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El uso profesional de las redes sociales

A la espera del número de noviembre de El Profesional de la Información, dedicado a las redes sociales, hablaremos en esta nota sobre ese mismo tema. Los servicios de la Web social en general pueden proyectarse en nuestra disciplina, al igual que en otros ámbitos, hacia los usuarios de nuestros servicios de información, pero también hacia los profesionales como medio para comunicarse entre ellos, intercambiar información, crear comunidades, etc.

Las redes sociales, como integrantes de la Web social que son, pueden también proyectarse en estos dos sentidos. El último de ellos, el enfoque profesional, será precisamente el objeto de los próximos párrafos.

Aunque una red social no es más que un conjunto de personas (u otros elementos) relacionadas entre sí, se ha popularizado el empleo del término “redes sociales” —empleo de forma un tanto ambigua e imprecisa a veces, por otra parte— para denominar a aquellos servicios web que permiten, entre otras, la posibilidad de crear un perfil más o menos completo y una red de contactos con los que comunicarse y compartir información y recursos.

Son cada vez más los servicios de la Web social que incluyen esta posibilidad entre sus características, de ahí la actual popularidad de este término, que abarca a servicios de la Web social tan dispares como aquellos que nos sirven para compartir enlaces, fotografías o vídeos, como los afamados Flickr, YouTube, SlideShare o Delicious, a servicios de microblogging como Twitter o Plurk (de hecho, una de sus grandes diferencias con respecto de sus hermanos mayores los blogs es la posibilidad de crear redes de contactos), de lifestreaming como Soupio, escritorios virtuales como Netvives, la propia red social de Google (empleada en varias de sus herramientas), o a servicios específicos para crear redes sociales, como Ning. Y, por supuesto, no debían faltar en este listado los sitios de redes sociales como Facebook, Tuenti, Hi5, MySpace, LinkedIn o Xing.

Hablaremos de Sitios de Redes Sociales (SRS en adelante) para referirnos concretamente a aquellos servicios web cuyo objetivo original y principal es el de generar y ampliar nuestra red de contactos, mientras que en las redes sociales el objetivo primero puede ser otro cualquiera, como el almacenamiento de fotos, vídeos, etc.

A lo largo de su historia1, los SRS han ido incluyendo algunos de los elementos que más se han popularizado, como la publicación de enlaces, imágenes y vídeos, el “estado” (que es una adaptación de la idea de los servicios de microblogging), el etiquetado de imágenes, etc., incluso permiten integrar recursos procedentes de otros servicios, como las imágenes de Flickr o las entradas de Twitter, por citar algunos.

Se trata de un doble proceso: de homogeneización por un lado, que se da también en otras redes sociales y que les hace parecerse bastante a todas ellas, pues finalmente incluyen características muy similares, y de integración de servicios por otro: ya no tenemos por qué salir de Facebook o Tuenti para ingresar en Flickr, YouTube o Twitter, por ejemplo, si queremos compartir fotografías o vídeos, contarles a nuestros contactos qué estamos haciendo, etc.

Los SRS tienden a convertirse en grandes plataformas desde las que poder hacer casi de todo para atraer al usuario y conseguir que pase más tiempo en ellas.

Los profesionales y las redes sociales

Las redes sociales, en general, constituyen verdaderas plataformas que hacen que sea más fácil crear y mantener contactos con quienes comunicarse, publicar y compartir recursos de diferentes tipos, crear comunidades o grupos de interés y mostrar nuestra identidad en la medida en que lo desemos.

Algunas están centradas en áreas específicas, como es el caso de YouTube o Delicious, cuyo objetivo primero es compartir vídeos y enlaces respectivamente, mientras que otras se han ido diversificando, como es el caso de Flickr, que no hace mucho comenzó a admitir la subida de vídeos, o de los citados SRS. Las redes sociales pueden ser empleadas por los profesionales de la información2 con diferentes objetivos:

  • Establecer redes de contactos profesionales. Gracias a las redes sociales estamos más conectados que nunca, sin necesidad de desplazarnos físicamente, y es más fácil establecer vínculos con otros colegas.
  • Crear grupos de interés con los que debatir o compartir recursos. De esta forma se favorece el aprovechamiento de la inteligencia colectiva entre los profesionales y se generan dinámicas de colaboración que puedan extrapolarse a otros ámbitos.
  • Crearnos una identidad como profesionales. Las redes sociales nos permiten darnos a conocer en el mercado laboral, pero también entre los compañeros.
  • Difundir y compartir información, experiencias profesionales, invitaciones a eventos, celebración de efemérides, lecturas, ideas… Si queremos mantenernos informados sobre un área determinada, formar parte de la red de otros profesionales que trabajan en ese mismo área nos ayudará a mantenernos al tanto de novedades.
  • Publicar contenidos de interés, opiniones, etc.
  • Como medio de comunicación con los profesionales. Las redes sociales incluyen sistemas de comunicación como mensajería o chats, y otros más informales como el “muro” o los comentarios, que pueden ser más ágiles para intercambiar información sobre aspectos puntuales o si no queremos salir de la plataforma en cuestión. Es decir, que las formas de comunicación son más, más flexibles y se fomenta su uso: es sencillo y rápido poder comentar una fotografía o escribir en el muro de alguien.

El resultado es una mayor accesibilidad de los profesionales3, que no sólo son más fáciles de localizar, sino que también existen más mecanismos para de comunicación entre ellos. Por lo tanto, éstos están más y mejor conectados e informados y los lazos se fortalecen con estas conexiones. De esta forma se fomenta una idea de comunidad, como señala Margaix4, y se favorece la cultura de la colaboración. En definitiva, el resultado puede ser una profesión más conectada, más unida y más fuerte.

Las redes sociales llevan un tiempo siendo utilizadas por algunos con fines profesionales en nuestro país: a través del microblogging bibliotecarios y documentalistas intercambian información profesional sobre noticias, artículos, lecturas, etc.; Flickr y YouTube, así como otras herramientas similares, sirven para compartir imágenes sobre congresos, jornadas, encuentros, etc. (valga el ejemplo de Sedic, que sube las fotografías de los eventos que organiza a Flickr5); existen redes en Delicious para compartir enlaces y recomendárselos a nuestros contactos; cada vez es más frecuente subir las presentaciones de ponencias y comunicaciones a SlideShare, que se está convirtiendo en una valiosa fuente de información; en los sitios de redes sociales profesionales podemos encontrar varios perfiles de bibliotecarios, documentalistas y gestores de información, y los sitios de redes sociales de carácter general cada vez encuentran más adeptos por su gratuidad y mejores prestaciones, así como por el efecto llamada de la gran masa: si mis contactos están allí, yo también. En este sentido, parece que Facebook está atrayendo últimamente a profesionales que se congregan en grupos de interés, como el formado por el grupo ThinkEPI6 o E-LIS7.

Problemática de las redes sociales

Pero también es verdad que las redes sociales —y muy especialmente los SRS— plantean inconvenientes y algunas dudas, y están siendo cuestionadas (incluso en los medios de comunicación de masas) por aspectos como la privacidad o el control de datos por parte de los usuarios8 (¿por qué no puedo borrar mi perfil en Facebook cuando lo desee o reutilizar mis datos?).

Veamos para terminar algunos planteamientos al respecto que pueden afectar a los profesionales y que, sin duda alguna, dan para un largo debate.

En primer lugar, las redes sociales suscitan miedo, y no sólo entre los profesionales: miedo a algunos usuarios a mostrar información de uno mismo que pueda ser utilizada por terceros. Existe un cierto temor a sentirse vigilado y, como consecuencia, se niegan a ingresar sus datos total o parcialmente o lo hacen de forma anónima, empleando seudónimos o sin incluir apenas información.

Ello viene ligado al tema de la privacidad: ¿hasta qué punto puedo incluir mi información personal en estos sitios salvaguardando mi privacidad? Sin negar la existencia de una traba real, algunos problemas de este tipo pueden ser evitados con una exploración previa de las opciones y las claúsulas de privacidad que cada red social ofrece, tomando consciencia de las limitaciones que puedan tener y actuando en consecuencia.

Como señala Margaix recientemente4, otra de las cuestiones sobre la mesa es la mezcla de lo personal y lo profesional cuando se emplean redes sociales de carácter general como YouTube o Facebook: puedo emplearlos para comunicarme con los profesionales, pero también con individuos de mi círculo familiar o de amigos. Margaix apela a lo natural e indisoluble de esta mezcla, que se da en el ser humano.

Algunas soluciones para quienes encuentren más reparo pueden ser la creación de dos perfiles o centrarnos exclusivamente en incluir contenidos profesionales en nuestra actividad. Paradójicamente, esa mezcla hace que las relaciones profesionales se vuelvan más humanas y desenfadadas, menos rígidas.

Y para finalizar, ante la gran cantidad de redes sociales, ¿por cuál decidirme? Si utilizo una de ellas puedo perderme la actividad que se genera en otras. Por otro lado, mantenerme en todas ellas puede llevarme más tiempo del que estoy dispuesto a ceder… este fenómeno ha sido bautizado con la expresión “fatiga de redes sociales”, y las recomendaciones más razonables pasan por optar por aquellas redes en las que esté la gente que nos pueda interesar o que sean las más utilizadas por la comunidad profesional.

Referencias:

  1. Boyd, Danah M.; Ellison, Nicole B. Social Network Sites: Definition, History, and Scholarship. En: Journal of Computer-Mediated Communication [en línea], octubre 2007, v. 13, n. 1, art. 11. Consultado en: 06-11-2008.
    http://jcmc.indiana.edu/vol13/issue1/boyd.ellison.html
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  3. Arroyo Vázquez, Natalia. Bibliotecas públicas y sitios de redes sociales, ¿una cuestión de visibilidad? En: IV Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas, A Coruña, 24 al 26 de septiembre 2008, pp. 285-299. Consultado en: 04-11-2008.
    http://eprints.rclis.org/archive/00014815/01/Arroyo_IVCongresoBP.pdf
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  5. King, David L. The Future is Not Out of Reach: trends, Transformations & Accessibility [en línea]. En: Jornada Acercamiento profesional a la web social: experiencias de bibliotecas 2.0 y formación en nuevas herramientas, Madrid, 29 de septiembre 2008. Consultado en: 09-11-2008.
    http://www.slideshare.net/davidleeking/the-future-is-not-out-of-reach-trends-transformations-and-accessibility-presentation/
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  7. Margaix Arnal, Dídac. Herramientas 2.0 para bibliotecas especializadas. En: IV Encuentros de Centros de Documentación de Arte Contemporáneo, Vitoria, 22 y 23 de octubre 2008. Consultado en: 09-11-2008.
    http://www.slideshare.net/dmargaix/artium-compartir-presentation/
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  9. http://www.flickr.com/photos/sedic/
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  11. http://www.facebook.com/group.php?gid=29056868045
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  13. http://www.facebook.com/group.php?gid=5514259572
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  15. Arroyo Vázquez, N. Problemática de las redes sociales, ¿hacia dónde vamos? En: Comunidad de prácticas “Web social para profesionales de la información” [en línea], 11 junio 2008.
    http://comunidad20.sedic.es/?p=182
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Natalia Arroyo
Miembro del Grupo ThinkEPI

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