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Arquitectura de la dispersión: gestionar los riesgos cíclicos de fragmentación de las webs corporativas

Cómo citar este artículo:
Saorín, Tomás. “Arquitectura de la dispersión: gestionar los riesgos cíclicos de fragmentación de las webs corporativas“. Anuario ThinkEPI, 2012, v. 6, pp. 281-287.

Arquitectura de la dispersión: gestionar los riesgos cíclicos de fragmentación de las webs corporativas

Para referirnos a la presencia en internet de una organización aceptamos el término “portal” o “sitio web”, que si bien pueden diferenciarse en algunos matices, responden en lo esencial a un proyecto de información corporativo con tecnologías de gestión de contenidos, a través del cual la organización actúa en el espacio digital.

En estas reflexiones vamos a abordar qué sucede cuando la identificación entre organización y portal se vuelve compleja de delimitar al multiplicarse los portales corporativos y los contenidos circulan a través de múltiples canales, de forma que se enfatizan las posibilidades en red de las organizaciones, en lo que se denomina a menudo “organizaciones virtuales” (Aguer Hortal, 2005).

“Una organización, un portal” sería una simplificación tranquilizadora; nuestro equipo de expertos de la web cuenta así con un objeto nítido sobre el que trabajar. Sin embargo, aunque las buenas fórmulas han de ser elegantes, esta situación dista bastante de reflejar la realidad y, por lo tanto, si nuestro enfoque de la arquitectura de la información se basa en diseñar y controlar nuestro sitio web, partiría de un error de apreciación peligroso; sobre él se lanzan aquí algunas observaciones.

La etiqueta “portal” no funciona sin fricciones en el panorama actual. Freire y Gutiérrez-Rubí (2010) hablan de “desmembración de las webs corporativas”, motivada por diversas fuerzas que actúan sobre las pautas de uso y difusión de información. Esta situación es señalada como una tendencia relevante en la transformación de las organizaciones, que deben estar preparadas para “desmembrar su web corporativa y distribuir el contenido a través de las redes sociales, dejando que la información más importante se extienda por las diferentes comunidades virtuales”.

Los aspectos menos explorados del oso polar

1º El tamaño: “large-scale web sites”.
¿Qué diría nuestro entrañable y sobado libro del oso polar? El libro de cabecera de arquitectura de la información de Rosenfeld y Morville (1998, 1ª ed.) juega con dos variables desde el título: por un lado “para la web”, lo que orienta las técnicas propuestas a la presentación al usuario final y no hacia los procesos de información de producción de información y, por otro “sitios web de gran tamaño”, es decir, proyectos multidimensionales donde interactúan muchos grupos de editores, fuentes de información que originan contenidos y políticas de información departamentales en constante tensión con los usuarios.

La bibliografía del área suele tomar de este manual casi únicamente sus principios metodológico-funcionales, conforme al esquema de la segunda edición de 2002 (Sistemas de organización de la información; Navegación; Etiquetado; y Búsqueda, y los vocabularios controlados o metadatos). Sin embargo, suelen dejarse a un lado las llamadas hacia los elementos de complejidad ineludibles de los sitios web de gran escala, así como la conexión con los sistemas de información corporativos y los elementos no tecnológicos de gestión de información. Y estos elementos son centrales en el contexto real de la información. La claridad expositiva de los elementos centrales del libro ha hecho que incluso la evolución posterior de los propios autores sea tenida mucho menos en cuenta. Intentaremos darles una nueva oportunidad de ser oídos.

2º La forma: archipiélagos de información
En la primera edición, Rosenfeld y Morville dedicaban un capítulo final, en la sección llamada Arquitectura de la información en acción, a los “archipiélagos de información”, reflejando la situación paradigmática de organizaciones que han de aglutinar en su presencia web a diferentes departamentos con portales propios, sistemas de bases de datos heterogéneos, diferentes niveles de acceso y una trayectoria de gran autonomía en la gestión de información. Se planteaba un acercamiento al sitio web corporativo como un paraguas que agrupase y aumentase la coherencia en los proyectos de información de naturaleza heterogénea que componen los sistemas de información de toda organización de gran tamaño, sin unificarlos bajo una tecnología única y una dirección altamente centralizada.

Ya que ellos usaron la figura retórica del archipiélago, quizá no sería descabellado que nos atreviéramos a probar otros por otras vías también arquitectónicas como “urbanización” o “barrios” para acercarnos a conjuntos articulados de sitios web (“Ordenación del territorio” tendría sustancia). Claro que las metáforas con la información son abundantes y atrayentes (Gómez Hernández, 2008), pero débiles para definir prácticas profesionales, y corremos el riesgo evidente de que la poesía, la retórica o el deseo se antepongan a la ingeniería, las soluciones y los resultados.

3º Los sistemas corporativos: “Information Architecture for the Enterprise”.
El capítulo más olvidado de las ediciones segunda y tercera es el número 19 que, dentro del bloque de “Arquitectura de la información en la organización”, se orienta hacia su práctica en el contexto real de organizaciones que parten de sofisticados sistemas de información para la gestión de sus procesos de negocio, desde los cuales quieren producir su presencia web.

Este es un elemento central, ya que si podemos encajar con facilidad las mencionadas Navegación, Rotulado, Etiquetado, Organización, Vocabularios y Búsqueda sobre un sistema de gestión de contenidos convencional para un sitio de propósito unitario, cuando nos enfrentamos a una web con múltiples dependencias de información almacenada y gestionada en aplicaciones corporativas, los elementos a contemplar se hacen tan abundantes que los instrumentos de representación terminan, o bien ofreciendo una visión ineficaz por simplista, o bien produciendo un galimatías ininteligible.

Otro aspecto relevante que recogen en el libro es el de los modelos de contenidos, determinante en la construcción de una arquitectura de información concreta sobre un sistema de gestión de contenidos avanzado, y pieza relevante de la Enterprise Information Architecture Roadmap, esquematizada por Rosenfeld (2005). Aunque esa línea también ha sido poco desarrollada en la bibliografía posterior, no lo trataremos aquí al alejarse del enfoque del contexto organizacional que hemos preferido.

Se detecta también como persistente el problema “the silo’s problem”, o el “problema de los silos” (Rosenfeld, 2011). Los “silos” son definidos como “áreas de contenido (sitios, subsitios, portales) que crecen orgánicamente alrededor de un departamento de negocio de la empresa”. La gestión de datos siempre ha considerado los silos, los almacenes aislados, como uno de los elementos a transformar mediante el diseño de sistemas de información de alcance corporativo, frente a la gestión a nivel departamental.

Es por lo tanto contemplar la arquitectura de la información más allá del “para la web” y adentrarse en el terreno del diseño de sistemas para “arquitectura de la información corporativa”, alineando la estrategia de negocio con la estrategia de información, incorporando elementos evolutivo/adaptativos como “information agenda”, “roadmap” o “procesos de negocio” (Godinez, 2010).

Dentro de las complejidades tecnológicas de este campo, un terreno ineludible será el conocimiento experto de las soluciones tecnológicas en las que usualmente se despliega una arquitectura de información empresarial.

Tecnologías siempre en plural: producción de múltiples sitios web

La arquitectura de la información no puede existir sin plataformas de gestión de contenidos digitales (CMS), que propongan un modelo de contenidos, categorización, navegación, búsqueda, integración de información y diseño de la presentación. Desde el punto de vista de las tecnologías suele hablarse, según su posición en esta integración de niveles de gestión y publicación información, de un rango de plataformas que van desde la gestión de contenidos web (WCMS o CMS), pasando por la gestión de contenidos corporativos (EMCS) a portales de información corporativa (EIP) (Pastor Sánchez et al., 2010). Otras plataformas, como la búsqueda, se sitúan como pegamento para proveer acceso unificado a sistemas de información diferentes.

Una primera consideración sería que debemos evaluar explícitamente, y en un contexto organizativo determinado, cómo las herramientas de gestión de contenidos nos permitirán producir varios portales autónomos, y cómo, al mismo tiempo, permitirán integrar la información que manejan. Será esencial valorar las prestaciones para construir diferentes portales, con diferentes niveles de detalle en la reutilización de información, integración de sistemas de búsqueda, repositorio o identificación de usuarios, así como diferentes formas de organizar la información, estilos visuales y niveles de participación.

Si las tecnologías usadas permiten producir múltiples sitios, además de reducción de la complejidad de administración, tendremos una herramienta maleable para adaptarse a las tensiones opuestas de centralización/dispersión presentes cíclicamente en cualquier organización de cierto tamaño.

Si los osos polares trabajaran en organizaciones

No sé mucho sobre la vida de los osos, pero los imagino en manadas, con machos dominantes, compitiendo por el dominio del terreno y esas cosas de los documentales. La deseable jerarquía y racionalidad de las organizaciones nos haría pensar en “el portal corporativo”, pero bajo esta apariencia se manifiestan luchas de poder, reestructuraciones departamentales, estrategias cambiantes y ciclos de expansión y decrecimiento de servicios. Atendiendo al ciclo de vida de la información corporativa, las organizaciones se despliegan, estructural e informativamente, en varias unidades semiindependientes, bajo marcas o formas de colaboración o competencia diversas.

Puede suceder que esas organizaciones compartan espacios en internet, o que cada una de ellas gestione proyectos propios. En el centro del problema que planteamos está el que las políticas de información corporativas se canalizan a través de “n organizaciones y n portales”, con niveles variables de integración de contenidos, imagen y funciones. Esta complejidad de la organización-red no sólo no es sencilla de gestionar para los responsables técnicos de los sistemas de información, sino que al mismo tiempo es complicada de representar y comunicar hacia el exterior o hacia los directivos de las empresas. Es difícil de hacer tangible, que es también uno de los retos del campo de la auditoría de la información.

Esta especie de centrifugadora de información, tradicionalmente atrapada en el marco del portal corporativo, es especialmente visible en el discurso generado desde las redes sociales sobre los productos y servicios ofrecidos por empresas e instituciones, implicando que la gestión de información encuentra un elemento vital en esa difusa red de aliados que se genera en el entorno y que, desde el punto de vista del perfil profesional, llamamos “community manager” o “responsable de comunidad”, pero que desde el punto de vista de la gestión de contenidos denominaríamos “arquitectura de la participación” (O’Reilly, 2005).

Cualquier planificación de información corporativa ha de acotar los elementos de participación directa y de reutilización de información, así como las pautas para el cross-posting y el uso de servicios de terceros (por ejemplos los canales de vídeo de Youtube, Facebook, etc.). Los mashups no sólo se dirigen al exterior, sino también al interior de una organización en sentido amplio, de forma que diferentes unidades puedan hackearse unas a otras desde sus algo caóticos webs propios. Es frecuente hablar de posicionamiento o sindicación en el contexto de intranets y portales compuestos, y no sólo para la Web global y pública. Aunque hemos de anotar que esta tendencia observada adquirirá toda su potencialidad cuando se trabaje con modelos de esquemas de representación abiertos, y veamos eclosionar la orientación hacia RDF y linked data en los sistemas corporativos.

Pero no caigamos por la pendiente de la Web social, la Web 2.0 o incluso la Web semántica. Pronto producen vértigo, desbordamiento o escepticismo. Pensemos por un momento en la web de un organismo convencional, una Administración o una empresa. Nos será difícil seguir hablando del sitio web de una organización tan formalizada como el Ministerio de Justicia.

Tras la aparente unidad del portal ministerial nos encontramos, en primera instancia, con la sede electrónica, el portal de la Memoria Histórica, el Observatorio del Pluralismo Religioso, el Portal Europeo de e-Justicia, o el de la Oficina Judicial. Un paso más allá empezamos a navegar por entornos que vemos relacionados y en los que, como usuarios, no terminamos de distinguir los límites organizativos: Consejo General del Poder Judicial, canal Youtube del Ministerio de Justicia, Centro de Estudios Jurídicos, el portal 060 de la Administración.

Hemos tomado un ejemplo de la Administración central de rígida estructuración, pero si tomásemos el de una gran empresa encontraríamos también una multiplicidad de espacios representativos de la entidad, los servicios online al cliente, el portal para accionistas, el portal de investigación económica, campañas, marcas internacionales, las fundaciones y los proyectos de responsabilidad social, o las organizaciones derivadas o el portal de prensa.

Un ejemplo con más elementos de desarticulación de la información digital podría ser una universidad, al ser al mismo tiempo una institución administrativa educativa es un agente social abierto al medio cultural y una comunidad internacionalizada. En la Universidad de Murcia, ¿cómo englobamos bajo el mismo paraguas un portal corporativo en transición hacia Liferay para las facultades, un sistema OJS para las revistas científicas, un buscador Google petardero, un portal autónomo para el servicio de informática (Atica), el de la TV.um, el portal de divulgación científica Prinum, la biblioteca universitaria y sus agregadores, las aplicaciones específicas para la oferta de la Universidad Internacional del Mar, el aula virtual, el repositorio institucional, un subweb de la Unidad de Innovación montado sobre WordPress, la web específica del Campus de Excelencia MareNostrum junto a la Universidad Politécnica de Cartagena, y un largo etc.?

En todos estos ejemplos podemos encontrar indicios fuertes tanto de variación en imagen corporativa, políticas de gestión de información diferentes, naturaleza del producto ofrecido y plataformas de gestión de contenidos. En algunos casos percibimos cierta integración, mientras que en otros se aprecia la independencia casi absoluta entre los portales.

Ampliando el vademécum de arquitectura de información

Este panorama que se nos presenta confuso corresponde con la realidad, y por lo tanto hay que aproximar los conceptos que manejamos en arquitectura de la información a los objetos que queremos representar, afinando nuestras herramientas, puesto que cuando tenemos un martillo, todo nos parece clavos.

Existen excelentes propuestas de “patrones de diseño” que se aplican al diseño de la experiencia de usuario en funcionalidades tipo en la Web como formularios, registro de usuarios, listados, búsqueda (Vora, 2009; Wodtke y Govella, 2009). También existen exhaustivas propuestas para funciones especializadas, como puede ser la búsqueda (Morville y Callender, 2010) o de arquitecturas Web 2.0 (Governor, Nickull y Hinchcliffe, 2009).

Sin embargo están orientadas a la usabilidad o diseño de interacción. Cuando queremos trazar una representación, un mapa, desde un punto de vista global del web o webs de una organización, reflejando una red de interrelaciones entre ellos, no encontramos una metodología adecuada y de consenso. ¿Cómo representamos de forma eficaz la existencia de los diferentes webs que componen, en sentido extenso, el sitio web del ejemplo anterior de la Universidad de Murcia?, ¿cómo reflejamos la plataforma usada, su conexión con el backoffice, su integración en el buscador, los equipos de gestión responsables, su ciclo de vida, o la replicación y complementariedad con otros contenidos institucionales?

Los “wireframes” o “blueprints” al uso no responden, en este caso. Parece oportuno un intento de ampliación de los conceptos habitualmente manejados. En las fases para definir una arquitectura de información hemos de incluir la determinación de espacios y productos de información digital. Por muy complicada que sea la estructura final de un sistema de información, existen diferentes espacios percibidos y gestionados como unidades, cuya identificación facilita el análisis y la organización. En el esquema clásico de arquitectura de la información (usuarios-contenidos-contexto) son los usuarios los que identifican las entidades reales existentes a través de las cuales obtienen contenido en un contexto. Aunque el concepto usuario podría entenderse de forma más completa si lo cambiamos por “agentes”, incluyendo también a las personas que alimentan día a día el sistema de información, en el marco de modelos que combinan generación, distribución y transformación (Lara-Navarra, 2007).

Estos agentes se desenvuelven en sitios o portales web, donde identifican algunas secciones según su funcionalidad o tipología de información. Identifican además páginas web singulares, de donde extraen información y descargan documentos. Las estructuras de información, los sistemas de codificación o los metadatos no son percibidos por los actores del ecosistema digital de información como entidades tangibles, pero sí los productos diferenciados (en la mente del usuario se articularía como “estoy tiene que estar en…”). La creación de un sitio web comienza en la organización, coordinación e integración de contenidos establecidos en la arquitectura de la información.

Por lo tanto, la primera etapa para conectar estos dos flujos es la de delimitar adecuadamente los espacios de información como contexto inmediato para la información que la organización hace disponible y que el usuario percibe como lugar donde encontrar o manejar esa información. Estos espacios de información existen además en un macrocontexto más amplio, la Web, de la que se ocupan con más profundidad otras disciplinas como la de la optimización para buscadores.

La arquitectura de la información es diferente y más amplia que la gestión de contenidos. Combina aspectos que tienen que ver con la definición de estrategias corporativas de gestión de información para el ámbito de la Web, con elementos de macroorganización, gestión de identidad digital común y funcionalidad global.

La arquitectura de la información, adoptando el rol de la gestión de información, debe incluir la realización de tareas de auditoría de información para delimitar las fuentes de contenido disponibles, así como las prácticas informativas más comunes. De esta forma, se obtiene un esquema detallado de las unidades que producen, administran y usan los recursos de información propios de una organización, delimitando qué procesos de convergencia y dispersión están presentes, y en qué líneas de información se encuadran.

¿Cuáles son por tanto los niveles de concreción estructural que podemos encontrar al concebir sitios web en sentido amplio?, ¿son los contenidos, los servicios o los departamentos los que marcan estos espacios de información que queremos delimitar o nombrar, para poder gestionarlos?

Conviene diferenciar los siguientes cinco niveles de contenidos, los cuales ejemplificaremos para el caso de la Universidad de Murcia:

- Espacios de información: habitualmente nos referimos a ellos como sitios web, portales, webs corporativos, páginas web. Se caracterizan por una coherencia flexible entre la diversidad de informaciones que contienen. Asociados a una organización (el dominio principal de la universidad, www.um.es).
- Productos de información: son agrupaciones coherentes de informaciones del mismo tipo, o bajo la misma responsabilidad, con características diferenciadas de navegación y organización. Asociados a una cultura interna y externa. (Prinum para la divulgación de información, la Guía infoscundaria, el catálogo de la biblioteca, la web de una revista electrónica, el tablón de anuncios de la sede electrónica, etc.).
- Servicios: aplicaciones de soporte de la función, como la administración electrónica, o aplicaciones altamente interactivas, como el webmail. Asociados a un estándar de interoperabilidad (la aplicación para reservar aulas de informática, la sede electrónica, el campus virtual, etc.).
Y en el nivel más tangible, podemos hablar de:
- Contenidos: unidades de información publicadas que aportan contexto, en las que se combinan información específica con la reutilización de piezas de contenido externas y datos procedentes de los sistemas de información corporativos. Asociados a una URI. – Objetos digitales: unidad de información básica, almacenada y descrita, de la que el sistema puede generar automáticamente varias versiones y establecer diferentes niveles de acceso. Asociados a un formato y fichero.

Estos niveles pueden aplicarse para cualquier tipo de proyecto en la Web, permitiendo establecer diferentes requisitos de análisis y concreción para cada uno de ellos. Conforme nos alejamos del primer nivel, aumenta la dependencia de la tecnología y los estándares, disminuyendo la discrecionalidad, experimentación y variabilidad, haciéndose las soluciones adoptadas más previsibles y evaluables. Los cinco elementos mencionados pueden servir como entidades a utilizar en los procesos de diagramación, esquematización y mapeo de la presencia web de una organización de gran tamaño, permitiendo identificar las políticas individuales, las interdependencias, las responsabilidades, las tecnologías o la interconexión entre recursos de información.

Convivir con la dispersión en la Web

Muchos portales responden a una voluntad de centralización, tanto de contenidos como de tecnologías y estrategias. Sin embargo hay dos fuerzas, de distinto origen, que actúan de contrapeso:
- La dinámica interna de las organizaciones presiona para desarrollar espacios diferenciados, muy variables entre sí en la gestión de contenidos y de modelo de comunicación.
- El contexto digital de la Web plantea nuevos usos y prácticas que obligan a adaptar los webs institucionales.

Cualquier planificación que olvide esta relación dialéctica entre centralización-centralización será sometida a fuertes y cíclicas tensiones, de resultados inciertos, puesto que las políticas corporativas no provienen únicamente de la racionalidad, sino de percepciones de estrategia y oportunidad, sin olvidar las relaciones de poder divergentes. Integración-desintegración es, por lo demás, un fenómeno global en todos los ámbitos de la documentación (Tramullas, 2008).

Conviene, a nuestro juicio, potenciar los componentes de gestión estratégica de información y tecnologías en la disciplina de la arquitectura de la información, de naturaleza conflictiva y colectiva, diferenciando sus prácticas de las del diseño de interacción y experiencia de usuario, más operativos y tecnificados, y teniendo como punto de conexión los modelos de contenidos estructurados, los metadatos y los estándares abiertos de integración.

Hemos partido de los términos “desmembración” y “desarticulación”, que tienen como sinónimos “separación, división, desunión, desacoplamiento, desajuste”, que identificamos como elementos a evitar.

Para evitarlos hay que incluirlos formalmente en las prácticas de gestión de información, para no terminar atrapados en otros sinónimos aún más alarmantes como “descoyuntamiento” o “dislocación”, que requerirán tratamientos más invasivos, dolorosos y lentos.

Las buenas prácticas en arquitectura de la información nos permitirán adaptarnos al elemento crítico que encabeza esta reflexión: la tendencia a la dispersión de las webs corporativas.

Referencias bibliográficas

Aguer Hortal, Mario. La era de las organizaciones virtuales. Pirámide, 2005.

Freire, Juan; Gutiérrez-Rubí, Antoni. 2010-2020: 32 Tendencias de cambio. Laboratorio de Tendencias, 2010.
http://laboratoriodetendencias.com/libro

Godinez, Mario. The Art of Enterprise Information Architecture: A Systems-Based Approach for Unlocking Business Insight. Upper Saddle River, NJ: IBM Press, Pearson, 2010.

Gómez-Hernández, José-Antonio. “Las metáforas sobre el mundo de la información y los bibliotecarios”. El profesional de la información, 2008, mayo-junio, v. 17, n. 3, pp. 340-343.
DOI: 10.3145/epi.2008.may.11

Governor, James; Nickull, Duane; Hinchcliffe, Dion. Web 2.0 Architectures. Sebastopol, CA: O’Reilly Media, Inc, 2009.

Lara-Navarra, Pablo. “Metamorfosis de los portales: del hiper-texto a la hiper-red”. El profesional de la información, 2007, v. 16, n.3, pp. 206-212.

Morville, Peter; Callender, Jeffery. Search Patterns. Sebastopol, CA: O’Reilly Media, 2010.

Morville, Peter; Rosenfeld, Louis. Information Architecture for the World Wide Web (3ª ed.) O’Reilly, 2006.

Morville, Peter; Rosenfeld, Louis. Information Architecture for the World Wide Web: Designing Large-Scale Web Sites (1ª ed.) O’Reilly, 1998.

Pastor Sánchez, Juan Antonio; Martínez Méndez, Francisco Javier; Díaz Ortuño, Pedro; Saorín Pérez, Tomás. Construcción de servicios de información digital. Murcia: Diego Marín, ICE Universidad de Murcia, 2010 [cap. 6, pp. 137-165].

Rosenfeld, Louis. Enterprise Information Architecture Roadmap (version 2.0).
http://www.louisrosenfeld.com/home/bloug_archive/images/EIAroadmap2.pdf

Rosenfeld, Louis. “The Metrics of In-Betweenness”. Bloug, 2011, Jun 24.
http://louisrosenfeld.com/home/bloug_archive/2011/06/the_metrics_of_in-betweeness.html

Tramullas, Jesús. “Tendencias en documentación digital”. Boletín de la ANABAD, 2008, v. LVIII, n. 4, pp.39-48.
http://hdl.handle.net/10760/13051

Vora, Pawan. Web Application Design Patterns. Amsterdam: Morgan Kaufmann Publishers/Elsevier, 2009.

Wodtke, C.; Govella, A. Information Architecture: Blueprints for the Web (Second Edition). New Riders, 2009.

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2 respuestas a Arquitectura de la dispersión: gestionar los riesgos cíclicos de fragmentación de las webs corporativas

  1. PATRONES PARA CONSTRUIR ESPACIOS DE INFORMACIÓN UNITARIOS

    Como complemento a la reflexión de Tomás Saorín, y desde un punto de vista de interfaz de usuario (que no de arquitectura de información, donde la homogeneización de contenidos -por no decir de políticas de información dentro de una gran empresa- es ciertamente compleja por muy diversas casuísticas como apunta Tomás), en grandes webs corporativas se pueden aplicar con cierta coherencia patrones que ayuden a construir espacios de información unitarios en cuanto a su interfaz o, al menos, que permitan lograr una cierta identidad corporativa unificada que garantice al usuario una experiencia más o menos homogénea cuando navega por un gran portal que subsume los múltiples y diferentes portales de los que suele constar cualquier gran organización.

    Concretamente hay un libro cuya lectura os recomiendo encarecidamente para los que trabajéis en equipos de UX de organizaciones o seáis responsables de su gestión que aporta un marco práctico de gran valor (no me atrevo a llamarlo metodológico) para definir y construir interfaces modulares:

    Curtis, Nathan. Modular Web Design: Creating Reusable Components for User Experience Design and Documentation.

    Básicamente se trata de deconstruir una interfaz como si de un mecano se tratara, de definir una retícula base para el diseño de las páginas webs que van a servir como plantillas genéricas y de identificar y definir los componentes que van a encajar en ellas.

    Para que os hagáis una idea

  2. MODULARIDAD Y REUTILIZACIÓN

    La verdad es que la observación de Francisco Tosete no debe olvidarse. Si en la base de casi todo proceso de construcción está la modularidad y la reutilización, también puede ser incorporado este enfoque al diseño de la experiencia de usuario, que luego tiene que desplegarse en un sitio web compuesto de varios sitios web.

    A menudo se habla de normalizar la identidad visual, cuando los efectos de patrones de diseño similares (reconocibles sin esfuerzo, confortables) tienen mayor valor en el uso de la web.

    En todo caso, la verdad es que nos es frecuente mezclar arquitectura-usabilidad-accesibilidad, o que los detalles de una interfieran en los trabajos de otra. Pero es tema para otra nota.