Lee King y el cambio en las bibliotecas y roles bibliotecarios: reflexiones abiertas para el debate
Por Francisco Tosete Herranz9 October 2008
El pasado 8 de octubre de 2008, tal como informa Natalia Arroyo a través de Iwetel, se publicó en el periódico ABC una entrevista realizada a David Lee King, Director de los Servicios Digitales de la Biblioteca Pública de Topeka y del condado de Shawnee, durante su estancia en nuestro país con motivo del IV Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas, celebrado en A coruña, y de la jornada organizada por Sedic “Acercamiento profesional a la web social: experiencias de bibliotecas 2.0 y formación en nuevas herramientas”.
La verdad es que no tiene desperdicio lo que escribe Lee King1, 2. A la luz de estas cosas uno se sigue planteando cuál ha de ser el papel de los bibliotecarios y de las bibliotecas en los presentes años.
Estamos en un proceso de cambio en el que están coexistiendo el papel, el modelo de biblioteca física que en mi opinión son los monasterios del siglo XXI (más abiertos quizá, pero que no dejan de ser monasterios, especialmente para los discapacitados), y el modelo de atención y prestación de servicios físicos.
Las bibliotecas digitales no son la panacea pero pueden ayudar a reducir algunas desigualdades clamorosas.
El desarrollo y la introducción de este modelo, o cambio, no es simétrico en todas las partes del mundo, pero creo que sí es creciente en muchas partes y está acelerándose por momentos.
Allí donde llega en primer lugar está la oportunidad de abrir brecha y experimentar con nuevas dimensiones de las bibliotecas en la Red.
Allí donde llega más tarde por el desarrollo social, cultural, económico o tecnológico de las sociedades, ofrece la gran oportunidad de que, como sostenía Rodríguez de las Heras, pueda actuar como una palanca.
Cuanta mayor sea la distancia marcada por el desarrollo tecnológico y el tiempo que transcurra hasta su introducción en los países subdesarrollados o emergentes, más espectacular será el cambio.
¿Un ejemplo? Ãfrica, con la creación de Infocentros a lo largo y ancho de todo el continente y la extraordinaria penetración que está teniendo la telefonía móvil. Las tecnologías son las dinamizadoras del cambio social, cultural, económico y humano. Imaginaros lo que pueden ser teniendo a un grupo de personas como a una comunidad de expertos bibliotecarios detrás de ellas.
Y en este contexto, ¿cuáles han de ser los nuevos roles que han de asumir los bibliotecarios? Hablo de nuevos roles que han de asumir, no sustituir, quizá una de las claves que aporta Lee King en su presentación.
Aunque sean una utopía en muchos casos (al menos en lo que a España se refiere), como reflexión de partida para la discusión y como dinamizadores del cambio, creo que son perfectamente válidos.
Entre otros cabe citar:
- Participación activa en la definición de los webs de sus correspondientes bibliotecas.
El equipo de una biblioteca debería ser el responsable directo de la gestión del espacio de su biblioteca en la World Wide Web. Al igual que una biblioteca forma parte de un sistema bibliotecario y de una red de bibliotecas físicas, dicha estructura tiene que tener su equivalente en el mundo digital. Una red de bibliotecas digitales y cada biblioteca digital como un nodo de la misma, aprovechándose de las sinergias que se derivan de aplicar los principios de cualquier economía de escalas o lo que es lo mismo, del trabajo colaborativo en red.
- Búsqueda, análisis, selección y construcción de repertorios bibliográficos de recursos en línea, utilizando herramientas colaborativas que permiten el trabajo asincrónico (de forma discontinua, en función de la disponibilidad del bibliotecario a lo largo del tiempo) tales como wikis.
- Aportación de valor cultural, creación, dinamización y fomento de una comunidad digital mediante el uso de herramientas 2.0 tales como blogs, foros y creación de repertorios de recursos informativos culturales en línea (algo que no hace Google), que deberá tener un fuerte componente local a pesar de la potencial universalidad de la Web. En la Red, cualquier usuario debería poder acceder a los recursos digitales de la biblioteca. El conocimiento de todos y para todos.
- Este punto abre otro de debate acerca de quién va a poder ser socio de la biblioteca dado que, aunque el campo que abarca es, como mencionaba, potencialmente universal, los recursos (humanos, temporales y económicos) de la biblioteca como unidad de un sistema, son físicos y finitos.
El funcionamiento de determinados servicios, como el de referencia, debe apoyarse en los citados principios del trabajo colaborativo y en la economía de escalas que permiten las herramientas 2.0.
La comunidad es por tanto quien debe implicarse en la resolución de los problemas de la comunidad, no sólo los bibliotecarios. Y el modelo de biblioteca digital, para que tenga éxito, se debe apoyar en la creación de la comunidad digital y en la dinamización del espacio digital que es la biblioteca.
Los bibliotecarios deben ser los Agentes dinamizadores de la comunidad, exactamente de la misma forma que deberían serlo en las bibliotecas físicas.
Para terminar, ¿qué es la World Wide Web? ¿Y, qué es Google?
La World Wide Web es una gran biblioteca, la mayor a la que ha tenido acceso la Humanidad nunca jamás.
Y Google, con su sistema operativo ubicuo y su entorno ubicuo (Cloud Computing), y, sí, con sus herramientas ofimáticas y de difusión del conocimiento, es tanto una buena biblioteca como un buen bibliotecario, aunque no es ni mucho menos el mejor precisamente.
¿Quién ha dicho que la Biblioteconomía y Documentación ha muerto?
Para mí es una disciplina más necesaria que nunca. Y más con lo que se nos está viniendo encima: la convivencia en los próximos años del soporte que ha sido rey durante 500 años para transmitir la información (el papel) con la aparición de los dispositivos digitales (e-books y ultraportátiles, entre otros), que están configurando el necesario ecosistema digital para que se produzca el cambio.
Lo que es necesario es un cambio de mentalidad en la profesión, de redefinición del perfil profesional en las escuelas de Biblioteconomía, de redefinición de los roles de los actuales bibliotecarios y de las generaciones venideras y, sobre todo, un cambio a nivel político, económico y tecnológico. Quizá el mayor desafío que tiene que afrontar la nueva biblioteca digital.
El debate (y el cambio) ha comenzado ya hace tiempo, es necesario intensificarlo.
Notas:
Francisco Tosete
Miembro del Grupo ThinkEPI
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