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El profesional de la información ante la colaboración científica y la Ciencia 2.0

Por Jorge Serrano-Cobos, Enrique Orduña-Malea y Daniel Robles-Cepero
1 December 2008

1. Nuestro papel

Algunos de nosotros debemos dar en nuestro trabajo apoyo y cobertura a los investigadores científicos, usualmente de dos maneras:

a) Ayudándoles a conocer el estado de la ciencia en su dominio específico, de forma actualizada, para ahorrarles tiempo en estar al día: los mejores artículos científicos en su campo, las revistas apropiadas, los mejores autores, los mejores congresos…

b) Ayudándoles a mejorar la visibilidad de su producción científica: enseñándoles cuáles son las dinámicas de la publicación científica, leyes bibliométricas, dónde publicar para tener el mayor impacto…

Por eso, siempre es bueno conocer qué tendencias (tanto las que aparecen como las que no desaparecen) y herramientas están a nuestro alcance para mejorar la forma en que podemos ayudar a estos investigadores, tanto en la parte de “vigilancia científica”, como en la de “visibilidad científica”.

2. ¿Por qué otro término “2.0″?

Así, nos encontramos con que, de unos años a esta parte, se ha ido generalizando el uso de algunas tecnologías y tendencias que, conjuntamente, algunos1 han dado en denominar “Ciencia 2.0″. Un término que, según su significado más difundido, nos sirve para hacer referencia a la presencia en la Web de herramientas y servicios que ayudan a incentivar y facilitar comportamientos de investigación colaborativa entre investigadores de distintas universidades y países, por ejemplo:

- Uso creciente de la sindicación y agregación de contenidos como herramienta de auto-DSI (Auto Difusión Selectiva de Información). Así, hemos pasado de sindicar (y agregar) información extraída de una web completa2, a formas más exhaustivas y precisas de sindicar información, llegando al ámbito de la palabra clave3.

- Aumento de la comunicación científica informal a través de blogs, con sus ventajas e inconvenientes, pero siendo indudablemente cada vez más útiles para compartir “progress reports” y aumentar la visibilidad en internet, sobre todo en el ámbito de la divulgación científica. Esta tendencia conlleva un potencial aumento de transversalidad en las futuras investigaciones (científicos de diversas ramas que se conocen a través de los blogs, y que tratan temas similares desde puntos de vista distintos, como el estudio del calentamiento global). Así, incluso la Nasa utiliza Twitter4, un servicio de microblogging cada día más popular que promueve la conversación online.

- Mayor inmediatez de las respuestas a los artículos, como los ejemplos de “Responses” en PLoS5 o los comentarios en revistas electrónicas.

- El uso compartido de los datos brutos (datasets, raw data o content layer) o elaborados de las investigaciones, para que diferentes científicos puedan jugar con los mismos datos. Algunos ejemplos de ello son:

a) El Human Genome Project (HGP)6, coordinado por el U.S. Department of Energy y la National Institutes of Health (NIH).
b) El Registry of Standard Biological Parts7, del MIT, para compartir partes biológicas intercambiables.
c) El proyecto Science Commons8.
d) Pangaea9 (Publishing Network for Geoscientific & Environmental Data), de la Alfred Wegener Institute for Polar and Marine Research (AWI) y el Center for Marine Environmental Sciences (Marum), para depositar y compartir datasets de investigaciones en el campo de la oceanografía y Ciencias del mar.

- El Open Notebook Science, o el desarrollo a través de contribuciones de diversos investigadores de un cuaderno de laboratorio online, donde toda la información primaria de un proyecto de investigación se deposita tal y como es registrada y se comparte (por ejemplo a través de un wiki), como el UsefulChem Project10, en el caso de la Química.

- Creación y mejora conjunta de protocolos científicos, por ejemplo OpenWetWare11.

- Filtrado y taggeado colaborativo de contenidos científicos, como Citeulike12.

- Contenidos alimentados por los usuarios, dentro del fenómeno OAI, como CiteSeer13.

- Proliferación de contenidos multimedia (vídeos, podcasts, screencasts, etc.) como forma de comunicar producción científica, como SciVee14, o educativa (increíble ejemplo, digno de generar un canal de televisión por sí solo, el profesor Walter Lewin, en Youtube15).

- Aparición de numerosas Redes Sociales Científicas (Scientific Social Networks), que en este momento están en fase de explosión, como BiomedExpert16. En el futuro probablemente se observará una selección natural y consolidación, por ende, de una concentración de público y esfuerzo en unas pocas redes.

- Aparición de sitios específicos relacionados con la promoción de noticias de carácter científico o investigador y su distribución a través de herramientas Web 2.0 y redes sociales digitales, como Eureka Science News17.

- Aparición de agregadores de noticias, al estilo Digg o Menéame, pero específicamente científicos, con intentos fallidos como Cienciame18 o minoritarios, como SciRate19, pero con un posible éxito futuro si se observa el uso y número de noticias en, por ejemplo, el canal de Digg20 específico sobre ciencia.

- Y un largo etcétera de herramientas open source, wikis y demás.

Por otra parte, se considera el “2.0″, en cualquier caso, como una etiqueta que señala una tendencia generalizada a asociar ese término con la transición hacia la interacción social a través de las herramientas que pone a nuestra disposición la Web, ya hablemos de e-learning, comunicación científica o cualquier otra actividad.

3. De nuevo, nuestro papel

El “movimiento abierto”, con el que podríamos denominar a un conjunto amplísimo de actividades con una ideología común y que abarcarían desde el software Open source hasta las Creative Commons, parece haber entrado con fuerza en el ámbito científico a través del Open Access y, sobre todo, de una nueva mentalidad de “sólo no puedes, con amigos sí” que impregna la Web 2.0.

Obviamente, la colaboración entre científicos es tan vieja como el inicio de la investigación científica misma, y sólo han cambiado las herramientas, por lo que únicamente estaríamos dando etiquetas o marcas a lo que ya se ha hecho desde siempre. Simplemente, esta colaboración se traslada a la Red con el carácter “público” como elemento definitorio.

El fenómeno de la colaboración científica, no obstante, no es extrapolable a todos los países. Mientras en EE.UU., España u Holanda parecen haber aumentado esa cooperación internacional, especialmente desde 2003 (según datos de Scimago21), otros como China han bajado o se mantienen estables (lo cual es paradójico si se compara con el crecimiento de su economía y su propia producción científica).

Lo que es interesante observar, desde la distancia, es el aumento (¿explosivo?) en el intercambio de la información científica a través de internet (y no sólo comunicación informal), así como los efectos que la globalización está produciendo en este sentido.

Por tanto, el profesional de la información deberá tener en cuenta un mayor abanico de contenidos a controlar:

– Los desarrollados a través de las posiciones más estáticas de las publicaciones científicas clásicas, con un sistema privado y de pago.

– Aquellas investigaciones y sus resultados cuya visibilidad sea abierta, inmediata y frecuentemente gratuita.

Se añade a nuestras competencias como profesionales de la información el intentar encontrar, mejorar o construir herramientas y sistemas que nos permitan utilizar en nuestro beneficio, y/o en el de nuestros científicos, toda esa ingente (¿y acaso más diversa?) cantidad de información.

4. Preguntas abiertas

  • ¿Están utilizando nuestros científicos la comunicación informal para mejorar su producción científica?
  • ¿Realmente sirve para algo útil (mayor impacto, y qué tipo de impacto)?
  • ¿Qué necesitan de nosotros para ayudarles en sus tareas?
  • ¿Qué necesitamos nosotros, como gremio, conocer (tecnologías, etc.) para ayudarles mejor?
  • ¿Cambiará o ha cambiado el patrón de consumo de información de nuestros científicos?
  • ¿Qué efectos tienen o tendrán estos cambios en la producción científica?
  • ¿Se reflejarán algún día en la evaluación científica? ¿Cuál será/es/ha sido el primer país en reflejarlo?
  • ¿Cuál es la valoración de los propios investigadores y científicos de estas herramientas?
  • La generación y distribución del contenido investigador en múltiples sitios, formatos y herramientas: ¿está generando confusión y ruido, o permiten realmente ahorrar tiempo y esfuerzo?
  • Desde la aparición de estas herramientas, parece evidente que la producción científica será mayor, pero ¿será mejor?

La Red nació inicialmente con propósitos militares, pero su utilización efectiva se centró en el ámbito académico con el propósito de que científicos a nivel mundial pudieran compartir y comparar datos rápidamente. En este sentido, la Ciencia 2.0 estaría devolviendo a la investigación científica lo que siempre fue suyo.

Así, finalmente, quizá ocurra como con las revistas científicas, que primero fueron vistas como una extravagancia, pues el vehículo oficial de publicación de los científicos era el libro (Willinsky 2006), y después pasaron a formar parte de la vida científica, de la normalidad. Si se llega a esa normalidad, ¿quitaremos la coletilla “2.0″?

5. Notas:

  1. http://www.sciencemag.org/cgi/content/summary/319/5868/1349
  2. http://www.csic.es/csic.rss
  3. http://blogsearch.google.com/blogsearch_feeds?hl=en&q=%22genetics+engineering%22&ie=utf-8&num=10&output=rss
  4. https://twitter.com/planetquest/
  5. http://medicine.plosjournals.org/perlserv/?request=read-response&doi=10.1371/journal.pmed.0050199
  6. http://www.ornl.gov/sci/techresources/Human_Genome/home.shtml
  7. http://partsregistry.org/Help:About_the_Registry
  8. http://sciencecommons.org/
  9. http://www.pangaea.de
  10. http://usefulchem.wikispaces.com/
  11. http://openwetware.org/wiki/Protocols
  12. http://www.citeulike.org/
  13. http://citeseerx.ist.psu.edu/
  14. http://www.scivee.tv/
  15. http://www.youtube.com/watch?v=7Zc9Nuoe2Ow&feature=related
  16. http://www.biomedexperts.com/
  17. http://esciencenews.com
  18. http://www.cienciaysociedad.info/cienciame/
  19. http://scirate.com
  20. http://digg.com/science
  21. http://www.scimagojr.com/countrysearch.php

6. Más información:

Barjak, F. (2006). The role of the internet in informal scholarly communication. En: Journal of the American Society for Information Science and Technology, v. 57, n. 10, pp. 1350-1367.
http://doi.wiley.com/10.1002/asi.20454

Liang, Liming; Zhang, Lin; Kretschmer, Hildrun; Scharnhorst, Andrea. (2006). Geographical and Lingual Preferences in Scientific Collaboration of the European Union (1994-2003). En: Proceedings International Workshop on Webometrics, Informetrics and Scientometrics & Seventh COLLNET Meeting, Nancy (France).
http://eprints.rclis.org/archive/00006309/

Shneiderman, Ben. (2008). Science 2.0. En: Science, marzo 2008, v. 319, n. 5868.
http://www.cs.umd.edu/~ben/Science%202%200-AAAS-3-7-2008.pdf

Waldrop, M. Mitchel. Science 2.0: great new tool, or great risk? En: Scientific American, 2008.
http://www.sciam.com/article.cfm?id=science-2-point-0-great-new-tool-or-great-risk

Willinsky, J. (2006). The access principle: the case for open access to research and scholarship. Cambridge;Mass: MIT Press.

Jorge Serrano-Cobos
Enrique Orduña-Malea
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Otras aportaciones

INFORME DE LA ARL SOBRE MODELOS ACTUALES DE COMUNICACIÓN CIENTÍFICA DIGITAL

Por María Jesús del Olmo

Queridos colegas,

En relación con esto que nos manda Jorge, quería recomendaros un documento recientemente publicado en EE.UU., al que creo que merece la pena echar un vistazo; como he estado unas semanas sin Iwetel, os pido disculpas si ya había llegado a la lista.

Nancy L. Maron; K. Kirby Smith. (November 2008). Current Models of Digital Scholarly Communication. Results of an Investigation Conducted by Ithaka for the Association of Research Libraries.
http://www.arl.org/bm~doc/current-models-report.pdf