La navegación social como aproximación a los procesos de búsqueda de información
Por Jesús Tramullas12 December 2005
La búsqueda y acceso a la información en los entornos digitales ha ofrecido un modelo clásico de actividad e interacción: un usuario formulaba una necesidad de información, y ésta era transformada en una expresión que combinaba términos significativos y operadores. Se obtenía un conjunto de resultados, que era evaluado para valorar su pertinencia, o no, a la necesidad de información original. Participase en el mismo un intermediario especializado o no, la actividad de búsqueda de información era (o es) un proceso eminentemente individual: la interacción se establece entre una interfaz de búsqueda y consulta, y un usuario final.
Sin embargo, desde mediados de la década de 1990, con el auge de internet, la cada vez mayor disponibilidad de recursos de información especializados obliga a los usuarios a interactuar con variados recursos de información digital, complejos, y que requieren de los mismos aumentar el tiempo y los recursos dedicados al conocimiento del recurso, previo a su correcto uso y explotación. La disparidad de entornos hace aumentar la curva de aprendizaje. A ello cabe unir el cada vez mayor número de usuarios, de todo tipo, que acceden a los recursos.
Internet es un espacio de colaboración
La mayor parte de las herramientas que los usuarios utilizan diariamente tienen como funciones principales la comunicación y la colaboración. El paso lógico siguiente era que los usuarios pudiesen “colaborar” en los procesos de búsqueda de información. A los procesos de búsqueda de información se añade, entonces, una dimensión “social”. Evidentemente, esta aproximación social sólo es posible si se diseñan y ofrecen a los usuarios herramientas que den soporte a los procesos de colaboración. El diseño de estas herramientas ha tomado como punto de partida una perspectiva antropológico y sociológica, en la cual el estudio y análisis de las pautas de comportamiento desempeña una función primordial.
Un ejemplo básico de colaboración social es la utilización de sistemas de recomendaciones, como ayuda a la toma de decisiones o a la navegación de un usuario, al estilo de las que realiza, por ejemplo, Amazon. Estos sistemas de recomendaciones están basados en la asunción de que otros usuarios han realizado tareas similares, y los resultados que han obtenido pueden servir para otros usuarios que estén desarrollando las mismas tareas.
Puede argumentarse, con toda razón, que estos sistemas tienen poco de “sociales”, en cuanto no son una real colaboración entre usuarios. En realidad, gran parte de las herramientas que ofrecen experiencias de acceso a la información mediante navegación social usan sistemas técnicamente más complejos, basados en la aplicación de agentes “inteligentes”. Los agentes actúan en entornos complejos, que se han llamado “espacios de información (information spaces)”. Los usuarios se mueven por un espacio de información, lo cual tiene unas evidentes connotaciones arquitectónicas y espaciales, con la finalidad de cumplir un conjunto de tareas, y a ese movimiento se le llama “navegación”. Esta perspectiva de espacio de información, en el que se desarrolla la navegación “social”, supera el esquema tradicional de consulta y exploración individual. Como puede imaginarse, este enfoque adquiere gran importancia cuando se trata de diseñar espacios de información, especialmente aquellos en los cuales se van a llevar a cabo proceso de búsqueda y acceso a la información.
Sistemas sociales son (o deberían ser) las aplicaciones para trabajo en grupo, y las más próximas a la actividad profesional básica de los especialistas en información y documentación, temáticamente y por el momento, son los sistemas de anotaciones de documentos que se incluyen en diversos prototipos de biblioteca digital, y en sistemas avanzados de gestión de documentos y de contenidos. Los estudios de impacto, tan en boga en el campo de la información científica, están mostrando pautas “sociales” de utilización de información, y, en realidad, no son más que una forma evolucionada de “recomendaciones” (cuestión diferente es la fe que cada uno tenga en el sistema). Cuando los usuarios observan las emergentes folksonomies, no están viendo otra cosa que un sistema social de clasificación, que es utilizado para crear, a su vez, vías de acceso a la información en virtud de pautas adoptadas por la comunidad de usuarios como social y cognitivamente válidas. Es curioso observar como los sistemas de enlaces recíprocos de los blogs sirven para formar e identificar verdaderas comunidades virtuales, centradas en temas concretos y especializados, con recursos de información de alto valor añadido, y en la mayoría de las ocasiones incorporando análisis de la misma información que contienen, y todo ello basado en la confianza:
¿será FOAF (friend-of-a-friend) [1] [2] [3] una de las tecnologías del futuro?
El complemento necesario para la navegación social es la disponibilidad de interfaces gráficas más avanzadas que las existentes actualmente, precisamente por la complejidad de los espacios de información que los usuarios deben utilizar. Ello explica la preocupación que el desarrollo de las interfaces adecuadas ha tenido entre los investigadores dedicados a la “navegación social”. Como el lector puede imaginar, la navegación social no es sólo aplicable a los procesos de búsqueda de información, en su aspecto más tradicional: cualquier actividad que pueda llevarse a cabo en un espacio de información digital se beneficia de un enfoque social.
Algunos enlaces para navegar socialmente:
- http://www.scirus.com/[...]&g=s&t=all
- http://scholar.google.com/[...]social+navigation
- http://citeseer.ist.psu.edu/?cs=1&submit=Documents&q=social+navigation
- http://www.informatik.uni-trier.de/ley/dbbin/dblpquery.cgi?title=social+navigation
- http://portal.acm.org/results.cfm?coll=portal&dl=ACM&query=social+navigation
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