte de los procesos de producción y generación del conocimiento científico en cualquiera de sus fases.</p>
<p>Como no sabía muy bien cómo denominar a esta nueva raza de bibliotecarios consulté la bibliografía anglosajona y, efectivamente, ya habían reflexionado sobre el tema, llamándolos “embedded librarian”, y ese era justo el concepto que tenía en mente y que necesitaba.</p>
<p>La traducción al castellano responde a algo así como bibliotecario integrado (<strong>Torres-Salinas</strong>, 2009) o bien, como tradujo <strong>Nicolás Robinson</strong>, a bibliotecario incrustado (<strong>Robinson</strong>, 2010), cualquiera de las dos traducciones me parece correcta y nos sirve para acercarnos a esta nueva forma de entender la bibliotecaria universitaria.</p>
<p><strong>2. El concepto de <em>embedded librarian</em></strong></p>
<p>Pero antes de nada veamos de donde procede esta denominación, ya que nos puede aclarar bastante a qué nos referimos cuando hablamos de “embedded”.</p>
<p>Una de las primeras noticias bibliográficas que tenemos sobre el término “embedded librarian” la podemos localizar en <strong>Dewey</strong> (2005).  Este autor nos dice que se utilizó esa terminología para establecer una clara analogía con el trabajo realizado por aquellos periodistas que acompañaron al ejército norteamericano durante la guerra de Iraq. Éstos fueron denominados como “embedding journalists” ya que se basaban en el principio de que asociándose y  mezclándose con el ejército iban a conseguir mejores historias. Por tanto se trataba de una inmersión, de una integración en el día a día de un grupo profesional, en este caso los militares, totalmente distinto para intentar comprenderlo con mayor nitidez al poder compartir experiencias comunes  y poder observarlos directamente.</p>
<p>Esta forma de entender la labor periodística fomentaba la cooperación y generaba una mayor empatía. En nuestro caso, si donde pone periodista ponemos bibliotecario y donde pone militar ponemos investigador, está clara cuál es la filosofía de un “embedded librarian”.</p>
<p>Según la perspectiva de <strong>Shumaker</strong> y <strong>Talley</strong> (2009), el trabajo de este nuevo bibliotecario se desarrolla en entornos físicos alejados de sus despachos, se caracteriza por trabajar para pequeños grupos muy específicos y especializados de usuarios donde las relaciones con sus miembros son fundamentales y además están involucrados en su temas de investigación y dinámicas de trabajo por lo que se comparten todo tipo de responsabilidades y actividades. Se intentaría de este modo superar el modelo de pregunta-respuesta que sigue predominando en la biblioteca universitaria española.</p>
<p>Por tanto uno de los mantras esenciales del embedded es el “just be there” (<strong>Covone</strong> y <strong>Lamm</strong>, 2010), ya que se trata más de formar parte de la comunidad investigadora que de un servicio que se ofrece a la misma. Este nuevo modelo está en la actualidad en pleno desarrollo y para que nos hagamos una idea de su calado sólo remito a los dos números monográficos dedicados a los “embedded librarians” que se acaban de publicar en las revistas <em>Information outlook</em> (2010) y <em>Public services quarterly</em> (2010). Es, por tanto, un tema emergente y al que tenemos que estar atentos.</p>
<p>Pero si dejamos el terreno de las ideas y  nos preguntamos más específicamente qué puede hacer un “bibliotecario incrustado” en el ámbito de la investigación, creo que en nuestros centros la solución pasa por trabajar en el marco de los grupos y proyectos de investigación; allí sí tiene sentido una persona integrada ya que son unidades abarcables. Se me ocurre por ejemplo el siguiente conjunto de labores esenciales que se podría desempeñar y que, por supuesto, están estrechamente relacionadas con el mundo de la información/documentación:</p>
<p><strong>1)</strong> Intervención activa en todo el proceso de publicación de artículos y trabajos científicos (gestión de borradores, preparación de preprints/postprints, envío de manuscritos, traducción, etc&#8230;).<br />
<strong>2)</strong> Difusión y diseminación de las publicaciones, resultados y objetos digitales del grupo a través de internet (difusión en la web 2.0, puesta en acceso abierto de los trabajos, gestión <em>website</em>, etc&#8230;).<br />
<strong>3)</strong> Organización y conservación efectiva de los discos duros de los investigadores y otros materiales del grupo (<em>data sharing</em> y <em>curation</em>, políticas de conservación de los datos, creación de wikis, etc&#8230;).<br />
<strong>4)</strong> Conocimiento y gestión de las múltiples plataformas que manejan los investigadores (de revistas online, de agencias evaluadoras, de sistemas de gestión curricular, de solicitud de proyectos, etc.…).<br />
<strong>5)</strong> Gestión de la visibilidad y el impacto del grupo (informes bibliométricos, asesoramiento para sexenios o acreditaciones, políticas de publicación).</p>
<p>Además de incrustarnos, de ahorrarles tiempo en tareas que no son puramente investigación y de ser parte efectiva del sistema, el objetivo final al que se debería tender sería, como apuntan <strong>Kesselman</strong> y <strong>Watstein</strong> (2009), la creación desde un punto de vista bibliotecario de un nuevo modelo de publicación/comunicación científica basado en la co-creación, con un papel más activo que el que se juega ahora.</p>
<p><strong>3. Reflexión final</strong></p>
<p>Cuando hablamos de “embedded librarian” hablamos por tanto de un bibliotecario al que se le añaden nuevas competencias, que goza de una mayor especialización temática y  científica pero que, sobre todo, se mimetiza con sus grupos específicos de trabajo, que sale fuera de sus fronteras desarrollando su labor en diversos despachos satélite y que se hace cargo de tareas que anteriormente sólo llevaba a cabo el investigador. Es un por tanto un profesional híbrido investigador/bibliotecario que no trata de alfabetizar informacionalmente a nadie a base de guías sino que sabe hacer y resolver las cosas directamente.</p>
<p>Probablemente muchos bibliotecarios y profesionales de la información ya lleven a cabo estas labores, como refieren <strong>Drewes</strong> y <strong>Hofman</strong> (2010), la “embedded librarianship” es un término nuevo pero un viejo concepto en las bibliotecas universitarias, pero dudo que sea la práctica común ya que el perfil de un bibliotecario universitario actual es el de proveer información pero no el de ayudar activamente a crearla.</p>
<p>Por ello, tal vez ni siquiera esté claro que deba ser la biblioteca universitaria la encargada de desempeñar estas tareas, lo que sí es evidente es que se trata un nicho de trabajo por explotar. No se trata por tanto de dinamitar las labores  actuales, tan válidas como hace un siglo, sino de plantear nuevas formas y actitudes a la hora de desempeñar nuestro trabajo.</p>
<p><strong>4. Referencias Bibliográficas</strong></p>
<p><strong>Covone, N.; Lamm, M.I.</strong> “Just Be There: Campus, Department, Classroom and Kitchen”. <em>Public Service Quarterly</em>, 2010, v. 6, n. 2, pp. 198-207.</p>
<p><strong>Dewey, B.I.</strong> “The Embedded Librarian: Strategic Campus Collaborations”. <em>Resource Sharing &#038; Information Networks</em>, 2005, n. 1/2, pp. 5-17.</p>
<p><em>Information Outlook</em>. Embedded librarianship issue, 2010, v. 14, n.1. [Número monográfico]</p>
<p><strong>Kesselman, M.</strong>; <strong>Watstein, S.B.</strong> &#8220;Creating Opportunities: Embedded Librarians”. <em>Journal of library administration</em>, 2009, v. 49, n. 4, pp. 383-400.</p>
<p><em>Public Services Quarterly</em>. Embedded Librarianship. 2010, v. 6, n. 2/3. [Número monográfico].</p>
<p><em>Robinson, Nicolás</em>. “<a href="http://www.entreolasdeinformacion.blogspot.com/2010/03/el-bibliotecario-incrustado.html" target="_blank">El bibliotecario ‘incrustrado</a>’”. Docu ¿qué?: entre olas de información, marzo 2010.</p>
<p><strong>Shumaker, David</strong>; <strong>Talley, Mary</strong>. <em><a href="http://www.sla.org/pdfs/EmbeddedLibrarianshipFinalRptRev.pdf" target="_blank">Models of embedded librarianship final report</a></em>. Special Libraries Association Research Grant, 2009.</p>
<p><strong>Torres-Salinas, Daniel</strong>. <em><a href="http://www.slideshare.net/torressalinas/m2bibliotecarios-integrados-embedded-servicios-de-apoyo-integrales-aplicados-a-grupos-de-investigacin" target="_blank">El apoyo a la investigación por parte de las bibliotecas universitarias. Módulo 2, Bibliotecarios Integrados: servicios de apoyo integrales aplicados a grupos de investigación</a></em>. Biblioteca Universidad de Navarra, Pamplona, 10-11 Febrero 2010.</p>
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<strong>Cómo citar este artículo:</strong></p>
<p><strong>Torres-Salinas</strong>, <strong>Daniel</strong>. &#8220;Incrustados e integrados en la investigación: los ‘embedded librarians’&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2011, v. 5, pp. ¿¿-??.
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		<title>La flexibilización del modelo de biblioteca pública en España</title>
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		<pubDate>Wed, 15 Dec 2010 11:06:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José-Antonio Gómez-Hernández</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2011]]></category>
		<category><![CDATA[Bibliotecas públicas]]></category>
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		<category><![CDATA[Innovación en bibliotecas]]></category>
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		<description><![CDATA[EN ESTE ARTÍCULO se reflexiona sobre las formas de innovación que se están poniendo en práctica en muchas bibliotecas públicas, y que creemos que inducen a flexibilizar su modelo organizativo y de servicios. Para ejemplificar mencionamos algunos casos de bibliotecas que han nacido con un enfoque diferenciado, principalmente marcado por su ubicación en centros culturales<a href="http://www.thinkepi.net/la-flexibilizacion-del-modelo-de-biblioteca-publica-en-espana">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>EN ESTE ARTÍCULO se reflexiona sobre las formas de innovación que se están poniendo en práctica en muchas bibliotecas públicas, y que creemos que inducen a flexibilizar su modelo organizativo y de servicios. Para ejemplificar mencionamos algunos casos de bibliotecas que han nacido con un enfoque diferenciado, principalmente marcado por su ubicación en centros culturales o de arte, donde conviven con otros servicios culturales, sociales, educativos, informativos o incluso deportivos, como <em>AlhóndigaBilbao</em>, <em>TEA Tenerife Espacio de las Artes</em> o <em>Cubit</em> de Zaragoza.</strong></p>
<p><strong>1. La difusión de experiencias bibliotecarias novedosas</strong></p>
<p>Los recientes encuentros profesionales de bibliotecarios públicos realizados en octubre y noviembre de este año (<em>V Congreso de bibliotecas públicas</em> en Gijón, <em>Jornadas Els futurs de la biblioteca pública</em> en Barcelona) han insistido mucho en la renovación del modelo de biblioteca pública extendido y consolidado en los últimos treinta años. No porque deba perderse la esencia social, educativa y cultural que ya está presente en nuestras bibliotecas, sino a causa de los cambios que estamos viviendo en las prácticas culturales y de acceso y comunicación de información.</p>
<p>Se han presentado reiteradamente ejemplos de bibliotecas que han innovado en algún aspecto, de ciudades principalmente europeas: Se nos han hecho familiares la <em>Library 10</em> de Helsinki, la <em>DOK Library Concept Center</em> de Delft, el futuro <em>MediaSpace</em> de Aarhus, las bibliotecas de ciudades grandes como Birmingham o Estocolmo, medianas como la de Almere y la danesa Hjørring City Library, así como la futura biblioteca central del Helsinki prevista para 2017.</p>
<p>Debemos suponer que el que se expongan reiteradamente estos proyectos y las ideas que tienen detrás no es casual, sino intencionado: los organizadores y sus comités, que suelen tener responsabilidades directivas en los sistemas bibliotecarios españoles, consideran conveniente plantearse y dar a conocer la innovación, y proyectarla hacia los bibliotecarios que atienden los servicios. Aunque los datos de uso de las bibliotecas públicas son buenos, mejores año a año, hay una lógica incertidumbre porque las funciones intermediarias se cuestionan, porque el crecimiento de la información disponible es exponencial e incontrolable, por la revolución tecnológica, por la crisis económica que lleva a políticas de recortes de la inversión en servicios culturales de proximidad como las bibliotecas…</p>
<p>Por ello está muy justificado postular el futuro de las bibliotecas como tema de reflexión, y por supuesto cuestionarse el presente, arriesgar y afrontar los cambios que veamos necesarios.</p>
<p>Me ha gustado ver cómo en estos encuentros profesionales se explicaba que las bibliotecas deben aprender de los <em>hackers</em> en su enfoque de los servicios y en sus actitudes: nuevos usos de las posibilidades existentes, juego creativo, trabajo en común, aprovechamiento del esfuerzo de otros, superación de las expectativas…(<strong>Greenhill</strong>, 2010). Se daban ejemplos de bibliotecas a las que se puede entrar libremente en horarios nocturnos sin bibliotecarios (bibliotecas de Hjørring), se facilitaba a los usuarios mover a su gusto el mobiliario para agruparse libremente o grabar una maqueta de un tema musical…. Y en el <em>Documento Final</em> (2010) del <em>V Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas</em> se concluía la conveniencia de “evitar el exceso de reglamentaciones de uso y normativas que anquilosan e inciden en los tópicos más recurrentes sobre la idea de la biblioteca pública”, “destacar como valor básico en la biblioteca pública actual la diversión y la creatividad, ahuyentar el aburrimiento”, “dar protagonismo a la intuición y cuestionar ideas preestablecidas, huir del conformismo, combatir la imagen tipificada de la biblioteca y de la profesión para transformarla en el imaginario popular”…</p>
<p>Son planteamientos que comparto, aunque creo que para que sea posible ponerlos en práctica no basta con enunciarlos o exponernos, sino que también hay que favorecerlos desde las estructuras y modelos bibliotecarios y desde la organización administrativa y política de la que dependen, pues los cambios en la cultura de las organizaciones son lentos, arriesgados y difíciles.</p>
<p><strong>2. La flexibilidad en los modelos bibliotecarios: de la normas a la diversificación</strong></p>
<p>De modo que una idea-guía que se deriva de Jornadas como las antes mencionadas es la oportunidad de una “flexibilización” del modelo de biblioteca, que afectaría tanto a los espacios (<strong>Bonet</strong>, 2010) como a los aspectos organizativos, a la planificación de los servicios “con” y no sólo “para” los usuarios, a la renovación de las normas de uso eliminando las que no tengan sentido, y por supuesto a la asunción de roles activos en la sociedad digital, participando en ella, en sus contenidos y sus redes.</p>
<p>Pero si hablamos de “flexibilización” puede entenderse que partimos o procedemos de modelos demasiados cartesianos o estandarizados, ¿es así?. En parte, creemos que sí, aunque los procesos de regulación y normalización en su momento han sido positivos, y han contribuido a afianzar los servicios bibliotecarios. En España, en los años ochenta y noventa, además de construirse muchas bibliotecas en las grandes ciudades, se fue realizando la articulación de los sistemas autonómicos, lo que favoreció un desarrollo considerable de las bibliotecas municipales (aunque lamentablemente se hayan quedado en el camino bastantes, desconectadas por falta de apoyo político en su entorno local o autonómico, por falta de medios económicos o de iniciativa profesional, entre otras muchas razones). El modelo en que se ha basado el avance de las bibliotecas públicas y la extensión de sus servicios se ha apoyado, además de en la mejora de sus instalaciones, en:</p>
<p>- El desarrollo de normas y estándares cuantitativos, que orientaban las secciones de la biblioteca y sus espacios (por ejemplo, zonas de recepción y consulta, préstamo, infantil, adultos, hemeroteca, audiovisuales, sala de ordenadores, espacio de actividades…), el tamaño de colección y sus proporciones de renovación, su personal en cuanto a número y categorías, los servicios y horarios adecuados al tamaño de cada población…. (<em>Pautas</em>&#8230;, 2002).</p>
<p>- La creación de unidades centrales coordinadoras para asesorar, dotar de tecnologías o sistemas comunes, centralizar tareas técnicas incluyendo a veces la selección de fondos documentales de interés para todas, la formación permanente, la subvención de adquisiciones o actividades culturales y a veces la supervisión de los servicios.</p>
<p>Pero este modelo está encontrando en la actualidad circunstancias que invitan a su evolución y diversificación, para que no derive en un encorsetamiento que retrase la evolución que demanda el contexto informativo y social:</p>
<p>- Así, la mayor consideración de los deseos y expectativas de los usuarios (manifestados o puestos en práctica en su apropiación de los espacios) y la mayor atención a lo local puede justificar la “singularización” o adaptación de los servicios más allá de las normas y los criterios generales.</p>
<p>- En segundo lugar, la madurez progresiva de las bibliotecas puede también permitir una mayor autonomía en su gestión respecto de órganos centrales (<strong>Anglada</strong>, 2010; <strong>Gil</strong>, 2010), de modo que los objetivos comunes se logren por vías organizativas adaptadas a realidades diferentes. En algunos casos seguirá siendo necesario un apoyo externo y una tutela cercana para evitar el empobrecimiento de las bibliotecas, pero en otros casos bastará un apoyo económico desde el que se posibilite el funcionamiento independiente y adaptado al entorno. Para <strong>Gil</strong>(2010) la flexibilidad se podría concretar en aspectos como la libertad para gestionar el personal y contratar a los profesionales con un perfil más adecuado y preciso para esa biblioteca (para poder decidir la estructura interna de la biblioteca de modo que funcione de forma más eficiente), y en la estrategia de servicios de apoyo al aprendizaje, sus objetivos, contenidos, destinatarios, temáticas… de acuerdo a las necesidades del entorno.</p>
<p>- En tercer lugar, hay ciertas formas de “especialización” de la biblioteca pública que dan lugar a casos de bibliotecas “diferentes” respecto del modelo general basado en normas. Por ejemplo, bibliotecas que se centran en un tipo de usuario (los jóvenes, como la <em>Biblioteca Cubit</em> en Zaragoza), o ponen énfasis en algún área de la cultura (la música, lo contemporáneo o lo audiovisual y multimedia, como la próxima mediateca de <em>Tabakalera</em> en San Sebastián o la <em>Mediateka de AlhóndigaBilbao</em>). Y esta especialización justifica horarios diferentes, personal con perfiles profesionales adaptados tanto a los grupos de usuarios destinatarios como a la temática y tipo de las colecciones, y mejor financiación que la de otras bibliotecas de las redes urbanas de las que sobre el papel forman parte, pudiendo incluir el patrocinio externo…</p>
<p><strong>3. Los nuevos espacios bibliotecarios o bibliotecas “diferentes”</strong></p>
<p>En España se vivió desde principios de los años ochenta una etapa de renovación y mejora de muchísimas infraestructuras bibliotecarias, en línea con la construcción de grandes equipamientos culturales: auditorios, palacios de congresos o deportes, museos y centros de arte contemporáneo…. Se han hecho muy buenas bibliotecas, espaciosas y modernas en las capitales autonómicas y provinciales, así como en las ciudades mayores, con ejemplos destacados de muy buenas redes bibliotecarias urbanas con edificios renovados (las 36 de la ciudad de Barcelona serían el mejor ejemplo, en una Cataluña que tiene unas 350 bibliotecas públicas en su mayoría en edificios nuevos).</p>
<p>En cambio, en los barrios de las ciudades medias y en los pueblos pequeños a veces se han quedado dentro de centros culturales o de servicios múltiples, en alojamientos incómodos y de difícil adaptación a nuevas necesidades. Y los municipios más pequeños han requerido y siguen necesitando la ayuda y la voluntad política en sus Administraciones autonómicas para lograr equipamientos dignos, y en este caso es destacable el esfuerzo de la Comunidad de Castilla-La Mancha.</p>
<p>Pero algunas ciudades han tenido en los últimos años una ocasión para lograr espacios bibliotecarios muy singulares. Y son –o serán, pues algunos aún no están terminados- una nueva oportunidad para innovar y experimentar en los servicios, o para lograr impactar en la ciudadanía por la espectacularidad de su marco. Surgen al amparo de grandes centros culturales, que a veces incorporan en su discurso la creación artística experimental y los nuevos medios de expresión contemporánea. Suelen asociarse a arquitectos de prestigio, rehabilitando edificios antiguos o en infraestructuras nuevas. Pueden llegar a ser grandes bibliotecas, pero necesitan un buen proyecto detrás, que deberán ir consolidando para no quedar en centros “estrella” más efectistas que efectivos.</p>
<p>Dentro de los casos de rehabilitación de edificios antiguos con grandes espacios que se han aprovechado para usos culturales y sociales de todo tipo tendríamos <em>AlhondigaBilbao</em> y próximamente <em>Tabakalera</em> en San Sebastián.</p>
<p><em>AlhóndigaBilbao</em>, obra de Philippe Starck, es un impactante edificio en el centro de Bilbao en el que, a partir de una gran plaza pública interior desde la que se accede a restaurantes, tiendes, cines, auditorio, piscina cubierta o gimnasio, podemos acceder también a una amplia <em>Mediateka</em>. Es una biblioteca pública con espacios cómodos, bien organizados, con colecciones y servicios para niños, padres, jóvenes, con una buena comicteca y de materiales audiovisuales, una disposición sencilla de los materiales a través de centros de interés, atención al ocio o a la formación tecnológica, diseño intuitivo, buena red wifi, área formativa para padres, niños o jóvenes, conectada con las actividades culturales del Centro en que se inserta. El que el mobiliario sea diseño de Mariscal o del propio Philippe Starck, o que, por ejemplo, parte de los ordenadores disponibles sean <em>iMac</em> de 27 pulgadas hacen fácilmente comprensible que el espacio se perciba confortable, moderno y atractivo para los usuarios, que están acudiendo en masa.</p>
<p>En la <em>Tabakalera</em> de San Sebastián, la mediateca (<strong>Flaño</strong>, 2010) parece que será más bien un servicio de apoyo y conexión para los objetivos del centro, muy centrado en la cultura contemporánea y lo audiovisual, por ello se especializará en la documentación que apoye el fomento de la producción de contenidos por parte de creadores de la industria audiovisual y ciudadanos, el acceso a los canales televisivos del mundo y la innovación en los servicios relacionados con lo audiovisual.</p>
<p>Otro caso, ya mencionado, sería la <em>Biblioteca Cubit</em> de Zaragoza, situada en una antigua fábrica azucarera que ha sido rehabilitada para un espacio joven, de fomento de la cultura laboral emprendedora (<em>Zaragoza Activa</em>), y en donde los servicios de biblioteca tienen también una atención prioritaria a la música (presente también a través del hilo musical que marca distancias con el silencio como elemento de los espacios bibliotecarios), la tecnología, los cómics, la comunicación con sus usuarios en las redes sociales de internet, y en general la información y las actividades que conectan con los deseos de este sector de la población.</p>
<p>Un ejemplo más (aunque no hemos tenido aún la ocasión de visitarlo personalmente) de ubicación de los servicios de biblioteca pública en un centro de arte y cultura contemporánea sería el del<em> TEA, Tenerife Espacio de las Artes</em>. La modernidad y espectacularidad del diseño arquitectónico también empapa los servicios de ésta y los saca de la austeridad y funcionalidad que habitualmente los ha caracterizado, haciendo que para los usuarios tenga un atractivo añadido el hecho de acudir a esta biblioteca o a su gran sala de estudio, abierta a cualquier hora. En este caso es obra de los arquitectos Jacques Herzog, Pierre de Meuron y Virgilio Gutiérrez, que han hecho una biblioteca llena de luz atravesada por la plaza pública central del gran edificio dedicado al arte contemporáneo y a los cambios tecnológicos.</p>
<p>Y en cierto modo, incluiríamos en esta línea de bibliotecas que trascienden sus objetivos básicos por encontrarse en espacios espectaculares, a la <em>Biblioteca de Galicia</em> en la <em>Cidade da Cultura de Galicia</em>, el gigantesco proyecto dirigido por el arquitecto Peter Eisenman en Santiago de Compostela. Aunque los días 1 y 2 de diciembre también ha albergado unas jornadas sobre el futuro de las bibliotecas, se pondrá en funcionamiento oficialmente en enero de 2011 y deberá, además de las clásicas funciones de una biblioteca autonómica, contribuir a convertir este centro “en una ciudad para el conocimiento y la creatividad&#8221;, que permitirá a Galicia &#8220;afrontar los desafíos del futuro&#8221;.</p>
<p>El que hayamos citado estos ejemplos no supone, obviamente, que creamos que son los únicos donde se puede experimentar, pues hay muchos con bibliotecarios creativos que en cada momento ponen en práctica ideas innovadoras o redes bibliotecarias que asignan a alguna de sus bibliotecas la tarea de implantar y valorar servicios experimentales. Así ocurre por ejemplo en la <em>Red Municipal de Murcia</em> con la <em>Biblioteca Río Segura</em>, aunque por su menor escala no logre el mismo impacto. También ha ocurrido durante años en bibliotecas singulares como el <em>Centro de desarrollo sociocultural</em> de Peñaranda de Bracamonte, la <em>Biblioteca Can Torró</em> en Alcudia o la <em>Biblioteca del Centro Cultural Civican</em> en Pamplona, que han ido adoptando servicios novedosos y potenciando su difusión en la comunidad profesional.</p>
<p><strong>4. Las bibliotecas “diferentes”: algunos rasgos</strong></p>
<p>A continuación se esbozan algunos de los rasgos y circunstancias de las bibliotecas de las que estamos tratando:</p>
<p>- Son bibliotecas donde hay posibilidades reales de experimentación e innovación en los servicios bibliotecarios, que luego se podrían extrapolar a otras: la flexibilidad en las normas, en los espacios y en las posibilidades de uso del mobiliario, la buena adecuación de los horarios de uso, la calidad de los equipamientos, el poder adoptar un proyecto desde su nacimiento… son factores favorables para ellas.</p>
<p>- A veces sus propios responsables dicen de ellas que “no son la típica biblioteca”, y ello se refleja en algunas de sus denominaciones, lo que no termina de convencer: sí son bibliotecas que están siendo a la vez centros culturales, de ocio, de educación, orientadas a las demandas de los usuarios, abiertas a las tecnologías, con colecciones actuales y coherentes con las formas y formatos de los contenidos culturales contemporáneos… Pero eso es lo que debe ser hoy cualquier biblioteca a la altura de su época.</p>
<p>- Son bibliotecas cuyo referente no son tanto otras bibliotecas de su entorno sino aquellas otras en las que se inspiran o que consideran “hermanas”: la <em>Medien@age</em> de Dresde, la <em>Library Ten de Helsinki</em>, la sección juvenil (<em>Teen’Scape</em>) de la <em>Biblioteca de Los Ángeles</em>.</p>
<p>- Estar en edificios de espectacularidad y prestigio, y en centros culturales que ya implican un alto poder de atracción, facilita la afluencia de nuevos usuarios, y tiene el poder de transmitir una imagen moderna de los servicios bibliotecarios.</p>
<p>- En cierto modo son bibliotecas privilegiadas desde el punto de vista presupuestario. Tienen la suerte de contar con apoyo de Fundaciones –de las que dependen a veces-, patrocinio de entidades financieras (BBK, CAI…). Ponerlas en marcha ha sido –y es todavía en el caso de los centros sin concluir- un esfuerzo económico grande para sus ciudades o autonomías, y el reto será conseguir la sostenibilidad del proyecto con una buena gestión de costes.</p>
<p>- Tienen que lograr un equilibrio desde el punto de vista de los sistemas bibliotecarios donde se enmarcan, manteniendo su particularidad y su excepcionalidad, pero a la vez integrándose complementariamente con las demás bibliotecas del entorno, y en lo posible se debe evitar agravios comparativos o descompensaciones que afecten a las demás. Están a la vez dentro y fuera de las redes de sus ciudades.</p>
<p>- Se plantean preguntas sobre ellas como: ¿cuál es el estatus del personal de estas bibliotecas en relación con el de las demás? ¿Cómo se selecciona al personal, o en qué condiciones se subcontrata los servicios? ¿Cómo funcionan los carnés únicos de los sistemas bibliotecarios en ellas? ¿Se atreverán a entrar en ellas los usuarios con menos recursos? ¿Son para la ciudadanía más integrada y culta, o llegan también a los sectores modestos y en riesgo de exclusión?, ¿son demasiado elegantes o “de diseño” para ellos?&#8230;</p>
<p>La diversificación que se está produciendo (tanto en estas bibliotecas como en las demás), obliga a actualizar los indicadores usados para evaluar sus recursos o resultados, así como los datos estadísticos que se demandan a las bibliotecas en el contexto de la sociedad digital. Factores como el número de volúmenes por habitante o el de préstamos no son ya tan significativos de la utilidad social de nuestras instituciones, que está en la formación de valores, la contribución al aprendizaje permanente y la ciudadanía, la participación en las redes sociales, la generación de contenidos locales abiertos, los usos de las redes wifi, el servicio a usuarios sin recursos y excluidos, los usuarios externos vía internet o el fomento de la creatividad y la participación. Los datos estadísticos pretenden ser un reflejo de lo que se hace, y lo condicionan, de modo que deben ser capaces de visibilizar la innovación que se está llevando a cabo.</p>
<p><strong>5.La flexibilidad en los espacios e instalaciones de las bibliotecas públicas</strong></p>
<p>Se argumenta mucho a favor de la necesidad de llevar los servicios bibliotecarios y sus contenidos a los dispositivos móviles, a los teléfonos, portátiles, <em>Netbooks</em> o <em>iPads</em>. Facilitar la información al usuario allí donde éste esté, a sus espacios personales, en cualquier momento en que lo desee. Este deseo de acceso privado y autónomo a los contenidos digitales es una tendencia innegable, y a la que debemos dar respuesta. En las bibliotecas universitarias, por ejemplo, buena parte de los usos son a través de estos dispositivos y no en el espacio físico de la biblioteca.</p>
<p>Pero en las bibliotecas públicas –y también en las universitarias, pero no es ahora el caso a tratar- los espacios físicos son fundamentales. El que los usuarios presenciales de las buenas bibliotecas públicas estén en continuo aumento, a pesar de la ubicuidad de la información, tiene que ver con su poder para socializar, ser un espacio atractivo en el que se puede tener cierta tranquilidad para estudiar, estar con nuestros amigos, reunirse al salir de clase para hacer un trabajo, cruzarnos con otras personas que conocemos de vista, del barrio o del trabajo, participar en una actividad formativa o cultural junto a otros, disfrutar de una lectura tranquila, de un cuentacuentos, de un club de lectura, de un taller de escritura, obtener orientación lectora como padres, quizás también de un lugar para practicar idiomas, ver una película o un capítulo de una serie de televisión con los amigos, estar conectado con nuestro propio ordenador portátil para hacer lo que queramos, hacer música, disponer de un servicio de apoyo al empleo, un taller de risoterapia…o cualquier cosa que se nos ocurra.</p>
<p>Las personas desean y necesitan estar juntas, en espacios públicos donde se sientan cómodos y puedan hacer diversas cosas, desde estudiar, aprender, divertirse, estar juntos con los niños, consultar o documentarse sobre algo: ese espacio es la biblioteca, y tenemos que hacer que pueda ofrecer todas esas posibilidades u otros que se vayan presentando.</p>
<p>Para ello es fundamental tener unas instalaciones confortables, que sean flexibles y adaptables a usos no previstos, cuyo mobiliario pueda utilizarse de modos diferentes, donde las personas puedan estar a su gusto, que sea fácil de usar y entender, que atienda las peticiones de adquisición de los lectores, que no tenga normas que realmente no respondan a un problema (el silencio, la prohibición del uso de los móviles, la entrada sin objetos personales o algún alimento o bebida). Por ejemplo, algo elemental pero importante actualmente y que no siempre encuentro en las bibliotecas públicas que visito con mi <em>Netbook</em> o <em>iPad</em> es que tenga una conexión wifi sin trabas para usar los dispositivos personales, pues muchos usuarios quieren consultar internet, contenidos, hacer compras, leer el correo o entrar en sus redes sociales con su propio dispositivo, donde tienen su configuración, sus contraseñas, su agenda…</p>
<p><strong>Reflexiones finales</strong></p>
<p>Hagamos y mantengamos bibliotecas centradas en los usuarios, que faciliten los encuentros, los aprendizajes y los hallazgos casuales, que se amolden a las personas y se adapten a ellas reequilibrando el peso de las colecciones. Bibliotecas que aunque se acerquen al “tercer entorno” digital, también nos hagan disfrutar y convivir en el ámbito ciudadano. Y ello se debe poder conseguir tanto en las bibliotecas públicas que siguen los esquemas de servicio tradicionales de modo flexible, como en las bibliotecas que tengan la suerte de funcionar con patrones más experimentales o especializados. Conviviendo modelos de biblioteca diversos, pero de los que mutuamente puedan aprender.</p>
<p><strong>Referencias bibliográficas</strong></p>
<p><strong>Anglada, L.</strong> “<a href="http://bdig.blogspot.com/2010/12/i-si-deixem-les-biblioteques-organitzar.html" target="_blank">I si deixem a les biblioteques organitzar-se amb (més) llibertat?</a>”. <em>Bdig</em>, 5 diciembre, 2010.</p>
<p><strong>Bonet, I.</strong> (2010). <a href="http://www.bauenblog.info/2010/12/09/flexibilidad-tecnica-arquitectura-y-biblioteca-en-la-sociedad-red-hacia-un-nuevo-tipo" target="_blank">“Flexibilidad: técnica, arquitectura y biblioteca en la sociedad red. ¿Hacia un nuevo tipo?</a>”. <em>Bauen</em>, 9 diciembre, 2010.</p>
<p><em><a href="http://www.mcu.es/bibliotecas/docs/MC/2010/CongresoBP/DocumentofinalVCNP.pdf" target="_blank">Documento final</a></em>. En: <em>V Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas</em>. Gijón, 3-5 de noviembre, 2010.</p>
<p><em>España. Ministerio de Educación, Cultura y Deporte</em>.<em><a href="http://hdl.handle.net/10421/369" target="_blank">Pautas sobre los servicios de bibliotecas públicas</a></em>, 2002.</p>
<p><strong>Flaño, T. </strong>“<a href="http://www.diariovasco.com/v/20101109/cultura/nuestro-objetivo-mediateca-funcione-20101109.html" target="_blank">Nuestro objetivo es que la Mediateca funcione antes de la inauguración de Tabakalera</a>”. <em>Diario vasco</em>, 10 noviembre, 2010. [entrevista a Arantza Mariskal].</p>
<p><strong>Gil, D.</strong> “<a href="http://www.bauenblog.info/2010/11/28/%c2%bfseria-posible-la-autonomia-de-centros-bibliotecarios" target="_blank">¿Seria posible la autonomía de centros bibliotecarios?</a>”. <em>Bauen</em>, 28 noviembre, 2010.</p>
<p><strong>Greenhill, K.</strong> (2010). “<a href="http://www.mcu.es/bibliotecas/docs/MC/2010/CongresoBP/KathrynGreenhill.pdf" target="_blank">Transformando la biblioteca pública: de conservadores de ediciones impresas a creadores de contenidos digitales</a>”. En: <em>V Congreso Nacional de bibliotecas públicas</em>.</p>
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<strong>Cómo citar este artículo:</strong></p>
<p><strong>Gómez Hernández</strong>, <strong>José-Antonio</strong>. &#8220;La flexibilización del modelo de biblioteca pública en España&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2011, v. 5, pp. ¿¿-??.
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		<title>Wikileaks</title>
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		<pubDate>Wed, 08 Dec 2010 08:05:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Francisco Tosete Herranz</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>ESTAMOS ASISTIENDO a la primera ciberguerra digital que el mundo está conociendo y viviendo en directo, a pesar de que no ha sido, ni mucho menos, la primera que se ha dado en la última década.</strong></p>
<p>La ciberguerra que se está librando en estos momentos es la que se está dando en la <em>World Wide Web</em> contra la organización liderada por <strong>Julian Assange</strong> (<em>Wikileaks</em>), y la respuesta es la ofensiva que activistas, personas anónimas y <em>hackers</em> están liderando de forma espontánea contra las organizaciones, Estados y empresas que la están ahogando.</p>
<p>La <em>World Wide Web</em> conforma la columna vertebral de la actividad económica, humana y social de los estados modernos y es la última garante de sus libertades.</p>
<p>El poder de la Web reside en su:</p>
<p>- Sincronicidad e inmediatez: la información está disponible instantáneamente para todo el mundo en el momento en que es publicada.<br />
- Asincronicidad: la información permanece y puede ser accedida en cualquier momento.<br />
- Ubicuidad: la información puede ser consultada desde cualquier dispositivo con conexión a la Web.<br />
- Replicabilidad y ductilidad: la información puede ser duplicada, modificada y editada con extremada facilidad.<br />
- Viralidad: la información puede ser compartida con extremada facilidad de manera instantánea al poder ser sindicada y (re)distribuida de forma automática.</p>
<p>La <em>World Wide Web</em> es muchas cosas; entre ellas, el primer y último espacio existente hoy día de expresión y comunicación libre para los ciudadanos al margen de los gobiernos, organismos y estamentos oficiales toda vez que los medios de comunicación tradicionales (la prensa, la radio y la televisión) se encuentran cuestionados por su constante supeditación a los poderes políticos y económicos que rigen Estados y empresas.</p>
<p>La Web es una herramienta y un canal de comunicación que permite dar una voz global e instantánea no sólo a organizaciones, empresas y Estados, sino además, y lo más importante, a personas que, gracias a las citadas características de replicabilidad y viralidad, tienen el poder en sus manos de influir a escala global en otros individuos, organizaciones, empresas y Estados.</p>
<p>La <em>World Wide Web</em> es la mayor y última herramienta de expresión individual con alcance global que tiene el ciudadano a su disposición.</p>
<p>Y se encuentra seriamente amenazada.</p>
<p>Y debe permanecer neutral basándose en el principio de que un bit es exactamente igual a otro bit y no se puede imponer, limitar o controlar el tráfico que por las redes de telecomunicaciones transcurre.</p>
<p>El desencadenante de esta ciberguerra ha sido el comienzo de la publicación por parte de 6 grandes medios de comunicación el día 28 de noviembre (<em>El país</em>, <em>The guardian</em>, <em>Le monde</em>, <em>Der spiegel</em> y <em>The New York times</em>) de lo que se ha dado en llamar el &#8220;Cablegate&#8221;. Los cablegramas de <em>Wikileaks</em> reflejan las comunicaciones de los embajadores estadounidenses de diferentes países del mundo a su gobierno, y han puesto de manifiesto las presiones y maniobras políticas de los EE.UU. a los diferentes gobiernos para la consecución de sus objetivos.</p>
<p>La publicación de dichos papeles a lo largo de las últimas semanas ha tenido entre otras consecuencias un continuo ataque en la <em>World Wide Web</em> de Denegación de Servicio (DDOS) al sitio web de <em>Wikileaks</em> que ha impedido en los primeros días acceder al mismo, así como la persecución de su fundador, <strong>Julian Assange</strong>.</p>
<p>La estrategia de asedio contra <em>Wikileaks</em> comenzó a intensificarse desde el mismo momento en que los citados diarios empezaron a publicar las noticias con los análisis de los 250.000 cablegramas filtrados.</p>
<p>El dominio “www.wikileaks.org” ha dejado de estar disponible después de que la empresa <em>EveryDNS</em> decidiera dejar de dar servicio a la organización alegando la posibilidad de que su infraestructura pudiera resultar dañada por los constantes ciberataques a los que se enfrentaba desde la <a href="http://www.bbc.co.uk/mundo/ultimas_noticias/2010/12/101203_ultnot_wikileaks_cierre_pagina_web_pl.shtml" target="_blank">difusión de los cablegramas</a>.</p>
<p>Ante este hecho <em>Wikileaks</em> se trasladó al servicio de <em>Amazon</em> en la nube <em>Amazon Web Services</em> (AWS), donde permaneció tan sólo un día debido a la decisión de esta empresa de expulsarles a raíz de las presiones sufridas por parte del <em>Departamento de Estado</em> del gobierno norteamericano.</p>
<p>De forma paralela, el lunes <em>Paypal</em> decidió, por iguales presiones, cancelar la cuenta que la organización tenía para recibir donaciones bloqueando 60.000 euros, mientras que el banco suizo <em>PostFinance</em> decidió <a href="http://www.bbc.co.uk/news/world-11929034" target="_blank">congelar la cuenta de Assange</a> alegando que el lugar especificado cuando abrió su cuenta, Genova, no era el de su residencia, bloqueando asimismo 31.000 euros.</p>
<p><em>Wikileaks</em> ha trasladado su Web a un nuevo dominio, “www.wikileaks.ch”, siendo amparado por el <em>Partido Pirata Sueco</em>; voluntarios y activistas de todo el mundo han creado más de <a href="http://wikileaks.ch/mirrors.html" target="_blank">1.000 espejos (mirrors) del Web original</a> para garantizar su pervivencia en la Web. El propio <em>Partido Pirata</em> acaba de denunciar el pasado lunes que<a href="http://es.noticias.yahoo.com/9/20101206/twl-partido-pirata-sueco-denuncia-ataque-e1e34ad.html" target="_blank"> sus servidores están siendo atacados</a> desde que pusieron en marcha el sitio espejo de <em>Wikileaks</em>.</p>
<p>Mientras, los internautas denunciaron constantemente en <em>Twitter</em> la censura que esta empresa está aplicando en los últimos días en los trendings topics de cualquier <em>hashtag</em> (palabras clave que reflejan las tendencias o cosas de las que se está hablando en el momento) relacionada con <em>Wikileaks</em>, ya fuera el propio nombre de la organización, el de <strong>Julian Assange</strong>, el que se creó como llamamiento a aportar infraestructuras con las que mantener funcionando el web de la organización (<em>#savewikileaks</em>), o el que se ha utilizado desde los comienzos como agrupador de las conversaciones en <em>Twitter</em> sobre el tema (<em>#cablegate</em>).</p>
<p>Ante estos hecho y tal y como informa hoy <em>ElPaís.com</em>, un grupo de <em>hackers</em> y activistas agrupados bajo el nombre de <em><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Anonymous_%28sociedad%29" target="_blank">Anonymous</a></em> han lanzado la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Operation_Payback" target="_blank">operación <em>Payback</em></a>, consistente en ataques de Denegación de Servicio (DDOS) dirigidos a bloquear los sitios web del banco <em>PostFinance</em>, la empresa <em>PayPal</em> y <em>MasterCard</em>, como acción de protesta contra la censura en internet, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Anti-Counterfeiting_Trade_Agreement" target="_blank">la ley ACTA</a> (que se está negociando con total opacidad entre los estados a nivel mundial sobre la piratería digital) y como apoyo a <em>Wikileaks</em>.</p>
<p>Los internautas deciden que el día 8 de diciembre sea el “día sin <em>Twitter</em>” para protestar ante la censura ejercida en los <em>trending topics</em> por esta empresa contra <em>Wikileaks</em>. De forma sorprendente el seguimiento está siendo masivo y el canal de comunicación por excelencia, paradigma de la nueva conversación en la Web, ha enmudecido de manera notoria.</p>
<p><em>Wikileaks</em> ya ha supuesto de facto un cambio en las relaciones políticas y de poder internacionales. Ahora lo está suponiendo además, en las relaciones de los ciudadanos con sus Estados.</p>
<p>¿A qué nos llevará todo esto?</p>
<p>Es una cuestión que cuando menos debemos plantearnos como profesionales de la información garantes entre otras cosas de la libertad y el derecho a la información veraz a la que tienen los ciudadanos.</p>
<div style="border:red 1px dashed;font-size:11px;">
<strong>Cómo citar este artículo:</strong></p>
<p><strong>Tosete</strong>, <strong>Francisco</strong>. &#8220;Wikileaks&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2011, v. 5, pp. ¿¿-??.
</div>
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		<title>Wikipedias y biblioteca pública. Participar en la información local digital a través de “localpedias”</title>
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		<pubDate>Thu, 02 Dec 2010 11:01:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José-Antonio Gómez-Hernández</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2011]]></category>
		<category><![CDATA[Bibliotecas públicas]]></category>
		<category><![CDATA[Contenidos digitales]]></category>
		<category><![CDATA[Localpedia]]></category>

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		<description><![CDATA[ABOGAMOS por que las bibliotecas públicas se impliquen e impulsen la publicación en wikipedias locales (localpedias), como forma de estimular la creación colectiva de contenidos en su entorno. Alfredo Romeo (2007) acuñó en 2004 el término locapedia, al que hemos preferido añadir una “l” por motivos de eufonía, y para usar la expresión igual que<a href="http://www.thinkepi.net/wikipedias-y-biblioteca-publica-participar-en-la-informacion-local-digital-a-traves-de-localpedias%e2%80%9d">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>ABOGAMOS por que las bibliotecas públicas se impliquen e impulsen la publicación en wikipedias locales (<em>localpedias</em>), como forma de estimular la creación colectiva de contenidos en su entorno.</strong></p>
<p><strong>Alfredo Romeo</strong> (2007) acuñó en 2004 el término <em>locapedia</em>, al que hemos preferido añadir una “l” por motivos de eufonía, y para usar la expresión igual que en inglés.</p>
<p>Creemos que estas <em>localpedias</em> son una oportunidad para los servicios bibliotecarios municipales en el contexto digital. La idea no es novedosa, pues ya se expuso, por ejemplo, en las <em>IX Jornadas de SEDIC sobre Gestión de Información</em> de 2007, pero vemos que ahora es un buen momento para llamar de nuevo la atención sobre ello: en el <em>V Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas</em> se ha hablado mucho de la función bibliotecaria de proveer contenidos digitales y servicios enraizados en su contexto (por ejemplo, <strong>Greenhill</strong>, 2010). Y también está en la línea de lo expuesto recientemente por <strong>Juárez</strong> (2010) o <strong>Saorín-Pérez</strong> (2010) sobre la biblioteca como editora y la memoria ciudadana.</p>
<p><strong>1. Las wikipedias como oportunidad</strong></p>
<p>Ante <em>Wikipedia</em> se adoptan todavía actitudes contrapuestas en sectores bibliotecarios o docentes. Algunas son favorables por su utilidad, actualización y su dinamismo: en conjunto tiene más de 14 millones de artículos en 260 lenguas, a los que acceden 400 millones de personas al mes. Otras, reticentes por el nivel de calidad de algunos de los contenidos, sus desequilibrios (puede ser más detallado el artículo sobre Belén Esteban que el de Platón) o los problemas de fiabilidad.</p>
<p>Actualmente no podemos negar su gran impacto en las prácticas de información de los usuarios, y su relevancia y utilidad para ellos. <em>Wikipedia</em> es un ejemplo de cómo ha  evolucionado la producción y el acceso a las fuentes de información, de la extensión de formas de escritura colaborativa y de la participación en las redes sociales.</p>
<p>Es imprescindible, pues no existe otra fuente de acceso gratuito que integre el conocimiento humano de forma organizada y lo ponga a la mano, como quisieron los enciclopedistas ilustrados. Y ese volumen de información no podría costearse si se tuviera que hacer con editores remunerados directamente.</p>
<p>Los  bibliotecarios debemos usarla, en primer lugar, como fuente de información para nosotros y nuestros usuarios y, en segundo lugar, enseñar sobre ella, proponer la participación responsable en <em>Wikipedia</em> para su mejora, y usarla como forma de creación de contenidos de interés con nuestros usuarios.</p>
<p>A veces escuchamos a colegas decir: “a mis alumnos les digo que no se basen en <em>Wikipedia</em>”, “en <em>Wikipedia</em> hay términos que están fatal”… Quizás quienes rechazan esta fuente temen que la simplicidad de localización y uso induzca una mala práctica para el aprendizaje del estudiante (copiar y pegar, superficialidad, falta de verificación del contenido). O cuestionan que el autor pueda no tener la credibilidad suficiente según las  convencionales formas de medir el prestigio en la comunicación científica.</p>
<p>¿Por qué no estamos de acuerdo con ellos?: porque el resultado de la participación de miles de contribuidores voluntarios es incomparable desde el punto de vista de la cantidad, profundidad y nivel de actualización alcanzables; porque hay una revisión (a cargo de “bibliotecarios”) para corregir los errores; porque existe la posibilidad de hacerlo uno mismo en el momento en que se advierten; porque tenemos el historial del contenido del artículo para comprender su evolución; porque es participativa, porque permite la contribución y consulta de todos.</p>
<p>Y porque indudablemente ha sido adoptada por los usuarios: en el reciente informe &#8220;How college students evaluate and use information in the Digital Age&#8221; (<strong>Head</strong> y <strong>Eisenberg</strong>, 2010), se observa que <em>Wikipedia</em> es una fuente usada en el 85% de los trabajos de curso de los estudiantes, y en el 91% de sus búsquedas relacionadas con problemas de la vida cotidiana.</p>
<p>Cuando hace un par de años declaraba el bibliotecario <strong>David L. King</strong> “yo prefiero consultar <em>Wikipedia</em> a la <em>Enciclopedia Británica</em>” (<strong>Ródenas</strong>, 2008) tras una <em>Jornada</em> de Sedic sobre &#8220;Acercamiento profesional a la web social&#8221;, realizada en la <em>Biblioteca Nacional de España</em>, estaba marcando una actitud. Al margen de que pueda ser perfectible o esté en permanente construcción, nuestra labor como “entrenautas” (<strong>Gómez-Hernández</strong>, 2008) es participar con los usuarios en el aprendizaje de cómo evaluar la información de <em>Wikipedia</em>, de la <em>Británica</em> y de otras muchas fuentes, hacer pensar en el para qué de su uso y en la aplicación, adquirir con el usuario pistas para valorar la información, animarle a contribuir con su conocimiento a la <em>Wikipedia</em>, a una <em>localpedia</em> o a los compañeros de su entorno para seguir construyendo conocimiento.</p>
<p>¿No es frecuente que en todo proceso intenso y continuado de aprendizaje se termine percibiendo la insuficiencia de las fuentes existentes? Las <em>wikipedias</em> pueden dar salida a esa necesidad de mejora continuada de las fuentes de información.</p>
<p>Para una biblioteca, ser 2.0 implica moverse más allá de su propio centro, colaborar con iniciativas externas como <em>Wikipedia</em>. Y el modelo de ésta es, de todos los de creación de contenidos 2.0, el que tiene una mayor voluntad de estabilidad y organización coherente de su contenido, al basarse en el formato clásico de artículo, cita de fuentes y vinculación de medios.</p>
<p>La calidad de <em>Wikipedia </em>será en cierto modo reflejo del nivel de extensión de una alfabetización digital responsable y colaborativa de una comunidad. Podemos descubrir lagunas, contenidos incompletos o aspectos relevantes no reflejados en ella, y que tengan, según nuestra prudencia, la notoriedad suficiente para ser conocidos. Ahí tenemos la ocasión de aportar, de  animar a otros a publicar algo en <em>Wikipedia</em>, y enriquecerla con nuestro conocimiento probablemente local.</p>
<p>Al  hacerlo complementamos los contenidos generados por el sector editorial y los medios de comunicación, participamos en proyectos generados colectivamente por usuarios en comunidad, y contribuimos a  mejorar o ampliar la información disponible en internet.</p>
<p>Creemos que con esa actitud las bibliotecas tienen una gran capacidad de generar de información, no excluyente del resto, de la que se crea por cauces editoriales, por ejemplo, pero con más libertad de uso, diversidad y creación de significados. Y como ya hemos mencionado, la autorregulación o la resolución de conflictos que conllevan  las wikipedias las convierte en un laboratorio de alfabetización informacional y aprendizaje cooperativo excelente.</p>
<p><strong>2. <em>Wikipedias</em> locales y bibliotecas</strong></p>
<p>Por tanto, intentemos participar en <em>Wikipedia</em> y/o en una <em>wikipedia</em> local de nuestra comunidad, respetando las pautas de colaboración y relación existentes. <strong>Romeo</strong>, creador de <em>Cordobapedia</em> y considerado primer promotor de estos proyectos en España, ha sintetizado lo que es una <em>localpedia</em>: una enciclopedia local con contenidos libres de tipo textual y multimedia, georeferenciada, habitualmente gestionada con la plataforma <em>Mediawiki</em>, elaborada por una comunidad  autoorganizada (<strong>Romeo</strong>, 2007).</p>
<p>En una <em>localpedia</em>, igual que pasa en <em>Wikipedia</em>, la participación se da en todo el proceso, no sólo en los contenidos o los comentarios, sino en la estrategia, la estructura y la supervisión. También se incorpora en la valoración, el filtrado, la selección de destacados y en el etiquetado. Y requiere una adecuada gestión de los derechos de uso, que sea amplia y responsable. Todo esto supone un giro importante en el concepto de autoridad, liderazgo y confianza. Y tiene sus riesgos, pero las experiencias demuestran su capacidad de fomentar el uso y los contenidos.</p>
<p>La potencialidad de la aportación de los usuarios es enorme. Más de 2 millones de <em>bloggers</em> en España, según se mencionó en el reciente <em>EBE</em> 2010. Más de 12 millones de españoles escribiendo en <em>Facebook</em>, y tantos otros indicadores lo demuestran. ¿Cómo con tantos millones de usuarios interactuando pueden seguir faltando contenidos locales?</p>
<p>En el contexto local se han publicado muchas monografías y obras generales, pero con tirada corta, poca distribución, usos protocolarios&#8230;, y no siempre han encontrado la forma de ser fácilmente accesibles, sostenibles y útiles a la mayoría. A menudo las necesidades de información de nuestros  usuarios no encuentran respuesta en la bibliografía disponible. Faltan fotos locales, biografías locales, documentos históricos, vídeos, guías, etcétera. Frente a ello las <em>localpedias</em> logran integrar a muchos usuarios en torno al objetivo común de acrecentar el conocimiento local disponible.</p>
<p>Las <em>localpedias</em> enriquecen y complementan la tradicional colección local de las bibliotecas, aprovechando el contexto digital. Dos de las misiones de la biblioteca pública recogidas en el <em>Manifiesto  Unesco</em> (garantizar a los ciudadanos el acceso a todo tipo de información de la comunidad y prestar servicios de información a empresas, asociaciones y agrupaciones de ámbito local) enfocan a las bibliotecas hacia la cultura local y la cooperación con sus agentes.</p>
<p>Además está la atención a la  diversidad cultural y lingüística y a la salvaguarda de la identidad cultural que demandan las Pautas y Declaraciones (Copenhague, Pulman, etc.). Esto legitima claramente  la labor dinamizadora de fuentes electrónicas de información local  que atiendan las inquietudes culturales de la comunidad.</p>
<p>Hace unos años escribimos (<strong>Gómez-Hernández</strong>, 2002) que “Las bibliotecas públicas son un foco de fijación, conservación y acceso a la cultura propia, local, complementaria a la información que llega a la aldea global. La colección de los autores locales, la documentación sobre éstos, los recitales de sus obras, los documentos orales, las revistas de grupos locales, las tradiciones folklóricas, deben tener su registro en la biblioteca. La biblioteca debe fomentar la literatura en su ámbito, el conocimiento del patrimonio cultural propio, la preservación de la tradición oral, y para ello puede fácilmente producir contenidos y difundirlos convencionalmente y por las redes”.</p>
<p>Las <em>localpedias</em> serían una oportunidad para la dinamización de redes culturales locales, cubriendo materiales no atendidos suficientemente por otros agente.</p>
<p><strong>3. La experiencia de las localpedias españolas</strong></p>
<p>Algunas de las <em>localpedias</em> que han tenido más eco son la ya citada de Córdoba (<em><a  href="http://wikanda.cordobapedia.es" TARGET='_blank'>Cordobapedia</a></em>), Andalucía (<em><a href="http://www.wikanda.es" TARGET='_blank'>Wikanda</a></em>), Cartagena (<em><a href="http://ww.ctpedia.es" TARGET='_blank'>CTpedia</a></em>), Tarragona (<em><a href="http.//ww.tarracowiki.cat" TARGET='_blank'>Tarraco Wiki</a></em>) , La Rioja (<em><a href="http://wikirioja.com" TARGET='_blank'>Wiki Rioja</a></em>)5 o Madrid (<em><a href="http://madripedia.es" TARGET='_blank'>Madripedia</a></em>).</p>
<p>Como ha estudiado <strong>Romeo</strong> (2008b), han partido tanto de personas individuales (<em>Cordobapedia</em>, <em>Sevillapedia</em>), como de asociaciones y/o fundaciones (Oviedo, Villareal), empresas privadas (Salamanca, Extremadura o La Rioja), o Administraciones Públicas como una biblioteca o un archivo (Madrid, Cartagena o Andalucía).</p>
<p>Y son proyectos que implican y se apoyan en la socialización de los contenidos, la ampliación del contenido textual y gráfico de dominio público, y la práctica de las competencias digitales en el ámbito de toda una comunidad.</p>
<p>Sobre la herramienta de gestión más usada, <em>Mediawiki</em>, se considera que debe ser adaptada o  complementada para que su manejo sea más sencillo. Otra previsible tendencia será que aumenten las contribuciones orales más que las escritas, donde la barrera de entrada es aún grande, especialmente en personas de mayor edad (<strong>Romeo</strong>, 2008b). “Falta ver cómo se consolidarán las comunidades actuales y cómo surgen las nuevas, pero los ejemplos anteriores han demostrado el camino a seguir. Desde mi punto de vista, existen pocos modelos de generación de contenido local mejores como el de la (…) colaboración para la creación de ese contenido. Sólo falta la consolidación de las mismas y su expansión hacia nuevas ciudades, provincias y regiones, para que sea factible la presencia del contenido local en Internet y de eso, los nativos digitales saben bastante”.</p>
<p>En el ámbito local existe una base para el éxito de proyectos que dan cabida a toda la pequeña historia que se esconde en la sociedad. No son sólo contenidos que reseñan o comentan, asociados a la actualidad o a la historia, sino que partiendo de la información disponible en cualquier bibliografía o estudio, permiten que los ciudadanos participen aportando fotos que ningún investigador tiene, explicaciones de nombres populares que se han dado a determinados lugares. Permite un diálogo enriquecedor tanto por los resultados como por el proceso.</p>
<p>Una cuestión a debatir es si es más eficaz participar en la <em>Wikipedia</em> &#8220;general&#8221;, y sumar, o crear un proyecto particular local, y disgregar. El criterio de notabilidad está muy claro para autores locales de gran relevancia, que podríamos incluir en <em>Wikipedia</em> con gran profundidad y seguimiento. Mientras que para los pequeños autores de actividad reducida a la ciudad, que serían invisibles en una enciclopedia universal, el lugar sería la <em>localpedia</em>.</p>
<p><strong>Romeo</strong> (2007) destaca tres ámbitos de beneficio de las <em>localpedias</em> para bibliotecas y archivos:</p>
<p>- Accesibilidad al contenido: una enciclopedia libre participativa garantiza la accesibilidad a un contenido histórico de modo sencillo por parte de cualquier usuario. Hoy en día, un usuario medio no relacionado con el mundo de los archivos o bibliotecas tiene dificultades para consultar determinados documentos. Es muy posible que los recursos y catálogos de las instituciones documentales necesiten ser mediados por fuentes más legibles, con mayor nivel de elaboración, como el caso de las localpedias.</p>
<p>- La contextualización del conocimiento. Gracias a la generación de artículos de conocimiento local cualquier documento histórico de una biblioteca o archivo puede ser contextualizado en un artículo de esta enciclopedia.</p>
<p>- Pero más importante es que liderando estos proyectos “las bibliotecas y archivos se abren totalmente a la sociedad para coparticipar, liderando o no, la generación de un centro de conocimiento sobre la ciudad. De esta manera, las bibliotecas y archivos municipales pueden liderar la creación de los futuros centros de conocimiento sobre lo local que existirán. Aportando su conocimiento y profesionalidad sobre conocimientos históricos, la calidad de estas locapedias se incrementará notablemente, y por ende, el conocimiento de la ciudad por parte de los propios ciudadanos”. </p>
<p><strong>4. Cuestiones sobre la calidad y oportunidad de las <em>localpedias</em></strong></p>
<p>¿Cómo evaluar la calidad de estos proyectos?</p>
<p>Sin duda es un tema en el que habrá que avanzar. Partiendo del análisis de <em>Ctpedia</em>, la <em>localpedia</em> de Cartagena, realizada por <strong>Angosto</strong> (2010), nos planteamos estas consideraciones:</p>
<p>- Hasta que una <em>localpedia</em> no llega a un cierto volumen de desarrollo es difícil de evaluar. Y debe hacerse atendiendo a la naturaleza del proyecto. Los enlaces internos o el número y actualidad de las revisiones aumentan conforme la fuente adquiere una mayor cantidad de artículos.</p>
<p>- Para usar criterios cuantitativos debemos tener en cuenta el tipo de artículo que se analice. Por ejemplo, los artículos de tipo biográfico requieren menos enlaces internos que otros de temática más general.</p>
<p>- Un alto volumen de contenidos y de editores es un elemento fundamental para garantizar una amplia cobertura de contenidos y asegurar su calidad. Puede ser necesario incluir en los análisis un indicador sobre el índice de colaboración en los artículos, que cuanto más elevado fuera mostraría un carácter más participativo del proyecto.</p>
<p>- El seguimiento de diferentes políticas de archivo de contenidos multimedia, y su adecuación al marco legal de la propiedad intelectual puede dar ventaja a estos proyectos  frente a <em>Wikipedia</em>, cuya política es muy restrictiva: enlaces a vídeos de <em>Youtube</em>, imágenes de dominio público, etc.</p>
<p>- En los proyectos de promoción municipal es conveniente delimitar la cantidad de contenidos que provienen de la propia acción institucional, y los de la colaboración directa de los ciudadanos, para que no deje de ser algo participativo.</p>
<p>- Determinar la “originalidad” de la información, tratando de identificar la aportación de contenidos no preexistentes o escasamente tratados en otras fuentes. Se trata de un elemento diferenciador de la información local, en donde se puede encontrar un valor añadido de la <em>localpedia</em>. </p>
<p>Y para enlazar la <em>localpedia</em> con la colección local de la biblioteca, podríamos sugerir:</p>
<p>- Analizar la bibliografía usada y su tipología, controlar ausencias significativas y valorar el conocimiento y uso del fondo local preexistente. </p>
<p>- Consideramos interesante fomentar el uso de enlaces a documentación original digitalizada en diferentes proyectos de bibliotecas digitales patrimoniales de las diferentes comunidades autónomas y detectar infrautilización de recursos disponibles.</p>
<p>- Una posibilidad es la elaboración, a partir del servicio de referencia de las bibliotecas municipales, de una bibliografía de fuentes de referencia y diccionarios de interés local, para incorporar a la &#8220;Ayuda de la localpedia&#8221; recomendaciones bibliográficas útiles y disponibles. </p>
<p>- Podría estudiarse conjuntamente la relación entre la enciclopedia y el resto de fuentes de carácter municipal o regional, estableciendo relaciones entre contenidos de diferente orientación.</p>
<p>- En algún caso ha sido explotada intensamente una fuente bibliográfica primaria (por ejemplo un libro sobre &#8220;Historia de las calles de la localidad&#8221;), lo cual nos lleva a plantearnos si hay alguna forma de dinamizar las colecciones desde la red de bibliotecas municipales para una “socialización” de las obras respetuosa con los intereses de los autores y editores. Se trata de uso de contenidos donde a veces se puede llegar a abusar del concepto de cita, y puede llegar a vulnerar derechos de autor.</p>
<p>- En el ámbito de las políticas públicas de información digital, cuyo ámbito es muchas veces regional, sería interesante conocer modelos de gestión conjunta entre municipios y su autonomía, cuyo exponente en España sería la comunidad andaluza. </p>
<p><strong>Reflexiones finales</strong></p>
<p>Las posibilidades de las <em>localpedias</em> para los agentes vinculados a la cultura local, y en especial para las bibliotecas y archivos, son amplias y abren horizontes para proyectos con impacto social y gran aprovechamiento de recursos de información, tanto del sector público como del editorial. Contar con la aportación de los propios ciudadanos para documentar la historia y la cultura local puede producir una mejora de las habilidades de información aplicables a ámbitos educativos, personales e incluso económicos.<br />
En conveniente tratar de organizar en la biblioteca talleres de alfabetización en torno a <em>Wikipedia</em>, su uso como fuente y la publicación en nuestra localpedia. Y a través de ellos dar también a conocer y fomentar el uso de la colección local de la biblioteca por parte de los redactores de las <em>localpedias</em>.</p>
<p><strong>Nota final</strong></p>
<p>Para analizar estas posibilidades estos días estamos celebrando en <em>Anabad Murcia</em> la jornada profesional “<a href="http://anabadmurcia.org/?p=3" TARGET='_blank'>Contenidos digitales locales: modelos institucionales y participativos</a>”, donde se expondrá proyectos como <em>CTpedia</em>, el proyecto &#8220;Memoria de Madrid&#8221; o el &#8220;Canal de Historia de la Región de Murcia&#8221;. Y en la <em>Facultad de Comunicación y Documentación</em> de la <em>Universidad de Murcia</em> se están realizando algunas actividades formativas sobre el uso de <em>Wikipedia</em> en el marco de <a href="http://www.um.es/gtiweb/wikipedialab" TARGET='_blank'>proyectos de innovación educativa</a>.</p>
<p><strong>Referencias bibliográficas</strong></p>
<p><strong>Angosto, R. M.</strong> <em>Calidad de contenidos de CTPEDIA (Enciclopedia Participativa de Cartagena): Análisis comparativo de artículos sobre escritores locales, 2010</em>. [Trabajo Fin de Carrera]. Inédito.</p>
<p><strong>Gómez-Hernández, José-Antonio</strong>. <em><a href="http://eprints.rclis.org/11394/" TARGET='_blank'>Gestión de Bibliotecas</a></em>. Murcia: DM, 2002.</p>
<p><strong>Gómez-Hernández, José-Antonio</strong>. “<a href="http://www.elprofesionaldelainformacion.com/contenidos/2008/mayo/11.pdf" TARGET='_blank'>Las metáforas del mundo de la información y los bibliotecarios</a>”. <em>El profesional de la informació</em>n, 2002, v. 17, n. 3, pp. 340-343.</p>
<p><strong>Greenhill, K.</strong> <a href="http://www.mcu.es/bibliotecas/docs/MC/2010/CongresoBP/KathrynGreenhill.pdf" TARGET='_blank'>Transformando la biblioteca pública: de conservadores de ediciones impresas a creadores de contenido digital</a>. En: <em>Vº Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas</em>. Gijón, 3-5 de noviembre, 2010.</p>
<p><strong>Head, A. J.</strong>; <strong>Eisenberg, M.B.</strong> <a href="http://projectinfolit.org/pdfs/PIL_Fall2010_Survey_FullReport1.pdf" TARGET='_blank'>How College Students Evaluate and Use Information in the Digital Age</a>, 2010.</p>
<p><strong>Juárez-Urquijo, Fernando</strong>. “<a href="http://www.thinkepi.net/edicion-y-gestion-digital-en-la-biblioteca-publica" TARGET='_blank'>Edición y gestión digital en la Biblioteca Pública</a>”. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2011, v. 5, pp. ¿¿-??. </p>
<p><strong>Ródenas, Virginia</strong>. “<a href="http://www.abc.es/20081008/cultura-cultura/prefiero-consultar-wikipedia-enciclopedia-20081008.html" TARGET='_blank'>David Lee King: yo prefiero consultar Wikipedia a la Enciclopedia Británica</a>”. <em>ABC</em>, 8 de octubre, 2008.</p>
<p><strong>Romeo, A.</strong> “<a href="http://eprints.rclis.org/12250/1/SedicJGI07-Romeo.pdf" TARGET='_blank'>Locapedias: Generación de contenido local de manera colaborativa</a>”. En: <em>IX Jornadas SEDIC de gestión de información</em>, 22 y 23 de noviembre, 2007.</p>
<p><strong>Saorín-Pérez, T.</strong> “<a href="http://www.thinkepi.net/los-proyectos-de-memoria-ciudadana-y-la-biblioteca-orientada-a-los-contenidos-2-0" TARGET='_blank'>Los proyectos de memoria ciudadana y la Biblioteca orientada a los contenidos 2.0</a>”. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2011, v. 5, pp. ¿¿-??.</p>
<div style="border:red 1px dashed;font-size:11px;">
<strong>Cómo citar este artículo:</strong></p>
<p><strong>Gómez-Hernández</strong>, <strong>José Antonio</strong>. &#8220;Wikipedias y biblioteca pública. Participar en la información local digital a través de &#8216;localpedias&#8217;&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2011, v. 5, pp. ¿¿-??.
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		</item>
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		<title>Comentarios de las noticias: la pesadilla de los cibermedios</title>
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		<pubDate>Mon, 29 Nov 2010 10:49:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pere Masip</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2011]]></category>
		<category><![CDATA[Anonimato]]></category>
		<category><![CDATA[Audiencias activas]]></category>
		<category><![CDATA[Comentarios de noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Moderación]]></category>
		<category><![CDATA[Participación de la audiencia]]></category>
		<category><![CDATA[Prensa digital]]></category>

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		<description><![CDATA[LOS MEDIOS de comunicación han integrado con gran rapidez la participación de la audiencia en sus sitios web. El abanico de herramientas ofrecidas es muy amplio: valoración de informaciones, comentarios de noticias, intervención en foros, encuestas, envío de contenidos noticiosos en cualquier formato (foto, vídeo, audio, texto), etc. Los comentarios de las noticias se han<a href="http://www.thinkepi.net/comentarios-de-las-noticias-la-pesadilla-de-los-cibermedios">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>LOS MEDIOS de comunicación han integrado con gran rapidez la participación de la audiencia en sus sitios web.</strong></p>
<p>El abanico de herramientas ofrecidas es muy amplio: valoración de informaciones, comentarios de noticias, intervención en foros, encuestas, envío de contenidos noticiosos en cualquier formato (foto, vídeo, audio, texto), etc. Los comentarios de las noticias se han convertido en mecanismos de participación habituales en los cibermedios y han alcanzado gran aceptación entre los lectores.</p>
<p>Según un estudio del <em>Bivings Group</em><a name="v1"></a><sup><a href="#n1">1</a></sup>, en 2008 el 75% de los medios digitales de los Estados Unidos brindaban a los lectores la posibilidad de comentar las noticias. En 2007, únicamente lo hacía el 33% y el año anterior un exiguo 19%.</p>
<p>La participación es una característica propia de la comunicación en internet y una demanda de los usuarios. Los medios son conscientes de ello y han derivado de ser simples proveedores de información a intentar convertirse en comunidades online, convencidos de que esta estrategia es una vía eficaz para incrementar el número de usuarios y fidelizar a su público. Sin olvidar, las posibilidades que la cercanía con la audiencia ofrece como fuente de información durante el proceso productivo.</p>
<p>En los últimos meses, sin embargo, han surgido algunas voces críticas con los espacios de participación en los medios, muy en particular con los comentarios a las noticias<a name="v2"></a><sup><a href="#n12">2</a></sup>.</p>
<p>Y es que el éxito de esta forma de participación ha derivado en una problemática inicialmente no prevista: su gestión. Los principales medios reciben miles de comentarios cada día. Algunos, pocos, son aportaciones interesantes que alimentan ricos debates, pero entre ellos se escabullen, cada vez con más frecuencia, mensajes con insultos, descalificaciones y alegatos racistas y xenófobos<a name="v3"></a><sup><a href="#n3">3</a></sup>.</p>
<p>Un estudio reciente<a name="v4"></a><sup><a href="#n4">4</a></sup> demuestra que no existe un auténtico debate entre los participantes. Aunque los insultos no son habituales, sí que lo son las descalificaciones; y, en general, los hablantes no se reconocen como interlocutores válidos.</p>
<p>Las descalificaciones tienen como destinatarios a los actores principales de las noticias, instituciones del Estado (gobierno, judicatura…), políticos, los autores de las noticias o los medios que las publican, grupos sociales identificados como el “enemigo” y otros lectores que han intervenido previamente. Tampoco muestran interés por los argumentos de otros; y las interpelaciones entre los participantes son escasas y sin carácter crítico, cuando aparecen suelen tener un tono peyorativo.</p>
<p>El estudio no ha hecho más que evidenciar una preocupación que muchos responsables de medios ya habían constatado previamente y que se ha traducido en la decisión de cancelar o establecer limitaciones en los mecanismos de participación. El diario <em>Segre</em>, por ejemplo, decidió suprimir los comentarios de las noticias, tras tener que afrontar una querella por injurias a raíz de un comentario de un lector en un fórum.<br />
Otros medios, como <em>Avui</em><a name="v5"></a><sup><a href="#n5">5</a></sup>, <em>Público</em><a name="v6"></a><sup><a href="#n6">6</a></sup> o <em>20 minutos</em><a name="v7"></a><sup><a href="#n7">7</a></sup>, han instaurado sistemas de moderación, han prohibido el anonimato o han establecido restricciones, clausurando ciertos contenidos a comentarios.</p>
<p>Los medios norteamericanos no se han librado del mismo problema. La mayoría de los grandes cibermedios, <em>USA today</em>, <em>Wall Street journal</em>, <em>New York times</em>, <em>Los Angeles times</em>, <em>Washington post</em>, <em>Chicago tribune</em>…, han establecido algún sistema de control de los contenidos generados por la audiencia, que van desde la existencia de equipos de moderación a la posibilidad que sean los propios lectores los que informen de mensajes inapropiados.</p>
<p><em>USA today</em>, <em>Los Angeles times</em>, <em>Washington post</em>, <em>Philadelphia inquirer</em>, <em>Denver post</em> o el <em>Houston chronicle</em>, por ejemplo, exigen un registro antes de poder comentar noticias; el <em>New York times</em> o el <em>Chicago tribune</em> revisan los comentarios antes de su publicación.</p>
<p>El <em>New York daily news</em> y el <em>Denver post</em> emplean ambas estrategias: registro y moderación. Algunos medios han ido más allá, como el <em>Sun chronicle</em>, que ha establecido un sistema de pago para poder comentar las noticias (99 centavos). En Europa, en Le monde sólo los abonados (6 € al mes) pueden comentar. </p>
<p><strong>Sobre el control de los comentarios</strong></p>
<p>Aceptado el principio de que la libertad de expresión no puede conculcar otros derechos fundamentales y que no debe estar por encima del respeto y la responsabilidad, buena parte del debate se ha centrado en discutir sobre la eficacia de los sistemas de control y sobre quién debe ejercer ese control; y, muy especialmente, en torno a la necesidad o no de prohibir los comentarios anónimos. Aunque no faltan las voces que reniegan de cualquier forma de moderación, considerada una forma de censura, éste no deja de ser un discurso minoritario y, en general, se acepta la necesidad de alguna forma de gestión de la participación.</p>
<p>Algunos medios han optado por externalizar la moderación, una solución económica, pero controvertida. Por un lado, se ha mostrado poco eficaz. Así lo reconocía, por ejemplo, la defensora del lector de El país, en respuesta a las quejas recibidas de los usuarios por el tono de algunos comentarios aparecidos<a name="v8"></a><sup><a href="#n8">8</a></sup>. Pero, sobre todo, parece contradictoria con los discursos que los medios han articulado sobre la importancia de la participación, lo “saludable” que es conocer la opinión de los lectores al instante, o la riqueza que aporta a la práctica periodística.</p>
<p>Pocos son los medios donde los propios periodistas se responsabilizan de supervisar los contenidos de los comentarios de las noticias que han publicado, una práctica que podría contribuir a la mejora de las informaciones. Al fin y al cabo, los lectores siempre han sido una fuente de información importante a para los periodistas. La mayoría aducen falta de tiempo para no asumir esa labor y tampoco faltan los que defienden que controlar la opinión de los lectores no es tarea periodística<a name="v9"></a><sup><a href="#n9">9</a></sup>.</p>
<p>Más habitual es encontrar equipos de gestión de comunidades, la mayoría formados por periodistas, sobre los que recae el peso de la gestión de la participación. Al ser estos equipos parte del <em>staff</em> del medio, se facilita la colaboración con el resto de la redacción y la derivación a los redactores los comentarios potencialmente interesantes. Aunque, como los anteriores, tienen los mismos problemas ante noticias que reciben un aluvión de comentarios.</p>
<p>Una cuarta vía explotada por algunos medios es dejar en manos de los lectores el determinar qué comentarios se pueden mantener y cuáles eliminar. Esta opción refuerza el punto de vista del medio, pero se ha mostrado poco eficaz para atajar la publicación de comentarios inapropiados y, además, con frecuencia, genera discriminación ideológica. Un paso adelante en la política de ceder a la audiencia la moderación es el que ha anunciado <em>The Huffington post</em>. Este cibermedio propone un sistema de moderación basado en la confianza que los propios autores despiertan en el resto de lectores, un karma cimentado en el historial de las contribuciones y su calidad. 20 minutos tiene previsto desarrollar un sistema simular tras la puesta en marcha de su nueva web<a name="v10"></a><sup><a href="#n10">10</a></sup>.</p>
<p>El debate entre los profesionales del periodismo ha sido especialmente intenso en los Estados Unidos, donde no han faltado los alegatos a favor de la prohibición de los comentarios<a name="v11"></a><sup><a href="#n11">11</a></sup>. Compartidos, entre otros, por <strong>Jeff Jarvis</strong>, que considera que dejar que los usuarios comenten las noticias es un insulto para los periodistas<a name="v12"></a><sup><a href="#n12">12</a></sup>. <strong>Jarvis</strong> aboga por una colaboración más estrecha entre periodista y lector en fases más incipientes del proceso de producción informativa. El temor por las repercusiones legales derivadas de los comentarios publicados también planea entre los argumentos de los defensores de la prohibición<a name="v13"></a><sup><a href="#n13">13</a></sup>.</p>
<p>A pesar de estas posiciones más radicales, buena parte de la discusión se ha centrado en torno a la decisión tomada por algunos medios de prohibir el anonimato en los comentarios. Como la que vivieron a través de <em>Twitter</em> los periodistas <strong><a href="http://twitter.com/mathewi">Mathew Ingram</a></strong> y <strong><a href="http://twitter.com/howardowens">Howard Owens</a></strong>. Básicamente, el primero defendía que existen múltiples comunidades en internet que aceptan el anonimato y que gozan de una excelente salud; y que es extremadamente difícil comprobar la identidad de los participantes, aun con sistemas de registro previo. Para <strong>Owens</strong>, evitar el anonimato es una cuestión de higiene democrática, todo el mundo tiene derecho a conocer quién es su interlocutor. </p>
<p>Otros argumentos en defensa del anonimato citan la violación de la libertad de expresión, el derecho a la privacidad o el interés de los medios por mantener la agenda periodística vinculada a las fuentes institucionalizadas (partidos políticos, gobiernos…). Sin embargo, el más habitual es el que defiende que el anonimato excluye voces del debate, por el temor de mucha gente de usar sus nombres reales ante las posibles repercusiones, o que debilita el rol de los medios como espacio para la discusión<a name="v14"></a><sup><a href="#n14">14</a></sup>.</p>
<p><strong>Sobre la necesidad de fomentar el debate</strong></p>
<p>Los medios se han dotado de extensas normas de uso que de forma expresa prohíben la difusión de contenidos antidemocráticos, racistas, xenófobos, pornográficos, de exaltación de la violencia, de apología del terrorismo o que atenten contra los derechos humanos. Además, la mayoría han desarrollado sistemas de control, como el registro previo (<em>Diari de Tarragona</em>), la prohibición del anonimato (<em>Avui</em>), la moderación pre (<em>El país</em>) o post (<em>La vanguardia</em>, <em>Grupo Vocento</em>), o la denuncia por parte de los lectores de comentarios inapropiados (<em>Grupo Vocento</em>, <em>El periódico de Catalunya</em>); y algunos, además, han hecho públicos sus criterios de moderación<a name="v15"></a><sup><a href="#n15">15</a></sup>.</p>
<p>También han establecido filtros automáticos. Sin embargo, las normas se vulneran frecuentemente y los mecanismos de control se muestran insuficientes. Y es que el problema estriba en que los medios no disponen de los recursos humanos suficientes. Los medios establecen normas, pero no tienen recursos para hacerlas cumplir.</p>
<p>Resulta paradójico que los medios no apliquen a las ediciones digitales los mismos controles y rigor que destinan a las ediciones impresas. En un periódico es impensable que se publique una carta al director sin que previamente se haya comprobado la identidad del remitente (entre otros, por motivos legales). Es cierto que las magnitudes son muy distintas, pero ello no justifica la dejación de responsabilidad. Desde su puesta en marcha, los medios no establecieron ningún tipo de filtro.</p>
<p>A pesar de las posibilidades periodísticas que ofrece, los comentarios -y en general los mecanismos de participación- son considerados todavía como vías para incrementar el número de visitas. Las posibilidades económicas han primado sobre las periodísticas. Y si no, cómo se explican avisos legales que incluyen cláusulas como la siguiente: “Unidad Editorial Internet no garantiza la licitud, fiabilidad, utilidad, veracidad o exactitud de los servicios o de la información que se presten a través de <em>Elmundo.es</em>”.</p>
<p>Los espacios de participación de los medios están, hoy por hoy, lejos de ser un lugar de debate. No es suficiente disponer de herramientas para los comentarios y el intercambio de ideas para que éste se produzca. Lo importante no es decir, sino lo que se dice. Esto es, la calidad de los que se dice. Una calidad que, siguiendo a <strong>Habermas</strong><a name="v16"></a><sup><a href="#n16">16</a></sup>, <a name="v17"></a><sup><a href="#n17">17</a></sup>, puede medirse por la presencia de argumentación, la lógica y la coherencia de los argumentos, la búsqueda del acuerdo, el reconocimiento del interlocutor y el respeto en el diálogo.</p>
<p>El debate en los medios de comunicación no sólo es inexistente, sino que tampoco se muestra demasiado interés en generarlo. Se prima la cantidad sobre la calidad de los comentarios. Sólo cambiando este planteamiento, aplicando de forma rigurosa las normas que han desarrollando, evitando el anonimato y limitando las noticias que pueden comentarse (en ciertos medios, por ejemplo, no se permiten los comentarios a noticias de temas delicados, como el Próximo Oriente), los medios podrían recuperar su función de proporcionar espacios para la crítica pública y el compromiso.</p>
<p>El rigor posibilitaría reconquistar aquellas personas que se sienten molestas por el tono de los comentarios, que los consideran poco gratificantes, y ahuyentaría a los charlatanes más interesados en la descalificación, el insulto y sin ningún interés por la verdad. En medios con políticas de participación más restrictivas, se ha observado que reciben proporcionalmente más contribuciones por noticia que en cibermedios aparentemente más abiertos. </p>
<p><strong>Referencias bibliográficas</strong></p>
<p><a name="n1"></a><strong>1.</strong> <em>Bivings Group</em>. <a href="http://www.bivings.com/thelab/presentations/2008study.pdf">The use of the internet by America’s largest newspapers</a> (2008 ed.).</p>
<p><a name="n2"></a><strong>2.</strong> En Facebook, por ejemplo, se ha creado el grupo “por el control de la barra libre en los comentarios de publicaciones online”, que defiende que “hay que dar un paso más en el periodismo digital para que la libertad de expresión no esté por encima del respeto, la responsabilidad y la ética profesional”.<br />
<a href="http://www.facebook.com/group.php?gid=108517825873673&#038;v=wall">http://www.facebook.com/group.php?gid=108517825873673&#038;v=wall</a></p>
<p><a name="n3"></a><strong>3. </strong>Los ejemplos son múltiples y algunos han llegado a los tribunales, entre los más recientes: <strong>Gómez, Rosario G.</strong> (2010) “<a href="http://www.elpais.com/articulo/sociedad/justicia/actua/impunidad/injurias/anonimas/Internet/elpepisoc/20101119elpepisoc_2/Tes?print=1 ">La justicia actúa contra la impunidad de las injurias anónimas en internet</a>”. <em>Elpais.com</em> 19/11/2010</p>
<p><a name="n4"></a><strong>4.</strong> <strong>Ruiz, Carles</strong> et al. (en prensa) “Conversación 2.0. y democracia. Análisis de los comentarios de los lectores en la prensa digital catalana”. <em>Comunicación y Sociedad</em>.</p>
<p><a name="n5"></a><strong>5.</strong> “<em>Els comentaris, amb nom i dos cognoms</em>http://www.avui.cat/noticia/article/4-economia/18-economia/260975&#8211;els-comentaris-amb-nom-i-dos-cognoms-.html”. <em>Avui.cat</em> (29/01/10). </p>
<p><a name="n6"></a><strong>6.</strong> “<a href="http://www.publico.es/295482/publico-apuesta-por-un-debate-mas-responsable-en-la-red">Público apuesta por un debate más responsable en la Red</a>”. <em>Publico.es</em> (17/02/10).</p>
<p><a name="n7"></a><strong>7.</strong> “<a href="http://blogs.20minutos.es/premios20blogs/2010/06/24/nueva-politica-de-20minutos-es-sobre-los-comentarios-de-sus-contenidos/">Nueva política de 20minutos.es sobre los comentarios de sus contenidos</a>”. <em>20 minutos.es</em> (24/06/10).</p>
<p><a name="n8"></a><strong>8.</strong> Pérez Oliva, Milagros. “<a href="http://www.elpais.com/articulo/opinion/Comentarios/poco/edificantes/elpepiopi/20091220elpepiopi_5/Tes">Comentarios muy poco edificantes</a>”. <em>Elpais.com</em> (20/12/09).</p>
<p><a name="n9"></a><strong>9.</strong> “<a href="http://www.guardian.co.uk/media/pda/2009/sep/09/journalists-ugc-attitudes">Future of journalism conference: The newsroom view of user content</a>”. <em>The guardian</em> (09/09/09).</p>
<p><a name="n10"></a><strong>10.</strong> Rieder, Rem. “No comment”. American journalism review, June/July 2010.</p>
<p>http://www.ajr.org/Article.asp?id=4878</p>
<p><a name="n11"></a><strong>11.</strong> “<a href="http://www.20minutos.es/noticia/885399/0/20minutos.es/medio/social">Ahora, tú nos das forma</a>”. 20 minutos.es (26/11/10).</p>
<p><a name="n12"></a><strong>12.</strong> <strong>Pérez-Lanzac, Carmen</strong>. “<a href="http://cooperacionunjfsc.wordpress.com/2010/05/13/ser-abierto-aporta-muchos-mas-beneficios-entrevista-a-jeff-jarvis-carmen-perez-lanzac-el-pais-madrid-13052010/">Abrir las noticias a comentarios es insultante, hay que consultar al público mientras se elaboran</a>”. (13/05/2010).</p>
<p><a name="n13"></a><strong>13.</strong> <strong>Tompkins, Al.</strong> “<a href="http://www.poynter.org/column.asp?id=103&#038;aid=123905">Assessing legal risks and guidelines for user comments</a>”. <em>Poynter online</em> (31/05/07).</p>
<p><a name="n14"></a><strong>14.</strong> Reader, Bill. “<a href="http://www.ajr.org/Article.asp?id=4916">In response</a>”. <em>American journalism review</em>, September 2010.</p>
<p><a name="n15"></a><strong>15.</strong> “<a href="http://www.elpais.com/elpaismedia/diario/media/200912/20/opinion/20091220elpepiopi_1_Pes_PDF.pdf">Guía de moderación de Elpais.com</a>”. <em>Elpais.com</em> </p>
<p><a name="n16"></a><strong>16.</strong> <strong>Habermas, Jürgen</strong>. <em>Conciencia moral y acción comunicativa</em>. Barcelona: Península, 1998.</p>
<p><a name="n17"></a><strong>17.</strong> <strong>Habermas, Jürgen</strong>. <em>La ética del discurso y la cuestión de la verdad</em>. Barcelona: Paidós, 2003.</p>
<p><strong>Nota</strong>: este texto toma como punto de partida la investigación &#8220;La participació dels usuaris als diaris digitals de Catalunya: anàlisi dels comentaris dels lectors&#8221;, realizada por <strong>Javier Díaz Noci</strong>, <strong>David Domingo</strong>, <strong>Pere Masip</strong>, <strong>Josep Lluís Micó</strong> y <strong>Carles Ruiz</strong> para el <em>Consell de la Informació de Catalunya</em>. Diciembre, 2009.</p>
<div style="border:red 1px dashed;font-size:11px;">
<strong>Cómo citar este artículo:</strong></p>
<p><strong>Masip, Pere</strong>. &#8220;Comentarios de las noticias: la pesadilla de los cibermedios&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2011, v. 5, pp. ¿¿-??.
</div>
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		<title>Los proyectos de memoria ciudadana y la biblioteca orientada a los contenidos 2.0</title>
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		<pubDate>Tue, 23 Nov 2010 07:42:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tomás Saorín</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2011]]></category>
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		<description><![CDATA[LOS CONTENIDOS LOCALES se han convertido en el tema estrella de los últimos encuentros profesionales1. Todos estamos viendo una necesidad, un nicho y una ocasión para nuestro taller de experimentos. Parece como si encajaran tecnologías, recursos, sensibilidades y prácticas. Sin embargo convendría no perder el norte y recordarnos que la biblioteca no podrá ocupar, a<a href="http://www.thinkepi.net/los-proyectos-de-memoria-ciudadana-y-la-biblioteca-orientada-a-los-contenidos-2-0">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>LOS CONTENIDOS LOCALES se han convertido en el tema estrella de los últimos encuentros profesionales<a name="v1"></a><sup><a href="#n1">1</a></sup>. Todos estamos viendo una necesidad, un nicho y una ocasión para nuestro taller de experimentos. Parece como si encajaran tecnologías, recursos, sensibilidades y prácticas.</strong></p>
<p>Sin embargo convendría no perder el norte y recordarnos que la biblioteca no podrá ocupar, a medio plazo, el espacio de otros agentes sociales, ni el de otros actores del sector de la información. Tampoco puede ser el centro de las redes sociales (si es que eso existe).</p>
<p>Quizá tampoco una gran “generadora de contenidos sociales”. Nuestras sociedades son muy complejas y pocos agentes públicos o privados tienen la fortaleza para ser el centro de nada, ni actores predominantes. A las bibliotecas e instituciones de la memoria nos bastaría con trabajar como un nodo útil en la endiablada maquinaria de las redes de usuarios y contenidos. Otro nodo más que aporte desde nuestras fortalezas. Por ejemplo a socializar el concepto de patrimonio y memoria.</p>
<p>El espacio urbano nos sirve como espejo para valorar nuestra memoria, que empieza a ser un agente recuperador del patrimonio; “todo esto antes era huerta”, “aquí había un videoclub”, “aquí estaba la guardería donde mi tía trabajaba“, “durante cinco años funcionó un cine-forum en aquella parroquia” o “en este callejón dormía un vagabundo”.</p>
<p>Los arqueólogos reconstruyen con gran esfuerzo la forma de unos barrios desaparecidos y sustentan hipótesis sobre formas de vida, costumbres y ciclos históricos. Un ciudadano curioso podría pensar, ingenuamente, que en la sociedad moderna no hay sitio para los agujeros de la memoria, que todo queda registrado. No les falta razón, muchas de estas historias van siendo continuamente rescatadas con el relato y la fotografía, primero en la prensa y luego gracias a la edición local apoyada por ayuntamientos y obras sociales y empresas editoriales de pequeño recorrido. Ese pasado es sostenido tanto por rigurosos estudios académicos basados en archivos y la explotación de fuentes semivírgenes, como por humildes cronistas y libros de recuerdos.</p>
<p>Sin embargo, no es suficiente; es muy poco para una sociedad sobreinformada, digital y en red, que no se sacia con diez o doce páginas de recuerdos o con varias fotos de ocasión. Sabe que existe -o debería existir- mucho más y lo quiere todo: los detalles, las fotos, los vídeos, los planos, la fecha y la hora.<br />
El ciudadano curioso, responsable penúltimo de este patrimonio del pasado reciente (a veces no mucho más allá una o media  generación), sabe que habría mucha más información si una fuerza milagrosa pudiera revolver el tiempo con el café y poner en orden un archivo de la memoria ciudadana. Pero no existe un agente económico capaz de llevar esta empresa adelante, ni la red de bibliotecas públicas ni la <em>Fundación Bbva</em>.</p>
<p><strong>Fernando Juárez</strong> (2010) comenta que “el contenido local constituye un segmento no atractivo para la industria editorial pero indispensable para las instituciones”. Podemos añadir que también se percibe como “indispensable”, o de un intenso valor, para la identidad de las personas y las comunidades.</p>
<p>Por esta razón, el único actor que puede afrontar este reto es la propia sociedad. Son los propios ciudadanos los que pueden poner en valor sus competencias informacionales para producir estos contenidos de la memoria local que no existirán completos si no es mediante el <em>crowdsourcing</em>: la capacidad de las multitudes movilizadas alrededor de una tarea relevante para encontrar, rescatar y analizar la información del pasado. Contenidos generados por comunidades donde hay una idea organizadora y una necesidad informativa que cubrir. Contenidos apoyados en otros contenidos.</p>
<p>La biblioteca quizá no ponga en marcha estos proyectos, pero puede ser un dinamizador, un agente especializado en el acceso a recursos bibliográficos o un intermediario para la gestión de derechos de uso, o, sin más, otro grupo de usuarios que aporta contenidos.</p>
<p>Sin embargo, la lógica del beneficio institucional suele poner a la institución cultural en el centro de los proyectos, apropiándose de él, rentabilizándolo y diluyendo la variable capacidad creativa de las comunidades.<br />
La biblioteca, más que generadora de contenidos sociales, tenderá a actuar como facilitadora de la evolución y construcción de comunidades de usuarios. Puede aportarles, entre otros, espacios de interacción, recursos de información no digitales, apoyos puntuales y visibilidad institucional. Aunque las enciclopedias locales participativas podrían ser un buen ejemplo, dejémoslas a un lado por el momento y exploremos otras formas de construir la memoria compartida.</p>
<p>Quizá he sido críptico y poco claro en los versos. Quería decir: recopilar fotografías y anotarlas con historias. Guardar relatos, orales y escritos. Rescatar nombres propios.</p>
<p>Reconvertir el fondo local y profundizar en los detalles, no dejar huecos e ir poco a poco enlazando los contenidos entre sí, tejiendo redes cada vez más ricas entre los usuarios, las comunidades y las instituciones. Quizá influir en formas adecuadas de organizar la información social.</p>
<p>Particularmente me parece sugerente el proyecto “Creating communities” de las bibliotecas públicas de Denver<a name="v2"></a><sup><a href="#n2">2</a></sup>, que ofrece un portal de acceso a información histórica convencional para que los ciudadanos puedan ir compartiendo “su historia de la ciudad”.</p>
<p>El conocimiento y las vivencias de la comunidad se mezclan con los instrumentos documentales de sus instituciones. Ayudarles a construir las historias de sus edificios, poniendo a su disposición un lugar, una web, y unos medios: los catálogos, los bancos de imágenes, las bases de datos del catastro. Hacerles investigadores de su propio pasado. Crear un contexto que añada sentido a tantos esfuerzos por almacenar y digitalizar. Algo así como convocar una macrobeca de investigación histórica. Poner a todo un barrio a excavar en su propio yacimiento. Regalar un pasado que recuperar.</p>
<p>Y las bibliotecas, o quién sea, deben estar a la altura del reto tanto si son promotoras, y se lucen, como si sólo son meras participantes, y son útiles. En todo caso los aspectos de reutilización y el de originalidad son fundamentales.</p>
<p>Originalidad: hay que descubrir qué nuevos contenidos específicos faltan y participar en proyectos que estén en esa órbita. Hay que crear nueva materia prima.</p>
<p>Reutilización: Ha de poder ser remezclada en la Red con pocas barreras técnicas y de licencia. Alguien creará el producto final, quizá nosotros, bibliotecarios, quizá ellos, ciudadanos.</p>
<p>¿Somos capaces de ayudar a la generación social de contenidos sin sacar beneficios directos de imagen corporativa?</p>
<p>¿Es también ser 2.0 aceptar humildemente una función utilitaria lejos del primer plano? </p>
<p><strong>Notas</strong></p>
<p><a name="n1"></a><strong>1.</strong> <em><a href="http://www.mcu.es/bibliotecas/MC/2010/CongresoBP/index.html">V Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas</a></em> (Gijón, 2010).</p>
<p><a name="n2"></a><strong>2.</strong> <em><a href="http://creatingcommunities.denverlibrary.org/">Creating Communities</a> – Denver Public Libraries</em>.</p>
<p><strong>Referencias bibliográficas</strong></p>
<p><strong>Juárez-Urquijo, Fernando</strong>. “<a href="http://www.thinkepi.net/edicion-y-gestion-digital-en-la-biblioteca-publica">Edición y gestión digital en la Biblioteca Pública</a>”. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2011, v. 5, pp. ¿¿-??.</p>
<p><strong>Tapscott, D.</strong>; <strong>Williams, D.</strong> <em>Wikinomics: la nueva economía de las multitudes inteligentes</em>. Paidós, 2008.</p>
<div style="border:red 1px dashed;font-size:11px;">
<strong>Cómo citar este artículo:</strong></p>
<p><strong>Saorín, Tomás</strong>. &#8220;Los proyectos de memoria ciudadana y la biblioteca orientada a los contenidos 2.0&#8243;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2011, v. 5, pp. ¿¿-??.
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		<title>Edición y gestión digital en la Biblioteca pública</title>
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		<pubDate>Thu, 11 Nov 2010 21:21:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Juárez Urquijo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[LA INDUSTRIA DEL LIBRO intenta controlar el emergente mercado digital. Sus primeros movimientos revelan la apuesta por contenidos, formatos y dispositivos cerrados. Pretende imponer qué, cómo, cuándo, dónde comprar y, además, cómo gestionar. Las bibliotecas pueden aceptar &#8220;eso&#8221; como normal o pueden también tener presente que su actividad como usuarias de la tecnología les puede<a href="http://www.thinkepi.net/edicion-y-gestion-digital-en-la-biblioteca-publica">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>LA INDUSTRIA DEL LIBRO intenta controlar el emergente mercado digital. Sus primeros movimientos revelan la apuesta por contenidos, formatos y dispositivos cerrados. Pretende imponer qué, cómo, cuándo, dónde comprar y, además, cómo gestionar.</strong></p>
<p>Las bibliotecas pueden aceptar &#8220;eso&#8221; como normal o pueden también tener presente que su actividad como usuarias de la tecnología les puede ayudar a replantear sus servicios  (entre ellos el acceso y la gestión de la información) al margen de las condiciones del mercado.</p>
<p>Muchos usuarios acuden a las bibliotecas interesándose por esos &#8220;nuevos libros&#8221; y van a tener su primera experiencia de lectura en los nuevos soportes (ebook, móvil, consola&#8230;) gracias a la biblioteca. A diferencia de la industria (que piensa en clave económica), la biblioteca tiene ante sí un reto de difusión cultural y debe asumir el coste de experimentar e innovar para imaginar nuevos servicios (entre ellos, la edición de contenidos de calidad en formatos abiertos, accesibles sin distinción de poder adquisitivo o preferencias tecnológicas) que fomenten la aparición de usuarios con espíritu crítico ante los nuevos contenidos digitales y sus condiciones de acceso y consumo.</p>
<p>Abordar la edición y gestión de contenidos en clave bibliotecaria no es cerrar los ojos ante la realidad: los grandes grupos manejarán la producción e intentarán marcar las pautas de consumo; abordar una estrategia bibliotecaria de edición y gestión digital es plantearse cómo se generan y distribuyen contenidos que a uno como usuario le interesan; es entender el concepto de la larga cola y lanzarse decididamente a definir dentro de ella el &#8220;nicho de mercado&#8221; que queremos explotar bajo &#8220;premisas bibliotecarias&#8221;; es, en definitiva, intentar moldear futuras conductas de consumo de lectura.</p>
<p>El fondo de las bibliotecas se desplaza desde la estantería hacia la nube; &#8220;lectura y pantalla&#8221; están sustituyendo a &#8220;lectura y papel&#8221; y necesitamos repensar el concepto de fondo dando el salto desde la “colección almacenada” hacia la “información gestionada”. Gestionar información digital exige tener en cuenta factores ajenos al libro (sistemas operativos, navegadores, programas, dispositivos&#8230;) y tomar decisiones que influyen y repercuten en la difusión de los contenidos.</p>
<p>El contenido local constituye un segmento no atractivo para la industria editorial pero indispensable para las instituciones. ¿Por qué no aprovechamos la edición digital para fomentar su creación, difusión y conservación bajo el paraguas de la iniciativa pública?</p>
<p>La biblioteca puede asesorar sobre licencias, hacer hincapié en la necesidad de su difusión en pantallas, ofrecerse para realizar la edición digital desde el original. Es necesario estar alerta y conocer los proyectos editoriales de los diferentes departamentos de la Administración local para ofrecerles nuestros servicios. Y debemos asumir como propias tareas de intermediación entre el autor y los lectores (ser agentes literarios); tareas cuyo objetivo no será la consecución de un beneficio económico sino la creación, conservación y difusión de la memoria local.</p>
<p>Hablar de las nuevas formas de lectura es arriesgado pero podemos intuir varios frentes que afectan a los servicios bibliotecarios:</p>
<p>- Dispositivos, bien de los propios usuarios (móviles, consolas, ebook&#8230;)  o dispositivos que la biblioteca compra y prepara para prestar.<br />
- Deslocalización de la colección y de los usuarios (muchas accederán al fondo vía web).<br />
- Readaptación de espacios: mayor importancia del espacio web y &#8220;liberación&#8221; de los espacios de la biblioteca.<br />
- Y, sobre todo, aparición de nuevas mixturas de contenidos.</p>
<p>Es evidente que el libro en papel va a permanecer cuando muchos de los dispositivos que ahora nos parecen pioneros estén en desuso. En este momento la compra de dispositivos sirve para dar a entender al usuario que la biblioteca se está adaptando al nuevo entorno y que, si así lo desea, le va a seguir acompañando en sus lecturas.</p>
<p>Las estrategias de gestión que la biblioteca utiliza tienen que evolucionar para adaptarse a las nuevas maneras de lector-escritura que demanda la sociedad. Es muy importante asumir que contenido, formato y dispositivo no son indisociables.</p>
<p>Si dejamos que se imponga el &#8220;modelo cerrado&#8221; que la nueva industria editorial quiere implantar el futuro de la transmisión de la información se nos escapará. La biblioteca tiene que defender que se puede leer en diferentes formatos y de diferentes maneras.</p>
<p>Empezar a &#8220;pensar&#8221; en digital es fundamental para entender  que podemos ayudar a contar, a difundir, a conservar. Sea cual sea el usuario que acuda, los  &#8220;conpantalla&#8221; (presentes y futuras) o los &#8220;sinpantalla&#8221;, allí debe estar la biblioteca para ofrecerle sus servicios.</p>
<div style="border:red 1px dashed;font-size:11px;">
<strong>Cómo citar este artículo:</strong></p>
<p><strong>Juárez-Urquijo, Fernando</strong>. &#8220;Edición y gestión digital en la Biblioteca Pública&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2011, v. 5, pp. ¿¿-??.
</div>
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		<title>Search analytics: cómo y qué buscan los lectores y no-usuarios</title>
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		<pubDate>Mon, 08 Nov 2010 22:00:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Serrano-Cobos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2011]]></category>
		<category><![CDATA[Google Adwords]]></category>
		<category><![CDATA[Hábitos]]></category>
		<category><![CDATA[Mejora de la búsqueda]]></category>
		<category><![CDATA[Términos de búsqueda]]></category>

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		<description><![CDATA[LAS QUEJAS SOBRE las carencias de los sistemas de búsqueda de los Opacs son algo casi tradicional en nuestro entorno profesional1; si bien, además de trabajar en mejorar los algoritmos de recuperación y la presentación de los mismos a los usuarios, podrían mejorarse los contenidos a recuperar2. Cómo hacerlo es otra cuestión. Las iniciativas se<a href="http://www.thinkepi.net/search-analytics-como-y-que-buscan-los-lectores-y-no-usuarios">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>LAS QUEJAS SOBRE las carencias de los sistemas de búsqueda de los Opacs son algo casi tradicional en nuestro entorno profesional<a name="v1"></a><sup><a href="#n1">1</a></sup>; si bien, además de trabajar en mejorar los algoritmos de recuperación y la presentación de los mismos a los usuarios, podrían mejorarse los contenidos a recuperar<a name="v2"></a><sup><a href="#n2">2</a></sup>.</strong></p>
<p>Cómo hacerlo es otra cuestión. Las iniciativas se multiplican en los últimos años<a name="v3"></a><sup><a href="#n3">3</a></sup>, y podemos ver desde el uso de tags para implementar la recuperación por hojeo o <em>browsing</em> en <em>Librarything</em><a name="v4"></a><sup><a href="#n4">4</a></sup> o <em>Goodreads</em><a name="v5"></a><sup><a href="#n5">5</a></sup>, cómo <em>Google Books</em> añade &#8220;Rich results&#8221;<a name="v6"></a><sup><a href="#n6">6</a></sup> a sus resultados de la búsqueda de libros (<em>snippets</em>), infiriendo qué buscas en concreto<a name="v7"></a><sup><a href="#n7">7</a></sup> mediante minería de uso (<em>web user mining</em>) con tendencia a mostrarte la última edición (probablemente para promover la compra online) hasta por ejemplo el uso de <em>linked data</em> (dentro del movimiento de la web semántica) en RDF para enriquecer los contenidos de los libros, por ejemplo permitiendo recuperar libros de poemas por tipo de métrica<a name="v8"></a><sup><a href="#n8">8</a></sup> o por caracteres de ficción<a name="v10"></a><sup><a href="#n10">10</a></sup> e incluso por libros que hablan en algún momento de un país o una ciudad10, lo que también se puede hacer mediante <em>mashups</em> con mapas<a name="v11"></a><sup><a href="#n11">11</a></sup>.</p>
<p>Pero a la hora de enriquecer los resultados de una búsqueda, es importante entender cómo y para qué buscan nuestros usuarios. Así, sabemos que de los 3 tipos de intencionalidad en la búsqueda más conocidos<a name="v12"></a><sup><a href="#n12">12</a></sup>, el 75% de las búsquedas en la Web son informacionales, el 13% navegacional, y un 12% transaccional, aproximadamente<a name="v13"></a><sup><a href="#n13">13</a></sup>. Y también que en general, la mayoría de los usuarios reformula sus búsquedas infructuosas mediante cambios en el contenido de las mismas<a name="v14"></a><sup><a href="#n14">14</a></sup>, aunque harían falta estudios más actuales, una vez popularizados los últimos cambios en la presentación/facetación de resultados de los grandes buscadores de internet.</p>
<p>Otra cosa es que nuestros usuarios de las bibliotecas y no-usuarios actúen igual. En cuanto a los no-usuarios que buscan en español en España, mediante <em>search analytics</em><a name="v15"></a><sup><a href="#n15">15</a></sup>, podremos destacar algunos detalles curiosos de algunas de sus cadenas de búsqueda, en este caso simplemente analizando <em>Google Keywords</em> (<em>Adwords</em>) <em>Tool</em><a name="v16"></a><sup><a href="#n16">16</a></sup>:</p>
<p>- Las búsquedas con errores gramaticales son muy comunes, tanto que en ocasiones se busca más por la suma de los posibles errores que por la palabra clave correcta. Pero <em>Google</em> hoy día casi elimina ese problema de las búsquedas en internet al corregir esos errores, y ciertos Sigb proporcionan software del tipo “quiso decir”.</p>
<p>- En otras ocasiones, el usuario conoce la enorme variedad de contenidos que se puede encontrar, y con su lenguaje natural intenta contextualizar y desambiguar el resultado que busca. Por ejemplo, en búsquedas como “el caballero de la armadura oxidada libros”, “cien años de soledad libro”, o “don quijote de la mancha libro”. Es decir, el usuario faceta o filtra su búsqueda por formato, pero usando su lenguaje. </p>
<p>- Generalizando, se usan más los verbos en infinitivo que en otras formas verbales (“comprar libros” más que “compra libros” o “compro libros”) pero hay que tener en cuenta que el español es un idioma que usa la forma activa, y al parecer, más aún en España.</p>
<p>- Depende de lo que se busca, hay más búsquedas que usan el plural que el singular, o viceversa. Por ejemplo, a la hora de recuperar información general o listas de elementos, se busca más en plural (12.100 veces al mes de media “lecturas para niños“, frente a 8.100 veces “lectura para niños”). Sin embargo, si se buscan bibliotecas, para ahí comenzar la búsqueda de los ítems que interesan, se usa más el singular, habitualmente acompañado de una localización para desambiguar (2.740.000 veces “biblioteca” frente a 450.000 búsquedas mensuales de media para “bibliotecas”).</p>
<p>- Los sinónimos también deben ser tenidos en cuenta en nuestra búsqueda de la excelencia catalogadora: hemos de preguntarnos, por ejemplo, si los usuarios buscan lo mismo en el caso de “aprendizaje lectura” (2.900 búsquedas de media) que en “enseñanza lectura” ( 1.600).</p>
<p>- También deberíamos ser capaces de jugar con las cartas que da el desconocimiento de los usuarios de lo que buscan, que intentan dar un rodeo usando los datos que sí conocen. Así, podemos encontrar a usuarios que buscan “hogar del libro” en lugar de “casa del libro”, pero más interesantes por el problema que pueden acarrear en la recuperación en un motor de búsqueda del catálogo búsqueda como “autora harry potter” (1.900 búsquedas), “romeo y julieta autor” (1.600) o “autor de la eneida” (590).Si el usuario en estos casos lo que busca es una lista de libros de ese autor, o información biográfica del mismo, en el Opac puede que como mucho les aporte el título buscado; o ni eso si el sistema quiere encontrar todos los términos de la búsqueda. </p>
<p>- Por último, es interesante contrastar la polisemia existente entre la intención dada al usar nuestros encabezamientos de materia con el que tiene quien realiza las búsquedas. Por ejemplo, cabe preguntarse cuántas de las 12.100 veces que se busca la expresión “escritores mexicanos” o de las 2.400 al mes que se busca “escritores hispanoamericanos” se hacen con la intención de encontrar uno o más libros que estudien a los escritores hispanoamericanos o mexicanos, o con la de encontrarse con listas de autores con sus obras asociadas.</p>
<p>Al parecer, según <em>Google</em> y su uso extenso e intensivo del <em>crowdsourcing</em><a name="v17"></a><sup><a href="#n17">17</a></sup>, pareciera que lo más probable, es lo segundo<a name="v18"></a><sup><a href="#n18">18</a></sup>.</p>
<p><strong>Referencias bibliográficas</strong></p>
<p><a name="n1"></a><strong>1.</strong> <strong>Schneider, Karen G.</strong> “<a href="http://www.alatechsource.org/blog/2006/04/how-opacs-suck-part-2-the-checklist-of-shame.html">How OPAC suck, Part 2: the checklist of shame</a>”. <em>ALA TechSource</em>.<br />
<a name="n2"></a><strong>2.</strong> <strong>Castillo-Vidal, Jesús</strong>. “<a href="http://www.mail-archive.com/iwetel@listserv.rediris.es/msg04422.html">Descenso del número de visitas a las webs de bibliotecas y OPACS</a>”. <em>Iwetel</em>, 29 septiembre 2010.<br />
<a name="n3"></a><strong>3.</strong> <strong>Serrano-Cobos, Jorge</strong>; <strong>Sellés, Alicia</strong>. “<a href="http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=3065762">Catálogos online y portales bibliotecarios: ¿un reto para la integración?</a>”. <em>Mi biblioteca</em>, n. 19, 2009, pp. 70-75.<br />
<a name="n4"></a><strong>4.</strong> <em><a href="http://www.librarything.com/work/8653840">LibraryThing</a></em>.<br />
<a name="n5"></a><strong>5.</strong> <em><a href="http://www.goodreads.com/shelf/top_shelves">Goodreads</a></em>.<br />
<a name="n6"></a><strong>6.</strong> <strong>Catacchio, Chad</strong>. “<a href="http://thenextweb.com/google/2010/11/01/google-books-to-get-rich-results-starting-today/">Google books to get ‘rich results’ starting today</a>”. <em>The Next Web (TNW)</em>.<br />
<a name="n7"></a><strong>7.</strong> <strong>Madrigal, Alexis</strong>. “<a href="http://www.theatlantic.com/technology/archive/10/11/inside-the-google-books-algorithm/65422/#">Inside the Google Book Algorithm</a>”. <em>The Atlantic</em>, 1 noviembre, 2010.<br />
<a name="n8"></a><strong>8.</strong> <em><a href="http://www.freebase.com/view/book/poetic_verse_form">Freebase. Poetic verse form</a></em>.<br />
<a name="n9"></a><strong>9.</strong> <em><a href="http://www.freebase.com/view/book/book_character">Freebase. Book character</a></em>.<br />
<a name="n10"></a><strong>10.</strong> <em><a href="http://openlibrary.org/subjects/place:new_york">Open Library</a></em>.<br />
<a name="n11"></a><strong>11.</strong> <em><a href="http://www.muskiz-liburutegia.org/mapalit.html">Biblioteca Municipal de Muskiz</a></em>.<br />
<a name="n12"></a><strong>12.</strong> <strong>Broder, Andrei</strong>. &#8220;<a href="http://www.sigir.org/forum/F2002/broder.pdf">A taxonomy of web search</a>”. <em>IBM Research</em>.<br />
<a name="n13"></a><strong>13.</strong> <strong>Jansen, Jim</strong>. “<a href="http://jimjansen.blogspot.com/2010/11/classifying-user-intent-of-web-queries.html">Classifying the user content of web queries using k-means clustering</a>“. <em>Web search</em>, 1 noviembre, 2010.<br />
<a name="n14"></a><strong>14.</strong> <strong>Young Rieh, Soo</strong>; <strong>Hong (Iris) Xie</strong>. “<a href="http://citeseerx.ist.psu.edu/viewdoc/summary?doi=10.1.1.100.9448">Patterns and sequences of multiple query reformulations in Web searching: A preliminary study (2001)</a>”. En: <em>Proceedings of ASIS&#038;T Annual Meeting, Washington DC</em>, noviembre 2001.<br />
<a name="n15"></a><strong>15.</strong> <strong>Serrano-Cobos, Jorge</strong>. “<a href="http://www.slideshare.net/jorgeserranocobos/search-analytics-2219355">Search Analytics</a>”. [Presentación].<br />
<a name="n16"></a><strong>16.</strong> <em><a href="https://adwords.google.com/select/KeywordToolExternal ">Google Adwords</a></em>.<br />
<a name="n17"></a><strong>17.</strong> <em><a href="http://bit.ly/aZHVXU">Google. define:crowdsourcing</a></em>.<br />
<a name="n18"></a><strong>18.</strong> <em><a href="http://bit.ly/aTbEW3">Google escritores hispanoamericanos</a></em>.</p>
<div style="border:red 1px dashed;font-size:11px;">
<strong>Cómo citar este artículo:</strong></p>
<p><strong>Serrano-Cobos, Jorge</strong>. &#8220;Search analytics: cómo y qué buscan los lectores y no-usuarios&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2011, v. 5, pp. ¿¿-??.
</div>
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		<title>Vídeo de la presentación del Anuario ThinkEPI 2010 en REDOCOM 2.0</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/video-presentacion-anuario-thinkepi-2010-redocom</link>
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		<pubDate>Mon, 08 Nov 2010 21:43:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alfonso López-Yepes</dc:creator>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>

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		<description><![CDATA[El 21 de octubre se presentaba en Madrid, en la sede del Ministerio de Cultura, el Anuario ThinkEPI 2010. A continuación se facilita el enlace a la grabación en vídeo de dicho acto. Presentación del Anuario ThinkEPI 2010 (I) Joaquín Selgas, Tomàs Baiget, Pablo Lara (ponente). (00:54:017) Presentación del Anuario ThinkEPI 2010 (II) Enrique Orduña,<a href="http://www.thinkepi.net/video-presentacion-anuario-thinkepi-2010-redocom">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El 21 de octubre se presentaba en Madrid, en la sede del <em>Ministerio de Cultura</em>, el <em>Anuario ThinkEPI 2010</em>.</p>
<p>A continuación se facilita el enlace a la grabación en vídeo de dicho acto.</p>
<p><a href="http://complumedia.ucm.es/visor.php?video=S0WMnaONcc5ht3Jd54FxYg" target="_blank">Presentación del Anuario ThinkEPI 2010 (I)</a><br />
Joaquín Selgas, Tomàs Baiget, Pablo Lara (ponente).<br />
(00:54:017)</p>
<p><a href="http://complumedia.ucm.es/visor.php?video=psWrOYlibMDEX7ZqbI3CSg" target="_blank">Presentación del Anuario ThinkEPI 2010 (II)</a><br />
Enrique Orduña, Tomàs Baiget<br />
(00:13:00)</p>
<p><a href="http://complumedia.ucm.es/visor.php?video=TPvJZJTIMhPBmdwnixh0MA" target="_blank">Mesa redonda</a><br />
Javier Guallar, Carlos Tejada, Luis Rodríguez Yunta, Elea Giménez Toledo, Lluís Anglada, Natalia Arroyo.<br />
(00:48:52)</p>
<p><a href="http://complumedia.ucm.es/visor.php?video=L7tRiAhc5UL7LDETB98H5w" target="_blank">La presentación del Anuario ThinkEPI 2010 en imágenes</a><br />
(00:01:43)</p>
<p>Los accesos que se relacionan a continuación remiten a la mediateca de <em><a href="http://complumedia.ucm.es/canal.php?p1=rtvdoc" target="_blank">Complumedia-RTVDoc</a></em>, canal docente institucional dependiente del <em>Servicio de Documentación Multimedia</em>,  Sección Departamental de ByD, Facultad de Ciencias de la Información, <em>Universidad Complutense</em>.</p>
<p>El canal se encuentra integrado en estos momentos en <em>REDOCOM 2.0</em>, Red de documentación en medios de comunicación, resultado de un proyecto de investigación UCM-Santander (2009-2010) denominado “<a href="http://www.ucm.es/info/portalesccinf" target="_blank">Portales-canales IPTV en ciencias de la información para la formación, investigación, producción y difusión multimedia&#8221;</a>.</p>
<p><em>REDOCOM 2.0</em> se estructura en tres ámbitos: estudio, ciencias de la información (cine, fotografía, prensa, publicidad, radio, televisión), y contenidos (diez líneas temáticas sobre documentación informativa) y geográfico (nodos iberoamericanos).</p>
<p>La red, con proyección iberoamericana en la idea, filosofía y pretensiones (en su evolución constante) de red social, posibilita la programación vía web en tiempo real y en diferido integrando herramientas de producción, recuperación y difusión informativas mediante el canal docente institucional <em>Complumedia-RTVDoc</em> (en funcionamiento desde 2008 y contenidos normalizados <em>Dublin Core</em>) con enlaces a otros canales web relacionados, sobre cine, periodismo, radio y televisión, e incluso sobre ciencias de la documentación.</p>
<p><em>REDOCOM 2.0</em> posibilita asimismo acceso a portales verticales de producción propia sobre publicidad y cine, como son <em><a href="http://multidoc.rediris.es/publidocnet3" target="_blank">Publidocnet</a></em> (centro virtual de documentación publicitaria) y <em><a href="http://www.ucm.es/info/multidoc/multidoc/cinedocnet" target="_blank">Cinedocnet</a></em> (documentación e investigación cinematográficas). Y también a revistas de documentación informativa elaboradas igualmente en la Sección Departamental de ByD e integradas en el <em><a href="http://revistas.ucm.es/portal/modulos.php?name=principal&#038;col=1" target="_blank">Portal de Revistas Científicas Complutenses</a></em> (incluye estadísticas mensuales de recuperación) como son <em><a href="http://revistas.ucm.es/portal/modulos.php?name=Revistas2&#038;id=DCIN" target="_blank">Documentación de Ciencias de la Información</a></em> y <em><a href="http://revistas.ucm.es/portal/modulos.php?name=Revistas2&#038;id=CDMU" target="_blank">Cuadernos de Documentación Multimedia</a></em>, así como al resto de revistas de documentación como<em><a href="http://revistas.ucm.es/portal/modulos.php?name=Revistas2&#038;id=RGID" target="_blank">Revista General de Información y Documentación</a></em> (también incluida en el portal de revistas mencionado, juntamente con otras revistas complutenses de ciencias sociales y comunicación) y, obviamente, <em><a href="http://www.elprofesionaldelainformacion.com" target="_blank">El Profesional de la Información</a></em>.</p>
<p>Por otra parte, el sitio contempla el acceso a otros instrumentos -de producción propia- de comunicación como son un blog de documentación y un boletín electrónico sobre documentación informativa con enlaces a otros boletines de documentación y de alertas informativas (tipo <em>Dialnet</em>), además de a redes académicas y de investigación públicas iberoamericanas, por lo que REDOCOM 2.0 podría ser considerada como una red de redes iberoamericana de documentación informativa.</p>
<p>Asimismo, está presente de forma colaborativa  en redes sociales como <em>Facebook</em> y <em>Twitter</em>, y otras redes más académicas como <em>LinkedIN</em>, <em>Academia.edu</em> y <em>Researchgate.net</em>.</p>
<p>Finalmente, conviene destacar que canaliza información y acceso a  formación semipresencial y virtual (y herramientas web de correo, foro, chat, canales, videoconferencia) en los ámbitos de primer y segundo ciclo, diplomado, grado, master, doctorado, etc. en el marco iberoamericano.  </p>
<p><strong>Fuente:</strong></p>
<p>Complumedia-RTVDoc. Presentación Anuario ThinkEPI 2010, Madrid Ministerio de Cultura 21 octubre 2010 [en línea] [vídeo digital]. <em>REDOCOM 2.0 -Red de documentación en medios de comunicación</em> (Dir. Alfonso López Yepes). Madrid, Servicio de Documentación Multimedia, Sección Departamental de Biblioteconomía y Documentación, Facultad de Ciencias de la Información, Universidad Complutense de Madrid, 2010.</p>
<p><strong>Alfonso López-Yepes</strong><br />
Madrid, 3 noviembre 2010</p>
<p>Actualización [enero 2011]:</p>
<p>Los vídeos de la presentación del Anuario ThinkEPI se incluyen como anexo videográfico en el último número de C<em>uadernos de Documentación Multimedia</em> (CDM):<br />
<em><a href="http://multidoc.rediris.es/cdm2/index.php/revista/article/viewPDFInterstitial/67/70" target="_blank">http://multidoc.rediris.es/cdm2/index.php/revista/article/viewPDFInterstitial/67/70</a></em></p>
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		<title>Mediación y desintermediación en los entornos digitales: nuevos actores y nuevas funciones en la cadena del libro electrónico</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/mediacion-y-desintermediacion-entornos-digitales-nuevos-actores-nuevas-funciones-cadena-libro-electronico</link>
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		<pubDate>Tue, 02 Nov 2010 16:06:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José-Antonio Cordón y Julio Alonso-Arévalo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2011]]></category>
		<category><![CDATA[Amazon]]></category>
		<category><![CDATA[Apple]]></category>
		<category><![CDATA[Cadena de producción]]></category>
		<category><![CDATA[Distribución]]></category>
		<category><![CDATA[Google Books]]></category>
		<category><![CDATA[iPad]]></category>
		<category><![CDATA[Libro electrónico]]></category>
		<category><![CDATA[Mercado]]></category>

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		<description><![CDATA[De la cadena a una malla EL MERCADO DEL LIBRO electrónico está experimentando transformaciones significativas que afectan a toda la cadena de producción editorial, determinando cambios de posición y de funciones en las tareas tradicionales de autoría, intermediación y distribución. En una economía tradicional los elementos de la cadena revisten un carácter de inmutabilidad en<a href="http://www.thinkepi.net/mediacion-y-desintermediacion-entornos-digitales-nuevos-actores-nuevas-funciones-cadena-libro-electronico">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>De la cadena a una malla</strong></p>
<p><strong>EL MERCADO DEL LIBRO electrónico está experimentando transformaciones significativas que afectan a toda la cadena de producción editorial, determinando cambios de posición y de funciones en las tareas tradicionales de autoría, intermediación y distribución.</strong></p>
<p>En una economía tradicional los elementos de la cadena revisten un carácter de inmutabilidad en la que cada uno de los eslabones ocupa un lugar determinado por el anterior, y responsable del siguiente. En el ámbito del libro la exigencia de la publicación implica necesariamente a un autor, un editor, un impresor, un distribuidor y, en la mayoría de los casos, aunque no de manera necesaria, un lector.</p>
<p>Se trata de un sistema en el sentido tradicional del término, tal y como lo definiera <strong>Bertalanffy</strong>, en el que el conjunto de los elementos se explican y se completan necesariamente para alcanzar un objetivo final, la edición de una obra, en una relación marcada por la verticalidad.</p>
<p>En una economía virtual o en red cada uno de los actores puede entrar en relación con el resto sin la necesaria intervención del conjunto de los elementos considerados globalmente, sin que importe la posición que ocupe en el sistema. Esta configuración permite introducir el concepto de desintermediación, cuyas inferencias representan un poderoso revulsivo en el mundo digital.</p>
<p>Mientras que en el modelo tradicional la publicación pasa necesariamente por la figura del editor, que es quien concede crédito y visibilidad a una obra (de tal manera que el binomio autor-editor es indisoluble), en el modelo digital esta relación adquiere una vertiente polifacética ampliando el elenco de posibilidades que se abren para el autor y su obra.</p>
<p>El modelo se bifurca y se fragmenta en múltiples expectativas susceptibles de erigirse en referentes si el mercado sanciona la viabilidad de las mismas. De esta forma un autor puede decidir conservar la relación con su editor o dirigirse directamente a un distribuidor digital. Puede autoeditarse a través de un sitio web personal  o convertirse en su propio distribuidor buscando el apoyo de librerías digitales (<strong>Zelnick</strong>, 2010).</p>
<p>Como señala <strong>Vacas</strong>, esta estrategia puede significar la desaparición de la editorial como sello de marca que ofrece una garantía al lector sobre aspectos relevantes de la obra. Los editores han de responder con ofertas de valor añadido que justifiquen su existencia “más allá de la numantina defensa de un soporte histórico o de su cuota de mercado” (<strong>Vacas</strong>, 2010).</p>
<p>La edición digital ha abierto sus puertas a miles de autores noveles rechazados por el sistema tradicional de publicación que han visto como editoriales y distribuidoras digitales les ofrecen la posibilidad de publicar sus obras. Y no se trata de compañías desconocidas que buscan hacerse un hueco en el mercado con nuevas ofertas creativas, sino grandes emporios como Amazon que ha creado la <em>Kindle Digital Text Platform</em>, donde los neófitos pueden colgar y vender sus obras, o <em>Apple</em> que a través de Ibookstore desarrolla el mismo servicio. Barnes and Noble hace lo propio y la tendencia es la misma en el resto de sitios.</p>
<p>Estas iniciativas hacen tambalear la posición del editor tradicional y su poder de selección, producción y distribución del libro, pero también elimina una función esencial del circuito editorial, como es la de filtro o embudo que permite articular controles de calidad entre todo aquello que se pretende publicar. De tal manera, la capacidad de discriminación se desplaza de la producción (función editorial) a la recepción (función crítica), siendo el lector el que ha de articular sistemas de valoración que le permitan recuperar la función perdida.</p>
<p>El editor, por su parte, tampoco necesita del distribuidor. Un editor puede distribuir a sus autores o asumir las funciones que en el modelo analógico estaban completamente diferenciadas (<strong>Gil</strong>; <strong>Jiménez</strong>, 2010). Por otra parte, en el modelo analógico la única estrategia posible para la pequeña y mediana editorial es la de la diferenciación de sus productos, lo que redunda en un reforzamiento de su imagen de marca. La visibilidad de un producto está en estrecha relación con el grado de receptividad que es capaz de despertar en el usuario (motivaciones de compra que despierta una marca editorial determinada) pero también por factores derivados como son la presencia continuada en los expositores de una librería o los espacios publicitarios de los medios de comunicación, que actúan como “recordatorios” subliminales de la existencia de la gama de productos asociados.</p>
<p>Pero las estrategias de diferenciación son muy difíciles de sostener sin unas inversiones para las que están imposibilitados los pequeños editores y sin las cuales la ocupación de un espacio comercial tiende a debilitarse. Lo que el modelo digital permite es la multiplicación de los espacios de intervención para el editor posibilitando la inmersión de la obra en los espacios múltiples del marketing viral y las redes sociales. Precisamente este es uno de los aspectos en los que los editores más han evolucionado en los últimos años.</p>
<p><strong>Nuevos agentes</strong></p>
<p>Pero lo realmente novedoso es la aparición de empresas que no responden exactamente a los modelos anteriores, como los agregadores, que difieren considerablemente del papel de los distribuidores tradicionales. Su cometido es la creación y mantenimiento de colecciones de libros electrónicos y otros materiales de tal manera que puedan ser consultados y leídos por los usuarios finales mediante suscripción o compra.</p>
<p>La creación y mantenimiento de estas colecciones representa la participación de un número variable de instituciones intermediarias. Entre éstas están aquellas que adquieren los derechos a los editores para transformar o distribuir los contenidos en forma digital, y las bibliotecas que compran los derechos de acceso para los miembros de las instituciones a la que pertenecen en determinadas condiciones. Las bibliotecas, generalmente, no son propietarias de los contenidos, sólo están licenciadas para su consulta por los editores, que mantienen el copyright de los mismos.</p>
<p>Algunos distribuidores tradicionales también han entrado en el terreno de la venta de contenidos digitales, reuniendo a grupos de editores que comienzan a consorciarse para ofrecer sus contenidos digitalizados a clientes de diverso tipo. Es el caso de <em>Distribuidora de Libros Digitales</em> (DLD) en Brasil, <em>Safari Books</em>, una <em>joint venture</em> entre dos editores de libros de información y tecnología <em>(O’Reilly Media</em> y <em>Pearson Technology Group</em>) o <em>Libranda</em> en España.</p>
<p>Plataformas de éxito desigual según hayan sido los modelos de negocio adoptados. En el caso de <em>Libranda</em>, anunciada como la gran plataforma de libros en castellano, fruto de la unión de grupos editoriales muy importantes como <em>Planeta</em>, <em>Santillana</em>, <em>Random House</em>, <em>Mondadori</em>, <em>Anagrama</em>, etc., y presentada en julio de 2010 después de una gran expectación, los resultados han provocado una decepción considerable, tanto desde el punto de vista de la oferta, poco más de 1.000 títulos en los primeros meses de arranque, como desde sus funcionalidades, poco operativas, nada intuitivas, de escasa usabilidad y, sobre todo, fruto de la replicación del modelo analógico de distribución en el ámbito digital, configurando un sistema que de no cambiar radicalmente está abocado al fracaso<a name="v1"></a><sup><a href="#n1">1</a></sup>.</p>
<p>Un número creciente de editores se está posicionando en el mercado de los contenidos digitales buscando modelos alternativos a los planteados por los agregadores e intermediarios de distinto tipo.</p>
<p><strong>Guerra de estrategias</strong></p>
<p>La evolución del modelo ha dado lugar a interesantes remociones de posiciones consolidadas como la representada por Amazon, que ha desarrollado una oferta multiplataforma en la que es posible adquirir un título para PC, <em>iPhone</em>, <em>Blackberry</em>, <em>Mac</em> y <em>Kindle</em>.</p>
<p>La posición dominante de <em>Amazon</em> en Estados Unidos se funda en la vinculación de un catálogo y un sistema de lectura propietario, el <em>Kindle</em>, que se traduce en una potencia de mercado importante en la negociación con los editores: la imposición de un precio de venta (incluso con pérdidas), acompañada de una amenaza de exclusión en caso de desacuerdo: precios inferiores al 20% de la versión papel más barata y 9,99$ para las novedades, cuyo precio de venta medio en la versión papel es de 26$.</p>
<p>Además la venta implica un reparto del 50% del precio de venta al público para la distribuidora (<em>Amazon</em>) y 50% para el resto de los actores de la cadena del libro. Se trata de una lógica de integración vertical en la que la división 50/50 está sujeta a negociación permanente según la evolución del mercado y la entrada de nuevos actores como <em>Apple</em> y <em>Google</em>.</p>
<p>Precisamente la aparición del <em>iPad</em> de <em>Apple</em> ha obligado a <em>Amazon</em> a cambiar su política de precios, conminada por las presiones de los editores en una decisión que le costó el desplome en la bolsa, llegando a perder sus acciones hasta un 9%. Fue <em>MacMillan</em>, una de las principales editoriales de EE.UU, quien abrió el pulso con el distribuidor al exigirle la venta de sus novedades por encima de los 9,99€ que fijaba el mismo. La respuesta de <em>Amazon</em> no pudo ser más contundente, pues retiró los títulos de <em>MacMillan</em> de su catálogo.</p>
<p>El problema es que <em>MacMillan</em> cuenta entre sus autores a Dan Brown, entre otros superventas, por lo que a las pocas horas <em>Amazon</em> se vio obligada a retractarse de su decisión. Frente a los 9,99 dólares que cobraba <em>Amazon</em>, <em>MacMillan</em> cobrará entre 12,99 y 14,99 dólares por la versión electrónica de la mayoría de sus libros.</p>
<p>Evidentemente el anuncio de Apple de que permitiría a los editores fijar el precio de sus libros desempeñó un importante papel en estas decisiones, de ahí que <em>MacMillan</em> y otras importantes editoriales como <em>Harper Collins</em> de <strong>Rupert Murdoch</strong>, <em>Penguin</em>, <em>Simon and Schuster</em>, <em>Hachette</em>, etc., hayan negociado con <em>Apple</em> para ofrecer sus catálogos digitales en la tienda <em>iBook Store</em>.</p>
<p><strong>Steve Jobs</strong> ha ofrecido mejores prestaciones para los editores: frente al 50% de las ventas que ofrece <em>Amazon</em> para éstos, <em>Apple</em> les ofrece el 70%, además de prescindir de la obligación de exclusividad para el <em>iPad</em>, adoptando formatos abiertos que permitan descargar los contenidos en cualquier dispositivo, al contrario de lo que ocurre con el <em>Kindle</em> de <em>Amazon</em>.</p>
<p>En realidad la estrategia de <em>Amazon</em> se articulaba en torno a ventas baratas de contenidos para fidelizar al cliente con un aparato caro pero atractivo a la luz de los precios de los libros que se podían leer en él. En el caso del <em>iPad</em> la estrategia es completamente distinta pues la venta de libros no restringe el uso del mismo, al contar con muchas aplicaciones diferentes de la mera lectura de libros, de tal manera que <strong>Jobs</strong> puede ofrecer a las editoriales lo que éstas piden, reduciendo al mismo tiempo el mercado de <em>Amazon</em>, y los editores se reservan la libertad de negociar con otras empresas de dispositivos de lectura.</p>
<p>La posición de <em>Amazon</em> también se ha visto amenazada por las intervenciones de <em>Google</em> en el mercado editorial. <em>Google Books</em> está evolucionando hacia <em>Google Editions</em>, presentado en 2010, que se ofrece como una plataforma de biblioteca y librería en línea. Para la venta de un libro <em>Google</em> ofrecerá bien el soporte tecnológico (la transacción será realizada por el librero o editor colaborador), bien el conjunto de la venta, reservándose un porcentaje de la misma según los acuerdos a los que haya llegado con el editor.</p>
<p>La compañía está promocionando su plan de libros electrónicos como una alternativa fundamentalmente diferente y más “abierta” que la de las empresas rivales, principalmente <em>Apple</em> y <em>Amazon</em>. Aunque actuará como minorista y venderá libros desde su propia plataforma, también actuará como mayorista, permitiendo a librerías independientes y otros socios vender en sus propios sitios web. Como mayorista <em>Google</em> tendrá un rol similar al de distribuidores, que compran libros a editores y los revenden a librerías. Esas compañías generalmente se quedan con un porcentaje de cada venta.</p>
<p>En este camino para convertirse en uno de los líderes en la distribución de libros electrónicos <em>Google</em> ha llegado en 2010 a un acuerdo con la <em>American Booksellers Association</em> (ABA), grupo editorial que constituirá uno de sus principales apoyos en Estados Unidos y en el resto del mundo. Esta asociación quiere hacer de <em>Google Editions</em> la mayor fuente de libros electrónicos en los sitios web de cientos de vendedores independientes en todo el país, y uno de los factores clave será el hecho de que Google apuesta por una plataforma abierta y no cerrada a un único dispositivo o formato, como algunos de sus competidores.</p>
<p>La amenaza de <em>Google Editions</em> pronto afectará a <em>Amazon</em> y <em>Apple</em>: ésta última, a raíz de la aparición del <em>iPad</em> y de la tienda <em>iBook Store</em> asociada a él, hace poco que ha comenzado a ofrecer su propio servicio en este terreno.</p>
<p><em>Google Editions</em> tiene previsto situar en el mercado 400.000 libros digitales disponibles a través de cualquier plataforma. Los usuarios podrán comprar libros electrónicos desde sus cuentas de <em>Google</em> gracias a <em>Google Checkout</em>. Este sistema les proporcionará a las editoriales el 63% de los beneficios, mientras que el 37% serán para Google por costes del mantenimiento del servicio.</p>
<p><em>Amazon</em>, que puede experimentar una pérdida de ingresos considerable por la venta de ebooks si prospera el proyecto, junto con <em>Microsoft</em>, <em>Yahoo!</em>, <em>American Society of Journalists and Authors</em>, <em>Council of Literary Magazines and Presses</em>, <em>Internet Archive</em>, <em>National Writers Union</em>, <em>New York Library Association</em>, <em>Science Fiction and Fantasy Writers of America</em>, <em>Small Press Distribution</em>, y la<em> Special Libraries Association</em>, han creado la <em>Open Book Alliance</em> con objeto de crear una alternativa a este proyecto al que han denunciado por ser anticompetitivo.</p>
<p>Todos estos procesos están provocando el reforzamiento económico de las posiciones intermediarias. La existencia de cadenas de valor diferenciadas permite que cualquier contenido se sitúe en ellas sin solución de continuidad. La multiplicación de los usos y de los sistemas de acceso determina esta fragmentación potencial de los contenidos en línea según los flujos financieros y comerciales generados por una oferta cada vez más amplia. La actividad de intermediación se reviste de un carácter de necesidad ineludible en un universo cada vez más complejo.</p>
<p>Los nuevos intermediarios, como los agregadores o los consorcios de editores constituidos en distribuidores digitales, se enfrentan a un doble reto: por una parte adaptarse a la fragmentación creciente de un mercado que exige una adecuación precisa a los diferentes perfiles de demanda. Para ello han de utilizar los medios que la Red pone a su disposición, y aprovechar las oportunidades de los recursos y prestaciones de la misma para la promoción de sus obras, incrementando al máximo su visibilidad. Por otra, encontrar el modelo de negocio que mejor se adapte a una oferta y una demanda en permanente transformación.</p>
<p>Muchos de los problemas existentes con los libros electrónicos están en relación con la naturaleza misma del producto en la que confluyen canales de diferente filiación y naturaleza comercial vinculado al continente y al contenido respectivamente. De tal manera que, como señalan <strong>Benhamou</strong> y <strong>Guillon</strong> (2010), la cadena del libro electrónico se caracteriza por una segmentación en varios niveles: tecnológico (multiplicidad de formatos), logístico (multiplicidad de plataformas de distribución), comercial (multiplicidad de fórmulas tarifarias), jurídico (multiplicidad de formas de protección) y de mercado (multiplicidad de ofertas fragmentadas, sin coordinación ni compatibilidad entre ellas).</p>
<p>Por otra parte, la edición digital exige competencias diferentes a la edición analógica y determina la aparición de funciones y especialidades nuevas en la cadena del libro tales como: productores de metadatos, agregadores, productores de bases de datos, distribuidores de servicios digitales, gestores de información, servicios de digitalización, etc. Esta aparición de nuevas figuras en el entorno editorial abre la vía a nuevos entrantes cuya práctica no está vinculada inicialmente ni al mundo de la cultura ni al de los detentadores de derechos, ni a la creación o la gestión editorial, pero que van ocupando un lugar cada vez más importante en este mercado emergente.</p>
<p>Los modelos de negocio que finalmente adopte el libro electrónico habrán de reconfigurarse en función de la evolución del mercado y de las tecnologías. El modelo vigente para los libros en papel se ha extrapolado al libro electrónico en la idea de que el tráfico de objetos digitales puede ser equiparable al de los libros físicamente considerados. Una vez que se pierde la referencialidad física, los valores estéticos y paratextuales, lo que queda es el contenido, fin último y principal del usuario digital.</p>
<p>En este sentido cada vez cobrará mayor importancia el <em>cloud computing</em> bibliográfico, la nube informativa en la que el alojamiento de contenidos representará un contingente cuya presencia y peso se reforzará a medida que se vaya perdiendo el referente analógico. El modelo que acabará imponiéndose será el del acceso y no el de la propiedad, por lo que las editoriales habrán de cambiar de filosofía de trabajo y de concepción si quieren desplazarse desde la época del incunable digital, en la que ahora se encuentran, a la de la ciberliteratura, en sentido amplio, en la que acabarán instalándose.</p>
<p>Por ello las iniciativas, meritorias, como las de las tiendas online existentes, basadas en un concepto de propiedad que los nativos digitales tienden a ignorar, habrán de modificar su filosofía para adoptar modelos basados en el acceso, con todos los sistemas de seguridad que se estimen oportunos. Además esto propiciará una disminución considerable de la diogenia digital, cuyo afán recopilador se verá calmado por una disponibilidad permanente de contenidos.</p>
<p><strong>Notas</strong></p>
<p><a name="n1"></a><strong>1.</strong> Un lector que quiera comprar un libro en esta plataforma ha de: descargar el software de <em>Adobe Digital Editions</em> e instalarlo, crear una cuenta, configurar el acceso a internet para que se pueda certificar la compra de la obra y, por último, descargar el archivo con el libro. Pero la obra no se compra en <em>Libranda</em> sino en alguna de las tiendas asociadas (<em>El Corte Inglés</em>, <em>TodoEbook</em>, <em>Laie</em>, <em>La Central</em>, <em>Casa del Libro</em>, <em>Abacus</em>, <em>Grammata</em>, <em>Bubok</em>, <em>Fnac</em>, <em>Antonio Machado</em>, etc.).<br />
<em>Libranda</em> remite a estas tiendas donde habrá de hacerse la búsqueda del libro en cada una de ellas y, si hay suerte, comprarlo. El libro, por otra parte, no se puede leer con ninguno de los dispositivos más populares. No se puede descargar ni para <em>Kindle</em> ni para <em>iPad</em>, ni tampoco en ninguna plataforma móvil. Y si al final se puede leer, no se tiene permiso ni para imprimir una página ni hacer una copia.</p>
<p><strong>Referencias bibliográficas</strong></p>
<p><strong>Benhamou, Françoise</strong>; <strong>Guillon, Olivia</strong>. Modèles économiques d’un marché naissant: le livre numérique. Prospective: économie de la culture et de la communication, 2010, n. 2, pp. 6.</p>
<p><strong>Gil, Manuel</strong>;  <strong>Jiménez, Francisco-Javier</strong>. <em>El nuevo paradigma del sector del libro</em>. Madrid, Trama, 2010.</p>
<p><strong>Vacas-Aguilar, Francisco</strong>. &#8220;El poder de la movilidad: de medios de masas a medios personales&#8221;. <em>Telos</em>, n. 83, abril-junio 2010, pp. 81.</p>
<p><strong>Zelnik, Patrick</strong>; <strong>Toubon, Jacques</strong>; <strong>Cerrutti, Guillaume</strong>. <em>Création et Internet. Rapport au ministre de la Culture et de la Communication</em>, janvier 2010.</p>
<div style="border:red 1px dashed;font-size:11px;">
<strong>Cómo citar este artículo:</strong></p>
<p><strong>Cordón-García, José-Antonio</strong>; <strong>Alonso-Arévalo, Julio</strong>. &#8220;Mediación y desintermediación en los entornos digitales: nuevos actores y nuevas funciones en la cadena del libro electrónico&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2011, v. 5, pp. ¿¿-??.
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		<title>El ejercicio de la profesión de especialistas en información y documentación: ¿avanzamos algo?</title>
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		<pubDate>Wed, 27 Oct 2010 16:08:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlota Bustelo-Ruesta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2011]]></category>
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		<description><![CDATA[LA PRÁCTICA DIARIA de la profesión en un campo tan exigente como la consultoría estratégica permite que afloren, de vez en cuando, reflexiones sobre la situación profesional y la percepción de la misma desde otros campos. 1. Introducción Recientemente he asistido al evento anual de IBM-ECM Roadshow (enterprise content management). El evento de carácter comercial,<a href="http://www.thinkepi.net/ejercicio-profesion-especialistas-informacion-documentacion">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>LA PRÁCTICA DIARIA de la profesión en un campo tan exigente como la consultoría estratégica permite que afloren, de vez en cuando, reflexiones sobre la situación profesional y la percepción de la misma desde otros campos.</strong></p>
<p><strong>1. Introducción</strong></p>
<p>Recientemente he asistido al evento anual de I<em>BM-ECM Roadshow</em> (<em>enterprise content management</em>). El evento de carácter comercial, donde principalmente asisten clientes y “partners” de la aplicación ECM de <em>IBM</em> (<em>Filenet</em>) resultó muy interesante, y colateralmente me suscitó algunas reflexiones sobre el devenir de nuestra profesión que me gustaría compartir.</p>
<p>Escuchando a los comerciales contar cuáles son las novedades del último año y las que están por venir del apabullante portfolio de productos que se integran en la plataforma, me reencontré con cosas que aprendí y estudié en el campo teórico hace tiempo y que ahora se venden en forma de aplicaciones informáticas comerciales que ofrecen funcionalidades reales para la gestión de la información y los documentos en las organizaciones.</p>
<p>Sólo como un ejemplo, cuando nos describían las funciones del nuevo producto de la plataforma, <em>Content analytics</em>, me encontré de frente con… <strong>Ranganathan</strong>. La aplicación, que realiza búsquedas semánticas, es capaz de extraer descriptores de un contenido (textual, de momento no queda más remedio) y separarlos en distintas “facetas”.</p>
<p>Las facetas que se utilizaban de ejemplo tampoco se diferenciaban demasiado de las facetas de <strong>Ranganathan</strong>: Personalidad, Materia, Energía, Espacio y Tiempo. Seguramente este famoso matemático y bibliotecario indio, que no alcanzó a ver la explosión de los ordenadores ya que murió en 1972, estaría encantado de ver cómo se ha convertido en un gurú para las tecnologías de la información.</p>
<p><strong>2. ¿Y hay alguien más…?</strong></p>
<p>Entiendo que las investigaciones de <strong>Ranganathan</strong> se considerarían hoy I+D+i, y que cuando una empresa las utiliza para desarrollar los productos que piensa vender estaríamos hablando de transferencia de tecnología.</p>
<p>Y se me ocurría pensar si entre nuestros investigadores de las Facultades de Documentación habría alguien trabajando en algo que en un futuro pudiera “venderse” o implantarse en una aplicación informática. No pretendo hacer un análisis en profundidad del estado de la investigación en nuestras universidades, pues otros lo hacen con mucho más conocimiento de causa; pero cuando leo las revistas, asisto a congresos o participo en jornadas profesionales me quedo siempre con la sensación de que algo no va bien.</p>
<p>Evidentemente existen honrosas excepciones, pero la innovación y el riesgo no parecen tener mucha cabida en nuestros horizontes. Todas las novedades nos vienen del campo de las tecnologías de la información, y nosotros nos limitamos a entenderlas, describirlas minuciosamente y, en el mejor de los casos, proponer aplicaciones para las mismas.</p>
<p><strong>3. ¡Y viva la multidisciplinariedad!</strong></p>
<p>Pero lo malo es que ante este panorama es común encontrarnos con las “quejas” sobre el intrusismo de los informáticos, que han copado las tecnologías de la información sin dejarnos sitio para desarrollar nuestra disciplina o disciplinas. En el campo que yo más trabajo (la gestión de los documentos electrónicos como evidencias de las actividades de las organizaciones), esto se produce no sólo en la investigación, sino muchas veces en la aplicación práctica.</p>
<p>Sólo hay que repasar las ponentes del interesante seminario de <em>Informática El Corte Inglés</em> (<em>Iecisa</em>), &#8220;V Foro de tecnología documental y workflow&#8221;, sobre el tema para darse cuenta de que difícilmente serían reconocidos como profesionales de nuestro ámbito.</p>
<p>Pareciera que estamos ante la paradoja de que la explosión de la sociedad de la información en vez de favorecer la importancia y la presencia de los que nos autodenominamos profesionales de la información y la documentación, empuja para marginarnos entre los hoy estrechos muros de nuestras bibliotecas, centros de documentación y archivos.</p>
<p>Y así, generalizando, y a pesar de estar en campo abonado a la innovación nuestra profesión es percibida por los demás como profundamente “conservadora” en sus planteamientos y actitudes. </p>
<p>Cuando me encuentro a los (no muchos) profesionales que han conseguido ser de verdad reconocidos desde otros ámbitos como líderes y elementos activos de alguna de las tendencias o aplicaciones (muchas) en las que se manifiesta el desarrollo de la sociedad de la información siempre reflexiono sobre qué tienen en común.</p>
<p>La respuesta es siempre la misma: visión amplia, acercamiento multidisplinar y complementariedad con los desarrolladores de aplicaciones informáticas. Y esto requiere del desarrollo de habilidades y competencias que deberían ser un denominador común para nuestra profesión.</p>
<p>Reconocer que no lo son y que se necesita hacer un esfuerzo para poder integrase y liderar equipos multidisplinares es, desde mi punto de vista, el primer paso para avanzar.</p>
<p><strong>4. Un posible ejemplo a seguir</strong></p>
<p>Hace algún tiempo descubrí que estas reflexiones tan personales, que ya compartía con algunos profesionales españoles, también representaban una corriente de opinión en otros países. Mejor aún fue conocer que nuestros colegas de <em>LAC</em> (<em>Library and Archive of Canada</em>) habían decidido que, para poder ejercer su liderazgo en materias de información y documentación en el Gobierno de Canadá, tenían que empezar por crear un nuevo estilo de profesionales.</p>
<p>Utilizan como material <a href="http://rmfuturewatch.blogspot.com/2008/10/records-managers-20-manifesto.html">un manifiesto</a> de 12 puntos elaborado por un grupo de profesionales, y que está publicado en el blog de <strong>Steve Bailey</strong>.</p>
<p>En este caso se trataba de los <em>records managers</em>, pero se basaba en un <a href="http://liblogs.albany.edu/library20/2006/11/a_librarians_20_manifesto.html">Manifiesto</a> anterior de bibliotecarios, publicado por <strong>Laura Cohen</strong>:</p>
<p>A pesar de que no son muy recientes, creo que siguen manteniendo su vigencia intacta, no sólo por lo que dicen sino por la mirada distinta que representaron en su momento. </p>
<p><strong>5. Referencias</strong></p>
<p><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/S._R._Ranganathan">Ranganathan</a>. Wikipedia entry. </p>
<p><a href="http://www-01.ibm.com/software/data/content-management/analytics">IBM Content Analytics</a>. </p>
<p><strong>Tejada Artigas, Carlos Miguel</strong>. “La profesión de información y documentación en 2009”. Anuario ThinkEPI, 2010, v. 4, pp. 57-63.</p>
<p><strong>Abadal, Ernest</strong>; <strong>Baiget, Tomás</strong>. “Congresos españoles de biblioteconomía y documentación: de la inevitable fragmentación a la necesaria transversalidad”. Anuario ThinkEPI, 2010, v. 4, pp. 64-69.</p>
<p>IECISA. <em><a href="http://www.ieci.es/vforo">V Foro de tecnología documental y workflow</a></em>.</p>
<div style="border:red 1px dashed;font-size:11px;">
<strong>Cómo citar este artículo:</strong></p>
<p><strong>Bustelo-Ruesta, Carlota</strong>. &#8220;El ejercicio de la profesión de especialistas en información y documentación: ¿avanzamos algo?&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2011, v. 5, pp. ¿¿-??.
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		<title>Las bibliotecas: “laboratorio” de la Administración electrónica</title>
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		<pubDate>Tue, 26 Oct 2010 16:03:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Juárez Urquijo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[UN CIUDADANO necesita renovar una licencia emitida hace 20 años y se dirige a su ayuntamiento; el mobiliario y la tecnología se han renovado pero no su relación con la Administración: como “siempre” sigue teniendo que ir en horario de oficina. La espera para ser atendido tampoco ha variado: no encuentra ningún terminal de acceso<a href="http://www.thinkepi.net/bibliotecas-laboratorio-administracion-electronica">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>UN CIUDADANO necesita renovar una licencia emitida hace 20 años y se dirige a su ayuntamiento; el mobiliario y la tecnología se han renovado pero no su relación con la Administración: como “siempre” sigue teniendo que ir en horario de oficina.</strong></p>
<p>La espera para ser atendido tampoco ha variado: no encuentra ningún terminal de acceso a internet, ni una red wifi para realizar otro tipo de gestiones, amenizar esperas o consultar la web municipal.</p>
<p>Probablemente el mismo ciudadano que debe desplazarse al ayuntamiento tiene a su disposición una biblioteca pública, con horario amplio de mañana y tarde, ordenadores y wifi abierto; la biblioteca le permite conversar utilizando diversos canales (presencial, teléfono, correo electrónico, chat, redes sociales&#8230;) y realizar trámites sencillos vía web (peticiones, renovaciones, reservas&#8230;). En esos 20 años su relación con la biblioteca se ha transformado; ahora tiene más capacidad para elegir cuando y donde establecer contacto con su biblioteca.</p>
<p>¿Por qué la Administración trata de diferente manera al ciudadano en función  del servicio utilizado?<br />
¿A qué se debe ese diferente comportamiento?</p>
<p><strong>El nuevo espacio social</strong></p>
<p>A finales del siglo XX se hace patente que las tecnologías de la comunicación y la información condicionan nuestros actos cotidianos y conforman un nuevo espacio social, muy dinámico y en pleno desarrollo<a name="v1"></a><sup><a href="#n1">1</a></sup>: la Sociedad de la información.</p>
<p>Toda persona/institución que no esté capacitada para desarrollar actividades cotidianas en el nuevo entorno estará marginada y en riesgo de exclusión. Necesita saber manejar dispositivos, interactuar en internet y comprender que los conceptos “presencial” y “tiempo” han evolucionado (ya no hace falta confluir físicamente en un mismo recinto, nos podemos relacionar a través de redes telemáticas&#8230;).</p>
<p>La relación ciudadano-administración no es ajena a estos cambios. Lo que era válido hasta finales del siglo XX empieza a ser cuestionado: los usos sociales evolucionan y el ciudadano percibe que la Administración no le acompaña; siente que le sigue exigiendo realizar actividades de una manera “gravosa” para sus intereses: no le deja gestionar su tiempo y sus opiniones cuando ya está habituado a hacerlo en el resto de sus actividades cotidianas.</p>
<p>Los poderes públicos superiores son conscientes de la necesidad de una nueva administración capaz de atender a los ciudadanos. Se acuñan nuevos conceptos<a name="v2"></a><sup><a href="#n2">2</a></sup> (“administración electrónica” “e-administración”, “open government”&#8230;), se empieza a hablar de transparencia, participación y colaboración, se aplican políticas para impulsar los cambios y se inyecta una gran cantidad de dinero en la tarea.</p>
<p>Es evidente que se han conseguido avances en la informatización de los procesos administrativos pero parece que no se ha conseguido ofrecer nuevos servicios&#8230;y empieza a ser preocupante la sensación de que posiblemente no se podrán ofrecer ni siquiera los tradicionales de manera más efectiva.</p>
<p>El inadecuado funcionamiento de la administración electrónica no es simplemente un problema de ineficiencia tecnológica, es el reflejo de una inadecuada comprensión de la transformación del marco sociotécnico y su incidencia en la conformación de las relaciones ciudadanos-administración<a name="v3"></a><sup><a href="#n3">3</a></sup>.</p>
<p><strong>La Administración y sus ecosistemas</strong></p>
<p>La Administración, con el reparto de “roles” entre sus departamentos, favorece la aparición de diversos “ecosistemas” administrativos en donde inciden de diferente modo las nuevas tecnologías de la información. Podemos encontrar un ecosistema “troncal” y otro “satélite”.</p>
<p>En los servicios del ecosistema “troncal” (aquellos que están bajo la tutela directa de los gestores y se identifican con la gestión política), los cauces de conversación con los administrados están reglados y son estrictos; el ciudadano puede preguntar y tiene derecho a obtener respuesta en los plazos y términos estipulados. La Administración “sabe” qué es lo que hay que trasmitir y cómo ha de transmitirse; se establece de antemano qué se puede preguntar y cómo se va a responder. Se trabaja sobre la “certeza” de lo conocido (no se improvisa) y se ofrece un “servicio tutelado y custodiado”.</p>
<p>La renovación tecnológica de estos servicios es evidente pero no viene acompañada de una nueva forma de acometer las tareas. Se mantiene el principio de que hay que seguir haciendo las mismas cosas, ofrecer los mismos servicios (con un plus de automatización que mejore las prestaciones) sin analizar las implicaciones de los profundos cambios culturales y sociales que se están desencadenando.</p>
<p>Del entramado TIC se ha asumido el componente tecnológico pero no se ha asimilado (ni percibido a veces) que los hábitos sociales han evolucionado hacia un escenario en el que las conversaciones horizontales y en red desplazan a las verticales y unidireccionales.</p>
<p>Los servicios del ecosistema “satélite” o “cenicienta” (entre ellos las bibliotecas) son aquellos que, estando alejados de los centros de toma de decisiones, son considerados secundarios por administradores y administrados; esa menor “presión administrativa” propicia, indirectamente, un ambiente de trabajo basado en la autosuficiencia y la flexibilidad a la hora de realizar actividades.</p>
<p>Las bibliotecas son lugares de socialización comunitaria: las personas se acercan demandando información, formación y ocio. Esas necesidades dejan al descubierto las carencias de sus fondos y les impelen a buscar la información por todos los cauces posibles. Cuando irrumpe la Sociedad de la información las bibliotecas están (siguen) receptivas a las condiciones en las que se genera y difunde la información y tienen presente cómo evolucionan los usos sociales; reflexionan sobre su actividad cotidiana, sobre lo que los usuarios demandan y lo que pueden ofrecerles<a name="v4"></a><sup><a href="#n4">4</a></sup>.</p>
<p>En un entorno informacional muy cambiante, la biblioteca replantea su &#8220;modelo&#8221; de servicio para adaptarlo a la nueva sociedad. </p>
<p><strong>Las expectativas y los miedos</strong></p>
<p>Volvamos al vecino. La ciudadanía a la que tenemos que servir no ha estado ajena al cambio; tiene acceso a una tecnología barata y de bajo coste de aprendizaje; se está habituando a nuevas formas de ocio, de relación social, a gestionar su tiempo según nuevas reglas. Todos (administradores y administrados) somos usuarios de la Web en el ámbito privado, hemos oído hablar y/o utilizamos las redes sociales, tenemos móviles con acceso a internet. Y empezamos a tener unas expectativas de relación con la Administración que desbordan las respuestas válidas en el entorno de la sociedad industrial:</p>
<p>¿Por qué la Administración obliga a estar en un sitio y a una determinada hora para atender?<br />
¿Por qué no escucha?</p>
<p>Los poderes locales empiezan a estar predispuestos&#8230;y obligados<a name="v5"></a><sup><a href="#n5">5</a></sup> hacia el cambio; perciben que en la Administración que dirigen, en la Administración en la que trabajan, hay que cambiar cosas pero desconocen “el uso social” de las herramientas, tienen miedo a la pérdida de control, a los comentarios, peticiones y críticas de los ciudadanos, al plus de trabajo que se les avecina con la transparencia de la información&#8230;y muchas veces ignoran que en el espacio cotidiano de “su” Administración confluyen las nuevas herramientas, las personas que las utilizan y un “lugar” en el que casi siempre hay un profesional que observa y analiza el nuevo entorno intentando crear nuevos servicios para el ciudadano: la biblioteca pública.</p>
<p><strong>Ese laboratorio llamado biblioteca</strong></p>
<p>La biblioteca lleva años analizando la Sociedad de la información y puede ayudar a impulsar pequeños cambios, casi imperceptibles, que modifiquen en el medio plazo conductas y modelos de gestión fosilizados en el espíritu administrativo.</p>
<p>Allí donde hay una biblioteca la Administración posee un pequeño laboratorio en el que se están implantando experiencias aplicables a la nueva Administración que se persigue y profesionales que pueden ayudar aportando su experiencia y su actividad como usuarios de la web social.<br />
Por cierto, ¿es tu biblioteca un laboratorio?</p>
<p><strong>Referencias bibliográficas</strong></p>
<p><a name="n1"></a><strong>1.</strong> Echeverría, Javier. &#8220;<a href="http://servicios.elcorreo.com/auladecultura/javierecheverria2.html">Sociedad y nuevas tecnologías en el siglo XXI</a>”.</p>
<p><a name="n2"></a><strong>2.</strong> <a href="http://eadminblog.net/post/2010/08/25/conceptos-y-etiquetas-sobre-administracion-electronica?utm_source=feedburner&#038;utm_medium=feed&#038;utm_campaign=Feed:+administracionesenred+(Administraciones+en+red)">Conceptos y etiquetas sobre administración electrónica</a>. <em>Administraciones en red.</em></p>
<p><a name="n3"></a><strong>3.</strong> <strong>Álvarez, J. Francisco</strong>. <a href="http://arbor.revistas.csic.es/index.php/arbor/article/view/314/315">Ciberciudadanía, cultura y bienes públicos</a>, 2009.</p>
<p><a name="n4"></a><strong>4.</strong> <strong>Jantz, Ronald C.</strong> &#8220;<a href="http://eprints.rclis.org/archive/00003185/01/67a4.pdf">Innovaciones tecnológicas en la biblioteca: proyectos digitales que ofrecen nuevas oportunidades al bibliotecario y a la biblioteca</a>&#8220;. <em>Boletín de la Asociación Andaluza de Bibliotecarios</em>, 2002, v. 67, pp. 61-69.</p>
<p><a name="n5"></a><strong>5.</strong> <em><a href="http://www.boe.es/boe/dias/2007/10/31/pdfs/A44336-44436.pdf">Ley 30/2007, de 30 de octubre, de Contratos del Sector Público. Artículo 42.1 Perfil del Contratante</a></em>.</p>
<div style="border:red 1px dashed;font-size:11px;">
<strong>Cómo citar este artículo:</strong></p>
<p><strong>Juárez Urquijo, Fernando</strong>. &#8220;Las bibliotecas: &#8216;laboratorio&#8217; de la Administración electrónica&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2011, v. 5, pp. ¿¿-??.
</div>
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		<title>Reseña de la Presentación del Anuario ThinkEPI 2010 (Madrid, 21 de octubre de 2010)</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/resena-presentacion-anuario-thinkepi-madrid-octubre-2010</link>
		<comments>http://www.thinkepi.net/resena-presentacion-anuario-thinkepi-madrid-octubre-2010#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 26 Oct 2010 10:29:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Guallar</dc:creator>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>

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		<description><![CDATA[El pasado 21 de octubre se presentó oficialmente el Anuario ThinkEPI 2010 en Madrid, en la sala de actos del Ministerio de Cultura. El acto, de algo más de dos horas de duración, tuvo tres partes, y fue retransmitido vía Twitter por varios ponentes y asistentes (etiqueta #thinkepi2010). Abrió la sesión Joaquín Selgas, del Ministerio<a href="http://www.thinkepi.net/resena-presentacion-anuario-thinkepi-madrid-octubre-2010">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>El pasado 21 de octubre se presentó oficialmente el <em>Anuario ThinkEPI 2010</em> en Madrid, en la sala de actos del <em>Ministerio de Cultura</em>.</strong></p>
<p>El acto, de algo más de dos horas de duración, tuvo tres partes, y fue retransmitido vía <em>Twitter</em> por varios ponentes y asistentes (etiqueta #thinkepi2010). Abrió la sesión <strong>Joaquín Selgas</strong>, del <em><a href="http://www.mcu.es">Ministerio de Cultura</a></em>, en sustitución de <strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&amp;campo=ID&amp;texto=553" target="_blank">María Antonia Carrato</a></strong>, que sin embargo se incorporaría más tarde. <strong>Selgas</strong> valoró el papel del Anuario, ya que “iniciativas de reflexión profesional en nuestro campo no sobran”.</p>
<p>La primera de las intervenciones de miembros del grupo <em>ThinkEPI</em> fue la ponencia de <strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&amp;campo=ID&amp;texto=57" target="_blank">Pablo Lara</a></strong> (director de innovación de la UOC) sobre “Innovación en Información”. Como ya nos tiene acostumbrados a quienes hemos tenido la oportunidad de seguirle en otras presentaciones, <strong>Lara</strong> sorprendió y dejó en más de un o momento a la audiencia boquiabierta con los vídeos que mostró, con las demostraciones en vivo de Realidad Aumentada, y especialmente con su actitud rompedora, bien opuesta a las quejas victimistas que a veces se nos atribuyen como profesión.Presidente de un cluster de empresas de alta tecnología, demostró con su ejemplo que tecnología y biblioteconomía-documentación no están separadas, sino todo lo contrario.</p>
<p style="text-align: center;"><a rel="attachment wp-att-1030" href="http://www.thinkepi.net/resena-presentacion-anuario-thinkepi-madrid-octubre-2010/img_5916-2" target="_blank"><img class="aligncenter" title="Intervención de Pablo Lara" src="../img/notas/presentacion.jpg" alt="Intervención de Pablo Lara" width="395" height="294" /></a><span style="font-size: x-small;"><strong>Figura 1. Intervención de Pablo Lara (de izquierda a derecha, Tomàs Baiget, Pablo Lara, Joaquín Selgas y Enrique Orduña-Malea)</strong></span></p>
<p>Asumiendo que innovar supone plantearse dudas, hacer frente al riesgo y no temer al fracaso, ofreció su receta: “no trabajar con problemas sino con soluciones”, defendió el trabajo en grupo (“no a la luz de una idea solitaria, sí a la luz de la colaboración en Red”) e hizo en suma una llamada a un futuro abierto y esperanzador, ya que “viene un futuro diferente en la gestión de la información”, y “las empresas tecnológicas nos necesitan (a los profesionales de la información)”.</p>
<p style="text-align: right;">
<p style="text-align: right;">
<p style="text-align: right;">
<p>Después fue el turno de hablar del Anuario y del grupo <em>ThinkEPI</em>. <strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&amp;campo=ID&amp;texto=46" target="_blank">Tomàs Baiget</a></strong> (fundador del grupo y director), y <strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&amp;campo=ID&amp;texto=1074" target="_blank">Enrique Orduña</a></strong> (redactor jefe del Anuario) hicieron balance de nuestras cuatro primeras temporadas y apuntaron algunas de las próximas novedades. <strong>Orduña</strong> dió cifras sobre temas y artículos más leídos, y celebró la reciente entrada del Anuario por primera vez en el <em><a href="http://ec3.ugr.es/in-recs/ii/Biblioteconomia-fecha-2009.htm" target="_blank">Índice de impacto de revistas de ciencias sociales</a></em> (<em>IN-Recs</em>) que elabora el grupo EC3 de la <em>Universidad de Granada</em>, lo que supone una confirmación de la trayectoria ascendente de una publicación que, a pesar de su juventud, empieza a ser una referencia en la ByD hispana.</p>
<p><strong>Baiget</strong>, por su parte, anunció algunas de las novedades en las que se está trabajando, como la incorporación de un Consejo Asesor internacional, o la “Bibliografía <em>ThinkEPI</em>”, selección de obras recomendadas por los miembros del grupo.</p>
<p>La tercera y última parte de la sesión fue una mesa de debate sobre “Prospectiva de información”, sin duda una de la señas de identidad de <em>ThinkEPI</em>, que fue moderada por quien esto firma. Intervinieron representantes del grupo de diferentes perfiles profesionales y especialidades temáticas, una muestra de la diversidad de analistas que tienen cabida en nuestro proyecto, con el objeto de hablar de prospectiva en cada una de sus áreas de especialidad: <strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&amp;campo=ID&amp;texto=77" target="_blank">Carlos Tejada</a></strong> (<em>Universidad Complutense de Madrid</em>) sobre los estudios de Documentación y las competencias profesionales; <strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&amp;campo=ID&amp;texto=114" target="_blank">Luis Rodríguez Yunta</a></strong> (CCHS-CSIC) sobre Información científica; <strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&amp;campo=ID&amp;texto=48" target="_blank">Elea Giménez</a> Toledo</strong> (CCHS-CSIC) sobre Evaluación de publicaciones científicas; <strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&amp;campo=ID&amp;texto=89" target="_blank">Lluís Anglada</a></strong> (<em>Consorci de Biblioteques Universitàries de Catalunya</em>) sobre Bibliotecas; y <strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&amp;campo=ID&amp;texto=820" target="_blank">Natalia Arroyo</a></strong> (<em>Fundación Germán Sánchez Ruipérez</em>) sobre Web social y Web móvil.</p>
<p style="text-align: center;"><span style="font-size: x-small;"><a rel="attachment wp-att-1046" href="http://www.thinkepi.net/resena-presentacion-anuario-thinkepi-madrid-octubre-2010/img_6004-3"><img class="size-medium wp-image-1046  aligncenter" title="Mesa de debate" src="http://www.thinkepi.net/img/notas/debate.jpg" alt="Mesa de debate" width="398" height="321" /></a></span><span style="font-size: x-small;"><strong>Figura 2. Mesa de debate</strong></span><strong><span style="font-size: x-small;"> (de izquierda a derecha: Lluís Anglada, Carlos Tejada, Elea Giménez, Luis R. Yunta, Natalia Arroyo y Javier Guallar)</span><br />
</strong></p>
<p>Mi primera pregunta fue qué valor otorgaban cada uno de ellos a la prospectiva y cómo hacían para estar al día de las novedades y tendencias en sus campos de especialización. Entre las cosas que se dijeron, se puede subrayar el valor práctico de la prospectiva para aplicarlo a nuestro presente, más que como valor adivinatorio (que puede se nulo) la prospectiva sirve para identificar tendencias, para plantearnos cuáles podemos aplicar ya o vale la pena investigar porque van a ser “rentables”; y en cuanto a las fuentes de actualización, se comentaron desde las clásicas listas de distribución y publicaciones científicas hasta las más actuales rss y redes sociales, y otras como la práctica de la formación (“donde más he aprendido ha sido impartiendo cursos”, dijo <strong>R. Yunta</strong>).</p>
<p>Asimismo, se destacó el papel del Anuario al revisar de manera crítica el estado del arte de la información y documentación y su valor de publicación en tres tiempos: envío a <em>Iwetel</em> con la discusión incluida, blog <em>ThinkEPI</em> y <em>Anuario ThinkeEPI</em>.</p>
<p>Mi segunda pregunta consistió en pedir a los miembros de la mesa dos o tres tendencias para 2010-2011 en sus ámbitos de especialización. Los participantes se ajustaron a mi petición: ideas clave que pudieran ser titulares de prensa o ser recogidas como <em>tweets</em> de 140 caracteres. Algunas fueron:</p>
<p><strong>Tejada</strong> (formación y profesión): en formación, el momento está condicionado por la adaptación a Bolonia, aunque la preocupación mayor es el descenso de matriculaciones (aunque sin embargo en la <em>Complutense</em>, por ejemplo, este curso la matrícula ha sido sorprendentemente buena); y elementos clave a tener en cuenta son: colaboración (abrirse a otras áreas); convergencia; diversificación; formación en competencias/aptitudes, y calidad. En cuanto a la profesión, cuatro tendencias: 1, el usuario ante todo; 2, no basta con dar acceso a contenidos, hay que ofrecer servicios sobre esos contenidos; 3: marketing: saber vendernos en nuestra organización; y 4, flexibilidad ante el cambio.</p>
<p><strong>Elea Gimémez</strong> (evaluación de publicaciones científicas): se producirá una consolidación de las herramientas existentes en la evaluación en ciencias sociales/humanidades; los servicios de publicaciones se van a replantear su modo de actuar (qué publicaciones siguen y cuáles no); cada vez hay más lectores de libro electrónico, y esta es una tendencia que pasará desde la sociedad a la comunidad científica (y no al revés).</p>
<p><strong>Rodríguez Yunta</strong> (información científica): cambio de paradigmas en la medición de la actividad científica; necesidad de más recursos para analizar citas y no solamente <em>WoS</em> y <em>Scopus</em>; y cambios en los sistemas de búsqueda federadas, que son mejorables.</p>
<p><strong>Lluís Anglada</strong> (bibliotecas), después de la mayoría de intervenciones marcadamente optimistas, empezó pintando un panorama “crudo”, el de los efectos de la crisis económica: ¿podremos hacer las bibliotecas escolares y públicas que no se han hecho en los últimos 20 años ahora con la crisis?, ¿cómo haremos frente a los recortes presupuestarios? Ante eso, habrá que poner en valor lo que hacemos, mostrar a la sociedad que la biblioteca aporta cosas, algo que siempre es difícil porque los efectos de nuestro trabajo son a largo plazo.</p>
<p><strong>Natalia Arroyo</strong> (web social y web móvil): la tendencia clave es la mejora del acceso a la información desde cualquier lugar y a cualquier hora, que tiene dos vertientes: en primer lugar por el aumento de la web móvil, y en segundo lugar, por el <em>cloud computing</em> (la información en la nube). Ante esto, las bibliotecas deberán aprovechar mejor las herramientas y la información de la web social (el actual filón de las redes sociales) y asimismo, van a tener un nuevo territorio para explorar en la web móvil.<br />
Sin tiempo para más, el debate dejó ciertamente en el aire un montón de sugerencias, que seguramente se verán reflejadas en sendas notas <em>ThinkEPI</em> que podremos leer en el Anuario 2011.</p>
<p>Otra <a href="http://bdig.blogspot.com/2010/10/un-dia-soleado-enmadrid-o-presentacion.html" target="_blank">reseña del acto</a> se puede leer en el blog de <strong>Lluís Anglada</strong>.</p>
<p><strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&amp;campo=ID&amp;texto=195" target="_blank">Javier Guallar</a></strong><br />
Coordinador del Anuario ThinkEPI<br />
<a href="http://sites.google.com/site/sitiodejavierguallar">http://sites.google.com/site/sitiodejavierguallar</a><br />
<a href="http://twitter.com/jguallar">http://twitter.com/jguallar</a><br />
<a href="mailto:jguallar@gmail.com">jguallar@gmail.com</a></p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Presentación oficial del Anuario ThinkEPI 2010</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/noticia-presentacion-oficial-anuario-thinkepi-2010</link>
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		<pubDate>Sun, 17 Oct 2010 21:01:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ThinkEPI</dc:creator>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>

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		<description><![CDATA[Estimados compañeros, Tenemos el placer de anunciar que el próximo día 21 de octubre se celebrará la presentación oficial del Anuario ThinkEPI 2010 en la sala de actos del Ministerio de Cultura, en Madrid. LUGAR DE CELEBRACIÓN 21 de octubre de 2010 Sala de actos del Ministerio de Cultura San Marcos, 40 28004 Madrid PROGRAMA<a href="http://www.thinkepi.net/noticia-presentacion-oficial-anuario-thinkepi-2010">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Estimados compañeros, </p>
<p>Tenemos el placer de anunciar que el próximo día <strong>21 de octubre</strong> se celebrará la presentación oficial del <em>Anuario ThinkEPI 2010</em> en la sala de actos del <em>Ministerio de Cultura</em>, en Madrid.</p>
<p><img width="229 "height="325" align="right" src="http://www.thinkepi.net/img/portadas/anuario_2010.jpg" alt="Portada Anuario ThinkEPI 2010" /></p>
<p><strong>LUGAR DE CELEBRACIÓN</strong></p>
<p>21 de octubre de 2010<br />
Sala de actos del Ministerio de Cultura<br />
San Marcos, 40<br />
28004 Madrid</p>
<p><strong>PROGRAMA</strong></p>
<p><strong>11:00</strong> <strong>Bienvenida</strong><br />
<strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=553">María Antonia Carrato Mena</a></strong>, <a href="http://www.mcu.es/bibliotecas/CE/InfoGeneral/GestMinisterioSubDireccionGenCoordBibliotecaria.html">Subdirectora General de Coordinación Bibliotecaria</a>.</p>
<p><strong>11:20</strong> <strong>Prospectiva e innovación en ciencias de la información</strong><br />
<strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=57">Pablo Lara-Navarra</a></strong>, Director de Innovación, <a href="http://www.uoc.edu">UOC</a>.</p>
<p><strong>11:40</strong> <strong>El Anuario ThinkEPI: balance de 4 temporadas</strong><br />
<strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=1074">Enrique Orduña-Malea</a></strong>, <a href="http://www.upv.es">UPV</a>, coordinador editorial del <em>Anuario ThinkEPI</em>.</p>
<p><strong>11:50</strong> <strong>Novedades del think-tank ThinkEPI para 2011</strong><br />
<strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=46">Tomàs Baiget</a></strong>, <em><a href="http://www.elprofesionaldelainformacion.com/">El Profesional de la Información</a></em>, director del <em><a href="http://www.thinkepi.net">Anuario ThinkEPI</a></em> </p>
<p><strong>12:00</strong> <strong>Mesa redonda con miembros del <em>Grupo ThinkEPI: Prospectiva en Información y Documentación</em></strong>:<br />
<strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=89">Lluís Anglada</a></strong>, <a href="http://www.cbuc.cat/">CBUC</a>.<br />
<strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=820">Natalia Arroyo-Vázquez</a></strong>, <a href="http://www.fundaciongsr.es/">FGSR</a>.<br />
<strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=34">Carlota Bustelo</a></strong>, <a href="http://www.inforarea.es">Inforarea</a>.<br />
<strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=48">Elea Giménez-Toledo</a></strong>, <a href="http://www.cchs.csic.es/">CCHS-CSIC</a>.<br />
<strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=114">Luis Rodríguez Yunta</a></strong>, <a href="http://www.cchs.csic.es/">CCHS-CSIC</a>.<br />
<strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=77">Carlos Tejada</a></strong>, <a href="http://www.ucm.es">UCM</a>.</p>
<p>Modera: <strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=195">Javier Guallar</a></strong>, <a href="http://www.ub.edu">UB</a>, coordinador del <em>Anuario ThinkEPI</em>.</p>
<p><strong>13:00</strong> <strong>Clausura del acto y aperitivo</strong>.</p>
<p>Se entregará un ejemplar del <em>Anuario ThinkEPI</em> a los asistentes.</p>
<p>Esperamos contar con vuestra presencia.</p>
<p>Equipo de redacción.</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>La catalogación de objetos culturales y la difusión en red del patrimonio</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/catalogacion-objetos-culturales-difusion-red-patrimonio</link>
		<comments>http://www.thinkepi.net/catalogacion-objetos-culturales-difusion-red-patrimonio#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 14 Oct 2010 16:00:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tomás Saorín</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2011]]></category>
		<category><![CDATA[Catalogación]]></category>
		<category><![CDATA[Digitalización]]></category>
		<category><![CDATA[Informatización]]></category>
		<category><![CDATA[Metadatos]]></category>
		<category><![CDATA[Museos]]></category>
		<category><![CDATA[Objetos culturales]]></category>
		<category><![CDATA[Patrimonio]]></category>
		<category><![CDATA[Web 2.0]]></category>

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		<description><![CDATA[VIVIMOS UN BUEN MOMENTO para los proyectos digitales. Si mezclamos las mejores características de cada uno de ellos, detectamos los puntos de innovación y exploramos analogías con otros servicios de éxito en la red, quizá podamos decir que están alcanzando la masa crítica y la robustez tecnológica para dar el salto. ¿Hacia dónde? Una respuesta<a href="http://www.thinkepi.net/catalogacion-objetos-culturales-difusion-red-patrimonio">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>VIVIMOS UN BUEN MOMENTO para los proyectos digitales. Si mezclamos las mejores características de cada uno de ellos, detectamos los puntos de innovación y exploramos analogías con otros servicios de éxito en la red, quizá podamos decir que están alcanzando la masa crítica y la robustez tecnológica para dar el salto.</strong></p>
<p>¿Hacia dónde?</p>
<p>Una respuesta oscura sería hacia un espacio semántico de objetos de información relevantes. Una respuesta más llana sería: crear el youtube del patrimonio cultural.</p>
<p>¿Cuánta información sobre objetos culturales existe en la red?<br />
¿Alguien duda de la sobreabundancia de contenidos sobre patrimonio, arte o museos?</p>
<p>Sin embargo aún hay escasez de contenidos, tanto en cantidad como en calidad. Sin duda bastarían unos pocos clicks para localizar unas fotos sobre el <em><a href="http://www.teatroromanocartagena.org">Teatro Romano de Cartagena</a></em>, un artículo y varias menciones en <em>Wikipedia</em>, el sitio web específico del museo, una página didáctica en el canal de patrimonio del portal regional de contenidos digitales, unos vídeos pirateados en <em>Youtube</em>, otros varios caseros, la memoria de intervenciones arqueológicas, noticias de prensa de su inauguración y musealización, y un largo etcétera.</p>
<p>Con un poco más de esfuerzo accederíamos a bibliografía científica sobre el teatro y su investigación arqueológica. Sin embargo el objeto informativo digital “Teatro Romano de Cartagena” no existe.</p>
<p>Vamos a explicarlo, para poner de relieve la importancia y espacio de crecimiento que hay para la catalogación y creación de repositorios normalizados de objetos culturales.</p>
<p>Deliberadamente he optado por usar de ejemplo un sitio arqueológico que no pertenece a la colección de un museo (aunque él mismo lo sea). Lo mismo ocurriría con monumentos, edificios, conjuntos históricos, etc., que pertenecen al ámbito de gestión del patrimonio cultural extramuseístico.</p>
<p>En la última década los museos españoles han dado el salto hacia la gestión de información documental de sus colecciones a través del desarrollo del sistema integral <a href="http://www.mcu.es/museos/CE/Funciones/Documentacion/DocumenatacionColecciones.html">DOMUS</a>, que abarca todos los subsistemas informativos del museo, siendo de especial relevancia la catalogación o descripción de las piezas de las colecciones.</p>
<p>¿Cómo repercute en el público la mejora de la capacidad informativa de los museos? A través de la publicación y consulta en línea de sus colecciones.</p>
<p>El catálogo colectivo <a href="http://ceres.mcu.es">CERES</a> permite acceder a una información descriptiva y visual de las colecciones de un número creciente de museos. Aquí nos estamos acercando a la existencia del objeto informativo digital de carácter cultural. Dentro del museo, en sus colecciones. Este objeto informativo, procedente del catálogo del museo, está reutilizado en CERES, en Hispana y en <em><a href="http://www.europeana.org">Europeana</a></em>. Dispone de un identificador OAI, y sus metadatos son adaptativos para usos en diferentes contextos. Pueden incorporarse a una exhibición virtual usando el software libre <em>Omeka</em>.</p>
<p>Lo que sucede es que podemos hacer que vuelva a ser central la catalogación, y con ella la activación de oportunidades profesionales en los proyectos de información cultural liderados por museólogos o historiadores del arte. En realidad, catalogación con valor añadido tecnológico: asegurar que los esfuerzos de formalización adoptan las soluciones tecnológicas adecuadas para producir valor en la web 2.0, la web social o como quiera que la llamemos: la red que evoluciona e impacta.</p>
<p>¿Qué es catalogación?</p>
<p>Decidir cuáles son los objetos, explicarlos individualmente y  articularlos. Crear metadatos que permitan su uso contextualizado, estableciendo relaciones complejas de diferente naturaleza y nivel de análisis, entre colecciones propias y ajenas. Actualmente los modelos conceptuales para la descripción en bibliotecas, archivos y museos tienden a confluir.</p>
<p>Las características singulares de estas instituciones de la memoria, que gestionan las colecciones de objetos en los que permanece el conocimiento individual, institucional y colectivo, operan sobre una base común: su organización para permitir el conocimiento. En cada una de estas tres instituciones ha habido un ritmo de desarrollo diferente, en relación a estándares de gestión de información sobre colecciones.</p>
<p>Las bibliotecas lideraron la normalización bibliográfica y la creación de instrumentos globalizados para compartir información, los catálogos colectivos. </p>
<p>En la última década hemos visto aumentar la eficacia que la normalización en el ámbito de archivos ha supuesto para el acceso a información digital sobre sus fondos, a partir de la familia de normas ISAD(G) o ISAAR (cpf) y el concepto de descripción multinivel. Han impactado al mismo tiempo en los nuevos requerimientos funcionales para registros bibliográficos (FRBR) y de autoridades (FRANAR).</p>
<p>En el campo de los museos y colecciones culturales o patrimoniales, ya ha madurado la corriente de normalización e integración, cuyos fundamentos y posibilidades informativas podemos encontrar primero en la normalización de vocabularios controlados para arte y arquitectura y otros como “Nomenclature 3.0 for museum cataloguing”, “<a href="http://www.getty.edu/research/conducting_research/vocabularies">Art &#038; Architecture Thesaurus (AAT)</a>” o “<a href="http://thesaurus.european-heritage.net">HEREIN Thesaurus Projet. European Heritage Network (HEREIN)”</a> y posteriormente en la creación de un esquema de metadatos como <em><a href="http://www.vraweb.org/projects/vracore4">VRA Core</a></em>.</p>
<p>El sistema de información del museo conlleva una complejidad derivada de la propia diversidad de sus colecciones, servicios y tipologías, asociadas a las necesidades de documentación de la investigación, conservación, movimiento de colecciones y protección institucional del patrimonio cultural, sintetizado en el Modelo conceptual de Referencia del CIDOC (<strong>Gutiérrez Usillos</strong>, 2010). Dentro de este sistema, la descripción de los contenidos, adquiere una especificidad diferente del resto de aspectos de gestión, por lo que admite un enfoque globalizado que permite definir un estándar común.</p>
<p>Pero si reducimos la normalización documental al interior del museo, estaremos perdiendo una oportunidad de crear valor informativo duradero en todo el resto del patrimonio de valor cultural, que tanto tirón tiene en el sector económico del turismo cultural y la gestión cultural de la ciudad.</p>
<p>¿A qué objetos referencian las plataformas de realidad aumentada o los webs informativos basados en mapas? A <em>Wikipedia</em>.</p>
<p>El artículo de <em>Wikipedia</em> sobre un sitio cultural se ha convertido en el objeto informativo central, por delante del propio de las instituciones especializadas en cultura y patrimonio. ¿Es ésta la única vía? ¿Eclipsará <em>Wikipedia Commons</em> a <em>Europeana</em>?</p>
<p>¿Por qué no usar simplemente <em>Flickr</em> para difundir las imágenes del patrimonio cultural?</p>
<p>Una primera aproximación al concepto de “objeto cultural” nos sitúa más allá de las colecciones de los museos, aunque ellas constituyan el núcleo. No sólo las obras de arte, sino todos aquellos restos de la cultura material conservados en museos de todo tipo. Se consideran objetos culturales principalmente a aquellos con un valor histórico-artístico, aunque bajo la definición de museos se acojan un buen número de piezas de valor científico (historia natural) o incluso espacios creación contemporánea, o de exhibición de artes escénicas y musicales.</p>
<p>El objeto cultural nos remite al concepto de patrimonio cultural; edificios, monumentos, espacios monumentales y sitios arqueológicos.</p>
<p>Se trata pues de objetos singulares, poseedores de un valor cultural establecido por las instituciones artístico-culturales, que son recurso primario para la investigación histórica y cultural, y que son contemplados desde la óptica de la museología contextual.</p>
<p>El objeto es portador de unos valores originales en un contexto histórico-cultural determinado, que los agentes que los custodian y comunican tienen que conservar, fundamentalmente mediante información secundaria asociada a ellos. Además debe comunicarlo globalmente, en red, para cumplir su rol en la sociedad digital (<strong>Mateo Rusillo</strong>, 2008).</p>
<p>El objeto cultural tiene pues unas características tangibles o directas, pero incluye diferentes capas de información intangible o contextual, que debe mantenerse unida a él para que mantenga a lo largo del tiempo su significado.</p>
<p>ALA y la <em>Visual Resource Association</em> elaboraron el “Cataloging Cultural Objects: a guide to describing cultural Works and their images”, que debería ser una lectura obligada no sólo para los equipos técnicos de lo museos, sino para los responsables de difusión digital del patrimonio.</p>
<p>Existe información cultural, pero su naturaleza no formalizada limita su potencial de impacto, perjudicando a la calidad intrínseca que puedan tener. Al trabajar con el concepto de objeto cultural, se permite delimitar una estructura de datos para describir de forma homogénea tanto un edificio histórico, una escultura monumental, un retablo, un cuadro, un tapiz, un sílex, un vestido, una urna funeraria, una inscripción o un yacimiento arqueológico. Y también un graffiti urbano, una escultura de rotonda, un barrio singular, un arco de triunfo, el puente de los franceses, el edificio Agbar, un parque minero o la ciudad de Toledo entera.</p>
<p>El objeto es además una entidad compleja, compuesta a menudo de partes con valor individual, del mismo o diferente autor o período, susceptibles de descripción independiente, que conformarán diferentes niveles de catalogación en objetos complejos, así como relaciones y agrupaciones apropiadas a la naturaleza de cada manifestación cultural. Piénsese en los diferentes elementos que pueden conformar la descripción de una catedral construida en diferentes fases, conforme a diferentes proyectos y estilos, que además alberga otras manifestaciones artísticas en su interior, articuladas a lo largo del tiempo como un todo cultural.</p>
<p>Se trata fundamentalmente de restos materiales, por lo que un elemento clave en ellos son las representaciones gráficas de los mismos, que constituyen un elemento descriptivo de alto valor, que permiten un acceso digital al mismo, en cierto modo sustitutivo del acceso directo. Los bancos de imágenes procedentes de instituciones culturales son otro recurso sobre el que habría que reflexionar en términos de escasez artificial, gestión de derechos, modelo de negocio y misión social.</p>
<p>¿Qué campo está abriéndose?</p>
<p>El de la compatibilidad en los sitios webs de patrimonio de modos de difusión complementarios, apoyados en repositorios de contenidos digitales de objetos culturales, susceptibles de ser enlazados, remezclados y apropiados por los usuarios de la red.</p>
<p>Los sitios webs de los museos, y muchos canales de patrimonio, son islas informativas. Quizá vistosas, quizá adecuadas para sus fines inmediatos, pero al no ofrecer datos, desaprovechan un recurso de información cuya puesta a disposición de la sociedad generaría una inyección de valor, difusión y socialización diferente al impacto actual.</p>
<p>¿Cuántas webs de museos ofrecen código para embeber sus contenidos en blogs?<br />
¿Cuántas proporcionan una url estable para sus piezas singulares?<br />
¿Cuántas correrán el riesgo de aceptar etiquetado social?</p>
<p>Estas preguntas pueden parecer un llamamiento desde la web 2.0, pero por debajo de ellas están otras menos visibles: </p>
<p>¿Cuántas permiten navegar entre objetos de sus colecciones a otras colecciones?<br />
¿Cuántas permiten descubrir relaciones interesantes?<br />
¿Cuántas definen una licencia clara y amplia de reutilización de los metadatos y contenidos visuales?<br />
¿Cuántas se ofrecen para <em>mashups</em>?</p>
<p>La reutilización de datos culturales pasa, entre otros, por la extensión de las prácticas de catalogación de objetos culturales más allá de los sistemas exclusivamente museísticos y su formalización mediante los recursos de la web semántica (RDF, SKOS). También por la definición de condiciones claras y amplias de reutilización (<em>Commons</em>, Dominio público).</p>
<p>El objeto cultural será el nodo central para la organización y difusión no sólo de las colecciones museográficas, sino en un sentido más amplio del patrimonio histórico-cultural. Este enfoque permite un espacio de conexión entre ambos ámbitos, rescatando el valor informativo del patrimonio que no forma parte directa de los fondos de museos, dibujando un amplio espacio para proyectos informativos culturales innovadores.</p>
<p><strong>Referencias bibliográficas</strong></p>
<p>Cataloging Cultural Objects: a guide to describing cultural Works and their images. Chicago: American Library Association, 2006.</p>
<p><strong>Gutiérrez Usillos, A.</strong> Museología y documentación: Criterios para la definición de un proyecto de documentación en museos. Trea, 2010.</p>
<p><strong>Mateo Rusillo, S.</strong> La comunicación global del patrimonio cultural. Trea, 2008.</p>
<p>Nomenclature 3.0 for museum cataloguing (Third edition of Robert G. Chenhall’s System for Classifying Man-Made Objects). AASLH, 2009.</p>
<div style="border:red 1px dashed;font-size:11px;">
<strong>Cómo citar este artículo:</strong></p>
<p><strong>Saorín, Tomás</strong>. &#8220;La catalogación de objetos culturales y la difusión en red del patrimonio&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2011, v. 5, pp. ¿¿-??.
</div>
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		<title>Archivos centralizados versus proyectos institucionales</title>
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		<pubDate>Mon, 04 Oct 2010 19:14:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Luis Rodríguez-Yunta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2011]]></category>
		<category><![CDATA[Archivos abiertos]]></category>
		<category><![CDATA[Bibliotecas digitales]]></category>
		<category><![CDATA[Políticas]]></category>
		<category><![CDATA[Proyectos]]></category>
		<category><![CDATA[Repositorios]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Estamos equivocando el camino con la fragmentación de repositorios? EN LOS ÚLTIMOS AÑOS estamos asistiendo a una auténtica fiebre de creación de archivos digitales institucionales. El directorio español BuscaRepositorios identifica 66 recursos de este tipo en el medio académico a fecha de 1 de octubre de 2010. Por su parte, en el recolector Hispana se<a href="http://www.thinkepi.net/archivos-centralizados-versus-proyectos-institucionales">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>¿Estamos equivocando el camino con la fragmentación de repositorios?</strong></p>
<p><strong>EN LOS ÚLTIMOS AÑOS estamos asistiendo a una auténtica fiebre de creación de archivos digitales institucionales. El directorio español <em><a href="http://www.accesoabierto.net/repositorios">BuscaRepositorios</a></em> identifica 66 recursos de este tipo en el medio académico a fecha de 1 de octubre de 2010. Por su parte, en el recolector <em>Hispana</em> se relacionan en la misma fecha 503 proyectos y 129 repositorios participantes</strong>.</p>
<p>Parece que cada institución desea ofrecer sus propios recursos, manteniendo el control sobre la versión digital de sus fondos o sobre los documentos generados por sus investigadores. Es un esfuerzo loable, pero ¿es el mejor camino para llegar a los usuarios y garantizar la sostenibilidad de los recursos?</p>
<p>Esta dinámica tiene sus riesgos: no todos los organismos tienen el mismo potencial para asegurar la preservación de sus archivos digitales o para adaptarse con facilidad a las nuevas demandas tecnológicas que vayan surgiendo. Es muy probable que los actuales formatos de edición o versión digital queden obsoletos en poco tiempo y tengan que ser transformados. Y ya es necesario instalar versiones adecuadas para los nuevos dispositivos de lectura.</p>
<p>Otro inconveniente es la dispersión de fuentes para localizar información y la posible duplicación de proyectos. En esta dinámica de trabajo disperso, los recursos centralizados como <em><a href="http://hispana.mcu.es">Hispana</a></em> o <em><a href="http://www.recolecta.net/buscador">Recolecta</a></em>, se limitan a la integración y recuperación de los metadatos, manteniendo meros enlaces a los documentos, y limitando generalmente la capacidad de recuperación de contenidos. Al excluir la consulta del texto completo se está muy lejos de competir con la capacidad de buscadores como <em>Google</em>.</p>
<p>La alternativa a este funcionamiento es la explotación de repositorios colaborativos con un servicio técnico que garantice todas las prestaciones deseables. Con ello, la centralización de los recursos es plena y los documentos generados por una institución se integran en un servicio global, sin perder el carácter de colección identificable en sus páginas de navegación. Esta alternativa afecta tanto al ámbito de los archivos abiertos de carácter científico, en el que se han multiplicado los proyectos universitarios y de centros de investigación, como a las bibliotecas digitales de fondo antiguo, donde a estas instituciones se suman las iniciativas de centros e instituciones culturales de cualquier tipo.</p>
<p>Acerca de la inflación de repositorios académicos se han referido <strong>Chris Armbruster</strong> y <strong>Laurent Romary</strong> en varias contribuciones (<strong>Armbruster</strong> y <strong>Romary</strong>, 2009; <strong>Romary</strong> y <strong>Armbruster</strong>, 2009).</p>
<p>Hay que alabar la aportación de los proyectos institucionales a la promoción del autoarchivo entre los investigadores, especialmente cuando existe un mandato institucional de depósito. Sin embargo, la mayoría de estos recursos no alcanzan un tamaño suficiente, no ofrecen servicios de calidad a la comunidad académica y no logran un buen posicionamiento en el <em><a href="http://repositories.webometrics.info">Ranking Web of World Repositories</a></em>.</p>
<p>Frente a la fragmentación de proyectos institucionales, los archivos temáticos como <em><a href="http://arxiv.org">arXiv</a></em> o <em><a href="http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc">PubMed Central</a></em> pueden ocupar un lugar central en la comunicación internacional para una disciplina. Los investigadores están interesados en suscribirse a las alertas de nuevos depósitos sobre un tema y consecuentemente en incluir sus propios <em>pre-prints</em>, mientras que usualmente no desean recibir este tipo de datos sobre una única institución.</p>
<p><strong>Romary</strong> y <strong>Armbruster</strong> (2009) destacan además dos ejemplos que marcan una nueva tendencia hacia los esfuerzos colaborativos: el sistema <a href="http://hal.archives-ouvertes.fr">HAL</a> en Francia y <em><a href="http://escidoc.org">eSciDoc</a></em> en Alemania. Ambos son recursos centralizados en los que participan varias instituciones con el objetivo de garantizar la preservación y ofrecer servicios de valor añadido: estadísticas, páginas de autor, portales temáticos y enlaces a recursos disciplinares, múltiples formatos de exportación y sistemas de búsqueda avanzada que incluyen la interrogación del texto completo.</p>
<p>En España, el principal ejemplo de funcionamiento centralizado es <em><a href="http://www.recercat.net">Recercat</a></em>, un proyecto coordinado por el <em>Consorci de Biblioteques Universitàries de Catalunya</em> y por el <em>Centre de Supercomputació de Catalunya</em>. En suma, red institucional y servicio informático de garantía. Las universidades participantes pueden tener sus propios archivos abiertos, pero la existencia de un repositorio colectivo es una gran ventaja sobre todo para integrar a las instituciones científicas de menor tamaño, organismos interinstitucionales e instituciones culturales.</p>
<p>Respecto a los proyectos de digitalización de fondo antiguo, quiero destacar un ejemplo concreto de la Universidad de Connecticut (<strong>Ramos</strong> y <strong>Bennett</strong>, 2010), que muestra este modo alternativo de trabajar frente a la fragmentación de recursos. El <em><a href="http://doddcenter.uconn.edu">Centro de Investigaciones Thomas J. Dodd</a></em> de esta universidad, posee desde la década de 1970 una rica colección de <a href="http://doddcenter.uconn.edu/collections/spanper.htm">revistas y periódicos</a> españoles que perteneció a Juan Pérez de Guzmán y Boza, Duque de T’Serclaes, con publicaciones desde al siglo XVIII hasta principios del siglo XX, en especial editadas en Andalucía. Se trata por tanto de un recurso de alto interés que forma parte del patrimonio cultural español, depositado fuera de nuestro país y probablemente al margen de las fuentes recopiladas en <em><a href="http://www.europeana.eu/portal">Europeana</a></em>.</p>
<p>El servicio de colecciones especiales de la biblioteca universitaria decidió abordar la digitalización de una parte de esta colección, en concreto la formada por las <a href="http://doddcenter.uconn.edu/collections/spanwomen.htm">publicaciones femeninas</a>, de gran interés para la historia de las mentalidades, los estudios de género y también la literatura o la moda  No se incluyeron títulos al azar, previamente se cotejó que no estuvieran presentes en los recursos electrónicos españoles.</p>
<p>De los 18 títulos que se han digitalizado, 17 son fondos únicos y uno, &#8220;El Correo de las Damas&#8221;, estaba incluido en los recursos electrónicos de la <em><a href="http://www.bne.es/es/Catalogos/HemerotecaDigital">Hemeroteca de la Biblioteca Nacional de España</a></em> pero los ejemplares de Connecticut incluían dibujos originales de las modas parisinas que la BNE no poseía, de modo que completaba lo que ya se había hecho.</p>
<p>La digitalización de este tipo de fondos es prioritaria por razones de conservación, precisamente para poder ofrecer su consulta a cualquier usuario sin restricciones por su mal estado. La existencia de un acceso libre para la consulta del texto completo a través de internet permite evitar su uso físico y además llegar a un gran número de posibles lectores muy alejados geográficamente. Desde que se puso en marcha el proyecto la mayor parte de los accesos en línea han llegado precisamente desde España.</p>
<p>La web de la biblioteca incluye una página específica sobre el proyecto y una relación de los ejemplares incluidos. Desde aquí se enlaza con los documentos electrónicos existentes en <em><a href="http://www.archive.org">Internet Archive</a></em>, un proyecto cooperativo sin ánimo de lucro que garantiza el libre acceso a un repositorio digital permanente. La <em>Universidad de Connecticut</em> actúa como suministrador de contenidos en un depósito colectivo, sumando sus fondos directamente a un recurso de carácter global.</p>
<p>¿Cuál es la ventaja de volcar los ficheros digitales y no los metadatos en un archivo común?</p>
<p>Sin duda, si el recurso es de alto nivel, las garantías de preservación y además la calidad de la oferta tecnológica. Basta entrar en los ejemplos de los registros de estas revistas españolas en <em>Internet Archive</em> para verlo: el acceso no se limita a un fichero pdf o una imagen escaneada; también puede descargarse en otros formatos, como ePub, DJVU o Mobi, destinados a los nuevos dispositivos lectores de libros electrónicos.</p>
<p>La existencia de repositorios consorciados permitiría abordar con mayor agilidad las sucesivas renovaciones tecnológicas. La lectura desde nuevos dispositivos es ya una realidad, y sus usuarios no pueden quedarse al margen de los servicios que se ofertan. Pronto vendrán otros formatos de exportación o de navegación y los sistemas de archivo tendrán que adaptarse a ello. La dispersión de repositorios no favorece este proceso.</p>
<p>Una comparación similar podría hacerse para las revistas digitales: ¿hemerotecas institucionales o proyectos centralizados?</p>
<p>En España hay un riesgo claro de dispersión por la sólida implantación de la “cultura del corte de cinta”: hay que inaugurar y presentar nuevos productos, nuevos proyectos, nunca hablar de sostener y financiar lo ya existente. ¿Cómo revertir esta tendencia? ¿Por qué no aplicar en la propia institución aquello que más se valora como usuarios?</p>
<p><strong>Referencias bibliográficas</strong></p>
<p><strong>Armbruster, Chris</strong>; <strong>Romary, Laurent</strong>. <em><a href="http://ssrn.com/abstract=1506905">Comparing repository types. Challenges and barriers for subject-based repositories, research repositories, national repository systems and institutional repositories in serving scholarly communication</a></em>. Working Paper Series, 2009.</p>
<p><strong>Ramos, Marisol</strong>; <strong>Bennett, Michael J.</strong>. &#8220;<a href="http://digitalcommons.uconn.edu/libr_pres/26">Mujeres, Damas y Señoritas: el Mundo de las Revistas Femeninas Españolas del Siglo XIX al Alcance de la Mano; The Women’s Magazine Digital Collection at the Thomas J. Dodd Research Center</a>&#8220;. UConn Libraries Presentations, 2010, Paper 26. </p>
<p><strong>Romary, Laurent</strong>; <strong>Armbruster, Chris</strong> (2009). <em><a href="http://ssrn.com/abstract=1425692">Beyond institutional repositories</a></em>. Working Paper Series, 2009.</p>
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<strong>Cómo citar este artículo:</strong></p>
<p><strong>Rodríguez-Yunta, Luis</strong>. &#8220;Archivos centralizados versus proyectos institucionales: ¿Estamos equivocando el camino con la fragmentación de repositorios? &#8220;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2011, v. 5, pp. ¿¿-??.
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		<title>Library analytics: métricas online en servicios de información web</title>
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		<pubDate>Tue, 28 Sep 2010 15:35:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Serrano-Cobos y Ana Casado-Sanchez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2011]]></category>
		<category><![CDATA[Analítica web]]></category>
		<category><![CDATA[Indicadores bibliotecarios]]></category>
		<category><![CDATA[Objetivos]]></category>
		<category><![CDATA[Vocabulario]]></category>

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		<description><![CDATA[LIBRARY ANALYTICS es un concepto traducible más o menos por &#8220;analítica web de bibliotecas&#8221;, y hace referencia al análisis mediante herramientas de analítica web de portales bibliotecarios, y que podría hacerse extensible a servicios de información web en general. En este punto debemos entender el portal bibliotecario como un todo, que englobaría tanto al sistema<a href="http://www.thinkepi.net/library-analytics-metricas-online-en-servicios-de-informacion-web">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em>LIBRARY ANALYTICS</em> es un concepto traducible más o menos por &#8220;analítica web de bibliotecas&#8221;, y hace referencia al análisis mediante herramientas de analítica web de portales bibliotecarios, y que podría hacerse extensible a servicios de información web en general.</strong></p>
<p>En este punto debemos entender el portal bibliotecario como un todo, que englobaría tanto al sistema de consulta del catálogo (opac) como a otras secciones del portal (véase la agenda, la página de servicios, las noticias, etc.). Aunque obviamente no es imprescindible, normalmente veremos en la literatura usar <em>Google analytics</em>, que en muchos casos permite también estudiar el buscador interno del portal bibliotecario y, en cierta medida, el del catálogo.</p>
<p>Este análisis debería permitirnos saber mejor cómo y cuánto está aportando el portal bibliotecario a los objetivos de la institución. Lo primero, por tanto, deberemos tener claras las prioridades del portal y explicitarlas por escrito, por ejemplo:</p>
<p>- Atraer usuarios físicos a través del portal.<br />
- Atraer usuarios de cualquier parte del mundo a través del portal (con un universo de estudio totalmente distinto, usuarios físicos + usuarios web).<br />
- Fidelizar a los usuarios físicos a través del portal.<br />
- Potenciar el uso de los servicios físicos de la biblioteca a través de la Web.<br />
- Potenciar el uso de los servicios online de la biblioteca a través de la Web.<br />
- Etc.</p>
<p>Después, en función de los objetivos o prioridades, debemos determinar cómo medimos el éxito de nuestras acciones promocionales, mediante los denominados KPI (<em>Key Performance Indicators</em> o indicadores clave de desempeño), que nos permiten entender si estamos haciéndolo suficientemente bien o no (y por qué) para conseguir los objetivos que nos hayamos fijado.</p>
<p>Algunos ejemplos típicos serían el número de páginas vistas, el número de visitantes únicos al día, el tiempo medio por visita que los usuarios están en el portal, etc.</p>
<p>Más allá de estos KPI generalistas, aplicables a cualquier portal, podemos buscar mediciones más concretas y adecuadas al contexto de nuestros objetivos. Algún ejemplo:</p>
<p>- <strong>Ratio de conversión</strong>: ¿cuántos usuarios que llegan al portal terminan reservando un ítem online? ¿Cuántos de los que llegan se registran en un boletín semanal de novedades, o en el RSS de las noticias de nuestra institución, o quieren hacerse socios?</p>
<p>- <strong>Días/horas de la semana con más visitas</strong>. Lo interesante aquí es encontrar el porqué, más allá del mero dato. ¿Hay una interrelación causal entre el envío de un boletín, y un aumento de visitas? Si realizamos campañas con <em>Twitter</em>, ¿aumentan mucho las visitas en ciertas horas, o da igual la hora pero sí aumentan debido a cierto tipo de avisos temáticos (es decir, aumentan debido a que miran nuestra información, la que sea, a tal hora, o debido a que ese día hablamos de un cierto tema que interesó más que otros)?</p>
<p>- <strong>Usuarios nuevos vs fidelizados</strong>: nos permitiría saber si un usuario vuelve a utilizar más servicios del portal tras su primera visita, qué servicios son los que fidelizan más, etc.</p>
<p>- <strong>Tasa de correspondencia entre <em>keywords</em> buscadas y lenguaje controlado</strong>: si queremos satisfacer las necesidades de recuperación de información de los usuarios que han llegado a través de internet, es lógico intentar entender cómo buscan y qué palabras clave usan. Si nuestro sistema de recuperación no responde a esas expresiones de búsqueda, los usuarios no encontrarán la información, aunque ésta exista en nuestro catálogo.</p>
<p>Por ejemplo, una expresión bastante buscada en <em>Google</em> por usuarios españoles en idioma español dentro del entorno temático de una biblioteca pública podría ser &#8220;autores españoles&#8221;. Si es coincidente con una materia usada por los catalogadores, el sistema al menos podrá recuperarlo y ofrecer recursos de información específicos a esos usuarios que utilizan esa forma específica de expresar esa necesidad.</p>
<p>¿Qué otros KPI usáis o creéis que se podrían usar en vuestras entidades?</p>
<p>¿Cuáles os resultan más útiles?</p>
<p>¿Alguien está usando <em>Google analytics</em> para medir su servicio de búsqueda interno?</p>
<p><strong>Más información:</strong></p>
<p><strong>Hirst, Tony</strong>. “Library Analytics (part 1).” [Entrada blog].  <em>OUseful.Info, the blog…</em>, 20 agosto, 2008.<br />
<em><a href="http://blog.ouseful.info/2008/08/20/library-analytics-part-1/">http://blog.ouseful.info/2008/08/20/library-analytics-part-1/</a></em></p>
<p><strong>Inan, Hurol</strong>. “Resetting your website’s priorities”. En: <em>Hurol Inan</em>, 16 abril, 2009.<br />
<em><a href="http://hurolinan.com/index.php/2009/04/16/resetting-your-websites-priorities/">http://hurolinan.com/index.php/2009/04/16/resetting-your-websites-priorities/</a></em></p>
<p><strong>Kaushik, Avinash</strong>. “Six Web Metrics / Key Performance Indicators To Die For”. <em>Occam&#8217;s Razor by Avinash kaushik</em>,16 septiembre, 2008.<br />
<em><a href="http://www.kaushik.net/avinash/2008/09/rules-choosing-web-analytics-key-performance-indicators.html">http://www.kaushik.net/avinash/2008/09/rules-choosing-web-analytics-key-performance-indicators.html</a></em></p>
<p><strong>Mi,J.</strong>; <strong>Weng, C.</strong> “Utilizing OPAC Search Logs and Google Analytics: Assessing OPAC Effectiveness and User Search Behavior”. En: <em>VALE Users&#8217;/NJLA CUS/NJ ACRL Conference</em>, 2009, New Jersey.<br />
<em><a href="http://valenews.files.wordpress.com/2009/01/utilizing-opac-search-logs.ppt">http://valenews.files.wordpress.com/2009/01/utilizing-opac-search-logs.ppt</a></em></p>
<div style="border:red 1px dashed;font-size:11px;">
<strong>Cómo citar este artículo:</strong></p>
<p><strong>Serrano-Cobos, Jorge</strong>; <strong>Casado-Sánchez, Ana</strong>. &#8220;Library analytics: métricas online en servicios de información web&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2011, v. 5, pp. ¿¿-??.
</div>
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		<title>Html5: el nuevo estándar básico del Web</title>
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		<pubDate>Mon, 06 Sep 2010 18:13:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Franganillo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2011]]></category>
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		<category><![CDATA[Estándares web]]></category>
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		<category><![CDATA[Html5]]></category>
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		<category><![CDATA[Navegadores web]]></category>

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		<description><![CDATA[EL LENGUAJE html es uno de los puntales del Web. Desde hace más de dos décadas ejerce una función primordial en el proceso de distribuir información a través de internet. En todo ese tiempo ha experimentado algunos cambios en respuesta a las necesidades de los productores de contenido y de los usuarios del web, y<a href="http://www.thinkepi.net/html5-nuevo-estandar-basico-del-web">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>EL LENGUAJE html es uno de los puntales del Web. Desde hace más de dos décadas ejerce una función primordial en el proceso de distribuir información a través de internet. En todo ese tiempo ha experimentado algunos cambios en respuesta a las necesidades de los productores de contenido y de los usuarios del web, y ahora se encuentra a punto para el cambio siguiente: el <em>World Wide Web Consortium</em> (W3C) está esbozando html5.</strong></p>
<p>Esta nueva versión del lenguaje básico del Web proporciona mecanismos para simplificar el trabajo y facilitar la inclusión de elementos multimedia. El principal criterio de diseño de html5 ha sido el de resolver problemas prácticos, y con este objetivo adopta soluciones dirigidas a facilitar el trabajo en situaciones reales.</p>
<p><strong>Antecedentes</strong></p>
<p>Html es el lenguaje de marcación de hipertexto que se diseñó en 1989 para crear páginas web. Desde su creación ha ido evolucionando de acuerdo con diversas necesidades que se orientan sobre todo a mejorar el procesamiento de la información, y así fue como aparecieron varias revisiones (html 2, html 3.2, html 4, html 4.01) que ampliaron y depuraron este lenguaje.</p>
<p>Xhtml 1 se estableció en enero de 2000 como una reformulación de html con sintaxis xml. Desde entonces parecía evidente que los futuros desarrollos de html se harían bajo la bandera del Xhtml, y así consta en numerosos manuales publicados a partir de esa fecha. Durante mucho tiempo, Xhtml se presentó como la evolución natural de un html que debería dejar de usarse.</p>
<p>En agosto de 2002, el W3C comenzó a definir Xhtml 2, una actualización de Xhtml 1 con varias mejoras semánticas pero sin compatibilidad regresiva; era realmente un lenguaje nuevo y así lo confirmaba el hecho de que tenía un nuevo espacio de nombres. Pero a finales de 2009, el W3C detuvo el desarrollo de Xhtml 2.</p>
<p>En 2004 se constituyó el <em>Web Hypertext Application Technology Working Group</em> (<em>Whatwg</em>), un grupo de trabajo nacido al margen del W3C con el propósito de crear una nueva versión del estándar desde un punto de vista destacadamente práctico, y no tan académico.</p>
<p>A mediados de 2006 surgieron voces críticas que reprochaban el avance lento del W3C, la falta de resultados concretos y lo abstracto de sus propuestas (<strong>Castro</strong>, 2007). En efecto, siete años después de que el W3C publicase las recomendaciones oficiales de Html 4.01 y Xhtml 1, aún no había ningún consenso salido del W3C sobre el camino que se debía seguir.</p>
<p>Finalmente, en 2007, el W3C reconoció el trabajo del <em>Whatwg</em> y lo tomó como base para su propia actividad con el fin de proponer una actualización del estándar básico del Web. Y a pesar de que el desarrollo de html estaba cerrado, el W3C se concentró en definir html5. Desde entonces ha habido cierta confusión y acalorados debates sobre cómo debería ser el lenguaje para el futuro desarrollo del Web.</p>
<p><strong>Sintaxis y corrección de errores</strong></p>
<p>Xhtml se creó para sustituir la sintaxis en la que se basa html: el Sgml <em>(Standard Generalized Markup Language</em>), cuya finalidad principal era facilitar la creación manual de documentos. Html era un lenguaje poco riguroso y, como consecuencia, los documentos resultaban un tanto caóticos y no siempre cumplían con la sintaxis. Esto provocó que los navegadores se hicieran más complejos para poder asumir ambigüedades y equivocaciones, es decir, para poder representar los documentos aunque tuvieran errores.</p>
<p>Como las máquinas tienen ciertas dificultades para leer y manipular contenido etiquetado con la sintaxis de Sgml, se propuso una sintaxis nueva basada en xml, un lenguaje derivado de Sgml pero más comprensible para las máquinas. Así, al aplicar a html la sintaxis de xml, los ordenadores son capaces de manipular Xhtml con facilidad y precisión.</p>
<p>La especificación de html5 no se adscribe a una sintaxis o a la otra, sino que admite ambas serializaciones: Html y Xhtml. De esta manera, los creadores de contenido pueden escoger entre un enfoque práctico aunque poco riguroso (sintaxis html) y una visión académica y estricta (sintaxis Xhtml). Con el tiempo, el W3C ha acabado aceptando que Xhtml sea una recomendación paralela que puede coexistir con Html.</p>
<p>Html5 no sólo define cómo se deben analizar los documentos, sino también cómo se deben interpretar si no son válidos o si están mal formados. Actualmente, los navegadores corrigen los errores de sintaxis de distinta manera, del modo en que a los fabricantes les resulta más práctico. Html5 trata de poner fin a esa necesidad de ingeniería inversa de los navegadores, que compiten por definir cómo se deben subsanar los errores (<strong>Andersson</strong>, 2007; <strong>Keith</strong>, 2010).</p>
<p><strong>DOM</strong></p>
<p>Una de las novedades principales de Html5 es la inclusión del <em>Document Object Model</em> (DOM) como fundamento del lenguaje. El DOM describe la estructura de un documento de acuerdo con el paradigma de la orientación a objetos. En otras palabras, define el conjunto de entidades que están presentes en un documento Html y las acciones que pueden realizarse sobre ellas.</p>
<p>Hasta ahora, el DOM siempre se había tratado de forma separada; cada navegador lo implementaba según la particular interpretación que su fabricante hacía de él. En cambio, en html5, el DOM forma parte del estándar. Así se garantiza que los navegadores interpretarán adecuadamente la sintaxis de html y que al mismo tiempo implementarán las funciones del DOM que la sustentan.</p>
<p>Si el DOM está vinculado al lenguaje html, se evita el tener que desarrollar versiones distintas de una misma página para varios programas. El DOM se incluye mediante la extensión de sus API (interfaces de programación de aplicaciones), a las que añade funciones nuevas. Esta ampliación de las capacidades del DOM permite ejecutar funciones sofisticadas que hasta ahora requerían el desarrollo de programas y componentes adicionales (<strong>Álvarez</strong>, 2010). Por ejemplo, <em>Google</em> prevé sustituir con mecanismos propios de html su extensión <em>Gears</em>, desarrollada para sincronizar contenidos para ser usados sin conexión.</p>
<p>Para describir la interfaz de los elementos del DOM con un lenguaje neutro, los autores de html5 han escogido el <em>Interface Definition Language</em> (IDL). Este lenguaje tiene una sintaxis similar a C++, que proporciona métodos para definir conceptos asociados a la programación orientada a objetos: atributos, métodos, constantes, herencias, etc. Pero IDL presenta una desventaja importante: carece de mecanismos para especificar la jerarquía que debe haber entre elementos y las restricciones (obligatoriedad y valores posibles) que cabe aplicar a los atributos.</p>
<p>No obstante, los autores de html5 han escogido este lenguaje, en lugar de DTD o <em>XML Schema</em>, porque puede definir elementos y comportamientos sin depender de una sintaxis concreta, una tarea imposible para DTD y <em>XML Schema</em> (<strong>Korostov</strong> y <strong>Paramzin</strong>, 2010).</p>
<p><strong>Presentación y recogida de información</strong></p>
<p>Html5 incluye elementos nuevos destinados a enriquecer la presentación de documentos. Son ejemplos de ello los elementos semánticos <em>article</em>, <em>header</em>, <em>hgroup</em>, <em>nav</em>, <em>section</em>, <em>aside</em> y <em>footer</em>. Con ellos se pretende evitar que los autores abusen del elemento <em>div</em> para delimitar partes de un documento. Los blogs y los sitios de noticias han influido en gran medida en esta evolución (<em>Schafer</em>, 2010).</p>
<p>Por otra parte, existe un medio para que el usuario pueda hacer llegar datos de entrada a un servidor: los formularios, que recogen información que después remiten a aplicaciones que se ejecutan en el servidor (CGI, API, JSP, <em>servlets</em> u otras interfaces). Html5 define más de una docena de nuevos controles (<em>email</em>, <em>range</em>, <em>date</em>, <em>time</em>, <em>placeholder</em>, <em>autofocus</em>, etc.) que actúan, por fin, sin necesidad de utilizar <em>JavaScript</em>, un lenguaje de programación que no todos los usuarios tienen habilitado (<strong>Pilgrim</strong>, 2010).</p>
<p>Html5 propone, pues, que sean los navegadores, y no los creadores de contenido, quienes faciliten la entrada y la validación de datos que tienen un patrón regular o están sometidos a restricciones. Así, el dolor de cabeza que supone para los diseñadores de páginas web el verificar el formato de direcciones electrónicas, intervalos de valores, términos de búsqueda, colores, fechas y horas, entre otros tipos de datos, se descarga ahora sobre los navegadores.</p>
<p><strong><em>Flash</em> y contenido multimedia</strong></p>
<p>Para incrustar contenido multimedia, html ya contaba con el elemento <em>object</em>, pero la nueva versión del estándar hace una propuesta más semántica. En el ámbito del multimedia, html5 incorpora directivas nuevas que actúan como contenedores de vídeo, gráficos vectoriales y audio.</p>
<p>Se espera que con los elementos <em>video</em> y <em>audio</em> los navegadores tengan la capacidad de presentar el contenido de forma nativa, es decir, sin requerir componentes externos como <em>Flash</em>. Al fin y al cabo, una tarea sencilla como representar contenido multimedia no tiene por qué quedar en manos de un entorno cerrado y propietario.</p>
<p>Este avance ha suscitado el debate sobre si Html5 acabaría con <em>Flash</em>. Es cierto que la propuesta de Html5 puede sustituir funciones que hasta ahora sólo eran posibles con <em>Flash</em>. Para reproducir multimedia no hace falta ningún mecanismo complejo, con que es razonable pensar que html5 desplazará a <em>Flash</em> como contenedor de vídeo y audio, pero no hay argumentos sólidos para pensar que <em>Flash</em> vaya a desaparecer (<strong>Allaire</strong>, 2010).</p>
<p>Al fin y al cabo, <em>Flash</em> no sólo sirve para mostrar contenido multimedia, sino que también tiene capacidad para resolver muchas otras tareas. El objetivo de la propuesta de html5 es que la reproducción de vídeo y audio sea más eficiente, consuma menos recursos y se pueda gestionar con un código abierto y transparente, y sin necesidad de instalar componentes adicionales.</p>
<p>Todo apunta a que los navegadores incorporarán estas capacidades y que muchas páginas web se modificarán para aprovecharlas. Pero de momento, aunque incluidas en el estándar, esas funcionalidades se encuentran en la primera etapa de su adopción y no permiten controlar el contenido multimedia en la misma medida que <em>Flash</em>.</p>
<p>De hecho, el popular depósito de vídeos <em>YouTube</em> ha declarado recientemente que html5 no cubre todas sus necesidades (<strong>Harding</strong>, 2010). Varios son los problemas: html5 no cuenta todavía con un formato de vídeo estándar -se disputan ese puesto <em>H.264</em>, <em>Ogg Theora</em> y <em>WebM</em>-, no sustenta el visionado a pantalla completa ni permite escoger la calidad de reproducción. Por lo tanto, aunque las novedades de html 5 son un avance hacia los estándares abiertos, es razonable pensar que <em>Flash</em> continuará desempeñando un papel vital en la distribución de contenido multimedia.</p>
<p><strong>Presente y futuro</strong></p>
<p>Html5 se presenta como un marco estable para el desarrollo de páginas web. Ha sido definido para durar muchos años gracias a diversos mecanismos que permiten extender el lenguaje con facilidad. La filosofía de html5 aboga además por los estándares abiertos, que son fundamentales para impulsar la innovación e introducir en la sociedad los beneficios de las nuevas tecnologías. Bien sabemos que los estándares abiertos tienen la capacidad de mejorar nuestras vidas, y de ello son ejemplo las nuevas funciones multimedia de html5.</p>
<p>Debido al uso extendido de determinados complementos, como <em>Flash</em>, las nuevas funciones multimedia de html5 no pueden aspirar a sustituirlos por completo. Pero facilitan otros métodos para presentar contenido multimedia. La intención es no depender tanto de los complementos externos y propietarios.<br />
Con todo, el proyecto de html5 ha comenzado a ir un poco a la deriva.</p>
<p>Algunos navegadores han comenzado a exhibir desarrollos propietarios (<strong>Powers</strong>, 2010), lo cual amenaza con socavar la filosofía fundamental. Además, la aparente escisión entre el W3C y el Whatwg sugiere que html5 podría andar fuera del camino deseado, o podría emitir un estándar diferente del que la industria necesita (<strong>Huggers</strong>, 2010).</p>
<p>El W3C y los fabricantes de navegadores representan el futuro del Web. Html5 debe cumplir con su promesa de favorecer un navegador estándar, abierto y único. Esta debe ser la preocupación principal, más allá del dilatado debate, quizá excesivo, en torno a la reproducción de vídeo. Aún hay mucho por hacer en html5 antes de poder integrarse en todos los ámbitos del Web. Hay tiempo suficiente para volver al buen camino.</p>
<p>El último borrador de la especificación html5 se puede consultar en:<br />
<em><a href="http://dev.w3.org/html5/spec">http://dev.w3.org/html5/spec</a></em></p>
<p><strong>REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS</strong></p>
<p><strong>Allaire, Jeremy</strong>. “The future of web content: HTML5, Flash and mobile apps”. <em>TechCrunch</em>, 5 de febrero de 2010.<br />
<em><a href="http://techcrunch.com/2010/02/05/the-future-of-web-content-html5-flash-mobile-apps">http://techcrunch.com/2010/02/05/the-future-of-web-content-html5-flash-mobile-apps</a></em></p>
<p><strong>Álvarez García, Alonso</strong>. HTML5. Madrid: Anaya Multimedia, 2010.</p>
<p><strong>Andersson, David</strong>. “HTML5, XHTML 2 and the future of the web”. <em>Digital Web Magazine</em>, 10 de abril de 2007.<br />
<em><a href="http://digital-web.com/articles/html5_xhtml2_and_the_future_of_the_web">http://digital-web.com/articles/html5_xhtml2_and_the_future_of_the_web</a></em></p>
<p><strong>Castro, Elizabeth</strong>. HTML, XHTML y CSS. Anaya Multimedia, 2007.</p>
<p><strong>Harding, John</strong>. “Flash and the HTML5 &lt;video&gt; tag”. <em>YouTube API Blog</em>, 29 de junio de 2010.<br />
<em><a href="http://apiblog.youtube.com/2010/06/flash-and-html5-tag.html">http://apiblog.youtube.com/2010/06/flash-and-html5-tag.html</a></em></p>
<p><strong>Huggers, Erik</strong>. “HTML5, open standards and the BBC”. <em>BBC Internet Blog</em>, 13 de agosto de 2010.<br />
<em><a href="http://www.bbc.co.uk/blogs/bbcinternet/2010/08/html5_open_standards_and_the_b.html">http://www.bbc.co.uk/blogs/bbcinternet/2010/08/html5_open_standards_and_the_b.html</a></em></p>
<p><strong>Keith, Jeremy</strong>. HTML5 for web designers. Nueva York: A Book Apart, 2010.</p>
<p><strong>Korostov, Alexander V.</strong>; <strong>Paramzin, Dmitry J.</strong> “The arrival of HTML5”. <em>Dr. Dobbs</em>, 13 de agosto de 2010.<br />
<em><a href="http://drdobbs.com/web-development/226700204">http://drdobbs.com/web-development/226700204</a></em></p>
<p><strong>Pilgrim, Mark</strong>. HTML5: up and running. Cambridge [etc.]: O’Reilly Media, 2010.</p>
<p><strong>Powers, Shelley</strong>. “Apple, Opera, and Mozilla: Why are you working against open standards?”. <em>Burningbird</em>, 10 de junio de 2010.<br />
<em><a href="http://burningbird.net/node/108">http://burningbird.net/node/108</a></em></p>
<p><strong>Schafer, Steven M.</strong> HTML, XHTML y CSS. Madrid: Anaya Multimedia, 2010.</p>
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<strong>Cómo citar este artículo:</strong></p>
<p><strong>Franganillo, Jorge.</strong> &#8220;Html5: el nuevo estándar básico del Web&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2011, v. 5, pp. ¿¿-??.
</div>
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		<title>La biblioteca desde una aplicación móvil</title>
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		<pubDate>Thu, 02 Sep 2010 15:52:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Natalia Arroyo-Vázquez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[EL TÉRMINO &#8220;APLICACIÓN&#8221; es muy amplio y se utiliza para designar a cualquier tipo de programa informático. Desde hace un par de años están tomando especial interés las aplicaciones para dispositivos móviles, pequeños programas que se instalan para ampliar las funcionalidades del terminal. Aunque las primeras plataformas de desarrollo de aplicaciones aparecieron a comienzos de<a href="http://www.thinkepi.net/la-biblioteca-desde-una-aplicacion-movil">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>EL TÉRMINO &#8220;APLICACIÓN&#8221; es muy amplio y se utiliza para designar a cualquier tipo de programa informático. Desde hace un par de años están tomando especial interés las aplicaciones para dispositivos móviles, pequeños programas que se instalan para ampliar las funcionalidades del terminal</strong>.</p>
<p>Aunque las primeras plataformas de desarrollo de aplicaciones aparecieron a comienzos de esta década, es en 2008, con el lanzamiento de la tienda de aplicaciones de <em>Apple</em> (la <em>App Store</em>), cuando comienzan a despegar al permitir la venta a desarrolladores externos.</p>
<p><em>Apple</em> inauguraba así un nuevo modelo de negocio y distribución que después han seguido otros: el <em>Market</em> de <em>Android</em>, <em>Ovi Store</em> de <em>Nokia</em>, <em>App World</em> de <em>Blackberry</em>, <em>Marketplace</em> de <em>Windows</em> o la tienda de <em>Palm</em>.</p>
<p>Se trata de meros intermediarios entre el desarrollador y los clientes: el primero encuentra en ellas una buena forma de difusión de sus productos, mientras que los segundos tienen a su alcance múltiples y seguras posibilidades de extensión de su terminal.</p>
<p>Por otra parte, el intermediario obtiene beneficios económicos que ascienden al 30% de las ventas y una tasa anual por desarrollador (99$ en el caso de <em>Apple</em> y 25$ en el <em>Android Market</em>). Y no se trata de un negocio insignificante: en 2009 se gastaron 4.200 millones de dólares en la compra de aplicaciones, según <em>Gartner</em>”<a name="v1"></a><sup><a href="#n1">1</a></sup>, de los cuales el 99,4% de la cuota de mercado correspondió a <em>Apple</em>.</p>
<p>Por otra parte, se trata de un modelo no exento de inconvenientes. La diversidad de plataformas de venta de aplicaciones exige a los desarrolladores programar una misma aplicación varias veces si quieren que funcione en varios sistemas operativos, pues los lenguajes de programación varían. Eso supone un gasto no sólo económico, sino también de aprendizaje del lenguaje y en tiempo de desarrollo.</p>
<p>Sin embargo, esto no parece ser un escollo importante pues las plataformas que funcionan en varios dispositivos (como <em>Java ME</em> o <em>Flash Lite</em>) están en clara decadencia frente a las nativas: <em>Android</em> e <em>iOS</em> son las plataformas preferidas por los desarrolladores”<a name="v2"></a><sup><a href="#n2">2</a></sup>.</p>
<p>Las tiendas de aplicaciones se convierten así en un valor añadido al comprar un dispositivo: a más aplicaciones disponibles, más funciones. Los usuarios pueden encontrarse con que, dependiendo de la plataforma del dispositivo que adquieran, tendrán mayor o menor diversidad de aplicaciones donde elegir.</p>
<p>La tienda con más variedad es la de <em>Apple</em> (225.000 aplicaciones), seguida de <em>Android</em> (72.000), <em>Symbian</em>, <em>Blackberry</em>, <em>Java ME</em>, <em>Flash Lite</em> y <em>Windows</em>, según datos del primer trimestre de 2010”<a name="v2"></a><sup><a href="#n2">2</a></sup>.</p>
<p>Una de las últimas novedades que podrían afectar a este modelo en el futuro es el lanzamiento de la <em>App Inventor</em> de <em>Android</em>”<a name="v3"></a><sup><a href="#n3">3</a></sup> el pasado mes de julio, que supondría la democratización del proceso de creación de aplicaciones.</p>
<p>Las aplicaciones tienen fans y detractores por igual: hay quienes aseguran que son basura”<a name="v4"></a><sup><a href="#n4">4</a></sup>, mientras que otros auguran la muerte de la Web basándose, entre otros factores, en el incremento del acceso a internet desde ellas”<a name="v5"></a><sup><a href="#n5">5</a></sup>.</p>
<p>Independientemente de unos y otros, la realidad es que se trata de un modelo al alza: el incremento en las ventas de <em>smartphones</em> y la extensión de aplicaciones a otros aparatos como tabletas -y quién sabe si libros electrónicos- parece garantizar su afianzamiento.</p>
<p><strong>¿Para qué sirven las aplicaciones?</strong></p>
<p>Pues para todo: desde jugar, consultar un diccionario, navegar, leer un libro, un cómic o el periódico hasta localizar servicios cercanos, gestionar nuestras redes sociales o escribir un documento. Educación, entretenimiento y juegos, libros, noticias, productividad, redes sociales, referencia y viajes son sólo algunas de las categorías que podemos encontrar. Si las combinamos con las prestaciones de los dispositivos móviles (cámara de fotos y vídeo, geoposicionamiento, navegación web, reproducción multimedia, sensores…), empezamos a adivinar sus posibilidades.</p>
<p>Las opciones para determinar la ubicación, combinadas con mapas, la realidad aumentada y la lectura de códigos bidimensionales son sólo algunas de ellas”<a name="v6"></a><sup><a href="#n6">6</a></sup>.</p>
<p><strong>La lectura, una función más de los dispositivos móviles</strong></p>
<p>Una de las más interesantes utilidades de las aplicaciones en nuestro ámbito es la lectura, que se ha convertido en una función más de los dispositivos móviles. Teléfonos móviles, <em>smartphones</em> y tabletas se convierten así en lectores de libros electrónicos, a pesar de no incorporar tinta electrónica en sus pantallas e independientemente del grado de comodidad de la lectura.</p>
<p>Gracias a <em>Stanza</em>”<a name="v7"></a><sup><a href="#n7">7</a></sup>, <em>Wattpad</em>”<a name="v8"></a><sup><a href="#n8">8</a></sup> y otras, podemos descargar libros electrónicos y leerlos en nuestras pequeñas (y no tan pequeñas) pantallas. Incluso algunos libros y cómics se distribuyen en forma de aplicación.</p>
<p>Tiendas de libros electrónicos como <em>Amazon</em>”<a name="v9"></a><sup><a href="#n9">9</a></sup> y <em>Barnes &#038; Noble</em>”<a name="v10"></a><sup><a href="#n10">10</a></sup> han decidido hacer llegar sus libros a cualquier tipo de aparato a través de aplicaciones, incluso a pesar de tener sus propios dispositivos (<em>Kindle</em> y <em>Nook</em>). Se trata de un claro intento de no limitar su negocio de venta de libros.</p>
<p>El mismo camino podría seguirse en las bibliotecas. Por el momento, <em>OverDrive</em>, distribuidor de libros electrónicos, audiolibros y contenidos digitales para bibliotecas, tiene su propia aplicación”<a name="v11"></a><sup><a href="#n11">11</a></sup> para la descarga y reproducción de contenidos multimedia desde la biblioteca.</p>
<p>Con el <em>iPad</em> nacía <em>iBooks</em>”<a name="v12"></a><sup><a href="#n12">12</a></sup>, la aplicación de lectura de <em>Apple</em>, que convertía así a sus dispositivos (<em>iPad</em>, <em>iPhone</em> e <em>iPod Touch</em>) en lectores de libros electrónicos. Desde entonces la competencia entre tabletas y libros electrónicos se declaraba abierta, con múltiples consecuencias que hemos comenzado a ver este año: el abaratamiento de los dispositivos de lectura y la ampliación de sus funciones (como en el <em>Papyre Alex</em>, con sistema operativo <em>Android</em> incorporado) son algunas de ellas. Prensa, cómics y obras de referencia también se pueden leer y consultar desde aplicaciones. </p>
<p><strong>Aplicaciones bibliotecarias</strong></p>
<p>En este contexto, algunas bibliotecas de fuera de nuestras fronteras se han aventurado a poner en marcha sus propias aplicaciones desde distintos puntos de vista y con diferentes objetivos.</p>
<p>La primera de ellas fue la <em>District of Columbia Public Library</em> con una aplicación para <em>iPhone</em>/<em>iPod Touch</em>”<a name="v13"></a><sup><a href="#n13">13</a></sup>, que permite hacer búsquedas en el catálogo, consultar los datos de localización y horarios de apertura de las bibliotecas de la red, gestionar las reservas y consultar una lista de los documentos más populares. Después ha habido otras similares, se puede encontrar un listado en el wiki <em>Library Success</em>”<a name="v14"></a><sup><a href="#n14">14</a></sup>.</p>
<p>Una de las más completas es la de la <em>Biblioteca Pública de Seattle</em>”<a name="v15"></a><sup><a href="#n15">15</a></sup>, que funciona sobre varias plataformas y añade a las funciones de la anterior un calendario de eventos, un servicio de referencia en línea, enlace a <em>Facebook</em> de la biblioteca y acceso a blogs y <em>podcasts</em> de la biblioteca.</p>
<p>Se trata de aplicaciones gratuitas y, la mayor parte de las veces, también abiertas al uso por parte de cualquiera. Hay algunas excepciones que requieren la entrada del número de socio de la biblioteca o datos ligados a la universidad para seguir funcionando, como la de la <em>Universidad Rey Juan Carlos</em>”<a name="v16"></a><sup><a href="#n16">16</a></sup>, sólo para alumnos. Todas ellas constituyen, en mayor o menor medida, una reproducción de la sede web de la institución.</p>
<p>Desde otra perspectiva, algunas redes de bibliotecas utilizan las ventajas del geoposicionamiento para crear aplicaciones o servicios basados en la localización de una biblioteca, que puede ser la más cercana a nuestra ubicación actual o alguna en concreto.</p>
<p>Así, la aplicación <em>Library Navigator</em>”<a name="v17"></a><sup><a href="#n17">17</a></sup> permite localizar cualquier biblioteca en la región de South Kanto (Japón) y otras como <em>Library</em>”<a name="v18"></a><sup><a href="#n18">18</a></sup> o <em>Libraries: Australia</em>”<a name="v19"></a><sup><a href="#n19">19</a></sup> identifican la biblioteca más cercana a la posición del usuario.</p>
<p>Desde una aproximación similar, <em>WorldCat</em>”<a name="v20"></a><sup><a href="#n20">20</a></sup>, la aplicación para <em>iPhone</em> de la <em>Oclc</em>, es capaz de localizar un libro en la biblioteca más cercana. Y <em>LocalBooks</em>, de <em>LibraryThing</em>, añade a las bibliotecas librerías y eventos literarios.</p>
<p>El compromiso con la Web móvil y el mundo de las aplicaciones por parte de este gran catálogo de libros es claro: a esa iniciativa hay que sumar su capa para <em>Layar</em> y el anuncio a comienzos de año del próximo lanzamiento de <em>LibraryAnywhere</em>, una nueva aplicación de pago para bibliotecas que permitiría consultar su catálogo”<a name="v21"></a><sup><a href="#n21">21</a></sup>.</p>
<p>Las visitas guiadas son otra de las posibles utilidades: aprovechando las ventajas de la geolocalización, la <em>North Carolina State University</em> ha situado más de 50 puntos en un mapa de su campus y añadido información e imágenes históricas sobre cada uno de ellos. El resultado es <em>WolfWalk</em>”<a name="v22"></a><sup><a href="#n22">22</a></sup>, un viaje guiado por el campus.</p>
<p>En la utilización de fondos propios coincide la <em>Biblioteca Nacional de Escocia</em>, que saca a la luz parte del archivo <em>John Murray</em> en una pesada aplicación y muestra algunos de sus materiales, acompañados de vídeos y ficheros de audio explicativos”<a name="v23"></a><sup><a href="#n23">23</a></sup>.</p>
<p>El reconocimiento de códigos bidimensionales y de barras promete en el ámbito bibliotecario. Si los códigos bidimensionales (<em>QR</em>, <em>Datamatrix</em> u otros) pueden servir como enlace de acceso directo a la información desde dispositivos móviles en cartelería, catálogos, etc., la lectura de los códigos de barras de libros, discos o películas puede servir para procesar la información bibliográfica en diferentes formas, una vez capturado e interpretado el código a través de la cámara de fotos del dispositivo.</p>
<p>Se trata de la misma función realizada por los escáneres de códigos de barras, pero enriquecida con nuevas opciones y extendida a cualquiera, usuarios incluidos, con un dispositivo móvil y la aplicación adecuada.  Así, <em>RedLaser</em>”<a name="v24"></a><sup><a href="#n24">24</a></sup> lee el código de barras de un libro y muestra los precios de compra en diferentes puntos de venta en línea y las bibliotecas en las que se encuentra, aunque esta última opción sólo está disponible en Estados Unidos. Y <em>LibraryThingScanner</em> para <em>Android</em> lee el código de barras de un libro con el fin de añadirlo a tu catálogo en <em>LibraryThing</em>. <em>Goggles</em>”<a name="v25"></a><sup><a href="#n25">25</a></sup>, la aplicación de <em>Google</em>, reconoce la imagen de portada de un libro y devuelve los resultados sobre él en el buscador.</p>
<p>Dirigida al ámbito profesional, la aplicación de la <em>ALA 2010 Annual Conference</em>”<a name="v26"></a><sup><a href="#n26">26</a></sup> es un acceso directo a toda la información del evento, a la vez que permite gestionar la asistencia a conferencias, buscar un taxi, hotel o restaurante o seguir los <em>tuits</em> del evento.</p>
<p>Bases de datos y proveedores también están presentes en las tiendas de aplicaciones. <strong>Aaron Tay</strong> señala algunos de ellos”<a name="v27"></a><sup><a href="#n27">27</a></sup>.</p>
<p>Pero también hay utilidades externas al ámbito profesional: para gestionar los préstamos de tus libros en la biblioteca”<a name="v28"></a><sup><a href="#n28">28</a></sup>, tu propia biblioteca personal”<a name="v29"></a><sup><a href="#n29">29</a></sup> o para rastrear los libros leídos y compartirlos con otros”<a name="v30"></a><sup><a href="#n30">30</a></sup>. Y pequeñas bromas, como aquella que simula el “shhhhh” de una bibliotecaria una vez que se supera el límite de ruido establecido”<a name="v31"></a><sup><a href="#n31">31</a></sup>.</p>
<p><strong>Buscando el valor añadido</strong></p>
<p>Tras este recorrido por las aplicaciones bibliotecarias se puede obtener una visión general sobre sus utilidades, al menos de las exploradas hasta el momento, y vislumbrar el amplio campo que queda a la imaginación para probar otras nuevas. Lo costoso de su desarrollo y la dependencia del dispositivo son algunas de las desventajas que conllevan, pero por otra parte proporcionan un acceso directo permanente desde el dispositivo, nuevas utilidades y un escaparate, el de las tiendas de aplicaciones.</p>
<p>En nuestro país su empleo en el ámbito bibliotecario es muy escaso, casi inexistente, quizás debido a la baja popularidad de aparatos con sistemas operativos <em>iOS</em> y <em>Android</em>, que soportan las mayores tiendas de aplicaciones, al contrario de lo que sucede en EE.UU. y algunos países de Europa. Sin embargo, el número de <em>smartphones</em> ya ronda los diez millones, y es <em>Symbian</em> (en más del 70% a principios de este año) el sistema operativo predominante. Un tercio de la población declaraba a comienzos de año utilizar aplicaciones en su móvil”<a name="v32"></a><sup><a href="#n32">32</a></sup>.</p>
<p>A la vista de lo expuesto a lo largo de este texto, es evidente que las aplicaciones ofrecen nuevas utilidades y servicios en el ámbito de las bibliotecas. Además del acceso directo a la información web de la biblioteca o a su catálogo —que también brindan los sitios web para móviles”<a name="v33"></a><sup><a href="#n33">33</a></sup> y que constituye el modelo más extendido hasta el momento— y más allá de la difusión que supone que nuestra biblioteca esté presente en una tienda de aplicaciones, es necesario preguntarse qué nuevos servicios se pueden ofertar para rentabilizar la inversión.</p>
<p>El auténtico reto está, por lo tanto, en crear aplicaciones con valor añadido, que exploten las funciones únicas de los dispositivos móviles (geolocalización, la lectura de códigos de barras, la realidad aumentada…) combinadas con el contexto de movilidad para ofertar a sus usuarios servicios únicos y de utilidad.<br />
Por el momento, el uso de aplicaciones en el ámbito de la lectura y por parte de otros proveedores de información nos obligan a los bibliotecarios a no dejarlas caer en el olvido.</p>
<p><strong>REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS</strong></p>
<p><a name="n1"></a><strong>1.</strong> <em><a href="http://arstechnica.com/apple/news/2010/01/apple-responsible-for-994-of-mobile-app-sales-in-2009">http://arstechnica.com/apple/news/2010/01/apple-responsible-for-994-of-mobile-app-sales-in-2009</a></em></p>
<p><a name="n2"></a><strong>2.</strong> Según el siguiente estudio: <strong>Andreas</strong>; <strong>Camilleri, Elizabeth</strong>; <strong>Kapetanakis, Matos</strong>. Mobile Developer Economics 2010 and Beyond: Insights and analysis from the definitive Mobile Developer Survey. Londres: VisionMobile, 2010.<br />
<em><a href="http://www.visionmobile.com/research.php#devecon">http://www.visionmobile.com/research.php#devecon</a></em></p>
<p><a name="n3"></a><strong>3.</strong> <em><a href="http://appinventor.googlelabs.com/about/">http://appinventor.googlelabs.com/about/</a></em></p>
<p><a name="n4"></a><strong>4.</strong> <em><a href="http://www.bothsidesofthetable.com/2010/02/17/app-is-crap-why-apple-is-bad-for-your-health/">http://www.bothsidesofthetable.com/2010/02/17/app-is-crap-why-apple-is-bad-for-your-health/</a></em></p>
<p><a name="n5"></a><strong>5.</strong> <em><a href="http://www.wired.com/magazine/2010/08/ff_webrip/all/1">http://www.wired.com/magazine/2010/08/ff_webrip/all/1</a></em></p>
<p><a name="n6"></a><strong>6.</strong> Sobre ello nos hablaba Isabel Fernández en la última Comunidad de prácticas de <em>Sedic</em>:<br />
<em><a href="http://comunidad20.sedic.es/?p=290">http://comunidad20.sedic.es/?p=290</a></em></p>
<p><a name="n7"></a><strong>7.</strong> <em><a href="http://www.lexcycle.com/">http://www.lexcycle.com/</a></em></p>
<p><a name="n8"></a><strong>8.</strong> <em><a href="http://www.wattpad.com/getmobile">http://www.wattpad.com/getmobile</a></em></p>
<p><a name="n9"></a><strong>9.</strong> <em><a href="http://www.amazon.com/gp/feature.html/ref=sa_menu_karl3?ie=UTF8&#038;docId=1000493771">http://www.amazon.com/gp/feature.html/ref=sa_menu_karl3?ie=UTF8&#038;docId=1000493771</a></em></p>
<p><a name="n10"></a><strong>10.</strong> <em><a href="http://www.barnesandnoble.com/u/free-nook-apps/379002321/?cds2Pid=28709">http://www.barnesandnoble.com/u/free-nook-apps/379002321/?cds2Pid=28709</a></em></p>
<p><a name="n11"></a><strong>11.</strong> <em><a href="http://www.overdrive.com/software/omc/">http://www.overdrive.com/software/omc/</a></em></p>
<p><a name="n12"></a><strong>12.</strong> <em><a href="http://www.apple.com/ipad/features/ibooks.html">http://www.apple.com/ipad/features/ibooks.html</a></em></p>
<p><a name="n13"></a><strong>13.</strong> <em><a href="http://dclibrarylabs.org/projects/iphone/">http://dclibrarylabs.org/projects/iphone/</a></em></p>
<p><a name="n14"></a><strong>14.</strong> <em><a href="http://www.libsuccess.org/index.php?title=M-Libraries#Mobile_applications">http://www.libsuccess.org/index.php?title=M-Libraries#Mobile_applications</a></em></p>
<p><a name="n15"></a><strong>15.</strong> <em><a href="http://www.spl.org/default.asp?pageID=info_card_mobile">http://www.spl.org/default.asp?pageID=info_card_mobile</a></em></p>
<p><a name="n16"></a><strong>16.</strong> <em><a href="http://itunes.apple.com/es/app/universidad-rey-juan-carlos/id342876728?mt=8">http://itunes.apple.com/es/app/universidad-rey-juan-carlos/id342876728?mt=8</a></em></p>
<p><a name="n17"></a><strong>17.</strong> <em><a href="http://itunes.apple.com/us/app/library-navigator-south-kanto/id348791813?mt=8&#038;uo=6">http://itunes.apple.com/us/app/library-navigator-south-kanto/id348791813?mt=8&#038;uo=6</a></em></p>
<p><a name="n18"></a><strong>18.</strong> <em><a href="http://web.me.com/macmummy/Double_Tapp_Apps/Find_Apps.html">http://web.me.com/macmummy/Double_Tapp_Apps/Find_Apps.html</a></em></p>
<p><a name="n19"></a><strong>19.</strong> <em><a href="http://itunes.apple.com/us/app/libraries-australia/id337494089?mt=8&#038;uo=6">http://itunes.apple.com/us/app/libraries-australia/id337494089?mt=8&#038;uo=6</a></em></p>
<p><a name="n20"></a><strong>20.</strong> <em><a href="http://itunes.apple.com/us/app/worldcat-mobile/id309643302?mt=8">http://itunes.apple.com/us/app/worldcat-mobile/id309643302?mt=8</a></em></p>
<p><a name="n21"></a><strong>21.</strong> <strong>Moreno Lanza, Ferrán</strong>. “LibraryThing i altres eines de catalogació social”. En: <em>Els Juliols. Biblioteca 2.0: web social i altres innovacions, Rubí, 5 al 9 de julio, 2010</em>.<br />
<em><a href="http://www.slideshare.net/cursrubi/juliols2010-libarything">http://www.slideshare.net/cursrubi/juliols2010-libarything</a></em></p>
<p><a name="n22"></a><strong>22.</strong> <em><a href="http://www.lib.ncsu.edu/dli/projects/wolfwalk/">http://www.lib.ncsu.edu/dli/projects/wolfwalk/</a></em></p>
<p><a name="n23"></a><strong>23.</strong> <em><a href="http://www.nls.uk/murray-app/index.html">http://www.nls.uk/murray-app/index.html</a></em></p>
<p><a name="n24"></a><strong>24.</strong> <em><a href="http://redlaser.com/">http://redlaser.com/</a></em></p>
<p><a name="n25"></a><strong>25.</strong> <em><a href="http://www.google.com/mobile/goggles/#book">http://www.google.com/mobile/goggles/#book</a></em></p>
<p><a name="n26"></a><strong>26.</strong> <em><a href="http://ala2010.boopsie.com/">http://ala2010.boopsie.com/</a></em></p>
<p><a name="n27"></a><strong>27.</strong> <em><a href="http://musingsaboutlibrarianship.blogspot.com/2010/02/iphone-apps-for-librarians.html">http://musingsaboutlibrarianship.blogspot.com/2010/02/iphone-apps-for-librarians.html</a></em></p>
<p><a name="n28"></a><strong>28.</strong> <em><a href="http://librarybooksapp.com/">http://librarybooksapp.com/</a></em></p>
<p><a name="n29"></a><strong>29.</strong> <em><a href="http://www.books-app.com/contents/support.html">http://www.books-app.com/contents/support.html</a></em></p>
<p><a name="n30"></a><strong>30.</strong> <em><a href="http://bigbuttondesign.com/library/">http://bigbuttondesign.com/library/</a></em></p>
<p><a name="n31"></a><strong>31.</strong> <em><a href="http://itunes.apple.com/us/app/librarian/id307291157?mt=8">http://itunes.apple.com/us/app/librarian/id307291157?mt=8</a></em></p>
<p><a name="n32"></a><strong>32.</strong> UK Leads European Countries in Smartphone Adoption with 70% Growth in Past 12 Months. <em>ComScore</em>, 31 marzo 2010.<br />
<em><a href="http://www.comscore.com/index.php/layout/set/popup/layout/set/popup/Press_Events/Press_Releases/2010/3/UK_Leads_European_Countries_in_Smartphone_Adoption_with_70_Growth_in_Past_12_Month">http://www.comscore.com/index.php/layout/set/popup/layout/set/popup/Press_Events/Press_Releases/2010/3/UK_Leads_European_Countries_in_Smartphone_Adoption_with_70_Growth_in_Past_12_Months</a></em></p>
<p><a name="n33"></a><strong>33.</strong> <strong>Suhonos, M. J.</strong> Building a Location-aware Mobile Search Application with Z39.50 and HTML5. <em>The Code4Lib Journal</em>, n. 10, 22 junio 2010.<br />
<em><a href="http://journal.code4lib.org/articles/2947">http://journal.code4lib.org/articles/2947</a></em></p>
<div style="border:red 1px dashed;font-size:11px;">
<strong>Cómo citar este artículo:</strong></p>
<p><strong>Arroyo-Vázquez, Natalia.</strong> &#8220;La biblioteca desde una aplicación móvil&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2011, v. 5, pp. ¿¿-??.
</div>
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		<title>El libro electrónico y los DRM</title>
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		<pubDate>Mon, 26 Jul 2010 22:17:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Julio Alonso-Arévalo y José Antonio Cordón</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2011]]></category>
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		<description><![CDATA[1. INTRODUCCIÓN LOS FORMATOS DIGITALES y las redes de información global han propiciado la rápida y fácil distribución de los contenidos de todo tipo; ello ha favorecido la amplia difusión de la información más allá de los límites espacio-temporales a los que estaba circunscrito el formato impreso. Pero esta ventaja incuestionable también está favoreciendo la<a href="http://www.thinkepi.net/libro-electronico-drm">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>1. INTRODUCCIÓN</strong></p>
<p><strong>LOS FORMATOS DIGITALES y las redes de información global han propiciado la rápida y fácil distribución de los contenidos de todo tipo; ello ha favorecido la amplia difusión de la información más allá de los límites espacio-temporales a los que estaba circunscrito el formato impreso. Pero esta ventaja incuestionable también está favoreciendo la difusión ilegal de contenidos protegidos por derechos de autor, con graves implicaciones económicas, tecnológicas, legales y sociales.</strong> </p>
<p>La copia ilegal siempre ha existido, aunque el soporte físico condicionaba bastante la dificultad, calidad y funcionalidad de lo copiado; e incluso en el medio digital existe lo que se denomina “el agujero analógico”<a name="v1"></a><sup><a href="#n1">1</a></sup>, es decir la posibilidad de copiar las señales emitidas analógicamente y convertirlas posteriormente a formato digital (por ejemplo, se reproduce un CD digital que tiene DRM, y la audición se vuelve a grabar sin DRM; sólo se habrá perdido algo de calidad en la reproducción). Más adelante volveremos sobre el DRM.</p>
<p>La facilidad de copia aumentó con los soportes analógicos (discos, casetes, vídeos…) y todavía más con la llegada de los soportes digitales (CD, DVD, etc.), que permiten copiar cualquier documento un número ilimitado de veces, con una fidelidad igual a la del original, rápidamente, y con muy poco coste. Si a ello se une la mayor capacidad de las redes de comunicaciones con el desarrollo de la banda ancha, la situación de viabilidad para los modelos de negocio basados en la compensación económica por número de copias vendidas queda en entredicho. </p>
<p>Según un estudio llevado a cabo por el <em>Observatorio de Piratería y Hábitos de Consumo de Contenidos Digitales</em> (mayo 2010)<a name="v2"></a><sup><a href="#n2">2</a></sup>, la estimación de pérdidas por contenidos pirateados ascendió en España durante la segunda mitad de 2009 a 5.100 millones de euros. De ellos los libros electrónicos supusieron el 20% de las unidades copiadas, con un valor aproximado de 200 millones de euros. </p>
<p>El informe prevé que con la expansión del libro electrónico<a name="v3"></a><sup><a href="#n3">3</a></sup> las cifras se incrementarán: se calcula que una obra de éxito está disponible ilegalmente en la red en un plazo de dos semanas desde su presentación, aunque aquellas obras de más éxito, principalmente bestsellers y obras de gran consumo se incorporan al día siguiente de su publicación<a name="v4"></a><sup><a href="#n4">4</a></sup>. </p>
<p>Pero la cuestión de las fechas no es más que la anécdota que subyace al tema nuclear: la inexorable incorporación de todos los contenidos al universo digital. Lo que hace poco más de un año pertenecía al contexto de lo posible, en la actualidad, y en el futuro con más razón, cae en el terreno de lo predecible y habitual. </p>
<p>La falta de una respuesta editorial “legal” hace que estas prácticas se vayan convirtiendo en hábitos de consulta y consumo que se van consolidando. Se propiciará la compensación económica por la vía de sistemas alternativos que, por la propia inercia del sistema, pueden constituirse en práctica dominante, como está ocurriendo en el caso de la música.</p>
<p><strong>2. GESTORES DE DERECHOS DIGITALES</strong></p>
<p>Debido a estas circunstancias, y ante la necesidad de salvaguardar los derechos de autor en un entorno tan vulnerable como el digital, es por lo que se desarrollan mecanismos para la protección de contenidos como son las marcas de agua, identificadores únicos, sistemas confiables y los DRM, que son herramientas que intentan preservar el acceso no autorizado<a name="v5"></a><sup><a href="#n5">5</a></sup>. </p>
<p>DRM (<em>Digital Rights Management</em>) es un concepto y a la vez un dispositivo con un sistema de cifrado que combina hardware y software –sistemas de encriptación- con la finalidad de establecer los usos permitidos por el titular de los derechos sobre una obra digital. Es utilizado por autores y editores de obras protegidas por derechos de autor para evitar el pirateo y otras actividades ilegales, o establecer un rango de usos permitidos y no permitidos en base a diferentes circunstancias y condiciones.</p>
<p>DRM engloba varias técnicas que permiten al propietario de los derechos o a su distribuidor autorizado controlar cómo se utilizan los contenidos por parte de los usuarios. Su estipulación legal se basa en un tratado aprobado por la comunidad internacional en el seno de la OMPI (<em>Organización Mundial de la Propiedad Intelectual</em>) en 1996, que fue ratificado por la directiva comunitaria 2001/29/CE de 22 de mayo<a name="v6"></a><sup><a href="#n6">6</a></sup> denominada “Derechos de autor en Internet”<a name="v7"></a><sup><a href="#n7">7</a></sup>. </p>
<p>Aunque es ahora cuando más se está hablando de DRM por la popularización de los libros electrónicos, los primeros sistemas comenzaron a funcionar a finales de los años 90 aplicados a música, vídeo, programas informáticos y documentos electrónicos, con la finalidad de servir simplemente como sistema anticopia. Posteriormente el DRM se ha aplicado al control de los diferentes usos que se pueden hacer de un documento digital, ya que la restricción puede establecerse sobre un uso concreto (lectura, impresión, modificación, descarga…) de un producto digital creativo (literatura, música, películas, programas&#8230;).</p>
<p>Los mecanismos DRM están lejos de disponer de un estándar, ya que la codificación es distinta según la empresa que lo diseña, pero todos ellos tienen en común algunas características como son: </p>
<p>-Se aplican a contenidos intelectuales o creativos en formato digital.<br />
-Establecen quién o quiénes acceden a las obras, y bajo qué condiciones.<br />
-Autorizan o deniegan el acceso a la obra, o a alguna de sus funciones.<br />
-Las condiciones de acceso las establece el proveedor de la obra.<br />
-Reduce las posibilidades de la proliferación de copias ilegales.<br />
-Facilita disponer a tiempo real de estadísticas de accesos y usos de un archivo digital, ayudando a determinar el valor de éste.</p>
<p>El DRM es utilizado en bibliotecas para fijar un tiempo de uso limitado de los libros electrónicos en préstamo. Una vez transcurrido el plazo, automáticamente hace que el libro no pueda seguir siendo leído o desaparezca del lector de libros (<em>eReader</em>).</p>
<p>En la industria editorial, el dispositivo DRM es más utilizado por las empresas de agregadores de contenidos que por los editores, ya que éstos anteriormente ya comercializaban paquetes de revistas electrónicas, y siguen utilizando las mismas plataformas –para ambos contenidos (libros y revistas digitales). La mayoría de ellos también restringen la posibilidad de préstamo interbibliotecario, aunque algunos sí permiten la transmisión por correo postal mediante fotocopia impresa o fax<a name="v8"></a><sup><a href="#n8">8</a></sup>.</p>
<p><strong>3. INCONVENIENTES DE LOS DRM</strong></p>
<p>El uso del DRM también tiene aspectos controvertidos. Algunos opositores al DRM como la <em>Free Software Foundation</em><a name="v9"></a><sup><a href="#n9">9</a></sup> se refieren al mismo como “digital restriction management” y afirman que las condiciones establecidas por el DRM sobrepasan la legalidad, ya que restringen algunos usos legales y razonables.</p>
<p>Los sistemas DRM los establecen unilateralmente los distribuidores de contenidos, y en ocasiones van más allá de los legítimos derechos del comprador en aspectos tales como el uso de la copia privada o de seguridad, las excepciones de copia que en alguna legislación se establece para casos específicos –el llamado uso justo (<em>fair use</em>)- como puede ser la autorización de cambio de formato para usuarios con discapacidad visual, el uso con fines de docencia e investigación, la realización de obras derivadas a partir de la original (traducciones, remixes, versiones, críticas… ), la copia para preservación digital, o que el DRM supere en muchos casos el tiempo estipulado por la legislación de derechos de autor para las obras que pasan al dominio público, porque ha expirado el plazo de protección, que según las legislaciones de los distintos países suele oscilar entre 50 y 70 años desde la muerte del creador.</p>
<p>Existen inconvenientes del DRM, tanto en el plano técnico como en el conceptual, ya que no son sistemas seguros al cien por cien, pues pueden ser decodificados o craqueados. Y por otra parte también limitan la difusión de las obras, ya que en ocasiones su aplicación es aún más estricta que la que se establecía para la copia impresa; por ejemplo un libro impreso se lo podemos prestar a uno, dos o tres amigos, sin embargo un libro electrónico con DRM -salvo la excepción que hace algún distribuidor como Sony, que permite prestarlo 2 veces-, no lo podríamos hacer a no ser que le prestáramos nuestro dispositivo para leerlo.</p>
<p>Algunas empresas como <em>Apple</em> a través de su tienda de música <em>iTunes</em> han empezado a vender contenidos musicales sin DRM, pero a cambio han incrementando el precio en 30 céntimos por canción, ya que consideraba que su utilización estaba limitando su capacidad competitiva frente a sus adversarios. Algunos de ellos, como <em>EMI</em> o <em>Amazon</em>, anteriormente ya lo habían retirado, lo que supone que el 80% de la música vendida en la actualidad no dispone de DRM.</p>
<p>En cuanto al libro electrónico algunos autores ya han puesto de manifiesto que la utilización de sistemas DRM muy restrictivos se encuentran entre las razones por las que el comercio del mismo está teniendo un despegue más lento de lo que debería.</p>
<p>Por otra parte DRM entra en contradicción con los ideales del software libre, ya que da la posibilidad de que los distribuidores especifiquen para qué programas concretos permiten la lectura, y de esta manera discrimina a aquellos usuarios que quieren o deseen utilizar programas de código abierto. Incluso un formato abierto como <em>ePub</em>, ve condicionado su carácter de abierto por el uso del DRM, ya que en el momento que un libro con formato <em>ePub</em> contiene un sistema DRM limita su condición de abierto y libre para depender de las especificaciones del DRM que se esté aplicando.</p>
<p>Pero el aspecto más controvertido es el relativo a la salvaguarda de la intimidad del usuario, ya que hasta ahora la compra de un documento en formato físico no hacia necesaria la identificación del usuario; sin embargo los sistemas DRM implican la necesidad de identificación del cliente para poder rastrear los usos que se hagan de la copia, en algunos casos incluso se vincula a la tarjeta de crédito del comprador del libro.</p>
<p>Sin embargo eso puede tener aspectos positivos, como lo que se ha denominado DRM social, pues el libro se puede descargar de nuevo de manera gratuita en caso de que se cambie de dispositivo de lectura, o si se ha estropeado o borrado, ya que existe un registro de compradores. En cualquier caso, el fin último es desalentar que el usuario haga una difusión no permitida del libro, ya que a partir de la copia puede rastrearse a quién pertenece el original. </p>
<p><strong>4. DRM Y DERECHO A LA INTIMIDAD</strong></p>
<p>Una cuestión muy delicada es que los controles son establecidos por empresas privadas basados en lo que se ha denominado “computación fiable”<a name="v10"></a><sup><a href="#n10">10</a></sup>, dejando en manos de éstas datos relativos a qué libros compra un usuario y cómo los utiliza, que en ocasiones pueden dar lugar a malas prácticas pudiendo ser utilizado con fines no éticos.</p>
<p>Este aspecto es verdaderamente complejo, ya que con el objetivo de salvaguardar los legítimos derechos de los autores se invade un terreno de uno de los derechos fundamentales como es el de la intimidad, con el agravante de que es ejercido por terceros que pueden vigilar qué leemos y cómo leemos. No hace mucho <em>Amazon</em> tuvo un problema: no disponía de los derechos de autor para el formato digital de los libros 1984 y <em>Rebelión en la granja</em>, de George Orwell, y tras la denuncia de sus propietarios legítimos, se vio en la obligación de retirarlos de los dispositivos de lectura <em>Kindle</em> de sus clientes y a devolverles lo que habían pagado por ellos.</p>
<p>Esta manipulación en la biblioteca de los lectores ha dado mucho que hablar, e incluso se ha dicho que es como si el librero de toda la vida entrara en tu casa y se llevara dos ejemplares de nuestra biblioteca dejando, eso sí, un cheque en la estantería.</p>
<p><strong>5. CONCLUSIONES</strong></p>
<p>El éxito de los modelos comerciales en internet depende en gran medida de los sistemas de protección de los derechos digitales. En este terreno ha sido fundamental el desarrollo del DRM (<em>digital rigths management</em>), que está permitiendo la gestión de los derechos electrónicos con cierta seguridad.</p>
<p>Por otra parte su uso tiene aspectos controvertidos que aún están por resolver de manera satisfactoria en cuestiones de derecho a la intimidad, pues los datos y estadísticas de uso quedan en manos de entidades privadas que pueden hacer algún mal uso de los mismos con fines comerciales o de otro tipo. Hay que recordar que el derecho a la intimidad está por encima del derecho a la propiedad.</p>
<p>Otro aspecto a resolver es lo que se ha denominado uso justo, es decir esas excepciones que establece la ley a la norma común como es el uso para personas discapacitadas, la copia legal con fines de docencia e investigación, además de cuestiones sobre el ámbito de aplicación, pues habitualmente los DRM los establecen empresas estadounidenses sobre contendidos que se comercializan en otros países con legislaciones distintas. </p>
<p><strong>6. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS</strong></p>
<p><a name="n1"></a><strong>1.</strong> <em>Agujero analógico</em>. <em>Wikipedia</em>.<br />
<em><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Agujero_anal%C3%B3gico">http://es.wikipedia.org/wiki/Agujero_anal%C3%B3gico</a></em></p>
<p><a name="n2"></a><strong>2.</strong> <strong>Achaerandio, Rafael</strong>. &#8220;Observatorio de Piratería y Hábitos de Consumo de Contenidos Digitales&#8221;. IDC (2010).<br />
<em><a href="http://www.sgae.es/recursos/documentacion/articulos_2010/observatoriodepirateria_010610.pdf">http://www.sgae.es/recursos/documentacion/articulos_2010/observatoriodepirateria_010610.pdf</a></em></p>
<p><a name="n3"></a><strong>3.</strong> <strong>Cordón, José-Antonio</strong>. “Libros electrónicos: una realidad emergente”. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2010, v. 4, pp. 130-138.</p>
<p><a name="n4"></a><strong>4.</strong> En una investigación que se está desarrollando por parte de los autores de esta nota sobre redes P2P y libros electrónicos, en la que se han tomado como referencia diez sitios de intercambios de archivos. La tasa de transferencia está en torno a los 30 días. Los resultados completos de la investigación podrán verse en:<br />
<strong>Cordón-García, José-Antonio</strong>; <strong>Alonso-Arévalo, Julio</strong>; <strong>Gómez-Díaz, Raquel</strong>. Gutenberg 2.0: la revolución de los libros electrónicos. Gijón: Trea, 2010 (en prensa).</p>
<p><a name="n5"></a><strong>5.</strong> <strong>Ochoa-de-González-Argüelles, Enrique</strong>. &#8220;Digital rights management (DRM)&#8221;. <em>Razón y palabra</em>, n. 48, 2010.<br />
<em><a href="http://www.razonypalabra.org.mx/anteriores/n48/bienal/mesa5.pdf">http://www.razonypalabra.org.mx/anteriores/n48/bienal/mesa5.pdf</a></em></p>
<p><a name="n6"></a><strong>6.</strong> <em>Directiva 2001/29/CE del Parlamento Europeo y del Consejo de 22 de mayo de 2001 relativa a la armonización de determinados aspectos de los derechos de autor y derechos afines a los derechos de autor en la sociedad de la información</em>.<br />
<em><a href="http://www.fap.org.es/pdf/DIRECTIVA_2001_29-.pdf">http://www.fap.org.es/pdf/DIRECTIVA_2001_29-.pdf</a></em></p>
<p><a name="n7"></a><strong>7.</strong> <strong>Millán-Tejedor, Ramón-Jesús</strong>. &#8220;DRM: contenidos digitales seguros&#8221;. <em>Comunicaciones world</em>, 2005, n. 203.<br />
<em><a href="http://www.ramonmillan.com/tutoriales/drm.php">http://www.ramonmillan.com/tutoriales/drm.php</a></em></p>
<p><a name="n8"></a><strong>8.</strong> <strong>Tiessen, Rob</strong>. E-books, licences, copyright. University of Calgary, 2009.<br />
<em><a href="http://dspace.ucalgary.ca/bitstream/1880/47273/1/ebooks%20copyright%20licences.pdf">http://dspace.ucalgary.ca/bitstream/1880/47273/1/ebooks%20copyright%20licences.pdf</a></em></p>
<p><a name="n9"></a><strong>9.</strong> <em>Free Software Foundation</em>.<br />
<em><a href="http://www.fsf.org">http://www.fsf.org</a></em></p>
<p><a name="n10"></a><strong>10.</strong> <em>Trusted computing. DRM</em>. Wikipedia, 2010.<br />
<em><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Trusted_Computing">http://en.wikipedia.org/wiki/Trusted_Computing</a></em></p>
<div style="border:red 1px dashed;font-size:11px;">
<strong>Cómo citar este artículo:</strong></p>
<p><strong>Alonso-Arévalo, Julio; Cordón, José-Antonio.</strong> &#8220;El libro electrónico y los DRM&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2011, v. 5, pp. ¿¿-??.
</div>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>La alegría va por barrios: el ascenso de las revistas científicas españolas como publicaciones fuente en el Web of Science no afecta por igual a todas las disciplinas</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/la-alegria-va-por-barrios</link>
		<comments>http://www.thinkepi.net/la-alegria-va-por-barrios#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 26 Apr 2010 08:00:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Luis Rodríguez-Yunta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2011]]></category>
		<category><![CDATA[España]]></category>
		<category><![CDATA[Índices de citas]]></category>
		<category><![CDATA[Revistas científicas]]></category>
		<category><![CDATA[Web of Science]]></category>
		<category><![CDATA[WoS]]></category>

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		<description><![CDATA[LOS CAMBIOS EXPERIMENTADOS desde 2007 en la lista de revistas fuente que toma en consideración ISI Thomson Reuters para elaborar sus índices de citas siguen mereciendo la atención no sólo en los foros científicos, sino también entre bibliotecarios y documentalistas. A pesar de las controversias que despierta el factor de impacto, no se puede negar<a href="http://www.thinkepi.net/la-alegria-va-por-barrios">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>LOS CAMBIOS EXPERIMENTADOS desde 2007 en la lista de revistas fuente que toma en consideración <em>ISI Thomson Reuters</em> para elaborar sus índices de citas siguen mereciendo la atención no sólo en los foros científicos, sino también entre bibliotecarios y documentalistas.</strong></p>
<p>A pesar de las controversias que despierta el factor de impacto, no se puede negar su relevancia sobre los procesos de valoración de la actividad científica y la gestión de colecciones de publicaciones periódicas en bibliotecas académicas y científicas. La aparición de nuevos indicadores alternativos provoca dudas sobre si generan rankings similares o complementarios (<strong>Torres-Salinas</strong> y <strong>Jiménez-Contreras</strong>, 2010), pero en esta guerra abierta frente a <em>Scopus</em> también deben contemplarse las variaciones que pueden producirse a corto plazo por la expansión en la selección de publicaciones para elaborar los índices de citas.</p>
<p>Los datos sobre las revistas fuente del <em>Web of Science</em> están en libre acceso en la web en donde se publica el <em><a href="http://science.thomsonreuters.com/mjl" target="blank">Master Journal List</a></em>. Sin embargo, resulta mucho más trabajoso extraer valoraciones cuantitativas sobre esta web, frente a las facilidades que ofrece <em>Scopus</em>, que sí permite la descarga de un fichero <em>Excel</em> con todos los datos ya tabulados.</p>
<p>Otra dificultad para abordar el análisis de estos cambios radica en el hecho de que se trata de un proceso vivo, y por tanto no es posible sacar conclusiones definitivas sin correr el riesgo de que queden obsoletas en poco tiempo. Pero por ello mismo, cualquier momento puede ser oportuno para realizar un estado de la cuestión y conocer mejor en qué situación se encuentran actualmente las revistas españolas e iberoamericanas en los índices de citas, y así se ha realizado para una comunicación en el <em>VII Seminario Hispano Mexicano</em> con los datos publicados en enero de 2010. El trabajo presentado en este encuentro pueden consultarse ya en el archivo E-LIS (<strong>Rodríguez-Yunta</strong>, 2010).</p>
<p>Sin duda, el crecimiento de la presencia de las revistas españolas en el <em>Master Journal List</em> del <em>Web of Science</em> ha sido espectacular. En la actualidad se recogen 165 publicaciones editadas en España. Evidentemente esta cifra queda muy por debajo de la aportación de Estados Unidos, Reino Unido, Países Bajos y Alemania, que continúan siendo los países dominantes en este listado. Pero si se considera la presencia por países en el <em>Master Journal List</em> como un indicador del prestigio como país en las diferentes disciplinas, hay que destacar que España ha pasado al 5º puesto dentro del <em>Social Science Citation Index</em> (SSCI), al 8º en el <em>Arts &#038; Humanities Citation Index</em> (A&#038;HCI) y al 14º en el <em>Science Citation Index Expanded</em> (SCIE).</p>
<p>Esta situación es especialmente exitosa para las ciencias sociales, en donde se partía de una situación de casi invisibilidad, ya que la selección de revistas españolas en el SSCI se limitaba anteriormente al área de psicología. Debe felicitarse a todos los que han contribuido a este progreso, pero también es necesario matizar dos aspectos:</p>
<p>1. El peso porcentual de las publicaciones españolas sigue siendo muy escaso. Tan sólo se ha pasado de la miseria a la pobreza. A pesar de situarse en una muy digna posición en un ranking por países editores de las revistas incluidas en el MJL, las publicaciones editadas en España tan sólo representan el 1,0% en el SCIE, el 1,8% en el SSCI y el 3,2% en el A&#038;HCI. Los cuatro países principales (Estados Unidos, Reino Unido, Países Bajos y Alemania) siguen acaparando el mayor número de fuentes de datos en los índices de citas.</p>
<p>2. La alegría va por barrios. Como si se tratase de una lotería, no todos los campos científicos se van a beneficiar por igual de este progreso. Frecuentemente se evalúan las revistas no por su mera presencia dentro de estos listados sino por la posición en los primeros cuartiles dentro de las tablas del <em>Journal Citation Report</em>. Y estos datos se establecen según el esquema de clasificación propio del ISI, para cada uno de sus 255 epígrafes. Por ello, las posibilidades de recibir citas crecen considerablemente para aquellas revistas que cuentan dentro del MJL con publicaciones relacionadas con la misma comunidad de usuarios (autores-lectores) dentro de un mismo campo científico. Y por el contrario, es mucho más difícil que reciba citas una revista de un área científica en la cual no hay ninguna publicación en la que se incluyan trabajos de la misma comunidad o red científica.</p>
<p>Pues bien, la situación es esta: de los 255 epígrafes, la presencia de revistas españolas se distribuye del siguiente modo:</p>
<p>- En el SCIE hay 78 publicaciones españolas, encuadradas en 60 categorías de las 173 presentes en la clasificación del <em>Web of Science</em>. Sólo en 21 de ellas se recoge más de 1 revista editada en España, mientras que no existe ninguna en 113 (65,3%).</p>
<p>- En el SSCI figuran 52 revistas españolas, presentes en 25 disciplinas de 55 posibles, aunque sólo en 15 con más de un título. No existe ninguna fuente española en 30 (54,5%).</p>
<p>- En el A&#038;HCI hay 48 publicaciones de España, que están incluidas en 16 categorías de 27 existentes. Sólo en 9 de ellas hay más de un título. No hay revistas españolas en 11 (40,7%).</p>
<p>La probable incidencia de una revista dentro de la categoría o categorías en la que ha quedado seleccionada es muy irregular, ya que el número de publicaciones en cada epígrafe es muy variable. Por ello, aunque la categoría con mayor número de revistas es “History” en A&#038;HCI, con 12 publicaciones, por peso porcentual esta misma categoría pero en el SSCI es la que tiene mayor probabilidad de incidencia sobre los indicadores pese a tener tan sólo 4 títulos (10,8%).</p>
<p>En el anexo se incluye la lista de categorías en las que existen revistas españolas. Los títulos concretos seleccionados en el <em>Master Journal List</em> del <em>Web of Science</em> pueden consultarse en su página web, o bien a través del directorio <em>Latindex</em> y los directorios de revistas de las bases de datos del CSIC. Para las revistas de ciencias humanas y sociales puede consultarse también el <a href="http://dice.cindoc.csic.es" target="blank">portal DICE</a> del grupo EPUC.</p>
<p>El estudio realizado también muestra que los cambios producidos están derrumbando algunos tópicos que hasta ahora podían ser creencias comunes en la comunidad científica:</p>
<p>- Ya no puede afirmarse que sea necesario o conveniente publicar revistas en inglés para tener presencia en el <em>Web of Science</em>. De las revistas aceptadas, la mayoría publican artículos sólo en español.</p>
<p>- El cumplimiento de buenas prácticas en la edición científica tampoco es imprescindible para superar el proceso de evaluación de I<em>SI Thomson Reuters</em>. En la selección figuran indistintamente publicaciones que están o no en el Catálogo de <em>Latindex</em>.</p>
<p><strong>REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS</strong></p>
<p><strong>Rodríguez Yunta, Luis</strong>. “Las revistas iberoamericanas en Web of Science y Scopus: visibilidad internacional e indicadores de calidad”. En: <em>VII Seminario Hispano-Mexicano de Investigación en Bibliotecología y Documentación</em>, Ciudad de México, 7-9 de abril de 2010 [En prensa].<br />
<em><a href="http://eprints.rclis.org/18343" target="blank">http://eprints.rclis.org/18343</a></em></p>
<p><strong>Torres-Salinas, Daniel</strong>; <strong>Jiménez-Contreras, Evaristo</strong>. “Introducción y estudio comparativo de los nuevos indicadores de citación sobre revistas científicas en Journal Citation Reports y Scopus”. <em>El Profesional de la Información</em>, 2010, marzo-abril, v. 19, n. 2, pp. 201-207.</p>
<div style="border:red 1px dashed;font-size:11px;">
<strong>Cómo citar este artículo:</strong></p>
<p><strong>Rodríguez-Yunta, Luis.</strong> &#8220;La alegría va por barrios: el ascenso de las revistas científicas españolas como publicaciones fuente en el Web of Science no afecta por igual a todas las disciplinas&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2011, v. 5, pp. ¿¿-??.
</div>
<p><strong>ANEXO: SITUACIÓN POR DISCIPLINAS</strong></p>
<p>Categorías del <em>Web of Science</em> con más de 1 revista española:</p>
<p>- <em>Allergy</em> en SCIE (2 sobre 23, 8,7%)</p>
<p>- <em>Archaeology</em> en A&#038;HCI (3 sobre 74, 4,1%)</p>
<p>- <em>Art</em> en A&#038;HCI (3 sobre 69, 4,3%)</p>
<p>- <em>Business</em> en SSCI (2 sobre 100, 2,0%)</p>
<p>- <em>Clinical Neurology</em> en SCIE (2 sobre 185, 1,1%)</p>
<p>- <em>Communication</em> en SSCI (3 sobre 72, 4,2%)</p>
<p>- <em>Construction &#038; Building Technology</em> en SCIE (2 sobre 51, 3,9%)</p>
<p>- <em>Economics</em> en SSCI (5 sobre 295, 1,7%)</p>
<p>- <em>Education &#038; Educational Research</em> en SSCI (8 sobre 191, 4,2%)</p>
<p>- <em>Engineering, Multidisiciplinary</em> en SCIE (2 sobre 90, 2,2%)</p>
<p>- <em>Gastroenterology &#038; Hepatology</em> en SCIE (2 sobre 69, 2,9%)</p>
<p>- <em>Geography</em> en SSCI (2 sobre 74, 2,7%)</p>
<p>- <em>Geology</em> en SCIE (3 sobre 53, 5,7%)</p>
<p>- <em>History</em> en A&#038;HCI (12 sobre 250, 4,8%)</p>
<p>- <em>History</em> en SSCI (4 sobre 37, 10,8%)</p>
<p>- <em>History &#038; Philosophy</em> of Science en A&#038;HCI (3 sobre 51, 5,9%)</p>
<p>- <em>Humanities, Multidisciplinary</em> en A&#038;HCI (3 sobre 121, 2,5%)</p>
<p>- <em>Immunology</em> en SCIE (3 sobre 138, 2,2%)</p>
<p>- <em>Infectious Diseases</em> en SCIE (3 sobre 63, 4,8%)</p>
<p>- <em>Information Science &#038; Library Science</em> en SSCI (2 sobre 79, 2,5%)</p>
<p>- <em>Language &#038; Linguisitics</em> en A&#038;HCI (7 sobre 160, 4,4%)</p>
<p>- <em>Law</em> en SSCI (2 sobre 141, 1,4%)</p>
<p>- <em>Linguistics</em> en SSCI (6 sobre 148, 4,1%)</p>
<p>- <em>Literature, Romance</em> en A&#038;HCI (6 sobre 61, 9,8%)</p>
<p>- <em>Marine &#038; Freshwater Biology</em> en SCIE (3 sobre 94, 3,2%)</p>
<p>- <em>Mathematics</em> en SCIE (5 sobre 272, 1,8%)</p>
<p>- <em>Mathematics, Applied</em> en SCIE (2 sobre 224, 0,9%)</p>
<p>- <em>Medicine, General &#038; Internal</em> en SCIE (4 sobre 164, 2,4%)</p>
<p>- <em>Microbiology</em> en SCIE (2 sobre 106, 1,9%)</p>
<p>- <em>Neurosciences</em> en SCIE (2 sobre 240, 0,8%)</p>
<p>- <em>Nutrition &#038; Dietetics</em> en SCIE (2 sobre 74, 2,7%)</p>
<p>- <em>Operations Research &#038; Management Science</em> en SCIE (2 sobre 75, 2,7%)</p>
<p>- <em>Pediatrics</em> en SCIE (2 sobre 105, 1,9%)</p>
<p>- <em>Pharmacology &#038; Pharmacy</em> en SCIE (7 sobre 261, 2,7%)</p>
<p>- <em>Philosophy</em> en A&#038;HCI (7 sobre 154, 4,5%)</p>
<p>- <em>Plant Sciences</em> en SCIE (2 sobre 192, 0,5%)</p>
<p>- <em>Political Science</em> en SSCI (2 sobre 128, 1,6%)</p>
<p>- <em>Psychology, Clinical</em> en SSCI (2 sobre 103, 1,9%)</p>
<p>- <em>Psychology, Educational</em> en SSCI (2 sobre 48, 4,2%)</p>
<p>- <em>Psychology, Multidisciplinary</em> en SSCI (4 sobre 134, 3,0%)</p>
<p>- <em>Public, Environmental &#038; Occupational Health</em> en SSCI (2 sobre 118, 1,7%)</p>
<p>- <em>Religion</em> en A&#038;HCI (5 sobre 121, 4,1%)</p>
<p>- <em>Sociology</em> en SSCI (2 sobre 136, 1,5%)</p>
<p>- <em>Statistics &#038; Probability</em> en SCIE (2 sobre 109, 1,8%)</p>
<p>- <em>Surgery</em> en SCIE (2 sobre 187, 1,1%)</p>
<p>- <em>Urology &#038; Nephrology</em> en SCIE (2 sobre 67, 3,0%)</p>
<p>Disciplinas del <em>Web of Science</em> con sólo 1 revista española:</p>
<p>- <em>Agricultural Economics &#038; Policy</em> en SCIE (sobre 13, 7,7%)</p>
<p>- <em>Agriculture, Multidisciplinary</em> en SCIE (sobre 59, 1,7%)</p>
<p>- <em>Anthropology</em> en SSCI (sobre 94, 1,1%)</p>
<p>- <em>Architecture</em> en A&#038;HCI (sobre 36, 2,8%)</p>
<p>- <em>Automation &#038; Control Systems</em> en SCIE (sobre 61, 1,6%)</p>
<p>- <em>Behavioral Sciences</em> en SCIE (sobre 48, 2,1%)</p>
<p>- <em>Biotechnology &#038; Applied Microbiology</em> en SCIE (sobre 157, 0,6%)</p>
<p>- <em>Business, Finance</em> en SSCI (sobre 83, 1,2%)</p>
<p>- <em>Cardiac &#038; Cardiovascular Systems</em> en SCIE (sobre 110, 0,9%)</p>
<p>- <em>Cell Biology</em> en SCIE (sobre 171, 0,6%)</p>
<p>- <em>Chemistry, Applied</em> en SCIE (sobre 73, 1,4%)</p>
<p>- <em>Chemistry, Multidisciplinary</em> en SCIE (sobre 158, 0,6%)</p>
<p>- <em>Classics</em> en A&#038;HCI (sobre 41, 2,4%)</p>
<p>- <em>Computer Science, Interdisciplinary Applications</em> en SCIE (sobre 96, 1,0%)</p>
<p>- <em>Dentristy, Oral Surgery &#038; Medicine</em> en SCIE (sobre 74, 1,4%)</p>
<p>- <em>Developmental Biology</em> en SCIE (sobre 69, 2,6%)</p>
<p>- <em>Engineering, Civil</em> en SCIE (sobre 117, 0.9%)</p>
<p>- <em>Entomology</em> en SCIE (sobre 84, 1,2%)</p>
<p>- <em>Film, Radio, Television</em> en A&#038;HCI (sobre 24, 4,2%)</p>
<p>- <em>Folklore</em> en A&#038;HCI (sobre 18, 5,6%)</p>
<p>- <em>Food Science &#038; Technology</em> en SCIE (sobre 123, 0,8%)</p>
<p>- <em>Forestry</em> en SCIE (sobre 57, 1,8%)</p>
<p>- <em>Health Care Sciences &#038; Services</em> en SCIE (sobre 69, 1,4%)</p>
<p>- <em>History &#038; Philosophy of Science</em> en SCIE (sobre 48, 2,1%)</p>
<p>- <em>History &#038; Philosophy of Science</em> en SSCI (sobre 36, 2,8%)</p>
<p>- <em>International Relations</em> en SSCI (sobre 73, 1,4%)</p>
<p>- <em>Limnology</em> en SCIE (sobre 19, 5,3%)</p>
<p>- <em>Literary Reviews</em> en A&#038;HCI (sobre 57, 1,8%)</p>
<p>- <em>Literary Theory &#038; Criticism</em> en A&#038;HCI (sobre 21, 4,8%)</p>
<p>- <em>Materials Science, Ceramics</em> en SCIE (sobre 25, 4,0%)</p>
<p>- <em>Materials Science, Multidisciplinary</em> en SCIE (sobre 219, 0,5%)</p>
<p>- <em>Mathematics, Interdisciplinary Applications</em> en SCIE (sobre 88, 1,1%)</p>
<p>- <em>Medieval &#038; Renaissance Studies</em> en A&#038;HCI (sobre 33, 3,0%)</p>
<p>- <em>Metallurgy &#038; Metallurgical Engineering</em> en SCIE (sobre 76, 1,3%)</p>
<p>- <em>Micology</em> en SCIE (sobre 22, 4,5%)</p>
<p>- <em>Obstretics &#038; Gynecology</em> en SCIE (sobre 77, 1,3%)</p>
<p>- <em>Oceanography</em> en SCIE (sobre 60, 1,7%)</p>
<p>- <em>Oncology</em> en SCIE (sobre 181, 0,6%)</p>
<p>- <em>Ornithology</em> en SCIE (sobre 21, 4,8%)</p>
<p>- <em>Pathology</em> en SCIE (sobre 84, 1,2%)</p>
<p>- <em>Physiology</em> en SCIE (sobre 85, 1,2%)</p>
<p>- <em>Psychiatry</em> en SSCI (sobre 121, 0,8%)</p>
<p>- <em>Psychiatry</em> en SCIE (sobre 130, 0,8%)</p>
<p>- <em>Psychology</em> en SCIE (sobre 77, 1,3%)</p>
<p>- <em>Psychology, Applied</em> en SSCI (sobre 76, 1,3%)</p>
<p>- <em>Psychology, Developmental</em> en SSCI (sobre 65, 1,5%)</p>
<p>- <em>Psychology, Experimental</em> en SSCI (sobre 77, 1,3%)</p>
<p>- <em>Psychology, Social</em> en SSCI (sobre 58, 1,7%)</p>
<p>- <em>Public, Environmental &#038; Occupational Health</em> en SCIE (sobre 138, 0,7%)</p>
<p>- <em>Respiratory System</em> en SCIE (sobre 46, 2,2%)</p>
<p>- <em>Robotics</em> en SCIE (sobre 17, 5,9%)</p>
<p>- <em>Sport Sciences</em> en SCIE (sobre 85, 1,2%)</p>
<p>- <em>Substance Abuse</em> en SSCI (sobre 26, 3,8%)</p>
<p>- <em>Substance Abuse</em> en SCIE (sobre 13, 7,7%)</p>
<p>- <em>Veterinary Sciences</em> en SCIE (sobre 153, 0,7%)</p>
<p>- <em>Water Resources</em> en SCIE (sobre 72, 1,4%)</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Más sobre iSchools</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/mas-sobre-ischools</link>
		<comments>http://www.thinkepi.net/mas-sobre-ischools#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 23 Jan 2010 20:19:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José R. Pérez-Agüera</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2010]]></category>
		<category><![CDATA[Asignaturas]]></category>
		<category><![CDATA[Biblioteconomía y documentación]]></category>
		<category><![CDATA[Curriculum]]></category>
		<category><![CDATA[Estudios]]></category>
		<category><![CDATA[Informática]]></category>
		<category><![CDATA[iSchools]]></category>
		<category><![CDATA[Plan de estudios]]></category>
		<category><![CDATA[Tecnologías de la información]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace ya un tiempo, García-Marco (2008) escribió un excelente ThinkEPI sobre el movimiento de iSchools, que se está dando en los EEUU. En su momento me interesó mucho su trabajo, pero reconozco que no profundice mucho más allá. No había vuelto a pensar mucho sobre el tema hasta que hace unas semanas, asistí a una<a href="http://www.thinkepi.net/mas-sobre-ischools">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace ya un tiempo, <strong>García-Marco</strong> (2008) escribió un excelente <em>ThinkEPI</em> sobre el movimiento de <em>iSchools</em>, que se está dando en los EEUU. En su momento me interesó mucho su trabajo, pero reconozco que no profundice mucho más allá.</p>
<p>No había vuelto a pensar mucho sobre el tema hasta que hace unas semanas, asistí a una charla de <strong>Gary Marchionini</strong>, el futuro decano de la <em>School of Library and Information Science</em> de la <em>Universidad de Carolina del Norte</em>, en Chapel Hill, donde nos hablo de su idea de lo que debe ser una escuela moderna dedicada a la Ciencia de la información (a quien se le ocurriría llamarla Documentación). Reconozco que para estas cosas soy como un niño pequeño, salí flipando de la charla.</p>
<p>Habló de estudiar la información en todas sus formas, de fomentar una disciplina centrada en la idea de información, donde tienen cabida cada una de las distintas definiciones de la misma, habló de cómo transmitir la idea del profesional de la información a la sociedad, formando profesionales útiles y capaces de trabajar en todos los ámbitos donde la información está presente, desde la Física a la Biología, pasando por la Informática, la Historia o las Matemáticas.</p>
<p>Esta concepción holística de la información es, desde mi punto de vista, la idea central de las <em>iSchools</em>, y pese a las complejidades que implica es, sin duda, el camino que nuestra disciplina habrá de recorrer.</p>
<p>Llevo años sin saber muy bien como definirme profesionalmente: no soy documentalista, ni bibliotecario, no soy informático, no soy un <em>computer scientist</em> (que le dicen aquí a los informáticos centrados en investigación), no soy ninguna de esas cosas.</p>
<p>Ahora bien, si tomamos como núcleo el concepto de información, la forma de definirme profesionalmente se simplifica bastante, pudiendo decir que soy un <em>information scientist</em> (o científico de la información).</p>
<p>A partir de aquí podemos hacer muchas mas definiciones que nos ayuden a presentarnos ante la sociedad, tales como la de profesional de la información (que gran nombre para una revista, ¿no creéis?), arquitecto de sistemas de información, etc.</p>
<p>Muchas de estas definiciones ya existen, lo sé, no estoy descubriendo nada, el único problema es que no siempre se identifican con nuestra profesión.</p>
<p>No me voy a poner tan pesadito como siempre sobre lo que se debe estudiar o no en nuestras facultades, sólo diré que en la <em>iSchool</em> que yo conozco hay asignaturas de programación y de bases de datos de las de verdad (no, enseñar cómo usar <em>Access</em> y <em>Filemaker</em>, o incluso <em>MySQL</em>, no es enseñar bases de datos, le pique a quien le pique).</p>
<p>Más allá de debates académicos en los que no quiero entrar por decimonovena vez, lo que me apetece destacar en este <em>ThinkEPI</em>, es lo que tiene de nuevo la idea de las <em>iSchools</em>, y digo nuevo porque se habla de la información como un todo, relegando al mundo bibliotecario al lugar que le corresponde en todo este entramado que define la ciencia de la información. No diré Abajo las bibliotecas!!, Fuera los archiveros de nuestras Escuelas!! -aunque reconozco que lo pienso-, pero sí diré que la ciencia de la información es mucho más que bibliotecas y archivos, es más, creo firmemente que las bibliotecas son sólo una pequeñísima parte de la ciencia de la información, y que los archivos son una parte aún más pequeña si cabe, y que por lo tanto, su impacto en los planes de estudio de ciencia de la información debería ser mucho menor de lo que es hoy en día.</p>
<p><strong>Borges</strong>, por cierto gran amante de la bibliotecas, decía que los diccionarios son cementerios de palabras; yo digo que las bibliotecas son cementerios de libros, quien quiera ser enterrador que lo sea, incluso le podemos enseñar a cómo usar la pala, no me niego a ello, pero demos la oportunidad a aquellos interesados en aprender sobre las cosas vivas de formarse como es debido.</p>
<p>Para el que quiera saber más:<br />
<em><a href="http://www.ischools.org/">http://www.ischools.org/</a></em></p>
<p>Por cierto, no hay ninguna Escuela española en el consorcio de <em>iSchools</em>, y yo me pregunto, ¿a que están esperando?</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.thinkepi.net/mas-sobre-ischools/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>2</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Arquitectura de información y Diseño de interacción, dos disciplinas diferenciadas en el marco de la Experiencia de usuario</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/arquitectura-de-informacion-interaccion-disciplinas-experiencia-de-usuario</link>
		<comments>http://www.thinkepi.net/arquitectura-de-informacion-interaccion-disciplinas-experiencia-de-usuario#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 18 Jan 2010 12:20:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Francisco Tosete Herranz</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2010]]></category>
		<category><![CDATA[Arquitectura de información]]></category>
		<category><![CDATA[Diseño de interacción]]></category>
		<category><![CDATA[Experiencia de usuario]]></category>

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		<description><![CDATA[¿EL PARAGUAS SERÁ LA EXPERIENCIA DE USUARIO? Ortega Santamaría, Sergio http://www.sortega.com/blog/%C2%BFel-paraguas-sera-la-experiencia-de-usuario/#comments Recogiendo la metáfora del paraguas de UXnet que describíamos en el Informe APEI, Thomas Memmel reflexiona sobre la integración de roles y disciplinas bajo el concepto Experiencia de usuario (UX). El paraguas de la UX Lo curioso es que el autor no duda en<a href="http://www.thinkepi.net/arquitectura-de-informacion-interaccion-disciplinas-experiencia-de-usuario">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>¿EL PARAGUAS SERÁ LA EXPERIENCIA DE USUARIO?</strong></p>
<p><strong>Ortega Santamaría, Sergio</strong><br />
<em><a href="http://www.sortega.com/blog/%C2%BFel-paraguas-sera-la-experiencia-de-usuario/#comments">http://www.sortega.com/blog/%C2%BFel-paraguas-sera-la-experiencia-de-usuario/#comments</a></em></p>
<p>Recogiendo la metáfora del paraguas de <em>UXnet</em> que describíamos en el <em>Informe APEI</em>, <strong>Thomas Memmel</strong> reflexiona sobre la integración de roles y disciplinas bajo el concepto Experiencia de usuario (<em>UX</em>).</p>
<p><em>El paraguas de la UX</em></p>
<p>Lo curioso es que el autor no duda en augurar para el 2010 la desaparición de la Arquitectura de información (<em>IA</em>), disciplina que sería absorbida por el Diseño de interacción (<em>IxD</em>):</p>
<p><em>&#8220;IA was especially associated with an expertise in building content and navigation structures that rather had a static form.<br />
Today, technologies like Silverlight, Ajax and Flash turn the web into a highly interactive media. Because the design of interactive systems is headlined with the term Interaction design (IxD), it will absorb IA as a discipline.<br />
Naturally, this comes with an increasing need for IAs to enhance their knowledge and design capabilities beyond static forms of content representation&#8221;.</em></p>
<p>No estoy tan de acuerdo con estas afirmaciones ya que se está reduciendo en exceso la <em>IA</em>  sin valorar su importancia en otros contextos y entornos de desarrollo.</p>
<p>Por esa y otras muchas razones prefiero pensar en el 2010 como el año en el que descubrimos el verdadero sentido de un enfoque multidisplinar, donde puedan surgir nuevas actividades profesionales, nuevos roles y nuevas formas de trabajo que sirvan para aunar esfuerzos. Si la <em>UX</em> nos ayuda a encontrar el nexo de unión, bienvenida sea.</p>
<p>Pero creo que la clave no está en remover la terminología que está en la superficie como en llegar a una mayor y profunda comprensión de cada disciplina y de de la tarea, y la responsabilidad que cada uno debemos asumir en el trabajo conjunto.</p>
<p>En ese sentido me parece muy apropiado el <em>Dilema de Branzi</em> y los últimos párrafos de esa lectura profunda y reflexiva de <strong>Buchanan</strong>, recordada por <em>Ghost in the Pixel</em>, y tan adecuada para estos últimos días de año:</p>
<p><em>&#8220;There is no reason to be unhappy with the pluralism of design explorations in the contemporary world, so long as these explorations are not entrapped in ideology and each of us may pursue our own paths in design within the reasonable bounds of responsibility, based on informed discussions of what is good, just, useful, and pleasurable. We may be distressed by some of the work that we see in graphic and industrial design today and delighted by a wide range of other work.<br />
Design is very young and has far to go in the exploration of its role in culture. For many of us, this means better understanding of the disciplines of design thinking, not merely changes in style and surface treatment. Our hope that the quality of discussion about design continues to improve and that designers do not become afraid of having their ideas and work subjected to wider and more insightful discussion than in the<br />
past. We all have much to learn about living together in a culture that is not fixed and changeless, and this is both our pleasure and our responsibility&#8221;.</em></p>
<p><strong>COMENTARIOS</strong></p>
<p>Por: <strong>Daniel Torres Burriel</strong></p>
<p>Precisamente hoy estaba pensando, en el transcurso de una sesión de trabajo, que la estrategia de diseño basada en la simplicidad por la vía de la priorización hace que la arquitectura de información parezca dejar de tener sentido.</p>
<p>Entiendo que eso sólo sería posible si realmente los proyectos redujeran al máximo su alcance (en cuanto a información, contenidos, funcionalidad), cosa poco probable hoy día, salvo en contados ejemplos: <em>Twitter</em> o la versión <em>lite</em> de <em>Facebook</em>, por poner dos ejemplos<br />
<em><a href="http://ow.ly/PNDe">http://ow.ly/PNDe</a></em></p>
<p>Por <strong>Sergio Ortega Santamaría</strong></p>
<p>Pero fíjate que, aun perdiendo predominancia en algunos proyectos, tal y como señalas, creo que la Arquitectura no deja de ser una parte muy importante que siempre está presente, que no podemos obviar, aunque no hayamos pensado en ella (seguramente porque otro lo ha hecho por nosotros).</p>
<p>De esta manera, desde una perspectiva sistémica, las “propiedades emergentes” de un sistema (equilibrio, funcionalidad, placer de uso…) no las vamos a encontrar en la arquitectura, en el diseño de la interfaz, en el diseño de interacciones… Creo que dichas propiedades surgen cuando todas esas partes actúan. De ahí la insistencia de valorar la responsabilidad y la tarea de cada actividad profesional en el conjunto.</p>
<p>Por: <strong>Francisco Tosete</strong></p>
<p>En mi opinión, la Arquitectura de información (AI) no desaparecerá. Creo que el Diseño de interacción es una cosa y la AI es otra. Ambas a su vez conforman efectivamente una parte importante de la Experiencia de usuario que veo como marco global del Diseño centrado en el usuario (DCU). Ahora bien, la AI es la vertiente más &#8220;documental&#8221; del diseño de espacios de información y una parte imprescindible e insoslayable de dicho diseño, por lo que no creo que desaparezca ni que pueda ser obviada ni asumida por terceras disciplinas.</p>
<p>El Diseño de interacción tiene unos objetivos específicos que no son precisamente los de sistematizar el espacio de información, ni plantear una adecuada navegación ni facilitar que los elementos o unidades informativas del sitio estén correctamente descritos, de que exista una metaestructura informativa adecuada, de que el contenido sea adecuado, de que se puedan indizar correctamente sus elementos constituyentes, de que se puedan compartir y difundir (vía sindicación de contenidos o terceros medios) o que puedan ser correcta y fácilmente encontrados y recuperados por parte de los usuarios y gestores de los mismos (o lo que es lo mismo, que sean &#8220;<em>findables</em>&#8220;).</p>
<p>Esas tareas no entran dentro de lo que se entiende como Diseño de interacción y sí dentro de lo que se entiende como Arquitectura de información.</p>
<p>El Diseño de interacción se centra principalmente en el diseño de la interfaz y de los elementos con los que interactúa el usuario, en la identificación y análisis de los objetivos y tareas que se dan en un espacio de información, y en el análisis del diseño de los flujos y procesos de interacción en el mismo.</p>
<p>AI y Diseño de interacción son complementarias. El hecho de que como sintetiza perfectamente <strong>Torres Burriel</strong>, &#8220;la estrategia de diseño basada en la simplicidad por la vía de la priorización [haga] que la arquitectura de información parezca dejar de tener sentido&#8221; y de que ambas disciplinas las lleve a cabo habitualmente la misma persona o profesional de forma recurrente (aunque algún compañero haya actuado exclusiva y únicamente como Arquitecto de información puro y duro, que no es lo usual) no implica que puedan y deban diferenciarse, ni que la primera vaya a desaparecer absorbida por la segunda. Conviven en el marco de la Experiencia de usuario.</p>
<p>En cuanto a la denominación de la persona que las ejerce, si se quiere buscar un título común quizá se pueda hablar como se hace ya desde hace algún tiempo de Arquitectos de experiencia de usuario en lugar de Arquitectos de información o de Diseñadores de interacción. Ahora bien, cada cual que use el nombre que más le convenga o con el que más cómodo se encuentre.</p>
<p>El debate está abierto y creo que es precisamente una consecuencia natural de la evolución de estas disciplinas en los últimos años, lo que por otro lado es una buena muestra de su dinamismo, pertinencia y vigencia; y de que están madurando.</p>
<div class="notas">
<p><strong>NOTA:</strong></p>
<p>El post que ha dado origen a la nota ThinkEPI y los comentarios han sido reproducidos con permiso de <strong>Sergio Ortega Santamaría</strong> y <strong>Daniel Torres Burriel</strong>, muchas gracias a ambos.</p>
<p><strong>REFERENCIAS:</strong></p>
<p><strong>Ortega Santamaría, Sergio</strong>. ¿El paraguas será la Experiencia de Usuario? [en línea]. Sortega: Comunicación, usabilidad, diseño e interacción. 28 dic. 2009.<br />
<em><a href="http://www.sortega.com/blog/%C2%BFel-paraguas-sera-la-experiencia-de-usuario/#comments">http://www.sortega.com/blog/%C2%BFel-paraguas-sera-la-experiencia-de-usuario/#comments</a></em></p>
<p><strong>Torres Burriel, Daniel</strong>. <em>Torresburriel.com</em>.<br />
<em><a href="http://www.torresburriel.com/weblog">http://www.torresburriel.com/weblog</a></em></p>
<p><em>UXNet: The User Experience Network</em>.<br />
<em><a href="http://www.uxnet.org/">http://www.uxnet.org/</a></em></p>
<p><strong>Tosete Herranz, Francisco</strong>. La rueda de la Experiencia de Usuario. <em>Imaginas.net</em>.<br />
<em><a href="http://www.imaginas.net/esquemas">http://www.imaginas.net/esquemas</a></em></p>
<p><strong>Hassan Montero, Yussef; Ortega Santamaría, Sergio</strong>. Informe APEI sobre Usabilidad. <em>No Sólo Usabilidad</em>.<br />
<em><a href="http://www.nosolousabilidad.com/manual/1.htm">http://www.nosolousabilidad.com/manual/1.htm</a></em></p>
<p><strong>Memmel Zuerich, Thomas</strong>. “Under the umbrella of User Experience -Usability Engineering and Interaction Design in 2010”. <em>The usability architect</em>.<br />
<em><a href="http://www.usability-architect.com/2009/12/under-umbrella-of-user-experience.html">http://www.usability-architect.com/2009/12/under-umbrella-of-user-experience.html</a></em></p>
<p><strong>Buchanan, Richard</strong>. &#8220;Branzi&#8217;s Dilemma: Design in Contemporary Culture&#8221;. <em>MIT Press</em>.<br />
<em><a href="http://mitpress.mit.edu/journals/DESI/Buchanan.pdf">http://mitpress.mit.edu/journals/DESI/Buchanan.pdf</a></em></p>
<p><strong>Gajendar, Uday</strong>. &#8220;What it all comes down to&#8221;. <em>Ghost in the pixel</em>.<br />
<em><a href="http://www.ghostinthepixel.com/?p=295">http://www.ghostinthepixel.com/?p=295</a></em></p>
</div>
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		<title>¿El año de las tabletas y los e-readers? Dispositivos de lectura para medios de comunicación</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/tabletas-ereaders-dispositivos-lectura-medios-comunicacion</link>
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		<pubDate>Fri, 15 Jan 2010 12:52:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Díaz-Noci</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2010]]></category>
		<category><![CDATA[Ciberperiodismo]]></category>
		<category><![CDATA[Dispositivos móviles]]></category>
		<category><![CDATA[iPad]]></category>
		<category><![CDATA[Libro electrónico]]></category>
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		<description><![CDATA[Una manera de acceder a la información en cualquier momento y lugar, con una buena definición; la posibilidad de llevar cargada una buena discoteca-biblioteca (o la posibilidad de acceder a ella) y no tener que preocuparnos por la batería… ¿Estamos cerca de un nuevo salto cualitativo en la manera en que nos relacionamos con la<a href="http://www.thinkepi.net/tabletas-ereaders-dispositivos-lectura-medios-comunicacion">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Una manera de acceder a la información en cualquier momento y lugar, con una buena definición; la posibilidad de llevar cargada una buena discoteca-biblioteca (o la posibilidad de acceder a ella) y no tener que preocuparnos por la batería…</p>
<p>¿Estamos cerca de un nuevo salto cualitativo en la manera en que nos relacionamos con la información digital o digitalizada?<br />
¿Son las tabletas digitales ese paso adelante?</p>
<p>Entre 2008 y 2010 se ha producido una eclosión comercial de las pantallas digitales. Aunque, recordemos, no se trata de un nuevo dispositivo, sino de una mejora de los que ya existían. Tanto para leer como para leer y escribir, las tecnologías ya existían. En este período, en todo caso, se han mejorado y, sobre todo, hemos asistido a una campaña comercial, que probablemente será más decidida a lo largo de 2010.</p>
<p>Varios factores han influido en ello. Algunos novedosos, otros no tanto. Como concepto, el de la tableta no es sino la actualización de uno muy antiguo, de los tiempos de la antigua Roma: la <em>tabulae</em> (una tablilla cubierta de cera sobre la que se escribía con un punzón o <em>stylus</em> y después podía borrarse, extendiendo de nuevo la capa de cera), que a veces adoptaba la forma de dos páginas enfrentadas (<em>diptychus</em>).</p>
<p>Hoy la pantalla es digital y el punzón, un trozo de plástico que activa un reconocimiento de escritura o activa un teclado virtual. Nada que no utilizasen las agendas electrónicas o PDA, que han ido evolucionando hacia el <em>Pocket PC</em>.</p>
<p>Un diseño más avanzado, pero en el fondo lo mismo, son los <em>Tablet PC</em>, que se conocen desde hace unos años. Ambos han obtenido un éxito relativo. Si bien las PDA fueron en su día una herramienta bastante presente en el mercado; el precio elevado hizo que no fuesen un dispositivo absolutamente extendido y popular.</p>
<p>El tamaño de los ordenadores portátiles, su peso y su batería limitada –además de, durante años, su precio igualmente elevado- hicieron que tampoco haya sido hasta la bajada del coste –y de prestaciones, a la vez- y del tamaño de la pantalla un dispositivo omnipresente. Hoy lleva camino de serlo: el <em>Netbook</em>, merced a su precio (entre 200 y 400 euros, según los modelos) se ve por todas partes y, a pesar de su poca memoria, su disco duro limitado pero suficiente y su ausencia de disqueteras de DVD, se han convertido en una herramienta verdaderamente popular.</p>
<p>La duración de las baterías ha mejorado, y su tamaño y peso hacen que se pueda llevar en una mochila (los de bolsillo, que existen; por ejemplo, los <em>Sony Vaio P Series</em>, con una superficie de 8&#8221;) tienen una pantalla y un teclado tan pequeños que difícilmente pueden usarse para escribir o leer más que textos breves. Los <em>Netbooks</em> han demostrado que hay un gran mercado para ordenadores de prestaciones medianas, pero muy versátiles y, sobre todo, fácilmente transportables, con una pantalla con las dimensiones justas (ni tan pequeñas como las de una PDA, ni tan grandes como las de un <em>laptop</em>) que permita escribir, leer y ver contenidos audiovisuales.</p>
<p>No sólo para trabajar o estudiar, también para el entretenimiento, donde el audiovisual es líder. Y, por supuesto, con conexión <em>Wifi</em>, un recurso que está empezando a ser ubicuo y gratuito. Basta fijarse, en por ejemplo, el consumo de series de televisión, cómo una buena parte se produce no ya de forma síncrona a su emisión por la gran pantalla –cada vez más grande- sino mediante los archivos disponibles en internet.</p>
<p>En este panorama de convergencia de dispositivos y de aplicaciones, otro hito fue la comercialización, en los primeros años del nuevo siglo y milenio, del <em>iPod</em>, cuyo primer modelo se comercializó en octubre de 2001. En el fondo, no es sino un reproductor de archivos MP3, primero, y MP4 después, con un disco duro. Y un diseño elegante. El <em>iPod</em> daba la posibilidad de llevar toda la música, una enorme discoteca, encima a todas horas.</p>
<p>Modelos posteriores permiten la reproducción de vídeo. Desde que <em>Apple</em> lanzó el <em>iPod</em>, es una estampa cotidiana ver a todo tipo de personas haciendo un uso intensivo de este aparato, o de otros similares. El <em>iPod</em> fue un punto de inflexión, al menos para <em>Apple</em>: su negocio principal dejó de ser la fabricación y venta de ordenadores de sobremesa o portátiles, y su reproductor de MP3/MP4 es el producto estrella. Hasta tal punto, que la compañía se lanzó a la venta de música por internet: en el portal <em>iTunes</em>.</p>
<p>El <em>iPod</em> ponía el acento, además del diseño, en el almacenaje, aun a costa de la calidad: un archivo MP3 o MP4 activa mecanismos de compresión y por tanto, aunque el peso de los archivos es sensiblemente menor, la calidad también lo es. De alguna manera, los dispositivos de papel electrónico, los<em> E-readers</em> quisieran ser el <em>iPod</em> de los libros<a name="v1"></a><sup><a href="#n1">1</a></sup>.</p>
<p>La pantalla del <em>iPod</em> se amplió (hasta ocupar prácticamente toda la superficie del aparato) y nació <em>iPod Touch</em>, todavía más claramente enfocado a la reproducción de vídeos. Y, con un diseño prácticamente igual, y en convergencia con el teléfono móvil (a su vez, cada vez menos un teléfono y más una cámara de fotos, grabadora de sonidos, reproductor de todo) nació el <em>iPhone</em>. Todo eso, y conectividad. Y miles de aplicaciones, aunque, por ejemplo, aún tenga dificultades, por cuestiones de licencias, para reproducir contenido hecho en <em>Flash</em>.</p>
<p>A principios de 2010, haciendo frente a los insistentes rumores que anunciaban el gran lanzamiento, a finales de enero, de un nuevo dispositivo (una tableta o, según parece que estaba ya registrado, una <em>iSlate</em>) de <em>Apple</em>, el presidente ejecutivo de <em>Microsoft</em>, <strong>Steve Ballmer</strong>, presentó algunos ordenadores tipo <em>Tablet PC</em>, pero sin teclado, entre ellos uno de la empresa <em>HP</em><a name="v2"></a><sup><a href="#n2">2</a></sup>.</p>
<p>Se trata de dispositivos con pantalla convencional, sin la tecnología de tinta electrónica de la que sí disponen el <em>Kindle</em> de <em>Amazon</em>, el <em>Sony eReader</em>, el <em>iRex Iliad</em> (modelo más grande, con más prestaciones y más caro por el que se han decantado los pocos diarios europeos que experimentan con esta tecnología) y el resto de la oferta de <em>e-readers</em>.</p>
<p><em>Kindle</em>, que sí dispone de un pequeño teclado incorporado, ha avanzado en su oferta, y en 2009 ha permitido su adquisición fuera de los Estados Unidos. Sólo en 2010 puede adquirirse a versión con pantalla más grande, el <em>Kindle DX</em>. En principio, <em>Amazon</em> se decidió por un sistema cerrado<a name="v3"></a><sup><a href="#n3">3</a></sup>, pero a finales de 2009 ha permitido que su aparato pueda también visualizar formatos abiertos, como el pdf. La misma política ha seguido <em>Sony</em> con el <em>Reader Daily Edition</em>: aparatos que dispongan de una pantalla cada vez más grande (el cebo es poder leer en él diarios, o dos páginas de libro enfrentadas), con posibilidad de tomar notas, pantalla táctil y una cierta conectividad. De momento, sólo cuatro diarios estadounidenses ofrecen su edición para este aparato: <em>The Wall Street Journal</em>, <em>Los Angeles Times</em>, <em>Chicago Tribune</em> y <em>Financial Times</em>.</p>
<p>La gran esperanza del 2010 es el <em>iSlate</em> (dominio reservado y muchos rumores, que seguramente ya se habrán hecho realidad cuando se lea este texto; según aventuraba <em>Wall Street Journal</em><a name="v4"></a><sup><a href="#n4">4</a></sup>, comercializado en marzo de 2010). Circulan muchos prototipos por internet e incluso una prestigiosa y muy moderna revista –<em>Wired</em>- <a href="http://www.engadget.com/2009/11/21/wired-shows-off-an-apple-tablet-formatted-copy-of-wired-on-a-fak/">muestra en un vídeo</a> cómo sería este dispositivo.</p>
<p>Una parte importante sería el vídeo: el dispositivo, según anunciaba <em>Orange</em> el 11 de enero de 2009, dispondría de una <em>webcam</em> en su pantalla de 10 u 11 pulgadas. En vez de una pantalla de tinta electrónica en blanco y negro<a name="v5"></a><sup><a href="#n5">5</a></sup>, una <em>Oled</em> a todo color podría ser la opción, según <em>Wired</em><a name="v6"></a><sup><a href="#n6">6</a></sup>. </p>
<p>El concepto de una pantalla plana para leer, por ejemplo, información de actualidad -diarios en definitiva- no es nueva. Data de los años 90, y hay dos experiencias interesantes: una, que nunca se llegó a concretar, el flan panel de <em>Roger Fidler</em>, entonces en <em>Knight Ridder</em>, como puede verse <a href="http://video.google.com/videoplay?docid=-4176721009838609904&#038;hl=en">en este vídeo</a><a name="v7"></a><sup><a href="#n7">7</a></sup> de 1994.</p>
<p>Más bien pensaba en un dispositivo que sirviese para leer, escuchar y ver las noticias. Ediciones de pantalla más grande: diarios y revistas, un sector particularmente interesado en este tipo de dispositivos.<br />
Y otra, de la que llegó a haber un prototipo, la <em>NewsPad</em> de <em>El Periódico de Catalunya</em>, desarrollada por un equipo conducido por <strong>Mario Santinoli</strong>.</p>
<p>Por el momento, los diarios han iniciado una timidísima expansión hacia los dispositivos de tinta digital; curiosamente, o tal vez no tanto, los que presentan un producto más estático, menos multimedia e interactivo, mucho más otra vez lo mismo que las ediciones en papel. <em>New York Times</em> lanzó una edición en el <em>Kindle</em> de la librería virtual <em>Amazon</em> en 2007.</p>
<p>La parte del león de los beneficios es para el distribuidor, incluso aunque no se llegue al 70%-30% de <em>Amazon</em>. <em>El País</em> y <em>El Mundo</em> (<strong>Juan Luis Cebrián</strong> confesaba que se había traído uno de Nueva York en mayo de 2009) han sido los primeros en España, en 2009. <em>Diario de Navarra</em> lanzó, también en 2009, una edición para el <em>Rex iLiad</em>.</p>
<p>Simultáneamente, se hizo un estudio en la <em>Universidad de Navarra</em>. “Los resultados de estas encuestas”, asegura el profesor <strong>Ramón Salaverría</strong>, “ponen de manifiesto una muy baja aceptación del nuevo soporte por parte de los individuos que formaron la muestra. Los dispositivos <em>e-Reader</em> fueron considerados insatisfactorios para la lectura de prensa, en comparación no sólo con otros dispositivos digitales más extendidos (ordenadores portátiles, agendas electrónicas y teléfonos de última generación), sino incluso en comparación del papel tradicional”<a name="v8"></a><sup><a href="#n8">8</a></sup>. <em>Ifra</em> –organización que engloba a los editores de diarios- contempla la posibilidad de que en un futuro no muy lejano la prensa sea digital, y dice prepararse para ello.</p>
<p>De acuerdo con el estudio de <em>Ifra</em>, la mayoría de los editores, comenzando por <strong>Charles Lansu</strong>, de <em>NRC Handelsblad</em>, una de las empresas periodísticas europeas (holandesa, en este caso) pioneras en la investigación y la inversión en versiones de sus diarios para lectores de <em>e-paper</em>, no creen en los sistemas propietarios. <strong>Stig Nodqvist</strong>, encargado de la división de <em>Ifra</em> creada para el seguimiento de estas iniciativas, apostaba a mediados de 2009 por estándares. Aunque esté en su infancia, los editores de diarios siguen con atención las evoluciones de la industria y preparan en 2010 sendas conferencias sobre <em>e-reading</em>, a principios de septiembre en Tokio y un mes después en París.</p>
<p>Todo ello se acompaña de continuos anuncios –sin que se sepa a ciencia cierta cuál es la cuota de mercado que consiguen- de nuevos dispositivos. Al dispositivo en color ya presente en mercado japonés, el <em>Flepia</em> de <em>Fujitsu</em><a name="v9"></a><sup><a href="#n9">9</a></sup>, se han añadido otros, como el de <em>Media Logic</em>, aparecería con <em>Plastic Logia</em>. Otras compañías estudian crear sus propios dispositivos. Mientras, los usuarios dicen que todo es más de lo mismo. Hasta <em>Sony</em> lo asegura en el anuncio en la web de su último artilugio: “<em>All the benefits of paper, without the weight and clutter</em>”.</p>
<p>Uno de los últimos, es el de <em>Plastic Logic</em>: se trata de lo mismo, pero ampliado. Los periódicos, desde <em>Fidler</em>, confían en, por ejemplo, su interfaz. Así, como hoy los diarios en internet, el diseño de estas ediciones para <em>e-readers</em> recuerda mucho a los de los diarios o revistas impresos, con añadidos multimedia. Algunas de las fantasías de <em>Fidler</em> se han hecho realidad: por ejemplo, que la foto de una noticia sea, a la orden de un clic, un vídeo.</p>
<p>Multimedia e interactivo, así se definía en 1995-1996 el (entonces llamado) periodismo electrónico<a name="v10"></a><sup><a href="#n10">10</a></sup>. Y exactamente así se define el futuro de estas nuevas tabletas o <em>slates</em>. No porque sea una realidad sino porque, quince años después, ése es precisamente el gran reto: el desarrollo de la hipertextualidad, la multimedialidad –no meramente yuxtapuesta, sino integrada- y la interactividad. Hoy, empresas como <em>Time Sports Illustrated</em> siguen imaginando y elucubrando; ahí está el “<em>Manhattan project</em>”, “a <em>Tablet magazine</em>”.</p>
<p>Está hecho sobre un prototipo de tableta (o <em>slate</em>) de <em>HP</em>. Ya hubo otra época similar, en los 90, cuando lanzó <em><a href="http://pathfinder.com/">Pathfinder</a></em><a name="v11"></a><sup><a href="#n11">11</a></sup>, (hoy “<em>new-media and electronic publishing subsidiary of The Washington Post Company</em>”)<a name="v12"></a><sup><a href="#n12">12</a></sup> y, en cierto modo, es similar a lo que en 1994-1995 hicieron las revistas <em>Time</em> o <em>Newsweek</em>, ésta con aquellos CD denominados <em>Newsweek Interactive</em>.</p>
<p>Otras empresas preparan sus prototipos para esa anunciada tableta. Así, <em>Bonnier R+D</em>: <em>“The concept aims to capture the essence of magazine reading, which people have been enjoying for decades: an engaging and unique reading experience in which high-quality writing and stunning imagery build up immersive stories</em>”<a name="v13"></a><sup><a href="#n13">13</a></sup>.</p>
<p>El paso que aún no se ha dado completamente es la presentación de contenido multimedia (¿es el <em>vook</em> un paso adelante o sólo otra idea que será rápidamente olvidada?<a name="v14"></a><sup><a href="#n14">14</a></sup>). Según eso, las empresas mejor preparadas serían aquellas que ya tienen redacciones integradas y personal polivalente, empresas que funcionan como grupos y tienen los derechos sobre las imágenes.</p>
<p>Frente a las expectativas de la prensa, el estudio mencionado de <strong>Salaverría</strong> plantea “muchas interrogantes con respecto a las expectativas pretendidamente halagüeñas que actualmente se multiplican en torno a las posibilidades de los <em>e-readers</em> como dispositivos de lectura del futuro para la prensa”.</p>
<p>De momento, han atraído escasa publicidad (al contrario que en el prototipo de <em>Fidler</em>, que pensaba en una dimensión más profunda para los anuncios y, sobre todo los clasificados; para éstos, han nacido sitios específicos como <em>Craiglist</em>). Y, si tan interesados están en estos dispositivos como solución a sus problemas, cómo es que –como dice <strong>Enric González</strong> en el artículo “Promociones”, del 3 de junio de 2009 en <em>El País</em>- ¿con todas las promociones que hacen, no han llevado a cabo en España todavía ninguna de estos dispositivos? “A uno le habría parecido más lógico que, por la vía de las promociones, se intentara difundir entre los lectores una maquinita como el <em>Kindle</em> u otro de los inventos que permiten leer prensa digital cómodamente, en cualquier sitio y sin cansar la vista (…).</p>
<p>Tal vez la prensa, en su natural optimismo, espera que se ocupen de eso las empresas televisivas”. La televisión, en cambio, no estaría interesada en un dispositivo que imita el papel, sino en una pantalla portátil que permita reproducir sus contenidos. Muy probablemente, como dice un artículo de <strong>Jack Shaffer</strong><a name="v15"></a><sup><a href="#n15">15</a></sup>, las tabletas no salvarán el periodismo (impreso).</p>
<p>¿Nos hallamos frente a un cambio de modelo? No está claro. El 11 de septiembre de 2009, <em>ElPaís.com</em> pregunta a sus lectores/internautas si estarían dispuestos a pagar por “contenidos de calidad”. El 14 de septiembre de 2009 la encuesta indica que sólo el 12% de quienes han respondido estarían dispuestos a rascarse el bolsillo por esos contenidos. El 86% responde con un rotundo “no” a la pregunta.</p>
<p>Hoy, el mercado parece decantarse por modelos que no son de pago directo. La cultura de la propiedad –y de la necesidad de que la información llegue en un soporte físico- ha dado paso a la cultura del acceso. Empresas como <em>Spotify</em> se han dado cuenta: la gente no quiere tener muchos CD, quiere tener acceso a muchas canciones. Y está dispuesta a aceptar una cuota razonable de publicidad por disfrutar de ella. Sólo quienes quieran el servicio <em>Premium</em>, de pago, podrán permitirse el lujo detener la información sin el peaje de la publicidad.</p>
<p>Se trata del <em>Tag cloud</em>. Todo está en internet. ¿Para qué necesita uno un enorme disco duro en el propio ordenador, con decenas de programas que cada vez requieren más memoria, y archivos, si los puede depositar, encontrar y compartir en internet?</p>
<p>Las tendencias de años precedentes se consolidarán, probablemente, en 2010. En todo caso, lo que se anuncia es una convergencia de dispositivos y aplicaciones. Asistiremos a la irrupción en el mercado de dispositivos con pantallas táctiles y de un tamaño suficiente (nunca menos de 10”), sin teclado físico (sí virtual). Por un lado, dispositivos lectores de tinta electrónica: móviles, con mucha capacidad –y ampliable- de almacenamiento, cada vez más grandes (<em>Kindle DX</em> y <em>Sony Newspaper</em>), enfocados a la lectura de libros y diarios (¿están experimentando éstos en ediciones realmente adaptadas para estos dispositivos?).</p>
<p>Disponen de una gran ventaja: mucha batería y que se encienden –al contrario que los ordenadores equipados con <em>Linux</em> o <em>Windows</em>- con un sólo clic. No se ha insistido, en cambio, suficientemente en su calidad como dispositivo reproductor de imágenes y sonidos. No son capaces de reproducir vídeos y son dispositivos de función única, dedicados: meros lectores o reproductores. Entre los aspectos a mejorar, desde luego, la introducción del color.</p>
<p>Frente a estos dispositivos, las tabletas con pantalla luminosa: un ordenador con lo mejor del <em>iPhone</em> y el <em>iPod Touch</em> (reproductibilidad) y del <em>Netbook</em>, con una pantalla suficiente, bajo precio, alta conectividad, batería aceptable (extremo a mejorar) y multifunción. La pantalla luminosa, es cierto, cansa muchísimo más la vista que la tinta electrónica, que no emite vibraciones, es estable –se basa en bolas microscópicas que giran y componen una imagen-, pero se trataría de verdaderos ordenadores con capacidad no sólo de reproducir, sino de creación. La mayoría se anuncian, por ejemplo, con una <em>webcam</em>.</p>
<p>Otras tendencias parecen menores, como las dobles pantallas (¿como el antiguo <em>dyptichus</em>?) ¿Se trataría de una mezcla de agenda y ordenador como el prototipo/rumor del <em>Courier</em> de <em>Microsoft</em><a name="v16"></a><sup><a href="#n16">16</a></sup>?</p>
<p>Sea como sea, y como ha ocurrido en los últimos años, muchas veces los árboles no dejarán ver el bosque: ¿ofrecen los nuevos dispositivos productos y discursos realmente nuevos, nuevas formas de presentar la información, o son simplemente fuegos de artificio</p>
<div class="notas">
<strong>Notas:</strong></p>
<p><a name="n1"></a><strong>1.</strong> Las opiniones se dividen; unos, como el consultor italiano <strong>Roberto Casaleggio</strong>, dicen que “<em>Kindle può diventare l’iPod dei libri elettronici</em>” (<em>Green Monkey</em>, 16 de septiembre de 2008, accesible en:<br />
<em><a href="http://www.casaleggio.it/media/MF-C-160908-F.pdf">http://www.casaleggio.it/media/MF-C-160908-F.pdf</a></em></p>
<p>Otras, como <strong>Nancy K. Herther</strong>, también en septiembre de 2008, opinaban que “<em>ebook reader is not the future of Ebooks</em>”. Disponible en:<br />
<em><a href="http://findarticles.com/p/articles/mi_hb4328/is_200809/ai_n32293637/">http://findarticles.com/p/articles/mi_hb4328/is_200809/ai_n32293637/</a></em></p>
<p><a name="n2"></a><strong>2.</strong><em><a href="http://www.techcrunch.com/2009/12/02/video-time-tablet-magazine/">http://www.techcrunch.com/2009/12/02/video-time-tablet-magazine/</a></em><br />
<em><a href="http://news.bbc.co.uk/2/hi/8444672.stm">http://news.bbc.co.uk/2/hi/8444672.stm</a></em></p>
<p><a name="n3"></a><strong>3.</strong> “Quien innova, hoy, es el quiosquero”, dice <strong>Enric González</strong>. “Lo cual da una idea de cómo está la industria” (“Industrias”, 7 de mayo de 2009 en <em>El País</em>).</p>
<p><a name="n4"></a><strong>4.</strong> <em><a href="http://online.wsj.com/article/SB10001424052748703580904574638630584151614.html#articleTabs%3Dvideo">http://online.wsj.com/article/SB10001424052748703580904574638630584151614.html#articleTabs%3Dvideo</a></em></p>
<p><a name="n5"></a><strong>5.</strong> <em><a href="http://www.wired.com/gadgetlab/2009/06/blackandwhite_ebooks/">http://www.wired.com/gadgetlab/2009/06/blackandwhite_ebooks/</a></em></p>
<p><a name="n6"></a><strong>6.</strong> <em><a href="http://www.wired.com/gadgetlab/2010/01/oled-apple-tablet/">http://www.wired.com/gadgetlab/2010/01/oled-apple-tablet/</a></em></p>
<p><a name="n7"></a><strong>7.</strong> <em>The tablet newspaper: a vision of the future</em>. Boulder, Colorado: Information Design Lab, Knight-Ridder, 1994.</p>
<p><a name="n8"></a><strong>8.</strong> <strong>Salaverría, Ramón</strong>. “Explorando el papel digital como plataforma para la difusión de contenidos periodísticos.-Resultados de una prueba piloto con &#8220;Diario de Navarra&#8221;”. En:<em> II Congreso de la AE-IC</em>, Málaga, febrero de 2010.</p>
<p><a name="n9"></a><strong>9.</strong> <em><a href="http://www.frontech.fujitsu.com/en/release/20090318.html">http://www.frontech.fujitsu.com/en/release/20090318.html</a></em></p>
<p><a name="n10"></a><strong>10.</strong> <strong>Díaz Noci, J. et al.</strong> El periodismo electrónico. Información y servicios. y servicios multimedia en la era del ciberespacio. Barcelona: Ariel, 1996.</p>
<p><a name="n11"></a><strong>11.</strong> <em><a href="http://www.engadget.com/2009/11/21/wired-shows-off-an-apple-tablet-formatted-copy-of-wired-on-a-fak/">http://www.engadget.com/2009/11/21/wired-shows-off-an-apple-tablet-formatted-copy-of-wired-on-a-fak/</a></em></p>
<p><a name="n12"></a><strong>12.</strong> N<em>ewsweek InterActive for DOS is the first CD-ROM to feature a soundtrack synchronized with full-screen Super Video Graphics Array (SVGA) photographs</em>. Véase también: “Newsweek goes interactive”, en <em>Wired</em>, 1.02, 1993.<br />
<em><a href="http://www.wired.com/wired/archive/1.02/streetcred.html?pg=2">http://www.wired.com/wired/archive/1.02/streetcred.html?pg=2</a></em></p>
<p><a name="n13"></a><strong>13.</strong> <em><a href="http://bonnier.com/en/content/digital-magazines-bonnier-mag-prototype">http://bonnier.com/en/content/digital-magazines-bonnier-mag-prototype</a></em></p>
<p><a name="n14"></a><strong>14.</strong> <em><a href="http://vook.com/vook.php">http://vook.com/vook.php</a></em></p>
<p><a name="n15"></a><strong>15.</strong> <em><a href="http://www.slate.com/id/2239557/">http://www.slate.com/id/2239557/</a></em></p>
<p><a name="n16"></a><strong>16.</strong> <em><a href="http://www.youtube.com/watch?v=UmIgNfp-MdI">http://www.youtube.com/watch?v=UmIgNfp-MdI</a></em>
</div>
<p><strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=184">Javier Díaz-Noci</a></strong></p>
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		<title>Biblioteca, aprendizaje y acceso a la información en medio del temporal tecnológico</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/biblioteca-aprendizaje-acceso-informacion-medio-temporal-tecnologico</link>
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		<pubDate>Thu, 14 Jan 2010 12:32:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Roser Lozano</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2010]]></category>
		<category><![CDATA[Acceso a la información]]></category>
		<category><![CDATA[Alfabetización digital]]></category>
		<category><![CDATA[Alfabetización informacional]]></category>
		<category><![CDATA[Aprendizaje]]></category>
		<category><![CDATA[Biblioteca pública]]></category>
		<category><![CDATA[Biblioteca universitaria]]></category>
		<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[Innovación tecnológica]]></category>

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		<description><![CDATA[Algunas de las repercusiones de las innovaciones tecnológicas en bibliotecas son explícitas y bien conocidas, otras en cambio provocan cambios muy sutiles, y a veces muy difícilmente percibidos, pero no por ello menos importantes. Es bien sabido que la innovación tecnológica requiere de grandes ajustes en las organizaciones y en las empresas. Aunque los servicios<a href="http://www.thinkepi.net/biblioteca-aprendizaje-acceso-informacion-medio-temporal-tecnologico">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Algunas de las repercusiones de las innovaciones tecnológicas en bibliotecas son explícitas y bien conocidas, otras en cambio provocan cambios muy sutiles, y a veces muy difícilmente percibidos, pero no por ello menos importantes.</p>
<p>Es bien sabido que la innovación tecnológica requiere de grandes ajustes en las organizaciones y en las empresas. Aunque los servicios públicos, donde se enmarcan las bibliotecas, amortiguan en cierta medida estos ajustes, estaríamos de acuerdo en que, en la historia de las bibliotecas, hay un antes y un después de acontecimientos tales como la aparición de internet, de los móviles o de las herramientas 2.0.</p>
<p>Y ahora estamos expectantes ante otros grandes cambios, por ejemplo los vaticinados por la aparición del <em>e-book</em>. Sabemos que nos tocará cambiar permanentemente, aunque no sepamos muy bien hacia dónde hemos de fijar el rumbo ni la intensidad de los cambios por llegar.</p>
<p>Lo cierto es que hasta la fecha todos los avances tecnológicos lo han sido en una dirección: arrebatar a las bibliotecas sus monopolios (y lo digo en plural). Durante siglos las bibliotecas, y los celosos bibliotecarios, guardaban todo el acervo cultural de la humanidad entre paredes, depósitos y compactos y entre lenguaje encriptado del que hoy, tristemente, aún no nos hemos deshecho totalmente. Fue realmente una heroica y entrañable labor para la humanidad.</p>
<p>Pero en el otro lado de la balanza tenemos el recuerdo de lo tortuoso que significaba acceder a la más mínima información que necesitábamos. Hasta la década de los noventa, en que internet y los móviles hicieron trizas el paradigma de nuestro mundo (y casi sin enterarnos de lo magno del cambio), el vivir en una gran ciudad o en un pueblo pequeño era decisivo para poder acceder o no a una información necesaria y era vital para el futuro de una persona, para su educación y cultura.</p>
<p>Sucesivos monopolios bibliotecarios han caído bajo el peso de las innovaciones tecnológicas: el de lugar de almacenaje de la información y de la cultura (sustituido por repositorios digitales en libre acceso), el de acceso a la información (sustituido por esta vasta red de información que es internet), el de orientación y apoyo al usuario (sustituido por las redes sociales y espacios virtuales de intercambio de información), etc.</p>
<p>Las bibliotecas han cambiado “por reacción”. Cambian sobre todo porque se transforman los hábitos de los ciudadanos, la forma en que se accede a la información y la forma de aprender de las personas. Entender las transformaciones habidas en estos dos ámbitos (acceso a la información y educación) es vital para entender la transformación de las bibliotecas.</p>
<p>Hasta hace pocos años, la etapa de educación de las personas estaba separada de la etapa laboral, constituía un período muy delimitado de aprendizaje formal que se complementaba posteriormente con algunos cursos de actualización. Hoy en día el “aprendizaje a lo largo de la vida”, forma ya parte de nuestra cotidianeidad, y casi sin darnos cuenta.</p>
<p>Aprendemos diariamente y en muchas ocasiones de forma casi imperceptible. Y se aprende diferente: entreteniéndose virtualmente en “conversaciones” laterales, chateando, hablando, compartiendo en redes sociales…etc. Se genera información informal que llega a ser más potente que la formal; así el autodidactismo va ganando terreno a la educación reglada y la información informal a la información “oficial”.</p>
<p>Y no es cierto que los jóvenes no aprendan. Por ejemplo: el estándar habitual de la mayor parte de los nativos digitales es el de mantener conversaciones con personas de todo el planeta casi a diario, con todo lo que ello conlleva de formación, de cultura y de apertura de nuevos horizontes.</p>
<p>Ciertamente no aprenden lo mismo que aprendimos nosotros, ni aprenden de la misma forma. No tienen porqué. Porque les esperan nuevos retos, con nuevos hábitos y nuevas habilidades. Si situamos a un joven de 18 años de la década de los 70 al lado de un joven de 18 años de 2010, podríamos comparar el grado de formación de uno con otro. Y creo que nos quedaríamos gratamente sorprendidos y quizás asombrados de tener que aceptar que no es cierto que los jóvenes que aprenden ahora lo hagan peor. Diferente sí, pero no peor.</p>
<p>Lo cierto es que el aprendizaje, la relación profesor-alumno y la forma en que las instituciones académicas entienden la docencia y el aprendizaje ha dado un salto enorme en la actualidad . Y ahí está e<em>l Espacio Europeo de Educación Superior (Eees)</em> con todos los cambios que arrastra no únicamente para la función académica de las universidades, sino también para las bibliotecas universitarias.</p>
<p>Y también hay un cambio en la relación usuario- bibliotecario. Si hoy deseamos encontrar una buena lectura o saber cuál de los libros recomendados en una asignatura es el mejor, ya no hace falta ir a la biblioteca o pedir consejo a un bibliotecario. Simplemente podemos preguntar en <em>Facebook</em> o por <em>Twitter</em> y nuestros “amigos” nos van a dar una buena selección de lecturas o nos van a deleitar con una crítica muy personal e instantánea sobre cual es la bibliografía que mejor nos va a ayudar a preparar el examen.</p>
<p>Hemos de ser conscientes de que actualmente entre los usuarios circula mucha más información de la que ofrece la biblioteca y que ahora la comunidad “está conectada” entre sí. Y también hemos de asumir que la información y la valoración de libros, la crítica y la orientación circulan lateralmente y libremente entre usuarios.</p>
<p>Antes, la biblioteca era la protagonista del mundo de la información: seleccionaba libros, ofertaba servicios, información y orientación al usuario y mantenía intacto sus monopolios. Ahora tiene que compartir protagonismo y desarrollar nuevas funciones acorde con los tiempos que corren.</p>
<p>Y la biblioteca se transforma para responder a estos cambios y evitar convertirse en una institución obsoleta. Porque si la biblioteca no ofrece lo que los usuarios desean y como lo desean, ellos buscan, encuentran y utilizan nuevos entornos. Y ahora tienen la tecnología para ello. Un ejemplo es <em><a href="http://www.librarything.es/">LibraryThing</a></em>, uno de los entornos virtuales más utilizados por los buenos lectores.</p>
<p>Así, las bibliotecas públicas dejaron de ser espacios de almacenaje de información y cada vez más están dejando de ser también espacios de acceso a la información. En cambio, se están convirtiendo en espacios de aprendizaje y de sociabilización. Progresivamente, la alfabetización informacional y digital se va haciendo un hueco destacado en su programación.</p>
<p>Las bibliotecas universitarias también emprendieron hace años un nuevo rumbo con los <em>Centros de Recursos para el Aprendizaje y la Información (Crai)</em>, esos nuevos entornos dinámicos que integran los servicios universitarios que dan apoyo a la docencia, al aprendizaje y a la investigación.</p>
<p>Sea como sea, parece que la biblioteca, por el momento, es un ser vivo, mutante; un verdadero superviviente en este temporal tecnológico que se lleva por delante a tantas organizaciones.</p>
<p><strong>Roser Lozano</strong><br />
Miembro del <em><a href="http://thinkepi.net">Grupo ThinkEPI</a></em></p>
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		<title>Software para el acceso a la información. Situación del mercado en 2009</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/software-acceso-informacion-situacion-mercado-2009</link>
		<comments>http://www.thinkepi.net/software-acceso-informacion-situacion-mercado-2009#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 07 Jan 2010 20:52:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ricardo Eíto-Brun</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2010]]></category>
		<category><![CDATA[Proveedores de software]]></category>
		<category><![CDATA[Recuperación de información]]></category>
		<category><![CDATA[Software]]></category>

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		<description><![CDATA[El mes de septiembre de 2009, la consultora norteamericana Gartner Group publicó su “Magic Quadrant” sobre las empresas dedicadas a la comercialización de software para el acceso a la información. Esta consultora, con sede en Stamford (Estados Unidos) y amplia representación y prestigio internacional, publica anualmente este tipo de estudios para distintos tipos de aplicaciones<a href="http://www.thinkepi.net/software-acceso-informacion-situacion-mercado-2009">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El mes de septiembre de 2009, la consultora norteamericana <em>Gartner Group</em> publicó su “<em>Magic Quadrant</em>” sobre las empresas dedicadas a la comercialización de software para el acceso a la información.</p>
<p>Esta consultora, con sede en Stamford (Estados Unidos) y amplia representación y prestigio internacional, publica anualmente este tipo de estudios para distintos tipos de aplicaciones software, en los que establece una valoración de los principales fabricantes. Es interesante revisar estos informes para conocer la situación de los actores, qué nuevas empresas están demostrando su potencial y cuál ha sido la evolución general del mercado.</p>
<p>Dentro de la categoría “tecnologías para el acceso a la información&#8221;, el estudio de <em>Gartner</em> incluye “fabricantes de software que ofrecen funciones de recuperación de información, búsqueda federada, clasificación y categorización de contenidos, técnicas de <em>clustering</em>, extracción de datos y hechos a partir de textos, creación de taxonomías y visualización de información”.</p>
<p>Así, bajo esta designación se han agrupado empresas que ofrecen software capaz de extraer y recuperar información de colecciones de documentos, bases de datos relacionales, sistemas de gestión de contenidos y de otros sistemas de gestión como los <em>ERP</em> (<em>Enterprise Resource Planning</em>) o <em>CRM</em> (<em>Customer Relationship Management</em>) utilizados para la gestión de las distintas actividades de las empresas.</p>
<p>Obviamente, el cuadrante de <em>Gartner</em> no recoge una categorización y análisis exhaustivo de todos los fabricantes existentes, y debe evitarse dar una valoración negativa a aquellas empresas que no están presentes. Para la inclusión de fabricantes en el estudio, <em>Gartner</em> ha considerado los siguientes criterios: presencia internacional en al menos dos de estos mercados (Europa, África y Oriente Medio, América y/o Asia/Pacífico), beneficios superiores a los diez millones de dólares durante 2008, y el hecho de que comercialicen su software de recuperación y acceso a la información de forma independiente a otras aplicaciones para la gestión de documentos y contenidos.</p>
<p><strong>Principales conclusiones del informe</strong></p>
<p>El alcance del estudio pone de manifiesto la necesidad de ir más allá de la mera recuperación de información y del protagonismo cada vez mayor de las tecnologías orientadas a facilitar el análisis y la interpretación de volúmenes crecientes de datos no estructurados (es decir, documentos). Tal y como se indica en el informe, la capacidad de ofrecer este tipo de funciones para el análisis de contenidos y la extracción de información ha sido un aspecto crítico en la evaluación de la capacidad innovadora de estas empresas.</p>
<p>El informe también destaca cómo algunas empresas tienden a orientar su actividad a la resolución de problemas en el acceso a información en áreas de actividad específicas (concretamente, se mencionan los casos de la información legal y editorial).</p>
<p>Las previsiones para este tipo de aplicaciones son positivas: en 2008 la venta de licencias y mantenimiento de software de acceso a la información supuso una cantidad global  próxima a 1.100 millones de $US, y se anticipa un crecimiento del 11,7% anual hasta alcanzar una cifra próxima a los 2.000 millones en 2013.</p>
<p>El informe también demuestra una consolidación de ciertos fabricantes en las posiciones de liderazgo. Esto se presenta como consecuencia de distintos movimientos (fusiones y adquisiciones) completados en los últimos años. Concretamente se señala la compra de <em>Verity</em> por <em>Autonomy</em> a finales de 2005 y la compra de <em>Interwoven</em> en 2009), y la de <em>Fast Search &#038; Transfer</em> por parte de <em>Microsoft</em> en abril de 2008, lo que le ha permitido ampliar notablemente su oferta de motores de indexación y recuperación integrados en torno al producto <em>SharePoint</em>.</p>
<p>En relación con el código abierto, el informe hace mención al programa <em>Lucene</em>, aunque se señala que –en esta área en concreto- las capacidades de los programas libres se encuentran aún alejadas de las que ofrecen los sistemas comerciales.</p>
<p><strong>El cuadrante mágico</strong></p>
<p>El informe presenta visualmente un esquema donde los fabricantes se posicionan en un eje cartesiano: el eje vertical corresponde a la capacidad de ejecución (<em>ability to execute</em>), y el horizontal corresponde a la completitud de la visión del fabricante (<em>completeness of vision</em>). </p>
<p>Los criterios que se utilizan para evaluar en qué posición se sitúan los fabricantes en cada uno de estos ejes consideran distintos aspectos.</p>
<p>La capacidad de ejecución incluye –entre otros- aspectos como la versatilidad del producto y su capacidad de interactuar con diferentes repositorios de contenido, su capacidad de gestionar volúmenes crecientes de datos y de usuarios (escalabilidad), datos financieros de la empresa, ventas y políticas de precios, presencia geográfica en su actividad comercial y de soporte, opiniones de usuarios, etc.</p>
<p>La completitud de la visión es el resultado de evaluar su comprensión del mercado, sus estrategias de marketing y de ventas, y aspectos más concretos relacionados con la innovación como la capacidad de trabajar con documentos no textuales, la inclusión de funciones para el análisis de contenido, o el uso de elementos adicionales al propio texto de los documentos para evaluar su relevancia (se menciona el análisis de citas y de referencias cruzadas).</p>
<p>La intersección de estas dos dimensiones –capacidad de ejecución y completitud de la visión- permite diferenciar cuatro áreas o grupos:</p>
<p>a) Líderes; donde se sitúan aquellas empresas que han unido la amplitud de su visión (comprensión de las tecnologías, de las necesidades de los usuarios, etc.), con su capacidad de diseñar productos software que den respuesta a estas necesidades. La situación de liderazgo también se asocia con la situación financiera de las empresas, en cuanto ésta es una garantía de su continuidad en el mercado.</p>
<p>b) Retadores (<em>challengers</em>); donde se sitúan las empresas que no tienen una visión tan desarrollada de las necesidades globales del mercado, pero sí una alta capacidad de ejecución y que cuentan con los recursos necesarios.</p>
<p>c) Visionarios; aquellas empresas que han identificado áreas y necesidades con una gran nivel de detalle, pero que no han llegado a traducir esta visión en una posición de liderazgo.</p>
<p>d) Jugadores de nicho (<em>niche players</em>); donde se situarían las empresas con una visión menos completa y que no han demostrado aún la capacidad de ejecución de otros competidores. Este grupo reúne a las empresas que ofrecen productos capaces de satisfacer necesidades muy específicas, pero que carecen de los recursos de los líderes y de los retadores para afrontar una tipología de proyectos más amplia.</p>
<p>Inicialmente, en el modelo del cuadrante, cuanto más situada esté una empresa hacia arriba y hacia la derecha, mejor posicionada estará; esto indica que tiene una gran comprensión de la evolución y de las posibilidades de la tecnología, de los requisitos presentes y futuros de la comunidad de usuarios, y una gran capacidad para desarrollar productos acordes con esto.</p>
<p>No obstante, no debemos interpretar que las empresas que situadas en otros cuadrantes sean necesariamente peores u ofrezcan productos de menor calidad. Por ejemplo, en el eje correspondiente a la completitud de la visión se puede situar a la izquierda a una empresa especializada en una solución muy concreta (por ejemplo, visualización de datos), ya que únicamente centra su actividad en una de las tecnologías para el acceso a la información que analiza <em>Gartner</em>.</p>
<p><strong>¿Quiénes están situados en cada cuadrante?</strong></p>
<p>El cuadrante de los líderes del año 2009 está ocupado por <em>Microsoft</em> (con un lugar destacado), <em>Autonomy</em> y la empresa holandesa <em>Zylab</em> (de la que hemos hablado en números pasados de la revista EPI, y que en 2002 colaboró con nuestra editorial para la publicación del cd-rom con los cien primeros números de EPI). El informe señala que <em>Autonomy</em> (que sería el principal fabricante por volumen de facturación) y <em>Microsoft</em>, son líderes en el rango de proyectos para instalaciones con presupuestos menores de setenta y cinco mil dólares US en los dos primeros años.</p>
<p>Dentro de este cuadrante, en una posición menos destacada encontramos a <em>Endeca</em>, <em>Recommind</em> y <em>Vivisimo</em>. Estas se sitúan como empresas con una amplia visión, pero con menor capacidad de ejecución que <em>Microsoft</em>, <em>Zylab</em> o <em>Autonomy</em>. De <em>Endeca</em> se destaca su capacidad de explotar de forma conjunta datos estructurados (bases de datos relacionales) y no estructurados (documentos).</p>
<p>En el cuadrante de los retadores, destacan <em>Google</em>, <em>Oracle</em> e <em>IBM</em>, seguidas por <em>Exalead</em>, <em>Kazeon</em> (comprada este mismo año por <em>EMC</em>) e <em>Isys Search Software</em>. <em>IBM</em>, que el año pasado estaba situada en el cuadrante de los líderes, se ha visto ligeramente desplazada este año, y el informe destaca aspectos positivos como su compromiso con el sistema de indexación libre <em>Lucene</em>, su capacidad de gestionar objetos multimedia y de implementar tecnologías relacionadas con la Web 2.0.</p>
<p>Finalmente, el grupo de los jugadores de nicho encontramos a <em>Sinequa</em>, <em>Expert System</em> y <em>Fabasoft-Mindbreeze</em>.</p>
<p><strong>Cambios respecto al cuadrante mágico de 2008</strong></p>
<p>Si comparamos el cuadrante de 2009 con el de 2008, podemos apreciar los siguientes cambios:</p>
<p>- <em>Microsoft</em> ha ampliado su distancia respecto a <em>Autonomy</em>, al asignársele una mayor capacidad de ejecución, lo que hace más manifiesto su liderazgo.</p>
<p>- <em>Zylab</em> se ha situado en una posición superior, aumentando su capacidad de ejecución y pasando a ocupar un lugar más destacado dentro de los líderes.</p>
<p>- <em>Recommind</em> y <em>Exalead</em> también han aumentado su capacidad de ejecución, si bien la segunda se ha visto desplazada hacia la izquierda, lo que sería señal de una visión menos completa.</p>
<p>- <em>OpenText</em> no ha sido incluida en el cuadrante del 2009, cuando sí lo estuvo en el del 2008 con una posición relevante dentro del recuadro correspondiente a los retadores. El motivo por el que se ha excluido a esta empresa es porque ya no comercializa sus soluciones de recuperación y búsqueda de forma separada, sino que la ofrece integrada como parte de sus aplicaciones para la gestión documental y de contenidos.</p>
<p>- <em>Google</em>, <em>Oracle</em>, <em>IBM</em>, <em>Expert System</em>, <em>Isys Search Software</em>, <em>Fabasoft/Mindbreeze</em>, <em>Endeca</em> y <em>Vivisimo</em> mantienen posiciones similares a las del año anterior.</p>
<p>- <em>Sinequa</em> (empresa francesa) es la única compañía que se ha incorporado al cuadrante de 2009. Se destaca su mayor presencia en el mercado norteamericano.</p>
<p>Sin duda, estos breves informes de <em>Gartner</em> ofrecen una más que interesante visión del mercado del software para la gestión de información, y nos permiten apreciar los cambios y la evolución global de un mercado en el que cabe destacar:</p>
<p>a) la necesidad de contar con soluciones avanzadas para el análisis y explotación de la información, que van mucho más allá de la recuperación textual tradicional, y</p>
<p>b) la consolidación de posiciones en los cuadrantes correspondientes a los líderes y a los “retadores”, con el papel predominante de <em>Microsoft</em>.</p>
<div class="notas">
<p><strong>REFERENCIAS:</strong></p>
<p><strong>1.</strong> <em>Gartner Group</em>. Disponible en:<br />
<em><a href="http://www.gartner.com">http://www.gartner.com</a></em></p>
<p><strong>2.</strong> <em>Magic quadrant for information access technology</em>. Garner. Disponible en:<br />
<em><a href="http://www.gartner.com/technology/media-products/reprints/endeca/169927.html">http://www.gartner.com/technology/media-products/reprints/endeca/169927.html</a></em>
</div>
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		<title>Sobre usabilidad y experiencia de uso</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/sobre-usabilidad-y-experiencia-de-uso</link>
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		<pubDate>Tue, 22 Dec 2009 12:09:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mari-Carmen Marcos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2010]]></category>
		<category><![CDATA[Arquitectura de la información]]></category>
		<category><![CDATA[Diseño centrado en el usuario]]></category>
		<category><![CDATA[Dispositivos móviles]]></category>
		<category><![CDATA[Experiencia de uso]]></category>
		<category><![CDATA[Interacción]]></category>
		<category><![CDATA[Realidad aumentada]]></category>
		<category><![CDATA[Usabilidad]]></category>
		<category><![CDATA[Web 2.0]]></category>

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		<description><![CDATA[El mes de diciembre se presta mucho a hacer balances de cómo ha ido el año, destacar qué noticias han sido las protagonistas y recordar algunos hitos. Pensando en qué ha sido de la usabilidad en estos 12 meses, llego a la conclusión de que cada vez somos más, somos más populares y lo que<a href="http://www.thinkepi.net/sobre-usabilidad-y-experiencia-de-uso">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El mes de diciembre se presta mucho a hacer balances de cómo ha ido el año, destacar qué noticias han sido las protagonistas y recordar algunos hitos.</p>
<p>Pensando en qué ha sido de la usabilidad en estos 12 meses, llego a la conclusión de que cada vez somos más, somos más populares y lo que hacemos trasciende al nivel de la ciudadanía, bien sea por los mensajes publicitarios de productos que en sus eslóganes apuestan por facilitar el uso de las cosas, bien porque los usuarios finales son más conscientes de las dificultades que plantea la navegación y la realización de acciones en muchos sitios web.</p>
<p>Mi balance personal de este año es positivo: conforme voy conociendo más gente que trabaja en tecnologías, menos explicaciones tengo que dar sobre qué es eso a lo que me dedico. Y en lo personal estoy muy satisfecha: 2009 ha sido el año en que mis padres han entendido en qué consiste lo que hago. No es poco.</p>
<p>Por lo que hemos podido escuchar en congresos y leer en revistas, libros, foros y blogs, las temáticas que se abordan no varían mucho con respecto a las de años anteriores. Tanto en foros como en artículos y blogs se sigue viendo mucho debate sobre técnicas: prototipado, estudios con usuarios, disposición de elementos en la interfaz…, señal de que la disciplina evoluciona y los profesionales tratan de llegar a mejores soluciones para nuevos y viejos problemas. </p>
<p>En los congresos la investigación apunta hacia la ubicuidad, la virtualidad y la realidad aumentada, al mismo tiempo que la accesibilidad ocupa buena parte de las sesiones. La Web 2.0 es sin duda una de las protagonistas a la hora de escoger temas sobre los que hacer mesas redondas y debates, puesto que muchos de los nuevos sitios web que se están diseñando incorporan funcionalidades sociales o son ellos mismos sitios 2.0.</p>
<p><strong>En qué congresos</strong></p>
<p>En el panorama internacional, los dos grandes congresos, que son <em><a href="http://www.interact2009.org/">Interact</a></em> y <em><a href="http://www.chi2009.org/">CHI</a></em>, se han celebrado respectivamente en Uppsala, (Suecia) y Boston (Estados Unidos). </p>
<p>El <a href="http://iasummit.org/2009">congreso internacional de arquitectura de la información</a>, de la <em>ASIS&#038;T</em> tuvo lugar en Memphis, Estados Unidos.</p>
<p>Son tres congresos de larga tradición a los que merece la pena ir, al menos, a uno de ellos cada año.</p>
<p>Y en el panorama nacional, Barcelona –de forma paralela a Antioquia en Colombia- ha acogido este año el congreso que tiene detrás a la <em>Asociación Interacción Persona-Ordenador</em> (<em>Aipo</em>). Con la organización y el apoyo de la <em>Universitat Pompeu Fabra</em> y <em>Barcelona Media</em>, y la colaboración de la <em>Universitat de Barcelona</em> y la <em>Universitat Oberta de Catalunya</em>, <em><a href="http://interaccion2009.aipo.es/">Interacción 2009</a></em> recibió a más de un centenar de personas que intercambiaron ideas durante tres días.</p>
<p>Las temáticas fueron variadas, pero destacamos las conferencias y tutoriales de las dos ponentes invitadas: <strong>Ginny Redish</strong> e <strong>Indi Young</strong>. <strong>Redish</strong>, experta en escritura para la Web, como demuestra en su libro <em>Letting Go of the Words – Writing Web Content that Works</em> (<em>Elsevier/Morgan Kaufman</em>n, 2007), dedicó su conferencia y el tutorial a mostrar cómo mejorar la comunicación con los usuarios a través de los contenidos y por medio de técnicas como la de los personajes y escenarios.</p>
<p>Por su parte, <strong>Young</strong> es autora del libro <em>Mental Models</em>, publicado en 2008 por <em>Rosenfeld Media</em>. Su conferencia y el tutorial que impartió trataron sobre cómo conocer y cómo estudiar el comportamiento de los usuarios para así diseñar sitios web que se adapten mejor a su modelo mental.</p>
<p>El otro acontecimiento sobre usabilidad que cada año (desde hace seis) nos acompaña también se celebra en Barcelona. Se trata de la <em><a href="http://www.usabilitat.org/index_sp.html">Jornada de Usabilidad en Sistemas de Información Digital</a></em>, conocida como <em>Usid</em>.</p>
<p>Este encuentro, organizado por el <em>Colegio Oficial de Bibliotecarios-Documentalistas de Cataluña</em> y la <em>Universitat Pompeu Fabra</em>, trata de aunar el punto de vista académico y el profesional, la investigación y el día a día.</p>
<p>Este año las ponencias tuvieron como temáticas la usabilidad en dispositivos móviles, el comercio electrónico, las emociones en el diseño de experiencias de usuario y la persuabilidad. La jornada incluye siempre un curso, que este año fue impartido por <strong>Yusef Hassan</strong>, que estuvo dedicado a la interacción en sistemas sociales. La jornada <em>Usid</em> se celebró el día mundial de la usabilidad (12 de noviembre).</p>
<p><strong>En qué libros</strong></p>
<p>Una búsqueda en <em>Amazon</em> nos permite ver qué se ha publicado este año sobre usability, interaction y <em>user experience</em>. Además de las actas de varios congresos, vemos que algunos temas que se veían otros años continúan: comercio electrónico y venta en la web, <em>eyetracking</em>, diseño web…, y otros nos sorprenden por la especificidad de las temáticas, como los que se han publicado sobre diseño usable para <em>iPhone</em> y sobre diseño para televisión digital.</p>
<p>En septiembre estuvo en España el norteamericano <strong>Aarron Walter</strong>, autor del libro <em>Building findable websites: web standards SEO and beyond</em>, <em>New Riders</em>, 2008. Sus diapositivas pueden verse en:<br />
<em><a href="http://www.slideshare.net/aarron/fostering-findability-on-the-web">http://www.slideshare.net/aarron/fostering-findability-on-the-web</a></em></p>
<p>En español, destacamos la publicación de &#8220;Vender más en internet&#8221;, de <strong>David Boronat</strong> y <strong>Ester Pallarés</strong>, publicado por <em>Gestión 2000</em>. En este libro los autores parten de algo que consideran ya superado: los sitios web son usables, y dan un paso más, estudiar cómo lograr que el usuario se convierta en cliente. Se trata de aplicar las técnicas de persuasión acompañadas de una base de usabilidad para lograr obtener beneficios en el sitio web. Es un libro de lectura muy amena que recomiendo.</p>
<p>La editorial <em>Rosenfeld Media</em>, especializada en usabilidad, ha continuado en su línea de publicaciones dirigidas a enseñar técnicas: <em>cardsorting</em>, prototipado, test remoto, etc. Este año ha publicado <em>Search Analytics: Conversations with your Customers</em>, un libro que muestra cómo la analítica web es útil para mejorar el diseño de sitios web.</p>
<p><strong>Qué temas han protagonizado blogs y foros</strong></p>
<p>La comunidad de profesionales y estudiosos de la usabilidad y la experiencia de uso ha continuado muy activa. Desde los grandes gurús como <strong>Jacob Nielsen</strong> hasta los incansables blogueros, pasando por la lista de discusión de <strong>Cadius</strong>, la actividad de la comunidad ha sido mucha y variada. Las temáticas van desde las más cercanas al trabajo del día a día (dónde colocar un elemento en la página web, cómo resolver un problema de diseño en un formulario, cómo lograr mayor accesibilidad con determinada tecnología, etc.), hasta otras más filosóficas. </p>
<p><strong>Más allá de la usabilidad para la web</strong></p>
<p>Tenemos la tendencia a pensar que la usabilidad es algo relacionado con los sitios web, en cambio es mucho más porque se puede aplicar a prácticamente todo aquello con lo que interactuamos a través de una interfaz: el panel de manejo de un electrodoméstico, la pantalla de un teléfono móvil, los mandos de una consola, el cajero automático, el expendedor de billetes del metro, etc. Todos estos otros sistemas con los que interactuamos tienen aún mucho por mejorar para no caer en la complejidad.</p>
<p>Y parece que estamos de suerte, porque los departamentos de marketing están inculcando en la sociedad la idea de que compremos &#8220;experiencias&#8221;. La experiencia de conducir un coche por paisajes relajantes, o la de vivir emociones intensas tomando determinado licor o usando cierto perfume son las más socorridas en la publicidad.</p>
<p>Hemos podido ver otros anuncios en los que la mejora de la experiencia de usuario como forma de facilitar las cosas es más patente, como los electrodomésticos que disponen de funcionalidades que nos resulten más cómodas (hornos que al abrir su puerta quedan las bandejas a la vista para poder echar la sal más fácilmente). Pero de todos los sistemas que pueden ofrecer experiencias a los usuarios, los videojuegos se ponen a la cabeza a la hora de ofrecer interactividad.</p>
<p>Hace un par de años fue la <em>Wii</em> con su interacción persona-juego utilizando mandos inalámbricos que responden al movimiento de los brazos; después se añadió la tabla de ejercicios, de manera que también los movimientos de los pies forman parte del juego, y este año han salido a la venta juegos como <em>EyePet</em> o <em>Invizimals</em> de <em>Sony</em> para <em>PlayStation</em> ¡por fin la realidad aumentada sale de los laboratorios y las demos!</p>
<p>Otra cosa es que se integre la usabilidad como parte del diseño de todos estos sistemas…, queremos pensar que sí, y que cada vez más y mejor.</p>
<p><strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=53">Mari-Carmen Marcos</a></strong></p>
<p>Miembro del <em><a href="http://thinkepi.net">Grupo ThinkEPI</a></em></p>
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		<title>Los libros electrónicos: una realidad emergente</title>
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		<pubDate>Thu, 17 Dec 2009 20:02:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José-Antonio Cordón-García</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2010]]></category>
		<category><![CDATA[Dispositivos de lectura electrónica]]></category>
		<category><![CDATA[Edición electrónica]]></category>
		<category><![CDATA[Libros electrónicos]]></category>

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		<description><![CDATA[El año 2009 va a concluir confirmando una profecía autocumplida, manifestada hace tiempo por los algunos miembros del sector editorial: el libro electrónico se erigirá en la estrella de los nuevos medios de transmisión del conocimiento. Y efectivamente, después de algunos años de vacilaciones, de iniciativas dudosas, de prospecciones tímidas y de modelos de negocio<a href="http://www.thinkepi.net/libros-electronicos-realidad-emergente">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El año 2009 va a concluir confirmando una profecía autocumplida, manifestada hace tiempo por los algunos miembros del sector editorial: el libro electrónico se erigirá en la estrella de los nuevos medios de transmisión del conocimiento.</p>
<p>Y efectivamente, después de algunos años de vacilaciones, de iniciativas dudosas, de prospecciones tímidas y de modelos de negocio poco pensados o desarrollados, la eclosión del libro electrónico es una realidad inobjetable.</p>
<p>Existen múltiples definiciones de libro electrónico (<strong>Rao</strong>, 2005; <strong>Doctorow</strong>, 2004; <strong>Berube</strong>, 2005; Kang, 2009). Un libro electrónico puede considerarse una versión digitalizada de un libro para visionarlo sobre un dispositivo electrónico determinado.</p>
<p>Igualmente se puede aplicar el concepto a cualquier obra legible en pantalla lo mismo que al dispositivo lector. Otras definiciones se centran en cualquier forma de fichero en formato digital y, como tal, puede descargarse en dispositivos electrónicos para su posterior visualización.</p>
<p>En definitiva, se trata de un archivo digital que precisa de un elemento adicional para su visionado, el dispositivo lector, que debe contener un software adecuado para la lectura del documento. Una idea de la importancia que ha alcanzado el fenómeno en estos últimos meses en España la puede dar el hecho de que la <em>Fundación del Español Urgente</em>, una institución sin ánimo de lucro que tiene como principal objetivo colaborar con el buen uso del idioma español, especialmente en los medios de comunicación, y cuya influencia en el desarrollo de esta lengua es cada vez mayor, se pronunció en noviembre de 2009 sobre el uso correcto de los términos <em>e-book</em> y <em>ebook reader</em>, recomendando el empleo en español de &#8220;libro electrónico&#8221;, &#8220;libro digital&#8221; o &#8220;ciberlibro para los <em>e-book</em> y de &#8220;lector de libros electrónicos&#8221;, &#8220;lector de libros digitales&#8221; o &#8220;lector de ciberlibros” para los dispositivos lectores.</p>
<p>Los hechos no hacen más que apuntalar esta evidencia. En Estados Unidos se prevé una venta de más de 3 millones de dispositivos de lectura para el año 2009. <em>Amazon</em> y <em>Sony</em>, que comercializan respectivamente el <em>Kindle</em> y el <em>Sony Reader</em>, confiesan haber sido desbordados por las peticiones de venta. La consultora <em>Forrester Resarch</em> calcula que en los próximos años las ventas superarán los 13 millones. En el resto del mundo, el fenómeno es similar.</p>
<p>¿Qué ha ocurrido para que se produzca esta explosión? ¿Qué factores han desencadenado este fenómeno?<br />
En primer lugar, la edición electrónica es una realidad contundente en todos los países del mundo occidental. Si las revistas científicas abrieron el camino consolidándose como paradigmas digitales irreversibles en el ámbito académico, las monografías científicas, y las más comerciales, después de varios años sujetas a movimientos de signo contradictorio, en los que los avances y retrocesos se sucedían al hilo de los éxitos y fracasos tecnológicos, han iniciado un camino que se va afianzando progresivamente. Los datos así lo aseveran.</p>
<p>La ratio de crecimiento en producción y demanda de libros electrónicos ha crecido aproximadamente un 20% en los últimos años (<strong>Just</strong>, 2007; <strong>Alvite Díaz</strong>; <strong>Rodríguez Bravo</strong>, 2009). <em>Outsell</em> (2009), incrementa estos valores al 50% de progresión en los últimos años. Sólo en el mes de diciembre de 2008, las ventas de libros en formato electrónico se habrían incrementado en EEUU un 118%.</p>
<p>Según la <em>American Publishers Association</em> (<em>AAP</em>), “<em>E-books saw a 23.6 percent increase from last year with $67 million in sales and a compound growth rate of 55.7 percent since 2002</em>”. Las estadísticas de ventas aportadas por el <em>International Digital Publishing Forum</em> (<em>Idpf</em>, 2009) confirman esta tendencia de ventas crecientes con un crecimiento muy importante en los últimos años.</p>
<p>En el caso de España, la edición electrónica experimentó en 2007 un aumento del 88,2% respecto al año anterior, incremento sostenido en 2008 (<em>Panorámica</em>, 2009). Dentro de ésta, la edición de archivos de internet aumentó en un 68,9%, siendo particularmente importante en el ámbito de las ciencias sociales y la tecnología, donde representan más de un 60%, datos confirmados en este mismo sentido por <em>El Comercio Interior del libro</em> (2009).</p>
<p>En 2008 ha sido particularmente importante el incremento del sector de la creación literaria, que experimenta un crecimiento del 58,3% con respecto al año anterior. En noviembre de 2009 se presentó el estudio “La digitalización del libro en España” (<em>Dosdoce</em>, 2009). En él se considera que la digitalización del libro será una de las decisiones más estratégicas que tendrán que tomar los editores en los próximos años y que comportará una transformación general de la editorial, de su estrategia de producción y distribución, de sus futuras políticas de marketing y comercialización de sus libros y del mercado.</p>
<p>En segundo lugar, la edición electrónica en general, y los libros electrónicos en particular, están llegando de manera natural al usuario final, pudiéndose hablar de que el eslabón final de la cadena editorial, punto sensible y crítico para la implantación de cualquier producto, muestra un grado de receptividad creciente hacia los nuevos productos.</p>
<p>Los estudios desarrollados por <em>Springer</em> (2008), <em>Publishers Communication Groups</em> (2008), <em>Centre for Information Behaviour and the Evaluation of Research –Ciber-</em> (2008) o el<em> Joint Information Systems Committee</em> (<em>Jisc</em>, 2008), confirman este supuesto.</p>
<p>Los usuarios encuestados en diversos ámbitos manifiestan un interés creciente en los formatos electrónicos para la consulta de monografías, tanto para fines de estudio y de investigación como para la lectura recreativa, y sostienen su creciente y definitivo uso para los próximos años.</p>
<p>En tercer lugar, el sector editorial es consciente de la inminencia e inevitabilidad del proceso de migración o de sustitución parcial, si no completa, de un modelo por otro. En la última feria de Frankfurt se efectuó una encuesta a 1.000 expertos del sector de 30 países diferentes, quienes concluyeron que en 2018 la edición digital superará a la edición clásica.</p>
<p>La  encuesta llegó a otras conclusiones interesantes para el sector: en China la edición digital se multiplicará por 3 en los próximos años, rompiendo el monopolio de Estados Unidos; el buscador <em>Google</em>, <em>Amazon</em> y los propios consumidores llevarán el libro digital a superar al libro clásico en 2018; la venta de libros por internet ha sido elegido como el hito más importante de las historia de la edición en los últimos 60 años.</p>
<p>Un signo de estos cambios es que la <em>Feria del libro de Frankfurt</em> dejará pronto de ser <em>Book Fair</em> para ser <em>Media Fair</em>, debido al empuje de los soportes digitales. En España se ha celebrado en noviembre de 2009 la primera feria del libro digital en la que editoriales digitales como <em>Publidisa</em>, <em>Leer-e</em>, <em>Grammata</em>, <em>Luarna Ediciones</em>, <em>36L Books</em>, <em>Edicat</em>, <em>Liceus</em>, <em>Soopbook</em>, <em>Biblio 3000</em> y <em>Bubok</em>, mostraron mediante stands, mesas redondas, talleres, etc., experiencias, contenidos y dispositivos relacionados con el libro digital y con toda su cadena de valor así como nuevas fórmulas educativas, artísticas y productivas propiciadas por el libro digital.</p>
<p>Importantes organizaciones, instituciones y redes sociales especializadas que cumplen una labor prescriptora, como la <em>Biblioteca Nacional</em>, la <em>Asociación de Revistas Digitales de España</em> (<em>Arde</em>), la <em>Asociación Española de Responsables de Comunidad</em> (<em>Aerco</em>), <em>Ediciona</em>, <em>Literaturas.com</em>, <em>Libro de notas</em>, <em>Revista de Libros</em>, <em>Dosdoce.com</em> e <em>Ilustrae</em>, aportaron igualmente una visión integral del potencial que se fragua actualmente bajo la denominación de “industria de contenidos digitales escritos”.</p>
<p>En cuarto lugar, y en consonancia con lo anterior, la oferta de libros electrónicos es cada vez más amplia. Además de <em>Amazon</em>, <em>Sony</em> o <em>Barnes and Noble</em>, que ofertan más de medio millón de libros electrónicos en sus respectivas tiendas, son numerosos los editores que se han lanzado a la ocupación de un nicho de mercado presumiblemente rentable en muy poco tiempo. En España son varias las empresas que han comenzado a trabajar con los nuevos formatos.</p>
<p>La primera en abrir el fuego ha sido <strong>Carmen Balcells</strong>, la conocida agente literaria. El hecho de que sea una agente literaria la que haya adoptado este tipo de iniciativas responde, en cierto modo, a las singularidades del mercado español. Mientras que los editores estadounidenses controlan los derechos electrónicos de sus autores, y por tanto pueden negociar cesiones masivas para <em>e-book</em>, en el caso de los autores españoles (cuyos derechos digitales no tienen los editores) esto se convierte en una tarea que hay que hacer autor por autor, o con sus agentes.</p>
<p>El proyecto se denomina <em>Palabras mayores</em>. Se trata de una colección de libros de autores de renombre, españoles e hispanoamericanos, editados en forma de <em>e-book</em>, para leer en la pantalla ordenador, en un dispositivo de lectura o incluso en un dispositivo móvil: agenda o teléfono. Hay que tener en cuenta que La agencia de <strong>Carmen Balcells</strong> cuenta con los derechos de los escritores en castellano más importantes: <strong>Cortázar</strong>, <strong>García Márquez</strong>, <strong>Cela</strong>, <strong>Vargas Llosa</strong>, etc. El acuerdo al que ha llegado con la distribuidora online <em>Leer-e</em> incluye la publicación a través de su web de más de 100 títulos que irán apareciendo en el web de esta empresa con la intención de que para finales de 2009 haya unos 250 ó 300 títulos.</p>
<p>En la actualidad se pueden encontrar ya en venta obras de autores como <strong>Bryce Echenique</strong>, <strong>Vázquez Montalbán</strong>, <strong>Julio Cortázar</strong>, <strong>Juan Goytisolo</strong>, <strong>Rosa Montero</strong>, <strong>Miguel Delibes</strong>, <strong>Miguel Ángel Asturias</strong>, <strong>Camilo José Cela</strong> y otros, todos al precio de 5 euros.</p>
<p>Los libros se venden en formato <em>Mobipocket</em> y <em>ePub</em> y están protegidos por <em>DRM</em>. La empresa permite descargas de prueba de todas las obras.</p>
<p>La editorial catalana <em>Grup 62</em> y el <em>Institut Cambó</em> también  han puesto en marcha una colección de clásicos en formato <em>ebook</em> que representa su primera incursión en el mercado digital. La colección la abren <em>Tragèdies tebanes</em> de <strong>Sófocles</strong> y <em>La poesia eròtica</em> de <strong>Ovidio</strong>, que forman parte de la colección <em>Biblioteca de Grecia y Roma</em> de <strong>Bernat Merge</strong>, en la que editan clásicos greco-romanos en catalán. Los libros están disponibles en <em>ePub</em>, <em>Mobipocket </em>y pdf, y se comercializan en distintos canales de venta, desde la propia <em>Grup 62</em> hasta <em>Casa del Libro</em>, <em>El Corte Inglés</em> o <em>Todoebook</em>, entre otros.</p>
<p>Los precios de venta de los libros en formato <em>ebook</em> no varían mucho con respecto a los de papel, y se mantienen en unos estándares altos 19,50€  y 15,60€ respectivamente para <em>Tragèdies tebanes</em> y 18 euros y 14,40 para las  poesías de <strong>Ovidio</strong>, lo que representa una desventaja competitiva para este tipo de productos. Aunque la apuesta por la publicación de este tipo de obras es interesante, por ahora adolece de cierta timidez, contando además con el inconveniente añadido de que no están publicitadas de ningún modo en la plataforma web de la editorial, donde no existe ningún apartado para los libros editados en este formato. Únicamente el lector avisado encontrará estas obras.</p>
<p><em>Vicens Vives</em> y la cooperativa editorial <em>Abacus</em> (cooperativa catalana que posee el 28% de 36Lbooks, una empresa de distribución editorial digital constituida, además, por <em>Cultura 03</em>) y una serie de inversores privados, también están desarrollando un proyecto de producción y distribución de libros electrónicos. La idea es que a partir del próximo 1 de diciembre, en las 31 tiendas que <em>Abacus</em> tiene repartidas por Cataluña y la Comunidad Valenciana sea tan normal comprar un libro digital como uno tradicional.</p>
<p>Finalmente, <em>Santillana</em>, <em>Planeta</em> y <em>Mondadori</em> también han creado una plataforma editorial para negociar los derechos para <em>e-books</em> de sus autores.</p>
<p>Además de estas experiencias de grupos grandes y medianos, numerosas editoriales están comercializando libros electrónicos a través de plataformas digitales de venta y distribución. La más importante en España es <em>Toebook.com</em>, perteneciente a <em>Publidisa</em>, empresa española de nuevas tecnologías al servicio del mundo editorial. Desde <em>Todoebook</em>, cualquier editor o servicio de publicaciones de organismos, instituciones o empresas puede comercializar sus libros en formato electrónico a través de la Red. </p>
<p>El formato de los libros es pdf con el <em>DRM</em> de <em>Adobe</em>. Los libros cuentan con un descuento de un 40% con respecto a la versión en papel, en el caso de que la haya.</p>
<p>En cuarto lugar, y no por ello menos importante, hay que mencionar la extraordinaria variedad alcanzada en la oferta de dispositivos de lectura y la mejora permanente en sus prestaciones y diseño. La aparición de la tinta electrónica representó el paso del Rubicon de unos lectores hasta entonces regidos por el sistema de pantalla retroiluminada, muy molestos para la vista, a otros donde el efecto papel conseguido era absoluto.</p>
<p>En la actualidad la calidad de representación, conseguida a través de unos niveles de grises cada vez mayores y la progresiva implantación del color (como ocurre con los últimos dispositivos presentados como el <em>Nook</em> de <em>Barnes and Noble</em>), han convertido a los mismos en especialmente atractivos para la lectura de todo tipo de textos. Si a esto se le une una capacidad de almacenamiento cada vez mayor (de hasta varios miles de libros), un peso cada vez menor (en torno a los 200 gr.), y unos niveles de conectividad cada vez mas elevados, vía <em>Wifi</em> o <em>3G</em>, el éxito de los mismos está garantizado.</p>
<p>De cualquier modo, aún quedan varios problemas por resolver en relación a los libros electrónicos.</p>
<p>En primer lugar está la cuestión del formato; en la actualidad son muchos los formatos que conviven, la mayoría de ellos de carácter propietario, dificultando la migración e intercambio de información entre dispositivos y usuarios. En la actualidad casi todos los fabricantes de dispositivos de lectura han actualizado éstos para que acepten el formato <em>ePub</em>, estándar abierto desarrollado por el <em>International Digital Publishing Forum</em> (<em>Idpf</em>).</p>
<p><em>Sony</em>, uno de los mayores competidores de <em>Amazon</em>, lo incorporó hace tiempo abandonando completamente su formato propietario. <em>iRex</em> también comenzará a dar soporte a este formato para finales de 2009, al igual que <em>Shortcovers</em>. <em>Google</em> ha puesto a disposición de los usuarios más de un millón de libros, con carácter gratuito, en este formato.</p>
<p>En segundo lugar, hay que mencionar el desarrollo del <em>DRM</em> (<em>Digital Rights Management</em>), esto es, el sistema que permite a los editores gestionar los derechos de los libros electrónicos, que en la práctica se traduce en el control sobre los usos que se pueda hacer de ellos. Es cierto que el éxito de los modelos comerciales en internet depende en gran medida de los sistemas de protección de los derechos digitales, pero el <em>DRM</em> puede estar sujeto a malas prácticas.</p>
<p>No hace mucho <em>Amazon</em> retiró de los catálogos bibliográficos de sus clientes las obras <em>1984</em> y <em>Rebelión en la granja</em>, de <strong>George Orwell</strong>. La compañía no disponía de los correspondientes derechos de autor y tras la denuncia de sus propietarios se vio en la obligación de retirar los dos libros de los <em>Kindle</em> de sus clientes y a devolverles lo que habían pagado por ellos.</p>
<p>No quedan claros cuáles son los derechos de los clientes sobre las obras. Si con el libro en papel el lector adquiría derecho sobre la copia, <em>Amazon</em> ha puesto de relieve con su actuación, que el propietario de un <em>Kindle</em> sólo adquiere el derecho de lectura. El problema del <em>DRM</em> es que condiciona los formatos abiertos como <em>ePub</em>. En el momento en que un libro con formato <em>ePub</em> contiene un sistema de <em>DRM</em>, se suprime su condición de abierto y libre para pasar a depender de las especificaciones del <em>DRM</em> que se esté aplicando.</p>
<p>En tercer lugar, está el problema de la oferta y precios de las obras y de los precios de los dispositivos. Para que el libro electrónico se implante definitivamente es necesario que exista un oferta rica y variada, a precios competitivos con la edición en papel y con un nivel de novedad comparable con ésta.</p>
<p>Por otra parte, los precios de los dispositivos han de bajar considerablemente para que su presencia en el mercado final se generalice. En un encuesta desarrollada entre la población para analizar la penetración y conocimiento de los <em>e-books</em>, los usuarios aducían el poco hábito de lectura y el precio como razones principales para no emplear un dispositivo portátil, y en cuanto a este último, se mostraban dispuestos a pagar una media de 80 euros por dispositivo (<em>Cocktail Analysis</em>, 2009). </p>
<p>Finalmente los libros electrónicos, y los dispositivos de lectura; han de llegar a las bibliotecas y estar sujetos a sistemas de préstamo que faciliten su uso y consulta entre los usuarios. Hasta ahora son muy pocas las experiencias de las bibliotecas que lo han puesto en marcha (<em>Biblioteca de la Universitat Oberta de Catalunya</em> (<em>UOC</em>), <em>Biblioteca de la Universidad Pompeu Fabra</em>,<em> Biblioteca Gabriel Ferraté</em>, <em>Biblioteca de la Facultad de Informática de la Universidad Complutense de Madrid</em>, <em>Fundación Germán Sánchez Ruipérez</em>, etc.), pero las experiencias se irán consolidando a lo largo de 2010. Las bibliotecas venían trabajando en un contexto digital desde que las revistas electrónicas desplazaron al papel en la producción y recepción de contenidos científicos. Ahora es el momento del libro electrónico.</p>
<div class="notas">
<p><strong>REFERENCIAS:</strong></p>
<p><strong>Alvite Díaz, Luisa; Rodríguez Bravo, Blanca.</strong> “E-books in Spanish libraries”. <em>The Electronic Library</em>, 2009, v. 27, n.1, pp. 86-95.</p>
<p><em>American Publishers Association (AAP)</em>. Industry statistics, 2009. Disponible en:<br />
<em><a href="http://www.publishers.org/main/IndustryStats/indStats_02.htm">http://www.publishers.org/main/IndustryStats/indStats_02.htm</a></em></p>
<p><strong>Berube, L.</strong> “E-books in public libraries: a terminal or termination technology?”.<em> Interlending and Document Supply</em>, 2005, v. 33, n.1, pp. 14-18.</p>
<p>C<em>entre for Information Behaviour and the Evaluation of Research (Ciber)</em>. Information Behaviour of the Researcher of the Future, 2008. Disponible en:<br />
<em><a href="http://www.ucl.ac.uk/ciber/ciber.php">http://www.ucl.ac.uk/ciber/ciber.php</a></em></p>
<p><em>Comercio Interior del Libro</em>. Madrid: Federación de Gremios de Editores, 2009.</p>
<p><strong>Doctorow, C.</strong> “Neither E, nor books”. En: <em>Papers for the O’Really Emerging Technologies Conference</em>. San Diego, 2004.</p>
<p><em>Dosdoce</em>. Digitalización del libro y uso de las redes sociales en el sector editorial, 2009. Disponible en:<br />
<em><a href="http://www.dosdoce.com/continguts/estudios/vistaSola_cas.php?ID=24">http://www.dosdoce.com/continguts/estudios/vistaSola_cas.php?ID=24</a>></p>
<p></em><em>International Digital Publishing Forum (Idpf)</em>. Digital Book 2009. En:<em> International Digital Publishing Forum</em>. Disponible en:<br />
<em><a href="http://www.idpf.org/">http://www.idpf.org/</a> </em></p>
<p><em>Joint Information Systems Committee (Jisc)</em>. JISC National E-Books Observatory Project: results of First User Survey. 2008. Disponible en:<br />
<em><a href="http://www.jisc.ac.uk/">http://www.jisc.ac.uk/</a></em></p>
<p><strong>Just, P.</strong> “Electronics books in the USA: their numbers and development and a comparison with Germany”. <em>Library Hi Tech</em>, 2007, v. 25, n.1, pp. 157-164.</p>
<p><strong>Kang, Y., Wang, M., Ling, R.</strong> “Usability evaluation of e-Books”. <em>Displays</em>, 2009, v. 30, pp. 49-52.</p>
<p><em>Outsell, Inc.</em> E-books Market size: share and forecast 2009.</p>
<p><em>Panorámica de la edición española de libros</em>. Madrid: Ministerio de Cultura, 2009.</p>
<p><em>Publishers Communication Group</em>. E-Books in 2008: Are Librarians and Publishers on the Same Page? 2008. Disponible en:<br />
<em><a href="http://www.pcgplus.com/Newsletter/Issue10/E-Book_Survey_Results.pdf">http://www.pcgplus.com/Newsletter/Issue10/E-Book_Survey_Results.pdf</a></em></p>
<p><strong>Rao, S.S.</strong> “Electronic books: their integration into library and information center”. <em>The Electronic Library</em>, 2005, v. 23, n. 1, pp. 116-140.</p>
<p><em>Springer</em>. E-books—Costs and Benefits to Academic and Research Libraries. 2007. Disponible en:<br />
<em><a href="http://www.springer.com/?SGWID=6-102-0-0-0">http://www.springer.com/?SGWID=6-102-0-0-0</a></em></p>
</div>
<p><strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=479">José Antonio Cordón</a></strong><br />
Miembro del <em><a href="http://thinkepi.net">Grupo ThinkEPI</a></em></p>
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		<title>Archivos y software libre</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/archivos-software-libre</link>
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		<pubDate>Tue, 15 Dec 2009 23:21:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ricardo Eíto-Brun</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2010]]></category>
		<category><![CDATA[Archivist toolkit]]></category>
		<category><![CDATA[Archon]]></category>
		<category><![CDATA[Software libre]]></category>
		<category><![CDATA[Software para archivos]]></category>

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		<description><![CDATA[Con bastante frecuencia, desde las páginas de El profesional de la información y desde los foros profesionales, se hace referencia a las ventajas que ofrece el software libre, especialmente para aquellos centros con presupuestos ajustados, y que a priori no pueden afrontar los costes que supone el despliegue de una aplicación comercial. Erróneamente, se sigue<a href="http://www.thinkepi.net/archivos-software-libre">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Con bastante frecuencia, desde las páginas de <em>El profesional de la información</em> y desde los foros profesionales, se hace referencia a las ventajas que ofrece el software libre, especialmente para aquellos centros con presupuestos ajustados, y que a priori no pueden afrontar los costes que supone el despliegue de una aplicación comercial.</p>
<p>Erróneamente, se sigue asociando software libre con gratuidad. Aunque estos dos términos suelen ir unidos, y el <em>idearium</em> colectivo piensa en el “coste cero” como primera ventaja de estos programas, ésta no debería ser la base de nuestras preferencias a la hora de optar por el uso de este tipo de herramientas.</p>
<p>Es cierto que las organizaciones que distribuyen su software bajo licencias libres evitan el desembolso de ciertas cantidades en concepto de licencias, pero no es menos cierto que el despliegue de un sistema informático libre, y su parametrización y adaptación a las preferencias de cada centro, sigue exigiendo un esfuerzo, inversión y capacidades técnicas que no siempre están al alcance de pequeñas bibliotecas y archivos.</p>
<p>Otro inconveniente asociado al software libre es la falta de confianza que genera el no saber las intenciones y la capacidad de sus fabricantes para garantizar la continuidad de sus desarrollos. ¿Quién está detrás de un determinado programa? ¿Tiene solvencia para asegurar la evolución y el mantenimiento del mismo? ¿Se seguirá prestando servicio dentro de cierto tiempo? ¿Corregirán los problemas y adaptarán el programa a la evolución futura de los estándares?</p>
<p>Son dudas razonables que hacen que exista cierto recelo sobre la viabilidad de muchos programas libres y la conveniencia de adoptarlos. Este inconveniente se compensa parcialmente si se crean grupos de usuarios del programa que compartan nuevos desarrollos.</p>
<p>Aun siendo conscientes de estos inconvenientes, es aconsejable estar pendiente de las distintas iniciativas libres que se lanzan, conocer su evolución y ver en qué medida estas herramientas pueden sernos útiles para asegurar una gestión eficiente de la información y prestar mejores servicios a los usuarios.</p>
<p><strong>Software libre para archivos</strong></p>
<p>Entre las iniciativas software libre más interesantes desarrolladas en los último años se encuentran los programas para archivos, con tres casos especialmente relevantes: <em>ArchivstToolkit</em>, <em>Archon</em> y el programa <em>ICA-AToM</em> (<em>Access to Memory</em>) del <em>International Council of Archives</em> (<em>ICA</em>).</p>
<p><em>Archivist Toolkit</em> es el resultado del trabajo conjunto de <em>Five Colleges, Inc.</em>, la <em>New York University Libraries</em> y las <em>Ucsd Libraries</em>. Se viene desarrollando desde el año 2006 bajo el patrocinio de la <em>Andrew W. Mellon Foundation</em>. Recientemente se concluyó la segunda fase de este proyecto con la versión 2.0 del programa, publicada a finales de septiembre de 2009.</p>
<p><em>Archon</em> también se ha producido en el entorno académico, concretamente, por la <em>Uiuc Library</em> (<em>University of Illinois at Urbana-Champaign</em>), e igualmente con el soporte económico de la <em>Andrew W. Mellon Foundation</em>. La última versión publicada de este software -en abril de 2009- es la 2.23.</p>
<p>Finalmente, del software del <em>ICA</em> únicamente comentaremos que aún se encuentra en estado beta (es decir, versión preliminar), a pesar de que su presentación oficial se hizo hace ya un año, en diciembre de 2008 como parte del <em>DLM Forum</em> en Tolosa (Francia).</p>
<p>Aunque un resumen exhaustivo de las capacidades de estos programas excede el objetivo de esta nota, sí comentaremos que <em>Archivist Toolkit</em> ofrece una interfaz gráfica que nos permite completar con facilidad descripciones de fondos (o de otras unidades) compatibles con el estándar <em>EAD</em> (<em>Encoded Archival Description</em>). También permite establecer listados de autoridades para nombres de personas, entidades, familias, temas, lugares, etc., y asegurar así la homogeneidad de las descripciones.</p>
<p>Además de facilitar la descripción, <em>Archivist Toolkit</em> incorpora funciones adicionales para registrar los ingresos de documentos y generar visualizaciones html y exportar datos a <em>EAD</em> o <em>Marc</em>.</p>
<p>Estas funciones resultan especialmente útiles para facilitar la posterior publicación de las descripciones vía web, compartirlas con otros centros o generar productos impresos tipo guías o inventarios.</p>
<p>Un aspecto claramente mejorable de <em>Archivist Toolkit</em> es su capacidad de dar visibilidad en la Web a las descripciones, ya que el programa exige una conversión y posterior publicación en un sitio web, y no incorpora ninguna función para la publicación inmediata ni para la búsqueda de descripciones a través del web.</p>
<p>Ese aspecto mejorable de <em>Archivist Toolkit</em> es el punto fuerte de <em>Archon</em>. Este programa ofrece una interfaz (en este caso 100% web) para crear descripciones, de tal forma que éstas están disponibles de manera inmediata para los usuarios que accedan vía web. <em>Archon</em> también incorpora un sistema de búsqueda a texto completo y distintos mecanismos de navegación mediante índices.<br />
La gestión de listados de autoridades y la importación y exportación de descripciones a distintos formatos (incluyendo <em>EAD</em> y <em>Marc</em>), están igualmente soportadas por <em>Archon</em>.</p>
<p><strong>La integración de <em>Archivist Toolkit</em> y <em>Archon</em></strong></p>
<p>Existen por tanto similitudes entre los dos programas, pero una importante diferencia: mientras <em>Archivist Toolkit</em> es un sistema orientado a la creación de descripciones y no incorpora funciones para la publicación en la Web más allá de la exportación de las descripciones a <em>EAD/html</em>, <em>Archon</em> está orientado a la publicación y recuperación de las descripciones en la Web.</p>
<p>El pasado 30 de octubre el equipo de trabajo de <em>Archivist Toolkit</em> publicó un primer borrador con los requisitos y especificaciones que la futura integración de estos dos programas tiene previsto ofrecer (curiosamente, no se ha dado a esta noticia una visibilidad semejante en el sitio web de <em>Archon</em>). El objetivo del borrador es fomentar la discusión entre los grupos de usuarios para identificar funciones que o bien se hayan pasado por alto o bien se hayan identificado pero se juzguen innecesarias.</p>
<p>La intención de integrar los desarrollos de <em>Archivist Toolkit</em> y <em>Archon</em> había sido anunciada con anterioridad, concretamente el 18 de agosto de 2009, y era una consecuencia lógica de la necesidad de optimizar los resultados del soporte económico que la <em>Alfred W. Mellon Foundation</em> estaba ofreciendo a estos dos proyectos.</p>
<p>Respecto al contenido del borrador con las especificaciones, no se trata de un documento sumamente detallado, sino de una hoja Excel con funciones identificadas de manera general, y organizadas en siete grandes áreas:</p>
<p>1) Funciones del archivo, donde se incluye un repertorio de los datos que el programa debe ser capaz de gestionar. Abarca aspectos tales como: datos organizativos del centro, usuarios, estadísticas, colecciones, valoraciones, ingresos, cuadros de clasificación y listados de autoridad.</p>
<p>2) Importación, con los distintos tipos de formatos que el sistema debe ser capaz de reconocer para facilitar la recepción de datos. Se incluye la capacidad de importar datos <em>EAD</em>, <em>Marc</em>, y de las bases de datos existentes en <em>Archivist Toolkit</em> y <em>Archon</em>.</p>
<p>3) Exportación, similar al anterior; se enumeran los formatos a los que debe poder exportarse: <em>EAD</em>, <em>Marc</em>, <em>EAC</em>, <em>Mods</em>, pdf, etc.</p>
<p>4) Informes; con un total de 54, se cubren distintos aspectos relacionados con la gestión del archivo.</p>
<p>5) Hojas de estilo, para facilitar la visualización de los datos en formato <em>EAD</em>, <em>EAC</em>, html y pdf.</p>
<p>6) Funciones de aplicación genéricas para la parametrización del programa (funciones de la interfaz de usuario, ayuda en línea, etc.).</p>
<p>7) Acceso web, donde se reúnen requisitos relativos a la capacidad para publicar contenidos y dar servicios a través de la Web. Especifica contenidos de la página <em>home</em>, opciones para la búsqueda, hiperenlaces que deben estar disponibles para explotar las relaciones entre los distintos ítems de los que se guarda información, etc.</p>
<p>A pesar de ser un borrador inicial y de estar redactado de forma general, se trata de un documento de interés ya que puede servirnos no sólo para conocer las futuras prestaciones del software resultado de esta integración, sino también como guía para evaluar las características de otros programas informáticos y para identificar posibles mejoras en sistemas existentes.</p>
<p>Falta esperar a ver cómo se desarrollan los acontecimientos y conocer el plan de evolución de este nuevo producto. Disponer de una planificación detallada y tener una visibilidad de su estado es, sin duda, una de las acciones que más puede contribuir a aumentar la confianza de la comunidad de usuarios en un programa basado en software libre.</p>
<p>Aquellos proyectos que no ofrezcan esta visibilidad y nivel de confianza difícilmente pueden convertirse en alternativas, ya que irremediablemente siempre existirá cierta sospecha o duda sobre la viabilidad real de los programas desarrollados bajo este paradigma.</p>
<div class="notas">
<strong>NOTAS:</strong></p>
<p><strong>1.</strong> <em><a href="http://www.archon.org">http://www.archon.org</a></em><br />
<strong>2.</strong> <em><a href="http://www.archiviststoolkit.org/">http://www.archiviststoolkit.org/</a></em><br />
<strong>3.</strong> <em><a href="http://www.ica-atom.org">http://www.ica-atom.org</a></em><br />
<strong>4.</strong> <em><a href="http://www.ica-atom.org">http://www.loc.gov/ead/</a></em>
</div>
<p><strong><a href="http://www.directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=356">Ricardo Eíto-Brun</a></strong><br />
Miembro del <em><a href="http://thinkepi.net">Grupo ThinkEPI</a></em></p>
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		<title>Reflexiones y buenas prácticas sobre la presencia personal en la Web académica</title>
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		<pubDate>Mon, 14 Dec 2009 12:02:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Isidro F. Aguillo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2010]]></category>
		<category><![CDATA[Contenidos y recursos web]]></category>
		<category><![CDATA[Enlaces hipertextuales]]></category>
		<category><![CDATA[Estadísticas de uso]]></category>
		<category><![CDATA[Página personal]]></category>
		<category><![CDATA[Web 2.0]]></category>
		<category><![CDATA[Web académica]]></category>

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		<description><![CDATA[De la Web 1.0 a la Web 2.0 y vuelta La irrupción de la llamada Web 2.0 ha revolucionado la forma de estar presente en internet, ofreciendo al usuario final la posibilidad de participar tanto en la edición de los contenidos como en la presentación de los mismos. Aunque es un concepto difuso que abarca<a href="http://www.thinkepi.net/reflexiones-buenas-practicas-presencia-personal-web-academica">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>De la Web 1.0 a la Web 2.0 y vuelta</strong></p>
<p>La irrupción de la llamada Web 2.0 ha revolucionado la forma de estar presente en internet, ofreciendo al usuario final la posibilidad de participar tanto en la edición de los contenidos como en la presentación de los mismos.</p>
<p>Aunque es un concepto difuso que abarca en realidad muy distintas herramientas, la mayoría de ellas han tenido un favorable acogida pues mejoran sustancialmente la experiencia y percepción de la navegación web al hacerla más personal, interactiva y dinámica.</p>
<p>La amigabilidad de la propuesta, su éxito entre el público usuario y el entusiasmo habitual por las herramientas de moda en cada momento, han generado un esfuerzo considerable por aportar contenidos a la Web 2.0 en detrimento de mecanismos más convencionales.</p>
<p>Sirva como ejemplo la gran oferta de blogs de carácter más o menos académico que han ido tomando el relevo, y a veces llevado a la extinción, a las páginas personales. Estas últimas, estáticas, de no muy frecuente actualización, quedaban relegadas en muchos casos a meras versiones electrónicas del <em>curriculum</em>, sin más alegría que alguna foto ocasional, ni más interacción que una dirección de correo electrónico. La aparición de redes sociales como <em>Facebook</em>, con un software elegante y flexible, terminó acogiendo grupos académicos en un entorno no específicamente diseñado para ellos.</p>
<p>Es evidente que la comunidad académica ha sacado buen partido de la Web 2.0 (aunque no sea precisamente para crear ciencia 2.0) y que es de esperar que su compromiso y beneficio se incremente en el futuro. Pero estas herramientas no deben ocultar la necesidad de que se sigan editando y manteniendo adecuadamente páginas personales, que de forma rigurosa informen de las características y actividades de su autor, sin renunciar a funcionalidades avanzadas, diseños elegantes y prácticos y sobre todo a la publicación de contenidos relevantes y útiles.</p>
<p>Eventualmente, ciertas aplicaciones de blogs y <em>wikis</em> pueden ser una alternativa viable. Igualmente, los portales sociales (de textos, diapositivas, imágenes o multimedia) son una opción práctica y complementaria de depósito de documentos que serán citados (enlazados) desde la página personal, reduciendo así el consumo de ancho de banda de la web donde el autor tenga alojada su página, sea ésta particular o institucional.</p>
<p><strong>Recomendaciones</strong></p>
<p>Buscando cierto pragmatismo, pero sin renunciar a futuros desarrollos, una página personal podría construirse alrededor de tres principios básicos:</p>
<p>a) Contenidos ricos y variados, bien estructurados y organizados, prestando atención tanto a su usabilidad como accesibilidad y sin olvidar su adecuado posicionamiento en buscadores. Hay que incluir la mayor de información posible, desde la más formal (con una versión descargable en un formato estándar como el <em>Acrobat pdf</em> o similar) hasta otra de carácter más informal, manteniendo siempre la rigurosidad que se espera de páginas hospedadas en servidores académicos.</p>
<p>Los contenidos deben estar anotados y los trabajos con resumen y alguna clasificación o palabra clave, independientemente de que se incluya un enlace al texto completo. El orden de presentación de más a menos importante y de más reciente a más antiguo, identificando visualmente (colores, iconos) las diferentes categorías de contenidos.</p>
<p>Un noticiario, tanto personal como institucional, responde a las actuales tendencias y le da dinamismo y actualidad a la página.</p>
<p>No deben olvidarse gráficos, imágenes y otros formatos similares, anotando tanto las etiquetas ALT como los pies, identificando explícitamente los elementos, edificios o personas que aparezcan.</p>
<p>Es deseable que los contenidos sean multilingües, con al menos una versión en inglés. La fecha de última actualización, la indicación de una opción de copyright y una o varias barras de navegación (incluidas las llamadas migas de pan) son también deseables. Una de dichas barras debe ser orientada a usuarios, identificando los diferentes tipos de lectores y personalizando servicios (CV breve para actos, CV extenso, listado de publicaciones para colegas o estudiantes, datos en bruto o elaborados, instrucciones varias).</p>
<p>b) Hipertextualidad. En muchas páginas personales se olvida completamente la existencia de enlaces y las posibilidades que éstos ofrecen. Es evidente que todos los documentos citados deben incluir un enlace al texto completo, esté en abierto (preferible) o requiriendo pago, proporcionando los diferentes formatos disponibles y publicando el URL del enlace.</p>
<p>Se debe procurar que éste sea institucional, no demasiado largo ni con exceso de códigos y si es posible indicando características de autor, fuente y año de publicación.</p>
<p>Asimismo hay que reconstruir con enlaces la jerarquía institucional, indicando las correspondientes dependencias administrativas y científicas. En casos de cambio de lugar de trabajo reciente los vínculos a la nueva organización pueden ser muy informativos.</p>
<p>Los co-autores frecuentes, sus equipos, resultados o eventos deben ser también enlazados, pero también aquellos colegas con los que no se trabaje habitualmente pero que tengan relevancia para nuestras actividades, aunque separando los diferentes grupos según las circunstancias.</p>
<p>Una buena página personal debe contar con un directorio de recursos seleccionados, incluyendo índices web temáticos, bibliotecas digitales y repositorios, bases de datos, blogs, <em>wikis</em> y material de referencia (recomendable entre 20 y 40 entradas).</p>
<p>c) Por último, la página debe ofrecer sistemas para evaluar el uso e impacto de la información que contiene. Se trata de una estrategia no sólo para que el autor conozca qué contenidos son más visitados, valore los orígenes y comportamiento de los visitantes y eventualmente tome decisiones sobre sus contenidos, sino para promocionar la contribución global del autor dentro y fuera de su entorno académico.</p>
<p>Algunos motores de búsqueda (<em>Yahoo!</em>, <em>Exalead</em>) nos informan de los enlaces externos recibidos, mientras que <em>Google</em> o <em>Bing</em> pueden utilizarse para contar menciones a nuestra página. <em>Google Scholar</em> es muy útil para informes completos de nuestra presencia académica (artículos, citas, trabajos relacionados).</p>
<p>En muchos de estos casos se ofrecen APIs que permiten calcular en el momento los distintos valores a petición del usuario o aparecer directamente como en el caso de <em>Alexa</em> (evolución de las visitas) o el <em>Scimago Journal Ranking</em> (impacto de las revistas), entre otros. Si no se puede recurrir a estos sistemas, se debe incluir tanta información cuantitativa como sea posible aunque sea de forma estática.</p>
<p>Hemos dejado para el final los sistemas de análisis de visitas, cada vez más potentes y sofisticados, mercado en el que el gratuito <em>Google Analytics</em> se va imponiendo como estándar de facto. Vaya nuestro comentario para señalar que no sólo es importante usar este sistema (u otro similar), sino hacer públicos al menos los apartados más significativos de los resultados.</p>
<p><strong>Conclusión</strong></p>
<p>Obviamente, el escenario presentado ni está completo ni tiene por qué satisfacer todas las necesidades, pero pretende dejar claro el mensaje de que es el contenido lo que importa y no el continente, por más que se pretenda mejor o más moderno.</p>
<p>Cuando desde las páginas web clásicas o Web 1.0 algunos se han volcado sólo en la Web 2.0, quizá haya que recordar aquello de que &#8220;lo mejor es enemigo de lo bueno&#8221;. Sin duda las nuevas herramientas son mejores que las antiguas para determinadas cosas, pero no todas.</p>
<p>Pasada la novedad de las redes sociales hay que mirar otra vez a las páginas web personales, que cumplen su misión con mucha más limpieza y eficacia, sin estorbos, pero retomando el camino de su continua mejora tanto funcional como, sobre todo, de contenidos. Éstos deben reflejar de forma exhaustiva nuestro entorno de trabajo: quién somos, qué hacemos, con quién trabajamos, etc. No sólo seremos nosotros los primeros beneficiados sino que aportaremos a la Red nuestro nodo personal de interrelaciones científicas y técnicas.</p>
<p><strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=67">Isidro-F Aguillo</a></strong><br />
Miembro del <em><a href="http://thinkepi.net">Grupo ThinkEPI</a></em></p>
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		<title>Las bibliotecas escolares en España ante una nueva década: brotes verdes e incertidumbres</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/las-bibliotecas-escolares-en-espana-ante-una-nueva-decada-brotes-verdes-e-incertidumbres</link>
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		<pubDate>Thu, 10 Dec 2009 17:55:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José-Antonio Gómez-Hernández</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2010]]></category>
		<category><![CDATA[Biblioteca]]></category>
		<category><![CDATA[Bibliotecas escolares]]></category>
		<category><![CDATA[Centros educativos]]></category>

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		<description><![CDATA[En 2009 se han cumplido veinte años desde que Francisco J. Bernal pusiera en marcha la revista Educación y biblioteca con el deseo de contribuir a superar “la incomprensible marginación educativa de la biblioteca” (Bernal, 1989). Por eso es oportuno ver cómo estamos tras estos años de altibajos de las bibliotecas escolares. Sin minusvalorar los<a href="http://www.thinkepi.net/las-bibliotecas-escolares-en-espana-ante-una-nueva-decada-brotes-verdes-e-incertidumbres">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En 2009 se han cumplido veinte años desde que <strong>Francisco J. Bernal</strong> pusiera en marcha la revista <em>Educación y biblioteca</em> con el deseo de contribuir a superar “la incomprensible marginación educativa de la biblioteca” (<strong>Bernal</strong>, 1989).</p>
<p>Por eso es oportuno ver cómo estamos tras estos años de altibajos de las bibliotecas escolares. Sin minusvalorar los esfuerzos de muchos profesionales y las muchas iniciativas de apoyo de las diversas administraciones implicadas, si observamos la situación de conjunto, creemos que siguen siendo una cuestión pendiente del sistema educativo y bibliotecario español.</p>
<p>Además, en una sociedad donde los procesos de creación, intercambio y comunicación de conocimiento cambian tan rápidamente, el estancamiento supone retroceso y marginación. Y esto es importante, pues imaginemos un país en el que la mayoría de los veintiocho mil centros educativos existentes tuvieran un servicio bibliotecario apoyando la enseñanza y el aprendizaje, integrado en la formación de los jóvenes.</p>
<p>Entonces la manera de aprender, de formarnos como ciudadanos, de desarrollar nuestras competencias para la vida personal, laboral y social sería totalmente distinta, y mucho mejor. Y sería mejor en su conjunto el sistema bibliotecario: más productivo, diverso y útil para la ciudadanía.</p>
<p><strong>1. Las carencias</strong></p>
<p><strong>Ramón Salaberría</strong> (2009), que continuó la labor de <strong>Bernal</strong> en <em>Educación y biblioteca</em>, recuerda que el mismo año en que nació la revista, <strong>Lionel Jospin</strong> aprobó que todo centro escolar en Francia tuviera “Centro de Documentación e Información”, así como un titulación de especialista en su gestión y uso educativo, del mismo estatus que el resto de profesores. Hoy desempeñan esa labor más de diez mil “profesores documentalistas”, y su misión es, junto a los profesores y otros técnicos bibliotecarios de los centros, “formar a los alumnos en la búsqueda de la información, en su análisis y en su restitución. La institución educativa integra el uso y la apropiación de la información como un factor pedagógico en los programas de las diferentes disciplinas”.</p>
<p>“Nada de eso existe en España”, concluye <strong>Salaberría</strong>. Y tiene en buena parte razón si repasamos el último estudio global sobre las bibliotecas escolares (<strong>Marchesi</strong>; <strong>Miret</strong>, 2005) promovido por la <em>Fundación Germán Sánchez Ruipérez</em> y el <em>Instituto Idea</em>: </p>
<p>- Un 20% de centros no llegaba a contar con biblioteca en el centro.</p>
<p>- Un 40% no tenía presupuesto para ella; un 21% más lo tenía pero por debajo de 300 euros al año.</p>
<p>- En un 63% de los centros el responsable de la biblioteca tenía una dedicación a la biblioteca de menos de 5 horas semanales, y el 70% no había recibido formación para su labor.</p>
<p>- La apertura en primaria de la biblioteca se quedaba en 2 horas al día en la mitad de los centros, y en secundaria en 4 horas (en el 66% de los centros). Más de la mitad no abría fuera del horario lectivo, y el 48% tampoco durante los recreos.</p>
<p>- La escasez de recursos y servicios digitales en las bibliotecas, donde las tecnologías no han llegado suficientemente.</p>
<p>Complementariamente, <strong>Miret</strong> (2008), derivaba del estudio estas reflexiones:</p>
<p>- Las bibliotecas tienen una orientación preferente hacia el fomento de la lectura literaria, objeto de la mayoría de actividades con la que se identifica el profesorado.</p>
<p>- La escasa consideración de la biblioteca en la enseñanza de las demás áreas del currículo (humanísticas, científicas, técnicas, artísticas…). De hecho, en pocas asignaturas los alumnos dicen hacer un uso más o menos frecuente de la biblioteca. Las colecciones son muy deficientes en recursos documentales para tecnología, música, filosofía, lenguas extranjeras o educación plástica.</p>
<p>- Las acciones que implican una actividad directa del estudiante con los libros y otras fuentes documentales tienen una presencia muy baja en las prácticas declaradas por los profesores: recomendar lecturas voluntarias (lo hace un 54% de ellos), solicitar la búsqueda de información (un 48%) o proponer trabajos de investigación (un 31%). Otras iniciativas, como la visita a la biblioteca con alumnos en horario de clase (ya sea permitiendo el acceso autónomo de los alumnos o bien impartiendo algunas clases en ella), se dan aún en porcentajes inferiores (sólo el 20% de los profesores facilita el acceso a la biblioteca en horario de clase y el 10% trabaja con los alumnos en la biblioteca).</p>
<p>- Una proporción muy elevada de profesores dice no programar actividades para enseñar a utilizar recursos de información (tan sólo el 34% de los profesores declara realizarlo expresamente) y pocas bibliotecas organizan programas de este tipo que tengan una incidencia en los alumnos (tan sólo un 12% de los alumnos dice haber participado en actividades de este tipo).</p>
<p>- La consecuencia es la percepción que tienen de la biblioteca los estudiantes: el 75% de los estudiantes de secundaria y bachillerato declara no ir nunca a la biblioteca con ninguno de sus profesores. La visita a la biblioteca disminuye con la edad: si un 46% de los estudiantes de primaria acude una vez por semana, es menos de la mitad (20%) en secundaria. En esta etapa además se usa más como espacio que como servicio, y en cierto modo, los estudiantes olvidan su experiencia de la etapa primaria.</p>
<p>- Hay una práctica limitada de la lectura a la vista de los datos disponibles. Su aprendizaje no se debe limitar al área de lengua, sino que “se necesita que los currícula de todas las materias incorporen las competencias para leer y escribir los textos propios de cada ámbito del saber, la investigación y la capacidad de aprendizaje autónomo. Y es imprescindible, además, asignar tiempos, tener formación y ejemplos”.</p>
<p>Todo esto indica que, aunque se han desarrollado estructuras normativas, formativas y de apoyo a las bibliotecas escolares en su entorno externo, es difícil penetrar y crear estructuras permanentes y arraigadas en la vida interna de cada centro. Para que ello se produzca tiene que haber un cambio de la cultura docente. Y al margen de los aspectos técnicos y organizativos, que son necesarios, se precisa que el profesorado logre una inclusión de la biblioteca en sus estrategias de enseñanza, que la biblioteca entienda y sepa atender sus necesidades, y le ofrezca propuestas que le ayuden a satisfacerlas (<strong>Durbàn</strong>, 2008).</p>
<p><strong>2. Los avances</strong></p>
<p>Pero también se van haciendo muchos esfuerzos por la biblioteca escolar, y hay que citarlos, pues difundir las buenas prácticas y experiencias ayuda a extender la innovación educativa y la convicción de que es posible hacerla real.</p>
<p>- La biblioteca escolar es citada en la actual <em>Ley de Educación</em>. En el artículo 113 se considera obligatoria y se deja la responsabilidad de su desarrollo a las Comunidades autónomas, con el apoyo posible de los ayuntamientos y sus bibliotecas municipales. Se está induciendo a que los ayuntamientos cooperen o experimenten con el “doble uso” público y escolar y así contribuyan a su dotación y gestión. El Ministerio hace convocatorias nacionales de buenas prácticas que dan lugar a premios a las bibliotecas escolares seleccionadas, cuyas experiencias se difunden en publicaciones (<em>Bibliotecas Escolares</em>, 2007). Precisamente la semana pasada se entregaron los <a href="http://www.educacion.es/horizontales/prensa/notas/2009/12/bibliotecas-escolares.html">premios de 2008</a>.</p>
<p>- En la educación secundaria se han regulado las competencias básicas, y entre ellas la denominada “Tratamiento de la información y competencia digital”, además de dar una gran importancia a la lectura un sentido amplio (<em>Real Decreto 1631/2006</em>).</p>
<p>- También la <em>Ley de la Lectura, del Libro y de las Bibliotecas</em> de 2007 ha contribuido a la inversión en bibliotecas escolares a través de las comunidades autónomas, principalmente para colecciones.</p>
<p>- Entre las comisiones técnicas creadas en el marco del <em>Consejo de Cooperación Bibliotecaria</em> hay una de bibliotecas escolares, que hasta ahora parece que está volviendo a revisar “las necesidades detectadas en los centros educativos para reforzar el papel de la biblioteca escolar como una herramienta educativa de primer orden, integrada en el proyecto curricular y educativo del centro, que favorezca los procesos de enseñanza-aprendizaje y apoye la labor docente” (<em>Ministerio de Cultura</em>, 2009). Igualmente, está proponiendo modificaciones del plan de mejora de las bibliotecas escolares y revisando los criterios de los concursos nacionales de buenas prácticas.</p>
<p>- La organización de centros coordinadores y de apoyo en muchas regiones (Andalucía, Asturias, Cataluña, Extremadura, Galicia, Murcia, Navarra…) ha contribuido a la formación, organización, y difusión de buenas prácticas, la creación de espacios de encuentro y apoyo mutuo. Las jornadas y congresos de bibliotecas escolares se han consolidado en muchas de estas regiones como espacio de encuentro y refuerzo de las experiencias positivas. Extremadura, Galicia o Asturias son ejemplos en este aspecto. Se han generado redes de bibliotecas escolares que expresan su vitalidad a través de blogs, como los <a href="http://www.edu.xunta.es/biblioteca/blog/">gallegos</a>.</p>
<p>Y se han actualizado los estudios descriptivos de la situación de las bibliotecas que se hicieron en los años noventa con nuevos datos, como en Málaga (<strong>García-Guerrero</strong>; <strong>Luque</strong>, 2009), Navarra (<strong>Del Burgo</strong>; <strong>Bernal</strong>, 2007), o Castilla-La Mancha (<strong>Ortiz-Repiso</strong>; <strong>Camacho</strong>, 2006).</p>
<p>- Los portales educativos de las administraciones autonómicas han provisto de recopilaciones de recursos de información, materiales didácticos y software educativo, estructuradas por etapas y áreas curriculares, que pueden ser también colecciones de apoyo al trabajo en la biblioteca escolar. En el ámbito estatal, portales como <em><a href="http://www.sol-e.com">Sol</a></em>, y otros recientes como <em><a href="http://www.leer.es">Leer.es</a></em> ofrecen apoyo también para docentes y estudiantes, igual que hace el portal <em><a href="http://www.educared.net">Educared</a></em>. Y es de esperar que el <em><a href="http://www.ite.educacion.es/w3/recursos2/bibliotecas/">Portal de Bibliotecas Escolares del Ministerio</a></em>, que por ahora evidencia cierto abandono, se actualice pronto.</p>
<p>En cuanto a las publicaciones sobre bibliotecas escolares, siguen siendo necesarios y abundantes los manuales o guías de cómo organizarlas, usarlas y dinamizarlas, y las reflexiones para reafirmar su importancia, lo que es también síntoma de su incipiente estadio de desarrollo: una muestra de los libros de esta última década incluiría:</p>
<p>- “bibliotecas escolares, ¿para qué?” (<strong>Baró</strong>; <strong>Mañà</strong>; <strong>Vellosillo</strong> (2001).</p>
<p>- “bibliotecas y escuelas. Retos y posibilidades en la sociedad del conocimiento” (<strong>Bonilla</strong>; <strong>Goldin</strong>; <strong>Salaberría</strong>, 2008).</p>
<p>- “La biblioteca escolar en España (<strong>Camacho</strong>, 2004).</p>
<p>- “La biblioteca escolar: soñar, pensar, hacer” (<strong>Castán</strong>, 2002).</p>
<p>- “Lectura, alfabetización en información y biblioteca escolar” (<strong>Cuevas</strong>, 2007).</p>
<p>- “La biblioteca escolar” (<strong>Fuentes Romero</strong>, 2006).</p>
<p>- “La biblioteca escolar, un recurso imprescindible” (<strong>García Guerrero</strong>, 1999).</p>
<p>- “Una introducción al rol de la biblioteca en la educación del siglo XXI” (<strong>Kolesas</strong>, 2008).</p>
<p>- “Guía para bibliotecas escolares” (<strong>López Gómez</strong>; <strong>Santos Paz</strong>, 2009).</p>
<p>- “Educación para la ciudadanía y biblioteca escolar” (<strong>López López</strong>; <strong>Vellosillo</strong>, 2008).</p>
<p>- “Bibliotecas escolares: Ideas y buenas prácticas” (<em>MEC</em>, 2006-2008).</p>
<p>- “Lectura y bibliotecas escolares” (<strong>Miret</strong>; <strong>Armendaño</strong>, 2009).</p>
<p>“…Pero no imposible. Bitácora de la transformación de una biblioteca escolar y su entorno” (<strong>Nájera</strong>, 2008).</p>
<p>- “Guía práctica para el desarrollo y dinamización de la biblioteca escolar en Secundaria” (<strong>Yáguez</strong>, 2006).</p>
<p>Además, ha habido publicaciones con propuestas didácticas para aprovechar la biblioteca, como las de <strong>Baró</strong> y <strong>Mañà</strong> (2002): “La formación de usuarios en la biblioteca escolar. Educación Infantil y Primaria”, y “La formación de usuarios en la biblioteca escolar. Educación Secundaria”; la de <strong>Cobos</strong> y <strong>Álvarez</strong> (2006): “Guía práctica de acceso a la información en la biblioteca escolar. De la pregunta al documento”; o las del <em>Grupo Bibliomedia</em> (<em>Fmrpc</em>, 2009): “La biblioteca mediateca. Educación infantil y primaria, y “La biblioteca mediateca. Educación Secundaria. Propuesta de trabajo” (<em>Fmrpc</em>, 2009).</p>
<p><em>Cuadernos de pedagogía</em> dedicó un estupendo monográfico a las bibliotecas escolares a fines de 2005, igual que la <em>Revista de educación</em>.</p>
<p>Durante estos años, se han mantenido fieles a su cita a final de mayo de cada año las <em>Jornadas sobre bibliotecas infantiles, juveniles y escolares</em> de la <em>Fundación Germán Sánchez Ruipérez</em>, que ya han llegado a su decimoséptima edición y han planteado todos los problemas que han ido afectando a las formas y prácticas lecturas de niños y jóvenes, por tanto escolares.</p>
<p>Y por último, en el entorno de los servicios coordinadores de bibliotecas escolares, se han generado colecciones de monografías con distintas series, como <em><a href="http://dpto.educacion.navarra.es/bibliotecasescolares/blitz.html">Blitz</a></em> en Navarra, con unas veinticinco publicaciones accesible a texto completo, o las ediciones de Málaga, con numerosas guías y recursos, así como la revista <em><a href="http://www.juntadeandalucia.es/averroes/bibliotecaescolar">Libro abierto</a></em>.</p>
<p><em><a href="http://pinakes.educarex.es/index.php">Pinakes</a></em>, la revista del<em> Plan de bibliotecas escolares de Extremadura</em> y <em><a href="http://web.educastur.princast.es/proyectos/abareque/scripts/portada.php">Abareque</a></em>, de Asturias, son una muestra de los esfuerzos docentes por usar la biblioteca escolar para enseñar a sus alumnos.</p>
<p><strong>3. Las perspectivas de las bibliotecas escolares</strong></p>
<p>Vemos que la mayoría de estas iniciativas son responsabilidad del sector educativo, más que del bibliotecario. Hay pocos artículos de bibliotecas escolares en las principales revistas científicas de biblioteconomía españolas, pocas notas en <em>ThinkEPI</em> o <em>Iwetel</em>, por ejemplo.</p>
<p>Está claro que es difícil penetrar profesionalmente en el apoyo a las bibliotecas escolares porque nuestro perfil bibliotecario o documentalista no forma parte de la plantilla de los centros educativos. Indudablemente, los bibliotecarios públicos ayudan a los estudiantes, que son buena parte de sus usuarios; quizás apoyen los planes lectores de los colegios, colaboren con los maestros bajo demanda o por propia iniciativa…</p>
<p>Están en contacto con el sistema escolar de modo tangencial: a través de actividades formativas, participando en jornadas, colaborando en proyectos de investigación conjuntos, aportando colecciones y actividades bajo demanda, etc. Ello es también importantísimo (y para muestra recordemos el reciente <em>Galardón Marta Mata</em> a la bibliotecaria <strong>Mercè Escardó</strong> por sus 25 años de labor educativa en la <em>Biblioteca Can Butjosa</em>) pero, al no ser una expectativa directa, habitualmente se reduce la dedicación a esta área de los que son propiamente profesionales de biblioteconomía y documentación.</p>
<p>Para nosotros, sin embargo, es necesario continuar intentando vincularnos como profesionales al apoyo al aprendizaje durante toda la vida, tanto a través de nuestras bibliotecas como apoyando las del sistema educativo formal.</p>
<p>Una cuestión que nos parece irresuelta es el de la formación para el trabajo en bibliotecas escolares, pues ni en los nuevos grados de maestro ni en los de información y documentación (salvo algunas menciones insuficientes) se percibe la presencia de este sector del sistema bibliotecario y las competencias para desenvolverse en él. Esto justifica que se desarrollen programas de posgrado sobre bibliotecas escolares, que combinen la formación documental y la pedagógica, y de los que se han dado algunos ejemplos estos años en universidades como Galicia o Vic.</p>
<p>El único  Master oficial es el de &#8220;<a href="http://www.pangea.org/gretel-uab/images/stories/informacioed3.pdf">Bibliotecas escolares y promoción de la lectura</a>&#8221; que desde el curso 2008/09 hacen en colaboración la <em>Universidad Autónoma de Barcelona</em> y la <em>Universidad de Barcelona</em>. </p>
<p>Se hace necesario también que los servicios educativos autonómicos formen a los docentes en el aprovechamiento de las bibliotecas y su organización.</p>
<p>Otro tema que nos preocupa es que en el contexto descrito de retraso de la biblioteca escolar, ésta se vaya considerando cada vez más superflua y sustituible por la dotación de tecnologías y redes de información. Si a todos los escolares se les da ordenador portátil con conexión <em>wifi</em>, si dentro de poco la mochila de libros de texto se aligerará al dar paso a los <em>e-books</em> -donde los estudiantes tendrán todos sus manuales y cuadernos de ejercicios-, si las pizarras digitales interactivas permiten mostrar e interactuar con el ordenador y el docente, si se cree que toda la información está en internet y es accesible, si a través de blogs, <em>wikis</em>, <em>websquets</em> y redes sociales se puede leer, escribir, aprender cooperativamente y desarrollar las competencias informacionales…, ¿para qué mantener la biblioteca escolar?</p>
<p>La respuesta está en el equilibrio. Todas las posibilidades que aportan las tecnologías y las redes no eliminan la necesidad de espacios y momentos de trabajo individual y conjunto en la biblioteca, que implica libertad de decisión, autonomía y trabajo cooperativo, combinación de la cultura impresa, audiovisual y electrónica, adaptación al ritmo individual, seguimiento de normas…</p>
<p>El uso de la biblioteca es una experiencia de convivencia, de contraste, de desarrollo de las competencias lectoras e informacionales. Una enseñanza que aspira a preparar para el aprendizaje permanente necesita escenarios y situaciones como los que la biblioteca escolar crea para afrontar proyectos documentales donde se combine la información textual, la de la realidad, la intercambiada con los otros, la electrónica, el análisis y la crítica…</p>
<p>La biblioteca escolar se debe combinar con las herramientas tipo Web 2.0 sin oponerse o sustituirse, pues la biblioteca implica proximidad, entorno, facilita la integración del alumnado de distintos niveles y procedencias culturales, puede ser catalizadora y agregadora con las familias y comunidades del barrio, facilita la educación en contextos no formales, estimula el aprendizaje para toda la vida, es un elemento compensatorio para los que no tienen menos recursos y circunstancias favorables… Tiene una plena vigencia y así se expresó, por ejemplo, en el último <em><a href="http://www.alfared.org/page/bibliotecas_escolares/516">Seminario sobre Alfabetización informacional</a></em> de Vilanova o el <em><a href="http://medina-psicologia.ugr.es/biblioteca/mod/resource/view.php?inpopup=true&#038;id=2014">Taller Unesco</a></em> de Granada.</p>
<p>La biblioteca escolar puede ser un motor de cambio en la enseñanza, que sin ella seguirá lastrada por prácticas demasiado transmisoras aunque el libro de texto vaya en un <em>e-book</em> en lugar de una mochila, o las alumnas y alumnos lleven un <em>netbook</em> al aula.</p>
<p>También nos preocupa el que muchos de los avances en las bibliotecas escolares sigan teniendo un carácter precario, porque no se apoyan en estructuras firmes y estables de los centros, sino en elementos externos (como los servicios centrales autonómicos) o coyunturales: la permanencia de profesorado formado y vocacional; la participación en proyectos piloto que facilitan colecciones y horarios pero que se acaban e interrumpen; el que los esfuerzos que se están haciendo se centren sobre todo en lo más fácil (dar ayudas económicas para adquisiciones) y no tanto en lo estabilizador (consolidar personas, tiempo de los centros, regulación más detallada y comprometida del funcionamiento de las bibliotecas)…</p>
<p>En todo caso apoyarse en los centros coordinadores e intentar un funcionamiento en red al modo de los sistemas regionales o municipales de bibliotecas, es siempre positivo: el objetivo sería generar catálogos colectivos online, circulación de colecciones, actividades en común, refuerzo mutuo&#8230;</p>
<p>Quizás sea una oportunidad la sensibilización por la lectura, sus modalidades, contextos y soportes, motivada por los mediocres resultados de los estudiantes españoles en <em>Pisa</em> y otros estudios que evalúan la comprensión lectora.</p>
<p>La comprensión lectora de distintos tipos de textos debe verse como algo importante para el aprendizaje, la capacidad crítica y la maduración de los jóvenes, de modo complementario a las competencias digitales y la alfabetización informacional. Y la biblioteca escolar sería el punto de encuentro y engarce de ambas facetas, comprensión lectora y alfabetización informacional.</p>
<p>Pero, a la vez, la evolución del ritmo y los tiempos escolares también complica el que haya momentos en la biblioteca: la jornada intensiva hace que la mayoría de los alumnos no acuda por la tarde al centro escolar salvo excepcionalmente; la compactación y división rígida de horarios impide ocasiones de visita individual a la biblioteca: el escaso recreo o el tiempo previo a la comida, cuando, además, para los profesores es difícil ir con todo el grupo a trabajar a ella…</p>
<p>La falta de consolidación de la biblioteca en la cultura escolar, su dificultad de aprovechamiento y organización, se produce, como siempre, en una situación del sistema educativo muy compleja, en la que tiene numerosas críticas y demandas. Para las familias no es una exigencia principal: a la biblioteca anteponen, por ejemplo, la gratuidad del libro de texto, la cercanía a la residencia familiar, la calidad de las instalaciones deportivas o de servicios complementarios como comedores o actividades extraescolares.</p>
<p>Para los equipos directivos, tampoco: priorizan respecto a la biblioteca la dotación de otros profesionales como educadores sociales o mediadores interculturales, psicopedagogos, auxiliares informáticos para el mantenimiento de las tecnologías, profesores de apoyo lingüístico o para los alumnos con necesidades educativas especiales (pedagogía terapéutica, fisioterapia, logopedia…).</p>
<p>Para los profesores, el logro de los objetivos curriculares se identifica con el hilo conductor del libro de texto, y el alumno responde a lo que pide y evalúa el profesor. De modo que no se visualiza suficientemente ni por parte de padres, ni de alumnos, profesores o directores la labor agregadora de un bibliotecario que colabore con sus compañeros, sea gestor de colecciones y contenidos web del centro, enlace de un equipo de colaboradores para reforzar el aprendizaje de quienes más lo necesiten…</p>
<p>De modo que, aunque veamos con ilusión los muchos “brotes verdes” habidos durante estos años, también tememos que a la priorización de las tecnologías y de otros profesionales se sume la dificultad en sí de mantener viva la biblioteca escolar y se la arrincone en la vida de muchos centros donde no pueda reafirmarse desde su situación de precariedad. La fragilidad organizativa de los centros (tamaño, diversidad de problemas, rotación de los docentes&#8230;.) tampoco favorece la estabilidad que requiere el buen funcionamiento de las bibliotecas.</p>
<p>Si las bibliotecas escolares hubieran partido ante la coyuntura actual desde una posición fuerte, como la de las bibliotecas universitarias en sus instituciones, habrían podido aprovechar los cambios para relanzarse, refundirse y fortalecerse de modo similar a como ha ocurrido en las universidades. Igual que la biblioteca universitaria se ha hecho “<em>Crai</em>”, ha mejorado y diversificado sus instalaciones, ha incrementado su labor de extensión cultural y sus colecciones digitales, ha asumido el rol formador de las competencias y el apoyo a los materiales docentes, se ha incorporado a las redes sociales…, la biblioteca escolar se estaría haciendo <em>Centro de Recursos para el Aprendizaje y la Enseñanza</em>, dinamizando y siendo catalizadora de la vida de los centros. Y esto creemos que ocurre sólo en una minoría de los centros educativos españoles.</p>
<p>Habrá que seguir insistiendo, dando apoyo desde los sistemas regionales de bibliotecas, reivindicando, cooperando, evolucionando, argumentando y apoyando las buenas experiencias, pues si algo caracteriza a los bibliotecarios es la capacidad de perseverar en los objetivos en que creemos.</p>
<div class="notas">
<br /><strong>REFERENCIAS:</strong></p>
<p><strong>Baró, M.; Mañá, T.; Vellosillo, I.</strong> Bibliotecas escolares, ¿para qué?, Madrid: Anaya, 2001.</p>
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<p><strong>Camacho, J. A.</strong> La biblioteca escolar en España: pasado, presente… y un modelo para el futuro, Madrid: Ediciones de La Torre, 2004.</p>
<p><strong>Castán, G.</strong> La biblioteca escolar: soñar, pensar, hacer, Sevilla: Díada, 2002.</p>
<p><strong>Cobos, M. Álvarez, L.</strong> Guía práctica de acceso a la información en la biblioteca escolar. De la pregunta al documento. Madrid: Fundación Germán Sánchez Ruipérez, 2006.</p>
<p><strong>Cuevas, A.</strong> Lectura, alfabetización en información y biblioteca escolar. Gijón: Trea, 2007.</p>
<p><strong>Del Burgo, M. A.; Bernal, A.</strong> Las bibliotecas escolares navarras. 1999-2006. Pamplona: Gobierno de Navarra, Departamento de Educación, 2007. Disponible en:<br />
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<p><strong>Yáguez, E.</strong> Guía práctica para el desarrollo y dinamización de la biblioteca escolar en Secundaria. Madrid: Ministerio de Educación, 2006.
</div>
<p><strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=193">José-Antonio Gómez-Hernández</a></strong><br />
Miembro del <em><a href="http://thinkepi.net">Grupo ThinkEPI</a></em></p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Gestores de referencias sociales: la información científica en el entorno 2.0</title>
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		<pubDate>Fri, 04 Dec 2009 20:46:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Julio Alonso-Arévalo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2010]]></category>
		<category><![CDATA[Descubrimiento de la información]]></category>
		<category><![CDATA[Etiquetado social]]></category>
		<category><![CDATA[Folksonomías]]></category>
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		<description><![CDATA[Nuevos modelos de gestión de la información científica En los últimos años hemos asistido a una auténtica renovación de los modelos de gestión de la información científica, tanto a nivel personal como profesional; frente a los servicios tradicionales, con un sentido unidireccional donde cualquier usuario era simplemente un observador pasivo que acudía a la Red<a href="http://www.thinkepi.net/gestores-referencias-sociales-informacion-cientifica-entorno-2-0">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Nuevos modelos de gestión de la información científica</strong></p>
<p>En los últimos años hemos asistido a una auténtica renovación de los modelos de gestión de la información científica, tanto a nivel personal como profesional; frente a los servicios tradicionales, con un sentido unidireccional donde cualquier usuario era simplemente un observador pasivo que acudía a la Red para consultar información, cada vez es más habitual que las personas quieran ser participes; ya no nos conformamos con mirar, consultar, si no que queremos opinar, escuchar y ser escuchados; fundamentalmente compartir, es decir, tomar una actitud pro-activa.</p>
<p>A este concepto no han sido ajenas las herramientas de gestión de la información personal, y su importancia cada vez es mayor, ya que si observamos cualquier recurso de información científica que se precie, dispone de mecanismos de redifusión tanto hacia redes sociales como a gestores de referencias. De ahí la importancia que tienen estas herramientas tanto para el investigador como para el profesional de la información.</p>
<p><strong>Gestores de referencias</strong></p>
<p>Durante muchos años, quienes trabajamos con este tipo de programas teníamos un abanico de posibilidades muy limitadas; por una parte, eran escasos los recursos de información que disponían de salidas directas a gestores de referencias, excepto algunas de las bases de datos de ámbito internacional. Por otro lado, el sector estaba prácticamente controlado por una multinacional -<em>ISI Thompson</em>- que tenía el monopolio con <em><a href="http://www.procite.com/">ProCite</a></em> y <em><a href="http://www.refman.com/">Reference Manager</a></em>, y que cuando aparecía un producto nuevo que podía ser competitivo, lo compraba y lo comercializaba, como hicieron con <em><a href="http://www.endnote.com/">EndNote</a></em>.</p>
<p>Prácticamente hasta que apareció <em><a href="http://www.refworks.com/">RefWorks</a></em> de <em>ProQuest LLC</em>, no dispusimos de una alternativa, ni siquiera de un gestor de referencias en castellano.</p>
<p>Los últimos años, con el acrecentamiento de las posibilidades de exportación desde los recursos de información más relevantes, hemos asistido a una auténtica explosión de herramientas de gestión de referencias bibliográficas.</p>
<p>Tal y como expresa <strong>Merlo-Vega</strong> (2009) en los 10 mandamientos de la Web 2.0, la herramienta natural para la investigación es la Web y, por lo tanto, es este medio el que utiliza el investigador del siglo XXI para documentarse; es decir, es el entorno donde va compilar la información que va a utilizar y citar en sus trabajos de investigación.</p>
<p>La solución que utilizan las diferentes herramientas para recoger estos metadatos responde a diferentes formas y a un mismo fondo, que es la utilización de un formato estándar muy básico y por ello muy versátil que es <em>RIS</em> (<em>Research Information Systems</em>)<a name="v1"></a><sup><a href="#n1">1</a></sup>. Las formas son variadas dado que se puede añadir información tanto desde el propio gestor, como desde el recurso original, desde fuentes rss o a través de números de identificación como <em>DOI</em>, <em>Isbn</em>, <em>Pmid</em>…</p>
<p>La integración en la Web también es diferente, lo más habitual es hacerlo por medio de una clave y contraseña, como hace <em><a href="http://www.refworks.com/">RefWorks</a></em> o <em><a href="http://www.endnoteweb.com/">EndNoteweb</a></em>, lo que tiene sus ventajas y sus inconvenientes; entre las ventajas está que no tenemos que instalar nada, no tenemos que llevarnos una copia y podemos consultar la base desde cualquier otro ordenador.</p>
<p>El mayor inconveniente es que si no tenemos conexión a internet, por la razón que sea, no podemos disponer de la base de datos. Una forma original de integración web es la planteada por <em><a href="http://www.zotero.org/">Zotero</a></em>, que es una extensión de <em>Mozilla Firefox</em>, lo que hace posible que tengamos la base de datos tanto en el mismo navegador como en un <em>mirror</em> en red que se sincroniza con la versión local, de manera que aunque trabajemos en diferentes ordenadores vamos  a disponer de la información que modifiquemos por igual en uno u otro lugar.</p>
<p>Muy similar es la solución que plantea <em><a href="http://www.mendeley.com/">Mendeley</a></em>, con sincronización entre el sistema local y el web; la ventaja que tiene este sistema es que es multiplataforma, pues funciona con <em>Linux</em>, <em>Mac</em> y <em>Windows</em>, y en cualquiera de los distintos navegadores (<em>Mozilla</em>, <em>IExplorer</em>, <em>Opera</em>); por otra parte, el sistema local es independiente -al estilo de los gestores clásicos-, pero con nuevas funcionalidades como disponer de un visor de PDFs propio en el que podemos añadir notas virtuales a modo de <em>Post-it</em> o subrayar contenidos con un nivel de interacción similar al que tendríamos con el documento en papel.</p>
<p>Una solución similar es el que plantea <em>EndNote</em> al tener una versión local de <em><a href="http://www.endnote.com/enX2info.asp">EndNote X2</a></em>, compatible con una versión web <em>EndNoteweb</em>, el inconveniente es que <em>EndNote X2</em> es un programa bajo licencia, y que la versión web es gratis, pero limitada a 10.000 registros por usuario.</p>
<p>La disponibilidad de ambas versiones es una cuestión que demandan los propios investigadores, quizás con una visión más perceptiva que funcional, ya que tener un sistema local les proporciona una sensación de tener un control mayor sobre el propio sistema.</p>
<p><strong>Gestores de referencias sociales</strong></p>
<p>Un paso adelante lo han supuesto los llamados gestores de referencias sociales, que unen a las funcionalidades tradicionales de un gestor de referencias las posibilidades de compartir esa información con otros colegas, en este caso referencias bibliográficas. Algunos investigadores habían empezado a utilizar sistemas de marcadores sociales como <em><a href="http://delicious.com/">Delicious</a></em> para recopilar los enlaces a las referencias que les interesaban para sus trabajos académicos, pero la orientación de esta herramienta, que es válida para compartir enlaces de favoritos, es limitada para el trabajo de documentación, pues no compila todos los metadatos.</p>
<p>Quienes primero concibieron la posibilidad de una herramienta similar pero orientada a compartir referencias bibliográficas fueron los miembros del <em>Nature Publishing Group</em>, creadores de la herramienta<em> open source</em> <em><a href="http://www.connotea.org/">Connotea</a></em>, que en diciembre de 2004 lanzan el proyecto. Posteriormente surgen otras aplicaciones como <em><a href="http://www.citeulike.org/">CiteULike</a></em> de la <em>Universidad de Manchester</em> –actualmente bajo el patrocinio de la editorial <em>Springer Verlag</em>-; <em><a href="http://www.bibsonomy.org/">Bibsonomy</a></em> de la universidad alemana de Kassel; e incluso la multinacional <em>Elsevier</em> se ha incorporado a este movimiento con <em><a href="http://www.2collab.com/">2collab</a></em>.</p>
<p>La funcionalidad básica de estas herramientas es simple: cuando un investigador localiza en la Web un documento que le interesa, puede hacer clic en un botón que se instala en la barra de favoritos del navegador y agregar a su colección personal el documento que esta visualizando; posteriormente sólo se le pedirá que añada unas etiquetas que caractericen el contenido del mismo, y seleccione la opción de compartir la referencia con otros usuarios.</p>
<p>Las etiquetas que se introducen son términos del lenguaje natural que son significativas para él y, a su vez, para otros investigadores que trabajan en su mismo área de conocimiento.</p>
<p>Esta información queda almacenada en un servidor web donde el investigador puede acceder desde cualquier ordenador disponiendo de dos perfiles, una biblioteca personal y otra compartida a través de la que puede navegar para descubrir nuevos documentos de su interés.</p>
<p><strong>Compartir referencias</strong></p>
<p>La clave de estas herramientas reside precisamente en este aspecto: mientras en los gestores clásicos las referencias permanecen aisladas de las de otros investigadores en su ordenador personal, en los gestores de referencias sociales esta información se comparte colectivamente ya sea a través de listas de seguimiento o <em>watchlist</em>, como hace <em>CiteULike</em>, o bien por medio de un algoritmo de agrupación, como hace <em>Connotea</em> al presentarnos una nube de etiquetas próximas a las que hemos introducido nosotros y por las que podemos navegar y agregar a nuestra biblioteca personal nuevas referencias <em>(related tags</em>, y <em>related users</em>).</p>
<p>Las listas de seguimiento funcionan a modo de servicio de alerta, es decir, yo puedo ver lo que han compilado -y supuestamente están leyendo- otros investigadores que trabajan en asuntos muy próximos a los que yo trabajo, y de esta manera tener un servicio de alerta en mi perfil. A su vez, compartir bibliotecas con otros investigadores que trabajan en actividades cercanas favorece la cooperación y creación de redes profesionales.</p>
<p>Diferenciaría claramente estas últimas herramientas, que son auténticas redes sociales de información científica, con otros gestores como <em>RefWorks</em>, <em>Zotero</em> o <em>EndNoteweb</em> que, si bien ofrecen la posibilidad de compartir carpetas o crear grupos de cooperación, son redes cerradas frente a los gestores de referencias sociales que tienen una estructura más abierta al disponer de la posibilidad de poder visualizar cuáles son los artículos más populares, los que más veces han sido enlazado por otros investigadores en un campo (<em><a href="http://www.connotea.org/user/library_mistress">Popular Links</a></em> de <em>Connotea</em> o <em><a href="http://www.citeulike.org/citegeist">CiteGeists</a></em> de <em>CiteUlike</em>), pudiendo copiar esos registros a nuestra biblioteca personal o bien introducir comentarios o recomendar las referencias.</p>
<p>Los gestores de referencias sociales almacenan una gran cantidad de metadatos (<em>CiteULike</em> actualmente tiene más de 3 millones), que individualmente tienen importancia para cada investigador, pero que colectivamente suponen una solución interesante para el descubrimiento y evaluación de los contenidos científicos a gran escala a través de los llamados índices de popularidad. Así, si un articulo ha sido recopilado por 300 especialistas en su campo, necesariamente será un documento que cualquier investigador que trabaje sobre esa materia deberá conocer.</p>
<p>El hecho de basarse en un sistema como el de compilación individual le confiere un nivel de objetividad mayor que el utilizado por otro tipo de sistemas, tales como votaciones más dadas a la manipulación e incluso de citas utilizado en la tradición biblimétrica clásica, ya que cuando un investigador compila en su gestor personal, la referencia de un documento no lo hace con el afán de que ese documento cobre popularidad, sino porque le interesa para documentarse en su trabajo de investigación, es decir, se basa en un valor objetivo que es el uso del propio servicio.</p>
<p>Si no consideramos que ésta sea una medida de calidad, no cabe duda de que al menos sí lo es de popularidad, y ello tiene el valor de haber sido de interés de otros investigadores que se han interesado y hecho el esfuerzo de tenerla en su gestor personal con un fin concreto. Hay que decir en su favor que la mayoría de estos servicios -como <em>Connotea</em>-, son aplicaciones de código abierto, independientes, cuyo objetivo final no se asienta en intereses comerciales, sino simplemente en llegar al público en favor de la mediación social y el descubrimiento científico.</p>
<p><strong>Etiquetado social</strong></p>
<p>El etiquetado social es el ejemplo más popular de cómo el software social ha ayudado a superar los límites de los enfoques tradicionales de la categorización de contenidos. Incluso se puede decir que en un área especializada, las etiquetas tienen un valor más intrínseco que en un contexto general, donde el término aislado tiene diferentes acepciones porque su entorno le confiere un valor añadido, que es la especificidad de ese término en ese campo junto a otras etiquetas de su mismo contexto científico.</p>
<p>Hay otro elemento que a priori podría parecer paradójico, que es el hecho de que compartir etiquetas hace más fácil el descubrimiento científico entre campos interdisciplinares, ya que no son áreas estrictamente estancas. Incluso se puede afirmar que en el caso concreto de la literatura académica, las etiquetas pueden proporcionar listas extensas de palabras clave, a menudo más precisas y descriptivas que los sistemas tradicionales.</p>
<p>Es importante destacar que el etiquetado se hace inicialmente para el beneficio personal del usuario individual, y que los beneficios hacia la comunidad surgen como consecuencia de ese comportamiento natural que es compartir información.</p>
<p><strong>Redifusión</strong></p>
<p>Además cada vez son más frecuentes los servicios y fuentes de información que, de manera directa, posibilitan la redifusión de contenidos tanto en redes sociales como <em>Facebook</em>, <em>Twitter</em>, como en gestores de referencias sociales como los ya expuestos, fuentes de información donde podemos ver el logo de <em>CiteUlike</em> o <em>Connotea</em> como en <em>ArXiv</em>, en <em>ScienceDirect</em>, <em>PubMed</em> y un largo etcétera.</p>
<p>Estos mecanismos de difusión también es posible incorporarlos desde servicios como <em><a href="http://www.addthis.com/">AddThis</a></em> o <em><a href="http://www.universoabierto.com/2267/adtoany-crear-un-boton-para-distribuir-recursos-20/">Adtoany</a></em>, que permite crear un botón para compartir contenidos desde los propios recursos. </p>
<p>Parece evidente que las redes sociales han entrado con gran fuerza y capacidad de convocatoria, buena prueba de ello es que, como señala este año <em><a href="http://www.languagemonitor.com/">Global Language Monitor</a></em>, una organización que analiza las tendencias del lenguaje en internet y su impacto en diferentes ámbitos culturales, <em>Twitter</em> sea la palabra en inglés más usada en la Red durante 2009, o que una película <em>amateur</em> como <em><a href="http://www.paranormalactivity-movie.com/">Paranormal activity</a></em>, de reducidísimo presupuesto, con actores <em>amateurs</em> y sin ningún tipo de marketing, se haya convertido en el fenómeno del año en Estados Unidos y es la prueba (cinematográfica) de cómo la Web 2.0 y las redes sociales pueden popularizar un producto hasta límites insospechados.</p>
<p>Ello hace plantearnos algunas reflexiones también en los ámbitos de gestión de la información científica, donde cada vez aparecen nuevos canales profesionales para compartir y redifundir contenidos como los que aquí hemos expuesto.</p>
<div class="notas">
<strong>Notas:</strong></p>
<p><a name="n1"></a><strong>1.</strong> <em>RIS (file format)</em>. <em>Wikipedia</em>. Disponible en:<br />
<em><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/RIS_(file_format)">http://en.wikipedia.org/wiki/RIS_(file_format)</a></em>
</div>
<div class="notas">
<p><strong>Referencias:</strong></p>
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<em><a href="http://eprints.rclis.org/17229/">http://eprints.rclis.org/17229/</a></em></p>
<p><strong>Alonso-Arévalo, Julio</strong>. “Connotea Software libre para la gestión de referencias sociales”. <em>Comunidades de prácticas de la SEDIC</em>, 2009. Disponible en:<br />
<em><a href="http://eprints.rclis.org/17232/">http://eprints.rclis.org/17232/</a></em></p>
<p><strong>Alonso-Arévalo, Julio</strong>. “Mendeley El Last.fm de la investigación”. <em>Comunidades de prácticas de la SEDIC, 2009</em>. Disponible en:<br />
<em><a href="http://eprints.rclis.org/17321/">http://eprints.rclis.org/17321/</a></em></p>
<p><strong>Alonso-Arévalo, Julio</strong>. “Zotero: la máquina de vapor del Software libre para la gestión de referencias bibliográficas”. <em>Comunidades de prácticas de la SEDIC</em>, 2009. Disponible en:<br />
<em><a href="http://eprints.rclis.org/17220/">http://eprints.rclis.org/17220/</a></em></p>
<p><strong>Cordón-García, J. A.; Martín-Rodero, H.; Alonso-Arévalo, J.</strong> &#8220;Gestores de referencias de última generación: análisis comparativo de RefWorks, EndNote Web y Zotero&#8221;.  <em>El profesional de la información</em>, 2009, v. 18, n. 4, pp. 445-454. Disponible en:<br />
<em><a href="http://elprofesionaldelainformacion.metapress.com/media/fc22qntuxp0t9t3h9j5m/contributions/p/1/6/0/p160h011032853tg.pdf">http://elprofesionaldelainformacion.metapress.com/media/fc22qntuxp0t9t3h9j5m/contributions/p/1/6/0/p160h011032853tg.pdf</a></em></p>
<p><strong>Emamy, K. and Cameron, R.</strong> “Citeulike: a researcher’s social bookmarking service“.  <em>Ariadne</em>, 2007, n. 51, pp. np. Disponible en:<br />
<em><a href="http://www.ariadne.ac.uk/issue51/emamy-cameron/">http://www.ariadne.ac.uk/issue51/emamy-cameron/</a></em></p>
<p><strong>Merlo-Vega, José-Antonio</strong>. “Las diez claves de la Web social”. <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2009, v. 3, pp. 34-36. Disponible en:<br />
<em><a href="http://www.thinkepi.net/las-diez-claves-de-la-web-social">http://www.thinkepi.net/las-diez-claves-de-la-web-social</a></em></p>
<p><strong>Taraborelli, D.</strong> “Soft peer review? Social software and distributed scientific evaluation”. En: <em>Proceedings of the 8th International Conference on the Design of Cooperative Systems (COOP 08)</em>, 2008. Disponible en:<br />
<em><a href="http://www.academicproductivity.com/2007/soft-peer-review-social-software-and-distributed-scientific-evaluation/">http://www.academicproductivity.com/2007/soft-peer-review-social-software-and-distributed-scientific-evaluation/</a></em></p>
<p><em>Twitter es la palabra en inglés más usada en Internet en el 2009</em>. <em>MSN noticias</em>.<br />
<em><a href="http://noticias.latam.msn.com/co/ciencia_tecnologia/articulo_periodismo.aspx?cp-documentid=22761482">http://noticias.latam.msn.com/co/ciencia_tecnologia/articulo_periodismo.aspx?cp-documentid=22761482</a></em></p>
</div>
<p><strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=162">Julio Alonso-Arévalo</a></strong><br />
Miembro del <em><a href="http://thinkepi.net">Grupo ThinkEPI</a></em></p>
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		<title>Del correo electrónico a la conversación dinámica, la comunicación como documento</title>
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		<pubDate>Wed, 02 Dec 2009 22:03:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jesús Tramullas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2010]]></category>
		<category><![CDATA[Correo electrónico]]></category>
		<category><![CDATA[Google wave]]></category>
		<category><![CDATA[Socialware]]></category>

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		<description><![CDATA[El correo electrónico permanece ahí. No es fashion, no es glamuroso, no es 2.0, pero, contra viento y marea, sea a través de webmail, con un cliente de escritorio o a través de un dispositivo móvil, continúa siendo una parte fundamental -e imprescindible- de nuestro quehacer digital. En numerosas ocasiones es la principal herramienta de<a href="http://www.thinkepi.net/del-correo-electronico-a-la-conversacion-dinamica-la-comunicacion-como-documento">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El correo electrónico permanece ahí. No es <em>fashion</em>, no es glamuroso, no es 2.0, pero, contra viento y marea, sea a través de <em>webmail</em>, con un cliente de escritorio o a través de un dispositivo móvil, continúa siendo una parte fundamental -e imprescindible- de nuestro quehacer digital. En numerosas ocasiones es la principal herramienta de trabajo del usuario, y sólo es apreciado en su justa medida cuando es perdido, por error u omisión del usuario, o por fallo de las máquinas. Sólo entonces se es consciente del valor intangible del mismo.</p>
<p>Las funcionalidades técnicas del correo electrónico han permanecido casi inalterables durante los últimos 20 años: envío, recepción, organización y archivo.</p>
<p>- La primera gran evolución de la gestión de información de correo fue la integración, en las diferentes aplicaciones, de agendas electrónicas, que hacían posible relacionar los mensajes con los datos personales y profesionales de los autores de los mismos.</p>
<p>- La segunda gran evolución fue la incorporación de planificadores de tiempos y tareas, cuyos calendarios, unidos a la mensajería y a la agenda de usuarios, convirtieron al correo electrónico, durante varios años, en la plataforma típica de trabajo en grupo. Se desarrollaron plataformas corporativas cuyo valor residía en la coordinación de tareas y personas. Sin embargo, este enfoque tenía poco recorrido, más allá de la gestión.</p>
<p>- La tercera evolución tuvo que venir, como no podía ser de otra manera, del software libre. La publicación del cliente de correo <em>Thunderbird</em>, de la <em>Fundación Mozilla</em>, y de sus especificaciones y API, hicieron posible que los programadores comenzasen a desarrollar extensiones que añadían nuevas funcionalidades: sincronización de calendarios remotos, gestión de <em>feeds</em>, gestión centralizada de agendas&#8230; si bien estaba puesta la base para el enriquecimiento de las herramientas de correo electrónico,<br />
todavía faltaba una vuelta de tuerca más, un desarrollo nuevo que llevase a las aplicaciones la deseada integración con otros servicios y recursos de información digital.</p>
<p><strong><em>Gmail</em> y sus conversaciones</strong></p>
<p>El primero que puso las cartas sobre la mesa, como tampoco no podía ser menos, fue <em>Google</em>. Una vez que <em>Gmail</em> fue capaz de organizar automáticamente los mensajes atendiendo a “conversaciones”, integrarse con documentos de <em>GoogleDocs</em>, y relacionarse directamente con información de <em>Google Reader</em>, el estático correo electrónico comenzó a tener otras perspectivas.</p>
<p>La influencia de la conversación que se lleva a cabo en las plataformas sociales ha sido definitiva. Si un usuario se ha acostumbrado a escribir, anotar e intercambiar información casi en tiempo real, con mensajes organizados en conversaciones (los antiguos hilos de los foros), el correo no puede quedarse atrás, so pena de ir perdiendo progresivamente su nicho.</p>
<p>A todo esto hay que añadir la incorporación creciente de contenido multimedia y de elementos interactivos, que los clientes de correo sólo habían cubierto parcialmente merced a editores que enriquecían los mensajes con etiquetado html.</p>
<p><strong><em>Google Wave</em></strong></p>
<p>El paso de la mensajería estática unipersonal o grupal a la elaboración de conversaciones multimedia y multiusuario, con mayores funcionalidades para el tratamiento y la gestión de información, era el siguiente -necesario e ineludible- paso que debía darse.</p>
<p>Y, al igual que antes, el primero en moverse ha sido <em>Google</em>, con el lanzamiento de su servicio <em>Google Wave</em>. Éste ha sido definido como un sistema de documentos conversacionales vivos o dinámicos. El núcleo de trabajo es un <em>Wave</em>, que podría ser similar a un mensaje de correo dentro del cual se colabora, por parte de varios usuarios, en tiempo real.</p>
<p>En un <em>Wave</em> puede haber varios <em>Wavelets</em>, como conversaciones independientes, y contener en ellos mensajes, a los que llama <em>Blips</em>. Y dentro de los mismos pueden incorporarse texto, imagen estática y en movimiento, acceso a documentos, etc. Además, soporta el control de versiones, para poder realizar el seguimiento de los cambios que se efectúan. El sistema de alertas y notificaciones informa de los cambios que se producen dentro de un <em>Wave</em>, tanto sincrónica como diacrónicamente. Y es posible ver en tiempo real los cambios que otros usuarios realizan sobre el <em>Wave</em> que se comparte.</p>
<p>¿Es <em>Wave</em> el modelo a seguir para la nueva generación de mensajería electrónica? Quizá es pronto para decirlo, pero la unión de correo, gestión de contenidos, mensajería instantánea y entorno colaborativo promete ser verdaderamente potente.</p>
<p><strong><em>Raindrop</em>, de <em>Mozilla</em></strong></p>
<p>De nuevo, la <em>Fundación Mozilla</em> ha respondido con una primera versión de su aplicación <em>Raindrop</em>. Todavía en fase beta, es una herramienta de escritorio cuya intención es integrar todos los servicios de mensajería, síncrona y asíncrona, que utiliza el usuario, dando especial importancia a su actividad en redes sociales. El concepto básico en <em>Raindrop</em> es el de conversación, alrededor del cual se organiza y dispone la información.</p>
<p>En esta primera versión carece de la capacidad de gestión de documentos e integración que ofrece <em>Wave</em>, pero muestra mejores capacidades de gestión de servicios diversos de mensajería. Algo de ello ya se intuye en el nuevo <em>Thunderbird 3</em>, que incorporará funcionalidades para <em>Twitter</em>.</p>
<p><strong><em>Pulse</em>, de <em>Novell</em></strong></p>
<p>La importancia de la integración entre comunicación, colaboración y documentos tampoco ha pasado desapercibida para la empresa. <em>Novell</em> acaba de presentar su nuevo producto, <em>Pulse</em>, que sigue el esquema de <em>Wave</em> para entornos corporativos, ofreciendo además la posibilidad de integrar las <em>waves</em> dentro de <em>Pulse</em>.</p>
<p><strong>Aceptación, organización e interacción en tiempo real</strong></p>
<p>Sin embargo, y como han planteado en <em>Error500</em>, ¿de verdad quieren los usuarios colaborar? </p>
<p>Realmente parece que se está planteando una división entre aquellos usuarios que están comenzando a aprovechar todas y cada una de las posibilidades de comunicación e información que les brinda la Red y aquellos que simplemente se apañan, que practican la política de lo suficientemente bueno para sus necesidades.</p>
<p>Otra de las cuestiones que deben tomarse en consideración son las funcionalidades que estas herramientas ofrecen para tratar la información, en especial en los aspectos de organización y recuperación. La tendencia parece ser dejar que la herramienta la organice automáticamente en virtud del origen o cadena de mensajes relacionados, y manualmente por temas y etiquetado propio o social. La búsqueda de información incorpora la búsqueda a texto completo casi como un estándar.</p>
<p>En lo que respecta a los servicios de información, la posibilidades que se abren para interactuar con los usuarios de manera personalizada son mucho mayores que las que ofrecen <em>Twitter</em> o <em>Facebook</em>, al tiempo que será posible atender con mayor nivel de especialización y personalización a usuarios o grupos específicos de ellos. Y en tiempo real, que ya es hora de superar el “vuelva vd. mañana” que todavía se usa en muchos servicios. El tiempo real se impone en la Red, en la colaboración, la información, la búsqueda y el comercio electrónico.</p>
<p><strong>PD</strong>: Caramba, no he escrito &#8220;2.0&#8243; ni una vez, me siento en paz con el universo&#8230;</p>
<div class="notas">
<p><strong>Referencias</strong></p>
<p><strong>Barahona, J.</strong> Guía completa de Google Wave. <em>Jbarahona.com</em>, 2009. Disponible en:<br />
<em><a href="http://www.jbarahona.com/2009/11/01/guia-completa-de-google-wave/#comments">http://www.jbarahona.com/2009/11/01/guia-completa-de-google-wave/#comments</a></em></p>
<p><strong>Boulton, C.</strong> Novell Pulse Launches with Google Wave Support for Real-Time Collaboration. <em>eWeek.com</em>, 2009. Disponible en:<br />
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<p><em>Google, Google Wave</em>. Disponible en:<br />
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<p><strong>Moon, B.</strong> 4 Emerging Trends of the Real-Time Web. <em>Mashable The Social Media Guide</em>, 2009. Disponible en:<br />
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<p><em>Mozilla Labs, Raindrop</em>. Disponible en:<br />
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<p><strong>Ortiz, A.</strong> Google Wave, ¿los usuarios de veras quieren colaborar? <em>Error 500</em>, 2009. Disponible en:<br />
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<p><strong>Parr, B.</strong> Google Wave: A Complete Guide. <em>Mashable The Social Media Guide</em>, 2009a<br />
Disponible en:<br />
<em><a href="http://mashable.com/2009/05/28/google-wave-guide/">http://mashable.com/2009/05/28/google-wave-guide/</a></em></p>
<p><strong>Parr, B.</strong> Google Wave: 5 Ways It Could Change the Web. <em>Mashable The Social Media Guide</em>, 2009b. Disponible en:<br />
<em><a href="http://mashable.com/2009/09/05/google-wave-ideas/">http://mashable.com/2009/09/05/google-wave-ideas/</a></em></p>
<p><strong>Reena, L.</strong> Mozilla&#8217;s Raindrop Looks to Make Your Personal Inbox  Again. <em>TechCrunch</em>, 2009. Disponible en:<br />
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<p><strong>Tay, A.</strong> GoogleWave &#8211; First thoughts. <em>Musings about librarianship</em>, 2009. Disponible en:<br />
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<p><strong>Trapani, G.</strong> Google Wave 1010. <em>Lifehacker</em>, 2009. Disponible en:<br />
<em><a href="http://lifehacker.com/5376138/google-wave-101">http://lifehacker.com/5376138/google-wave-101</a></em></p>
<p><strong>Trapani, G., Pass, A.</strong> The Complete Guide to Google Wave, 2009. Disponible en:<br />
<em><a href="http://completewaveguide.com/guide/The_Complete_Guide_to_Google_Wave">http://completewaveguide.com/guide/The_Complete_Guide_to_Google_Wave</a></em>
</div>
<p><strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=63">Jesús Tramullas</a></strong><br />
Miembro del <em><a href="http://thinkepi.net">Grupo ThinkEPI</a></em></p>
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		<title>Los recursos de información sobre cómics: la nueva base de datos especializada en Carlos Giménez (y II). Definición y alcance del proyecto</title>
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		<pubDate>Tue, 01 Dec 2009 12:27:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jesús Castillo-Vidal</dc:creator>
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		<description><![CDATA[A finales del año 2008 un grupo de escritores y aficionados en general sorprendió al mundo del cómic presentando la candidatura de Carlos Giménez para los Premios Príncipe de Asturias de las Artes. Una vez se cumplimentaron todos los requisitos previos para registrarla de forma oficial, ocurrió lo que todos sabíamos que (razonablemente) iba a<a href="http://www.thinkepi.net/los-recursos-de-informacion-sobre-comics-la-nueva-base-de-datos-especializada-en-carlos-gimenez-y-ii-definicion-y-alcance-del-proyecto">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>A finales del año 2008 un grupo de escritores y aficionados en general sorprendió al mundo del cómic presentando la candidatura de <strong>Carlos Giménez</strong> para los <em>Premios Príncipe de Asturias de las Artes</em>. Una vez se cumplimentaron todos los requisitos previos para registrarla de forma oficial, ocurrió lo que todos sabíamos que (razonablemente) iba a ocurrir: el premio fue a parar a manos de otro.</p>
<p>Da igual, se seguirá intentando. El año en que se presentó la candidatura, el premio fue a manos del famoso arquitecto <strong>Norman Foster</strong>. Desde luego, pensarán muchos, comparar las obras de <strong>Norman Foster</strong> con las de un autor de cómics parece desproporcionado, desde un punto de vista de la repercusión social. Y en cierta medida quien piense así no le falta razón.</p>
<p>Sin embargo, si de lo que se trata es de premiar la labor de una persona (o institución) por los logros y avances que ha desarrollado en su disciplina, la candidatura de <strong>Carlos Giménez</strong> está más que justificada: él es indiscutiblemente el número 1 de su profesión. Igual que <strong>Foster</strong> pueda serlo en el suyo.</p>
<p>La figura de <strong>Carlos Giménez</strong> es probablemente la del autor más importante de la historia del cómic español y una de las más representativas del cómic a nivel europeo (y por qué no decirlo, mundial). Sin embargo para cualquier persona que no sea aficionada al medio, es alguien totalmente anónimo. De hecho, probablemente las nuevas generaciones de aficionados tampoco conozcan a fondo su obra a pesar de que, en términos de reediciones, <strong>Carlos</strong> es un autor relativamente afortunado en el sentido de que casi la totalidad de su producción se está reeditando de mano de la editorial <em>Glénat</em>.</p>
<p>Sin embargo, a pesar de todo, ese agujero negro del que hablábamos en la primera entrega de este texto, en relación a los estudios teóricos sobre el cómic, y más concretamente sobre los que nos interesa -el análisis de su obra-, es completamente aplicable también a este autor.</p>
<p>En esta situación, un buen día pensé que podría ser interesante montar una web sobre los estudios teóricos que se habían escrito sobre <strong>Carlos Giménez</strong>, dado que son textos prácticamente imposibles de encontrar ya que han sido publicados en fuentes cuya distribución fue muy limitada y es dificilísimo encontrarlos hoy día. El objetivo, por mi parte, ofrecer una herramienta que diera cierto apoyo a la candidatura en el fututo e intentar devolverle siquiera una mínima parte de lo que él, con su obra, me había ofrecido a mí a lo largo de mis años como aficionado a los cómics.</p>
<p>La idea principal era intentar dar a conocer, en la medida de lo posible, no sólo la descripción documental básica de estos trabajos de análisis sino que además, dada la dificultad de encontrarlos, poder disponer también del texto completo.</p>
<p>Puesto que la mayor parte de estos trabajos habían visto la luz como textos de acompañamiento a la hora de publicar los cómics (algo muy habitual en este mundo) me vi en la necesidad de separar la base de datos en dos (pero conectadas entre sí): una para recoger las referencias a los cómics propiamente dichos y otra que recogería la producción teórica que sobre <strong>Carlos</strong> y su obra que se había publicado en España.</p>
<p><strong>LA BASE DE DATOS SOBRE CARLOS GIMÉNEZ. SU OBRA</strong></p>
<p>Teniendo en cuenta que empezó a publicar a finales de la década de los 50, y que aún hoy trabaja activamente, podemos hacernos una idea del volumen de su obra. Los principales problemas con los que nos encontrábamos a la hora de realizar la recopilación de información eran los siguientes (aparte de los ya comentados de la no existencia de herramientas de búsqueda):</p>
<p>- Sus títulos se habían publicado a largo de una época en la que el reconocimiento hacia el autor, la mayoría de las veces, brillaba por su ausencia y no siempre es fácil encontrar unos créditos fiables, ni siquiera en las propias obras.</p>
<p>- Además, dentro del mundo del cómic nos encontramos con reediciones de la misma obra en diferentes formatos (muchas veces mutilando o provocando alteraciones importantes en el producto final).</p>
<p>- Por la naturaleza del cómic, son documentos difíciles de encontrar, ya que no hay bibliotecas que tengan colecciones históricas que permitan investigar este tipo de información. En todo caso hay que recurrir a coleccionistas privados para recoger un dato en relación a una edición, o un volumen concreto.</p>
<p>Afortunadamente, nos dimos cuenta de que esa labor de recopilación e investigación ya había sido llevada a cabo con anterioridad: el <em>Atlas Español de la Cultura Popular</em> de <strong>Jesús Cuadrado</strong>, del que ya hemos hablado. A pesar de todo, la entrada asignada a <strong>Carlos Giménez</strong> en esta obra de carácter enciclopédico era tan amplia que incluso la opción de introducir los datos uno por uno para alimentar la base de datos se desechó desde un primer momento pues no era un método práctico. Nos pusimos en contacto con él para solicitarle el contenido de dicha entrada en el formato electrónico en el que fue escrita para su publicación, algo a lo que <strong>Jesús Cuadrado</strong> accedió amablemente, ahorrándonos una gran cantidad de tiempo de tareas rutinarias.</p>
<p>El siguiente paso fue establecer una estructura mínima de campos para la base de datos de acuerdo a lo que queríamos conseguir y lo que queríamos/podíamos ofrecer. Por supuesto que nadie vea en este proyecto una simple catalogación de datos en formato <em>Marc</em>, ni <em>Isbd</em>, ni nada que se le parezca. No pretendemos hacer un inventario, queremos ofrecer algo útil e insisto, rápido de actualizar.</p>
<p>Dado que la base de la información la iban a conformar los datos ofrecidos en la entrada del <em>Atlas</em>, apenas sumamos algunos campos más para identificar el formato en el que la obra se publicó y alguno más encaminado a tareas de automatización internas y de clasificación documental, que enriqueciera la información.</p>
<p>Aunque algunos datos se completaron con información extraída de la <em><a href="http://www.mcu.es/webISBN/tituloSimpleFilter.do?cache=init&#038;prev_layout=busquedaisbn&#038;layout=busquedaisbn&#038;language=es">Base de Datos de Libros Publicados en España</a></em> del <em>Ministerio de Cultura</em> podemos decir que el 95% del contenido de la base de datos sobre la obra de <strong>Carlos Giménez</strong> ha salido de la entrada que sobre el autor se publicó en el <em>Atlas</em>.</p>
<p>Ese 5% restante no se debe a errores o imprecisiones en la recopilación de <strong>Jesús Cuadrado</strong>, sino que como nos comentó, las razones habría que buscarlas en la propia concepción de su <em>Atlas</em> y en los criterios llevados a cabo para la recogida de información.</p>
<p>Una vez que teníamos la estructura de campos y los datos en formato electrónico, lo único que quedaba por hacer era realizar una pequeña tarea de normalización: copiar, buscar, pegar y sustituir, y en unos minutos teníamos los datos en un formato de carga válido para alimentar la base de datos de cómics de manera automática: más de 150 registros que eran cargados de forma inmediata y que sólo requieren de un pequeño esfuerzo a la hora de modificarlos e introducir algunos datos no presentes en el <em>Atlas</em>.</p>
<p><strong>a. Información gráfica.</strong></p>
<p>Montar una base de datos sobre cómics y no ofrecer información gráfica es como ir al Santuario de Lourdes y no traerse una botellita de la Virgen con agua: no tiene sentido. En la medida de lo posible, estamos intentando ofrecer, por cada registro, información multimedia asociada que permita enriquecer los datos bibliográficos propiamente dichos: alguna página del interior, y la portada del cómic (si ha sido publicado en formato álbum, claro) y todo ello con imágenes de la mejor calidad posible.</p>
<p>De esta forma, también se facilitará la identificación de la obra más concretamente, en un mundo donde, precisamente, las herramientas para el control bibliográfico brillan por su ausencia.</p>
<p>En este punto hay que dejar bien claro una cuestión importante: la base de datos se ha montado como una iniciativa estrictamente personal, con el apoyo técnico de <em>Baratz Servicios de Teledocumentación S.A.</em> (empresa en la que desarrollo mi labor profesional), en el sentido de que tanto el software utilizado como las máquinas donde están alojados los desarrollos realizados expresamente para el proyecto han sido cedidas por <em>Baratz</em>.</p>
<p>Todo el proyecto ha sido creado por un impulso personal y carece total y absolutamente de ningún ánimo de lucro, la única fuerza que mueve el proyecto es la estrictamente académica y la de ofrecer un recurso de información diferente. Por otra parte, se le pidió expresamente al autor su permiso para reproducir aquellas imágenes que consideráramos interesante publicar (como ya hemos indicado, la portada y algún interior de la obra –en ningún caso descargables desde el web-) y estamos intentando ponernos en contacto con la <em>Editorial Glénat</em> para solicitarles también la misma autorización, ya que una buena parte de los datos pertenecen a cómics publicados por la editorial <em>De la Torre</em>, ya desaparecida.</p>
<p><strong>LA BASE DE DATOS SOBRE CARLOS GIMÉNEZ. LOS ESTUDIOS SOBRE SU OBRA</strong></p>
<p>Constituye el núcleo principal del proyecto y en mi opinión, lo que le da cierto carácter de exclusividad y relevancia. Como ya se comentó en la primera entrega, este tipo de documentos son muy difíciles de encontrar a no ser que se disponga de una colección personal amplia o se contacte con coleccionistas privados.</p>
<p>La mayor parte de estos trabajos han sido publicados como texto de acompañamiento de las propias obras y en realidad no hay en la actualidad ningún tipo de centro que las recoja: no hay biblioteca ni centro de documentación y, ni mucho menos, en ningún sitio -que yo sepa- se han elaborado herramientas de referencia, ya sea en formato electrónico o impreso sobre este tipo de documentos.</p>
<p>En cuanto a los análisis publicados en las revistas especializadas del medio, la situación es aún peor. Por lo menos la producción de cómics puede encontrarse desperdigada, con mayor o menor esfuerzo, en bibliotecas; pero las revistas de información sobre cómics, para el mundo bibliotecario directamente, no existen.</p>
<p>De esta forma, lo que se pretende con la sección “Textos” de este proyecto es dar acceso a toda esa cantidad de material publicado durante varias décadas y cuya accesibilidad hoy día roza lo imposible.</p>
<p>El plan de trabajo que se está siguiendo es el siguiente:</p>
<p>a) Nos hemos centrado en intentar localizar los álbumes que se han publicado acompañando a la propia obra de <strong>Carlos</strong>, siguiendo el listado recogido en el <em>Atla</em>s de <em>Jesús Cuadrado</em>, teniendo en cuenta además el 5% de obras que hemos añadido nosotros, siguiendo nuestra política de recogida de información. Para ello se han realizado las siguientes tareas:</p>
<p>- Utilizar mi propia colección personal para conseguir una pequeña parte.<br />
- Usar la información difundida a través de foros.<br />
- En los álbumes publicados más recientemente (<em>Editorial Glénat</em>) se ha acudido a bibliotecas para localizarlos y digitalizar la parte correspondiente a los artículos que contienen, así como una muestra de su interior y la portada. En este punto la colaboración de <strong>Anna Martínez-Reina</strong> (bibliotecaria aficionada a los cómics y responsable de la creación del <em>Grupo Comicteca</em> –un conjunto de bibliotecarios que trabajan con cómics) es importantísima.<br />
- Hemos podido contactar con el propio autor, el cual nos ha facilitado el acceso a ejemplares que no hemos podido localizar en bibliotecas.<br />
- Aún así, no hemos logrado llegar a tener disponible la mayoría de las obras, por lo que a través del web del proyecto pediremos ayuda a los usuarios y coleccionistas para que nos ayuden a recopilar aquellos textos a los cuales no hemos podido tener acceso.<br />
- Se ha localizado una pequeña producción de textos extraídos directamente de entrevistas publicadas en revistas especializadas y un especial sobre el autor que vio la luz en 1982 de la mano de <em>Norma Editorial</em>.</p>
<p>b) Una vez que teníamos los textos digitalizados con extensión jpg, procedíamos con la siguiente etapa, dividida en dos fases:</p>
<p>- Obtener, mediante OCR, el texto de artículo con el objetivo de introducirlo en un campo específico de la base de datos y hacerlo así consultable, a texto completo, a través de la interfaz web que se está montando en la actualidad.<br />
- Por otra parte, a partir del archivo jpg, se obtenía un documento en formato pdf (que también ofrecemos desde la interfaz web) lo que, unido al punto anterior, daba como resultado el acceso total a un documento cuya accesibilidad, hasta este momento era extremadamente limitada.</p>
<p>c) Por último, se procede a un pequeño análisis formal (para una mínima identificación bibliográfica) y de contenido (para hacer mas localizable su contenido).</p>
<p><strong>ESTRUCTURA TÉCNICA DEL PROYECTO</strong></p>
<p>Todo el proyecto se ha montado alrededor de dos aplicaciones diferentes pero complementarias:</p>
<p>- <em>BKM</em>: para el mantenimiento y administración de las bases de datos.<br />
- <em>BKMNet</em>: para construir un acceso web a los contenidos para todos aquellos usuarios que quieran usar la base de datos.</p>
<p><strong>a. BKM.</strong></p>
<p>Construido sobre el motor documental <em>BRS/Search</em>, permite la gestión de la base de datos y dado que es una aplicación 100% web, hace posible que las personas que nos dedicamos a mantener el proyecto no tengamos limitaciones a la hora de poder usarlo en cualquier parte. Las dos bases de datos que se han creado (para los textos y para los cómics) se han diseñado pensando para que en el futuro puedan usarse para crear una auténtica base de datos del cómic en España, a pesar de que, actualmente, el objetivo es recoger únicamente la obra de <strong>Carlos Giménez</strong> y los estudios que sobre ella se han publicado en España. Además, usando herramientas propias de <em>BKM</em>, a pesar de estar en un entorno de gestión documental pura y dura, se han puesto en marcha ciertas aplicaciones simulando un contexto de gestión relacional, que además se refleja en las opciones disponibles en la interfaz web.</p>
<p><strong>b. BKMNet.</strong></p>
<p>Nos ha permitido crear una interfaz web que da acceso a los contenidos de las dos bases de datos que se han generado. En la actualidad aún estamos en proceso de construcción y esperamos poder tenerlo listo lo antes posible. Es el auténtico escaparate del proyecto y lo que le da sentido, en tanto que hace posible acercar unos contenidos (principalmente los trabajos sobre la obra de <strong>Carlos</strong>) a los que hasta hace poco tiempo era muy complicado tener acceso.</p>
<p>Las principales utilidades y características de este acceso web son:</p>
<p>- Permitirá realizar búsquedas simples, para usuarios poco expertos y búsquedas más complejas para localizar información más específica, mediante formularios web diseñados expresamente de acuerdo con el tipo de información que se guarda en cada una de las dos bases de datos.<br />
- Se ha creado un sistema de autobúsqueda de novedades que informa de cuáles son los últimos registros dados de alta en las bases de datos. Estamos valorando la posibilidad de crear, a partir de esta opción, un servicio RSS. Hay que tener en cuenta que el hecho de que el mantenimiento de la base sea totalmente personal, hace que su actualización sea lenta, pues no contamos con un grupo de personas dedicadas en exclusiva al mantenimiento del proyecto.<br />
- Además, se habilitarán con el tiempo (cuando el volumen de contenidos así lo permita) el acceso a un conjunto de búsquedas predefinidas, de acuerdo con las necesidades de nuestros potenciales usuarios para que, mediante un simple clic, accedan a los contenidos de forma más rápida sin necesidad de usar las opciones del formulario web.<br />
- Se está montando la estructura necesaria para contar con la colaboración de nuestros usuarios, intentando que el proyecto se retroalimente del conocimiento de las personas que nos visitan. Para ello, hemos creado un sistema de envíos de mensaje en donde el usuario podrá realizar las siguientes acciones:</p>
<p>a) Enviarnos comentarios relacionados con algún registro: errores detectados, ampliación de información, sugerencias, etc.<br />
b) Enviarnos algún documento gráfico en relación a registros concretos dado que, como hemos comentado, no disponemos del acceso al documento original en prácticamente la mitad de los documentos referenciados.</p>
<p>En ambos casos, <em>BKMNet</em> capturará los datos del registro visualizado en pantalla para que el usuario sólo tenga que hacer clic en enviar o adjuntar el archivo gráfico que desea hacernos llegar, facilitándonos a nosotros, además, la gestión de la información. Con el tiempo, si el volumen de comentarios así lo hace viable, será posible mostrar los comentarios que los usuarios nos hacen llegar en relación a algún registro, siempre y cuando tengamos su permiso para hacerlo.</p>
<p>- Por más que lo hemos pensado, no se nos ha ocurrido cómo montar alguna aplicación (útil, claro) de geoposicionamiento usando <em>Google Maps</em> para algo, lo que sea, por lo que seguramente nadie nos tendrá en cuenta a la hora de recopilar sitios web con utilidades supuestamente 2.0.</p>
<p><strong>CONCLUSIONES</strong></p>
<p>Con este proyecto pretendemos cubrir una parte muy pequeña del contexto del cómic que actualmente está por hacer e intentar acercarlo a muchos que actualmente lo desconocen. Es un poco triste que no existan herramientas de búsqueda bibliográfica en relación no ya al mejor autor de cómics que ha dado este país, sino que no existe absolutamente nada en ningún sentido.</p>
<p>Es un dato que a los responsables del mundo del cómic no debería pasarles desapercibido: existe una gran cantidad de obras, de documentos y de información por tratar que serviría para generar un abono cultural rico y muy variado, que evitaran actitudes ignorantes como la de <strong>Vicente Molina Foix</strong> que comentábamos al principio. Lo malo es que no se sabría muy bien quiénes son esos responsables: las editoriales, los autores, los aficionados…</p>
<p>Por otra parte, hay que decir que, además, este mundo está aún por trabajar documentalmente hablando y está lleno de posibilidades para los caza-artículos; lo peor es que, desgraciadamente, aún no se valora académicamente el trabajo de investigación que se realiza.</p>
<p>Afortunadamente, los tiempos parece que están cambiando: el reconocimiento oficial mediante premios nacionales, su cada vez mayor presencia en los fondos de las bibliotecas, etc. Es posible que, con el tiempo, quienes nos hemos dedicado a estudiar el cómic desde una perspectiva documental más académica no tengamos que estar continuamente justificándonos el por qué lo hemos hecho.</p>
<p><strong> AGRADECIMIENTOS</strong></p>
<p>Quiero agradecer a <strong>Carlos Giménez</strong> su ayuda en la recopilación de información y su total disposición a echarnos una mano. Un buen día me prestó un montón de cómics de su colección personal, sin conocerme absolutamente de nada.</p>
<p>A <strong>Anna Martínez-Reina</strong>, sin su ilusión e insistencia, este proyecto no hubiera existido nunca. Ella me dio la posibilidad de conocer al “Creador”.</p>
<p>A <strong>Jesús Cuadrado</strong>, sin la información que nos facilitó gracias a su <em>Atlas</em>, aún estaría tecleando los datos uno por uno.</p>
<p>A <em>Baratz</em>, que me ha dado el soporte técnico necesario para llevar a buen puerto el proyecto.</p>
<p><strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=105">Jesús Castillo-Vidal</a></strong></p>
<p>Miembro del <em><a href="http://thinkepi.net">Grupo ThinkEPI</a></em></p>
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		<item>
		<title>Los recursos de información sobre cómics: la nueva base de datos especializada en Carlos Giménez (I). Estado de la cuestión</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Nov 2009 11:45:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jesús Castillo-Vidal</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2010]]></category>
		<category><![CDATA[Aceptación]]></category>
		<category><![CDATA[Arte]]></category>
		<category><![CDATA[Bases de datos]]></category>
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		<description><![CDATA[INTRODUCCIÓN Hace unas semanas, un escritor de cierto renombre de nuestra literatura, Vicente Molina Foix, dedicó todo el espacio disponible en su columna semanal de la revista Tiempo en demostrarnos su completa ignorancia y sus prejuicios con respecto a un mundo que, desde luego, teniendo en cuenta las palabras que escribió, no conoce. El contenido<a href="http://www.thinkepi.net/los-recursos-de-informacion-sobre-comics-la-nueva-base-de-datos-especializada-en-carlos-gimenez-i-estado-de-la-cuestion">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>INTRODUCCIÓN</strong></p>
<p>Hace unas semanas, un escritor de cierto renombre de nuestra literatura, <strong>Vicente Molina Foix</strong>, dedicó todo el espacio disponible en su columna semanal de la revista <em>Tiempo</em> en demostrarnos su completa ignorancia y sus prejuicios con respecto a un mundo que, desde luego, teniendo en cuenta las palabras que escribió, no conoce. El contenido de esa columna puede leerse al completo gracias a que en el blog del autor de cómics <strong><a href="http://pepoperez.blogspot.com">Pepo Pérez</a></strong> se colgó la <a href="http://3.bp.blogspot.com/_pv9JmuoNuVE/SriV0Ig4CgI/AAAAAAAAOvo/8_JRlYHn_Xo/s1600-h/Foix_Comic.jpg">página escaneada</a>. </p>
<p>Como suele ser habitual en estos casos, el mundo del cómic recogió el guante lanzado por el escritor y se lanzó masivamente, en forma de comentarios en el blog de <strong>Molina Foix</strong>, a responder, con mayor o menor acierto y educación, a todas y cada una de las imprecisiones que el escritor puso en el aire.</p>
<p>Los vómitos tóxicos y envenenados que el escritor lanzaba (en forma de palabra escrita) sobre los cómics y sus autores, venían a cuento por las náuseas y urticarias que a este hombre le habían dado al enterarse que el <em>Ministerio de Cultura</em> había instaurado, hace un par de años, el <em>Premio Nacional del cómic</em>. Y no sólo eso. Lo ha creado con tal saña que incluso lo había hecho otorgando la misma cantidad de dinero “que otorga al mejor novelista, poeta o ensayista del año”.</p>
<p>Aparte de la demostrada ignorancia que el autor claramente demostró, unido a un montón de prejuicios sin fundamento e impulsos primarios, existe un problema de base muy importante a la hora de referirse al mundo del cómic desde entornos más o menos alejados a éste: el total y casi absoluto desconocimiento que se tiene sobre él. Las razones son bien sencillas y hay que encontrarlas en varias partes.</p>
<p><strong>LA CIUDAD DE LAS BELLAS ARTES</strong></p>
<p>Imaginémonos una ciudad compuesta por barrios dedicados a todas y cada una de las artes. En un barrio se encuentra la música, en otro, la pintura, la escultura, la arquitectura, la literatura y la danza. Seis barrios en total, todos ellos muy agradables, limpios y completamente organizados: pasear por sus calles hacen que el alma se eleve y el espíritu se reconforte: es la ciudad de las Bellas Artes.</p>
<p>Mientras la mitad de sus habitantes residentes tratan de hacer obras para la posteridad (o no…) la otra mitad se encarga de analizar teóricamente dichos trabajos para encontrar sus bondades y sus puntos flacos: las primeras se potencian y se aplauden, los segundos se desechan, es necesaria la pureza. El objetivo es, claramente, una definición lo más completa de cada una de las artes, establecer sus bases teóricas, que permitan su continua evolución en busca de nuevos caminos artísticos.</p>
<p>Por supuesto que en cada uno de esos barrios existen áreas más o menos polémicas, con mayor o menor número de adeptos pero que, en definitiva, su consideración y estatus de arte se dan por hechas. Llegar a este punto no ha sido fácil: años (siglos, en ocasiones) de estudios, análisis, creación de organismos oficiales o ilustres academias, centros de investigación, bibliotecas, etc. etc. Esos barrios están consolidados por los trabajos que se han llevado a cabo desde ellos mismos y para lograr llegar a esta situación han necesitado de esfuerzos intelectuales importantes.</p>
<p>Luego existen tres barrios periféricos. El dedicado al cine, a la fotografía y, claro, al cómic. Los habitantes de los dos primeros han hecho bien sus deberes: el cine es considerado ya sin tapujos como el séptimo arte y prácticamente disfruta de todos los servicios que la <em>Ciudad de las Bellas Artes</em> proporciona a sus vecinos (hay que recordar que para poder usar esos servicios comunitarios, hace falta un buen trabajo de organización y gestión de recursos y que los gestores de la ciudad permitan su entrada al club), a pesar de que tiene algunas zonas del barrio ciertamente un poco abandonadas a su suerte.</p>
<p>La fotografía casi es admitida ya unánimemente también como el octavo arte. Con los años han logrado obtener un reconocimiento importante a su labor de embellecimiento del barrio y siguen trabajando duramente para mantenerse en lo alto.</p>
<p>¿Qué ocurre con el noveno barrio? ¿Qué pasa con el cómic? Pues que, como entretenimiento no está mal, pero de ahí a ser considerado como algo serio, hay un trecho. Y eso es exactamente lo que opina <strong>Vicente Molina Foix</strong>, en definitiva (y la mayoría de los que están leyendo este texto y han llegado hasta aquí).</p>
<p>Pero, ¿por qué el barrio del cómic, que lleva creado y en pie muchos más años que la fotografía –y no digamos el cine-, sigue siendo un barrio periférico y alternativo?</p>
<p>Pues simple y llanamente porque sus habitantes así lo han querido. Por alguna razón no terminan de aceptar las recomendaciones y normas que, desde la <em>Ciudad de las Bellas Artes</em>, les han mandado, convencidos de que haciéndolo así, mantienen su libertad creativa (como si en el resto de las ocho artes no hubiera espacio para la libertad, la innovación y la originalidad después de asumirlas). No olvidemos que el cine nació del uso conjunto de la narración secuencial de imágenes fijas (la base del cómic) y la reproducción mediante procesos químicos y mecánicos de la propia realidad plasmada en imágenes.</p>
<p>De hecho, como indicaba <strong>Antonio Altarriba</strong> en una contestación a <strong>Molina Foix</strong>, el primer estadio de una película es crear algo parecido a un cómic (el <em>storyboard</em>) para su representación inicial.</p>
<p>Así pues, a pesar de tener una historia de miles de años (los orígenes de la narración secuencial con imágenes estáticas dibujadas se alargan hasta las pinturas rupestres –ojo, que no hablo de que las pinturas rupestres sean consideradas como cómic-), seguimos teniendo un barrio mal organizado, pésimamente gestionado, y aún peor analizado y clasificado. ¡Después de tanto tiempo, sus habitantes ni siquiera han sido capaces de llegar a un acuerdo sobre cómo llamarlo!</p>
<p>Lo peor de todo es que, por un lado, sus habitantes se sienten cómodos en esta situación y lanzan piedras y sueltan a los perros a todo aquel que osa acercarse para poner un poco de orden en el caos teórico; por otro lado, cuando desde la <em>Ciudad de las Bellas Artes</em> deciden que quieren abrir la mano e inician los plazos para presentar los méritos realizados por los barrios periféricos para empezar a formar parte de hecho de la ciudad, mientras el cine y la fotografía muestran sus academias, sus análisis, sus trabajos teóricos, sus obras maestras, etc., etc…; una pequeña representación (pasaba por allí) del barrio del cómic viene con hojas impresas de blogs dentro de una carpeta sucia, donde se afirma que hace cuarenta años <strong>Umberto Eco</strong> dijo que los cómics estaban muy bien, que podían ser objeto de estudio; y que hace casi veinte años hasta un cómic ganó un <em>Pulitzer</em>; en la carpeta hay hasta fotocopias de esa gran obra. Pero lo peor de lo peor, es que ese grupillo de amigos se van enfadados porque han ido hasta allí con esa carpeta, y siguen sin entender el porqué les prohíben entrar en la <em>Ciudad de las Bellas Artes</em>.</p>
<p>Por supuesto cuando llegan al barrio y comentan lo que ha pasado, sus habitantes se llevan las manos a la cabeza otra vez, pues no terminan de creer como un medio que hace casi veinte años ganó un <em>Pulitzer</em>, y que hasta <strong>Umberto Eco</strong> decía que era digno de estudio, podía quedarse, de nuevo, a las puertas de la gloria.</p>
<p><strong>SITUACIÓN ACTUAL</strong></p>
<p>Este pequeño ejemplo en plan irónico, sirve para ilustrar la situación en la que se encuentra el cómic desde el punto de vista más académico. Resulta realmente difícil de comprender cómo un medio con la antigüedad que el cómic posee, aún no haya sido capaz de crear las sinergias necesarias para generar sus propias herramientas de investigación en relación a los trabajos producidos, ya sea desde fuera como desde dentro de su mismo entorno, y encaminados a otorgarle una base teórica válida sobre la cual desarrollarse plenamente. </p>
<p>No existen, en la actualidad, herramientas de consulta o de recopilación de este tipo de estudios que favorezcan no sólo el estudio de las tendencias ya producidas a lo largo de la historia, sino también que se realicen otros trabajos teóricos de enjundia que faciliten la apertura de nuevos caminos artísticos.</p>
<p>De forma cíclica, el mundo del cómic se enrosca sobre sí mismo, repitiendo una y otra vez estudios sobre las obras y los autores, repitiendo de forma sistemática, una y otra vez, los mismos estudios, sin avance posible. Los avances artísticos que se producen parecen más bien fruto del trabajo y el esfuerzo personal de una serie de autores, más que de la sensación, o el sentimiento de pertenencia a un medio de carácter mundial, en el cual englobarse y que les da una especie de energía conjunta.</p>
<p>A pesar de todo, el mundo del cómic está en una situación de autocomplacencia que a veces exaspera, sigue echando la culpa de sus males al resto del mundo: cuando no es el cine, son los videojuegos; otras veces, los propios lectores, la situación del mercado, la crisis&#8230;, pero nunca es capaz de analizar las consecuencias de sus propias acciones.</p>
<p>Pero, ¿existen en el mundo del cómic estudios y análisis lo suficientemente importantes que justifiquen la creación de herramientas específicas de consulta? Por supuesto que sí.</p>
<p>Hace años (más concretamente en 2003) publiqué un artículo en la revista <em>Ítem</em> títulado: <em>Recomendaciones para la publicación de revistas de investigación sobre historieta: consejos para la estandarización</em>. El objetivo era intentar analizar la situación en la que se encontraban, en aquel momento, las revistas que existían en el contexto castellano parlante sobre difusión e investigación del cómic. Con la perspectiva que da el paso del tiempo, dos conclusiones saco al respecto:</p>
<p>- La primera es que en aquella época recibí palos, por parte del mundo del cómic, hasta en el carné de identidad por decir las cosas que decía. Evidentemente la normalización que presentaban esas publicaciones era básicamente nula, pero nadie entendió que el simple hecho de preparar un artículo de esas características en relación a esas revistas, las estaba equiparando a un nivel que no tenían, ni tendrán jamás. Lejos de encajar de forma más o menos deportiva los comentarios negativos, y sin ningún ánimo de hacer ningún tipo de autocrítica, los pocos que desde el mundo del cómic lo leyeron lo vapulearon (y de paso a mi también, lingüísticamente claro) en los foros y otros mentideros; y por supuesto pasó más que desapercibido para el resto del mundo, más allá de los cuatro que lo leyeron. De aquel texto apenas queda alguna reseña bibliográfica en bases de datos.</p>
<p>- La segunda conclusión es que, precisamente, las conclusiones a las que llegaba en su día, dejaron de tener validez rápidamente. ¿La razón? el modelo de difusión de trabajos de divulgación e investigación sobre cómic iba a cambiar de forma radical en los meses que siguieron a su publicación.</p>
<p>En aquella época explotó una forma de difundir información sobre cómics que revolucionó la publicación de textos: los blogs, que enterraron, casi definitivamente, a las publicaciones impresas. El artífice principal del cambio fue el crítico <strong>Álvaro Pons</strong> que, con su <em><a href="http://www.lacarceldepepel.com">Cárcel de papel</a></em>, puso la primera piedra y casi podríamos decir que diseño los planos del nuevo edificio.</p>
<p>El blog se ajustaba como un guante a las necesidades más básicas de un lector de cómics: inmediatez para publicar noticias de digestión rápida: permiten publicar noticias tan rápidamente como se olvidan. Sin embargo, los blogs sobre cómics (al igual que ha pasado con otras áreas y disciplinas) no sólo se quedaron ahí, y con el tiempo han nacido muchos que tienen como objetivo la difusión de trabajos, por decirlo de alguna forma, más profundos, y son muchas las áreas que cubren.</p>
<p>Se ha producido una especialización muy importante de los contenidos y son la referencia principal a la hora de buscar información. Mientras en otras disciplinas (como la nuestra), la <em>blogosfera</em> va muriendo poco a poco en una lenta agonía, en el mundo del cómic está más viva que nunca. Se podría decir, de forma rápida, que los blogs tienen una gran ventaja y un gran inconveniente.</p>
<p>- En cuanto al inconveniente es su poca “permanencia”, perdurabilidad que sí tenían las revistas impresas. La mayoría son bastante volátiles y en ocasiones el blog y sus contenidos desaparecen sin dejar rastro. En las publicaciones impresas la normalización brillaba por su ausencia, pero el hecho de que los contenidos estuvieran en papel les daba cierta perdurabilidad en el tiempo, aunque muy limitada en cuanto a su difusión. Las revistas impresas tienen un círculo de distribución increíblemente limitado.</p>
<p>- Como gran ventaja podemos comentar su accesibilidad desde el punto de vista de que sobrepasan, con mucho, la posibilidad de acceder a sus contenidos de forma prácticamente universal, algo en lo que las revistas fallaban de forma estrepitosa.</p>
<p>Por otro lado, ¿cuáles son las fuentes de investigación bibliográfica especializadas para poder acceder a toda esta información generada alrededor del cómic? Pues básicamente, en el entorno electrónico, no hay ninguna desde ninguno de los dos aspectos que a continuación comento:</p>
<p><strong>a. Producción editorial.</strong></p>
<p><strong>a.1.</strong> Catálogos de las bibliotecas: dejan mucho que desear en el sentido de que hasta hace más bien poco tiempo, los cómics no han sido catalogados de forma más o menos habitual en nuestras bibliotecas. Por otra parte, aunque ahora es más frecuente encontrar estas obras en sus estanterías, la calidad de los datos que se muestran a través de los <em>Opacs</em> es bastante deficiente y no suele ajustarse ni a las características del medio ni a las necesidades de un aficionado normal. Desde luego, no son una herramienta útil cuando se quiere buscar información un poco más especializada o que va más allá de un autor o un título en concreto.</p>
<p><strong>a.2.</strong> Catálogos de las editoriales. Se convierten en la principal fuente de información bibliográfica actualizada (por cuestiones meramente comerciales, evidentemente) aunque hay que tener en cuenta que, por supuesto, cada editorial sólo tiene en cuenta su propia producción. Este problema se soluciona acudiendo a los catálogos de las tiendas online más importantes que podemos encontrarnos en la Web.</p>
<p>Está claro que en ambos casos nos damos de bruces con el mismo problema: la producción en España tiene un marcado carácter caduco, donde las obras pasan por los catálogos con tanta velocidad que, muchas veces, antes de darte cuenta, ya están descatalogadas.</p>
<p>Hace años intenté poner en marcha el proyecto <em><a href="http://test.absysnet.com/comics">TBOtk</a></em>, diseñando un <em>Opac</em> hecho y pensado para la difusión de cómics que pudieran entrar a formar parte de un catálogo de biblioteca, pero el trabajo que requería su mantenimiento (a pesar de que la mayor parte de las tareas estaban automatizadas) y la soledad del proyecto, lo hicieron nacer prácticamente muerto.</p>
<p>En este contexto, investigar la historia editorial a una obra a lo largo del tiempo buscando diferentes ediciones (recordemos que el cómic, por su naturaleza gráfica, acusa más marcadamente las características y cualidades entre una buena edición y otra mala), se convierte en una labor casi imposible de llevar a cabo. En todo caso, si se quisiera buscar esta información, prácticamente la única obra de referencia disponible son los dos volúmenes del <em><a href="http://www.sinsentido.es/editorial_catalogo.cfm?Busqueda=1&#038;setBusqueda=1&#038;type=1">Atlas Español de la Cultura Popular</a></em>, de <strong>Jesús Cuadrado</strong>, y editado por <em>Sins Entido</em>.</p>
<p>De hecho, para la elaboración de la base de datos sobre <strong>Carlos Giménez</strong>, de la cual hablaremos a continuación, su uso ha sido total y absolutamente indispensable.</p>
<p><strong>b. Trabajos de difusión del cómic.</strong></p>
<p>Olvidémoslo. No hay nada a lo que acudir para realizar búsquedas tratando de localizar artículos, referencias, reseñas o cualquier otra cosa dada a conocer dentro de cualquiera de las publicaciones especializadas que han nacido dentro del mundo del cómic. Es un agujero negro de grandes proporciones que se hace cada vez más grande y difícil de abarcar.</p>
<p>Y aquí, en este contexto, es donde hay que encontrar las razones del por qué de la creación de la base de datos dedicada, en exclusiva, al autor de cómics más importante de nuestro país: <strong>Carlos Giménez</strong>, desde el punto de vista de su obra y los estudios que sobre ella se han realizado. Lo veremos en la siguiente entrega.</p>
<p><strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=105">Jesús Castillo-Vidal</a></strong><br />
Miembro del <em><a href="http://thinkepi.net">Grupo ThinkEPI</a></em></p>
]]></content:encoded>
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		</item>
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		<title>RIA (Rich Internet Applications): la pluralidad del contenido</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/ria-rich-internet-applications-la-pluralidad-del-contenido</link>
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		<pubDate>Tue, 24 Nov 2009 12:00:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo Lara-Navarra y David Maniega-Legarda</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2010]]></category>
		<category><![CDATA[RIA]]></category>
		<category><![CDATA[Rich internet applications]]></category>
		<category><![CDATA[Tecnología]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Existe una relación entre tecnología web y pluralidad tecnológica? Sin ponernos a pensar, la respuesta sería rotundamente sí. Entrando en qué significa pluralidad según la RAE, nos indica “multitud, número grande de algunas cosas, o el mayor número de ellas”; esta acepción se puede asignar directamente al concepto web que todos conocemos. Por otro lado,<a href="http://www.thinkepi.net/ria-rich-internet-applications-la-pluralidad-del-contenido">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>¿Existe una relación entre tecnología web y pluralidad tecnológica? Sin ponernos a pensar, la respuesta sería rotundamente sí.</p>
<p>Entrando en qué significa pluralidad según la RAE, nos indica “multitud, número grande de algunas cosas, o el mayor número de ellas”; esta acepción se puede asignar directamente al concepto web que todos conocemos.</p>
<p>Por otro lado, otro significado es la cualidad de ser más de uno, y en este sentido el concepto de página web podría quedarse excluido, pues crear contenidos para diferentes navegadores (<em>Internet Explorer</em>, <em>Mozilla</em>, <em>Safari</em>…) o plataformas (<em>Linux</em>, <em>Mac</em>, <em>Windows</em>…) requiere de una codificación o recodificación específica para que no existan problemas de visualización y renderización, lo que nos conduce a la readaptación de los contenidos para cada tecnología en la quiera ser utilizado.</p>
<p>Aunque parezca algo incipiente, las aplicaciones RIA responden al problema planteado, es decir, las tecnologías RIA aplicadas a los contenidos permiten que sean visualizados en cualquier navegador y sistema operativo sin modificar un ápice del código donde se encuentra envuelto. Por consiguiente, un contenido desarrollado bajo tecnología RIA es visualizado de igual forma por diferentes agentes de usuario y bajo diferentes sistemas operativos.</p>
<p>Otra de las posibilidades que se nos plantea es la evolución de carga de datos. Actualmente, los contenidos en formato web están continuamente realizando peticiones de conexión a los servidores para proveer nueva información y este tráfico provoca una carga excesiva del sistema, llegando en algunas ocasiones a volverlo<br />
prácticamente inoperativo.</p>
<p>La tecnología RIA gestiona de forma independiente las cargas de contenidos en una primera conexión para proceder a su ejecución y sólo genera nuevo tráfico para el acceso a datos externos, ya sean éstos ficheros o acceso a bases de datos.</p>
<p>Este cambio de paradigma hace que las aplicaciones RIA sean adoptadas cada vez con más frecuencia, pero más allá de este hecho (importante tecnológicamente hablando), su verdadera potencialidad radica en su capacidad interactiva y multimedia.</p>
<p>Intentaremos aportar un ejemplo práctico. Para editar un fichero <em>Flash</em> tradicional, primero tenemos que planificar todas las secuencias, incluyendo los parámetros donde se ejecutarán los procesos de interacción junto al recurso multimedia que se presentará, para que una vez establecido se pueda codificar y empaquetar. Cualquier cambio o error se puede solucionar únicamente abriendo de nuevo la película <em>Flash</em>, editando dicho cambio y volviendo a empaquetar el fichero.</p>
<p>La tecnología RIA, permite que cada interacción, como las realizadas en elementos multimedia, sea parte de un todo que se pueda alterar sin tener que abrir y empaquetar de nuevo, haciendo que cada pieza sea alterada sin afectar a su conjunto. A su vez, permite reproducir contenido multimedia independientemente del reproductor instalado en el propio sistema operativo.</p>
<p>A modo de conclusión, indicar que el contenido empaquetado en la tecnología RIA se actualiza independientemente y permite mejorar los sistemas de visualización, carga de datos y procesos de interacción con tecnologías previamente creadas, garantizando la interoperabilidad entre plataformas y formatos de forma que nos permita generar contenidos multiplataforma y multiformato, una excelente característica que debemos tener en cuenta a la hora de gestionar la difusión de contenidos y su reutilidad.</p>
<p><strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=57">Pablo Lara-Navarra</a></strong> y <strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=96">David Maniega-Legarda</a></strong></p>
<p>Miembros del <em><a href="http://thinkepi.net">Grupo ThinkEPI</a></em></p>
]]></content:encoded>
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		<title>Primeros pasos hacia la gestión de datos de investigación en las universidades: la iniciativa DAF</title>
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		<pubDate>Fri, 20 Nov 2009 20:16:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Daniel Torres-Salinas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2010]]></category>
		<category><![CDATA[Bibliotecas universitarias]]></category>
		<category><![CDATA[Datos científicos]]></category>
		<category><![CDATA[Iniciativa DAF]]></category>
		<category><![CDATA[Preservación digital]]></category>
		<category><![CDATA[Resultados de la investigación]]></category>

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		<description><![CDATA[Abriendo los cajones de los investigadores En nuestra anterior entrega ThinkEPI hablamos del Data Sharing (Torres-Salinas, 2009) ofreciendo un brevísimo estado de la cuestión sobre el asunto y apuntando la preocupación común de agencias, instituciones, investigadores y documentalistas por el destino final de los datos de investigación. Como comenta Borgman (2007), el interés de estos<a href="http://www.thinkepi.net/primeros-pasos-hacia-la-gestion-de-datos-de-investigacion-en-las-universidades-la-iniciativa-daf">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Abriendo los cajones de los investigadores</strong></p>
<p>En nuestra anterior entrega <em>ThinkEPI</em> hablamos del <em>Data Sharing</em> (<strong>Torres-Salinas</strong>, 2009) ofreciendo un brevísimo estado de la cuestión sobre el asunto y apuntando la preocupación común de agencias, instituciones, investigadores y documentalistas por el destino final de los datos de investigación.</p>
<p>Como comenta <strong>Borgman</strong> (2007), el interés de estos agentes radica en que los datos están empezando a ser valorados como un producto académico final, podríamos decir que estamos en un momento de puesta en valor de los datos científicos. Concluíamos aquel texto apuntando que quizás las bibliotecas universitarias tendrían algo que decir y, en ese punto, me gustaría retomar el tema.</p>
<p>La custodia a cargo de las bibliotecas de los datos de investigación generados por nuestros centros es una cuestión que ya introdujo y desarrolló con acierto <strong>Martínez-Uribe</strong> (2008) del <em>Oxford e-Research Centre</em>; uno de los aspectos que se deduce de este trabajo es el carácter emergente de estas nuevas competencias por lo que aún son escasas las bibliotecas que se hagan cargo de las mismas. </p>
<p>Quizás el problema de muchas de ellas sea la falta de una hoja de ruta que ayude a los bibliotecarios a afrontar o siquiera plantearse el problema; sin embargo, para todos aquellos bibliotecarios que se digan “vale, los datos de mis usuarios/investigadores son importantes pero, ¿por dónde empiezo?” he de animarles diciéndoles que es una duda común en la mayor parte de las bibliotecas, incluso en las más punteras.</p>
<p>Justamente, en el momento en el que nos encontramos, se están lanzando las primeras propuestas, experimentando soluciones y explorando metodologías para iniciar este tipo de servicios.</p>
<p>Precisamente hace poco concluyó una iniciativa que supone ese primer paso hacía el cambio (<strong>Jones</strong>, 2008a), la  <em>Data Audit Framework</em> (DAF). En ella no se plantean empezar a crear a repositorios de datos sino algo más fácil: ver qué esconden nuestros investigadores en sus cajones y después, con tranquilidad, ver cómo podemos ayudarles a poner orden en los mismos.</p>
<p><strong>Las bibliotecas universitarias y los datos: la iniciativa DAF</strong></p>
<p>No voy a contar aquí en detalle el proyecto DAF ya que toda la información sobre el mismo está perfectamente organizada en su web<a name="v1"></a><sup><a href="#n1">1</a></sup>, pero sí vamos a esbozar de qué va la historia.</p>
<p>Esta iniciativa nace de una necesitad apuntada por <strong>Liz Lyon</strong> (2007) en un informe encargado por la <em>Information Systems Committee</em> (<em>JISC</em>) (Reino Unido) y era la creación de un marco de trabajo que permitiera a las universidades conocer qué datos son generados por sus departamentos y poner en marcha políticas de sensibilización y preservación de los mismos.</p>
<p>Ante esta necesidad, la misma <em>JISC</em> financia el proyecto DAF, liderado por la <em>Universidad de Glasgow</em>, para desarrollar dicha  metodología entre 2008 y 2009; el pasado octubre se presentó la guía final (<em>JISC</em>, 2009). Básicamente en sus inicios se plantearon los siguientes objetivos:</p>
<p>- Ver dónde se generan los datos, de qué tipo son, cómo se almacenan, gestionan y comparten.<br />
- Identificar problemas: pérdidas, mal uso, localizar datos en riesgo, formatos desfasados.<br />
- Conocer las actitudes de los investigadores a la hora de crear y compartir datos.<br />
- Sugerir mejoras para la gestión de datos.</p>
<p>Para llevar a cabo estos objetivos de partida diseñaron una auditoría que consta de cuatro pasos (<strong>Jones</strong>, 2008b): planificar la auditoría, identificar y clasificar los datos, evaluar la importancia de los datos localizados y finalmente ofrecer unas recomendaciones para implementar una gestión adecuada.</p>
<p>Como en toda auditoría, la información se obtiene directamente de gestores e investigadores a través de encuestas, entrevistas o incluso revisando los papers producidos por los centros.</p>
<p>Para testar esta metodología se realizaron diferentes auditorías en algunas universidades (<em>Edinburgh</em>, <em>Bath</em>, <em>Glasgow</em>, <em>King´s College</em>, <em>Southampton</em> y <em>Oxford</em>) en centros muy concretos con líneas temáticas diversas (geociencias, arqueología, humanidades, etc&#8230;). </p>
<p>Al final, cada universidad presentó un informe con los resultados; en ellos se explica cómo seguir mejorando la  metodología pero quizás lo más interesante son algunas de las conclusiones que se apuntan y que responden preguntas como ¿qué está pasando con los datos de los investigadores? y ¿qué podemos hacer desde la biblioteca para empezar a ayudarles?</p>
<p><strong>Respuesta a las preguntas y apuntes finales</strong></p>
<p>Cualquiera que esté un poco introducido en el mundo de la investigación sabe qué ocurre con los datos, pero es mejor que los bibliotecarios que han abierto esos cajones con sus auditorías nos lo cuenten (<strong>Jones</strong> et al., 2008c).</p>
<p>En primer lugar, revelan que no existe una política clara entre los investigadores acerca de cómo conservar sus datos y que éstos suelen estar dispersos por CDs, DVDs, discos duros externos, PCs (trabajo y domésticos). Esto provoca pérdidas irrecuperables y en ocasiones poner en marcha investigaciones paralelas para localizarlos, identificar la última versión o encontrar a la persona responsable (que a veces ya no trabaja ni en el mismo centro).</p>
<p>Además, los investigadores no utilizan ninguna convención para denominar a sus archivos, ni crean catálogos de las colecciones de datos y por supuesto tampoco tienen en cuenta su preservación a largo plazo y aunque algunos se lo plantean no tienen las herramientas y conocimientos para atajar el problema.</p>
<p>Se puede decir que en la actualidad los investigadores gestionan sus datos de forma casera y fragmentada y los informes de la DAF plantean algunas acciones básicas; la primera implementar políticas institucionales para la creación y conservación de datos y acompañar éstas de guías para favorecer buenas prácticas.</p>
<p>Éstas versarían sobre cómo gestionar las diferentes tipologías de datos, cómo realizar copias a largo plazo o cómo crear planes de gestión de datos; en fin, toda una serie de cuestiones que están bien ejemplificadas en la guía realizada por la <em>Australian National University</em> (<em>ANU</em>, 2008) dentro de su programa de alfabetización informacional y que nos da una idea bastante clara de por donde van los tiros.</p>
<p>Otra opción que se propone es formar a los nuevos investigadores en técnicas de gestión de datos, es decir crear pequeños bibliotecarios <em>amateur</em>. Todo esto no es sino el paso inicial hacia la creación de repositorios institucionales, no necesariamente abiertos, para la conservación de los datos de nuestros investigadores.</p>
<p>Está claro que esta auditoría, de muy bajo coste para las bibliotecas porque no requiere personal especializado, está aún en un estado muy embrionario pero hemos querido compartirla porque nos parece muy ilustrativa y bastante realista de ese primer paso hacia la custodia de los datos por parte de las bibliotecas. Y efectivamente, después llegarán los repositorios y familiarizarnos más profundamente con términos como e-ciencia o e-infraestructuras, pero primero hay que conocer qué ocurre en los despachos de nuestros centros y aprovechar la oportunidad de participar más activamente en los problemas diarios de los investigadores.</p>
<p>Además, justamente ahora que se quiere y se busca la excelencia, hay que ser consciente de que junto a una investigación de excelencia debe fomentarse también una gestión de los datos de excelencia, que permita su acceso óptimo y garanticen su reutilización futura. Creemos que la iniciativa DAF es un buen ejemplo a imitar en la universidad española.</p>
<div class="notas">
<strong>Notas:</strong></p>
<p><a name="n1"></a><strong>1.</strong> <em><a href="http://www.data-audit.eu/index.html">http://www.data-audit.eu/index.html</a></em>
</div>
<div class="notas">
<strong>Referencias: </strong></p>
<p><em>Australian National University (ANU)</em>. Data management manual: managing digital research data at the Australian National University. 2008. Disponible en:<br />
<em><a href="http://ilp.anu.edu.au/dm/ANU_DM_Manual_v1.03.pdf">http://ilp.anu.edu.au/dm/ANU_DM_Manual_v1.03.pdf</a></em></p>
<p><strong>Borgman, Christine L.</strong> Scholarship in the digital age: information, infrastructure, and the Internet. Cambridge, Mass: MIT Press, 2007</p>
<p><em>JISC</em>. Data Assest Framework: Implementation guide. 2009. Disponible en:<br />
<em><a href="http://www.data-audit.eu/docs/DAF_Implementation_Guide.pdf">http://www.data-audit.eu/docs/DAF_Implementation_Guide.pdf</a></em></p>
<p><strong>Jones, Sarah</strong>. “The Data Audit Framework: A first step in the data managment challenge”. <em>The International Journal of Data Curation</em>, 2008, v. 2, n. 3, pp. 112-120.</p>
<p><strong>Jones, Sarah; Ross, Seamus; Raivo, Ruusalepp</strong>. The Data Audit Framework: a toolkit to identify research assets and improve data management in research led institutions. 2008a. Disponible en:<br />
<em><a href="http://eprints.gla.ac.uk/6240/">http://eprints.gla.ac.uk/6240/</a></em></p>
<p><strong>Jones, Sarah; Ekmekcioglu, Cuna; Ball, Alex; Grace, Stephen</strong>. Data Audit Framework lessons learned. 2008b. Disponible en:<br />
<em><a href="http://www.data-audit.eu/docs/DAF_lessons_learned.pdf">http://www.data-audit.eu/docs/DAF_lessons_learned.pdf</a></em></p>
<p><strong>Lyon, Liz</strong>. Dealing with data: Roles, rights, responsibilities and relationships consultancy Report. 2007. Disponible en:<br />
<em><a href="http://www.jisc.ac.uk/media/documents/programmes/digitalrepositories/dealing_with_data_report-final.pdf">http://www.jisc.ac.uk/media/documents/programmes/digitalrepositories/dealing_with_data_report-final.pdf</a></em></p>
<p><strong>Martínez-Uribe, Luis; Macdonald, Stuart.</strong> “Un nuevo cometido para los bibliotecarios académicos: data curation”. <em>El profesional de la información</em>, 2008, v. 17, n. 3, mayo-junio, pp. 273-280.</p>
<p><strong>Torres-Salinas, Daniel</strong>. Compartir datos (data sharing) en ciencia: el contexto de una oportunidad. 2009. En: <em>Anuario ThinkEPI</em>, 2010, vol. 4 [en prensa]. Disponible en:<br />
<em><a href="http://www.thinkepi.net/compartir-datos-data-sharing-en-ciencia-el-contexto-de-una-oportunidad">http://www.thinkepi.net/compartir-datos-data-sharing-en-ciencia-el-contexto-de-una-oportunidad</a></em>
</div>
<p><strong><a href="http://www.directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=772">Daniel Torres-Salinas</a></strong><br />
Miembro del <em><a href="http://thinkepi.net">Grupo ThinkEPI</a></em></p>
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		</item>
		<item>
		<title>El libro como excepción</title>
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		<pubDate>Mon, 09 Nov 2009 12:34:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Luis-Javier Martínez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2010]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Excepción cultural]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>

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		<description><![CDATA[LO EXCEPCIONAL Francia, que fue posiblemente el eje de la Modernidad desde Descartes a las Vanguardias, pasando por su histórica Revolución, representa ahora una cierta “excepción” occidental a la globalidad angloamericana en idioma, cultura, política&#8230; Y Francia ha inventado (creo), para el caso, la notable idea de “excepción cultural”, una aportación ya bastante considerable por<a href="http://www.thinkepi.net/el-libro-como-excepcion">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>LO EXCEPCIONAL</strong></p>
<p>Francia, que fue posiblemente el eje de la Modernidad desde <strong>Descartes</strong> a las Vanguardias, pasando por su histórica Revolución, representa ahora una cierta “excepción” occidental a la globalidad angloamericana en idioma, cultura, política&#8230; Y Francia ha inventado (creo), para el caso, la notable idea de “excepción cultural”, una aportación ya bastante considerable por sí misma, sin duda, a la cultura contemporánea.</p>
<p>El concepto de “excepción”, que inevitablemente evoca el estado de excepción y que no hay regla sin excepción, es una categoría extraordinaria y muy útil. Creo que sirve para interpretar y caracterizar no sólo a Francia y al francés en el seno de la universalidad <em>googleleana</em>, sino también, por ejemplo, para entender el puesto del libro como artilugio singular dentro del actual nivel de desarrollo de la “continuidad informacional”.</p>
<p>La excepción representa mucho más que la diversidad dentro de la armonía, o que el espejo roto en 100 del multiculturalismo.</p>
<p>La excepción remite a la objeción de conciencia y a la deliberada autoafirmación de los heterodoxos. No siempre, por supuesto, lo excepcional es cualitativamente valioso, ni mucho menos, pero sí convencidamente diferente. En bastantes ocasiones, incluso, resulta resistente, reactivo o hasta reaccionario, expresión de privilegios y elitismo.</p>
<p>En todo caso, lo excepcional parece extraño, como lo es el propio hecho de que determinados tipos de creaciones o producciones intelectuales se sustraigan a las universales y globales reglas del mercado bajo la etiqueta de “excepción cultural”.</p>
<p><strong>EL LIBRO</strong></p>
<p>Cualesquiera que sean sus cifras de negocio o su fecha de caducidad, que tal vez no tenga, el libro está de hecho perdiendo relevancia como paradigma informativo, como soporte de referencia en la transmisión cultural y como agente modelador del conocimiento y de la educación. Registro largo y lento, rígido y permanente, es información demasiado explícita y formal, algo como congelado en el fluir de los bitios; algo perteneciente a la ya superada modernidad sólida.</p>
<p>El libro queda al margen de las impetuosas y líquidas dinámicas informativas digitales que dan forma al presente y ordenan la vida, el ocio, el pensamiento o la formación de los homo sapiens, mostrándose más bien como un recurso de comunicación “especial”.</p>
<p>Los tráficos y los procesos masivos de información que se producen a través de sistemas cognitivos naturales o artificiales se sirven ahora del libro sólo de manera secundaria. Vemos que ni siquiera en la enseñanza ocupa ya el eje, ni aun con su envoltura “textil”. Superado el deslumbramiento infantil por la literatura de esa edad, muchos jóvenes perciben el libro como un artefacto de conocimiento decididamente exótico.</p>
<p>Y entonces, a medida que desaparece como norma, como regla, podríamos decir que emerge “el libro como excepción”: como una vía peculiar, crecientemente extravagante, de información cosificada, empaquetada y paralelepípeda.</p>
<p>Bien sabemos que la industria de los contenedores va por delante de la de los contenidos, que marca el ritmo y prevalece. Por eso, nuevos y diversos dispositivos, rivales entre sí, los reproductores digitales, absorberán textos alternativamente disponibles como libros. Asimismo, muchos contenidos buscarán difundirse a la vez como <em>e-book</em> y como libro, intentando la diversificación, buscando no perder un medio de proliferación y un canal de negocio.</p>
<p>En paralelo a campañas publicitarias más o menos virales, tienen lugar estudios y discusiones sobre los formatos y compatibilidades, los derechos morales y materiales, el impacto en diferentes sectores o los potenciales beneficios sociales del <em>e-book</em><a name="v1"></a><sup><a href="#n1">1</a></sup>. Pero lo que me interesa aquí es tan sólo que su nuevo título de “excepcional”, casi de marginal, altera los valores del libro tradicional, las razones por las que parece merecer la pena a quienes lo utilizan, más allá de la ergonomía comparada.</p>
<p><strong>LOS VALORES</strong></p>
<p>Mucha información circula o circulará por vías distintas al libro, y alguna practicará la doble militancia. Sin embargo, para aquellos lectores que lo busquen deliberadamente o para aquellos autores y editores que defiendan o prefieran el libro, éste asume nuevos valores o funciones.</p>
<p>Para empezar, porta la información más adecuada al formato, aquel contenido que demanda una forma concreta; para esos usuarios del libro, la adaptación entre el medio y el mensaje mejora, la especificidad del instrumento aumenta.</p>
<p>Desde la perspectiva del conocimiento social y la cultura dominante, el libro queda al margen de los patrones estándar de interacción y comunicación informativa, basados en un ya nutrido repertorio de grabadores, reproductores, comunicadores y canales digitales con diferente propósito y capacidad. Se coloca así como un valor “alternativo”, disonante; algo excepcional, como digo, más allá del mero pluralismo.</p>
<p>Mediante los dispositivos digitales la información conecta a los individuos entre sí y con las memorias comunes de conocimiento de la especie, de las que aquéllos dependen; su vinculación como nodos a la inteligencia colectiva se produce en línea, en tiempo real, al hilo de la actualidad.</p>
<p>La información que utiliza al libro como soporte tiende, por el contrario, a interiorizarse de manera peculiar en los individuos que la decodifican, formando pausadas, densas, dispersas, desconectadas reservas de conocimiento, islas independientes, algo poco reticular, poco interactivo.</p>
<p>La comunicación mediante el libro se vuelve también más intencionada, sobre todo si autor o lector escogen este canal de modo consciente, voluntario y reflexivo. Esto favorece asimismo la complicidad entre ambos. Los lectores de esta particular y pesada materia cifrada son usuarios adrede, insólitamente adaptados al valor de la lentitud.</p>
<p>En no pocos casos, el formato de libro adquiere incluso un evidente carácter de fetiche, de objeto sagrado o agente provocador de pulsiones casi secretas, poco confesables o justificables en público. Los lectores obcecados de libros, sospechosos además de arboricidio (“El Amazonas respira aliviado con el <em>e-book</em>” ha titulado un periódico hace poco), se colocan a propósito del otro lado de la barricada, emboscados e irredentos tras otra “brecha digital”.</p>
<p>De hecho, al perder el vigor de la universalidad, el libro circula entre iniciados y convencidos, quienes, con independencia de su número, se constituyen como una minoría.</p>
<p>El libro, en cuanto mero soporte, queda fuera de la regla. Como un elemento excepcional y hasta esotérico, adquiere significación propia, se convierte en “signo”. Asume un redoblado valor “cultural”, un valor etnográfico.</p>
<div class="notas">
<strong>Notas:</strong></p>
<p><a name="n1"></a><strong>1.</strong> Así, hace poco más de un año, <em><a href="http://www.elprofesionaldelainformacion.com/">El Profesional de la Información</a></em> dedicó monográficamente a este tema un número que contiene artículos muy interesantes y variados (vol 17, nº 4, julio agosto 2008).
</div>
<p><strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=1782">Luis-Javier Martínez</a></strong><br />
Miembro del <em><a href="http://thinkepi.net">Grupo ThinkEPI</a></em></p>
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		</item>
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		<title>Los servicios de publicaciones de las universidades en épocas de esplendor de la evaluación científica</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/servicios-publicaciones-universidades-epocas-esplendor-evaluacion-cientifica</link>
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		<pubDate>Tue, 27 Oct 2009 21:43:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Elea Giménez-Toledo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2010]]></category>
		<category><![CDATA[Evaluación de revistas]]></category>
		<category><![CDATA[Publicación científica]]></category>
		<category><![CDATA[Revistas científicas]]></category>
		<category><![CDATA[Servicios de publicaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Universidades]]></category>

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		<description><![CDATA[Son pocas las universidades que no cuentan con un servicio de publicaciones. Tradicionalmente han sido el reflejo de lo que la propia universidad producía, esto es, de las investigaciones que realizaban sus profesores e investigadores. En este sentido, son canales de comunicación de la investigación propia, realizada en el marco de una determinada universidad. En<a href="http://www.thinkepi.net/servicios-publicaciones-universidades-epocas-esplendor-evaluacion-cientifica">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Son pocas las universidades que no cuentan con un servicio de publicaciones. Tradicionalmente han sido el reflejo de lo que la propia universidad producía, esto es, de las investigaciones que realizaban sus profesores e investigadores. En este sentido, son canales de comunicación de la investigación propia, realizada en el marco de una determinada universidad.</p>
<p>En lo que concierne a las revistas científicas, esto puede suponer un problema. A las revistas científicas se les exige, hoy más que nunca, que cumplan con una serie de normas, procedimientos y comportamientos establecidos a nivel internacional y que distinguen las “buenas” revistas del resto.</p>
<p>Se trata de cuestiones como que los artículos estén sometidos a un sistema de evaluación por expertos, que el consejo de redacción sea abierto y plural, que se cumplan rigurosamente los plazos y las normas de edición, etc.; entre ellos también se considera  la diversidad de autores que firman los artículos de una revista.</p>
<p>Efectivamente, se defiende la revista científica como un escenario abierto a las contribuciones de cuantos autores superen los procesos de selección, independientemente de la institución de la que procedan. No existe un imperativo para que los investigadores de una universidad publiquen sólo en las revistas de esa universidad, pero es un hábito que ha estado bastante extendido hasta el momento por distintas razones: la facilidad de los autores para publicar en revistas de la “casa” –relacionada también con que los consejos de redacción eran endogámicos-, el interés de las propias revistas en mostrar la investigación propia, el asentamiento de la idea de que las revistas universitarias eran el órgano de expresión de cada institución o incluso de cada departamento o, en el mejor de los casos, la alta especialización de los autores de una institución, que hacía casi inviable publicar en otros lugares.</p>
<p>La evaluación de la actividad científica, en pleno esplendor y absoluta protagonista de un sinfín de conversaciones, críticas, cartas a los diarios, trabajos de investigación, publicaciones e, incluso, de algún que otro proceso judicial, hace que los servicios de publicaciones se replanteen algunas cuestiones que hasta el momento no tenían que ser objeto de su atención.</p>
<p>Las directrices de las asociaciones de editores científicos o de grupos de investigación especializados en la evaluación de revistas científicas marcan el “comportamiento” esperado de una revista científica.</p>
<p>Las agencias de evaluación, por su parte, se apoyan en esas directrices y en el conocimiento de las áreas y las dinámicas que se dan dentro de ellas para evaluar la actividad científica a través de las publicaciones.</p>
<p>Y, finalmente, los servicios de publicaciones, en tanto que editores de la gran mayoría de las revistas científicas españolas, deben responder a los requerimientos que la escena científica actual exige; entre ellos, apertura de sus órganos de gestión (consejos de redacción y comités científicos) y apertura también de sus contribuciones hacia autores de otras instituciones.</p>
<p>En los últimos años han dado un salto importantísimo en este sentido. Ese salto, en parte, ha venido dado por la presión de los propios investigadores y profesores que saben que, de no cumplir esas normas, sus contribuciones a las revistas no serán tenidas en cuenta en los procesos de acreditación o de solicitud de sexenios.</p>
<p>Los servicios de publicaciones de las universidades pueden ejercer un papel fundamental en la mejora de las revistas que editan. Por una parte, pueden centralizar algunas funciones que suelen resultar una carga para los editores de cada revista como las negociaciones con las imprentas, la corrección de pruebas, la maquetación o la puesta en marcha y configuración de las revistas en los sistemas de gestión editorial como OJS.</p>
<p>Recordemos que la edición en España no está profesionalizada en la gran mayoría de los casos y que las revistas salen adelante gracias al empeño personal y al tiempo de sus directores. </p>
<p>Por otra parte, la mayoría de estos servicios de publicaciones conocen bien las normas de edición de revistas, los indicadores en los que se están fijando las agencias de evaluación, los indicadores de calidad que deben aplicarse a las revistas científicas, los sistemas y plataformas que dan visibilidad y evalúan revistas y, en definitiva, “los buenos usos” que deben darse en este tipo de edición.</p>
<p>Esto les sitúa como agentes privilegiados ante sus editores, pues hacen de puente entre lo que se hace y lo que se espera que se haga. La sobrecarga de trabajo de los editores no siempre hace posible que puedan encargarse de otras tareas que no sean la propia edición y, en este sentido, el servicio de publicaciones puede dar el impulso para que el cambio de estrategia editorial –en aras de un mejor posicionamiento en el tremendamente competitivo escenario de las revistas científicas- sea un hecho.</p>
<p>Así, cada vez son más frecuentes los cursos de formación y mesas redondas organizadas por servicios de publicaciones destinadas a que los editores universitarios y los profesores de cada universidad conozcan de primera mano las características que deben reunir sus publicaciones, no sólo para ser tenidos en cuenta en los procesos de evaluación científica sino también para que sus revistas gocen de buena salud.</p>
<p>Esta salud viene determinada por algunos factores clave: que la revista reciba suficientes originales como para que los editores puedan seleccionar los mejores trabajos; que se especialice en un área y publique buenos trabajos en ella, evitando así tener que competir con decenas de títulos similares de carácter generalista; que se guíe por los indicadores de calidad más asentados para asegurarse que está en línea con revistas nacionales e internacionales de primer nivel.</p>
<p>Una revista de estas características estará en situación de recibir originales de autores de otras instituciones. Por otra parte, los profesores universitarios deben buscar el equilibrio entre lo que publican dentro de la institución –sus revistas no están vetadas para ellos- y lo que publican fuera.</p>
<p>En ocasiones, todo lo que se exige hoy a una revista científica puede resultar exagerado. Los editores llegan a interpretar que se está produciendo una injerencia en sus modos de hacer y que, al final, se resta autonomía a su trabajo.</p>
<p>Sin embargo, la evaluación de publicaciones se hace necesaria para distinguir en una oferta editorial inundada de revistas y no siempre de la mejor calidad. Se sabe que para áreas pequeñas como la Documentación o la Comunicación audiovisual se editan más de 25 revistas sólo en España y que muchas de ellas salen adelante con dificultades, ¿por qué no optar entonces por las fusiones, la reducción de títulos o la alta especialización de cada una de ellas?</p>
<p>Tener multitud de revistas generalistas solo genera problemas para aquellas con menos medios, con menos trayectoria o menos asentadas, además de un trabajo voluntarista que en la mayor parte de los casos tampoco da frutos.</p>
<p>Es necesario, por tanto, racionalizar los esfuerzos que se hacen en la edición de revistas y, en este sentido, los servicios de publicaciones pueden desempeñar un papel determinante a la hora de reconvertir el sector.</p>
<p><strong><a href="http://www.directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=48">Elea Giménez-Toledo</a></strong><br />
Miembro del <em><a href="http://thinkepi.net">Grupo ThinkEPI</a></em></p>
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		<title>Dr Paper &amp; Mr Web</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/dr-paper-mr-web</link>
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		<pubDate>Fri, 23 Oct 2009 12:13:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Isidro F. Aguillo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2010]]></category>
		<category><![CDATA[Análisis documental]]></category>
		<category><![CDATA[Google scholar]]></category>
		<category><![CDATA[Publicación científica]]></category>
		<category><![CDATA[Scirus]]></category>
		<category><![CDATA[Valor añadido]]></category>
		<category><![CDATA[Web]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace unos meses descubrí un artículo croata sobre revistas médicas con un título que me llamó la atención: Dr. Paper y Mr. Web (Marušic&#8217; y Marušic&#8217;, 2006). Aunque el trabajo reconstruye la historia de la edición electrónica de una revista médica concreta, la frase me resulta muy adecuada para titular el presente ensayo. A pesar<a href="http://www.thinkepi.net/dr-paper-mr-web">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace unos meses descubrí un artículo croata sobre revistas médicas con un título que me llamó la atención: <em>Dr. Paper y Mr. Web</em> (<strong>Marušic&#8217;</strong> y <strong>Marušic&#8217;</strong>, 2006). Aunque el trabajo reconstruye la historia de la edición electrónica de una revista médica concreta, la frase me resulta muy adecuada para titular el presente ensayo.</p>
<p>A pesar de la creciente importancia que ha adquirido la Web, especialmente en el ámbito académico, es todavía muy frecuente observar entre profesores e investigadores actitudes despreciativas hacia sus contenidos.</p>
<p>Sin duda la proliferación de noticias negativas sobre la Red en los medios de comunicación, señalando supuestos peligros, informaciones tendenciosas o flagrantes delitos ha contribuido considerablemente a esta percepción.</p>
<p>En este sentido se está abriendo una “brecha digital” entre los que prácticamente sólo utilizan la Red como principal fuente y citan sin ningún problema los artículos de la <em>Wikipedia</em> como referencia y los que no añaden la url en una cita bibliográfica, cuyo texto completo está disponible gratuitamente en una revista electrónica o repositorio ya que al parecer ello menoscaba la “calidad” de la referencia.</p>
<p>Esto es especialmente grave pues implica un desconocimiento de la realidad de la Web, donde al igual que en un mercado, la calidad y el precio de la fruta depende del puesto y nadie pediría quesos en la pescadería. La calidad de los contenidos en la Web es variada, pero al menos parece necesario reconocer a priori la autoridad de sedes académicas, aunque en algún caso particular sus contenidos no alcancen los estándares habituales en estas organizaciones.</p>
<p>El profesional de la información debe ser consciente de la búsqueda de la excelencia por parte del mundo académico, pero que esta excelencia ya no sólo está ligada a determinadas publicaciones en papel sino que ofrece asimismo en versiones electrónicas o en contenidos digitales más informales donde el mismo autor se explaya y extiende en detalles prácticos, da acceso a los datos originales o debate con contertulios virtuales los métodos, resultados y conclusiones.</p>
<p>Hace ya tiempo que muchos <em>Mr. Webs</em> se han doctorado y que desde un punto de vista objetivo la autoría es un fiel indicador de calidad, independientemente del soporte utilizado. Adoptando un punto de vista práctico algunas sugerencias son evidentes:</p>
<p>- Los recursos web no deben ser analizados aparte, ni constituir bases de datos separadas de los catálogos convencionales, ni requerir análisis ni descripciones documentales diferentes más allá de lo estrictamente necesario para indicar sus direcciones electrónicas.</p>
<p>- Los recursos en papel deben anotarse con sus contrapartes electrónicas, indicando de forma exacta no sólo su dirección web, sino su disponibilidad (formatos de ficheros, tipología documental, idiomas), accesibilidad e incluso extensión o tamaño.</p>
<p>- Es primordial una identificación tanto del autor como de su autoridad, al menos indicando su afiliación institucional (renegando de direcciones de correo genéricas, tipo <em>hotmail</em> o <em>gmail</em>) o el editor web de las páginas que hospedan los contenidos.</p>
<p>- La descripción puede requerir campos adicionales, como indicar si existen consejos editoriales en los repositorios (si son la fuente primaría) o en el caso de artículos de revistas electrónicas si hay y cuáles son los procedimientos de evaluación por pares.</p>
<p>- Como autor se debe exigir la publicación electrónica citable, es decir con direcciones web significativas (términos semánticos completos: biblioteca en vez de biblio), que ayuden a identificar por ejemplo la afiliación, y de tamaño (longitud de la url) razonable y con objetivo de estabilidad (url razonablemente permanente).</p>
<p>- La terminología también debe cuidarse: no es lo mismo una sede web (por definición con autoría unitaria) que un portal web, que al igual que en cualquier edificio da acceso a un conjunto de “vecinos” diverso y heterogéneo.</p>
<p>Para completar esta contribución, se pretende llamar la atención sobre algunas fuentes académicas disponibles en la Web pública, tales como el conocido y criticado <em><a href="http://scholar.google.com">Google Scholar</a></em>, una autentica base de datos citas, o <em><a href="http://www.scirus.com">Scirus</a></em>, que aunque no alcanza la calidad de <em>Scopus</em>, al menos es gratuita.</p>
<div class="notas">
<p><strong>Referencias:</strong></p>
<p><strong>Marušic&#8217;, Ana; Marušic&#8217;, Matko.</strong> “Double Life of Medical Journals: Dr Paper and Mr Web”. C<em>roat Med J.</em>, 2006 February; v.47, n.1, pp. 4–6.
</div>
<p><strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=67">Isidro-F Aguillo</a></strong><br />
Miembro del <em><a href="http://thinkepi.net">Grupo ThinkEPI</a></em></p>
]]></content:encoded>
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		<item>
		<title>La revolución de internet y los paradigmas bibliotecarios emergentes: las bibliotecas digitales comerciales</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/revolucion-internet-paradigmas-bibliotecarios-emergentes-bibliotecas-digitales-comerciales</link>
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		<pubDate>Tue, 20 Oct 2009 14:24:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Francisco-Javier García-Marco</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2010]]></category>
		<category><![CDATA[Bibliotecas comerciales]]></category>
		<category><![CDATA[Bibliotecas digitales]]></category>
		<category><![CDATA[Comercio del libro]]></category>
		<category><![CDATA[tendencias]]></category>

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		<description><![CDATA[Internet ha modificado el horizonte de las publicaciones, la lectura y las bibliotecas de forma irreversible; y, sin embargo, los impactos mayores de la revolución telemática están probablemente por llegar y modificarán sin remedio los paradigmas tradicionales de lo que ha sido una biblioteca. La disponibilidad “casi” universal —requiere de conexión a internet— de una<a href="http://www.thinkepi.net/revolucion-internet-paradigmas-bibliotecarios-emergentes-bibliotecas-digitales-comerciales">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Internet ha modificado el horizonte de las publicaciones, la lectura y las bibliotecas de forma irreversible; y, sin embargo, los impactos mayores de la revolución telemática están probablemente por llegar y modificarán sin remedio los paradigmas tradicionales de lo que ha sido una biblioteca.</p>
<p>La disponibilidad “casi” universal —requiere de conexión a internet— de una cantidad ingente de publicaciones y la velocidad de las conexiones han contribuido a crear una suerte de biblioteca global, por más que fragmentada. Ciertamente, esta nueva biblioteca global está todavía plagada de múltiples barreras de acceso<a name="v1"></a><sup><a href="#n1">1</a></sup> pero, en la mayoría de los casos, en ella se llega a gran parte de la información que se busca en menos tiempo del que cuesta salir de casa y desplazarse hasta cualquier lugar.</p>
<p>Antes de internet los documentos eran caros y de difícil acceso, la distribución de documentos se realizaba por una red estable compuesta de distribuidores, puntos de venta, préstamo público en bibliotecas y préstamo entre particulares. El canal comercial era, por lo general, más rápido, actualizado y sofisticado; y, por su parte, la biblioteca pública cumplía su función de forma más mediata, pero gratuita.</p>
<p>Ahora, la edición y la publicación digital han abaratado enormemente la producción y difusión de documentos. Almacenados y distribuidos a una escala planetaria por internet y accesibles en unos pocos segundos o, como mucho, minutos, los documentos abundan y su precio de creación, producción y distribución sigue bajando continuamente.</p>
<p>En este nuevo contexto, las bibliotecas y centros de documentación están luchando por modificar o reconstruir su nicho dentro de una ecología de la información cada vez más compleja. Así, unas bibliotecas se centran en producir información —digitalizando sus colecciones, publicando las bases de datos generadas en sus instituciones, etc.—; otras se especializan en custodiarla —bibliotecas de depósito, históricas, repositorios digitales, etc.—; y las más, por último, proporcionan préstamo y servicios de orientación en ambientes locales o especializados<a name="v2"></a><sup><a href="#n2">2</a></sup>.</p>
<p>Sin embargo, en este esfuerzo de adaptación las bibliotecas no están solas. Compiten con otras industrias de la información, como los editores y los medios —que intentan dirigir su patrimonio documental directamente a los usuarios—, o la enseñanza, que intenta convertir la “alfabetización digital” —incluyendo posiblemente la informacional— en uno de sus pilares fundamentales, en uno de sus ejes transversales, toda vez que el acceso a la información, y no su memorización o “posesión”, se han convertido en la clave —creen muchos expertos— de la sociedad del conocimiento.</p>
<p>Así pues, las bibliotecas no dependen sólo de sí mismas para construir su nuevo nicho en la nueva sociedad, sino que están también a lo que hagan las otras industrias de la información, con las que colaboran y compiten.</p>
<p>El proceso de adaptación de las bibliotecas a la nueva realidad está poniendo en cuestión dogmas muy establecidos sobre lo que es una biblioteca o un centro de documentación y sobre cómo deben funcionar.<br />
Uno de los debates más importantes gira sobre el carácter virtual o presencial de las nuevas bibliotecas, que se entrecruza, aunque no se debería confundir, con el debate entre lo digital y lo físico. Obviamente, el carácter híbrido de las bibliotecas presenciales no se puede cuestionar a estas alturas, pero lo crucial es preguntarse hasta qué punto y por qué deben seguir siendo efectivamente presenciales a largo plazo.<br />
Por el momento, la presencialidad está asegurada durante una fase de transición que terminará con la explosión y generalización del libro electrónico (<strong>García Marco</strong>, 2007, 2008).</p>
<p>Esto es, mientras una amplia proporción del público siga leyendo documentos en papel y tenga dificultades de diverso tipo para acceder a los documentos electrónicos.</p>
<p>Más allá de esta fase de transición, el futuro de las bibliotecas físicas está asegurado por los gobiernos y las corporaciones como actividad de nicho dentro de la gestión del patrimonio cultural —eso sí, con pocos usuarios presenciales, pues éstos accederán a los trasuntos digitales—; pero, sobre todo, el futuro de la biblioteca presencial debe basarse precisamente en su naturaleza como un lugar de acceso presencial a la cultura, y lo que es, quizá, más importante, de encuentro presencial entre personas interesadas en las fuentes de información y, como siempre, de reflexión personal.</p>
<p>Precisamente, hace pocos días <strong>Javier Leiva-Aguilera</strong> (2009) planteaba un contexto de potenciación de las bibliotecas presenciales que abundaba en este aspecto de encuentro y animación socio-cultural, así como en la necesidad de que las bibliotecas públicas dependan menos de los presupuestos públicos y generen sus propios ingresos. Sus propuestas generaron un animado debate que resume bien las líneas básicas del conflicto de pareceres.</p>
<p>Unos temen que la biblioteca se desdibuje en un centro de proximidad cultural —especializado durante esta etapa de transición en el acceso a la cultura digital—, mientras que otros ven ahí precisamente su futuro.<br />
Sin embargo, la revolución telemática amenaza también a otros pilares de la biblioteca tradicional, no sólo a su presencialidad o a su carácter de institución centrada en torno a documentos físicos. También se están poniendo en cuestión aspectos como la gratuidad en el acceso o, de forma más general, el modelo económico de prestación de los servicios bibliotecarios.</p>
<p>Como era de esperar, esta cuestión levanta ampollas en un colectivo que, mayoritariamente, ha asumido la misión de la biblioteca pública en términos de la promoción pública de la cultura mediante la adquisición y difusión de los documentos con fondos públicos, en el marco del estado del bienestar.</p>
<p>No obstante, la realidad es compleja. De hecho, en los últimos años hemos  asistido al surgimiento de grandes bibliotecas digitales comerciales. Muchas de estas bibliotecas han sido puestas en marcha por los grandes grupos editoriales o de distribución: <em>Emerald</em>, <em>Ebsco</em>, <em>Elsevier</em>  (<em>Science Direct</em>), <em>Gale</em>, <em>Ingenta</em>, <em>Springer</em>… Los artículos de investigación y de noticias constituyen el núcleo de su oferta, que complementan con actas de reuniones y monografías.</p>
<p>Por el momento, estas bibliotecas digitales colaboran con las bibliotecas tradicionales, que funcionan como minoristas de estos grandes servicios para sus comunidades de usuarios y, por ello, no han sido percibidas como una amenaza por el colectivo bibliotecario, sino como aliados.</p>
<p>Distinto es el caso de <em>Google</em><a name="v3"></a><sup><a href="#n3">3</a></sup> cuya misión “organizar la información mundial para que resulte universalmente accesible y útil” compite directamente -y de qué manera- con las redes bibliotecarias, y que sí ha sido percibido como un reto, aunque eso no ha evitado importantes alianzas con grandes instituciones bibliotecarias a las que su mismo tamaño las hace demasiado grandes para caer.</p>
<p>Pero junto a estos macrodistribuidores de publicaciones electrónicas, se están abriendo también paso algunos experimentos nuevos que parecen dibujar un nuevo paradigma de biblioteca digital: la biblioteca digital especializada, de alto valor añadido y dirigida directamente al usuario.</p>
<p>Un buen ejemplo de estos servicios incipientes lo constituye <em><a href="http://www.safaribooksonline.com/">Safari Books Online</a></em>.</p>
<p><em>Safari Books</em> proporciona acceso a una pequeña biblioteca de ocho mil libros, vídeos, prontuarios, guías curriculares y artículos técnicos de 45 editores, entre los que se cuenta a <em>O’Reilly Media</em>, <em>Peachpit Press</em>, <em>Apress</em>, <em>Manning</em>, <em>John Wiley and Sons</em>, <em>Addison-Wesley</em> o <em>Talented Pixie</em>. Está orientada a libros de informática, diseño y de gestión de empresas, y específicamente al mercado de profesionales que necesita una información de calidad, ágil e interrelacionada para autoformarse rápidamente en temas de su interés profesional.</p>
<p><em>Safari Books</em> sigue el modelo de suscripciones, con dos niveles de acceso: uno que denominan de estantería (<em>Safari Bookshelf</em>) y otro de biblioteca (<em>Safari Library</em>). El primero permite el acceso a diez libros al mes y el segundo a toda la biblioteca; ambos ofrecen también la descarga permanente de cinco libros mensuales. Sin embargo, lo más importante que ofrece <em>Safari Books</em> son posiblemente sus servicios añadidos: máxima actualidad —incluyendo el acceso a los borradores en edición y a los propios autores<a name="v4"></a><sup><a href="#n4">4</a></sup>—; multimedia —vídeos sobre tecnología y negocios—; servicios multiplataforma —ordenadores de escritorio, portátiles, lectores de libros electrónicos, dispositivos móviles—; descuentos sobre las copias impresas; y, por último, herramientas de trabajo personal y en grupo para recordar, organizar, sugerir y compartir documentos, resultados de búsqueda, páginas marcadas y anotaciones.</p>
<p>Además de las herramientas de colaboración que conocemos en el mundo del libro —gracias a <em>Amazon</em> o <em>Google Books</em>, por ejemplo—, hay algunos conceptos muy notables que merece la pena destacar.</p>
<p>El primero y más importante es que se trata de una biblioteca especializada con hipertexto y búsqueda en texto completo, que busca relacionar eficiente y efectivamente un conjunto de libros muy actualizados sobre una disciplina o conjunto de disciplinas. El segundo es su orientación al lector, no a otras bibliotecas, y, en particular, su posicionamiento en el mercado para profesionales de disciplinas que requieren información muy al día como herramienta de autoformación y que están dispuestos a pagar por ahorrarse tiempo de selección de documentos y de navegación y búsqueda dentro de ellos. </p>
<p>Es decir, plantea un concepto de biblioteca “intensiva”, que explota mediante herramientas informáticas una pequeña colección, frente a la biblioteca tradicional, fundamentalmente “extensiva”, que ofrece muchos documentos pero de forma más bien diversa e inconexa.</p>
<p>¿Por qué pagar por una biblioteca así? Pues, muy fácil, para ahorrar tiempo, el bien más escaso del trabajador de la sociedad del conocimiento, y para colaborar en disminuir el estrés, su principal enfermedad profesional. Las bibliotecas digitales especializadas ponen en valor la selección cuidadosa, la autoridad de las fuentes, la actualización de la colección y las herramientas para explotarla y compartirla.</p>
<p>Así, la biblioteca digital especializada se orienta a aquellos usuarios que están dispuestos a ahorrar tiempo gastando dinero, en vez de a aquellos dispuestos a invertir tiempo para ahorrar dinero. Se trata, en definitiva, de pagar a cambio de una mayor eficacia y eficiencia en el acceso y el uso de la información.</p>
<p>Ciertamente, esta solución no es totalmente nueva, sino que entronca con la tradición de los clubes de lectura, que fueron uno de los gérmenes, precisamente, de la biblioteca pública.</p>
<p>Por ahora, es difícil que este enfoque triunfe en otros nichos que no sean los de los profesionales o consumidores especializados, que les gusta o necesitan estar a la última. Y, sin embargo, como resultado de las economías de escala globales que crea la internet y las continuas bajadas de precio en la producción y distribución de documentos que permiten las tecnologías digitales, podría llegar el día en que alquilar un libro electrónico de una biblioteca digital para una semana costara lo mismo que un viaje de ida y vuelta en autobús a nuestra biblioteca pública o universitaria, alterando así de forma decisiva la lógica económica en la que se basa la biblioteca pública.</p>
<p>Es cierto que las bibliotecas públicas, educativas y especializadas constituyen una red bien establecida de servicios públicos y corporativos capaz de resistir retos muy grandes. En particular, esto es así porque las bibliotecas públicas se apoyan en un pilar que no es de carácter no económico, sino político —el estado del bienestar—, a su vez sustentado por un gran consenso social que es difícil que se ponga en cuestión en el futuro previsible.</p>
<p>Sin embargo, es igualmente cierto que desde hace unos años se viene abriendo camino una nueva visión del servicio público en la que lo importante es asegurar su carácter público y universal, dejando la cuestión de en qué medida es prestado por agentes públicos o privados a, fundamentalmente, cálculos de eficiencia.</p>
<p>Pues bien, dentro de esa lógica, ¿qué pasaría si la internet terminara en los próximos años por hacer pública la información básica —véase impacto del proyecto Wikipedia, que sigue creciendo imparable— sin el concurso de los Estados?  ¿Y si aparecieran empresas privadas que proporcionaran los servicios bibliotecarios a un precio competitivo a través de internet respecto al servicio bibliotecario público tradicional?</p>
<p>Más aún, ¿tiene sentido imaginar que en el futuro un estado subcontratara con <em>Google</em> el acceso público en su territorio a un <em>Google Books</em> ampliado como alternativa a seguir financiando una red pública de bibliotecas presenciales? ¿Y si iniciativas semejantes se justificaran dentro de la lógica del estado del bienestar como un medio para reducir el déficit provocado por los pagos de las pensiones o el consumo energético?</p>
<p>Sin duda, se trata este último de un escenario de ficción que, lo más probable, nunca llegue a producirse como tal. Y, sin embargo, preguntas como éstas plantean sin ambages que el entorno al que nos dirigimos en la gestión de la información es un mundo complejo en el que los distintos tipos de bibliotecas tendrán que reconstruir permanentemente su nicho y convivir —y competir— con los nuevos agentes que están apareciendo y seguirán surgiendo en el entorno digital.</p>
<div class="notas">
<p><strong>Notas:</strong></p>
<p><a name="n1"></a><strong>1.</strong> Esas barreras no son sólo económicas, políticas y legales, sino también semánticas y de fragmentación de servicios y, sin embargo, la tecnología básica que ha de resolver estas últimas existe ya: la red semántica.</p>
<p><a name="n2"></a><strong>2.</strong> Por supuesto, muchas bibliotecas combinan estos tres niveles de servicios en diferente grado y algunas, las más grandes, intentan cumplir con todos a lo grande.</p>
<p><a name="n3"></a><strong>3.</strong> <em>Google Books</em> es parcialmente una biblioteca digital de pago y parcialmente de libre acceso —aprovechando los documentos que han superado su protección de copia, han quedado huérfanos o sus autores y editores prefieren divulgar gratis antes que no hacerlo de ninguna manera—, y, sin embargo, es siempre una biblioteca comercial que se financia con un modelo de negocio complejo que incluye micropagos y la venta de publicidad personalizada. Y lo que no es menos importante, Google es una empresa competitivamente muy agresiva.</p>
<p><a name="n4"></a><strong>4.</strong> ¿Se imaginan en un futuro que el servicio de referencia lo dieran los mejores especialistas y autores en una materia?</p>
<p><strong>Referencias:</strong></p>
<p><strong>García Marco, Francisco Javier</strong>. “El libro electrónico y digital en la ecología informacional”. <em>El profesional de la información</em>, 2008, v. 17, n.4, pp. 373-389.</p>
<p><strong>García Marco, Francisco Javier</strong>. “La misión de las bibliotecas públicas en la nueva ecología informacional: una perspectiva hispanoamericana”. <em>Scire: Representación y Organización del Conocimiento</em>, 2007, v. 13, n. 1, pp. 9-19.</p>
<p><strong>Leiva-Aguilera, Javier</strong>. Biblioteca pública Sociedad Limitada. <em>Anuario ThinkEPI 2010</em>.<br />
<em><a href="http://www.thinkepi.net/biblioteca-publica-sociedad-limitada">http://www.thinkepi.net/biblioteca-publica-sociedad-limitada</a></em>
</div>
<p><strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=88">Francisco-Javier García-Marco</a></strong><br />
Miembro del <em><a href="http://thinkepi.net">Grupo ThinkEPI</a></em></p>
]]></content:encoded>
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		<title>Visibilidad y accesibilidad de las tesis de Documentación en España</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/visibilidad-accesibilidad-tesis-documentacion-espana</link>
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		<pubDate>Thu, 15 Oct 2009 10:43:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Luis Rodríguez-Yunta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2010]]></category>
		<category><![CDATA[Accesibilidad]]></category>
		<category><![CDATA[Biblioteconomía y documentación]]></category>
		<category><![CDATA[Disponibilidad]]></category>
		<category><![CDATA[Documentación]]></category>
		<category><![CDATA[España]]></category>
		<category><![CDATA[Tesis]]></category>
		<category><![CDATA[Visibilidad]]></category>

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		<description><![CDATA[1. Introducción Con este texto se pretende plantear el estado de la cuestión de las tesis de Documentación en las universidades españolas. Con el creciente desarrollo de los repositorios institucionales, además de valorar el número de tesis presentadas en la disciplina, cobra también relevancia conocer en qué medida se encuentran disponibles a texto completo en<a href="http://www.thinkepi.net/visibilidad-accesibilidad-tesis-documentacion-espana">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>1. Introducción</strong></p>
<p>Con este texto se pretende plantear el estado de la cuestión de las tesis de Documentación en las universidades españolas. Con el creciente desarrollo de los repositorios institucionales, además de valorar el número de tesis presentadas en la disciplina, cobra también relevancia conocer en qué medida se encuentran disponibles a texto completo en estos repositorios. </p>
<p>Visibilidad y accesibilidad. El tema que se plantea a debate es si se ha generalizado la presencia de las tesis del área en los recursos de acceso abierto.</p>
<p>La expresión &#8220;invisibilidad de las tesis doctorales de Información y Documentación&#8221; era el título de una comunicación en el último Congreso de <em>ISKO-España</em> (<strong>Agustín</strong> y <strong>Velasco</strong>, 2009).</p>
<p>El estudio hacía referencia solamente a las tesis leídas en la <em>Universidad de Zaragoza</em>, un total de 42 desde el cursos 1991/92, aunque solamente 5 se adscribían al <em>Departamento de Ciencias de la Documentación e Historia de la Ciencia</em>.</p>
<p><strong>Felipe Zapico</strong>, <strong>María Reyes</strong>, <strong>Vicente Guerrero</strong> y <strong>Cristina López</strong> (2002) calcularon un total de 144 tesis de Documentación en universidades españolas para el periodo 1976-1998; mientras que <strong>Mª Eulalia Fuentes</strong> y <strong>Alfons González</strong> lo cifraban en 236 para 1976-2001 y Emilio Delgado (2002) en 270 para 1976-1998.</p>
<p>Por su parte, <strong>José López Yepes</strong>, <strong>María Teresa Fernández Bajón</strong> y <strong>Judit Prat</strong> (2005) aumentaban esta cifra a 490 tesis de Biblioteconomía y Documentación en las universidades españolas en el periodo 1976-2003, de las que sólo 169 se adscribían a facultades de Biblioteconomía y Documentación.</p>
<p>En estos estudios se analiza la visibilidad, se destaca la dispersión y el carácter multidisciplinar de la disciplina, pero no el acceso al texto completo de estas tesis.</p>
<p>La accesibilidad de las tesis es una asignatura pendiente en España, donde han sido consideradas como literatura gris y tradicionalmente su consulta estaba limitada a la lectura en sala. La edición en cd-rom pudo poner fin a esta situación, pero su distribución ha sido siempre muy escasa. Tampoco es fácil determinar cuantas quedan camufladas bajo la forma de monografías en Ciencias sociales y humanas.</p>
<p>Su valoración social puede verse lastrada por las limitaciones señaladas en los sistemas de evaluación (<strong>López Yepes</strong>, <strong>Fernández Bajón</strong> y <strong>Prat Sedeño</strong>, 2005). En conjunto, el impacto de las tesis en España es escaso y su lectura parece considerarse más como un acto administrativo para obtener un título que como un documento capaz de servir de base para nuevas investigaciones.</p>
<p>Pero internet facilita la difusión para este tipo de documentos a niveles desconocidos en el pasado. En 2002 ya se percibía, sin lugar a dudas, la tendencia hacia la disponibilidad de estos documentos a texto completo (<strong>Sorli</strong> y <strong>Merlo</strong>, 2002).</p>
<p>Las tesis doctorales merecen una atención específica, tanto por presentar un enfoque completo con un detallado aparato crítico sobre una línea de investigación, como por la aportación de nuevos datos y conclusiones.</p>
<p>Para localizar tesis concretas tenemos actualmente muchos recursos que permiten el acceso directo al texto completo, como <em>TDR/TDX</em>, <em>Dialnet</em>, los repositorios institucionales de las universidades o del <em>Csic</em>, o bien de forma indirecta a través de los buscadores-recolectores de metadatos, <em>Cybertesis</em>, <em>Recolecta</em>, <em>Hispana</em>, <em>e-ciencia</em>, etc. El número de fuentes españolas sobre tesis se ha multiplicado notablemente.</p>
<p>Los sistemas documentales que recogen tesis doctorales también deberían servir para obtener datos globales sobre líneas de investigación y producción científica. Los repositorios ofrecen ya numerosas tesis a texto completo, pero cabe preguntarse si estos recursos son representativos de la producción total. Evidentemente, la colaboración de los autores puede ser esencial y su respuesta no siempre va a facilitar esta difusión.</p>
<p>Sin embargo, en el ámbito de la Documentación se puede esperar o desear una especial sensibilidad hacia el Acceso abierto y también hacia la construcción de buenos sistemas de información, útiles y completos. ¿Es posible contrastar este deseo, se ha producido un vuelco importante de tesis de Documentación a texto completo en la Red?</p>
<p><strong>2. Cálculos de número de tesis y acceso al texto completo</strong></p>
<p>Para conocer el número de tesis presentadas en España sobre Documentación, el recurso tradicional de información es la base de datos <em>Teseo</em> del <em>Consejo de Universidades</em><a name="v1"></a><sup><a href="#n1">1</a></sup>. Es un sistema referencial sobradamente conocido, que recoge datos de las tesis españolas desde 1976. Su elaboración se ha basado desde su origen en el registro efectuado por los propios autores de las tesis.</p>
<p>El análisis de contenido se basa en los resúmenes de autor y el sistema de clasificación de la <em>Unesco</em>, incorporado como un tesauro para la grabación de datos y la consulta<a name="v2"></a><sup><a href="#n2">2</a></sup>.</p>
<p>Como sistema de registro, es esperable que <em>Teseo</em> incorpore los datos de todas las tesis leídas en las universidades españolas. Aunque pueden producirse algunas lagunas o errores, sin duda sigue siendo la fuente más general para obtener datos globales. El problema radica en cómo averiguar qué tesis conforman la disciplina de Biblioteconomía y Documentación.</p>
<p>Se pueden utilizar dos estrategias para acercarse a este objetivo<a name="v3"></a><sup><a href="#n3">3</a></sup>:</p>
<p>a) A través del campo “Departamento” incluido en el formulario de búsqueda avanzada.</p>
<p>Por este medio podemos localizar datos sobre 161 tesis de los departamentos de Biblioteconomía y Documentación en algunas universidades: 6 en la <em>Universidad de Barcelona</em> (2005-2008), 48 en la <em>Carlos III</em>(1998-2008)<a name="v4"></a><sup><a href="#n4">4</a></sup>, 41 en la <em>Complutense de Madrid</em> (1999-2008), 26 en Granada (1999-2008), 26 en Murcia (2001-2009) y 14 en Salamanca (2000-2008).</p>
<p>Con este método se pierden aquellos registros en los que no se haya grabado el dato del departamento, pero además no es posible contabilizar, sin una revisión detallada, las tesis de otras universidades en las que la Documentación se incorpora en departamentos más amplios, junto a la <em>Historia de la ciencia</em> (Valencia o Zaragoza) o la Comunicación (<em>Politécnica de Valencia</em> o <em>Pompeu Fabra</em>).</p>
<p>b) A través de la clasificación de la <em>Unesco</em></p>
<p>Con las entradas “Documentación” y “Documentación Automatizada” se localizan 317 registros. Si se emplea un criterio más generoso, se pueden sumar aquellos en los que figuran “Lenguajes documentales” y “Bibliometría”, con lo cual se contabilizan en total 401.</p>
<p>Limitando la búsqueda a los últimos diez años, desde el curso 1999/2000, se contabilizan 169 registros de “Documentación” o “Documentación Automatizada” y 203 tesis si se amplia también a los documentos clasificados por “Lenguajes documentales” y “Bibliometría”.</p>
<p>Con ello se abarcan datos de 36 universidades, pero no puede asegurarse que todos estos documentos estén correctamente encuadrados en el ámbito de la Biblioteconomía y la Documentación, ya que la bibliometría cuenta con una larga tradición al margen de las facultades de Documentación (<strong>Delgado</strong> et al., 2006) y las demás entradas relacionadas pueden haber sido asignadas bajo otros puntos de vista, al margen de esta disciplina.</p>
<p>Según este criterio y no sin cierta imprecisión, se puede concluir que se han presentado entre 161 y 203 tesis sobre Documentación en los últimos 10 años. ¿Cuántas de ellas tienen el texto completo en un repositorio abierto?</p>
<p><em>Teseo</em> incorpora enlaces a las direcciones disponibles, a través de las referencias recogidas por <em>Dialnet</em>, que reúne datos sobre 38 universidades. Pero <em>Teseo</em> no facilita la opción de limitar la búsqueda a los documentos con acceso al texto completo. Por su parte, <em>Dialnet</em> sí ofrece esta opción, pero no la de perfilar los registros por departamentos o a través de una clasificación temática.</p>
<p>A través de un recuento manual en los resultados de <em>Teseo</em>, se han localizado 25 registros con enlaces al texto completo entre las 161 tesis que contienen el dato de los departamentos de Documentación. Esto supone un exiguo 16%, un resultado preocupante tratándose de tesis de los últimos 10 años, pues tan sólo una sexta parte de los documentos estarían accesibles en la Web.</p>
<p>Además, los registros de <em>Teseo</em> no muestran que los años más recientes presenten mejores datos. El reparto es muy desigual: 1 en la <em>Universidad de Barcelona</em> (17%), 6 en la <em>Carlos III</em> (13%), 8 en la <em>Complutense de Madrid</em> (20%), 0 en Granada, 9 en Murcia (35%) y 1 en Salamanca (7%). Para comprobar si los datos que ofrece <em>Teseo</em> son incompletos, es necesario cotejar otras fuentes.</p>
<p>En <em>TDR/TDX</em><a name="v5"></a><sup><a href="#n5">5</a></sup> participan 19 universidades, pero sólo dos de ellas cuenta con un departamento específico: Biblioteconomía y Documentación de la <em>Universidad de Barcelona</em> (10 tesis) e Información y Documentación de la <em>Universidad de Murcia</em> (14 tesis). Ambas alcanzan cifras superiores a las de <em>Teseo</em> en accesibilidad del texto completo, e incluso el departamento de la <em>UB</em> supera el número total de registros de <em>Teseo</em>, debido a que este dato de departamento está ausente en algunos de los registros de esta universidad en la base del<em> Consejo de Universidades</em>.</p>
<p><em>TDR/TDX</em> ofrece la cdu como opción de recuperación por materias, que para este caso resulta más precisa que la Clasificación de la <em>Unesco</em> utilizada por <em>Teseo</em>. Con el código &#8220;02, Biblioteconomía y Documentación&#8221; se localizan 32 tesis de 8 universidades, de las que 31 corresponden al periodo 2000-2009.</p>
<p>Comparando estos datos con las 58 tesis localizadas en <em>Teseo</em> a través de la clasificación desde el curso 1999/2000 en estas mismas universidades, significa aparentemente que el 55% de las mismas están accesibles en este repositorio.</p>
<p>Los centros más significativos son la <em>Universidad de Barcelona</em> con 11 registros en <em>TDR</em> por 12 en <em>Teseo</em> (92%), y la <em>Universidad de Murcia</em>, con 14 frente a 21 (67%)<a name="v6"></a><sup><a href="#n6">6</a></sup>.</p>
<p>Dentro del propio portal <em>TDR/TDX</em>, se ofrece un buscador global que suma los registros de tesis de <em>Dialnet</em> y de otros 11 repositorios universitarios. Sin embargo en el formulario solo permite buscar por texto libre, no por departamentos ni por clasificación, por lo que no resulta útil para este análisis.</p>
<p>La búsqueda también puede realizarse en las sedes de cada universidad, para localizar datos parciales. En<em> e-archivo</em>, el sistema de la <em>Carlos III de Madrid</em>, las tesis conforman una colección con su formulario específico de búsqueda<a name="v7"></a><sup><a href="#n7">7</a></sup>, pero no permite interrogar por departamento y el sistema de materias es una lista alfabética de palabras clave en el que no es fácil navegar.</p>
<p>En cambio, el <em>Departamento de Biblioteconomía y Documentación</em> sí ofrece una información detallada, con una relación de 65 tesis leídas entre 1999 y 2009, de las cuáles sólo 14 tienen enlaces al texto completo depositado en <em>e-archivo</em>. Ello supone el 22% de accesibilidad.</p>
<p>Por el contrario, en la <em>Universidad Complutense</em> no se ofrece información en las páginas del departamento, pero sí es posible localizar las tesis por departamentos en el repositorio institucional y el catálogo general. En el formulario de búsqueda avanzada de <em>E-prints Complutense</em> sí es posible seleccionar tesis doctorales clasificadas en la categoría de Biblioteconomía y Documentación, lo que permite encontrar 34 registros.</p>
<p>Seleccionando por la <em>Facultad de Ciencias de la Información</em>, <em>Departamento de Bibliotecomía y Documentación</em>, figuran en cambio sólo 14. En el catálogo general de tesis se recogen 176 registros de este departamento, con numerosos duplicados que se corresponden con 55 tesis doctorales, en su mayor parte del periodo 2000-2009. Según ello, las tesis del departamento accesibles al texto completo serían el 25%.</p>
<p>Por su parte, la <em>Universidad de Barcelona</em> ofrece un histórico de tesis del<em> Doctorat en Informació i Documentació</em><a name="v8"></a><sup><a href="#n8">8</a></sup>, con 14 registros, 11 de ellos con enlace al texto completo. Según esta página, el porcentaje de accesibilidad en la Red de las tesis de este departamento sería del 79%.</p>
<p><strong>3. Conclusiones</strong></p>
<p>Con este baile de datos, se pretende mostrar las insuficiencias de las diferentes fuentes para el análisis de las tesis de Documentación. Las catas realizadas muestran además un escaso porcentaje general de tesis accesibles a texto completo. Los datos pueden ser bastante más aceptables en algunas instituciones concretas, pero resulta complejo aseverar estos resultados.</p>
<p>Los sistemas alternativos a <em>Teseo</em> son <em>Dialnet</em> y el buscador global de <em>TDR/TDX</em>, por ser los de mayor cobertura en repositorios institucionales. En ambos casos la interfaz de búsqueda es todavía muy limitada, tiene un amplio margen de mejora.</p>
<p>Finalmente, la realización de la búsqueda por materias motiva una reflexión sobre el uso de las clasificaciones en las bases de datos documentales. Sistemas como la cdu y la <em>Clasificación Unesco</em> arrastran inconsistencias conocidas, entre ellas el hecho de no encuadrar la Documentación como una de las Ciencias sociales.</p>
<p>Al disponer del texto completo, los nuevos sistemas de información pueden apostar por la búsqueda en texto libre para ofrecer un alto número de respuestas a cualquier cuestión. Sobre esta hipótesis las clasificaciones serán empleadas como limitadores y para la extracción de datos estadísticos.</p>
<p>Los tesauros y clasificaciones extensas con varios niveles de profundidad se desarrollaron para ser instrumentos únicos de consulta (en ausencia del texto completo), pero acumulan decisiones forzadas, muy cuestionables sobre la estructura actual de las ciencias, y un número excesivo de posibles entradas que no facilitan la consistencia en su aplicación.</p>
<p>Para los nuevos sistemas de información serán más útiles los sistemas clasificatorios sencillos, por enumeración de áreas del conocimiento. Permitirían una aplicación más sistemática y unas estadísticas más fiables. Y por supuesto, con la Documentación como área, al mismo nivel que otras Ciencias sociales (<em>E-prints Complutense</em>), no en Generalidades (cdu), ni dentro de la Lingüística Aplicada (<em>Unesco</em>).</p>
<div class="notas">
<p><strong>4.Notas</strong></p>
<p><a name="n1"></a><strong>1.</strong> La interfaz de consulta de <em>Teseo</em> ha cambiado varias veces de dirección web debido sobre todo a los cambios políticos: perteneció inicialmente al <em>Ministerio de Educación y Ciencia</em> (MEC), migró a una dirección web del <em>Ministerio de Cultura</em> en el periodo en que ambos ministerios estuvieron unificados, se reincorporó a la sede web “<em>mec.es</em>” al separarse de nuevo, para pasar luego al <em>Ministerio de Ciencia e Innovación</em>, y volver de nuevo al actual <em>Ministerio de Educación</em>. Su dirección actual es:<br />
<em><a href="https://www.educacion.es/teseo/">https://www.educacion.es/teseo/</a></em></p>
<p><a name="n2"></a><strong>2.</strong> La interfaz tradicional de <em>Teseo</em> denominaba como descriptores las entradas de la clasificación de la <em>Unesco</em>. En su diseño actual figuran como palabras clave.<br />
Tradicionalmente, los registros incorporaban como descriptores la entrada de la clasificación de <em>Unesco</em> marcada por el autor, junto con sus entradas genéricas. Por ello, todo registro que tuviera el descriptor “Documentación”, figuraba acompañado de las entradas “Lingüística aplicada” y “Lingüística”. Actualmente ya no ocurre así y en los registros más recientes los descriptores no van acompañados de sus entradas genéricas si el autor no las selecciona.</p>
<p><a name="n3"></a><strong>3.</strong> Todos los datos de este texto corresponden a los resultados de las consultas realizadas el 7 de octubre de 2009.</p>
<p><a name="n4"></a><strong>4.</strong> En los registros de <em>Teseo</em> sobre las tesis de la <em>Universidad Carlos III de Madrid</em> figura el <em>Departamento de Biblioteconomía y Documentación</em> en el periodo 1998-2004 y 2008, mientras que se denomina sólo de “Documentación” entre 2004 y 2007.</p>
<p><a name="n5"></a><strong>5.</strong> <em>Tesis Doctorales en Red. Tesis doctorales en Xarxa</em>.<br />
<em><a href="http://www.tdr.cesca.es/">http://www.tdr.cesca.es/</a></em><br />
<em><a href="http://www.tdx.cesca.es/">http://www.tdx.cesca.es/</a></em></p>
<p><a name="n6"></a><strong>6.</strong> Estos resultados son relativos, puesto que no se ha cotejado cada título en concreto para comprobar su coincidencia o no. Los datos son necesariamente parciales, por las carencias de las fuentes utilizadas, aspecto que se pretende resaltar en este análisis.</p>
<p><a name="n7"></a><strong>7.</strong> <em><a href="http://e-archivo.uc3m.es/handle/10016/2">http://e-archivo.uc3m.es/handle/10016/2</a></em></p>
<p><a name="n8"></a><strong>8.</strong> <em><a href="http://www.ub.edu/biblio/doctorat-dinformacio-i-documentacio-./tesis-doctorals/3.html">http://www.ub.edu/biblio/doctorat-dinformacio-i-documentacio-./tesis-doctorals/3.html</a></em></p>
<p><strong>5. Referencias</strong></p>
<p><strong>Agustín Lacruz</strong>, <strong>María del Carmen; Salvador Oliván, José Antonio; Velasco de la Peña, Esperanza</strong>. “<em>La invisibilidad de las tesis doctorales de Información y Documentación en la Universidad de Zaragoza</em>”. En: Lloret Romero, Nuria (Ed.). <em>Nuevas perspectivas para la difusión y organización del conocimiento. IX Congreso ISKO-España, Valencia 11-13 de Marzo 2009: actas del Congreso</em>. Valencia: Universidad Politécnica de Valencia, 2009, vol. 1, pp. 36-48.</p>
<p><strong>Delgado López-Cózar, Emilio</strong>. La investigación en Biblioteconomía y Documentación. Gijón: Trea, 2002.</p>
<p><strong>Delgado López-Cózar, Emilio; Torres-Salinas, Daniel; Jiménez-Contreras, Evaristo; Ruiz-Pérez, Rafael</strong>. “Análisis bibliométrico y de redes sociales aplicado a las tesis bibliométricas defendidas en España (1976-2002): temas, escuelas científicas y redes académicas”.<em> Revista Española de Documentación Científica</em>, 2006, v. 29, n. 4, pp. 493-524.</p>
<p><strong>Fuentes i Pujol, María Eulalia; González Quesada, Alfons</strong>. “<em>Tesis doctorales en España en Información y Documentación, 1976-2001</em>”. En: Morán Suárez, María Antonia; Rodríguez López, María del Carmen. L<em>a documentación para la investigación. Homenaje a José Antonio Martín Fuertes</em>. León: Universidad de León, 2002, v. 2, pp. 229-241.</p>
<p><strong>López Yepes, José; Fernández Bajón, María Teresa; Prat Sedeño, Judit</strong>. “Las tesis doctorales en Biblioteconomía y Documentación. Diagnóstico y propuesta de criterios de evaluación”. <em>Documentación de las Ciencias de la Información</em>, 2005, n. 28, pp. 173-187.<br />
<em><a href="http://www.ucm.es/BUCM/revistas/inf/02104210/articulos/DCIN0505110173A.PDF">http://www.ucm.es/BUCM/revistas/inf/02104210/articulos/DCIN0505110173A.PDF</a></em></p>
<p><strong>Sorli Rojo, Ángela; Merlo Vega, José Antonio</strong>. “Bases de datos y recursos en Internet de tesis doctorales”. <em>Revista Española de Documentación Científica</em>, 2002, v. 25, n. 2, pp. 95-106 </p>
<p><strong>Zapico Alonso, Felipe; Reyes Barragán, María; Guerrero Bote, Vicente; López Pujalte, Cristina</strong>. “<em>La investigación en Documentación: análisis bibliométrico de las tesis en Documentación</em>”. En: Morán Suárez, María Antonia; Rodríguez López, María del Carmen.<em> La documentación para la investigación. Homenaje a José Antonio Martín Fuertes</em>. León: Universidad de León, 2002, v. 2, pp. 689-713.
</div>
<p><strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=114">Luis Rodríguez-Yunta</a></strong><br />
Miembro del <em><a href="http://thinkepi.net">Grupo ThinkEPI</a></em></p>
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		</item>
		<item>
		<title>Algunas reflexiones otoñales a propósito de la ‘infoxicación’</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/reflexiones-infoxicacion</link>
		<comments>http://www.thinkepi.net/reflexiones-infoxicacion#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 12 Oct 2009 15:45:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cristóbal Urbano</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2010]]></category>
		<category><![CDATA[Actividades estacionales]]></category>
		<category><![CDATA[Borrado]]></category>
		<category><![CDATA[Comportamiento en la búsqueda de información]]></category>
		<category><![CDATA[Expurgo]]></category>
		<category><![CDATA[Información personal]]></category>
		<category><![CDATA[Infoxicación]]></category>
		<category><![CDATA[Reorganización]]></category>
		<category><![CDATA[Sobrecarga de información]]></category>

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		<description><![CDATA[Entre los que vivimos en el hemisferio Norte, a buen seguro muchos hemos captado claramente que se había acabado el período estival gracias a una realidad “litúrgica” que cada año se repite por estas fechas: la campaña publicitaria de productos y servicios vinculados a los deseos de iniciar una nueva fase de nuestra vida por<a href="http://www.thinkepi.net/reflexiones-infoxicacion">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Entre los que vivimos en el hemisferio Norte, a buen seguro muchos hemos captado claramente que se había acabado el período estival gracias a una realidad “litúrgica” que cada año se repite por estas fechas: la campaña publicitaria de productos y servicios vinculados a los deseos de iniciar una nueva fase de nuestra vida por medio de fascículos y de objetos coleccionables de quiosco, cursos de idiomas, gimnasios, tratamientos dietéticos o cursos de posgrado.</p>
<p>Unas campañas que en definitiva ponen sobre nuestra mesa, y casi sobre nuestra conciencia, el debate sobre el aprovechamiento de nuestra vida en términos de aprehensión de experiencias, vivencias y conocimiento. En síntesis, los vendedores de cursos y publicaciones por fascículos utilizan una estrategia publicitaria que parte de un estado de ánimo que flota en el ambiente en determinados momentos del año (Año Nuevo, fin del curso escolar y septiembre), que favorece decisiones del tipo “año nuevo, vida nueva”.</p>
<p>Son momentos en los que una parada, un referente cronológico dotado de elementos simbólicos, nos anima a la toma de decisiones, al descarte de opciones y, por qué no, al alivio del volumen de las memorias (internas o externas) que usamos para guardar la información que consideramos relevante. Así, en el terreno de la documentación escolar, tanto el final como el inicio del curso son momentos en los que todos recordamos, en razón de la gestión del espacio, acciones de expurgo o de reorganización de los muebles en los que guardamos libros y apuntes, mientras que quizás esa rutina estacional se da en menor medida en el caso del mantenimiento de carpetas y ficheros informáticos de nuestro disco duro.</p>
<p>En el plano del ocio, el tránsito de las vacaciones de verano al otoño también presenta elementos dignos de estudio en cuanto a comportamientos en el ámbito de la gestión de información personal. En efecto, las vacaciones representan cada vez más una explosión en nuestro volumen de información personal, especialmente de la mano de la fotografía digital, con instantáneas que una vez capturadas abren un círculo de descarga, organización y “publicación” en redes sociales y en aplicaciones de álbum fotográfico en la nube (como <em>Flickr</em> o <em>Picassa</em>).</p>
<p>Resulta evidente el cambio de “enfoque” que la fotografía familiar ha experimentado de la mano de las cámaras digitales y de la reducción del coste de todo tipo de unidades de memoria: hemos pasado de un entorno de fotografía analógica en el que seleccionábamos las tomas en función de una limitación en el número de carretes de película disponibles y posteriormente en función del coste de positivado (a partir del negativo se tenía que apostar por unas fotos frente a otras, ya que obtener copias no eran precisamente barato), a un entorno digital en el que prima un almacenamiento masivo bruto sin descartes, a partir del cual en ocasiones, semanas o meses después, se organizan álbumes para compartir o presentaciones para encuentros familiares.<br />
Siguiendo las palabras de Deborah Barreau en su contribución sobre “gestión de información personal” al interesante número de julio-agosto de <em><a href="http://www.elprofesionaldelainformacion.com/contenidos/2009/julio/index.html">El Profesional de la información</a></em> dedicado a este tema.</p>
<p><em>“El almacenamiento barato y en cantidad ha alentado incluso los malos hábitos, pues no hay necesidad de filtrar, limpiar, manipular u organizar nuestros datos cuando tenemos tanto espacio disponible para almacenarlos y cuando tenemos buenas herramientas de búsqueda que pueden ayudarnos a encontrar lo que necesitamos rápidamente”</em> (<strong>Barreau</strong>, 2009).</p>
<p>O sea, la capacidad de almacenaje y de supuesta recuperación instantánea, nos puede estar llevando a un entorno de documentos de “hoja perenne”, en la que no se facilita la labor otoñal que en viticultura comporta la recolección, la caída de las hojas y la poda, y que prepara el camino para el nuevo ciclo de producción de la planta.</p>
<p>Así pues, el otoño nos puede servir como estación-metáfora para el estudio de las respuestas al problema de la “sobrecarga informativa” (<strong>Toffler</strong>, 1970), o “infoxicación”, según el término defendido por <strong>Cornella</strong> (1998, 1999 y 2003) que ha sido recogido en la Neoloteca del <em><a href="http://www.termcat.cat/neoloteca/">TermCat</a></em> como “exceso de información que provoca en el receptor una incapacidad para comprenderla y asimilarla”.</p>
<p>A buen seguro se trata de un estado de ánimo, fácil de identificar para buena parte de los lectores de <em>Iwetel</em> y que en clave de humor podemos encontrar muy bien retratado en el vídeo <em><a href="http://www.youtube.com/watch?v=CXFEBbPIEOI">Do you suffer from Information Overload Syndrome &#8211; IOS?</a></em> (2009) que <em>Xerox</em> ha realizado para ilustrar el lugar web <em><a href="http://www.xerox.com/information-overload/enus.html">Information Overload</a></em>, que ha creado como espacio de creación de marca en el ámbito de la gestión de información.</p>
<p>Un problema, en definitiva, que desde la sociología se empieza a reconocer como una nueva forma de alienación:</p>
<p> “<em>…it will be argued that new forms of alienation, that are related to phenomena like information overload, ‘decisional squeeze,’ etc., and were not foreseen by Marx and Freud, are emerging as a result of the rapidly accelerating complexification of modern world society</em>” (<strong>Geyer</strong>, 2002).</p>
<p>El debate que esta contribución de <em>ThinkEPI</em> propone activar consiste en valorar si debieran contemplarse como ideas fuerza en el diseño y promoción de todo tipo de servicios y productos documentales, tanto la estacionalidad de la organización de información personal, como la selección-regeneración otoñal del mundo vegetal.</p>
<p>La estacionalidad, la recepción de información en paquetes espaciados en el tiempo, puede ayudar a poner de relieve el valor del contexto de la información, un elemento clave en la asimilación de la misma. Mientras que en el entorno analógico el empaquetamiento de la información y su distribución bajo una determinada periodicidad era fruto de las limitaciones económicas y tecnológicas de la distribución de objetos tangibles, en el entorno digital el empaquetamiento y la distribución discreta pueden ser un gran recurso para dotar de unos elementos simbólicos a unos recursos de información seleccionados, al objeto de dotarlos de algunas de las propiedades que los objetos tangibles tienen de cara a la gestión de la información personal, y que recoge <strong>Deborah Barreau</strong>:</p>
<p>“En el mundo físico interactuamos directamente con nuestras cosas. Son parte de nuestro entorno y la adquisición de nuevo material a menudo significa que debemos interactuar con lo que ya teníamos”.</p>
<p>(&#8230;) “El lugar elegido para dejar algo puede ser temporal, hasta que tengamos tiempo para acabar de decidir, pero las limitaciones del espacio físico y la presión que la vista de cosas acumuladas ejerce sobre nosotros nos obliga a tomar medidas al cabo de un tiempo. Cada contacto material es una oportunidad para la reflexión.</p>
<p>(&#8230;) y los recuerdos nos hacen pensar. No se trata de encontrar algo que necesitamos, sino de redescubrir lo que tenemos” (<strong>Barreau</strong>, 2009, p. 362).</p>
<p>Se trata pues de establecer hasta qué punto elementos como el empaquetamiento, la selección de información fruto de dicho empaquetamiento, el tamaño idóneo de las piezas de información y la periodicidad regular, establecidos como estrategias de comunicación, proveen a la información digital de elementos que aproximen la experiencia del usuario a los efectos positivos de la materialidad de los documentos tangibles que señala <strong>Barreau</strong>.</p>
<p>Dichas ideas fuerza pueden comportar una puesta en valor o un cuestionamiento de formatos y modelos en los más diversos entornos de nuestra actividad, entre los cuales podemos citar algunos para abrir el debate. A modo de ejemplo lanzo algunas situaciones y disyuntivas, que a buen seguro los subscriptores de <em>Iwetel</em> pueden ampliar o rebatir con ejemplos concretos:</p>
<p>- La publicación discreta de artículos de revista en fascículos periódicos, en ocasiones con secciones que atienden a un centro de interés temático, ¿han de permanecer junto a sistemas de publicación continua en formato canal en el que los artículos aparecen cuando están listos (en inglés “<em>ASAP articles</em>”, por “<em>As Soon As Publishable</em>”)?</p>
<p>- La publicación de <em>newsletters</em> corporativos periódicos, en papel o formatos cerrados como pdf, ¿se ha de mantener en organizaciones que cuentan con lugares web en los que las novedades se publican de forma continuada con el soporte de un canal rss?</p>
<p>- ¿Vale la pena recibir los mensajes de una lista de distribución como <em>Iwetel</em> bajo el sistema “<em>digest</em>”? –por cierto <strong>Tomàs</strong>…¿cuántos subscriptores lo hacen bajo esta fórmula?</p>
<p>- ¿Siguen siendo útiles las publicaciones terciarias de revisión y síntesis?</p>
<p>- ¿Se tienen que seguir publicando anuarios estadísticos, globales o sectoriales, cuando los datos están disponibles de forma continuada y actualizada en los lugares web de los institutos y agencias encargadas de las estadísticas nacionales?</p>
<p>- Determinados programas de formación de usuarios, ¿contemplan estrategias de selección y descarte periódicos de información, o representan una invitación a la “sobrecarga de información”?</p>
<p>- ¿Cuántos portales o lugares web personalizables establecen rutinas de “limpieza y actualización” periódicas de los espacios de almacenamiento de estrategias de búsqueda, de documentos o de anotaciones en documentos?</p>
<p>- ¿Cómo vencer la tentación de recibir el correo-e en tiempo real? ¿con qué periodicidad conviene recibir y responder el correo-e?</p>
<div class="notas">
<p><strong>Referencias:</strong></p>
<p><strong>Barreau, Deborah</strong>. “Gestión de información personal, no sólo recuperación de información personal”. <em>El profesional de la información</em>, 2009, v. 18, n. 4, pp. 361-364.<br />
<em><a href="http://elprofesionaldelainformacion.metapress.com/openurl.asp?genre=article&#038;id=doi:10.3145/epi.2009.jul.01">http://elprofesionaldelainformacion.metapress.com/openurl.asp?genre=article&#038;id=doi:10.3145/epi.2009.jul.01</a></em></p>
<p><strong>Cornella, Alfons</strong>. “Nuevos instrumentos contra la infoxicación&#8230;”. <em>Extra!-Net</em>. Mensaje 377, 3 noviembre, 1998.<br />
<em><a href="http://listserv.rediris.es/cgi-bin/wa?A2=ind9811A&#038;L=iwetel&#038;P=R782&#038;I=-3">http://listserv.rediris.es/cgi-bin/wa?A2=ind9811A&#038;L=iwetel&#038;P=R782&#038;I=-3</a></em></p>
<p><strong>Cornella, Alfons</strong>. “A mayor desarrollo informacional, menor infoxicación. Pero sigue el  working interruptus&#8230;”. <em>Extra!-Net</em>. Mensaje 406, 25 febrero, 1999.<br />
<em><a href="http://listserv.rediris.es/cgi-bin/wa?A2=ind9902D&#038;L=iwetel&#038;P=R3174&#038;I=-3">http://listserv.rediris.es/cgi-bin/wa?A2=ind9902D&#038;L=iwetel&#038;P=R3174&#038;I=-3</a></em></p>
<p><strong>Cornella, Alfons</strong>. KNewton : buscando un orden en la información : 100 &#8220;leyes&#8221; para entender como podemos utilizar mejor la información en las organizaciones. Barcelona : <em>Infonomia</em>, Red de Innovadores, 2003. [Disponible nueva edición en línea bajo el título: Infoxicación: buscando un orden en la información].<br />
<em><a href="http://www.infonomia.com/blog/perm.php?id=6285">http://www.infonomia.com/blog/perm.php?id=6285</a></em></p>
<p><em>Do you suffer from Information Overload Syndrome &#8211; IOS?</em> <em>XeroxCorp</em>, May, 2009.<br />
<em><a href="http://www.youtube.com/watch?v=CXFEBbPIEOI">http://www.youtube.com/watch?v=CXFEBbPIEOI</a></em></p>
<p><strong>Geyer, F.</strong> “Sociology of alienation”. International encyclopedia of the social &#038; behavioral sciences. Oxford: Pergamon, 2002.<br />
<em><a href="http://dx.doi.org/10.1016/B0-08-043076-7/01824-6">http://dx.doi.org/10.1016/B0-08-043076-7/01824-6</a></em></p>
<p><strong>Toffler, Alvin</strong>. Future shock. New York: Random House, 1970. [Disponible un documental de 1973 inspirado en el libro, dirigido por <strong>Alex Grasshoff</strong> y protagonizado por <strong>Orson Wells</strong>].<br />
<em><a href="http://oddculture.com/2007/05/05/future-shock-documentary-video-toffler/">http://oddculture.com/2007/05/05/future-shock-documentary-video-toffler/</a></em></p>
</div>
<p>
<strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=55">Cristóbal Urbano</a></strong><br />
Miembro del <em><a href="http://thinkepi.net">Grupo ThinkEPI</a></em></p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>La acción de las bibliotecas públicas en tiempos de crisis</title>
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		<pubDate>Mon, 05 Oct 2009 15:39:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José-Antonio Gómez-Hernández</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2010]]></category>
		<category><![CDATA[Acción social de las bibliotecas]]></category>
		<category><![CDATA[Bibliotecas públicas]]></category>
		<category><![CDATA[Crisis económica]]></category>
		<category><![CDATA[Usuarios]]></category>

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		<description><![CDATA[El objetivo de las reflexiones que siguen es analizar qué iniciativas, desde el punto de vista de la gestión o los servicios, deben tener las bibliotecas públicas en una situación de crisis económica o recesión como la que vivimos. Es necesario plantear este tema, en primer lugar, porque la biblioteca pública es una institución cuya<a href="http://www.thinkepi.net/accion-bibliotecas-publicas-tiempos-crisis">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El objetivo de las reflexiones que siguen es analizar qué iniciativas, desde el punto de vista de la gestión o los servicios, deben tener las bibliotecas públicas en una situación de crisis económica o recesión como la que vivimos.</p>
<p>Es necesario plantear este tema, en primer lugar, porque la biblioteca pública es una institución cuya actividad debe adecuarse al contexto, a las necesidades comunitarias y las de sus lectores. Y en segundo lugar porque hay circunstancias como la reducción en los presupuestos o la financiación, los cambios en las necesidades de los usuarios o la llegada de nuevos grupos y personas a la biblioteca, que fuerzan a ésta a reaccionar, tomar decisiones y actuar.</p>
<p>Pretendemos justificar la función de la biblioteca pública en el apoyo a los colectivos en paro o que necesitan mejorar su situación laboral y proponer medidas de actuación conjuntas con organismos de servicios sociales y principalmente los  responsables de la inserción, promoción y formación laboral de las personas.</p>
<p>Partimos de que la biblioteca pública es una institución cuya legitimidad es ser útil a su comunidad. Lo hace a través de sus servicios culturales, informativos y educativos, que presta en sus instalaciones o interactuando en las redes de información. A través de la gratuidad y el carácter compensatorio de sus servicios, contribuye a la integración y cohesión social, previene la exclusión del conocimiento y del derecho a la información.</p>
<p>Así lo hace cuado promueve servicios multiculturales, da acceso a las tecnologías de la información y las redes, atiende a colectivos desfavorecidos, etcétera. Además, sus servicios deben estar contextualizados, por lo que en momentos de crisis en los que crece el paro, las personas necesitan actualizar sus conocimientos, buscar y encontrar nuevas oportunidades laborales, reforzar su autoestima o sus capacidades, las bibliotecas públicas deberán poner en primer plano los servicios útiles a minimizar los efectos negativos de la crisis y apoyarles en la solución de sus problemas.</p>
<p>Pautas europeas como <em>Pulman</em> y <em>Calimera</em>, entre otros muchos documentos, destacan el papel de apoyo de la formación a lo largo de la vida, de la educación formal y no formal, así como la contribución al desarrollo social y económico de las bibliotecas: incluso afirman que junto con archivos y museos, deben colaborar en el desarrollo de una sólida economía local apoyando a las empresas locales y a la industria de formas diversas (ofertando servicios de información, estimulando la adquisición de habilidades básicas y dando orientación laboral).</p>
<p>Lógicamente, la biblioteca pública no es único agente –ni quizás el principal o el más asociado a esta problemática- para atender a la precariedad laboral, las dificultades económicas y formativas de las personas. Pero apostamos porque sea un elemento relevante y activo coordinado junto a otros, y que aproveche sus potencialidades: sus colecciones, la formación de su personal, su familiaridad en la vida cotidiana de los pueblos y ciudades, su apertura universal y sin requisitos previos a todos…</p>
<p><strong>1. ¿Cómo afecta la crisis a la biblioteca pública?</strong></p>
<p>La biblioteca se ve afectada por la crisis de muchas formas. Algunas son indirectas, pues la sociedad es un sistema en que los distintos elementos interactúan y se influyen. Pero directamente hay menos recursos y más usuarios que requieren servicios:</p>
<p>- Los presupuestos se reducen, tanto al inicio del año como durante el curso del mismo, como consecuencia de la reducción de ingresos de la institución de la que depende. Al margen de la financiación pública o principal, otras fuentes complementarias se pueden reducir si han de atender otras necesidades: las fundaciones y obras sociales de Cajas de Ahorro o Bancos y otras instituciones que patrocinan actividades culturales quizás tengan demandas muy básicas de carácter social que consideren prioritarias.</p>
<p>- Crece el número de usuarios porque:</p>
<p>a) Las personas en paro van más a las bibliotecas porque tienen más tiempo, y durante la que era su jornada laboral pueden acudir a las bibliotecas a estudiar, buscar información, preparar oposiciones…</p>
<p>b) Los usuarios aumentan también porque aunque no pierdan su trabajo, muchas personas adoptan hábitos de ahorro o reducción de compra de libros y otros productos culturales, que sustituyen por el uso de los recursos bibliotecarios.</p>
<p>c) La reducción de otras prácticas de ocio costosas como los viajes y en general la retracción del consumo también redunda en el uso de las bibliotecas.</p>
<p>d) Las personas en paro que vuelven al sistema educativo profesional o universitario también se convierten en usuarios potenciales y reales de los servicios bibliotecarios.</p>
<p>Igualmente, los que se convierten en opositores a puestos de trabajo en la Administración pública también aumentan y usan las bibliotecas para preparar las pruebas selectivas.</p>
<p>e) Incluso habría muchos más nuevos usuarios, que si no acuden a la biblioteca pública es porque desconocen que les puede ofrecer oportunidades de aprendizaje  no formal e informal.</p>
<p><strong>2. ¿Cuáles son las circunstancias de los usuarios en tiempos de crisis?</strong></p>
<p>El aumento del número de usuarios de la biblioteca como consecuencia de la crisis está demostrado por los informes y datos disponibles, aunque por el lógico retraso en la publicación de las encuestas españolas no lo reflejen todavía.</p>
<p>Sí lo ha hecho ya el último informe de ALA (2009) referido a Estados Unidos. En el caso español, los indicadores (por ejemplo los de 2007, Ministerio de Cultura, 2009) vienen mostrado un aumento del número de personas atendidas (25% de la población) y los préstamos (unos 53 millones), que  creemos que crecerán significativamente cuando se publiquen las estadísticas de 2008 y 2009.</p>
<p>La evolución del desempleo que estamos viviendo desde mediados de 2008 hace que muchos colectivos de personas tengan más tiempo disponible para intentar estudiar, formarse, aprender, buscar recursos para su formación o empleo, etcétera. Un número considerable de estos ciudadanos están utilizando la biblioteca pública como un espacio de estudio, información, búsqueda de recursos para su formación o incluso para aprovechar el tiempo de ocio con la lectura, el aprendizaje de competencias básicas (idiomas, tecnologías…). </p>
<p>Las personas en paro sienten la necesidad de aprovechar el tiempo, salir del hogar en el horario laboral como acostumbraban y acudir a espacios como las bibliotecas, espacios públicos donde formarse, estudiar, informarse y en general para sentir que están haciendo lo posible por su parte para reincorporarse al mercado laboral, así como para aprovechar de modo creativo y positivo el tiempo de ocio que genera el paro.</p>
<p>Estos nuevos usuarios pueden usar los servicios comunes de las bibliotecas, pero a la vez pueden tener necesidades diferentes de las de los usuarios habituales, desconocimiento o falta de experiencia previa en la biblioteca desde hace años, y a veces pueden estar viviendo situaciones de inquietud emocional  o angustia derivadas del desempleo y escasez personal y familiar… Esto ya es un primer factor de reflexión y actuación para la biblioteca.</p>
<p>Por ejemplo, el aumento del número de usuarios en la jornada laboral matutina, lo que puede hacer replantearse los horarios y servicios. Elementos como los cursos de formación, los talleres de lectura u otras actividades participativas pueden ser necesarios en este horario o en los que se pueda ajustar. En segundo lugar, se debe convertir en otra prioridad la atención en la colección a obras que apoyen la formación especialmente en competencias básicas, y la selección de fuentes de información electrónica útiles como los portales del ámbito del empleo, para su acceso local o en el portal web de la biblioteca.</p>
<p>En tercer lugar, la alfabetización informacional, la formación relativa a técnicas de estudio, búsqueda y uso de información, el apoyo al aprendizaje permanente y la mejora de las competencias básicas como las lingüísticas, tecnológicas o comunicativas pueden ser también servicios relevantes para estos colectivos, aunque sabemos de las dificultades para su puesta en práctica en las bibliotecas (Grupo de Trabajo alfin, 2009).</p>
<p>Con frecuencia, las personas más afectadas por la crisis son aquellas ya de por sí con más dificultades: los que tenían empleos precarios o que se podían realizar con baja cualificación, inmigrantes que tienen menos redes familiares y sociales de apoyo y se ocupaban en los sectores más afectados por la crisis, como el inmobiliario…</p>
<p>Es una circunstancia donde la biblioteca creo que debe hacer lo más importante, útil y relevante que sea posible para la vida de estas personas, aprovechar la crisis para implantar servicios como los de alfabetización informacional, que pueden evidenciar su utilidad en estos momentos y que ayudarán a vincular a la biblioteca con el aprendizaje permanente en la imagen social de nuestras instituciones.</p>
<p>La gratuidad del uso de las bibliotecas, sus infraestructuras, conexiones, colecciones, la atención de su personal y la formación son parte de lo que el Estado puede ofrecer para mejorar la calidad de vida y las posibilidades de los usuarios, y deben defenderse a toda costa, como se expresó en la última sesión de IFLA 2009 en Milán (<em>Libraries on the Agenda: IFLA and the economic crisis</em>. Sesión con la presidenta <strong>Claudia Lux</strong>). Y también es el momento de reforzar los enfoques bibliotecarios relacionados con el acceso y la puesta a disposición de materiales con acceso abierto, el uso de software libre&#8230;</p>
<p><strong>3. ¿Cómo financiar y prestar servicios bibliotecarios con restricciones presupuestarias?</strong></p>
<p>Algunas bibliotecas durante 2009 han ido viendo reducidos sus recursos económicos o quedando estancados en un contexto de mayor demanda de servicio. Quizás, cuando en 2008 se preparaban los presupuestos, los ayuntamientos y comunidades autónomas no veían todavía el alcance de la crisis y se renovaron en las cantidades que tenían del año anterior, o muy similares. Pero desde fines de 2008 y durante todo el año 2009, conforme se reducían los ingresos de las administraciones por impuestos derivados de la actividad económica, los derivados de las transacciones inmobiliarias y muchos otros han tenido que hacer recortes, y para el próximo año nos tememos que se acentuarán.</p>
<p>De modo que, si al principio nos da la impresión de que las bibliotecas públicas no se vieron muy afectadas, poco a poco han ido viéndose con menos recursos para dar los mismos o más servicios.</p>
<p>Una primera reflexión en este contexto, muy dura pero inevitable cuando se hace en la realidad, sería la necesidad de replantearse qué servicios mantener y cuáles reducir o cancelar si no hay dinero para todo. A veces hay que elegir qué descartar, y algunos ejemplos serían:</p>
<p>- Por ejemplo, parece fundamental defender los incrementos de horario logrados. Sería un retroceso grave tener que volver a cerrar a mediodía o en algunas horas de fin de semana cuando se ha consolidado en bibliotecas de ciudades medianas o grandes. Pero al haberse hecho a través de empresas subcontratadas pueden estar en riesgo cuando el dinero escasea.</p>
<p>- Otra cuestión básica es el mantenimiento de las adquisiciones, pues lo contrario crearía lagunas en la colección y la envejecería en términos relativos, en un momento de aumento de la demanda de préstamos.</p>
<p>- En cuanto a las actividades culturales, algunas podrían cancelarse o reducirse si en nuestro entorno las ofrecen otras entidades y por tanto puede haber alternativas a ellas. Me parece más relevante, por ejemplo, mantener las actividades de fomento de la lectura como cuentacuentos o clubes de lectura que ciclos de conferencias muy minoritarias y que otros organismos programan abundantemente.</p>
<p>Sin embargo, ciclos ya consolidados y que son un referente de nuestras bibliotecas se deben mantener aunque se haga en versiones más austeras que en anteriores ediciones y a costa de interrumpir actividades extraordinarias o que se agotan en su propia celebración sin más proyección, como la producción de exposiciones de temas elitistas, etc.</p>
<p>- Otro gasto que se suele cuestionar es el relativo a promoción, publicidad, merchandising…, pues aunque es importante se tiende a considerar superfluo frente a la prestación en sí del servicio que se publicita.</p>
<p>- Habría que intentar mantener en lo posible las contrataciones de monitores, profesionales autónomos, empresas de gestión cultural o imprenta que nos hacen cuentacuentos, animaciones, talleres, materiales de difusión, etcétera, porque para ellos las bibliotecas son una fuente de trabajo que si les quitamos junto a otros muchos, les dejarán sin viabilidad económica. Y ellos son una parte importante del tejido cultural empresarial de nuestras ciudades y regiones.</p>
<p>Pero antes de afrontar estas duras disyuntivas, la biblioteca debe luchar por mantener su capacidad de actuación y sus recursos económicos y humanos. Para ello,</p>
<p>- Es necesario ser muy activo en la negociación presupuestaria, evidenciar la utilidad social de las bibliotecas en competencia con otras áreas de la cultura y los espectáculos financiados de modo público,</p>
<p>- buscar alianzas con otras organizaciones sociales como ONGs del sector sociocultural con la que podamos coincidir en objetivos,</p>
<p>- tener en cuenta las posibilidades del voluntariado social para el mantenimiento de servicios a los colectivos excluidos y en riesgo de exclusión,</p>
<p>-intentar aprovechar las ayudas gubernamentales para la reactivación de la economía (obras de reforma y mejora de las instalaciones de la biblioteca si lo permite el <em>Plan E</em>, dotación de portátiles mediante las convocatorias de compras masivas para escolares, ayudas para digitalización, etc., habría que anticipar estas ayudas e intentar que se adapten para que las bibliotecas se puedan beneficiar de ellas,</p>
<p>- buscar la ayuda de los organismos de formación y empleo de las comunidades autónomas y los municipios, así como las posibles ayudas estatales,</p>
<p>- revisar las posibilidades de fundraising (<strong>Llueca</strong>, 2005), patrocinio o mecenazgo que se aprovechan en  otros contextos bibliotecarios,</p>
<p>- buscar la alianza con usuarios, asociaciones de amigos, medios de comunicación, mediadores como los docentes y otros profesionales sociales para encontrar la colaboración y apoyo en la reivindicación y  la prestación de los servicios bibliotecarios.</p>
<p>- aprovechar las posibilidades de las tecnologías y programas de tipo abierto y gratuito, así como las redes sociales para el intercambio de información, la gestión de contenidos, la colaboración con los usuarios, la promoción y el marketing viral.</p>
<p><strong>4. ¿Cómo está reaccionando la comunidad bibliotecaria ante la crisis?</strong></p>
<p>La progresiva percepción de la crisis ha ido generando preocupación a los bibliotecarios, ante el riesgo de pérdida de recursos, precarización o dificultades para mantener servicios, en una situación donde van viendo cómo llegan nuevos usuarios.</p>
<p>En el caso de las bibliotecas universitarias, han tenido que reducir suscripciones a revistas, y los consorcios (ICLC, 2009)  hicieron una declaración para llamar la atención sobre las políticas de precios y hacer posible el mantenimiento de las suscripciones.</p>
<p>A fines de septiembre el tema de la planificación en tiempos de crisis ha sido objeto de un congreso en México, (ALCI, 2009), y <em>Library Review</em> (especialmente el trabajo de <strong>Rooney-Browne</strong>, 2009 y varios editoriales)  y el <em>Bulletin des biblioteques de France</em> publicó un monográfico con trabajos de gran interés. En España,  esporádicamente, las bibliotecas han difundido notas de prensa sobre el incremento de sus usuarios o el tema ha tenido algún reflejo en <em>Iwetel</em> o <em>Facebook</em>.</p>
<p>Pero en general no hemos visto –o sabido ver- suficientemente el debate sobre la problemática de cómo ser más útil socialmente a los afectados por la crisis económica, los necesitados de reciclarse, adquirir o renovar sus competencias básicas. Por ejemplo, en todo el amplísimo programa de IFLA no apareció más que en la sesión con <strong>Claudia Lux</strong> el tema de la acción de las bibliotecas ante la crisis.</p>
<p>También fue un tema casi ausente en el último <em>Fesabid</em>, aunque es cierto que los programas de contenidos y las comunicaciones se preparan y aprueban con bastante antelación, quizás antes de la percepción de la dimensión profunda de la crisis que estamos viviendo. Somos conscientes de que se están haciendo muchos esfuerzos, y en el día a día ya la prestación de los servicios habituales se destina a las personas necesitadas, pero es bueno también que las bibliotecas expongan cómo están orientándose a la nueva situación para  que otros puedan seguir su estela y extender en la profesión la capacidad de reacción y anticipación a las circunstancias sociales.</p>
<p>Un ejemplo que sí se difundió ya en el Congreso de <em>Fesabid</em> 2009 fue el programa de alfabetización digital para personas desempleadas, con dos modalidades y tutorías individualizadas, gestionado desde el Servicio de Bibliotecas de la Diputación de Barcelona (<strong>Álvarez-Massó</strong>, 2009).</p>
<p>Es un programa adaptado en función del crecimiento del paro (casi 500.000 en la provincia de Barcelona a principios de 2009) y la demanda de empleo principalmente de mayores de 45 años con muy pocos estudios. Es gestionado junto al <em>Servicio Catalán de Empleo de la Generalitat de Cataluña</em> y el <em>Fondo Social Europeo</em>, y se puso en marcha en junio.</p>
<p>Se integra en un enfoque de la biblioteca como centro de aprendizaje abierto junto a programas de alfabetización informacional, apoyo a los municipios en planes de inclusión digital y formación para el ocio y la cultura. Quizás la previa participación en <em>Pulls</em> del <em>Servicio de bibliotecas de la Diputación de Barcelona</em> les hizo posible estar alerta para percibir la oportunidad de estas acciones.</p>
<p>Otro ejemplo que nos resulta cercano es el de la <em>Biblioteca Regional de Murcia</em>, que ha iniciado una colaboración con el <em>Servicio de Empleo y Formación de la Comunidad Autónoma</em> (SEF) a través del cual:</p>
<p>- Se dio formación sobre orientación laboral básica al personal de la biblioteca para que atendiera y dirigiera demandas iniciales de los usuarios a los servicios específicos.</p>
<p>- Se financiará durante 2010 las acciones de alfabetización digital de la <em>Biblioteca Regional</em> con fondos del SEF.</p>
<p>- Se va a ubicar un quiosco de información laboral gestionado por el SEF en la propia biblioteca, con información y conexiones que permitan hacer desde la biblioteca gestiones y procedimientos específicos como pedir certificaciones de vida laboral, renovar la demanda de empleo, etcétera.</p>
<p>- Se impartirán sesiones de orientación laboral para grupos reducidos, a cargo de orientadores del SEF, enfocadas a colectivos como jóvenes que buscan un primer empleo, parados de más de 45 años, inmigrantes y emprendedores.</p>
<p>- Se ha programado para febrero de 2010 unas Jornadas sobre “La acción social y educativa de las bibliotecas públicas en tiempos de crisis”, para profundizar en el planteamiento de este tema y conocer las experiencias españolas e internacionales que se están poniendo en práctica.</p>
<p><strong>5. Reflexiones finales</strong></p>
<p>La biblioteca pública es cada vez más un espacio social de información, aprendizaje y cultura para todos, de cualquier edad, nivel, formación o procedencia. Su carácter de recurso público para hacer posible el derecho a la información creemos que en estos momentos debe defenderse al máximo. Y en lo posible se debe orientar de modo compensatorio hacia las personas con menos recursos y más necesitados de competencias, que les ayuden a volver al mercado laboral o reducir las consecuencias de la falta de ingresos.</p>
<p>Es un lugar idóneo para dar apoyo a los que intentan ahora más que nunca acceder a oportunidades de aprendizaje, beneficiarse de una orientación laboral bajo demanda, recibir cursos de formación de distintas temáticas o participar en programas de refuerzo de competencias básicas como idiomas, alfabetización digital, técnicas de comunicación, entrevista o presentación de <em>currícula</em>, fuentes de información y destrezas para la búsqueda de empleo, etcétera.</p>
<p>Enfocarse a estas tareas y servicios creo que es muy coherente con los fines de las bibliotecas y un ejemplo de cómo éstas se adaptan a las necesidades sociales y se comprometen con ellas.</p>
<p>El resultado, además del beneficio para las personas, puede ser la extensión de una visión social de las bibliotecas en la que se perciba más claramente su rol mediador en el aprendizaje permanente. La contribución a la mejora de las posibilidades de inserción laboral de la ciudadanía y la adquisición de competencias básicas, genéricas o específicas, alía a la biblioteca con los servicios autonómicos laborales y de formación profesional.</p>
<p>Esto ayudará a que sea vista como esa institución de aprendizaje continuo en el conjunto de la Administración. Y por todo ello, puede ser una ocasión para que las bibliotecas se ejerciten en la gestión de su capacidad de creatividad e innovación, reforzando sus posiciones para defender los presupuestos que precisan para atender a la ciudadanía.</p>
<p>La crisis se superará, y me gustaría que de ella saliera una ciudadanía que valorara más la educación y el aprendizaje permanente que el enriquecimiento material, que fuera más crítica, participativa y solidaria y que en el imaginario colectivo la biblioteca pública estuviera presente como un recurso o una posible guía en ese cambio de rumbo que nuestro mundo necesita.</p>
<div class="notas">
<p><strong>6. Referencias</strong></p>
<p><strong>Álvarez-Massó, M.</strong> “Biblioteca Pública como Centro de Aprendizaje Abierto: abriendo nuevos horizontes en la Red de Bibliotecas Municipales de la provincia de Barcelona”. <em>XI Jornadas Españolas de Documentación</em>, Zaragoza, 20-22 de mayo, 2009.<br />
<em><a href="http://www.slideshare.net/fcampal/malvarez-massfesbid2009def">http://www.slideshare.net/fcampal/malvarez-massfesbid2009def</a></em></p>
<p><strong>Arlabosse, S., Tabah, D.</strong> &#8220;Les services et l&#8217;action des bibliothèques en direction des populations immigrées et non francophones: l&#8217;exemple de la Seine-Saint-Denis&#8221;. <em>Bulletin des Bibliothèques de France</em>, 2009, pp. 54-2.<br />
<em><a href="http://bbf.enssib.fr/consulter/bbf-2009-02-0039-006">http://bbf.enssib.fr/consulter/bbf-2009-02-0039-006</a></em></p>
<p><strong>Balavoine, A.</strong> &#8220;L&#8217;ouverture vers les domaines de l&#8217;emploi, de l&#8217;insertion et de la formation: retour d&#8217;expérience à la médiathèque de saint-quentin-en-yvelines&#8221;. <em>Bulletin des Bibliothèques de France</em>, 2009, pp.54-2<br />
<em><a href="http://bbf.enssib.fr/consulter/bbf-2009-02-0059-010">http://bbf.enssib.fr/consulter/bbf-2009-02-0059-010</a></em></p>
<p><strong>Brinkley, J.,  Lehn, C.</strong> &#8220;Alphabétisation et lutte contre l&#8217;illettrisme en Californie: l&#8217;action des bibliothèques&#8221;. Bulletin des Bibliothèques de France, 2009, pp. 54-2.<br />
<em><a href="http://bbf.enssib.fr/consulter/bbf-2009-02-0035-005">http://bbf.enssib.fr/consulter/bbf-2009-02-0035-005</a></em></p>
<p><strong>Chourrot, O., Meller-Liron, E.</strong> ”Bibliothèques et insertion professionnelle”. <em>Bulletin des Bibliothèques de France</em>, 2009, pp.54-2.<br />
<em><a href="http://bbf.enssib.fr/consulter/bbf-2009-02-0006-001">http://bbf.enssib.fr/consulter/bbf-2009-02-0006-001</a></em></p>
<p><em>Coloquio ALCI</em>. Planeación Estratégica: biblioteca en tiempos de crisis. Veracruz, Universidad Autónoma Veracruzana, 23-25 de septiembre de 2009.<br />
<em><a href="http://www.uv.mx/usbi_ver/alci09/">http://www.uv.mx/usbi_ver/alci09/</a></em></p>
<p>Declaración sobre la crisis económica global y su impacto en las compras consorciadas. International Coalition of Library Consortia, 2009.<br />
<em><a href="http://hdl.handle.net/2072/13783">http://hdl.handle.net/2072/13783</a></em></p>
<p><em>Estadística de bibliotecas públicas 2007</em>. Ministerio de Cultura.<br />
<em><a href="http://www.mcu.es/bibliotecas/MC/EBP/index.html">http://www.mcu.es/bibliotecas/MC/EBP/index.html</a></em></p>
<p><strong>Giappiconi, T, Girard, C.</strong> &#8220;Mutualiser l&#8217;action des bibliothèques territoriales et universitaires: répondre aux enjeux des formations initiale et continue&#8221;. <em>Bulletin des Bibliothèques de France</em>, 2009, pp.54-2.<br />
<em><a href="http://bbf.enssib.fr/consulter/bbf-2009-02-0018-003">http://bbf.enssib.fr/consulter/bbf-2009-02-0018-003</a></em></p>
<p><em>Hacia la alfabetización informacional en las bibliotecas públicas españolas</em>. Grupo de Trabajo de alfabetización informacional. Ministerio de Cultura, Consejo de Cooperación Bibliotecaria, 2009.<br />
<em><a href="http://www.mcu.es/bibliotecas/MC/ConsejoCB/gt_alfin/ALFIN_en_BP_2009.pdf">http://www.mcu.es/bibliotecas/MC/ConsejoCB/gt_alfin/ALFIN_en_BP_2009.pdf</a></em></p>
<p><strong>Las Vergnas, O., Prokhoroff, C. </strong>&#8220;La cité des métiers de la Villette: un outil d&#8217;insertion professionnelle au sein d&#8217;une bibliothèque&#8221;. <em>Bulletin des Bibliothèques de France</em>, 2009, pp. 54-2<br />
<em><a href="http://bbf.enssib.fr/consulter/bbf-2009-02-0050-008">http://bbf.enssib.fr/consulter/bbf-2009-02-0050-008</a></em></p>
<p><strong>Lopez, C., Yon-Cassat, F.</strong> ”Prisme, au service des demandeurs d&#8217;emploi et des créateurs d&#8217;entreprise : un pôle de ressources et d&#8217;information sur le monde de l&#8217;entreprise à la BnF”. <em>Bulletin des Bibliothèques de France</em>, 2009, pp. 54-2.<br />
<em><a href="http://bbf.enssib.fr/consulter/bbf-2009-02-0056-009">http://bbf.enssib.fr/consulter/bbf-2009-02-0056-009</a></em></p>
<p><strong>Llueca, C.</strong> “Fundraising: possibilitats I usos en les pràctiques de captació de recursos per a patrocini mecenatge o esponsorització”. <em>Item</em>, 2005, n. 39, pp. 27-38.<br />
<em><a href="http://www.raco.cat/index.php/Item/article/view/22633/40756">http://www.raco.cat/index.php/Item/article/view/22633/40756</a></em></p>
<p><strong>Netzer, M.</strong> &#8220;De la formation permanente à la formation professionnelle tout au long de la vie&#8221;. <em>Bulletin des Bibliothèques de France</em>, 2009, pp.54-2<br />
<em><a href="http://bbf.enssib.fr/consulter/bbf-2009-02-0072-012">http://bbf.enssib.fr/consulter/bbf-2009-02-0072-012</a></em></p>
<p><strong>Rooney-Browne, C.</strong> “Rising to the challenge: a look at the role of public libraries in times of recession”. <em>Library Review</em>, 2009, v.58, n.5, pp. 341-352.</p>
<p><em>The State of America&#8217;s Libraries Report</em>. American Library Asocciation. , 2009.<br />
<em><a href="http://www.ala.org/ala/newspresscenter/mediapresscenter/presskits/2009stateofamericaslibraries/State%20draft_04.10.09.pdf">http://www.ala.org/ala/newspresscenter/mediapresscenter/presskits/2009stateofamericaslibraries/State%20draft_04.10.09.pdf</a></em></p>
</div>
<p><strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=193">José-Antonio Gómez-Hernández</a></strong><br />
Miembro del <em><a href="http://thinkepi.net">Grupo ThinkEPI</a></em></p>
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		<title>Compartir datos (data sharing) en ciencia: el contexto de una oportunidad</title>
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		<pubDate>Thu, 01 Oct 2009 11:49:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Daniel Torres-Salinas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2010]]></category>
		<category><![CDATA[Acceso abierto]]></category>
		<category><![CDATA[Bibliotecas universitarias]]></category>
		<category><![CDATA[Data sharing]]></category>
		<category><![CDATA[Datos científicos]]></category>
		<category><![CDATA[Preservación digital]]></category>

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		<description><![CDATA[Introducción Recientemente, la revista Nature ha dedicado un número especial1 a un tema relevante relacionado con la comunicación científica, el data sharing; es decir, la acción de compartir con otros colegas los ficheros de datos (lo que solemos llamar raw data), generados durante el curso de una investigación. Si trabajas en medicina, por ejemplo, consistiría<a href="http://www.thinkepi.net/compartir-datos-data-sharing-en-ciencia-el-contexto-de-una-oportunidad">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Introducción</strong></p>
<p>Recientemente, la revista <em>Nature</em> ha dedicado un número especial<a name="v1"></a><sup><a href="#n1">1</a></sup> a un tema relevante relacionado con la comunicación científica, el <em>data sharing</em>; es decir, la acción de compartir con otros colegas los ficheros de datos (lo que solemos llamar <em>raw data</em>), generados durante el curso de una investigación.</p>
<p>Si trabajas en medicina, por ejemplo, consistiría en poner en línea para descarga todos los datos, convenientemente organizados, de los pacientes que han participado en un ensayo clínico o, si trabajas en bibliometría, los ficheros .txt, .xls o .mdb con las publicaciones que has analizado.</p>
<p>En fin, un concepto bastante fácil de entender y qu,e aunque pueda parecer muy en la línea de la ciencia 2.0, ya <strong>Galton</strong> en 1901 afirmaba que no se debería dejar publicar estudios biométricos si previamente los datos no se depositaban en algún lugar para su consulta<a name="v2"></a><sup><a href="#n2">2</a></sup> (<strong>Hrynaszkiewicz</strong>, 2009).</p>
<p>Asimismo, en lo que a repositorios se refiere, uno de los más veteranos, el <em>Protein Data Bank</em><a name="v3"></a><sup><a href="#n3">3</a></sup>, se inició en 1971 y una de las primeras revista en exigir los datos como condición para la publicación fue el <em>Journal of Biological Chemistry</em> en 1983 (<strong>Crawford</strong> et al., 1996).</p>
<p>Por tanto, estamos ante un viejo tema cuyo debate parece reabrirse periódicamente y en el que tal vez los documentalistas tengamos algo que decir; por ello, en esta nota, expondremos brevemente algunas de las cuestiones que rodean a esta práctica científica.</p>
<p><strong>A favor, en contra</strong></p>
<p>Según <strong>Nelson</strong> (2009), la publicación en Acceso abierto de los datos es percibida por la mayor parte de los investigadores como un ideal científico y algo beneficioso; sin embargo, no deja de ser una corriente muy minoritaria. En la literatura se ha dado buena cuenta de sus bondades ya que compartir datos contribuye a reproducir, replicar y verificar resultados obtenidos por otros (<strong>Renolls</strong>, 1997), favorece la posibilidad de reutilización de esos datos para otro tipo de análisis diferente al original (<strong>Piwowar</strong> y <strong>Fridsman</strong>, 2007), permite combinar diferentes archivos para realizar metaánalisis (<strong>Ramasamy</strong> et al., 2008) y es un arma eficaz en la lucha contra el fraude.</p>
<p>Y si esto no nos convence, además, produce una aceleración en la citación e incrementos en el número de citas del 70% <strong>(Piwowar</strong> et. al, 2008). Sin embargo pese a la percepción positiva y al puñado de argumentos, los científicos no se animan y el investigador prefiere mantener sus ficheros en su disco duro hasta que un día éste dé “error fatal” y desaparezcan para siempre.</p>
<p>Claro, si uno analiza la cuestión, no les falta razón ya que por ahora son muchas las dudas en torno al tema. La cuestión básica “¿dónde deposito mis datos?” aún no está resuelta ya que apenas existen repositorios ni infraestructuras y, además, en el caso de que se crearan, las incertidumbres sobre el destino de los datos son enormes; la escasa protección en caso de apropiaciones indebidas, la falta de reconocimiento a la hora de ser citado o la posibilidad de que otros hagan papers a costa de nuestro esfuerzo, son cuestiones a resolver.</p>
<p>Pero principalmente no olvidemos que los datos son el motor de las publicaciones y éstas, para el científico, son un bien intercambiable por dinero en forma de tramos o de financiación y nadie en su sano juicio va a poner a disposición de desconocidos su pequeño capital.</p>
<p>Por todo esto, el <em>data sharing</em> como práctica generalizada implica no sólo un cambio cultural sino también unas reglas de juego bien establecidas; y aunque puede generar beneficios colectivos también puede provocar perjuicios individuales y al final, estos últimos, decantan la balanza.</p>
<p><strong>Compartir datos por decretazo</strong></p>
<p>Sin embargo ya hay algunos que se están tomando el tema en serio y si no quieren compartir voluntariamente se les obliga. Esta posición se entiende desde el punto de vista de una Administración pública ya que ellas financian la investigación y el <em>output</em> de sus proyectos no debe ser sólo un conjunto de resultados y conclusiones.</p>
<p>Ellas también tendrían que reclamar los datos generados que deberían poder ser utilizados por otros científicos del mismo sistema público. Asimismo se reciclarían todos esos proyectos que no alcanzaron los resultados esperados pero cuyos datos sí pueden ser de interés y, en última instancia, se podrían evitar investigaciones duplicadas ahorrándose un poco de dinero.</p>
<p>En fin, las agencias pagan y tendrían que darse cuenta que los datos no son de los científicos que ejecutan los proyectos sino de ellas, que para eso ponen el dinero sobre la mesa.</p>
<p>Aunque esta política pueda parecer exagerada, agencias y organismos, nacionales y supracionales se están poniendo en marcha (<strong>Fukasaku</strong>, 2007). El ejemplo más claro es el de los <em>National Institutes of Health</em> (NIH)<a name="v4"></a><sup><a href="#n4">4</a></sup>, que desde 2003 exigen a todos los proyectos financiados con más de 500.000 US$ que compartan sus datos.</p>
<p>El plan de los NIH es muy sencillo: los investigadores al presentar la solicitud deben incluir un plan para compartir los datos generados por el proyecto. Además los NIH no han dejado solos a los investigadores y han creado diversos repositorios como el <em>GenBank</em><a name="v5"></a><sup><a href="#n5">5</a></sup>, <em>Protein Cluster</em><a name="v6"></a><sup><a href="#n6">6</a></sup> o <em>PubChem</em><a name="v7"></a><sup><a href="#n7">7</a></sup>.</p>
<p>Si a esta política le sumamos la reciente, relativa a que todas las publicaciones sufragadas por los NIH deben ponerse en acceso abierto (<strong>Martínez</strong>, 2008), podemos sospechar cuál puede ser el siguiente paso a unos años vista.</p>
<p>Se puede concluir que si los investigadores no se animan a compartir de forma natural, lo mejor es actuar con políticas de decretazo como la de los NIH, lo que pensado en frío no deja de ser un poco triste.</p>
<p><strong>Una buena oportunidad</strong></p>
<p>Dejando tristezas a un lado, si estas políticas se extendieran y al final los argumentos a favor prevalecieran sobre los argumentos en contra, el tema nos presentaría un buen puñado de problemas técnicos bastante estimulantes; y es que colgar datos no es igual que colgar ppts o compartir enlaces; nos encontramos con información mucho más compleja, con especificidades propias de cada especialidad, a veces sujeta a leyes de protección de datos (por ejemplo de pacientes), con formatos múltiples (numéricos, textuales, multimedia…; sas, html, raw…), que requerirían pautas de normalización y presentación para su depósito, que necesitarían de sistemas de recuperación más complejos y más amigables y que necesitarían de una conservación de los datos a largo plazo.</p>
<p>A todo esto habría que sumar unas normas éticas y un contexto legal para proteger a los depositantes y por supuesto encontrar quien corra con los costes de las infraestructuras y formación de los científicos. En fin, toda una serie de cuestiones que no se resuelven en dos días ni en dos años.</p>
<p>Está claro, por tanto, que en toda esta historia puede haber algo positivo para nosotros, si las grandes triunfadoras del <em>Open Access</em> han sido las bibliotecas universitarias, como las entidades encargadas de tutelar los repositorios, con los repositorios de datos puede o debe ocurrir lo mismo y quizás deberían ser los profesionales de la información los encargados de comenzar a resolver los problemas reseñados y abonar el terreno.</p>
<p>El editorial de <em>Nature</em> (2009) no puede ser más explícito al respecto: la comunidad científica, para llevar a cabo el <em>data sharing</em>, necesita el equivalente digital de las bibliotecas actuales, es decir, alguien que preserve y haga accesible todos esos datos y se apunta directamente a las bibliotecas universitarias, como instituciones, y al data management, como rama del conocimiento, como los pilares sobre los que se debe apoyar el futuro del data sharing.</p>
<p>Ante estas afirmaciones no voy a apuntar qué es lo que se debe o no se debe enseñar en las facultades de documentación, simplemente apuntar que estamos ante otra muy buena oportunidad: la especialidad denominada <em>data curation</em>.</p>
<div class="notas">
<p><strong>Notas y enlaces</strong></p>
<p><a name="n1"></a><strong>1.</strong> <em><a href="http://www.nature.com/news/specials/datasharing/index.html">http://www.nature.com/news/specials/datasharing/index.html</a></em></p>
<p><a name="n2"></a><strong>2.</strong> Texto original de <strong>Galton</strong> (<em>Biometrika</em>, n. 1, 1901): “&#8217;<em>I have begun to think that no one ought to publish biometric results, without lodging a well-arranged and well-bound manuscript copy of his data in some place where it should be accesible</em>”.</p>
<p><a name="n3"></a><strong>3.</strong> <em><a href="http://www.rcsb.org/pdb/home/home.do">http://www.rcsb.org/pdb/home/home.do</a></em></p>
<p><a name="n4"></a><strong>4.</strong> <em><a href="http://grants.nih.gov/grants/policy/data_sharing/">http://grants.nih.gov/grants/policy/data_sharing/</a></em></p>
<p><a name="n5"></a><strong>5.</strong> <em><a href="http://www.ncbi.nlm.nih.gov/Genbank/index.html">http://www.ncbi.nlm.nih.gov/Genbank/index.html</a></em></p>
<p><a name="n6"></a><strong>6.</strong> <em><a href="http://www.ncbi.nlm.nih.gov/sites/entrez?db=proteinclusters">http://www.ncbi.nlm.nih.gov/sites/entrez?db=proteinclusters</a></em></p>
<p><a name="n7"></a><strong>7. </strong><em><a href="http://pubchem.ncbi.nlm.nih.gov/">http://pubchem.ncbi.nlm.nih.gov/</a></em></p>
<p><strong>Referencias</strong></p>
<p><strong>Crawford, Susan Y.; Hurd, Julie M.; Weller, Ann C.</strong> “From print to electronic: the transformation of scientific communication”. Medford: ASIS, 1996.</p>
<p><strong>Fukasaku, Yukiko</strong>. International initiatives in data sharing: OECD, CODATA and GICSI. 2007. Disponible en:<br />
<em><a href="http://www.aepic.it/conf/viewabstract.php?id=269&#038;cf=10">http://www.aepic.it/conf/viewabstract.php?id=269&#038;cf=10</a> </em></p>
<p><strong>Hrynaszkiewicz, Iain; Altman, Douglas</strong>. “Towards agreement on best practice for publishing raw clinical trial”. <em>Trials</em>, 2009, v. 10, n. 17. Disponible en:<br />
<em><a href="http://www.trialsjournal.com/content/10/1/17">http://www.trialsjournal.com/content/10/1/17</a></em></p>
<p><strong>Martínez, Luis-Javier</strong>. “Más acceso abierto”. <em>Observatorio de Martinej</em>, 2008. Disponible en:<br />
<em><a href="http://martinej.wordpress.com/2008/01/24/mas-acceso-abierto-nih/">http://martinej.wordpress.com/2008/01/24/mas-acceso-abierto-nih/ </a></em></p>
<p><strong>Martínez-Uribe, Luis; Macdonald, Stuart</strong>. &#8220;Un nuevo cometido para los bibliotecarios académicos: data curation&#8221;. <em>El profesional de la información</em>, 2008, v. 17, n. 3, mayo-junio, pp.  273-280.</p>
<p><em>Data&#8217;s shameful neglect</em>. <em>Nature</em>, 2009, v. 461, n. 7261, p. 145.</p>
<p><strong>Nelson, Bryn</strong>. “Empty Archives”. <em>Nature</em>, 2009, v. 461, n. 10, pp. 160-163.</p>
<p><strong>Piwowar, Heather; Fridsma, Douglas B.</strong> “Examining the uses of shared data”. Nature Preceedings, 2007. Disponible en:<br />
<em><a href="http://precedings.nature.com/documents/425/version/3">http://precedings.nature.com/documents/425/version/3</a></em> </p>
<p><strong>Piwowar, Heather; Day, Roger S.; Fridsma, Douglas B.</strong> “Sharing Detailed Research Data Is Associated with Increased Citation Rate”. <em>Plos One</em>, 2007, v. 3, e308.</p>
<p><strong>Ramasamy, Adaikalavan; Mondry, Adrian; Holmes Chris C.; Altman, Douglas G.</strong> “Key Issues in Conducting a Meta-Analysis of Gene Expression Microarray Datasets”. <em>Plos Medicine</em>, 2008, v. 5, n.9, e184.</p>
<p><strong>Rennolls, Keith</strong>. “Science demands data sharing”. BMJ, 1997, v. 315, n. 7106. Disponible en:<br />
<em><a href="http://www.bmj.com/archive/7106/7106l7.htm">http://www.bmj.com/archive/7106/7106l7.htm</a></em></p>
<p><strong>Roba-Stuart, Óscar.</strong> &#8220;Archivos de datos en línea para ciencias sociales&#8221;. <em>El profesional de la información</em>, 2003, v. 12, n. 5, sept.-oct., pp. 400-410.</p>
</div>
<p><em><a href="http://www.directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=772">Daniel Torres-Salinas</a> </em><br />
Miembro del <em><a href="http://thinkepi.net">Grupo ThinkEPI</a></em></p>
]]></content:encoded>
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		<item>
		<title>Biblioteca pública Sociedad Limitada</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/biblioteca-publica-sociedad-limitada</link>
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		<pubDate>Mon, 28 Sep 2009 13:42:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Leiva-Aguilera</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2010]]></category>
		<category><![CDATA[Bibliotecas públicas]]></category>
		<category><![CDATA[Espacios]]></category>
		<category><![CDATA[Financiación]]></category>
		<category><![CDATA[Servicios]]></category>
		<category><![CDATA[Usos]]></category>

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		<description><![CDATA[Con este texto quiero plantear una hipotética biblioteca que pudiera funcionar bajo la forma jurídica y las reglas de una empresa privada, sin por ello perder de vista lo que es y debe ser una biblioteca pública. Estoy hablando de un centro que debería alcanzar estos dos objetivos: - Cumplir las misiones de la biblioteca<a href="http://www.thinkepi.net/biblioteca-publica-sociedad-limitada">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Con este texto quiero plantear una hipotética biblioteca que pudiera funcionar bajo la forma jurídica y las reglas de una empresa privada, sin por ello perder de vista lo que es y debe ser una biblioteca pública. Estoy hablando de un centro que debería alcanzar estos dos objetivos:</p>
<p>- Cumplir las misiones de la biblioteca pública<br />
- Ser rentable económicamente</p>
<p>No es un texto de finales sino todo lo contrario: se trata de un borrador abierto a cualquier aportación. Con él me gustaría abrir un debate que ponga sobre la mesa las flaquezas de la propuesta, que lleve más allá posibles aciertos y que, en todo caso, nos ayude a todos a plantearnos cosas que muchas veces parecen imposibles de plantear, por tabú o por la simple inercia del día a día.</p>
<p><strong>La biblioteca</strong></p>
<p>Todos conocemos cuáles son las misiones de la biblioteca pública y sabemos que ésta debe contribuir a que los ciudadanos tengan acceso a la formación, a la información y al entretenimiento sin que importe su origen, categoría social, religión o sus opciones de vida. También sabemos que todo esto deben obtenerlo de forma gratuita, así que el modelo de negocio de esta biblioteca no puede basarse en el cobro directo por los servicios bibliotecarios ofrecidos. Por lo menos no por los esenciales&#8230;</p>
<p>En todo caso, dejo el modo de conseguir ingresos para más adelante y me centro en la propia biblioteca. Vamos a necesitar clientes (o usuarios, como cada uno prefiera) y cuantos más mejor, así que tenemos que atraer público nuevo además de quitarle a nuestra competencia el que tiene (o parte de él): la biblioteca pública de titularidad pública.</p>
<p>Estos son algunos de los elementos con los que deberemos contar inexcusablemente, porque las bibliotecas públicas cuentan con ellos:</p>
<p>- Una sede física en un lugar céntrico y conveniente dentro de la comunidad local a la que vamos a dar servicio.</p>
<p>- Una sede virtual para esa misma comunidad y para atraer a público más lejano.</p>
<p>- Un fondo formado por documentos en cualquier formato.</p>
<p>- Personal especializado que sea capaz de gestionar el fondo y ayudar al usuario en todo lo que sea necesario. Dicho personal debe ser proactivo y comprometido para conseguir que todos y cada uno de los usuarios tengan una experiencia que les anime a repetir.</p>
<p>- Un programa variado de actividades culturales y de ocio adaptado a distintas franjas de edad.</p>
<p>Con éstos y algunos otros estaríamos ofreciendo lo mismo que la competencia, pero necesitamos más cosas o no llegaremos a ningún lado. Se me ocurren estas ideas:</p>
<p>- Insonorizar totalmente una zona para los que necesiten estar concentrados. En ella no se permite ningún ruido.</p>
<p>- Otra zona de la biblioteca permite hablar de modo que los usuarios puedan realizar una lectura social (por ejemplo, consultar juntos el ejemplar del catálogo de <em>Ikea</em> que tiene la biblioteca y discutir cómo van a decorar su casa), comentar los últimos escándalos políticos, jugar al parchís, etc.</p>
<p>- Abrir un bar dentro de la biblioteca. Se puede separar un espacio para quien quiera realizar un uso bastante ruidoso, pero las consumiciones y la comida se pueden llevar a cualquier espacio del centro. Hay camareros que se encargan de mantener todo el espacio limpio.</p>
<p>- Abrir un restaurante dentro del edificio de la biblioteca pero separado físicamente de ella. Debe dar a la calle para captar clientes que no necesariamente vayan a la biblioteca.</p>
<p>- Habilitar una zona de juegos. Dentro de ella se puede jugar a videojuegos o a juegos de mesa (que también se pueden desplazar a la zona anterior). También hay juguetes para los más pequeños.</p>
<p>- Construir una sala de proyección. Además de espacios para el visionado de películas en solitario, se pueden programar proyecciones temáticas. Esta sala también puede servir para sesiones acústicas y debe estar abierta a actividades promovidas por los ciudadanos.</p>
<p>- Construir una sala de conferencias. En ella se llevan a cabo actos organizados por la biblioteca, pero también se permite a los ciudadanos y entidades locales hacer uso del espacio: presentaciones de productos, lecturas de poesía, convocatorias políticas, iniciativas cívicas&#8230;</p>
<p>- Habilitar espacios para grupos permitiendo en ellos múltiples usos: trabajos en grupo los estudiantes, reuniones las asociaciones de vecinos, sesiones de karaoke algún grupo de amigos, etc.</p>
<p>- Tarjeta de fidelidad. Integrada en el carné de socio, premiará el uso de la biblioteca (más documentos en préstamo, las coca colas del bar más baratas, un menú gratis por cada diez en el restaurante, un masaje gratis por cada diez horas de uso de la red wifi, etc.).</p>
<p><strong>Los ingresos</strong></p>
<p>Todo lo anterior es muy caro y en una biblioteca pública-empresa no hay impuestos que lo cubran (seguro que estás pensando que tampoco sería posible en una biblioteca pública-pública). Así que necesitamos ingresos, y éstos podrían venir por estas vías:</p>
<p>- Cobrando parte de los servicios que van más allá de lo “puramente social”. Creo que se podría cobrar por las presentaciones comerciales, por algunos usos del auditorio y la sala de proyecciones o por el uso de salas para iniciativas privadas con ánimo de lucro.</p>
<p>- Las consumiciones del bar.</p>
<p>- El consumo en el restaurante.</p>
<p>- Conseguir patrocinios para las actividades que organiza la biblioteca. Debemos tener en cuenta que queremos atraer a casi toda la población, así que las empresas de la zona tendrán un espacio donde llegar fácilmente al cerebro de los consumidores.</p>
<p>- Vender espacios publicitarios dentro de la propia biblioteca. </p>
<p>Ejemplos:</p>
<ul>
<li>Zona de juegos patrocinada por el <em>Gimnasio Martínez</em>.</li>
<li>Zona infantil patrocinada por la <em>Guardería Cortiscuelas</em>.</li>
<li>Zona de silencio patrocinada por <em>Balneario Maripili</em>.</li>
</ul>
<p>-Vender productos con la imagen corporativa de la biblioteca. Dado que tendremos un servicio muy bien valorado por todos y la imagen será atractiva, será fácil que la gente quiera tener nuestras prendas: camisetas, llaveros, toallas, libretas, chicles, zapatillas de deporte, relojes, etc.</p>
<p>- Acuerdos económicos con empresas para que entren dentro del programa de nuestra tarjeta de fidelidad.</p>
<p><strong>¿Qué sacamos de todo esto?</strong></p>
<p>Seguramente lo que planteo aquí como algo preliminar y claramente incompleto no tiene posibilidades de salir adelante.</p>
<p>O quizá sí&#8230; pero lo que pretendo no es presentar un plan de empresa sino dar rienda suelta a algunas ideas. Olvídate de la empresa privada y piensa en una biblioteca pública de las reales&#8230;</p>
<p>¿Qué harías en tu biblioteca si no hubiera nada que te parara los pies?</p>
<p>¿Podría entrar dentro de las misiones de la biblioteca pública tener un frontón para que los ciudadanos puedan introducirse al deporte?</p>
<p>¿Qué opciones de financiación pueden ser válidas más allá de las actuales?</p>
<p>¿Es inviable introducir la publicidad en la biblioteca de forma clara?</p>
<p>¿Crees positivo que la biblioteca amplíe su alcance y se convierta también en un centro cívico?</p>
<p>¿Dejarías a los chavales jugar al parchís o a los abuelos al dominó en una sala de lectura?</p>
<p><strong><a href="http://www.kronosdoc.com/gtbib/directorios/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=61">Javier Leiva-Aguilera</a></strong></p>
<p>Miembro del <em><a href="http://thinkepi.net">Grupo ThinkEPI</a></em></p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Las interfaces de usuario del mañana, hoy: ¿están siendo los dispositivos móviles el acicate necesario?</title>
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		<pubDate>Fri, 25 Sep 2009 19:35:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>David Maniega-Legarda</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2010]]></category>
		<category><![CDATA[Dispositivos móviles]]></category>
		<category><![CDATA[Interacción]]></category>
		<category><![CDATA[Interfaces]]></category>
		<category><![CDATA[Netbooks]]></category>
		<category><![CDATA[Notebooks]]></category>
		<category><![CDATA[Pantallas táctiles]]></category>
		<category><![CDATA[Teléfonos]]></category>

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		<description><![CDATA[Mucho se ha escrito los últimos años sobre el diseño de interfaces de usuario en base a las aplicaciones que se muestran al usuario, cada vez más enfocadas a la productividad y la facilidad de manejo de forma intuitiva. En paralelo, diferentes empresas llevan tiempo investigando en otro concepto relacionado, aunque no estrictamente con las<a href="http://www.thinkepi.net/interfaces-usuario-manana-hoy-dispositivos-moviles-acicate-necesario">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Mucho se ha escrito los últimos años sobre el diseño de interfaces de usuario en base a las aplicaciones que se muestran al usuario, cada vez más enfocadas a la productividad y la facilidad de manejo de forma intuitiva. </p>
<p>En paralelo, diferentes empresas llevan tiempo investigando en otro concepto relacionado, aunque no estrictamente con las funcionalidades de las interfaces, sino con el concepto del NUI (<em><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Natural_user_interface">Natural User Interfaces</a></em>) o, lo que es lo mismo, el diseño de nuevas maneras de interactuar con dispositivos sin el uso de periféricos, como pueda ser el teclado o el ratón.</p>
<p>Entre los desarrollos basados en esta disciplina tenemos resultados tan populares como el famoso <em>iPhone</em> o la consola <em>Wii</em> de <em>Nintendo</em>, que aprovechan las capacidades que nos ofrecen las tecnologías táctiles y gestuales para diseñar sus productos de cara a su comercialización masiva.</p>
<p>Pero no toda la investigación reside en esta tecnología: se están realizando nuevos productos capaces de reconocer objetos reales e interactuar con ellos, como es el caso de la <em><a href="http://www.microsoft.com/surface/">Surface</a></em> de <em>Microsoft</em>, o dar un paso más allá en el reconocimiento de los movimientos de las personas.</p>
<p>En este sentido, la industria de los videojuegos está apostando de forma firme y con gran potencial para poder jugar sin necesidad de controles. En esta dirección, en junio de 2009 <em>Microsoft</em> presentó su apuesta a través del Proyecto <em><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Project_Natal">Natal</a></em>, un sistema basado en sensores y una cámara ubicados delante de la pantalla que es capaz de capturar los movimientos del usuario, creando un entorno 3D 100% immersivo que se aplicará a los contenidos que se desplieguen en su consola <em>XBox</em>.</p>
<p>Aunando el avanzado estado en que se encuentran las tecnologías asociadas al reconocimiento de voz, en este entorno se le pueden dar órdenes al personaje o avatar para ejecutar acciones o movimientos.</p>
<p>Esto marca el inicio de una carrera imparable hacia el futuro de los controles de los diferentes dispositivos y de las diferentes aplicaciones que se puedan crear, bien tengan fines lúdicos como los videojuegos o productivos de cara a las empresas.</p>
<p>Si analizamos las perspectivas que esto nos posibilita y añadimos un poco de aquella ciencia ficción de unas décadas atrás, no es nada extraño pensar en los controles gestionados gracias a la interacción cerebro-máquina, como es el caso de la empresa <em><a href="http://www.neurosky.com/">NeuroSky</a></em>, que ya dispone de unos cascos que son capaces de captar diferentes vibraciones emitidas por el cerebro para realizar acciones, transformando sensaciones en acciones, algo así como la capacidad de leer la mente y que, paradójicamente, ya hacía el famoso ordenador <em>Hall 9000</em> de la película &#8220;<em>2001: A space odissey</em>&#8220;, que era capaz de realizar acciones a partir de los estados de ánimo y pensamientos de los ocupantes de la nave espacial.</p>
<p>Todo ello nos lleva a pensar en un futuro entorno donde lo importante no serán los dispositivos únicamente, sino todo aquello que nos rodee y con lo que podamos interactuar sin necesidad de cargar con diferentes aparatos.</p>
<p><strong>Aquí y ahora</strong></p>
<p>Pero volviendo a una realidad más tangible y cotidiana, cada día vemos como miles de personas interactúan con diferentes dispositivos portátiles de diferentes compañías, formas, tamaños, funcionalidades, etc. Algunos, como los teléfonos móviles, han roto todas las barreras “previsibles” -que no imaginables- para convertirse en verdaderas oficinas móviles, generando un nuevo concepto formal a la hora de acceder y gestionar la información.</p>
<p>Uno de los principales elementos que está focalizando a los dispositivos móviles hacia estas nuevas cotas de portabilidad y gestión es el hecho de desplazar muchas de las aplicaciones hacia la “nube” (<em>cloud computing</em>), de forma que se pueden reducir ostensiblemente las necesidades tecnológicas básicas de los dispositivos, permitiendo trabajar en nuevo software más enfocado a la conectividad y el <em>workflow</em> propio de las acciones de gestión.</p>
<p>La idea no es nueva conceptualmente, pero lo es en la manera en cómo se está solucionando. Si hacemos uso de la memoria reciente es interesante recordar, no sin cierta nostalgia por el nuevo mundo de posibilidades que se nos abría, cómo los teléfonos móviles, pda’s, <em>Smartphones</em>, etc., se orientaban hacia una tecnología emergente que facilitaba el acceso a internet a velocidades hoy día irrisorias, pero que en su momento suponían una nueva vía de exploración. Nos referimos al protocolo wap.</p>
<p>La clave de que no tuviera el éxito esperado no fue otra que el cómo se representaba la información en los diferentes dispositivos. Recordemos que era textual, lo que entraba en contradicción con el uso de internet, ya gráfico e incluso por exceso (aunque eso es tema de reflexión para otra nota).</p>
<p>La experiencia de usuario ante una interfaz no gráfica, unido a unas posibilidades de desarrollo de aplicaciones más que limitada y una velocidad de acceso por evolucionar, son argumentos más que suficientes para abandonar esta tecnología. Esto nos lleva a pensar cómo un cambio de paradigma a “peor” puede hacer que un nuevo avance tecnológico se quede a las puertas del éxito sin conseguirlo. A eso lo podemos calificar de “fracaso previsible”.</p>
<p>Sin embargo, a día de hoy, el resurgir de los dispositivos móviles como teléfonos o <em>notebooks</em> es una realidad y es necesario pensar qué elementos están contribuyendo a ese éxito tan rotundo. Es evidente que los nuevos dispositivos han mejorado muchísimo sus prestaciones, minimizando el impacto del peso en muchos componentes, sin olvidar su rendimiento.</p>
<p>Pero una de las claves principales, al margen de la evolución tecnológica de chips y procesadores de alto rendimiento con bajos índices de consumo, es la relativa a los nuevos desarrollos establecidos en el diseño de nuevas interfaces de usuario mucho más intuitivas y enfocadas a la producción más allá del tradicional uso del ordenador, donde la existencia de todos los periféricos imaginables han estado relegando casi a un segundo plano el estudio y análisis de nuevos y mejorados controles.</p>
<p>En este sentido, vemos como en el mercado han ido apareciendo nuevos dispositivos pensados para mejorar los procesos de interacción sin tener que incrementar los tamaños ni pesos de los mismos, lo que supondría volver a caer en el temido “fracaso previsible”. Los usuarios de dispositivos móviles quieren que sean eso, móviles, no simplemente “portables”, que se puedan llevar encima sin gran esfuerzo ni bajo incomodidades extra.</p>
<p>La clave es, ¿cómo hacerlo posible para no depender de otros periféricos?</p>
<p>Bueno, aquí las leyes de mercado han ido marcando diferentes pautas, creando grupos de adeptos hacia diferentes tendencias. Buena nota de ello es la competencia existente entre los dispositivos como la <em>Blackberry</em> o los teléfonos <em>Nokia NSeries</em> y el <em>iPhone</em> o el <em>HTC G1</em>.</p>
<p>Los primeros incluyen un teclado incorporado, ya sea visible o escondido bajo una “segunda piel”, mientras que los segundos incluyen unas grandes pantallas táctiles basadas en tecnología <em>AM-OLED WXVGA</em>, que integran los controles principales como el teclado en la propia pantalla sin añadir ningún otro elemento complementario.</p>
<p>Más allá de las discusiones sobre las preferencias del usuario de cara a utilizar una u otra modalidad, lo cierto es que las posibilidades de las pantallas táctiles de los dispositivos obligan a diseñar interfaces de usuario más intuitivas y eficaces, lo que conlleva el desarrollo de nuevo software pensado para los nuevos modelos de interacción, mucho más complejos que la “simple” interacción táctil.</p>
<p>Pero no todas las evoluciones en diseños de interacción táctiles están centradas en los dispositivos móviles. La industria está cada vez más determinada en potenciar la tecnología táctil en nuestros ordenadores personales. Claro ejemplo de esta tendencia es la reciente aparición del sistema operativo <em><a href="http://www.microsoft.com/spain/windows/windows-7/whats-new.aspx">Windows 7</a></em>, el primero en ofrecer la funcionalidad <em><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Multi-touch">multi-touch</a></em>, o por ejemplo los productos lanzados al mercado por parte de <em>Hewlett-Packard</em> con sus ordenadores estrella basados en <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Resistive_touchscreen">tecnología táctil óptica</a>, que proporciona una gran mejora en la calidad de la imagen y un coste más bajo que las pantallas táctiles resistivas, utilizadas hasta el momento por un gran número de equipos.</p>
<p>Este último tipo de pantallas se ven afectadas en los procesos de interacción si están rayadas o tienen algún tipo de rasguño, dejando la zona afectada casi inoperativa. En cambio, las pantallas táctiles ópticas no se ven influenciadas por este tipo de inconvenientes, que quedan relegados a un plano simplemente estético.</p>
<p>Otra de las ventajas que supone la adopción de pantallas táctiles de nueva generación es que permiten realizar acciones naturales utilizando nuestros propios dedos o un apuntador (lápiz táctil), estableciendo incluso diferentes acciones en función del tipo de presión ejercida sobre la pantalla, y aquí radica uno de los retos que se plantea a los productores de software: crear aplicaciones pensadas para entornos táctiles. Esta cuestión encierra un bucle en el que la industria está inmersa. ¿Qué ha de ser primero, los equipos con tecnología táctil o las aplicaciones?</p>
<p>Mientras no madure el mercado de los equipos táctiles, la apuesta por crear aplicaciones para dichos entornos crece lentamente. Pero, por el contrario, si no se crean nuevas aplicaciones para equipos táctiles no se verá la necesidad del mercado. La problemática está ya planteada, ahora hay que ver cómo se comporta el mercado.</p>
<p>Con la aparición del primer sistema operativo con tecnología táctil, como hemos comentado anteriormente, no nos costaría imaginar un conjunto de aplicaciones basadas en tecnología táctil, donde el acceso a los contenidos, su manipulación y gestión sea más práctica, productiva e incluso más divertida utilizando el modo táctil.</p>
<p>Por ejemplo, las aplicaciones basadas en mapas (<em>Google Earth</em>, <em>Google Maps</em>, <em>Yahoo! Maps</em>, <em>Bing Maps</em>) son claros candidatos a ser gestionados mediante la tecnología táctil de forma mucho más natural incluso, lo mismo que ocurriría con programas de edición de imágenes o vídeo, gestión de escritorios (basta con ver las posibilidades que nos ofrece <em><a href="http://bumptop.com/">BumpTop</a></em>, un escritorio en 3D), administradores de ficheros, entornos para mundos virtuales en 3D, catálogos comerciales de todo tipo con sus carros de la compra (supermercados, tiendas de informática, de ropa, concesionarios de automóviles, etc.), e incluso los propios buscadores de internet (pensando especialmente en aquellos cuya gestión se realiza bajo una interfaz gráfica rica, como pueda ser el caso de <em><a href="http://search.spacetime.com/">SpaceTime 3D</a></em>, etc.</p>
<p>Todo ello es posible, simplemente es necesario pensar “<em>out of the box</em>” para crear nuevos modelos de interacción, donde un nuevo “periférico” (los dedos, o los gestos), plantea nuevas formas de interacción y, por consiguiente, nuevas maneras de pensar el software para que se adecue a éstas.</p>
<p>En los próximos años veremos cómo la tecnología táctil, gestual y biométrica nos rodeará mucho más de lo que imaginamos a día de hoy, es algo imparable, y nosotros, como gestores de la información, creadores de contenidos y expertos en el diseño de interfaces, debemos estar preparados.</p>
<div class="notas">
<p><strong>Algunos enlaces interesantes:</strong></p>
<p>8º Foro de Innovación: Tecnología táctil, posibilidades y experiencias. Oficina Abierta de Innovación de la UOC.<br />
<em><a href="http://www.innovauoc.org/foruminnovacio/es/2009/06/8-forum-innovacio-tecnologia-tactil-touchscreen">http://www.innovauoc.org/foruminnovacio/es/2009/06/8-forum-innovacio-tecnologia-tactil-touchscreen</a></em></p>
<p><strong>Buxton, Bill</strong>. &#8220;Multi-Touch Systems that I Have Known and Loved&#8221;.<br />
<em><a href="http://www.billbuxton.com/multitouchOverview.html">http://www.billbuxton.com/multitouchOverview.html</a></em></p>
<p><strong>Chamorro-Posada, P.; Martín-Gil, J.; Martín-Ramos, P.; Navas-Gracia, L.M.</strong> Fundamentos de la Tecnología OLED. Universidad de Valladolid, 2008.<br />
<em><a href="http://www.scribd.com/doc/13325893/Fundamentos-de-la-Tecnologia-OLED">http://www.scribd.com/doc/13325893/Fundamentos-de-la-Tecnologia-OLED</a><br />
</em></p>
<p><em>HP&#8217;s TouchSmart PCs.</em><br />
<em><a href="http://www.hp.com/latam/hogar/touchsmart/index.html">http://www.hp.com/latam/hogar/touchsmart/index.html</a></em></p>
<p><em>Natural User Interface</em><br />
<em><a href="http://natural-ui.com/">http://natural-ui.com/</a></em></p>
<p><em>NUI Group</em><br />
<em><a href="http://www.nuigroup.com/">http://www.nuigroup.com/</a></em></p>
<p>Tecnologías implicadas en el concepto de pantallas táctiles o <em>Touchscreen</em>.<br />
<em><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Touch_screens">http://en.wikipedia.org/wiki/Touch_screens</a></em>
</div>
<p><strong><a href="http://www.kronosdoc.com/gtbib/directorios/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=96">David Maniega-Legarda</a></strong><br />
Miembro del <em><a href="thinkepi.net">Grupo ThinkEPI</a></em>.</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
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		<title>El vídeo en los cibermedios: algunas certezas y muchas dudas</title>
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		<pubDate>Thu, 24 Sep 2009 14:11:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pere Masip</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2010]]></category>
		<category><![CDATA[Cibermedios]]></category>
		<category><![CDATA[Contenidos multimedia]]></category>
		<category><![CDATA[España]]></category>
		<category><![CDATA[Multimedia]]></category>
		<category><![CDATA[Prensa digital]]></category>
		<category><![CDATA[Vídeo]]></category>
		<category><![CDATA[Vídeo informativo]]></category>

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		<description><![CDATA[El año 2007 fue catalogado como el año del vídeo1. Ciertamente, por ese entonces, los principales cibermedios españoles, aprovechando la remodelación de sus sitios web, incorporaron progresivamente elementos multimedia, en particular vídeos. Dicho rediseño no se trató de un simple lavado de cara, sino que también permitió introducir cambios importantes en materia de contenidos. Además<a href="http://www.thinkepi.net/el-video-en-los-cibermedios-algunas-certezas-y-muchas-dudas">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El año 2007 fue catalogado como el año del vídeo<a name="v1"></a><sup><a href="#n1">1</a></sup>. Ciertamente, por ese entonces, los principales cibermedios españoles, aprovechando la remodelación de sus sitios web, incorporaron progresivamente elementos multimedia, en particular vídeos. Dicho rediseño no se trató de un simple lavado de cara, sino que también permitió introducir cambios importantes en materia de contenidos. Además de dar mayor protagonismo a lo multimedia, se impulsó de forma decidida la participación de los lectores, vehiculando para ello distintas opciones y estrategias.</p>
<p>La multimedialidad es una de las características que definen el ciberperiodismo, junto con la hipertextualidad, la interactividad, la personalización de contenidos, la memoria y la actualización continua. Sin embargo, se puede poner en duda que los medios digitales hayan explotado realmente esta característica con la misma intensidad que lo ha hecho con otras, como la hipertextualidad o la actualización constante.</p>
<p>El uso del multimedia en los medios digitales no es en fenómeno nuevo, desde las primeras experiencias en la Red, se optó por incorporar elementos audiovisuales, aunque siempre con un carácter subsidiario al texto escrito. Por paralelismo con sus homólogos impresos, primeramente se incorporaron fotografías y, más tarde, de la mano especialmente del desarrollo de la tecnología <em>Flash</em>, apostaron decididamente por el uso de recursos informativos de carácter infográfico –convirtiendo los cibermedios españoles en referentes mundiales de la especialidad-; el vídeo, en cambio, siempre tuvo un carácter más testimonial.</p>
<p><strong>La apuesta por el vídeo</strong></p>
<p><strong>Guillermo López</strong><a name="v2"></a><sup><a href="#n2">2</a></sup> apunta tres razones primordiales para explicar el desarrollo del vídeo en internet: el desarrollo de nuevos sistemas de compresión de datos que permiten disminuir el peso de los archivos sin que ello incida sustancialmente en la calidad de la imagen, la progresiva generalización de las conexiones de banda ancha<a name="v3"></a><sup><a href="#n3">3</a></sup> y el abaratamiento de los costes de las tecnologías digitales.</p>
<p>Sin lugar a dudas, estos factores han incidido decididamente en el impulso de los contenidos videográficos en la Red, sin embargo, no son suficientes para explicar su adopción por parte de los cibermedios. Para ello, hay que tener en cuenta la difícil situación que vive el sector de los medios de comunicación.</p>
<p>Ante una coyuntura económica y financiera delicada, pero con una estructura empresarial propicia y unas tecnologías consolidadas, los editores han depositado sus esperanzas en la convergencia periodística<a name="v4"></a><sup><a href="#n4">4</a></sup>. Las empresas periodísticas tratan de sacar partido a la disolución de los límites tradicionales entre medios (prensa, radio, televisión, Internet, etc.) y la disminución de la distancia entre emisor y receptor. Dos circunstancias que hacen tambalear los cimientos de la profesión periodística, pero que son fuente de nuevas oportunidades.</p>
<p>Así las cosas, no han dudado en potenciar los mecanismos de participación e incorporar contenidos videográficos en búsqueda de lectores (léase visitas) que garanticen su supervivencia (y la de sus homónimos impresos) y rentabilidad<a name="v5"></a><sup><a href="#n5">5</a></sup>.</p>
<p>Los nuevos hábitos de consumo en la Red han incidido en la decisión de los cibermerdios de apostar por los contenidos audiovisuales. El 87% de los ciudadanos españoles accede a repositorios de vídeos, que ocupan el tercer puesto entre los webs más visitados<a name="v6"></a><sup><a href="#n6">6</a></sup>, especialmente entre los más jóvenes, que prefieren comunicarse a través de internet y ver vídeos por la Red que sentarse ante el televisor.</p>
<p>Esta decisión, sin embargo, presenta algunos interrogantes. Ciertamente, la descarga de contenidos audiovisuales se ha convertido en una de las actividades preferidas de los internautas. Sin embargo, esta actividad se focaliza especialmente entre los menores de 35 años y en contenidos de entretenimiento<a name="v7"></a><sup><a href="#n7">7</a></sup>. Los jóvenes, a su vez, no muestran especial interés por la información. Sólo un 13% de los menores de 25 años consume noticias en televisión y los que compran periódicos de información general no alcanzan el 7% (6,8%)<a name="v8"></a><sup><a href="#n8">8</a></sup>.</p>
<p>El consumo del vídeo informativo por internet exige, además, determinados requisitos que, de momento, no parecen estar suficientemente bien resueltos. A pesar de que la inclusión del vídeo como complemento a una noticia textual es percibida por los lectores como más atractiva, interesante, enriquecedora y su consumo resulta más satisfactorio, no es considerada como más adecuada si esta misma es abordada exclusivamente de forma escrita, ni ofrece mejores índices de comprensión<a name="v9"></a><sup><a href="#n9">9</a></sup>. En este sentido, estudios de <em>eyetracking</em><a name="v10"></a><sup><a href="#n10">10</a></sup> confirman que los usuarios se distraen más fácilmente viendo vídeos que leyendo.</p>
<p>Los hábitos y condiciones de visionado, entre otros factores, también inciden en el éxito o fracaso de la adopción del consumo de información audiovisual. El tiempo dedicado a la lectura de medios digitales es significativamente inferior al invertido en sus homónimos impresos. Así, mientras que el tiempo estimado para la lectura en papel es de 20 minutos –de ahí el nombre de la publicación-, en los cibermedios se sitúa entre 2 y 10 minutos, aunque la media está en torno a los 5 minutos<a name="v11"></a><sup><a href="#n11">11</a></sup>. Durante este tiempo el lector escanea el medio en busca de la información de su interés, que “picotea” a un nivel superficial y no duda en abandonar la lectura de una pieza si considera que ya dispone de suficiente información o decide que no satisface sus expectativas.</p>
<p>Este modo de actuación contrasta con las exigencias derivadas del consumo audiovisual. Los vídeos incluidos en los cibermedios presentan una duración media superior a los 3 minutos<a name="v12"></a><sup><a href="#n12">12</a></sup>, a los cuales hay que añadir el tiempo de descarga necesario, cada vez menor pero existente, además de la (habitualmente) obligatoria visualización de un <em>spot</em> que muchos medios añaden como antesala del vídeo.</p>
<p>Elementos todos ellos que dilatan el tiempo de espera necesario hasta la visualización del vídeo y que muchas veces acaban con la limitada paciencia del lector, que opta por interrumpir y abandonar la consulta del vídeo<a name="v13"></a><sup><a href="#n13">13</a></sup>. <strong>Steve Bennedik</strong>, de <em>Sky News</em>, apunta: en la Web la gente prefiere un vídeo de 40 segundos antes que uno de 2 minutos<a name="v14"></a><sup><a href="#n14">14</a></sup>.</p>
<p>También las condiciones de visionado inciden en el consumo. Además de tener en cuenta elementos como las dimensiones de la pantalla o la resolución, muy diferentes a las de la televisión, no pueden perderse de vista las circunstancias en la que se produce el consumo de los cibermedios. Más de la mitad de los internautas lo hacen en horas de trabajo<a name="v15"></a><sup><a href="#n15">15</a></sup>, que son también las franjas horarias en las que los periódicos digitales reciben mayor número de visitas<a name="v16"></a><sup><a href="#n16">16</a></sup>.</p>
<p><strong>Procedencia de los contenidos y temáticas</strong></p>
<p>Recientemente, <strong>Ramón Salaverría</strong><a name="v17"></a><sup><a href="#n17">17</a></sup> lamentaba que los medios digitales se dedicasen a regurgitar contenidos de segunda mano: primero los contenidos de sus hermanos mayores impresos, más tarde los teletipos de agencia con las <em>breaking news</em> y ahora enlaces de <em>Twitter</em>. Aunque <strong>Salaverría</strong> no menciona los contenidos audiovisuales, éstos podrían añadirse a esta práctica de <em>shovelware</em>.</p>
<p>Con algunas excepciones relevantes, los cibermedios han tendido fundamentalmente a clonar contenidos audiovisuales elaborados por proveedores externos. Sacando partido del carácter multimedia de la mayoría de grupos de comunicación, los principales abastecedores de vídeos han sido los propios canales de televisión de los respectivos grupos mediáticos. Esta práctica supone reproducir noticias ya existentes, sin ninguna reelaboración.</p>
<p>El ciberdiario es el gran beneficiado, al obtener material de calidad y a un coste prácticamente nulo. Uno de los ejemplos más evidentes de esta práctica lo encontramos en <em>El País.com</em>, con el uso sistemático de vídeos elaborados por los equipos informativos de <em>CNN+</em> y <em>Cuatro</em>.</p>
<p>Un grado de complejidad ligeramente superior se produce cuando los cibermedios editan de nuevo los materiales servidos por las otras plataformas para, en teoría, adaptarlos a los requisitos que exige del lenguaje audiovisual de la Red. Algunos medios, como el <em>3cat24</em>, también los reempaquetan para su difusión a través de dispositivos móviles.</p>
<p>Junto a las televisiones de los propios grupos mediáticos, el segundo gran proveedor de vídeos para los cibermedios españoles son las agencias. En 2008, el 24,12% de los vídeos publicados por <em>El País.com</em>, <em>Elmundo.es</em>, <em>Lavanguardia.es</em> y <em>Libertad Digital</em> procedían de agencias de noticias<a name="v18"></a><sup><a href="#n18">18</a></sup>. Aunque este porcentaje se eleva en torno el 80% si se tiene en cuenta que vídeos aparentemente producidos por el propio medio son en realidad imágenes de agencia.</p>
<p>Junto a los vídeos profesionales, cada vez adquieren mayor relevancia los generados y remitidos por la propia audiencia. Éstos, sin embargo, suelen tener una escasa repercusión informativa, aparecen relegados a posiciones secundarias y habitualmente desvinculados de los espacios que los medios destinan específicamente a las informaciones multimedia. Con todo, forman parte de una estrategia comercial que permite fidelizar lectores y ocasionalmente obtener exclusivas, que permiten generar un tráfico adicional a un coste nulo.</p>
<p>Finalmente (y significativamente), un último conjunto de contenidos son los producidos por los propios cibermedios. En la actualidad, estos vídeos tienen un papel residual. Aunque hay ejemplos interesantes, como <em>Lavanguardia.es</em> o los medios del grupo <em>Prensa Ibérica</em> (<em>Diari de Girona</em>, <em>Levante-emv.com</em>,…), hasta la fecha los vídeos producidos íntegramente por las redacciones digitales son una excepción. Por ahora, a las empresas periodísticas les resulta más económico y rápido recurrir a proveedores externos que invertir en producciones propias.</p>
<p>Las dudas que el vídeo informativo en internet despiertan en los propios medios no sólo se traducen en una escasa apuesta por la producción propia, que les permitiría no sólo mejorar su imagen sino también diferenciarse de la competencia. También se percibe en las temáticas tratadas y calidad de los productos, en los que se impone el material sometido a una escasa (y rápida) manipulación.</p>
<p>Aunque la mayoría de medios ofrecen un amplio abanico de vídeos de temáticas duras (<em>hard news</em>) (política, sociedad, internacional…), mayoritariamente producidos por agencias y televisiones, hay una creciente concesión a informaciones de temáticas más ligeras (<em>soft news</em>) que son las que realmente suscitan el interés (y las visitas) de la audiencia.</p>
<p>Así, es habitual que los cibermedios reproduzcan en espacios destacados los goles de la jornada, los tráilers de las novedades cinematográficas, las declaraciones más o menos intempestivas de algún político (que generen visitas y comentarios), los exabruptos de algún pseudofamoso u otras imágenes más o menos espectaculares, con limitado interés periodístico pero gran capacidad de generar debate (y visitas).</p>
<p>Los medios parecen haber sobrestimado el apetito de los usuarios por los contenidos informativos en vídeo. La audiencia todavía prefiere el texto, que le ofrece una visión rápida de la actualidad, y busca el vídeo para completar la palabra escrita. Con todo, no se puede caer en posturas reduccionistas y subestimar las oportunidades que el vídeo brinda a los cibermedios.</p>
<p>En este sentido, cabe subrayar el éxito de las iniciativas de vídeo bajo demanda, como las impulsadas por <em><a href="http://www.rtve.es">Rtve</a></em> o la <em><a href="http://www.3alacarta.cat">TV3</a></em>.</p>
<p>No existen datos públicos y fiables sobre la repercusión de la inclusión de contenidos multimedia en las cifras de audiencia, pero en conversaciones mantenidas con responsables de algunos cibermedios, éstos reconocen que los usuarios todavía prefieren la lectura de la noticia al visionado de un vídeo. Las excepciones las encontramos en los contenidos a los que nos referíamos más arriba -temáticas livianas y que puedan ser compartidas con los amigos-, lo que exige también a los medios ofrecer herramientas para su distribución viral. Un simple vistazo a los vídeos más vistos de las principales cabeceras españoles no ofrece dudas sobre lo que interesa: “<strong>Paz Vega</strong> desnuda su embarazo”, “Avatar, lo nuevo de <strong>James Cameron</strong>”, “Nunca he pagado por sexo”, “Un coche cae a la playa del Puerto Viejo de Algorta” o “El rey manda callar a <strong>Chávez</strong>”.</p>
<p>Los resultados observados no deberían sorprender, no hacen más que reflejar lo que se consume mayoritariamente en formato audiovisual, tanto en la televisión como en internet, y reproducir los esquemas de buena parte de los informativos televisivos. Debidamente maquillados y camuflados entre vídeos de noticias duras, en los cibermedios proliferan piezas de escaso o nulo contenido informativo, más próximas al entretenimiento que a la información.</p>
<p>En un panorama convulso como el actual, a los medios digitales se les exige, ahora más que nunca, una cuenta de resultados positiva, y contenidos como los mencionados atraen visitas y potenciales anunciantes. Así pues, la adopción del vídeo aparece como parte de una estrategia más amplia encaminada a hacer frente a la crisis. En la línea ya apuntada por algunos, para asegurar su supervivencia, los medios digitales deben convertirse no sólo en proveedores de información, sino también de entretenimiento y de servicios. Dos ámbitos en los que, sin lugar a dudas, el formato audiovisual permite su máximo desarrollo.</p>
<p>Esta estrategia encaminada a diversificar los cauces y mecanismos para atraer lectores y convertir a los cibermedios en empresas rentables es lógica y comprensible. Sin embargo, no debería producirse en detrimento de la calidad de la información. Algunos medios están realizando los primeros pasos en esta dirección. Se trata de medios que han apostado por la elaboración propia de vídeos de calidad, que incluyen reportajes y entrevistas a especialistas que tratan temas concretos de interés general (la crisis económica, la gripe A, etc.) o abordan temas de interés social y de proximidad. Estas estrategias suponen renegar del vídeo para los noticias de última hora, las <em>breaking news</em>, y centrar su uso para informaciones atemporales o de mayor recorrido, que demandan un tratamiento más pausado, exhaustivo y documentado.</p>
<p>En España, los medios que han apostado por este tipo de contenidos son todavía escasos y, en particular, de carácter regional, que son los que mejor pueden explotar los contenidos de proximidad. La apuesta no es sencilla. La incorporación de contenidos multimedia de producción propia no es barata. Producir un vídeo original de 3 minutos exige, cuanto menos, una dedicación media de entre 2 y 4 horas así como disponer de periodistas con nuevas habilidades capaces de llevarlo a cabo.</p>
<p>La apuesta por el vídeo informativo de producción propia de calidad se vislumbra como una medida de riesgo no apta para editores que deseen resultados inmediatos. Aunque a los medios que lo adopten les permitiría distinguirse abiertamente de la competencia y fidelizar su audiencia; su generalización contribuiría a regenerar la profesión periodística, tan denostada en los últimos años, y a recuperar la función social que se supone le corresponde al periodismo en las sociedades democráticas.</p>
<p><strong>Referencias</strong></p>
<div class="notas">
<p><a name="n1"></a><strong>1.</strong> <strong>Guallar, J.</strong> “Prensa digital en 2007” En. Baiget, T. (ed.) <em>Anuario Thinkepi, 2008</em>. Barcelona: El profesional de la información. pp. 102-108.</p>
<p><a name="n2"></a><strong>2.</strong> <strong>López, G.</strong> “La eclosión del vídeo como mecanismo de comunicación política en Internet”. En: <em>Congreso fundacional de la Asociación Española de Investigadores de la Comunicación</em>. Santiago de Compostela, 2008.</p>
<p><a name="n3"></a><strong>3.</strong> Según datos del último informe de <em>Telefónica</em> sobre la Sociedad  de la Información en España, el 44,6% de los hogares españoles cuentan con una conexión de alta velocidad (ADSL, cable, etc.). <em>La Sociedad de la información en España: 2008</em>. Telefónica. Disponible en:<br />
<em><a href="http://elibros.fundacion.telefonica.com/sie08/">http://elibros.fundacion.telefonica.com/sie08/</a></em></p>
<p><a name="n4"></a><strong>4.</strong> <strong>Micó, J.L.; Masip, P.; Barbosa, S.</strong> “Models of business convergence in the information industry: A mapping of cases in Brazil and Spain”. <em>Brazilian Journalism Research</em>, 2009, v. 5, n. 1, pp. 123-140.</p>
<p><a name="n5"></a><strong>5.</strong> <strong>Chainon, J.Y.</strong> “Newsroom Barometer 2008: main results, the integrated newsroom will be the norm”. <em>Editorsweblog.org</em>, 2008. Disponible en:<br />
<em><a href="http://www.editorsweblog.org/analysis/2008/05/1_newsroom_barometer_2008_main_results_t.php">http://www.editorsweblog.org/analysis/2008/05/1_newsroom_barometer_2008_main_results_t.php</a> </em></p>
<p><a name="n6"></a><strong>6.</strong> <em>Libro blanco de los contenidos digitales en España: 2008</em> (2008). Madrid: Red.es. Disponible en:<br />
<em><a href="http://www.ontsi.red.es/contenidos-digitales/articles/id/2662/libro-blanco-los-contenidos-digitales.html">http://www.ontsi.red.es/contenidos-digitales/articles/id/2662/libro-blanco-los-contenidos-digitales.html</a></em></p>
<p><a name="n7"></a><strong>7.</strong> AIMC (2008). Navegantes en la red: octubre-diciembre 2008. Disponible en:<br />
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<p><a name="n8"></a><strong>8. </strong>AEDE (2008) Libro blanco de la prensa diaria: 2009. Madrid: AEDE, p. 106.</p>
<p><a name="n9"></a><strong>9.</strong> <strong>Canavilhas, J.</strong> Webnoticia. Propuesta de modelo periodístico para la web. Covilhà: Livros LabCom, 2007. Disponible en:<br />
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<p><a name="n10"></a><strong>10.</strong> <strong>Lavrusik, V.</strong> “Getting in-line with online: Has local news video reached 2.0?”. 2009. Disponible en:<br />
<em><a href="http://lavrusik.com/wp-content/uploads/2009/08/Webthesis.pdf">http://lavrusik.com/wp-content/uploads/2009/08/Webthesis.pdf</a></em></p>
<p><a name="n11"></a><strong>11.</strong> <em>OJD Interactiva</em> (2009). Disponible en:<br />
<em><a href="http://www.ojdinteractiva.es/alfabetico.php">http://www.ojdinteractiva.es/alfabetico.php</a></em></p>
<p><a name="n12"></a><strong>12.</strong> <strong>Dickinson, A.</strong> “Video Workload survey result”, 2008. Disponible en:<br />
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<p><a name="n13"></a><strong>13.</strong> <strong>Huang, A.H.</strong> “Effects of multimedia on document browsing and navigation: an exploratory empirical investigation”. <em>Information &#038; Management</em>, 2003, v. 41, pp. 189-198.</p>
<p><a name="n14"></a><strong>14.</strong> <strong>Thurman, N.; Lupton, B.</strong> “Convergence Calls:  Multimedia Storytelling at British News Websites”. <em>Convergence: The International Journal of Research into New Media Technologies</em>, 2009, v. 14, n. 4, pp. 439-455.</p>
<p><a name="n15"></a><strong>15.</strong> AIMC (2008). Navegantes en la red: octubre-diciembre 2008.</p>
<p><a name="n16"></a><strong>16.</strong> <em>OJD Interactiva</em> (2009).</p>
<p><a name="n17"></a><strong>17.</strong> <strong>Salaverría, R.</strong> “Periodismo de palimpsesto”. <em>E-periodistas</em>, 10 septiembre, 2009. Disponible en:<br />
<em><a href="http://e-periodistas.blogspot.com/2009/09/periodismo-de-palimpsesto.html">http://e-periodistas.blogspot.com/2009/09/periodismo-de-palimpsesto.html</a></em></p>
<p><a name="n18"></a><strong>18.</strong> <strong>Micó, J.L.; Masip, P.</strong> “Recursos multimedia en los cibermedios españoles”. Trípodos, 2008, n. 23, pp. 89-105. Disponible en:<br />
<em><a href="http://www.raco.cat/index.php/Tripodos/article/view/118914/154118">http://www.raco.cat/index.php/Tripodos/article/view/118914/154118</a></em>
</div>
<p><strong><a href="http://www.directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=1653">Pere Masip</a></strong><br />
Miembro del <em><a href="http://thinkepi.net">Grupo ThinkEPI</a></em></p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Congresos españoles de biblioteconomía y documentación: de la inevitable fragmentación a la necesaria transversalidad</title>
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		<pubDate>Tue, 15 Sep 2009 15:58:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ernest Abadal y Tomàs Baiget</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2010]]></category>
		<category><![CDATA[Biblioteconomía y documentación]]></category>
		<category><![CDATA[Conferencias]]></category>
		<category><![CDATA[Congresos]]></category>
		<category><![CDATA[España]]></category>
		<category><![CDATA[Especialización]]></category>
		<category><![CDATA[Evolución]]></category>
		<category><![CDATA[Fragmentación]]></category>
		<category><![CDATA[Jornadas]]></category>
		<category><![CDATA[Transversalidad]]></category>

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		<description><![CDATA[1. Introducción La fragmentación de las audiencias es el término más socorrido al que aluden los expertos para calificar la situación actual de proliferación de múltiples canales televisivos y, especialmente, del uso de internet como plataforma de distribución de contenidos audiovisuales. Esta diversificación de públicos, no obstante, no es fenómeno exclusivo de los medios de<a href="http://www.thinkepi.net/congresos-espanoles-de-biblioteconomia-y-documentacion-de-la-inevitable-fragmentacion-a-la-necesaria-transversalidad">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>1. Introducción</strong></p>
<p>La fragmentación de las audiencias es el término más socorrido al que aluden los expertos para calificar la situación actual de proliferación de múltiples canales televisivos y, especialmente, del uso de internet como plataforma de distribución de contenidos audiovisuales.</p>
<p>Esta diversificación de públicos, no obstante, no es fenómeno exclusivo de los medios de comunicación, sino que también se produce en el arte, en los gustos cinematográficos, musicales, etc., con lo cual, podemos encontrar público para grupos y autores muy minoritarios. Y  una de las grandes aportaciones de la Red es permitir la creación de esos grupos singulares y poder invitar a todos los posibles interesados del planeta.</p>
<p>En Ciencia la situación no es distinta, y la investigación se ramifica y se especializa en asuntos más y más concretos. Biblioteconomía y Documentación es un buen ejemplo de la gran cantidad de nuevas facetas que tenemos que cubrir en la actualidad. Lógicamente todo eso tiene su reflejo en los medios de comunicación de la ciencia, ya sean revistas, listas de distribución de correo o congresos y, en relación a éstos, observamos como se celebra infinidad de ellos (reuniones, simposia, jornadas) para discutir temas cada vez más específicos.</p>
<p>El boom de los congresos de Biblioteconomía y Documentación en España se sitúa a mediados de los años 80. A partir de aquí se produce una fase de crecimiento y de diversificación que culmina a finales de los 90. Los primeros en aparecer fueron los congresos generalistas, impulsados por las asociaciones de profesionales: la <em>Asociación Andaluza de Bibliotecarios</em> en 1981, la refundada <em>Anabad</em> en 1983, <em>Socadi</em> conjuntamente con el <em>Cobdc</em>, también en 1983, <em>Fesabid</em> en 1984, etc. En ellos se tratan todas las temáticas y los asistentes tienen un perfil generalista.</p>
<p>A partir de aquí fueron apareciendo congresos dedicados a materias más concretas y específicas. Las primeras fueron las <em>Jornadas de Información y Documentación en Ciencias de la Salud</em>, celebradas en 1986. A partir de aquí la diversidad fue aumentando y actualmente existen en España más de una quincena de congresos con más de cuatro ediciones y que se mantienen con periodicidad anual o bienal (se pueden consultar en el anexo que incluimos al final del mensaje).</p>
<p>Es interesante recordar las preguntas que se hacía la profesión en 1998 en una editorial de la revista EPI<a name="v1"></a><sup><a href="#n1">1</a></sup>: &#8220;¿Qué conclusión podemos sacar de esta profusión de congresos? ¿Es algo positivo? ¿Son demasiados? [...]. </p>
<p>Un reciente debate en <em>IweTel</em> ha puesto de manifiesto que hay diversidad de opiniones sobre este tema.</p>
<p>Algunos piensan que sería preferible concentrar esfuerzos. Otros son partidarios de descentralizar o de fomentar la competitividad entre eventos. Las empresas del sector, en algunos casos exhaustas ante tanta feria, también han manifestado cuál es su postura. La pregunta sigue en el aire. Parece que nos hemos especializado en la organización de congresos, pues el comentario general es que todos pueden hacer gala de una excelente organización. [...] la percepción general es que al menos la mayoría son reflejo de una profesión cada vez con mayor nivel de cualificación&#8221;.</p>
<p><strong>2. ¿Qué cambios se han producido en estos años?</strong></p>
<p>A la vista de los datos anteriores, y después de un repaso a la oferta de congresos existente, queremos destacar la evolución que se ha seguido en este ámbito. Nos interesa destacar especialmente las cuestiones referidas a los contenidos (el proceso de diversificación temática y su relación la audiencia); también haremos referencia a otros aspectos (cambio de objetivos, participación de la audiencia, controles de calidad, etc.).</p>
<p><em>a) Diversificación temática</em></p>
<p>Como decíamos, hemos pasado del congreso generalista (<em>Fesabid</em>, <em>JCID</em>, <em>JAAB</em>, etc.) a tener reuniones científicas que agrupan a los bibliotecarios de ciencias de la Salud, de bibliotecas infantiles y escolares, biblioteca pública, bibliotecas universitarias (bajo el manto de los Workshops de <em>Rebiun</em>), docentes de ByD (<em>Edibcic</em>, <em>Ibersid</em>, <em>ISKO</em>, etc.) y otras más destinadas a temáticas emergentes y de actualidad (repositorios, usabilidad, etc.).</p>
<p>Por otro lado, también sorprende que algunas otras especialidades no dispongan de reuniones científicas. Se trata de los estudios bibliométricos (curiosamente una materia en la que en España existen varios grupos de investigación), de las bases de datos documentales, o de la gestión del conocimiento. En algunos casos se trata de especializaciones que disponen de congresos internacionales. En tecnologías de la información existían las <em>Jornadas de bibliotecas digitales</em>, <em>JBiDi</em> (5ª ed., Granada, septiembre  2005) y las <em>Jornadas de tratamiento y recuperación de información</em>,  <em>Jotri</em> (2ª ed., UC3 de Madrid, septiembre 2003), que en parte parecen haber sido absorbidas por las actividades de <em>Rebiun</em>.</p>
<p><em>b) Cambio de objetivos</em></p>
<p>Actualmente ya no se va a los congresos a informarse. Antes, muchos profesionales acudían a los mismos como única forma de estar al día y recoger información. Algunos, por ejemplo, íbamos a la <em>Online Information Conference</em> con una maleta vacía para traerla llena de folletos y libros, y luego organizábamos una reunión para contar lo que habíamos visto y aprendido.</p>
<p>Actualmente en la Web ya está todo tipo de información, y los congresos y ferias sirven sobre todo para hablar con la gente, hacer contactos, negociar contratos, solucionar problemas específicos y otras actividades que sólo pueden resolverse en persona. Es cierto que a veces aprendemos de experiencias o iniciativas que desconocíamos pero está claro que esta faceta ya no es tan prioritaria como antes.</p>
<p><em>c) Fragmentación de la audiencia</em></p>
<p>Leyendo que se ha pasado de los 1.600 a 700 inscritos en <em>Fesabid</em> alguien podría pensar que las asistencias están en claro descenso. En nuestra opinión, quizá la palabra más adecuada sea fragmentación. Está claro que difícilmente volveremos a ver congresos con asistencias masivas. Ahora bien, seguramente que el número global de personas que asisten a congresos en un año se mantiene y quizá además ha aumentado. Esta fragmentación se explica por los dos factores antes descritos. Por un lado, la diversificación de la oferta y, por otro lado, la pérdida de interés del público por los eventos de carácter más &#8220;informativo&#8221; y generalistas.</p>
<p><em>d) Incremento de la participación activa del público</em></p>
<p>A diferencia de los congresos en países avanzados, en especial en los EUA, en los congresos españoles cuesta que los asistentes sean participantes y cojan el micrófono para opinar o preguntar. En los últimos años la interacción público-ponentes ha mejorado mucho gracias a la tendencia —que se ha producido en todas partes, no sólo en España— de reducir el número de presentaciones (tan a menudo todavía leídas a la manera arcaica) y aumentar las mesas de debate. Los congresos sirven fundamentalmente para difundir información científica y técnica a los colegas, y la verdad es que sólo tienen verdadero sentido si se crea debate y se discute.</p>
<p><em>e) Mayores controles de calidad</em></p>
<p>Tal y como se indicaba en la editorial de EPI antes citada, las organizaciones cada vez tienen mayor experiencia en la preparación de los eventos, ayudadas en general por empresas especializadas. En este aspecto los congresos son impecables.</p>
<p><em>f) Repetición de contenidos</em></p>
<p>En cuanto a los contenidos, ya no existen congresos que no dispongan de comités científicos que revisen las propuestas que se van a presentar, lo cual ha redundado en una notable mejora de la calidad. Sin embargo, con tanto congreso observamos como se van repitiendo los mismos temas en muchos de ellos. No es que sea algo malo, pues como tienen lugar en ciudades distintas de esta forma más personas tienen acceso a información de primera mano por parte de los ponentes. Además, asistir a un discurso repetido sigue siendo útil para reflexionar y madurar las ideas. Pero cada vez que asistimos a uno no podemos esperar demasiadas novedades, como parece que uno podría suponer en un &#8220;congreso&#8221;.</p>
<p>En este sentido, quizá sea muy adecuado el nombre más modesto de &#8220;jornadas&#8221; que han adoptado la mayoría de nuestros eventos.</p>
<p>Un gran dilema para los organizadores se produce con las invitaciones de ponentes extranjeros. Un congreso que se precie (y disponga de presupuesto, claro) debe tenerlos, pero sabiendo que su relación eficacia/coste es bajísima: a los costes de viaje y dietas (y posiblemente, cachet) hay que añadir la traducción simultánea, pues nuestro nivel de inglés no es suficiente. Y luego resulta que el experto (&#8220;ese señor de fuera&#8221;) habla despacito y cuenta cuatro cuestiones básicas que fueron noticia hace tres o cuatro años, y por supuesto, ya publicadas en varias revistas.</p>
<p>Ya no se trata de una tolerable cuestión de eficacia/coste sino realmente de patetismo local al presenciar la sesión y constatar sibilinamente que casi nadie se ha enterado.</p>
<p><em>g) Presentaciones</em></p>
<p>Una cosa es saber una materia y otra saberla presentar, para lo cual se precisan dotes distintas. </p>
<p>Modernamente, gracias a las transparencias una gran mayoría de presentaciones son bastante aceptables, pero todavía cuesta que la gente asuma que una comunicación escrita para publicar en las actas tiene poco que ver con la misma comunicación para presentar oralmente, y que necesita tanta o más atención que la primera. Ahí es donde los comités científicos de las jornadas deberían trabajar más, revisando las transparencias, cosa que ya hemos visto hacer en algunos eventos internacionales.</p>
<p><em>h) Profesionales y académicos</em></p>
<p>Existen congresos en los que la presencia mayoritaria es de los profesionales y otros, menores en número, en los cuales predominan los académicos (p.e. <em>ISKO</em>, <em>Ibersid</em>, <em>Edibcic</em>, etc.). A veces se tiene la sensación de que trabajan en territorios separados y de que no existen puntos de encuentro para el debate conjunto o el intercambio de experiencias y conocimientos.</p>
<p><strong>3. El futuro</strong></p>
<p>A pesar de la necesaria e imparable diversidad temática, que es consecuencia del progreso académico de nuestra disciplina, es importante mantener unos ámbitos para la transversalidad, para poder discutir asuntos desde los distintos focos de interés.</p>
<p>Como dice <strong>Martínez</strong><a name="v2"></a><sup><a href="#n2">2</a></sup>: &#8220;la ciencia al modo industrial depende de amplios equipos multidisciplinares de científicos y de ordenadores. Además, se articula en complejas redes y proyectos de investigación en los que intervienen agentes muy diversos: ingenieros y técnicos, políticos, militares, analistas de mercados, empresarios, gestores, grupos de interés, etc.&#8221;.</p>
<p>En este contexto puede revigorizarse <em>Fesabid</em> y otros congresos generalistas organizados por las asociaciones y colegios más numerosos, y acabar de encontrar su sitio. Hace falta plantear temáticas con una orientación multidisciplinar que permitan reunir en un mismo entorno a especialistas de distinto signo que trabajen un mismo asunto con enfoques distintos.</p>
<p>Se tiene que procurar que en los foros no se reproduzcan los grupos separados de ciencias de la salud, de bibliotecas públicas, de Acceso abierto, de blogs, etc., sino que se sienten personas de distintas áreas en un mismo entorno. De esta forma se facilita que los asistentes, sean del ámbito que sean, alcen sus miras hacia otros ámbitos, con perspectiva y prospectiva, tratando de aprender de los vecinos.</p>
<p>Quizá un planteamiento así, que incluya todas las temáticas pero con un enfoque realmente transversal, no permita volver a reuniones tan multitudinarias como las de hace años pero puede completar el sentido de los congresos generalistas.</p>
<div class='notas'>
<strong>4. Notas</strong></p>
<p><a name="n1"></a><strong>1.</strong> Editorial. &#8220;Un otoño lleno de congresos&#8221;. <em>El profesional de la información</em>, 1998, vol. 7, n. 1-2, enero-febrero, p. 3.<br />
<a name="n2"></a><strong>2.</strong> Martínez, Luis-Javier. “La ciencia y nosotros”. <em>El profesional de la información</em>, 2009, septiembre-octubre, v. 18, n. 5, pp. 485-491.
</div>
<div class='notas'>
<strong>Anexo</strong></p>
<p>A partir del análisis de las principales reuniones científicas que se llevan a cabo en España podemos agrupar las afinidades temáticas más relevantes. Dentro de cada apartado las hemos ordenado por antigüedad. Se tiene que recordar que no es una lista exhaustiva.</p>
<p><strong>Generalistas</strong></p>
<p>- <em>Jornadas bibliotecarias de Andalucía</em>, <em>Asoc. Andaluza de Bibliotecarios</em> (15ª ed., Córdoba, octubre 2009)</p>
<p>- <em>Jornadas españolas de documentación, Fesabid</em> (12ª ed., Zaragoza, mayo 2009)</p>
<p>- <em>Jornades catalanes d’informació i documentació</em> (12ª ed., Barcelona, mayo 2010)</p>
<p>- <em>Jornadas de gestión de la información</em> (11ª ed. <em>Sedic</em>, Madrid, noviembre 2009)</p>
<p>- <em>Congreso de Anabad</em> (8ª ed., Madrid, febrero 2008)</p>
<p><strong>Académicos / universitarios</strong></p>
<p>- <em>Ibersid</em> (14ª ed., Univ. de Zaragoza, octubre 2009)</p>
<p>- <em>ISKO Capítulo Español</em> (9ª ed., Valencia, marzo 2009)</p>
<p>- <em>Calsi workshop</em> (8ª ed., Univ. Politécnica de Valencia, marzo 2009)</p>
<p>- <em>Edibcic, Encuentro ibérico de docentes e invest. en ByD</em> (4ª ed., Coimbra, nov. 2009)</p>
<p><strong>Bibliotecas universitarias</strong></p>
<p>- <em>Workshop Rebiun. Proyectos digitales</em> (9ª ed., <em>Rebiun</em>, Salamanca, octubre 2009)</p>
<p>- <em>Jornadas Crai</em> (7ª ed., <em>Rebiun</em>, Madrid, junio 2009)<br />
Conf. intl. brecha digital e inclusión social (2ª ed., Univ. Carlos III de Madrid, octubre 2009)</p>
<p>- <em>Jornada Rebiun de préstamo interbibliotecario</em> (1ª ed., Toledo, marzo 2009)</p>
<p>- <em>Jornadas universitarias de calidad y bibliotecas</em> (1ª ed., <em>Rebiun</em>, Huesca, junio 2008)</p>
<p><strong>Bibliotecas infantiles y escolares</strong></p>
<p>- <em>Jornadas de bibliotecas infantiles, juveniles y escolares</em> (17ª ed., <em>FGSR</em>, Salamanca, mayo 2009).</p>
<p>- <em>Jornades de biblioteques escolars</em> (4ª ed., <em>Cobdc</em>, Barcelona, febrero 2009)</p>
<p><strong>Biblioteca pública</strong></p>
<p>- <em>Congreso nacional de bibliotecas públicas</em> (4ª ed., A Coruña, septiembre 2008)</p>
<p>- <em>Congreso nacional de bibliotecas móviles</em> (4ª ed., León, octubre 2009)</p>
<p><strong>Ciencias de la Salud</strong></p>
<p>- <em>Jornadas de información y documentación en Ciencias de la Salud</em> (13ª ed., Oviedo, octubre 2009)</p>
<p><strong>Acceso abierto</strong></p>
<p>- <em>Jornadas OS-Repositorios</em> (4ª ed., UB, Barcelona, marzo 2010)</p>
<p><strong>Prospectiva tecnológica en ByD</strong></p>
<p>- <em>Intl. LIS-EPI Meeting</em> (4ª ed., Univ. Politécnica de Valencia, noviembre 2009)</p>
<p>Podríamos listar algunas reuniones más que tienen el mérito de haberse consolidado aunque en algunas ediciones parecen más un seminario que un congreso, como por ejemplo:</p>
<p>- <em>Usabilitat en sistemes d&#8217;informació</em> (5ª ed., <em>Cobdc</em>, Barcelona, noviembre 2008)</p>
<p>- <em>Jornada de documentació audiovisual</em> (5ª ed., <em>Cobdc</em>, Barcelona, mayo 2008, juntamente con Jornadas catalanas).</p>
</div>
<p><strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=41">Ernest Abadal</a></strong> y <strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=46">Tomàs Baiget</a></strong><br />
Miembros del <em><a href="http://thinkepi.net">Grupo ThinkEPI</a></em></p>
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		<title>¿Qué nos aportan las redes sociales?</title>
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		<pubDate>Tue, 04 Aug 2009 20:28:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rafael Aleixandre-Benavent y Antonia Ferrer-Sapena</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2010]]></category>
		<category><![CDATA[Redes científicas]]></category>
		<category><![CDATA[Redes generalistas]]></category>
		<category><![CDATA[Redes profesionales]]></category>
		<category><![CDATA[Redes sociales]]></category>
		<category><![CDATA[Web 2.0]]></category>

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		<description><![CDATA[La necesidad de relacionarse y el surgimiento de las redes sociales El ser humano siempre ha sentido la necesidad natural de relacionarse y de comunicarse y así compartir experiencias y sentimientos y gozar de la compañía de otros. Por eso se dice que somos &#8220;seres sociales&#8221; y tendemos a formar comunidades y organizaciones sociales1. Hoy<a href="http://www.thinkepi.net/%c2%bfque-nos-aportan-las-redes-sociales">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>La necesidad de relacionarse y el surgimiento de las redes sociales</strong></p>
<p>El ser humano siempre ha sentido la necesidad natural de relacionarse y de comunicarse y así compartir experiencias y sentimientos y gozar de la compañía de otros. Por eso se dice que somos &#8220;seres sociales&#8221; y tendemos a formar comunidades y organizaciones sociales<a name="v1"></a><sup><a href="#n1">1</a></sup>. Hoy en día las posibilidades de relacionarse son mayores que antaño, gracias al desarrollo de numerosas aplicaciones en internet que facilitan la comunicación entre personas y el establecimiento de vínculos de diversos tipos (amistosos, afectivos, profesionales, científicos, etc.). Entre ellas deben destacarse las derivadas de la Web 2.0, como los blogs y las redes sociales (RS).</p>
<p>Su surgimiento y popularización ha generado una considerable expectación entre los internautas, muchos de ellos deseosos de que la Red ofreciera una mayor interacción y visualización de las relaciones que la que proporcionan el correo electrónico o las listas de distribución. Los nuevos medios llegan más lejos y les ofrecen simultáneamente comunicación, integración en comunidades y cooperación. Un número inicial de integrantes de la red social envía mensajes a otros (de quienes tienen su dirección de correo electrónico) invitándoles a unirse al sitio. Los recién llegados repiten el proceso, creciendo así el número de miembros y de enlaces.</p>
<p>Un recorrido por las actuales RS permite distinguir tres tipos de ellas: las destinadas al público en general (de ocio y lúdicas), las profesionales y las científicas.</p>
<p>Las RS más populares son las primeras, generalistas u horizontales, que se dirigen a todo tipo de usuario y no tienen una temática definida. Nacieron para poner en contacto a personas con gustos y aficiones similares. Así, <em>Facebook</em> nació como lugar de encuentro entre estudiantes de la Universidad Harvard y se fue abriendo a otros centros.</p>
<p>Actualmente se encuentra abierta a todo aquel que tenga un correo electrónico, siendo un lugar de encuentro entre &#8220;gente real&#8221;, aunque en los usuarios institucionales no se sabe bien quien hay detrás de esa institución o grupo. Esta es la red que cuenta con más adeptos y a ello contribuye el que ofrezca numerosas aplicaciones integradas de ocio, entretenimiento, juegos, etc. Muy similar fue el nacimiento de <em>MySpace</em>, donde se trataba de poner en contacto a usuarios con gustos similares, pudiendo compartir blogs, fotos, vídeos, música, etc. con el resto de la red de &#8220;amigos&#8221;.</p>
<p>De más reciente creación son las RS especializadas o verticales, con una temática definida para contactos entre el mundo de la empresa, como <em>Xing</em> y <em><a href="http://www.linkedin.com">Linkedin</a></em>, o para los científicos, como <em><a href="http://www.academia.edu">Academia</a></em> y <em><a href="https://www.researchgate.net">ResearchGATE</a></em>, entre otras.</p>
<p>Sin embargo, ¿estamos utilizando realmente cada una de estas redes con el propósito para el que fueron creadas?, ¿o estamos asistiendo a un <em>boom</em> consumista que nos conduce a querer estar presentes en todo lo novedoso que ofrece internet indiscriminadamente?</p>
<p>Esta diversidad y, en muchos casos, desconocimiento del conjunto de redes sociales creadas, hace que en ocasiones los usuarios se encuentren desorientados y, por el temor a perder posicionamiento, quieran estar presentes en todas ellas, sin tener en cuenta el fin con el que fueron creadas o sin una estrategia clara para su desarrollo en la Red.</p>
<p><strong>Miles de amigos y de falsos amigos</strong></p>
<p>Si observamos las redes generalistas veremos que, por ejemplo, en <em>Facebook</em> se mezclan fotos de amigos o de fiesta con aspectos profesionales. En esas redes es comúnmente utilizado el término &#8220;amigo&#8221; y resulta sorprendente el número de &#8220;amigos&#8221; que pueden tener alguno de sus componentes, que puede superar los 1.500, o incluso más. Esta cifra induce a pensar que tal vez se está trivializando el concepto de amigo en la Red. Un <a href="http://kk.org/ct2/2008/08/friendability.php">post</a> de <strong>Kevin Kelly</strong> señala que el concepto de amigo en las RS está adquiriendo una nueva acepción, ya que en teoría podemos llegar a ser &#8220;amigos&#8221; de 1.000 personas, cuando de esas mil en realidad quizá conocemos, en el mejor de los casos, a un 30%. Además, entre ellos no podemos diferenciar a los simplemente &#8220;conocidos&#8221; de los &#8220;amigos reales&#8221; y de los &#8220;auténticos amigos&#8221; (aquellos que harían cualquier cosa por ti).</p>
<p>En esta explosión de redes sociales parece necesario que todos debamos tener una colección de &#8220;amigos&#8221; a los que comunicar nuestros movimientos cotidianos de la vida personal. Sin embargo, no se entiende muy bien qué sentido tiene estar incluido en una extensa red de muchos componentes a la mayoría de los cuales no conocemos. Es cierto que establecemos relaciones, tenemos intercambios y algunos puntos en común, pero no solemos ser amigos -ni formamos comunidades- por el simple hecho de compartir algo.</p>
<p><strong>Lo profesional y lo personal</strong></p>
<p>En las redes generalistas podemos incluir amigos tanto de la vida personal como profesional, y en ocasiones entremezclamos ambas relaciones, de manera que muchos aspectos personales son difundidos entre todos los miembros de la red de (mil) amigos.</p>
<p>Sus miembros aportan un amplio abanico de experiencias extraprofesionales, hábitos diarios, sentimientos, emociones e intimidades de su vida privada que les interesan principalmente a sus más allegados o a aquellos que están interesados en el ocio o en aspectos íntimos de la vida de sus compañeros. Lo que se transmite en estas redes es la imagen pública que se quiere mantener ante todos y no una imagen diferenciada de cada uno, que es lo que se produce en un contacto directo y personal.</p>
<p>Por otra parte, estas redes generalistas pueden ser utilizadas por las empresas comerciales para introducir fácilmente publicidad sobre sus productos o servicios, tanto de forma directa mediante <em>banners</em>, como indirecta a través de la red de amigos establecida.</p>
<p>Si en estas redes generalistas intentamos mantener reflexivos debates sobre aspectos especializados de carácter profesional, ¿no estamos confundiendo el canal de comunicación y contaminando el contenido de la red social? Además, cabe preguntarse si son el foro adecuado donde publicar notas científicas o divulgativas que ya han sido publicadas en otros medios como las revistas o internet. Esta información suele llegar al usuario interesado a través de los distintos foros y sistemas de sindicación de contenidos, por lo que ¿no estamos duplicando la información, malgastando tiempo del usuario, incrementando los costes, derrochando ancho de banda y perturbando la ecología de la información?</p>
<p><strong>Saturación, redundancia y falta de relevancia</strong></p>
<p>El cambio de estilo que se produce -en el mejor de los casos- para adaptar las comunicaciones al foro donde van a ser publicadas, no implica un aporte mayor de información o un mensaje nuevo. Ante esta redundancia de información cabe preguntarse, por una parte, si vale la pena realizar tanto esfuerzo por parte de los editores y, por otra, si los usuarios están dispuestos a consultar cada uno de estos canales cuando las informaciones que aportan son similares.</p>
<p>En las búsquedas de información es fundamental lograr la máxima relevancia y pertinencia en los resultados. Sin embargo, en estos sistemas de comunicación corremos el peligro de encontrar información intrascendente y duplicada y, además, depositada sin categorizar, ordenar y organizar. Esta información no deseada es lo que siempre hemos llamado &#8220;ruido&#8221; en las búsquedas documentales. En unos momentos en que el tiempo es vital y prestar atención a algo o a alguien en concreto tiene mucho valor, nos estamos creando unas obligaciones que nos hacen consumir el escaso tiempo del que disponemos consultando o publicando en todos los foros de manera indiscriminada y en muchos casos en pro de una moda.</p>
<p><strong>Falta de tiempo</strong></p>
<p>Gracias a internet, la accesibilidad a la información ya no es un problema, pues una buena parte de ella está a nuestro alcance en un solo <em>click</em>. Sin embargo, asimilarla es prácticamente imposible, por lo que hemos pasado de una época en la que la información era lo que tenía valor, a otra donde el tiempo es un recurso tan escaso que lo importante es obtener la información relevante y lograr mantener la atención para enriquecer nuestro conocimiento, evidencia que <strong>Goldhaber</strong> denomina &#8220;economía de la atención&#8221;. A todo ello se une el hecho de que para leer todas estas experiencias y opiniones se requiere una gran cantidad de tiempo, muchas horas al día para atenderlas, y más si se quiere opinar, con el consiguiente peligro de dejar de lado el resto de actividades propias de la vida diaria.</p>
<p>La adicción a internet, considerada por algunos psiquiatras como una enfermedad mental similar al juego patológico, la adicción al tabaco, el alcoholismo o las compras compulsivas, contribuye a esta creciente obligación que se nos está imponiendo de que para estar a la moda hay que estar continuamente en comunicación con el resto de semejantes virtuales a través de la Red descuidando, en muchos casos, las relaciones personales y directas.</p>
<p><strong>Anarquía: nadie revisa ni modera</strong></p>
<p>Uno de los debates actuales que se plantea en este campo es si la participación en las redes de profesionales y de científicos debe ser moderada, o si es mejor permitir que cualquiera pueda manifestar su opinión libremente. Por otra parte, también se considera si deberían constituir un club de selectos o más bien un club en el que quepa cualquiera.</p>
<p>Las RS, la Web 2.0 o la Ciencia 2.0 aportan numerosas ventajas pues favorecen la mayor participación y aumentan el número de aportaciones, que anteriormente estaban en muchos casos limitadas por el espacio físico que tenía cada una de las revistas impresas. En algún caso también pueden contribuir a evitar, tal y como señalan algunos teóricos, el exagerado nepotismo de algunos editores de revistas<a name="v2"></a><sup><a href="#n2">2</a></sup>.</p>
<p>Según <strong>Codina</strong><a name="v3"></a><sup><a href="#n3">3</a></sup>, existen dos ideas que se pueden extrapolar de la Web 2.0 a la ciencia: la primera de ellas es que la ciencia es comunicación y, la segunda, que la ciencia es colaboración. Ambos aspectos se pueden mejorar con el uso de redes sociales y no constituyen un concepto nuevo en documentación, ya que se vienen conociendo desde hace décadas como &#8220;colegios invisibles&#8221;.</p>
<p><strong>La participación en las redes de científicos</strong></p>
<p>Otro debate en torno a las redes sociales de científicos es si realmente se plantean en su seno discusiones de interés para el avance de la ciencia, y si éstas dan lugar a artículos de nivel científico. Se han hecho varios intentos para abrir debates científicos a través de blogs de revistas, como es el caso de la revista <em>Nature</em>. Sin embargo, aunque las herramientas de la Web 2.0 permiten introducir comentarios y agilizar el debate, como anuncia <strong>Torres-Salinas</strong><a name="v4"></a><sup><a href="#n4">4</a></sup>, a la mayoría de investigadores no les gusta comunicar sus avances hasta que estos son publicados en revistas científicas.</p>
<p>Para determinar el grado de participación en este tipo de redes, nos detendremos en alguna de ellas, como <em>ResearchGATE</em>, formada por profesores e investigadores de distintos países. Esta red, al contrario de las generalistas, se encuentra organizada por áreas temáticas y subáreas. El grupo <em>Science&#038;Publication 2.0</em>, creado en abril del 2008, cuenta en agosto de 2009 con 935 miembros. </p>
<p>Durante el tiempo que lleva activo el grupo, sólo han participado 9 personas, que en total han enviado 27 mensajes sobre cinco temas de debate distintos. Estas aportaciones siguen el mismo patrón de participación (80%, 19%, 1%) que el existente en el resto de herramientas de la Red (listas de distribución, blogs, etc.), apreciándose más en este contexto el poder de los &#8220;influyentes&#8221;, o de los que intentan influir.</p>
<p>Aunque la participación en estos foros sea escasa, esta red, a diferencia de otras generalistas, permite introducir la propia bibliografía y los temas y proyectos de investigación. La ventaja de introducir este tipo de información en la aplicación es que posteriormente genera unos gráficos de la red de investigadores que se ajustan más a la realidad que los que se generan en las redes generalistas, donde se entremezclan los profesionales con los contactos personales.</p>
<p>Sin embargo, entre sus inconvenientes debe mencionarse que en esta red, al igual que en otras de propósito similar, para delimitar el perfil profesional debe incluirse tal cantidad de información a través de la cumplimentación de formularios, que requieren mucha dedicación y consumen mucho tiempo en unos momentos en los que los organismos públicos de investigación (<em>OPIs</em>) nos exigen cumplimentar numerosos formularios para el desarrollo de nuestras actividades (solicitud de proyectos con aplicaciones diferentes según el organismo, actualización de curriculums en distintos formatos y aplicaciones, acreditaciones, etc.).</p>
<p><strong>Conclusiones</strong></p>
<p>Creemos que la realidad de las RS no es lo que parece, que una buena parte es ficción y que todavía nos encontramos en una fase experimental en la que todo vale y en la que a menudo se mezcla lo profesional con lo personal, lo importante con irrelevante, lo fundamental con lo accesorio, y que es necesario un replanteamiento de los objetivos de las redes profesionales, so pena de perderse en una sobreabundancia de información sin interés, a veces incluso duplicada en distintos medios.</p>
<p>Sin embargo, aún es pronto para realizar un análisis detallado del comportamiento de las instituciones en las redes generalistas y si éstas deben encaminarse a redes especializadas. Tampoco se puede analizar el éxito de las redes especializadas donde la información nos puede aportar detalles más reales y exhaustivos de afinidades, grupos de amigos y/o investigadores, pero éstos no están dispuestos a alimentar estas redes de información que directamente no contribuyen a una acreditación o reconocimiento por las autoridades certificadoras de cada país.</p>
<div class="notas">
<strong>Referencias:</strong></p>
<p><a name="n1"></a><strong>1.</strong> <strong>Peset, Fernanda</strong>; <strong>Ferrer-Sapena, Antonia</strong>; <strong>Baiget, Tomàs</strong>. &#8220;Evolución social y networking en la comunidad biblio-documental&#8221;. <em>El profesional de la información</em>, 2008, nov.-dic., v. 17, n. 6, pp. 627-635.</p>
<p><a name="n2"></a><strong>2.</strong><em><a href="http://weblogs.madrimasd.org/tecnocidanos/archive/2006/12/18/55497.aspx">http://weblogs.madrimasd.org/tecnocidanos/archive/2006/12/18/55497.aspx</a></em></p>
<p><a name="n3"></a><strong>3.</strong><strong>Codina, Lluís</strong>. <em><a href="http://www.hipertext.net">Hypertext.net</a></em></p>
<p><a name="n4"></a><strong>4.</strong> <strong>Torres-Salinas, Daniel</strong>. &#8220;La edición y las revistas científicas ante la encrucijada 2.0&#8243;. <em>Anuario Thinkepi, EPI SCP</em>, pp. 71-74, 2009.</p>
</div>
<p><strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=554">Rafael Aleixandre-Benavent</a></strong> es miembro del <em><a href="http://thinkepi.net">Grupo ThinkEPI</a></em></p>
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		<item>
		<title>Implicaciones éticas de la minería de datos</title>
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		<pubDate>Mon, 03 Aug 2009 12:41:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Franganillo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2010]]></category>
		<category><![CDATA[ética]]></category>
		<category><![CDATA[Información personal]]></category>
		<category><![CDATA[Minería de datos]]></category>

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		<description><![CDATA[Discriminación Ciertos expertos pueden describir la conducta de un conjunto de personas basándose en los registros digitales de lo que hacen. La descripción es detallada: qué hacen, qué compran, cómo trabajan, con quién se relacionan. Es la minería de datos, que suele usarse para discriminar en positivo: al saber, por ejemplo, qué hábitos de compra<a href="http://www.thinkepi.net/implicaciones-eticas-de-la-mineria-de-datos">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Discriminación</strong></p>
<p>Ciertos expertos pueden describir la conducta de un conjunto de personas basándose en los registros digitales de lo que hacen. La descripción es detallada: qué hacen, qué compran, cómo trabajan, con quién se relacionan. Es la minería de datos, que suele usarse para discriminar en positivo: al saber, por ejemplo, qué hábitos de compra tiene un determinado colectivo, es posible orientarles más efectivamente una campaña publicitaria.</p>
<p>Pero también puede usarse para discriminar en negativo: el análisis del registro del correo electrónico de los empleados de una empresa permite identificar a quienes están alimentando redes informales y, en consecuencia, los directivos podrían cambiar la actitud hacia aquéllos.</p>
<p>Un estudio observa que quienes compran coches rojos en Francia son más propensos a incumplir el pago de los créditos (<strong>Chakrabarti</strong>, 2008): esto podría modificar las condiciones crediticias de quienes escogen el rojo para el coche. Suele clasificarse a las personas según estereotipos que se basan en correlaciones estadísticas, pero éstas implican los errores de toda generalización, y así pagan unos por otros.</p>
<p>Antes de ceder información personal, todos deberían saber para qué la usarán, pero esta cesión puede ser una condición ineludible para que un trámite prosiga su curso. Es evidente, por tanto, que la minería de datos necesita un código de ética.</p>
<p><strong>Propiedad</strong></p>
<p>Todo individuo es titular de los datos que le conciernen y le afectan personalmente: así lo establecen la <em>Directiva 95/46/CE del Parlamento Europeo y del Consejo</em> y la <em>Ley Orgánica 15/1999 de Protección de Datos de Carácter Persona</em>l. Pero estos datos no están en manos de la persona que los genera, sino que están en ficheros ajenos. Entonces, el individuo es dueño de algo que no controla y entonces ya no es tan dueño. Los dueños de estos datos pasan a ser quienes tienen capacidad tecnológica para recopilarlos y explotarlos.</p>
<p>Las empresas que aprovechan la información procedente de la minería de datos presuponen que el individuo les cede la información que generan con la tarjeta de crédito, el consumo telefónico, etc. Lo presuponen, puesto que dejan constancia escrita -aunque en letra pequeña- de que pueden hacer uso de esa información si el usuario no indica lo contrario. El usuario puede indicar lo contrario, efectivamente, pero para ello, en general, debe escribir una carta y enviarla por correo a la sede de la empresa y esto implica cultura, tiempo y gasto. El código de ética, queda visto una vez más, es necesario.</p>
<p><strong>Uso y abuso</strong></p>
<p>La vida cotidiana está digitalizada: cada clic en internet, cada llamada o cada mensaje de móvil, cada compra pagada con tarjeta, todo queda registrado en un sinfín de ficheros. Es un rastro digital que permite dibujar el perfil de las personas y saber qué compran, qué les gusta, con quién hablan o qué consultan en la red (<strong>Grau</strong>, 2009). Así, la actividad de miles y miles de personas, incluso millones, produce una masa inmensa de información valiosa que, mediante el adecuado procesamiento matemático, permite identificar costumbres y preferencias.</p>
<p>Y éstas permiten agrupar las personas según los rasgos que comparten. Al conocer los hábitos del conjunto es fácil suponer qué harán sus integrantes y deducir cómo se puede influir mediante políticas publicitarias, empresariales o de otro tipo que se dirijan específicamente a cada conjunto.</p>
<p>Tanta es esta información, tan valiosa y tan dispersa que ya hay especialistas en rastrear a gran escala las pistas que cada persona, quizá sin saberlo, deja registradas en una serie de gigantescos ficheros. Estos especialistas son matemáticos, programadores y expertos en explotación de datos, que con la ayuda de psicólogos, lingÃ¼istas y sociólogos, excavan montañas de datos para extraer el mineral de la información. La minería de datos es el proceso de analizar gran cantidad de datos para descubrir patrones de comportamiento.</p>
<p>Esta minería es de vasto alcance y ayuda a aumentar beneficios (en empresas, comercios, bancos, aseguradoras, etc.), mejorar el diagnóstico y la prevención de enfermedades (en epidemiología, genética, etc.) o velar por la seguridad (contra el terrorismo y el fraude). Los fines son lícitos, pero debe tenerse presente que el tratamiento de datos tiene implicaciones éticas cuando se trata de datos sobre personas.<br />
La recopilación de información personal es preocupante porque se realiza de forma deliberadamente silenciosa. Y el ser humano suele ignorar los peligros que no le son evidentes: cree tener su vida bajo control sin tener presente que personas ajenas a su entorno toman ciertas decisiones que le afectan, basándose en datos personales que no ha proporcionado de manera consciente o que creía olvidados o secretos (<strong>Garriga</strong>, 2004).</p>
<p>Objetos cotidianos como la tarjeta de crédito o la del supermercado generan una información valiosa que permite afinar las estrategias de marketing y hacerlas más efectivas que las tradicionales, porque ya se sabe qué compra y cuánto gasta un determinado conjunto de clientes. Los supermercados analizan las compras para detectar asociaciones entre los artículos. Los que se suelen comprar juntos, ¿deben estar próximos entre sí, para priorizar la comodidad del cliente, o separados, para prolongar su permanencia en el establecimiento e incitarlo así a que haga compras imprevistas?</p>
<p>La minería de datos revela cómo se puede influir sobre las personas y cómo se las puede manipular para obtener un beneficio que no suele ser mutuo, sino exclusivo de quien posee y explota esos datos.</p>
<p>Las empresas de telefonía móvil registran información valiosa sobre cada abonado: dónde está, adónde viaja, a quién llama, cuánto gasta. Pueden saber si un cliente es líder de un grupo social o si tiende más bien a quedarse al margen. Hasta pueden detectar clientes descontentos y hacerles llegar ofertas tentadoras para que renueven el contrato. La minería de datos debería servir para mejorar el servicio de todos los abonados, y no sólo para retener al descontento.</p>
<p>La campaña electoral de <strong>Barack Obama</strong> compró información sobre las inquietudes y los miedos de un numeroso grupo de ciudadanos cuyo denominador común era la indecisión. Examinar esta información les permitió agrupar la población en varias &#8220;tribus de valores&#8221; para hacer un ejercicio histórico de microtargeting político: los mensajes electoralistas fueron más efectivos porque iban dirigidos específicamente a los votantes indecisos (<strong>Baker</strong>, 2009a). Sin ánimo de poner en duda la honestidad de la política electoral estadounidense, es evidente que el objetivo de esta táctica tiene algo de manipulador.</p>
<p>La minería de datos permite hacer más productivos a los empleados a fuerza de controlar su actividad. En un ambicioso proyecto, la multinacional IBM ha analizado el comportamiento de cincuenta mil técnicos para extraer modelos matemáticos: se trataba de inventariar las habilidades de cada uno para averiguar matemáticamente el modo más rentable de utilizarlas (<strong>Baker</strong>, 2009b).</p>
<p>También permite detectar qué empleados buscan un ascenso o cambiar de empresa. Los registros del navegador de internet y del correo electrónico contienen los patrones de comunicación de cada trabajador, una información a la cual el jefe puede acceder.</p>
<p>¿Es aceptable que una empresa revise las comunicaciones de sus empleados? En 2007, el Tribunal Supremo dictó sentencia: los servicios que se ponen a disposición de los trabajadores merecen protección, pero los empresarios pueden rastrear mensajes e historiales si antes avisan de que las comunicaciones serán supervisadas (<em>Sahuquillo</em>, 2007).</p>
<p>Los expertos en explotación de datos pueden sumergirse en un océano de datos en busca de patrones que definan la conducta terrorista. Pero esa conducta es un misterio e incita a formular suposiciones y construir hipótesis, quizá inciertas, sobre qué constituye un movimiento sospechoso. La minería de datos no es entonces adecuada para descubrir comportamientos terroristas. Utilizarla en la seguridad nacional y en la aplicación de la ley sería contraproducente: supondría malgastar el dinero de los contribuyentes para vulnerar la privacidad e infringir las libertades civiles. Y la seguridad jamás debe convertirse en un pretexto para imponer vigilancia y recortar libertades.</p>
<p>Se necesitará entonces una profunda regulación para proteger los derechos y la identidad de las personas, y evitar entrar en una sociedad de la vigilancia que, a pesar del control, sea incapaz de mantenernos seguros.<br />
En internet, la minería de datos ayuda a mejorar la usabilidad de las sedes web mediante el análisis del proceder de los visitantes. Y también ha servido para mostrar que un web tan popular como <em>Facebook</em> es un sitio inseguro (<strong>Kelly</strong>, 2008). Esta red social ya acumula numerosas críticas sobre cómo maneja los datos de los usuarios, que se ven desprotegidos. La empresa de <strong>Mark Zuckerberg</strong> ha sido legalmente cuestionada porque retiene los datos de los usuarios que han solicitado darse de baja y no los protege como debe cuando los cede a terceros (<strong>Noain</strong>, 2009). Mientras no se resuelven estos problemas, los usuarios deben ser cautos al introducir sus datos en redes sociales: cuantos más datos faciliten, más expuestos estarán a usos que puedan atentar contra su privacidad.</p>
<p><strong>Acción y reacción</strong></p>
<p>Las personas no permanecen impasibles ante esta incómoda realidad. Y precisamente en internet, los buscadores afrontan esta situación constantemente: hay toda una industria dedicada a modificar las páginas web para mejorarles la posición en la lista de resultados porque una página pierde visibilidad si no tiene buena puntuación, y en un mundo saturado de mensajes la visibilidad es importante. Entonces, las personas usan los mecanismos de la minería de datos para manipular empresas cuyo funcionamiento está guiado por la misma minería de datos.</p>
<p>La minería de datos es útil y necesaria y las aplicaciones en astronomía y meteorología son ejemplos de cuánto nos pueden facilitar la vida cotidiana. Pero surge rápidamente el fantasma de la discriminación cuando esta minería se aplica a las personas y aporta argumentos, o sólo sospechas basadas en datos estadísticos, para denegar un crédito, para rechazar una solicitud, para identificar quién recibirá una oferta especial y quién deberá pagar el precio estándar.</p>
<p>Aunque no está en un vacío legal, la minería de datos necesita un código de ética porque la evidencia del día a día indica que no toda recopilación de datos se lleva a cabo con medios aceptables desde el punto de vista ético. Ni todo el uso de la información que se obtiene persigue sanos objetivos.</p>
<p>Considerando que la discriminación puede ser negativa, que puede carecer de ética e incluso que puede ser ilegal, ¿en qué circunstancias es lícito discriminar?</p>
<p>Todo apunta a que la legitimidad de la minería de datos depende de cómo se aplique. En medicina es lícito tener información sobre características raciales o sexuales si esta información queda restringida al uso médico, pero sería ilícito usar tales variables para analizar el comportamiento en la devolución de préstamos, por ejemplo.</p>
<p>Pero incluso cuando se excluye esta información sensible, hay cierto riesgo de que los modelos se construyan basándose en variables que equivalen a condición racial, religiosa o sexual. Un dato aparentemente inexpresivo como el código postal puede ser un factor de discriminación negativa si va asociado a una identidad étnica, como ocurre en algunos distritos de muchas ciudades.</p>
<p>Es difícil quedar fuera del radar. La vida moderna sólo es posible si se usan los instrumentos que para ella se proponen, y éstos permiten primero el rastreo y después la explotación de grandes conjuntos de datos personales. Estos instrumentos nos hacen la vida más fácil, más cómoda y más segura, pero tienen un precio: nos exponen a prácticas de dudosa ética que pueden hacernos perder parcelas de libertad y privacidad.</p>
<p>Para no perder libertad y privacidad, es necesario saber cómo se usará la información que generamos cotidianamente, cómo se protegerá su confidencialidad e integridad, qué consecuencias pueden derivarse y qué derecho tenemos a rectificar o incluso retirar la información que nos atañe. Todo debe explicarse en un lenguaje comprensible, y no en una jerga legal de letra pequeña. Y desde un principio, puesto que la minería de datos puede ir luego más allá de la finalidad para la cual se recopilaron los datos. La tenencia de estos datos no confiere el derecho a usarlos con objetivos distintos de los previstos de manera explícita.</p>
<p>Se puede cuestionar que circule tanta información personal. Ã‰sta es un patrimonio que reclama una protección especial puesto que la simple acumulación de datos puede volverse un acto especulativo, sobre todo cuando se poseen dispositivos técnicos para darles significado e interpretarlos, quizá incorrectamente. La significación de unos datos no proviene de la capacidad técnica para organizarlos, sino de la intencionalidad y, por tanto, de los prejuicios con que el profesional los gestiona. Cuando la información resultante es susceptible de un uso ilegítimo, surge la necesidad de marcar los límites de la actuación de las personas o instituciones responsables de manejar esos datos.</p>
<p><strong>Bibliografía</strong></p>
<div class="notas">
<br />
<strong>Baker, Stephen</strong>. &#8220;What data crunchers did for Obama&#8221;. <em>BusinessWeek</em>, 23 de enero, 2009a.<br />
<em><a href="http://businessweek.com/technology/content/jan2009/tc20090123_026100.htm">http://businessweek.com/technology/content/jan2009/tc20090123_026100.htm</a></em></p>
<p><strong>Baker, Stephen</strong>. &#8220;Data mining moves to human resources&#8221;. <em>BusinessWeek</em>, 12 de marzo, 2009b.<br />
<em><a href="http://businessweek.com/magazine/content/09_12/b4124046224092.htm">http://businessweek.com/magazine/content/09_12/b4124046224092.htm</a></em></p>
<p><strong>Chakrabarti, Soumen</strong> (et al.). Data mining. San Francisco: Morgan Kaufmann, 2008.</p>
<p><strong>Garriga, Ana</strong>. Tratamiento de datos personales y derechos fundamentales. Madrid: Dykinson, 2004.</p>
<p><strong>Grau, Abel</strong>. &#8220;Tus datos íntimos son una mina&#8221;. <em>El País</em>, 3 de junio de 2009.<br />
<em><a href="http://www.elpais.com/articulo/sociedad/cifras/anticipan/actos/elpepisoc/20090603elpepisoc_1/Tes">http://www.elpais.com/articulo/sociedad/cifras/anticipan/actos/elpepisoc/20090603elpepisoc_1/Tes</a></em></p>
<p><strong>Kelly, Spencer</strong>. &#8220;Identity &#8220;at risk&#8221; on Facebook&#8221;. <em>BBC News</em>, 1 de mayo, 2008.<br />
<em><a href="http://news.bbc.co.uk/2/hi/programmes/click_online/7375772.stm">http://news.bbc.co.uk/2/hi/programmes/click_online/7375772.stm</a></em></p>
<p><strong>Noain, Idoya</strong>. &#8220;Ultimátum de Canadá a Facebook para que garantice la intimidad&#8221;. <em>El Periódico de Catalunya</em>, 26 de julio, 2009.<br />
<em><a href="http://elperiodico.com/default.asp?idnoticia_PK=632529">http://elperiodico.com/default.asp?idnoticia_PK=632529</a></em></p>
<p><strong>Sahuquillo, María R.</strong> &#8220;Ordenadores sin secretos para el jefe&#8221;. <em>El País</em>, 4 de noviembre, 2007.<br />
<em><a href="http://elpais.com/articulo/sociedad/Ordenadores/secretos/jefe/elpepusoc/20071104elpepisoc_1/Tes">http://elpais.com/articulo/sociedad/Ordenadores/secretos/jefe/elpepusoc/20071104elpepisoc_1/Tes</a></em>
</div>
<p><strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=17">Jorge Franganillo</a></strong><br />
Miembro del <em><a href="http://thinkepi.net">Grupo ThinkEPI</a></em></p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Leyendo (y gestionando) blogs desde el móvil</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/leyendo-gestionando-blogs-movil</link>
		<comments>http://www.thinkepi.net/leyendo-gestionando-blogs-movil#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 30 Jul 2009 10:59:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Natalia Arroyo-Vázquez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2010]]></category>
		<category><![CDATA[Blogs]]></category>
		<category><![CDATA[Dispositivos móviles]]></category>
		<category><![CDATA[Handheld]]></category>
		<category><![CDATA[Web móvil]]></category>

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		<description><![CDATA[Últimamente ocupo una parte de mis espacios de espera (en la cola del banco y del supermercado o en el transporte público) leyendo las últimas noticias y mis blogs favoritos desde el móvil. Si hace unos años llevábamos bajo el brazo el periódico del día o un libro, ahora podemos además llevar en el bolsillo<a href="http://www.thinkepi.net/leyendo-gestionando-blogs-movil">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Últimamente ocupo una parte de mis espacios de espera (en la cola del banco y del supermercado o en el transporte público) leyendo las últimas noticias y mis blogs favoritos desde el móvil. Si hace unos años llevábamos bajo el brazo el periódico del día o un libro, ahora podemos además llevar en el bolsillo del pantalón el equivalente a miles de bibliotecas, informativamente hablando.</p>
<p>Varios de los sitios web de noticias de los grandes medios de comunicación (CNN<a name="v1"></a><sup><a href="#n1">1</a></sup>, <em>The Wall Street Journal</em><a name="v2"></a><sup><a href="#n2">2</a></sup> o <em>El País</em><a name="v3"></a><sup><a href="#n3">3</a></sup>) pueden ser consultados desde un móvil, una pda o un <em>iPhone</em> simplemente con teclear la misma url que cuando accedemos desde un pc, gracias a la detección de dispositivos. Además, algunos de estos sitios<a name="v4"></a><sup><a href="#n4">4</a></sup> han desarrollado aplicaciones específicas para <em>iPhone</em> o pda que se instalan en el aparato y que proporcionan un acceso directo a las noticias del día.</p>
<p>Además de los medios tradicionales, en los últimos años hemos incorporado a nuestra rutina diaria la lectura de blogs como fuentes de información de actualidad, profesional y de ocio y son ya muchos los blogs sobre bibliotecas y centros de documentación mantenidos a nivel personal o institucional. Sin embargo, cuando intento acceder a mis blogs favoritos desde mi móvil me encuentro con que la mayor parte de ellos siguen mostrándose de la misma manera que en un pc, con las grandes dificultades que ello entraña para la lectura y la navegación desde la mayoría de las pequeñas pantallas. Las razones de ello residen, principalmente, en la ausencia de concienciación general por parte de la gran masa de <em>bloguers</em> (la larga cola) acerca de este tema y el hecho de que los grandes sitios gratuitos de alojamiento de blogs aún no hayan incorporado esas opciones.</p>
<p>Las soluciones al problema que plantea la lectura de blogs desde el móvil pueden darse tanto por parte del propio lector como del administrador del blog. Así, el lector puede acceder a los contenidos de la <em>blogosfera</em> de forma óptima desde un agregador en línea: <em>Google Reader</em><a name="v5"></a><sup><a href="#n5">5</a></sup> y <em>Bloglines</em><a name="v6"></a><sup><a href="#n6">6</a></sup>, por ejemplo, tienen varias versiones para distintos tipos de dispositivos móviles que se activan automáticamente al detectar el aparato desde el que se está accediendo. Sin embargo, siempre es necesario configurar previamente el agregador, añadiendo las suscripciones que nos interesan. A aquellos blogs que no tenemos configurados desde el agregador siempre podemos acceder desde el buscador de <em>Google</em> (con <em>Yahoo!</em> obtendremos el mismo resultado), que no sólo adapta los resultados de la búsqueda para ser vistos desde el móvil, sino también los contenidos a los que se llega desde el buscador<a name="v7"></a><sup><a href="#n7">7</a></sup>. </p>
<p><strong>Mi blog, accesible desde dispositivos móviles</strong></p>
<p>Si queremos hacer accesible a nuestros lectores nuestro blog desde dispositivos móviles debemos tener en cuenta algunos puntos. En primer lugar, debemos decidir para qué tipos de dispositivos queremos adaptar nuestro blog, puesto que la experiencia de usuario varía enormemente de unos a otros. No se trata de crear un nuevo blog (esto implicaría además mayor carga de trabajo en el mantenimiento), sino de hacer que los contenidos del nuestro puedan verse también desde otros dispositivos. Se trata del principio <em>One web</em>, propuesto por el <em>World Wide Web Consortium</em>, que defiende una misma información y servicios web, independientemente del aparato desde el que sean vistos, aunque la forma en que se representen no sea necesariamente la misma<a name="v8"></a><sup><a href="#n8">8</a></sup>.</p>
<p>El diseño es importante, puesto que de él depende la correcta visualización de los contenidos y una buena navegación<a name="v9"></a><sup><a href="#n9">9</a></sup>. Sin embargo, como ya veremos más adelante, podemos emplear soluciones que nos permitan olvidarnos de él. </p>
<p>Una vez que tengamos una versión móvil de nuestro blog, debemos facilitar a nuestros lectores, en la medida de lo posible, el acceso a ella. Lo óptimo es emplear sistemas de detección de dispositivos<a name="v10"></a><sup><a href="#n10">10</a></sup> en la página principal, de manera que al entrar en el blog con la misma url de siempre se detecte automáticamente que se está haciendo desde un dispositivo móvil (o un tipo concreto) y cambie la plantilla. Todo ello sin que el usuario perciba nada.</p>
<p>Enlazar la versión móvil desde nuestro blog puede resultar una opción que complique la navegación en algunos casos, ya que el lector tendrá que buscarla en una pantalla pequeña desde la que posiblemente no verá la página completa y en la que hay muchos más enlaces.</p>
<p>El administrador del blog se encuentra con varias medidas a adoptar en función principalmente del sistema de alojamiento y del software o servicio empleado para su mantenimiento. Así, aquellos que empleen <em>WordPress</em> encontrarán una fácil solución instalando alguno de los plugins existentes:</p>
<p>- <em>MobilePress</em><a name="v11"></a><sup><a href="#n11">11</a></sup> es un plugin gratuito desarrollado por la empresa <em>TinyImpact</em> que permite configurar cuándo queremos que se active automáticamente la versión móvil y para qué dispositivos o navegadores (<em>iPhone</em>, <em>OperaMini</em>, <em>Windows Mobile</em>, etc.), modificar las plantillas que incluye (como cualquier otra hoja de estilo) y crear otras nuevas, además de previsualizar el resultado final. Dos blogs que ya lo emplean son <em>Catorze.com</em> y <em>[bauen]</em><a name="v12"></a><sup><a href="#n12">12</a></sup>.</p>
<p>- <em>WordPress Mobile Edition</em><a name="v13"></a><sup><a href="#n13">13</a></sup>, muy similar al anterior, pues ofrece las mismas funciones básicas descritas para <em>MobilePress</em>.</p>
<p>- <em>dotMobi WordPress Mobile Pack</em><a name="v14"></a><sup><a href="#n14">14</a></sup>, de la compañía <em>dotMobi</em>, es una solución mucho más completa que las anteriores y que incluye, entre otras muchas opciones, un panel de administración para gestionar el blog desde un móvil y una aplicación para generar códigos QR bidimensionales, que luego se pondrán en el blog, desde los que llegar rápidamente a la versión móvil. </p>
<p>Para <em>MovableType</em> podemos emplear <em>Mid-Century Mobile</em><a name="v15"></a><sup><a href="#n15">15</a></sup>, un conjunto de plantillas que no incluyen detección de dispositivo sino que es necesario enlazar la versión móvil. <em>TypePad</em> entre sus <em>widgets</em> sólo nos ofrece <em>Mippin</em><a name="v16"></a><sup><a href="#n16">16</a></sup>, que consiste en un enlace que se añade a nuestro blog para que sea adaptado por el servicio gratuito <em>Mippin</em><a name="v17"></a><sup><a href="#n17">17</a></sup>.</p>
<p>Los servicios en línea para la creación de blogs, como <em>Blogger</em>, <em>La Coctelera</em> o <em>WordPress.com</em>, aún no han habilitado opciones para que los blogs que alojan puedan ser vistos cómodamente desde dispositivos móviles, aunque posiblemente en el futuro veamos cómo van apareciendo, de la misma forma que ha sucedido con otras funcionalidades que han sido incorporadas con el tiempo.</p>
<p>Los temas o diseños por defecto están siempre diseñados para pc, así que la única opción para usuarios con conocimientos menos avanzados es emplear alguno de los servicios gratuitos en línea existentes y luego enlazarlo.</p>
<p>Estos servicios lo que hacen es adaptar tu blog para ser visto desde un dispositivo móvil, proporcionando una url. Servicios específicos para blogs son <em>MoFuSe</em><a name="v18"></a><sup><a href="#n18">18</a></sup>, <em>Andanza</em><a name="v19"></a><sup><a href="#n19">19</a></sup> (también en español) o el ya mencionado <em>Mippin</em>. Si bien este sistema ofrece la ventaja de que los conocimientos necesarios y el esfuerzo realizado son mínimos, por otro lado obliga al lector a emplear una nueva url o a buscar el enlace en su sitio web.</p>
<p>Finalmente, siempre podemos crear nuestra propia hoja de estilo y añadir en la cabecera de nuestro blog unas cuantas líneas de código que detecten agentes móviles.</p>
<p><strong>Gestionar mi blog desde un dispositivo móvil</strong></p>
<p>La gestión y publicación en blogs desde dispositivos móviles es también una realidad: existen múltiples aplicaciones que podemos instalar en nuestro <em>Smartphone</em> o pda, como las aplicaciones para <em>iPhone</em> e <em>iTouch</em> de <em>WordPress</em> (hay que habilitar previamente la opción XML-RPC) y <em>TypePad</em><a name="v20"></a><sup><a href="#n20">20</a></sup>.</p>
<p><em>MovableType</em> lanzó <em>iMT<a name="v21"></a><sup><a href="#n21">21</a></sup></em>, un <em>plugin</em> que permite interactuar mejor con su panel de administración desde un <em>iPhone</em>. Desde <em>Blogger</em><a name="v22"></a><sup><a href="#n22">22</a></sup>, por ejemplo, podemos publicar texto y fotos en nuestro Weblog desde un móvil vía sms.</p>
<div class="notas">
<p><strong>Notas:</strong></p>
<p><a name="n1"></a><strong>1.</strong> <em><a href="http://cnnmobile.com/">http://cnnmobile.com/</a></em><br />
<br /><a name="n2"></a><strong>2.</strong> <em><a href="http://mobile2.wsj.com/device/index.php">http://mobile2.wsj.com/device/index.php</a></em><br />
<br /><a name="n3"></a><strong>3.</strong> <em>El País</em> desde pda y psp:<br />
<em><a href="http://pda.elpais.com/">http://pda.elpais.com/</a></em><br />
<em><a href="http://www.elpais.com/psp/">http://www.elpais.com/psp/</a></em><br />
<br /><a name="n4"></a><strong>4.</strong> Como <em>El País</em> o el <em>New York Times</em>:<br />
<em><a href="http://www.elpais.com/articulo/internet/ELPAIScom/lanza/aplicacion/nativa/iPhone/elpeputec/20090217elpepunet_4/Tes">http://www.elpais.com/articulo/internet/ELPAIScom/lanza/aplicacion/nativa/iPhone/elpeputec/20090217elpepunet_4/Tes</a></em><br />
<em><a href="http://www.nytimes.com/services/mobile/iphone.html">http://www.nytimes.com/services/mobile/iphone.html</a></em><br />
<br /><a name="n5"></a><strong>5.</strong> Versión para <em>iPhone</em> y para otros dispositivos móviles:<br />
<em><a href="http://www.google.com/reader/i/">http://www.google.com/reader/i/</a>><br />
</em><em><a href="http://www.google.com/reader/m/">http://www.google.com/reader/m/</a></em><br />
<br /><a name="n6"></a><strong>6.</strong> Versión para iPhone, clásica para móviles y beta para móviles:<br />
<em><a href="http://i.bloglines.com/">http://i.bloglines.com/</a></em><br />
<em><a href="http://www.bloglines.com/mobile">http://www.bloglines.com/mobile</a></em><br />
<em><a href="http://m.beta.bloglines.com/">http://m.beta.bloglines.com/</a></em><br />
<br /><a name="n7"></a><strong>7.</strong> Para comprobar cómo se comporta una página web al acceder a ella desde un aparato móvil podemos emplear la extensión de <em>Firefox</em> y otros navegadores <em>User Agent Switcher</em>:<br />
<em><a href="http://chrispederick.com/work/user-agent-switcher/">http://chrispederick.com/work/user-agent-switcher/</a></em><br />
<br /><a name="n8"></a><strong>8.</strong> <strong>Rabin, Jo; McCathieNevile, Charles</strong> (ed.). Mobile Web Best Practices 1.0. Basic Guidelines. W3C Recommendation, 29 de julio, 2008.<br />
<em><a href="http://www.w3.org/TR/mobile-bp">http://www.w3.org/TR/mobile-bp/</a></em><br />
<br /><a name="n9"></a><strong>9.</strong> <strong>Cameron Moll</strong> nos señala algunas pautas en su <em>Mobile web design: tips and techniques</em>. También podemos tomar alguna plantilla ya creada y emplearla como punto de partida.<br />
<em><a href="http://www.cameronmoll.com/archives/000577.html">http://www.cameronmoll.com/archives/000577.html</a></em><br />
<br /><a name="n10"></a><strong>10.</strong> <strong>Moll, Cameron</strong>. Mobile Web Design: A web standards approach for delivering content beyond the desktop, 2008. ISBN: 978-0615185910.<br />
<br /><a name="n11"></a><strong>11.</strong> <em><a href="http://mobilepress.co.za/">http://mobilepress.co.za/</a></em><br />
<br /><a name="n12"></a><strong>12.</strong> Versiones para móviles con <em>Mobile Press</em> de los blogs <em>Catorze.com</em> y <em>[bauen]</em>:<br />
<em><a href="http://www.catorze.com/?mobile">http://www.catorze.com/?mobile</a></em><br />
<em><a href="http://www.bauenblog.info/?mobile">http://www.bauenblog.info/?mobile</a></em><br />
<br /><a name="n13"></a><strong>13.</strong> <em><a href="http://wordpress.org/extend/plugins/wordpress-mobile-edition/">http://wordpress.org/extend/plugins/wordpress-mobile-edition/</a></em><br />
<br /><a name="n14"></a><strong>14.</strong> <em><a href="http://mobiforge.com/running/story/the-dotmobi-wordpress-mobile-pack">http://mobiforge.com/running/story/the-dotmobi-wordpress-mobile-pack</a></em><br />
<br /><a name="n15"></a><strong>15.</strong> <em><a href="http://plugins.movabletype.org/mid-century-mobile/">http://plugins.movabletype.org/mid-century-mobile/</a></em><br />
<br /><a name="n16"></a><strong>16.</strong> <em><a href="http://www.sixapart.com/typepad/widgets/publishing-tools/mippin_blog_mob.html">http://www.sixapart.com/typepad/widgets/publishing-tools/mippin_blog_mob.html</a></em><br />
<br /><a name="n17"></a><strong>17.</strong> <em><a href="http://mippin.com/">http://mippin.com/</a></em><br />
<br /><a name="n18"></a><strong>18.</strong> <em><a href="http://www.mofuse.com/">http://www.mofuse.com/</a></em><br />
<br /><a name="n19"></a><strong>19.</strong> <em><a href="http://andanza.com/index.htm?lang=es">http://andanza.com/index.htm?lang=es</a></em><br />
<br /><a name="n20"></a><strong>20.</strong> <em><a href="http://iphone.wordpress.org/">http://iphone.wordpress.org/</a></em> y<br />
<em><a href="http://www.typepad.com/features/blog-iphone.html">http://www.typepad.com/features/blog-iphone.html</a></em><br />
<br /><a name="n21"></a><strong>21.</strong> <em><a href="http://plugins.movabletype.org/imt/">http://plugins.movabletype.org/imt/</a></em><br />
<br /><a name="n22"></a><strong>22.</strong> <em><a href="http://www.blogger.com/mobile-start.g">http://www.blogger.com/mobile-start.g</a></em>
</div>
<p><strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=820">Natalia Arroyo</a></strong><br />
Miembro del <em><a href="http://thinkepi.net">Grupo ThinkEPI</a></em></p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Ranking de universidades en la Unión Europea: aproximación multidimensional a una realidad compleja</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/ranking-de-universidades-en-la-union-europea</link>
		<comments>http://www.thinkepi.net/ranking-de-universidades-en-la-union-europea#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 28 Jul 2009 10:50:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Enrique Orduña-Malea</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2010]]></category>
		<category><![CDATA[Mercado de la educación superior]]></category>
		<category><![CDATA[Misiones de la universidad]]></category>
		<category><![CDATA[Ranking de universidades]]></category>
		<category><![CDATA[Unión Europea]]></category>
		<category><![CDATA[WTO-GATS]]></category>

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		<description><![CDATA[1. LA COMPLEJIDAD DE LA UNIVERSIDAD Tratar de describir las funciones de la Universidad del siglo XXI no es una tarea trivial, siendo necesaria una aproximación multidimensional para ello. Actualmente, es comúnmente aceptada la teoría de las 3 misiones (o dimensiones) de la universidad: perpetuar el conocimiento actual (gracias a la docencia), crear nuevo conocimiento<a href="http://www.thinkepi.net/ranking-de-universidades-en-la-union-europea">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>1. LA COMPLEJIDAD DE LA UNIVERSIDAD</strong></p>
<p>Tratar de describir las funciones de la Universidad del siglo XXI no es una tarea trivial, siendo necesaria una aproximación multidimensional para ello.</p>
<p>Actualmente, es comúnmente aceptada la teoría de las 3 misiones (o dimensiones) de la universidad: perpetuar el conocimiento actual (gracias a la docencia), crear nuevo conocimiento (a través de la investigación) y servir conocimiento a la sociedad (mediante actividades de transferencia).  </p>
<p>Esta &#8220;tercera misión&#8221; aparece a principios de los años 80 del siglo pasado cuando las universidades comienzan a diseñarse en un mundo globalizado (<strong>Montesinos</strong>, 2008) y provoca, dada su dimensión social, empresarial y de innovación, un aumento tanto de la complejidad de la universidad como institución como el inicio de la mercantilización de las dos primeras misiones.</p>
<p>En este último sentido, algunas circunstancias como el crecimiento de la movilidad internacional de los estudiantes o las diversas acciones de acreditación y homologación (como las impulsadas por el Plan Bolonia), ayudan a colocar a la universidad en el mercado mundial. El propio portal de la <em>Unesco</em><a name="v1"></a><sup><a href="#n1">1</a></sup> es claro a este respecto: </p>
<p>- El comercio en la educación superior es un negocio de millones de dólares.<br />
- La capacidad del sector público no puede mantener el coste de una <em>World Class University</em> (WCU).<br />
- El desarrollo de las TIC y del <em>e-learning</em> provocan la creación de un mercado muy lucrativo.</p>
<p>Dado que la educación es un negocio de pingÃ¼es beneficios, la WTO comienza a considerar una serie de propuestas para incluirla dentro de sus competencias a través del <em>General Agreement on Trade in Services</em> (<em>Gats</em>)<a name="v2"></a><sup><a href="#n2">2</a></sup>, tras ser excluida en un primer momento<a name="v3"></a><sup><a href="#n3">3</a></sup>.</p>
<p>Aunque la necesidad de acuerdos comerciales en servicios siempre ha sido muy cuestionada (<strong>Siqueira</strong>, 2005), la comercialización de la educación universitaria, tanto si un país acoge la educación según los acuerdos del <em>Gats</em> o no, es un hecho y ha introducido, guste o no, casi definitivamente los valores de mercado en los campus universitarios (<strong>Altbach</strong>, 2006).</p>
<p><strong>2. HERRAMIENTAS DE INFORMACIÓN Y ELECCIÓN</strong></p>
<p>La creciente complejidad de la Universidad, acrecentada por su mercantilización, provoca que la información acerca del conocimiento gestionado por ésta (generado o consumido; científico, educativo o transferido) sea también más compleja, tanto de obtener como de contextualizar y redirigir (de forma gratuita o no) a sus diferentes usuarios de forma adecuada.</p>
<p>Los rankings de universidades, pese a las críticas que reciben por diversas razones -algunas de las cuales absolutamente legítimas-, aparecen como un instrumento (entre muchos otros) que proporciona información contextualizada a cada tipo de usuario.</p>
<p>Por tanto, los rankings deben ser vistos como herramientas de ayuda a la toma de decisiones, útiles para estudiantes (dónde cursar una determinada carrera), investigadores (dónde realizar estancias posdoctorales), agencias gubernamentales (qué universidades merecen ser financiadas en mayor medida y en qué área, en caso de ser esto lícitoâ€¦) o gestores universitarios (cómo diseñar o corregir sus diferentes estrategias académicas), entre otros.</p>
<p>Es fundamental destacar en este punto que los rankings deben ser siempre usados de forma complementaria, junto a otros productos de información, y no de forma exclusiva.</p>
<p>No obstante, más allá de las posiciones finales, el interés radica en los valores de los indicadores individuales. Por ello resulta fundamental que su construcción sea de naturaleza multidimensional, que implique una orientación más cercana al &#8220;<em>report card</em>&#8221; que a la &#8220;<em>league table</em>&#8220;.</p>
<p>La posibilidad de consulta e interpretación de diversos rankings universitarios, con sus diferentes indicadores y orientaciones, nos lleva a nuevas tareas de consultoría y asesoramiento a usuarios.</p>
<p><strong>3. RANKING UNIVERSITARIO EN LA UNIÓN EUROPEA</strong></p>
<p>Ante la situación descrita anteriormente, cabe preguntarse cuál es el papel de la Unión Europea respecto a los rankings como herramientas de información y comparación de universidades en un entorno globalizado, mercantilizado y complejo.</p>
<p>Desde que en 2003 apareciese el primer ranking universitario de cobertura mundial (<em>Arwu</em>)<a name="v4"></a><sup><a href="#n4">4</a></sup>, éste se ha convertido en una referencia, aunque no son pocas las críticas que recibe por su marcada orientación científica (dejando de lado al resto de misiones universitarias) y anglosajona.</p>
<p>Entre las voces críticas destaca especialmente la francesa, que tras protestar enérgicamente acerca del bajo rendimiento de sus universidades en este ranking (<strong>Harfi</strong>, 2007) ha creado el suyo propio, ya por su tercera edición<a name="v5"></a><sup><a href="#n5">5</a></sup>. No obstante, la calidad de éste es discutible al mostrar cinco universidades francesas en el Top 20 mundial<a name="v6"></a><sup><a href="#n6">6</a></sup>, lo que sólo puede provocar algunas sonrisas.</p>
<p>Pese a esto, las protestas francesas no quedan ahí; tanto el senado francés<a name="v7"></a><sup><a href="#n7">7</a></sup> como la propia ministra de educación, <strong>Valerie Pécresse</strong><a name="v8"></a><sup><a href="#n8">8</a></sup>, proponen en 2008 el desarrollo de un nuevo sistema de ranking aprovechando el período de presidencia europea de <strong>Sarkozy</strong>.</p>
<p>Las protestas tienen el efecto deseado<a name="v9"></a><sup><a href="#n9">9</a></sup> y la Comisión Europea, en respuesta a la &#8220;invitación&#8221; francesa, publica el pasado 28 de noviembre de 2008 el consiguiente <em>call for tenders</em> con el título &#8220;<em>Design and testing the feasibility of a multi-dimensional global University Ranking</em>&#8220;<a name="v10"></a><sup><a href="#n10">10</a></sup>.</p>
<p>El 3 de junio de 2009 se resuelve finalmente la convocatoria, resultando beneficiado el consorcio <em>Cherpa</em> (<em>Consortium for Higher Education and Research Performance Assessment</em>), compuesto por los siguientes miembros:</p>
<p>- <em>Centre for Higher Education Development</em> (<em>CHE</em>).<br />
- <em>Center for Higher Education Policy Studies</em> (<em>Cheps</em>).<br />
- <em>Centre for Science and Technology Studies</em> (<em>Cwts</em>).<br />
- <em>Incentim-Research division</em>.<br />
- <em>Observatoire des Sciences et des Techniques</em> (<em>OST</em>).<br />
- <em>European Federation of National Engineering Associations</em> (<em>Feani</em>).<br />
- <em>European Foundation for Management Development</em> (<em>Efmd</em>).</p>
<p>El proyecto, dotado de una suma de 1.1 millones de euros, está preparado para ser realizado en 2 fases (<strong>MacGregor</strong>, 2009):</p>
<p>- Diseño del ranking (mayo 2009 a diciembre 2009).<br />
- Testeo del ranking (enero 2010 a mayo 2011), a través de una muestra de 150 instituciones y enfocando el análisis en las áreas de ingeniería y negocios, donde al menos 6 instituciones pertenecerán a los 6 mayores estados miembros de la UE, de 1 a 3 de los 21 estados restantes, más 25 instituciones estadounidenses, 25 de Asia y 3 australianas.</p>
<p>Pese a que todavía existe poca información, las principales características de este proyecto son las siguientes<a name="v11"></a><sup><a href="#n11">11</a></sup>:</p>
<p>- Se tendrán en cuenta los contextos lingÃ¼ísticos, culturales y económicos de los sistemas educativos incluidos en el ranking.<br />
- Se compararán universidades similares en estructura y misión, de forma que el ranking se enlace con el proyecto de clasificación europea de instituciones (<em>U-map</em>)<a name="v12"></a><sup><a href="#n12">12</a></sup>, desarrollado actualmente por <em>Cheps</em>.<br />
- Se aplicará un enfoque a nivel de institución y de área temática.<br />
- Se tendrá en cuenta la primera misión (relativa a docencia). </p>
<p>Respecto a este último punto, cabe señalar que <strong>Odile Quintin</strong>, Directora General de la <em>Comisión Europea para la Educación</em> (<strong>Slattery</strong>, 2009), apunta que pese a que las universidades tienen un papel muy importante en investigación, también lo tienen en enseñanza y empleabilidad, por lo que el ranking debería medir estas dimensiones, no cubiertas por otros rankings. Así mismo, <strong>IJperen</strong> (2009) insta a la diversificación de las universidades en función de sus fortalezas, pues no todas las instituciones necesitan la misma mezcla entre educación e investigación.</p>
<p><strong>4. CONSIDERACIONES FINALES</strong></p>
<p>Pese a que todavía es pronto para predecir el éxito o no de <em>Cherpa</em>, se abren una serie de serios interrogantes al respecto que bien merecen debate y discusión:</p>
<p>- ¿Se ajusta el presupuesto fijado a este tipo de proyecto?<br />
- ¿Es equitativo el reparto de instituciones para la fase de testeo? ¿Qué criterios se han seguido?<br />
- ¿Hasta qué punto es necesario un proyecto financiado por la Unión Europea? ¿Será por ello más &#8220;justo&#8221; que los rankings creados por otras instituciones o existirá cierto favoritismo hacia las universidades europeas?<br />
- Puesto que muchos de los contextos culturales, promulgados por los Principios de Berlín, se encuentran precisamente en la tercera misión, ¿por qué se centra el interés en la docencia y no se habla en ningún momento de indicadores relativos a la transferencia?<br />
- Pese a la participación de <em>Cheps</em> en <em>Cherpa</em>, ¿existirá una adecuada correspondencia entre el ranking y <em>U-Map</em>?</p>
<p>No deben entenderse estas consideraciones como críticas a esta iniciativa, a la que deseo todo el éxito, en todo caso como dudas acerca del desarrollo de un proyecto financiado por la Unión Europea en el que las universidades, entre otros usuarios, tratarán de mirarse para, en función de su reflejo, tomar ciertas decisiones que conllevarán gastos importantes en sus presupuestos. Motivo suficiente pues como para prestarle al menos un mínimo de atención crítica.</p>
<div class="notas">
<p><strong>5. NOTAS</strong></p>
<p><a name="n1"></a><strong>1. </strong><em><a href="http://portal.unesco.org/education/es/">http://portal.unesco.org/education/es/</a></em><br />
<a name="n2"></a><strong>2. </strong><em><a href="http://www.gatswatch.org/index.html">http://www.gatswatch.org/index.html</a></em><br />
<a name="n3"></a><strong>3. </strong><em><a href="http://www.wto.org/english/tratop_e/serv_e/gatsqa_e.htm">http://www.wto.org/english/tratop_e/serv_e/gatsqa_e.htm</a></em><br />
<a name="n4"></a><strong>4. </strong><em><a href="http://arwu.org">http://arwu.org</a></em><br />
<a name="n5"></a><strong>5. </strong><em><a href="http://www.ensmp.fr/Actualites/PR/defclassementEMP.html">http://www.ensmp.fr/Actualites/PR/defclassementEMP.html</a></em><br />
<a name="n6"></a><strong>6. </strong><em><a href="http://rankingwatch.blogspot.com/2009/07/paris-rankings-are-out-lecole-des-mines.html">http://rankingwatch.blogspot.com/2009/07/paris-rankings-are-out-lecole-des-mines.html</a></em><br />
<a name="n7"></a><strong>7. </strong><em><a href="http://www.senat.fr/rap/r07-442/r07-442.html">http://www.senat.fr/rap/r07-442/r07-442.html</a></em><br />
<a name="n8"></a><strong>8. </strong><em><a href="http://www.euractiv.com/en/education/france-challenges-world-university-ranking/article-174324">http://www.euractiv.com/en/education/france-challenges-world-university-ranking/article-174324</a></em><br />
<a name="n9"></a><strong>9. </strong><em><a href="http://europa.eu/rapid/pressReleasesAction.do?reference=IP/08/1942&#038;format=HTML&#038;aged=0&#038;language=EN&#038;guiLanguage=en">http://europa.eu/rapid/pressReleasesAction.do?reference=IP/08/1942&#038;format=HTML&#038;aged=0&#038;language=EN&#038;guiLanguage=en</a></em><br />
<a name="n10"></a><strong>10. </strong><em><a href="http://ec.europa.eu/education/programmes/calls/3608/index_en.html">http://ec.europa.eu/education/programmes/calls/3608/index_en.html</a></em><br />
<a name="n11"></a><strong>11. </strong><em><a href="http://www.scienceguide.nl/article.asp?articleid=107347">http://www.scienceguide.nl/article.asp?articleid=107347</a></em><br />
<a name="n12"></a><strong>12. </strong><em><a href="http://www.u-map.eu">http://www.u-map.eu</a></em></p>
<p><strong>6. REFERENCIAS</strong></p>
<p><strong>Altbach, Philip G.</strong> International Higher Education: reflections on policy and practice. Massachusetts: Center for International Higher Education, 2006.</p>
<p><strong>Harfi, Mohamed; Mathieu, Claude</strong>. &#8220;Shanghai rankings and the international image of French Universities&#8221;. <em>IAU Horizons</em>, 2007 v. 13, n. 2-3, pp. 8.</p>
<p><strong>IJperen, Robin van</strong>. &#8220;Towards a multi-dimensional ranking: the view of the European Commission on transparency in missions and performances of higher education institutions&#8221;. En: <em>The fourth meeting of international Ranking Expert Group</em>, 14-16 June 2009 , Astana, Kazakhstan.</p>
<p><strong>MacGregor, Karen</strong>. &#8220;Brussels: Europe to launch new global rankings&#8221;. <em>University World News</em>, July, 22th 2009.<br />
<a href="http://www.universityworldnews.com/article.php?story=20090605131129195">http://www.universityworldnews.com/article.php?story=20090605131129195</a></p>
<p><strong>Montesinos, Patricio; Carot, José Miguel; Martínez, Juan-Miguel; Mora, Francisco</strong>. &#8220;Third mission ranking for World class universities: beyond teaching and research&#8221;. <em>Higher education in Europe</em>, 2008, v. 33, n. 2/3, pp. 259-271.</p>
<p><strong>Siqueira, Ãngela C. de</strong>. &#8220;The regulation of education through the WTO/GATS&#8221;. <em>Jceps</em>, v. 3, n. 1, 2005.<br />
<em><a href="http://www.jceps.com/index.php?pageID=article&#038;articleID=41">http://www.jceps.com/index.php?pageID=article&#038;articleID=41</a></em></p>
<p><strong>Slattery, Luke</strong>. &#8220;Europe to launch rival ranking index&#8221;. <em>The Australian higher education</em>, June 3rd, 2009.<br />
<em><a href="http://www.theaustralian.news.com.au/story/0,25197,25576903-12332,00.html">http://www.theaustralian.news.com.au/story/0,25197,25576903-12332,00.html</a></em>
</div>
<p><strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=1074">Enrique Orduña-Malea</a></strong><br />
Miembro del <em><a href="http://thinkepi.net">Grupo ThinkEPI</a></em></p>
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		<item>
		<title>Repositorios digitales: un concepto, múltiples visiones</title>
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		<pubDate>Mon, 29 Jun 2009 12:16:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adela Alòs-Moner</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2010]]></category>
		<category><![CDATA[Contenidos digitales]]></category>
		<category><![CDATA[Gestión documental]]></category>
		<category><![CDATA[Política documental]]></category>
		<category><![CDATA[Repositorios digitales]]></category>
		<category><![CDATA[Universo digital]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Qué son los repositorios digitales? Desde hace unos años los repositorios digitales se han convertido en un tema recurrente. Pero, ¿qué se entiende por &#8220;repositorio digital&#8221;? Para empezar, podríamos decir que es una traducción literal -no muy acertada- de digital repositories; según comentó Eva Méndez, de la Universidad Carlos III, en las 11as. Jornadas de<a href="http://www.thinkepi.net/repositorios-digitales-un-concepto-multiples-visiones">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>¿Qué son los repositorios digitales?</strong></p>
<p>Desde hace unos años los repositorios digitales se han convertido en un tema recurrente. Pero, ¿qué se entiende por &#8220;repositorio digital&#8221;?</p>
<p>Para empezar, podríamos decir que es una traducción literal -no muy acertada- de <em>digital repositories</em>; según comentó <strong>Eva Méndez</strong>, de la <em>Universidad Carlos III</em>, en las <em>11as. Jornadas de Fesabid</em>, celebradas en Zaragoza.</p>
<p>En cualquier caso, el concepto es muy amplio: cualquier contenido digital â€“una imagen, un documento <em>Word</em> o <em>Excel</em>, un documento digitalizado, un libro electrónico, una página html, etc.- forma parte del &#8220;repositorio digital&#8221; de la organización. Es decir, es un concepto que va mucho más allá de la digitalización de documentos.</p>
<p><strong>El crecimiento y el futuro del &#8220;universo digital&#8221;</strong></p>
<p>Según un estudio<a name="v1"></a><sup><a href="#n1">1</a></sup>, en 2007 el universo digital era de 282 exabytes; es decir, 282 mil millones de GB, y en 2011 será diez veces mayor. El mismo informe indica que en 2007, por primera vez, la cantidad de información creada ha superado a la disponible en sistemas de almacenamiento y concluye afirmando que no toda la información que se crea y se transmite se almacenará en 2011 y se estima que la mitad no tendrá almacenamiento permanente.</p>
<p>No hay suficiente consciencia de esta realidad, ni de la dura predicción que realizó <strong>Miquel Termens</strong>, de la <em>Universitat de Barcelona</em>, en las mismas Jornadas antes citadas, cuando manifestó que entre el 90% y 95% de lo que hoy se está digitalizando, se perderá.</p>
<p>Las preocupaciones, o los intereses, se centran en aspectos distintos, según la organización.</p>
<p><strong>Los repositorios digitales en las empresas</strong></p>
<p>En las empresas, los repositorios digitales abarcan desde los discos duros de almacenamiento de los documentos que se reciben o se generan, hasta las aplicaciones corporativas: ERPs, CRMs, gestores documentales, etc. Gestionar con eficiencia estos contenidos se convierte en un tema crucial para la propia supervivencia. Sus necesidades se centran en la localización rápida de los documentos que se necesitan para una auditoria o para la firma de un contrato, en el seguimiento comercial de las ofertas o en seguimiento de resultados. Es necesario resaltar la importancia de la confidencialidad y, en consecuencia, la necesaria gestión de los accesos.</p>
<p>¿Qué proyectos están llevando a cabo las empresas preocupadas por una correcta gestión de los repositorios digitales? Los proyectos tienen como objetivos de:</p>
<p>a) poder localizar con rapidez un determinado documento o información dentro de la misma empresa, para mejorar en eficiencia;<br />
b) simplificar los procesos, con la reducción de costes que conlleva  e<br />
c) identificar claramente los perfiles de las personas que pueden acceder a unos determinados contenidos.</p>
<p>Si bien son requerimientos comunes con otros entornos, en este caso los dos conceptos que aparecen con más fuerza son los de eficiencia y coste.  </p>
<p>Las soluciones varían bastante entre una empresa u otra, ya que los aspectos culturales y el liderazgo son dos elementos clave para llevar un proyecto de este tipo adelante.</p>
<p>En cualquier caso, es necesario elaborar un mapa de los distintos contenidos digitales ligados a los procesos de la organización.<br />
A partir del mapa es posible ordenar â€“o clasificar- los contenidos, establecer algún tipo de taxonomía corporativa o de cuadro de clasificación,  identificar perfiles de usuarios que agilicen las tareas de los informáticos cuando tienen que dar permisos de acceso y definir el ciclo de vida de los distintos contenidos digitales identificados.</p>
<p>Una solución de este tipo debe ir necesariamente ligada a una fuerte implicación de la dirección y a una formación del personal de la empresa.</p>
<p><strong>Los repositorios digitales en la Administración pública</strong></p>
<p>En la Administración pública, la preocupación se sitúa hoy en acelerar el cumplimiento de la <em>Ley 11/2007 de acceso electrónico de los ciudadanos a los servicios públicos</em><a name="v2"></a><sup><a href="#n2">2</a></sup>.</p>
<p>Esta Ley, que reconoce en su articulo 6 -entre los derechos de los ciudadanos- los de &#8220;conocer por medios electrónicos el estado de tramitación de los procedimientos en los que sean parte interesada&#8221; o a &#8220;obtener copias electrónicas de los documentos electrónicos que formen parte de procedimientos en los que tengan condición de interesado&#8221; y &#8220;a la conservación en formato electrónico por las Administraciones públicas de los documentos electrónicos que formen parte de un expediente&#8221;, se encuentra en una &#8220;cuenta atrás&#8221;, ya que debe aplicarse a partir del 31 de diciembre de 2009, aunque la misma ley indica que &#8220;en el ámbito de las Comunidades autónomasâ€¦ siempre que lo permitan sus disponibilidades presupuestarias&#8221;.</p>
<p>Las administraciones públicas se están planteando desde el acceso por los ciudadanos a documentos e informes, hasta la parte sin duda más compleja, el de la tramitación electrónica: ¿cómo está lo mío?</p>
<p>¿Cómo garantizar la autenticidad y fiabilidad del documento, cómo tener la seguridad de que no ha sido modificado? ¿Qué circuito debe seguir el documento y quién es el responsable de validar su autenticidad? ¿Cómo asegurar que, en caso de reclamación judicial, se podrá recuperar un &#8220;original&#8221; auténtico?</p>
<p>Afortunadamente, en muchas Administraciones públicas hay profesionales que han gestionado los archivos en lo que concierne a la documentación en papel. En numerosos casos, muchos de ellos están hoy teniendo un papel decisivo en la puesta en marcha de la e-administración y para adecuarse a la Ley.</p>
<p>Si hace unos diez años, con las primeras webs e intranets de las Administraciones ya se hablaba de &#8220;romper silos&#8221;; la <em>Ley 11/2007</em>obliga a ello ya que, en un mismo trámite, normalmente están implicadas varias áreas o departamentos. Los cambios son pues, en gran medida, también organizativos.</p>
<p>Muchas Administraciones han iniciado implementaciones de gestores documentales, pensando que era suficiente un software para la gestión de los expedientes electrónicos; después han tenido que replantearse los desarrollos realizados al constatar la importancia de aspectos conceptuales y de organización.</p>
<p>Aunque hay algunas diferencias en los proyectos que se están llevando a cabo en la Administración, éstos varían poco. Los que están dando mejores resultados son aquellos en los que el liderazgo del proyecto está en manos de organización o gerencia y donde trabajan en equipo los informáticos, archiveros y/o  documentalistas, según los casos.</p>
<p>La experiencia acumulada en la confección de cuadros de clasificación funcionales y en los calendarios de conservación y eliminación adquiere aquí una gran relevancia. A estos dos conceptos se añade el de los metadatos â€“descriptivos, administrativos, de preservación, etc.- indispensables si se implementa un gestor documental.</p>
<p>Hay mucho aún por hacer y queda un importante aspecto por resolver â€“el asociado a la seguridad, validez legal y a la recuperación rápida del expediente pertinente entre millones de contenidos-. Si bien este es un aspecto que, en otros países como Estados Unidos o Japón, ya han implementado en bancos, centros sanitarios y en algunas Administraciones públicas, su entrada en España es aún muy reciente y deberán pasar unos meses â€“o años- hasta que sean una realidad.</p>
<p><strong>Los repositorios digitales en las bibliotecas y centros de documentación</strong></p>
<p>Muchas bibliotecas y centros de documentación centran gran parte de su interés o preocupación en la digitalización de documentos: prensa local, grabados, incunables, etc.</p>
<p>Su objetivo es doble: preservar estos contenidos y facilitar su acceso. El uso de los metadatos â€“<em>Dublin Core</em>, <em>METS</em>, etc.- aparece aquí como una clara necesidad pero su aplicación, hoy por hoy, no está suficientemente clara. Por una parte, se ha tendido a solicitar en pliegos de concursos determinados formatos â€“ <em>METS</em> o <em>Premis</em>, por ejemplo, cuando el tema no es de formatos sino de políticas de preservación y de sostenibilidad de las mismas, en muchos casos no definidas.</p>
<p>Es en este ámbito de las bibliotecas y centros de documentación donde hay más riesgo para el mantenimiento y la sostenibilidad de los proyectos: dificultades de financiación, pérdida de personal especializado, etc.</p>
<p>Además de los sectores referidos, no podemos dejar de citar los Museos y Fundaciones. Muchos de ellos están llevando a cabo importante procesos de digitalización de sus fondos con el objetivo, sobretodo, de dar a conocer su patrimonio y, con ello, potenciar las visitas a su página web y a su centro por parte de residentes y turistas.</p>
<p>A modo de resumen, en todas las organizaciones es necesario:</p>
<p>- realizar una tarea previa de planificación que contemple el mantenimiento y la sostenibilidad de los repositorios digitales que se deben o se quieren conservar de forma permanente, con su dimensionamiento a medio-largo plazo. Ã‰stos forman parte de la memoria corporativa y contienen un conocimiento que debemos preservar para las generaciones futuras.<br />
- tener claramente definidos los contenidos digitales a eliminar por la complejidad y el coste que representa la migración de formatos en un futuro.<br />
- Entender que, más allá de las herramientas (ERPs, gestores documentales, etc.), es indispensable tener un sistema de gestión de los repositorios digitales sólido que englobe aspectos como una política definida, responsabilidades asignadas, calendarios de conservación y de eliminación y manuales de procedimientos.</p>
<div class="notas">
<p><strong>Notas:</strong></p>
<p><a name="n1"></a><strong>1</strong>. <em><a href="http://www.emc.com/collateral/analyst-reports/diverse-exploding-digital-universe.pdf">http://www.emc.com/collateral/analyst-reports/diverse-exploding-digital-universe.pdf</a></em></p>
<p><a name="n2"></a><strong>2</strong>. <em>Ley 11/2007, de 22 de junio, de acceso electrónico de los ciudadanos a los Servicios Públicos, BOE número 150 de 23/6/2007</em>.
</div>
<p><strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=43">Adela Alòs-Moner</a></strong><br />
Miembro del <em><a href="http://thinkepi.net">Grupo ThinkEPI</a></em></p>
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		</item>
		<item>
		<title>Academia y Ciencia colectiva</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/academia-y-ciencia-colectiva</link>
		<comments>http://www.thinkepi.net/academia-y-ciencia-colectiva#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 25 Jun 2009 21:37:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Luis-Javier Martínez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2010]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencia académica]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicación científica]]></category>
		<category><![CDATA[Inteligencia colectiva]]></category>

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		<description><![CDATA[Planteando la situación De toda la información que se propaga y comparte culturalmente entre los homo sapiens, a través del lenguaje, llamamos ciencia al segmento que resulta más depurado y fiable como descripción de la realidad. Su estatus de discurso cualificado lo adquiere a través de métodos que han ido perfilándose gradualmente en el tiempo,<a href="http://www.thinkepi.net/academia-y-ciencia-colectiva">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Planteando la situación</strong></p>
<p>De toda la información que se propaga y comparte culturalmente entre los homo sapiens, a través del lenguaje, llamamos ciencia al segmento que resulta más depurado y fiable como descripción de la realidad. Su estatus de discurso cualificado lo adquiere a través de métodos que han ido perfilándose gradualmente en el tiempo, desde la AntigÃ¼edad. Así, entre los atributos que distinguen la información como científica están los de ser refutable, crítica, progresiva, experimental, predictiva, matematizable, etc. Pero hay consenso en que una de sus notas esenciales es la de generarse y validarse como conocimiento intersubjetivamente, a través de la comunicación científica, en el seno de comunidades de expertos regidas por reglas, instituciones y protocolos de interacción.</p>
<p>Por eso, el discurso científico no es independiente de los procedimientos técnicos para su construcción social, es decir, de los registros y las tecnologías de la información. La revolucionaria ciencia moderna, por ejemplo, se constituyó con la imprenta sobre la base de una república de las letras que dispuso de copias abundantes y asequibles del saber clásico, y donde sus miembros se relacionaban mediante libros, correspondencia y luego revistas (<strong>Eisenstein</strong>, 1979). La ciencia y el saber griegos prosperaron gracias a un eficiente sistema de escritura fonética que dinamizó la educación, el aprendizaje y la erudición (<strong>Solís y Sellés</strong>, 2007). Y así sucesivamente.</p>
<p>¿Qué ocurre, pues, si los medios de comunicación científica mutan de manera drástica?</p>
<p>Que cambia con efectos proporcionales el sistema de investigación y los resultados, los textos, discursos, contenidos científicos (<strong>Chemla</strong>, 2004).</p>
<p>Históricamente, los avances en la intercomunicación, en la proliferación de la información, han provocado importantes despegues de la ciencia.</p>
<p><strong>El nudo del presente</strong></p>
<p>Las actuales tecnologías informáticas y comunicativas (TIC) han modificado la manera en que el saber científico se registra, publica y utiliza (revistas electrónicas, bases de datos, repositorios, etc.). En general, los procesos de difusión y transmisión del conocimiento se han vuelto más ágiles. Pero la comunicación científica, además de (i) la difusión (contemporánea) y (ii) la transmisión (histórica) de la información, viene cumpliendo otras funciones: (iii) evaluación o justificación del conocimiento, (iv) construcción de consenso entre los expertos y (v) acreditación y reconocimiento de los investigadores. Estas últimas funciones apenas han cambiado hasta ahora con los nuevos formatos de publicación; se han ampliado las fronteras y la accesibilidad, pero subsiste el marco institucional de interacción de las comunidades científicas.</p>
<p>Sin embargo, cabe preguntarse si la aceleración del cambio tecnológico y las innovaciones más recientes, como las ciberinfraestructuras y plataformas <em>grid</em>, o la Web social, alteran y dinamizan la producción del conocimiento científico y afectan a la investigación hasta provocar cambios revolucionarios.</p>
<p>Las ciberinfraestructuras y plataformas de computación científica distribuida se despliegan en los terrenos clásicos de la <em>big science</em> y, en general, donde se emplean muchos datos y potencia de cálculo. Abarcan desde la captación de información observacional hasta el uso compartido de resultados factuales y textuales, pasando por el tratamiento, análisis y modelización computacional de los datos.</p>
<p>Son, pues, medios tecnológicos para la producción masiva y organizada de conocimiento. La aplicación de la Web 2.0 a la ciencia entraña a su vez que la información es generada y compartida de modo cooperativo mediante las TIC, y amplios grupos participan aportando contenidos, de manera ágil y poco controlada por normas, llevando el <em>Acceso abierto</em> hacia una construcción abierta de la ciencia, al estilo <em>wiki</em>.</p>
<p>Estos desarrollos están siendo descritos y/o debatidos de forma intensa. Por ejemplo, por parte de <strong>Cabezas</strong>, <strong>Torres</strong> y <strong>Delgado</strong> (2009), <strong>Codina</strong> (2009), <strong>Hey</strong> y <strong>Hey</strong> (2006), <strong>Hey</strong> y <strong>Trefethen</strong> (2005), <strong>Meyer</strong> y <strong>Shroeder</strong> (2009), <strong>Serrano</strong>, <strong>Orduña</strong> y <strong>Robles</strong> (2009), <strong>Shneiderman</strong> (2008), <strong>Torres</strong> (2009), <strong>Waldrop</strong> (2008a), o en varias contribuciones de un número de <em>Nature</em>, singularmente <strong>Waldrop</strong> (2008b).</p>
<p>¿Es coherente y compatible la ciencia académica con la investigación <em>grid</em> o con una interacción 2.0 a gran escala? ¿Cómo pueden repercutir estas innovaciones en la conformación del saber científico?</p>
<p>En principio, una mayor intercomunicación aumenta la productividad pero, ¿los cambios comunicativos alterarán las instituciones sociales de la ciencia clásica, o éstas tendrán mayor capacidad de supervivencia?</p>
<p><strong>Posibles conflictos y desenlaces</strong></p>
<p>La inspiración de las innovaciones comunicativas en la investigación procede tanto de la ética <em>hacker</em> del emprendedor solidario y altruista (<strong>Torres</strong>, 2009) como de la tecnociencia del complejo científico-industrial. No está claro qué implantación o éxito puedan alcanzar la e-ciencia o la ciencia 2.0, pero las novedades apuntan hacia una especie de &#8220;ciencia colectiva&#8221;, constituida a través de la contribución de muchos individuos. Si tales prácticas se consolidan, comportarán nuevas formas de sociabilidad científica, y por tanto la investigación tomará un carácter diferente. Sabemos que la ciencia se viene basando cada vez más en la cooperación, pero el surgimiento de una &#8220;ciencia colectiva&#8221; sería novedoso.</p>
<p>El movimiento hacia una ciencia colectiva supone que los protagonistas no son tanto los sujetos individuales, expertos investigadores asociados libremente, como un complejo sistema sociotécnico integrado por agentes humanos y plataformas tecnológicas. La ciencia siempre ha sido comunicativa, pero también individualista. La lucha por las prioridades y los reconocimientos ha formado parte de la historia e instituciones de la ciencia tanto como el espíritu de colaboración y la generosidad. Incluso, uno de los acicates del <em>Acceso abierto</em> es el deseo de alcanzar mayor visibilidad y repercusión.</p>
<p>Es frecuente la queja de que la ciencia está llegando tarde a la Web 2.0 porque en la Academia hay resistencias o inercias frente a los cambios auspiciados por las TIC (<strong>Butler</strong>, 2005; <strong>Cabezas</strong>, <strong>Torres</strong> y <strong>Delgado</strong>, 2009; <strong>Waldrop</strong>, 2008b).</p>
<p>Por más que acrecentar la intercomunicación haya sido una constante, las nuevas iniciativas (la ciencia colectiva) contravienen algunas reglas sociales e instituciones clásicas de la ciencia:</p>
<p>- La crítica y justificación del conocimiento, hasta ahora centrada en la revisión por pares, individuos concretos y responsables, se vería sustituida por sistemas de evaluación colectiva, caracterizados por la intervención de la comunidad de formas más difusas y tecnificadas.</p>
<p>- La autoridad de unos textos científicos estables y validados mediante cauces regulares y consenso de comunidades de expertos es cuestionada por el dinamismo y la espontaneidad de las aportaciones en la Red, que se teme podrían menoscabar la demarcación entre ciencia y no ciencia.</p>
<p>- Los marcos asociativos tradicionales (universidades, centros de investigación, sociedades científicas, revistas, etc.) se contraponen a nuevas instituciones de relación y diferentes reglas de interacción, más abiertas y globales, menos jerárquicas y endogámicas (redes sociales, comunidades virtuales, etc.).</p>
<p>- Los derechos morales de propiedad intelectual y autoría, impronta distintiva de la ciencia y del mundo moderno, tendrían que relajarse o diluirse en los nuevos escenarios donde el protagonismo individual cede terreno, hasta llegar al anonimato, ante el conocimiento compartido.</p>
<p>- La propiedad privada industrial de los resultados tecnocientíficos, aunque escapa al investigador individual para ser corporativa, constituye una resistencia peculiar a la colectivización, en tanto la explotación comercial exclusiva ofrezca ventajas egoístas frente al altruismo cooperativo (procomún).</p>
<p>- Los sistemas de acreditación, prioridad, reconocimiento y meritocracia académicos quedan en cuestión o son un foco de oposición a las innovaciones en la construcción social de la ciencia, que a pesar de su tradicional carácter comunicativo, siempre se basó en el protagonismo personal de los científicos.</p>
<p>- Incluso el análisis métrico de la relevancia o impacto de la investigación, tan popular y conveniente para la gestión y explotación de la investigación, es difícil de trasladar a un escenario de wikiciencia sin importantes cambios o nuevas técnicas y concepciones.</p>
<p>- El juego de tendencias de signo contrario, cambio y resistencia, y la efervescencia de múltiples sistemas tecnológicos, provocan un acentuado polimorfismo en la comunicación científica y en la elaboración de la ciencia, donde reina la diversidad y, en buena medida, los conflictos.</p>
<p>- La mediación en contenidos propia de los profesionales de la información se torna incierta ante la preponderancia de la mediación computacional y la multiplicidad, fragmentación y especialización de los contenedores, aunque tiene su oportunidad en el cuidado (<em>curation</em>) de datos y textos.</p>
<p>El mundo de la Academia y de la ciencia clásica ha estado asociado al &#8220;ideal del sujeto&#8221;, propio de la Modernidad, que favorece las nociones de autoría, excelencia y creatividad personales, propiedad privada intelectual, etc., valores vinculados también a la ética protestante del éxito en la vida. Las normas e instituciones científicas han sido consonantes con esta cultura: la ciencia se ha construido en una comunidad de individuos libres y autónomos que buscan el reconocimiento de los demás y no sólo el bien común.</p>
<p>En la era de la información industrializada, sin embargo, con el ocaso del sujeto moderno, el logro intelectual personal cede el paso a una inteligencia colectiva edificada sobre la estructura de potentes TIC. Aunque en contra de valores y reglas clásicas del individualismo moderno, sobre el sustrato y fermento tecnológico crece a pesar de todo el <em>crowdsourcing</em>, la ciencia colectiva, de estirpe <em>hacker</em> o tecnocientífica. La información se sigue depurando para ser cualificadamente científica, pero como parte de una inteligencia general de la especie cada vez más global, externalizada, distribuida, reticular, neurodigital, &#8220;ciborg&#8221;. La ciencia aparece no como el patrimonio de una república de sabios, sino como la parte más evolucionada de una inteligencia de enjambre.</p>
<div class="notas">
<p><strong>Referencias:</strong></p>
<p><strong>Butler, D.</strong> &#8220;Science in the web age: joint efforts&#8221;. <em>Nature</em>, 2005, v. 438, n. 7068, pp. 548â€“549.</p>
<p><strong>Cabezas-Clavijo, Ã.</strong>; <strong>Torres-Salinas, D.</strong>; <strong>Delgado-López-Cózar, E.</strong> &#8220;Ciencia 2.0: Herramientas e implicaciones para la actividad investigadora&#8221;. <em>El Profesional de la Información</em>, 2009, v. 18, n. 1, pp. 72-79.</p>
<p><strong>Chemla, K.</strong> History of science, history of text. Dordrecht, The Netherlands: Springer, 2004.</p>
<p><strong>Codina, Ll.</strong> &#8220;Ciencia 2.0: Redes sociales y aplicaciones en línea para académicos&#8221;. <em>Hipertext.net</em>, 2009, n. 7.</p>
<p>http://www.hypertext.net</p>
<p><strong>Eisenstein, E.</strong> The printing press as an agent of change: communications and cultural transformations in early modern Europe. Cambridge: Cambridge University Press, 1979.</p>
<p><strong>Hey, T.</strong>; <strong>Hey, J.</strong> &#8220;e-Science and its implications for the library community&#8221;. <em>Library High Tech</em>, 2006, v. 24, n. 4, pp. 515-528.</p>
<p><strong>Hey, T.</strong>; <strong>Trefethen, A.E.</strong> &#8220;Cyberinfrastructure for e-Science&#8221;. <em>Science</em>, 2005, v. 308, n. 5723, pp. 817-821.</p>
<p><strong>Meyer, E.T.</strong>; <strong>Schroeder, R.</strong> &#8220;Untangling the web of e-Research: Towards a sociology of online knowledge&#8221;. <em>Journal of Informetrics</em>, 2009, v. 3, n. 3, pp. 246-260.</p>
<p><strong>Shneiderman, B. </strong>&#8220;Science 2.0&#8243;. <em>Science</em>, 2008, v. 319, n. 5868, pp. 1349-1350.</p>
<p><strong>Serrano-Cobos, J.</strong>; <strong>Orduña-Malea, E.</strong>; <strong>Robles-Cepero, D.</strong> &#8220;El profesional de la información ante la colaboración científica y la ciencia 2.0&#8243;. <em>Anuario ThinkEPI 2009</em>, pp. 141-144.</p>
<p><strong>Solís, C.</strong>; <strong>Sellés, M.</strong> Historia de la ciencia. Madrid: Espasa, 2007.</p>
<p><strong>Torres-Salinas, D.</strong> &#8220;La edición y las revistas científicas ante la encrucijada 2.0&#8243;. <em>Anuario ThinkEPI 2009</em>, pp. 71-74.</p>
<p><strong>Waldrop, M.M.</strong> &#8220;Science 2.0&#8243;. <em>Scientific American</em>, 2008a, v. 298, n. 5, pp. 68-73.</p>
<p><strong>Waldrop, M.M.</strong> &#8220;Big Data: Wikiomics&#8221;. <em>Nature</em>, 2008b, v. 455, n. 7209, pp. 22-25.</p>
</div>
<p><strong>Luis-Javier Martínez</strong><br />
Miembro del <em><a href="http://thinkepi.net">Grupo ThinkEPI</a></em></p>
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		<title>El debate de la formación universitaria en ByD: más allá de Bolonia</title>
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		<pubDate>Mon, 22 Jun 2009 19:07:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Tejada-Artigas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2010]]></category>
		<category><![CDATA[Cambio profesional]]></category>
		<category><![CDATA[Formación universitaria]]></category>
		<category><![CDATA[Interdisciplinariedad]]></category>
		<category><![CDATA[Planes de estudio]]></category>

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		<description><![CDATA[Desde hace muchos años se debate la formación universitaria en biblioteconomía y documentación. En un primer periodo se hablaba sobre si era necesaria, en un segundo momento positivo asistimos a una rápida implementación en toda la geografía española y en un tercer periodo actual en torno al Proceso de Bolonia. Pero el debate actual sobre<a href="http://www.thinkepi.net/el-debate-de-la-formacion-universitaria-en-byd-mas-alla-de-bolonia">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Desde hace muchos años se debate la formación universitaria en biblioteconomía y documentación. En un primer periodo se hablaba sobre si era necesaria, en un segundo momento positivo asistimos a una rápida implementación en toda la geografía española y en un tercer periodo actual en torno al <em>Proceso de Bolonia</em>.</p>
<p>Pero el debate actual sobre los estudios en nuestro campo en realidad no debe ser tanto sobre este proceso de armonización europea sino sobre nuestra propia subsistencia. Los datos de bajada de matriculación de alumnos en nuestros estudios desde hace cinco años son realmente alarmantes.</p>
<p>Además, por otra parte, los estudios de inserción laboral muestran como el empleo al que acceden nuestros titulados es bastante negativo y, en realidad, son contratados más como técnicos medios que como profesionales. De todas formas este suceso no es nuevo, Estados Unidos ya vivió el cierre de sus escuelas de biblioteconomía. Y este cierre, para diversos autores<a name="v1"></a><sup><a href="#n1">1</a></sup>, se debió a su aislamiento con respecto a la profesión y al propio ámbito universitario.</p>
<p>La clave para aumentar nuestro campo de acción es no contemplar nuestra formación en las competencias necesarias en bibliotecas, archivos y centros de documentación, sino en un objetivo más amplio que es la gestión de la información. Así, al servir a un mercado más grande y diverso, los programas de formación podrán crecer y diversificarse y aumentarán sus posibilidades de supervivencia.</p>
<p>Es cierto que durante estos años, muchos planes de estudios han incorporado asignaturas en este sentido, pero lamentablemente no han servido para que el alumno adquiera realmente nuevas competencias que le den verdadero valor añadido en las organizaciones. Así, por ejemplo, las materias del área de informática se han planteado a nivel de usuario o para que los alumnos puedan ser interlocutores de los informáticos cuando en la actualidad el reto es mayor y el profesional de la información debe tener unas competencias tecnológicas que le permitan ser autónomo<a name="v2"></a><sup><a href="#n2">2</a></sup>.</p>
<p>Durante una década, nuestras escuelas y facultades de biblioteconomía vivieron una época dorada en cuanto a número de alumnos. Si bien es cierto que muchos de esos alumnos llegaban simplemente porque no tenían cabida en otras titulaciones (como periodismo) o, porque al tratarse de una diplomatura, tenía una duración menor y un acceso laboral fácil.</p>
<p>Ahora, con los grados, una duración en créditos igual para todas las titulaciones y la excepcional oferta de estudios que hay, nuestra titulación va a tener una fuerte competencia. Además, en el momento de decidir los estudios universitarios, a los diecisiete años, uno se guía sobre todo por la imagen social de la carrera y lamentablemente la nuestra sigue sin tener una imagen profesional fuerte.</p>
<p>Cabe la posibilidad de que en los próximos años veamos una desaparición del grado en información y documentación, y que nuestra formación se vea únicamente contemplada en los masters. En muchos países ha ocurrido así. Y esta situación, si logra dar un mayor nivel a nuestra formación, no tendrá porque ser dramática.</p>
<p>Estos posgrados tampoco podrán ser tradicionales, con una formación sólo basada en la biblioteconomía, documentación y archivística, sino que deberán ser conjuntos con otras disciplinas. Así, la flexibilidad y la cooperación con otros campos aparecen como claves. Y esta apuesta por la apertura del campo educativo para sobrevivir en la sociedad de la información será la única salida que nos quedará.</p>
<p>Es cierto también que la formación universitaria sólo puede proporcionar un punto de referencia y unas bases sobre las cuales cada persona construirá su conocimiento individual y su rango de competencias. Así, ya no podemos hablar de un único modelo de plan de estudios válido para nuestra profesión.</p>
<p>Pero las instituciones educativas debemos elaborar una estrategia ante este cambio profesional. <strong>Wilson</strong>, ya hace años, aplicaba la teoría de la catástrofe para establecer las estrategias de acción: colaboración, convergencia y diversificación. La colaboración se ha manifestado en el ámbito de Gran Bretaña incluso con la fusión de departamentos. La<br />
convergencia, para este autor, es fruto de la integración tecnológica en internet, y así todas las disciplinas que usan esa tecnología convergen en la comunicación.</p>
<p>Señala ejemplos en diferentes países como Noruega, donde la <em>Escuela de biblioteconomía</em> se combina con la <em>Escuela de Periodismo</em>, o como Nueva Zelanda, donde el <em>Departamento de Biblioteca y Estudios de Información</em> se ha combinado con el <em>Departamento de Sistemas de Información</em> y el <em>Departamento de Estudios de Comunicación</em> en la <em>Escuela de Comunicaciones y Gestión de la Información</em>.</p>
<p>Por último, la diversificación se puede manifestar con la elaboración de nuevos cursos en diversos ámbitos aunque el tecnológico es el más importante.</p>
<p>Es cierto que habrá una serie de elementos básicos de la educación en biblioteconomía y documentación que permanecerán inalterables: los fundamentos profesionales, los servicios técnicos, la referencia y los servicios a los usuarios y la gestión y administración de la colección. La orientación de servicio es básica pero se basará en los principios de la organización del conocimiento. Para <strong>Virginia Cano</strong>, debemos de hacer una re-ingeniería de la profesión adaptándola a las nuevas necesidades del mercado sin que esto suponga la anulación de las prácticas y la cultura profesional que han sustentado el desarrollo bibliotecario.</p>
<p>Se trata de que seamos profesionales no solo del tratamiento, sino que seamos capaces de dar valor a la información. Así, <strong>Nicholson</strong><a name="v3"></a><sup><a href="#n3">3</a></sup> ve la gestión del conocimiento como el campo al que deben orientarse los estudios de biblioteconomía y documentación ya que reúne las habilidades de información con la influencia del capital intelectual y la experiencia colectiva de las organizaciones para crear valor y una importante ventaja competitiva en una economía basada en el conocimiento.</p>
<p><strong>Gorman</strong> ya indicaba que la profesión y las facultades de biblioteconomía tienen que plantearse unas preguntas duras: ¿Qué están haciendo las instituciones emergentes de información y cómo lo están haciendo? ¿Cómo están atrayendo a los usuarios y clientes y cómo están usando la tecnología? ¿Cuáles son las expectativas del usuario y cómo es el cambio del comportamiento? ¿Cómo están usando la información que adquieren y de qué forma?</p>
<p>El debate es pues complejo desde hace años, y a nivel internacional, por lo que podemos aprender de lo que ya ha sucedido en entornos cercanos. Por lo que ciertos conflictos, que se dan aún en las universidades por la reforma de los planes de estudio, provocan cierta tristeza al saber que no afrontar ciertos cambios en profundidad nos puede llevar a la decadencia y marginalidad de nuestras titulaciones.</p>
<div class="notas">
<p><strong>Notas:</strong></p>
<p><a name="n1"></a><strong>1.</strong> Esta idea la encontramos por ejemplo en los siguientes autores y documentos: <strong>Ostler, L. J.</strong>; <strong>Dahlin, T. C.</strong>; <strong>Willardson, J. D.</strong> The closing of american library schools: problems and opportunities. Westport: Greenwood Press, 1995. P. 38-39; <strong>Paris, M. </strong>Library school closings: four case studies. Metuchen, NJ: Scarecrow Press, 1988.</p>
<p><a name="n2"></a><strong>2.</strong> En este sentido es muy interesante el reciente artículo: <strong>Pérez AgÃ¼era, J. R.</strong> Ingeniería documental frente a artesanía documental. ¿Cuál es el modelo a seguir?. <em>El Profesional de la Información</em>, 2008, v. 17, n. 3, pp. 257-260.</p>
<p><a name="n3"></a><strong>3.</strong> Citado por: <strong>Wagner, G. S.</strong> Future of education for library and information science: views from Australia. Education for Information, 2000, vol. 18, p. 128.</p>
</div>
<div class="notas">
<p><strong>Referencias:</strong></p>
<p><strong>Cano, V.</strong> De bibliotecario a gestor de la información. Cambio de nombre o nuevas competencias. <em>Tercer Encuentro de Directores y Docentes de Escuelas de Bibliotecología del Mercosur</em>. Santiago, 1998.</p>
<p><strong>Gorman, G. E.</strong> The future of Library Science Education. <em>Libri</em>, 1999, vol. 49, p. 1-10.</p>
<p><strong>Wilson, T. D.</strong> Curriculum and catastrophe: change in professional education. ALISE Annual Conference. Celebrating our Traditions, Sharing our Dreams, Shaping New Strategies For Excellence in Library and Information Science Education. 2000, San Antonio. Consultado en: 23-05-2009.<br />
Disponible en:<br />
<em><a href="http://www.alise.org/">http://www.alise.org/</a></em>
</div>
<p><strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=77">Carlos Tejada-Artigas</a></strong><br />
Miembro del <em><a href="http://www.thinkepi.net">Grupo THinkEPI</a></em></p>
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		<item>
		<title>¿Por qué “Bolonia” en los estudios de Información y Documentación?</title>
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		<pubDate>Mon, 25 May 2009 19:46:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José-Antonio Moreiro</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2010]]></category>
		<category><![CDATA[EEES]]></category>
		<category><![CDATA[Espacio europeo de educación superior]]></category>
		<category><![CDATA[España]]></category>
		<category><![CDATA[Estudios de biblioteconomía y documentación]]></category>
		<category><![CDATA[Estudios de grado]]></category>
		<category><![CDATA[Europa]]></category>
		<category><![CDATA[Proceso de Bolonia]]></category>
		<category><![CDATA[Renovación de la universidad]]></category>
		<category><![CDATA[Universidad]]></category>

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		<description><![CDATA[El Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) se acordó en 1999 por los veintinueve Estados que suscribieron la Declaración de Bolonia. Hoy agrupa a 47 países. Desde luego este &#8216;Plan Bolonia&#8217; es mejorable, pero aun así, creo que supone una gran ocasión de cambio para las universidades, y debe ser percibido como una apuesta por<a href="http://www.thinkepi.net/%c2%bfpor-que-%e2%80%9cbolonia%e2%80%9d-en-los-estudios-de-informacion-y-documentacion">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El <em>Espacio Europeo de Educación Superior</em> (<em>EEES</em>) se acordó en 1999 por los veintinueve Estados que suscribieron la <em>Declaración de Bolonia</em>. Hoy agrupa a 47 países. Desde luego este &#8216;Plan Bolonia&#8217; es mejorable, pero aun así, creo que supone una gran ocasión de cambio para las universidades, y debe ser percibido como una apuesta por la calidad en la formación del alumnado y por la mejora del servicio público universitario.</p>
<p>Si Europa alcanzó una unión monetaria, es razonable que aspire a lograr una Europa del conocimiento (Estrategia de Lisboa, 2002), por la que las estructuras de los estudios superiores en los países europeos sean comparables y compatibles, con idea de poder dar respuesta a las necesidades del mercado laboral. Esto no supone, en absoluto, una dependencia de las empresas, sino que obedece a la propuesta poco sospechosa de <strong>Ortega</strong> para quien la Universidad, lo &#8220;primero&#8221; que tiene que ser, es centro de formación para las profesiones intelectuales. Nos motiva a ello, además, la necesidad de realizar los intercambios que la globalización de actividades y la pertenencia a la <em>UE</em> nos obligan. En este contexto, la movilidad de los universitarios de la generación <em>Erasmus</em>, es otra forma de mejorar la calidad y fortalecer la dimensión europea de la enseñanza superior.</p>
<p>Los estudiantes que llegan a la universidad pertenecen a una generación digital, acostumbrada a alcanzar la información cada vez más por las pantallas que por el papel y el bolígrafo. Es por ello natural que nos planteemos nuevos modos de aprendizaje acordes con unas circunstancias ajenas totalmente a lo que era habitual hace dos décadas, y cuya condición cambiante forma parte de la misma naturaleza de las competencias profesionales que quieren alcanzar las enseñanzas de grado en Información y Documentación.</p>
<p>De este modo, estudiar en la universidad se hace más atractivo, porque el estudiante adquiere mayor protagonismo en su propio aprendizaje. Incluso los exámenes finales pasan a tener menor importancia en la nota final, pues los sistemas de evaluación tendrán mucho más en cuenta todo el trabajo realizado a lo largo del curso. Se trata de homogeneizar estructuras, unidades de medida de las cargas lectivas (créditos <em>ECTS</em>) y criterios de medición de la calidad (verificación), pero no de Â«homogeneizar a los estudiantesÂ» ni a las universidades. Ã‰stas buscan una continua renovación que las obliga a una mejora de la calidad de los servicios que prestan, que mide, desde la <em>Aneca</em>, el <em>Consejo de Universidades</em> y el <em>Ministerio de Educación</em>, aunque también desde estadísticas y clasificaciones internacionales.</p>
<p>En un entorno profesional competitivo y cambiante, la universidad se obliga a tener claros los perfiles profesionales a los que se dirige cada titulación. Sólo así se pueden determinar los objetivos curriculares de formación, así como los contenidos, métodos y medios para conformar los planes y programas de estudios. Además, responde a las necesidades de las empresas y organizaciones que se encuentran ante unos entornos competitivos cada vez más cambiantes y complejos.</p>
<p>No es extraño que, entre los puestos más solicitados para los profesionales de Información-Documentación, resulten destacadas las solicitudes para hacerse cargo de la gestión de contenidos y posicionamiento web, donde los contenidos tienen que moverse y actualizarse de continuo. Hacer una buena web no sólo significa estar en la Web, sino que los contenidos que se disponen en ella sean dinámicos, y que sean fácilmente descubiertos mediante los motores de búsqueda. Los dos requisitos más reclamados tienen que ver, pues, con la construcción, actualización y visibilidad de webs, reflejo inmediato y representativo de la vida institucional y empresarial.</p>
<p>Otra tarea demandada es la de gestionar los flujos de información y comunicación tanto dentro como hacia fuera de una institución. Sin olvidarnos de los procesos técnicos, otros bloques de actividad muy solicitados son las tareas comunes a los servicios de documentación (atención a los usuarios, creación y gestión de bases de datos, la propia gestión documental y la organización de la información y de redes&#8230;), junto a otros más novedosas como la documentación de procesos y la calidad de los mismos, con reiterada especial referencia a la documentación digital. El análisis de las tareas más solicitadas en las ofertas refleja claramente un perfil profesional distinto al que aparecía tan solo hace diez años, cada vez más vinculado a actividades informáticas y de gestión. La preparación para alcanzar estas competencias y habilidades es el principal objetivo de los nuevos grados.</p>
<p>Aunque no podamos esperar que el <em>EEES</em> solucione de inmediato los problemas de la educación superior, creo que una valoración de las posibles ventajas nos debería atraer hacia un saldo que se inclina favorablemente a los intereses de nuestros estudiantes puestos en su futuro ciudadano y profesional.</p>
<div class="notas">
<p><strong>Notas:</strong></p>
<p><em>ECTS</em> = <em>European credit transfer and accumulation system</em>.<br />
<em>Aneca</em> = <em>Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación</em>.
</div>
<p><strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=110">José A. Moreiro.</a></strong><br />
<em>Universidad Carlos III de Madrid</em>.<br />
Miembro del <em><a href="http://thinkepi.net">Grupo ThinkEPI</a></em></p>
]]></content:encoded>
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		<title>El fomento de la lectura en la biblioteca pública 2.0: una apuesta por la innovación y el riesgo</title>
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		<pubDate>Mon, 27 Apr 2009 22:36:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Roser Lozano</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2010]]></category>
		<category><![CDATA[Actividades culturales]]></category>
		<category><![CDATA[Biblioteca pública]]></category>
		<category><![CDATA[Compromiso social]]></category>
		<category><![CDATA[Fomento de la lectura]]></category>
		<category><![CDATA[Gestión bibliotecaria]]></category>
		<category><![CDATA[Innovación]]></category>
		<category><![CDATA[Programación cultural]]></category>
		<category><![CDATA[Reingeniería]]></category>
		<category><![CDATA[Responsabilidad social]]></category>
		<category><![CDATA[Web 2.0]]></category>

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		<description><![CDATA[En una sociedad cada vez más virtual y tecnológica, las bibliotecas públicas continúan creciendo en número de visitas y préstamos. Es cierto que en numerosas ocasiones este gran auge de uso no se acaba por traducir en un aumento notable de los lectores ni de los hábitos de lectura. Este momento en el que hay<a href="http://www.thinkepi.net/el-fomento-de-la-lectura-en-la-biblioteca-publica-20-una-apuesta-por-la-innovacion-y-el-riesgo">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En una sociedad cada vez más virtual y tecnológica, las bibliotecas públicas continúan creciendo en número de visitas y préstamos. Es cierto que en numerosas ocasiones este gran auge de uso no se acaba por traducir en un aumento notable de los lectores ni de los hábitos de lectura. Este momento en el que hay más usuarios que nunca en las bibliotecas públicas, y que se programan multitud de actividades de animación a la lectura, sabemos que esto no siempre conlleva un cambio mayoritario en los hábitos de los ciudadanos en general.</p>
<p>Desde hace ya unos cuantos años, en nuestro país se está produciendo un auténtico renacimiento de la sociabilización alrededor del libro y de la lectura. Hay un incremento extraordinario de las actividades dirigidas tanto a adultos como a niños. Es curioso porque, en medio de una sociedad cada vez más mediática, tecnológica y virtual, los clubs de lectura y las actividades alrededor del libro recobran cada vez más importancia en la biblioteca, al estilo de los salones literarios del siglo XVIII. </p>
<p>Pero, aunque nunca se ha leído tanto como ahora, ni nunca han existido tantos lectores, ni tanta asistencia a bibliotecas, ni tanta publicidad oficial sobre los beneficios de la lectura, leer continua sin estar de moda; al contrario, es una actividad muy poco valorada por la sociedad y, particularmente, por los jóvenes, que serán los encargados de configurar la sociedad del futuro.</p>
<p>Biblioteca pública y promoción de la lectura continua siendo un tándem indisoluble, lo que significa una gran responsabilidad para la biblioteca en relación a la promoción y difusión de obras y autores: ¿Cómo formamos la colección de la biblioteca? ¿Qué promocionamos en nuestras guías de lectura? ¿Qué seleccionamos para nuestros clubs de lectura? ¿Qué obras y qué autores centran nuestro interés, y qué otros rechazamos? ¿Y por qué? ¿Tenemos claros nuestros objetivos? ¿Somos ágiles en la búsqueda de sinergias y cooperación? ¿Cuáles son los formatos de actividades por los que apostamos? ¿Sabemos innovar y diversificar nuestras actividades en función de los diferentes segmentos y necesidades?</p>
<p>Muchas preguntas, pero en definitiva las podríamos resumir en una: ¿Se invierte eficientemente el presupuesto público para el  fomento de la lectura?</p>
<p>La biblioteca pública, en sus actividades de promoción y de fomento de libros y de lectura, no debe conformarse con responder únicamente a unas necesidades o demandas, ni someterse a la ley de la oferta y la demanda como si fuera un establecimiento comercial. En el circuito comercial, el márqueting y la publicidad influyen en las necesidades y demanda de lectura. Pero, por el  contrario, la biblioteca pública tiene la responsabilidad de mantener una política de difusión y de promoción de libros y de lectura consecuente con su función como servicio público. Sus actividades deben tener unos objetivos netamente definidos, explícitos y  ofrecer un valor añadido como servicio público de proyección social.</p>
<p>Y estos objetivos no siempre tienen porqué coincidir con las modas de las lecturas comerciales del momento. Entendemos que para evitar caer en un activismo errático, en un &#8220;hacer por hacer&#8221;, en el &#8220;todo vale&#8221;, las actividades de fomento de la lectura se han de insertar y formar parte del núcleo del proyecto de biblioteca pública. Y se han de vestir con innovación, con propuestas arriesgadas, diferentes, basadas en la cooperación, en la búsqueda de sinergias y en el uso eficiente de los recursos.</p>
<p>No debieran ser simples actividades complementarias o espectáculos de ocio, donde más o menos cualquier cosa que tenga éxito vale. Por tanto, tampoco deberían estar sujetas únicamente a esa especie de &#8220;índices de audiencia&#8221; que son los resultados cuantitativos de asistencia de público. No debería ser así, si ello implica programar únicamente espectáculos de ocio y entretenimiento porque sabemos con antelación que son los que tienen éxito, aunque no respondan a ningún objetivo. Es lo más fácil, pero no estoy yo segura de que sea lo más correcto éticamente. Manejamos dinero público y por tanto tenemos que saber muy bien en qué y para qué lo gastamos. </p>
<p>El  programa de actividades de la biblioteca pública debería ser un programa pensado, ideado y adecuado a las exigencias de esta sociedad del conocimiento, que necesita que todos sus ciudadanos sean lectores competentes, críticos y capaces de leer diferentes tipos de textos y de discriminar la abundante información a la que tienen acceso en distintos soportes. Si en tiempos pasados la lectura fue una actividad minoritaria, que aupaba y distinguía a las personas como letradas y cultas, actualmente debería ser un derecho básico de todos los ciudadanos para poderse desarrollar plenamente en esta nueva sociedad.</p>
<p>En pleno siglo XXI, y en la sociedad  del conocimiento, nos tendríamos que plantear si sirve el mismo modelo de actividades de fomento de la lectura que en épocas pasadas. En un momento donde el mundo virtual tiene una importancia vital y ante una sociedad multicultural y global, hemos de reflexionar sobre qué tipos de lectores o no lectores se sienten atraídos por nuestras actividades y qué segmentos de población deberíamos tener en cuenta en nuestra programación de actividades.</p>
<p>¿Sirven las mismas actividades para los lectores tradicionales que para los denominados nativos digitales? ¿Estamos preparados para ofrecer actividades de animación atractivas para los jóvenes actuales?</p>
<p>Encuestas varias sobre hábitos de lectura apuntan a que, al llegar a la adolescencia, muchos jóvenes dejan el hábito lector. Este dato tan importante y tan conocido&#8230;¿influye en la programación de las actividades de animación a la lectura de las bibliotecas?</p>
<p>Y esta sociedad en la que nos movemos, todo cambia y cada vez de forma más rápida. Estamos en un mundo en continua transformación: sociedad del conocimiento, sociedad globalizada, multicultural, digital, Web 2.0, biblioteca 2.0&#8230; nada es igual que ayer e intuimos que nada será igual que mañana. ¿Estamos preparados para el cambio? ¿Cómo afrontan en este momento de cambio las bibliotecas públicas sus políticas de fomento de la lectura? ¿Cómo pueden participar los usuarios en las actividades de animación en este nuevo paradigma de biblioteca 2.0?</p>
<p>Todas estas preguntas tienen respuestas imprecisas, poco definidas aún en nuestro país.</p>
<p>Desde mi punto de vista, tenemos aún una asignatura pendiente en la biblioteca pública (una de tantas, es cierto): la de vincular el fomento del hábito lector con la  innovación, con propuestas diferentes, diversificadas, atractivas, porque demasiadas veces  se repiten fórmulas de actividades que parecen estancadas en el pasado. Las numerosas actividades de animación a la lectura,  en la mayoría de las  ocasiones se reducen a actividades aisladas, puntuales, con formatos tradicionales y dirigidas mayoritariamente a un público infantil.</p>
<p>En ellas  se aplaude a un buen cuentacuentos a modo de espectáculo, se realizan talleres varios, se conversa con algún autor conocido, le lee o se comentan lecturas en grupo, muchas veces con los mismos asistentes repetidamente año tras año, etc.  Actualmente, y a la vista de la programación de actividades de algunas bibliotecas, las actividades de animación a la lectura  podrían llegar a confundirse con simples espectáculos vinculados únicamente al ocio y al entretenimiento.</p>
<p>En un momento en que las bibliotecas públicas se abren a nuevos usos y a nuevos usuarios, la función del fomento del hábito lector tendría que impregnarse de innovación y de la filosofía de la &#8220;biblioteca 2.0&#8243; con la utilización del conjunto de herramientas gratuitas o de bajo coste que la biblioteca tiene a su alcance para maximizar su presencia virtual y mejorar su colaboración con usuarios y otras instituciones.  </p>
<p>Estamos ante un nuevo modelo cultural que ha pasado de una cultura alfabética, textual e impresa, a otra que se construye mediante imágenes audiovisuales. Este cambio de paradigma debe provocar también cambios en la forma de programar las actividades de fomento de la lectura y de promoción del libro.</p>
<p>Los clubs de lectura virtuales, y la utilización de las herramientas virtuales de la Web 2.0 como los blogs, <em>twitter</em> o la sindicación de contenidos (rss), se extienden cada vez más en las bibliotecas públicas para la promoción de libros y de la lectura.  Actualmente es muy fácil contar con una galeria de fotos de las actividades de la biblioteca en <em>Flickr</em>, crear un <em>podcast</em> o cargar un vídeo en <em>YouTube</em>.</p>
<p>Las posibilidades son inmensas actualmente y cada vez más las programaciones de actividades en las bibliotecas tendrian que tener un doble seguimiento: el presencial, sujeto a un horario determinado y el virtual, al que el ciudadano podrá acceder sin barreras horarias ni físicas.</p>
<p>E incluso, el <em>Opac</em> 2.0 u  <em>Opac</em> social, definido como la aplicación de las tecnologías y de las actitudes del la Web 2.0 al catálogo bibliográfico, ya es, por sí mismo, la mejor herramienta de fomento de la lectura con que puede contar una biblioteca pública, por la cantidad de prestaciones añadidas que comporta. Es la  puerta a un nuevo universo, a una verdadera revolución de la función de fomento de la lectura.</p>
<p>Y paralelamente en nuestras actividades presenciales, deberíamos evitar caer en un activismo errático. Se deben programar actividades de fomento a la lectura para crear opinión y reflexión y para desarrollar ciudadanos críticos que sean competentes en esta sociedad de la información.</p>
<p>También se debe aspirar a cooperar y colaborar con usuarios y que sean ellos los que hagan llegar sus opiniones, evaluaciones y gustos a la biblioteca pública. Actualmente ya no podemos programar actividades de animación a la lectura a espaldas de la opinión y de las necesidades de nuestros usuarios. Les necesitamos. A ellos y a todos los agentes culturales y sociales de nuestra comunidad para programar conjuntamente actividades diversificadas para diferentes segmentos y necesidades, actividades atractivas para todos y compartiendo recursos.</p>
<p>La innovación, el compromiso y el espíritu de la filosofía 2.0 debe llegar también a estas actividades y las administraciones que gestionan bibliotecas públicas deben fomentar el uso de estas nuevas herramientas 2.0 y facilitar la introducción de nuevos formatos y modelos de actividades. Necesitamos innovar y para ello hemos de arriesgar y dejar atrás modelos y formatos de actividades  obsoletos y caducos, aunque ello comporte dejar también atrás el éxito del índice de audiencia del espectáculo asegurado.</p>
<p><strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=60">Roser Lozano</a></strong><br />
Miembro del  <em><a href="http://www.thinkepi.net">Grupo ThinkEPI</a></em></p>
]]></content:encoded>
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		<title>Revistas españolas en WoS</title>
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		<pubDate>Tue, 14 Apr 2009 11:22:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Luis Rodríguez-Yunta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2010]]></category>
		<category><![CDATA[España]]></category>
		<category><![CDATA[Revistas científicas]]></category>
		<category><![CDATA[Revistas españolas]]></category>
		<category><![CDATA[Scopus]]></category>
		<category><![CDATA[Web of Science]]></category>

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		<description><![CDATA[El ISI Web of Science ocupa sin duda una posición destacada en el mercado de las bases de datos bibliográficas. Si puede decirse que un indicador de calidad de una revista es haber sido seleccionada y aparecer en la lista de publicaciones indizadas por una base de datos, el producto de ISI Reuters es el<a href="http://www.thinkepi.net/revistas-espanolas-en-wos">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El <em>ISI Web of Science</em> ocupa sin duda una posición destacada en el mercado de las bases de datos bibliográficas. Si puede decirse que un indicador de calidad de una revista es haber sido seleccionada y aparecer en la lista de publicaciones indizadas por una base de datos, el producto de <em>ISI Reuters</em> es el paradigma de esta afirmación. Sin embargo, pese a su prestigio internacional, el producto ha recibido también constantes críticas que subrayaban importantes carencias, incluso para el análisis bibliométrico.</p>
<p>Una de las críticas que habitualmente se realizaba hasta el momento era el sesgo anglosajón de su cobertura, muy centrada en las publicaciones de Estados Unidos, Reino Unido y Países Bajos (en este último caso debido a que es sede de importantes multinacionales, editoriales comerciales que editan en inglés). En este sentido se argumentaba su carácter no representativo para países como &#8220;â€¦España, que posee 44 revistas en el conjunto de las bases de datos del <em>ISI</em>, lo cual representa el 0,5 por ciento del total, un valor muy por debajo de su potencial científico y editorial, que viene calculándose en todos los indicadores de producción científica en torno a valores del 2,5-3%&#8221; (<strong>Delgado López-Cózar</strong>, 2005).</p>
<p>En los tres últimos años se ha producido un importante y continuado incremento de estas cifras, hasta multiplicar por tres esas antiguas 44 publicaciones. En un mensaje enviado a la lista <em>Iwetel</em> por <strong>Tomás Baiget</strong> en febrero de 2008, recogía ya una relación de 73.</p>
<p>En junio, <strong>Ãlvaro Cabezas</strong> aumentaba esta cifra a 102 títulos, según recogía en su blog (<strong>Cabezas</strong>, 2008). En la actualidad el recuento puede hacerse sobre el directorio en línea que mantiene actualizado el propio <em>ISI</em> y que incluso puede instalarse como caja de consulta en el navegador personal. A fecha de 12 de abril de 2009, a través de la consulta de este <em><a href="http://science.thomsonreuters.com/mjl/">Master Journal List</a></em>, se contabilizan ya un total de 149 revistas <a name="v1"></a><sup><a href="#n1">1</a></sup> editadas en España.</p>
<p>El avance se debe al cambio de política en la selección de publicaciones fuente acometida por <em>ISI Reuters</em> para enfrentarse a la competencia que supone la base de datos <em>Scopus</em> de <em>Elsevier</em>. ¿Cómo debe evaluarse este incremento? ¿Puede considerarse que ha mejorado sensiblemente la representatividad de la edición científica española? ¿Se ha desbloqueado por fin una situación atávica?</p>
<p>El panorama puede ser muy variable según el área disciplinar. Lejos de solucionarse las críticas, se plantean nuevas dudas sobre qué publicaciones merecen o no figurar en esta lista de prestigio. Del análisis por bases de datos puede verse que sólo en el caso de las Ciencias Humanas el porcentaje de publicaciones españolas se acerca a las cifras reclamadas en el artículo citado anteriormente:</p>
<p>- El total de revistas recogidas en <em>Science Citation Index Expanded</em> es de 7.922. Las publicaciones editadas en España son 71, tan sólo el 0â€™9%.</p>
<p>- En el <em>Social Science Citation Index</em> se indizan 2.642, de las que España aporta 50, el 1â€™9%.</p>
<p>- El <em>Arts &#038; Humanities Citation Index</em> recoge 1.415 revistas, 41 de las cuales (2,9%) son españolas.</p>
<p>(Nota: La suma booleana de 71+50+41 es de 149 porque algunas publicaciones están presentes en más de una base de datos del <em>Web of Science</em>. Véase la relación completa en el anexo final).</p>
<p>La presencia en la lista de publicaciones indizadas en el <em>Web of Science</em> es saludada como prueba de &#8220;reconocimiento y visibilidad dentro de la comunidad académica&#8221; para los afortunados que han recibido esta &#8220;mención&#8221;. Pero otras publicaciones de similar calidad permanecen a la espera. Y puede existir la sospecha de que la presencia de cierta &#8220;cuota de país&#8221; pueda motivar una situación de bloqueo en las posibilidades de acceso para un determinado perfil temático.</p>
<p>El análisis de la distribución por materias de las revistas españolas seleccionadas puede relacionarse con el prestigio como país en determinadas disciplinas. Así, en las ciencias sociales hay que saludar que <em>ISI Reuters</em>, que antes sólo recogía revistas españolas en Psicología, haya ampliado su selección a publicaciones en ámbitos como la Documentación (<em>El Profesional de la Información</em> y <em>Revista Española de Documentación Científica</em>), Economía, Ciencias de la Educación, Historia, Geografía, LingÃ¼ística, Sociología y Ciencias Políticas.</p>
<p>Y sin embargo, no hay revistas españolas en disciplinas como Administración pública, Gestión, Trabajo social o Urbanismo. En algunas ramas parece haber cierto sesgo temático en la selección. Así en las Ciencias jurídicas sólo aparecen representadas publicaciones sobre Derecho comunitario y Derecho constitucional. Igualmente, parece contar de forma decisiva el prestigio internacional del <em>Csic</em> y la intachable trayectoria de sus publicaciones. Ya partía de una posición de privilegio, que se ha consolidado y enriquecido.</p>
<p>Las cifras que aquí se señalan muestran la necesidad de actualizar los datos que recoge actualmente <em>Latindex</em>: 34 publicaciones en el <em>Scie</em>, 43 en <em>Ssci</em> y 31 en A&#038;HCI. Pero también podría darse el caso de que algunas de estas revistas no sobrepasen el umbral de los indicadores obligatorios para figurar en el directorio.</p>
<p>Por su parte, la base de datos <em>Scopus</em> también ha aumentado la cobertura de revistas españolas, que actualmente son 223, mientras que <em>Latindex</em> recoge la cifra de 106. Evidentemente, estos continuos cambios dificultan la labor de mantenimiento de este directorio iberoamericano.</p>
<p>En el caso de <em>Scopus</em> hay que agradecer que la comprobación de datos es mucho más sencilla que en el <em>Web of Science</em>, ya que puede descargarse una <a href="http://info.scopus.com/">tabla <em>Excel</em></a> directamente de la web .</p>
<p>Para el ámbito de &#8220;<em>Library and Information Science</em>&#8221; incluye tres publicaciones españolas: <em>Cybermetrics</em>, <em>Revista Española de Documentación Científica</em> y <em>El profesional de la información</em> (EPI).</p>
<div class="notas">
<p><strong>Notas:</strong></p>
<p>1. <a name="n1"></a> La presencia de revistas españolas en el <em>Web of Science</em> se ha multiplicado por tres, ¿es ya representativa de la edición científica del país?<br />
[<a href="#v1">volver</a>]</p>
</div>
<div class="notas">
<p><strong>Referencias:</strong></p>
<p><strong>Delgado López-Cózar, Emilio</strong> et al. &#8220;INRECS: Ãndice de impacto de las revistas españolas de ciencias sociales&#8221;. Biblio <em>3W, Revista Bibliográfica de Geografía y Ciencias Sociales</em>, v. X, n. 574.<br />
<em><a href="http://www.ub.es/geocrit/b3w-574.htm">http://www.ub.es/geocrit/b3w-574.htm</a></em></p>
<p><strong>Cabezas-Clavijo, Ãlvaro</strong> (5 de junio, 2008). &#8220;España supera las 100 revistas indizadas en la Web of Science&#8221;. <em>Documentación, biblioteconomía e información</em>.<br />
<em><a href="http://documentacion.lacoctelera.net/post/2008/06/05/espana-supera-100-revistas-indizadas-la-web-of-science">http://documentacion.lacoctelera.net/post/2008/06/05/espana-supera-100-revistas-indizadas-la-web-of-science</a></em></p>
</div>
<div class="notas">
<p><strong>Anexo: *Lista de las 149 revistas españolas seleccionadas como fuente en <em>Science Citation Index Expanded (SCIE)</em>, <em>Social Science Citation Index (SSCI)</em> y <em>Arts &#038; Humanities Citation Index (A&#038;HCI)</em> (12 de abril de 2009)</strong><br />
<em></p>
<ol>
1. Actas Españolas de Psiquiatría (SCIE)</p>
<p>2. Actas Urológicas Españolas (SCIE)</p>
<p>3. Adicciones (SSCI y SCIE)</p>
<p>4. Afinidad (SCIE)</p>
<p>5. AIBR-Revista de Antropologia Iberoamericana (SSCI)</p>
<p>6. Aids Reviews (SCIE)</p>
<p>7. Allergologia et Immunopathologia (SCIE)</p>
<p>8. Al-Qantara (A&#038;HCI)</p>
<p>9. Anales Cervantinos (A&#038;HCI)</p>
<p>10. Anales de la Real Academia Nacional de Farmacia (SCIE)</p>
<p>11. Anales de Medicina Interna (SCIE)</p>
<p>12. Anales de Psicologia (SSCI y SCIE)</p>
<p>13. Anales del Sistema Sanitario de Navarra (SSCI y SCIE)</p>
<p>14. Anuario de Estudios Americanos (A&#038;HCI)</p>
<p>15. Anuario de Estudios Medievales (A&#038;HCI y SSCI)</p>
<p>16. Anuario de Historia de la Iglesia (A&#038;HCI)</p>
<p>17. Anuario Filosófico (A&#038;HCI)</p>
<p>18. Arbor-Ciencia Pensamiento y Cultura (A&#038;HCI)</p>
<p>19. Archaeofauna (A&#038;HCI)</p>
<p>20. Archivo Español de Arqueología (A&#038;HCI)</p>
<p>21. Archivo Español de Arte (A&#038;HCI)</p>
<p>22. Archivos de Bronconeumología (SCIE)</p>
<p>23. Ardeola (SCIE)</p>
<p>24. Asclepio-Revista de Historia de la Medicina y de la Ciencia (A&#038;HCI)</p>
<p>25. Atención Farmaceutica (SCIE)</p>
<p>26. Atención Primaria (SCIE)</p>
<p>27. Behavioral Psychology-Psicologia Conductual (SSCI)</p>
<p>28. Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles (SSCI)</p>
<p>29. Boletín de la Real Academia Española (A&#038;HCI)</p>
<p>30. Boletín de la Sociedad Española de Cerámica y Vidrio (SCIE)</p>
<p>31. Ciencia y Tecnología Alimentaria (SCIE)</p>
<p>32. Clínica Veterinaria de Pequeños Animales (SCIE)</p>
<p>33. Collectanea Mathematica (SCIE)</p>
<p>34. Comunicar (SSCI)</p>
<p>35. Cuadernos de Economía y Dirección de la Empresa (SSCI)</p>
<p>36. Cuadernos Hispanoamericanos (A&#038;HCI)</p>
<p>37. Cultura y Educación (SSCI)</p>
<p>38. Drug News &#038; Perspectives (SCIE)</p>
<p>39. Drugs of the Future (SCIE)</p>
<p>40. Drugs of Today (SCIE)</p>
<p>41. Dyna (SCIE)</p>
<p>42. Dynamis (A&#038;HCI, SSCI y SCIE)</p>
<p>43. Educación XXI (SSCI)</p>
<p>44. Emérita (A&#038;HCI)</p>
<p>45. Enfermedades Emergentes (SCIE)</p>
<p>46. Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SCIE)</p>
<p>47. ESE-Estudios sobre Educación (SSCI)</p>
<p>48. Estudios de Psicología (SSCI)</p>
<p>49. Estudios Geológicos-Madrid (SCIE)</p>
<p>50. European Journal of Psychiatry (SSCI)</p>
<p>51. European Journal of Psychology of Education (SSCI)</p>
<p>52. Gastroenterología y Hepatología (SCIE)</p>
<p>53. Geologica Acta (SCIE)</p>
<p>54. Ginecología y Obstetricia Clínica (SCIE)</p>
<p>55. Goya (A&#038;HCI)</p>
<p>56. Grasas y Aceites (SCIE)</p>
<p>57. Hacienda Pública Española (SSCI)</p>
<p>58. Hispania Sacra (A&#038;HCI)</p>
<p>59. Hispania-Revista Española de Historia (A&#038;HCI)</p>
<p>60. Histology and Histopathology (SCIE)</p>
<p>61. Historia Agraria (A&#038;HCI)</p>
<p>62. Historia y Política (A&#038;HCI y SSCI)</p>
<p>63. Ibérica (A&#038;HCI y SSCI)</p>
<p>64. Infancia y Aprendizaje (SSCI)</p>
<p>65. Informes de la Construcción (SCIE)</p>
<p>66. Insula-Revista de Letras y Ciencias Humanas (A&#038;HCI)</p>
<p>67. International Journal of Clinical and Health Psychology (SSCI)</p>
<p>68. International Journal of Developmental Biology (SCIE)</p>
<p>69. International Microbiology (SCIE)</p>
<p>70. Investigación Agraria-Sistemas y Recursos Forestales (SCIE)</p>
<p>71. Investigaciones Económicas (SSCI)</p>
<p>72. Isegoría (A&#038;HCI)</p>
<p>73. ITEA-Información Técnica Económica Agraria (SCIE)</p>
<p>74. Journal of Hydraulic Research (SCIE)</p>
<p>75. Journal of Iberian Geology (SCIE)</p>
<p>76. Journal of Investigational Allergology and Clinical Immunology (SCIE)</p>
<p>77. Journal of Physiology and Biochemistry (SCIE)</p>
<p>78. Materiales de Construcción (SCIE)</p>
<p>79. Medicina Clínica (SCIE)</p>
<p>80. Medicina Oral Patología Oral y Cirugía Bucal (SCIE)</p>
<p>81. Medicina Paliativa (SCIE)</p>
<p>82. Melanges de la Casa de Velásquez (A&#038;HCI)</p>
<p>83. Methods and Findings in Experimental and Clinical Pharmacology (SCIE)</p>
<p>84. Nefrologia (SCIE)</p>
<p>85. Neurocirugia (SCIE)</p>
<p>86. Neurología (SCIE)</p>
<p>87. Nutrición Hospitalaria (SCIE)</p>
<p>88. Pediatrika (SCIE)</p>
<p>89. Pensamiento (A&#038;HCI)</p>
<p>90. Porta Linguarum (A&#038;HCI y SSCI)</p>
<p>91. Profesional de la Información (SSCI)</p>
<p>92. Psicológica (SSCI)</p>
<p>93. Psicothema (SSCI)</p>
<p>94. Publicacions Matematiques (SCIE)</p>
<p>95. RA-Revista de Arquitectura (A&#038;HCI)</p>
<p>96. Revista Clínica Española (SCIE)</p>
<p>97. Revista de Derecho Comunitario Europeo (SSCI)</p>
<p>98. Revista de Dialectología y Tradiciones Populares (A&#038;HCI)</p>
<p>99. Revista de Economía Aplicada (SSCI)</p>
<p>100. Revista de Economía Mundial (SSCI)</p>
<p>101. Revista de Educación (SSCI)</p>
<p>102. Revista de Estudios Políticos (SSCI)</p>
<p>103. Revista de Filologia Espanola (A&#038;HCI)</p>
<p>104. Revista de Hispanismo Filosófico (A&#038;HCI)</p>
<p>105. Revista de Historia Económica (SSCI)</p>
<p>106. Revista de Indias (A&#038;HCI)</p>
<p>107. Revista de la Real Academia de Ciencias Exactas Físicas y Naturales Serie A-Matematicas (SCIE)</p>
<p>108. Revista de Literatura (A&#038;HCI)</p>
<p>109. Revista de Metalurgia (SCIE)</p>
<p>110. Revista de Neurología (SCIE)</p>
<p>111. Revista de Occidente (A&#038;HCI)</p>
<p>112. Revista de Psicodidáctica (SSCI)</p>
<p>113. Revista de Psicología del Deporte (SSCI)</p>
<p>114. Revista de Psicología Social (SSCI)</p>
<p>115. Revista Española de Cardiología (SCIE)</p>
<p>116. Revista Española de Derecho Constitucional (SSCI)</p>
<p>117. Revista Española de Documentación Científica (SSCI)</p>
<p>118. Revista Española de Enfermedades Digestivas (SCIE)</p>
<p>119. Revista Española de Financiación y Contabilidad-Spanish Journal of Financeand Accounting (SSCI)</p>
<p>120. Revista Española de Investigaciones Sociológicas (SSCI)</p>
<p>121. Revista Española de LingÃ¼ística Aplicada (A&#038;HCI y SSCI)</p>
<p>122. Revista Española de Nutrición Comunitaria-Spanish Journal of Community Nutrition (SCIE)</p>
<p>123. Revista Española de Pedagogía (SSCI)</p>
<p>124. Revista Española de Quimioterapia (SCIE)</p>
<p>125. Revista Española de Salud Pública (SSCI)</p>
<p>126. Revista Iberoamericana de Automática e Informática Industrial (SCIE)</p>
<p>127. Revista Iberoamericana de Micología (SCIE)</p>
<p>128. Revista Internacional de Medicina y Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (SCIE)</p>
<p>129. Revista Internacional de Métodos Numéricos para Cálculo y Diseño en Ingeniería (SCIE)</p>
<p>130. Revista Internacional de Sociología (SSCI)</p>
<p>131. Revista Matemática Complutense (SCIE)</p>
<p>132. Revista Matemática Iberoamericana (SCIE)</p>
<p>133. Rilce-Revista de Filología Hispánica (A&#038;HCI y SSCI)</p>
<p>134. Scientia Marina (SCIE)</p>
<p>135. Scripta Nova-Revista Electrónica de Geografía y Ciencias Sociales (SSCI)</p>
<p>136. Sefarad (A&#038;HCI)</p>
<p>137. Shilap-Revista de Lepidopterología (SCIE)</p>
<p>138. SORT-Statistics and Operations Research Transactions (SCIE)</p>
<p>139. Spanish Journal of Agricultural Research (SCIE)</p>
<p>140. Spanish Journal of Psychology (SSCI)</p>
<p>141. Studia Monástica (A&#038;HCI)</p>
<p>142. Teorema (A&#038;HCI)</p>
<p>143. Teoría de la Educación (SSCI)</p>
<p>144. Thalass**as (SCIE)</p>
<p>145. Theoria-Revista de Teoría Historia y Fundamentos de la Ciencia (A&#038;HCI)</p>
<p>146. Trabajos de Prehistoria (A&#038;HCI y SSCI)</p>
<p>147. Universia Business Review (SSCI)</p>
<p>148. VIAL-Vigo International Journal of Applied Linguistics (A&#038;HCI y SSCI)</p>
<p>149. World Rabbit Science (SCIE)</p>
</ol>
<p></em>
</div>
<p><strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=114">Luis Rodríguez-Yunta</a></strong><br />
Miembro del <em><a href="http://thinkepi.net">Grupo ThinkEPI</a></em></p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Google Scholar: ¿una herramienta para la evaluación de la Ciencia?</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/google-scholar-%c2%bfuna-herramienta-para-la-evaluacion-de-la-ciencia</link>
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		<pubDate>Thu, 19 Mar 2009 12:03:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Daniel Torres-Salinas, Rafael Ruiz-Pérez y Emilio Delgado-López-Cózar</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2010]]></category>
		<category><![CDATA[Citas]]></category>
		<category><![CDATA[Google académico]]></category>
		<category><![CDATA[Indicadores]]></category>
		<category><![CDATA[Publicaciones científicas]]></category>
		<category><![CDATA[Scopus]]></category>
		<category><![CDATA[Web of Science]]></category>

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		<description><![CDATA[1. Introducción En noviembre de 2004 Google, consciente de la gran penetración de su buscador entre la comunidad científica (Friend, 2006), lanzó Google Scholar (G-S). Su capacidad para ofrecer las citas que reciben las publicaciones pronto captó el interés tanto de los científicos como de la comunidad bibliométrica. Esta última, además, prestó una especial atención<a href="http://www.thinkepi.net/google-scholar-%c2%bfuna-herramienta-para-la-evaluacion-de-la-ciencia">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>1. Introducción</strong></p>
<p>En noviembre de 2004 <em>Google</em>, consciente de la gran penetración de su buscador entre la comunidad científica (<strong>Friend</strong>, 2006), lanzó <em>Google Scholar</em> (G-S). Su capacidad para ofrecer las citas que reciben las publicaciones pronto captó el interés tanto de los científicos como de la comunidad bibliométrica. Esta última, además, prestó una especial atención tratando de describir sus principales características, bien a favor (<strong>Harzing</strong>, 2008) o en contra (<strong>Jacso</strong>, 2008a, 2008b).</p>
<p>Una de sus características más celebradas es su cobertura, radicalmente diferente, a la de otras bases de datos, empleando conjuntamente fuentes de información que de otro modo debían consultarse de forma aislada, a saber: repositorios (ej: <em>E-Lis</em>), portales de revistas (ej: <em>ACM Digital Library</em>), bases de datos (ej: <em>PubMed</em>), Editores comerciales (ej: <em>Springer</em>), Sociedades Científicas (ej: <em>American Physical Society</em>),  catálogos online de bibliotecas (ej: <em>Dialnet</em>), Institutos de investigación (ej: <em>NIH</em>), los propios productos de <em>Google</em> (ej: <em>Google Books</em>) y páginas webs institucionales de universidades, profesores y científicos.</p>
<p>Gracias al rastreo de cualquier sistema de información académico G-S localiza citas emitidas por documentos no cubiertos por otras bases de datos como pueden ser el caso de <em>preprints</em>, tesis, informes o libros,  particularidad, esta última, especialmente útil para disciplinas como las Humanidades, Ciencias Sociales e Ingenierías. Además, por su vocación universal abarca todas las lenguas científicas.</p>
<p>Sin embargo, pese a las ventajas reseñadas, G-S presenta aún enormes lagunas para su uso sistemático como herramienta de evaluación científica. En esta nota  tratamos de reseñar algunos de los problemas más importantes que nos podemos encontrar frente a los índices de citas como <em>Web of Science</em> (<em>WoS</em>) y <em>Scopus</em>.</p>
<p><strong>2. Principales limitaciones de G-S como herramienta de evaluación científica</strong></p>
<p><strong>a)</strong> No todos los documentos indizados en G-S se pueden considerar académicos o sus contenidos han sido sometidos a revisión por expertos.</p>
<p>Debido al rastreo automático e indiscriminado de múltiples fuentes de información, muchos de los contenidos presentes en G-S distan mucho de ser académicos (<strong>Noruzi</strong>, 2005). De hecho, <em>Google</em> no aclara cuál es su concepto de  &#8220;<em>Scholar</em>&#8221; por lo que se incluyen, entre sus resultados y los documentos citantes, guías de  bibliotecas, bibliografías de asignaturas o documentos administrativos. Asimismo, aparecen mezcladas citas provenientes de revistas arbitradas con otras que no emplean ningún sistema de evaluación; y no tiene el mismo significado ser citado por un documento científico acreditado que por otro que no lo es.</p>
<p>Los indicadores bibliométricos, al medir el impacto científico, deben construirse sobre fuentes de acreditada solvencia. Hay que recordar por ejemplo que la <em>WoS</em> sólo contempla en su cobertura revistas científicas arbitradas que cumplen los estándares científicos con rigor.</p>
<p><strong>b)</strong> Es un producto oscuro y poco transparente ya que no ofrece ninguna información sobre las fuentes que cubre o los acuerdos que alcanzan con editoriales comerciales.</p>
<p>Hemos de tener en cuenta que si las bases de datos son empleadas como herramienta de evaluación, es esencial saber cuál es el universo de revistas empleado y su distribución. Al respecto, la política de G-S es oscura al no ofrecer información de las editoriales con las que ha firmado acuerdos y mucho menos de las revistas que forman parte de su colección. Esta información es absolutamente fundamental si queremos conocer la validez de cualquier tipo de material científico (<strong>Bauer</strong> y <strong>Bakkalbasi</strong>, 2005). En el lado opuesto, tanto <em>WoS</em> como <em>Scopus</em>, para informar de su cobertura, ofrecen detallados <em>Master List</em>. </p>
<p><em><strong>c)</strong> Cuando se trata de revistas científicas, G-S sigue presentando una cobertura disciplinar tan desigual como WoS</em> y <em>Scopus</em> de las revistas de Ciencias Sociales y Humanidades. </p>
<p>Uno de los estudios que mejor refleja la cobertura de las revistas científicas por parte de G-S es el conducido por <strong>Neuhaus</strong> et. al. (2006), que chequea las revistas indizadas en 47 bases de datos de diversos campos. Este trabajo manifiesta que la cobertura de G-S de diferentes disciplinas no es homogénea: cubre el 10% de las revistas de Humanidades, el 39% de Ciencias Sociales, el 41% de Educación, el 52% de Economía y el 76% en Ciencia y Medicina. En este sentido no consigue resolver la proverbial mala cobertura de las Humanidades y las Ciencias Sociales de la <em>WoS</em>, situación, por otro lado, que tampoco resuelve <em>Scopus</em>.</p>
<p><strong>d)</strong> G-S no soluciona el problema de la citación y, al igual que <em>WoS</em> y <em>Scopus</em>, presenta enormes lagunas en su cobertura. </p>
<p>Aunque diversos estudios manifiestan la solvencia de G-S para recuperar citas de publicaciones diferentes de las revistas científicas (<strong>Kousha</strong> y <strong>Thelwall</strong>, 2008), no consigue recuperar todas las citas que recibe una publicación, por lo que al igual que otras bases de datos sigue ofreciendo un retrato parcial.</p>
<p>Por ejemplo, <strong>Kousha</strong> y <strong>Thelwall</strong> (2007), sobre una muestra de 882 trabajos de diferentes áreas, muestra cómo G-S rescata 5.589 citas, mientras que la <em>WoS</em> recuperaba 4.184; G-S recuperaba 3.202 citas únicas, sin embargo no recuperaba 1.797 que eran exclusivas de <em>WoS</em>.</p>
<p>En un estudio similar (<strong>Meho</strong> y <strong>Yang</strong>, 2007), también se revelaba cómo G-S perdía el 40% de la citación de revistas científicas del <em>WoS</em> y <em>Scopus</em>. Estos estudios manifiestan G-S no ofrece una solución definitiva.</p>
<p><strong>e)</strong> La interfaz de G-S es demasiado básica para las exigencias de consulta que requieren los estudios bibliométricos.</p>
<p>La interfaz de G-S apunta al minimalismo y la presentación de resultados es pobre, quedando restringida a los 1.000 primeros resultados sin posibilidad de ordenarlos. Asimismo, los campos de búsqueda se limitan tan solo a tres: autor, revista y año. La <em>WoS</em>, sin embargo, nos ofrece 12 y <em>Scopus</em> 17. Asimismo, estos dos productos tienen diversas opciones de filtrado de resultados (categorías, autores, etc.), pudiéndose obtener informes bibliométricos de los mismos como en el caso de los <em>Citation Reports</em> de <em>WoS</em>.</p>
<p>Convendría subrayar la ausencia en G-S de una opción específica de búsqueda para las citas como el <em>Cited Reference Search</em> o la posibilidad de búsquedas avanzadas de autores como el <em>Author Search</em> en <em>Scopus</em> o el <em>Author Finder</em> en <em>WoS</em>. Otras opciones como los historiales de búsqueda o la capacidad de exportar los resultados en diferentes formatos tampoco se contemplan en G-S.</p>
<p><strong>f)</strong> Ausencia absoluta de normalización en los datos de G-S, como consecuencia de las variadas fuentes de información empleadas y el procesamiento automático de la información.</p>
<p>En líneas generales, podríamos definir G-S como un banco de datos tóxico. Su principal problema radica en que su herramienta de indización intenta detectar los campos que componen los documentos de forma automática, y no siempre funciona. Así, en ocasiones, se toman como autores de un trabajo elementos constitutivos del cuerpo del texto. Por ejemplo, si a través de la búsqueda avanzada introducimos como autor el texto &#8220;Introducción&#8221; nos devuelve un 7.160 trabajos; &#8220;Ãndice&#8221; nos da 4.320 y &#8220;Contenido&#8221; 6.180.</p>
<p>Otro problema es la absoluta ausencia de índices; así, no existe siquiera control del título de las revistas (ej: aparece tanto <em>BMJ</em> como <em>British Medical Journal</em>). También el campo de año de publicación provoca errores;  una búsqueda para el período 2004-2008 nos devuelve 139.000 documentos; sin embargo, una búsqueda entre 2000-2008 reduce los documentos a 109.000.</p>
<p>Otro inconveniente es la presencia de trabajos duplicados. Si buscamos la producción en 2008 de &#8220;<em>Lancet</em>&#8220;, G-S nos devuelve 3.250 referencias, <em>Scopus</em> 1.653 y <em>WoS</em> 1.688; por tanto, se duplican los registros.</p>
<p>La consecuencia final de estas inconsistencias es un aumento enorme del coste en el tratamiento ya que el tiempo necesario para un estudio puede multiplicarse por 10 con G-S frente a <em>WoS</em> y <em>Scopus</em> (<strong>Lokman</strong> y <strong>Kiduk</strong>, 2007).</p>
<p><strong>3. Consideración final</strong></p>
<p>Efectivamente, en este trabajo hemos expuesto los problemas que nos podemos encontrar en G-S como herramienta bibliométrica. Sin embargo, con la exposición de estas limitaciones no queremos restarle valor como herramienta referencial, sobre todo para buscar publicaciones a texto completo y de forma gratuita, para realizar diversas búsquedas documentales (autor, tema o revista) o incluso para que los investigadores averigÃ¼en su impacto en la Web científica en Acceso abierto (sobre todo en determinadas disciplinas).</p>
<p>En líneas generales, en esta nota no se recomienda como instrumento para la realización de estudios bibliométricos, sobre todo de media y gran escala, donde la información a emplear exige altos grados de normalización y fiabilidad.</p>
<div class="notas">
<p><strong>4. Referencias</strong></p>
<p><strong>Bauer, K.</strong>; <strong>Bakkalbasi, N.</strong> &#8220;An examination of citation counts in a new scholarly communication environment&#8221;. <em>D-Lib Magazine</em>, 2005, v. 11, n. 9.</p>
<p><strong>Friend, F.</strong> &#8220;G-S: Potentially Good for Users of Academic Information&#8221;. <em>Journal of Electronic Publishing</em>, 2006, v. 9, n. 1.</p>
<p><strong>Harzing, Anne-Wil k.</strong>; <strong>Van Der Wal, Ron</strong>. &#8220;G-S as a New Source for Citation Analysis&#8221;. <em>Ethics in Science and Environmental Politics</em>, 2008, v. 8, n. 1, pp. 61-73.</p>
<p><strong>Jacso, Peter</strong>. &#8220;G-S Revisited&#8221;. <em>Online Information Review</em>, 2008a, v. 32, n. 1, pp. 102-114.</p>
<p><strong>Jacso, Peter</strong>. &#8220;The Pros and Cons of Computing the H-Index Using G-S&#8221;. <em>Online Information Review</em>, 2008b, v. 32, n. 3, pp. 437-452.</p>
<p><strong>Kousha, Kayvan</strong>; <strong>Thelwall, Mike</strong>. &#8220;G-S Citations and Google Web/Url Citations: a Multi-Discipline Exploratory Analysis&#8221;. <em>Journal of the American Society for Information Science and Technology</em>, 2007, v. 58, n. 7. pp. 1055-1065.</p>
<p><strong>Kousha, Kayvan</strong>; <strong>Thelwall, Mike</strong>. &#8220;Sources of G-S Citations Outside the Science Citation Index: a Comparison Between Four Science Disciplines&#8221;. <em>Scientometrics</em>, 2008, v. 74, n. 2, pp. 273-294.</p>
<p><strong>Lokman, I Meho</strong>; <strong>Yang, K.</strong> &#8220;Impact of data sources on citation counts and rankings of LIS faculty: WoSvs Scopus and G-S&#8221;. <em>Journal of the American Society for Information Science and Technology</em>, 2007, v. 58, n. 13, pp. 2105-2125.</p>
<p><strong>Noruzi, A.</strong> &#8220;G-S: the New Generation of Citation Indexes&#8221;. <em>Libri</em>, 2005, v. 55, n. 4, pp. 170-180.</p>
<p><strong>Neuhaus, Chris</strong>; <strong>Neuhaus, Ellen</strong>; <strong>Asher, Alan</strong>; <strong>Wrede, Clint </strong>&#8220;The Depht and Breadth of G-S: An Empirical Study&#8221;. <em>Libraries and the Academy</em>, v. 6, n. 2, pp. 127-141.</p>
</div>
<p><strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=772">Daniel Torres-Salinas</a></strong> y <strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=201">Emilio Delgado López-Cózar</a></strong> son miembros del <em><a href="http://www.thinkepi.net/">Grupo ThinkEPI</a></em></p>
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		</item>
		<item>
		<title>Rediseñando Google: Propuesta base para el desarrollo de un sistema operativo multimodal ubicuo</title>
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		<pubDate>Sat, 07 Mar 2009 16:26:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Francisco Tosete Herranz</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2010]]></category>
		<category><![CDATA[Box de búsqueda]]></category>
		<category><![CDATA[Interfaces orgánicas]]></category>
		<category><![CDATA[Multidispositivos]]></category>
		<category><![CDATA[Multimodalidad]]></category>
		<category><![CDATA[Plegado de información e interacción]]></category>
		<category><![CDATA[Sistemas operativos ubicuos]]></category>
		<category><![CDATA[Web de las cosas]]></category>

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		<description><![CDATA[&#8220;&#8230;Nosotros apenas hemos empezado a entender que los motores de búsqueda son la puerta de entrada de todas las interacciones sociales&#8230;&#8220;. &#8220;La Alquimia de la Multitudes&#8221; de Francis Pisani y Dominique Piotet, editorial Paidós, p. 214. &#8220;&#8230;las intranets ya no se organizan por departamentos o por listados alfabéticos, sino mediante cajas de búsqueda&#8220;. &#8220;El Alfabeto<a href="http://www.thinkepi.net/redisenando-google-propuesta-base-para-el-desarrollo-de-un-sistema-operativo-multimodal-ubicuo">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&#8220;<em>&#8230;Nosotros apenas hemos empezado a entender que los motores de búsqueda son la puerta de entrada de todas las interacciones sociales&#8230;</em>&#8220;.</p>
<p>&#8220;La Alquimia de la Multitudes&#8221; de <strong>Francis Pisani</strong> y <strong>Dominique Piotet</strong>, editorial Paidós, p. 214.</p>
<p>&#8220;<em>&#8230;las intranets ya no se organizan por departamentos o por listados alfabéticos, sino mediante cajas de búsqueda</em>&#8220;.</p>
<p>&#8220;El Alfabeto con A de Anticuado&#8221;, de <strong>Enrique Dans</strong>.</p>
<p>Subyacentes a ambas reflexiones hay una potente e interesante idea que está cambiando el modelo de interacción de las interfaces estáticas con las que interactuamos hasta la fecha.</p>
<p>Un cajetín o <em>box</em> de búsqueda es una caja negra:</p>
<p>&#8220;&#8230;el problema es que cuando el usuario se encuentra ante un <em>box</em> de búsqueda está ante una cerradura en la que no sabe muy bien qué es lo que tiene que hacer. No recibe ningún tipo de ayuda que le posibilite articular convertir su deseo de información en demanda, intuye lo que necesita pero no sabe lo que busca. Es una caja negraâ€¦ dime lo que quierasâ€¦ le está diciendo el sistema. Y el usuario por supuesto, se lo diceâ€¦ escribeâ€¦ y si el sistema no responde, como es el caso de tantas y tantas veces, y la búsqueda fracasa, y el sistema no retroalimenta el proceso termina en fracaso y el usuario frustado abandona el intento, a menos que en ello le vaya la vida o tenga una necesidad realmente importante de satisfacer su demanda&#8230;</p>
<p>&#8230;el usuario no piensa como un motor de búsqueda, el usuario piensa como una persona, y cuanto más le ayudemos a delimitar su deseo de información (paso a paso, definiendo lo que quiere como sucede en el proceso de búsqueda de, por ejemplo &#8220;Idealista&#8221; ¿por qué no usan un proceso similar las agencias de viaje? Seguro que triunfarían), mejor&#8230;</p>
<p>&#8230;cuando el usuario se encuentra ante un cajetín de búsqueda se encuentra ante una caja negra&#8221;.</p>
<p>Y la base de dicho cambio radica en torno a dos conceptos fundamentales:</p>
<p><strong>1.</strong> De interfaces estáticas se está pasando a interfaces orgánicas, dinámicas o contextuales.</p>
<p><strong>2.</strong> Un buscador no sólo es la puerta de entrada de todas las interacciones sociales, un buscador es, en general, la puerta de entrada o punto para lanzar interacción.</p>
<p>En la evolución de la informática se está pasando de una compleja y rígida modelización de la interacción hombre-máquina que poco tenía que ver con los modelos naturales dinámicos, flexibles y asociativos de la mente humana, y que se basaba en la interacción con el sistema mediante comandos cerrados (interfaces de línea de comandos y lenguajes artificiales de interacción como por ejemplo <em>MS-DOS</em>), a un nuevo modelo de interacción que tiene como paradigma la interfaz líquida o contextual, visual en cuanto a icónica y gráfica, y que aporta <em>feedback</em>, que se construye <em>ad-hoc</em> en cada momento en base a la necesidad interactiva del usuario expresada mediante un comando-verbo explícito con la interfaz&#8230;</p>
<p>Diseñar una interfaz, diseñar información y diseñar interacción supone un proceso constante por parte del diseñador para encontrar medios que permitan superar las limitaciones espaciales físicas e interactivas de la superficie en la que el usuario percibe la información y/o ejecuta la interacción. O dicho de otro modo, medios o modos para plegar y desplegar información y/o interacción.</p>
<p>El espacio físico de la pantalla o de la superficie es el que es y no hay más. Presentar cualquier otro tipo de información en la misma que no sea la inicialmente mostrada implica la sustitución de una información por otra, de forma permanente (hacemos clic en un hiperenlace y &#8220;nos vamos&#8221;/se sustituye la información &#8211; a una nueva pantalla/aparece nueva información) o temporal, utilizando capas, menús desplegables o paneles o áreas retraibles y desplegables bajo acción del usuario. Y lo mismo sucede con la interacción. Posibilitar otro tipo de interacción más allá de la que permitan los elementos presentes en la pantalla en cada momento no es posible a no ser que estemos en entornos multimodales o hápticos (que podamos interactuar con la voz o el tacto). Es necesario antes desplegarlos y presentarlos al usuario y en su caso, ofrecer una retroalimentación o ayuda sobre cómo usarlos.</p>
<p>Por citar un ejemplo con el paso del tiempo la interfaz de <em>Photoshop</em> se ha hecho más líquida. Se ha pasado de los menús de archivo y de la barra de herramientas estática a la definición y adición de un área dinámica, la barra de opciones, en la que en función de la herramienta seleccionada por el usuario en la primera se presentan unas subherramientas u opciones determinadas en la segunda. Así se pliega y despliega información e interacción.</p>
<p><em><a href="http://tentandole.blogsome.com/images/Photoshop_barraopcionesherr.gif">http://tentandole.blogsome.com/images/Photoshop_barraopcionesherr.gif</a></em></p>
<p>En el caso de <em>Office</em>, <em>Ribbon</em> juega un papel similar sustituyendo o enriqueciendo los -hasta la versión 2003- comandos puramente textuales de los menús, con iconos gráficos acompañados o no de su correspondiente etiqueta.</p>
<p><em><a href="http://tentandole.blogsome.com/images/Office_Ribbon.gif">http://tentandole.blogsome.com/images/Office_Ribbon.gif</a></em></p>
<p>La interfaz comienza a hacerse líquida. <em>Search Command</em> de <em>Office Labs</em>:</p>
<p><em><a href="http://www.youtube.com/watch?v=jl6chxBeURE&#038;eurl=http://tentandole.blogsome.com/wp-admin/post.php?action=edit&#038;post=317&#038;feature=player_embedded">http://www.youtube.com/watch?v=jl6chxBeURE&#038;eurl=http://tentandole.blogsome.com/wp-admin/post.php?action=edit&#038;post=317&#038;feature=player_embedded</a></em></p>
<p>Evoluciona del estatismo al dinamismo, de una modelización de la interacción reducida, rígida y centrada en el recuerdo (asociación de un comando textual con una acción) a un modelo más flexible y dinámico, cognitivamente hablando menos costoso en esfuerzo mental para el usuario, centrado en el reconocimiento (asociación de iconos a las acciones)&#8230;</p>
<p>&#8230;y en el momento actual y último estadio de evolución hasta ahora, a desaparecer, diluirse o hacerse invisible y dinámica siendo sustituida por:</p>
<p><strong>1.</strong> Un punto de entrada de interacción, un cajetín o <em>box</em> de búsqueda.</p>
<p><strong>2.</strong> Un área espacial dinámica en la que presentar los iconos asociados a las funcionalidades que se correspondan con los términos introducidos en el <em>box</em>. Interfaz visual para facilitar el reconocimiento frente al recuerdo y reducir la carga cognitiva del usuario.</p>
<p><strong>3.</strong> En su caso, un área de ayuda o sistema de retroalimentación dinámico y constante que a) guía al usuario paso a paso y b) ayude a completar, si es oportuno, la instrucción operativa para ejecutar la acción deseada</p>
<p>Este es el nuevo paradigma de interacción que subyace en los desarrollos de algunas interfaces que se están desarrollando actualmente, como por ejemplo <em>Ubiquity</em> o <em>Search Command</em> de <em>Office Labs</em>.</p>
<p>&#8220;Los motores de búsqueda son la puerta de entrada de todas las interacciones sociales&#8230;&#8221;.</p>
<p>Y más genéricamente:</p>
<p>Un cajetín o <em>box</em> de búsqueda es la puerta de entrada o punto de inicio para la ejecución de interacción.</p>
<p>En base a esta idea, <em>Google</em> puede rediseñarse como:</p>
<p>- Un <em>box</em> de búsqueda en el que introducir las búsquedas / sentencias / o términos que se correspondan con las acciones o necesidades de interacción expresadas en lenguaje natural.</p>
<p>- Un área líquida en la que se le presenten dinámicamente al usuario, en función de los términos que introduzca, los iconos visuales asociados a las funcionalidades pertinentes con sus correspondientes rótulos textuales descriptivos de cada uno. Seleccionando uno se va construyendo la instrucción de interacción y se lanza la misma desde el <em>box</em> pulsando retorno o haciendo clic en un botón de ejecución</p>
<p>-Un área de ayuda opcional en la que se le proporcione un <em>feedback</em> constante para desarrollar la interacción con éxito.</p>
<p>Lo que gráficamente puede plasmarse en un prototipo inicial como el siguiente:</p>
<p><em><a href="http://tentandole.blogsome.com/images/Redisenando_Google.gif">http://tentandole.blogsome.com/images/Redisenando_Google.gif</a></em></p>
<p><strong>1.</strong> El usuario se identifica en <em>Google</em>, a partir de ese momento sus preferencias, datos, búsquedas, documentos, contactos y programas estarán acesibles desde la interfaz o a través del <em>box</em> de búsqueda. Si no se identifica puede hacerlo más adelante, en el momento de la llamada a la acción, o el buscador puede actuar como lanzador de los programas oportunos del sistema operativo si tiene permiso para ello.<br />
<em><a href=" http://tentandole.blogsome.com/images/Redisenando_Google2.gif"></p>
<p>http://tentandole.blogsome.com/images/Redisenando_Google2.gif</a></em></p>
<p><strong>2.</strong> Comienza a escribir una búsqueda o expresa su necesidad de interacción en lenguaje natural.<br />
<em><a href=" http://tentandole.blogsome.com/images/Redisenando_Google3.gif"></p>
<p>http://tentandole.blogsome.com/images/Redisenando_Google3.gif</a></em></p>
<p><strong>3.</strong> En el área de interacción se le presentan, junto a iconos o imágenes fotorealistas representativas, las acciones que puede ejectuar relacionadas con la cadena introducida.</p>
<p><strong>4.</strong> El área de resultados se le presentan sugerencias de búsquedas coincidentes con las cadena introducida.</p>
<p><strong>5.</strong> Adicionalmente se puede habilitar si es necesario una tercera área en la parte inferior para ofrecer mensajes de ayuda o proporcionar <em>feedback</em> sobre el proceso de interacción que va a realizar.</p>
<p><em><a href="http://tentandole.blogsome.com/images/Redisenando_Google4.gif">http://tentandole.blogsome.com/images/Redisenando_Google4.gif</a></em></p>
<p><strong>6.</strong> El usuario pulsa sobre el icono de la acción que corresponda y la acción se refleja en el <em>box</em> de búsqueda que actúa como una línea de comandos.</p>
<p><em><a href="http://tentandole.blogsome.com/images/Redisenando_Google5.gif">http://tentandole.blogsome.com/images/Redisenando_Google5.gif</a></em></p>
<p><strong>7.</strong> A continuación, el sistema le muestra los contactos de su agenda. Si el usuario no encuentra el deseado puede ir escribiendo el nombre en el <em>box</em> de búsqueda y las miniaturas de los contactos variarán conforme a la raíz introducida.</p>
<p><em><a href="http://tentandole.blogsome.com/images/Redisenando_Google6.gif">http://tentandole.blogsome.com/images/Redisenando_Google6.gif</a></em></p>
<p><strong>8.</strong> Por último, pulsa retorno para ejectuar la acción, se lanza <em>Gmail</em> y se presenta su interfaz con la dirección del contacto escogido ya seleccionada.</p>
<p>Si lo deseas, puedes descargar estos prototipos en PDF:</p>
<p><a href="http://www.imaginas.net/pdf/FranciscoTosete_Redisenando_Google_v2.0.pdf">Rediseñando Google: Propuesta base para el desarrollo de un sistema operativo ubicuo &#8211; PDF (124 kb)</a></p>
<p>Y quien dice <em>Google</em>, dice cualquier gran buscador: <em>Microsoft Live Search</em>, <em>Yahoo!</em>, <em>Apple.com</em>, etc. En definitiva, cualquier interfaz en la que exista un <em>box</em> desde el que se puedan ejectuar búsquedas o cualquier otro tipo de interacción en base a comandos expresados en lenguaje natural, la base de cualquier futuro sistema operativo ubicuo, multimodal y multidispositivo por su extrema sencillez y extraordinaria capacidad para plegar y desplegar información en un área mínima de espacio.</p>
<p>Nota: Para visualizar la interacción y la cinestesia propuesta (transicciones entre acciones) se recomienda ver el PDF con la última versión de Adobe Reader y utilizar los botones de avance de página (<em>AvPage</em>) &#8211; retroceso de página (<em>Re-Page</em>)</p>
<div class="notas">
<p><strong>Referencias:</strong></p>
<p><strong>Dans, Enrique</strong> (2009). &#8220;El Alfabeto con A de Anticuado&#8221; [en línea]. <em>El blog de Enrique Dans</em>.<br />
<em><a href="http://www.enriquedans.com/2008/03/alfabeto-con-a-de-anticuado.html">http://www.enriquedans.com/2008/03/alfabeto-con-a-de-anticuado.html</a></em> [Consulta: 7 de mar. 2009].</p>
<p><em>Introducing Ubiquity</em> [en línea]. <em>Mozilla Labs</em>.<br />
<em><a href="http://labs.mozilla.com/2008/08/introducing-ubiquity/">http://labs.mozilla.com/2008/08/introducing-ubiquity/</a></em> [Consulta: 7 de mar. 2009].</p>
<p><strong>Norman, Don</strong>. &#8220;<em>UI Breakthrough-Command Line Interfaces</em> [en línea]&#8220;. <em>jnd.org</em>.<br />
<em><a href="http://www.jnd.org/dn.mss/ui_breakthroughcomma.html">http://www.jnd.org/dn.mss/ui_breakthroughcomma.html</a></em> [Consulta: 7 mar. 2009].</p>
<p><strong>Pisani, Francis</strong>; <strong>Piotet, Dominique</strong>. (2009). La Alquimia de las Multitudes. Madrid: Paidos.</p>
<p><em>Ribbon (Computing)</em> [en línea]. <em>Wikipedia</em>.<br />
<em><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Ribbon_(computing)">http://en.wikipedia.org/wiki/Ribbon_(computing)</a></em> [Consulta: 7 de mar. 2009].</p>
<p><em>Search Commands</em> [en línea]. <em>Office Labs</em>.<br />
<em><a href="http://www.officelabs.com/projects/searchcommands/Pages/default.aspx">http://www.officelabs.com/projects/searchcommands/Pages/default.aspx</a></em> [Consulta: 7 de mar. 2009].</p>
<p><strong>Tosete Herranz, Francisco</strong> (2006). &#8220;Findability y los cajetines de búsqueda&#8221; [en línea]. <em>Tentándole (Interacción)</em>.<br />
<em><a href="http://tentandole.blogsome.com/2006/10/13/findability-y-los-cajetines-de-busqueda/">http://tentandole.blogsome.com/2006/10/13/findability-y-los-cajetines-de-busqueda/</a></em>  [Consulta: 7 de mar. 2009].</p>
</div>
<p><strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=101">Francisco Tosete</a></strong><br />
Miembro del <em><a href="http://thinkepi.net">Grupo ThinkEPI</a></em></p>
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		</item>
		<item>
		<title>Prensa digital en 2008</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/prensa-digital-en-2008</link>
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		<pubDate>Thu, 19 Feb 2009 12:16:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Guallar</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2009]]></category>
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		<description><![CDATA[Prensa digital en tiempos de crisis Si nuestra anterior nota sobre prensa digital en 2007 (Guallar 2008) se situaba en un contexto ciertamente optimista marcado por las buenas perspectivas del sector a nivel de audiencia e inversiones publicitarias y la extensión de nuevos contenidos y servicios, la situación un año después obviamente se ha dado<a href="http://www.thinkepi.net/prensa-digital-en-2008">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Prensa digital en tiempos de crisis</strong></p>
<p>Si nuestra anterior nota sobre prensa digital en 2007 (<strong>Guallar</strong> 2008) se situaba en un contexto ciertamente optimista marcado por las buenas perspectivas del sector a nivel de audiencia e inversiones publicitarias y la extensión de nuevos contenidos y servicios, la situación un año después obviamente se ha dado la vuelta como un calcetín. La coyuntura de crisis económica global desde los últimos meses de 2008, ha incidido de manera no precisamente menor en el sector de los medios de comunicación, agudizando y acelerando problemas previos. </p>
<p>Aunque dentro de los medios la crisis se manifieste con mayor crudeza en la prensa impresa, la situación tiene evidentes repercusiones también para los medios en internet, especialmente aquellos con referente impreso. Mientras en las cabeceras impresas se ha producido un desplome de la publicidad e importantes descensos en las ventas, en las ediciones digitales se ha ralentizado el crecimiento de años anteriores y el mantenimiento de la rentabilidad es insuficiente para compensar las pérdidas globales de las empresas.</p>
<p>Hay que tener en cuenta que las editoras de diarios en papel y en internet siguen teniendo como principal fuente de ingresos el papel. Las estimaciones cifran el negocio de internet entre el 8% del total en diarios españoles y el 12% en medios norteamericanos como <em>The New York Times</em> (<strong>Varela</strong> 2009). Sirvan como muestra unas declaraciones recientes de <strong>Joan Domene</strong>, director de <em><a href="http://www.20minutos.es">20minutos.es</a></em>, precisamente uno de los medios de mayor audiencia en internet, quien ha explicado recientemente que este diario es un proyecto lanzado en 2005 cuya financiación corresponde a la edición impresa y con una previsión de rentabilidad en cinco años; y por tanto, en este caso, sería en 2010 cuando se valorará la situación de la cabecera digital, mientras que hasta ese momento son asumibles las pérdidas (<em>233grados.com</em> 2009).</p>
<p>Con este planteamiento y en la complicada coyuntura actual, algunas empresas periodísticas anuncian desde finales de 2008 reconversiones drásticas, que pueden llegar incluso a cierres de proyectos digitales aparentemente exitosos como es el caso de <em><a href="http://www.adn.es">Adn.es</a></em>. Este diario nacido recientemente (julio de 2007), a pesar de ser muy bien valorado y con unas audiencias nada despreciables, anuncia en enero de 2009 que la empresa editora <em>Planeta</em> ha decidido su inminente cierre, al no cumplir las expectativas de negocio creadas con la importante inversión realizada (una redacción de 40 personas) y por consiguiente la vuelta atrás para ofrecer en internet simplemente el volcado de los contenidos de la edición impresa.</p>
<p><strong>Fin de una etapa</strong></p>
<p>Por tanto, la nueva coyuntura que se abre paso desde finales de 2008 da lugar, dentro de lo que ha sido la evolución de los diarios digitales, a un abrupto final de etapa, con el consiguiente inicio de un nuevo período que se presenta plagado de incertidumbres.</p>
<p>Si situamos este momento en el contexto más amplio de la evolución histórica de la prensa digital en España, podemos utilizar como referente la propuesta de <strong>Armentia</strong> (2005) complementada por <strong>López García</strong> (2008) y los modelos de <strong>Cabrera</strong> (2001), para considerar hasta el momento cuatro etapas, que acabarían en 2008. Esta sería en síntesis la secuencia:</p>
<p>1995-1999: Nacimiento de los primeros diarios en internet, que se corresponden con versiones digitales de los principales medios impresos. Son tiempos de volcado a la Red de los contenidos de la edición de papel en formato PDF y en páginas html muy sencillas y de diseño pobre (modelos de publicación facsimilar y adaptado).</p>
<p>2000-2001: Primera etapa de expansión de la prensa digital, con aumento de la inversión publicitaria, tendencia a la &#8220;portalización&#8221; de las webs con ampliación y diversificación de servicios y separación de contenidos de las ediciones impresa y digital (modelo de publicación digital). Nacimiento de diarios nativos digitales.</p>
<p>2002-2004: Crisis de los medios en internet tras el estallido de la denominada burbuja tecnológica, con descenso considerable de la inversión publicitaria, y búsqueda de modelos de financiación mediante pago de manera parcial o total (<em>El País</em>). Pocos avances significativos, salvo en los primeras incorporaciones multimedia de algunos grandes medios. </p>
<p>2005-2008: Recuperación notable del sector que reanuda una fase de expansión más visible en 2006-2007, con importantes renovaciones de diseño, aparición de nuevos servicios, especialmente los sociales debido a la influencia de la Web 2.0, y los multimedia, lo que nos lleva a hablar del nuevo modelo de publicación multimedia social (<strong>Guallar</strong> 2009). En cuanto al modelo de negocio, se extiende el mixto (combinación de contenidos gratuitos y de pago) o la gratuidad completa. Asimismo, se produce la aparición de nuevos medios digitales.</p>
<p>La llegada de la crisis a finales de 2008 pone fin de manera abrupta a esta etapa, y los últimos meses del año nos sitúan de repente en un escenario diferente que recuerda más al de 2002-2004, en el que se está produciendo de nuevo una contracción del sector, que está por ver si será breve o duradera. </p>
<p><strong>Temas a destacar en 2008</strong></p>
<p>Comentamos a continuación algunos aspectos que nos han llamado la atención en los medios digitales a lo largo de 2008. Los que destacaremos son: la relación entre redes sociales y medios, la utilización de <em>microblogging</em>, el uso de <em>widgets</em> y la gratuidad de hemerotecas. </p>
<p>A nivel general hay que subrayar que la mayoría de nuevas aportaciones e innovaciones se suele dar en un primer momento en unos pocos diarios, y de ahí se extienden en una segunda fase más o menos inmediata a un grupo mayor. En el caso español, se sitúan claramente a la vanguardia algunos diarios nativos digitales de aparición reciente, como <em>Adn.es</em> y <em>Soitu.es</em>, junto con algunas pocas cabeceras de grandes medios, como <em>Elpais.com</em>.</p>
<p><strong>Medios y redes sociales </strong></p>
<p>Si hubiera que señalar una única tendencia en internet en 2008 ésta sería probablemente la expansión masiva de los denominados sitios de redes sociales, en especial, los generalistas o no especializados, como <em>Facebook</em>, <em>My Space</em> o <em>Tuenti</em>. Una segunda, aunque de dimensiones menos espectaculares, es la utilización del <em>microblogging</em> (especialmente <em>Twitter</em>) como nuevo formato de publicación. Ambas tendencias triunfantes en la Red, como ya hemos señalado en otras ocasiones en referencia al vídeo o a los blogs, no han tardado en incorporarlas los diarios digitales más activos, y en este sentido hemos sido testigos de los inicios de su utilización e incorporación en este año.</p>
<p>Las redes sociales han sido el fenómeno del 2008, habiéndole robado protagonismo a otros productos veteranos de la Web 2.0, como los blogs. Ahora lo que está en auge es la comunicación entre usuarios en sitios web que les permiten compartir aficiones y ocio pero también contenidos de todo tipo. La versatilidad de estos sitios como plataformas ha ejercido de factor de arrastre que les ha permitido incorporar multitudes de usuarios en muy poco tiempo. Los diarios se intentan sumar a esta nueva corriente participativa que funciona mediante grupos o comunidades sociales virtuales, y lo están haciendo básicamente de dos maneras.</p>
<p>- Proyectando su &#8220;marca&#8221; hacia las plataformas de redes sociales ya existentes, por ejemplo, creando una página o un grupo en <em>Facebook</em>. En este caso, los medios han empezado a crear por primera vez â€“aunque en principio sea de manera modesta- contenidos para una web externa como es <em>Facebook</em>. En esta red social se pueden encontrar páginas y grupos de diarios como <em><a href="http://www.facebook.com/pages/ELPAIScom/8585811569">Elpais.com</a></em>, <em><a href="http://es-la.facebook.com/pages/MARCAcom/46538702305 ">Marca.com</a></em>, <em><a href="http://www.facebook.com/pages/elmundoes/10407631866">Elmundo.es</a></em>, <em><a href="http://www.facebook.com/group.php?gid=30464927862">20minutos.es</a></em> o <em><a href="http://es-la.facebook.com/group.php?gid=9408505109">Soitu.es</a></em>, en las que se ofrecen informaciones de última hora, avisos o avances de contenidos. El éxito de convocatoria de estas iniciativas es bastante limitado, con pocas excepciones, como las páginas de <em>Elpais.com</em> con 3000 seguidores o <em>Marca.com</em> con 2.800, a enero de 2009.</p>
<p>- Creando espacios de comunidad o red social dentro de la propia web del medio. Estos servicios intentan atraer lectores para que formen parte de un grupo de personas vinculado al propio diario. El objetivo es fortalecer vínculos con la audiencia, lo que en cierto modo no es otra cosa que actualizar y poner al día la relación medio â€“ lector, que en el contexto actual del uso de internet, pasa por la interacción entre los miembros de una misma red o comunidad. </p>
<p>En una situación ideal, estos servicios han de permitir crear a los usuarios identidades digitales con las que se relacionan con otras personas compartiendo &#8220;intereses y afinidades intelectuales (información), emotivas (entretenimiento) o físicas (vecindad geográfica y virtual)&#8221; (<strong>Varela</strong> 2008)</p>
<p>Ejemplos de estos servicios son &#8220;<a href="http://lacomunidad.elpais.com/">La Comunidad</a>&#8221; de <em>Elpais.com</em>, que ha permitido crear hasta el momento más de 10000 blogs, &#8220;<a href="http://www.adn.es/vuestroadn/">Vuestro Adn</a>&#8220;, de <em>Adn.es</em>, o el reciente &#8220;<a href="http://gente.que.es/pulso.php">Gente Qué!</a>&#8221; de <em>Que.es</em>. En estos sistemas el usuario se registra y crea una identidad digital, que le permite interactuar de diversas maneras con el diario y con otros usuarios; por ejemplo, comentando o valorando noticias, enviando propias, escribiendo su propio blog, o (en &#8220;Vuestro Adn&#8221;) participando en espacios denominados &#8220;<a href="http://www.adn.es/comunidad/comunidades/todas/0">Comunidades</a>&#8221; creados en torno a diversas temáticas. </p>
<p><strong>Microblogging</strong></p>
<p>El más popular de estos sistemas de publicación, <em>Twitter</em>, se está extendiendo rápidamente entre la prensa digital. Parte de una idea bien sencilla: &#8220;Una caja de texto con espacio para escribir 140 caracteres y una pregunta: ¿qué estás haciendo? Además de publicar tus mensajes, en <em>Twitter</em> puedes seguir los de otras personas (<em>following</em>) y otras personas pueden seguir los tuyos (<em>followers</em>)&#8221; (<strong>Leiva</strong> 2009).</p>
<p>Así, la prensa ha descubierto que 140 caracteres es una medida ideal para enviar un titular y un enlace a una noticia, y en pocos meses varios medios españoles han abierto canales en <em>Twitter</em>. Lo utilizan fundamentalmente para el envío de titulares (de última hora o segmentados temáticamente) con lo que sus lectores pueden estar informados al momento de las noticias de actualidad o de sus secciones de interés. Otros usos son: la retransmisión en directo de acontecimientos, la apertura de canales individuales de periodistas o la utilización de la relación de red social con sus seguidores para comunicarse con ellos, lanzar preguntas, consultar temas o informar de novedades en primicia. </p>
<p>Algunos de los diarios españoles con cuentas en <em>Twitter</em> son: </p>
<p><em><a href="http://twitter.com/adn_es">Adn.es</a></em> (el diario con más <em>followers</em>, 7400 a enero de 2009).<br />
<em><a href="http://twitter.com/avui">Avui.cat</a></em><br />
<em><a href="http://twitter.com/confidencialcom">Elconfidencial.com</a></em><br />
<em><a href="http://twitter.com/elmundoes">Elmundo.es</a></em><br />
<em><a href="http://twitter.com/el_pais">Elpais.com</a></em><br />
<em><a href="http://twitter.com/expansioncom">Expansion.com</a></em><br />
<em><a href="http://twitter.com/gaceta">Gaceta.es</a></em><br />
<em><a href="http://twitter.com/lavanguardia2">Lavanguardia.es</a></em><br />
<em><a href="http://twitter.com/mundodeportivo">Mundo Deportivo</a></em><br />
<em><a href="http://twitter.com/marcacom">Marca.com</a></em><br />
<em><a href="http://twitter.com/soitu_es">Soitu.es</a></em> </p>
<p><strong><em>Widgets</em></strong></p>
<p>Los <em>widgets</em> son aplicaciones con contenidos que se actualizan y que se pueden insertar en webs, páginas personales, perfiles personales en redes sociales o escritorios 2.0 como <em>iGoogle</em>. La facilidad de difusión de contenidos y la actualización de la información son sin duda características muy atractivas para la prensa digital, y en 2008 se están empezando a ver en diarios digitales. </p>
<p><em><a href="http://www.soitu.es/widgets/">Soitu.es</a></em> ha sido pionero en la introducción de estos servicios en los medios españoles con su <em><a href="http://www.soitu.es/elecciones/2008/generales/widget.html">widget</a></em> de las últimas elecciones generales del 9 de marzo, que permitía hacer el seguimiento de las informaciones sobre la campaña electoral y los resultados electorales. El éxito de la idea le ha llevado a crear una sección, en la que se pueden ver aplicaciones dedicadas a temas como la <a href="http://www.soitu.es/eltiempo/welige.html">previsión del tiempo</a>, <a href="http://www.soitu.es/widgets/liga/">la liga de fútbol</a> o <a href="http://www.soitu.es/widgets/nieve/">el estado de las estaciones de esquí</a>. <em>Elpais.com</em> ha incorporado también recientemente <em><a href="http://www.elpais.com/rss/widget/">widgets</a></em> entre sus servicios, e incluye ya más de treinta, con viñetas, vídeos, noticias de última hora, noticias por seccionesâ€¦ </p>
<p>Es de preveer que el inicio de la utilización de <em>widgets</em> que hemos visto en 2008 explote realmente en 2009.  </p>
<p><strong>Hemerotecas gratuitas</strong></p>
<p>En 2007 la buena noticia sobre hemerotecas digitales de diarios fue la gratuidad del fondo documental de <em>Elpais.com</em>. En 2008 la buena noticia es mayor si cabe ya que la hemeroteca que se ha empezado a ofrecer gratuitamente es la de mayor cobertura temporal de la prensa española y una de las más importantes del mundo: <em>Lavanguardia.es</em>, desde 1881. </p>
<p><a href="http://www.lavanguardia.es/hemeroteca/">El nuevo servicio de hemeroteca</a> ofrece además de la búsqueda por palabra clave, y de la consulta de edición por fecha, diferentes servicios complementarios, como el denominado &#8220;Tendencias&#8221; (comparar los contenidos sobre varios temas a lo largo del tiempo), &#8220;Tal día como hoy&#8221; (hechos relevantes que sucedieron el mismo día hace x años), etc. El acceso libre a un fondo documental de estas características así como los servicios que el diario empieza a ofrecer en relación con ese fondo muestran una interesante tendencia de utilización en internet del potencial de un archivo de prensa, aspecto sobre el que hasta el momento los medios online no han demostrado un alto interés.</p>
<p><strong>Y en 2009</strong></p>
<p>Y algunos temas que se entreven en los primeros días de 2009: el inicio de la utilización de enlaces a otros medios (interesantes iniciativas de <em>Soitu.es</em> y <em>Lavanguardia.es</em>, en beta); el pase a la gratuidad de más hemerotecas (<em>Elmundodeportivo.es</em>); la expansión de contenidos para el móvil (<em>Elpais.com</em>); o el próximo estreno de un nuevo diario digital, del que ya se conoce el nombre: <em>Lainformacion.com</em>, una buena noticia en un contexto general que no está invitando al optimismo. Lo comentaremos con más detalle el año próximo.</p>
<div class="notas">
<p><strong>Bibliografía</strong></p>
<p><em>233grados.com</em>. &#8220;Entre&#8217;bits&#8217;|Domene: las redacciones de papel y online de 20 Minutos se separan&#8221;. <em>233grados.com</em>, 24 enero 2009.<br />
<em><a href="http://www.233grados.com/blog/2009/01/entre.html">http://www.233grados.com/blog/2009/01/entre.html</a></em></p>
<p><strong>Armentia Vizuete, José Ignacio</strong>. &#8220;Los diarios digitales siguen buscando su propia identidad tras una década de existencia&#8221;. <em>Estudios del Mensaje Periodístico</em>, 2005, n. 11. pp. 9-22.<br />
<em><a href="http://www.ucm.es/info/emp/Numer_11/Sum/3-01.pdf">http://www.ucm.es/info/emp/Numer_11/Sum/3-01.pdf</a></em></p>
<p><strong>Cabrera González, MÂª Ãngeles</strong>. &#8220;Convivencia de la prensa escrita y la prensa online en su transición hacia el modelo de comunicación multimedia&#8221;. <em>Estudios sobre el mensaje periodístico</em>, 2001, n. 7.<br />
<em><a href="http://www.ucm.es/info/perioI/Period_I/EMP/Numer_07/7-4-Comu/7-4-01.htm">http://www.ucm.es/info/perioI/Period_I/EMP/Numer_07/7-4-Comu/7-4-01.htm</a></em></p>
<p><strong>Guallar, Javier</strong>. &#8220;Blogs en publicaciones periodísticas y científicas en España: dos situaciones divergentes. El caso del blog de EPI&#8221;. <em>Anuario ThinkEpi 2009</em>, EPI SCP, 2009.<br />
<em><a href="http://www.thinkepi.net/blogs-en-publicaciones-periodisticas-y-cientificas-en-espana-dos-situaciones-divergentes-el-caso-del-blog-de-epi">http://www.thinkepi.net/blogs-en-publicaciones-periodisticas-y-cientificas-en-espana-dos-situaciones-divergentes-el-caso-del-blog-de-epi</a></em></p>
<p><strong>Guallar, Javier</strong>. &#8220;Prensa digital en 2007&#8243;. <em>Anuario ThinkEpi 2008</em>, Barcelona: EPI SCP, 2008, p. 102-108.<br />
<em><a href="http://www.thinkepi.net/repositorio/prensa-digital-en-2007/">http://www.thinkepi.net/repositorio/prensa-digital-en-2007/</a></em></p>
<p><strong>Guallar, Javier</strong>. &#8220;Prensa digital en 2006&#8243;. <em>Anuario ThinkEpi 2007</em>, Barcelona: EPI SCP, 2006, p. 106-117.<br />
<em><a href="http://eprints.rclis.org/archive/00008388/01/AnuarioThinkEPI2007-Guallar-Prensa-digital-en-2006.pdf">http://eprints.rclis.org/archive/00008388/01/AnuarioThinkEPI2007-Guallar-Prensa-digital-en-2006.pdf</a></em> </p>
<p><strong>Lara, Tíscar</strong>. &#8220;La nueva esfera pública. Los medios de comunicación como redes sociales&#8221;. <em>Telos</em>, 2008, n. 76.<br />
<em><a href="http://www.campusred.net/telos/articulocuaderno.asp?idarticulo=9&#038;rev=76">http://www.campusred.net/telos/articulocuaderno.asp?idarticulo=9&#038;rev=76</a></em></p>
<p><strong>Leiva-Aguilera, Javier</strong>. &#8220;Microblogging y liveblogging: ¿Qué estás haciendo?&#8221;. <em>Anuario ThinkEPI 2009</em>, EPI SCP, 2009.<br />
<em><a href="http://www.thinkepi.net/microblogging-y-live-blogging-%c2%bfque-estas-haciendo">http://www.thinkepi.net/microblogging-y-live-blogging-%c2%bfque-estas-haciendo</a></em></p>
<p><strong>López García, Guillermo</strong>. Los cibermedios valencianos: cartografía, características y contenidos. Valencia: Servei de Publicacions de la Universitat de ValÃ¨ncia, 2008.<br />
<em><a href="http://www.cibermediosvalencianos.es/cibermedios.pdf">http://www.cibermediosvalencianos.es/cibermedios.pdf</a></em></p>
<p><strong>Varela, Jua</strong>n. &#8220;La clave es la publicidad, no el pago&#8221;. <em>Periodistas 21</em>, 9 febrero 2009.<br />
<em><a href="http://periodistas21.blogspot.com/2009/02/la-clave-es-la-publicidad-no-el-pago.html">http://periodistas21.blogspot.com/2009/02/la-clave-es-la-publicidad-no-el-pago.html</a></em></p>
<p><strong>Varela, Juan</strong>. &#8220;Medios para identidades de dominio público&#8221;. <em>Periodistas 21</em>, 16 marzo 2008.<br />
<em><a href="http://periodistas21.blogspot.com/2008/03/medios-para-identidades-de-dominio.html">http://periodistas21.blogspot.com/2008/03/medios-para-identidades-de-dominio.html</a></em>
</div>
<p><strong>Javier Guallar</strong><br />
Miembro de <em><a href="http://thinkepi.net">ThinkEPI</a></em></p>
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		</item>
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		<title>Factor de impacto, competencia comercial entre Thomson Reuters y Elsevier, y crisis económica</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/factor-de-impacto-competencia-comercial-entre-thomson-reuter-y-elsevier-y-crisis-economica</link>
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		<pubDate>Mon, 16 Feb 2009 12:21:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rafael Aleixandre-Benavent</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2009]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencia perdida]]></category>
		<category><![CDATA[Competencia comercial]]></category>
		<category><![CDATA[Evaluación de la calidad]]></category>
		<category><![CDATA[Factor de impacto]]></category>
		<category><![CDATA[Scopus]]></category>
		<category><![CDATA[Web of Science]]></category>

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		<description><![CDATA[Introducción Desde hace décadas, el factor de impacto del Journal Citation Reports se viene utilizando cada vez más como herramienta cuantitativa para la evaluación de la calidad de las revistas y como una especie de guía tanto para los autores que quieren publicar sus trabajos como para los lectores que buscan literatura de calidad. Los<a href="http://www.thinkepi.net/factor-de-impacto-competencia-comercial-entre-thomson-reuter-y-elsevier-y-crisis-economica">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Introducción</strong></p>
<p>Desde hace décadas, el factor de impacto del <em>Journal Citation Reports</em> se viene utilizando cada vez más como herramienta cuantitativa para la evaluación de la calidad de las revistas y como una especie de guía tanto para los autores que quieren publicar sus trabajos como para los lectores que buscan literatura de calidad.</p>
<p>Los usos del factor de impacto han evolucionado y el indicador ha pasado a medir no sólo la calidad de las revistas, sino también la de autores individuales y grupos de investigación, provocando fuertes reacciones entre editores, investigadores, bibliotecarios y comités de evaluación. Los editores tratan de aumentar el factor de impacto de su revista para ganar influencia en su campo, mientras que los investigadores intentan publicar en revistas con alto factor de impacto para ver reconocido su prestigio y lograr la promoción académica y la consecución de subvenciones. Editores, autores e instituciones y grupos de investigación están involucrados en la frenética carrera del impacto y han llegado a desarrollar estrategias para aumentarlo por métodos extracientíficos, como disminuir el número de artículos &#8220;citables&#8221; (para reducir el denominador del quebrado citas recibidas/artículos citables publicados), fomentar la autocitación y aumentar el número de revisiones.</p>
<p><strong>Fuertes competidores de ISI</strong></p>
<p>La <em>Web of Science</em> de <em>Thomson Reuters</em> (antes <em>Institute for Scientific Information</em>) ha tenido el monopolio en el análisis de citas gracias a sus productos <em>Science Citation Index</em> (<em>SCI</em>) y <em>Social Science Citation Index</em> (<em>Ssci</em>), hoy integrados en la <em>Web of Science</em>.</p>
<p>Sin embargo, en el año 2004 le salieron dos competidores: <em>Google Scholar</em> y <em>Scopus</em>. El primero utiliza un algoritmo para identificar mediante palabras clave los artículos de múltiples editores y sedes web de carácter científico. Es difícil conocer la cobertura de <em>Google Scholar</em> porque no indica las revistas que incluye ni desde qué fecha. <em>Scopus</em>, creado por <em>Elsevier</em>, es un sistema de búsqueda de información que tiene sus propias fuentes y sus propias herramientas para el recuento de citas. <em>Scopus</em>, que tiene una cobertura desde  1996, indexa un mayor número de revistas que <em>Web of Science</em> e incluye más revistas internacionales y en acceso abierto. </p>
<p><strong>Sesgos y desigual representación</strong></p>
<p>Tradicionalmente, investigadores y editores han venido quejándose de la sesgada cobertura del <em>SCI</em> y <em>Ssci</em>, que prima a las revistas de los países anglófonos en detrimento de las de otros países, entre ellos España, que en 2007 tan solo contaba con 35 revistas en <em>SCI</em>, frente a las 2.443 de los Estados Unidos y las 1.391 del Reino Unido. Recientemente, <em>Thomson Reuters</em>, afectada por el temor a verse desplazada del suculento mercado de las suscripciones debido al surgimiento de una seria competencia, ha aumentado considerablemente la cobertura de sus bases de datos incorporando nuevas revistas procedentes de países escasamente representados, entre ellos España.</p>
<p>Sin duda alguna, la inclusión de nuevas revistas españolas en la cobertura del <em>WOS</em> (entre ellas, <em>El Profesional de la Información</em> y <em>Revista Española de Documentación Científica</em>) es una buena noticia. Gracias a ello, revistas que hasta ahora tenían una visibilidad limitada en las bases de datos extranjeras, han entrado a formar parte de la corriente principal o <em>mainstream</em> de la ciencia, ese selecto núcleo de revistas cuyos artículos, con sus citas, contribuye a elaborar el factor de impacto utilizado en la evaluación de la actividad científica.</p>
<p>Las nuevas revistas incorporadas también dispondrán de factor de impacto en los próximos años y contribuirán con sus citaciones a aumentar la visibilidad de las revistas españolas. Sin embargo, la validez de este indicador está en entredicho por razones importantes. Revistas que hasta hace poco tiempo estaban fuera del núcleo de selectas, ahora, de la noche a la mañana, entran a formar parte de él. Este hecho sustenta el ya conocido y discutido argumento comercial, pues se utiliza una base de datos de una empresa con intereses puramente mercantiles en la evaluación de la actividad de los investigadores.</p>
<p>Como <em>Elsevier</em> incluye en la cobertura de <em>Scopus</em> más revistas que <em>Thomson Reuters</em> en <em>SCI</em>, esta última responde aumentando la cobertura para estar en condiciones de competir. Revistas que carecían de esta gracia y que se perdían en el <em>pool</em> de lo que algunos denominan &#8220;ciencia perdida en el tercer mundo&#8221;, por su dudoso interés para los países situados en la elite científica y dirigentes de las corrientes científicas, al poco tiempo se convertían en revistas de calidad integradas en el <em>mainstream</em> (¿o es que tal vez ya eran revistas de calidad ninguneadas por su escaso interés comercial para estas empresas?).</p>
<p>Lo que desde hace años se viene reivindicando desde los foros científicos, un aumento en la cobertura de la <em>Web of Science</em> con las revistas de mayor calidad de otros países que no sean los angloamericanos, y ha sido sistemáticamente desoído, ahora se aborda  por estrategias comerciales poco científicas de empresas privadas a las que se toma como referente en la evaluación de la ciencia y de los científicos españoles.</p>
<p>Por otra parte, cabe preguntarse si la actual situación de crisis que afecta a la economía mundial y sus fatales consecuencias (restricciones de plantillas o despidos, falta de presupuesto y de liquidez, etc.) también va a afectar a estas empresas, que podrían responder a su falta de recursos reduciendo la cobertura de sus bases de datos, con lo que de nuevo asistiríamos a una alteración del valor de los indicadores bibliométricos por motivos extracientíficos. </p>
<p><strong>Propuestas españolas</strong></p>
<p>Se echan en falta más iniciativas europeas en este campo y las españolas no están tenido el impulso y reconocimiento que se merecen, a pesar de que sus planteamientos son los que defienden los especialistas en círculos científicos (habitualmente desoídos): elaborar productos partiendo de las fuentes y revistas del país en el que se desarrolla la actividad científica que se quiere medir, y complementar los estudios e indicadores con otros provenientes de otras fuentes. Por ello, los planificadores y gestores de la ciencia española deberían apoyar iniciativas nacionales como:</p>
<p>“El <em>índice de Impacto de las Revistas Españolas de Ciencias Sociales (IN-Recs)</em>, del <em>Grupo de investigación EC3</em> (<em>Evaluación de la ciencia y de la comunicación científica</em>) del <em>Departamento de Biblioteconomía y Documentación</em> de la <em>Universidad de Granada</em>.<br />
<em><a href="http://ec3.ugr.es/in-recs/">http://ec3.ugr.es/in-recs/</a></em></p>
<p>“<em>El Factor de Impacto Potencial de las Revistas Médicas Españolas</em>, desarrollado en el <em>Instituto de Historia de la Ciencia y Documentación López Piñero</em>, de Valencia.<br />
<em><a href="http://ime.uv.es/imecitas/impacto_ime.asp">http://ime.uv.es/imecitas/impacto_ime.asp</a></em></p>
<p>“<em>Revistas Españolas de Ciencias Sociales y Humanas: valoración integrada e índice de citas</em>, elaborado por el <em>Instituto de Estudios Documentales sobre Ciencia y Tecnología</em>(<em>Iedcyt</em>).<br />
<em><a href="http://resh.cindoc.csic.es/">http://resh.cindoc.csic.es/</a></em></p>
<p>Se trata de iniciativas de carácter científico de probado rigor emprendidas por centros universitarios y de investigación no dependientes de intereses comerciales.</p>
<p>En definitiva, las estrategias y decisiones comerciales de empresas privadas no deberían estar en la base que sustenta el sistema español de evaluación de la actividad científica. Resulta preocupante que un país que pretende estar incluido entre los grandes de la ciencia mundial y tener capacidad de autonomía de decisión se preste a este juego de intereses comerciales.</p>
<div class="notas">
<p><strong>Referencias:</strong></p>
<p><strong>Aleixandre-Benavent, R.</strong>; <strong>Valderrama Zurián, J.C.</strong>; <strong>González Alcaide, G.</strong> &#8220;El factor de impacto de las revistas científicas: limitaciones e indicadores alternativos&#8221;. <em>El Profesional de la Información</em>, 2007, v. 16, n.1, pp. 4-11.</p>
<p><strong>Bakkalbassi, N.</strong>; <strong>Bauer, K.</strong>; <strong>Glover, J.</strong>; <strong>Wang, L.</strong> &#8220;Three options for citation tracking: Google Scholar, Scopus and Web of Science&#8221;. <em>Biomedical Digital Libraries</em>, 2006, v. 3, n. 7.<br />
<em><a href="http://www.bio-diglib.com/content/3/1/">http://www.bio-diglib.com/content/3/1/</a></em></p>
<p><strong>Burnham, J. F.</strong> &#8220;Scopus database: a review&#8221;. <em>Biomedical Digital Libraries</em>, 2006, v. 3, n.1.<br />
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<p><em>Grupo SCImago</em>. &#8220;Análisis de la cobertura de la base de datos Scopus&#8221;. <em>El professional de la información</em>, 2006, v. 15, n.2, pp. 144-145.<br />
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<p><strong>Jacsó, P.</strong> &#8220;As we may search &#8211; comparison of major features of the Web of Science, Scopus and Google Scholar citation-based and citation enhanced databases&#8221;. <em>Current Science</em>, 2005, n. 89, pp. 1537-1547.<br />
<em><a href="http://www.ias.ac.in/currsci/nov102005/1 537.pdf">http://www.ias.ac.in/currsci/nov102005/1 537.pdf</a></em></p>
<p><strong>LaGuardia, C.</strong> &#8220;ISI Web of Science / Scopus&#8221;. <em>Library Journal</em>, 2005, v. 130, n. 1, pp. 40-42.<br />
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<a href="http://www.libraryjournal.com/article/CA491154.html">http://www.libraryjournal.com/article/CA491154.html</a></em> </p>
<p><strong>Roth, D. L.</strong> &#8220;The emergence of competitors to the Science Citation Index and the Web of Science&#8221;. <em>Current Science</em>, 2005, v. 89, n. 9, pp. 1531-1536.<br />
<em><a href="http://www.ias.ac.in/currsci/nov102005/1531.pdf">http://www.ias.ac.in/currsci/nov102005/1531.pdf</a></em>
</div>
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		<title>¿Obtendrían hoy Cajal u Ortega un tramo de investigación?</title>
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		<pubDate>Wed, 04 Feb 2009 13:09:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Evaristo Jiménez-Contreras, Rafael Ruiz-Pérez y Emilio Delgado-López-Cózar</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas ThinkEPI 2009]]></category>
		<category><![CDATA[Sistema español de evaluación científica]]></category>
		<category><![CDATA[Sistemas de evaluación de la investigación]]></category>
		<category><![CDATA[Tramo de investigación]]></category>

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		<description><![CDATA[Últimamente se ha extendido la costumbre de emplear como argumento para descalificar los sistemas de evaluación de la investigación imperantes en España, la falaz afirmación de que científicos y pensadores ilustres como Ortega y Gasset, Ramón y Cajal y hasta el mismísimo Albert Einstein, no habrían superado los procedimientos de selección y promoción que, en<a href="http://www.thinkepi.net/%c2%bfobtendrian-hoy-cajal-u-ortega-un-tramo-de-investigacion">...[Leer más]</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Últimamente se ha extendido la costumbre de emplear como argumento para descalificar los sistemas de evaluación de la investigación imperantes en España, la falaz afirmación de que científicos y pensadores ilustres como <strong>Ortega y Gasset</strong>, <strong>Ramón y Cajal </strong>y hasta el mismísimo <strong>Albert Einstein</strong>, no habrían superado los procedimientos de selección y promoción que, en forma de sexenios (<em>Cneai</em>) o acreditaciones (<em>Aneca</em>), ha puesto en funcionamiento la Administración española.</p>
<p>Incluso en forma de chiste se ha dicho que Jesucristo no habría obtenido un tramo de investigación. En todos ellos se parte de un razonamiento que está viciado en origen: cada científico es hijo de su tiempo y, por tanto, resulta absurdo proyectar en el futuro lo que pertenece al pasado. Aun así, poco afortunados son los ejemplos alegados, ya que si algo evidencian las trayectorias científicas de estos egregios investigadores es su proyección internacional (atesorada ya en su período de formación), con publicación en los más variados medios de comunicación (revistas, libros e incluso periódicos), ajenos a los espesos y cerrados circuitos endogámicos de sus propios centros de trabajo. Justo el modelo y prototipo de carrera por el que ha apostado el sistema español de evaluación científica.</p>
<p>En cualquier caso, convendría recordar que el primer sistema que fracasó aparentemente fue el de la universidad alemana que despachó a <strong>Einstein</strong> sin el doctorado y le obligó a ganarse la vida en la Oficina de Patentes de Berna, al menos hasta que alcanzó una fama científica casi instantánea tras la publicación de su apabullante serie de artículos en la revista &#8220;<em>Annalen der Physik</em>&#8221; en 1905 (el <em>Annus Mirabilis</em>), que le valieron el Premio Nobel en 1921.</p>
<p>Por su parte, <strong>Cajal</strong> recurrió a las revistas y libros que eran el medio de difusión de su época, pero es más, <strong>D. Santiago</strong> ya publicó sus trabajos en francés y alemán porque era consciente, y lo dejó escrito, de la necesidad de trascender las fronteras y llegar a la comunidad internacional, siendo habitualmente citado por esas versiones, dicho sea de paso.</p>
<p><strong>Ortega</strong> publicó sus escritos tanto en libros como en publicaciones periódicas, pero especialmente en la revista y editorial más prestigiosa de su tiempo, prestigio que él mismo se encargó de infundirle, añadamos.</p>
<p>Si estos autores hubiesen vivido entre nosotros seguramente también habrían publicado en las revistas internacionales más prestigiosas o en los periódicos y editoriales de mayor circulación, y esto y no otra cosa es lo que valoran los actuales sistemas de promoción de la Administración española. Pero queremos ir aún más lejos: si sometiéramos aquí y ahora los curricula científicos de estos pensadores a los actuales filtros, en contra de lo que se afirma, superarían ampliamente los mismos.</p>
<p>Lo que dice textualmente la Ley, entresacando algunos párrafos es que se &#8220;&#8230;acredite actividad investigadora intensa, de calidad internacional o de relevancia en su especialidad, reflejada en publicaciones, patentes, actividades de transferencia tecnológica o trabajos de innovaciónâ€¦&#8221; calibrando su calidad a través de su impacto y difusión.</p>
<p>Pues bien, da la casualidad de que <strong>Cajal</strong> es, de entre los premios Nobel de Medicina de la primera mitad de siglo XX, el segundo más citado después de <strong>Warburg</strong>, como tuvimos ocasión de ver en la exposición que s
